Nuestras perspectivas en las presentes series de desastres naturales
(El delta del rio Irrawaddy, Myanmar; Sichuan, China; New Orleans, USA; y otros por venir)
Observando las consecuencias devastadoras del ciclón que golpeó el delta de Irrawaddy en Myanmar y del terremoto que sacudió la provincia de Sichuan en China, nos conforta saber que al instante que murieron estas víctimas, cruzaron a otra dimensión, libres del sufrimiento y completas.
Ironicamente son los sobrevivientes que tienen que llevar el dolor de la pérdida de sus niños, de familiares y amigos, y el trabajo de reconstruir lo qué fue destruido. Éllos merecen toda nuestra compasión y amor que podemos enviar en su camino, en cualquier forma que podamos dar, mientras enfrentan las tareas impresionantes de reconstrucción.
Estos acontecimientos también nos demuestran cómo la naturaleza puede reducir a los gobiernos más represivos y más agresivos en personas vulnerables e impotentes mientras que intentan ayudar a los gobernantes sin perder el control.
También recordamos a nuestros lectores el desastre que prosiguio la devastación del huracán Katrina en New Orleans en el 2005, y donde los centenares de millares fueron abandonados valiendose por ellos solos, en la nación mas poderosa del mundo.
Hay fuerzas espirituales muy poderosas que supervisan cada violación severa de la ley cósmica que los gobernantes cometan y sometan por igual a los señores del karma del equilibrio cósmico.
Nada se escapa de sus ojos. Al mismo tiempo, los sobrevivientes de estos desastres naturales se ven forzados a mirar a sus gobiernos “poderosos” una vez mas con los ojos abiertos, porque ahora tienen pruebas rígidas de que sus gobiernos no poseen el control total que demandan tener, especialmente cuando enfrenta las fuerzas verdaderas que gobiernan la tierra, la jerarquía espiritual. Las ametralladoras y la artillería no pueden enfrentar un tifón o un terremoto.
Durante esta era tumultuosa en la historia de la tierra, la jerarquía espiritual continuará desafiando a TODOS los gobiernos en el mundo, primero demostrando lo ineptos que son para resolver las necesidades de la gente y luego aplastandolos bajo las fuerzas limpiadoras de la naturaleza.
Esto sucederá una y otra vez hasta que lo unico qué quede sea una sociedad razonable sin límites nacionales o divisiones, donde toda la gente entienda que hay divinidad en todo y en todos.