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Las Profecías de Sanctus Germanus Volumen 1 y 2
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Una Narración Personal de
Entrenamiento como Medium--Parte 3

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Mi Primera Encomienda para la Hermandad

En mi camino a Sri Lanka, me detuve unos cuantos días en Hawai para ver a mis parientes y para otra consulta con el médium.

Durante mi sesión, vino Sir Arthur y me pidió que creara un sitio Web dedicado a la Gran Hermandad de la Luz. Él dijo que esta no era una encomienda sino un recordatorio de cosas. Había hecho un contrato para hacer esto antes de esta actual encarnación. Iba a poner en este sitio Web información que yo disfrutaba y que quería que otros disfrutaran acerca de la Gran Hermandad de la Luz. Estuve de acuerdo inmediatamente, puesto que había estado esperando a que sucediera algo concreto para estar al servicio de la Hermandad.

Para cerciorarme de que solamente la verdad llegue a los lectores de este sitio Web, los Maestros le pidieron al espíritu de Arthur Ford, considerado el decano de los mediums americanos, que sirviera como instructor en la ulterior apertura de mis facultades de clariaudiencia y clarividencia.

Arthur Ford fue un médium bien conocido durante la primera mitad del Siglo Veinte. Fue reconocido con el quebrantamiento del código que Harry Houdini, extraordinario mago y su madre habían acordado que cualquiera de ellos debería morir. Muchos médiums lo intentaron, pero solamente Arthur Ford fue capaz de canalizar el código correcto del muerto Houdini a su madre.

Arthur Ford colaboró un tiempo con Sir Arthur Conan Doyle en Inglaterra y habían permanecido como amigos y colegas en espíritu. También instruyó a la médium Ruth Montgomery y al médium que entraba en trance.

La instrucción iba a ser muy simple. En un día dado de la semana, apuntaría en un papel tres preguntas sobre las cuales no supiera absolutamente nada. Las preguntas iban a ser de naturaleza metafísica. Colocaría el papel en una caja o carpeta y me olvidaría de él. Una semana más tarde, en un tiempo acordado, iba a abrir la caja, a leer estas preguntas en voz alta y a esperar unos cuantos segundos para que la respuesta saltara a mi mente. En realidad, mientras continuaba la práctica, me di cuenta de que para cuando leía las preguntas en voz alta en el día acordado, ya sabía la respuesta porque ya habían sido proporcionadas durante la semana. Este fue un experimento muy simple y efectivo diseñado para infundir más confianza en los dictados que recibía de la Gran Hermandad de la Luz.

Armado con el conocimiento de que un competente instructor espiritual estaría detrás de mí en mi primera encomienda para la Hermandad, me preparé para salir de la casa del médium. Él me detuvo y me dijo, “Espera. Quieren que te de algo”. Buscó en su librero y me dio Dento de lo Oculto, la Verdadera Historia de Helena P. Blavatsky por Henry Steel Olcott. “Ten”, dijo él, “Quieren que leas esto”.

Mientras volaba el largo camino de Hawai a Sri Lanka, mi cabeza daba vueltas con ideas y diseños alternativos para el sitio Web. ¿Cómo lo llamaría? ¿Qué tipo de información debería poner en él? Y principalmente, ¿quién lo leería?

Con todas estas preguntas inundando mi mente, nunca me cuestioné por qué estaba yendo al otro lado del mundo, Sri Lanka. Más tarde en ese año me daría cuenta de que el tratamiento ayurvédico que buscaba no era más que un pretexto para llevarme allá para tener más “recordatorios”.

Sri Lanka y las Nuevas Aperturas Psíquicas

Mientras estaba en Sri Lanka más ideas inundaban mi cabeza acerca del sitio Web y entre los tratamientos y cuidados ayuverdicos, pasé muchas horas escribiendo y diseñando mentalmente el sitio Web. Era época de monzón y espectaculares tormentas asestarían a la mitad de la noche, despertándome con su violencia y poder, pero al mismo tiempo estimulando el pensamiento en dirección al sitio Web.

Durante los relajantes tratamiento ayuverdicos, mi mente se iba a la deriva. Un día, la cara de un hombre asiático me llegó a la mente tan clara como una foto a color. No conocía a este hombre, ni tampoco lo había visto antes. No había ninguno con su descripción en el hotel. Otro día, la cara de una mujer rubia llegó a mi mente, después otra, y otra. Estaba muy perplejo y no conocía el significado de estas visiones.

Unos cuantos días después, estaba paseando en la playa frente al centro, una pareja de amigos huéspedes del hotel me llamaron para conocer a un nuevo invitado que acaba de llegar. Me sorprendí cuando lo vi. ¡Él era el hombre asiático que vi en mi mente un par de días antes! Unos cuantos días más tarde, mientras estaba sentado en el restaurante del hotel para comer, otro recién llegado huésped de hotel se sentó en la mesa a un lado mío. ¡Era la mujer rubia que vi en mi mente unos cuantos días antes! Y así pasó sucesivamente para que tuviera una vista previa de los huéspedes que iban a llegar a registrarse.

Leí Dentro de lo Oculto y aprendó que ese libro era en realidad el primer volumen de las Hojas del Viejo Diario de Henry Steel Olcott, un volumen de seis de una narración personal de la construcción de la Sociedad Teosófica. Descubrí que Olcott era muy bien conocido y respetado por su trabajo en establecer la educación Budista en Ceylon durante la última mitad del Siglo Diecinueve mientras co-fundaba la Sociedad Secreta en Adyar, India no lejos de Madras. De hecho, cuando le pregunté a unos ancianos de Sri Lanka acerca de Olcott, entrarían en largas charlas acerca del bien que él había hecho en la línea de la unidad Budista y la educación. Me señalaron que hay una gran estatua de él en la cuadra frente a la estación de ferrocarril.

Llamé a un amigo lancano que había sido mi compañero de cuarto en París hacía años. Cuando mencioné a Olcott, tanto él como su esposa me dijeron que ellos habían asistido a escuelas budistas a las que él había ayudado a establecer hacía años. Este amigo me había invitado a Ceylon hacía treinta años para conocer a su familia, y visité toda la isla con ellos.

Reflexionando sobre estas conversaciones con estas personas acerca de Helena Blavatsky y Henry S. Olcott en Sri Lanka me hizo sentir extrañamente cercano a ellos, y me convencí de que yo tenía una conexión con Sri Lanka y el dueto Blavatsky-Olcott en una vida anterior. Hice una nota mental para preguntarle a Sir Arthur acerca de esta conexión durante mi siguiente sesión con el médium.

Entonces temprano en la mañana antes del amanecer me llevé la sorpresa de mi vida. Mientras estaba todavía en el nebuloso mundo entre el sueño y la conciencia, un sentimiento extático que pasó sobre mí y después lo vi, ¡tan claro como el día en el ojo de mi mente! Justin Moreward Haig me había venido a visitar. Esta vez lo reconocí aunque no tenía una noción preconcebida de cómo era él. Solamente sabía que era él.

Salí de esta experiencia en Sri Lanka lleno de ideas para el sitio Web y ya había comenzado un libro que Sir Arthur me sugirió que escribiera. Este libro iba a ser publicado un año más tarde como las Profecías de Sanctus Germanus.

El Sitio Web y Sus Implicaciones

Cuando Sir Arthur me recordó que había hecho un trato de poner un sitio Web para la Hermandad, también anticipó una pregunta que estaba albergando en mi mente. “¿Por qué? Ya hay tantos sitios como este, ¿quién querría leer éste?”

Él respondió, “Porque está apadrinado por el que te apadrinó a ti”. Él explicó más adelante que el sitio Web haría un llamado a los miles de trabajadores de la luz que habían sido colocados por todo el mundo. Los reuniría en una fuerza que traería la Nueva Era Lemuriana, la Era de Acuario.

Con esto en mente, el pensamiento vino a mí para que registrara el sitio como www.sanctusgermanus.net . Sactus Germanus o el Hermano Santo era el nombre que esta gran alma tomó en los Siglos Diecisiete y Dieciocho mientras frecuentaba las cortes de Europa, conocido como el Conde de St. Germain. Tomé un forzoso curso de auto aprendizaje en diseño y administración de sitios Web y finalmente subí el nuevo sitio en Agosto del 2002.

Unas cuantas semanas después en septiembre del 2002, fui a Hawai para encontrarme con el médium y Sir Arthur. Sir Arthur me dijo que esto era más que un sitio Web, puesto que en las pocas semanas que había estado en línea, cuarenta y cinco trabajadores de la luz habían sido conmovidos y les seguían miles más. Me sentí aliviado. También señaló que St. Germain había hecho un anuncio acerca del sitio Web al Consejo de Maestros sostenido en Venus anteriormente. Entonces le pedí sugerencias para mejorar el sitio, y los Maestros me hicieron varios comentarios mostrando que ellos ciertamente habían leído el sitio Web.

En los meses que siguieron, el sitio Web se hinchó con nuevo contenido. Discursos en audio dados por los Maestros y el Consejo de los Seis (Sir Arthur, Estelle Roberts, Ho Le Wei, Arthur Ford, Águila Dorada y C.W. Leadbeater) llenaron al sitio Web con las perspectivas y enseñanzas de la Gran Hermandad de la Luz. Las estadísticas del sitio Web que siguen el número de visitantes y sus orígenes muestran que está haciendo su trabajo: llegando a miles alrededor del mundo.

Una Revelación Adicional

Durante la misma sesión, le hice a Sir Arthur a través del médium en trance la pregunta que había permanecido conmigo desde Sri Lanka. ¿Cuál era mi conexión con el equipo Blavatsky-Olcott?

“¿No lo sabes hasta ahora?” preguntó Sir Arthur. Respondí que solamente tenía indicios o sentimientos de que había estado cerca de ellos.

El médium permaneció en silencio por bastante tiempo. Finalmente, él explicó, “He hecho la pregunta cinco veces a Sir Arthur y al Consejo de los Seis y cada vez recibía la misma respuesta. La quinta vez, ellos incluso emitieron retrato de la persona que habías sido en la encarnación anterior”. El médium tomó un profundo respiro y me miró seriamente. “No tomo a la ligera lo que estoy a punto de decirte, pero lo he verificado cinco veces. Tu fuiste Henry Steel Olcott en una encarnación anterior”.

Tomé esta información tranquilamente. Una sensación de “llegar a casa” pasó sobre mí. Tuvo sentido y confirmó sentimientos internos. Otro misterio había sido resuelto. Otra pieza del rompecabezas había sido encontrada. Esto explicaba por qué era jalado hacia los escritos de la Sociedad Teosófica. Esto explicaba por qué estaba tan inclinado a ir a Sri Lanka.

Pasé los siguientes meses digiriendo esta revelación y leyendo el set de seis volúmenes completo de las Hojas del Viejo Diario, de Olcott.

Mi Maestro Instructor Se Hace Cargo

Iba a regresar a Hawai en enero del 2003, aunque en realidad no había planeado ir allá en esa época. Nuevamente contacté al médium, puesto que para ese tiempo nos habíamos vuelto amigos cercanos a través del correo electrónico.

Mientras el médium hacía sus profundas respiraciones y entraba en trance, su cuerpo de repente se sacudió y la profunda y masculina voz del Maestro el Morya surgió:

Te saludo con el saludo de la Hermandad – corazón, cabeza y mano. Vengo a cumplir la cita, el pacto hecho en amor.

Se dice que cuando el amor no es expresado emocional o físicamente pero existe, su poder crece. Creo que esto es verdad. Así como la presa que detiene el agua y su deseo por fluir hacia el mar se convierte en un abattoir (sic), se convierte en un receptáculo de poder. Entubada, se puede convertir en electricidad. Este es el principio sobre el cual opero.

No es un pequeño asunto para nosotros ponernos a merced de nuestros devotos. Puesto que ellos, como niños, con frecuencia comprenden mal nuestros motivos, nuestras pautas, nuestra ayuda, nuestros seres. Sentimos esto de forma penetrante aunque generalmente se hace poca mención de esto. En esos días que ahora comienzan a llegar a ustedes con más claridad, en los días de la Teosofía, el caso era semejante. Tanto Kuthumi y yo lo sentimos de esa forma.

Me muevo en una llama azul. Solamente busco una cosa y es que sea Su Voluntad. Él que me dio la vida, Él que me amó lo suficiente para pensarme y crearme, Nuestro Padre, Al Que Adoro. Mi adoración por él es tan grande que parezco no ver mucho en otro lado y he sido acusado de distanciamiento y eso que también llaman severidad. ¿Soy severo? Tal vez. Pero si veo que una acción de parte de uno de mis hermanos más jóvenes lastimará no solamente a ellos, sino a todos, incluyéndolo, debo hablar, debo actuar. No puedo permanecer sin hacer nada. Esa no es mi forma.

Su Voluntad es mi Amor y con ESO estoy Enamorado. Y entonces por eso debes saber que es Su Voluntad que yo esté aquí, hablándote, amándote, amando a todos, por lo que hago.

Perdona si Mi Amor no siempre se demuestra. Veo en ti una similitud. Tal vez sea por esta razón que sirves como lo haces mediante mí, que sirves del todo. Y lo haces.

Poco es conocido y por designio sobre aquellos días anteriores a la Teosofía, cómo llegamos a nuestros estados, a nuestra estatura, a nuestro amor. Puesto que el gran amor que había entre Kuthumi y Yo, el cual solamente es compuesto con el tiempo, o con lo que pasa por el tiempo. En lo profundo ciertamente está el manantial de ese amor, y en un sentido podría decirse que nuestro amor de niño fue la Teosofía, y tú por lo tanto nuestro nieto, todos ustedes. Conoces el afecto por los nietos de uno, mantenido en el corazón de este Gran Padre.

Tal vez un día conocerás estos detalles y hechos cuando los comparta – cómo nací del cuerpo físico, del físico femenino, o de la concepción física, así como ustedes mismos. Y cómo ocurrieron mis propios despertares como los suyos, ciertamente algunos de ellos idénticos, astrológicamente hablando. Y así, hijo mío, verás, que lo que llega a ti me ha sucedido a mí. Y así puedes anticipar despertares similares. ¡Hey! Pronto llamearán en tus manos.

Cuando hacemos nosotros visitas, no es con el propósito de palabrear sino de dharshan puro. Las palabras a solas pueden transmitir pequeño.

Yo estoy contigo siempre, incluso cuando estoy en Darjeeling, simultáneamente. Yo soy El Morya, el que sabe algo de tu profunda devoción a la Voluntad de Dios. Y es esa la que me ha jalado como un imán. Y con el permiso de mi Padre, estoy aquí. Dejo contigo una parte de mí, que nunca más será recuperada. Yo estoy contigo siempre. Yo soy un ojo para tu frente.

Siempre había sentido cierta afinidad con El Morya pero como se notó arriba, los únicos dos Maestros que se habían comunicado conmigo hasta este punto habían sido Justin Moreward Haig y St. Germain. No obstante tanto El Morya como Kuthumi habían trabajado de cerca con Blavatsky y Olcott durante los días de la Teosofía, El Morya se encargaba personalmente del entrenamiento de Olcott. Nuevamente, los recuerdos de esta relación habían fluido.

Me lance en otra frenética lectura, estudiando de cerca las famosas Cartas de Mahatma, las Hojas del Viejo Diario y las varias biografías de Helena P. Blavatsky. Paisaje tras paisaje en la India me sobrepasaron cuando los recuerdos inundaron mi mente – los largos polvorientos viajes en tren a lo largo de la India, las negociaciones con la jerarquía budista para establecer un sistema de escuelas budistas en Sri Lanka, los innumerables discursos ad lib para las multitudes tanto en la India como en Ceylon, el agobiante calor de los trópicos, las visitas personales de los Mahatmas, las sanaciones masivas que Olcott logró a los largo de sus viajes – y se establecieron en mis recuerdos concientes y subconscientes.

Me enfoqué en el “Pacto de Amor” que el Maestro El Morya había mencionado y llegué a la conclusión de que este pacto había sido hecho entre El Morya, Blavatsky y Olcott. Pero, ¿en dónde estaba Blavatsky? ¿Iba también a reencarnar durantes estos últimos días? Todo lo que sabía es los que Sir Arthur había mencionado de paso que HPB había visitado el sitio Web y estaba complacida. Y que era todo lo que tenía permitido decirme.

Cambio de Guardia

En mayo del 2003, recibí la devastadora noticia de que el médium estaba seriamente enfermo y que había sufrido una cirugía mayor en el cerebro. Habíamos perdido un portal principal hacia la Hermandad en Shamballa.

En mis meditaciones pedía la guía de la Hermandad y se me decía que los siguientes meses serían un período de gracia antes de que regresara al camino del destino. Viajé y experimenté la vida durante esta época. Pasé la mayoría de mi tiempo afinando el libro que Sir Arthur me sugirió que escribiera y finalmente fue publicado como Más Allá del Armagedón en julio del 2003 y más tarde como las Profecías de Sanctus Germanus. También comencé otro proyecto con algunos amigos para escribir un guión cinematográfico sobre la vida de Helena P. Blavatsky.

También decidí que navegaría hacia la India, así como Mme. Blavatsky y H.S. Olcott lo habían hecho en 1875. Llámenlo un viaje de nostalgia. Puesto que no hay semejantes barcos de vapor del siglo Diecinueve que se empleen en los océanos actualmente, reservé un pasaje en un buque de carga para navegar desde New Brunswick de San Juan a Mumbai (Bombay) India en noviembre del 2003.

En agosto, recibí una llamada de otra amiga en Hawai. Ella estaba muy emocionada porque acababa de conocer a otro nuevo Médium Metafísico, que acababa de llegar a Honolulu. Me explicó cómo los Maestros Ascendidos son capaces de usar el ectoplasma que él emite para materializarse y comunicarse directamente con la gente. Entonces, ¿esto quería decir que podía comunicarme con los Maestros de la Hermandad en el escenario de una sesión de espiritismo? Sí, respondió. Además, él es capaz de realizar manifestaciones – monedas, gemas, medallas, etc. – de su boca. Yo estaba fascinado.

Cuando ella vino a Montreal en septiembre del 2003, me mostró las dos manifestaciones que había recibido: un antiguo aro chino de oro sólido y una moneda de oro china. Yo estaba convencido e hice planes inmediatos para volar a Hawai para conocer a este nuevo médium.

Más Revelaciones

En el pequeño cuarto sin ventanas había una cabina con cortinas y una silla dentro. El asistente del médium explicó que el se sentaría en la silla y entraría en trance. Comenzaría a emitir ectoplasma que iría a unos mecanismos como trompetas y formarían una pseudo vaina o caja de voz que los Maestros usarían para comunicarse con los participantes.

El médium tomó su lugar en la cabina y cerramos las cortinas a su alrededor. El asistente cerró la puerta y cerró todas las entradas para que no se colara la luz. Estábamos sentados una completa oscuridad. Comenzamos cantando “Amazing Grace” hasta que las trompetas comenzaron a hacer ruido. Podía oír la trompeta moviéndose alrededor dentro de la cabina después se deslizó al área en la que estábamos sentados.

“¡Saludos!” dijo la voz. Era la Maestra Lady Nada. Inmediatamente pude sentir las vibraciones más elevadas y más rápidas en el cuarto. Estaba casi sin aliento.

Entramos a una sesión de preguntas y respuestas. Le hice preguntas acerca de vidas pasadas. Lady Nada me dijo que había sido Keops, el Faraón egipcio responsable de construir la Gran Pirámide de Giza. También confirmó mi encarnación como Henry Steel Olcott pero dijo que había tenido una corta encarnación – una joven chica que vivió en Filadelfia en 1920 y que había sido una médium trans-física como La Médium Transfísica. Ella había tenido una corta vida, quince años. “¿Quién era ella?” pregunté. “Esto lo tienes que averiguar TU”, respondió Lady Nada. Hasta la fecha no he sido capaz de rastrear cualquier información sobre esta encarnación.

Lady Nada entonces me pidió que me pusiera de pie. “Tengo un regalo para ti de El Morya”, dijo ella. “Extiende tu mano”. Sentí las puntas de sus dedos tocando la palma de mi mano que ponía lo que parecía ser una moneda en la palma. Me senté conmocionado por el regalo y por las altas vibraciones del cuarto. Había demasiada energía en el pequeño cuarto que fue capaz de manifestar la medalla directamente en mis manos sin pasar a través del médium. ¡No podía esperar a que se encendieran las luces para poder ver lo que El Morya me había enviado!

El regalo de El Morya era un medallón de oro sólido con el grabado de un Buda. Más tarde, cuando lo iba a estudiar y a concentrarme en él, encontraría que la cara del Buda cambiaría siete veces para representar a los siete Budas. El otro lado de la medalla, se ha convertido en un portal virtual para acceder a los 155,000 Maestros Ascendidos de la Hermandad, puesto que cuando me concentro en el lado trasero de la medalla, veo a una persona tras otra que aparece ante mí. Estos personajes aparecen como ingleses victorianos, hindúes, chinos, japoneses, árabes, sijs. Algunos usan turbantes, otros son monjes budistas. Son Maestros de todas las razas, sexos y tipos. He visto a muchas personalidades famosas aparecer en la medalla así como también a muchos que no conozco. En una sesión de espiritismo casi seis meses después, Lady Nada confirmó que éstos ciertamente eran los Maestros los que aparecían en la medalla.

Viaje de Iluminación

Durante la última de las memorables sesiones espiritistas privadas en Hawai, le dije a Lady Nada que tenía un gran deseo de ir a la India. Ella contestó, “Ese será un viaje de iluminación”.

“¿Debería regresar a Adyar, cerca de Madras, donde fundé, como Henry Steel Olcott, las oficinas centrales de la Sociedad Teosófica con HP Blavatsky?” pregunté.

“Estarás muy decepcionado con lo verás ahí”, me advirtió.

“Mejor concéntrate en las nuevas vibraciones de ahora”.

Le pregunté acerca de otros destinos alternos a la India y ella dijo, “Esa es tu decisión. Es tu viaje personal de iluminación. Tú sabrás a donde ir una vez que llegues a Bombay”.

Un mes más tarde, me fui en un buque de carga alemán desde Saint John, Canadá hasta Mumbai, India. El barco era enorme y el alojamiento muy cómodo. Era un barco lento con una velocidad máxima de catorce nudos por hora, aproximadamente la misma velocidad de un barco de vapor de la última parte del Siglo Diecinueve. Así que de alguna forma, el tiempo que tomaría llegar a la India sería el mismo que el que HPB y HSO cuando navegaron en 1875, menos la parada en Inglaterra. El viaje era medio nostálgico y medio aventurero, y me encantaba cada minuto de él.

Treinta y dos días más tarde, atracamos en el moderno puerto de Nhava Sheva fuera de Bombay. Para entonces estaba bastante seguro a dónde iba a ir en la India, puesto que unos cuantos días antes de atracar, El Morya vino a mi cabina y me dijo telepáticamente que el Maestro Babaji había preparado el camino para que fuera a Darjeeling, las sedes etéreas del Maestro El Morya.

En mi tercer día en la India, me encontré en las faldas de los grandes Himalayas a punto de tomar un espantoso cuatro horas en taxi hacia las montañas alrededor de 8000 pies de Darjeeling. Podía haber tomado el famoso tren de juguete que se lleva de diez a doce horas para llegar a Darjeeling. (Creo que HPB había tenido que tomar ese tren para llegar a Darjeeling en donde El Morya restauró su endeble salud). Cuando estábamos en la última vuelta del acantilado sobre el estrecho camino de montaña. Vi ante mí el gran Monte Everest. Había valido la pena cada segundo del nervioso viaje para ver semejante montaña espectacular y majestuosa.

Cuando me registré en el hotel, medio esperaba algún tipo de fiesta de bienvenida, es decir una aparición del Maestro dándome la bienvenida a Darjeeling. Busqué señales a mi alrededor del príncipe alto y con turbante Rajput pero no reconocí a ninguno con esa descripción. Pero pensando, alguien vestido así en la India moderna habría lucido bastante fuera de moda actualmente. Les pregunté al conserje y al administrador del hotel si conocían a El Morya y todos me vieron inexpresivamente. Nunca habían oído de él. ¿En dónde vive? ¿Trabaja para el gobierno? “No, él no vive en esta dimensión sino allá arriba”, dije torpemente mientras veía sus caras inexpresivas y desconcertadas.

Decepcionado de que el comité de bienvenida no se había mostrado, me fui a la cama en un hermoso y antiguo cuarto de un antiguo palacio del Maharajá. Era diciembre y estaba muy frío, así que el staff había hecho una crujiente fogata en la chimenea para mantener el cuarto caliente. Mientras estoy en la cama tratando de salir de mi decepción, el fuego de la chimenea hace un reflejo danzante en el techo. Cuando miré al techo, los reflejos comenzaron a juntarse y lentamente formaron la imagen que sabía que era el Maestro El Morya. Ahí estaba él en el techo, sonriéndome benevolentemente hacia la cama, llevando puesto su turbante y barba. Parpadeé un par de veces para asegurarme que no estaba alucinando. Su cara desapareció y me dormí feliz de que había visto a mi Maestro.

Mi cuarto con la chimenea de la cual se formaron los reflejos en el techo con forma de la cabeza del Maestro.

Educación Himalaya

Después del desayuno la siguiente mañana, me senté en mi cuarto a disfrutar el hermoso escenario de las plantaciones de té que estaba abajo y preguntándome que estaba haciendo en Darjeeling. Algunos movimientos atrajeron mi atención sobre cierta sección de la pared y de repente pude ver a personas que comenzaban a entrar al cuarto. Nuevamente, estaban vestidos en una completa serie de razas y culturas, pasando uno después del otro, así como aparecen en la parte trasera de la medalla de El Morya. Mientras observaba este desfile de personalidades atravesando, no me sentí sólo o con miedo, sino como parte de algo. ¿Eran fantasmas en el cuarto? ¿Era mi audaz imaginación engañándome de nuevo? ¿Quiénes eran estas personas? No parecían querer asustarme. Al contrario, la mayoría parecía preocupada con sus propios pensamientos y muy inteligentes como para jugar tales bromas infantiles.

Una de las paredes de donde comenzó a salir el desfile de personas.

Decidí desde ese momento, que ayunaría por un par de días para limpiar tanto el cuerpo como la mente y para esperar instrucciones de cualquiera. Me sentía impaciente. Todo parecía ad hoc y no planeado, pero me mantenía recordándome que fuera flexible.

La mañana siguiente me desperté a una imagen de un hombre mirando a mi ojo mental. Él era un europeo que tenía una barba negra y espesa con cabello negro rizado hasta el hombro. Él era bello y miraba intensamente. Me transmitió telepáticamente que había sido enviado para enseñarme. ¿Enseñarme qué? Pregunté. Él no dijo nada. Estuve de acuerdo pero aún quería saber quién era.

Me levanté y comencé a hojear un libro que había comprado un día antes llamado La Historia de Darjeeling y el Sikkim Himalaya, de K.C. Bhanja. De repente, mis ojos fueron atraídos a una sección acerca de un místico europeo de Hungría que había venido al Tibet y recorrido los Himalayas a principios de 1800. Su nombre era Alexander Csoma de Koros. En ese instante supe, que el hombre que había venido a enseñarme era él.

Csoma de Koros había recorrido desde Hungría hasta el Tibet y pasado muchos años en los monasterios. Él sabía de las enseñanzas de Shambala y fue autor del primer diccionario del lenguaje tibetano a lenguaje occidental, el cual como la Piedra de Rosetta, abrió las enigmáticas prácticas budistas tibetanas al occidente. En un sentido el sirvió como puente entre las culturas de occidente y de oriente. El murió en Darjeeling en abril de 1842.

Csomo de Koros entonces me incitó a regresar a la librería en la que había comprado el libro. Un par de horas más tarde, salí de la librería con una docena de tomos y me dirigí de regreso al hotel. Los siguientes días leí insaciablemente tratando de absorber más de las enseñanzas budistas tibetanas del famoso Tsong Khapa, cuya reencarnación supuestamente es el actual Dalai Lama.

Regreso a la Hermandad

Después de unos cuantos días de esta sala de estudio repentina, me senté y me pregunté hacia donde estaba encaminado todo esto. Aún me sentía incómodo acerca de la naturaleza etérea de mi viaje. Necesitaba algo sólido para entender porque tenía miedo de que mi imaginación estuviera un tanto descontrolada para inventar por la falta de concreción.

Tomé mi usual caminata vespertina a lo largo de las cordilleras de Darjeeling para ver las majestuosas montañas y el Monte Everest, y después fui a un ciber café para revisar mi correo electrónico. Una de las características más asombrosas de la India moderna es la omnipresencia de Internet. Solamente en Darjeeling, conté al menos diez de esos cafés. Así que desde las cimas de los Himalayas era capaz de comunicarme con mis amigos más cercanos alrededor del mundo por medio del Internet a velocidad DSL.

En mi bandeja de entrada, recibí un correo electrónico de un médium desde Hawai. Él había recibido un mensaje para mí del Maestro St. Germain. Dijo, “Desde tu actual posición, mira al noroeste y encontrarán un templo. Ve allá”.

Regresé rápido a mi hotel y me quedé en mi cuarto tratando de averiguar qué dirección era el noroeste. Era de noche así que no podía tener orientación del sol. Tendría que esperar hasta la mañana para ver el lugar exacto del amanecer. ¡Pueden imaginar cuán emocionado estaba por despertar la mañana siguiente!

Finalmente amaneció y después de tener mi relativa orientación del sol, fui capaz de identificar la dirección en general del noroeste. Fui rápido a la recepción. Señalé hacia el noroeste y le pregunté a la recepcionista, “¿hay un tempo budista en esa dirección?” ella no sabía. Le pregunté al administrador y no sabía. Finalmente, el caballero que caminaba por ahí dijo, “Sí. Hay un templo en esa dirección. Se llama Templo Bhutia”. Entonces todos dijeron, “¡Ah sí! ¡El Templo Bhutia!”

La razón por la que los otros no sabían era porque el camino al templo serpentea alrededor del pico de la montaña de donde estábamos y comienza al este. Metí agua en mi mochila y me dirigí a la boca del camino que guía al templo. Una hora más tarde, serpenteando por pronunciados declives (los cuales tendría que escalar para regresar), finalmente llegué al templo.

Bhutia Busty es un pequeños y modesto templo budista pintado de rojo brillante con columnas doradas. Desde el exterior es agradable pero no un extraordinariamente adornado templo como algunos de los otros más grandes del área. Cuando entré al patio, unos dos o tres monjes estaban apurados preparando y sirviendo la comida. Sentado dándome la espalda estaba el Lama del Templo a quien ya le habían servido. Me aproximé a él y le dije que no quería molestar pero quería saber si estaría bien que meditara en el templo. Él dijo, “Por supuesto”. Señaló a uno de los monjes para que abriera la puerta del templo principal, cuando entré, cerró la puerta.



Estaba oscuro y frío en el templo, pero felizmente me había puesto mi gabardina de invierno. Me establecí en un pequeño nicho y me preparé para meditar. Unos minutos más tarde se abrió la puerta y el Lama vino y se sentó a mi lado. Él hablaba muy buen inglés, porque, él dijo, que era de Nepal. Le dije un poco sobre mí y me dijo un poco sobre su trabajo en el templo. Entonces se disculpó y se marchó. Continué mi meditación unos cuantos minutos más, después me levanté para irme.

El Lama me estaba esperando afuera. Me sonrió y dijo, “Arriba, tenemos un cuarto especial, interno que está reservado para ocasiones especiales y para los monjes. ¿Le gustaría meditar en él?”.

Por supuesto, acepté con entusiasmo la oportunidad. Lo seguí por una escalera de puro concreto. Él abrió una puerta con cerrojo, y entramos a una antecámara oscura como boca de lobo. Él abrió otro conjunto de puertas y ¡entramos a un cuarto asombroso! Alineadas en un lado en un cercado de cristal estaban todas las deidades, todas en brillante oro. Él explicó el significado de todas las deidades. Él dijo que los monjes acababan de pintar meticulosamente cada columna y todo el techo con diseños de adornos budistas. Me sentí abrumadoramente privilegiado de que se me permitiera estar en el cuarto.

Entonces me prguntó si me gustaría meditar en el cuarto, y por supuesto ¡acepté el honor! Me enseñó un par de cojines y salió del cuarto, cerrando las puertas detrás de él.

Solo en este hermoso cuarto, me puse a meditar. De repente, me encontré sentado en el mismo lugar pero en un cuarto mucho más grande con una puerta frente a mí. Aquellas mismas personas que había visto caminando a través de la pared de mi cuarto comenzaron a fluir en el cuarto y a rodearme. No sentí miedo, solamente amor de estos seres.

Mire entre ellos y reconocí a El Morya, a St. Germain, a Kuthumi, a Lady Nada y a otros de los bien conocidos Maestros. Entonces todos voltearon hacia la puerta y un ser alto, magnífico camino hacia adentro del cuarto. Instantáneamente supe que era Santa Kumara, el Anciano de los Días. Inmediatamente incliné mi cabeza en reverencia a él, pero podía ver todo lo que estaba pasando en el cuarto.

El Grande se me acercó y puso un collar alrededor de mi cabeza. Entonces todos en el cuarto se alinearon e hicieron lo mismo. Esperaba que mi cuello y cabeza estuviera repleta de collares pero al final solamente había uno alrededor de mi cuello. Después de esta ceremonia, la cual interpreto como mi re-inducción a la Gran Hermandad de la Luz, todos salieron del gran salón después de Sanat Kumara. Entonces, gradualmente me encontré de regreso en el cuarto especial del Templo Bhutia Busty.

En verdad traté de comprender lo que me había pasado. Todo lo que sabía era que había pasado. No era mi imaginación. Y hasta este día, no he entendido el completo significado de esta ceremonia.

Me senté unos minutes más en semi-meditación después me levanté para salir.

Afuera, estaba el Lama esperándome. Le dije, “Tuve la experiencia más maravillosa en ese cuarto”. El sacudió su cabeza y dijo, “Lo sé”. Su respuesta me golpeó en ese momento ya que venía de alguien que es clarividente.

El Lama y yo entonces nos sentamos en el balcón del templo y platicamos otra hora. Le dije más acerca de mi vida y le mostré las manifestaciones que había recibido, incluyendo la de El Morya. Las miró tranquilamente y no parecía demasiado impresionado, pero dijo, “Sí, también hacemos esto en los templos”. Compartí con él un libro sobre Shamballa, el cual pensó que era interesante, después prometí regresar los siguientes dos días para darle la copia de otro libro que había visto en la librería sobre Shamballa. Partimos y comencé mi larga y ardua expedición hacia la colina en aire poco oxigenado.

Al siguiente día regresé al templo para darle al Lama el libro que prometí. El joven monje me dijo que había ido a hacer algunas diligencias y que sentía no verme. El joven monje realizó una ceremonia especial para mí de tambores y cantos, y después me invitó nuevamente a sentarme en el cuarto especial para meditar. No sucedió nada espectacular como la primera vez.

Al día siguiente recibí una llamada telefónica temprano de la recepción. “Hay un monje que quiere verlo”, dijo la recepcionista. Me vestí rápidamente y bajé rápido al lobby. Ahí, sentado tranquilamente en la silla de la terraza estaba el Lama. Me saludó y lo invité a desayunar conmigo. No gracias, dijo. Él ya había comido y solamente iba en camino hacia el Reino de Sikkim. Había pasado por ahí para despedirse de mí y disculparse por no estar en el templo cuando yo fui.

Platicamos por unos cuantos minutes e intercambiamos correos electrónicos. (Sí, ¡el Lama tenía una dirección de Hotmail!) Vio su reloj y dijo, “Debo irme. Mi autobús a Sikkim sale dentro de poco.”


Terraza en la que me senté y platiqué una mañana con el Lama alias el Maestro El Morya.

Caminé con él hacia la avenida principal en donde estaban esperando los otros monjes del templo. Extendí mi mano para despedirlo, pero en lugar de eso me abrazó frente a sus colegas. Él dijo que nos encontraríamos algún día en Canadá. Lo dejé con un sentimiento como si le hubiera dicho adiós a un hermano, a un hermano muy cercano.

Recuperación del Fragmento de mi Alma

¿Cuál había sido el propósito de este viaje a Darjeeling? Tenía varias dimensiones. Primero, era para confirmar que todavía era una parte de la Hermandad de la Luz. El papel actual que tenía que jugar solamente está siendo revelado poco a poco. Segundo, se volvió evidente para mí que este viaje había sido bien planeado antes de mi encarnación. La Hermandad había retenido un fragmento de mi alma para asegurarse que regresaría, y el propósito de mi viaje a Darjeeling era en esencia recuperar ese fragmento. Mientras escribo esto, se me dice que tomará aproximadamente un año para que se reintegre con el resto de mi alma y el proceso no siempre será fácil. Tercero, fue durante estas horas meditabundas que pasé mirando los picos de los Himalayas que los nacientes pensamientos concernientes a fundar la Fundación Sactus Germanus fueron descargados como un “recordatorio” de lo que me había comprometido a hacer antes de esta encarnación.

Plan Cuidadosamente Orquestado

He detallado arriba el proceso por el que pasé para alcanzar esta etapa de servicio. Mi entrenamiento continúa actualmente. Volviendo la vista a los pasados años, veo que todo fue parte de un plan cuidadosamente concebido y orquestado para regresarme al rebaño, un plan que yo mismo desarrollé antes de esta encarnación. Como lo puso Sir Arthur Conan Doyle, me ofrecí para esto, lo planeé con los consejeros más elevados, y estoy aquí para ejecutarlo. Todo esto tuvo lugar antes de esta encarnación y apenas estoy despertando para la realización.

Con mi experiencia única en la vida en la India, he comenzado una nueva fase del camino que he elegido por muchas vidas. Desde ahora, estaré involucrado en la realización de concretas actividades educativas y de sanación para la Hermandad. En la secuela que sigue, mi papel en el Plan Divino, el cual todavía es un misterio, se desarrollará. Aquellos que leen esta narración experimentarán despertares similares en sus propias vidas y esperanzadamente se unirán a mí para compartir esta activa implementación del Plan Divino.

El Amanuense

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