La Exteriorización de la Jerarquía
Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey)
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PRIMERA PARTE
OBSERVACIONES DE INTRODUCCIÓN
El Período de Transición
Marzo de 1934
Uno de
los resultados en la actual condición mundial es la aceleración de todas las
vidas atómicas sobre y dentro del planeta. Necesariamente esto involucra la
acrecentada actividad vibratoria del mecanismo humano, con el consiguiente
efecto sobre la naturaleza psíquica, que produce una sensibilidad y una
percepción psíquica anormal. Aquí sería útil recordar que la actual condición
de la humanidad no es simplemente el resultado de un sólo factor, sino de
varios –todos simultáneamente activos, porque este período marca el fin de una
era y la inauguración de la nueva.
Los factores a los cuales me
refiero son, principalmente, tres:
1. Éste es un período de transición entre
la saliente era pisceana, con su énfasis sobre la autoridad y la fe, y la
entrada en la era acuariana, con su énfasis sobre la comprensión individual y
el conocimiento directo. La actividad de estas fuerzas, que caracteriza a los
dos signos, produce en los átomos del cuerpo humano la correspondiente
actividad. Estamos en víspera de nuevos conocimientos, y los átomos del cuerpo
están siendo sintonizados para su recepción. Los átomos predominantemente
pisceanos comienzan a reducir su actividad y a ser "ocultamente
retirados" o abstraídos, como suele decirse, mientras que los que
responden a las tendencias de la nueva era están, a su vez, siendo estimulados y
acrecentada su actividad vibratoria.
2. La guerra mundial marcó un punto culminante
en la historia del género humano y su efecto subjetivo fue mucho más potente de
lo que creemos. Por el poder prolongado del sonido, llevado a cabo como gran
experimento en los campos de batalla de todo el mundo, durante un período de
cuatro años (1914‑1918), y, mediante la intensa tensión emocional de toda
la población planetaria, la red de materia etérica (llamada el "velo del
templo") que separa los planos físico y astral; fue desgarrada o rasgada
en dos, y comenzó el asombroso proceso de unificar los dos mundos, el de la
vida en el plano físico y el de la experiencia en el plano astral, y aún
continúa lentamente. Por lo tanto, evidentemente esto debe dar lugar a vastos
cambios y alteraciones en la conciencia humana. Aunque se introduzca la era de
comprensión, de hermandad y de iluminación, traerá también reacciones y la liberación
de fuerzas psíquicas que hoy en día amenazan al incontrolado y al ignorante y
justifican la emisión de una nota de advertencia y precaución.
3. El tercer factor es el
siguiente. Los místicos de todas las religiones mundiales y los estudiantes
esotéricos de todas partes supieron, durante largo tiempo, que ciertos
miembros de la Jerarquía planetaria se iban acercando cada vez más a la Tierra.
Por lo antedicho, quisiera pues que infirieran que el pensamiento o la atención
mental del Cristo y algunos de Sus grandes discípulos, los Maestros de
Sabiduría, está dirigido o enfocado actualmente sobre los asuntos humanos y
que algunos de Ellos se preparan para romper Su largo silencio y poder
aparecer más tarde entre los hombres. Esto tiene necesariamente un poderoso
efecto, primero, sobre Sus discípulos y quienes están sintonizados y sincronizados
con Sus mentes y, segundo, debería recordarse que la energía que afluye por
intermedio de dichos puntos focales de la Voluntad divina tendrá un efecto dual
y será tanto destructiva como constructiva, de acuerdo a la cualidad de los
cuerpos que reaccionan a la misma. Distintos tipos de hombres responden de
manera característica a cualquier afluencia de energía y, en este momento, está
teniendo lugar un enorme estímulo psíquico, cuyos resultados son divinamente
benéficos y penosamente destructivos.
Podría agregarse además que ciertas relaciones
astrológicas entre las constelaciones, van liberando nuevos tipos de fuerza que
actúan a través de nuestro sistema solar y de éste a nuestro planeta,
posibilitando así desarrollos cuya expresión hasta ahora había sido frustrada,
y trayendo la demostración de poderes latentes y la manifestación de nuevos
conocimientos. El trabajador en el campo de los asuntos humanos debe tener
esto muy cuidadosamente presente, si se quiere que la crisis actual sea
correctamente valorada y sus espléndidas oportunidades correctamente
aprovechadas. He considerado conveniente exponer en pocas palabras la condición
existente hoy en el mundo, especialmente en conexión con los grupos
esotéricos, ocultistas, místicos y el movimiento espiritista.
Todos los verdaderos
pensadores y trabajadores espirituales están preocupados actualmente por la
proliferación de la delincuencia en todas partes, por el despliegue de los
poderes psíquicos inferiores, por el deterioro aparente del cuerpo físico, tal
como se muestra en la propagación de la enfermedad y por el extraordinario
acrecentamiento de las condiciones de insanía, de neurosis y desequilibrio
mental. Todo esto es el resultado del desgarramiento de la red planetaria y al
mismo tiempo parte del Plan evolutivo, que proporciona la oportunidad por la
cual la humanidad podrá dar su próximo paso. La opinión de la Jerarquía de
Adeptos difiere (si puede aplicarse una palabra tan inadecuada a un grupo de
almas y hermanos que no conocen sentimiento alguno de separatividad, pero
difieren únicamente sobre los problemas que conciernen a la “habilidad de
actuar”) respecto a la actual condición mundial. Algunos consideran que la
oportunidad es prematura y en consecuencia indeseable, y que produciría una situación
difícil; que otros se apoyan en la básica solidez de la humanidad y consideran
la crisis actual como inevitable y producida por el desarrollo del hombre
mismo, y también como una enseñanza, constituyendo un problema. momentáneo que
–mientras se va solucionando— conducirá al género humano a un futuro aún más
glorioso. Pero, al mismo tiempo, no puede negarse el hecho de que grandes y a
menudo devastadoras fuerzas han sido liberadas sobre la tierra, y cuyo efecto
causa una seria preocupación en todos los Maestros y Sus discípulos y
colaboradores.
La dificultad puede ser atribuida
principalmente al sobrestímulo y a la indebida tensión puesta sobre el
mecanismo de los cuerpos que el mundo de las almas (en encarnación física)
tiene que emplear cuando trata de manifestarse en el plano físico y responder
así a su medio ambiente. La afluencia de energía, que procede del plano astral
y (en menor grado) del plano mental inferior, se pone en contacto con los
cuerpos que al principio no responden y después lo hacen en exceso, la cual se
vierte en las células del cerebro, que por falta de uso no están acostumbradas
al poderoso ritmo que se les impone, pues el caudal de conocimiento de la
humanidad es tan pobre que la mayoría carece del suficiente sentido para
proceder cautelosamente y progresar lentamente. Por eso casi inmediatamente
enfrenta peligros y dificultades; sus naturalezas con frecuencia son tan
impuras y egoístas que los nuevos poderes que comienzan a hacer sentir su
presencia, abriendo así nuevas avenidas de percepción y contacto, están
subordinados a fines puramente egoístas y prostituidos por objetivos mundanos.
La vislumbre concedida al hombre sobre lo que hay detrás del velo es mal
interpretada y la información obtenida mal empleada y distorsionada por
móviles erróneos. Pero aunque una persona involuntariamente sea víctima de la
fuerza o se ponga deliberadamente en contacto con la misma, pagará el precio de
su ignorancia o temeridad en su cuerpo físico, aunque, no obstante, su alma
"sigue adelante".
De nada sirve, en la
actualidad, cerrar los ojos al problema inmediato, o tratar de culpar a su
propia estupidez o a ciertos instructores, grupos u organizaciones, por los
penosos fracasos, por los decrépitos ocultistas, por los psíquicos casi dementes,
los místicos alucinados y los débiles mentales, que especulan con el
esoterismo. Gran parte de la culpa puede achacarse a uno u otro, pero sería
inteligente enfrentar los hechos y comprender la causa de lo que sucede en
todas partes, pudiendo exponerla de la siguiente manera:
La causa del acrecentamiento
del psiquismo inferior y de la creciente sensibilidad actual de la humanidad,
es la afluencia repentina de una nueva forma de energía astral a través de la
rasgadura del velo que hasta hace poco protegía a muchos. Agreguen a esto lo
inadecuado del conjunto de los vehículos humanos para enfrentar la tensión
recientemente impuesta, y tendrán una idea del problema.
Sin embargo, recuerden que hay
otro aspecto. La afluencia de esta energía llevó a centenares de personas a una
comprensión espiritual nueva y más profunda, que ha abierto una puerta que
muchos la atravesarán dentro de poco tiempo y recibirán la segunda iniciación,
y ha permitido entrar en el mundo una oleada de luz –luz que irá acrecentándose
en los próximos treinta años, trayendo seguridad acerca de la inmortalidad y
una nueva revelación de las potencias divinas en el ser humano. Se ha facilitado
así el acceso a niveles de inspiración; hasta ahora inalcanzables. El estímulo
de las facultades superiores (y ello en vasta escala) es ya posible y la
coordinación de la personalidad con el alma y el empleo correcto de la energía
pueden avanzar con renovada comprensión y esfuerzo. La carrera siempre la
ganan los fuertes, y muchos son los llamados y pocos los elegidos. Ésta es la
ley oculta.
Atravesamos hoy un período de
enorme poder espiritual y de oportunidad para todos los que recorren los
senderos de probación y del discipulado. El toque de clarín se ha emitido en
esta hora, para que el hombre no pierda la esperanza y exprese buena voluntad,
pues la liberación está en camino. Pero también es la hora del peligro y de la
amenaza para el incauto y el que no está preparada, para el ambicioso, el
ignorante y aquellos que egoístamente buscan el Camino y se niegan a hollar el
sendero del servicio con móvil puro. A fin de evitar que a tantas personas les
parezca injusto este general trastorno y el consiguiente desastre, les
recordaré que esta vida es sólo un segundo de tiempo en la mayor y amplia existencia
del alma y que quienes fracasan y se sienten perturbados por el impacto de las
poderosas fuerzas que ahora anegan nuestra tierra, su vibración será, no
obstante, "acelerada" hacia cosas mejores, conjuntamente con los que
llegan a la realización, aunque sus
vehículos físicos sean destruidos en el
proceso. La destrucción del cuerpo no es el peor desastre que puede
sobrevenirle a un hombre.
No tengo la intención de
abarcar todo el terreno en relación con la situación causada por la actual
afluencia de energía astral en el campo del psiquismo. Trato de limitarme al
efecto de esta afluencia sobre los aspirantes y sensitivos. Empleo en este
artículo ambas palabras –aspirantes y sensitivos— para diferenciar al despierto
investigador, que trata de controlar y dominar, del psíquico inferior, que es
controlado y dominado. Es necesario recordar aquí, que el así llamado
psiquismo, puede ser dividido en dos grupos:
Psiquismo Superior Psiquismo Inferior
Divino Animal
Controlado Incontrolado
Positivo
Negativo
Inteligentemente
aplicado Automático
Mediador Mediumnímico
Estas diferencias son poco
comprendidas y es poco apreciado el hecho de que ambos grupos de cualidades
indican nuestra divinidad. Todas son expresiones de Dios.
Hay ciertos poderes psíquicos
que los hombres comparten en común con los animales, poderes instintivos e
inherentes al cuerpo animal, pero en la mayoría, han descendido bajo el umbral
de la conciencia y por no ser comprendidos resultan por lo tanto inútiles.
Son, por ejemplo, los poderes de clarividencia y clariaudiencia astrales, la
visualización de colores y fenómenos similares. Son también posibles la
clarividencia y la clariaudiencia en niveles mentales, entonces los
denominamos telepatía y visualización de símbolos, porque toda visión de formas
geométricas es clarividencia mental. Sin embargo, todos estos poderes están
ligados al mecanismo humano o aparato de respuesta, y sirven para poner al
hombre en contacto con los aspectos del mundo fenoménico para el que existe el
mecanismo de respuesta que llamamos personalidad, producto de la actividad del
alma divina en el hombre, que adopta la forma de lo que llamamos "alma
animal", correspondiendo realmente al aspecto Espíritu Santo en la
trinidad microcósmica humana. Todos estos poderes tienen sus analogías espirituales
superiores que se manifiestan cuando el alma se hace conscientemente activa y
controla su mecanismo por intermedio de la mente y el cerebro. Cuando la
clarividencia y la clariaudiencia astrales no están bajo el umbral de la
conciencia, sino activamente empleadas y funcionando, significa que el centro
plexo solar está abierto y activo. Cuando las correspondientes facultades
mentales están presentes en la conciencia, entonces el centro laríngeo y
el centro entre las cejas se van
"despertando" y activando. Pero los poderes psíquicos superiores,
tales como la percepción espiritual con su infalible conocimiento; la
intuición con su inequívoco juicio, y la psicometría de tipo superior con su
poder para revelar el pasado y el futuro, son prerrogativas del alma divina.
Estos poderes superiores entran en acción cuando los centros coronario y
cardíaco y además el centro laríngeo, son puestos en actividad como resultado
de la meditación y del servicio. Sin embargo, el estudiante debe recordar dos
cosas:
Que lo mayor puede incluir siempre a lo menor,
pero que lo psíquico puramente animal no incluye a lo superior.
Que entre el tipo inferior de mediumnidad negativa
y el tipo superior del instructor y vidente inspirado, existe una vasta
diversidad de graduaciones y que los centros no están uniformemente
desarrollados en la humanidad.
La complejidad del tema es muy
grande, pero la situación general y la significación de la oportunidad ofrecida
pueden ser comprendidas y el correcto empleo del conocimiento puede aplicarse
para extraer el bien del actual período crítico y fomentarse y nutrirse así el
crecimiento psíquico y espiritual del hombre.
En la actualidad, creo que dos
preguntas deberían absorber la atención de los trabajadores en el campo del
esoterismo y de quienes están empeñados en el entrenamiento de estudiantes y
aspirantes.
¿Cómo
entrenaremos a nuestros ' sensitivos y síquicos para evitar los peligros, y que
los hombres avancen con seguridad hacia su nueva y gloriosa herencia?
¿Cómo
pueden aprovechar correctamente la oportunidad las escuelas o las
"disciplinas" esotéricas, según se las denomina a veces?
Nos ocuparemos primero del
entrenamiento y la protección de nuestros psíquicos y sensitivos.
I. El Entrenamiento de los Psíquicos
Ante todo debe tenerse
presente que la mediumnidad y el psiquismo negativo e ignorante, reducen a sus
exponentes al nivel de un autómata; es peligroso y no aconsejable, porque priva
al hombre de su libre albedrío y su positivismo, y milita en contra de su
actuación como ser humano libre e inteligente. El hombre, en estos casos, no
actúa como canal de su propia alma, es algo mejor que un animal instintivo, si
literalmente no es un cascarón vacío, el cual puede ser ocupado y utilizado por
una entidad obsesora. Al hablar así me refiero al tipo más bajo de mediumnidad
animal que existe en exceso en estos días y preocupa a las mejores mentes de
los movimientos que fomentan la mediumnidad. La mediumnidad puede ser buena y
correcta cuando se adopta una actitud enfocada, plenamente consciente, donde
el médium, a sabiendas e inteligentemente, desocupa su cuerpo para dar entrada
a una entidad de la cual es plenamente consciente y que se posesiona de él,
permitiéndole conscientemente servir a algún fin espiritual y ayudar a sus
semejantes. Pero ¿cuántas veces se ve este tipo de mediumnidad? Muy pocos
médium conocen la técnica que rige la entrada y salida de una entidad
animadora, ni saben cómo llevar a cabo este trabajo, de modo de no dejar en
ningún momento de ser conscientes de lo que están haciendo y del propósito de
su actividad. Con definida intención ceden momentáneamente su cuerpo a otra
alma, para que preste servicio, conservando su propia integridad todo el
tiempo. La expresión más elevada de este tipo de actividad fue la cesión de su
cuerpo por el discípulo Jesús para ser empleado por el Cristo. En la palabra
servicio está contenida toda la historia y protección. Cuando esta verdadera
mediumnidad sea mejor comprendida, el médium entrará y saldrá de su cuerpo en
plena conciencia vigílica a través del orificio situado en la cima de la cabeza
y no como sucede ahora, en la mayoría de los casos, a través del plexo solar,
sin tener conocimiento de la transacción ni recuerdo de lo transcurrido.
Entonces entrará momentáneamente el nuevo ocupante mediante la vibración
sincronizada a través del orificio de la cabeza y el consiguiente empleo del
instrumento, facilitado para prestar algún tipo de servicio. Pero este
procedimiento nunca deberá seguirse para satisfacer la vana curiosidad o un
sufrimiento análogamente vano, basado en la soledad y en la autoconmiseración
personales. En la actualidad muchos de los médium de tipo inferior son
explotados por el público curioso o infeliz, y por esos peculiares seres
humanos cuya conciencia está centrada totalmente abajo del diafragma y cuyo
plexo solar es en realidad su cerebro (como lo es el del animal), viéndose
obligados a actuar como médium para satisfacer el amor a la sensación o el
ansia de consuelo de sus semejantes, igualmente ignorantes.
También hay médium, de orden superior, que ofrecen sus vidas para servir
a las almas avanzadas que están en el más allá, a fin de que sus semejantes las
conozcan, de allí que tanto aquí como en el más allá, hay almas que reciben
ayuda y se les da la oportunidad de oír o de servir. Pero también se
beneficiarían mediante un entrenamiento más inteligente y una comprensión más
exacta de la técnica de su trabajo y la organización de sus cuerpos. Entonces
serían mejores canales e intermediarios más seguros.
Ante todo, los psíquicos del
mundo deberán captar la necesidad de controlar y no de ser controlados;
comprender que todo lo que hacen puede ser hecho por cualquier discípulo
entrenado de la Sabiduría Eterna, si la ocasión lo exige y las circunstancias
justifican tal despliegue de fuerza. Los psíquicos son fácilmente engañados.
Por ejemplo, es evidente que existe en el plano astral una forma mental de mí
mismo, vuestro hermano Tibetano. Quienes han recibido las instrucciones
mensuales del grado de discípulos, los que han leído los libros que di al mundo
con la ayuda de A.A.B. y también
aquellos que trabajan en mi grupo personal de discípulos natural y
automáticamente, han ayudado a construir esta forma mental astral. No soy yo,
ni está ligada a mí, tampoco la empleo. Me he disociado definitivamente de la
misma y no la uso como medio para entrar en contacto con quienes enseño, porque
decidí trabajar totalmente en niveles mentales, limitando por ello, sin duda,
mi campo de contactos, pero aumentando la efectividad de mi trabajo. Esta forma
mental astral es una distorsión de mi persona y de mi trabajo, y es inútil
decirlo que se parece a un cascarón animal energetizado.
Debido a que esta forma
contiene mucha sustancia emocional y también cierta cantidad de sustancia
mental, puede tener un amplio atractivo, y su validez es análoga a la de todos
los cascarones con los que se entra en contacto, por ejemplo en las sesiones
mediumnímicas, y se presenta como si fuera yo, y cuando la intuición no está
despierta la ilusión es completa y real. Por lo tanto, los devotos pueden
sintonizarse con gran facilidad con esta forma ilusoria y ser totalmente
engañados. Su vibración es de un orden relativamente elevado. Su efecto mental
es como una bella parodia de mí mismo y sirve para poner a los devotos
engañados en contacto con los papiros de la luz astral, que son el reflejo de
los registros akáshicos, los cuales se trasforman en los rollos etéricos donde
está inscripto el plan para nuestro mundo y del cual, quienes enseñamos,
extraemos datos y gran parte de nuestra información. Esto lo distorsiona y
aminora la luz astral. Debido a que esta imagen es distorsionada, actúa en los
tres mundos de la forma y carece de una fuente valedera superior a la de la
forma que contiene en sí las simientes de la separatividad y del desastre. De
ella emanan ciertos tipos de alabanza, las ideas de separatividad, los
pensamientos que nutren la ambición y fomentan el amor al poder y esos gérmenes
de deseo y de anhelo personal que dividen a los grupos. Las consecuencias son
muy penosas para los que han sido engañados así.
Quisiera señalar además, que
la mediumnidad de trance, tal como se la llama, debe ser inevitablemente
reemplazada por esa mediumnidad del hombre o la mujer clarividente o
clariaudiente en el plano astral y que, por lo tanto, en plena conciencia
vigílica y con el cerebro físico alerta y activo, puede ofrecerse como intermediario
entre los hombres que poseen cuerpos en el plano físico (y, por lo tanto, son
ciegos y sordos en niveles sutiles) y quienes han descargado sus cuerpos, y
están impedidos de toda comunicación física. Este tipo de psíquico puede
comunicarse con ambos grupos, y su valor y utilidad como médium está más allá
de todo cálculo cuando tiene una mente centrada o altruista, pura y dedicada
al servicio. Pero en el entrenamiento al que se sometan deberán evitar los
actuales métodos negativos y, en vez de “tratar de desarrollar la mediumnidad”
en un silencio vacuo y expectante, deben esforzarse por actuar positivamente
como almas, y permanecer consciente e inteligentemente en posesión del
mecanismo inferior de sus cuerpos; además deben saber qué centro de ese cuerpo
emplean mientras trabajan psíquicamente, y aprender a observar, como almas, el
mundo de ilusión en el cual emprenden el trabajo; desde su posición elevada y
pura deben ver con nitidez, oír con claridad e informar con exactitud, y de
este modo servir a su era y generación, haciendo del plano astral un lugar bien
conocido de actividad familiar y acostumbrando al género humano a llevar una
existencia donde sus semejantes experimenten, vivan y sigan el sendero.
No puedo explayarme sobre la
técnica de dicho entrenamiento. El tema es demasiado vasto para un breve
artículo. Pero sí digo, enfáticamente, que es necesario un entrenamiento más
cuidadoso y sensato y el empleo más inteligente del conocimiento que, si se lo
busca, está. disponible. Apelo a todos los que se interesan en desarrollar el
conocimiento psíquico a fin de estudiar, pensar, experimentar, enseñar y
aprender, hasta el momento en que el nivel de los fenómenos psíquicos haya sido
elevado de su actual posición de ignorancia especulativa y negativa a otra de
firme seguridad, de probada técnica y de expresión espiritual. Exhorto a los
movimientos tales como las Sociedades de Investigaciones Psíquicas del mundo y
al vasto movimiento espiritista, para que pongan el énfasis sobre la expresión
divina y no sobre los fenómenos; que aborden el tema desde el ángulo del
servicio, y lleven sus investigaciones al reino de la energía y cesen de
brindar al público lo que éste desea. La oportunidad que se les ofrece es
grande y la necesidad de su trabajo vital. El servicio prestado ha sido real y
esencial, pero si estos movimientos quieren aprovechar la afluencia entrante
de energía espiritual, deben trasladar su atención a la esfera de los valores
verdaderos. El entrenamiento del intelecto y la presentación al mundo de un
grupo de psíquicos inteligentes, debería ser uno de los objetivos principales,
entonces el plano astral será para ellos sólo una etapa en el camino a ese
mundo donde se encuentran todos los Guías y Maestros espirituales y desde donde
todas las almas vienen a la encarnación y vuelven del lugar de experiencia y
experimento.
Quizás se pregunten qué
terreno debería abarcar este entrenamiento. Sugeriría que la enseñanza se
diera sobre la naturaleza del hombre y el propósito y los objetivos del alma;
podría ofrecerse también entrenamiento sobre la técnica de expresión, y darse
además una cuidadosa instrucción sobre el empleo de los centros del cuerpo
etérico, y el desarrollo de la capacidad para mantener incólume la actitud del
observador positivo, que es siempre el factor director controlante. Deberá
hacerse un cuidadoso análisis del tipo y del carácter del psíquico y luego
aplicar métodos diferenciados y adecuados para que pueda progresar con menor
dificultad. Las escuelas y clases de entrenamiento, que tratan de desarrollar
al estudiante, deben ser graduadas de acuerdo a la etapa de evolución y deberá
evitarse el ingreso en un grupo, con la esperanza optimista que algo
sobrenatural le suceda.
La meta para el psíquico
negativo de grado inferior debería ser el entrenamiento de la mente y el cierre
del plexo solar, hasta el momento en que pueda funcionar como verdadero
mediador; si esto involucra la cesación temporaria de sus poderes mediumnímicos
(y, por lo tanto, de su explotación comercial), entonces tanto mejor para él,
considerándoselo como alma inmortal, espiritualmente útil, que tiene también
un destino espiritual.
La instrucción dada al médium
y psíquico inteligente debe conducirlo a una plena comprensión de sí mismo y
de sus poderes; debería desarrollar esos poderes con cuidado y sin riesgo y
estar bien afianzado en la posición del factor controlante positivo. Sus
poderes clarividentes y clariaudientes deberían ser gradualmente
perfeccionados, cultivándose la correcta interpretación de lo que ve, con lo
cual entra en contacto en el plano de la ilusión, el astral.
Veremos así emerger
gradualmente en el mundo un gran grupo de psíquicos entrenados cuyos poderes
son comprendidos, actuando en el plano astral con tanta inteligencia como
cuando lo hacen en el plano físico, y preparándose para expresar los poderes
psíquicos superiores –percepción y telepatía espirituales. Estas personas
constituirán oportunamente un grupo de almas vinculadoras, mediando entre les
que no pueden ver ni oír en el plano astral, por ser prisioneros del cuerpo
físico, y los que son igualmente prisioneros del plano astral, por carecer del
mecanismo físico de respuesta.
Por lo tanto, la gran
necesidad no es de que cesemos de consultar y entrenar a nuestros psíquicos y
médiums, sino de que los entrenemos correctamente y los protejamos
inteligentemente, vinculando así, por su intermedio, los dos mundos, el físico
y el astral. *
II. Escuelas y Disciplinas Esotéricas
Nuestra segunda pregunta se
relaciona con el trabajo de las escuelas o "disciplinas" esotéricas,
como a veces se las denomina, y el entrenamiento y la protección de los
aspirantes que trabajan en ellas.
Ante todo, quisiera aclarar un
punto. El gran obstáculo para el trabajo de la mayoría de las escuelas
esotéricas, en la actualidad, es su sentido de la separatividad y su
intolerancia para otras escuelas y métodos. Los conductores de dichas escuelas
deben asimilar el hecho siguiente: Todas las escuelas que reconocen la influencia
de la Logia Transhimaláyica y cuyos trabajadores están vinculados, consciente o
incons-cientemente, con los Maestros de Sabiduría, tales como el Maestro Morya
o el Maestro K. H., constituyen una escuela y parte de una
"disciplina". Por lo tanto, no existen esencialmente conflictos de
intereses, y en el aspecto interno –si actúan de alguna manera en forma eficaz—
las diferentes escuelas y presentaciones son consideradas como una unidad. No
hay diferencia básica en la enseñanza, aunque la terminología empleada pueda
variar y la técnica del trabajo sea fundamentalmente idéntica. Si el trabajo de
los Grandes Seres debe ir adelante, como es de desear en estos días de tensión
y necesidad mundiales, es imperativo que los diferentes grupos empiecen a
reconocer la verdadera unidad de su meta, guía y técnica, y sus conductores
comprendan que el temor hacia los otros conductores y el deseo de que su grupo
sea numéricamente el más importante, predispone al frecuente empleo de las
palabras, “ésta es una disciplina diferente” o “su trabajo no es el mismo que
el nuestro”. Tal actitud obstaculiza el verdadero desarrollo de la vida y la
comprensión espirituales, entre los innumerables estudiantes reunidos en las
numerosas organizaciones externas, contaminadas en la actualidad por “la gran
herejía de la separatividad”. Los conductores y miembros hablan en términos de
“nuestra” y “vuestra”, de “esta disciplina” y de “aquella”, que este método es
el correcto (generalmente el propio) y el otro quizás sea correcto, pero
probablemente dudoso o sino, positivamente erróneo. Cada uno considera que su
propio grupo está específicamente consagrado a él y a su método de instrucción,
y amenaza a los miembros con terribles resultados si colaboran con miembros de
otros grupos. En cambio, deberían reconocer que los estudiantes de escuelas
análogas, que trabajan bajo los mismos impulsos espirituales, son miembros de
la escuela una y están vinculados en una unidad subjetiva básica.
Llegará el momento en que estos diversos grupos esotéricos, actualmente separatistas,
tendrán que proclamar su identificación, cuando los conductores, trabajadores y
secretarios, se reúnan y aprendan a conocerse y comprenderse. Algún día tal
reconocimiento y comprensión los llevará al punto en que procurarán
complementar los esfuerzos de cada uno, intercambiar ideas y constituirán, en
verdad y de hecho, una gran escuela de esoterismo en el mundo, con diferentes
clases y grados, pero todos ocupados en la tarea de entrenar aspirantes y
prepararlos para el discipulado, o en supervisar el trabajo de los discípulos
que se preparan para recibir la iniciación. Entonces cesarán las tentativas
actuales de obstaculizarse el trabajo mutuamente, mediante la comparación de
métodos y técnicas, la crítica y la difamación, la prevención y el cultivo del
temor y la insistencia sobre la exclusividad. Estas actitudes y métodos
obstaculizan en la actualidad la entrada de la luz pura de la verdad.
Los aspirantes de estas
escuelas presentan un problema diferente del psiquismo y la mediumnidad comunes.
Estos hombres y mujeres se ofrecieron para el entrenamiento intelectual y se sometieron
a un proceso forzado, destinado al pleno florecimiento del alma en forma prematura,
a fin de servir a la raza, más rápida y eficazmente, y colaborar con
el plan de la Jerarquía. Dichos estudiantes se exponen a peligros y
dificultades que se hubieran evitado, eligiendo el camino más lento y
análogamente más seguro. Este hecho debería ser comprendido por todos los
estudiantes de esas escuelas, y el problema cuidadosamente explicado al
aspirante que ingresa, para estar alerta y adherirse cuidadosamente a las
reglas e instrucciones. No debería permitírsele temer y tampoco negarse él a
ser sometido a este proceso forzado; debería ingresar con los ojos totalmente
abiertos y aprender a valerse de las protecciones ofrecidas y de la
experiencia de los estudiantes más antiguos.
En todas las escuelas
esotéricas, el énfasis es puesto necesaria y correctamente sobre la meditación.
Técnicamente hablando, la meditación es el proceso por el cual el centro
coronario despierta, se lo controla y utiliza. Cuando esto sucede, el alma y la
personalidad se coordinan y fusionan, y tiene lugar la unificación que produce
en el aspirante una enorme afluencia de energía espiritual, energetizando todo
su ser para que entre en actividad, trayendo a la superficie el bien latente y
también el mal. Aquí reside gran parte
del problema y del peligro. Por eso la insistencia de tales escuelas
verdaderas, sobre la necesidad de que haya pureza y veracidad. Se ha insistido
demasiado en la necesidad de pureza física y no suficientemente en la necesidad
de evitar todo fanatismo e intolerancia. Estos dos defectos obstaculizan al
estudiante mucho más que la dieta errónea, y nutren los fuegos de la separatividad
más que cualquier otro factor.
La meditación implica vivir
una vida enfocada cada día y siempre. Esto impone forzosamente una indebida
tensión a las células del cerebro, porque entran en actividad las células
pasivas, y despierta la conciencia cerebral a la luz del alma. Este proceso de
meditación ordenada, cuando se lleva a cabo durante un período de años,
complementado por la vida meditativa y un servicio concentrado, despertará
exitosamente todo el sistema y pondrá al hombre inferior bajo la influencia y
el control del hombre espiritual; además despertará los centros de fuerza en
el cuerpo etérico y estimulará, para entrar en actividad, esa misteriosa corriente
de energía que duerme en la base de la columna vertebral. Cuando este proceso
sea llevado adelante con cuidado y con la debida protección y dirección y
cuando el proceso se extienda durante un largo lapso, se aminorará el peligro
y el despertar tendrá lugar en forma normal y de acuerdo a la ley del ser. No
obstante, si la sintonización y el despertar es forzado, o llevado a cabo por
ejercicios de distintos tipos, antes de que el estudiante esté preparado y los
cuerpos coordinados y desarrollados, entonces el aspirante va directamente al
desastre. Los ejercicios de respiración o entrenamiento de pranayama, no
deberían emprenderse sin una guía experta y sólo después de años de dedicación,
de devoción y servicio espirituales; la concentración sobre los centros que
existen en el cuerpo físico (con la intención de despertarlos) debe evitarse siempre,
pues provocará el sobreestímulo y abrirá las puertas al plano astral, que el
estudiante tendrá dificultad en cerrar. Nunca insistiré demasiado a los
aspirantes de todas las escuelas ocultistas que para este período de transición
se recomienda la yoga de la intención enfocada, del propósito dirigido, de la
constante práctica de la Presencia de Dios y de la meditación regular
ordenada, practicada sistemática y constantemente durante años de esfuerzo.
Cuando esto se efectúa con
desapego y va acompañado por una vida de servicio amoroso, el despertar de los
centros y la elevación del adormecido fuego kundalínico tendrá lugar sin peligro
y con cordura, y todo el sistema será llevado a la requerida etapa de vivencia.
No puedo evitar de precaver suficientemente a los estudiantes contra la
práctica de los intensos procesos de meditación durante horas, o contra las
prácticas que tienen por objetivo la elevación de los fuegos del cuerpo, el
despertar de un centro determinado y el movimiento del fuego serpentino. El
estímulo mundial general es tan grande en este momento y el aspirante común es
tan sensible y sutilmente organizado, que la excesiva meditación, la dieta
fanática, el cercenamiento, de las horas de sueño o el indebido interés en la
experiencia psíquica y su énfasis, romperá el equilibrio mental y producirá a
menudo un daño irreparable.
Que los estudiantes de las escuelas esotéricas se dis