Las ediciones en rústica de
Las Profecías de Sanctus Germanus Volumen 1 y 2
ya están a la venta.
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Una Narración Personal de Entrenamiento como Medium--Parte 2
La Mudanza Repentina:
Después de menos de un año en Asia recibí un impulso muy fuerte para empacar todo y mudarme a Canadá. Mi impaciencia quería acción. Volé a través del Pacífico hacia Canadá al principio del invierno para examinar la situación y escuchar mis sentimientos. Estaba principalmente preocupado por adaptarme al frío.
Cuando llegué a Canadá, instantáneamente supe que era el movimiento correcto. No recuerdo tener este buen entendimiento con Canadá durante mis muchos viajes allá. Semejantes sentimientos positivos salieron del alma. Incluso sabía exactamente en qué edificio quería vivir.
Toda la razón apuntaba hacia mis obligaciones de negocios en Asia. No solamente podía empacar e irme por un capricho, así que en mi regreso a Asia, archivé una mudanza a Canadá para un futuro distante, sin fecha específica.
Unos cuantos meses después de ese viaje, comencé a tener fuertes impulsos para mudarme a Canadá. ¡Empaqué todo, disolví el negocio y me mudé! Era tiempo de volar a Hawai para otra consulta con el médium.
“Sí, ciertamente, una mudanza a Canadá está en un plan cuidadosamente elaborado”, él dijo. “La mudanza tendrá lugar relativamente pronto, dentro de un año como máximo”.
De nuevo apareció Sir Arthur Conan Doyle y me dio algunos consejos importantes sobre meditación. Esa era la forma de conectarme con los maestros. Él reiteró su creencia de que las oraciones cristianas tenían poco que contribuir a mi avance espiritual de más adelante. En cambio, el sugirió que profundizara en técnicas enseñadas en el raja yoga, el rey de los yogas, y me dio algunas técnicas de respiración para que practicara.
Sabía muy poco acerca de la meditación no obstante, eventualmente aprendí que la meditación profunda y sistemática es la clave para conectarse con el mundo espiritual. Fue a partir de este punto que comencé a progresar.
Después de la lectura, regresé a Asia. Practiqué las técnicas que Sir Arthur me enseñó diariamente. Después comenzaron a llegar más mensajes. “¡Cambia la fecha de salida! Múdate a Canadá”. Esta vez los impulses venían del corazón y eran tan fuertes que tuve que escucharlos.
Los contratos de arrendamiento por un año para el departamento y la oficina estaban a punto de vencer. Finalmente, no los renové y en una semana todo estaba empacado en un contenedor marino para Canadá. La mudanza en mi mente estaba tan bien que no tenía duda de lo que estaba haciendo.
En un par de semanas después de que llegué a Canadá, adquirí un departamento en el mismo edificio que había decidido durante mi viaje de exploración. Cómo estuvo repentinamente disponible ese departamento, es otra historia.
Contacté al representante de la Fundación St. Germain establecida por Godfrey Ballard en 1930. Me decepcioné gravemente ya que ella inmediatamente puso obstáculos. Dijo que yo no podía tomar parte en sus actividades a menos que tuviera más entrenamiento. Ella era la única autorizada en enseñar en el área, pero no tenía tiempo de enseñarme hasta varios meses después.
Envuelto en mi nueva vida, todo parecía estar bien materialmente hablando, pero sentía que no estaba teniendo mucho progreso en el plano espiritual y cuando pensaba bien, ¿por qué yo estaba en Canadá? Caminé por librerías y tiendas de moda de la Nueva Era, no obstante no encontraba nada sustancioso que en verdad me satisficiera. Era tiempo de que consultara al médium nuevamente.
El Papel Clave del Profundo Trance del Médium:
Mi entrenamiento formal en las ciencias físicas y sociales me había condicionado para buscar la verificación de mis sentimientos, intuiciones y mensajes. A veces me detendría y me preguntaría si no estaba a la mitad de convertirme en una persona rara, soñando mensajes y meciéndome en la oscuridad. Para continuar en el camino de lo oculto en donde las cosas no necesariamente son observables y cuantificables como prueba, me apoyé en la colaboración del médium en profundo trance, en este caso, la integridad del médium en trance es un partido neutral sin cuestionar. El hecho de que el médium en trance no recordara nada de lo que había dicho cuando estaba en trance únicamente le daba a sus sesiones más credibilidad, sin involucrar los prejuicios u opiniones del médium.
Antes de aceptar que era médium de los Maestros de la Sabiduría, el médium dijo que solamente aceptaría semejante asignación, si él pudiera ser un médium de trance profundo. De esa forma, la gente escucharía una versión inalterada del mensaje sin estimar la historia, educación o parcialidad del médium. Otra advertencia que hizo el médium fue que cualquier mensaje que llegara a través de su cuerpo no podía insultar la inteligencia del que escuchaba. Y puedo decir sin reserva que lo que sea que haya sido transmitido a través de su trance solamente me ha servido para cambiar. A veces el mensaje es tan misterioso y magistralmente construido que toma meses descifrar su significado. Cuando el Gran y Santo Maestro Sanctus Germanus se comunicó conmigo a través del médium en trance fue en poéticos parámetros o versos. Entre más extraña y más compleja sea la forma del mensaje, solamente sirve para darle más credibilidad.
Comienza Mi Verdadero Entrenamiento:
El médium me hizo otra lectura. Mientras abríamos nuestras mentes para la sesión, le pedí al médium que me ayudara a identificar a los otros guías a mi alrededor, ya que un grupo de ellos estaba alrededor. Inmediatamente un ser se identificó a sí mismo como Justin Moreward Haig. Justin Moreward Haig era el seudónimo de un adepto inglés descrito en una serie de tres libros titulados, El Iniciado, El Iniciado en el Nuevo Mundo, y El Iniciado en el Ciclo Oscuro , escritos por un compositor inglés e iniciado en lo oculto, Cyril Scott. Scott dio detalles de su verdadera experiencia con Justin Moreward Haig, su maestro, al final del siglo pasado. Él describe cómo Haig apareció como cualquier caballero inglés ordinario, no obstante traía con él toda la sabiduría y poder de un maestro avanzado.
Justin Moreward Haig pidió dominar al médium en trance y en cuestión de segundos me entregó un mensaje. Él reveló que había sido enviado por el Gran y Santo Maestro Sanctus Germanus para que me hablara acerca de la telepatía y de la importancia que tendría en el futuro. Aquí hay una copia de lo que dijo:
La telepatía. La forma del futuro. Está en el pensamiento que todas las cosas empiecen. Este simple punto es muy mal comprendido y enormemente subestimado. El punto mismo es más potente, y, acordarse de esto uno mismo, tan innecesario como pueda parecer, es una gran inversión de atención, tiempo y energía de uno mismo. Hablo de los bloques de construcción de la creación, y hablo de pensamiento como eso que antecede todas las cosas. Nuevamente, es una de esas cosas que uno dice, “Ah, no es necesario decirlo, se entiende”.
Pero nosotros, que rendimos culto a los pies del gran Buda, los encontramos contemplando esta simple verdad. Verás, hay algo de misterio aquí. Eso que pasa como simple con frecuencia es lo más profundo. Cuando digo entonces que todas las cosas comienzan con el pensamiento, hablo de creación de principio a fin. Las ropas que visten alguna vez fueron un pensamiento en la mente de un diseñador. Ahora ellas adornan sus ropas. El estar tú aquí este día fue un pensamiento en la mente de tu Maestro, transmitido a ti, obedientemente seguiste la señal. El automóvil en el que llegaste primero fue un pensamiento y entonces te trae aquí y fue, por supuesto, un pensamiento el que estaba pintado de rojo.
Hay mucho que te diría acerca del pensamiento, pero yace aquí. Pero lo que sea que quieras lograr, primero piensa en eso específicamente como sólo un pensamiento. Verás, en esto hay confusión. Primero, debe ser visto como la forma de pensamiento que es y sólo entonces, una vez que esté claro, los átomos saben cómo proceder para construir las moléculas de materia alrededor de la forma de pensamiento. Entonces verás que el pensamiento mismo está intacto, claro y tan definido como uno pueda hacerlo. Hablo de estas cosas, puesto que las piedras de obstáculo que tiendes a encontrar llegarán porque eso que ha sido intentado no ha sido pensado claramente. No tan claramente como se debe. Deja que todas las cosas, entonces, sean vistas por lo que son --- pensamientos, pensamientos, pensamientos. Este cuarto fue un pensamiento en la mente de un arquitecto y ahora estamos sentados dentro de él. Esta grabadora fue un pensamiento en la mente de un inventor y ahora graba los sonidos que surgen de esta garganta.
Hay un pensamiento de que lograrás una posición en este mundo que abrirá oportunidades para otras personas. No es más que un pensamiento. Y no obstante, surge de la mente de tu Maestro y así sucederá.
Fue un pensamiento en la misma mente del Maestro el que sugirió que viniera aquí y que hablara del pensamiento en lo absoluto, y así lo he hecho. Y entonces, un pensamiento ha sido el inicio de cada bendición que alguna vez hayas conocido, cada milagro que alguna vez hayas oído. Ahora te dejo actuar con tus pensamientos y especialmente esos pensamientos que todavía no han considerado.
Él también me reveló que yo estaba siendo “benevolentemente observado” o vigilado por “aquellos que están en este planeta pero que no son de este planeta”. Aquí están de nuevo sus palabras:
Tal vez también sea verdad que estás en contacto con aquellos que están en este planeta pero que no son de este planeta. Y así ves como hermanos y hermanas antepasados que aparecen como humanos, están guiando a donde pueden. Y ellos ciertamente saben quien eres tú. No estoy hablando misteriosamente cuando digo que estás bajo observación, sino de la forma más benevolente. De tal manera que has conversado con un ser, que puedes decir que ciertamente es extraterrestre pero con apariencia humana y que estás en la etapa de planeación de proyectos que te pondrán en contacto con más seres semejantes. Pasará algún tiempo antes de que te revelen sus identidades pero puedes sospechar quiénes son. Todo está formándose conjuntamente.
En la superficie, el mensaje de Justin parecía lo suficientemente honesto, sin embargo, dentro de éste había otros mensajes que eventualmente descifraría por un período de un año. Nunca me canso de leer este mensaje porque algo más significativo sale cada vez que lo hago.
Después de escuchar el fin del discurso estaba, para no decir más, extrañado. No soy un observador de Ovnis y no pensaba que ET era una película agradable. Pero ser observado por extra terrestres no era lo que esperaba. No obstante, el tono benevolente de Haig era inspirador. Sería casi un año después que encontraría a uno de estos ETs en un invernal día en Canadá.
En línea con su mensaje sobre la telepatía, Justin Moreward Haig me dio una contraseña para que la usara cuando necesitara estar en contacto con él y con el propósito de dictarme mensajes periódicamente para desarrollar mis facultades clariauditivas. Citó al Maestro Djwal Khul, “La transferencia de pensamiento entre dos personas es llamada telepatía mental, la transferencia de pensamiento entre un encarnado y un espíritu es llamada clariaudiencia”.
Nunca había oído de Justin Moreward Haig, así que me fui de la lectura con el médium decidido a localizar los libros de Cyril Scott.
De regreso a mi hotel, busqué en Internet y encontré los tres libros listados en Amazon.com. Lo suficientemente bueno, pero tendría que esperar tres semanas para la entrega ya que eran “inusuales”. ¡Estaba tan encendido que quería leerlos ya! Llamé a las librerías de segunda mando en Hawai pero sin éxito. Una librería no contestó así que hice una nota mental para llamarles.
Al día siguiente pasé por esa librería de segunda mano y encontré que estaba abierta. Era una librería de la Nueva Era y no tenía horarios regulares. Entré. Estaba escasamente surtida tanto de libros de metafísica tanto nuevos como usados. Le pregunté a la propietaria si tenía cualquiera de los libros de Cyril Scott y se hizo para atrás y me miró con curiosidad. Tomó los tres libros de su escritorio. “Acabo de poner estos tres libros aparte para que pudiera leerlos, pero puedes tenerlos”.
Estaba estupefacto. Vi los libros y no eran las mismas ediciones ofrecidas en Amazon.com, sino del editor original en Inglaterra de 1930. ¿Cuál era la oportunidad de encontrar esas ediciones inglesas en Hawai? Casi ninguna. Abracé los tres preciosos libros y los leí insaciablemente en todo el regreso a Canadá.
Unos cuantos meses después durante otro viaje por Hawai, mencioné este incidente al médium. Se rió y entonces Justin Moreward Haig intervino de nuevoy dijo, “Si hubiera pensado que fallaríamos en nuestro intento para que obtuvieras los libros, no lo habríamos intentado. Felicidades por seguir tu intuición”.
Más Entrenamiento Sistemático:
Justin Moreward Haig sugirió que estudiara más de las enseñanzas del Maestro Djwal Khul que Alice A. Bailey canalizó por un período de cuarenta años. Él también me recordó que yo, por mí mismo, mientras estaba en espíritu entre las encarnaciones, había observado el proceso de canalización en el Tibet y por lo tanto descubriría una afinidad con esas enseñanzas.
Adquirí el set completo de veinticuatro volúmenes de las obras de Alice A. Bailey de Lucis Trust, el actual custodio de las publicaciones de la Sra. Bailey. Después de examinar rápidamente estos volúmenes, me convencí de su validez y solidez. Entonces me uní a la Escuela Arcana, un curso de entrenamiento por correspondencia administrado por los Lucis Trust.
Por un año, no solamente absorbí las enseñanzas de Djwal Khul, sino que aprendí técnicas de meditación más profundas tomadas del Raja Yoga. La Escuela Arcana me enseñó cómo construir el antakarana, ese cordón de luz que me unía mental y físicamente con la Jerarquía Espiritual.
Por casi un año, seguí este emocionante no obstante con frecuencia solitario estudio de la Sabiduría Eterna. A veces estudiaba demasiado, lo cual sobre estimulaba tanto mi mente que sufría de intensas migrañas. Eventualmente aprendí a ir al paso para que pudiera tener una buena noche de sueño.
Leía insaciablemente – cualquier cosa sobre la Sabiduría Eterna. Profundicé en el cuerpo de la literatura teosófica, otra increíble librería de sabiduría. Busqué ediciones ya no publicadas, a veces pagando ultrajantes precios por ellos o conformándome con una versión fotocopiada. Frecuentaba librerías de segunda mano. A veces me llegaba un correo electrónico del médium recomendándome otro título poco conocido. Después me deseaba suerte para que lo encontrara. Pero de alguna forma los Maestros siempre me guiaban a ellos.
Entre mis obras favoritas están Los Maestros de la Sabiduría por Charles Leadbeater; Hermano del Tercer Grado por Will Garvey; todos los libros de Ruth Montgomery; Los Muertos están Vivos, Percibe la Vida, Más Allá de la Grandeza de William Pelley; y Glamour, Telepatía y el Vehículo Etéreo, y Un Tratado sobre Magia Blanca por Alice A. Bailey.
También descubrí una brecha en los nuevos escritos sobre la Sabiduría Eterna de finales de 1960 y 1970 en adelante. Algunas organizaciones surgieron durante este período e intentaban continuar la tradición de informar a la humanidad sobre la Sabiduría Eterna pero fallaron, como descubrí, debido a la locura, al mercantilismo o la megalomanía.
Encuentro “con aquellos que están en este planeta pero no son de este planeta”
Muchas, muchas obras después de la señal llegaron a mí y me decían que estaba a punto de conocer a uno de los “hermanos y hermanas antepasados que aparecen como humanos…”, los extra terrestres que me habían estado guiando desde mi llegada a Canadá. A pesar de las condiciones invernales, muy frías, se me dijo que subiera el sendero de la montaña detrás de mi casa, algo que intentaba hacer regularmente durante este período para ejercitar y encontrarlos alrededor de las dos o tres de la tarde.
Lleno de anticipación, esperé hasta los dos y media de la tarde para subir a la cima. Nada sucedió y no vi nada inusual en los helados senderos. Al siguiente día, nuevamente, no sucedió nada. Finalmente, el tercer día cuando nuevamente bajaba el sendero preguntándome por qué no había sucedido nada, me vi solo en el mismo blanco, resbaladizo y helado sendero. Levanté la vista y no había nadie frente a mí. Parpadeé y un caballero alto y recto usando un sombrero negro de fieltro y vistiendo una chamarra café de piel, repentinamente apareció de la nada enfrente de mí y siguió hacia arriba. Cuando él pasó tuve una extraña sensación, pero aún tenía mis dudas.
Al siguiente día, nuevamente subí la montaña pero al regreso tomé un atajo a través del helado bosque. Definitivamente no había nadie más ahí. Como constantemente estoy observando el camino en esas heladas condiciones, miraba hacia abajo y arriba, entonces nuevamente, de la nada salió el mismo hombre, vestido exactamente como el día anterior en que apareció frente a mí. Esta vez inclinó la cabeza, sonrió y continuó su camino. Una increíble sensación pasó sobre mí, esa agobiante confirmación de que, sí, finalmente me había topado con el amigable ET.
Pero estaba un poco decepcionado. Mi idea de un amigable encuentro no habría sido así de rápida. Me habría gustado haberlo invitado a tomar un capuchino en la pastelería en frente de mi casa. O me habría gustado sentarme en una acogedora reunión, en frente de la chimenea, a platicar con él acerca de los asuntos del mundo.
Le pregunté a Justin Moreward Haig acerca de este encuentro. Él lo confirmó. Cuando le pregunté por qué no podía hablarle a más seres, él me dijo que los Maestro solamente querían mostrarme que había alcanzado otro hito en mi entrenamiento, uno en el que podía distinguir a estos seres de otros, en otras palabras, a tratar con aquellos de una vibración más rápida. “No te preocupes”, dijo él, “estarás trabajando en proyectos con ellos en el futuro”.
Conocí a un anciano distinguido y a su enfermera en el elevador de mi edificio. Él me saludó e inclinó su cabeza. Cuando se bajó, tuve la misma sensación de hormigueo. Lo vi de nuevo cuando él iba saliendo del edificio e inmediatamente fijó sus ojos en mí después se volteó. Cuando le pregunté al portero quién era él, me dijo que no sabía. Le pregunté a Justin y él respondió, “No, ese es de otro, no tuyo”.
Entonces, amigos, “aquellos que están en este planeta pero que no son de este planeta” ¡están a nuestro alrededor!
Visión Etérea
Justamente en el mismo período me di cuenta mientras caminaba a través de los nevados senderos del parque de la montaña que podía ver los dobles etéreos de objetos y personas a mi alrededor. Mi tercer ojo (localizado entre las cejas) estaba abriéndose lentamente.
Dejé de probar esta nueva visión. Todo el nevado escenario blando frente a mí parecía separarse del flujo y materia visibles. Podía ver el sendero frente a mí volverse un visible río de energía; podía ver los dobles etéreos de los árboles permaneciendo en su lugar como energía vibrando dinámicamente; y cuando alcé la vista hacia el cielo, ya no estaba vacío sino lleno con patrones arremolinados de materia etérea en movimiento. Fue ahí que me di cuenta de cómo las formas de pensamiento podían pasar fácilmente de individuo a individuo y del mundo espiritual hacia nosotros y de regreso. No había nada para bloquear realmente su paso.
Esta visión etérea es algo que puede ser activado o desactivado tal como está, y confundiría la vista.
Luz en la Cabeza
No pretendo ser un yogui que puede sentarse en un bosque por semanas en profunda meditación. Pero me suscribo a las diarias meditaciones cortas e intensas (entre veinte y treinta minutos al día) usando el raja yoga que recomienda la Escuela Arcana.
Alrededor de la misma época en que se manifestó la visión etérea, comencé a notar lo que se conoce como Luz en la Cabeza. Esta luz comenzaba a resplandecer en mi mente incluso con mis ojos cerrados. Podía apagar la luz en la noche y la iluminación permanecería en mi mente y también me permitía ver en la oscuridad.
Tanto la luz en la cabeza como el desarrollo de la visión etérea son señales de una conexión fija con el alma cuando se implanta en la personalidad física. Más y más personas de mente abierta desarrollarán estas facultades cuando la Era Pisciana se cierre.
Entidades del Plano Astral
Para una mente que ha sido entrenada en las ciencias físicas y sociales, siempre está acechando la cuestión de la confirmación y verificación. Al recibir un dictado o mensaje, siempre me veo preguntándome, “¿Hice todo esto yo solo?” Si en las tempranas etapas para ser médium, se requieren pruebas para continuar el camino, entonces los Maestros las proporcionarán. Muchas obras sobre temas espirituales dicen que la demandante prueba o verificación es una señal de falta de fe. Estas son puras patrañas y un psíquico hoy en día que cree que tiene fe solamente está descargando un exceso de desórdenes del plano astral. De hecho, como me dijo una vez el médium, “Somos como cabinas telefónicas para las personas en el plano astral”.
Durante mi entrenamiento fui engañado muchas veces por espíritus posando como Justin Moreward Haig. Pero así como conoces personalidades insípidas o no éticas en la tierra, lo mismo puede suceder cuando te aventuras a otras dimensiones menos materiales. Así como aprendes a distinguir entre lo que es una verdad o una mentira en el plano terrestre, lo mismo debe ser hecho en el plano astral.
He aprendido a reconocer un cierto estilo acuoso y grandioso que viene del plano astral. Otros se auto-congratulan un poco, y otros solamente adoran engañarte con historias fantásticas que sirven para cebar a tu ego. Uno nunca puede ser descuidado al afirmar que solamente la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad es lo que saldrá.
No obstante, seguía teniendo curiosidad acerca de estas entidades. Estaba en La Habana, Cuba estudiando español cuando le pregunté a mi maestra de español si conocía a alguno de los psíquicos locales. Ella me miró muy sorprendida y me dijo, “¿Cómo sabes que consulto a este tipo de personas?” Unos cuantos días más tarde me llevó con una mujer cuya casa había sido devastada unos meses antes por un huracán. Todo lo que había quedado era una porción de su casa con un techo; el resto había sido arruinado.
Había muñecas negras y estatuillas colocadas en una mesa con velas. La psíquica era una persona fina, una que emitía mucha preocupación por las personas que iban a verla. Me dio algunas piedritas para que las agitara como dados y las tiraba al piso después de cada pregunta. Ella interpretaría las piedritas y me daría la respuesta a las preguntas. Siendo una gran admiradora de Mao Tse-Tung, ella afirmaba que él había venido a la lectura y estaba contestando mis preguntas. Cualquiera que sea el caso, la lectura estaba llena de palabras congratulantes, las cuales harían que la cabeza de cualquiera se hinchara de falso orgullo.
Sería más tarde en ese año que el espíritu del Águila Dorada saldría a través del trance del médium para recordarme que cada medio de comunicación con las otras dimensiones, cada muñeca, ídolo, dios o diosa creados, era puesto en ese lugar específico para comunicarse con ese nivel específico de la humanidad.
Mientras estaba en Cuba, conocí a un amigo estudiante de español, un artista cinematográfico de Australia, que me habló sobre su experiencia en un lugar Ayurvédico en Sri Lanka (antiguamente Ceylon). Eso de alguna forma encendió otra vela en mi mente, y de repente sentí esta increíble urgencia de ir a Sri Lanka. El por qué esto debería suceder durante un viaje a La Habana, Cuba me embaucó. Pero tan pronto como regresé a casa, reuní tanta información como podía sobre ayurveda. Se volvió como una compulsión que dos meses más tarde estaba en un avión volando en dirección a Sri Lanka.