Psicología Esotérica II
Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey)
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Capítulo I
EL RAYO DEL EGO
1. El Acrecentamiento de la Influencia del Alma
ANTES de entrar a considerar este tema tal como ha sido delineado
al final del primer tomo, quisiera decir algunas palabras acerca del simbolismo
que emplearemos al referirnos al control del ego y de la personalidad. Todo lo
que se diga al respecto intenta definir y considerar lo que es realmente
indefinible, fugaz y sutil, y aunque se lo denomine energía o fuerza, tales
palabras no imparten la verdadera idea. Por consiguiente al leer y considerar
este tratado de sicología, se debe recordar que hablamos en símbolos, lo cual
es inevitable porque nos referimos a la expresión de la divinidad en tiempo y
espacio, y hasta que el hombre no sea conscientemente consciente de su
divinidad y la demuestre, sólo es posible hablar en parábolas y metáforas de
significado simbólico -para que sean corroboradas por medio de la percepción
mística y la sabiduría del hombre iluminado. Sin tener una verdadera
comprensión del significado de las palabras empleadas, se dice comúnmente que
nos ocupamos de fuerzas y energías, las cuales, a medida que siguen su curso
cíclicamente y actúan sobre otras energías y potencias y se entremezclan con
ellas, producen esas formas de materia y sustancia que constituyen la
apariencia y expresan la cualidad de esas grandes y omniabarcantes Vidas y de
la Vida en la cual todo vive, se mueve y tiene su ser
La conciencia de una vida tras otra se va desenvolviendo
secuencialmente de una existencia a otra, reconociendo y comprendiendo que
estas vidas son en sí la suma total de todos los poderes y energías cuya
voluntad es crear y manifestarse. Sin embargo, al considerar dichas energías y
fuerzas, no es posible expresar su apariencia, cualidad y propósito, excepto en
forma simbólica. Por lo tanto, deberían recordarse los siguientes puntos:
1.
La
conciencia de la personalidad corresponde al tercer aspecto de la divinidad, el
aspecto creador. Actúa en materia y sustancia a fin de crear formas para que
pueda expresarse la cualidad, demostrando así la naturaleza de la divinidad en
el plano de las apariencias.
2.
La
conciencia del ego corresponde al segundo aspecto de la divinidad, el del alma,
expresándose como cualidad y determinante "color" subjetivo de la
apariencia. Esto lógicamente varía de acuerdo a la capacidad del alma contenida
en cualquier forma, para dominar su vehículo, la materia, y expresar su
cualidad innata por intermedio de la forma externa.
3.
La
conciencia de la mónada corresponde al primer aspecto de la divinidad, aquello
que personifica la intención y el propósito divinos de la vida y emplea al alma
con el objeto de manifestar el propósito inherente de Dios por intermedio de
esa alma, lo cual determina la cualidad. El alma encierra el propósito y la
voluntad de Dios a medida que va expresándose en siete aspectos. La mónada
manifiesta el mismo propósito tal como existe, unificado en la Mente de Dios
Mismo. Este conjunto de palabras prácticamente nada imparte al pensador común.
A medida que en el plano físico el hombre va comprendiendo estas
tres expresiones de la Única Gran Vida, se sintoniza conscientemente con el
emergente Plan de la Deidad, y toda la historia del proceso creador se convierte
en la historia del conocido propósito de Dios.
En primer lugar, y también a medida que el tercer aspecto se
desarrolla conscientemente, el hombre llega a conocer la materia, la sustancia
y la actividad externa creadora. Luego comprende las cualidades subyacentes que
la forma está destinada a revelar, y se identifica con el ego, alma o ángel
solar, llegando a conocerlo como su verdadero yo, el verdadero hombre
espiritual. Después comprende el propósito que se va manifestando a través de
las cualidades cuando se expresan por medio de la forma. Estos párrafos resumen
lo expuesto anteriormente, pero es necesario que los conceptos vertidos sobre
estos temas sean claros. A medida que se profundiza el estudio, se evidencia
que todo este progresivo proceso de comprensión gira alrededor de la
manifestación de la forma, y tiene relación con la cualidad y el propósito de
la Mente Divina. Inevitablemente resultará claro para quien ha estudiado el
tema en el Tratado sobre Fuego Cósmico, que se refiere específicamente al
proceso creador y al de la manifestación. Por lo tanto, se ocupa de la
expresión externa de la personalidad de esa gran Vida que todo lo incluye y
denominamos Dios a falta de mejor término. Debe recordarse que nuestro universo
(hasta donde puede concebirlo la más elevada conciencia humana) se halla en los
siete subplanos del plano físico cósmico, y que el tipo más elevado de energía,
que representa para nosotros la más pura expresión del espíritu, no es nada más
que la manifestación de la fuerza del primer subplano del plano físico cósmico.
Por lo tanto, en lo que a la conciencia concierne, tratamos lo que podría
considerarse simbólicamente como la reacción y la respuesta cerebral al
propósito cósmico -la reacción cerebral de Dios Mismo.
En el hombre, el microcosmo, el objetivo del propósito evolutivo
en el cuarto reino de la naturaleza, es capacitarlo para que se manifieste como
alma en tiempo y espacio y se sintonice con el propósito del alma y el plan del
Creador, tal como lo conocen y expresan los Siete Espíritus ante el Trono, los
siete Logos planetarios. Pero aquí sólo podemos hacer alusión a un gran
misterio, y es que todo lo que pueden captar los más elevados Hijos de Dios en
nuestro mundo planetario manifestado, es una parcial realización del propósito
y del plan del Logos solar, así como lo capta, comprehende y expresa, uno de
los Logos planetarios que está (en Su lugar y período de actuación)
condicionado y limitado por su propia y peculiar etapa de evolución. Una
séptima parte del Plan en desarrollo se está expresando en nuestra Vida
planetaria particular, y como este gran Ser no es una de las siete Vidas
sagradas y, por lo tanto, no se expresa a través de uno de los siete planetas
sagrados, el Plan, tal como se desarrolla en la tierra, es parte de una
expresión dual del propósito, y únicamente cuando otro planeta no sagrado
alcance su culminación, podrá ser comprendido el entero Plan destinado al
planeta Tierra. Quizás no sea fácilmente comprendido, pues sólo los iniciados,
como ya se ha dicho, pueden captar parcialmente la significación de la
afirmación que dice "los dos serán uno y conjuntamente expresarán la
divinidad".
Todo lo que concierne ahora a la humanidad es la necesidad de una
constante y consciente respuesta a la revelación evolutiva y a la gradual
captación del Plan, que le permitirá al hombre:
a.
trabajar
consciente e inteligentemente,
b.
comprender
la relación que tiene la vida con la forma y la cualidad,
c.
producir
esa transmutación interna que traerá a la manifestación el quinto reino de la
naturaleza, el Reino de las Almas.
Todo esto debe ser llevado a cabo en el reino de la percepción o
de la respuesta consciente, por intermedio de los vehículos o mecanismos de
respuesta, que se perfeccionarán constantemente, ayudados por la comprensión y
la interpretación espirituales.
No trataremos las preguntas principales ni nos ocuparemos de la
conciencia de la vida de Dios, tal como se expresa en los tres reinos
subhumanos, sino totalmente de los tres puntos siguientes:
1.
La
conciencia estrictamente humana que comienza con el proceso de la
individualización y culmina en la dominante personalidad.
2.
La
conciencia egoica, la del ángel solar cuando comienza la preparación para la
iniciación en el Sendero del Discipulado y culmina en el perfecto Maestro.
3.
La
comprensión monádica. Esta frase nada significa para nosotros porque concierne
a la conciencia del Logos planetario, la cual se va comprendiendo recién en la
tercera iniciación, cuando el alma domina y actúa a través de la personalidad.
El hombre, el ser humano común, es una totalidad de tendencias
separatistas, fuerzas incontroladas y energías desunidas que lenta y
gradualmente se coordinan, fusionan y mezclan en la personalidad separatista.
El hombre, el Ángel solar, es la totalidad de esas energías y
fuerzas unificadas, mezcladas y controladas por la "tendencia a la
armonía", efecto del amor, y la sobresaliente cualidad divina.
El hombre, la Mónada viviente, es la realidad velada y lo que el
Ángel de la Presencia oculta. El hombre es la expresión sintética del propósito
de Dios, simbolizado por la cualidad divina revelada y manifestada por
intermedio de la forma. Apariencia, cualidad, vida -nuevamente nos enfrenta
esta antigua triplicidad. Hablando simbólicamente, puede ser estudiada como:
1. El hombre el
Ángel la Presencia.
2. La raíz el
loto la
fragancia.
3. La zarza el
fuego la llama.
El trabajo de la evolución, por ser parte de la determinación de
la Deidad de expresar la divinidad por medio de la forma, es necesariamente la
tarea de la revelación y, en lo que al hombre concierne, esta revelación se
expresa como acrecentamiento de la evolución del alma y en tres etapas:
1. La individualización La
personalidad.
2. La iniciación El
ego.
3. La identificación La
mónada.
1. LAS TRES ETAPAS DEL DESARROLLO DEL EGO
Debemos recordar constantemente las siguientes afirmaciones. La
personalidad es una triple combinación de fuerzas que impresionan y controlan
totalmente el cuarto aspecto de la personalidad, el cuerpo físico denso. Las
tres clases de energía de la personalidad son el cuerpo etérico, vehículo de la
energía vital, el cuerpo astral, vehículo de la energía de la sensación o
fuerza sensoria, y el cuerpo mental, vehículo de la inteligente energía de la
voluntad, destinado a ser el aspecto creador dominante. La ciencia cristiana ha
puesto el énfasis en esta verdad. Dichas fuerzas constituyen el hombre
inferior. El ángel solar es una combinación dual de energías -la energía del
amor y la energía de la voluntad o propósito-, cualidades del hilo de la vida.
Cuando ambas dominan a la tercera energía, la de la mente, producen al hombre
perfecto. Ellas explican el problema humano; indican al hombre su objetivo;
justifican y definen la energía de la ilusión, y señalan el camino del desarrollo
sicológico que conduce al hombre (desde el triángulo de la triplicidad y de la
diferenciación) a través de la dualidad a la unidad.
Éstas son verdaderas prácticas, de allí la razón por la que los
esotéricos ponen hoy predominante énfasis sobre la comprensión del Plan; lo
mismo sucede en forma similar en el trabajo de los sicólogos al tratar de
interpretar al hombre, y de allí también las diferencias respecto al mecanismo
humano, de manera que al hombre se lo ve como quien dice, disecado en sus
partes componentes. Se está reconociendo que la cualidad del hombre determina
externamente el lugar que ocupa en la escala de la evolución, pero la sicología
moderna de la escuela extremadamente materialista supone erróneamente que la
cualidad del hombre está determinada por su mecanismo, mientras que el factor
determinante es lo contrario.
El problema de los discípulos consiste en expresar la dualidad del
amor y de la voluntad, a través de la personalidad. Esta afirmación es la
verdadera enunciación de la meta del discípulo. El objetivo del iniciado es
expresar la Voluntad de Dios mediante el desarrollo del amor y el sabio empleo
de la inteligencia. El precedente enunciado proporciona la base para definir
las tres etapas del desarrollo del ego.
Por lo tanto, ¿ qué es la individualización desde el punto de
vista del desarrollo sicológico del hombre? Es la centralización del aspecto
inferior del alma, la inteligencia creadora, para que pueda expresarse a través
de la forma. Oportunamente será el primer aspecto de la divinidad que así se
exprese. Es el surgimiento a la manifestación de la cualidad específica del
ángel solar al apropiarse de una o más envolturas que constituyen su
apariencia. Es la imposición inicial de una energía aplicada y dirigida sobre
ese triple conglomerado de fuerzas que llamamos la naturaleza forma del hombre.
Entonces aparece en el escenario de la vida el individuo que va hacia la plena
coordinación y expresión. Aparece el actor y aprende su parte; hace su debut y
se prepara para el día de la plena expresión de la personalidad. El alma
penetra en esa forma densa y en el plano más inferior. El yo empieza a
desempeñar la parte que le corresponde, expresándose por medio del egoísmo, que
finalmente conduce a un ultérrimo altruismo. El ente separatista comienza así a
prepararse para la realización grupal. Es un Dios que camina sobre la tierra,
velado por la forma carnal, la naturaleza de deseo y la mente fluídica.
Momentáneamente es presa de la ilusión de los sentidos y está dotado de una
mentalidad que primero obstaculiza y aprisiona y finalmente desata y libera.
Se ha escrito mucho en La Doctrina Secreta y en el Tratado sobre
Fuego Cósmico sobre el tema de la individualización. Puede ser simplemente
definido como el proceso por el cual las formas de vida en el cuarto reino de
la naturaleza llegan a:
1.
La
individualización consciente por la experimentación de la vida de los sentidos.
2.
La
afirmación de la individualidad por el empleo de la mente discriminadora.
3.
El
sacrificio final de esa individualidad en favor del grupo.
Actualmente la tarea de las masas consiste en llegar a ser
conscientes de sí mismas, y están desarrollando ese espíritu o sentido de
integridad o plenitud personal, que traerá como resultado una acrecentada
autoafirmación -primer rasgo de la divinidad. A pesar de las complicaciones y
consecuencias inmediatas en la conciencia del mundo y del estado del ser, todo
ello es correcto y bueno. De allí que sea necesario guiar inmediatamente a los
discípulos en todas las naciones y entrenarlos para llevar una vida de correcta
aspiración, con su consiguiente preparación para la iniciación. Los padres y
los maestros inteligentes de la juventud deberían emprender hoy la tarea de
llevar a la actividad mundial a esos individuos conscientes que emprenderán el
trabajo de autoafirmación en los asuntos actuales. La sicología de las masas
que aceptan informaciones sin discriminar, obedeciendo rápida y masivamente las
limitaciones impuestas a la libertad personal, sin la debida comprensión de las
razones subyacentes y siguiendo ciegamente a los líderes, sólo llegará a su fin
cuando se fomente inteligentemente el reconocimiento individual del yoísmo y
las aseveraciones del individuo que trata de expresar sus propias ideas. Una de
las ideas fundamentales subyacentes en la conducta humana e individual, radica
en la necesidad de paz y armonía a fin de que el hombre pueda específicamente
desarrollar su propio destino. Tal la fundamental y profunda creencia de la
humanidad. La primera evidencia de la emergente autoafirmación de la masa de
individuos debe ser llevada en esta dirección, pues constituirá la línea de
menor resistencia. Luego le seguirá la eliminación de la guerra y el
establecimiento de esas condiciones de paz que ofrecerán la oportunidad para
entrenarse y obtener un cuidadoso progreso cultural. El dictador es un
individuo que, bajo este proceso, ha adquirido conocimiento y poder y es un
ejemplo de la eficacia del carácter divino, cuando se le permite actuar como
producto del proceso evolutivo. El dictador expresa muchas de las
potencialidades divinas del hombre; sin embargo algún día será un anacronismo,
porque cuando la mayoría llegue a la etapa de la autoconciencia y a la potencia
individual y trate de expresar plenamente sus poderes, el dictador se perderá
de vista por la autoafirmación de esa mayoría. En la actualidad él representa
la meta para el yo inferior, la personalidad.
No obstante, antes de que muchos hombres puedan llegar a ser
autoafirmativos sin peligro alguno, debe acrecentarse el número de los que han
trascendido esa etapa y también de quienes lo saben, enseñan y demuestran, a
fin de que los muchos que constituyen el grupo de los inteligentes formado por
individuos autoconscientes, puedan identificarse díscriminadamente con el
propósito del grupo y sumergir sus identidades separatistas en las organizadas
actividades y la síntesis grupales. Ésta es la predominante tarea del Nuevo
Grupo de Servidores del Mundo, la cual debería ser actualmente la aspiración de
los discípulos mundiales. Este trabajo de entrenar a los individuos en el
propósito grupal, debe ser efectuado de tres maneras:
1.
Por la
impuesta identificación personal con el grupo, a través de la experiencia de la
comprensión, el servicio y el sacrificio. Esto puede muy bien constituir un
experimento útil y autoimpuesto.
2.
Por la
educación de las masas en los principios que subyacen en el trabajo grupal y el
entrenamiento de una opinión pública iluminada sobre estos conceptos.
3.
Por la
preparación de la mayoría de los componentes del Nuevo Grupo de Servidores del
Mundo para alcanzar esa gran transición en la conciencia, que llamamos
iniciación.
Por consiguiente, ¿ qué es la Iniciación? La iniciación puede ser
definida de dos maneras. Es ante todo entrar en un mundo dimensional nuevo y
más amplio, mediante la expansión de la conciencia del hombre, para que pueda
incluir y abarcar lo que ahora excluye, y de lo cual se separa normalmente
cuando piensa y actúa y después introducir en el hombre esas energías
características del alma y únicamente del alma -las fuerzas del amor
inteligente y de la voluntad espiritual. Estas energías dinámicas actúan en
toda alma que ha logrado la liberación. Este proceso de penetrar y ser
penetrado debería ser simultáneo y sintético, acontecimiento de primordial importancia.
Si esto sucede sucesiva o alternativamente, indica un desarrollo irregular y
una condición desequilibrada. La común teoría sobre el desarrollo y la
captación mental que concierne a las realidades del proceso iniciático, antes
de ser experimentadas prácticamente en la vida diaria para integrarlas
sicológicamente en la expresión práctica del proceso viviente en el plano
físico, encierra muchos peligros, dificultades y pérdida de tiempo. La
captación mental por parte del individuo es a menudo mayor que su poder de
expresar el conocimiento y, en consecuencia, tenemos esos grandes fracasos y
esas situaciones difíciles que han desacreditado el tema de la iniciación.
Muchas personas se consideran iniciados. Quienes están tratando de serlo, lo
cual no significa que lo sean, sólo son personas de buenas intenciones cuya
comprensión mental sobrepasa la capacidad de sus personalidades para practicar
lo que han captado. Están en contacto con fuerzas que no pueden aún manejar ni
controlar; han efectuado gran parte del trabajo necesario para lograr el
contacto interno, pero no han dominado la naturaleza inferior, por eso son
incapaces de expresar lo que han comprendido y percibido internamente. Son esos
discípulos que hablan en forma demasiado anticipada y autocentrada, presentando
al mundo un ideal para el cual realmente trabajan, pero todavía son incapaces
de materializarlo debido a lo inadecuado de su equipo; afirman sus creencias
como si las hubieran realizado, causando gran confusión entre los ignorantes, aunque
trabajan al mismo tiempo para lograr la meta. Mentalmente están en contacto con
el ideal y el plan y son conscientes de las fuerzas y energías totalmente
desconocidas por la mayoría. El único error que cometen es el del factor
tiempo, pues afirman prematuramente lo que llegarán a ser algún día.
Cuando la iniciación llega a ser posible indica que dos grupos de
energías (las de la triple personalidad integrada y las del alma o ángel solar)
comienzan a fusionarse y mezclarse. La energía del alma empieza a dominar y a
controlar los tipos inferiores de fuerza, y según el rayo del alma será el
cuerpo en que ese control hará sentir su presencia. Esto se detallará más
adelante cuando se consideren los rayos que rigen los diferentes cuerpos
-mental, emocional y físico. Debe recordarse que para recibir la primera
iniciación sólo es necesario evidenciar un mínimo de control egoico. Esta
iniciación indica simplemente que el germen de la vida del alma ha vitalizado y
ha puesto en existencia activa al cuerpo espiritual interno, la envoltura del
hombre espiritual interno, lo que oportunamente permitirá al hombre en la
tercera iniciación manifestarse como "un hombre en Cristo en toda su
plenitud" y, en ese momento, dar la oportunidad a la mónada para que se exprese
plenamente la vida, lo cual tendrá lugar cuando el iniciado se identifique
conscientemente con la Vida Una. Como frecuentemente se ha dicho, puede
transcurrir mucho tiempo entre la primera iniciación y la segunda, efectuándose
innumerables cambios durante las numerosas etapas del discipulado. Volveremos
sobre el particular más adelante cuando estudiemos las siete leyes del
desarrollo del ego.
La total individualización llega a su culminación cuando se
obtiene la personalidad integrada, expresándose como unidad a través de tres
aspectos. Dicha expresión de la personalidad comprende:
1.
La plena
libertad para utilizar la mente y enfocar la atención sobre todo en lo que
concierne al yo personal y sus objetivos. Esto determina el éxito y la
prosperidad personales.
2.
El poder
de controlar las emociones y, sin embargo, utilizar plenamente el mecanismo
sensorio para percibir estados y reacciones y establecer contacto con los
aspectos emocionales de otras personalidades.
3.
La
capacidad de hacer contacto con el plano de las ideas y traerlas a la
conciencia. Aunque sean después subordinadas a un propósito e interpretación
egoístas, sin embargo le es posible al hombre ponerse en contacto con lo que
puede ser espiritualmente conocido. La libertad de utilizar la mente supone una
creciente sensibilidad a la impresión intuitiva.
4.
La
demostración de los muchos talentos, poderes y la expresión del genio, más la
subyugación enfática de la entera personalidad para expresar algunos de esos
poderes. A menudo existe ductilidad y capacidad extremas para realizar en forma
eficiente muchas cosas importantes.
5.
El hombre
físico es con frecuencia un instrumento maravillosamente sensible a los yoes
internos emocional y mental; está dotado de un gran poder magnético, posee a
menudo una salud corporal elástica aunque no robusta, gran simpatía y dones
personales.
Un estudio de los más destacados individuos, en todos los campos
de la actual expresión mundial, cuando se los aparta de los conceptos grupales
superiores y de la constante aspiración espiritual de servir a la humanidad,
indicará la naturaleza de la individualidad que ha llegado a su culminación y
el éxito de esta parte del plan divino. Debe observarse detenidamente que el
éxito del individuo predominante es también un triunfo divino en su correspondiente
tiempo y lugar, como en el caso de los grandes Hijos de Dios. Sin embargo, uno
de los éxitos es la expresión del tercer aspecto de la divinidad cuando vela y
oculta al alma; el otro es la expresión de dos aspectos de la divinidad (el
segundo y el tercero) cuando velan y ocultan el aspecto vida de la Mónada.
Cuando esto sea captado, nuestra evaluación de las realizaciones mundiales
sufrirá un cambio, y veremos la vida en forma más real y sin espejismo, el cual
desfigura nuestra visión y también la de las grandes personalidades. Debe
tenerse en cuenta además que el éxito individual separatista evidencia, en sí
mismo, la actividad del alma, pues cada individuo es un alma viviente que actúa
en las envolturas inferiores de los cuerpos, y se dedica a:
1.
Construir
una envoltura tras otra, en sucesivas vidas, las que serán cada vez más
adecuadas para su propia expresión.
2.
Desarrollar
una sensibilidad en las envolturas -primero en forma consecutiva y por último
simultáneamente-, lo que le permitirá responder a esferas o influencias divinas
cada vez más elevadas.
3.
Integrar
las tres envolturas en una unidad que durante tres y a veces siete vidas
(ocasionalmente once), actuarán como personalidad dominante en un amplio campo
de expresión, empleando la energía de la ambición para llevarlo a cabo.
4.
Reorientar
al yo inferior individual para que el reino de sus deseos y la satisfacción de
los logros personales sean oportunamente relegados a su correcto lugar.
5.
Impulsar
al hombre autoafirmativo a que efectúe esas nuevas realizaciones que lo
encaminarán hacia el Sendero del Discipulado y, oportunamente, al de la
Iniciación.
6.
Reemplazar
las pasadas ambiciones personales y el autointerés por las necesidades del
grupo y el objetivo de servir al mundo.
¿ No es lo antedicho suficientemente práctico?
Cuando la iniciación llega a su culminación en lo que a la
humanidad concierne, surge un Maestro de Sabiduría liberado, exento de las
limitaciones del individuo, recoge los frutos del proceso de la
individualización y actúa en forma acrecentada como ángel solar, por estar
primordialmente enfocado en el cuerpo espiritual interno; así se desarrolla
constantemente la conciencia de la Presencia. Este hecho merece ser meditado y
estudiado profundamente por todos los discípulos. A medida que los tres rayos
que rigen la triplicidad inferior se mezclan y sintetizan y crean la
personalidad vital y, a su vez, dominan el rayo del cuerpo físico denso, el
hombre inferior penetra en un prolongado estado de conflicto. En forma gradual
y acrecentada el rayo del alma, "el rayo de la captación persistente y
magnética", como se lo denomina ocultamente, se hace más activo, entonces
en el cerebro del hombre que ha desarrollado la personalidad se establece la
creciente percepción de una vibración. Hay muchos grados y etapas en esta
experiencia, que abarcan muchas vidas. Al principio el rayo de la personalidad
y el rayo del ego parecen chocar, y se libra una constante guerra con el
discípulo como espectador y dramático participante. Arjuna entra en el campo de
batalla; se halla entre dos fuerzas, como un consciente e ínfimo punto de luz y
de percepción sensoria. Alrededor, dentro y a través de él, las energías de dos
rayos se precipitan y entablan conflicto. Gradualmente, a medida que continúa
el fragor de la batalla, se convierte en un factor más activo y abandona la
actitud del observador desapegado y desinteresado. Cuando se da cuenta
definitivamente de lo que está en juego y vuelca decididamente el peso de su
influencia, deseos y mente, a favor del alma, entonces puede recibir la primera
iniciación. Cuando el rayo del alma se enfoca plenamente a través de él, y
todos sus centros están controlados por ese enfocado rayo del alma, se
convierte en el Iniciado transfigurado y recibe la tercera iniciación. El rayo
de la personalidad ocultamente se extingue o es absorbido por el rayo del alma,
y todos los poderes y atributos de los rayos inferiores son subsidiarios del
rayo del alma y están coloreados por éste. El discípulo llega a ser un hombre
de "Dios" -una persona cuyos poderes son controlados por la vibración
dominante del rayo del alma y cuyo mecanismo sensible interno vibra dentro de
la medida del rayo del alma que, a su vez, es reorientado hacia el rayo
monádico y controlado por éste. El proceso se repite:
1.
Los
diversos rayos que constituyen el hombre inferior separatista se fusionan y
mezclan para formar los tres rayos de la personalidad.
2.
Éstos, a
su vez, se fusionan y mezclan en una expresión sintética del autoafirmativo y
dominante hombre, el yo personal.
3.
Luego, los
rayos de la personalidad se convierten en uno y, a su vez, se someten al rayo
dual del alma. Nuevamente tres rayos se mezclan y fusionan.
4.
Los rayos
del alma dominan a la personalidad y los tres vuelven otra vez a ser uno,
porque el rayo dual del alma y el rayo de la personalidad fusionada vibran de
acuerdo a la medida de los rayos superiores del alma -siempre se considera al
rayo grupal del alma como el verdadero yo del ego.
5.
Después, a
su debido tiempo, el rayo del alma comienza (en la tercera iniciación) a
fusionarse con el rayo de la Mónada, el rayo de la Vida. El iniciado superior,
por lo tanto, no es una expresión triple, sino dual.
6.
Sin
embargo, una vez realizada esta dualidad, tiene lugar el misterioso e
indescriptible proceso llamado identificación, etapa final del desarrollo del
alma. Resulta inútil agregar algo más porque todo lo que podría decirse sólo lo
comprenderían quienes se preparan para recibir la cuarta iniciación y este
tratado está escrito para discípulos e iniciados de primer grado.
En esta serie de etapas tenemos una vislumbre de lo que somos y
podemos ser. En forma constante, el propósito en desarrollo de nuestras propias
almas ("esos ángeles de persistente e imperecedero amor") tendría que
controlamos más plena y profundamente y esto debería ser nuestro más firme
propósito a cualquier costo y sacrificio personales, para lo cual deberíamos
esforzarnos real y sinceramente.
Hemos considerado por lo tanto las tres grandes divisiones que
marcan el progreso del alma hacia su objetivo. Por el proceso de la
individualización, el alma llega a una verdadera autoconciencia y percepción en
los tres mundos de la experiencia; el actor en el drama de la vida domina su
parte. Por el proceso de la Iniciación, el alma llega a ser consciente de la
naturaleza esencial de la divinidad. La participación plenamente consciente con
el grupo, y la absorción de lo personal e individual en el Todo, caracterizan
esta etapa en el sendero de evolución. Por último llega ese misterioso proceso
en que el alma es absorbida de tal manera en la Realidad y la Síntesis
supremas, mediante la Identificación, que hasta la misma conciencia del grupo
se desvanece (excepto cuando se recupera premeditadamente al servir). Entonces
no se conoce nada más que la Deidad -no existen separaciones entre las partes
ni síntesis menores y tampoco divisiones o diferenciaciones. Podría decirse que
durante estos procesos tres corrientes de energía actúan sobre la conciencia
del hombre que va despertando:
a.
La energía
de la materia misma, al afectar la conciencia del hombre espiritual interno que
emplea la forma como medio de expresión.
b.
La energía
del alma misma o ángel solar, a medida que se vierte sobre los vehículos y
produce una energía recíproca en la forma solar.
c.
La energía
de la vida misma, frase sin sentido y que sólo los iniciados de la tercera
iniciación pueden captar, pues aún los descubrimientos de la ciencia moderna no
dan una idea real de la verdadera naturaleza de la vida.
La vida o energía esencial, es algo más que la actividad del
átomo, o de ese principio viviente que produce la autoperpetuación, la
reproducción, el movimiento, el crecimiento y ese no sé qué peculiar que
llamamos vivencia. Quizás sea posible crear o producir el inferior o tercer
aspecto de la vida en los llamados laboratorios científicos, pero es imposible
reproducir o crear los otros aspectos más esenciales que actúan como respuesta
consciente, el embrionario propósito inteligente que parece animar a toda
sustancia. El hombre comprenderá por qué es imposible esto, sólo cuando llegue
a la tercera iniciación. Nada más puedo decir, pues hasta que no se experimente
dicha iniciación no lo comprenderán.
Para arrojar más luz sobre el tema de la triple expansión de la
conciencia (todas estas crisis son aspectos de un gran propósito o proceso en
desarrollo) denominado individualización, iniciación e identificación; se
debería tener presente que estas palabras significan hoy algo para nosotros
-desde el ángulo de nuestra actual etapa de evolución, cultura heredada y
hábitos mentales y desde el punto de vista de las terminologías y conocimientos
modernos. Más adelante, cuando sepamos más y la raza esté más iluminada,
aparecerá una luz totalmente distinta. Pero considerándola por la luz que
afluye de esa síntesis mayor y desde el ángulo de la visión de Aquellos cuya
conciencia es superior y mayor y más incluyente que la humana, la significación
de estas palabras puede ser totalmente diferente. Definir es sencillamente
expresar la comprensión inmediata de la mente humana, por lo tanto, la
definición puede ser considerada imperfecta y hasta errónea, desde el punto de
vista de un conocimiento más amplio y una captación más incluyente de las
totalidades (exactamente en el caso de un seudo hecho), de allí que toda definición
y eventualmente todos los hechos son pasajeros, y también que toda exégesis va
perdiendo su valor. Las verdades fundamentales de hoy aparecen más tarde como
simples aspectos de verdades aún mayores, y cuando éstas se captan, la
significación y la interpretación de lo considerado anteriormente importante
resultará muy distinto de lo que se suponía. Esto nunca deben olvidarlo quienes
lean este Tratado sobre los Siete Rayos. Cuando un iniciado lee las tres
palabras consideradas aquí, se forja una idea muy distinta de la que podría
tener un discípulo o persona que nunca ha estudiado ni pensado sobre estos
temas y nuestro vocabulario le resulta nuevo y extraño, tiene poco significado
y le es generalmente erróneo.
La vida de Dios, que ha sido sometida a los procesos de
crecimiento, estímulo y desarrollo, en los tres reinos inferiores, durante la
individualización, se enfoca en el cuarto reino de la naturaleza, el humano,
por medio de un "ciclo de crisis", y se somete a la influencia de la
energía del alma en uno de los aspectos de los siete rayos. La cualidad del
aspecto forma, tal como está incorporada en la personalidad y expresada en la
frase "el rayo de la personalidad", se somete a la cualidad del rayo
del ego. Esas dos grandes influencias actúan y se afectan mutuamente,
desarrollan do continuamente una interacción que produce modificaciones y
cambios, hasta que en forma lenta y gradual, el rayo de la personalidad no es
tan predominante y el rayo del alma asume firmemente el predominio. Con el
tiempo se expresará el rayo del alma y no el rayo de la forma. Luego el rayo de
la personalidad o de la forma, se convierte en un simple medio de expresión a
través del cual la cualidad del alma puede hacer sentir poderosamente su
presencia. Parte del contenido de esta idea se halla en la antigua frase oculta
"la luz mayor debe extinguir el fuego menor'. Esto puede observarse
simbólicamente en el poder del sol cuando aparentemente extingue el fuego al
irradiar sobre él su calor.
Anteriormente mencioné que podríamos emplear las palabras Vida,
Cualidad y Apariencia, en lugar de Espíritu, Alma y Cuerpo, pues expresan la
misma verdad. La cualidad de la materia con la que está construida la forma
humana y habitada por el alma o ángel solar, es la que normalmente cobra a la
apariencia. Posteriormente esta cualidad inherente en la apariencia cambia, y
la naturaleza de la cualidad de la Deidad (tal como lo expresa el alma) elimina
la cualidad de las formas. Durante la etapa en que la cualidad de la materia es
de mayor influencia, esa radiación material se hace sentir de tres modos, los
cuales, considerados en lo que respecta a todo el proceso evolutivo y hasta
donde concierne a la personalidad humana, aparecen sucesivamente cualificando
el aspecto materia con sus tres cualidades principales:
1.
La
cualidad de la sustancia física. En esta etapa de desarrollo las reacciones del
hombre son casi totalmente físicas y está sometido totalmente al rayo del
cuerpo físico, etapas que tienen sus analogías en la época lemuriana y en el
período infantil.
2.
La
cualidad del cuerpo astral. Rige al individuo durante un largo período y
también más o menos a las masas humanas. Corresponde al período atlante y a la
etapa de la adolescencia. El rayo del cuerpo astral es de gran poder.
3.
La
cualidad del cuerpo mental. En lo que concierne a la raza humana, esta cualidad
sólo empieza a adquirir poder en la raza ariana, a la cual pertenece nuestra
era; corresponde a la etapa de la adultez en el individuo. El rayo de la mente
tiene una relación muy estrecha con el ángel solar, y existe una afiliación
peculiar entre el Ángel de la Presencia y el hombre mental. La interacción e
interrelación cultivadas y profundamente arraigadas, aunque a menudo no
reconocidas, producen la unificación del alma con su mecanismo, el hombre en
los tres mundos.
Desde el ángulo de estas tres influencias de rayo, tenemos (en la
vida del aspirante) una recapitulación del triple proceso que podríamos
denominar "un proceso de desarrollo de las conciencias lemuriana,
atlántida y ariana". En el Sendero de Probación, el rayo del cuerpo físico
debe subordinarse a los poderes que emanan de esos rayos egoicos que afluyen
desde la hilera externa de pétalos del loto egoico (Véase Tratado sobre Fuego
Cósmico), los pétalos del conocimiento. En el Sendero del Discipulado el cuerpo
astral es subyugado por el rayo del alma a medida que afluye desde la segunda
hilera de pétalos, los del amor. En el Sendero de Iniciación, y hasta la
tercera iniciación, el rayo del cuerpo mental es subyugado por la fuerza de los
pétalos del sacrificio, que están en la tercera hilera de pétalos. Así los tres
aspectos de la personalidad son subyugados por la energía que emana de los
nueve pétalos del loto egoico. Después de la tercera iniciación, la entera
personalidad, compuesta de los tres aspectos, se hace sensible a la energía del
fuego eléctrico puro o vida, a medida que afluye a través del cerrado
"capullo que se halla en el corazón del loto egoico".
El valor de esta información consiste en que proporciona,
simbólicamente, un cuadro sintético del desarrollo y de las relaciones
superiores del hombre. Su peligro radica en la facultad que tiene el intelecto
humano de separar y dividir, de allí que se considere que el proceso se
desarrolla en etapas sucesivas cuando, en realidad, se lleva a cabo una
actividad paralela y también muchas superposiciones, fusiones e interrelación
de aspectos, rayos y procesos, dentro de un determinado ciclo de tiempo.
Tal es el programa para la humanidad en lo que respecta al
desarrollo de la conciencia humana. En último análisis, todo el énfasis del
proceso evolutivo se pone en el desarrollo de la consciente e inteligente
percepción de la vida que anima las diversas formas. El estado exacto de la
percepción depende de la edad del alma. Sin embargo el alma no tiene edad desde
el punto de vista del tiempo, tal como la humanidad lo entiende. Es inmortal y
eterna. Ante el alma pasa el caleidoscopio de los sentidos y el drama de la
existencia fenoménica externa; pero a través de todos estos acontecimientos que
suceden en tiempo y espacio, el alma siempre mantiene la actitud del Espectador
y del Observador que percibe, observa e interpreta. En las primeras etapas,
cuando la "conciencia lemuriana" caracteriza al hombre fenoménico, el
aspecto fragmentario del alma, que mora en la forma y la anima e implanta en el
hombre cualquier conciencia verdaderamente humana que pueda poseer, se halla
inerte, incipiente y desorganizada; no posee mentalidad, tal como la
comprendemos, y sólo se caracteriza por la identificación total con la forma
física y sus actividades. Éste es un período de lentas reacciones tamásicas al
sufrimiento, a la alegría, al dolor, al anhelo, a la satisfacción del deseo y a
la intensa ansiedad subconsciente de progresar. En el transcurso de las vidas
se acrecienta en forma lenta la capacidad de identificarse conscientemente y
aumenta el deseo de un mayor campo de satisfacciones; el alma que mora y anima,
se oculta más profundamente, y es prisionera de la naturaleza forma. Todas las
fuerzas de la vida se concentran en el cuerpo físico y, en consecuencia, los
deseos que se expresan son de orden físico; hay también una acrecentada
tendencia a tener deseos más sutiles como los que evoca el cuerpo astral.
Gradualmente la identificación del alma con la forma se transfiere desde la
forma física a la astral. Hasta allí no hay nada que pueda denominarse
personalidad. Existe sólo un cuerpo físico viviente y activo, con sus deseos,
necesidades y apetitos, conjuntamente con la trasferencia lenta, pero constante,
de un cambio de la conciencia, del vehículo físico al astral.
Con el tiempo, cuando esta trasferencia ha sido llevada a cabo con
éxito, la conciencia no se identifica totalmente con el vehículo físico, sino
que se centraliza en el cuerpo astral-emocional. Entonces el foco de atención
del alma, actuando a través del hombre que evoluciona lentamente, reside en el
mundo de deseos y el alma se identifica con otro mecanismo ¿le respuesta, el
cuerpo de deseo o astral. Su conciencia se convierte entonces en
"conciencia atlante". Sus deseos no son ya tan vagos ni incipientes,
pues hasta ahora sólo concernían a las necesidades y apetitos fundamentales
-primero, el instinto de autoconservación; segundo la propia perpetuación por
el anhelo de reproducirse y, en último lugar, la satisfacción de las
necesidades económicas. En esta etapa tenemos el estado de percepción del niño
y del salvaje. Sin embargo, en forma gradual, se va produciendo una creciente
comprensión interna del deseo y se pone menos énfasis en las satisfacciones
físicas. La conciencia empieza a responder con lentitud al impacto de la mente
y al poder de discriminar y elegir entre varios deseos; entonces comienza a
capacitarse para emplear el tiempo en forma algo más inteligente. Empieza a
sentir placeres más sutiles; los deseos son menos burdos y físicos; aparece el
deseo por lo bello y un tenue sentido de los valores estéticos. Su conciencia
se hace más astral-mental o kama-manásica y la tendencia de sus actividades
diarias o modos de vivir y su carácter, tienden a expandirse, desarrollarse y
mejorarse. Aunque todavía sigue dominado, durante la mayor parte del tiempo,
por deseos irracionales, el campo de sus satisfacciones y deseos sensorios es
menos animal y más definidamente emocional. Comienza a darse cuenta de sus
estados de ánimo y sentimientos; lo invade un vago deseo de hallar la paz y el
ansia de encontrar ese algo nebuloso llamado felicidad, factores que empiezan a
desempeñar su parte. Esto corresponde al período de la adolescencia y al estado
de conciencia denominado atlante, lo cual constituye la condición de las masas
en los tiempos actuales. La mayoría de los seres humanos continúa siendo
atlante, puramente emocional en sus reacciones y en su acercamiento a la vida.
Están aún regidos predominantemente por deseos egoístas y por los impulsos
instintivos de la vida. Nuestra humanidad terrestre sigue estando en la etapa
atlante, mientras que los intelectuales, los discípulos y los aspirantes del
mundo, van superando rápidamente esta etapa, pues han logrado la
individualización en la cadena lunar, y fueron los atlantes del pasado.
Quienes trabajan hoy en el mundo deberían tener muy en cuenta
estos hechos y secuencia, si desean valorar correctamente el problema mundial y
guiar y enseñar debidamente a los pueblos. Generalizando, deberían también
comprender que en las masas sumergidas no hay verdadera mentalidad con la cual
trabajar, y necesitan ser orientadas hacia lo realmente deseable más que hacia
lo verdaderamente razonable; el esfuerzo de todos los que enseñan debería estar
enfocado en dirigir correctamente la energía del deseo expresado por las masas
incultas y fácilmente influenciables.
Las personas más evolucionadas del mundo poseen un cuerpo mental
activo, y esto sucede en gran escala en nuestra civilización occidental. La
energía del rayo al cual pertenece el cuerpo mental comienza a afluir y se va
afirmando lentamente. Cuando esto sucede, la naturaleza de deseos es controlada
y, en consecuencia, la naturaleza física puede llegar a ser un instrumento más
definido de los impulsos mentales. La conciencia del cerebro comienza a
organizarse y el foco de las energías a transferirse gradualmente desde los
centros inferiores a los superiores. El género humano está actualmente
desarrollando la "conciencia ariana" y alcanzando la madurez. En las
personas más evolucionadas tenemos también la integración de la personalidad y
el control definido del rayo de la personalidad, con el consiguiente
aferramiento sintético y coherente de los tres cuerpos fusionados en una unidad
activa. Luego la personalidad se convierte en instrumento del alma.
Lo que antecede es una exposición sencilla y directa de un largo y
difícil desarrollo evolutivo. Su misma sencillez indicará que sólo ha sido
tratado en amplios delineamientos, omitiendo los infinitos detalles del
proceso. El trabajo se inicia con la Individualización y continúa a través de
las dos etapas finales, la Iniciación y la Identificación. Estas tres etapas
marcan el progreso de la conciencia del alma desde la identificación con la
forma hasta la identificación con el Yo. Estas tres palabras
-individualización, iniciación e identificación.-. abarcan todo el proceso de
la carrera del hombre desde el momento en que entra en el reino humano hasta
que sale de ese reino en la tercera iniciación y actúa libremente en el quinto,
el reino de Dios. Para entonces habrá aprendido que la conciencia es libre e
ilimitada y que puede actuar en la forma o fuera de ella, según el mandato del
alma o de acuerdo a como puede servir mejor al Plan. Entonces el alma ya no
está condicionada por la forma. Así como el hombre puede expresarse en lo que
se denomina la vida tridimensional, al recibir la tercera iniciación puede
análogamente actuar activa y conscientemente en cuatro dimensiones y, en las
etapas finales del Sendero de Iniciación, llegar a estar activo en la quíntuple
dimensión.
Al considerar los diversos grados de expansión de la conciencia
debe recordarse el hecho significativo de que existe en todo un desarrollo
constante y secuencial. La vida del alma, en este gran ciclo de vida que
llamamos encarnación humana, pasa, en el plano del fenómeno, a través de todas
las etapas con la misma orientación, poder y continuo crecimiento y por la
adaptación de la forma a las circunstancias y al ambiente, así como lo hace la
vida de Dios al afluir era tras era a través de los diversos reinos de la
naturaleza. A través de todo esto puede trazarse con toda claridad el paso del
hilo de la conciencia en desarrollo. Las formas se construyen, utilizan y
descartan. Los ciclos de vida llevan a las formas a ciertas etapas de
desarrollo, necesarias para la conciencia progresivamente incluyente. Otros
posteriores ciclos demuestran los efectos definidos y específicos de esta
conciencia desarrollada, pues algunas vidas son predominantemente fructíferas
en producir causas (frase paradójica de profundo significado) y otras en
eliminar los efectos de las causas anteriormente iniciadas. Esto, por lo
general, pocas veces se pone de relieve. Luego, los posteriores ciclos de vida,
hacen que estos dos aspectos -conciencia y forma- establezcan una mayor
armonía, produciendo así un tipo de vida totalmente distinto. La analogía de
estos ciclos puede observarse en la Vida y la conciencia del Logos planetario,
a medida que esa gran Vida trata de expresarse por medio de los cuatro reinos
de la naturaleza.
Sin embargo (y esto es de suprema importancia) toda esta
actividad, desarrollo dirigido, vivencia y propósito evolutivo, todo cuanto
acontece en los reinos de la naturaleza y en las etapas de la vida
condicionadora de la familia humana, además del caleidoscopio de los
acontecimientos, el surgimiento de las características y tendencias, la
aparición de formas con sus matices, cualidades y actividades singulares, síntesis
y fusiones, anhelos, instintos y aspiraciones, manifestaciones de amor y de
odio (como expresiones de la gran ley de atracción y repulsión), la creación de
civilizaciones, ciencias y artes con sus maravilla y belleza -todo esto no es
más que la expresión de la voluntad de ser de ciertos Seres o Vidas. Su
conciencia trasciende de tal modo a la humana que únicamente los iniciados de
grado elevado pueden penetrar en Su verdadero Plan. Lo que en la actualidad
vemos es sólo la expresión de Sus energías en el proceso de crear formas y en
el de la evolución de la conciencia. El Plan, tal como lo presienten los
discípulos mundiales, al tratar de trabajar y colaborar con él, es únicamente
la percepción de la parte que concierne a la conciencia humana. Hasta ahora ni
siquiera hemos podido obtener una vislumbre de la vastedad del Plan sintético
de otras evoluciones que no son la humana, la superhumana y la subhumana;
tampoco hemos podido captar la estructura del ideal de Dios que subyace en la
totalidad de los procesos manifestados, ni siquiera el de nuestro pequeño
planeta. Todo lo que verdaderamente sabemos es que el Plan existe, que es muy
bueno y que estamos incluidos en, y sometidos a él.
He aquí la clave del difícil problema del libre albedrío. Podría
decirse que dentro de los límites de la sabia orientación del hombre
inteligente existe el libre albedrío, en lo que concierne a la actividad del
reino humano. Allí donde no existe actividad mental ni facultad para
discriminar, analizar y elegir, no hay libre albedrío. Sin embargo, dentro de
los procesos más vastos del Plan, incluyendo toda la evolución planetaria, no
hay libre albedrío para el pequeño ente, el hombre, el cual está sujeto a lo
que llamamos "actos de Dios", ante los cuales no tiene defensa,
escapatoria ni elección. Esto encierra un indicio de la actuación del karma en
el reino humano; el karma y la responsabilidad inteligente están
inextricablemente tejidos y entretejidos.
Al finalizar nuestra discusión sobre los tres pasos, la
Individualización, la Iniciación y la Identificación, que marcan el progreso
del alma desde la identificación con la forma, hasta que ella misma y su propia
identidad se pierden en una identificación más elevada con el Uno Absoluto,
dirijamos nuestro pensamiento a ese punto, en tiempo y espacio, en que la
conciencia espiritual se libera de todo tipo de percepción y diferenciación y
también de la última sensación del yo, y se sumerge en esa sublime condición
donde ya no existe el egocentrismo, tal como lo entendemos. Más adelante consideraremos
las etapas en que el alma -impelida por sus cualidades peculiares de rayo- se
apropia (para propósitos de la experiencia) de esas formas que pueden expresar
y responder a los múltiples tipos de percepción divina.
Por lo tanto, se observará que existen aquí dos puntos de
identificación en la larga experiencia del alma. Uno marca la etapa donde la
forma, la materia, la sustancia, el tiempo y el espacio, son factores
dominantes que aprisionan al alma dentro de su tipo de conciencia. Esto significa
la identificación con la vida de la forma. El otro significa la identificación
con todo lo que está fuera de la expresión de la forma y liberado de ella. Lo
que ello pueda implicar está más allá del alcance de nuestra actual humanidad
avanzada y es conocido en su verdadero significado sólo por esas grandes
Existencias como el Cristo, el Buddha y Aquellos de análogo rango en la
Jerarquía de Vidas. Las cualidades generadas y desarrolladas a través de la
primera de estas identificaciones persisten y coloran la comprensión
consciente, y debe recordarse que la experiencia adquirida en ella da por
resultado la identificación final. Estas cualidades variarán de acuerdo al
predominio de una u otra de las energías de rayo, pero, en las últimas etapas,
no habrá conciencia de la cualidad o del tipo de rayo, sino simplemente un
estado de Ser o vivencia que comprende la identificación con el Todo y, al
mismo tiempo, "mantiene en solución" (si se puede usar un término tan
inadecuado) todos los resultados de las identificaciones menores, las diversas
diferenciaciones y distinciones y los variados instintos, impulsos e
intuiciones de rayo. Las cualidades contenidas y expresadas y las posibles
acciones, reacciones y percepciones, están siempre presentes y son susceptibles
de volver a adquirirse a voluntad, pero todas se hallan bajo el umbral de la
conciencia. Vivencia, Ser, Plenitud y Unidad, son las características que
distinguen esta etapa altamente evolucionada, que es a su vez la base de ese
ciclo evolutiva superior del cual nada sabemos, insinuado en el Tratado sobre
Fuego Cósmico y en las referencias sobre los siete Senderos que se abren al
adepto que ha pasado la quinta iniciación. La absorción en la Vida Una es lo
que caracteriza a ese estado elevado de conciencia. Su principal característica
consiste en liberarse de todo lo que significan las palabras forma y ego; de
allí que muchas escrituras antiguas, cuando procuran considerar y explicar esta
condición supranormal y superlativa, se ven forzadas a emplear negaciones y la
denominada "doctrina de la negación". Sólo indicando lo que no es ese
estado de condición o percepción, puede darse una idea de lo que esencialmente
es. Estas negaciones (frecuentemente mal interpretadas por el lector
occidental) son, por lo tanto, el resultado de la futilidad y lo inadecuado del
lenguaje para expresar la Realidad como se conocía entonces.
Después de pasar las iniciaciones mayores, el estado de conciencia
del adepto iluminado y liberado es tal, que el lenguaje sólo sirve para oscurecer
e impedir la verdadera comprensión. La conciencia del iniciado es de naturaleza
tan sublime que puede ser únicamente descrita en términos de liberación y
negación, acentuando lo que no es. Es un estado donde no existe ni la cosa ni
el ego, pues todo conocimiento egoico está reemplazado por un estado del Ser y
de la conciencia, solamente susceptible de comprensión y expresión cuando la
vida de la forma ya no es de utilidad para la perfecta vida espiritual. Es un
estado en el que no existe individualidad, sin embargo, posee el conocimiento
subconsciente y las adquisiciones de la experiencia individual. El centro de
conciencia está tan lejos de cualquier identificación separada e individual,
que desaparece totalmente ese factor particular y sólo la vida macrocósmica es
comprendida sensible mente. Desde nuestro punto de vista actual, es un estado
de inactividad, porque han desaparecido todas las reacciones individuales hacia
la actividad de la materia, estado de ser que llamamos egoico, donde la Vida y
la Mente ya no pueden ser impulsadas a la actividad por ninguno de los factores
que hasta ahora han producido lo que hemos llamado actividad del alma y
existencia de la forma.
Sin embargo, aunque la conciencia es distinta de todo lo conocido
hasta ahora y sólo puede ser expresada en términos de negación, debe recordarse
constantemente la verdad de que la percepción mayor debe incluir siempre a la
menor. En consecuencia, todas las posibles acciones y reacciones,
identificaciones y enfoques, percepciones y contactos, impulsos de rayo,
acercamientos y alejamientos, y todas las posibles expresiones de la actividad
y de las cualidades divinas. fenoménicas y no-fenoménicas, están incluidas en
el estado del Ser, que es ahora el estado natural de la Existencia espiritual
liberada e iluminada. Todas pueden recuperarse mediante la voluntad,
respondiendo a una necesidad, pero el Ser espiritual no está ya sujeto o
identificado con ellas. Cada una de las etapas del gran Sendero de Liberación o
Iluminación que hemos considerado -Individualización, Iniciación e
Identificación-, han llevado a la Vida o al hombre interno espiritual, de un
punto a otro, de una cualidad a otra, de una realización a otra, de la
apariencia fenoménica a la vida espiritual, de la percepción física a la percepción
emocional sensoria y de allí a la separatividad y diferenciación mentales. Ha
sido conducido del infierno al cielo, del cielo al Nirvana, de la vida
condicionada del Ego personal a la del alma del grupo, y de allí al estado de
liberación de la vida intuitiva pura. Ha pasado de la experiencia de la forma a
esa completa liberación de todas las impresiones vibratorias que le corresponde
demostrar a la naturaleza del Ser puro (separado de la existencia fenoménica).
Pero, al mismo tiempo, nada se ha perdido de la capacidad o de la cualidad, o
de la percepción sensoria. Esto está bellamente expresado en palabras en El
Antiguo Comentario que se halla en los archivos de los Maestros.
"La
cualidad de la vida se desvanece. Parpadea y se apaga. Sin embargo, los
Benditos Seres revelan a voluntad esa cualidad. El color puro permanece.
"La
naturaleza de la vida en la forma no aparece. Brilla por un momento, luego
desaparece. Los Benditos Seres pueden tomar a voluntad una forma, pero todavía
no son la forma.
"Los
siete grandes rayos penetran en la vida manifestada. Son y sin embargo no son.
Todo es y todo no es. Pero los Benditos Seres en cualquier momento pueden
penetrar en la luz manifestada. Entonces llevan el poder del espíritu para
satisfacer la necesidad expresada. La Luz no Los detiene; Su propósito no está
aprisionado; Su voluntad no está subyugada. Aparecen y desaparecen a
voluntad."
(Una expresión de esta verdad puede observarse en cada Luna llena
del mes de mayo, en Tauro, cuando el Buddha se manifiesta para dar cumplimiento
al Plan, bajo el imperioso mandato de su propia voluntad espiritual).
"Nada
detiene a los Benditos Seres. Ni las deidades ni la forma; ni el deseo ni la
mente; ni ninguna cualidad de la vida. Son la vida pura; el ser puro; la voluntad
pura; el amor puro; la intención pura; esto y sólo parcialmente, es todo lo que
el hombre no iluminado puede captar.
Los
Benditos Seres no son, sin embargo son.
Los
Benditos Seres no saben nada, sin embargo saben todo.
Los
Benditos Seres no aman, sin embargo ofrecen amor divino.
Los
Benditos Seres no recuerdan, sin embargo recapitulan todo.
Los
Benditos Seres permanecen en estricto aislamiento, sin embargo pueden tomar una
forma a voluntad.
Los
Benditos Seres moran en el lugar elevado y sublime, sin embargo caminan
frecuentemente sobre la tierra en la luz fenoménica.
Los
Benditos Seres no se manifiestan por intermedio de la forma; sin embargo son
todas las formas y todas las intenciones.
El Antiguo Comentario continúa luego en lo que podrían
considerarse páginas, demostrando que los Benditos Seres no son nada y, sin
embargo, son todo lo que existe; nada poseen, no obstante son en Sí Mismos la
expresión de toda realidad; no habitan en parte alguna y sin embargo están en
todas partes; han desaparecido, pero brillan en todo Su esplendor y pueden ser
vistos. Se acumula una negación tras otra, sólo para ser rápidamente
contradecida en un esfuerzo por demostrar cuán lejos de la forma, aunque la
incluya, está la vida de los Benditos Seres. Esto termina con la maravillosa
exhortación:
"Por
lo tanto, regocíjate, oh peregrino, que vas en pos del Ser iluminado, porque
ganancia y pérdida son lo mismo; la oscuridad y la luz revelan perpetuamente la
Verdad; el amor y el deseo invocan eternamente a la Vida.
"Sólo
desaparece el dolor. Sólo permanece la bienaventuranza -la bienaventuranza del
verdadero conocimiento, del contacto real, de la divina luz, el Camino hacia
Dios."
Tal el verdadero objetivo, irrealizable hasta ahora para nosotros.
¿ Qué es lo que tratamos de hacer? Recorremos el Sendero de la Liberación, y en
él todo se desliza de nuestras manos; se nos despoja de todo y nos vemos,
inevitablemente, forzados a desprendernos de la vida fenoménica y de la
individualidad. Hollamos el Sendero de la Soledad y debemos en su oportunidad
aprender que, esencialmente, no somos ni ego ni no ego. El completo desapego y
la discriminación nos llevarán finalmente a una soledad tan completa que nos
invadirá el horror de la gran oscuridad. Pero cuando se descorre este negro
manto y la luz penetra nuevamente, el discípulo ve que todo lo que había
obtenido y atesorado y luego perdido y alejado, ha sido restituido; pero con la
diferencia que ya la vida no está aprisionada por el deseo. Recorremos el
Sendero que lleva a la Cima de la Montaña del Aislamiento y descubrimos que es
horrendo. En esa cima debemos llevar a cabo la batalla final contra el Morador
en el Umbral, para descubrir también que eso es una ilusión. La alta cima del
aislamiento y la batalla misma sólo son ilusiones y ficciones propias de la
irrealidad, y el última bastión del antiguo espejismo y de la gran herejía de
la separatividad. Entonces nosotros, los Seres Beatíficos, nos fusionaremos
eventualmente en amor y comprensión con todo lo que existe. El aislamiento,
etapa necesaria, es en sí una ilusión. Hollamos el Camino de Purificación y,
poco a poco, se nos despoja de todo lo que apreciamos -la codicia por la forma,
el deseo de ser amado y el gran espejismo del odio. Cuando desaparecen quedamos
purificados y vacíos. La angustia de la vacuidad es el resultado inmediato, lo
cual nos aferra y sentimos que el precio de la santidad es demasiado elevado.
Sin embargo, permaneciendo en el Camino, todo el ser es repentinamente inundado
de luz y amor, y se observa que dicha vacuidad constituye aquello a través de
lo cual puede afluir la luz y el amor a un mundo necesitado. El ser purificado
puede, entonces, habitar ese lugar donde moran los Benditos Seres y desde allí
"iluminar el mundo de los hombres y de las deidades".
Existen cuatro senderos que se abren ante los discípulos del Señor
del Mundo, y deben ser hollados antes de que se libere el Ser interno y el Hijo
de Dios liberado pueda atravesar a voluntad lo que se denomina simbólicamente
"los cuatro portales de la Ciudad de Shamballa" -esa ciudad del
Altísimo Dios que está siempre impelida por la Vida de Quienes han logrado la
liberación mediante la soledad, el desapego, la unidad aislada y la
purificación. Comprender la nieta y el camino hacia ella es de valor en estos
momentos, y los instructores de la humanidad tratan de estimular a los Hijos de
Dios para que lo comprendan.
De acuerdo al tipo o cualidad de rayo, así será la reacción de la
vida a las grandes etapas de Individualización, Iniciación e Identificación.
Ésta es una conocida e importante verdad oculta, pero necesita ser considerada
y meditada. Recordemos que estamos considerando las cualidades que rigen las
apariencias y expresan la vida. Lo que en la literatura oriental se denomina
"el Bendito Ser" se refiere a Aquel que expresa perfectamente cierta
cualidad de rayo por medio de una apariencia fenoménica elegida y asumida a
voluntad para el propósito de servir, pero no constituye una limitación ni
mantiene prisionero al Bendito Ser, porque Su conciencia no está identificada
con la apariencia fenoménica ni con la cualidad que expresa.
a. LA INDIVIDUALIZACIÓN Y LOS SIETE TIPOS DE RAYO
Describiremos la reacción de estos siete tipos de rayo en el
proceso de la Individualización (proceso de identificación con la forma) mediante
siete enunciados ocultistas que, si son correctamente comprendidos,
proporcionarán la clave de la nueva sicología. Ellos personifican los
principales impulsos, la cualidad nativa y la técnica de desenvolvimiento.
Primer Rayo:
"El
Bendito Ser se introduce como una flecha en la materia. Destruye (o rompe) el
camino por el cual podría volver. Se entierra en las profundidades de la forma.
Afirma:
‘Volveré. Mi poder es grande. Destruiré todos los obstáculos. Nada podrá
impedir mi progreso hacia la meta. A mi alrededor yace lo que he destruido.
¿Qué debo hacer?'
La
respuesta fue: ‘Pon orden en el caos, oh peregrino, en el camino de la muerte;
éste es tu camino. Debes aprender a amar. Posees voluntad dinámica. La correcta
destrucción para desarrollar el Plan deberá ser tu camino. Ajustándote al ritmo
del planeta se liberará el oculto Bendito Ser y traerá orden'."
Segundo Rayo:
"El
Bendito Ser construyó un arca. La construyó por etapas y la puso a flote en el
seno de las aguas. Se ocultó profundamente y su luz ya no fue vista -únicamente
se vio el arca flotando.
Se le
oyó decir: ‘He construido, y construido sólidamente, pero estoy prisionero
dentro de mi construcción. Mi luz está oculta. Sólo mi palabra surge. A mi
alrededor yacen las aguas. ¿ Puedo volver al lugar de donde he venido? ¿Tiene
la palabra suficiente poder para abrir ampliamente la puerta? ¿ Qué debo
hacer?'
La
respuesta fue: ‘Construye ahora un arca trasparente que pueda revelar la luz,
oh Constructor del arca. Y por medio de esa luz revelarás el camino iluminado.
El poder de construir nuevamente, el empleo correcto de la Palabra, y el uso de
la luz -los cuales liberarán al Bendito Ser, profundamente oculto en el
arca'."
Tercer Rayo:
"El
Bendito Ser acumuló fuerza. Se ocultó detrás de un velo. Se envolvió dentro de
ese velo, y ocultó profundamente su rostro. Nada podía ser visto excepto el
movimiento y aquello que velaba. Dentro del velo estaba latente el pensamiento.
El
pensamiento trasmitió: Detrás de este velo de maya Yo permanezco, el Bendito Ser,
pero no revelado. Mi energía es grande y, por medio de mi mente, puedo
desplegar la gloria de la divinidad. Por lo tanto, ¿cómo puedo demostrar esta
verdad? ¿Qué debo hacer? Divago en la ilusión.
Se oyó
la frase: ‘Todo es ilusión, oh Morador de las tinieblas. Sal a la luz del día.
Despliega la gloría oculta del Bendito Ser, la gloria del Uno y Unico. La
gloria y la verdad destruirán rápidamente aquello que ha ocultado la verdad. El
prisionero puede liberarse. Rasgar el velo que ciega, enunciar claramente la
verdad y practicar el bien, proporcionarán al Bendito Ser ese hilo dorado que
lo liberará del laberinto de la existencia terrenal'."
Cuarto Rayo:
"El
Bendito Ser se lanzó al combate. Vio la existencia como dos fuerzas bélicas y
luchó contra ambas. Ceñido con la armadura de guerra, se detuvo en la mitad del
camino y miró hacia los dos senderos. El fragor de la batalla, las diversas
armas que aprendió a manejar, el deseo de no luchar, la emoción de descubrir
que aquellos contra quienes luchaba eran sus hermanos, y él mismo, la angustia
de la derrota y el himno de su victoria -todo esto lo abatió.
El
Bendito Ser se detuvo e interrogó: ‘¿De dónde provienen la victoria y la
derrota? ¿No soy acaso el Bendito Ser Mismo? Invocaré a los ángeles en mi
ayuda'.
El
sonido como de trompeta pregonó: ‘Levántate y lucha y reconcilia los ejércitos
del Señor. No habrá batalla. Obliga a que cese el conflicto; invoca la paz para
todos; haz de los dos un sólo ejército del Señor; que la victoria corone los
esfuerzos del Bendito Ser armonizando todo. La paz está detrás de las energías
bélicas'."
Quinto Rayo:
"El
Bendito Ser ignoraba todo. Deambuló en profunda oscuridad espiritual. No halló
explicación para este modo de vivir. Buscó entre los innumerables hilos que
tejen la vestimenta del Señor y halló que había numerosos caminos que conducen
al centro de la eterna trama. Las formas que tejen esa trama ocultan la divina
realidad. Se extravío y lo embargó el temor.
Se
preguntó: ‘Otra trama debe tejerse; otra vestimenta debe ser hecha. ¿ Qué debo
hacer? Enséñame otra forma de tejer'. Respondió la Palabra en triple forma. Su
mente respondió a la visión claramente evocada: -`La verdad está oculta en el
Camino desconocido. El Ángel de la Presencia custodia ese Camino. La mente revela
al Ángel y al portal. Manténte en esa Presencia. Levanta tus ojos. Entra por
esa puerta dorada. Así el Ángel, que es la sombra del Bendito Ser, revelará el
portal abierto, Ese ángel también debe desaparecer. El Bendito Ser permanece,
pasa a través de eme portal y entra en la luz sublime'."
Sexto Rayo:
"El
Bendito Ser captó la visión del Camino y lo siguió sin discriminar. La ira
caracterizó sus esfuerzos. El camino conducía al mundo de la vida dual. Ocupó
su lugar entre los pares de opuestos, y a medida que oscilaba como un péndulo
entre ellos, obtenía fugaces destellos de la mente. Oscilaba en el medio cielo.
Trató de oscilar hacia ese lugar radiante de luz donde estaba el portal en el
Camino elevado. Pero siempre oscilaba entre los pares de opuestos.
Por
último, se dijo a si mismo: ‘Parece que no puedo encontrar el Camino. Pruebo
este camino y lo recorro con energía, siempre con el más vehemente deseo.
Pruebo todos los caminos. ¿Qué debo hacer para encontrar El Camino?'
Un
grito se oyó. Parecía venir desde lo profundo de su corazón: ‘Oh Peregrino que
estás en el Camino de la vida sensoria, huella tú el camino medio iluminado.
Pasa directamente entre los mundos duales. Busca esa estrecho camino medio. Te
conducirá a la meta. Busca la firme percepción que conduce a la perseverancia.
Adhesión al Camino elegido, e ignorancia de los pares de opuestos, conducirán a
este Bendito Ser que se halla en el camino iluminado, a la alegría del éxito
obtenido'."
Séptimo Rayo:
"El
Bendito Ser buscó la senda que conduce a la forma, pero se asió firmemente a la
mano del Mago. Trató de reconciliar al Peregrino, que era él mismo, con la vida
de la forma. Se encontró en el mundo caótico y trató de poner orden en él. Se
introdujo en las más recónditas profundidades y se sumergió en el caos y el
desorden. No comprendía, sin embargo, se mantuvo asido a la mano del Mago.
Procuró establecer ese orden que su alma anhelaba. Conversó con todo aquel que
encontraba, aumentando su confusión. Habló al Mago de la manera siguiente: `Los
Caminos del Creador deben ser buenos. Detrás de todo lo que parece ser, debe
haber un Plan. Enséñame el propósito de todo esto. ¿Cómo puedo trabajar
sumergido en la más profunda materia? ¿Dime lo que debo hacer?'
El mago
dijo: ‘Escucha el ritmo de los tiempos, oh Trabajador del más lejano mundo.
Observa la palpitación del corazón en todo lo que es divino. Retírate en el
silencio y armonízate con el todo. Entonces aventúrate más allá. Establece el
ritmo correcto; lleva el orden a las formas de la vida, que deben expresar el
Plan de la Deidad'.
Este
Bendito Ser se libera a través del trabajo. Debe demostrar su conocimiento del
Plan, pronunciando esas palabras que evocarán a los constructores de las formas
y, de este modo, crear lo nuevo’.”
Podría ser de valor si se resumiera en términos más simples y
menos ocultos la significación de las anteriores estanzas esotéricas, a fin de
expresar su verdadero significado en sucintas y concisas frases. Las estanzas
no serán de valor si no imparten a los estudiantes de este Tratado, que
pertenecen a distintos tipos de rayos, algún significado útil por el cual
puedan vivir en forma más veraz.
El Espíritu individualizado se expresa a través de los diversos
tipos de rayo mediante el:
Primer
Rayo:
La centralización
dinámica.
La energía
destructora.
El poder egoísta.
El desamor.
El aislamiento.
La ambición de poder
y autoridad.
El deseo de dominar.
La fortaleza y la
propia voluntad expresadas,
que
conducen a:
El empleo dinámico de
la energía para desarrollar el Plan.
El
empleo de las fuerzas destructoras a fin de preparar el camino para los
Constructores.
La voluntad al poder
con el fin de colaborar.
La comprensión del
poder como la mejor arma del amor.
La identificación con
el ritmo del Todo.
La extinción del
aislamiento.
Segundo
Rayo:
El poder de construir
para fines egoístas.
La capacidad de
sentir el Todo y permanecer apartado.
El cultivo de un
espíritu separatista.
La luz oculta.
La realización del
deseo egoísta.
El anhelo por el
bienestar material.
El egoísmo y la
subordinación de todos los poderes del alma a ese fin,
que
conducen a:
La construcción
inteligente de acuerdo al Plan.
La inclusicidad.
El anhelo por obtener
la sabiduría y la verdad.
La sensibilidad al
Todo.
La renunciación a la
gran herejía de la separatividad.
La revelación de la
luz.
La verdadera
iluminación.
El empleo correcto
del lenguaje por la sabiduría adquirida.
Tercer
Rayo:
La manipulación de la
fuerza por medio del deseo egoísta.
El empleo inteligente
de la fuerza con un móvil erróneo.
La intensa actividad
material y mental.
La aplicación de la
energía como un fin en sí misma.
El anhelo de obtener
gloria y belleza para objetivos materiales.
El sumergimiento en
el espejismo, ilusión y maya,
que
conducen a:
La manipulación de la
energía, a fin de revelar la belleza y la verdad.
El empleo inteligente
de las fuerzas para el desarrollo del Plan.
La actividad rítmica
ordenada en colaboración con el Todo.
El deseo de obtener
la correcta revelación de la divinidad y de la luz.
La adhesión a la
correcta acción.
La revelación de la
gloria y la buena voluntad.
Cuarto
Rayo:
La confusa lucha.
La comprensión de lo
que es superior e inferior.
La oscuridad que
precede a la expresión de la forma.
El ocultamiento de la
intuición.
El sentimiento de la
desarmonía y de la colaboración con la parte y no con el todo.
La identificación con
la humanidad, la cuarta Jerarquía Creadora.
El indebido
reconocimiento de lo que produce la palabra.
La sensibilidad
anormal a lo que es el no-yo.
Los continuos puntos
de crisis,
que
conducen a:
La unidad y la
armonía.
La evocación de la
intuición.
El correcto juicio y
la razón pura.
La sabiduría que se
expresa por intermedio del Ángel de la Presencia.
Quisiera hacer resaltar que constantemente existe un concepto
erróneo por parte de los esotéricos. El Cuarto Rayo de Armonía, Belleza y Arte,
no es en sí el rayo del artista creador. El artista creador se halla sin
excepción en todos los rayos. Éste es el rayo de la intuición y de la
armonización de todo lo que ha sido llevado a cabo por la actividad de la vida
de la forma, que luego es sintetizado y absorbido por el ángel solar; se
manifiesta oportunamente como todo lo que puede ser evocado y desarrollado
mediante el poder de la Vida Una (la Mónada), actuando a través de la expresión
de la forma. Es el punto de encuentro de todas las energías que fluyen a través
de la tríada espiritual superior y la triplicidad inferior.
Quinto
Rayo:
La energía de la
ignorancia.
La crítica.
El poder de razonar y
destruir.
La separación mental.
El deseo de
conocimiento, que conduce a la actividad material.
El análisis
detallado.
El materialismo
intenso y la momentánea negación de la Deidad.
La intensificación
del poder de aislar.
La implicación que
produce el énfasis erróneo.
Los distorsionados
puntos de vista sobre la verdad.
La devoción mental a
la forma y a su actividad.
La teología,
que
conducen a:
El conocimiento de la
realidad.
La comprensión del
alma y sus potencialidades.
El poder de reconocer
y hacer contacto con el Ángel de la Presencia.
La sensibilidad a la
Deidad, la luz y la sabiduría.
La devoción
espiritual y mental.
El poder de recibir
la iniciación (este punto es de verdadera importancia).
Sexto
Rayo:
La violencia. El
fanatismo. La adhesión volitiva a un ideal.
La ceguera.
La militancia y la
tendencia a producir dificultades en las personas y los grupos.
El poder de ver sólo
el punto de vista propio.
La suspicacia
respecto a los móviles del semejante.
La reacción rápida al
espejismo y a la ilusión.
La devoción emocional
y el idealismo confuso.
La actividad
vibratoria entre los pares de opuestos.
La intensa capacidad
de ser personal y hacer resaltar las personalidades,
que
conducen a:
El idealismo
incluyente y dirigido.
La constante
percepción por medio de la expansión de la conciencia.
La reacción y la simpatía
con el punto de vista de los demás.
La disposición a ver
que el trabajo de otros progresa en la dirección elegida.
La elección del
camino medio.
La paz y no la
guerra. El bien del Todo y no de la parte.
Séptimo
Rayo:
La magia negra, o el
empleo de los poderes mágicos para fines egoístas.
El poder de
"permanecer a la expectativa" hasta que emerjan los valores egoístas.
El desorden y el caos
por la comprensión errónea del Plan.
El empleo erróneo del
lenguaje para lograr el objetivo elegido.
La falta de
veracidad.
La magia sexual. La
perversión egoísta de los poderes del alma,
que
conducen a:
La magia blanca: El
empleo de los poderes del alma para fines espirituales.
La identificación de
uno mismo con la realidad.
El correcto orden por
medio de la correcta magia.
El poder de colaborar
con el Todo.
La comprensión del
Plan.
El trabajo mágico de
la interpretación.
La manifestación de
la divinidad.
Un detenido estudio sobre las frases citadas, que demuestran las
erróneas y las correctas expresiones principales de la fuerza de rayo, ayudará
al estudiante a comprender con exactitud su propia naturaleza de rayo, como
también el grado de desarrollo que posee. Uno de los mayores defectos de los
discípulos de hoy consiste en poner demasiada atención a los defectos, errores
y actividades de otros discípulos, y muy poca al propio cumplimiento de la ley
del amor y a su propio deber y trabajo. El segundo defecto de los discípulos (y
particularmente de los actuales discípulos activos aceptados del mundo) es el
empleo incorrecto del lenguaje, motivado por la crítica o el deseo individual
de figurar, lo cual imparte significados ambiguos. El neófito estaba obligado a
guardar un prolongado silencio. No se le permitía hablar. Esto fue dispuesto
para frenar la expresión física de las palabras e ideas erróneas, debido al
inadecuado conocimiento que poseía. Hoy debe aprender la misma lección, es
decir, poner atención a la perfección y al trabajo personales, mediante ese
silencio interno que ampara al discípulo y lo obliga a atender su propio
trabajo y ocupación, dejando que los demás hagan lo mismo, y así aprender la
lección de la experiencia. Gran parte de la correcta actividad está actualmente
obstaculizada a causa del intercambio de palabras entre discípulos, pues a
menudo pierden mucho tiempo discutiendo el trabajo y las actividades de otros
discípulos. La humanidad necesita, más que nunca, guardar silencio; necesita
tiempo para reflexionar y tener la oportunidad de sentir el ritmo universal.
Los discípulos modernos si quieren realizar su trabajo como es de desear y
colaborar correctamente con el Plan, necesitan de esa quietud reflexiva interna
que no niega la intensa actividad externa, pero que los libera de las críticas
verbales, de las discusiones febriles y de la constante preocupación por el
deber y por los móviles y métodos de sus condiscípulos.
b. LOS RAYOS Y LA INICIACIÓN
Me es imposible poner en claro las reacciones de rayo sobre el
proceso final que hemos tratado brevemente, o sea, la etapa de la liberación
del espíritu denominada Identificación. Todo lo que puedo hacer, aún en el caso
de la Iniciación, es transcribir las estanzas elementales que trasmiten a los
discípulos aceptados algo de la significación de la primera iniciación. En lo
que respecta a la identificación, las reacciones del iniciado iluminado están
al alcance de su inteligencia en forma de símbolos, que si fueran descritos,
serían completamente mal interpretados. Cuando tenga lugar la tercera
iniciación y el iniciado se halle ante el amplio portal abierto, entonces
descubrirá cl significado de ese tipo de comprensión denominado, a falta de
mejor término, Identificación.
Primer
Rayo:
"El
Ángel de la Presencia permanece dentro de la divina luz -centro y lugar de
encuentro de muchas fuerzas.
Estas
fuerzas se encuentran y fusionan y se enfocan en la cabeza del que permanece
ante el Ángel.
Permanecen
cara a cara, ojo a ojo y mano a mano. La voluntad refuerza la voluntad, y el
amor va al encuentro del amor. La voluntad de poder se fusiona con la voluntad
de amar y la fuerza con la sabiduría. Ambas son una. Desde ese elevado punto de
unión el Ser liberado se presenta y dice:
Vuelvo
a mi lugar de origen; me traslado de lo sin forma al mundo de la forma. Quiero
ser. Quiero trabajar. Quiero servir y salvar. Quiero elevar a la raza. Sirvo al
Plan con la voluntad y al Todo con el Poder'."
Segundo
Rayo:
"El
Ángel de la Presencia atrae al que va errante. El Amor divino atrae al buscador
que huella el Camino. La fusión se ha consumado.
Boca
con boca, exhalan e inhalan el aliento. Corazón con corazón, fusionan sus
latidos en uno. Pie con pie, transfieren la fuerza del mayor al menor y así se
huella el Camino.
La
fuerza inspira al Verbo, el Aliento. El amor inspira al corazón, la vida.
Cuando se recorre el camino la actividad controla, triplicidad que trae la
fusión. Entonces todo se pierde y se gana.
Se
pronuncia la palabra: ‘Huello el Camino del Amor. Amo al Plan. A ese Plan
someto lo que tengo. Doy al Todo el profundo amor de mi corazón. Sirvo al Plan;
sirvo al Todo con comprensión y amor'."
Tercer
Rayo:
"El
Angel de la Presencia permanece en el centro de las fuerzas giratorias. Durante
largas épocas ha permanecido así, centro de todas las energías provenientes de
arriba y de abajo.
Sabiamente,
el Ángel trabaja para que el Uno que está arriba y el uno que está abajo se
fusionen y sean uno. Doce notas claras enunciaron la hora y, entonces, los dos
son uno. El Ángel permanece extasiado.
Oído
con oído, pecho con pecho, la mano derecha con la izquierda, los dos (que son
los tres) producen la fusión de sus vidas. La gloria resplandece. La verdad se
revela. El trabajo se realiza.
Entonces
el hombre, el alma, exclama con poder: ‘Yo comprendo el Camino -el Camino
interno, el Camino silencioso, el Camino manifestado, porque los tres Caminos
son uno. El Plan continúa en el Camino externo; se demuestra. El Todo permanece
revelado. Conozco ese Plan. Quiero servir a ese Plan con mi amor y mi
mente'.".
Cuarto
Rayo:
"El
Ángel de la Presencia permanece en su rara belleza en el Camino iluminado. La
Gloria de la Presencia fluye a través del campo de batalla, y la lucha termina
en la paz.
El
guerrero queda revelado. Su trabajo ha sido realizado. Espalda con espalda
permanecen el Ángel y el Guerrero, uniéndose sus auras en una radiante esfera de
luz. Los dos son uno.
La Voz
surge: ‘La Armonía se restablece y la belleza del Señor de Amor resplandece.
Tal es el Plan. Así el Todo es revelado. Lo superior y lo inferior se unen; la
forma y lo sin forma se fusionan, mezclan y reconocen como uno. En armonía con
todas las almas unidas sirvo al Plan'."
Quinto
Rayo:
"El
Ángel de la Presencia sirve a los tres -El Uno que está arriba, el uno que está
abajo y el Uno que siempre existe. (Esto se refiere a que en el quinto plano se
encuentra y reconoce definitivamente al Ángel, y que los tres aspectos de la
tríada superior, budhi, mente abstracta y espíritu, conjuntamente con el ego en
el cuerpo causal y la mente inferior, se mezclan y fusionan.)
El gran
Triángulo empieza sus revoluciones, y sus rayos se extienden hacia todas
direcciones, compenetrando al Todo.
El
hombre y el Ángel se enfrentan y saben que son uno. La luz que irradia desde el
corazón y la garganta y la luz del centro que está a mitad de camino, se
encuentran y fusionan. Las dos son una.
La Voz que
habla en el silencio puede ser oída: ‘El poder que llega desde el punto más
alto ha alcanzado el punto más bajo. El Plan ya puede ser conocido. El Todo
puede ser revelado. El amor que se extiende desde el corazón y la vida que
emana de Dios, han servido al Plan. La mente que es Sabiduría acumula todo
dentro de los límites del Plan, ha llegado a los límites externos de la esfera
de la actividad de Dios. Ese poder anima mi vida. Ese amor inspira mi corazón.
Esa mente ilumina todo mi mundo. Por lo tanto, sirvo al Plan'."
Sexto
Rayo:
"El
Ángel de la Presencia desciende y, en el punto medio, horada las brumas del
espejismo. El Sendero está despejado.
Aquel
que huella el Sendero y se detiene a luchar y forcejea ciegamente con los dos
que tratan de obstaculizarlo y cegarlo, ve el Camino abierto y revelado. Cesa
de clamar y luchar. Encuentra su camino hacia la Presencia.
Rodilla
con rodilla y pie con pie permanecen. Permanecen mano con mano, pecho con pecho
y frente con frente y así permanecen. Así se fusiona y mezclan.
Surge
el llamado de la trompeta: ‘No hay guerra. La batalla terminó. El espejismo y
las nubes han desaparecido. La luz y la gloria del Día han llegado. Esa luz
revela el Plan. El Todo ya está con nosotros. El propósito está revelado.
Cuanto poseo, lo dedico a servir a ese Plan'."
Séptimo
Rayo:
"El
Ángel de la Presencia levanta una mano hacia el azul del cielo. Sumerge
profundamente la otra en el mar de las formas. Así conecta el mundo de la forma
con la vida sin forma. Lleva el cielo a la tierra y la tierra al cielo. Esto lo
sabe el hombre que está ante el Ángel.
Capta
el significado del signo coloreado que el Ángel mantiene en alto. (A esto le
sigue una frase imposible de traducir en lenguaje moderno. Significa esa total
fusión que el místico trata de expresar con los términos ‘matrimonio en los
cielos', tergiversada por la falsa enseñanza sobre la magia sexual. La frase
expresada por un símbolo coloreado, simboliza la unión completa entre lo
externo y lo interno, lo objetivo y lo subjetivo, el espíritu y la materia, lo
físico y lo esencial.)
Los dos
son uno. Nada más puede ser captado. El Verbo se ha manifestado. El trabajo ha
sido terminado. Se logra la visión del Todo. El trabajo mágico se realiza.
Nuevamente los dos son uno. El Plan está servido. Es innecesario decir nada
más."
Estas frases intentan dar una idea de lo que puede llegar a
comprender el verdadero iniciado cuando permanece, en la tercera iniciación,
ante el Ángel, y ve que éste también desaparece, de modo que sólo queda el
conocimiento y la comprensión consciente. Aunque esto actualmente signifique
poco para nosotros, servirá, no obstante, para demostrar la futilidad de
describir, por medio de palabras, los secretos de los misterios y de la
iniciación. Cuando esto sea mejor comprendido, el verdadero trabajo que se
efectúa en las ceremonias masónicas estará a la altura de la necesidad.
Aquí se exponen algunas de las emergentes verdades fundamentales
que tendrán significado para los discípulos avanzados y los iniciados que están
en el mundo y luchan actualmente sirviendo al Plan. Su trabajo está
fructificando, pero a veces necesitan del incentivo de la promesa de una futura
y alcanzable gloria para ayudarlos a seguir adelante.
Por lo tanto, este tratado es algo abstruso y totalmente simbólico;
quizás a algunos les parezca difícil llegar a comprenderlo, para otros tenga
poco significado, y ninguno para otros. Si los discípulos del mundo
verdaderamente luchan y aplican en lo posible y en forma práctica la enseñanza
dada, a medida que pasa el tiempo y se despierta su razón e intuición, hallarán
que dichos enunciados simbólicos y abstrusos se van esclareciendo cada vez más
y servirán para que impartan la enseñanza designada. Cuando esto sucede, el
Ángel de la Presencia va acercándose más al discípulo e ilumina su camino. El
sentido de separatividad va disminuyendo, hasta que finalmente la luz
compenetra la oscuridad y el Ángel rige la vida.
2. LOS DOS CICLOS DE APROPIACIÓN DEL EGO
Entraremos ahora a hacer una consideración de cierto carácter
técnico sobre la relación del Ego y su rayo, con las envolturas o vehículos y
su rayo, por cuyo intermedio debe expresarse y entrar en contacto con ciertas
fases de la experiencia divina. El fundamento de lo que aquí se expone, en
relación con los ciclos de apropiación, está explicado brevemente en el Tratado
sobre Fuego Cósmico y las afirmaciones extraídas de la página 629, serán
dilucidadas a continuación:
1.
Cuando el
ego o alma, se apropia de una envoltura a fin de expresarse y obtener
experiencia, se producirán inevitablemente períodos de crisis:
a.
Un período
consiste en pasar a un plano particular a fin de poder encarnar. Esto significa
descender a un plano inferior, o bien pasar de uno inferior a otro superior.
Indicios de la importancia y naturaleza crucial de esta transición pueden
observarse en ciertas fórmulas aplicadas en la masonería cuando se pasa de un
grado a otro, por ejemplo, cuando se da mayor jerarquía a una Logia,
ascendiéndola de un grado inferior a otro superior.
b.
Otro
periodo de crisis ocurre cuando el cuerpo mental es impulsado a la actividad y
el cuerpo etérico es vitalizado en forma similar.
2.
La
relación entre el ego o alma, y el cuerpo físico denso, se establece cuando:
a.
La materia
de los tres subplanos inferiores del plano físico se introduce en el cuerpo
etérico antes de encarnar físicamente y de establecer los canales potenciales
de comunicación y salida, canales principales o líneas de comunicación, que se
hallan en el centro que está en la base de la columna vertebral y el centro en
la cabeza, por intermedio del bazo.
b.
La
actividad análoga que tiene lugar en el proceso de liberación en el Sendero de
Retorno, donde se construye el puente (o antakarana) entre el cuerpo mental
inferior, el cuerpo causal y los mundos mentales superiores.
Si el trabajo descrito en el primer punto es efectuado en el plano
físico y comprendida su técnica, entonces el hombre puede liberarse del cuerpo
físico con plena continuidad de conciencia vigílica. Cuando se ha realizado un
trabajo similar en el plano superior y el puente está satisfactoriamente
construido, el iniciado puede liberarse de las limitaciones de la vida de la
forma y penetrar en el estado de conciencia llamado Nirvana por los budhistas.
En este estado elevado del ser debe entrarse con plena continuidad de
conciencia. Estas dos principales crisis en la vida del alma -una que lleva a
la encarnación física y otra que libera al alma de esta condición- son y serán
siempre el resultado de la vibración, el impulso, el incentivo y el ímpetu
grupales. En determinado período uno de los ímpetus se origina en el grupo de
almas, y el ego que encarna es parte integrante de ese grupo; en otro es el
resultado de la actividad de los grupos de átomos que vibran en respuesta a
(pero no al unísono con) ese impulso egoico. En esta frase está resumido el
trabajo y la oportunidad del alma, pues ella trabaja para regenerar la materia
y no para consumar su propia salvación. Podría decirse que la liberación del
alma o ego, se produce cuando ha llevado a cabo el trabajo de salvar a la
materia utilizándola e integrándola en las formas. No se debe primordialmente a
que el hombre ha alcanzado determinado nivel espiritual ni a la demostración de
determinadas cualidades espirituales. El deseado nivel y las cualidades espirituales
alcanzadas se manifiestan cuando los vehículos han sido "salvados en
sentido oculto", y la materia ha sido transformada, transmutada y
simbólicamente "elevada hasta el cielo". Cuando los vehículos llegan
a vibrar al unísono con el alma, la liberación se ha realizado.
a. PERÍODOS DE CRISIS
Así como hay cinco períodos de crisis en la vida del hombre cuando
se esfuerza por alcanzar la culminación de la iniciación (denominados las cinco
iniciaciones), existen cinco períodos similares de crisis en el proceso de
tomar forma en los tres mundos; tres son de mayor importancia: el primero, el
tercero y el quinto. Cuando un alma (hablando también simbólicamente), actuando
bajo el impulso divino, encarna y se somete a la experiencia racial a fin de
desarrollar ciertas cualidades manifestadas, se producen también cinco períodos
de crisis. Hablo aquí en términos de la humanidad como un todo, a medida que el
género humano expresa lo que llamamos "estado humano de conciencia. No me
refiero al alma individual, si puedo emplear este inadecuado término. Estos
cinco períodos de crisis señalan la trasferencia de la vida del alma de una
raza a otra. Cada vez que esto sucede se produce un desarrollo racial y la raza
se apropia, más o menos conscientemente, de otro vehículo de expresión. La
clasificación dada a continuación demuestra las apropiaciones que caracterizan
a las cinco crisis raciales.
1.
En la
civilización Lemuriana la
apropiación del cuerpo físico y sus cinco sentidos.
2.
En la
civilización Atlante la
apropiación del cuerpo astral.
3.
En la
actual raza Ariana la
apropiación del cuerpo mental y el desarrollo intelectual consiguiente.
4.
En la raza
futura la
apropiación e integración conscientes de la triple personalidad.
5.
En la
última raza la
expresión, en toda su plenitud, del alma y sus vehículos, y cierta medida de
manifestación espiritual
Tenemos aquí por lo tanto cinco períodos de crisis en la vida del
individuo conjuntamente con la totalidad; la primera etapa (llamada de
individualización) tuvo lugar en Lemuria; la tercera etapa acontece en nuestra
raza, y una etapa final tendrá lugar al fin de la era. Estas etapas transcurren
durante un período de tiempo tan extenso y están tan estrechamente
interrelacionadas que cada etapa y cada período permiten realizar el siguiente
y, únicamente, las mentalidades analíticas ven o tratan de ver la diferencia
que existe. El reflejo de esta quíntuple experiencia en la vida individual se
efectúa en el siguiente orden, durante la vida del aspirante común inteligente,
que responde a, y saca provecho de la civilización y la educación de la época
actual:
1.
La
apropiación de la envoltura física. Tiene lugar entre los cuatro y los siete
años, cuando el alma que hasta ese momento había influido, toma posesión del
vehículo físico.
2.
Una crisis
durante la adolescencia, en la que el alma se apropia del vehículo astral. La
gente no reconoce esta crisis y sólo el sicólogo común la percibe tenuemente
debido a las momentáneas anormalidades que presenta, el cual no reconoce la
causa sino únicamente los efectos.
3.
Una crisis
similar ocurre entre los veintiuno y los veinticinco años, en que el alma se
apropia del vehículo mental; entonces el hombre común debería empezar a
responder a las influencias egoicas, y en el caso del hombre evolucionado
frecuentemente lo hace.
4.
Una crisis
entre los treinta y cinco y los cuarenta y dos años, en que se establece el
contacto consciente con el alma; entonces la triple personalidad comienza a
responder como unidad, al impulso del alma.
5.
Durante
los restantes años de vida debería establecerse una acrecentada y fuerte
relación entre el alma y sus vehículos, lo cual conduce a otra crisis entre los
cincuenta y seis y los sesenta y tres años. De esa crisis dependerá la futura
utilidad de la persona, de si el ego continuará utilizando los vehículos hasta
la vejez, o si tendrá lugar un retiro gradual de la entidad que mora
internamente.
En el transcurso de las épocas, han habido muchos ciclos de crisis
durante la historia de la vida de un alma, pero estas cinco crisis mayores pueden
ser delineadas con claridad desde el punto de vista de la visión superior.
Una de las formas en que la historia de la vida de un alma es
registrada en los archivos de los Maestros (en el experimento planetario
actual), se hace por medio de gráficos -que demuestran las crisis racial e
individual. A veces, a los aspirantes más avanzados, se les registra hasta las
crisis fisiológicas de importancia. La historia completa de las relaciones del
alma con sus diversos vehículos de expresión en los tres mundos, es la historia
de los diversos tipos de energía que se relacionan magnéticamente entre sí y
están momentáneamente subordinados a los distintos aspectos de la fuerza, con
el fin de producir esos campos de actividad magnética en los cuales pueden
establecerse determinados y necesarios grados de vibración. Desde el ángulo de
los iniciados de la Sabiduría Eterna, la historia del hombre, el aspirante, es
la historia de su respuesta a las energías aplicadas, o su rechazo a ellas. El
hecho de que la interacción entre los diversos tipos de energía dé por
resultado la formación de esos agregados o condensación de fuerzas que
denominamos cuerpos, envolturas o vehículos (materiales o inmateriales), es
incidental a la principal cuestión, la del desarrollo de una consciente
respuesta a la vida de Dios.
Hablando en sentido figurado, pequeñas unidades de energía son
impelidas a hacer contacto con grandes campos de fuerza denominados planos.
Según la intensidad del impacto (que está determinado -hablando simbólicamente-
por el poder de la voluntad originadora, la seudo edad del alma, el poder de la
actividad grupal y el karma planetario o grupal), así será la respuesta entre
la unidad de energía y el campo con el que se ha hecho contacto y,
análogamente, la calidad y la actividad vibratoria de los átomos de materia
atraídos y agrupados. De esta manera, éstos constituirán una forma temporaria
que puede verse exteriorizada y ser relativamente tangible y actuar como modo o
medio para que el alma pueda ponerse en contacto con formas y expresiones
superiores de vida divina. Cuanto más intrincada es la organización de la forma
y más complejo y perfecto el mecanismo de respuesta, con mayor claridad se
definirá la edad del alma; la perfecta intención o el poder de su voluntad no
estará entonces tan sujeto a las limitaciones kármicas del vehículo
condicionante no desarrollado.
No es posible efectuar aquí un estudio más profundo de este tema.
La apropiación, por parte del alma, de las unidades de energía que constituirán
su cuerpo o envoltura, al pasar de un plano a otro y de un estado de conciencia
a otro, es un estudio tan abstruso y complicado que sólo pueden comprender su
complejidad los iniciados cuyo desarrollo los faculta y cuyo interés los impele
a trabajar aplicando la ley del karma (identificada en tiempo y espacio con la
sustancia y la fuerza). La sicología utiliza dos palabras que tienen estrecha
relación con esta difícil ley; indican dos ideas básicas con las cuales
trabajan los iniciados entrenados. La idea de los cánones y los
condicionamientos, encierran definidas implicaciones ocultas. Los que actúan en
este sector del trabajo esotérico tienen que ver principalmente con el mundo de
los cánones que subyacen en todas las actividades de la super Alma y de las
almas individuales. Recuerden que este término "almas individuales"
sólo es una frase limitadora, empleada por la mente separatista para definir
los aspectos de una misma realidad.
En último análisis, cánones son sólo esos tipos de energía que
luchan por emerger a la expresión material y que eventualmente subordinan las
energías evidentes y más superficiales (que han abierto su camino hacia la
superficie durante el proceso de manifestación a un nuevo ritmo impuesto).
Producen así el cambio de tipo, las nuevas formas y las diferentes notas, tonos
y apariencias. Estos cánones son literalmente ideas divinas, pues surgen de la
conciencia grupal subjetiva y adoptan esas formas mentales que pueden ser
apreciadas y apropiadas por la mente y el cerebro del hombre durante determinada
época. Por lo tanto, podría pensarse que esos cánones o ideas fundamentales que
toman forma y parecen controlar "el camino del hombre sobre la
tierra", como se dice esotéricamente, producen el condicionamiento que
estamos tratando aquí. En forma curiosa y textual esto no es así. De acuerdo al
pensamiento esotérico, el condicionamiento (si es correctamente comprendido)
concierne a la respuesta, innata e inherente, de la materia o sustancia a ese
canon. Podríamos decir que el canon evoca y despierta respuesta, pero el
condicionamiento de la actividad resultante es determinado por la calidad del
mecanismo de respuesta. Esta calidad es inherente a la sustancia misma, y la
interacción entre el canon y el material condicionado produce el tipo de
envoltura del cual se apropia el alma en tiempo y espacio, a fin de
experimentar y adquirir experiencia. En consecuencia, al estudiar este tema y
meditar profundamente sobre sus implicaciones, se evidenciará con más claridad
que, a medida que el hombre avanza en el sendero evolutivo y se acerca al
estado de iniciado, el condicionamiento de la forma, innata e inherente, se
acercará cada vez más a los requisitos de ese canon. Debe establecerse también
que el canon es relativamente inmutable e incambiable en su propia e ingente
naturaleza, cuando proviene tanto de la mente de la Deidad macrocósmica como
del pensador microcósmico, pero el proceso interno de condicionar la materia es
mutable y se halla en estado de continuo flujo. Cuando en la tercera iniciación
se lleva a cabo la unión del canon con la forma condicionada, tiene lugar la
Transfiguración del iniciado, que lo conduce a la crisis final donde ambos son
conocidos como uno, entonces la forma (incluyendo tanto al cuerpo causal como a
los vehículos inferiores) se desintegra y desaparece.
Desde el punto de vista del verdadero canon que existe eternamente
en los cielos, las primeras etapas del desarrollo humano -como todo lo demás en
la naturaleza- son aparentemente incipientes y amorfas. Existe una forma
física, pero la naturaleza interna fluida y subjetiva, emocional y mental, de
modo alguno concuerda con el canon y, por consiguiente, la forma externa es
también inadecuada. Sin embargo tiene lugar una crisis tras otra, y la
naturaleza interna de la forma responde de manera más definida y precisa, al
impacto externo del impulso del alma (observen esta frase paradójica), hasta
que el vehículo astral y el cuerpo mental son apropiados y utilizados
conscientemente. No debe olvidarse que la evolución (tal como la entendemos y como
debe ser estudiada por el intelecto humano) es la historia de la evolución de
la conciencia y no la historia de la evolución de la forma. Esta última
evolución está implícita en la otra y es de importancia secundaria desde el
punto de vista oculto. La conciencia es, textualmente, la reacción de la activa
inteligencia al canon. Es como si hoy respondiéramos conscientemente y con
creciente propósito inteligente al diseño creado por el Maestro Constructor.
Por ahora no podemos ni podremos penetrar en esa mente cósmica y vibrar al
unísono conscientemente con la divina Idea, ni captar el Plan tal como lo ha
sentido y visto el Pensador cósmico. Debemos trabajar con el diseño, el canon y
el Plan, porque recientemente estamos en el proceso de iniciarnos en ese Plan y
no conocemos la verdadera significación de esas grandes Identificaciones que
hicieron que el carpintero de Nazaret exclamara: "Yo y mi Padre somos uno
Sin embargo, debe también recordarse (y aquí reside la clave del
desarrollo del mundo y del misterio del pasado, del presente y del futuro) que
tratamos con materia-sustancia y con formas que están condicionadas y lo
estaban cuando comenzó el proceso creador. El material que existe en las
canteras del propósito manifestado es, simbólicamente hablando, el mármol, y
tiene la condición del mármol. No es arcilla ni pizarra. Es con este mármol, y
todos los atributos inherentes al mismo, que el Templo del Señor debe ser
construido de acuerdo al diseño o canon. Esta sustancia condicionada debe ser
aceptada tal como existe y utilizada tal como es. Tal la parábola de las
edades. El diseño, el material y el futuro templo están todos subjetivamente
relacionados, y esto es lo que el alma sabe. El alma es quien se apropia del
material (condicionado y calificado) y durante épocas lucha con ese material,
empleándolo para construir formas experimentales, descartándolas a voluntad,
reuniendo nuevamente el material necesario y construyendo continuamente modelos
más adecuados a medida que visualiza el canon. Algún día el modelo será
descartado, el canon será visto como verdaderamente es y el trabajador, el
alma, comenzará entonces a edificar conscientemente el Templo del Señor,
utilizando el material condicionado y preparado durante largas épocas, en las
canteras de la vida de la forma, la vida personal.
Por lo tanto, se indican aquí dos crisis en la vida subjetiva del
alma:
1.
La crisis
en la que el alma, cegada, limitada e impedida por la forma, empieza a trabajar
en la cantera de la experiencia, lejos de su país, con herramientas inadecuadas
y momentáneamente en completa y autoimpuesta ignorancia, respecto al diseño o
Canon.
2.
La crisis
que tiene lugar mucho más tarde, durante la experiencia del alma, en la que
ésta conoce mejor el diseño y el material con que ha sido preparado. El alma ya
no está ciega y puede trabajar en colaboración con otras almas en la
preparación del material para el último Templo del Señor. El alma, encarnada en
la forma humana, entrega a ese templo la contribución particular que hace al
todo, la cual simbólicamente podría decirse que es:
a.
La piedra
colocada en los cimientos que tipifica la vida física consagrada.
b.
La columna
del Templo que tipifica el deseo o la vida aspiracional.
c.
El diseño
trazado sobre el tablero que coincide con el Gran Canon o Diseño, y constituye
un fragmento de ese diseño que el individuo tuvo que proporcionar y buscar.
d.
La
radiación o luz que aumentará el Shekinah, luz que "brilla siempre en el
Este".
Cuando el alma se apropia de una envoltura tras otra para
expresarse, surgen tres cosas relacionadas con la tarea:
1.
La
condición que prevalece en la sustancia de las envolturas determinan el equipo.
2.
La
capacidad de responder al canon depende del grado de desarrollo de la
conciencia.
3.
La
capacidad para trabajar en conexión con el Plan depende de la cantidad y
cualidad de las crisis sufridas.
Todo esto tiene lugar a medida que el alma pasa una y otra vez por
la experiencia de la encarnación física; más adelante progresa conscientemente
de un plano a otro, y todo lo emprende con definida intención. El trabajo se
hace más fácil y se progresa con mayor rapidez a medida que el alma, activa,
inteligente e intuitivamente, comienza a trabajar con el canon, trasmitiéndole,
cuando pasa de una crisis a otra (cada una de las cuales marca una expansión de
conciencia), un mayor desarrollo y una fresca captación del gran Diseño,
conjuntamente con un equipo mejor y más adecuado para llevar a cabo el trabajo.
Al considerar la segunda parte de la afirmación expuesta en este
tratado, que se ocupa de las relaciones existentes entre el alma y su
instrumento -el mecanismo por y en el cual expresa cualidad, actividad y
eventualmente expresará divinidad (en lo que pueda significar esta palabra
ambigua)- tenemos que encarar el tema de dos maneras:
Primero, debemos considerar la utilización del mecanismo en el
Sendero de Salida.
Segundo, la utilización del mecanismo en el Sendero de Retorno.
El primer caso se refiere a lo que podría ser considerado como el
aspecto fisiológico, porque es en la naturaleza física donde está enfocada
principalmente la conciencia; en el segundo, se refiere al mecanismo
exclusivamente mental, aunque la palabra "mecanismo" es muy
inadecuada.
Podríamos detenernos aquí y considerar por un instante la idea del
mecanismo y de la divinidad, porque tienden a ser una materialización de la
idea de la divinidad particularmente en occidente. La divinidad del Cristo se
la describe, por ejemplo, mencionando a menudo Sus milagros y poderes
supranormales que frecuentemente evidenciaba. Los poderes supranormales no
evidencian en si ninguna divinidad. Grandes exponentes del mal pueden hacer los
mismos milagros y demostrar la misma capacidad para crear y trascender las
facultades normales del hombre. Estos poderes son inherentes al aspecto creador
de la Divinidad, el tercer aspecto o materia, y están vinculados a la
inteligente comprensión de la materia y al poder de la mente para dominar la
sustancia. En consecuencia, este último poder es divino o no; es una
demostración de la capacidad de la mente y puede ser empleado con igual
facilidad por un Hijo de Dios encarnado, actuando como Salvador del Mundo o el
Cristo, y por esos seres que están en el sendero de destrucción, y quienes no
tienen otros conocimientos los denominan Magos negros, Fuerzas diabólicas y
Demonios.
La divinidad (empleando esta palabra en su sentido separatista)
expresa las cualidades del segundo aspecto o constructivo, de Dios -magnetismo,
amor, inclusividad, no separatividad, sacrificio en bien del mundo, altruismo,
comprensión intuitiva, colaboración con el Plan de Dios y muchas otras frases
cualitativas similares. Después de todo, el mecanismo implica la creación de la
forma empleando la materia para encubrirla con el principio vida que se
demostrará en el poder de crecer, reproducir, preservar su identidad,
cualquiera sea, expresar sus reacciones instintivas y preservar su propia
naturaleza cualitativa específica. La vida se asemeja al combustible que, en
conjunción con el mecanismo, proporciona el principio motriz y hace posible la
actividad y el movimiento necesarios. Sin embargo, existe en la manifestación
algo más que las formas que poseen el principio vida. Existe una gran
diversidad que se extiende por toda la naturaleza y un principio cualitativo
que diferencia los mecanismos; existen una síntesis y un propósito general que
desafían a los poderes del hombre para emularlos creativamente, característica
sobresaliente de la divinidad. Se expresan por medio del color y la belleza, la
razón y el amor, el idealismo y la sabiduría y esas innumerables cualidades
que, por ejemplo, además del propósito, animan al aspirante. Breve e
inadecuadamente expresado, esto es la Divinidad. No obstante, es una expresión
relativa de la Divinidad. Cuando cada uno de nosotros nos encontremos donde se
hallan los Maestros y el Cristo, veremos todo esto desde otro punto de vista.
El desarrollo de las virtudes, el cultivo de la comprensión, la demostración de
un buen carácter y de elevados objetivos y la expresión de un punto de vista
ético y moral, son todos fundamentos necesarios y preceden a ciertas
experiencias definidas que introducen al alma en mundos de realización tan
distintos de nuestro actual punto de vista, que cualquier definición de los
mismos no tendría ningún sentido. Estamos empeñados en desarrollar esas
cualidades y virtudes que "aclararán nuestra visión", porque producen
la purificación de los vehículos para que pueda empezar a emerger en nuestra
conciencia la real significación de la divinidad.
b. ALGUNAS PREMISAS FUNDAMENTALES
Después de lo expuesto pasaremos a considerar el mecanismo que lo
anima y le da vida e inteligencia. Ciertas y reconocidas premisas fundamentales
pueden ser mencionadas brevemente:
1.
El alma
anima al mecanismo de dos maneras y por intermedio de dos puntos de contacto en
el cuerpo:
a.
El
"hilo de la vida", introducido en el corazón. Allí se encuentra el
principio vida y desde ese lugar compenetra todo el cuerpo físico por medio de
la corriente sanguínea, pues "la sangre es la vida".
b.
El
"hilo de la conciencia o de la inteligencia, introducido en la cabeza en
la región de la glándula pineal, y desde ese lugar de percepción ordena o
dirige las actividades en el plano físico por intermedio del cerebro y del
sistema nervioso.
2.
La
actividad directriz del alma, o su aferrada autoridad sobre el mecanismo del
cuerpo, depende del grado de desarrollo o de la así llamada "edad del
alma". En lo que respecta a la humanidad, el alma no tiene edad, y lo que
realmente se quiere significar es la duración del tiempo que el alma ha empleado
aplicando el método de la encarnación física.
3.
El
resultado de este doble aferramiento sobre el mecanismo durante edades ha
consistido en condicionar lo material conjuntamente con su inherente naturaleza
condicionada. Se produce una forma adecuada a la necesidad temporaria del alma,
y refleja, en tiempo y espacio, su "edad relativa" o grado de
desarrollo. Por lo tanto, esto produce el tipo de cerebro, la conformación del
cuerpo, la condición del sistema endocrino y, en consecuencia, la serie de
cualidades, el tipo de reacción mental y el carácter con el cual un sujeto dado
viene a la existencia en el plano físico. Desde ese punto prosigue el trabajo.
Éste puede ser considerado como un esfuerzo para intensificar el dominio que el
divino Pensador tiene sobre su mecanismo. Esto conducirá a una dirección más
inteligente y plena, a una comprensión más profunda del propósito y a un mayor
esfuerzo, a fin de allanar el camino para el alma, instituyendo esas prácticas
que tienden a la correcta conducta, correcta palabra y buen carácter. Las ideas
contenidas en este párrafo vinculan las conclusiones de la escuela materialista
de sicólogos con la escuela introspectiva y las que aceptan el ego, alma o ente
espiritual, demostrando que ambos grupos tratan con hechos y deben desempeñar
su parte en forma unida al entrenar al aspirante de la Nueva Era.
4.
A medida
que se sigue el método introspectivo y estudiamos al sujeto humano, descubrimos
que, subyacentes en todas las partes del cuerpo humano y constituyendo una
parte definida de su mecanismo, existe un vehículo denominado "cuerpo
etérico", compuesto totalmente de hilos de fuerza que forman a su vez los
canales a través de los cuales fluyen tipos de energía aún más sutiles y
variados y están también condicionados, por el estado del alma durante sus
manifestaciones. Estos hilos subyacen en, e interpenetran todo el cuerpo y el
sistema nervioso y son, en realidad, el poder que pone en actividad el sistema
nervioso. Su capacidad de respuesta a los impactos externos e internos, es
increíblemente grande. Las reacciones nerviosas del discípulo y de la persona
altamente desarrollada, cuyo cuerpo etérico se halla en estrecha armonía con su
sistema nervioso, está más allá de la comprensión común.
5.
La suma
total de nervios, con los millones de nadis o la "contraparte de los
hilos" que hay en el cuerpo etérico, forman una unidad, y esta unidad, de
acuerdo a las enseñanzas de la Sabiduría Eterna, contiene puntos de enfoque
para los distintos tipos de energía, denominados "centros de fuerza",
de los cuales depende la experiencia de la vida del alma y su expresión, no la
del cuerpo. Estos factores condicionan el sistema glandular del cuerpo.
6.
Este
sistema subjetivo y objetivo rige la manifestación del alma sobre el plano
físico. Indica, a quienes verdaderamente pueden ver, el dominio o aferramiento
que el alma tiene sobre su instrumento y puede observarse también si ese
dominio es ocasional o parcial, total o pleno. Esto está maravillosamente
expresado en el apretón de manos de los masones, que expresa una parte
culminante de la experiencia pasada por el candidato a los misterios.
He dicho anteriormente que el canal principal de comunicación
entre el alma y su mecanismo es:
a.
El centro
en la base de la columna vertebral.
b.
El centro
en la cima de la cabeza, donde está situado el centro más importante del cuerpo
desde el punto de vista del alma. Allí se halla el punto de entrada y de
salida, la gran radio estación de recepción y el centro de distribución
directriz.
c.
El bazo.
Centro subsidiario y órgano que se vincula con el centro cardíaco.
Por intermedio del bazo se establece el vínculo entre el principio
vida (situado en el corazón) y el sistema de la conciencia, interrelacionando
todos los órganos materiales y la sustancia atómica del cuerpo físico. Esto
indica que en el cuerpo humano, en el lugar donde se halla el bazo, con su
correspondiente centro de fuerza subjetiva, se cruzan dos grandes corrientes de
energía: la corriente de la vitalidad física o vida, y la corriente de La
conciencia de los átomos que construyen la forma. Se observará que consideramos
aquí el grupo de vida subconsciente y no la vida consciente y la
autoconciencia. El bazo es el órgano mediante el cual se recibe y distribuye el
prana planetario o la vitalidad, que penetra por la ‘puerta abierta" del
centro de fuerza del bazo y pasa al corazón. Allí se une al principio de vida
individual. Por el centro del bazo pasa también la vida consciente de la
totalidad de las células del cuerpo que, a su vez, son los receptores de la energía
del aspecto conciencia o principio de todos los átomos y las formas en el
cuarto reino de la naturaleza. No espero que esto sea comprendido todavía, pero
la verdad podrá ser mejor captada más adelante a medida que la raza evoluciona.
Aquí tenemos un indicio de la excesiva sensibilidad del centro plexo solar a
los impactos e impresiones grupales circundantes de tipo astral. Existe una
estrecha armonía entre el centro del bazo y el plexo solar, y también con el
corazón.
7.
Estas dos
corrientes de energía subjetiva y subconsciente se cruzan en la región del bazo
y forman una cruz en el cuerpo humano, porque cada una atraviesa la línea de
fuerza de la otra, esta es la analogía en el cuerpo humano de la cruz de la
materia, que a menudo se la menciona en conexión con la Deidad. La conciencia y
la vida forman una cruz. La corriente de vida que desciende desde el corazón y
la corriente de energía dadora de vida, procedente del bazo, pasan (después de
cruzarse y producir un remolino de fuerza) a la región del plexo solar, de
allí, en determinada etapa de la vida del aspirante avanzado, se unen
definitivamente en una sola corriente, donde se fusionan con todas las
energías, empleando los tres puntos mencionados -la cabeza, la base de la
columna vertebral y el bazo- como un modo definido de comunicación,
distribución y control, y finalmente salen, consciente o inconscientemente, en
el momento de la muerte o al practicar la técnica que lleva a esa etapa de
control conocida como Samadhi.
8.
Cuando el
Agente directriz de la cabeza, premeditadamente y por un acto de voluntad, hace
ascender las energías acumuladas en la base de la columna vertebral, las lleva
a los campos magnéticos de los centros que se hallan a lo largo de la columna
vertebral, y las mezcla con la energía dual que emana del bazo. Entonces la
región de la columna vertebral entra con sus cinco centros en actividad y,
finalmente, todas las fuerzas se unen en una sola corriente de energía
fusionada y mezclada, y tienen lugar tres cosas:
a.
El fuego
kundalini asciende e inmediatamente consume todos los tejidos etéricos,
barreras protectoras que separan los distintos centros.
b.
El cuerpo
etérico intensifica su vitalidad y, en consecuencia, el cuerpo físico es
vitalizado, activado y energetizado poderosamente.
c.
Toda el
aura se coordina e ilumina y, el alma puede, a voluntad, retirarse de su
vehículo físico en plena conciencia vigílica, o permanecer en él como un Hijo
de Dios encarnado, teniendo plena conciencia en el plano físico, en el plano
astral y en los niveles mentales, como también en los tres aspectos de la mente
inferior, la conciencia causal y la realización nirvánica. Este proceso llega a
su culminación en la tercera iniciación.
En la vida del aspirante, el poder para producir este formidable
acontecimiento depende de que el trabajo interno subjetivo y espiritual
descritos, como la "construcción del puente en el plano mental", se
lleve a cabo entre los tres aspectos ya mencionados. Este trabajo para la
entera raza humana, comenzó su evolución y mediados de nuestra raza aria, y en
la actualidad se lleva a cabo con mucha rapidez. El aspirante individual ha
podido efectuar dicho trabajo en el transcurso de las épocas y es la tarea
principal que han emprendido hoy los discípulos. Debemos agregar que el Nuevo
Grupo de Servidores del Mundo está compuesto por quienes llevan a cabo este
trabajo para la raza, y cada persona que construye este puente se une al grupo
oculto de "los constructores del puente". Por lo tanto, el trabajo
que realizan nuestros modernos constructores del puente es en parte simbólico,
porque salva los abismos, atraviesa las aguas y evidencia, en forma concreta,
el trabajo que realiza hoy la humanidad avanzada.
Es posible ahora considerar el proceso por el cual el hombre
construye el puente sobre el abismo o brecha, hablando simbólicamente, que
existe entre el yo inferior y personal y el Yo superior, cuando éste actúa en
su propio mundo. El puente debe ser erigido antes de poder lograr la
unificación y la realización de la total integración del entero hombre. Para
comprender con más claridad lo que sucede, será de valor definir con mayor
exactitud lo que es y en qué consiste esta naturaleza superior.
En estudios anteriores vimos que el alma es una mezcla dual de
energías -las energías de la vida y de la mente- en lo que concierne
momentáneamente a su relación con el mecanismo. La fusión de ambas energías en
el mecanismo humano produce lo que llamamos conciencia -primero, autoconciencia
y, finalmente, conciencia grupal. El mecanismo es, en su propia naturaleza,
también una mezcla o fusión de energías -la energía de la sustancia misma que
toma la forma de la estructura atómica del cuerpo físico, más la vitalidad que
anima a ese cuerpo, y la energía de ese cuerpo que llamamos astral,
caracterizado por la sensibilidad, la actividad emocional y esa fuerza
magnética denominada deseo. Por último tenemos la energía de la mente misma.
Estas cuatro clases de energía forman lo que llamamos el yo personal inferior,
pero lo que vincula subjetivamente esta personalidad con el alma es el aspecto
mental superior. La conciencia inferior (cuando está desarrollada) le permite
al hombre, con el tiempo, establecer contacto consciente con la conciencia
superior. La mente concreta inferior debe ser despertada, comprendida y utilizada
en forma definida antes de que la mente superior pueda ser el medio por el cual
se adquiere el conocimiento de esas realidades que constituyen el reino de
Dios. El intelecto debe ser desarrollado antes de que la intuición pueda ser
evocada correctamente.
Por lo tanto, tenemos en el caso del hombre dos grupos de energías
mayores dominantes, resultado de la larga experiencia obtenida al encarnar en
la forma, la energía de naturaleza astral o deseo, y la energía de la mente.
Cuando éstas están fusionadas y mezcladas, perfectamente organizadas y
utilizadas, entonces tenemos una personalidad activa y poderosa. La unidad de
energía fusionada, denominada alma, trata de imponerse a esas energías y
subordinarlas a objetivos elevados y diferentes. Sus dos energías (la de la
mente y la del amor, siendo esta última también una energía dual) están
introducidas, si se puede emplear esta palabra en sentido simbólico y
esotérico, en el cerebro humano, mientras que el principio vida, como ya lo
hemos visto, está arraigado en el corazón humano. Las cuatro energías del yo
inferior –las energías atómica, vital, sensoria y mental- más las dos energías
del alma, conforman las seis que el hombre emplea en la experiencia de la vida;
pero, por lo general, a la energía del átomo no se la considera energía humana
porque es utilizada uniformemente en todas las formas de vida y en todos los
reinos; por lo tanto al hombre se lo considera una suma total de cinco energías
y no seis.
El alma humana (en contradicción al alma cuando actúa en su propio
reino, libre de las limitaciones de la vida humana), durante la mayor parte de
su experiencia, está aprisionada por las energías inferiores y sujeta a su
control. Luego, en el Sendero de Probación, la energía dual del alma empieza a
acrecentar su actividad y el hombre trata conscientemente de emplear su mente y
expresar amor-sabiduría en el plano físico. Esto explica sencillamente el
objetivo de todos los aspirantes. Cuando las cinco energías comienzan a
utilizarse consciente e inteligentemente para prestar servicio, se establece un
ritmo entre la personalidad y el alma. Es como si se estableciera un campo
magnético, y ambas unidades vibratorias y magnéticas, o energías agrupadas,
comenzarán a introducirse cada una en el campo de influencia de la otra. En las
primeras etapas esto sucede sólo en forma ocasional y muy raras veces. Luego es
más frecuente, y se establece un sendero de contacto que, eventualmente,
llegará a ser la línea de menor resistencia, "modo familiar de
acercamiento" como a veces se lo denomina esotéricamente. Así se construye
la primera parte del "puente", el antakarana, camino que debe haber
sido transitado cuando se recibe la tercera iniciación, y el iniciado puede
"pasar a voluntad a mundos más elevados, dejando muy atrás los mundos
inferiores; o puede volver a recorrer el camino que lleva de la oscuridad a la
luz, de la luz a la oscuridad y de los mundos y submundos inferiores a los
reinos de la luz".
En esta forma los dos se convierten en uno y se consuma la primera
gran unión en el sendero de retorno. Entonces se debe hollar una segunda etapa
del camino que conduce a una segunda unión, aún de mayor importancia, porque
lleva a la completa liberación de los tres mundos. Cabe recordar que el alma es
a su vez la unión de dos energías, además de la energía del espíritu, de la
cual las tres inferiores son el reflejo. Es una síntesis de la energía de la
Vida misma (que se demuestra como el principio vida en el mundo de las formas),
de la energía de la intuición o amor-sabiduría, o comprensión espiritual (que
se manifiesta como sensibilidad y sentimiento en el cuerpo astral), y de la
mente espiritual, cuyo reflejo en la naturaleza inferior es la mente o el
principio inteligente en el mundo de las formas. En estas tres energías tenemos
al atma-budhi-manas de la literatura teosófica, las cuales forman esta
triplicidad superior que se refleja en los tres inferiores y se enfoca a través
del cuerpo del alma en los niveles superiores del plano mental, antes de ser
"precipitada a la encarnación" según se dice esotéricamente.
Modernizado el concepto, podemos decir que las energías que animan
al cuerpo físico y a la vida inteligente del átomo, a los estados emocionales
sensorios y a la mente inteligente, deben mezclarse oportunamente con, y
trasmutarse en energías que animan al alma, y son: la mente espiritual, que
otorga iluminación; la naturaleza intuitiva, que confiere percepción
espiritual, y la vivencia divina.
Después de la tercera iniciación el Camino se lleva a cabo con
mayor rapidez y se termina de erigir el "puente" que vincula
perfectamente la Tríada espiritual superior con el reflejo material inferior.
Los tres mundos del alma y los tres mundos de la personalidad se convierten en
un sólo mundo, donde el iniciado trabaja y actúa sin percibir diferencia
alguna, viendo a un mundo como el de la inspiración, y al otro como el campo de
servicio, y considerando a ambos como un solo mundo de actividad. El cuerpo
etérico subjetivo (o cuerpo de inspiración vital) y el cuerpo físico denso, son
símbolos de estos dos mundos en el plano externo.
¿ Cómo se construye el antakarana? ¿ Cuál es el método que debe
seguir el discípulo? No vamos a considerar aquí el Sendero de Probación en el
cual se eliminan los grandes defectos y se desarrollan las grandes virtudes.
Gran parte de la instrucción espiritual dada en el pasado ha permitido exponer
las reglas para cultivar las virtudes y cualidades requeridas en el discipulado
y también la necesidad de obtener autocontrol, tolerancia y altruismo, que son
etapas elementales, y quienes estudian este tratado deben darlas por supuestas.
Se presume que dichos estudiantes no sólo se ocupan de definir la naturaleza
del discipulado, sino los requisitos más abstrusos y difíciles que se exige a
quienes tienen como meta la iniciación.
Lo que consideramos aquí es el trabajo de los "constructores
del puente". Primero, la verdadera construcción del antakarana tiene lugar
únicamente cuando el discípulo comienza definidamente a enfocarse en los planos
mentales y la mente funciona en forma inteligente y consciente. En esta etapa,
debe tener ya una idea más exacta de las diferencias que existen entre el
Pensador, el mecanismo del pensamiento y el pensamiento mismo, comenzando por
su función esotérica dual que es:
1.
El reconocimiento
y la recepción de Ideas.
2.
La
facultad creadora de construir conscientemente las formas mentales.
Necesariamente esto implica una fuerte actitud mental y una
reorientación de la mente hacia la realidad. Cuando el discípulo logra
enfocarse en el plano mental (intención primordial del trabajo de meditación),
comienza a trabajar con materia mental y a entrenarse para emplear el
pensamiento y sus poderes. Obtiene cierta medida de control mental; puede
dirigir el faro de su mente en dos direcciones -hacia el mundo del esfuerzo
humano y hacia el mundo de la actividad del alma. Así como el alma forja un
camino para sí misma proyectándose en un hilo o corriente de energía en los
tres mundos, el discípulo va proyectándose conscientemente en los mundos superiores.
Su energía surge a través de la mente controlada y dirigida, hacia el mundo de
la mente espiritual superior y el reino de la intuición. De esta manera se
establece una actividad recíproca. Simbólicamente se habla en términos de luz
al referirse a la respuesta entre la mente superior e inferior, y el
"camino iluminado" (término frecuentemente empleado) aparece entre la
personalidad y la Tríada espiritual, por mediación del cuerpo del alma, así
como el alma entró en contacto definido con el cerebro por intermedio de la
mente. Tal "camino iluminado" es el puente iluminado, que se erige
por la meditación y se construye por el esfuerzo constante de atraer la
intuición por la subordinación y obediencia al Plan (que comienza a reconocerse
en cuanto están en armonía la intuición y la mente), por la incorporación
consciente en el grupo mediante el servicio y para el propósito de que sea
asimilado en el todo. Tales cualidades y actividades se basan en el fundamento
de un buen carácter y en las cualidades desarrolladas en el Sendero de
Probación.
El esfuerzo para atraer la intuición requiere una dirigida
meditación ocultista (no aspiracional). Exige poseer una inteligencia
entrenada, para que la línea de demarcación entre la comprensión intuitiva y
las formas del siquismo superior puedan verse con claridad. Demanda una
constante disciplina de la mente, a fin de poder "mantenerse firme en la
luz" y desarrollar la debida y cultivada interpretación para que el
correcto conocimiento intuitivo alcanzado pueda revestirse de las correctas
formas mentales.
La subordinación o la obediencia al Plan implica algo más que una
comprensión vaga y nebulosa de que Dios tiene un Plan y que estamos incluidos
en él. Es algo más que ocultarse en la sombra de la voluntad de Dios. Es necesario
diferenciar inteligentemente entre:
1.
la
perspectiva general y el gran Plan mundial para el planeta, y
2.
esas
etapas inmediatas al Plan en las cuales se exige una colaboración inteligente,
ahora y en el presente inmediato.
Quizás sea interesante profundizar el conocimiento sobre las
últimas razas raíces y hacer conjeturas sobre la vida existente en otros
planetas, pero eso es relativamente fútil e inútil, pues excita indebidamente
la imaginación, da origen a un amor desmedido por los detalles, produce pérdida
de tiempo en presunciones ilógicas y crea quimeras en los intelectos no
iluminados. Lo interesante y útil es esa parte del Plan que se refiere a su
aplicación inmediata. La característica del discípulo entrenado es obediencia
al propósito y al deber inmediatos. Quienes conocen el Plan mucho más que
nosotros, no se ocupan de las hipótesis improbables, aunque posibles, de un
futuro desarrollo racial. Enfocan Su atención sobre lo que requiere ser
inmediatamente atendido. Exhorto a todos los discípulos a hacer lo mismo,
porque al hacerlo hacen posible erigir un puente sobre la brecha y vincula las
dos orillas de las etapas superior e inferior de la conciencia, entre la era
pasada y la nueva, el reino de Dios y el reino de los hombres, para ocupar el lugar
que les corresponde en las filas del nuevo grupo de servidores del mundo, cuya
ardua tarea reclama nuestro esfuerzo y sacrificio. Para la incorporación
consciente en el grupo se exige no vivir la vida de la personalidad, lo cual
producirá la subordinación del pequeño yo al trabajo de la totalidad. Estas
palabras se escriben y se leen muy fácilmente; sin embargo, encierran la tarea
que deben efectuar todos los discípulos en la actualidad. Allí donde no existen
este incentivo y esta comprensión, el discípulo está todavía muy lejos de la
meta.
También podría decirse que la construcción del puente mediante el
cual la conciencia puede actuar con facilidad en ambos mundos, superior e
inferior, se lleva a cabo principalmente por una dirigida y definida tendencia
de la vida que, constantemente, impele al hombre en dirección al mundo de las
realidades espirituales y a ciertos movimientos dinámicos de orientación y
enfoque planeados y cuidadosamente regulados y dirigidos. El proceso
mencionado, lo adquirido durante los últimos meses o años se valora
cuidadosamente, y el efecto de esa adquisición en la vida diaria y en los
mecanismos corpóreos también se estudia detenidamente; entonces la voluntad de
vivir como ser espiritual e introduce en la conciencia con tal definición y
determinación que produce un progreso inmediato.
A los discípulos, que pertenecen a los grupos de algunos maestros
(no de todos), se los alienta cada siete años a hacer esto y a someterse a lo
que esotéricamente se denomina crisis de polarización". Este proceso es
una especie de recapitulación, como la que se impone conscientemente durante la
noche, sólo que se extiende sobre un período de años en lugar de horas, lo cual
merece ser considerado.
En el caso de los aspirantes consagrados prosigue la construcción
del antakarana. Cuando el trabajo se lleva a cabo en forma inteligente y con
plena conciencia del propósito deseado, y cuando el aspirante no sólo reconoce
el proceso sino que está alerta y activo para cumplirlo, el trabajo continúa
rápidamente y el puente se construye.
Agregaré algo más en conexión con la construcción del antakarana,
y es el significativo hecho de que cuanto más personas puedan lograr vincular
los aspectos superior e inferior de la naturaleza humana, más rápidamente se
efectuará la tarea de salvar al mundo. Cuanto más concienzuda y
persistentemente se efectúe este trabajo, más pronto la Jerarquía del planeta
reasumirá Su antigua tarea y ocupará el lugar que le corresponde en el mundo y
también se restaurarán los Misterios y, por lo tanto, el mundo funcionará más
conscientemente de acuerdo al Plan. Cada ente de la familia humana que ha
triunfado en el Sendero del Discipulado puede, por sí mismo, ser relativamente
de poca importancia, pero el conjunto de entes tiene un enorme poder. A fin de
alentarlos y alegrarlos diré que aumenta grandemente el número de discípulos en
el mundo. El sufrimiento y las dificultades, la aversión y los procesos por los
cuales se lleva a cabo el desapego y el desapasionamiento, están realizando un
trabajo necesario. Diseminados por todo el mundo, en cada nación y
prácticamente todas las semanas, hombres y mujeres salen del Sendero de
Probación y entran en el Sendero del Discipulado. En esto reside hoy la
esperanza del mundo. En lo antedicho puede verse la actividad grandemente
acrecentada de los Maestros.
Tal acontecimiento o transición, nunca tiene lugar antes que el
primer y sutil hilo de energía (análogo al primer cable de acero de un puente
en el plano físico) se haya arraigado en la orilla opuesta; de este modo se
establece un sutil y (al principio) nebuloso canal de comunicación entre la
naturaleza superior y la inferior y entre el mundo del alma y los mundos de los
asuntos humanos. Todos los meses, en el momento de la Luna llena, los Maestros
intensifican Sus esfuerzos y preparan a hombres y mujeres para el proceso
iniciático con la mayor rapidez y dentro de los límites de seguridad. Recuerden
que la comprensión debe ir siempre paralela a la captación intelectual de un
tema dado, y esto impide que algunos discípulos den este gran paso adelante.
El trabajo se lleva a cabo cumpliendo el siguiente deber que
establece la tendencia consagrada de la vida hacia la realidad, disipando la
ilusión y sirviendo con amor y comprensión. ¿Está este esfuerzo más allá de
nuestro alcance? ¿ O sus implicaciones están más allá de nuestra comprensión?
No lo creo.
c. MÉTODOS DE APROPIACIÓN DE LOS SIETE RAYOS
Como ya hemos visto, este proceso de apropiación es una cuestión
dual o, más bien, implica una actividad dual -la de recibir y dar, acaparar y
renunciar, adueñarse de lo que se desea y desprenderse de lo que se ha
retenido. Los diversos tipos de seres humanos que pertenecen a uno de los siete
rayos, tienen cada uno su modo especifico de hacerlo, que lo indicaré, y deben
al mismo tiempo recordar que la verdadera significación de lo que se está
describiendo y el significado de lo que sucede, sólo puede ser comprendido por
quienes llevan a cabo el proceso de desprendimiento. La etapa de la apropiación
se produce ciega e inconscientemente. El hombre no sabe lo que hace. Sólo al
final de su largo peregrinaje y del proceso de apropiación descubre cuán
cansado está de aferrarse a lo no esencial y material, y cuán dispuesto está a
desapegarse de todo. En la vida de cada ser humano que ha vivido plenamente en
el plano físico y ha completado el ciclo de años de su vida, este proceso dual
se observa simbólicamente. En la juventud, los irreflexivos (todos los jóvenes
son irreflexivos, pues así actúa la naturaleza) se aferran a la vida y no
piensan en el momento en que deben desprenderse de la existencia física. La
juventud olvida, y con derecho, la inevitabilidad de ese último desprendimiento
simbólico que llamamos Muerte. Pero cuando la vida ha desempeñado su parte y
los años han cobrado su tributo en intereses y fuerza, el hombre cansado y
agotado no teme al proceso de desprendimiento ni trata de aferrarse a lo que
anteriormente deseaba. Da la bienvenida a la muerte y abandona voluntariamente
lo que antes acaparaba su atención.
Al considerar los procesos de apropiación, deben estudiarse las
frases que se dan a continuación, pues arrojan luz sobre las distintas etapas y
desde diferentes ángulos:
1.
La etapa
de concreción y materialización. El alma se posesiona de lo que necesita y
desea para la construcción de la forma.
2.
La etapa
de la encarnación, a la cual se entra ciegamente.
3.
El período
durante el cual el objetivo principal es la satisfacción de los deseos, los
cuales abarcan toda la gama, desde el deseo físico y su satisfacción, hasta el
deseo general e indefinido de la liberación.
4.
El proceso
detallado de apropiarse de:
a.
un cuerpo
o cuerpos,
b.
una
envoltura o envolturas,
c.
un
vehículo o vehículos,
d.
una forma
o formas.
5.
El
sumergimiento en la oscuridad, resultado del deseo. Se eligió la oscuridad de
la ignorancia, y el hombre empezó, por el deseo, a abrirse camino de la
oscuridad a la luz, de la ignorancia al conocimiento, de la irreal a lo Real.
Éste es el gran trabajo simbólico de la Masonería. Constituye la definición del
Camino del Desprendimiento.
6.
El Sendero
de salida a fin de adquirir posesiones.
7.
El egoísmo
es la característica principal del yo en relación con el no-yo y su
identificación con el mismo.
8.
El amor a
las posesiones, la prostitución del amor espiritual.
9.
El afán de
adquirir, la ilusión de la necesidad material.
10.
El período
llamado en la Biblia "vida licenciosa" del Hijo Pródigo.
11.
La
aplicación y el empleo de la energía para fines personales y egoístas.
12.
La vida de
la personalidad y todo lo que ella implica -ambición, propósito egoísta, etc.
13.
El apego a
lo que se ve y conoce y a las formas conocidas, familiares, externas y
objetivas.
14.
La etapa
en que se construyen formas mentales, primero sin darse cuenta, luego con
deliberado egoísmo.
15.
El período
en que se está absorbido en las cosas terrenales.
16.
El mundo,
la carne y el demonio.
En lo que respecta a la expresión del alma, regida por el apego,
las siguientes frases y párrafos darán una idea del progreso de la intención:
1.
La etapa
de la espiritualización y de la desmaterialización. El alma actúa teniendo ante
sí el propósito de liberarse y no de adquirir experiencia en el plano físico.
2.
El
desprendimiento de la forma.
3.
El período
donde se llega a la saciedad; los deseos han dominado tanto y han sido
satisfechos tan frecuentemente que ya no tienen atractivo.
4.
El proceso
detallado de liberarse de:
a.
un cuerpo
o cuerpos,
b.
una
envoltura o envolturas,
c.
un
vehículo o vehículos,
d.
una forma
o formas.
5.
El
surgimiento en la luz, modo simbólico de expresar lo contrario: el sumergimiento
en la oscuridad.
6.
El sendero
de Retorno, que tiene como móvil no desear nada para el yo separado. Comienzo
de la conciencia y del trabajo grupales.
7.
El
altruismo, característica principal del Alma o Yo.
8.
La
liberación del deseo de poseer y del afán de adquirir, que es por lo tanto un
estado carente de deseos.
9.
El
establecimiento del sentido de la realidad como principio regente de la vida.
10.
El retorno
del Hilo Pródigo al hogar del Padre.
11.
La
aplicación y el empleo de la energía para propósitos grupales, en colaboración
con el Plan para la totalidad.
12.
La vida
del alma con todo lo que implica esa frase.
13.
El amor de
Dios en contradicción con el amor propio.
14.
El apego a
lo invisible, verdadero, subjetivo y Real, sólo posible cuando se ha desapegado
de lo visible, falso, objetivo o irreal,
15.
La
liberación total del control de la mente inferior.
16.
El período
cuyo centro de interés es el reino de Dios y del alma.
17.
La
Realidad. Lo amorfo. Dios.
Debe recordarse que, cuando se consideran los métodos de apropiación
de los siete rayos y las etapas opuestas, tratamos con energías. Los
estudiantes ocultistas deben pensar y trabajar acrecentadamente en términos de
energía. Se dice esotéricamente que estas energías "tienen efectos
impulsores, atracciones magnéticas y actividades enfocadas". Las
corrientes o emanaciones de energía existen, como es bien sabido, en siete
aspectos o cualidades principales. Llevan a los hijos de los hombres a la
encarnación y los sacan de la encarnación. Tienen sus propias cualidades y características
específicas, las cuales determinan la naturaleza de las formas construidas, la
cualidad de la vida que expresa en cualquier época o encarnación, la extensión
del ciclo de vida y la aparición o desaparición de cualquiera de los tres
aspectos de la forma. Breves párrafos serán suficientes para definir cada una
de las etapas de apropiación. Los párrafos que detallan los métodos del
desapego han sido dados anteriormente en Tratado sobre Magia Blanca.
Primer rayo. La Energía de la Voluntad o Poder.
El Aspecto Destructor.
De las almas que pertenecen a este rayo se dice ocultamente
"que vienen a la encarnación por la violencia". Se apropian
dinámicamente de lo que necesitan. No tienen dificultades para satisfacer sus
deseos. Permanecen solas en un aislamiento orgulloso, vanagloriándose de su
fuerza y de su impiedad. Estas cualidades deben ser trasmutadas por el
inteligente empleo del poder que los hace factores poderosos para el Plan y
centros magnéticos de fuerzas, reuniendo a su alrededor trabajadores y fuerzas.
Un ejemplo de ello puede observarse en el trabajo que realiza el Maestro Morya,
el cual es el centro magnético que atrae a todos los grupos esotéricos,
confiriéndoles, por Su poder, la capacidad de destruir lo indeseable en la vida
de los discípulos. Recuerden que el trabajo de estimular lo que es necesario,
es una de las tareas más importantes de un Maestro, y el poder del discípulo
para destruir aquello que lo limita es grandemente necesario. Las almas que
pertenecen a este rayo, cuando vienen a la encarnación por medio del deseo, son
codiciosas, demostrando la índole de la fuerza que emplean. Hay cierta medida
de violencia en su técnica. Oportunamente "toman el reino de los cielos
por la fuerza".
Segundo Rayo. La Energía de
Amor-Sabiduría.
Las almas que pertenecen a este rayo emplean el método de reunir o
juntar. El alma emite una vibración (aunque poco podemos comprender el
verdadero significado de esta palabra), y esa vibración afecta su medio
ambiente y atrae al punto central de energía los átomos de sustancia de los
tres planos. El método es relativamente moderado comparado con el del primer
rayo, y el proceso es algo más prolongado, mientras que el período de ejercer
su influencia (llevado a cabo antes de penetrar en los tres mundos, con el
propósito de venir a la existencia) es mucho más extenso. Esto se refiere a la
influencia ejercida sobre la sustancia utilizada para construir la forma y no
sobre la forma terminada, por ejemplo, el niño en la matriz de la madre. En el
primer caso
podría decirse que las almas de primer rayo, rápida y súbitamente,
desean encarnar y emplean métodos rápidos. Las almas de segundo rayo tardan más
en llegar a esa actividad impulsiva (en el sentido de verse impulsados a
actuar, o no hacerlo a tiempo) que conduce a elaborar ocultamente una
apariencia para manifestarse.
Cuando las almas que pertenecen a este rayo vienen a la
encarnación por medio del deseo, atraen. Son más magnéticas que dinámicas; son
constructivas y trabajan en esa línea que, dentro de nuestro universo,
constituye para todas las vidas y formas la línea de menor resistencia.
Tercer Rayo. La Energía de la
Inteligencia Activa.
Así como codicia y atracción, son los términos aplicables a los
métodos empleados en los dos primeros rayos, el proceso de "manipulación
selectiva" es la característica de este tercer rayo. Este método es
totalmente diferente en su técnica de los dos mencionados anteriormente. Podría
decirse que la tónica que genera la actividad iniciada por las almas de este rayo
es de tal índole, que los átomos de los distintos planos se mueven como si
respondieran conscientemente a un proceso selectivo. La actividad vibratoria
del alma se hace sentir, y los átomos van llegando desde puntos ampliamente
diferentes en respuesta a cierta cualidad de la vibración. Es mucho más
selectiva que en el caso del segundo rayo.
Así como en el primer caso las almas aparentemente se posesionan
indiscriminadamente de lo que necesitan, y obligan a la sustancia así apropiada
a tomar la forma o apariencia requerida, revistiéndola con la cualidad
necesaria, en forma dinámica y potente, análogamente a como las almas de
segundo rayo inician un movimiento que reúne material del circundante ambiente
inmediato y le imponen la cualidad deseada por medio de la atracción magnética,
así también en las almas de tercer rayo el material requerido es seleccionado
de distintos puntos, pero el elegido ya tiene las cualidades necesarias
(observen esta diferencia) y nada se lo impone. Por lo tanto, es evidente que
la sustancia misma existe en tres categorías principales, las cuales son la
analogía de la sustancia de las tres Personas de la Trinidad, o los tres
cuerpos del hombre encarnado. Constituyen también la analogía entre el tercer
aspecto de la divinidad (la vida de la tercera Persona de la Trinidad) y la
cualidad de los tres vehículos periódicos, por medio de los cuales tiene lugar
la manifestación.
Una parte o tipo de esta sustancia está electrificada
dinámicamente, y los egos de primer rayo eligen el material que necesitan en
los tres mundos. Otro tipo de sustancia está electrificada magnéticamente, y
los egos de segundo rayo seleccionan lo que necesitan de ella, en tiempo y
espacio, a fin de manifestarse. El tercer tipo de sustancia está electrificada
difusamente (no conozco otra palabra mejor para expresar la idea), y los egos
de tercer rayo extraen de ella la cantidad necesaria de sustancia con la cual
construyen las formas para manifestarse.
Respecto a los métodos, técnicas y tipos de sustancia empleados
por las almas de los cuatro rayos menores restantes, se califican
necesariamente por las características del tercer rayo mayor que, con el
tiempo, las sintetiza.
La clasificación que se da a continuación intenta definir lo que
resulta casi imposible expresar en palabras inteligibles. Desde el punto de
vista del ocultista iluminado no tiene sentido, pero aún menos lo tiene para el
estudiante común, pues hasta ahora el misterio de la electricidad y la
verdadera naturaleza de los fenómenos eléctricos (no existe otra cosa) es un
secreto no revelado hasta para los científicos modernos más destacados.
Rayo Energía Técnica Cualidad Origen
ler. Poder o Voluntad Codicia Propósito Formas dinámicamente
Dinámico electrificadas.
2do. Amor-Sabiduría Atracción Amor Formas magnéticamente
electrificadas.
3er. Actividad Selección Intelecto Formas difusamente
Inteligente electrificadas.
4to. Belleza o Arte Unión Unificación Formas armonizadoras
electrificadas.
5to. Ciencia Diferenc. Discriminación Formas cristalizadoras
electrificadas.
6to. Idealismo Respuesta Sensibilidad Formas fluidas
electrificadas.
7mo. Organización Coordinación Apariencia Formas físicas
electrificadas.
Existe algo denominado electricidad, que probablemente explica
todo lo que se puede ver, sentir y conocer, y todo el universo es una
manifestación del poder eléctrico -todo esto puede enunciarse y hoy se está
reconociendo. Pero aunque se haya dicho eso, sigue el misterio y no será
revelado, ni aún parcialmente, hasta mediados del próximo siglo. Entonces será
posible revelarlo, pues habrá más iniciados en el mundo y existirá la visión y
se reconocerá en forma más general el oído interno. Cuando el hombre llegue a
comprender mejor el cuerpo etérico y sus siete centros de fuerza (que se
relacionan con los siete rayos y expresan las siete características y técnicas
clasificadas de los rayos), podrá arrojarse inteligiblemente más luz sobre la
naturaleza de los siete tipos de fenómenos eléctricos denominados siete rayos.
En el Sendero de Retorno y en relación con el proceso de
desprendimiento, que marca el progreso del alma hacia la liberación y el final
del período de apropiación, ciertos párrafos extraídos de la página 210 del
Tratado sobre Magia Blanca, explican claramente la técnica correspondiente y
son:
Primer Rayo: "Que se reúnan las Fuerzas. Que asciendan al Lugar Elevado, y
desde esa cima, que el alma contemple un mundo destruido. Entonces que surjan
las palabras: ‘¡Yo persisto!'"
Segundo Rayo: "Que toda la vida sea atraída al Centro, y penetre así en el
corazón del Amor Divino. Entonces desde ese punto de Vida Sensible, que el alma
reconozca la conciencia de Dios. Que surjan las palabras, repercutiendo a
través del silencio: ‘¡ Nada existe sino Yo!'
Tercer Rayo: "Que las Huestes del Señor, sensibles a la palabra, cesen sus
actividades. Que el conocimiento termine en sabiduría. Que el punto vibrante
llegue a ser el punto de reposo y que todas las líneas se reúnan en Una. Que el
alma reconozca al Uno en los Muchos, y que surjan las palabras con perfecta
comprensión: ‘Yo soy el Trabajador y el Trabajo, el Uno que Es'."
Cuarto Rayo: "Que la gloria externa desaparezca y la belleza de la Luz
interna revele al Uno. Que la disonancia se convierta en armonía, y desde el
centro de la Luz oculta, que hable el alma: ‘Que resuene la palabra: La Belleza
y la gloria no Me velan. Permanezco revelado. Yo soy'."
Quinto Rayo: "Que las tres formas de energía eléctrica asciendan al Lugar
de Poder. Que se mezclen las fuerzas de la cabeza, del corazón y de todos los
aspectos inferiores. Que el alma contemple entonces un mundo interno de divina
luz. Que surja la palabra triunfante: ‘Yo dominé la energía porque Yo soy la
energía misma. El que domina y el dominada son Uno'."
Sexto Rayo: "Que cese todo deseo. Que la aspiración termine. La búsqueda
ha terminado. Que el alma comprenda que ha alcanzado su objetivo, y desde ese
portal que da a la Vida eterna y a la Par cósmica, que resuene la Palabra: ‘¡
Yo soy el buscador y el buscado. Yo descanso!'."
Séptimo Rayo: "Que los constructores cesen su trabajo. El templo está
terminado. Que el Alma tome posesión de su herencia desde el Santo Lugar ordene
cesar todo el trabajo. Que entonces en el silencio, entone la Palabra: ‘El
trabajo creador ha finalizado. Yo soy el Creador. Nada queda sino Yo'."
II. Las Siete Leyes de la
Vida del Alma o Vida Grupal
Llegamos ahora a esa parte del estudio del alma y su vida, de gran
importancia para todos aquellos que viven (o comienzan a vivir) y actúan como
almas conscientes por medio del alineamiento definido y la unificación. Sin
embargo, esta parte será algo abstrusa para aquellos cuyas vidas están
centradas en la personalidad. A través de las épocas, los que han tratado de
dilucidar las Escrituras del mundo, se han preocupado por hacer comprender a la
humanidad la naturaleza de esas cualidades que deberían caracterizar a todos
los verdaderos creyentes y aspirantes y a los sinceros discípulos, cristianos o
no. Esta enseñanza se ha basado en la buena conducta y la correcta acción y,
por lo tanto, en los efectos producidos por causas internas que no siempre han
sido especificadas. Fundamentalmente, todas esas virtudes, buenas intenciones y
sanas cualidades, representan el surgimiento de ciertas energías y tendencias y
su expresión en el plano físico, que son inherentes al alma misma, y están a su
vez regidas por energías y leyes de naturaleza distinta de las que gobiernan a
la personalidad. Es importante insistir sobre esto y tener presente que los
poderes del alma, tal como se presentan hoy en el mundo, constituyen (en su
desarrollo) un grupo de fenómenos que, varios siglos atrás, hubieran sido
considerados mágicos, imposibles y sobrehumanos. Los descubrimientos de la
ciencia, la adaptación de las leyes que rigen la materia y la energía material
dirigida para servir al género humano y satisfacer sus crecientes necesidades,
y el sutil y delicado mecanismo del cuerpo humano y su sensibilidad, que
aumenta constantemente, han creado una conciencia mundial y una civilización
que -a pesar de sus evidentes defectos, basados en las actitudes separatistas y
egoístas de la personalidad, a través de la cual el alma tiene aún que
trabajar- son una garantía de la divinidad innata en el hombre, con todo lo que
puede ser inherente a la misma y lo que se infiere de esa frase. Lo que aún no
se ha alcanzado a comprender es que las emergentes cualidades deiformes, las
características benéficas y las virtudes de la humanidad, que aparecen
lentamente, sólo indican las potencialidades ocultas que no han sido estudiadas
científicamente. A las buenas cualidades se las denomina así porque
constituyen, en esencia, las energías que controlan las relaciones grupales;
los poderes llamados sobrehumanos expresan fundamentalmente la actividad
grupal; las virtudes son únicamente efectos correctamente manejados de la vida
grupal, que tratan de expresarse en el plano físico. La creciente ciencia de
relaciones sociales, de responsabilidad social o vida cívica coordinada, de
economía científica y de interrelaciones humanas, el constante desarrollo del
sentido de internacionalismo, de unidad religiosa y de interdependencia
económica, indican las energías de la vida del alma que actúan en el plano
físico y en la familia humana. De allí el conflicto de ideales en el mundo de
hoy, el dualismo masivo que produce tal confusión y de allí los compromisos y
la inconsistencia. Tenemos aquí la causa de todas las divergencias en el mundo
de ideales civilizados, y los móviles antagónicos de amplias diferencias que
impelen a las personas de buenas intenciones y nobles propósitos y de elevados
principios, a emprender actividades antagónicas.
Dos series de principios controlan la vida humana -el egoísmo y el
altruismo, el bien individual y el bien grupal, la meta objetiva y la meta
subjetiva, el incentivo material y el impulso espiritual, el patriotismo
nacional y el ideal mundial, la creencia religiosa separatista, la federación
de religiones y el conjunto de dualidades que indican sencillamente el realismo
de quienes son personalidades (integradas y separatistas) o almas (alineadas y
conscientes del grupo). Tal la principal divergencia que existe hoy en el
mundo; el peso del poder está a favor de la separatividad y de las
diferenciaciones críticas, pues son la línea de menor resistencia. Gradualmente
ambas se equilibrarán con el peso del idealismo mundial que entrará
paulatinamente en el reino de la unificación del alma, hasta que oportunamente
(pero no antes de cierto tiempo) el énfasis del pensamiento mundial se pondrá
definitiva y permanentemente "del lado de los ángeles". Observen la
verdad oculta que encierra esta conocida frase. En consecuencia, podemos
esperar que las nuevas leyes que rijan la vida del alma, que significa vida
grupal, comenzarán a actuar y hacer sentir su presencia. Al principio esto
traerá acrecentadas dificultades mundiales, de allí la necesidad de aclarar el
significado de estas leyes, simplificar sus objetivos y hacer comprensible sus
potencialidades.
1. La Ley del Sacrificio
El tema que estudiaremos ahora es difícil y suscitará
controversias. El hilo que nos sacará del intrincado laberinto del pensamiento
y en el cual debemos por fuerza entrar, es el hilo dorado del amor, de la
comprensión, de las relaciones y de la conducta
grupales.
Nombre Nombre
Exotérico Esotérico Símbolo Energía
de Rayo
1. La ley del Sacrificio La
ley de La cruz rosada El cuarto rayo
quienes con un afIuyente,
eligen morir pájaro energía
dorado unificadora,
La ley del sacrificio es la primera de las leyes que debe ser
captada por la inteligencia humana y es la más fácilmente comprendida por el
hombre (porque está regido por y es consciente de ella) y tuvo su primera y
principal expresión en la era que va desapareciendo lentamente, la actual era
pisciana; esta ley siempre ha estado activa y en vigencia en el mundo, pues es
una de las primeras leyes subjetivas internas que se expresan conscientemente
como ideal activo en la vida humana. Todas las religiones mundiales han tenido
por tema el sacrificio divino, la inmolación de la Deidad cósmica por medio del
proceso de la creación universal y de los Salvadores del mundo, mediante Su
muerte y sacrificio como medio de salvación y eventual liberación. La ceguera y
la influencia contaminadora del hombre separatista inferior son tales, que esta
ley divina del sacrificio se utiliza con la intención egoísta de una salvación
personal e individual. Pero la verdad disfrazada permanece siendo la verdad
inmaculada en su propio plano, y esta dominante ley mundial rige a la aparición
y desaparición de universos, sistemas solares, razas y naciones, líderes y
gobernantes mundiales, a los seres humanos que encarnan y a los que se revelan
como Hijos de Dios.
Veamos ahora si podemos interpretar o definir la verdadera
significación de esta ley, que realmente es la expresión de un impulso divino,
que conduce a una actividad definida, con sus consiguientes y subsiguientes
resultados y efectos. Este aspecto del sacrificio condujo a la creación de los
mundos y a la manifestación del divino Creador.
Para una mejor comprensión de la Ley del Sacrificio será de
utilidad expresarla por medio de palabras y términos sinónimos.
a. LA SIGNIFICACIÓN DE LA LEY DEL SACRIFICIO
Significa el impulso de dar. El secreto de la doctrina del perdón
de los pecados" y de la "expiación" está oculto en esta simple
frase. Es la base de la doctrina cristiana del amor y del sacrificio. De allí
el énfasis puesto en la era pisceana y la influencia ejercida por el
cristianismo sobre ambas cosas –perdón y expiación. Ciertamente el hombre, como
de costumbre, desfiguró e interpretó erróneamente la enseñanza y la verdad, y
fueron absorbidas, como comúnmente sucede en la actualidad, por el espejismo y
la ilusión del plano astral, más la influencia pisciana. El pensamiento del
hombre dominó y distorsionó el ideal y produjo una doctrina tan condenable como
la del elegido de Dios, la del preferido del Señor, de los que podían
beneficiarse por el sacrificio y la muerte del gran Hilo de Dios, que debido a
los méritos de esa muerte vicaria, pasan a un estado de bienaventuranza en el
cielo, simplemente por su elección emotiva que ignoran los millones de seres
que no han hecho ni han tenido la oportunidad de hacer tal elección. La
actividad simbólica del gran Instructor de Nazaret será bien comprendida y su significación
convenientemente apreciada, sólo cuando sus implicaciones grupales se estudien
más cuidadosamente, cuando el significado del sacrificio y de la muerte ocupen
su correcto lugar en la conciencia humana y cuando la ley de dar, con todo lo
que ella implica, sea correctamente comprendida y aplicada. Quienes así se
sacrifican son:
La Deidad solar que dio Su vida al universo, al sistema solar, al
planeta y a los mundos manifestados que en consecuencia aparecieron. La Deidad
cósmica ha obrado del mismo modo, pero ¿ qué significado tiene para nosotros?
Ninguno, excepto un símbolo. Fueron Su impulso, Su voluntad, Su deseo, Su
incentivo, Su idea y propósito de aparecer. Entonces tuvo lugar el acto
creador, comenzando con el proceso de la manifestación, su cíclica existencia
evolutiva. El Cristo cósmico fue crucificado sobre la cruz de la materia y,
debido a ese gran sacrificio, se les ofreció la oportunidad a las vidas
evolucionantes de todos los reinos de la naturaleza y los mundos creados. Y así
pudieron progresar. Comenzó el trabajo en tiempo y espacio y se inició la
admirable marcha de los seres vivientes hacia la meta hasta ahora ignota. No es
posible dar la razón de por qué la Deidad decidió actuar así. Nosotros no
conocemos el ultérrimo propósito o plan, y únicamente en las mentes iluminadas
comienzan a aparecer aspectos de Su técnica y método. Quienes saben más que
nosotros, debido a su extenso ciclo de vida y a sus mayores experiencias,
insinuaron que comienza a despuntar una vislumbre de la intención eterna y
cósmica en la conciencia de Aquellos que han recibido algunas de las
iniciaciones superiores. Su naturaleza necesariamente permanece incomprensible
para el género humano. Todo lo que el ser humano inteligente puede captar,
echando una mirada retrospectiva a la historia del planeta (hasta donde puede
proporcionar la historia moderna) es que:
1.
Ha
progresado la facultad humana de ser consciente.
2.
Ha habido
un refinamiento creciente y paralelo de las formas de vida en los distintos
reinos de la naturaleza.
3.
Se ha
intensificado la actividad consciente, dentro de una escala de vida acelerada y
progresiva que, como se sabe, ha llevado constantemente a trascender el tiempo
tal como lo conocemos. Se ha producido un amplio progreso de una dimensión a
otra, y hoy hablamos en términos de un estado de conciencia cuadridimensional y
captamos el hecho de que son maravillosamente posibles cinco o seis
dimensiones.
4.
Se ha
acrecentado el control científico de los elementos en que vivimos y de las
fuerzas de la naturaleza. Actualmente hablamos del dominio del aire, así como
hace quinientos años (cuando se lo consideraba imposible) hablábamos del
dominio de los mares. Contrarrestamos la atracción de la fuerza de gravedad de
la tierra a fin de poder "volar hacia la faz del sol".
5.
Se ha
progresado desde la vida instintiva de la conciencia sensoria en la forma
material, hasta la vida intelectual de los seres humanos autoconscientes,
incluyendo la comprensión intuitiva de los que comienzan a actuar como
entidades superhumanas. Todo ello ha sido el resultado de la actividad
determinante y condicionada de la Gran Vida, que prefirió sacrificarse y ser
crucificada en la Cruz cardinal de los Cielos, a fin de pasar una iniciación
cósmica, la Cual, según nuestro punto de vista mediocre y relativamente
ignorante, está crucificada en la Cruz fija de los Cielos, y por medio de la
Cruz mutable, produce, no obstante, cambios durante el ciclo evolutivo, para
lograr el desarrollo de la conciencia, el refinamiento constante de la forma y
la intensificación de la vida que caracteriza Su creación.
El estudio de los objetivos
mencionados:
a.
El
desarrollo de la conciencia,
b.
El
refinamiento de las formas,
c.
La
intensificada realización de la vida
impartirán a los ansiosos estudiantes una pobre comprensión de los
aspectos inferiores del divino propósito. La imaginación humana vacila ante la
maravilla que encierra dicha idea. Si la enunciación de estos hechos e ideas
sólo son la mera expresión de los propósitos cósmicos más profundos y bellos ¿
no podría ser que la meta estuviera más allá de todo cálculo humano, si
únicamente su expresión inferior abarca los conceptos intuitivos y abstractos
más avanzados, de que es capaz la conciencia humana más elevada? Les recomiendo
que reflexionen profundamente sobre este pensamiento.
Por lo tanto, se evidenciará por qué la energía de cuarto rayo se
relaciona con la Ley del Sacrificio y por qué en este cuarto sistema planetario
y en nuestro cuarto globo -la Tierra- se pone tanto énfasis sobre la Ley del
Sacrificio, "la Ley de los que eligen morir". El cuarto rayo de
conflicto (conflicto que eventualmente termina en armonía) no es en la
actualidad uno de los rayos que están en manifestación, sin embargo -a la luz
del ciclo mayor- este rayo es uno de los principales factores que controlan la
evolución en la tierra y en nuestro sistema solar, que es de cuarta categoría.
Esto, bien comprendido, nos dará una idea de por qué nuestro pequeño planeta
Tierra tiene aparentemente tanta importancia en el sistema solar. No es
simplemente porque queremos creerlo y con ello nutrir nuestro orgullo, sino
porque el cuarto rayo de conflicto y esta primera ley, son, en tiempo y
espacio, factores predominantes en el cuarto reino de la naturaleza, el reino
humano. Nuestro planeta, el cuarto en la serie de la divina expresión, con la
cual estamos asociados, tiene una relación particular con la posición de
nuestro sistema solar en la serie de sistemas solares que constituyen el cuerpo
de expresión de Aquel del Cual Nada Puede Decirse.
Nunca debemos olvidar que el cuarto rayo de conflicto es aquel
cuyas energías, correctamente aplicadas y comprendidas, traen armonía y
unificación. Esta actividad armonizadora produce belleza, la belleza obtenida
por medio de la lucha. Trae vivencia a través de la muerte, armonía mediante la
lucha y unión por medio de la diversidad y la adversidad.
El sacrificio de los ángeles solares trajo a la existencia el
cuarto reino de la naturaleza. Los "nirvanas que regresan" (según se
los denomina en la literatura esotérica), deliberadamente y con plena
comprensión, tomaron cuerpos humanos a fin de que esas formas inferiores de
vida se acercaran más a la meta, y nosotros fuimos y somos esos nirvanas. Los
"Señores del Conocimiento y de la Compasión y los de la perseverante e
incesante Devoción" -nosotros- eligieron morir a fin de que las vidas
inferiores pudieran vivir y este sacrificio permitió que evolucionara la
conciencia que mora internamente en la Deidad. Al abrirse camino a través de
los reinos suhhumanos de la naturaleza esta conciencia necesitó de la actividad
de los ángeles solares para poder seguir progresando. Aquí reside:
a.
Nuestro
servicio a Dios, por medio del sacrificio y la muerte.
b.
Nuestro
servicio a otras almas, por medio del propósito deliberado de autosacrificarse.
c.
Nuestro
servicio a otras formas de vida en otros reinos.
Todo esto implica la muerte y el sacrificio de un hijo de Dios, un
ángel solar, pues desde el punto de vista de la Deidad, al descenso a la
materia, la manifestación por medio de la forma, la apropiación de un cuerpo y
la expansión de la conciencia mediante el proceso de la encarnación, se lo
considera ocultamente que es la muerte. Pero los ángeles "eligieron morir,
y al morir, vivieron”. Debido a su sacrificio la materia es ascendida a los
Cielos. Éste tema predomina en las páginas de La Doctrina Secreta y está
expuesto más detalladamente en el Tratado sobre Fuego Cósmico. El sacrificio de
los ángeles, la muerte de los Hijos de Dios, la inmolación del Cristo místico,
la crucifixión en tiempo y espacio de todas las entidades vivientes llamadas
almas, es el tema tratado en dichos libros. Es el misterio insinuado en las
Escrituras del mundo y el secreto de las edades, sólo descubierto por las almas
de los hombres a medida que cada uno individualmente se relaciona
conscientemente con su propia alma y descubre lo que ha realizado gozosamente
en el pasado, llegando así a comprender el supremo sacrificio realizado
premeditadamente en los albores del tiempo, y vuelve a repetirlo consciente y simbólicamente
en alguna etapa de su transcurso en la tierra como alma, para beneficio de
otras almas, a fin de acelerar su progreso hacia sus respectivas metas. Luego,
en determinada vida, representa o desarrolla en sí mismo y también ante el
mundo expectante, el gran drama simbólico denominado:
El
Sacrificio de un Salvador del Mundo.
Éste es el tema del romance histórico de todos esos Hijos de Dios que, en el
transcurso de las épocas, han llegado a comprender la significación del
propósito divino de Dios, del Verbo encarnado a través de un planeta, de los
ángeles solares que a su vez son el Verbo encarnado en una forma humana. Aunque
represente este drama, como lo hizo el Cristo, para presentar al hombre el
simbolismo de la muerte y del sacrificio, o como lo hizo el Buddha, para
demostrar al hombre el sacrificio y la muerte del deseo personal (mencionando
sólo dos de los manifestados Hijos de Dios), el tema sigue siendo el mismo -la
muerte de lo inferior a fin de liberar lo superior- o –en escala mayor- la muerte
de lo más elevado en el orden y la escala del ser, a fin de liberar lo
inferior.
Pero la lección que debe ser aprendida (y el hombre la está
aprendiendo), es que, muerte, dolores y tristezas, pérdidas y desgracias,
alegrías y aflicciones, tal como lo comprende la conciencia humana, existen
porque el hombre todavía se identifica con la vida de la forma y no con la vida
y la conciencia del alma, el ángel solar, cuya percepción es, potencialmente,
la de la Deidad planetaria, cuya mayor percepción es, a su vez, potencialmente
la de la Deidad solar. El momento en que el hombre se identifica con su alma y
no con su forma, comprende el significado de la Ley del Sacrificio;
espontáneamente está regido por ella, convirtiéndose en aquel que
premeditadamente elegirá morir. Pero no hay dolor ni tristeza y tampoco
verdadera muerte.
Tal el misterio de la ilusión y del espejismo. Todos los
Salvadores del Mundo están libres de estos dos factores esclavizantes. No son
engañados. Sería bueno señalar, al margen, que en la Nueva Era se ampliará el
concepto que tenemos acerca del término Salvador Mundial. En la actualidad se
aplica predominantemente a las almas que pertenecen al rayo de la enseñanza, el
segundo rayo o crístico, las cuales están representando el drama de la
salvación. Pero esto es un error, y se debe al poderoso espejismo emocional de
la era pisciana, influencia astral que tiene sus raíces en la anterior
civilización Atlante que precedió a la nuestra. En esa época el cuerpo astral
era el tema de atención. Gran parte de lo que sucede hoy y puede suceder, tiene
sus raíces en ese aspecto de la energía. Las simientes entonces sembradas,
florecen ahora. Esto es muy bueno y necesario, aunque cause angustia al
experimentarlo.
Pero debe reconocerse que los Salvadores del Mundo vienen para
servir a la raza, sacrificándose de diversas maneras y en muchas formas. Pueden
aparecer como grandes gobernantes, dictadores, políticos, estadistas,
científicos y artistas. Su trabajo es salvar, restituir o renovar y revelar, y lo
cumplen sacrificándose a sí mismos. Por lo tanto, deben ser reconocidos por lo
que son, siendo hoy incomprendidos, mal interpretados y juzgados erróneamente
por sus errores, más que por sus objetivos, pero son almas consagradas.
Rescatan, elevan, integran e iluminan, y el resultado neto de su trabajo, desde
el punto de vista histórico, es bueno.
La Ley del Sacrificio y el impulso de dar, pueden observarse
también en todos los reinos de la naturaleza. Tenemos su ejemplo en los
sacrificios básicos que tienen lugar entre los reinos. Las cualidades
esenciales de los elementos minerales y químicos de la tierra podrían servir de
ejemplo. Son necesarios para otras formas de vida y fueron otorgados al hombre
por medio del reino vegetal y el agua que bebe, por eso en el primero y más
denso reino de la naturaleza (cuya conciencia está tan distanciada de la
nuestra) tiene vigencia el proceso de dar. Sin embargo, no es posible delinear
esta Ley del Sacrificio en los reinos subhumanos, y aquí debemos confinar
nuestra atención al mundo de la conciencia y del vivir humano.
b. EL TRABAJO DE SALVAR O LA SALVACIÓN
La Ley del sacrificio también significa salvar y subyace en todo
el proceso evolutivo, y surge con clara significación en la familia humana. El
instinto de perfeccionarse, el ansia de progresar (física, emocional e
intelectualmente), el esfuerzo por aliviar la mala situación, la tendencia a la
filantropía, que tan rápidamente se está extendiendo por el mundo, y el sentido
de responsabilidad, que permite al hombre comprender que es el custodio de su
hermano, son todas expresiones de este instinto de sacrificio. Este factor,
reconocido por la sicología moderna, tiene una significación mucho más amplia
que la que tuvo hasta ahora. Tal tendencia instintiva rige la Ley de
Renacimiento. Es la expresión de un factor aún mayor del proceso creador;
principal impulso determinante que impelió al Alma de Dios Mismo a entrar en la
vida de la forma, e impele a la vida, en el arco evolutivo, a descender a la
materia, produciendo así la inmanencia de Dios. También constituye lo que
obliga a la humanidad a luchar implacablemente por el bienestar material. Es
además lo que impulsa al hombre, con el tiempo, a volver la espalda "al
mundo de la carne y del demonio", según El Nuevo Testamento, y a
orientarse hacia las cosas que tienen importancia espiritual. El hijo pródigo
sacrificó el hogar del Padre cuando decidió alejarse hacia lejanos países.
Desperdició y sacrificó su sustancia por haber abusado de la experiencia de la
vida en la tierra, hasta que agotó todos sus recursos y tuvo que sacrificar lo
que tanto había querido, pero descubrió que no lo satisfacía. Por las cosas de
menor valor sacrificó los valores superiores y tuvo que regresar a su punto de
origen. Ésta es la historia de la vida de todos los Hijos de Dios que vinieron
a la encarnación, expuesta en forma simbólica en la Biblia, tema que está en
todas las Biblias del mundo.
El anhelo de sacrificarse, de abandonar esto por aquello, de
elegir una forma o línea de conducta sacrificando otra, de perder para
eventualmente ganar, es la historia que subsiste en la evolución, lo cual debe
ser comprendido en forma sicológica. Es el principio que rige la vida misma y
corre como canon dorado de belleza a través de los oscuros elementos con los
cuales se forja la historia humana. Cuando este impulso de sacrificio para
conquistar, adquirir o salvar, lo que se considera deseable, sea comprendido,
se revelará la clave del desarrollo del hombre. Esta tendencia o anhelo es algo
distinto del deseo, tal como hoy se comprende y estudia académicamente, pero lo
que en verdad significa es el surgimiento de lo más divino en el hombre.
Constituye un aspecto del deseo; es la parte activa y dinámica, no la parte
sentimental-sensual; es la característica predominante de la Deidad.
Sin embargo, es interesante que los que estudian esoterismo
observen que este anhelo de salvar y sacrificarse, con el fin de redimir, obra
de distintas maneras en los diferentes esquemas planetarios. Cada Señor de Rayo
de un esquema, que se manifiesta por medio de un planeta, expresa este impulso
de diferente manera y cada manifestación es tan distinta de las otras, que lo
único que puede hacer el ser humano es presentir el método que existe en
nuestro propio planeta. Los iniciados saben que las características sicológicas
variables de las Vidas de rayo condicionan muy especialmente el método de
expresar el sacrificio en el transcurso de la manifestación. La gran corriente
de energía viviente que se manifiesta en el esquema evolutivo de nuestra Tierra
está condicionada por el temperamento, la actitud y la orientación de un
"Divino Rebelde". Sólo la rebelión produce dolor y tristeza, pero
dicha rebelión es inherente a, e innata en la Deidad de nuestro planeta,
"Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser". En
consecuencia, constituye una tendencia mayor que la del ente individual. Esta
verdad asombrosa respecto a la Vida planetaria, sólo puede expresarse en forma
velada mediante la simbología y en términos del pensamiento humano. Incluso en
esto, existe siempre un riesgo, pues los hombres interpretan lo que leen, oyen
y experimentan, relacionándolo con ellos mismos.
El Antiguo Comentario reza:
"Entró
en la vida y supo que era la muerte.
"Tomó
una forma y se entristeció porque era oscura.
“Se
obligó a salir del lugar secreto y buscó el lugar de la luz, y la luz le reveló
lo que menos buscaba.
"Esperaba
obtener permiso para regresar.
"Buscó
el Trono en lo alto y a Aquel que estaba sentado en él. Exclamó: ‘No buscaba
esto. Buscaba la paz, la luz, la libertad de servir, de demostrar mi amor y de
revelar mi poder. Aquí no hay luz. Aquí no hay paz. Dejadme regresar.'
"Pero
Aquel que estaba sentado en el Trono no volvió la cabeza. Parecía no escuchar
ni oír.
"Entonces
desde la esfera inferior de las tinieblas y del dolor, surgió una voz que
exclamó: ‘Aquí sufrimos. Buscamos la luz. Necesitamos la gloria de un Dios
entrante. [Sólo he hallado estas dos últimas palabras para poder expresar el
antiguo símbolo que estoy traduciendo.]
“Elévanos
a los Cielos. Entra, Oh Señor, en la tumba. Resucítanos a la luz y haz el
sacrificio.
‘Derriba
los muros de la prisión y penetra en el dolor.'
"El
Señor de la Vida retornó. No le agradó, de allí el dolor."
Las mismas condiciones que fusionan la ley del Sacrificio con el
dolor, la tristeza y la dificultad, existen también en los planetas Marte y
Saturno, pero no en los demás planetas. Quienes han leído detenidamente La
Doctrina Secreta y el Tratado sobre Fuego Cósmico, saben que la Tierra no es un
planeta sagrado. Sin embargo, Saturno, Marte y la Tierra, constituyen, de
manera esotéricamente curiosa, la personalidad de una maravillosa Vida de rayo,
cuya energía es de tercer rayo. Existen, como ya se ha especificado, siete
planetas sagrados, pero sólo diez esquemas planetarios y, en tres casos (los de
los tres rayos mayores), tres planetas constituyen la personalidad de cada Vida
de rayo. Algunos pensadores esotéricos creen que nuestro sistema solar incluye
doce planetas, pero su conclusión tiene una base. La personalidad de dicha Vida
de tercer rayo actúa por intermedio de los siguientes planetas:
1.
El cuerpo
mental se expresa por intermedio del planeta Saturno.
2.
El cuerpo
astral se expresa por medio del planeta Marte.
3.
El cuerpo
físico se expresa mediante el planeta Tierra.
La potencia de esta Vida es tal que requiere tres esquemas
completos -los tres están estrechamente aliados y son interdependientes- para
que ella pueda expresarse. Urano, Júpiter y Venus están similarmente aliados a
fin de manifestar o expresar una gran Vida.
Estos hechos constituyen un grandioso misterio y no niegan la
afirmación de que Venus tiene una relación particular e íntima con la Tierra.
Lo que se quiere subrayar es difícil de expresar, pero tiene gran importancia.
Permítaseme ser más explícito, empleando las siguientes afirmaciones:
1.
Sólo tres
esquemas planetarios son conscientes del dolor y la tristeza tal como
comprendemos estos términos; ninguno de ellos conoce tan bien o los siente
tanto como nuestro Logos planetario.
2.
El dolor y
la tristeza son el resultado de la rebelión y del divino descontento. El
instinto de perfeccionamiento, basado en el descontento, ha implicado
necesariamente el temperamento o la actitud planetaria que reconoce las
dualidades.
3.
Existe una
etapa que se debe alcanzar en la conciencia humana donde aquello que está
detrás de las dualidades -la etapa de unificación esencial- puede ser y será
reconocido.
4.
Cuando
esto tenga lugar, la conciencia de nuestra humanidad se fusionará con la
subyacente conciencia del todo, que no reconoce el dolor ni la tristeza y ha
quedado fuera de la comprensión que rige predominantemente la conciencia de las
tres grandes Vidas de nuestro sistema solar.
5.
Esta
verdad vagamente sentida se halla detrás del más elevado pensamiento
metafísico, por ejemplo, el de la Ciencia Cristiana (Christian Science), Unidad
(Unity), Ciencia Divina (Divine Science) y el énfasis puesto sobre la
unificación por el cristianismo y las escuelas esotéricas.
El instinto de perfeccionamiento mediante el sacrificio es
diverso.
Primero, el instinto por el mejoramiento individual que conduce al
egoísmo, a la codicia y lleva, a los que poseen mente materialista, a adquirir
posesiones materiales.
Segundo, el instinto de aliviar la mala situación de otras
personas, ante todo por el móvil egoísta (para evitar la angustia personal que
proporciona ver sufrir a otros) y, después, por el servicio puro y
desinteresado, que es una cualidad del alma.
Tercero, tenemos la dedicación activa y el total sacrificio del yo
inferior separado, mediante el poder de "permanecer en el ser
espiritual"; lógicamente significa haber alcanzado ese estado de
conciencia que trasciende lo que puede ser denominado simbólicamente el estado
de conciencia "Tierra, Saturno y Marte".
Sin embargo, no debe olvidarse que la contribución que se haga a
estas tres grandes Vidas planetarias, puesto que personifican preeminentemente
la Ley del Sacrificio mediante el dolor y la rebelión, contribuyó grandemente a
la totalidad y a enriquecer la suma total. Las unidades de vida divina y los
átomos de energía eléctrica que pasan a través de estos tres esquemas
planetarios están sujetos a ellos con el fin de adquirir esa sensibilidad
síquica que, de otra manera, sería imposible. Únicamente esas unidades de vida
que están predominantemente coloreadas por el tercer rayo de actividad, pasan
durante un tiempo a través de estos tres esquemas. Aquí hay un indicio de por
qué predominan las Mónadas de tercer rayo entre los hijos de los hombres. El
rayo de inteligencia activa, que se expresa por medio de los siete tipos de
rayo, es sobre todo el rayo al cual pertenecen la mayoría de las mónadas
humanas, especialmente en la actualidad. Por lo tanto, hallaremos que los tipos
sicológicos dados a continuación coloran el grueso de la humanidad, y que el
rayo de inteligencia activa se expresa a través de:
1.
La
voluntad, evoca el propósito divino.
2.
El amor,
expresa la cualidad divina.
3.
El
intelecto, refleja la intuición.
4.
El
conflicto, produce la armonía.
5.
El
conocimiento o la ciencia, conduce a la irradiación.
6.
El
idealismo, establece el canon divino.
7.
El ritual
u organización, manifiesta la Deidad.
Por lo tanto, hablando sicológicamente, cuando se haya obtenido un
mayor conocimiento de las energías que determinan el tipo de un hombre, por
ejemplo, un individuo cuya Mónada se presume que pertenece al tercer rayo, su
ego al cuarto rayo y su personalidad al séptimo, se designará como Tres, IV, 7.
Dentro de esta simple fórmula habrá diferenciaciones menores; una personalidad
de séptimo rayo puede tener un cuerpo mental de primer rayo, un cuerpo astral
de quinto, y un cuerpo físico de tercer rayo. La fórmula que la describiría
sería:
1
Tres, IV. 7 . 5
3
Esta interpretación significa:
Mónada tercer
rayo.
Ego cuarto
rayo.
Personalidad séptimo
rayo.
Cuerpo mental primer rayo.
Cuerpo astral quinto rayo.
Cuerpo físico tercer
rayo.
De acuerdo a la fórmula que antecede será útil para los
estudiantes hacer un análisis de sí mismos y de otros, y establecer sus
fórmulas personales, lo cual debe hacerse consultando conjuntamente sus
horóscopos. Esto será tratado más detalladamente después de haber considerado
las implicaciones astrológicas de los rayos en el siguiente tomo de esta serie.
Por lo tanto, la Ley del Sacrificio no puede ser eliminada del
esquema de nuestra Tierra, en lo que se refiere a las reacciones humanas y
subhumanas, respecto al pesar y al dolor, como tampoco puede ser eliminada de
los planetas Saturno y Marte. Es relativamente desconocida en los otros esquemas.
Bienaventuranza y Sacrificio son términos sinónimos en lo que concierne a
nuestro Logos solar y también para la mayoría de los Logos planetarios. Esto no
debe olvidarse. Los más evolucionados hijos de los hombres en la Tierra han
logrado, en ínfima medida, liberarse de las limitaciones impuestas por el pesar
y el dolor, y conocen el éxtasis del místico, la exaltación del iniciado, la
exquisita agonía del sacrificio o cualquier otro sentimiento llevado a la
sublimación. Cuando esto ha sido logrado, el mecanismo del sufrimiento y la
capacidad para registrar percepciones sensorias son trascendidas y,
momentáneamente, el hombre pasa al plano de la unidad, donde no existe dolor,
pena, rebeldía ni sufrimiento. Cuando el viviente y vibrante antakarana o
puente, ha sido construido, este "camino de escape" se convierte en
sendero normal de la vida. Entonces se evade automáticamente del dolor, pues
enfoca su conciencia en otro lugar. En los casos mencionados y donde el
antakarana no es un hecho consumado y establecido, el delgado filamento del
"camino de escape" parcialmente construido, al estar bajo una enorme
presión y excitación, surge violentamente como un trémulo haz de luz y toca
momentáneamente esa luz que es el Yo. De allí el éxtasis y la exaltación. Pero
esto no dura y no se repite conscientemente hasta no haber pasado la tercera
iniciación. Después de eso el "camino de escape" se convierte en el
"camino de la vivencia diaria" (traducción inadecuada de una oculta y
antigua frase). Luego se trasciende paulatinamente el sufrimiento, y los pares
de opuestos -placer y dolor- ya no dominan al discípulo.
Lo antedicho constituye el tema de la sicología esotérica y,
cuando se comprenda correctamente, explicará:
1.
La
influencia saturnina en la vida humana.
2.
La
cesación de la rebelión, o el fin de la influencia marciana.
3.
La
construcción del antakarana, que libera al hombre del control de la vida de la
personalidad.
4.
La
evocación de la conciencia grupal.
5.
La
consiguiente negación del dolor y el pesar.
6.
La entrada
en el Nirvana y el comienzo del verdadero Camino.
La Ley del Sacrificio significa también:
c. RENUNCIAR A LO ADQUIRIDO
Éste es el tema básico de El Bhagavad Gita. En este tratado sobre
el alma y su desarrollo, se enseña a "realizar la acción sin apegos",
estableciendo así las bases para posteriores renunciamientos que pueden
efectuarse sin dolor ni sentido de pérdida, porque se ha adquirido el poder,
latente siempre en nosotros, de desprendernos de las posesiones adquiridas.
Esta ley actúa de diversas maneras y sólo es posible indicar
algunas de las significaciones generales que contienen las principales
lecciones que debe aprender todo discípulo.
Primero, el alma debe desprenderse de la personalidad. Durante
épocas, ésta se ha identificado con el yo personal inferior y, por intervención
del mismo, ha adquirido experiencia y mucho conocimiento. Llegará el momento en
que ese medio "no será tan apreciado" por el alma, y se invertirán
sus respectivas posiciones. El alma ya no se identifica con la personalidad, pero
ésta se identifica con el alma y pierde su cualidad y posición separatista.
Todo lo que ha adquirido en el transcurso de largos siglos de lucha y
contienda, dolor y placer, desgracias y deseos satisfechos y todo lo que la
rueda de la vida, girando incesantemente, ha puesto en posesión del alma, Todo
debe ser abandonado. La vida del discípulo se convierte entonces en una serie
de desprendimientos, hasta haber aprendido la lección del renunciamiento.
La secuencia consiste en lograr, primero, el desapasionamiento,
luego, la discriminación y, finalmente, el desapego. Los discípulos deben
meditar sobre estas tres palabras, si alguna vez quieren cosechar los frutos
del sacrificio.
"Habiendo compenetrado los mundos con un fragmento de Mí
Mismo, Yo permanezco". Tal es el tema del esfuerzo del alma y tal es el
espíritu que debe subsistir en todo trabajo creador. En este pensamiento reside
la clave del símbolo de la Ley del Sacrificio -una cruz rosada con un pájaro
que vuela sobre ella. Ésta es la cruz amada (el rosado es el color del afecto),
y el pájaro (símbolo del alma) que vuela libre en tiempo y espacio.
Segundo, el alma también debe desprenderse, no sólo de su atadura
y adquisiciones logradas por el contacto con el yo personal, sino
definitivamente de su atadura con los otros yoes personales. Los discípulos
tienen que aprender a conocer a las personas únicamente en el plano del alma, y
aquí reside una dura lección para muchos discípulos. Pocos son los que se han
preocupado de sí mismos y lograron el desapego personal y no les interesa el
contacto con el yo personal inferior. Están aprendiendo a trascender todo eso,
o lo habrán trascendido en cierta medida, pero su amor por los hijos, la
familia, los amigos y los íntimos, es para ellos de suprema importancia, amor
que los mantiene prisioneros en los mundos inferiores. No se han detenido a
pensar que esa amor es primordialmente amor a las personalidades y sólo
secundariamente amor por las almas. Contra esta roca, muchos discípulos se
estrellan durante vidas, hasta que llega el momento en que por el dolor, el
pesar y las constantes pérdidas de lo que más quieren, su amor entra en una faz
nueva, superior y verdadera. Se elevan por encima de lo personal y vuelven a
encontrar -después de las pérdidas y el sufrimiento- a quienes ahora aman como
almas. Entonces se dan cuenta que en vez de perder han ganado, que sólo ha
desaparecido lo ilusorio, efímero y falso, adquiriendo al Hombre verdadero que
jamás volverán a perder.
Tal es el problema que frecuentemente deben enfrentar los padres
que se hallan en el Sendero del Discipulado y aprenden, por intermedio de sus
hijos, la lección que los liberará para recibir la iniciación. Retienen a sus
hijos, y por ser esto contrario a la ley de la naturaleza, les ocasionan
desastre. Éste es el máximo egoísmo. Sin embargo, si sólo pudieran saber y ver
correctamente, se darían cuenta que para retener hay que desapegarse y para
conservar hay que liberar. Tal es la ley.
Tercero, el alma debe también aprender a renunciar a los frutos, o
a lo adquirido, sirviendo, y a servir sin apegarse a los resultados, a los
medios, a las personas o a las alabanzas. Trataré esto más delante.
Cuarto, el alma debe también desprenderse del sentido de
responsabilidad por lo que otros discípulos puedan hacer. Algunos ávidos
servidores retienen a sus colaboradores y no quieren perder el dominio que
ejercen sobre ellos y sus actividades en el plano externo. Éste es un error
sutil que se oculta detrás de un sentido de virtuosa responsabilidad y adhesión
a los principios, tal como lo concibe el individuo, y la acumulada experiencia
del discípulo -que lógicamente es una experiencia incompleta. La relación que
existe entre los discípulos es egoica y no personal. Es el vínculo del alma, no
de la mente. Cada personalidad sigue su propio curso, debe hacerse cargo de sus
propias responsabilidades, cumplir su propio dharma, y agotar su propio karma,
la cual será responsable de sí misma ante su Señor y Maestro, el Alma. Y tendrá
que responder. ¿ Esto en sí, infiere separación y soledad? Sí, en lo que a las
actividades externas concierne. La única forma de llevar a cabo un trabajo
unido consiste en que los servidores colaboren desde el punto de vista del
vinculo subjetivo interno.
En esta época de la historia del mundo, de su periódica salvación
de las condiciones que están destruyendo la actual civilización, es necesario
que los aspirantes comprendan que la salvación debe llevarse a cabo bajo la Ley
del Sacrificio y que sólo puede lograrse una relativa unidad externa en estos
momentos. La mayoría de los servidores no poseen aún una visión suficientemente
clara, como para trabajar con perfecta unidad de propósitos y objetivos,
técnicas y métodos, o una completa comprensión y unicidad en el acercamiento.
Esta fluida y perfecta colaboración reside todavía en el futuro. Es
magníficamente posible establecer contacto y conexión internos basados en la
comprensión de la unidad de propósitos y en el amor del alma y, para ello,
todos los discípulos deben luchar y esforzarse. Debido a que predomina en esta
época la mente separatista, no es posible en el plano externo llegar a un
completo acuerdo sobre los detalles, métodos e interpretaciones de los
principios. La colaboración y las relaciones internas deben ser establecidas y
desarrolladas a pesar de las divergentes opiniones externas. Cuando el alma
mantiene ese vínculo interno y los discípulos se desprenden del sentido de
autoridad sobre los demás y de su responsabilidad por las actividades ajenas y,
al mismo tiempo, contribuyen mutuamente en el Trabajo Uno, entonces las
diferencias, las divergencias y los puntos d desacuerdo serán automáticamente
superados. Existen actualmente tres reglas de importancia para los discípulos:
Primero, no deben permitirse las divergencias en las recíprocas
relaciones internas, sino ha de permanecer intacta la integridad del grupo
interno de servidores.
Segundo, cumplir con el deber y desempeñar cada uno su tarea,
cargar con la propia responsabilidad y dejar que los condiscípulos hagan lo
mismo, libres del impacto del pensamiento y de la crítica. Los caminos y los
medios son muchos, y los puntos de vista varían en cada personalidad. El
fundamento del trabajo es amor hacia todos los hombres y servicio a la raza,
conservando al mismo tiempo un profundo amor interno hacia aquellos con quienes
se está destinado a trabajar. Cada alma progresa en el camino de la luz por
medio del servicio realizado, la experiencia adquirida, los errores cometidos y
las lecciones aprendidas. Eso debe ser necesariamente personal e individual.
Pero el trabajo es uno. El Sendero es uno. El amor es uno. La meta es una. Y
éstos son los puntos más importantes.
Tercero, mantener siempre en el trabajo esa actitud mental que
debe surgir de las dos reglas anteriores, seguidas fielmente. Los puntos de
vista y la conciencia del discípulo le pertenecen y, por lo tanto, son para él
correctos. Lo que le parece claro y de vital importancia no es, necesariamente,
del mismo valor o de la misma importancia para sus hermanos. Aquello que para
un discípulo puede ser un principio importante, otro más avanzado, con una
mente más capaz, puede interpretarlo como aspecto de un principio mayor y una
interpretación de un principio correcto y apropiado en determinado momento,
pero susceptible de ser aplicado en distinta forma en otro momento y por otra
mente. Bajo la Ley del Sacrificio estas tres reglas pueden interpretarse de la
manera siguiente:
1.
Abandonar
o sacrificar la antigua tendencia a criticar y a inmiscuirse en el trabajo de
otro y, así, conservar la integridad del grupo interno. Muchos planes para el
servicio han sido desviados y muchos trabajadores han sido también
obstaculizados por la crítica más que por cualquier otro factor.
2.
Abandonar
o sacrificar el sentido de responsabilidad por la acción de otros y,
particularmente, de los discípulos. Traten de que la propia actividad se ajuste
a la de ellos y, en la alegría de la lucha y por medio del servicio, las
diferencias desaparecerán y se logrará el bien general.
3.
Abandonar
el orgullo mental que considera correctas y verdaderas sus modalidades e
interpretaciones, y las de los demás, falsas y erróneas, lo cual conduce a la
separación. Adhesión al camino de integración, el del alma, no el de la mente.
Estas palabras son severas, pero constituyen las reglas por las
cuales los Instructores internos guían Sus actos y pensamientos, cuando
trabajan juntos y con Sus discípulos. La integridad interna es lógicamente un
hecho probado para ellos, pero no para los discípulos. Los Instructores
internos consideran detestables las diferencias externas. Cada uno da libertad
al otro para servir al Plan. Entrenan a Sus discípulos (sin distinción de
grado) para servir libremente al Plan, porque el mejor trabajo se realiza
cuando existe libertad y alegría más la fortaleza del amor interno-
colaborador. Ellos buscan la sinceridad y la disposición a sacrificar lo menor
cuando se percibe lo mayor. Están guiados por el espontáneo abandono de los
ideales largamente sustentados, cuando se presentan otros mejores y más
incluyentes. El sacrificio del orgullo y de la personalidad los impele a
colaborar cuando comprenden la vastedad del trabajo y la urgencia de la
necesidad. Es esencial que los discípulos aprendan a sacrificar lo no esencial,
para que el trabajo pueda ir adelante. Aunque no sea bien comprendido, las
variadas técnicas, métodos y procedimientos, son secundarios en comparación con
la gran necesidad mundial. Hay innumerables modalidades y puntos de vista,
experimentos y esfuerzos que fracasan o triunfan, y todos aparecen y desaparecen,
pero la humanidad permanece. Todos evidencian la multiplicidad de pensamientos
y experiencias, pero la meta permanece. Las diferencias existen siempre en la
personalidad. Cuando esta Ley del Sacrificio rija la mente, conducirá
inevitablemente a que los discípulos abandonen lo personal en bien de lo
universal y del alma, que no conoce separación ni diferencia alguna. Entonces
el orgullo, la perspectiva estrecha y miope, el placer de entrometerse (tan
caro a muchas personas) y la incomprensión del móvil, no impedirán la mutua
colaboración como discípulos, ni su servicio prestado al mundo.
2. La Ley del Impulso Magnético
Nombre Nombre
Nº Exotérico Esotérico Símbolo Energía
de Rayo
2 La Ley del im- La Ley de la Dos
esferas ígneas Energía
Radiante
pulso Mag- Unión
Polar. y un triángulo. El segundo Rayo ma-
nético. nifestando
Energía.
Sería bueno recordar que no estamos considerando ese aspecto del
segundo rayo que concierne particularmente a la forma y constituye el agente
coherente y magnético en cualquier forma determinada, sea átomo, hombre o
sistema solar. No nos referimos a la relación que existe entre las formas,
aunque se establece (como realmente es) por la energía de segundo rayo. Tampoco
nos ocupamos de considerar la relación del alma con la forma, ni la del Alma
Una con las innumerables formas, o la de un alma individualizada con la forma
que la aprisiona. Las leyes que estamos considerando se refieren enteramente a
la relación que existe entre las almas y la síntesis que subyace en las formas.
Rigen el contacto consciente establecido entre los múltiples aspectos del Alma
Una. He elaborado esta frase con mucho cuidado.
La Ley del Impulso Magnético rige la relación, la interacción, el
intercambio y la interpenetración entre los siete grupos de almas en los
niveles superiores del plano mental, el cual constituye la primera de las
mayores diferenciaciones de la forma. Sólo podemos estudiarlas inteligentemente
desde el ángulo de los siete grupos de rayo, ya que componen el aspecto
espiritual de la familia humana. Esta ley rige también la relación entre las
almas que, al manifestarse por medio de la forma, entran en mutua armonía. En
consecuencia, es una ley que concierne a la interrelación de todas las almas,
dentro de la periferia que los cristianos denominan "el Reino de
Dios". Por la correcta comprensión de esta ley el hombre llega a conocer
su vida subjetiva, a manejar el poder subjetivamente y a trabajar
conscientemente en y con la forma, mientras mantiene su polarización y su
conciencia en otra dimensión y actúa dinámicamente detrás de la escena. Dicha
ley concierne a esas actividades esotéricas internas que no se relacionan
primordialmente con la vida de la forma.
Esta ley es muy importante porque la Deidad Misma pertenece al
segundo rayo; pues el nuestro es un sistema solar de segundo rayo y por lo
tanto todos los rayos y los distintos estados o agrupaciones de conciencia y
todas las formas, dentro y fuera de la manifestación física, están coloreados y
dominados por este rayo y, finalmente, controlados por esta ley. La Ley del
Impulso Magnético es en el reino del alma lo que la Ley de Atracción en el
mundo de los fenómenos. En realidad, es el aspecto subjetivo de dicha Ley.
Constituye la Ley de Atracción cuando actúa en el reino de las almas, pero
debido a que funciona en esos niveles donde no existe la "gran herejía de
la separatividad", es difícil -con nuestras mentes activas y
discriminadoras- comprender sus implicaciones y significaciones. Dicha Ley
gobierna el reino del alma, y a ella responden también los Ángeles Solares, y
por su estímulo se abren los lotos egoicos. Podría quizás ser mejor comprendido
si la consideramos como:
a.
La
interacción impulsiva existente entre las almas en y fuera de la forma.
b.
La base
existente para el reconocimiento egoico.
c.
El factor
que produce la reorientación en los tres mundos.
d.
La causa
de la relación magnética que existe entre un Maestro y Su grupo, o un Maestro y
Su discípulo.
Se la denomina ocultamente "la Ley de la Unión Polar".
Cuando digo que esto implica la unión de los pares de opuestos, la fusión de
las dualidades y el maridaje de las almas, pronuncio palabras sin sentido o, en
el mejor de los casos, representan un ideal que está tan estrechamente ligado
con las cosas materiales en la mente del aspirante y vinculado con el proceso
del desapego (por el cual los discípulos trabajan con tanta vehemencia), que no
espero poder presentarles la verdad respecto a las almas y a su relación entre
sí.
Dicha ley rige también la relación del alma de un grupo con las
almas de otros grupos. Gobierna la interacción, interacción vital, pero que aún
no ha sido reconocida como potencia entre el alma del cuarto reino de la
naturaleza, el humano, el alma de los tres reinos subhumanos y análogamente el
alma de los tres reinos superhumanos. Debido a la parte preponderante que la
humanidad debe desempeñar en el gran esquema, o sea el Plan de Dios, ésta ley
determinará la ley de la raza. Sin embargo, esto no sucederá hasta que la
mayoría de los seres humanos comprendan algo de lo que significa actuar como
alma. Luego, cuando la humanidad obedezca a esta ley, actuará como transmisor
de luz, energía y potencia espirituales, para los reinos subhumanos, y
constituirá un canal de comunicación entre "lo que está arriba y lo que
está abajo"- Tal es el alto destino que tiene ante sí la raza.
Así como ciertos seres humanos, por medio de la meditación, la
disciplina y el servicio, han establecido definitivamente contacto con su
propia alma y pueden convertirse en canales para expresarla y ser
intermediarios para distribuir en el mundo la energía del alma, similarmente
los hombres y mujeres que tienden a vivir como almas, forman grupos de almas en
armonía con la fuente de provisión espiritual. Como grupo y desde el punto de
vista de la Jerarquía han establecido contacto y están en comunicación con el
mundo de las realidades espirituales. En cuanto el discípulo individual
estabiliza dicho contacto y aprende a alinearse con rapidez, entonces y no
antes, entra en contacto con el Maestro de su grupo y responde inteligentemente
al Plan; análogamente, el grupo coordinado de almas puede entrar en contacto
con ciertas grandes Vidas y Fuerzas de Luz como el Cristo y el Buddha. La unida
aspiración, consagración y devoción inteligente del grupo, eleva a los
individuos que lo componen a alturas imposibles de alcanzar por sí solos. El
estímulo grupal y el esfuerzo mutuo conducen al grupo a una intensa
realización, que no la lograrían de otra manera. En la misma forma en que la
Ley de Atracción, al actuar en el plano físico, unió a los hombres y mujeres en
un esfuerzo grupal, así la Ley del Impulso Magnético puede empezar a
controlarlos, cuando, repito, únicamente como grupo, constituyan en forma unida
canales para prestar servicio con total olvido de sí mismos.
Este pensamiento encierra la oportunidad inmediata que se abre
ante los grupos de aspirantes y personas afines de buena voluntad que existen
hoy en el mundo. Si trabajan juntos como grupos de almas pueden realizar mucho,
lo cual ilustra también el significado de que esta ley produce la unión polar.
Es necesario comprender que en este trabajo no puede haber ambición personal ni
espiritual. Tampoco se trata de establecer unión personal. Esto no se refiere a
la unión mística de las escrituras ni a la tradición mística. Mucho menos
significa alineamiento ni unión con el grupo de un Maestro, ni fusión con el
propio grupo interno de discípulos consagrados, ni con el propio Rayo de la
vida. Estos factores constituyen implicaciones preliminares y se aplican
individualmente. Les pido que reflexionen sobre esta frase. La unión que debe
establecerse es mucho más importante y vital, porque es una unión grupal.
Estamos tratando de llevar adelante un esfuerzo grupal de tal
magnitud que, en el momento apropiado, producirá, con acrecentado empuje, un
impulso potente y magnético que llegará a esas Vidas que vigilan a la humanidad
y a nuestra civilización y trabajan por intermedio de los Maestros de Sabiduría
y de la Jerarquía. Este esfuerzo grupal exigirá de Ellos una respuesta e
impulso magnético que unirá, por intermedio de todos los grupos aspirantes, las
Fuerzas influyentes y benéficas. Por medio del esfuerzo concentrado de estos
grupos mundiales (que subjetivamente constituyen el Grupo Uno>, la luz, la
inspiración y la revelación espiritual podrán ser liberadas con tal afluencia
de poder que efectuarán definidos cambios en la conciencia humana y ayudarán a
mejorar las condiciones de este mundo necesitado. Abrirá los ojos de los
hombres a las realidades fundamentales, hasta ahora sólo vagamente sentidas por
el público reflexivo. La humanidad misma debe aplicar los necesarios
correctivos, apoyándose en la fuerza de su propia sabiduría y fortaleza; sin
embargo, siempre se hallará detrás de la escena el conjunto de aspirantes
mundiales que trabajan silenciosamente al unísono, entre sí y con la Jerarquía,
manteniendo abierto el canal por el cual puede fluir la sabiduría, la fortaleza
y el amor necesarios.
Por lo tanto, tenemos en esta gran tarea las siguientes relaciones
y grupos, y son:
1.
Las
Fuerzas de la Luz y el Espíritu de Paz, Vidas personificadas y de gran potencia
grupal.
2.
La
Jerarquía planetaria.
3.
El Buddha.
4.
El Cristo.
5.
El Nuevo
Grupo de Servidores del Mundo.
6.
La
Humanidad.
Observarán que el Buddha enfoca en Sí Mismo las fuerzas
descendentes, mientras que el Cristo enfoca en Sí Mismo la demanda externa y
las aspiraciones espirituales de todo el planeta. Esto produce un alineamiento
planetario de gran poder. Si se realiza el trabajo necesario, podrán hacerse
los reajustes esenciales en el mundo. El éxito o el fracaso residen mayormente
en las manos de los hombres y mujeres que diseminados por el mundo, pero
espiritualmente unidos, constituyen lo que se denomina el Nuevo Grupo de
Servidores del Mundo.
La clasificación anterior nos aclara muy poco lo que implican las
palabras "La Ley de la Unión Polar". Todo el proceso concierne a la
conciencia, a los resultados conscientemente obtenidos y a los consiguientes
acontecimientos en el plano físico, lo cual depende de las realizaciones
conscientes de los hombres de buena voluntad que pertenecen o no, al Nuevo
Grupo de Servidores del Mundo.
Este trabajo, llevado a cabo con éxito y en forma inteligente,
posibilitará la introducción de una nueva relación entre la Jerarquía y el
género humano. Este esfuerzo podría señalar (y esperamos que así sea) el
principio de un nuevo tipo de trabajo mediador, llevado adelante por un grupo
de servidores salvadores que se está entrenando para establecer ese grupo que,
eventualmente, salvará al mundo bajo la Ley del Sacrificio. Sin embargo, este
trabajo de mediación incluye el reconocimiento de la Ley del Impulso Magnético
y el deseo de comprenderla y de colaborar con Quienes la manejan. Por su
intermedio y por la correcta comprensión de la Ley, seria posible establecer la
unión necesaria entre las almas liberadas (que son en sí mismas el símbolo del
Alma de todas las formas) y las almas aprisionadas. Gran parte del éxito de
este esfuerzo planeado depende del alcance intelectual de los miembros del
Nuevo Grupo de Servidores del Mundo en conexión con la técnica necesaria.
Dependerá también de la voluntad que tengan para aceptar la idea de la
oportunidad, y de su disposición para trabajar de acuerdo con las líneas
indicadas. No tienen la garantía de la exactitud de lo expuesto respecto a la
importancia de este período, ni poseen conocimiento personal de la situación
tal como se la describe aquí. Algunos ni siquiera saben que existe una
Jerarquía que vigila, pero son almas consagradas y altruistas y, como tales,
pertenecen al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Si pueden aspirar, orar,
meditar y servir, enfocándose al unísono con los demás servidores, la salvación
de la humanidad se llevará a cabo con más rapidez que nunca, y muchos
responderán a este llamado.
Para el discípulo individual la significación de la Ley del
Impulso Magnético y las relaciones correspondientes en su propia vida deben ser
también clasificadas:
1. El mundo de las almas en los niveles mentales superiores.
2.
El Maestro
de su grupo.
3.
El ángel
solar.
4.
El
discípulo aspirante que se halla en los niveles mentales inferiores.
5.
La
personalidad integrada, causa frecuente de dificultades.
6.
Los
aspirantes y los asociados circundantes.
Será de utilidad que los estudiantes recuerden estas analogías,
porque pueden liberarlos frecuentemente de las limitaciones de sus vidas y
obtener una mayor y verdadera comprensión de los acontecimientos más
importantes, cuando observan que sus insignificantes vidas son sólo el reflejo
de factores mayores y más trascendentales.
Es conveniente recordar que en el plano de la existencia del alma
no hay separación ni existe "mi alma y tu alma". Sólo en los tres
inundo de la ilusión y de maya pensamos en términos de almas y cuerpos. Ésta es
una verdad oculta muy repetida y conocida, pero la repetición constante de una
verdad bien conocida, sirve a veces para hacer comprender su exactitud.
La segunda ilustración que quizás aclare más el significado y el
propósito de esta ley, que será de profundo interés para los esotéricos, se
halla conectada al símbolo que especifica esta ley en los registros sagrados y
en los archivos de la Logia. Es el símbolo del triángulo y las dos esferas de
fuego. Esto no sólo tiene un significado planetario y cósmico, sino también una
relación muy definida con el desarrollo individual (en el cuerpo físico) de la
vida espiritual del discípulo. Permítaseme explicarlo en forma más sencilla.
Los estudiantes saben que en la cabeza existen dos centros: ajna y coronario
-dos esferas de fuego que simbolizan la conciencia ígnea del alma y no la
conciencia animal del cuerpo.
Estos dos centros (exteriorizados por dos glándulas, la pineal y
el cuerpo pituitario) vibran, se vivifican y entran en intensa actividad por
medio del servicio, la meditación y la correcta aspiración. Con el tiempo se
establece una línea de contacto entre ambos, que aumenta su poder. Existe
también otra línea de saliente poder ígneo que se dirige hacia la parte
superior de la columna vertebral. A medida que la vida del alma se fortalece,
aumenta la radiación de los centros y se establece la periferia de su esfera de
influencia, creando un campo magnético dual. Hablando en forma esotérica, son
"impelidos magnéticamente el uno hacia el otro" y hacia la energía acumulada
que se encuentra en la columna vertebral y localizada en los cinco centros a lo
largo de la misma. Oportunamente la interacción es can poderosa que un
triángulo de fuerza aparece dentro del radio del campo magnético, y este
triángulo de luz, de fuego viviente, une los tres "centros laya".
Entonces el símbolo se completa y esto indica que el discípulo es controlado
por la parte subjetiva de su naturaleza. Lo rige la Ley del Impulso Magnético
(tal como lo demuestra la vinculación de los centros de la cabeza), y los dos
aspectos de su naturaleza, el superior y el inferior, se unen y constituyen los
dos polos que a él le conciernen. Así se produce la unión polar.
El tema de esta interacción magnética contiene material para
pensar, e indica el método de servir en forma grupal e individual. A medida que
los aspirantes individuales se olvidan de sí mismos al servir y llegan a ser
indiferentes a las demandas y exigencias de la personalidad, aprenden a valorar
el profundo y duradero espíritu de confianza, alegría y amor mutuos y también a
trabajar unidos de todo corazón, para ayudar al mundo y ayudar a la Jerarquía.
3. La Ley del Servicio
Nombre Nombre
Nº Exotérico Esotérico Símbolo Energía de Rayo
3. La Ley del La Ley del agua y El hombre con La energía que afluye
Servicio de
los peces un cántaro de del Sexto Rayo.
agua. Vida vivificadora.
Llegamos así a considerar la tercera Ley del Alma que rige toda la
actividad del alma. Es la Ley del Servicio. Sin embargo, antes de entrar a
dilucidar este tema, trataré de exponer tres cosas que merecen cuidadosa
atención:
Primero, el resultado de todo contacto efectuado en la meditación
y la medida de nuestra realización, estarán determinados por el consiguiente
servicio prestado a la raza. Si hay correcta comprensión, habrá necesariamente
correcta acción.
Se ha establecido anteriormente que las tres grandes ciencias que
tendrán preponderancia en la Nueva Era y llevarán a la humanidad de lo irreal a
lo real y de la aspiración a la realización, son:
1.
La ciencia
de la Meditación, la futura ciencia de la mente.
2.
La ciencia
del Antakarana, o la ciencia de erigir el puente, entre la mente superior y la
inferior.
3.
La ciencia
del Servicio, definida técnica de unificación. Consideraremos ahora los amplios
delineamientos generales de esta ciencia, porque es el principal factor
liberador en la vida del discípulo.
Segundo, esta Ley del Servicio no puede ser evadida. Eludirla trae
el consiguiente castigo, si se hace conscientemente. La capacidad de servir
marca una definida etapa de progreso en el Sendero y, hasta no llegar a esa
etapa, no puede prestarse un servicio espontáneo, brindado con amor y guiado
por la sabiduría. Hasta ese momento lo único que habrá serán buenas
intenciones, diversidad de móviles y frecuente fanatismo. Esto lo dilucidaré
más adelante.
Esta ley consiste en imponer sobre el ritmo planetario ciertas
energías e impulsos que emanan de ese signo del zodíaco hacia el cual nos
dirigimos firmemente. Por lo tanto, no hay escapatoria. El efecto de esta fuerza,
en algunos países, regimenta a las masas en tal forma que el individuo sirve al
grupo debido a una negación forzada de su yo personal. Sus propias ideas,
bienestar personal e individualidad, están subordinados al todo y queda
relativamente inutilizado en lo que respecta al desarrollo de su alma. Está
obligado voluntariamente o no, a conformarse con las condiciones del grupo.
Ésta es una de las manifestaciones inferiores del impacto de esta ley sobre la
conciencia humana. En su expresión más elevada tenemos el servicio prestado en
el planeta por la Jerarquía de Maestros a todos los reinos de la naturaleza.
Hay una gran diferencia entre estas dos expresiones extremas, pero ambas son
similarmente producidas por la respuesta (una prestada conscientemente y la
otra dirigida inconscientemente) a la Ley del Servicio.
Tercero, esta Ley del Servicio la expresó plenamente, por primera
vez, el Cristo hace dos mil años. Fue el precursor de la era acuariana y de
allí el constante énfasis puesto sobre el hecho de que Él era el "agua de
la vida", el "agua viviente" que los hombres necesitaban. Por
eso el nombre esotérico de esta ley es el agua y los peces". La era
pisciana preparó lenta, muy lentamente, el camino para la divina expresión del
servicio, que será la gloria de los siglos venideros. Hoy el mundo está
llegando firmemente a comprender que "ningún hombre vive para si mismos'
que sólo cuando el amor, sobre el cual se ha escrito y hablado tanto, se
exterioriza como servicio, el hombre puede estar a la altura de su capacidad
innata.
El signo de la era acuariana representa a un hombre que lleva
sobre sus hombros un cántaro de agua que rebalsa sobre todo y todos y, sin
embargo, se mantiene lleno. El signo de la Ley del Servicio es muy similar al
de la era acuariana, pero la diferencia reside en que el hombre está
perfectamente equilibrado en forma de cruz, con los brazos extendidos y el
cántaro de agua sobre la cabeza. Una real significación reside en esta
diferencia. El cántaro de agua sobre los hombros significa la obligación de
servir. No es fácil servir. Recientemente el hombre comienza a aprender a
servir. El cántaro de agua sobre la cabeza del hombre, que ha permanecido en la
cruz del sacrificio durante tanto tiempo, que tal posición ha llegado a ser
para él perfectamente natural, indica que la cruz que lo ha sostenido también
durante tanto tiempo, ha desaparecido. El hombre con el cántaro sobre la cabeza
indica aplomo, ecuanimidad y equilibrio. La comprensión de la Ley del Impulso
Magnético lo ha preparado para este equilibrio. Ésta es la ley de la Unión
Polar y su símbolo el originador del signo zodiacal de la constelación de Libra
-equilibrio y servicio. Éstas son dos expresiones de la Divinidad que, en la
actualidad, representan para el hombre el siguiente gran objetivo.
El servicio generalmente se interpreta como algo muy deseable,
pero raras veces se comprende cuán difícil es servir. Implica sacrificar
tiempo, todo aquello que nos interesa y las propias ideas; requiere un trabajo
excesivamente arduo, porque necesita un esfuerzo deliberado, sabiduría
consciente y habilidad para trabajar sin apego. Estas cualidades no las logra
fácilmente el aspirante común; sin embargo, la tendencia a servir es una
actitud que posee hoy una vasta mayoría de personas en el mundo. Tal el éxito
obtenido por el proceso evolutivo.
A menudo se considera que servir consiste en lograr que las
personas adopten el punto de vista de aquel que sirve, porque para el seudo
servidor es bueno, verdadero y útil y, lógicamente, creerá que será bueno,
verdadero y útil para todos. Muchos creen que servir es darle algo al pobre, al
afligido, al enfermo y al desgraciado, porque consideran que deben ayudarlos,
sin comprender que esta ayuda se ofrece primordialmente porque se sienten
incómodos ante las condiciones afligentes y, por lo tanto, deben esforzarse por
mejorar tales condiciones a fin de sentirse nuevamente cómodos. Esta forma de
prestar ayuda, alivia el propio malestar, aunque no logre liberar ni aliviar a
los que sufren.
El servicio demuestra con frecuenta un temperamento preocupado o
superactivo, o bien una disposición de autosatisfación que lleva a su poseedor
a realizar ingentes esfuerzos para cambiar las condiciones y convertirlas en lo
que él cree que deben ser, obligando así a las personas a estar de acuerdo con
lo que el servidor cree que debe hacerse.
También el servicio puede surgir del deseo fanático de seguir los
pasos del Cristo, el gran Hijo de Dios que "hizo el bien" y dio el
ejemplo para que siguiéramos Sus pasos. Por lo tanto estas personas sirven por
el sentido de obediencia y no por el sentimiento espontáneo de exteriorizarse
hacia el necesitado. Allí no existe esa cualidad esencial de prestar servicio,
y todo se reduce a tentativas. El servicio puede similarmente efectuarse por un
profundo y arraigado deseo de alcanzar la perfección espiritual, considerada
una de las facultades necesarias para el discipulado, y el que quiere llegar a
ser un discípulo debe servir. Esta teoría es correcta, pero carece de la
sustancia viviente del servicio. El ideal es correcto, verdadero y meritorio,
pero el móvil que subyace en él es completamente erróneo. El servicio puede ser
prestado porque está de moda y se ha convertido en una costumbre el estar
ocupado haciéndolo de algún modo. La marea sube. Todo el mundo sirve
activamente en sociedades de beneficencia, en empresas filantrópicas, en la
Cruz Roja, en instituciones de elevación cultural y en la tarea de aliviar las
malas condiciones del mundo. Servir está en boga. Servir da la sensación de
poder, conquista amigos y es una forma de actividad grupal y, con frecuencia,
beneficia mucho más al servidor (en el sentido mundano) que al servido.
Sin embargo, a pesar de los móviles erróneos y las falsas
aspiraciones, se presta un constante y espontáneo servicio. La humanidad va
hacia una correcta comprensión de lo que significa servir; cada vez responde
más a esta nueva ley y está aprendiendo a reaccionar a la voluntad de esa gran
Vida que se impone constantemente y anima a la constelación de Acuario,
análogamente a como el Logos solar lo hace con nuestro sistema solar, y el
Logos planetario con nuestro planeta Tierra.
En la actualidad el servicio es la principal idea que debe ser
captada, porque (al captarla) nos abrimos ampliamente a las entrantes nuevas
influencias. La Ley del Servicio es la expresión de la energía de una gran Vida
que, en colaboración con "Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos
nuestro ser", está sometiendo a la familia humana a ciertas influencias y
corrientes de energía que producirán oportunamente tres cosas:
1.
Despertarán
el centro coronario de todos los aspirantes y discípulos.
2.
Capacitarán
a la humanidad, emocionalmente polarizada, a enfocarse en la mente en forma
inteligente.
3.
Transferirán
la energía del plexo solar al corazón.
Este desarrollo que podríamos denominar "la conciencia del
corazón" o el desarrollo del verdadero sentimiento, es el primer paso
hacia la percepción grupal. Esta percepción e identificación con el aspecto
sensorio de todos los grupos, es la cualidad que conduce a prestar servicio, el
cual debe prestarse como lo hacen los Maestros, y e Cristo nos lo demostró en
Galilea.
a. CIERTAS PREGUNTAS RESPECTO AL SERVICIO
El servicio que hoy se presta es lo que es, porque constituye la
respuesta de los hombres a estas nuevas influencias acuarianas que se registran
actualmente en el cuerpo astral, a través del plexo solar. Esto explica por qué
gran parte del servicio prestado ahora en el mundo, es de naturaleza emocional
y responsable del odio engendrado por quienes reaccionan sensiblemente al
sufrimiento y, debido a su identificación emocional con el sufrimiento, culpan
a una persona o grupo de las penosas condiciones enfrentadas. También es
responsable de la insuficiencia de gran parte de lo que se realiza ahora para
aliviar las condiciones insuficientes desde el elevado punto de vista del alma.
Sin embargo, cuando el servicio constituye la respuesta mental a
la necesidad humana, todo el problema se aparta del velo de la ilusión y del
valle del espejismo mundiales. Entonces el impulso de servir se registra en el
centro cardiaco y no en el plexo solar, y cuando esto se generalice tendremos
una demostración más feliz y exitosa del servicio.
En este tratado procuro expresarme en forma muy práctica, pues la
nueva ciencia del servicio debe tener una base sólida y una comprensión
sensata. Quizás la forma más simple para poder tratar un tema tan nuevo y, sin
embargo, tan trillado, es formulando ciertas preguntas y contestando tan
completa y concisamente como sea posible.
1.
¿Cómo se
define la palabra "servicio"?
2.
¿ Cuál es
el campo de esta ciencia, y por qué la denominamos ciencia?
3.
¿ Cuáles
son las características del verdadero servidor?
4.
¿ Qué
efecto tiene el servicio sobre:
a.
la mente?
b.
las
emociones?
c.
el cuerpo
esotérico?
5.
¿
Comprueba esta ciencia que los siete tipos de rayo emplean métodos distintos
para servir?
Estas preguntas me permitirán hacer tres cosas:
1.
Demostrar
en mis respuestas que el servicio no es un sentimiento ni un ideal, sino un
efecto y, al mismo tiempo, un procedimiento científico.
2.
Señalar la
necesidad actual de comprender correctamente la técnica que, cuando sea
aplicada por el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, conducirá a la humanidad
al mundo del verdadero significado y de los valores reales. Trataré de
demostrar cómo trabajará el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.
3.
Dar una
idea de la forma en que ciertos grupos de Maestros de Sabiduría prestan hoy
servicio en nuestro planeta.
Responderé a estas preguntas una por una
¿Cómo se define la palabra "Servicio"?
Definir esta palabra no es fácil. Se ha intentado infinidad de
veces definirla de acuerdo al conocimiento que posee la personalidad. En forma
breve, el servicio puede definirse como el efecto espontáneo del contacto con
el alma, el cual es tan definido y estable que la vida del alma puede afluir al
mecanismo que el alma debe obligatoriamente emplear en el plano físico. Así
puede expresarse la naturaleza de esa alma en el mundo de los asuntos humanos.
El servicio no es una cualidad ni una acción, tampoco una actividad que la
gente debe realizarla esforzadamente, ni un método para salvar al mundo. Debe
captarse con claridad esta diferencia, de lo contrario será errónea la actitud
que adoptemos respecto a esta trascendental demostración del éxito que ha
obtenido la humanidad en el proceso evolutivo. Servir es una manifestación de
la vida. Es un anhelo del alma y es tanto un impulso evolutivo del alma como el
instinto de autopreservación, o la reproducción de la especie es la
demostración del alma animal. Éste es un enunciado de gran importancia. Es un
instinto del alma, si podemos emplear una expresión tan inadecuada y, por lo
tanto, innato y peculiar al desarrollo del alma. Constituye la característica
sobresaliente del alma, así como el deseo es la característica sobresaliente de
la naturaleza inferior. Es un deseo grupal, así como en la naturaleza inferior
existe el deseo personal. Es el impulso hacia el bien grupal. Por lo tanto, no
puede ser enseñado ni impuesto sobre persona alguna como evidencia deseable de
la aspiración, que actúa desde afuera y está basada en la teoría del servicio.
Es sencillamente el primer efecto verdadero que se evidencia en el plano
físico, de que el alma comienza a expresarse externamente.
Ni la teoría ni la aspiración harán ni podrán hacer de un hombre
un verdadero servidor. ¿ Por qué se demuestra tanta actividad para prestar
servicio en el mundo?
Sencillamente porque la vida, las palabras y los hechos del primer
gran Servidor del Mundo, Aquel que vino a demostrar con toda claridad lo que es
esencialmente el servicio, han producido lógicamente efectos, y los hombres
intentan hoy ansiosamente imitar Su ejemplo, sin comprender que por la
imitación no obtendrán resultados verdaderos, sino que sólo llegarán a ver las
posibilidades existentes.
Estas leyes del alma (y la Ley del Servicio no es una excepción),
se manifiestan inevitablemente de dos maneras. Primero, tienen efectos sobre el
individuo. Esto sucede cuando se ha hecho en forma definida contacto con el
alma y su mecanismo comienza a responder. Se evidencia ya entre los estudiantes
esotéricos diseminados en el mundo, pues han llegado al punto en que el
verdadero servidor puede salir de sus filas y demostrar que ha establecido
contacto con el alma. Segundo, las leyes del alma comienzan a producir un
efecto grupal en la humanidad y a influir en la raza de los hombres en su
totalidad. Este efecto tiene un parecido con el reflejo de la conciencia
superior en la naturaleza inferior, por eso, en la actualidad, se busca con
tanto ahínco dónde poder servir y se realizan tantos esfuerzos filantrópicos.
Sin embargo, todo ello está profundamente coloreado por la personalidad y, con
frecuencia, produce mucho daño, porque la gente procura imponer sus ideas sobre
cómo servir y también sus técnicas personales a otros aspirantes. Quizás sean
sensibles a la impresión, pero interpretan erróneamente la verdad y son
influidos por los objetivos de la personalidad. Deben aprender a poner el
énfasis sobre el contacto con el alma y familiarizarse con la vida egoica y no
sobre el aspecto forma del servicio. Quisiera pedirles a quienes responden a
estas ideas y son sensibles a la impresión del alma (que interpretan a menudo
erróneamente la verdad y son influidos por los objetivos de la personalidad)
que pongan el énfasis sobre el contacto con el alma y no en el aspecto físico
del servicio. La actividad del aspecto físico realiza la ambición personal, y
los envuelve en el espejismo del servicio. Al poner cuidadosa atención en lo
esencial del servicio -el contacto con el alma-, éste será expresado en forma
espontánea, en líneas correctas y dará muchos frutos. El servicio altruista y
la profunda afluencia de la vida espiritual demostrada últimamente en el
trabajo mundial, es un esperanzado indicio.
¿ Cuál es el campo de esta ciencia y por qué la denominamos
ciencia?
El próximo punto que se considerará es el campo donde se presta el
servicio y su naturaleza como ciencia. El campo de servicio se manifiesta ante
todo como la vida del espíritu, que actúa dentro de la órbita de la propia
naturaleza del hombre. Lo primero que debe hacer el alma cuando ha establecido
contacto y el hombre lo reconoce en su conciencia cerebral, debido a la
impresión activa de la mente, es lograr que él sea consciente de que constituye
un principio viviente de la divinidad, y luego prepare su triple naturaleza
inferior para someterla automáticamente a la Ley del Sacrificio. Entonces no
obstaculizará la vida que debe fluir y fluirá a través de aquélla. Ésta es la
primera y más difícil tarea que desempeñan actualmente los aspirantes del
mundo. ¿ No significa esto, acaso, el grado de evolución alcanzado por la
mayoría? Cuando el ritmo de esta ley se ha impuesto, el impulso natural del
hombre encarnado es llegar a ser una expresión del alma, y cuando este ritmo
puede establecerse como diaria expresión natural, el hombre empieza a
"permanecer en el ser espiritual" y la vida que fluye a través de él,
suave y naturalmente, ejercerá un efecto sobre su medio ambiente y sus
asociados. Entonces este efecto puede denominarse vida de servicio
Se ha puesto demasiado énfasis sobre el proceso por el cual la
naturaleza inferior debe ser subyugada a la Ley del Servicio superior, y se ha
desarrollado la idea del sacrificio, en sus peores implicaciones. Esta idea
hace resaltar el necesario e inevitable choque que existe entre la naturaleza
inferior que actúa bajo sus propias leyes, y los aspectos superiores que actúan
bajo las leyes espirituales. La palabra sacrificio es muy apropiada cuando adquiere
grandes proporciones el sacrificio de lo inferior a lo superior. Hay
sacrificio, hay sufrimiento y hay un doloroso proceso de desapego, y también
hay el prolongado esfuerzo de permitir que la vida fluya, mientras que la
personalidad constantemente interpone una barrera y una obstrucción tras otra.
Esta etapa y esta actitud pueden ser observadas con simpatía y comprensión,
pues muchas personas poseen tanta teoría respecto al servicio y su expresión,
que no prestan servicio alguno ni captan comprensivamente el período de dolor
que precede siempre a un mas amplio servicio. Las teorías obstruyen el camino
hacia la veraz expresión y cierran la puerta a la verdadera comprensión. El
elemento mente es demasiado activo.
Cuando el yo personal inferior se subordina a los ritmos
superiores y obedece a la nueva Ley del Servicio, entonces la vida del alma
comienza a fluir a través del hombre y llega a los demás; el efecto que produce
en su familia y en su grupo inmediato se demuestra en real comprensión y en
prestar verdadera ayuda. A medida que se aplique esa corriente de vida afluirá
con más fuerza y se extenderá desde el pequeño grupo familiar circundante hasta
quienes se hallan en las inmediaciones. Entonces se hace posible una amplia
serie de contactos hasta que, oportunamente (si han vivido varias vidas
influidos por la Ley del Servicio), el efecto de la vida afluyente puede llegar
a ser nacional y mundial. Pero esto no debe ser planeado y tampoco se luchará
para imponerlo como un fin en sí mismo. Será una expresión natural de la vida
del alma, adquiriendo forma y orientación de acuerdo al rayo a que pertenece el
hombre y a la expresión de su vida pasada, y estará coloreada y ordenada por
las condiciones ambientales -de tiempo, período, raza, edad. Será una corriente
viviente y una dación espontánea, y la vida, el poder y el amor demostrados,
provenientes de los niveles del alma, tendrán una fuerza poderosa y atractiva
sobre las unidades del grupo con las cuales el discípulo puede entrar en
contacto en los tres mundos de expresión del alma. No existen otros mundos,
actualmente, donde el alma pueda expresarse a sí misma. Nada puede impedir o
detener el poder de esta vida de servicio natural y amoroso, excepto en esos
casos en que se entromete la personalidad. El servicio, tal como lo entienden
los Instructores del aspecto interno de la vida, es tergiversado y alterado y
luego se convierte en intromisión; se trasforma en ambición; se realiza el
esfuerzo a fin de que otros sirvan en la forma que nosotros creemos que debe
servirse, y se trueca en amor al poder, que obstaculiza el verdadero servicio
en vez de convertirlo en amor a nuestros semejantes. Existe una etapa peligrosa
en toda vida cuando se capta la teoría del servicio y se reconoce la ley
superior; entonces la cualidad imitadora de la personalidad, su naturaleza
simiesca y el anhelo que proporciona la aspiración de grado superior, pueden
fácilmente confundir la teoría con la realidad, y las acciones externas de la
vida de servicio con la natural y espontánea afluencia de la vida del alma a
través de su mecanismo de expresión.
Es necesario poseer una constante y creciente sutileza para poder
discernir, y a todos los estudiantes consagrados se los exhorta hoy a hacer un
balance de sí mismos. Enfrentan un nuevo ciclo de servicio y deben beneficiarse
de un nuevo día de oportunidad. Existe la gran necesidad de permanecer en el
ser espiritual; donde existe este equilibrio permanente, no habrá necesidad de
que otros los inciten a servir. Dejen que las "Fuerzas de la Luz"
afluyan, y las filas de los servidores del mundo aumentarán rápidamente.
Permitan que el "Espíritu de Paz" utilice la naturaleza inferior como
instrumento y reinará paz y armonía en el campo del servicio personal. Permitan
que el "Espíritu de Buena Voluntad" domine nuestras mentes y no habrá
lugar para la crítica ni se difundirán las discusiones destructivas. Por esta
razón, y con el objeto de desarrollar un grupo de servidores que puedan
trabajar con fines verdaderos y espirituales, debe acentuarse ampliamente la
necesidad de ser Inofensivos. La inofensividad prepara el camino para que
afluya la vida; elimina las obstrucciones que impiden la libre afluencia del
amor, y es la llave que libera la naturaleza inferior de las garras de la
ilusión mundial y del poder de la existencia fenoménica.
Hemos expresado la creencia de que una de las principales ciencias
de la era venidera se erigirá alrededor de la prestación de un servicio activo.
Hemos empleado la palabra "ciencia", pues el servicio, como cualidad
espiritual, será rápidamente reconocido como expresión fenoménica de una
realidad interna, y cuando se comprenda correctamente lo que significa servir,
se revelarán muchas cosas sobre la naturaleza del alma. Servir es un método que
produce resultados fenoménicos externos y tangibles en el
plano físico; llamo la atención sobre esto porque evidencia su
cualidad creadora. Por virtud de esta cualidad creadora, el servicio
eventualmente se considerará una ciencia mundial. Es un anhelo, un impulso y
una importante energía creadora. Esta cualidad creadora ha sido ya vagamente
reconocida en el mundo de los asuntos humanos con diversos nombres, tal como la
ciencia del entrenamiento vocacional. Ya se reconoce el impulso proveniente de
la correcta comprensión y el estudio de las relaciones sociales. Se están
realizando muchas investigaciones sobre estas mismas líneas en conexión con la
criminología y el correcto manejo de la juventud de las naciones, o de grupos
nacionales.
El servicio es, por excelencia, la técnica de las correctas
relaciones grupales, sea la correcta orientación de un niño antisocial en una
familia, la inteligente asimilación del agitador de un grupo, el manejo de los
grupos antisociales de nuestras grandes ciudades, la técnica correcta a emplear
en la conducción de los niños en nuestros centros educativos, o la relación
existente entre las religiones, entre los partidos políticos o entre las
naciones. Todo esto forma parte de la nueva y creciente Ciencia del Servicio.
La imposición de esta ley del alma traerá oportunamente la luz a un mundo
perturbado y liberará las energías humanas hacia la correcta dirección. Sólo es
posible dar breves indicaciones sobre esto. El tema es demasiado vasto pues
incluye el despertar de la conciencia espiritual, con sus correspondientes
responsabilidades, y el amalgamamiento del individuo en un grupo
espiritualmente despierto; implica también la imposición de un ritmo nuevo y
más elevado en los asuntos mundiales. Constituye en consecuencia un esfuerzo
científico definido y merece la atención de las mejores mentalidades. Con el
tiempo demandará también el esfuerzo consagrado de los discípulos mundiales.
¿Cuáles son las características del verdadero servidor?
Estas características pueden describirse fácil y brevemente. No
son exactamente lo que se nos ha hecho creer. No me refiero aquí a las
cualidades requeridas para hollar el Sendero del Discipulado o el Sendero de
Probación. Son bien conocidas y constituyen verdades trilladas de la vida
espiritual y el campo de batalla o el "kurukshetra", para la mayoría
de los aspirantes. Aquí nos ocuparemos de esas cualidades que surgirán cuando
el hombre actúe impelido por la Ley del Servicio, y aparecerán cuando se
convierta en un verdadero canal para la vida del alma. Tres serán sus principales
características:
1.
Como es de
esperar, se caracterizará por su inofensividad, y la abstención de actos y
palabras que puedan ser mal interpretadas. No dañará al grupo mediante palabras
o sugerencias, indirectas e insinuaciones que expresan verbalmente
disconformidad. Observen que no digo "que dañará al individuo". Es
innecesario recordar a quien trabaja de acuerdo a la Ley del Servicio, que no
debe perjudicar a individuo alguno, pero cuando actúa bajo un excesivo estímulo
espiritual e intensa aspiración, se ha de recordar a menudo que debe demostrar
inofensividad grupal.
2.
La segunda
característica consistirá en dejar a los demás servir como mejor les parezca,
pues sabe que la vida que fluye a través del servidor individual debe tener
salida y hallar sus propios canales; dirigir esas corrientes sería peligroso y
podría impedir la realización del servicio designado. El servidor orientará su
esfuerzo en dos direcciones:
a.
En ayudar
a los demás a "permanecer en el ser espiritual", así como él lo está
aprendiendo.
b.
En ayudar
al individuo para que preste servicio en el campo elegido y como desea hacerlo
y no como cree que debería efectuarlo quien lo ayuda y observa.
Aquí se debe aclarar un punto. La tarea de quienes actúan de
acuerdo a la Ley del Servicio no la llevan a cabo primordialmente con ese grupo
que trabaja hoy en el mundo bajo el efecto de la respuesta general a la que ya
me he referido. Tales efectos pueden ser fácilmente clasificados como
actividades que, en conjunto, constituyen las instituciones filantrópicas, los
experimentos educativos o los movimientos sociales en la vida de la comunidad.
Los que responden a esto son legión, y la voluntad para servir de esta manera
específica no requiere estimulo alguno, lo cual se evidenció definidamente en la
admirable respuesta a las diversas y recientes campañas de beneficencia. El
nuevo tipo de servidor deberá trabajar con quienes están estableciendo contacto
con el alma y, por lo tanto, pueden trabajar regidos por la entrante nueva Ley
acuariana, centralizados en la capacidad de permanecer no sólo en el ser
espiritual, sino unidos a los demás trabajando subjetiva, telepática y
sintéticamente. Esta diferencia merece cuidadosa atención, pues fácilmente hará
un esfuerzo inútil si se introduce en campos que ya están bien organizados,
desde el punto de vista de lo logrado por los entes en ese campo.
3.
La tercera
característica del nuevo servidor es alegría, la cual reemplaza a la crítica
(creadora de disidencias), y el silencio elocuente.
Sería conveniente reflexionar sobre estas últimas palabras, pues
su verdadero significado no puede describirse con palabras, sino únicamente por
medio de una vida dedicada a los nuevos ritmos y al servicio de la totalidad.
Entonces esa "alegría elocuente" y ese "elocuente regocijo"
pueden hacer sentir su verdadero significado.
¿ Qué efecto produce el servicio sobre la mente, las emociones y
el cuerpo etérico?
Cabe recordar que, mediante sus efectos, el científico del futuro
comenzará a deducir la existencia efectiva de una causa y de una realidad
internas, o de un yo o alma. Vimos que servir no es simplemente la actividad
desarrollada por una persona o grupo cuando realiza algo con buena intención
para otra persona o grupo. Servir es el resultado definido de un grandioso acontecimiento
interno, y cuando tiene lugar ese resultado habrá producido un sinnúmero de
causas creadoras secundarias, que son principalmente un cambio en la conciencia
inferior, una tendencia a apartarse de las cosas del yo personal y dirigirse a
los asuntos esenciales del grupo, una real reorientación que expresa el poder
de cambiar las condiciones (por medio de la actividad creadora), demostrando
algo dinámicamente nuevo. Cuando tal acontecimiento interno se convierta en una
condición interna estabilizada y equilibrada, los cambios citados se efectuarán
con más regularidad y serán menos esporádicos, observándose en los tres cuerpos
los efectos de las nuevas fuerzas que afluyen a la personalidad, y se
utilizarán después en forma creadora. Así el verdadero servidor toma posesión
de sus instrumentos para servir, y desde ese momento el trabajo creador, de
acuerdo al Plan, puede seguir adelante en los tres planos. Así Dios, en Su
sabiduría, decidió limitarse a Sí Mismo y así prosigue el trabajo de la
evolución, únicamente por intermedio de Sus constructores elegidos y dirigidos
-en este planeta- por esos hombres cuyas vidas están siendo trasformadas por
medio del contacto con el alma y el servicio creador. Ellos constituyen la
Jerarquía planetaria.
Cuando se ha efectuado el alineamiento, cuando se ha obtenido con
más regularidad la unificación y cuando el antakarana (puente que conecta lo
superior con lo inferior) está definidamente en proceso de construirse, la
verdadera naturaleza del servicio, tal como la practica cualquier individuo,
comienza a evidenciarse. El primer efecto de la afluyente fuerza del alma,
factor principal que conduce a prestar servicio, es integrar la personalidad y
unir los tres aspectos inferiores del hombre en una sola unidad de servicio. Esta
etapa es elemental y difícil, respecto al estudiante que está en el Aula de la
Sabiduría. El hombre llega a ser consciente de su poder y capacidad después de
comprometerse a prestar servicio, lo hace impetuosamente; crea un canal tras
otro a fin de expresar la fuerza que lo impele, y derriba y destruye tan
rápidamente como crea. Momentáneamente se convierte en un serio problema para
los otros servidores con los cuales está asociado, pues sólo percibe su propia
visión; entonces el ambiente de crítica que lo circunda y el fuerte empuje de
la fuerza impulsora contenida dentro de él, constituyen el obstáculo con que
tropiezan los "pequeños", lo cual obliga a los discípulos más
antiguos y experimentados a hacer constantemente reparaciones, en vez de
hacerlas él, quien es momentáneamente víctima de su propio anhelo de servir y
de la fuerza que fluye a través de él. En algunos casos, en esa etapa, se
aventará la llama de la ambición latente. En último análisis, esta ambición es
sólo el anhelo de la personalidad por mejorar, constituyendo en su debido lugar
y tiempo un haber divino que debe ser extirpado cuando la personalidad se
convierte en instrumento del alma. En otros casos, la visión del servidor será
más amplia y amorosa y, se despreocupará de sus propias realizaciones,
trabajará al unísono y silenciosamente con los grupos de verdaderos servidores
y sumergirá sus tendencias personales, sus ideas y ambiciones en el bien del
todo, y el yo se perderá de vista. Quizás la sugerencia más valiosa que puede
hacerse al hombre o a la mujer que tratan de actuar como verdaderos servidores,
es pedirles que pronuncien diariamente, poniendo detrás de las palabras el
corazón y la mente, la dedicación del Catecismo Esotérico que se halla al final
del libro Iniciación Humana y Solar. Quisiera recordar a dichos servidores que
si se rebelan o desalientan por las ideas contenidas en las palabras, quizás
indique cuán necesario es que este objetivo de la vida se plasme en sus
conciencias. La promesa es:
"Desempeño
mi parte con firme decisión y decidida aspiración; miro arriba, ayudo abajo; no
sueño ni descanso; trabajo; sirvo; ruego; Yo soy la Cruz; Yo soy el Camino;
olvido mi trabajo realizado; me elevo sobre mi yo vencido; mato el deseo; me
esfuerzo, olvidando toda recompensa; renuncio a la paz; rechazo el descanso y,
en la tensión del dolor, me pierdo a mi mismo, para encontrarme a Mí mismo, y
así penetrar en la paz. Solemnemente me comprometo a realizar todo esto,
invocando a mi Yo Superior."
A medida que el trabajo de aprender a servir prosigue y el
contacto interno se afirma, le seguirá la profundización de la vida de
meditación, y la luz del alma iluminará con mayor frecuencia a la mente. Así se
ha revelado el Plan. Esto no significa que se arrojará luz sobre los planes del
servidor, en lo que concierne a su propia vida o al campo elegido para servir,
lo cual debe ser bien comprendido. Si así ocurriera indicaría la capacidad
mental del servidor para buscar medios que justifiquen su propia ambición. Ello
se debe a que su mente reconoce el Plan de Dios que corresponde al mundo en ese
momento particular en que vive el servidor, y la parte que él puede desempeñar
para desarrollar los objetivos de quienes son responsables de llevar a cabo ese
Plan. Entonces, voluntariamente, se convierte en una ínfima parte de ese gran
Todo, actitud que no varía aunque el discípulo llegue a ser un Maestro de
Sabiduría. Se pone en contacto con un concepto mucho más vasto del Plan, y su
humildad y sentido de proporción permanecen inmutables.
Una personalidad integrada e inteligente es la adecuada para
ejecutar la parte que le corresponde al servidor en el trabajo activo mundial,
siempre y cuando su visión no sea empañada por la ambición personal ni su
actividad degenere en acciones precipitadas y en un despliegue de febril
actividad. Le corresponde al alma trasmitir las ideas que revelarán a la mente
equilibrada y pacífica el próximo paso que debe dar en la tarea de la evolución
mundial. Tal es el Plan para la humanidad.
A medida que la fuerza afluye a través de la personalidad y otorga
al servidor la visión requerida y el sentido de poder necesario que le
permitirá colaborar, se va abriendo camino hacia el cuerpo emocional o astral.
Aquí también el efecto será dual, debido a la condición del cuerpo astral del
servidor y su orientación interna. Puede magnificar el espejismo y ahondar la
ilusión, llevando al servidor a sufrir los efectos síquicos ilusorios que allí
existen. Cuando esto sucede, vuelve al plano físico ilusionado por la idea, por
ejemplo, de los asombrosos contactos personales que ha hecho, aunque sólo sea
el contacto con una forma mental grupal de los Grandes Seres. Estará bajo la
ilusión de que ha sido elegido como agente transmisor o portavoz de la
Jerarquía, cuando lo que sucede en realidad es que ha sido engañado por las
innumerables voces, porque la Voz del Silencio ha sido apagada por el clamoreo
del plano astral; entonces lo engañará la idea de que no existe otro camino más
que el suyo. Estos engaños e ilusiones son comunes entre los instructores y
trabajadores de todas partes, porque son innumerables las personas que
establecen definidamente contacto con sus almas y, luego, se sienten impelidas
a servir; sin embargo, no se han liberado todavía de la ambición y su
orientación está aún dirigida básicamente a expresar la personalidad y no a
fusionarse con el Grupo de Servidores del Mundo. Pero sí ellos pueden eludir el
espejismo y discernir entre lo Real y lo irreal, entonces la corriente de
fuerza que afluye inundará sus vidas con un efectivo amor altruista y se
dedicarán al Plan, a aquellos a quienes el Plan sirve y a Aquellos que sirven
al Plan. Observen la secuencia de estas actitudes y ríjanse de acuerdo a ellas. Entonces ya
no habrá lugar para la imposición o el interés propios, ni para la ambición
egoísta. Todo lo que se tendrá en cuenta es la necesidad y la apremiante
urgencia de dar el paso inmediato a fin de enfrentar esa necesidad que se
manifiesta ante los ojos del servidor.
Cuando el corazón y la mente actúan
unidos (ya por la unión egoísta para aparentar una
personalidad activa, o por la consagración altruista y la búsqueda de la guía
del alma) la fuerza que afluye a través del servidor energetizará al cuerpo
etérico para que entre en actividad. Entonces el cuerpo físico responderá
automáticamente. En consecuencia, es muy necesario que el servidor haga una
pausa en el plano astral y espere allí, en silencio santificado y controlado,
antes de permitir que la fuerza afluya a los centros del cuerpo etérico. Este periodo de silencio constituye uno de
los misterios del desarrollo espiritual. Una vez que la fuerza o la energía
del alma -preservada en su pureza, o mancillada y desviada cuando está en
camino de manifestarse físicamente- ha llegado al cuerpo etérico, nada más
puede hacer el discípulo común. Cuando alcanza ese punto, el resultado es
inevitable y efectivo. El pensamiento interno y la vida de deseo determinan la
actividad que se expresará físicamente. Cuando la fuerza afluye en toda su
pureza, pone en actividad los centros situados arriba del diafragma; cuando la
fuerza afluye mancillada por las tendencias de la personalidad, utiliza
principalmente el plexo solar y, entonces, provoca la manifestación de todas
las ilusiones astrales, los grandes engaños y el espejismo producido por los
fenómenos egotistas, empleando la palabra egotista
en su acepción mundana y sicológica. Esto puede fácilmente observarse hoy
en los líderes de los distintos grupos.
b.
MÉTODOS CARACTERÍSTICOS QUE EMPLEAN LOS RAYOS PARA SERVIR
¿ Comprueba esta ciencia que los
siete tipos de rayo emplean característicos métodos para servir?
A medida que transcurre el tiempo esto será definidamente comprobado y
cada trabajador y servidor de rayo prestará servicio de acuerdo a sus líneas
peculiares y específicas, las cuales le indicarán las líneas de menor
resistencia y, en consecuencia, las más eficaces. Dichos métodos y técnicas
constituirán la estructura interna de la futura ciencia del Servicio, y serán
descubiertos cuando se acepte la hipótesis de los rayos y se analicen los métodos
empleados por esos tipos y grupos aislados de rayo. Todas estas diversas
maneras de servir se llevan a cabo de acuerdo al Plan y constituyen en conjunto
un todo sintético. El rayo o rayos en manifestación, en cualquier momento dado,
determinará la tendencia general del servicio mundial, y esos servidores cuyo
rayo egoico está en encarnación y que se esfuerzan por dedicarse a una
actividad correcta, hallarán que su trabajo se facilitará si comprenden que la
tendencia de los asuntos mundiales está de acuerdo con ellos y que siguen la
línea de menor resistencia de ese período. Trabajarán con mayor facilidad que
los discípulos y aspirantes cuyo rayo egoico no está en manifestación. Tal reconocimiento
conducirá a un estudio concienzudo de las épocas y estaciones, a fin de no
desperdiciar los esfuerzos y aprovechar realmente las cualidades y aptitudes
de los servidores disponibles.
Todo estará de acuerdo al Plan. La consideración de los rayos en o fuera
de manifestación y el reconocimiento de los discípulos y servidores que están
disponibles en el plano físico, en cualquier momento determinado, es parte del
trabajo que deben realizar los Maestros de la Jerarquía.
La aparición del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo indica que hay
suficientes tipos de rayo egoico en manifestación física y que innumerables
personalidades responden al contacto con el alma, de manera que puede formarse
un grupo que será definidamente impresionado
como grupo. Esto ha sido posible por primera vez. Antes del siglo actual
sólo podían ser impresionados los individuos de distintas partes del mundo y
en épocas y períodos muy distantes. Hoy un grupo puede responder y su número
es comparativamente tan grande que podría formarse en el planeta un grupo de
personas de tan radiante actividad que sus auras podrían encontrarse y
establecer contacto entre sí. Así un sólo grupo (subjetivo y objetivo) puede
actuar.
Existen hoy muchos centros de luz diseminados por el mundo y tantos
discípulos y aspirantes, que los pequeños haces o hilos de luz (hablando
simbólicamente) que irradia cada uno de ellos, se encuentran y entrelazan
formando una red de luz en el mundo, lo cual constituye el aura magnética del
Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Cada individuo en el grupo es sensible al
Plan, ya por el conocimiento personal obtenido en el contacto con su alma, o
porque intuye lo que el grupo -que lo atrae- acepta como su tarea inmediata y
es para él la verdadera y correcta, pudiendo colaborar y dar de silo más
elevado y mejor. Cada individuo de ese grupo trabajará en su propio y
particular ámbito, de acuerdo a su rayo y tipo de rayo. También estará
coloreado por su raza y nación, pero el trabajo es más eficaz cuando las
unidades del grupo satisfacen las necesidades de su propio ambiente, en la
forma que para ellos es la más simple y mejor, pues pertenecen por hábito o
entrenamiento a ese ambiente particular. Esto no debe olvidarse.
Cada uno de los siete tipos de rayo actuará de la manera siguiente. Los
describiré brevemente, porque de otro modo limitaría la expresión de quienes no
tienen el conocimiento necesario para discriminar sobre sus características, lo
cual podría, indebidamente, calificar y colorar la experiencia de esos
servidores que reconocen, como algunos ya lo hacen, a su rayo. Podrían, con
toda buena intención, forzar a que predominen las cualidades de rayo de sus
almas antes que el rayo de la personalidad sea adecuadamente conocido y
controlado. Otros servidores confunden frecuentemente los dos rayos y creen
que el rayo de su alma es de un tipo particular, en cambio no es más que el
rayo de la personalidad al cual obedecen predominantemente y los rige preeminentemente.
¿ No demuestra esto, acaso, el cuidado con que deben proceder los Instructores
de estas verdades y los custodios de la revelación futura? Deben proteger a los
aspirantes contra el conocimiento prematuro que podrían captar mediante la teoría,
pero que no están aún preparados para aplicarla en forma práctica.
Primer Rayo. Los
servidores que pertenecen a este rayo, si son discípulos entrenados, podría
decirse que trabajan imponiendo la Voluntad de Dios sobre las mentes de los
hombres. Lo hacen mediante el poderoso impacto de las ideas sobre las mentes de
los hombres y acentuando los principios regentes que la humanidad debe
asimilar. Cuando el aspirante capta estas ideas, obtiene dos resultados.
Primero, inicia un período de destrucción y desintegración de lo antiguo y
caduco que, luego, es seguido por el brillo luminoso y claro de las nuevas
ideas y la consiguiente captación por las mentes de la humanidad inteligente.
Estas ideas encierran grandes principios y constituyen las ideas de la nueva
era. Por lo tanto, dichos servidores actúan como ángeles destructores enviados
por Dios, destruyendo las antiguas formas, no obstante existir detrás de ello
el impulso del amor.
Sin embargo, el aspirante común que pertenece al primer rayo, no actúa
tan inteligentemente. Capta la idea que la raza necesita, tratando de imponerla
como si fuera propia, algo que ha visto y captado y que impacientemente quiere
imponer, según cree, para bien de sus semejantes. En forma inevitable destruye
con la misma rapidez que construye y, finalmente, se destruye a sí mismo.
Muchos valiosos aspirantes y discípulos que se entrenan para servir hoy, actúan
en forma tan lamentable.
Algunos de los Maestros de Sabiduría y Sus grupos de discípulos están,
en la actualidad, activamente empeñados en el esfuerzo de imponer ciertas ideas
fundamentales y necesarias a la raza humana, y gran parte de Su trabajo es
preparado por un grupo de Discípulos Destructores y también por un grupo de Discípulos
Enunciadores, debido a que ambos tipos de trabajadores realizan su tarea como
una unidad. La idea que ha de predominar en el futuro es enunciada por escrito
o verbalmente, por un solo grupo. El grupo de Destructores la toma y comienza a
destruir los viejos conceptos de la verdad para dar lugar y abrir el camino a
la nueva idea emergente.
Segundo Rayo. Los
servidores de este rayo piensan, meditan sobre las ideas nuevas asociadas con
el Plan y las asimilan, y por el poder de su atractivo amor, reúnen a quienes
se hallan en esa etapa de evolución que les permite responder a la medida y
ritmo de dicho Plan. Por lo tanto, seleccionarán y entrenarán a quienes puedan introducir más profundamente la idea en
la masa humana. No debemos olvidar que el trabajo de la Jerarquía en la
actualidad y la tarea del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo se asocian
primordialmente con las ideas. Los discípulos y servidores que pertenecen al
segundo Rayo “construyen activamente las moradas para esas entidades dinámicas
cuya función siempre ha sido cargar dinámicamente los pensamientos de los
hombres a fin de inaugurar esa mejor y nueva era que permitirá nutrir las almas
de los hombres”. Así lo explica El
Antiguo Comentario, aunque he modernizado su antigua terminología. Por
medio de la comprensión magnética, atractiva y simpática, y la inteligente y
lenta aplicación de la acción, basada en el amor, actúan los servidores de este
rayo. Hoy su poder está llegando a predominar.
Tercer Rayo. Los
servidores de este rayo tienen en la actualidad la función especial de
estimular el intelecto de la humanidad, agudizándolo e inspirándolo. Actúan en
la manipulación de ideas, a fin de que sean hoy captadas con más facilidad por
la masa de hombres y mujeres inteligentes del mundo, cuya intuición aún no ha
despertado. Se debe observar que los verdaderos servidores trabajan mayormente
con las nuevas ideas y no se ocupan de organizar y censurar, pues ambos van
unidos. El aspirante de tercer rayo toma las ideas a medida que surgen de la
elevada conciencia de Aquellos para quienes trabaja el primer rayo; el
trabajador de segundo rayo las presenta en sentido esotérico en forma
elocuente, adaptándolas a la necesidad inmediata, y la fuerza del intelecto de
los tipos de tercer rayo las plasma en palabras. En esto hay una sugerencia
para muchas personas que pertenecen al tercer rayo y están trabajando hoy en
distintos campos del servicio.
Cuarto Rayo. Este
rayo no se halla actualmente en encarnación y, por lo tanto, pocos egos del
cuarto rayo hay disponibles para dedicarse a servir mundialmente. Sin embargo,
existen innumerables personalidades de cuarto rayo, y mucho podrán aprender si
estudian el trabajo que realiza el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. La
principal tarea del aspirante que pertenece al cuarto rayo consiste en
armonizar las nuevas ideas con las antiguas, para que no se produzca una
interrupción o grieta peligrosa. Hay quienes “contemporizan equilibradamente” y
adaptan lo nuevo y lo viejo para que se conserve el verdadero canon. Se
dedican a construir el puente, pues son los verdaderos intuitivos y poseen el
arte de la síntesis, de manera que su trabajo puede ayudar definidamente a
llevar a cabo la genuina presentación de la idea divina.
Quinto Rayo. Los
servidores de este rayo están predominando rápidamente. Son los que investigan
la forma a fin de encontrar la idea oculta, su poder motivador y, con este fin,
trabajan con las ideas, comprobando si son verdaderas o falsas. Incluyen en sus
filas a esas personalidades que pertenecen a este rayo y las entrenan en el
arte de la investigación científica. Partiendo de Las ideas espirituales
presentidas, que están detrás del aspecto forma de la manifestación, de los
innúmeros descubrimientos sobre la actuación de Dios en el hombre y en la
naturaleza, de los inventos (ideas materializadas) y del testimonio sobre el
Plan que la Ley representa, preparan ese nuevo mundo en el cual los hombres
trabajarán y vivirán una vida espiritual más profundamente consciente. Los
discípulos que trabajan hoy en cada país de acuerdo a estas líneas, están más
activos que en cualquier otro momento de la historia humana. A sabiendas o no,
llevan a los hombres hacia el mundo de significados; sus descubrimientos
pondrán fin, oportunamente, a la presente era de desocupación; sus inventos y
mejoras, anexados a la creciente idea de la interdependencia grupal (el
principal mensaje del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo), mejorarán con el
tiempo las condiciones humanas para que pueda sobrevenir una era de paz y
sosiego. Observarán que no digo “sobrevendrá”, pues ni el Cristo Mismo puede
predecir exactamente el límite de tiempo en que podrán producirse estos cambios,
ni cómo reaccionará la humanidad a cualquier punto dado de revelación.
Sexto
Rayo. El efecto que ha tenido la actividad de este rayo
durante los últimos dos mil años ha sido entrenar a la humanidad en el arte de
reconocer los ideales, los anteproyectos de las ideas. El trabajo principal de
los discípulos de este rayo es aprovechar la tendencia que ha desarrollado la
humanidad para reconocer las ideas y -esquivando las rocas del fanatismo y los
peligrosos escollos del deseo superficial- entrenar apasionadamente a los
pensadores del mundo en el deseo hacia lo bueno, lo verdadero y lo bello, de
modo que la idea que debe materializarse en alguna forma en la tierra, pueda
desplazarse del plano mental y revestirse con una forma en la tierra. Dichos
discípulos y servidores trabajan conscientemente con el elemento deseo del
hombre y científicamente, a fin de evocarlo en forma correcta. Su técnica es
científica porque está basada en Ja correcta comprensión del material humano
con el cual tienen que trabajar.
Algunas personas deben ser
energetizadas por una idea para que entren en actividad. Para ellas el
discípulo de primer rayo puede serles muy eficaz. Se puede llegar a otras más
fácilmente por medio de un ideal, y luego subordinarán sus vidas y deseos personales
a ese ideal. Con éstas trabaja con facilidad el discípulo de sexto rayo; debe
tratar de hacerlo enseñándoles a reconocer la verdad, presentándoles
constantemente el ideal y evitando que demuestren un interés demasiado enérgico
y fanático, ante la necesidad de una ardua y prolongada tarea. Debe recordarse
que el sexto rayo, cuando es el rayo de la personalidad de un hombre o grupo,
puede ser mucho más destructivo que el primer rayo, pues éste no contiene tanta
sabiduría y, como actúa por medio de un tipo de deseo, sigue la línea de menor
resistencia para las masas y, por lo tanto, puede producir con más facilidad
efectos en el plano físico. Las personas de sexto rayo deben ser tratadas con
cautela, porque están demasiado centralizadas, pues los deseos personales las
dominan casi por completo; las personas que pertenecen a este rayo han estado
evolucionando durante largo tiempo. Sin embargo, es indispensable el método de
sexto rayo para evocar el deseo de materializar un ideal y, afortunadamente,
tenemos muchos aspirantes y discípulos de este rayo, disponibles en la
actualidad.
Séptimo
Rayo. Este rayo proporciona hoy un necesario y activo grupo de
discípulos que ansían ayudar al Plan. Su trabajo lo efectúan lógicamente en el
plano físico. Pueden organizar el ideal evocado que personificará la idea de
Dios dentro de la medida capaz de evidenciar la época y la humanidad y darle
forma en la tierra. Su trabajo es poderoso e imprescindible y exige gran
habilidad en la acción. Este rayo está entrando en el poder. Ninguno de los que
pertenecen a este rayo y participan en la actual cruzada jerárquica puede
trabajar solo; tampoco grupo alguno puede hacerlo por sí solo. La diferencia
que existe entre los métodos de la vieja y la nueva era es que, en el primero,
subsiste la idea de ser guiado por una persona y en el otro por un grupo. La
diferencia existe entre la imposición a sus semejantes de la respuesta de un
individuo a una idea, y la reacción de un grupo a una idea, que trae el
idealismo grupal y lo enfoca en forma definida, lo cual hace surgir la idea sin
que predomine ningún individuo. Ésta es la tarea actual más importante del
discípulo de séptimo rayo, y debe abocar toda la energía para lograr este fin.
Debe pronunciar esas Palabras de Poder que constituyen un grupo de palabras, y
encierran la aspiración del grupo en un movimiento
organizado, que como se verá, es muy distinto de una organización. Un ejemplo
sobresaliente del empleo de la Palabra de Poder enunciada por un grupo fue dado
últimamente en la Gran Invocación, la cual ha sido empleada con marcado efecto.
Se debe seguir empleando, porque es el mántram que inaugurará la entrada del
séptimo rayo. Por primera vez ha sido puesto a disposición de la humanidad un
mántram de esta naturaleza.
Todos estos rayos actúan actualmente para llevar a cabo la específica
idea grupal de siete Maestros, que, por intermedio de Sus servidores
seleccionados, participan activamente en el trabajo iniciático de séptimo rayo,
que está también vinculado con la entrante influencia acuariana. Los Maestros y
Su numeroso grupo de discípulos, actuando en los cinco planos del desarrollo
humano, han estudiado minuciosamente a Sus discípulos aceptados, a los
discípulos bajo su supervisión -que aún no han sido aceptados- y a los aspirantes
del mundo. Ellos los han seleccionado y fusionado en un grupo en el plano
físico externo, basando esta elección es:
a.
La sensibilidad a la influencia acuariana.
b.
La voluntad de trabajar en un grupo como parte
integrante del mismo, sin tener ambición personal ni deseo de ser un líder. El
discípulo que desea llegar a ser un líder, está automáticamente (aunque sólo
provisoriamente) descalificado para este esfuerzo particular. Podrá realizar
un buen trabajo pero será secundario y estará más estrechamente relacionado
con la era anterior que con el trabajo del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.
c.
La dedicación desinteresada que
nada retiene de lo que le corresponde dar correctamente.
d.
La inofensividad que, aunque imperfecta, existe
como ideal, hacia el cual el aspirante se esfuerza constantemente.
Muchas personas pueden
participar en este trabajo. La Ley del Servicio ha sido descrita así en un
esfuerzo por aclarar en nuestras mentes una de las influencias más esotéricas
del sistema solar. Los exhorto a servir, pero les advierto que el servicio aquí
presentado sólo será posible realizarlo cuando tengamos una visión más clara
del objeto de la meditación y aprendamos a mantener durante el día la actitud
de la orientación espiritual interna. A medida que aprendamos a eliminarnos y a
borrarnos de nuestra conciencia como figura central del drama de la vida, sólo
entonces podremos estar a la altura de nuestra verdadera potencialidad como
servidores del Plan.
4. La Ley de Repulsión
Debemos considerar aquí una ley
muy interesante. Es una de las principales leyes divinas que rige al peregrino
en su agotador y largo camino de regreso al centro. Es la cuarta ley que
gobierna o controla la vida del alma.
Nombre Nombre
N0 Exotérico Esotérico Símbolo Energía de Rayo
4. La ley de La ley de los Án- El
Ángel con la La energía que
Repulsión. geles Destructo- Espada Flamí- repele,
la del
res. gera. Primer
Rayo.
Ante todo sería
conveniente comprender que esta ley posee ciertas características y produce efectos
básicos que pueden ser brevemente enumerados:
1.
La energía desplegada tiene efectos disipadores.
Esta ley actúa como agente disipador.
2.
Cuando se expresa activamente causa dispersión o
rechaza los aspectos de la vida de la forma.
3.
Produce un contacto discriminador que conduce a lo
que se llama esotéricamente “el Camino de la negación divina
4.
Sin embargo, es un aspecto de la Ley del Amor, el
aspecto Vishnu o Cristo, y concierne a esa actitud del alma, cuya naturaleza
esencial es amor.
5.
Esta ley se expresa por medio de la mente y, en
consecuencia, sólo puede hacer sentir su presencia e influencia en el Sendero
del Discipulado.
6.
Es el principal requisito para el verdadero
autoconocimiento. Revela y al mismo tiempo divide o dispersa.
7.
Actúa por mediación del amor y para bien de la
unidad -la forma y la existencia, las cuales rechazan finalmente la forma.
8.
Es un aspecto de una de las más grandes leyes
cósmicas, la Ley del Alma, que es la Ley cósmica de Atracción, pues lo que es
atraído, con el tiempo es automática y eventualmente rechazado por lo que lo
atrajo en primer lugar.
Esta ley plasma primordialmente el propósito divino sobre la conciencia
del aspirante y le dieta los impulsos superiores y decisiones espirituales que
marcan su progreso en el Sendero. Demuestra la cualidad de primer rayo (la
influencia del subrayo del segundo rayo), pues debe recordarse que rechazar una
forma, una situación o una condición, puede evidenciar el amor espiritual del
agente repulsor. Esto nos lo describe muy bien el antiguo símbolo del ángel con
la espada flamígera, que se halla ante el portal del paraíso para alejar a
quienes buscan la seguridad imaginaria de ese refugio y condición. Este ángel
actúa con amor, y así lo ha hecho en el transcurso de las épocas, pues el estado
de realización que llamamos paraíso es esencialmente peligroso para todos, excepto
para quienes han adquirido el derecho de alcanzarlo. El ángel no protege a ese
estado, sino al aspirante que no está preparado y lo salvaguarda de los
riesgos y peligros de la iniciación que debe recibir antes de poder pasar las
cinco divisiones del paraíso, hasta llegar al lugar donde mora la luz y los
Maestros de Sabiduría viven y trabajan. Esta idea subyace detrás del procedimiento
masónico donde Tyler permanece ante la puerta de la Logia con una espada
desenvainada a fin de proteger los secretos de la artesanía masónica de
aquellos que no están preparados,)
Quisiera recordarles también que, como esta ley es un aspecto de la ley
fundamental del Amor, concierne a la siquis o alma y, por lo tanto, su función
consiste en desarrollar los intereses espirituales del hombre verdadero y
demostrar el poder del segundo aspecto, la conciencia erística, y el poder de
la divinidad. “Rechaza lo indeseable a fin de encontrar lo que el corazón
anhela, lo cual conduce al cansado peregrino a rechazar una cosa tras otra,
hasta que infaliblemente toma la Gran Decisión”. Esto ha sido extraído del Antiguo Comentario.
Dividiré lo que tengo que decir, respecto al funcionamiento y efecto de
la Ley de Repulsión, en tres partes:
a.
La Ley de Repulsión y la función y la cualidad del
deseo.
b.
La Ley de Repulsión tal como se expresa en los
Senderos del Discipulado y de la Iniciación.
c.
La Ley de Repulsión tal como “impele en siete
direcciones y obliga a todo aquello con lo que entra en contacto a volver al
seno de los siete Padres espirituales”.
Esta ley actúa por medio del alma en todas las formas. Literalmente no
afecta a la materia, excepto en lo que puede ser afectada la forma, cuando el
alma se retira u ocultamente ‘repudia. Por lo tanto, se evidenciará
que la comprensión de su actividad dependerá en gran parte de la medida de la
fuerza del alma, de la cual podemos individualmente ser conscientes de la
medida del contacto con el alma. El grado alcanzado en la escala de la evolución
regirá la manipulación de esta ley (si tal término puede emplearse) que
determinará la capacidad de ser sensibles a su impacto. Si somos incapaces de
responder a su influencia en cualquier medida, basta para indicar nuestro
desarrollo. A no ser que la mente esté activa y empecemos a emplearla
inteligentemente, no hay medio o canal por el cual esta influencia pueda fluir
o actuar. No debe olvidarse nunca que la influencia o ley de nuestro ser
espiritual revela la voluntad, el plan o el propósito de la vida divina, al
expresarse en el individuo o en la humanidad como un todo. Tampoco olvidemos
que si no hay un hilo de luz que actúe como canal, lo que esta ley imparta será
desconocido, incomprendido e inútil. Estas leyes rigen predominantemente a la
Tríada espiritual, esa divina triplicidad que se expresa por intermedio del
alma, así como los tres aspectos del alma se reflejan a su vez por medio de la
personalidad.
Por lo tanto, todo lo que puede comunicarse en relación con esta ley
puede ser captado solamente por el hombre que ha empezado a despertar
espiritualmente. Las tres leyes que hemos considerado conciernen a las
específicas influencias espirituales que emanan de las tres hileras de pétalos
que componen el loto egoico. (Véase el Diagrama IX en Tratado sobre Fuego Cósmico. pág. 655).
1. La Ley del
Sacrificio Los Pétalos del
Sacrificio. La voluntad de
sacrificarse del Alma.
2. La Ley del Impulso Magnético Los
Pétalos del Amor.
3. La Ley del
Servicio Los
Pétalos del Conocimiento.
Esta
cuarta Ley de Repulsión actúa a través de la primera Ley del Sacrificio y le
otorga al aspirante la cualidad, la influencia y la tendencia de la Triada
espiritual, la triple expresión de la Mónada. Su fuerza puede ser sentida
plenamente sólo en la tercera iniciación, cuando, por primera vez, el poder del
espíritu es conscientemente sentido. Hasta ese momento lo que especialmente se
había registrado era el creciente control ejercido por el alma. Tenemos por lo
tanto:
1.
La Ley de Repulsión Atma. Voluntad espiritual. Esta influencia llega por medio
de los pétalos egoicos de sacrificio y la Ley subsidiaria del Sacrificio.
Cuarta
Ley
2.
La Ley del Progreso Grupal Budhi. Amor espiritual. Llega por mediación de los pétalos
de amor del loto egoico y la ley subsidiaria del Impulso Magnético.
Quinta
Ley
3.
La Ley de la Amplia Respuesta. Manas. Mente
espiritual superior, llega por medio de los pétalos del conocimiento y la
subsidiaria Ley del Servicio.
Sexta
Ley
Estas
leyes espirituales superiores se reflejan en las tres leyes espirituales
inferiores, y llegan a la conciencia inferior mediante el loto egoico y el
antakarana. Tal afirmación constituye el segundo postulado básico en conexión
con el estudio de la Ley de Repulsión. El primer postulado que fue enunciado
anteriormente expresa que si no hay un hilo de luz que actúe como canal, lo que
esta ley imparta será desconocido e incomprendido.
Estas
seis leyes nos dan la clave para el entero problema sicológico de cada ser
humano y no existe condición que no sea producida por la reacción consciente o
inconsciente del hombre a estas influencias básicas -las leyes naturales y
espirituales. Si los sicólogos aceptaran las tres leyes básicas del universo y
las siete leyes por intermedio de las cuales ellas ejercen su influencia,
llegarían a comprender al ser humano mucho más rápidamente que hasta ahora. Las
tres leyes principales, tal como han sido enunciadas en otra parte, son:
1.
La
Ley de Economía, rige principalmente la naturaleza instintiva del
hombre.
2.
La
Ley de Atracción, rige el aspecto alma en el hombre y en todas las
formas de vida, desde un átomo hasta un sistema solar.
3.
La
Ley de Síntesis, regirá al hombre cuando haya llegado al Sendero de
Iniciación, pero poco significa en el actual estado de desarrollo del hombre.
También
existen siete Leyes menores que producen el desarrollo evolutivo del hombre
como persona y del hombre como alma. Dichas leyes son:
1.
La Ley de Vibración, la ley atómica del sistema
solar.
2.
La Ley de Cohesión, un aspecto de la Ley de
Atracción.
3.
La ley de Desintegración.
4.
La Ley del Control Magnético, que rige el control
de la personalidad por la naturaleza espiritual a través de la naturaleza del
alma.
5.
La Ley de Fijación, por la cual la mente controla
y estabiliza.
6.
La Ley del Amor, por la cual se trasmuta la
naturaleza inferior de deseos.
7.
La Ley del Sacrificio y de la Muerte. (Extraído
del Tratado sobre Fuego Cósmico, págs.
466-67).
Estas
siete leyes se relacionan con el aspecto forma de la vida. A las diez leyes se
deben agregar las siete leyes del alma que estamos considerando, las cuales
comienzan a actuar sobre el hombre y producen un desarrollo espiritual más
rápido después que ha sido sometido a la disciplina del Sendero de Probación o
Sendero de Purificación. Entonces está preparado para hollar las etapas finales
del Sendero.
Estas
siete leyes constituyen la base de la verdadera comprensión sicológica; cuando
su influencia sea mejor comprendida, el hombre llegará al verdadero
conocimiento de sí mismo. Entonces estará preparado para la cuarta iniciación
que lo liberará de la necesidad de renacer. Ésta es la verdad que subyace en la
enseñanza masónica impartida en el simbolismo de los primeros dieciocho grados.
Pueden ser divididos en cuatro grupos de grados: Aprendiz Aceptado, Compañero
o Artesano (al cual sigue el grado de la “Marca”). Maestro Mason (al cual sigue
la S . A. R. o H. R . A.) y los grados agrupados del cuatro al diecisiete en el
Rito Escocés. Estos diecisiete grados preparan al hombre para el cuarto grado o
fundamental, aprobado por el Maestro
Masón. Puede recibirse, únicamente, cuando el Maestro posee la Palabra
Perdida. Ha resucitado de entre los muertos; ha sido admitido, aprobado y
ascendido, y ahora puede ser perfeccionado, lo cual encierra un gran misterio.
Los diecisiete grados que llevan a dar el primer gran paso (que dio el Maestro
resucitado) están subjetivamente relacionados con las diecisiete leyes
mencionadas. Existe un paralelismo digno de observarse entre:
1.
Las dieciocho leyes:
a.
Las tres leyes mayores del universo.
b.
Las siete leyes menores del sistema solar.
c.
Las siete leyes fundamentales del alma,
además
de lo que podríamos denominar la gran ley de la Deidad Misma, la ley del
propósito sintético de Dios.
2.
Los dieciocho subplanos a través de los cuales el
hombre abre su camino:
a.
Los siete subplanos físicos.
b.
Los siete subplanos astrales o los del deseo
emocional.
c.
Los cuatro subplanos mentales inferiores.
3.
Los dieciocho grados de la masonería, desde el de
Aprendiz Aceptado hasta el de iniciado perfecto del capítulo Rosacruz.
4.
Los dieciocho centros de fuerza con los cuales
tiene que trabajar el hombre espiritual:
a.
Los siete centros en el cuerpo etérico.
b.
Los siete centros en el cuerpo astral.
c.
Las tres hileras de pétalos del loto egoico.
d.
La “Joya en el Loto”, en el corazón de la “flor
del alma”, que es el décimo octavo centro.
Comprender
estas relaciones simbólicas ayudará mucho a aclarar cómo actúa el alma en un
cuerpo, y constituirá la base del verdadero estudio de la sicología esotérica.
a. LA LEY DE
REPULSIÓN Y LA LEY DEL DESEO
En esta parte
nos ocuparemos especialmente del problema principal que enfrenta la humanidad.
Sin embargo tocaremos el tema muy brevemente y trataremos en particular ese
aspecto del problema que se transfiere del aspirante al discípulo. En todo el
problema sicológico de la humanidad reside esa destacada tendencia a existir,
caracterizada como Deseo. Todas las
complejidades menores están fundadas en, subordinadas a, o emergen de este
anhelo básico. Freud llama a este anhelo “sexo”, que sólo es otro nombre para
designar el impulso atractivo del no-yo. Otros sicólogos denominan a esta
actividad predominante, “vida de deseo” de la humanidad, y con ello explican
todas las tendencias y características afines, todas las reacciones
emocionales y las tendencias de la vida mental en términos de deseos latentes,
anhelos y aspiraciones adquisitivas, como “mecanismos de defensa” o “vías de
escape” de la inevitabilidad de las condiciones circundantes. Los hombres dedican
su vida a satisfacer dichos anhelos y deseos y realizan la consiguiente tarea
para lograrlo; esto se efectúa con el fin de satisfacer la necesidad sentida,
de hacer frente al desafío de la existencia, demandando esa felicidad, cielo y
logro eventual del estado ideal anhelado.
Todo
está regido por cierto imperativo para lograr la satisfacción, y esto caracteriza la búsqueda del hombre en cada
etapa de su desarrollo -se trate del impulso instintivo de la
auto-conservación, que puede observarse en el salvaje, en su búsqueda por el
alimento o en los problemas económicos del hombre civilizado moderno; la
procreación y la satisfacción del apetito demostrado hoy en la compleja vida
sexual de la raza; el deseo de ser popular, amado y estimado; el anhelo de
sentir satisfacción intelectual y la apropiación mental de la verdad; el deseo
profundamente arraigado de lograr el cielo y el descanso que caracteriza al
cristiano; la aspiración de obtener la iluminación que demanda el místico, o el
anhelo de identificarse con la realidad que es el deseo del ocultista. Todo es deseo en una u otra forma, y la humanidad
está regida y controlada por estos deseos; diría muy definidamente controlada,
pues es simplemente un enunciado del caso.
La
comprensión de esta inclinación fundamental o factor controlador del hombre,
está detrás de las enseñanzas dadas por el Buddha y personificada en la
filosofía budhista de las Cuatro Nobles Verdades:
a.
La existencia en el universo fenoménico es
inseparable del sufrimiento y de la aflicción.
b.
La causa del sufrimiento se debe al deseo de venir
a la existencia en el universo fenoménico.
c.
La cesación del sufrimiento se logra eliminando el
deseo de existir fenoménicamente.
d.
El sendero que conduce a la cesación del
sufrimiento es el Noble Sendero Óctuple.
La
comprensión de la imperiosa necesidad del hombre de ser liberado de su
naturaleza de deseos condujo al Cristo a acentuar la necesidad de buscar el
bien de nuestros semejantes, en vez del bien propio y aconsejó llevar una vida
de servicio, autosacrificio, olvido de sí mismo y amor hacia todos los seres.
Sólo así la mente y “el ojo del corazón” del hombre pueden apartarse de las
propias necesidades y satisfacer las demandas más profundas de la raza.
Hasta
que el hombre no recorra el Sendero de la Perfección, no podrá captar realmente
la demanda imperativa de su propia alma para liberarse de la externa búsqueda
de la satisfacción material y tangible y también del deseo. Tal demanda indica
la necesidad del alma de encarnar y actuar durante un período determinado bajo
la Ley de Renacimiento. A medida que se lleva a cabo el trabajo de depuración
en el Sendero de Purificación, la demanda de liberación es cada vez más fuerte
y clara y cuando el hombre entra en el Sendero del Discipulado, la Ley de Repulsión
puede, por primera vez, empezar a controlar sus reacciones. Al principio esto
tiene lugar inconscientemente, pero es más poderosa y se aprecia más
conscientemente medida que el discípulo recibe una iniciación tras otra,
agudizándose cada vez más su comprensión.
En
este tratado no intento considerar el desenvolvimiento del hombre no
evolucionado ni desarrollado, en lo que a las Leyes del Alma concierne. Sólo
trato de despejar el camino para el hombre muy inteligente, los aspirantes del
mundo y los discípulos mundiales. El progreso del hombre no desarrollado y del
hombre común está detallado en las siguientes afirmaciones dadas a continuación
en forma sucesiva, que describen las etapas de su progreso impelido por el
deseo:
1.
El anhelo de experimentar, existir y satisfacer la
naturaleza instintiva.
2.
La existencia, experiencia, captación, seguidas
por la demanda de cumplir en forma más satisfactoria el designio o destino.
3.
La exigencia de la satisfacción, ciclo tras ciclo;
el período de momentánea satisfacción, luego mayores demandas. Tal la historia
de la raza.
4.
La experiencia, adquisición que se busca y
persigue constantemente en los tres planos de la evolución humana.
5.
La misma experiencia, pero esta vez como
personalidad integrada.
6.
La demanda satisfecha hasta llegar a la saciedad,
pues con el tiempo todos los hombres logran lo que han anhelado.
7.
La exigencia de cumplir las demandas espirituales
internas, la felicidad y la bienaventuranza. El ansia de alcanzar el cielo
llega a ser poderosa.
8.
La vaga comprensión de que dos cosas son
necesarias: la purificación y la facultad de elegir correctamente, que
significa correcto discernimiento.
9.
La visión de los pares de opuestos.
10. El
conocimiento del estrecho sendero que se extiende entre estos pares de
opuestos.
11. El
discipulado y la repulsión, o el repudio (durante un largo período) del no-yo.
Tal
es, breve e inadecuadamente expresada, la historia del hombre cuando va en
busca de la felicidad, la alegría y la dicha o (expresado en términos de realización),
a medida que progresa de la vida del instinto a la vida del intelecto, y de
esta captación intelectual, a la etapa de la iluminación e identificación final
con la realidad, de allí en adelante se libera de la Gran Ilusión.
Dos
cosas determinan la rapidez con la cual el puede -en el Sendero del
Discipulado- poner en actividad la Ley de Repulsión. Una, es la cualidad de su
móvil. Sólo el deseo de ser ‘ir es
apropiado para lograr la reorientación y el sometimiento necesarios para la
nueva técnica de la vida, y la otra, la voluntad de obedecer a toda costa la demanda de la luz que está en él y a su
alrededor. El servicio y la obediencia son los grandes métodos de liberación y
las causas subyacentes que hacen actuar la Ley de Repulsión, ayudando así al
aspirante a alcanzar la anhelada liberación. El servicio hace que el hombre se
libere de su vida de pensamientos y determinaciones propias. La obediencia a su
propia alma lo íntegra en el todo mayor donde sus propios deseos y anhelos son
negados para bien de la entera vida de la humanidad y de Dios Mismo. Dios es el
Gran Servidor y expresa Su divina vida por el Amor que siente Su corazón hacia
la humanidad.
Sin
embargo, cuando estas simples verdades son enunciadas y se nos pide servir a
nuestro hermano y obedecer a nuestra alma, nos resulta tan familiar y tan poco
interesante que evoca poca respuesta. Si se nos dijera que, siguiendo una forma
de meditación prescrita, practicando una fórmula definida de respiración y
concentrándonos regularmente sobre un centro específico, nos liberaríamos de la
rueda de la vida y nos identificaríamos con el yo espiritual y el mundo del
ser, seguiríamos las instrucciones con alegría, voluntad y gozo. Pero cuando se
nos dice -empleando términos de la ciencia ocultista- que debemos servir y
obedecer, no nos interesa. No obstante, servir es el método, por excelencia, porque despertar el
centro cardíaco y obedecer, son igualmente poderosos para evocar de los dos
centros de la cabeza la respuesta al impacto de la fuerza del alma y
unificarlos en un sólo campo de reconocimiento del alma. ¡ Cuán poco comprenden
los hombres el poder de sus anhelos! Si
el anhelo de satisfacer el deseo es fundamental en la vida de la forma del
hombre, el anhelo de servir es similarmente fundamental para el alma del
hombre. Esta afirmación es una de las más importantes de esta parte del
tratado. Hasta ahora raras veces ha sido satisfecha. Sin embargo, siempre está
presente hasta en los tipos de seres humanos más indeseables, y surge en los
momentos más cruciales del destino o de la imperiosa necesidad, o suprema
dificultad. El corazón del hombre es sano, pero, por lo general, está
adormecido.
¡
Servir y obedecer! Ésta es la consigna de la vida del discípulo; palabras que
han sido distorsionadas por la propaganda fanática que han hecho surgir
fórmulas de filosofía y teología religiosas, fórmulas que han velado al mismo
tiempo la verdad. Además fueron presentadas para que el hombre las considere
como devoción a la personalidad y obediencia a los Maestros y líderes, en vez
de servir y obedecer al alma que existe en la totalidad. Sin embargo, la
verdad emerge constantemente, y debe inevitablemente triunfar. Una vez que el
aspirante en Sendero de Probación ha tenido una vislumbre de ello (no importa
cuan insignificante sea) la ley del deseo, que lo ha regido durante épocas,
dará lugar lenta y seguramente a la Ley de repulsión que lo liberará a su
debido tiempo de la esclavitud del no-yo. Esto lo conducirá a practicar la
discriminación y el desapasionamiento, características del hombre que está en
el camino de la liberación. Recordemos, por lo tanto, que la discriminación
basada en la determinación de ser libre y el desapasionamiento que indica un
corazón duro, aprisionarán al aspirante en un cascarón cristalizado, mucho más
difícil de romper que la prisión normal de la vida del hombre egoísta común.
Este deseo espiritual egoísta es por lo general el mayor pecado de los seudo
esotéricos, y debe evitarse muy cuidadosamente. Por lo tanto, el que es
inteligente se dedicará a servir y a obedecer.
b. LA LEY DE REPULSIÓN EN LOS SENDEROS DEL DISCIPULADO Y DE LA
INICIACIÓN
Cuando
el sentido discriminador (la analogía espiritual del sentido del olfato, el
último de los cinco sentidos que aparecen en el ser humano) está desarrollado
adecuadamente en el aspirante y ha conocido
los pares de opuestos y obtenido la visión de eso que no es ninguno de los
opuestos, entonces puede entrar en el Sendero del Discipulado y emprender la
ardua tarea de colaborar con las leyes espirituales, especialmente con la Ley
de Repulsión. Al principio, difícilmente reconoce la influencia de esta Ley. Le
es tan difícil llegar a comprender sus implicaciones y medir sus posibles
efectos, como lo sería para el trabajador común, que posee mediana cultura y
una total ignorancia del esoterismo, llegar a comprender el significado de la
verdad oculta tal como está expresada en las palabras: “La construcción del
antakarana entre manas superior y manas inferior, realizada por el divino
Agnishvatta, el ángel solar, el cual actúa por medio del loto egoico en la
tarea que debe realizarse durante la etapa contemplativa de la meditación”.
Esta afirmación puede comprenderla intelectualmente con facilidad el
estudiante común de ocultismo, pero carece absolutamente de significado para el
hombre mundano. Análogamente la Ley de Repulsión es difícil que pueda
comprenderla el discípulo que entra en el Sendero. Primero, debe aprender a
conocer la influencia que ejerce esta ley y luego hacer tres cosas a través de:
1.
El servicio; aprender a descentralizarse
constantemente y comenzar ocultamente a repeler
la personalidad; cuidar que su móvil sea el amor a todos los seres y no
desear su propia liberación.
2.
La comprensión de los pares de opuestos y comenzar
esotéricamente a aislar el “noble
sendero medio”, al cual se refirió el Buddha.
3.
La comprensión de las palabras del Cristo, que
exhorta a los hombres a dejar “que brille su luz”, el discípulo comienza a
construir el sendero de luz que
conduce al centro de la vida que lo guía de la oscuridad a la luz, de lo irreal
a lo real y de la muerte a la inmortalidad. Éste es el verdadero sendero del
antakarana que él va tejiendo internamente y exteriorizando (hablando en forma
simbólica), análogamente a como la araña teje su hilo.
El
servicio, la comprensión del Camino y la construcción de la verdadera línea de
escape, constituyen la tarea que se ha de realizar en el Sendero del
Discipulado. Tal el objetivo que tienen hoy ante sí los estudiantes de las
ciencias esotéricas -siempre y cuando lo deseen suficientemente y se entrenen
para trabajar en forma altruista en bien de sus semejantes. A medida que logran
realizarlo y se acercan más a lo que no constituye
los pares de opuestos (para llegar “al Camino Central”) la Ley de Repulsión
empieza a actuar constantemente. Cuando se ha pasado la tercera iniciación,
esta ley comienza a regir la vida en forma predominante.
La
palabra repulsión tiene una acepción
poco feliz para muchas mentes, y la aversión que existe hacia esta palabra indica
la innata predisposición espiritual del hombre. Repulsión es deseo de repudiar,
y la actitud, las palabras y los actos, evocan en nuestra mente la repulsión de
todo lo que nos resulta desagradable contemplar. Sin embargo, considerada
espiritualmente y vista científicamente, la palabra repulsión indica simplemente “una actitud hacia lo indeseable”.
Dicha actitud, a su vez (al tratar de determinar lo deseable), pone en
actividad las cualidades de la discriminación, el desapasionamiento y la
disciplina en la vida del discípulo, así como también el poder de
descentralizarse. Estas palabras indican el anhelo de desvalorizar lo irreal y
lo indeseable y de disciplinar la naturaleza inferior hasta que se hagan rápida
y fácilmente esas elecciones que llevan a desechar lo que aprisiona y traba al
alma. Los conceptos principales constituyen el camino o el procedimiento
definido y cuidadosamente elegido que liberará al alma del mundo de las formas
y la identificará, ante todo, consigo misma (liberándola así de la ilusión
mundial) y, luego, con el mundo de las almas, que es la conciencia de la super
Alma.
No
es necesario que me extienda aquí sobre la técnica por la cual se establece
esta elección. La manera de discriminar el método del desapasionamiento y la
disciplina de la vida, han sido simplificados y aclarados por las enseñanzas de
los últimos dos mil años y por los libros dedicados a acentuar la enseñanza del
Cristo y del Buddha, que si se comprenden correctamente, pueden llevar a hacer
una correcta elección y repeler lo
que no se quiere ni desea. A muchos estudiantes sensatos (como los que leerán
este tratado) les será útil anotar lo que han comprendido de las cuatro
palabras siguientes:
1.
Discriminación.
2.
Desapasionamiento.
3.
Disciplina.
4.
Descentralización.
Una
sola página sería suficiente para definir cada una de estas palabras, y
encerrará verdaderamente nuestro pensamiento más elevado. Los estudiantes
comprenderán que a medida que practican estas cuatro virtudes, principales
características de un discípulo, ponen automáticamente en acción la Ley de
Repulsión que, en el Sendero de Iniciación, proporciona revelación y
comprensión. Expresar esta ley en el Sendero de Iniciación está muy lejos de
aquellos que aún no están versados en las discriminaciones fundamentales y en
el desapasionamiento. Por lo tanto, ¿ creen que es necesario explicar cómo
actúa esta ley en la vida del iniciado? Creo que no. El discípulo procurará
hallar, sin pasión, dolor o sufrimiento, la diferencia que existe entre:
1.
Correcto y erróneo.
2.
Bien y mal.
3.
Luz y oscuridad, entendido espiritualmente.
4.
Prisión y libertad.
5.
Amor y odio.
6.
Introversión y extroversión. Sería conveniente
reflexionar sobre esta dualidad.
7.
Verdad y falsedad.
8.
Conocimiento místico y ocultista.
9.
Yo y no-yo.
10. Alma
y cuerpo.
Infinidad
de dualidades podrían ser enumeradas. Habiendo descubierto la existencia de
estos pares de opuestos, la tarea del discípulo consiste en descubrir aquello que no es ni uno ni otro. Constituye
el camino central e intermedio revelado al iniciado por la actuación de la Ley
de Repulsión que ocultamente le permite “con una de sus manos, alejar de su
camino lo que obstaculiza y vela el camino central de luz. La seguridad del
hombre que busca el camino iluminado no está ni a la derecha ni a la
izquierda”. ¿ Significa realmente algo esta frase para la mayoría de nosotros?
Tratemos de expresar en palabras las cualificaciones y el nombre de este tercer
camino o central, que no es, por ejemplo, ni luz ni oscuridad, ni amor ni odio.
No podemos ver con claridad lo que podría ser, ni lo veremos hasta que el
acrecentado estímulo liberado en nosotros en el Sendero de la Iniciación
efectúe su trabajo designado. Una idea de lo que esto significa aparecerá,
aunque confusamente, ante nuestra visión al tratar la tercera parte.
e. LA LEY DE
REPULSIÓN Y EL PEREGRINO EN EL CAMINO DE LA VIDA
Fundamentaré
mis conceptos en las palabras citadas anteriormente:
“La Ley de Repulsión impele en siete direcciones y obliga a todo
aquello con lo cual entra en contacto, a volver al seno de los siete Padres
espirituales.”
Voy
a considerar definidamente el Camino de Repulsión, regido por esta ley, que es
el camino o la técnica para cada tipo de rayo. Aunque puede observarse que la
misma ley actúa en los siete casos y en las siete direcciones, los resultados
diferirán sin embargo, porque la cualidad y la apariencia fenoménica sobre las
cuales la ley de la voluntad divina hace su impacto, y la consiguiente
impresión, difieren ampliamente. Por lo tanto, la complejidad del problema es
grande. Estas siete leyes del alma están detrás de todas las diversas
presentaciones de la verdad, tales como han sido dadas por los Instructores
mundiales en el transcurso de las edades. No obstante, se requiere mucha visión
interna espiritual para ayudar al discípulo común a comprender la analogía o
la tendencia de las ideas que, por ejemplo, vinculan:
1.
Las beatitudes (enunciadas por el Cristo) y las
siete leyes.
2.
Las etapas del Noble Óctuple Sendero y las
potencias del alma.
3.
Los ocho Medios de la Yoga o unión con el alma, y
el septenario de influencias.
4.
Los Diez Mandamientos de la religión semítica y
las siete leyes espirituales.
Los
estudiantes hallarán de interés poner a prueba su comprensión, acerca de las
relaciones esotéricas que existen en este conjunto de enseñanzas, y ver si
pueden, por sí mismos, desentrañar los significados básicos. A título de
ilustración, trazaré e indicaré la relación que existe entre las siete leyes y
los ocho medios de la yoga, porque esclarecerá la diferencia que existe entre los
métodos de la yoga, tal como la entienden el yogui y el esotérico comunes, y
como la comprenden el discípulo entrenado y el iniciado.
1. Los cinco
Manda- La fuerza del segundo La Ley del Impulso
mientos rayo Magnético
El
deber universal Inclusión.
Atracción
2. Las Reglas La fuerza de cuarto La Ley del Sacrificio
Para
el autoentre- rayo “Muero
diariamente”
namiento.
3. Posición La fuerza de sexto
rayo La Ley del
Servicio
Actitud
equilibrada Correctos
ideales o
hacia
el mundo. relaciones
4. Pranayama La fuerza de séptimo La Ley de Progreso
La
ley del vivir rayo Grupal.
La Ley del De-
rítmico. sarrollo
Espiritual
5.
Abstracción La
fuerza de primer La Ley
de Repulsión
Pratyahara.
Abs- rayo El repudio del deseo
tenerse
de desear.
6. Atención La fuerza de
tercer rayo La Ley
de la Amplia
Correcta
orienta- Respuesta.
ción.
7. Meditación La fuerza de quinto La Ley de los Cuatro
Correcto
empleo rayo Inferiores: “El alma está
de
la mente, en
profunda meditación”.
8. Resultado Contemplación Total desapego
espiritual.
Un
estudio minucioso de estas relaciones será sugestivo para el discípulo, e
iluminador para el iniciado. Sin embargo, no se debe confundir iluminación con
una nueva o brillante idea. Es algo muy distinto. La diferencia es comparable a
la que existe entre la luz de una estrella y la luz de un sol, que aumenta constantemente.
Una revela la realidad de la noche, la otra el mundo de la luz diurna y del Ser
consciente.
d. LAS SIETE
DIRECCIONES DE LA LEY DE REPULSIÓN
Debe
recordarse que la Ley de Repulsión, la Ley de los Angeles destructores, actúa
en siete direcciones, produce efectos sobre siete distintos tipos de seres y de
hombres y, debido a su actividad, trae al Hijo pródigo de vuelta al hogar del
Padre, lo cual hace que él “se levante y ande”. Debe recordarse que cuando el
Cristo narró esta historia dejó bien aclarado que el peregrino no sintió el
impulso de regresar hasta que volvió en sí y recobró su sentido como resultado
de haber satisfecho los deseos de una vida licenciosa. Luego vino la
consiguiente saciedad y el descontento, y un período de intenso sufrimiento y
perdió la voluntad de ambular y desear. Un estudio sobre esta historia será
revelador. En ninguna Escritura se explica la secuencia de estos
acontecimientos (al hablar de la existencia del peregrino, su vida en un país
lejano y su regreso), concisa y bellamente narrados como El lo expreso.
Estudien esta parábola en la Biblia y también la trayectoria del peregrino.
El
efecto de la Ley de Repulsión, a medida que actúa en el mundo del discipulado y
destruye lo que obstaculiza, hace que el peregrino regrese en forma apresurada
y consciente por uno de los siete rayos que conducen al centro, lo cual no
puede ser detallado aquí. Nuestra tarea actual es hollar el Sendero de Probación
o del Discipulado, y aprender la disciplina, el desapasionamiento y las otras
dos necesidades del Camino, discriminación y descentralización. No obstante, es
posible indicar la meta y señalar la potencia de las fuerzas a las cuales
estaremos acrecentadamente sometidos cuando entremos -como algunos de nosotros
podemos hacerlo- en el Sendero del Discipulado aceptado. Esto lo impartiré en
siete estrofas, que darán al aspirante un indicio de la técnica a la cual
estará sometido. Si ha recorrido en parte el Camino, le impartirán una orden
que como discípulo, con visión espiritual interna, obedecerá porque habrá
despertado; si es un iniciado exclamará “Esto lo sé”.
La Orientación del Primer Rayo
“El jardín se descubre. En ordenada belleza viven sus flores y árboles.
El zumbido del alado vuelo de las abejas y de los insectos se oye en todas
partes. El aire está saturado de perfume. Los colores se revelan por el azul
del cielo.
El viento de Dios, Su divino aliento, sopla a través del jardín...
Marchita las flores. Doblega los árboles devastados por el viento. A la
destrucción de la belleza le sigue la lluvia. Negro es el cielo. Todo es ruina.
Luego, la muerte...
“Después, ¡otro jardín!, que parece estar muy lejos en el tiempo. Se
invoca a un jardinero. El jardinero, el alma, responde. Se invoca a la lluvia,
al viento y al sol calcinante. Invoquen al jardinero. Luego dejen que continúe
el trabajo. La destrucción precede siempre al reinado de la belleza. La ruina
precede a lo real. El jardín y el jardinero deben despertar. El trabajo
prosigue.”
La Orientación del Segundo Rayo
“El estudioso conoce la verdad. Todo le es revelado. Rodeado por sus
libros y protegido por el mundo del pensamiento horada como un topo y abre su
camino hacia la oscuridad; obtiene el conocimiento del mundo de las cosas
naturales. Su ojo está cerrado. Sus ojos están ampliamente abiertos. Mora en
su mundo con profunda satisfacción.
“Detalle
tras detalle penetra el contenido de su mundo mental. Acopia las pepitas del
conocimiento del mundo, así como una ardilla almacena sus nueces. El depósito
está colmado... Repentinamente desciende una azada, porque el pensador cuida
el jardín de sus pensamientos, y así destruyen los pasajes de la mente. Llega
el desastre destruyendo rápidamente el depósito de la mente, y la seguridad, la
oscuridad y la calidez de la investigación satisfecha. Todo ha sido eliminado.
Penetra la luz estival y los rincones oscuros de la mente ven la luz... Nada
queda sino la luz, y ésta no puede ser utilizada. Los ojos están cegados y el
único ojo aún no ve...
“Lentamente debe ir abriéndose el ojo de la sabiduría. Paulatinamente el
amor de lo verdadero, lo bello y lo bueno debe penetrar los pasajes oscuros del
pensamiento mundano. Gradualmente la antorcha de la luz y el fuego de la
rectitud debe consumir los tesoros acumulados durante el pasado, aunque
demuestren aún su utilidad fundamental...
“Los siete caminos de luz deben alejar la atención del estudioso de todo
lo que ha descubierto, acumulado y utilizado. Él lo rechaza y halla su camino
hacia el Aula de la Sabiduría, construida sobre una colina, no profundamente en
la tierra. Sólo el ojo abierto puede hallar este camino.”
La Orientación del Tercer Rayo
“Rodeado por una multitud de hilos y encerrado en la infinidad de los
pliegues de la tela está el Tejedor. Ninguna Luz llega donde Él se encuentra.
Mediante la luz de una pequeña vela, ubicada en la cima de su cabeza, ve
confusamente. Recoge un puñado tras otro de hilos y trata de tejer la alfombra
de sus pensamientos y sueños, deseos y objetivos; sus pies se mueven
constantemente; sus manos trabajan rápidamente; su voz entona sin cesar las
palabras: ‘Yo tejo el diseño que busco y quiero. La urdimbre y la trama están
planeadas por mi deseo. Recojo un hilo aquí y un color allá. Tomo otro allí.
Mezclo los colores y fusiono los hilos. Aún no puedo ver el diseño, pero seguramente
estará a la altura de mi deseo’.
“Se oyen agudas voces y se percibe un movimiento fuera de la oscurecida
cámara donde está el Tejedor, aumentando en volumen y poder. Una ventana se
rompe y, aunque el Tejedor grita cegado por la fuerte luz, el sol brilla sobre
su alfombra tejida. Así queda revelada su fealdad...
“Una voz exclama: ‘Mira Tejedor desde tu ventana y observa el canon en
los cielos, el modelo del plan, el colorido y la belleza del todo. Destruye la
alfombra en la que has trabajado durante edades
No satisface tu necesidad... Entonces teje nuevamente Tejedor. Teje a la
luz del día. Teje, como tú ves el plan’.”
La Orientación del Cuarto Rayo
“‘Tomo, mezclo y fusiono. Reúno lo que deseo. Armonizo el todo’.
Así
habló el Mezclador, cuando permanecía en la cámara oscura. ‘Comprendo la
belleza invisible del mundo. Conozco el color y el sonido. Oigo la música de
las esferas, y nota sobre nota, acorde sobre acorde, me comunican su
pensamiento. Las voces que escucho me intrigan y atraen y trato de trabajar con
los veneros de donde surgen estos sonidos. Intento pintar y mezclar los pigmentos
necesarios. Tengo que crear la música que atraerá hacia mí a aquellos que aman
las obras pictóricas que ejecuto, los colores que mezclo, la música que evoco.
Por lo tanto, es a mí a quien querrán y adorarán...’
“Pero una nota musical estridente sobrevino, acorde que silenció al
Mezclador de dulces sonidos. Sus notas parecieron dentro del Sonido y sólo se
escuchó el gran acorde de Dios.
“Afluyó un haz de luz. Sus colores se desvanecieron. Sólo existía a su
alrededor la oscuridad, pero a la distancia brillaba la luz de Dios. Permaneció
entre la densa oscuridad y la luz cegadora. Su mundo en ruinas yacía a su
alrededor. Sus amigos habían desaparecido. En vez de armonía había disonancia.
En vez de belleza la oscuridad de la tumba...
“Entonces, la voz entonó estas palabras: ‘Crea nuevamente hijo mío,
construye, pinta y mezcla los tonos de la belleza, pero esta vez para el mundo
no para ti. Entonces el Mezclador volvió a comenzar su trabajo y trabajó
nuevamente.”
La Orientación del Quinto Rayo
“En la profundidad de una pirámide, cuyos contornos eran de piedra, y en
la impenetrable oscuridad de ese maravilloso lugar, una mente y un cerebro
-personificados por el hombre- trabajaban. Fuera de la pirámide se estableció
el mundo de Dios. El cielo era azul; los vientos soplaban libremente; los
árboles y las flores se abrían al sol. Pero en la pirámide, en el oscuro
laboratorio, un trabajador se ocupaba de su trabajo. Empleaba con destreza los
tubos de ensayo y los frágiles instrumentos. Hilera tras hilera, ardían con sus
llameantes fuegos las retortas para fusionar y mezclar, cristalizar y dividir.
El calor era muy intenso, la tarea ardua...
“Pasajes oscuros, en constante ascenso, conducían hasta la cima Una
amplia ventana, abierta hacia el azul del cielo y por ella descendía un claro
rayo de luz hasta el trabajador que estaba en las profundidades... Trabajaba y
se afanaba. Luchaba por lograr su sueño, el descubrimiento final. A veces
encontraba lo que buscaba, otras fracasaba, pero nunca halló lo que podría
darle la llave de todo lo domas... En profunda desesperación, pidió al Dios
que había olvidado: ‘Dadme la llave. Nada bueno puedo hacer solo. Dadme la
llave’. Luego
reino
el silencio..
“A través de la abertura, en la cima de la pirámide, desde el azul del
cielo cayó una llave a los pies d& desalentado trabajador. La llave era de
oro puro; la barra era de luz; sobre la llave un rótulo y, escritas en azul, se
leía: ‘Destruye lo que has construido y construye de nuevo. Pero construye
solamente cuando hayas ascendente por el camino ascendente, atravesado la
galería de la tribulación y penetrado en la luz dentro de la cámara del rey.
Construye desde las alturas y demuestra así el valor de las profundidades’.
“Entonces, el Trabajador destruyó los objetos de su arduo trabajo
anterior, reservando tres tesoros que sabía que eran buenos y sobre los cuales
la luz podría brillar. Luchó para llegar hasta la cámara del rey. Y aún sigue
luchando.”
La Orientación del Sexto Rayo
“‘Amo y vivo y vuelvo a amar’, exclamó el Seguidor enervador cegado por
el deseo de llegar al instructor y lograr la verdad, pero sólo vio lo que
estaba ante sus ojos. Llevaba a cada lado las anteojeras cegadoras de cualquier
fanática aventura divina. Sólo el largo y estrecho túnel constituía su hogar y
el lugar donde realizaba su elevado esfuerzo. No podía ver, excepto el espacio
ante sus ojos. No tenía ningún alcance visual, tampoco altura, profundidad ni
extensión. Solamente podía ir en una sola dirección, y en esa dirección fue
solo, arrastrando consigo a quienes le preguntaban cuál era el camino. Tuvo una
visión, que cambiaba y adquiría diversas formas; cada visión era para él el
símbolo de sus sueños más elevados, la culminación de sus deseos.
“Se precipitó a lo largo del túnel, buscando lo que había delante. No
vio mucho, solo una cosa a la vez -¡ una persona, una verdad, una biblia o una
imagen de su Dios, un apetito, un sueño, pero sólo uno! Algunas veces recogió
en sus brazos la visión que tuvo, y descubrió que no era nada. Otras llegó
hasta la persona que amaba y encontró que en lugar de la belleza visualizada
era una persona como él. Y así siguió esforzándose. Se fatigó en su búsqueda;
se azotó a sí mismo, a fin de hacer un nuevo esfuerzo.
“La abertura oscureció su luz. Pareció cerrarse una persiana. La visión
que tuvo ya no brilló. El Seguidor tropezó en la oscuridad. La Vida terminó y
el mundo del pensamiento se perdió... Parecía estar suspendido. Pendía sin nada
debajo, delante, detrás, ni arriba de él. Para él nada existía.
“Desde las profundidades del templo de su corazón oyó una Palabra, que
habló con claridad y poder: ‘Mira profundamente hacia adentro, alrededor y
hacia todas partes. La luz está en todas partes, dentro de tu corazón, en Mí,
en todo lo que respira, en todo lo que es. Destruye tu túnel, que has
construido durante largas edades. Permanece libre, custodiando a todo el
Mundo’. El Seguidor contestó: ¿,Cómo puedo destruir el túnel? ¿Cómo hallaré la
forma de hacerlo?’ La respuesta no llegó...
“Ascendió otro peregrino desde la oscuridad y, a tientas encontró al
Seguidor. ‘Guiame a mí y a otros hacia la luz’, exclamó. El Seguidor no hallé
palabras, ni Guía apropiado, ni fórmulas de la verdad, ni formas ni
ceremonias. Se encontró a sí mismo como guía, y atrajo a los otros hacia la luz
-la luz que brillaba en todas partes. Siguió trabajando y combatiendo. Su mano
sostuvo a los demás y en bien de ellos ocultó su vergüenza, temor, desesperanza
y desesperación. Pronunció las palabras de seguridad y fe en la vida, en la luz
y en Dios, en el amor y en la comprensión.
“Su túnel desapareció. No sintió su pérdida. Sobre la arena del mundo
permaneció con varios de sus compañeros abiertos a la luz del día. En la
lejanía había una montaña azul, y desde su cima surgió una voz: ‘Avanza hacia la
cumbre de la montaña y en su cúspide aprende la involución de un Salvador’. A
esta gran tarea dedicó sus energías el Seguidor, convertido ahora en guía. Aún
continúa su camino.. .“
La Orientación del Séptimo Rayo
“Bajo un arco, entre dos habitaciones, permanecía el séptimo Mago. Una
habitación estaba llena de luz, vida y poder, de quietud que era propósito, y
de belleza que era espacio. La otra habitación era todo movimiento, sonido
producido por la gran actividad, caos amorfo, y trabajo que no tenía verdadero
objetivo. Los ojos del Mago estaban fijos en el caos. No le agradó. Daba la
espalda a una habitación de intensa quietud. No lo sabia. El arco oscilaba
sobre su cabeza...
“En su desesperación murmuró: ‘Durante épocas he soportado y tratado de
resolver el problema de esta habitación, para reordenar el caos de manera que
pueda resplandecer la belleza y el objetivo de mi deseo. He tratado de tejer
esos colores en un bello sueño y de armonizar los diversos sonidos. Falta la
consumación. Sólo puede verse mi fracaso. Y, sin embargo, sé que hay una
diferencia entre lo que tengo ante mis ojos y lo que comienzo a sentir detrás
mío. ¿Qué debo hacer?’.
“Entonces sobre la cabeza del mago, y exactamente detrás de él, aunque
dentro de la habitación de ordenada belleza, un inmenso imán empezó a oscilar..
. Causó la rebeldía del hombre dentro del arco, que tambaleaba antes de su
futura caída. El imán hizo girar al hombre hasta que enfrentó la escena y la
habitación que antes no había visto...
“Entonces a
través del centro de su corazón, el imán proyectó su fuerza de atracción y
repulsión. Redujo el caos hasta no percibir sus formas. Emergieron algunos
aspectos de la belleza, no revelados. Una luz brillé desde la habitación y, sus
poderes y vida obligaron al Mago a ir hacia la luz y abandonar el peligroso
arco.”
Estos
son algunos de los pensamientos traducidos de un antiguo y mesurado arreglo,
que pueden arrojar cierta luz sobre la dualidad de la personalidad y el trabajo
que deben realizar los seres que pertenecen al septenario de los rayos. ¿
Sabemos dónde estamos? ¿Sabemos qué tenemos que hacer? Cuando nos esforzamos
por alcanzar la luz, ningún precio será demasiado elevado para pagar esa
revelación.
Hemos
estudiado la interesante secuencia de las Leyes. En la primera Ley, surgen tres ideas principales:
Primero,
el Eterno Peregrino, por propia conformidad y voluntad, prefirió ocultamente la muerte y adoptó un cuerpo
o una serie de cuerpos, a fin de resucitar o elevar las vidas de la naturaleza
forma que él personificaba. Durante el proceso de realizar esto murió, en el sentido de que para un alma
libre, morir y tomar una forma y el consiguiente sumergimiento de la vida en la
forma son términos sinónimos.
Segundo,
al obrar así, el alma recapitula en menor escala lo que análogamente han
realizado y realizan el Logos solar y el Logos planetario. Estas grandes Vidas
aparecen regidas por las leyes del alma durante los períodos de manifestación,
aunque no estén regidos o controlados por las leyes del mundo natural como lo
denominamos nosotros. Sus conciencias no se identifican con el mundo
fenoménico, mientras que nuestra conciencia se identifica con éste, hasta el
momento en que nos rigen las leyes superiores. Por la Muerte oculta de estas grandes Vidas, todas las vidas menores
viven y pueden vivir, ofreciéndoseles así una oportunidad.
Tercero,
por la muerte se lleva a cabo un gran proceso unificador. En la “caída de una
hoja” y su consiguiente identificación con el suelo, tenemos un pequeño
ejemplo de este grandioso y eterno proceso de unificación, mediante el proceso
de llegar a ser y morir, como resultado de llegar a ser.
En la segunda Ley el
ente que se sacrifica -por propia elección y volición- queda bajo la influencia
del método por el cual se produce esta muerte. Por el impacto de los pares de
opuestos y por estar pendiente entre
ambos, conoce la oscuridad externa que conoció finalmente el Cristo en la
Crucifixión, donde pendía, simbólicamente, entre el cielo y la tierra, y la
potencia de Su vibración y magnetismo internos ha atraído y siempre atraerá
hacia Sí a los hombres. Esta es la primera gran idea que surge, y la segunda se
refiere al equilibrio de las fuerzas que han podido ser dominadas. El símbolo
de la balanza es aquí adecuado, y las tres cruces sobre el Monte del Gólgota
son también símbolos de esta verdad. Libra rige esta ley, y ciertas fuerzas
provenientes de esta constelación pueden percibirse cuando la conciencia del
alma queda bajo la influencia de la ley. Estas fuerzas permanecen pasivas en lo
que concierne a la personalidad; su efecto no es registrado, aunque está
presente.
En la tercera Ley, el
Dios que se sacrifica y el Dios de las dualidades queda bajo ciertas
influencias que producen efectos fácilmente reconocibles. A través de la muerte
y el triunfo de los pares de opuestos el discípulo llega a ser tan magnético y
vibrante que sirve a la raza, convirtiéndose en lo que él sabe que es. Sumergido
físicamente, desde el ángulo de la personalidad, en las aguas de la existencia
terrena, sin embargo percibe conscientemente al mismo tiempo otras condiciones
de su esencial propósito de morir por otras vidas y también el método que debe
emplear para llevar a cabo el equilibrio liberador. Cuando estas ideas
predominen en la mente, podrá servir a sus semejantes. Estas leyes producen
efecto únicamente cuando surgen en la conciencia del hombre que está
construyendo el antakarana y aplicando la Ciencia de la Unión.
Cuando
la cuarta Ley de Repulsión comienza a
producir sus efectos, el discípulo se hace consciente del Ángel de la Espada
Flamígera que se halla ante el portal de la iniciación. Por ese portento sabe
que puede entrar pero, esta vez, no como un pobre y ciego aspirante, sino como
un iniciado en los misterios del mundo. Esta verdad ha sido resumida en un
Antiguo cántico que se acostumbraba a entonar en la antecámara de los Templos.
Algunas de las palabras pueden más o menos ser expresadas así:
“Entra libre quien ha conocido los muros de la prisión. Entra en la luz
con los ojos abiertos quien durante eones ha ido a tientas por el corredor
oscuro. Sigue su camino quien ha permanecido durante edades ante una puerta
herméticamente cerrada.
“Pronuncia con poder la Palabra que
abre de par en par el Portal de la Vida. Permanece ante el Ángel y le arrebata
la espada, liberando así al Ángel para una tarea más elevada. Ahora él custodia
el portal de! Lugar Sagrado.
“Murió. Entró en la lucha. Aprendió la forma de servir. Ahora permanece
ante la puerta.”
5. La
Ley del Progreso Grupal
Nombre Nombre Símbolo Energía de Rayo
Progreso Elevación. Cabra, va. Séptimo Rayo.
Grupal. El factor
de la Evolución.
Esta
ley comienza a actuar y a captarse en la conciencia personal cuando el
aspirante ha llevado a cabo ciertas realizaciones definidas y reconoce que
ciertos ideales son realidades en su experiencia. Esto podría enumerarse en
forma muy simple y significaría para el estudiante superficial las
realizaciones más sencillas en el Sendero de Probación. Sin embargo, sería
conveniente captar con toda claridad que esta simple descripción de los requisitos
y sus realizaciones en la conciencia del aspirante, se manifiestan como
veladas y externas reacciones de su mente a algunas verdades cósmicas
profundamente esotéricas. Este enunciado contiene la verdadera esencia del
conocimiento esotérico. Las formulaciones muy comunes de la vida activa y del
autosacrificio instintivo diario se empequeñecen debido a que son vitalmente
familiares y sin embargo -si sólo lo comprendieran- apenas tocan los bordes de
las verdades mundiales más profundas. Constituyen el abecé del esoterismo, y
sólo por su intermedio se llegará a las palabras y frases que a su vez son la
llave esencial para el conocimiento más elevado.
Un
breve ejemplo servirá para ilustrarlo, y podrán considerarse algunos hechos
simples que indican que el aspirante comienza a actuar como alma y está
preparado para vivir conscientemente en el reino de Dios.
Al
discípulo que se entrena para lograr estas realizaciones superiores, se lo
exhorta a practicar la discriminación. A
ustedes se les ha hecho la misma exhortación. La interpretación inicial y
normal y el resultado inmediato de la práctica consiste en enseñar al discípulo
a diferenciar entre los pares de opuestos. Así como el discípulo al comenzar su
entrenamiento descubre que el proceso discriminador nada tiene que ver con la
capacidad de diferenciar entre lo malo -así llamado- y lo bueno, sino que se
refiere más bien a los pares de opuestos más sutiles, el buen o el mal empleo
del silencio, la correcta o la errónea palabra, la correcta comprensión y la
correcta indiferencia y sus opuestos, así también el hombre que reacciona a
estas leyes superiores descubre que la discriminación a demostrar debe ser
todavía más sutil, y para la mayoría de los aspirantes es aún hoy un objetivo
sin sentido. Este tipo de discriminación no está ni siquiera siendo evocado.
Esto es lo que debe demostrarse en conexión con los siguientes contactos
sutiles:
1.
La vibración del alma.
2.
La vibración del grupo interno con el cual está
afiliado, aunque sea inconscientemente.
3.
La vibración del Maestro como punto focal del
grupo.
4.
La vibración de su rayo, tal como la siente por
conducto de su alma y del Maestro.
5.
La vibración resultante de la interacción entre su
alma y su personalidad.
6.
Las tres vibraciones distintas de su cuerpo vital
y emocional y de la mente.
7.
La vibración de los grupos o del grupo, con el
cual debe trabajar en el plano externo.
8.
La vibración del alma de otras personas con las
cuales entra en contacto.
9.
La vibración de un grupo, como el Nuevo Grupo de
Servidores del Mundo.
Lo
antedicho son algunos ejemplos del tipo de discriminación que se requiere. Esto
se aprenderá a diferenciar instintivamente cuando se haya logrado una mayor
evolución. Quisiera recordarles que cuando se trata de hacer una discriminación
estrictamente mental, el problema parece ser insuperable. Cuando se hayan
establecido firmemente la regencia y el reconocimiento del alma, los distintos
reconocimientos se convertirán en reacciones instintivas. Res puesta. in8tintivr( es el nombre dado a la vida instintiva del
alma -analogía superior de la vida instintiva del cuerpo humano. Los párrafos
que anteceden encierran un sencillo resumen de algunos de los significados más
profundos del conciso mandato: “Aprende a discriminar”. ¿ Hemos comprendido
verdaderamente este mandato? En forma intelectual la mente dirá que sí. En
forma práctica, a menudo, las palabras no significan nada. ¿ Significan acaso
el poder que tiene el alma de dividir las vibraciones en distintas categorías?
¡ Sin embargo se nos dice que el alma no conoce divisiones! Tales son algunas
de las paradojas del esoterismo que se le presentan al no iniciado.
La
Ley del Progreso Grupal puede comenzar a tener un efecto consciente únicamente
en la vida del discípulo consagrado y aceptado. Cuando ha establecido ciertos
ritmos, cuando está trabajando eficazmente en ciertas líneas grupales bien
conocidas y cuando con definida y consciente comprensión se prepara para
alcanzar las expansiones que otorga la iniciación, entonces esta ley empieza a
impelirlo y aprende a obedecerla instintiva, intuitiva e intelectualmente. En
obediencia a esta ley el discípulo instituye esa preparación para la
iniciación. La frase que antecede está redactada en tales términos, porque es
muy importante que todos lleguen a comprender por sí mismos la necesidad de
recibir la iniciación. ¿ Comprenden la importancia que tiene esto? Se enumerarán
algunos de los efectos mencionados al principio cuando se consideró
inicialmente esta quinta ley. No olvidemos su significación esotérica e
invisible:
1.
El discípulo aprenderá eficazmente a
descentralizarse. Esto significa que:
a.
Nada exigirá para el yo separado. Se puede
observar fácilmente por qué se les enseña a los aspirantes a ser leales con su
Yo superior y a rechazar todas las exigencias del yo separado. También podrá
observarse por qué muchos reaccionan contra ello. Es porque no están aún
preparados y, por lo tanto, tal consagración actúa como gran agente
discriminador. Para quienes es demasiado elevado el canon del altruismo, no lo
comprenden ni lo desean. Por esta razón, los que no están preparados lo
critican. Más adelante volverán y comprensivamente aceptarán esta obligación
en la luz.
b.
Fija la mirada hacia la luz y no hacia el deseo de
hacer contacto con el Maestro. En consecuencia se elimina el egoísmo espiritual
expresado por el deseo, innato y profundo, de ser reconocido por uno de los Grandes
Seres. Cuando se ha logrado esta liberación de las cosas personales, entonces
el Maestro puede atreverse a entrar en contacto y establecer una relación con
el discípulo. Sería conveniente meditar sobre esto.
2.
Entonces ya habrá aprendido a servir instintivamente.
Tendrá la necesidad, generalmente la tiene, de aprender a discriminar cuando
presta servicio; pero la actitud que adopta hacia la vida y los hombres, es un
impulso divino de ayudar, elevar, amar y socorrer.
3.
Habrá aprendido a emplear la mente en dos
direcciones, en forma acrecentada, a voluntad e instantáneamente:
a.
Puede dirigir el faro de su mente hacia el mundo
del alma y conocer y reconocer esas verdades que, para él, deben convertirse en
conocimiento experimentado.
b.
También puede dirigirlo hacia el mundo de la
ilusión y disipar los espejismos personales. Cuando llega a hacerlo, comienza a
disipar los espejismos mundiales, pues se está acercando a la iniciación.
a. EL VÍNCULO
DE LOS GRUPOS MUNDIALES
Podríamos
continuar enumerando los distintos desarrollos que indican a la Jerarquía
observadora cuándo un discípulo o un grupo de discípulos, está preparado para
recibir “más luz”. Sin embargo, el principal indicio lo proporciona su reacción
a la Ley del Progreso Grupal. Ésta es la nueva ley que vendrá y será
presentida por los discípulos mundiales, siendo su eficacia cada vez más
poderosa, aunque pasará mucho tiempo antes de que la humanidad la comprenda.
Pondrá en actividad el trabajo de los grupos mundiales. En el pasado se han
formado grupos para lograr beneficio, interés, estudio y fortalecimiento
mutuos. Esto ha sido una bendición y también una maldición, pues por grandes y
buenos que hayan sido sus móviles, estos grupos fueron básica y primordialmente
egoístas, un tipo de egoísmo espiritual muy difícil de superar, lo cual exige
la aplicación de la verdadera discriminación a la que me he referido
anteriormente. Estos grupos siempre han sido el campo de batalla donde los
menos aptos y menos integrados fueron absorbidos, estandarizados o
regimentados; oportunamente han dominado los más poderosos y fueron eliminados
y sosegados totalmente los indefinidos. El grupo que triunfó ha quedado
compuesto por almas afines que piensan de la misma manera, porque ninguna
piensa intuitivamente, pero están regidas por alguna escuela de pensamiento, o
porque algún personaje central del grupo domina a todos los demás, los
hipnotiza y lleva a una condición instintiva, pasiva y estática. Esto puede ser
para gloria del instructor y del grupo, pero, ciertamente, no para gloria de
Dios.
Los
nuevos grupos vienen hoy lenta y gradualmente a la existencia y están regidos
por estas leyes del alma. Por lo tanto, emitirán una nota distinta y formarán
grupos fusionados por una aspiración y un objetivo unidos. Estarán constituidos
por almas libres, individuales y evolucionadas, que no reconocen autoridad
alguna, sino a su propia alma, sumergiendo su interés en el propósito egoico
de todo el grupo. Así como la realización del individuo en el transcurso de las
épocas ha servido para elevar a la raza, así también una realización paralela,
en forma grupal, tenderá a elevar a la humanidad con mayor rapidez. De aquí
que a esta ley se la denomine la Ley de la Elevación.
Ha
llegado el momento en que se comience a poner a prueba este método de elevar a
la raza. Quienes han entrado en el Sendero de Probación trataron de elevar a
la humanidad, pero han fracasado. Los que han pasado al Sendero del Discipulado
también lo intentaron y fracasaron. Aquellos que han dominado la experiencia y
la ilusión de la muerte y, por consiguiente, resucitaron a la vida, pueden hoy
intentar realizar dicha tarea en forma unida. Y triunfarán. Ya se ha hecho la
demanda pidiendo que se desarrolle tal actividad unida y se los exhorta a hacer
cualquier esfuerzo para resucitar el cuerpo muerto de la humanidad. La Logia de
Maestros emprenderá inminentemente una grande y posible realización y todos los
aspirantes y discípulos podrán reconocer sintéticamente el poder y la
oportunidad.
La
enseñanza sobre el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo se ha difundido
ampliamente con este fin. Es la primera tentativa de formar un grupo que
trabaje como grupo e intente realizar una tarea mundial. Podrá actuar como
grupo intermediario entre el mundo de los hombres y la Jerarquía. Está ubicado
entre lo que ocultamente se denomina el “Maestro muerto” y los “Maestros
vivientes”. Los masones comprenderán lo que aquí se expone. El verdadero
esotérico comprenderá también la misma verdad desde otro punto de vista.
Quisiera
exponerles algunas ideas sobre los nuevos grupos que entrarán en actividad bajo
la Ley del Progreso Grupal. Debe recordarse constantemente, cuando consideramos
la venida de estos nuevos grupos, que constituyen principalmente un experimento
en la Actividad Grupal, y no han sido
formados con el propósito de perfeccionar a un miembro individual de cualquier
grupo. Ésta es una enunciación fundamental y esencial si se quieren comprender
correctamente los objetivos. En dichos grupos, los miembros se complementan y
fortifican mutuamente y en el conjunto de cualidades y capacidades, deberán
con el tiempo proporcionar grupos suficientemente capaces de expresar la
espiritualidad en forma útil, y a través de los cuales pueda fluir ininterrumpidamente
la energía espiritual para ayudar a la humanidad. El trabajo que debe
realizarse, se llevará a cabo mayormente en los niveles mentales. El campo del
servicio diario de los componentes de los nuevos grupos continuará siendo lo
que su destino e impulso interno le indican en el plano físico, pero -a los
diversos campos del esfuerzo individual- se le agregará (y esto es lo
importante> una actividad grupal que será un servicio unido y conjunto. Cada
miembro de esos grupos debe aprender a trabajar en estrecha colaboración mental
y espiritual con los demás, y esto toma tiempo debido al actual grado de
desarrollo evolutivo de los aspirantes del mundo. Cada uno debe poner amor en
todas las cosas, lo cual no es fácil. Cada uno debe aprender a subordinar las
ideas que tiene sobre su personalidad y su progreso personal a los requisitos
del grupo, pues en la actualidad algunos tendrán que apresurar su progreso en
ciertas direcciones y otros reducirlo, como servicio prestado a los demás. Este
proceso tendrá lugar automáticamente a medida que la identificación e
integración grupales lleguen a convertirse en el pensamiento predominante en la
conciencia grupal, y el deseo de progreso personal y satisfacción espiritual
sean relegados a segundo término.
Esta
proyectada unidad grupal tendrá sus raíces en la meditación grupal, o en la
vida contemplativa (en la cual el alma se reconoce como una con todas las
demás). A su vez, esto redundará en alguna actividad grupal, contribución que
caracterizará a cualquier grupo determinado y elevará esotéricamente a la raza
humana. En la vida grupal, quienes tratan de entrenar, enseñar y fusionar al
grupo en un instrumento para prestar servicio, no se ocuparán del individuo en
particular. Cada uno será considerado como transmisor de un tipo de energía,
energía predominante de cualquier tipo de rayo -sean los rayos del ego o de la
personalidad. Cada uno puede, a su debido tiempo, aprender a trasmitir al
grupo la cualidad del rayo de su alma, estimulando a sus hermanos para
infundirles más valor, clara visión, pureza de móviles y profundo amor,
evitando no obstante el peligro de vitalizar las características de su
personalidad. Ésta es la mayor dificultad. Para poder hacerlo en forma eficaz y
correcta debemos aprender a pensar que cada uno es un alma y no sólo un ser
humano.
Como
postulados preliminares tenemos los siguientes objetivos en el trabajo grupal
de la nueva era, ahora que se hallan en los procesos iniciales. Los objetivos
posteriores y más esotéricos surgirán a medida que se alcancen los primeros:
1.
Unidad
Grupal. Debe lograrse aplicando el amor, que es parte de la
práctica de la Presencia de Dios, mediante la subordinación de la vida de la
personalidad a la vida grupal y a la vida de constante, amoroso y vital
servicio.
2.
Meditación
Grupal. Estos grupos eventualmente conocerán el reino de las
almas, y el trabajo que realicen será animado y llevado adelante desde los
niveles mentales más elevados mediante la expresión de la vida contemplativa.
Esto involucra la actividad dual de la vida del discípulo, en la cual actúa
conscientemente como personalidad y alma. La vida de la personalidad debería
ser de actividad inteligente; la vida del alma es amorosa contemplación.
3.
Actividad
Grupal. Cada grupo tendrá una característica distintiva, que
estará dedicada a alguna forma específica de servir.
Cuando
los grupos estén convenientemente establecidos (esto es inminente) y después
que hayan trabajado juntos subjetivamente durante cierto y necesario período
de tiempo (que será determinado por la cualidad de la vida de los individuos
que lo componen, por su altruismo y su servicio), entonces comenzarán actuar
externamente y su aspecto vida comenzará a hacer sentir su presencia. Las
diversas líneas de actividad emergerán cuando la vibración grupal sea suficientemente
fuerte para hacer un impacto definido en la conciencia de la raza. Por lo
tanto, es evidente que los primeros y principales requisitos son la integridad
y la cohesión grupales. Nada puede realizarse sin ellos. El vínculo subjetivo
que exista entre los miembros del grupo y el surgimiento de una conciencia
grupal constituirá el objetivo vital de las próximas décadas. Así se
establecerá una transmisión y circulación grupal de energía que será de gran
valor para salvar al mundo. En lo que concierne al individuo debe recordarse
que la pureza del cuerpo, el control de las emociones y la estabilidad mental
son requisitos fundamentales y deberían ser la meta de la práctica diaria. Una
y otra vez volveré sobre el tema respecto a los principales requisitos del
carácter, por cansadora que resulte su repetición, por lo tanto los exhorto a
que cultiven dichas cualidades. Por intermedio de estos grupos será posible
restablecer ciertos antiguos misterios, y algunos de los grupos mencionados en
el libro Cartas sobre Meditación
Ocultista, se hallarán entre los emergentes grupos de la Nueva Era.
b. LAS
CARACTERÍSTICAS DE LOS NUEVOS GRUPOS
Este
breve resumen describirá algunos de los requisitos elementales y, mediante una
amplia generalización, indicará las principales razones de por qué se están
formando dichos grupos. Quizás podríamos ahora ampliar algo más nuestra visión
y al
mismo tiempo, considerar a los grupos en forma más detallada.
Una
de las características que distinguirá a los grupos de servidores y conocedores
del mundo, es que la organización externa que los mantendrá integrados será
tan nebulosa y sutil que prácticamente no podrá observarse externamente. El
grupo se mantendrá unido por una estructura interna de pensamiento y una
estrecha interrelación telepática. Los Grandes Seres, a Quienes todos tratamos
de servir, se vinculan de esta manera y pueden, con el mínimo requerimiento y
el menor desgaste de fuerza, ponerse en contacto mutuo. Ellos están
sintonizados con una vibración particular, y estos grupos tendrán que
sintonizarse así. De esta manera se agruparán personas de naturalezas muy
variadas que pertenecen a los distintos rayos y nacionalidades, producto de los
diversos patrimonios y del medio ambiente. Además de estos factores que atraen inmediatamente
la atención, habrá también una diversidad similar en la experiencia de la
vida, adquirida por las almas implicadas. La complejidad del problema que enfrentan
los miembros del grupo aumenta su magnitud si se recuerda el largo camino que
cada uno ha recorrido y los numerosos factores y características que emergen
del distante y oscuro pasado, contribuyendo a hacer de cada persona lo que es.
Si nos detenemos a pensar sobre las dificultades y las posibles barreras que
pueden anteponerse al éxito, lógicamente surgen los interrogantes: ¿ Qué hace
posible el establecimiento de esta interrelación grupal? ¿ Qué proporciona el
nivel común de igualdad? Es de trascendental importancia responder a estas
preguntas y exige tratarlas con franqueza.
En
la Biblia se dice: “En Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”. Tal
afirmación es una fundamental ley de la naturaleza y la base enunciada de la
relación que existe entre el alma individual que actúa en un cuerpo humano y
Dios. Esto determina, hasta donde puede
comprenderse, la relación entre alma y alma. Vivimos en un mar de energías.
Constituimos un conglomerado de energías y todas están estrechamente
interrelacionadas y forman el cuerpo sintético de energía de nuestro planeta.
Debe
recordarse que el cuerpo etérico de cada forma de la naturaleza es una parte
integrante de la forma sustancial de Dios Mismo -no la forma física densa, sino
lo que los esotéricos consideran como la sustancia que construye la forma.
Empleamos la palabra “Dios” para significar esa expresión de la Vida Una que
anima a todas las formas del plano objetivo externo. Por lo tanto, el cuerpo
etérico o de energía, de cada ser humano, es parte integrante del cuerpo
etérico del planeta mismo y, por consiguiente, del sistema solar. Por este
medio todo ser humano se relaciona básicamente con toda expresión de la Vida
divina, sean diminutas o gigantescas. La función del cuerpo etérico consiste en
recibir impulsos de energía y en ser llevado a la actividad por esos impulsos
o corrientes de fuerza, que emanan de alguna fuente de origen. En realidad, el
cuerpo etérico no es nada más que energía, compuesto por minadas de hilos de
fuerza o diminutas corrientes de energía, relacionadas, por su efecto
coordinador, con los cuerpos emocional y mental y con el alma, constituyendo
corrientes de energía que a su vez tienen su efecto sobre el cuerpo físico,
poniéndolo en actividad de acuerdo a la naturaleza y al poder de la clase de
energía que pueda predominar en el cuerpo etérico en cualquier momento dado.
A
través del cuerpo etérico circula energía que emana de alguna mente. Las masas
humanas responden inconscientemente a los mandatos de la Mente Universal; esto
se complica en nuestra era y época debido a la creciente respuesta a las ideas
masivas de las mentalidades humanas que evolucionan rápidamente, denominadas a
veces opinión pública. Dentro de la familia humana existen también quienes
responden a ese grupo interno de Pensadores
que, cuando trabajan con materia mental, controlan desde el aspecto
subjetivo de la vida el surgimiento del gran Plan y la manifestación del
propósito divino.
Este
grupo de Pensadores abarca siete divisiones principales, y está presidido por
tres grandes Vidas o entidades superconscientes. Son el Manu, el Cristo y el
Mahachohan. Emplean principalmente el método de influenciar las mentes de los
adeptos e iniciados. Estos últimos influencian a su vez a los discípulos del
mundo, los cuales cada uno en su propio lugar y bajo su responsabilidad,
desarrollan su concepto del Plan y tratan de expresarlo hasta donde les es
posible. Hasta ahora esos discípulos han trabajado muy solos, excepto cuando
por relación kármica se conocen mutuamente y la intercomunicación telepática ha
sido fundamentalmente limitada a la Jerarquía de adeptos e iniciados en encarnación
o fuera de ella, y a Su trabajo individual con Sus discípulos. Por lo tanto,
los grupos que hasta ahora han trabajado en forma totalmente subjetiva, pueden
ser y serán duplicados externamente, y los nuevos grupos que vendrán a la
existencia serán mayormente exteriorizaciones -experimental aún- de los grupos
que han actuado detrás de la escena, impulsados por el grupo central, la
Jerarquía de Maestros.
Este
experimento se ha efectuado primordialmente para lograr la integración grupal y
también hallar el método por el cual pueda llevarse a cabo. La razón de por qué
están experimentando esta idea grupal quienes se hallan en el aspecto interno,
se debe a que es definidamente una tendencia de la nueva era. Tratan de emplear
la preponderante tendencia del ser humano hacia la coherencia y la integración.
Sin embargo, debe recordarse constantemente que si no hay una coherencia
subjetiva, todas las formas externas deben oportunamente desintegrarse, o de lo
contrario nunca se fusionarán. Únicamente los vínculos y el trabajo subjetivos
determinan el éxito, lo cual (particularmente en el nuevo trabajo grupal) debe
basarse en las relaciones egoicas y no en los apegos y predilecciones
personales, que son de ayuda cuando hay un reconocimiento de la relación
egoica. Donde esto existe entonces se puede formar algo tan inmortal y duradero
como el alma misma.
Debería
aclarar un punto práctico. Durante algún tiempo tales grupos constituirán lo
que podrían denominarse “grupos cánones , y deben ser formados lentamente y con
mucho cuidado. Cada persona que forme parte de los nuevos grupos será examinada,
probada y sometida a una gran presión, necesaria si se quiere que los grupos
perduren durante el actual período de transición. Resulta difícil a los
discípulos formar estos grupos. Los métodos y las técnicas serán muy diferentes
de las del pasado. La gente podrá demostrar un verdadero deseo de participar en
la vida grupal y formar parte de la actividad grupal, pero la verdadera
dificultad consistirá en adaptar su vibración y vida personales a la vida y al
ritmo del grupo. El estrecho sendero que todos los discípulos deben recorrer (y
en las primeras etapas estos grupos estarán compuestos principalmente por
quienes se hallan en el Sendero de Probación o en el Sendero del Discipulado)
exige obediencia a ciertas instrucciones que fueron trasmitidas desde la
antigüedad. Deben ser seguidas voluntariamente y con los ojos abiertos, pero no
se exige ni se espera al pie de la letra el cumplimiento de la ley. Siempre es
necesario que haya cierta flexibilidad dentro de los límites autoimpuestos,
pero esa flexibilidad no debe ser consecuencia de la inercia personal o dudas
mentales.
Este
gran experimento en el entrenamiento grupal, que está siendo ahora iniciado en
la tierra por medio de una nueva actividad de la Jerarquía, demostrará a los
Guías observadores de la raza hasta qué punto los discípulos y aspirantes
mundiales están preparados para subordinar sus intereses personales al bien grupal,
y hasta qué punto son sensibles, como grupo, a la instrucción y a la
orientación, y cuán libres están los canales de comunicación entre los grupos
del plano externo y el grupo interno, y entre ellos y las masas a las cuales
esperan eventualmente llegar. El grupo de discípulos de un Maestro, en el mundo
interno de la vida, forma un organismo integrado, caracterizado por la vida, la
interacción y el amor mutuos. Las relaciones de ese grupo son totalmente
mentales y astrales, de allí que no se perciban las limitaciones de la fuerza
del cuerpo etérico, del cerebro físico y del cuerpo físico denso. Esto facilita
grandemente la comprensión interna y la interacción recíproca. Sería
conveniente recordar que el poder astral se siente aquí con mayor fuerza que en
los niveles físicos, por eso que en todos los tratados sobre el discipulado y
en el entrenamiento para lograrlo se insiste que debe ser controlado el deseo
emocional.
Actualmente
se está haciendo un esfuerzo para ver si se pueden establecer la actividad y la
interacción grupales en el plano físico, lo cual, como consecuencia, incluirá
el mecanismo del cuerpo físico y el cerebro. Por lo tanto, las dificultades son
muy grandes. ¿ Qué técnica debe emplearse para manejar esta difícil situación,
que sólo es posible porque el trabajo realizado por los grupos de los Maestros
ha sido tan eficaz? Mucho dependerá de cómo se reaccione a esta interacción y
de lo que ella significará en nuestras vidas. Esto implica un método ocultista
muy práctico de trabajo. Las reacciones físico-astrales del cerebro deberían
considerarse que no existen y ser relegadas debajo del umbral de la conciencia
grupal, para que mueran por inanición. Deben ponerse constantemente de relieve
las relaciones mentales y egoicas.
c. LA
NATURALEZA EXPERIMENTAL DE LOS GRUPOS
He
dicho que estos grupos constituyen un experimento. Este experimento es de
naturaleza cuádruple y una concisa enunciación al respecto podría aclarar
cualquier conjetura.
I. Los experimentos son para establecer e
iniciar puntos focales en la familia humana, por cuya mediación pueden
afluir ciertas energías a toda la raza humana, y éstas son diez.
II. Los experimentos son para inaugurar ciertas
nuevas técnicas para trabajar y establecer los medios de comunicación. Debe
observarse que las últimas tres palabras resumen toda la cuestión. Estos grupos
están destinados a facilitar la interrelación o comunicación, de la manera
siguiente:
1.
Tratarán de facilitar la comunicación entre los
individuos a fin de conocer las reglas y los métodos por los cuales pueda ser
trascendida la palabra e iniciar el nuevo sistema de intercambio. Oportunamente
las comunicaciones se harán:
a.
Entre alma y alma, en los niveles superiores del
plano mental. Esto implica un total alineamiento a fin de que alma-mente-cerebro
estén completamente unificados.
b.
Entre mente, en los niveles inferiores del plano
mental, lo cual implica la total integración de la personalidad o yo inferior,
a fin de que la mente y el cerebro se unifiquen.
Los
estudiantes deben recordar estos dos contactos característicos y tener presente
también que no es necesario que el contacto mayor incluya al menor. Es muy
posible realizar la comunicación telepática entre los distintos aspectos del
ser humano, en los variados grados de evolución.
2.
Estos grupos trabajarán para establecer la
comunicación entre el plano de la iluminación y de la razón pura (el plano
búdhico) y el plano de la ilusión (el plano astral). Debe recordarse que
nuestra gran tarea es disipar la ilusión mundial mediante la iluminación o la
afluencia de luz. Cuando se hayan formado suficientes grupos que tengan este
objetivo, entonces habrá en el plano físico canales de comunicación que
actuarán como mediadores entre el mundo de la luz y el mundo de la ilusión.
Estos serán los transmisores de ese tipo de energía que destruirá el maya o la
ilusión existente y disipará las antiguas formas mentales, y liberarán la luz y
la paz iluminará el plano astral, disipando así la naturaleza ilusoria de su
vida.
3.
A través de otros grupos debe afluir otro tipo de
energía que producirá un tipo distinto de interrelación y comunicación. Dichos
grupos curarán debidamente las personalidades individuales, en todos los
aspectos de su naturaleza. El trabajo propuesto consiste en trasmitir
inteligentemente la energía a las diversas partes de la naturaleza -mental,
astral y física- del ser humano, por la correcta circulación y organización de
la fuerza. Oportunamente la curación deben llevarla a cabo los grupos que
actúan como intermediarios entre el plano de la energía espiritual (la energía
del alma, la intuitiva o de la voluntad) y el paciente, o el grupo de
pacientes, y esto debe tenerse en cuenta y también presente la idea grupal, porque establecerá la diferencia
entre los métodos de la nueva era y los del pasado, y el trabajo será grupal y
para el grupo. Sus miembros trabajarán como almas y no como individuos.
Aprenderán a trasmitir a los pacientes energía curativa extraída de la reserva
de fuerzas vivientes.
4.
Otros grupos de comunicadores actuarán como transmisores
de dos aspectos de la energía divina -conocimiento y sabiduría, considerados
en términos de energía. Su tarea será educar a las masas, como intermediarios
directos entre la mente superior y la mente inferior y se ocuparán de la
construcción del antakarana, pues su tarea es vincular los tres puntos de
valor en el plano mental -la mente superior, el alma y la mente inferior- a fin
de establecer el antakarana grupal entre el reino de las almas y el mundo de
los hombres.
5.
Algunos grupos se ocuparán especialmente del
trabajo político más que de cualquier otra actividad. Trasmitirán esa “cualidad
que impone” autoridad, de la cual carecen otras ramificaciones de esta
actividad grupal divina. El trabajo es mayormente de primer rayo. Incluye el
método por el cual la divina Voluntad; actúa
en la conciencia de las razas y las naciones. Los miembros de este grupo
estarán regidos en gran parte por el primer rayo. Su trabajo consiste en actuar
como canales de comunicación entre el departamento del Manu y la raza humana.
Es algo honroso llegar a ser canales de la Voluntad de Dios.
6.
Otros grupos serán, en forma excepcional, canales
entre la actividad del segundo rayo, la del Instructor Mundial (cargo que el
Cristo desempeña en la actualidad) y el mundo de los hombres. La energía de
segundo rayo debe fluir a través de los grupos de estudiantes, creyentes y los
grupos afines de pensadores y trabajadores, de los cuales se formaron muchos.
Esto debe tenerse en cuenta. Repito, habrá muchos de estos grupos que erigirán
la estructura de la nueva religión mundial.
7.
Unos pocos grupos desempeñarán una interesante función,
sin embargo pasará mucho tiempo antes de que se materialice, o por lo menos
hasta que se comprenda mejor el trabajo de las fuerzas constructoras del Universo.
Esto coincidirá con el desarrollo de la visión etérica. Dichos grupos actuarán
como canales de comunicación o intermediarios, entre las energías que
constituyen las fuerzas constructoras de formas, las que confeccionan la
vestidura externa de Dios y los espíritus humanos. Por lo tanto, se observará
que existe la posibilidad de que el principal trabajo inicial se relacione con
el problema de la reencarnación. Tal problema tiene que ver con la apropiación
de una vestidura externa o forma, de acuerdo a Ley de Renacimiento. Por lo
tanto, cuando estos grupos se organicen, al principio sus miembros trabajarán
sobre dicho tema. Emprenderán un estudio más profundo y distinto sobre la Ley
de Renacimiento que hasta ahora.
8.
Algunos grupos de comunicadores y transmisores de
energía llevarán la luz a los grupos de pensadores. Serán los iluminadores de los pensamientos grupales. Trasmitirán
la energía de un centro de pensamiento a otro, sobre todo la energía de las
ideas. Que es su principal función. Debe recordarse que el mundo de las ideas
constituye un mundo de centros de fuerza dinámica. Esto no debe olvidarse. Se
debe establecer contacto con esas ideas y tenerlas en cuenta. Su energía debe
ser asimilada y trasmitida, y ésta es la función de esos centros de fuerza que
se expresarán en estas líneas de actividad.
9.
La tarea específica de los grupos que trabajan en
otra categoría consistirá en estimular las mentes de los hombres a fin de que
tenga lugar el alineamiento. Ahora actúan principalmente como canales de comunicación
entre el alma de un hombre y el alma de una forma, los cuales serán grandes
sicometrístas, porque su alma es sensible al alma de otras formas de vida
-humana o no-, evocan, principalmente, el alma del pasado, vinculándola con el
presente y descubren indicios del futuro.
10. Los
miembros de otros grupos serán los comunicadores entre el tercer aspecto de la
Deidad, que se expresa por medio del proceso creador y el mundo del pensamiento
humano. Unirán o fusionarán creadoramente la vida y la forma. Sin darse cuenta
ni comprenderlo logran ya concretizar la energía del deseo que, a su vez,
produce la concretización del dinero, que en consecuencia requiere la
materialización de cosas. Su tarea es muy difícil, por eso apareció en los
últimos ciento cincuenta años la ciencia financiera mundial. Se ocuparán del
aspecto divino del dinero, considerándolo como un medio por el cual puede
llevarse a cabo el propósito divino. Manejarán el dinero como agentes por cuyo
intermedio las fuerzas constructoras del universo pueden hacer el trabajo
necesario; estas fuerzas constructoras (y aquí reside la clave) se ocuparán
cada vez más de construir el Templo subjetivo del Señor, y de materializar lo
que satisface los deseos del hombre. Esta diferencia merece ser considerada.
III. Los grupos son la exteriorización de una
existente condición interna. Debe comprenderse que estos grupos no son una
causa sino un efecto. Podrán sin duda tener un efecto inicial a medida que
trabajan en el físico, pero en sí son el producto de una actividad interna y
subjetivo de fuerza que, forzosamente, debe llegar a ser objetivo. El trabajo
de los miembros del grupo consiste en mantenerse, como grupo, en estrecha relación con los grupos internos, que
forman, sin embargo, un gran grupo activo. Esta central fuerza grupal afluirá
entonces a través de los grupos mientras sus miembros, como grupo:
a.
Están en armonía con las fuentes internas de
poder.
b.
No pierden de vista el objetivo grupal, cualquiera
sea.
c.
Cultivan la capacidad dual de aplicar las leyes
del alma a la vida individual y las leyes del grupo a la vida grupal.
d.
Emplean todas las fuerzas que puedan afluir al
grupo como servicio, y aprenden, por lo tanto, a registrar esa fuerza y a
utilizarla correctamente.
La
siguiente secuencia de afirmaciones ¿ impartirá al respecto algo a nuestra
mente? Son afirmaciones de hecho y no contienen nada simbólico en su
terminología, excepto hasta donde las palabras constituyen símbolos
inadecuados para expresar verdades internas:
1.
Cada grupo tiene su contraparte interna.
2.
La contraparte interna constituye un todo. Los
resultados externos sólo son parciales.
3.
Estos grupos internos forman un grupo, y cada uno
es la expresión de, o está regido por ciertas leyes que constituyen los
factores controladores del trabajo grupal. Una ley es sólo una expresión o
manifestación de fuerza, que un pensador o grupo de pensadores aplica por el
poder del pensamiento.
4.
Estos grupos internos, que contienen distintos
tipos de fuerza y trabajan sintéticamente para expresar ciertas leyes, constituyen
un esfuerzo para establecer nuevas y diversas condiciones y producir, en
consecuencia, una nueva civilización. Ésta es la Nueva Era que llegará a su
culminación en la Era acuariana.
5.
Los grupos externos constituyen un intento y un
esfuerzo experimentales para comprobar hasta qué punto la humanidad está
preparada para realizar tal esfuerzo.
IV. Estos grupos constituyen un experimento, y
su objetivo consiste en manifestar ciertos tipos de energía que
establecerán en la tierra cohesión o unificación. La actual condición de desconcierto
que prevalece en el mundo. el “impase” internacional, la disconformidad
religiosa, la confusión social y económica de las últimas décadas, son el r de
energías tan poderosas -debido a su enorme ímpetu- que sólo se pueden poner en
actividad rítmica por la imposición de energías más poderosas y más
definidamente dirigidas. Cuando los grupos actúen adecuadamente y hayan
logrado no sólo unidad grupal interna sino también armonía entre los grupos,
entonces podrá realizarse un trabajo peculiar y esotérico.
Éstos
son algunos de los planes que la Jerarquía trata de llevar adelante, y los
verdaderos discípulos y aspirantes pueden desempeñar su parte. Se nos llama la
atención sobre estos planes a fin de evocar nuestra permanente colaboración.
d. LA
ASTROLOGÍA Y LOS NUEVOS GRUPOS
La
Ley del Progreso Grupal contiene una de las energías que se han liberado
gradualmente durante los últimos dos siglos. Una oleada más plena entró en
actividad durante la Luna llena de Tauro, en mayo de 1936, y ahora podemos
esperar el inminente progreso de la idea grupal, en sus aspectos buenos y
malos. En diversas oportunidades se ha llamado la atención a los estudiantes
sobre esta ley que está relacionada con cierto impulso originado en las mentes
de los hombres, que es a su vez el efecto de los diversos tipos de energía que
actúan sobre la tierra. “Ley del Progreso Grupal” es el nombre aplicado por los
seres humanos a un tipo particular de energía que produce coherencia en los entes de un grupo, estructurándolos así en un
organismo viviente. La afinidad, el objetivo y la meta grupales serán
eventualmente reconocidos. En último análisis, es el surgimiento en la
conciencia subjetiva, del mismo tipo de energía que produce ese aspecto de acción
cohesiva que se demuestra como unión tribal, nacional o racial. Sin embargo, en
este caso, el factor determinante no es una designación física, ni estos grupos
tienen una base en el plano físico. Se fundamentan en el idealismo grupal que
puede ser conscientemente captado cuando las unidades del grupo comienzan a
funcionar en el plano mental y a desarrollar la capacidad de “reflexionar a
fondo las cosas” -es decir, registrar en el cerebro lo que el alma ha
comunicado a la mente. Tenemos aquí una definición del proceso de la
meditación tal como debe ser practicado por quienes han logrado, mediante el
alineamiento en alguna medida, contacto con el alma. Estos grupos actúan
totalmente a través de una relación subjetiva que produce integración y actividad
subjetivas.
Cuando
lleguemos al estudio de las implicaciones astrológicas, descubriremos, en
relación con estas leyes, que las energías de los signos zodiacales tienen un
efecto especifico sobre la energía de un Ser, cuyo propósito se manifiesta por
medio de dichas leyes, consideradas por nosotros como grandes e inevitables
leyes naturales y también espirituales. Este efecto produce una mezcla de
energías que al mismo tiempo equilibra e impele.
En
diciembre de 1935 aumentaron las energías de Capricornio debido a la afluencia
de fuerzas de una constelación aún mayor, que representa para nuestro zodíaco,
lo que el zodíaco representa para la tierra. Otro acrecentamiento tendrá lugar
en 1942. Debe recordarse que, desde cierto punto de vista, el círculo de los
doce signos o constelaciones, constituye una unidad especial que gira dentro de
nuestro universo de cielos, así como nuestro planeta gira en el centro de
nuestro círculo de influencias. Por medio de este acrecentamiento -durante el
ciclo zodiacal acuariano venidero- los grupos que existen en la tierra podrán
disponer de una oleada de influencias capricornianas que afluirán a nuestra
radio de captación cada siete años. El que acaba de pasar dio un gran impulso
al trabajo del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo y fue la causa de que el
mundo reaccionara muy bien a ese impulso particular. Se demostró en cada nación
y grupo como una marcada tendencia hacia la buena voluntad. En 1942 tendremos
otra afluencia planetaria de la cual se nos pide que dispongamos de ella y se
nos exhorta a que hagamos la debida preparación. La “semana de impacto grupal”
que acontece cada siete años, tendrá lugar desde el 21 hasta el 28 de diciembre
y, si esto coincide con la Luna llena, la oportunidad será muy significativa.
Debemos estar atentos a esta posibilidad. Esa semana debería ser considerada
como preeminentemente la “semana del Festival” del Nuevo Grupo de Servidores
del Mundo y, después de 1942, debe aprovecharse este período y hacerse una
preparación especial. Este hecho reclama la atención de todos nosotros.
Nuevos
grupos aparecen en todas partes. Los grupos en el plano externo, con su
diversidad de nombres y miras establecidas, no están conectados con este grupo
interno que fomenta o “proyecta” los nuevos grupos, siempre que tengan una
conexión definida, aunque ambigua. Esto siempre es posible cuando haya tres
miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo en cualquier grupo exotérico;
entonces se vincula “por un triple hilo de luz dorada” al Nuevo Grupo de
Servidores del Mundo que puede ser utilizado en cierta medida. Este grande y
espiritual agrupamiento de servidores está superficialmente vinculado en el
plano físico; en el plano astral el vínculo es más fuerte y se basa en el amor
a la humanidad, y en el plano mental se establece un vínculo mayor desde el
punto de vista de los tres mundo, como un todo. Por lo tanto, es evidente que
en el individuo deben efectuarse ciertos desarrollos antes de que pueda llegar
a ser, conscientemente, un miembro activo del Nuevo Grupo de Servidores del
Mundo, grupo principal que, en la actualidad, trabaja definidamente bajo la Ley
del Progreso Grupal.
1.
El individuo tiene que haber despertado el centro
cardíaco y exteriorizar su conducta en
tal forma, que el corazón se vincule rápidamente con los centros cardíacos de
por lo menos ocho personas. Entonces el centro cardíaco del Logos planetario
podrá ocultamente absorber los grupos formados por nueve aspirantes
conscientes. A través del centro cardiaco, Su vida afluirá y los miembros del
grupo contribuirán con su cuota de energía a las influencias de la vida que
circulan a través de Su cuerpo. La información que antecede es sólo de interés
para quienes han despertado espiritualmente, y significará poco o nada para
quienes aún duermen.
2.
El centro coronario debe estar también en proceso
de despertar, y la capacidad para “mantener la mente firme en la luz” debe
estar algo desarrollada.
3.
Tienen también que emprender alguna actividad
creadora, y el servidor debe estar activo en algunos de los movimientos
humanitarios, artísticos, literarios, filosóficos o científicos.
Todo
esto implica la integración y el alineamiento de la personalidad y esa
simpatía atractiva y magnética que de un modo u otro, caracteriza a los
discípulos. Así, desde el punto de vista esotérico, existen en el individuo
ciertos grandes triángulos de energía y, en consecuencia, en mayor grado en la
humanidad. También las “fuerzas de la vida creadora” circularán desde el “punto
dentro de la cabeza” (el centro coronario) a lo largo de la “línea que va al
corazón” y, luego, con el centro laríngeo, formarán un “triángulo de luz
ígnea”. Tal es el camino del progreso grupal y, cuando se va consumando, la Ley
del Progreso Grupal comienza entonces definidamente a actuar y a controlar.
Seria interesante enumerar los efectos conocidos de las cinco leyes que hemos
estado considerando:
1.
Sacrificio. Salvadores del Mundo. Muerte deliberada Amor al Salvador Altruismo
El Cristo “Muero todos los días” Deseo de seguirlo
2. Impulso. Religión Mundial Iglesias Amor
a las Ideas Devoción
Magnético. Mundial. Organizaciones Filosofía Idealismo
Escuelas
de
pensamiento.
3. Servicio. Actividad Humanitaria La Cruz Roja Amor
a la Humanidad Simpatía
y actividades afines. Compasión
4. Repulsión. La lucha contra el mal Cruzadas de todo tipo Amor al Bien Discriminación
5. Progreso Nuevos Grupos. Nuevo Grupo de Amor
a la Síntesis Inclusividad
Grupal Servidores
del Mundo
Unidad del
Alma Iniciados.
6. La Ley para ampliar la Respuesta.
Ahora
podemos dedicarnos brevemente a la sexta y séptima leyes y las trataremos en
conjunto. Las otras cinco leyes actuaron definidamente en el plano físico. Los
efectos o las consecuencias de los impulsos que están detrás de ellas,
producen el desarrollo del propósito del Altísimo y pueden ser reconocidos en
el plano fenoménico. Todos pueden serlo, pero la percepción consciente de la
humanidad en la actualidad es tal, que sólo en cinco casos se ha podido
observar el efecto que producen estas leyes, y únicamente por los aspirantes
mundiales más avanzados, porque sólo los discípulos e iniciados pueden comenzar
a percibir tenuemente los efectos de las leyes sexta y séptima, pero nadie más
en la actualidad.
Estas
dos leyes no son susceptibles de ser interpretadas como las anteriores, porque
sólo quienes son iniciados o están preparándose para la iniciación, pueden
empezar a comprenderlas. Es necesaria la iluminación, resultado de la
iniciación, antes de poder llegar a la idea que está detrás de estas
manifestaciones del propósito. Por lo tanto, no perderemos tiempo en tratar La Ley para expandir la Respuesta o La Ley de los Cuatro Inferiores, y sólo
transcribiré dos antiguas estanzas que tendrán gran significado para el
iniciado, pero para el lector y el estudiante comunes únicamente serán palabras
resonantes y frases simbólicas sin sentido.
“El Sol, en toda su gloria, ha despuntado y ha lanzado sus rayos hacia el
cielo de Oriente. La unión de los pares de opuestos produce, en los ciclos de
tiempo y espacio, nubes y brumas. Ellas ocultan una grandiosa conflagración...
“Se produce el diluvio. El arca flota libremente. . . las llamas devoran.
Los tres están libres; entonces nuevamente las brumas envuelven.
“Por sobre las nubes de la tierra brilla un signo... Sólo el ojo de la
visión puede verlo. Sólo el corazón en paz puede escuchar el trueno de la Voz
que surge desde las oscuras profundidades de la nube. Sólo la comprensión de la
Ley que eleva y exalta puede enseñar al ‘hombre del fuego y al hijo del agua’
a penetrar en la bruma. Desde allí asciende a la cima de la montaña y
nuevamente se libera.
“La triple libertad obtenida nada tiene que ver con la tierra, el agua o
el fuego. Es la liberación de triple naturaleza, que da la bienvenida al
hombre que pasa libremente de la esfera de la tierra al océano de la esfera
acuosa y de allí al suelo ardiente del sacrificio. El sol acrecienta el fuego,
disipa la bruma y seca la tierra, y así se realiza el trabajo.”
7. La
Ley de los Cuatro Inferiores.
“Partieron cuatro hijos de Dios. Pero sólo uno regresó. Cuatro
Salvadores se fusionaron en dos, luego ambos se convirtieron en el Uno.”
Estas
dos escrituras antiguas -una mística, la otra oculta- nada significan para
muchas mentes, y esto puede ser comprobado fácilmente. Por lo tanto, de nada
sirve considerarlas más minuciosamente. Aún no ha llegado el momento. Fueron
dadas porque contienen un poder magnético que ayudará a estimular la
comprensión.
Estamos
hoy en vísperas de grandes acontecimientos. La humanidad sigue su camino con
renovado impulso. Ya no está en la encrucijada, sino que ha hecho decisiones
irrevocables y la raza se encamina por un sendero que la conducirá oportunamente
a la luz y a la paz. Hallará su camino hacia “la paz que trasciende toda
comprensión”, porque será una paz independiente de las condiciones externas, y
no se basará en lo que la actual humanidad define como paz. La raza tendrá la
paz de la serenidad y de la alegría -la serenidad basada en la comprensión
espiritual, y la alegría que no la afectarán las circunstancias. Alegría y serenidad
no son una condición astral sino una reacción del alma. Estas cualidades no son
el resultado de la disciplina de la naturaleza emocional, sino la reacción
natural y automática del alma y la recompensa por haber logrado un alineamiento
definitivo. Estas dos cualidades del alma, serenidad y alegría, indican que el
alma, el ego, el Uno, que permanece solo, controla o domina a la personalidad,
las circunstancias y todas las condiciones ambientales de la vida en los tres
mundos.
Ahora
iniciaremos el estudio de los cinco grupos de almas. A fin de clasificar y
comparar, dividiremos a la humanidad terrestre en los siguientes grupos:
1. Egos
lemurianos nuestra
verdadera Humanidad terrestre.
2. Egos que
aparecieron en
la Atlántida.
3. Egos de la
cadena lunar provenientes
de la Luna.
4. Egos provenientes
de otros planetas.
5. Egos raros y avanzados que esperan
encarnar.
Consideraremos
brevemente un tema que para el sicólogo y el estudiante comunes, que no están
familiarizados con las enseñanzas y los términos ocultistas, podrán parecerles
ilusorios e ininteligibles. La razón de esto se debe a que estamos tratando el origen de las almas que se expresan
mediante seres humanos, los yoes que actúan a través de la forma y son
intangibles y -hablando científicamente- no pueden ser verificadas. Sólo
pueden ser inferidas por quienes aceptan los presentimientos, deducciones y
conclusiones que no pueden ser verificadas con el tipo de equipo humano
empleado ahora. La sicología moderna, generalizando, considera al alma de
diversas maneras:
1.
Que no existe, y lo único evidente y comprobable
es el mecanismo inteligente.
2.
Que constituye la suma total de las reacciones
conscientes de las células del cuerpo, en otras palabras, la sensibilidad del
organismo.
3.
Que es un yo que evoluciona gradualmente, imparte
vida y a medida que transcurre el tiempo imparte percepción; considera que el
cuerpo lo condiciona y que es un producto de la evolución de ese cuerpo durante
las edades. Sin embargo, afirma que no existe en seres humanos de tipo
inferior; que posiblemente sea inmortal, pero eso no se lo puede comprobar y no
se lo considera un hecho.
4.
Que es un yo definido, una entidad, que anima un
cuerpo, actúa en distintos niveles de la conciencia humana y posee continuidad,
inmortalidad y potencialidad.
La
enseñanza ocultista acepta estas hipótesis como correctas, pero relativas en
tiempo y espacio y se refieren a las diferentes formas de vida divina y a los
distintos aspectos de esas formas. Hoy nos abocamos a la enseñanza oculta,
correcta o errónea, y nuestras premisas y conclusiones pueden ser establecidas
en las siguientes proposiciones:
1.
Cada ser humano, en encarnación o no, es un
“fragmento de la divinidad” y una avanzada de la conciencia divina, actuando en
tiempo y espacio para expresarse.
2.
Todas estas almas, yoes o seres humanos, se
hallan, como hemos visto, en una de las siete emanaciones de la energía
espiritual que surge de Dios al comenzar una era de actividad creadora y
vuelven a la fuente de donde emanaron cuando ese ciclo particular ha terminado.
3.
En el intervalo de la emanación y absorción, estas
almas pasan a través de diversas experiencias, hasta el momento en que pueden
“brillar en toda su exacta verdad”.
4.
Se las denomina, como se ha expuesto, en el Tratado sobre Fuego Cósmico, (pág. 680).
1.
Lotos de revelación.
2.
Lotos perfumados.
3.
Lotos radiantes.
4.
Lotos cuya flor está por abrirse.
5.
Lotos cerrados y sellados.
6.
Lotos incoloros.
7.
Lotos en capullo.
5.
Estas almas, que cíclicamente adoptan distintas
formas de vida en el largo proceso evolutivo, llegan con el tiempo a una existencia
plena y autoconsciente, lo cual significa que son autodeterminadas,
autocondicionadas y autoconscientes. También son conscientes de, y responden a
su medio ambiente.
6.
Una vez obtenida esta percepción consciente, el
progreso es más rápido. Debe tenerse en cuenta que muchos seres humanos no
poseen dicha percepción. Las agrupaciones que surgen de esta percepción
(manteniendo nuestras ideas dentro del radio de la familia humana) son:
a.
Las almas que viven, pero su conciencia está
dormida. Estos seres humanos aletargados, tienen un grado muy inferior de
inteligencia y la percepción de sí mismos y de la vida es tan tenue y nebulosa
que sólo las formas más inferiores de la existencia humana entran en esta
categoría. En forma racial, nacional y tribal no existen como tipos puros,
sino que ocasionalmente nacen en los bajos fondos de las grandes ciudades. Son
como una reversión y nunca nacen entre los salvajes, nativos o campesinos.
b.
Las almas que son simplemente conscientes del
plano físico y de las sensaciones. Estas personas son lentas, inertes e
inarticuladas; el medio ambiente les
trae confusión, pero los acontecimientos no
las perturba tanto como a los tipos más avanzados y emocionales. No tienen
sentido del tiempo ni del propósito; muy raras veces pueden estar preparadas
mentalmente y pocas veces demuestran capacidad alguna. Si se las dirige pueden
hacer trabajo de pico, de pala y de acarreo; comen, duermen y procrean,
siguiendo los instintos naturales del cuerpo animal. Sin embargo, aún no han
despertado emocionalmente y mucho menos mentalmente. Son individuos raros y
existen miles de ellos en nuestro planeta. Pueden ser reconocidos por su total
incapacidad para responder al entrenamiento emocional y mental y a la cultura.
c.
Las almas que comienzan a integrarse y están
emocional y síquicamente despiertas. En ellos, lógicamente, está despierta la
naturaleza animal y comienza a predominar la naturaleza del deseo. Muy pocas de
estas personas se encuentran en las razas, algunas se hallan entre los negros,
raza que posee un gran número de personas que está aún en la etapa infantil.
Estas almas infantiles poseen equipo mental, y algunas pueden ser entrenadas
para que lo empleen; ponen el énfasis de la vida preponderantemente en la
actividad física; están animadas por el deseo de lograr satisfacciones y una
superficial vida o naturaleza de deseo, orientada, casi totalmente, hacia la
vida física. Tales almas son la analogía moderna de la antigua cultura
lemuriana.
d.
Las almas que son primordialmente emocionales,
cuya mente no es muy ágil y sólo raras veces entra en actividad, y cuyo cuerpo
físico se desliza constantemente hacia el reino de lo inconsciente. En cada
raza y nación existen millones de almas en estas condiciones. Pueden ser
consideradas como atlantes modernos.
e.
Las almas que pueden ser clasificadas como seres
humanos inteligentes, aptos para aplicar la mente si se los entrena y demuestran
que pueden pensar cuando surge la necesidad. Sin embargo siguen siendo
predominantemente emotivos. Constituyen la mayoría de la moderna humanidad
actual. Son los ciudadanos del promedio de nuestro mundo moderno, buenos, bien
intencionados, capaces de desplegar una intensa actividad emotiva, con una
naturaleza sensoria casi superdesarrollada, fluctuando entre la vida de los
sentidos y de la mente. Oscilan entre los polos de la experiencia. Sus vidas
transcurren en una continua agitación astral, pero tienen momentos, cada vez
más frecuentes, en que la mente puede momentáneamente hacerse sentir y en casos
necesarios tomar importantes decisiones. Estas personas agradables y buenas,
están mayormente controladas por la conciencia de la masa, porque no piensan.
Pueden ser regimentadas y estandarizadas con facilidad por una religión y un
gobierno ortodoxos y son las ovejas de
la familia humana.
f.
Las almas que piensan y son mentales. Aumentan
constantemente y adquieren poder a medida que los procesos educativos y
descubrimientos científicos obtienen algunos resultados y logran expandir la
percepción humana. Constituyen la elite de la familia humana y son los que
triunfan en algún sector de la vida. Incluye a los escritores, artistas,
pensadores en diversos campos del conocimiento y dirigentes religiosos,
científicos, trabajadores técnicos y artesanos de la aspiración humana,
políticos, y a todos aquellos que, aunque están en primera fila, toman las
ideas y proposiciones y las desarrollan para el ultérrimo beneficio de la
familia humana. Son los aspirantes mundiales y los que comienzan a introducir
en su conciencia el ideal del servicio.
g.
Las almas cuyo sentido de percepción se ha
desarrollado en grado tal en el plano físico que pueden pasar al Sendero de Probación.
Son los místicos, conscientes de la dualidad, hostigados por los pares de
opuestos, pero que no pueden descansar hasta haberse polarizado en el alma. Son
las personas sensibles que luchan y no quieren fracasar ni vivir en el mundo
actual. Su mente es ágil y activa, pero no pueden controlarla debidamente, y la
iluminación superior es aún una alegre esperanza y una última posibilidad.
h.
Las almas cuya inteligencia y amor se han
desarrollado e integrado en tal forma, que pueden comenzar a hollar el Sendero
del Discipulado. Son los místicos prácticos o los ocultistas de los tiempos
modernos.
i.
Las almas que se han iniciado en los misterios del
reino de Dios. No solamente son conscientes de sus vehículos de expresión, la
personalidad integrada, sino también de sí mismas como almas, que saben, más
allá de toda controversia, que no existe “mi alma ni tu alma”, sino
simplemente “el alma”. No sólo la conocen como un principio mental y una
realidad sentida, sino también como un hecho en su propia conciencia.
j.
Las almas que han logrado liberarse de todas las
limitaciones de la naturaleza forma y moran eternamente en la conciencia del
Alma Una; no se identifican con ninguna aspiración de la vida de la forma, por
muy desarrollada que esté. Pueden emplear y emplean, en bien de todos, la forma
a voluntad. Son los Maestros de la Vida, los adeptos perfectos.
No
es necesario que me extienda más sobre esto, sólo haré inferencias. No se puede
hacer un análisis detallado dada la limitación de la mente humana. Lo que antecede
es una amplia generalización, y las distintas agrupaciones se mezclan en forma
confusa. Hay millares de diferentes tipos intermedios, pero este análisis
servirá de estructura sobre la cual se podrá construir.
7.
Debido al desarrollo actual de la raza podemos
ahora estudiar los tipos, las cualidades de esas almas, el mecanismo de respuesta
que deben emplear y la naturaleza del mecanismo de contacto que han construido,
a fin de permitirles actuar en el mundo tal como hoy lo conocemos. La ciencia y
la religión están desarrollando la última de las ciencias denominada sicología.
El momento es propicio para ello.
8.
Todas las almas que vienen a la existencia han
surgido de alguna Fuente en determinado momento de su expresión cíclica. Esto
podrá parecerle al pensador moderno que son simples conjeturas y probablemente
las considere de poco valor o interés, pero presumiblemente imaginarias. Puedo
decir que el ocultista considera las afirmaciones antedichas como que
constituyen una ciencia exacta comprobada, pero presentada en forma simbólica
a la consideración de las mentes de los hombres. Los esotéricos y teósofos
harán bien en recordarlo y comprender que sus divisiones y agrupaciones, sus
afirmaciones y enunciados, respecto a la enseñanza oculta, y sus pronunciamientos
sobre tiempo y lugar, son en su mayoría simbólicos y deben considerarse como
tales.
9. Al
proceso mediante el cual la naturaleza del alma y la de la forma se encuentran
y mezclan, se lo denomina individualización:
a.
Individualización
es la entrada del alma al sendero de exteriorización
por medio de una forma. De esta manera, mediante el empleo de la forma, le es
posible expresarse en los tres mundos.
b.
Iniciación
es el proceso mediante el cual un alma, habiendo agotado
los recursos de la vida de la forma y alcanzado el dominio y la expresión,
vuelve a su fuente de origen. El alma realiza esto en cinco etapas, pasos o
iniciaciones, que constituyen la analogía de la vida interna del alma y las
cinco etapas mediante las cuales se desarrolla la expresión en las razas
estrictamente humanas, empezando por la etapa lemuriana, pasando a través de la
atlante y de la aria, y así sucesivamente hasta las dos razas finales de
nuestro planeta en este ciclo mundial.
En
lo que a la individualización concierne deben recordarse los siguientes puntos:
1.
En la cadena lunar la individualización tuvo lugar
en la quinta raza de la tercera ronda.
2.
En los días lemurianos tuvo lugar la
individualización, porque era la tercera raza raíz y la cuarta ronda.
3.
En la época atlante se abrió el portal de la
iniciación a lo más selecto de la familia humana, convirtiendo la iniciación en
objetivo obligado. Todos los que pudieron o pueden llegar a iniciarse de esta
manera son “luces que siempre irradian”. En los días lemurianos vinieron a la
existencia las “luces que siempre arden”.
4.
En nuestra raza tenemos las “luces que siempre
brillan”. Es la individualización de los tipos de la sexta raza que vinieron en
la segunda ronda.
Sería
bueno recordar que el alma que vino a la encarnación en la antigua Atlántida,
se individualizó en la cadena llamada lunar. Este período de desarrollo fue
anterior al de nuestra tierra, y .sobre él nada sabemos. Por consiguiente,
estos egos no se individualizaron en nuestra tierra, sino que aparecieron en
nuestro ciclo evolutivo como seres humanos -de orden tan inferior como el más
inferior de nuestra actual humanidad, pero algo más superior a los egos que se
individualizaron en la antigua Lemuria.
Sería
interesante observar aquí que el Cristo fue el primero de nuestra humanidad
terrena que alcanzó la meta, mientras que el Buddha fue el último en realizarlo
en la humanidad de la cadena lunar. Respecto al desarrollo de estos dos hijos
de Dios, el del Cristo fue muy rápido, pues en la época atlante se hallaba en el
Sendero de Probación al igual que el Buddha. Éste, cuando vino a la encarnación
desde la cadena lunar (que hasta ese momento se hallaba en estado de “pralaya”,
como lo denomina la enseñanza ocultista) entró en el Sendero de Probación poco
tiempo antes que su hermano el Cristo. Desde el punto de vista evolutivo, el
rápido desarrollo de la evolución del Cristo no ha tenido paralelo. Nunca ha sido igualado, aunque en la
actualidad hay personas en nuestro planeta que han comenzado a desarrollarse ya con igual rapidez (pero no antes, de
manera que tienen un trasfondo de un lento desarrollo individual que sólo ahora
está siendo acelerado). Sin Embargo, tal rapidez es algo muy distinto, pues
muchos de los discípulos actuales han venido a la evolución terrena desde la
cadena lunar donde ya habían logrado cierto desarrollo. No han llegado a su
etapa desde la época lemuriana como lo hizo el Cristo, por eso es un ejemplo
único.
Sería
muy interesante saber cómo y por qué vinieron a la evolución de nuestro planeta
egos de ciclos anteriores y de otros sistemas planetarias, pero no tiene real
importancia para quienes estudian este tratado. Por lo tanto, no lo
consideraremos, pues es hipotético e imposible de corroborar o sustanciar. No
hay un canon para hacer comparaciones, ni puede establecerse lo que es
importante mediante conjeturas. Todo lo que puede decirse es que los tres tipos
monádicos mayores vinieron a la existencia de la cadena lunar, o durante la
etapa lemuriana de individualización, y los tres determinan en gran parte lo
que hoy transcurre. Aquí sólo puede darse alguna información que arroje luz
sobre el tema y matice la generalidad
de los pensamientos; pero resulta imposible comprobarlo o aceptarlo como
inferible o posible. El estudiante podrá determinarlo cuando su conocimiento y
poderes sean mayores que los actuales y aptos para ese propósito.
Como
es bien sabido, los tres tipos principales monádicos son voluntad o poder,
amor-sabiduría e inteligencia activa. Por lo tanto deben recordarse los
siguientes hechos:
1.
Los egos de inteligencia activa, individualizados
en la cadena lunar, constituían el 75 %, y el 25 % restante estaba repartido
entre los otros dos.
2.
En la época lemuriana predominaban los egos de
amor-sabiduría y a su vez constituían el 75 %, y el 25 % restante eran egos de
inteligencia activa. Muy pocos en verdad, un número prácticamente
insignificante, se individualizó en la línea de poder o de voluntad de ese
período.
3.
Hubo una gran afluencia de egos que se
individualizaron en los primeros días atlantes y pertenecían prácticamente al
tipo poder-voluntad. Puede decirse que el 80 % de los que entraron en la
evolución humana en ese tiempo eran egos que expresaban el aspecto voluntad de
la deidad, y el 20 % restante pertenecía a la línea de amor-sabiduría.
Todos
éstos, conjuntamente con los egos que se individualizaron en la cadena lunar y
que iban llegando continuamente a las etapas finales del período atlante, a
medida que las condiciones planetarias los condicionaban, constituyen el
grueso de la humanidad moderna, además de algunos raros egos que se deslizan en
nuestra evolución planetaria por una razón u otra y nunca se adaptan ni encajan
adecuadamente en nuestra vida planetaria. Éstos siguen siendo persistentemente
anormales.
Dos
acontecimientos de gran importancia ocurrirán no antes de mucho tiempo. La
puerta se abrirá a fin de admitir almas raras y peculiares que traerán a
nuestra civilización aspectos nuevos y cualidades extrañas y nuevas de la
Deidad, aunque no se abrirá para la individualización común. Estos tipos raros
e inesperados provocarán gran confusión a nuestros sicólogos. Se debe observar
aquí que la individualización es una
crisis y no un desarrollo. Esto es muy importante y debería tenerse en
cuenta al considerar este difícil tema. Es el resultado del desarrollo,
desarrollo que no debe conducir necesariamente a esta crisis particular. La
causa de esta crisis en la vida de las almas está aún oculta en la conciencia
del Logos planetario y solo será revelada en la iniciación. Existen
características y cualidades del Logos planetario que siguen siendo
incomprensibles para nosotros.
Cuando
el reino animal, considerándolo desde el punto de vista del todo y no desde el
punto de vista de las especies, alcanzó una etapa particular de desarrollo,
entonces simultáneamente se produjo una precipitación de energía de los siete
rayos en la vida planetaria. Esto sucede muy raras veces, y el enorme estímulo
que sufrieron entonces las formas sensibles de la vida (los animales en esa
época eran muy sensibles), produjo el surgimiento de una nueva forma, la
humanidad infantil. Fue la reacción de ese reino, expresada a través de la vida
que mora internamente, el Ser animal (que es la vida animadora de ese reino de
la naturaleza), la que produjo la individualización en los más avanzados
hombres-animales de entonces.
Lo
expuesto en libros ocultistas de que los perros y otros animales respondieron
al impulso divino por medio de la actividad de la voluntad o del amor, podrá
ser de naturaleza simbólica, pera literalmente no es correcto, aunque lo creen
muchos fervorosos estudiantes ocultistas. Dichas formas específicas de vida no
existían en tiempos tan remotos, principalmente en la cadena lunar. La
consideración de las especies y tipos no es conveniente y~ resultaría inútil y
una pérdida de tiempo. Lo que verdaderamente ocurrió fue una reacción de todo
el reino animal a la afluencia de los tres tipos principales de energía, que se
expresaron por medio de los siete tipos comunes y evocaron así respuesta de esas
formas de vida que fueron energetizadas mediante los tres centros principales
-cardíaco, coronario y laríngeo- del Ser, que es la vida animadora. Como
respuesta, surgió un enorme impulso ascendente, que hizo posible el
establecimiento de un nuevo reino.
Un acto
creador es siempre el resultado de la inspiración captada, reconocida por lo
que es, desarrollada por el aspecto forma, comprendida y fomentada por el
cerebro y el corazón del hombre. Así se producen cosas nuevas. Aquí no me
refiero al instintivo acto creador del cuerpo físico. De esta manera y por
haber respondido a la inspiración, vino a la existencia el reino animal.
Primero tuvo lugar la afluencia de energía estimulante e inspiradora; luego
vino el reconocimiento, por parte de la forma, que dio por resultado la
iniciación de la actividad; después se produjo lo que no había existido hasta
entonces. Así apareció un nuevo reino de la naturaleza.
Esto
mismo está sucediendo hoy en el mundo. Hay una afluencia de energía espiritual
que vitaliza, trasforma y hace creadora a la humanidad. Por lo tanto es posible
realizar el trabajo iniciático con el fin de que aparezca en la tierra un
superior y nuevo reino. Pero esto se deberá, como anteriormente, a que la
triple energía afluye de siete maneras. El poder de estas fuerzas reside detrás
de los disturbios de los momentos actuales, pero un nuevo reino de la
naturaleza será creado.
El
valor de esto, sicológicamente hablando, no reside detrás de los históricos
hechos establecidos, sino en los tipos de egos superiores que han aparecido
actualmente en la tierra y existen entre los hombres en todas partes. Las almas
que corresponden al aspecto voluntad son relativa y naturalmente pocas; las
almas que pertenecen al aspecto amor aparecen más frecuentemente; las almas
inteligentes están más diseminadas. Se está estableciendo actualmente un
equilibrio entre las almas que pertenecen al aspecto amor y al aspecto
inteligencia, y unidas deben inaugurar e inaugurarán la nueva civilización que
constituirá el campo para la futura cultura del reino de Dios en la tierra. La
llegada de este reino será tanto la precipitación de una realidad interna, como
un factor invisible, similar a un germen que actúa dentro del cuerpo humano. La
precipitación y el cultivo del reino germen va sucediendo lentamente.
Al
considerar las reglas para obtener el control por el alma no recapitularé las
innumerables reglas que el aspirante debe seguir mientras se esfuerza
perseverantemente por recorrer el sendero hasta su fuente de origen -sendero
que conduce a lo que los budhistas denominan Nirvana. En realidad, ese Sendero
es sólo el comienzo del Camino superior que conduce a una vida incomprensible,
hasta para los más evolucionados Seres de la Jerarquía planetaria. Tampoco es
esencial que insistamos sobre los detalles del vivir que debe controlar el
hombre que, frecuente y adecuadamente, trata de actuar como alma que dirige a
la personalidad. Éstos han sido delineados y reducidos a palabras por los discípulos
en el transcurso de las épocas. En mi anterior libro titulado Tratado sobre Magia Blanca y en otros,
me he ocupado de ello. Nuestro problema inmediato consiste en aplicar estas
reglas para el discipulado, a fin de que progrese firmemente su técnica
práctica. Mi propósito actual es mucho más difícil, pues este tratado ha sido
escrito para los estudiantes del futuro, no para los del presente. Trato de
indicar las reglas básicas que determinan el gobierno jerárquico y condicionan
los asuntos mundiales. Por lo tanto, nos ocuparemos de las actividades sutiles
de las energías que, en el aspecto interno, animan las actividades externas y
provocan esos acontecimientos en el mundo de los hombres que más tarde
formarán parte de la historia.
El problema que
tiene ante sí la Jerarquía es doble y puede ser expresado con dos
interrogantes:
1.
¿En qué forma puede expandirse la conciencia de la
humanidad a fin de que se desarrolle desde el germen de la autoconciencia
(así como era en la individualización), para ser llevada hasta la total
conciencia e identificación grupales, como ocurre al recibir la última
iniciación?
2.
¿ En qué forma la energía ascendente del cuarto
reino de la naturaleza puede ponerse en tan estrecha relación con la energía
descendente del espíritu, para que otra gran expresión de la Deidad -la
expresión grupal- pueda surgir a la manifestación a través del hombre?
Por
lo tanto dos cosas deben tenerse en cuenta: Primero, la atención de los
miembros de la Jerarquía, que en la actualidad trabajan con el género humano,
no está centrada en el aspirante individual, en tal forma que pueda ser
interpretada como d~ interés personal. El interés puesto en él depende de su
preocupación por los asuntos que conciernen al bien del grupo. El segundo punto
es muy conocido y ha sido últimamente muy acentuado. En la actualidad
atravesamos un período de oportunidad y crisis sin precedentes y, en
consecuencia, la atención de la Jerarquía está enfocada en los hombres en forma
excesivamente centralizada, a fin de valerse de la oportunidad en bien del
hombre. Aquí reside la responsabilidad y la base de la esperanza.
Por
lo tanto, las reglas que consideraremos no son las leyes del alma, o las leyes
que controlan las etapas del desenvolvimiento humano en el Sendero. Ellas
tienen un alcance mucho más amplio y pertenecen al extenso ciclo evolutivo, en
lo que concierne a toda la familia humana, especialmente la contribución que
aporta al entero esquema evolutivo. Sin embargo -dada la falta de una
comprensión desarrollada- tendremos que limitarnos a considerar estas reglas
únicamente cuando rigen el desenvolvimiento humano.
Trataremos
de revelar, si es posible, algunos de los factores que rigen el esfuerzo que la
Jerarquía controladora y los Custodios del Plan hacen cuando trabajan con los
factores que están presentes en el hombre y con las energías que ya se emplean
objetivamente en este planeta. Lo que expondré no es sencillo, pues les
resulta aún difícil a los discípulos avanzados percibir el propósito de algunos
de estos factores. Lo que aquí se expone acerca de estas cuestiones, podrá ser
apreciado cuando se produzcan ciertos acontecimientos posteriores durante el
siglo venidero, pues ciertas líneas de desarrollo científico y espiritual deben
tener lugar antes de que las implicaciones ocultas puedan ser convenientemente
comprendidas. Si esto les parece sencillo y claro sería inteligente desconfiar
de las obvias interpretaciones. El tema es muy abstruso. Conviene reflexionar
sobre el concepto presentado, pero no crean que lo van a comprender
rápidamente. Hay muchos modos de expresar el trabajo de la Jerarquía, y la
interpretación estará de acuerdo al tipo de mente.
1. El Objetivo de estas Reglas
Puede
decirse que para nuestro propósito, las finalidades que persiguen estas Reglas
son cuatro, pero cada una es factible de ser expresada de muchas maneras.
Indican simplemente las cuatro metas principales que los Trabajadores del Plan
se han fijado. Las enunciaré concisamente y luego las detallaré algo más.
1.
El primero y principal objetivo radica en. establecer, por intermedio de la
humanidad, una avanzada de la Conciencia de Dios en el sistema solar. Ésta es
una analogía, macrocósmicamente entendida, de la relación que existe entre un
Maestro y Su grupo de discípulos. Si se reflexiona sobre ello se puede obtener
la clave de la significación de nuestro trabajo planetario.
2.
Establecer en la tierra (como ya se ha indicado)
una usina de tal poder y un punto focal de tal energía que toda la humanidad
pueda ser un factor en el sistema solar, que produzca cambios y acontecimientos
de naturaleza excepcional en la vida y vidas planetarias (y por consiguiente en
el sistema) e inducir a una actividad interestelar.
3.
Fundar una estación de luz, por intermedio del
cuarto reino de la naturaleza, que servirá no sólo a nuestro planeta y a
nuestro sistema solar en particular, sino también a los siete sistemas, de los
cuales el nuestro es uno. Este problema de la luz, ligado como está a los
colores de los siete rayos, es por ahora una ciencia embrionaria y sería inútil
extendernos sobre ello.
4. Establecer
un centro magnético en el universo, en el cual el reino humano y el reino de
las almas, unidos y unificados, constituirán el punto de poder más intenso, que
prestará servicio a las Vidas evolucionadas dentro del radio de irradiación de
Aquel del Cual Nada Puede Decirse.
En
estas cuatro afirmaciones hemos tratado de expresar las amplias posibilidades y
oportunidades, tales como la Jerarquía las ve actualmente. Sus planes y
propósitos están destinados y orientados a una mayor realización, hasta ahora
no visualizada por el hombre normal. Si no fuera así, el objetivo principal a
lograrse en el planeta sería el desarrollo del alma en el hombre, pero no lo
era. Podría serlo desde el punto de vista del hombre, considerándolo como un
ente esencialmente separable e identificable en el gran esquema cósmico, pero
no es así para el todo mayor del cual la humanidad es sólo una parte. Los
grandes Hijos de Dios, que han ido más allá de la etapa de desarrollo de los
Maestros que trabajan exclusivamente con el reino humano, tienen proyectos de
un alcance mucho más vasto y amplio y Sus objetivos incluyen a la humanidad,
sólo como un detalle del Plan de la grandiosa Vida “en Quien Vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”.
Quizás
se pregunten, y con razón, hasta qué punto esta información puede servirnos en
este mundo atormentado y confuso. Por evidentes razones, una visión nebulosa
del Plan, como necesariamente será, confiere un sentido de proporción y también
de estabilidad. Conduce a un muy necesario reajuste de valores, que indica, tal
como lo hace, que existe un propósito y
un objetivo detrás de todos los
acontecimientos de la vida diaria. Ensancha, amplía y expande la conciencia
cuando se estudia el gran libro de la vida planetaria que abarca, como
realmente lo hace, los detalles y la estructura terminada, el factor hombre y
la entera vida del planeta en su relación con el Todo mayor. Esto es de mucha
mayor importancia que los minuciosos detalles de la capacidad individual del
ser humano para llegar a comprender cuál es el lugar inmediato que le
corresponde dentro del cuadro mayor. Es fácil y lógico para el hombre recalcar
esos aspectos del trabajo jerárquico que le conciernen. A los Maestros de
Sabiduría, que están suficientemente avanzados como para trabajar en zonas más
amplias del plan espiritual, les causa gracia conocer la importancia que los
discípulos y aspirantes del mundo les atribuyen y la forma en que se Los
sobreestiman. ¿ Cuándo comprenderemos que existen miembros de la Jerarquía cuya
captación de la verdad y conocimiento del Plan divino, es mucho más avanzado
que el de los Maestros que conocemos, así como Ellos son más evolucionados que
el salvaje y el hombre no evolucionado? Debería reflexionarse sobre esto.
Sin
embargo, no es una tarea inútil para los discípulos y aspirantes captar el
nebuloso delineamiento de esa estructura, propósito y destino, que será el
resultado de la culminación y fructificación del Plan en la tierra. No es
necesario evocar el sentido de futilidad, de interminable lucha y de un casi
continuo bregar. Dado el hecho de que el hombre y su vida son finitos, dada la
enorme periferia del cosmos y la diminuta naturaleza de nuestro planeta y dada
la vastedad del universo y la comprensión de que sólo es uno de los incontables
(textualmente incontables) universos, mayores y menores, sin embargo existen en
el hombre y en nuestro planeta un factor y una cualidad que hacen posible que
todos esos hechos puedan percibirse y comprenderse como partes de un todo,
permitiendo al hombre (escapar, como puede hacerlo, de su autoconciencia)
expandir su sentido de percepción e identificación, de modo que el aspecto
forma de la vida no oponga barreras a su espíritu omniabarcante. Es de valor escribir
estas palabras y ocuparse de estas ideas, pues algunos de los que vienen ahora
a la encarnación pueden comprenderlas, y las comprenderán cuando los lectores
actuales hayan muerto y desaparecido. Ustedes y yo pasaremos a otro trabajo,
pero habrá en la tierra quienes podrán visualizar el Plan con claridad y cuya
visión será mucho más incluyente y comprensiva que la nuestra. La visión es de
naturaleza divina. La expansión es un poder vital y una prerrogativa de la
Deidad. Por lo tanto, esforcémonos por captar lo que sea posible en nuestra
etapa particular de desarrollo y dejemos a la eternidad revelar sus secretos
ocultos.
Los
factores determinantes de este proceso peculiar del trabajo jerárquico,
constituyen por lo tanto siete reglas principales de la vida evolutiva de Dios
en la familia humana. Éstas determinan la actividad jerárquica -si podemos
expresarlo así- dejando un amplio margen para el esfuerzo individual, pero
proporcionando las vitales y activas tendencias más allá de las cuales el trabajador
del Plan no se atreve a ir. Debemos comprender que existen fuerzas y energías
que se mantienen en suspenso, como resultado de la interposición,
conscientemente realizada, de la Jerarquía. Es posible para nosotros captar el
hecho de que existen vidas y tipos de actividad que no han podido manifestarse
(afortunadamente para el planeta) desde que la Jerarquía fue fundada en la
tierra. No siempre ha existido una Jerarquía de almas perfectas, y este concepto
abre perspectivas en los reinos de la expresión inmadura (desde el ángulo de la
visión humana), tan difícil de comprender como las que se abrirán ante nosotros
cuando pasemos imaginativa, tenue y nebulosamente, con incipiente conciencia,
más allá de ese sector de la Jerarquía que se ocupa de los asuntos humanos, y
captemos débiles destellos de otros sectores que se ocupan de asuntos más
amplios e incluyentes.
2. Las Siete Reglas
Las
siete reglas o factores para “Obtener el control por el Alma” son:
1. La tendencia innata e
inextirpable de mezclar y sintetizar.
Constituye la ley o regla de la vida misma:
a.
Esta tendencia da por resultado en el aspecto
forma, la destrucción y la ruina, con su corolario de dolor y sufrimiento. En
el aspecto vida, da por resultado la liberación y la consiguiente expansión.
b.
Es la causa básica de toda iluminación
-individual, racial, planetaria y del sistema.
c.
Es el resultado de un acto de la voluntad, causado
por el impulso presentido e innato propósito de Dios. Sin embargo -y esto a
menudo se olvida- tal tendencia se inicia cuando el Logos planetario reconoce
que Su plan a su vez también está condicionado y es parte integrante de un plan
aún mayor -el de la Deidad solar. Dios, el Logos solar, está igualmente
condicionado por un propósito de vida más elevado.
2. La cualidad de la visión oculta:
a.
Esta cualidad, en el aspecto forma, produce la
vista física, la ilusión astral y el conocimiento concreto. En el aspecto vida
produce iluminación, incluyendo la extensa iluminación reflejada por nuestro
planeta en el cielo, similar a la que hace al individuo un portador de luz, que
eventualmente permitirá que la entera humanidad constituya una estación en la
tierra.
b.
Es la causa fundamental de toda percepción
sensoria y el anhelo instintivo de llegar a la conciencia, en sus numerosas
fases. La Jerarquía tiene que trabajar con esta cualidad, intensificándola y
proporcionándole poder magnético.
c.
Es el resultado superior del deseo que se funda
intrínsecamente en la voluntad para formar un Plan y un propósito.
3.
El
instinto para formular un plan. Este instinto rige toda
actividad que, en el proceso evolutivo, se divide en actividad instintiva,
inteligente, intuitiva o plena de propósito, y en actividad iluminada, en lo
que al género humano concierne. Esto incluye a ese sector de la Jerarquía que
trabaja con la humanidad Los aspectos más elevados de actividad planeada son
muchos y diversos y todos se sintetizan por la actividad del tercer rayo,
enfocada hoy en el séptimo rayo:
a.
Observada desde el aspecto forma, esta facultad de
hacer planes conduce a la actividad separatista y egoísta. Observada desde el
aspecto vida, conduce a una colaboración fusionada que pone en actividad cada
unidad de energía en todas las formas y aspectos subjetivos y unificados, a fin
de que emprendan la tarea de unificación. Esto está sucediendo hoy
poderosamente en el mundo actual. La tendencia a la unificación conduce, ante
todo, al ser humano a desarrollar una personalidad integrada, para luego
subordinar esa personalidad en bien del todo mayor.
b.
Constituye la causa básica de la evolución misma
-individual, planetaria y del sistema.
c.
Este instinto es el resultado del desarrollo de la
mente o manas, y el surgimiento de la inteligencia. Es la cualidad particular o
naturaleza instintiva, mediante la cual la humanidad expresa el primer rayo de
intención volitiva, fomentada por el deseo y trasmutada en actividad inteligente.
4.
El
anhelo de vivir una vida creadora, por medio de la facultad divina de la
imaginación. Dicho anhelo, como podrá verse fácilmente, está
estrechamente relacionado con el cuarto Rayo de Armonía, que produce unidad y
belleza, adquiridas a través del conflicto:
a.
En el aspecto forma conduce a la guerra, a la
lucha y a la construcción de formas que luego deben ser destruidas. En el
aspecto vida, conduce a la cualidad, a la irradiación vibratoria y a la
revelación, en la tierra, del mundo de
significados.
b.
Por lo tanto, es la causa básica de la esencia
sutil o revelación, que trata de expresarse a través de todas las formas de
cada reino de la naturaleza. No hay un término mejor para expresar la maravilla
oculta que debe ser revelada: la
revelación del significado. En la actualidad ya comienza a suceder.
c.
Es el resultado de la capacidad -unas veces
adecuada y otras inadecuada- que posee la conciencia interna de revelar en qué
medida controla por medio del Plan y cómo responde a la intención superior.
Actualmente los miembros de la Jerarquía dependen de esta respuesta, al tratar
que aflore en la conciencia humana el significado oculto.
5.
El
factor análisis. Este factor sorprenderá a quienes sufren la
consecuencia del abuso del poder de discriminar, analizar y criticar. Sin
embargo, es una cualidad fundamental y divina que produce una participación
inteligente en el Plan y una habilidad en la acción:
a.
En el aspecto forma se manifiesta como la
tendencia a separar, dividir y crear posiciones contradictorias. En el aspecto
vida, conduce a esa comprensión que tiende a la identificación, por medio de la
elección y la comprensión más amplias.
b.
Es el impulso y la causa básica que conducirá a la
aparición eventual de ese reino de la naturaleza, superior al humano, el cual
pertenecerá estrictamente al alma y manifestará en la tierra el quinto reino
de la naturaleza, el reino de los dioses. Debe tomarse nota de esta frase.
c.
Es el resultado del trabajo activo de los hijos de
Dios, los hijos de la mente, y también su aporte a la contribución total
planetaria, como parte del gran Plan del sistema. La Jerarquía misma es la
manifestación externa e interna del sacrificio de los divinos Manasaputras (tal
como se los denomina en La Doctrina
Secreta). y sus miembros responden a la visión que han presentido del Plan
para la totalidad. La Jerarquía es esencialmente el germen o el núcleo, del
quinto reino de la naturaleza.
6.
La
cualidad innata que posee el hombre para idealizar. Se
funda en el éxito del Plan mismo. Originalmente dicho Plan trató de despertar
en el hombre las siguientes respuestas: correcto deseo, correcta visión y
correcta actividad creadora, basados en la correcta interpretación de los
ideales. Estos tres propósitos merecen ser considerados detenidamente:
a.
En el aspecto forma se ha desarrollado como deseo
material, conduciendo eventualmente a la crueldad y, con frecuencia, a una
extrema expresión sádica. En el aspecto vida, ha conducido al sacrificio, a un
centrado propósito, al progreso en el sendero y a la devoción.
b.
Constituye la causa básica de toda organización y
colaboración. El ideal que tiene ante sí la Jerarquía es la realización del
Plan. El Plan es trasmitido a la humanidad en forma de ideas que, con el
tiempo, se convierten en ideales -ideales que deben desearse y luchar por
ellos. A fin de materializar esos ideales, surge la tendencia a organizar.
c.
Es el resultado -en forma curiosa- del trabajo de
un grupo peculiar de trabajadores mundiales que la humanidad conoce con el
nombre de Salvadores Mundiales. Son los Fundadores de esas formas mediante las
cuales las ideas divinas se convierten en ideales de las masas, en todas las
esferas del pensamiento humano. Todo gran conductor mundial es necesariamente
un “Salvador sufriente”.
7.
La
interacción de las grandes dualidades es la séptima
regla o fuerza controladora, con la que trabaja la Jerarquía. Debido a la
actividad engendrada por esta interacción y a los resultados obtenidos (que
producen siempre un tercer factor> el mundo manifestado es impulsado a
seguir la línea del Propósito divino. Esto no es evidente para el hombre que
está sumergido en los detalles de la vida, pero si pudiéramos ver la vida planetaria
tal como la pueden ver los Maestros, veríamos aparecer el diseño en toda su
belleza y la estructura de la idea de Dios acerca del universo, parecería hoy
más nítidamente delineada y poseería mayor síntesis y belleza de detalles que
en el pasado:
a.
En el aspecto forma da la impresión de estar
aprisionado por el factor tiempo, víctima de la velocidad y de las implacables
fuerzas de todas las actividades de la vida, cuando actúan sobre el aprisionado
ser humano. En el aspecto vida, proporciona un vivir rítmico y la consciente
adaptación de la energía al propósito y a la meta inmediatos.
b.
Necesariamente es la causa fundamental de la
aparición y desaparición de las formas humanas y de las que han sido
construidas por los seres humanos.
c.
Es el resultado de la unificación efectuada en el
plano físico que produce las unificaciones inferiores, así como las efectuadas
hasta ahora en la conciencia humana han producido la unificación con el alma.
Las unificaciones más elevadas hechas hasta ahora en el plano de la mente se
han de expresar oportunamente en el plano de la vida física.
En
el precedente delineamiento de la introducción hemos considerado muy brevemente
las reglas que pueden producir en la tierra ese control que ejerce el alma,
objetivo inmediato del proceso evolutivo. Como se verá, no hemos considerado
simples ejercicios o disciplinas, ni tratado el desarrollo de las características
requeridas que anteceden a la etapa de la Iniciación técnica. En realidad, nos
hemos ocupado de esas tendencias fundamentales e inclinaciones innatas,
contenidas en la divina expresión que finalmente producirán la manifestación de
la super Alma en nuestro planeta. Hemos visto también que estas tendencias regidoras
comienzan ya a ser expresadas y comprendidas, y que el cuarto reino de la
naturaleza o humano, ocupa una posición única en este desarrollo. En la
afluencia descendente y ascendente de la vida divina, tal como se expresa por
medio de los impulsos involutivo y evolutivo, la humanidad constituye uno de
los fundamentales “centros originales de fuerza” que pueden formar y formarán
una avanzada de la Conciencia divina, expresión de la divina Siquis que
manifestará eventualmente esas tres características sicológicas sobresalientes
de la divinidad: Luz, Energía y Magnetismo. En el ser humano, reflejo
microcósmico del Macrocosmos, estas cualidades se expresan mediante las
palabras: Iluminación o Sabiduría, Actividad Inteligente y Atracción o Amor.
Sería bueno meditar sobre esta tentativa de simplificar las potencias divinas
en palabras e indicar cómo pueden expresarse en y a través de un vehículo
humano.
Podríamos
ahora ampliar algo las enunciaciones anteriores para que tengan una idea más
clara sobre estos dos asuntos:
1.
La relación que tienen ambas cualidades divinas a
medida que las capta y desarrolla el hombre.
2.
La responsabilidad futura de una humanidad
iluminada al entrar en la Nueva Era. Así se establecerán las bases para la
enseñanza que impartiremos más adelante en este tratado.
Uno
de los puntos que he tratado de exponer en todo lo publicado anteriormente es
que las Leyes del Universo, las Leyes de la Naturaleza y los factores básicos
controladores que determinan toda vida y circunstancia, y son para nosotros
fijos e inalterables, constituyen la expresión -hasta donde el hombre puede
comprenderla- de la voluntad de
Dios. Las reglas o factores vivientes que estamos considerando y que (cuando
sean comprendidos y obedecidos) inducirán a que el alma controle al individuo y
al universo, constituyen la expresión de la Cualidad
o Naturaleza de Dios, que conducirán finalmente a la plena expresión de la
divina Siquis. Evidenciarán la naturaleza instintiva y emotiva de la Deidad, si
estas palabras humanas pueden llegar a expresar algo de las divinas potencias
cualitativas.
Las Leyes del Universo expresan
la divina Voluntad y conducen a la manifestación del Propósito divino. Esto es
sabiduría. Ordenan y nutren al Plan.
Las Reglas que inducen a que el
alma controle expresan la cualidad divina y conducen a la
revelación de la naturaleza de Dios, que es amor.
Las Leyes de la Naturaleza, o
las llamadas leyes físicas, expresan la etapa de manifestación, o el punto
alcanzado en la expresión divina. Se refieren a la multiplicidad o aspecto
cualidad.
Rigen
o expresan lo que el Espíritu divino (la voluntad actuando con el amor) ha
podido realizar en conjunción con la materia, a fin de producir la forma. Esta
emergente revelación permitirá el reconocimiento de la belleza.
La
primera serie de leyes, las Leyes del Universo, son abordadas en el Tratado sobre Fuego Cósmico y ocasionalmente
mencionadas en otros escritos. La ciencia moderna ha hecho mucho para lograr
una comprensión de las Leyes de la Naturaleza y confiamos en que seguirá
haciéndolo, pues el alma dirige todas las cosas hacia el conocimiento. En lo
que aquí expongo, trato de establecer las bases para la nueva ciencia de la
sicología, que debe fundarse sobre una amplia y general comprensión de la
divina Siquis, a medida que trata de expresarse por medio del Todo manifestado,
el sistema solar, y, para nuestro propósito, el planeta y todo lo que en él
reside.
Cuando
el poder de la sicología divina y sus principales tendencias y características
sean reconocidas y cuando la sicología moderna aparte su atención del minucioso
estudio de la siquis del individuo (comúnmente la de un individuo anormal) y la
concentre en los atributos sicológicos del Todo mayor, del cual sólo somos una
parte, obtendremos una nueva comprensión de la Deidad y de la relación existente entre el microcosmos y el Macrocosmos.
En el pasado, esto fue confiado excesivamente a la filosofía, y ahora debe
absorber la atención de los sicólogos. Tan deseado acontecimiento tendrá lugar
cuando se capte el verdadero significado de la historia, cuando sea comprendida
la amplitud del desarrollo humano durante las diversas épocas y cuando se compruebe
que el alma actúa a través de todas las partes que componen todas las formas.
En la actualidad se dice que únicamente el hombre posee un alma y se pasa por
alto el alma de todas las cosas. Sin embargo, el hombre no es más que el
macrocosmos de los otros reinos de la naturaleza.
Por
lo tanto, son de suprema importancia las siete reglas que estamos estudiando,
porque contienen las ideas-clave que revelarán a la Deidad que actúa como el
Alma de todas las cosas y también a la naturaleza y el método de actividad del
Cristo Cósmico, e indicarán las tendencias cualitativas que rigen y determinan
la vida síquica de todas las formas -desde un universo hasta un átomo- en el cuerpo
de cualesquiera de las denominadas revelaciones materiales de la vida.
Tengamos presente estos pensamientos cuando leemos y estudiamos.
Estas
reglas se expresan con igual potencia en los siete rayos y producen la manifestación de la conciencia sobre la tierra, en
cada una y en todas las formas. Ante todo, nos ocuparemos del Todo mayor, sin
acentuar la diferenciación de los rayos. Los siete rayos, como a menudo se ha
dicho, coloran o cualifican los instintos y
poderes divinos, pero eso no es todo, pues ellos mismos están determinados
y controlados por dichos poderes. No debe olvidarse que los rayos son las siete
expresiones principales de la cualidad divina cuando ésta limita (y realmente
limita) los propósitos de la Deidad. Dios Mismo se ajusta a un canon que le fue
establecido por una remota visión. Este definido propósito o voluntad, está
condicionado por su cualidad instintiva o siquis, del mismo modo que el
propósito de la vida de un ser humano está limitado y condicionado por el
equipo sicológico con el cual llega a la manifestación. He dicho anteriormente
que tratamos cosas abstrusas y difíciles
y mucho de lo expuesto no estará al alcance de nuestra inmediata comprensión
concreta. Sin embargo, el enunciado que antecede es relativamente simple si se
interpreta en términos del propósito y de la cualidad de nuestra propia vida.
Aquí
debemos abordar un punto antes de continuar nuestro estudio de las siete
tendencias sicológicas de la Deidad.
Hemos
hablado de Dios en términos de Persona y
hemos empleado los pronombres Él y el posesivo. ¿ Debemos inferior de esto que
nos referimos a una prodigiosa Personalidad denominada Dios y, por lo tanto, pertenecemos a esa
escuela de pensamiento llamada antropomórfica? La enseñanza budhista no
reconoce a un Dios ni a una Persona. Por consiguiente, desde nuestro punto de
vista y acercamiento, ¿ es erróneo o correcto? Técnicamente cuando se comprenda
al hombre como una expresión divina, en tiempo y espacio, podrá ser revelado
este misterio.
Ambas
escuelas de pensamiento son correctas y de ninguna manera se contradicen. En su
síntesis y fusión, la verdad, tal como realmente es, puede comenzar -aunque en
forma tenue- a aparecer. Existe un Dios Trascendente que “habiendo
compenetrado todo el universo con un fragmento de Sí Mismo” puede todavía
decir: “Yo permanezco”. Existe un Dios Inmanente cuya vida es el origen de toda
actividad, inteligencia, crecimiento y atracción de todas las formas en todos
los reinos de la naturaleza. Similarmente, existe en cada ser humano un alma
trascendente que, cuando ha iniciado y terminado su ciclo de vida en la tierra y ha transcurrido el período de
manifestación, se convierte nuevamente en lo inmanifestado y en lo amorfo, y también puede decir: “Yo permanezco”.
Cuando se manifiesta y toma forma, la
única manera en que la mente y el cerebro humanos pueden expresar su reconocimiento
de la vida divina condicionante, es hablar en términos de Persona y de
Individualidad. Por eso hablamos de Dios como de una Persona, de Su voluntad,
de Su naturaleza y Su forma.
Sin
embargo, detrás del universo manifestado permanece el Uno sin forma, Aquel que no es un individuo ni está
limitado por la existencia individualizada. Por lo tanto, el budhista tiene
razón cuando acentúa la naturaleza no individualizada de la Deidad y se niega a
personalizar a la Divinidad. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de la
teología cristiana, personificando, como lo hacen, las triplicidades de todas
las teologías, se convierten también en el Uno cuando ha terminado el período
de manifestación. Permanecen como Uno, con la cualidad y vida intactas e indiferenciadas,
tal como son en la manifestación.
La
analogía de esto la tenemos cuando muere un hombre. Desaparecen sus tres
aspectos -mente o voluntad, emoción o amor, y apariencia física. Entonces la
persona no existe. Sin embargo, si se acepta el hecho de la inmortalidad, el
ser consciente permanece; su cualidad, propósito y vida están unidos con su alma inmortal. La forma externa, con sus
diferenciaciones en una trinidad manifestada, ha desaparecido -nunca volverá
exactamente en la misma forma o expresión, en tiempo y espacio.
La
interacción del alma y de la mente produce el universo manifestado, con todo lo
que contiene. Cuando persiste esa interacción, ya sea en Dios o en el hombre,
empleamos términos de origen humano (¿ de qué otra manera se podría hablar con
claridad?) que, por lo tanto, limitan, porque tal es nuestra actual etapa de
iluminación -o ¿ debería decirse etapa de oscuridad? Así se desarrolla la idea de
la individualidad, de la personalidad y de la forma. Cuando cesa la interacción
y termina la manifestación, tales términos ya no son apropiados ni tienen
significado. Sin embargo, persiste el ser imperecedero, sea Dios u Hombre.
Por
eso la mente humana sustenta el concepto sustentado por el gran Maestro de
Oriente, el Buddha, el de la Deidad trascendente, separada de la triplicidad,
dualidad y multiplicidad de la manifestación. Sólo existe vida amorfa, sin
individualidad y desconocida. En la enseñanza occidental que ha formulado y
conservado el Cristo, persiste el
concepto de Dios inmanente -Dios en nosotros y en todas las formas. En la
síntesis de las enseñanzas de Oriente y Occidente
y en la fusión de estas dos grandes escuelas de pensamiento, puede presentirse
algo de este Todo superlativo, meramente presentido, pero no conocido.
a. LA
TENDENCIA A LA SÍNTESIS
El
primero de los factores que revela la naturaleza divina y el primero de los
grandes aspectos sicológicos de Dios es la tendencia a la síntesis. Esta
tendencia existe en toda naturaleza, en toda conciencia y es la vida misma. El
impulso motivador de Dios y su
descollante deseo es lograr la unión y la unificación. Ésta fue la tendencia o
cualidad que el Cristo trató de revelar y dramatizar para la humanidad. En lo
que se refiere al cuarto reino de la naturaleza, Sus grandiosos
pronunciamientos, expresados en el capítulo XVII de San Juan, son un llamado a
la síntesis y nos exhortan a alcanzar nuestra meta.
“Ya no estoy en el mundo; pero ellos están en el mundo y yo voy a Ti,
Padre Santo, los que me has dado vigílalos en tu nombre, para que sean Uno, así
como lo somos nosotros...
Les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque ellos no son del
mundo, como tampoco yo soy del mundo.
No te ruego que los saques del mundo, sino que los protejas del mal.
No son ellos del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Pero no ruego solamente por ellos, sino también por los que han de creer
en mi, por la palabra de ellos.
Para que todos sean uno, así como tú, oh Padre, estás en mí, y yo en Ti, que también ellos estén en nosotros; para
que el mundo crea que tú me enviaste.
La
gloria que tú me has dado yo les he dado para que sean uno así como nosotros
somos uno.
Padre, aquello que me has dado, deseo que donde yo estoy, ellos
estén conmigo; para que vean la gloria que me has dado; por cuanto me has amado
desde antes de la fundación del mundo.”
Esto
nos indica la síntesis del alma y del
espíritu, y también subraya Ja
síntesis del alma y la materia, completando de esta manera la fusión y la
deseada unificación.
Pero
la síntesis de la Deidad, Su tendencia a mezclar y fusionar, es mucho más
incluyente y universal que cualquier posible expresión del reino humano que,
después de todo, sólo es una pequeña parte del todo mayor. El hombre no es todo
lo que puede llegar a ser ni constituye la consumación del pensamiento de Dios.
El alcance de este instinto a la síntesis sustenta a todos los universos,
constelaciones, sistemas solares, planetas y reinos de la naturaleza, así como
también el aspecto actividad y la realización del hombre, el individuo. Dicho
instinto es el principio que rige a la conciencia misma, y la conciencia es la
síquis o alma que produce la vida síquica; es percepción subhumana, humana y
divina.
Respecto
al hombre, se han postulado las siguientes expresiones sicológicas:
1.
Instinto.
Está situado debajo del nivel de la conciencia, pero
protege y gobierna los hábitos y la
vida del organismo. Gran parte de la vida emocional es regida de este modo. El
instinto controla por intermedio del plexo solar y de los centros inferiores.
2.
Intelecto.
Es autoconciencia inteligente que guía y dirige la
actividad de la personalidad integrada, por medio de la mente y el cerebro,
actuando a través de los centros laríngeo y ajna.
3.
Intuición.
Se refiere predominantemente a la conciencia grupal y,
oportunamente, controlará nuestras mutuas relaciones, cuando funcionemos como
unidades grupales. Actúa a través del corazón y del centro cardíaco, y es ese instinto elevado que permite al
hombre reconocer y someterse a su alma y también a su control e impresión de la
vida.
4.
Iluminación.
En realidad esta palabra debería emplearse para designar
a la conciencia superhumana. Este instinto divino permite al hombre reconocer
el todo del cual forma parte. Actúa mediante el alma del hombre, utilizando el
centro coronario y, eventualmente, inunda de luz o energía a todos los
centros, vinculando al hombre conscientemente con las correspondientes partes
del divino Todo.
La
tendencia a la síntesis constituye el instinto inherente en todo el universo y,
sólo ahora, el hombre está percibiendo su proximidad y potencia.
Este
atributo divino del hombre hace que su cuerpo físico sea parte integrante del
mundo físico; lo hace síquicamente gregario y está dispuesto a vivir en grupos
(por elección u obligación). Este principio, actuando o funcionando por medio
de la conciencia humana, ha conducido a la formación de nuestras enormes y
modernas ciudades -símbolos de una futura civilización más elevada, denominada
Reino de Dios, donde las relaciones entre los hombres serán excesiva y síquicamente estrechas. El instinto a
la unificación subyace en el misticismo y en todas las religiones, pues el
hombre busca siempre una relación más estrecha con Dios y nada puede detener
esta unificación (en la conciencia) con la Deidad. El instinto es la base de su
sentido de inmortalidad y garantiza la unión con el polo opuesto de la
personalidad, el alma.
Siendo
un atributo de la Deidad y un
instinto divino y, por lo tanto, parte de la vida subconsciente de Dios Mismo,
es evidente que, dada Ja premisa original de que existe un Dios trascendente e
inmanente, no tenemos por qué temer ni tener malos presentimientos. Los
instintos de Dios son más fuertes, vitales y
puros que los de la humanidad y, con el tiempo, triunfarán, se expresarán y
florecerán en toda su plenitud. Los instintos inferiores, contra los cuales
lucha el hombre, sólo son distorsiones -en tiempo y espacio- de la realidad; de
ahí el valor que tiene la enseñanza ocultista cuando dice que reflexionando
sobre lo bueno, lo bello y lo
verdadero, trasmutamos nuestros instintos inferiores en cualidades divinas
superiores. El poder atractivo de la naturaleza instintiva de Dios, con su
capacidad para sintetizar, atraer y mezclar, colabora con los poderes
incomprendidos de la naturaleza del hombre y hace que la oportuna unificación
con Dios, en vida y propósito, sea un acontecimiento inevitable e irresistible.
Los
estudiantes pueden vincular las leyes del universo y de la naturaleza a este
instinto o tendencia a la síntesis y a la unificación, el cual está
estrechamente relacionado con la Ley de Atracción y el Principio de Coherencia.
En el futuro se realizarán grandes estudios sobre estas relaciones. Esta serie
de libros de texto sobre ocultismo y fuerzas ocultas que he escrito, están destinados
a servir de jalones y faros en el camino del conocimiento. Contienen indicios y
sugerencias, pero cada estudiante debe interpretarlos de acuerdo a la luz que
posee, analizar lo que acontece a su alrededor a la luz del Plan y del
conocimiento que aquí se imparte y tratar de descubrir por sí mismo el
surgimiento de la naturaleza síquica instintiva de la Deidad en los asuntos mundiales
y en su propia vida, porque esto sucede constantemente. También ha de recordar
que él posee una naturaleza síquica que es parte de un todo mayor y está
sujeto, por lo tanto, a recibir impresiones de fuentes divinas. Debe cultivar
la tendencia a la síntesis y convertir en uno de los pensamientos clave de su
vida diaria, las palabras: “que mi conciencia no sea separatista”.
Debe
observarse aquí que el instinto a la síntesis (porque concierne a la naturaleza
síquica de la Deidad) nada tiene que ver con la expresión física del sexo, pues
éste está regido por otras y leyes
controlado por la naturaleza física. No olvidemos que H.P.B. dijo (y con razón)
que el cuerpo físico no es un principio. Las siete tendencias básicas que
estamos analizando son estrictamente síquicas o sicológicas.
La
captación de la naturaleza de estos impelentes atributos síquicos de Dios
deberían capacitar al hombre para poner todo el peso de su aspiración síquica
del lado de estas emergentes cualidades. Por ejemplo, en la vida diaria,
tendría que trabajar por lograr la unificación con todos los seres, tratando de
penetrar en el corazón de su hermano; esforzarse para llegar a ser uno con la
vida de todas las formas; rechazar toda tendencia a las reacciones
separatistas, porque sabe que conciernen a la innata siquis heredada de los
átomos, de la materia y la sustancia, que constituyen la naturaleza forma, los
cuales han sido traídos, reordenados y reconstruidos en las formas que
pertenecen a la actual manifestación de Dios. Contienen en sí las simientes de
la vida material y síquica, adquiridas en un universo anterior. No existe otro
mal.
Mucho
se ha enseñado respecto a la gran herejía de la separatividad, la cual es
contrarrestada cuando el hombre permite que la “tendencia hacia la síntesis”
afluya a través de él como una potencia divina y condicione su conducta. Dichas
tendencias divinas han constituido los impulsos básicos y subconscientes desde
los albores de la evolución. La humanidad puede adaptarse hoy conscientemente a
ellos y así apresurar el momento en
que reinará la verdad, la belleza y la bondad.
Los
discípulos mundiales y el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, como también
todos los aspirantes inteligentes y activos, tienen hoy la responsabilidad de
reconocer estas tendencias y particularmente, la tendencia a la unificación. El
trabajo de la Jerarquía está en la actualidad peculiarmente conectado con esto,
y Ella y todos nosotros, debemos
fomentar y nutrir esta tendencia, dondequiera la observemos. La estandarización
y la regimentación de las naciones sólo son un aspecto de este movimiento para
lograr la síntesis, pero está siendo mal aplicado y prematuramente puesto en
vigencia. Todos los movimientos que tienden a las síntesis nacional y mundial,
son buenos y correctos; pero deben ser consciente y voluntariamente emprendidos
por hombres y mujeres inteligentes; los métodos empleados para llevar a cabo
esta fusión no deben infringir la ley del amor. El impulso actual hacia la
unidad religiosa es también parte de la belleza que emerge y, aunque las formas
deben desaparecer (porque son el origen de la separatividad), debe ser
desarrollada la síntesis espiritual interna. Se mencionan aquí estos dos
destacados ejemplos de esta divina tendencia, cuando emergen en la conciencia
humana, porque deben ser reconocidos. Todas las almas que están en proceso de
despertar tienen que trabajar para tales fines. Desde el momento que hay un
conocimiento y destello de comprensión, allí comienza la responsabilidad del
hombre.
Por
lo tanto, estudiemos las tendencias mundiales de hoy, que indican la presencia
activa de esta tendencia, y fomentémosla allí donde podamos. Descubriremos que
es una tarea práctica y ardua. La
imposición de un atributo síquico divino presentido en la vida de la forma (con
sus propios hábitos síquicos) pondrá a prueba los poderes de cualquier
discípulo. Se nos exhorta a realizarlo para bien del Todo mayor.
b. LA
CUALIDAD DE LA VISIÓN OCULTA
La
siguiente tendencia que está emergiendo es muy difícil de describir. No es
fácil hallar las palabras exactas para definir su significado. Es la cualidad de la. visión interna. Es
imposible expresarla en palabras que pueda comprenderlas el hombre, porque no
nos referimos a la visión que tiene el hombre de Dios, sino a la propia visión
que Dios tiene de Su propósito. En el transcurso de las épocas los hombres han
presentido la visión, la han visto y se han sumergido en ella después de muchas
luchas y esfuerzos; luego, han salido
de la vida humana y han entrado en el silencio. de lo ignoto. El místico y el
ocultista han testimoniado esta visión, y toda la belleza y policromía en el mundo de la naturaleza y del pensamiento son también testigos silenciosos de ella. ¿ Pero
qué es ?~ ¿ Cómo definirla? A los hombres ya no les satisface llamarlo Dios, y
tienen razón, pues es, en último análisis, aquello
hacia lo cual Dios dedica todo Su esfuerzo.
Sin
embargo, la cualidad y la naturaleza de la visión, que son la propia visión,
sueño y pensamiento de Dios, han mantenido. firme Su propósito a través de los
eones y han motivado Sus procesos creadores. Los Grandes Hijos de Dios han
aparecido y desaparecido y nos han
desafiado a seguir la luz, a buscar la visión de la realidad, a abrir los ojos
y a ver la verdad tal cual es. Durante las edades, los hombres han tratado de
hacerlo, y al método empleado en Su búsqueda le han dado infinidad de nombres
-experiencia de la vida, investigación científica, búsqueda filosófica,
historia, aventura, religión, misticismo, ocultismo y muchos otros términos,
aplicados a las aventuradas incursiones de la mente humana en busca del
conocimiento, de la realidad y de Dios. Algunos han finalizado Su búsqueda,
penetrando en un laberinto de fenómenos astrales, y deben continuarla
posteriormente cuando. surjan, escarmentados desde las profundidades de la Gran
Ilusión. Otros han vuelto a penetrar en la oscura caverna del pronunciado
materialismo y fenomenismo y deben
similarmente volver y reorientarse,
o mejor dicho, cerrar el círculo, pues ¿quién puede decir que Dios está aquí o
allá, o desde qué lugar puede verse Su visión? Algunos se pierden en procesos
mentales y fantasías autoinducidas; pero la visión se oculta detrás de una
multitud de palabras habladas y escritas. Otros se pierden en las brumas de su
propia devoción y autopercepción y en las confusas especulaciones de sus
mentes y deseos; están detenidos, perdidos en la niebla de sus propios sueños,
respecto a lo que debería ser la visión, y por eso ella los elude.
Otros
-los teólogos de cualquier escuela de pensamiento- han tratado de definir la
visión y se han esforzado por reducir la intención y la meta ocultas de Dios a
formas y rituales, y dicen con
énfasis: “Nosotros sabemos”. Sin embargo, no han hecho contacto jamás con la
realidad y, hasta ahora, la verdad es desconocida para ellos. La posibilidad de
la Visión que está más allá o detrás
de la visión del místico, yace olvidada en las formas erigidas en el tiempo, y
los símbolos de las enseñanzas de esos Hijos de Dios que han visto la realidad, se pierden de vista en rituales y ceremonias
que (aunque tengan su lugar y valor educativo) deben ser empleados para revelar
y no para oscurecer.
La
visión está siempre ante nosotros; elude nuestra comprensión; ronda nuestros
sueños y nuestros elevados momentos de aspiración. Sólo cuando el hombre pueda
actuar como alma, y dirija su desarrollado ojo interno externamente al mundo de
los fenómenos e internamente al mundo de la realidad, comenzará a presentir el
verdadero objetivo y propósito de Dios, a obtener una breve vislumbre del
propio canon de Dios y el Plan, de acuerdo al cual voluntariamente condiciona
Su propia Vida, para lo cual es esencial el Eterno Sacrificio del Cristo
cósmico.
La
Jerarquía se ocupa hoy principalmente de estas dos tendencias divinas (la
tendencia a la síntesis y a la visión). Su consigna es unificación y visión. Estos
desarrollos producirán en la humanidad la integración del alma con la
personalidad y el despertar de esa visión interna, la cual permitirá que un
destello de la Realidad penetre en la conciencia del hombre. Esto no es un
destello de su propia divinidad, o sentir a Dios como Creador, sino un destello
de la divinidad inherente en el Todo, a medida que desarrolla un esquema más
vasto del proceso evolutivo, de lo que hasta ahora ha podido ser captado o
presentido, por las mentes más agudas de la tierra. Concierne a la visión que
se le otorga al hombre que alcanza el Nirvana y entra en la primera etapa de
ese interminable Sendero que conduce a la belleza, a la comprensión y al
desarrollo, aún no alcanzados por la visión interna humana más elevada.
Sería
conveniente señalar que más allá de la etapa de iluminación, tal como puede
lograrla el hombre, se halla lo que podría llamarse el desarrollo de la divina Visión interna. Por lo tanto, se dan a
continuación los posibles desenvolvimientos y desarrollos, constituyendo cada
uno una expansión de conciencia y acercan al hombre en forma más íntima y
definida al corazón y a la mente de Dios:
Instinto
Intelecto
Intuición Todos conducen a la Visión interna.
Iluminación
Estas
palabras, correlativamente presentadas, quizás aclaren algo más la realidad de
la propia visión de Dios. Nada más puede decirse al respecto hasta que cada
una de estas palabras signifiquen algo práctico en nuestra propia experiencia
interna.
Esta
cualidad de la visión interna con la cual la Jerarquía trata de actuar, y
desarrollarla en las almas de los hombres (sería conveniente meditar sobre esta
última frase, pues presenta un aspecto del esfuerzo jerárquico aún no
considerado en los libros de ocultismo), es una expresión del Principio de
Continuidad, cuyo reflejo ha sido distorsionado en la palabra tan a menudo
empleada por los discípulos: Duración. Este
Principio de Continuidad constituye la capacidad de Dios para persistir y
“permanecer”. Es un atributo del Rayo cósmico del Amor, como lo son todos los
principios que consideramos ahora en relación con estas reglas o factores del
alma -las tendencias de la divinidad y las inclinaciones de la vida divina. No
olvidemos que los siete rayos son subrayos del Rayo cósmico del Amor. Por lo
tanto, veremos por qué estos principios determinan las actividades del alma y pueden entrar en acción sólo
cuando el reino de Dios o de las almas, comience a materializarse en la tierra.
El
principio de continuidad está basado en una visión más clara de la Deidad y en
la consiguiente continuidad del plan y del propósito de Dios, que surgen cuando
el objetivo es claramente percibido por Él y desarrollado a través de un
delineamiento sencillo y formulado. Es la analogía macrocósmica de la continuación
y continuidad que se hallan en el hombre cuando -después de una noche de sueño
e inconsciencia- emprende su actividad diaria y reasume conscientemente las
actividades planeadas.
Por
las indicaciones dadas anteriormente podrá verse en qué forma el trabajo de la
Jerarquía, en conexión con el género humano, se divide en dos partes: el
trabajo que efectúa con los seres humanos individualmente, a fin de despertar
en ellos la conciencia del alma, más el que realizan con ellos como almas, para
que (actuando en los niveles del alma y como entes conscientes en el Reino de
Dios) puedan comenzar a visualizar el objetivo de Dios Mismo. La segunda parte
de Su esfuerzo sólo ahora es posible realizarlo en amplia escala, a medida que
los hombres empiezan a responder a la tendencia a la síntesis y a reaccionar al
divino principio de coherencia, de manera que (estimulados por sus relaciones
grupales) puedan en forma unida presentir la visión y reaccionar al Principio
de Continuidad. Aquí se da un indicio del verdadero y futuro propósito de la
meditación grupal. No es posible decir algo más sobre este tema.
c. EL ANHELO
DE FORMULAR UN PLAN
El
tercer instinto divino o la tendencia interna oculta es el anhelo de formular un plan. Se evidenciará que este anhelo surge
o depende de las dos tendencias anteriormente consideradas. Tiene su reflejo
microcósmico en los numerosos planes y proyectos del hombre finito, cuando vive
su insignificante vida o deambula en el planeta, preocupado por sus pequeños
asuntos personales. Esta capacidad universal de trabajar y proyectar garantiza
la existencia en el hombre de la capacidad de responder oportuna y grupalmente
al plan de Dios, basado en la visión de Dios. Estos fundamentales, progresivos
y divinos instintos, expresiones de la conciencia y la percepción de Dios,
tienen sus reflejos embrionarios en nuestra humanidad moderna. No me propongo
indicar hasta dónde comprendo el Plan de Dios, lo cual está naturalmente
limitado por mi capacidad. Sólo puedo presentirlo tenuemente y en forma
ocasional, y en mi mente surge confuso el delineamiento del prodigioso objetivo
de Dios. Dicho Plan puede ser únicamente presentido, visualizado y conocido con
certeza por la Jerarquía, y sólo grupalmente, y por aquellos Maestros que
pueden actuar en plena conciencia monádica. Ellos son los únicos que comienzan
a comprender lo que es. El resto de los componentes de la Jerarquía -iniciados
y discípulos en distintas categorías y diversas graduaciones- deben conformarse
en prestar colaboración a ese aspecto inmediato del Plan que pueden captar y
que les llega por intermedio de las mentes inspiradas de sus Mentores, en determinados
momentos y en ciertos años específicos. El año 1933 fue uno de ellos. Otro
similar será el año 1942. En esos momentos, cuando la Jerarquía se reúne en
silencioso cónclave, se Le revela. para el próximo ciclo de nueve años, una
parte de la visión de Dios y lo que Él ha formulado sobre ella para el presente
inmediato. Entonces, con perfecta libertad y plena colaboración, proyectan cómo
llevar a cabo los objetivos deseados de los Guías de la Jerarquía, quienes
colaboran a su vez con Fuerzas y Conocedores aún más elevados.
La
información que antecede evocará probablemente gran interés entre los
estudiantes que aún no se han sintonizado con los valores superiores. Si los
que leen esto se dieran cuenta de ello, comprenderían que es la parte menos
importante del capítulo y que contiene una exigua utilidad para ellos.
Observarán que no tiene para nosotros una aplicación práctica. Por lo tanto,
algunos se preguntarán y con razón: ¿ Para qué dan esta información?
Responderé. Este tratado está escrito para futuros discípulos e iniciados, y
todo lo que aquí se expone sólo es parte de lo que se ha revelado de la verdad
que se desea impartir. Actualmente llega a través de muchos canales y desde
múltiples fuentes - ¡ tal el maravilloso poder que reside detrás de los
actuales reajustes mundiales!
El
instinto de la Deidad está íntimamente relacionado con la Ley de Economía y es
una expresión del Principio de Materialización. El hombre debe estudiar,
captar y forjar esto mediante el correcto empleo del cuerpo mental, actuando
bajo la influencia del Espíritu o Alma. El Principio de Continuidad debe ser
trasformado en conocimiento consciente por el correcto empleo de la naturaleza
astral o de deseo, actuando bajo la influencia de Budhi. Finalmente, la
Tendencia a la Síntesis debe ser realizada en la conciencia cerebral en el
plano físico, bajo la influencia de la Mónada, pero su real expresión y la
respuesta verdadera del hombre a este anhelo, sólo es posible después de pasar
la tercera iniciación. De esta manera se verá fácilmente que este tratado ha
sido en verdad escrito realmente para el futuro.
Tenemos
aquí mucho para cavilar, pensar y meditar. Busquemos el hilo de oro que nos
conducirá, en conciencia vigílica, a la casa del tesoro de nuestras propias
almas y aprendamos allí a unificarnos con todo lo que respira, a presentir la
visión destinada a la totalidad, hasta donde podamos, y a trabajar al unísono
con el plan de Dios, en la medida en que nos ha sido revelado por Quienes
conocen Estas antiguas reglas o factores determinantes -las leyes
condicionantes esenciales en la vida del Alma- son, en su naturaleza,
básicamente sicológicas. Por esta razón merecen que las estudiemos. En su
propio plano, el alma no conoce separación, y el factor síntesis rige todas las
relaciones del alma. El alma no sólo se ocupa de la forma que puede adoptar la
visión de su objetivo, sino de la cualidad y el significado que esa visión
vela u oculta. El alma conoce el Plan, su forma, su delineamiento, sus métodos
y su objetivo. Por el empleo de la imaginación creadora, el alma crea,
construye formas mentales en el plano mental y objetiviza el deseo en el plano
astral. Luego exterioriza su pensamiento y sus deseos en el plano físico
mediante la fuerza aplicada y activada creadoramente por la imaginación del
vehículo etérico o vital. Debido a que, sin embargo, el alma es inteligencia,
animada por el amor, puede (dentro de la síntesis lograda que rige sus
actividades) analizar, discriminar y dividir. Del mismo modo, el alma aspira a
lograr aquello que es aún más grande que sí misma, y penetrar en el mundo de
las ideas divinas ocupando una posición intermedia entre el mundo de la
ideación y el mundo de las formas. Tales son su dificultad y su oportunidad.
La
vida del alma se afirma de acuerdo a sus factores condicionantes. El valor de
esto reside en que, en el Sendero del Discipulado, dichos factores deben empezar
a desempeñar su parte en la vida de la personalidad y comenzar a condicionar al
hombre inferior para que su vida, sus hábitos, deseos y pensamientos, estén a
tono con los impulsos más elevados iniciados por el alma. Esto es sólo otra
manera de definir esas expresiones de la vida espiritual que todo iniciado debe
demostrar.
Cada
aspirante, a medida que transcurre el tiempo, debe desarrollar el poder de ver
la totalidad y no sólo la parte, y observar su vida y esfera de influencia en
términos de relaciones colectivas y no del yo separatista. No sólo tiene que
percibir la visión (pues eso lo ha hecho ya el místico), sino que debe
penetrar detrás de ella, y llegar a esas cualidades esenciales que dan
significado a la visión. El instinto de formular planes, que es inherente a
todos los seres y tanto predomina en los más evolucionados, debe ceder su
lugar a la tendencia a hacer proyectos de acuerdo al plan de Dios, tal como se
expresa a través de la Jerarquía planetaria. Con el tiempo, esto producirá el
anhelo de crear esas formas que imparten significado, lo cual trasmutará el mal
en bien y transfigurará la vida.
Pero,
para realizarlo de acuerdo al Plan y, al mismo tiempo, reconocer la síntesis
fundamental en la cual vivimos y nos movemos, el discípulo debe aprender a
analizar, discriminar y discernir esos aspectos, cualidades y fuerzas, que
deben ser empleados en forma creadora en la materialización del Plan intuido,
basado en la visión presentida. Sería bueno meditar sobre la relación existente
entre el hombre y la Jerarquía, por medio del alma del hombre. La Jerarquía
existe a fin de hacer posible en la forma la realización de la Visión divina y
del Plan presentidos. Para hacer que surja esta verdad el hombre debe también
hallarse en el punto intermedio cuando maneja las grandes dualidades de la vida
para producir el nuevo mundo.
A
medida que se estudian las reglas para lograr el control por el alma, no será
necesario repetir constantemente las tres relaciones fundamentales del alma:
1.
La relación con otras almas dentro de la
circundante vida de la super Alma. Sólo comprendiendo esta relación llegaremos
al conocimiento práctico de que todas las almas son una sola Alma.
2.
La relación con la Jerarquía de almas regentes.
Aunque esta Jerarquía contiene los siete elementos que constituyen Ja diferenciación primaría a la cual la Vida Una
-como conciencia-, se somete, debe tenerse en cuenta que esta Jerarquía es
esencialmente la personificación del aspecto voluntad del Logos -la voluntad al
bien, la voluntad de amar, la voluntad de conocer, la voluntad de crear. Esta
Voluntad está siendo servida por la Mente Universal de la Deidad, pero es la
expresión de una conciencia aún más elevada de la cual participa esa Deidad.
Este concepto está necesariamente más allá de nuestra comprensión; pero debemos
recordar que esta parte del libro es para ser aplicada en el futuro y no meramente
para la comprensión actual.
3.
La relación con el Plan de Dios tal como se
desarrolla en la actualidad.
Los
conceptos antedichos servirán para preparar el camino de lo que ahora se
dilucidará con mayor claridad. A veces es de utilidad retrotraer la conciencia
al centro cuando la órbita que recorre la mente es muy extensa. La síntesis del
concepto divino, la Visión del delineamiento estructural y el plan para su
materialización -factores que rigen a las almas en su plano- condicionan SU actividad y, dentro del límite en que
trabajan, constituyen factores que, en tiempo y espacio, condicionan y limitan
a la Deidad, pues tal es Su divina Voluntad. Considerando todo el tema desde
otro punto de vista, estas reglas de contacto con el alma establecen el ritmo y
determinan la pulsación de la vida de Dios a medida que hacen constantemente
impacto sobre los ritmos inferiores, que finalmente eliminará. Esto sucede en
el caso de los seres humanos individuales; algún día esto sucederá en toda la
humanidad, y por último, determinará la vida, el propósito y la actividad de
todas las formas en y sobre nuestro planeta.
4. EL ANHELO
DE LOGRAR UNA VIDA CREADORA
La
comprensión de esto nos conducirá a considerar más detalladamente el cuarto
punto: el anhelo de lograr una vida
creadora mediante el empleo divino de la imaginación. Como hemos visto, es
necesario para la humanidad reconocer que existe un mundo de significados
detrás del mundo de las apariencias, el de la forma, denominado “mundo
aparente”. La raza tiene ante sí la revelación inmediata de este mundo interno
de significados. Hasta ahora, como raza, nos hemos ocupado del símbolo y no de
lo que representa, la apariencia externa. Pero ya hemos agotado totalmente
nuestro interés por el símbolo tangible y buscamos -nuevamente como raza- lo
que el mundo externo de la apariencia está destinado a expresar.
Se
habla mucho hoy de la Nueva Era, de la revelación futura, del inmanente salto
hacia el reconocimiento intuitivo de lo que hasta ahora ha sido confusamente
presentido por el místico, el vidente, el poeta inspirado, el científico
intuitivo y el investigador ocultista, al cual no le interesan los tecnicismos
ni las actividades académicas de la mente inferior. Pero frecuentemente ante la
gran expectativa olvida algo. No es necesario hacer un esfuerzo demasiado arduo
o una intensa investigación externa, empleando términos que pueden ser captados
por un punto de vista limitado y común. Todo lo que se ha de revelar está
dentro y alrededor nuestro. Es la significación de todo lo que está incorporado
en la forma, el significado detrás de la apariencia, la realidad velada por el
símbolo, la verdad expresada en la sustancia.
Sólo
dos cosas permitirán al hombre penetrar en este reino interno de causas y de
revelación, y son:
Primero,
el esfuerzo constante, basado en un impulso subjetivo para crear esas formas
que expresarán alguna verdad presentida; mediante ese esfuerzo y por su
intermedio, el énfasis cambia constantemente desde el mundo externo aparente,
al aspecto interno fenoménico. Por este conducto se produce un enfoque en la
conciencia que oportunamente se afirma y se aparta de su actual intensa
exteriorización. Un iniciado es, esencialmente, un individuo cuyo sentido de
percepción se ocupa de los contactos e impactos subjetivos y no se preocupa
predominantemente del mundo de las percepciones sensorias externas. Este
interés, cultivado en el mundo interno de significados, no sólo tendrá un
pronunciado efecto sobre el buscador espiritual, sino que con el tiempo dará
importancia, ya reconocida en la conciencia cerebral de la raza, al mundo de
significados como único mundo real para la humanidad. Esta comprensión dará
lugar, a su vez, a dos efectos:
1.
La estrecha adaptación de la forma a los factores
significativos que la han traído a la existencia en el plano externo.
2.
La creación de la verdadera belleza en el mundo y,
por consiguiente, un acercamiento más estrecho al mundo de las formas creadas,
a la verdad interna emergente. Podría decirse que la divinidad está velada y
oculta en la multiplicidad de formas con sus infinitos detalles, y en la
simplicidad de las formas, que oportunamente se verá, llegaremos a una nueva
belleza, a un más amplio sentido de la verdad y a la revelación del significado
y del propósito de Dios en todo lo que Él ha realizado época tras época.
Segundo,
el continuo esfuerzo por llegar a ser sensible al mundo de las realidades
significativas y, por lo tanto, crear esas formas en el plano externo que serán
la copia fiel de los impulsos ocultos. Esto se efectuará cultivando la
imaginación creadora. Hasta ahora, la humanidad sabe poco sobre esta facultad
que está latente en todos los hombres. Un destello de luz irrumpe en la mente
que aspira; un sentimiento de esplendor develado penetra por un instante a
través del tenso aspirante que espera la revelación; la súbita comprensión del
color, la belleza, la sabiduría y una gloria indescriptibles, se abren ante la
conciencia sintonizada del artista, en un elevado momento de dedicada atención
y, por un segundo, la vida se ve como esencialmente es. Pero la visión
desaparece, se desvanece el fervor y la belleza se disipa. El hombre ha quedado
con un sentimiento de congoja, de pérdida y, sin embargo, posee la certeza de
un conocimiento y un deseo de expresar, como nunca ha experimentado antes,
aquello con lo que ha entrado en contacto. Debe recuperar lo que ha visto y
revelado a quienes no han experimentado ese momento secreto de revelación; de
algún modo debe expresarlo y revelar a otros la significación que existe detrás
de la apariencia fenoménica. ¿ Cómo hacerlo? ¿ Cómo recuperar lo que una vez
fue suyo y parece haber desaparecido retirándose del campo de su conciencia?
Debe comprender que aquello que ha visto y con lo cual ha hecho contacto aún
está allí y contiene la realidad; que es él quien se ha apartado y no la
visión. El dolor que se sufre en los momentos intensos hay que pasarlo, vivirlo
una y otra vez, hasta que el mecanismo de contacto se acostumbre a la vibración
elevada y pueda, no sólo sentir y hacer contacto, sino retener y hacer contacto
a voluntad con ese mundo oculto de belleza. El cultivo de este poder de
penetrar, retener y trasmitir, depende de tres cosas:
1.
La voluntad de soportar el dolor de la revelación.
2.
El poder de mantener un punto elevado de
conciencia en el cual llega la revelación.
3.
La centralización de la facultad imaginativa sobre
la revelación o sobre todo lo que la conciencia cerebral puede traer a la zona
iluminada del conocimiento externo. Esto constituye la imaginación o la
facultad de crear imágenes, que vincula la mente con el cerebro y produce la
exteriorización del esplendor velado.
Si
el artista creador medita sobre estos tres requisitos -duración, meditación e
imaginación- desarrollará en sí mismo el poder de responder a esta cuarta regla
para lograr el control por el alma y sabrá con el tiempo que el alma es el
secreto de la persistencia, la reveladora de las recompensas de la contemplación
y la creadora de todas las formas en el plano físico.
El
empleo de la imaginación creadora y los frutos del esfuerzo, actuarán en los
diversos campos del arte humano de acuerdo al rayo del artista creador.
Recuérdese que el artista pertenece a todos los rayos; no hay un rayo
particular que produzca más artistas que otros. Evidentemente, la forma tomará
una expresión espontánea cuando la vida interna del artista sea regulada,
produciendo la organización externa de sus formas de vida. El verdadero arte
creador es una función del alma; por lo tanto, la principal tarea del artista
es alineamiento, meditación y enfoque de su atención en el mundo de los
significados. A esto le sigue la tentativa de expresar ideas divinas en formas
adecuadas, de acuerdo a la capacidad innata y a las tendencias de rayo del
artista en cualquier campo elegido que constituye para él, el mejor medio para
realizar su esfuerzo. Esto va acompañado por el esfuerzo realizado
constantemente en el plano físico para equipar, instruir y entrenar el
mecanismo del cerebro, de la mano y de la voz, mediante los cuales debe fluir
la inspiración, para expresar en forma exacta y exteriorizar correctamente la
realidad interna.
La
disciplina que esto implica es grande y aquí fracasan muchos artistas. Su
fracaso se basa en muchas cosas -en el temor de emplear la mente porque pudiera
malograr sus esfuerzos y en la creencia de que el arte creador espontáneo es,
y debe ser, principalmente emocional e intuitivo, no impedido ni obstaculizado
por una atención demasiado intensa en el entrenamiento mental. Esto se basa en
la inercia, que tiene su línea de menor resistencia en el trabajo creador y no
trata de comprender la forma en que llega la inspiración, ni cómo es posible la
exteriorización de la visión, o desconoce la técnica de las actividades
internas, sino que simplemente obedece a un impulso. También indica un
desarrollo irregular y desequilibrado, resultado del hecho de que, a través de
la especialización o del intenso interés enfocado en un período de vidas, se
obtiene la capacidad de hacer contacto con el alma en una sola línea de esfuerzo, pero no la de estar en permanente contacto
con el alma. Esto es factible debido a que el artista durante muchas vidas ha
estado bajo la influencia de un determinado rayo de la personalidad. De allí la
paradoja oculta, anteriormente mencionada, que merece la atención de los
artistas. Otro factor sobre el cual se basa a menudo el fracaso, es la vanidad
y la ambición externa de muchos artistas. Tienen la habilidad de sobresalir en
algún campo y particularmente en uno, evidenciando una mayor capacidad que el
hombre común, pero no tienen la habilidad de vivir como alma y su jactanciosa
capacidad sólo va en una dirección. Frecuentemente no llevan una vida de
disciplina y de autocontrol, pero a su vez tienen creaciones geniales y
realizaciones maravillosas en la línea elegida; viven en contradicción con la
divinidad expresada a través de la realización artística. La comprensión de la
significación y de la técnica del genio es una de las tareas de la nueva
sicología. El genio es siempre la expresión del alma en alguna actividad
creadora que revela el mundo de significados, de la divinidad y de la belleza
oculta, que, velado generalmente por el mundo de los fenómenos, algún día lo
demostrará en verdad.
e. EL FACTOR
ANALÍTICO
La
quinta cualidad condicionante o actividad del alma, es el factor analítico. Constituye una ley que rige a la humanidad, lo
cual debe recordarse siempre. El análisis, el discernimiento, la diferenciación
y el poder de distinguir, son atributos divinos. Cuando producen un sentido de
separatividad y de diferencia, entonces son reacciones estimulantes de la
personalidad y, en consecuencia, son mal aplicadas y utilizadas personalmente.
Sin embargo, cuando se las mantiene dentro del sentido de síntesis y se las
emplea para aplicar el Plan a la totalidad, son cualidades
y leyes del
alma, esenciales para el correcto desarrollo del propósito divino. El Plan de
Dios llega a la existencia poniendo el
énfasis en forma correcta, y cuando insistimos sobre un aspecto o cualidad,
excluimos momentáneamente o relegamos brevemente a la pasividad otro aspecto o
aspectos. Ésta es una de las partes principales de la actuación de la ley de
los ciclos con la cual trabajan los Maestros. Implica, de Su parte, el empleo
constante de la facultad de analizar y el poder de discriminar.
El
hecho de que, en tiempo y espacio, los pares de opuestos prevalecen y los
emplean los Maestros para tejer la trama de la vida, indica la diferenciación
principal del Uno en dos, los dos en tres, los tres en los siete básicos y
éstos en los muchos. Desde la unidad a la diversidad el trabajo prosigue y
emerge de acuerdo a la ley del alma, la ley del análisis dentro del campo de la
síntesis.
Las
“simientes de las diferencias”, según se las denomina, son factores principales
que se emplean en la producción del mundo fenoménico. La Jerarquía trabaja con
las simientes, como un jardinero trabaja con las semillas de las flores, y de
estas simientes aparecen las formas diferenciadas necesarias, produciendo así
más diferenciaciones. La siembra de esta simiente, su cultivo y mantenimiento,
es parte de la tarea fenoménica de la Jerarquía, particularmente como sucede actualmente
en la inauguración de la Nueva Era.
Los
Maestros deben comprender, ante todo, cuál es el significado que la voluntad
de Dios trata de expresar en cualquier determinado ciclo mundial. Tienen
también que comprender el significado de los impulsos que emanan de fuentes más
elevadas que las de Sus propios campos de expresión y dharma (deber) y procurar
que las simientes de las nuevas formas sean adecuadas para el objetivo deseado.
Además deben valorar la naturaleza de la realidad que cada era tiene que
revelar en el desarrollo progresivo del propósito divino, y tienen la
responsabilidad de trabajar en tal forma que la realidad externa se asemeje
(en apariencia y cualidad) a la verdad interna. Todo esto es posible mediante
la comprensión de la regla o factor analítico, considerándola como una ley que
rige o produce el control por el alma, tanto en los niveles del alma como en el
de las apariencias. Ésta es una de las principales tareas de la Jerarquía, e
implica que debe poseer un tipo muy agudo de control mental, captación
intuitiva y deseo de analizar. Sería bueno reflexionar sobre estos términos.
Debe
recordarse que el análisis rige la aparición del quinto reino de la naturaleza,
el reino de Dios en el plano fenoménico. Esta aparición presupone una
diferencia entre el quinto y los otro cuatro reinos, lo cual es en una sola
dirección, la de la conciencia. He aquí su principal interés y a este
respecto, el quinto reino difiere de los otros reinos. Los otros cuatro poseen
tipos fenoménicos separados y grupos de formas diferenciadas. Los fenómenos del
reino vegetal, por ejemplo, y los del reino animal, son marcadamente distintos.
Sin embargo, en el quinto reino existirá una nueva condición o estado de cosas.
La apariencia fenoménica externa será la misma, en lo que a la forma concierne,
aunque se intensificará su refinamiento y cualidad. El reino de Dios se
materializa en, y por medio de la humanidad. Pero en el reino de la conciencia
se hallará un estado de cosas muy distinto.
Un
Maestro de Sabiduría tiene fenoménicamente la apariencia de un ser humano.
Posee los atributos físicos, las funciones, las costumbres y el mecanismo del
cuarto reino de la naturaleza, pero la conciencia es completamente distinta en
la forma. Por lo tanto, el análisis mencionado en estas páginas se refiere a la
distinción de la conciencia, pero no de la forma. El símbolo permanece
inmutable, aunque perfeccionado en el plano externo, pero su cualidad y estado
de percepción es tan distinto como el que existe entre un ser humano y un
vegetal. En cierto modo es un nuevo concepto y sus implicaciones son
estupendas. Constituye el secreto del cambio actual hacia el mundo de
significados e implica una nueva percepción y una nueva apreciación, por parte
de la humanidad, de un mayor mundo de valores. Pero -y aquí hay algo
interesante- es una percepción llevada a un nuevo reino de la naturaleza,
mientras continúa formando parte del antiguo. Es aquí donde tiene lugar la
nueva síntesis y la nueva fusión.
La
constante aparición cíclica de nuevas e impredecibles formas, a fin de que
continúen indefinidamente, no constituye parte del Plan de Dios. La humanidad
seguirá perfeccionando el mecanismo humano para mantenerse a la par del
crecimiento de la conciencia divina en el hombre, pero dado que en él se
encuentran y fusionan las tres líneas de la divinidad, no es necesario que
sigan apareciendo notables diferenciaciones en el mundo externo de los
fenómenos a medida que se obtienen otros estados de conciencia. En el pasado,
cada gran desarrollo de conciencia precipitó nuevas formas, lo cual no volverá
a suceder. La conciencia de Dios actuando en, y sobre la sustancia del reino
mineral, produjo formas totalmente distintas de aquellas que la misma
conciencia -trabajando con sustancia superior- empleó en los reinos animal y
humano. Bajo el plan divino, que existe para este sistema solar, tal
diferenciación de formas tiene sus limitaciones y no puede ir más allá de
cierto punto, el cual ha sido alcanzado en el reino humano para este ciclo
mundial. En el futuro, el aspecto
conciencia de la Deidad seguirá perfeccionando las formas del cuarto reino de
la naturaleza por mediación de aquellos cuya conciencia pertenece al quinto
reino. Ésta es la tarea de la Jerarquía de Maestros. Esta tarea ha sido
delegada al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo que, en el plano físico, puede
llegar a ser el instrumento de Su voluntad. Por medio de este grupo, las
cualidades divinas internas de buena voluntad, paz y amor, activas en las
formas del cuarto reino, pueden acrecentarse y expresarse a través de los
seres humanos.
Estos
interesantes puntos se han dilucidado porque es esencial que se logre alcanzar
una comprensión del factor analítico en el campo de la síntesis. A menudo se
confunde análisis con separación. El problema es complejo y difícil, pero la
comprensión de las implicaciones subyacentes emergerá a medida que la raza
obtenga mayor sabiduría y más conocimiento. Aquí nos referimos al concepto del
Plan tal como los iniciados lo han captado.
f. LA
CUALIDAD QUE POSEE EL HOMBRE DE IDEALIZAR
Es
interesante observar cómo automática y naturalmente los factores que inducen a
que el alma controle, tal como fueron delineados, nos han llevado a la sexta
ley o regla, el poder -innato, inherente y espiritualmente instintivo- de
idealizar. Instinto, intelecto, intuición, ideación e iluminación, sólo son
diferenciaciones y aspectos característicos de una gran capacidad inherente en
el hombre y se hallan en todas las formas de todos los reinos y en diversos
grados, ya se trate del poder de la pequeña semilla, profundamente oculta en la
tierra, de atravesar las barreras circundantes y emerger a la luz, o del poder
de un ser humano para resucitar de la muerte en la materia a la vida de Dios y
penetrar en el mundo de lo Real desde el reino de lo irreal, todo lo cual
constituye un factor fundamental del idealismo. La antropología y la historia
relatan la evolución del hombre individual y de las naciones y sus actividades
en el plano de las apariencias. Pero existe una historia que se está relatando
lentamente, la historia de la simiente de la conciencia en la naturaleza y el
crecimiento del poder para reconocer las ideas y seguir adelante hacia su
realización. Ésta es la nueva historia que
-como es de
esperar- nos conduce firmemente al mundo de significados y nos revela
gradualmente la naturaleza de los impulsos y tendencias que han llevado a la
raza constantemente adelante, desde el punto más denso de la vida concreta y
primitiva, al mundo de la percepción sensoria.
En
este campo trabajan los Maestros y piden a sus discípulos que estén activos en
él. El poder de las ideas se comienza a comprender recientemente. La potencia
de la ideación, las formas que las ideas deben tomar y la promoción del culto a
las ideas correctas, es uno de los principales problemas que deben abordarse
en la Nueva Era.
g. LA
INTERACCIÓN DE LAS GRANDES DUALIDADES
La
séptima regla -la interacción de las grandes dualidades- es una de las reglas
fundamentales para lograr que el alma controle y no es fácil que la comprenda
el estudiante. Constituye la ley fundamental de la vida del alma. La razón por
la cual es tan difícil comprender la paradoja de la unidad del alma por medio
de la dualidad, es que, al hablar de los pares de opuestos, se ha puesto el énfasis
durante épocas sobre las dualidades astrales y la necesidad de que la humanidad
elija recorrer el estrecho sendero que pasa entre dichas dualidades, pues él
está en el campo de batalla de las dualidades y debe hallar el sendero del filo
de la navaja que se extiende ante él y lo lleva al portal de la iniciación. Sin
embargo estos pares de opuestos sólo son esencialmente reflejo de una analogía
más elevada y divina. La ley considerada aquí rige las relaciones entre la vida
y la forma, entre el espíritu y la materia. No puedo extenderme más sobre esto,
pues sólo los iniciados que en sus propias vidas han trascendido el reflejo
inferior de las dualidades, pueden apenas empezar a comprender la verdadera
significación espiritual de esta regla para lograr que controle el alma, en su
significado más amplio y esencial, por lo cual no es necesario encarar tan
abstruso tema en este tratado.
Nuestra
tarea consiste más bien en adquirir la sabia comprensión de la Visión hasta
donde lo permite la capacidad de cada uno. Así no sólo nos llegará
eventualmente la liberación, sino también la fortaleza necesaria para vivir en
este mundo y servir a nuestros semejantes.
Al
iniciar este nuevo capítulo de nuestro estudio, consideraremos al hombre tal
como es, en la mayoría de los casos, en el plano físico. Haciendo una amplia
generalización, podría decirse que los seres humanos se agrupan en cuatro
clases:
1.
Los pocos que se hallan bajo la influencia de sus
almas, o los que rápidamente están llegando a ser susceptibles a tal influencia.
2.
Las personalidades, de las cuales hay muchas en la
actualidad.
3.
Las innumerables personas que están despertando la
conciencia mental.
4.
La gran masa humana, constituida por esos seres
humanos que aún no han despertado y constituyen la mayor parte de los
habitantes del mundo.
En
cada etapa de la historia humana, lo único que puede ser condicionado por la
Gran Logia Blanca en la cualidad de
la civilización. A los Miembros de la Logia sólo se les permite trabajar en
los aspectos cualitativos que emergen de la naturaleza divina. Esto, a su vez,
condiciona lentamente la vida de la forma, y así el aspecto forma se altera y
adapta constantemente a medida que avanza hacia una creciente perfección. Este
proceso condicionador se desarrolla a través de las almas que reencarnan; pues
en la medida que han despertado, o están en proceso de despertar, le es posible
a la Jerarquía prevalecer sobre ellas o influenciarlas, para que consideren que
el factor tiempo es de suma importancia cuando se aborda el tema de la
encarnación.
La generalidad de
las almas humanas encarnan obedeciendo al anhelo o deseo de adquirir
experiencia, siendo la atracción magnética del plano físico el factor
determinante definitivo. Como almas están orientadas hacia la vida terrena. Las
almas que despiertan o las que (ocultamente hablando) “vuelven en sí”, vienen
a la experiencia de la vida física apenas conscientes de otra atracción superior. Por consiguiente, no
tienen una orientación definida en el plano físico, como la mayoría de sus
semejantes. Estas almas, en proceso de despertar, a veces pueden ser
influenciadas para retardar o demorar su entrada en la vida física, a fin de
condicionar el proceso de la civilización, o para acelerar su entrada en la
vida terrena, y estar así disponibles, como agentes, para tal proceso
condicionador. Dicho proceso no lo llevan a cabo mediante una actividad
determinada e inteligentemente valorada. sino en forma natural por el simple
efecto de vivir en el mundo y lograr los objetivos de su vida. De esta manera
condicionan su medio ambiente por medio de la belleza, el poder o la influencia
de sus vidas y, con frecuencia, ellas mismas son inconscientes del efecto que
producen. Por lo tanto, es evidente que los cambios necesarios en nuestra
civilización pueden ser rápidos o lentos, según sea el número de quienes viven
como almas en entrenamiento.
Al
comenzar el siglo XVIII, después de la reunión de la Jerarquía en la gran
Asamblea Centenaria de 1725, se determinó realizar un esfuerzo que ejerciera
una influencia más definida sobre el grupo de almas que esperaba encarnar,
induciéndolas a apresurar su entrada en la vida del plano físico. Así se hizo,
y vino a la existencia la civilización moderna con resultados buenos y malos.
La era de la cultura, característica sobresaliente de la era Victoriana, los
grandes movimientos que despertaron la conciencia humana para reconocer la
libertad esencial, la reacción contra el dogmatismo de la Iglesia, los grandes
y maravillosos desarrollos científicos del pasado inmediato y las actuales
revoluciones sexuales y proletarias, son el resultado de los impulsos impuestos a las almas para
acelerar su encarnación, momento que no había llegado realmente, pero cuya
influencia condicionante era necesaria para resolver ciertas dificultades
(presentes desde 1525). Los malos efectos mencionados, indican las dificultades
incidentales al desarrollo prematuro y el indeseable desenvolvimiento de lo
que podría denominarse el mal -no obstante es un término erróneo.
Estas
almas entrantes, gracias a su comprensión altamente desarrollada y a su “fuerza
de voluntad”, produjeron a menudo trastornos en diversos sentidos. Sin embargo,
si pudiéramos observar, como lo hacen aquellos que están en el aspecto interno
y comparar la luz que posee la
humanidad actual con la que poseía hace doscientos o trescientos años,
apreciaríamos el enorme progreso realizado. Esto se evidencia en el
establecimiento de un grupo de “almas condicionadoras” que actúa con el nombre
de Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, iniciado en 1925, las cuajes pueden
ahora encarnar gracias al trabajo realizado por ese grupo de almas que
aceleraron su encarnación debido al impulso de la Jerarquía. Las palabras condicionar y condicionamiento se emplean aquí con mucha frecuencia, porque son
apropiadas para indicar la acción. Estas almas debido a su grado de evolución,
a su etapa de desenvolvimiento y a su impresionabilidad a la idea grupal y al
Plan, pueden venir a la encarnación y comenzar más o menos a desarrollar el
Plan y a evocar una respuesta al mismo, en la conciencia humana. De allí que
pueden “preparar el camino para el advenimiento del Señor”. Esta última frase
es simbólica, e indica un determinado nivel de cultura espiritual en la humanidad.
Dichas almas son a veces vagamente conscientes de su estupenda tarea y, en la
mayoría de los casos, inconscientes de su cualificador
destino. Según El Antiguo Comentario,
son guiadas como almas de la Jerarquía y antes de encarnar son conscientes
del impulso de “ayudar al acongojado planeta y así liberar a los prisioneros
que fueron cautivados por el deseo inferior”; pero una vez encarnados, esa
conciencia también desaparece y su cerebro físico no será consciente de lo que
sus almas se han propuesto. Sólo permanece el anhelo de realizar ciertas
actividades específicas. No obstante el trabajo continúa.
Pocas
almas encarnan por propia voluntad y decisión, trabajan con claro conocimiento
y emprenden la tarea inmediata. Son las personas clave de cualquier época y los
factores sicológicamente determinantes en cualquier período histórico dado. Son
quienes marcan el paso y realizan el trabajo precursor; atraen hacia sí el odio
y el amor del mundo; trabajan como Constructores o Destructores y, con el
tiempo, retornan a su lugar de origen llevando consigo el botín de la victoria,
como símbolo de la propia libertad obtenida o la ajena. Hablando en sentido
sicológico, conservan las cicatrices infringidas por los opositores, pero
tienen la seguridad de que han desempeñado con éxito la tarea que tenían
designada.
El
número de personas del primer grupo, ahora en encarnación, ha aumentado
notablemente durante el último siglo, razón por la cual podemos esperar el
rápido desarrollo de las características de la entrante Era acuariana.
Las
del segundo grupo, designadas como personalidades,
también están adquiriendo mucho poder. Se mezclan con el primero y tercer
grupos.
Hay
en el mundo actualmente personalidades de los siguientes tipos:
1.
Personalidades que rápidamente pasan a la
categoría de “almas condicionadoras”.
2.
Personalidades, hombres y mujeres integrados y
coordinados, que no están aún bajo la influencia del alma. Su “propia voluntad
y amor propio” son factores tan poderosos en sus vidas, que ejercen una
influencia determinante en su medio ambiente. Es bueno observar la diferencia
esotérica que existe en el significado de las palabras condicionante y determinante.
La primera significa actuar libremente, sea un hombre, una raza o una
civilización. Simplemente influye y proporciona las condiciones por las cuales
lo mejor de la raza puede florecer y llegar a un estado de perfección. La
segunda no permite actuar libremente sino que determina por medio del poder, egoístamente aplicado y utilizado
para fines personales, el camino que debe seguir una persona, una raza o una
civilización.
3.
Personalidades que están en proceso de despertar,
las cuales se fusionan con la tercera clasificación y constituyen la flor y
nata o la mejor expresión del tercer grupo.
Ahora
consideraré estos tres grupos de personalidades en esta parte del tratado. La
palabra personalidad se emplea muy
superficialmente, por lo tanto, será de valor dar las distintas definiciones
de la palabra personalidad, tanto en su empleo común como en su verdadera
significación espiritual. ¿ No les parece que es de valor para los estudiantes
conocer las numerosas formas en que se emplea correcta o incorrectamente esta
palabra? Las enumeraré a continuación.
Una personalidad es un ser
humano separado. Lo mismo podríamos decir un ser humano separatista. Pero es la definición más
pobre y superficialmente empleada, y se emplea comúnmente para considerar a
cada ser humano como una persona. En consecuencia, tal definición no es la verdadera. La mayoría son simples
animales, con indefinidos impulsos superiores, que siguen siendo simples
impulsos. Existen quienes primordialmente no son ni más ni menos que mediums;
término empleado para designar ese tipo de persona que sigue ciega e impotente
su camino, impelida por su densa naturaleza inferior de deseos, de la cual el
cuerpo físico es sólo la expresión o medio. Ellas están influenciadas por la
conciencia, las ideas y las reacciones de la masa; por lo tanto, son incapaces
de hacer algo por iniciativa propia, sino que están estandarizados por los
complejos de la masa, siendo por consiguiente mediums que poseen ideas de masa; son arrastrados por los impulsos
que le imponen los maestros y demagogos, y responden sin pensar ni razonar a
cualquier escuela de pensamiento -espiritual, oculista, política, religiosa o
filosófica. Permítaseme repetir que tales personas son simples mediums y
reciben ideas que no son propias ni que ellas han concebido.
Una personalidad es quien actúa
coordinadamente debido a sus dotes, a la estabilidad relativa de
su naturaleza emocional y a un completo y sano sistema glandular. A esto lo
favorece su anhelo de adquirir poder y las adecuadas condiciones ambientales.
Tal condición puede hallarse en cualquier campo del esfuerzo humano, haciendo
del hombre un buen capataz de fábrica o un dictador, según sean las
circunstancias, su karma y su oportunidad. No me refiero aquí en manera alguna
a la deseable coordinación del alma y el cuerpo, que es un desarrollo
posterior, sino simplemente a un buen mecanismo físico, a un sensato control
emocional y a un desarrollo mental. Puede haberse alcanzado un superlativo
desenvolvimiento interno y, sin embargo, tener un instrumento tan pobre en el
plano físico que resulte imposible lograr la coordinación. En estos casos, el
sujeto rara vez afecta a su medio ambiente, en sentido permanente o poderoso.
No puede manifestar o irradiar su poder interno porque se lo impide en toda
forma su mecanismo físico. Un hombre de mucho menos desarrollo interno, pero con
un cuerpo físico que responda y glándulas que funcionen mejor, resultará ser,
con frecuencia, un eficaz e influyente agente en el medio ambiente.
Una personalidad es un hombre
que tiene sentido del destino. Dicho hombre posee la suficiente
fuerza de voluntad para someter su naturaleza inferior a tal disciplina que
puede cumplir el destino que subconscientemente percibe. Tales personas
constituyen dos grupos y son:
a.
Los que no han establecido contacto con el alma y
son impulsados a cumplir su destino por el sentido de poder, amor propio,
ambición exaltada, un complejo de superioridad y por la determinación de
llegar a la cumbre.
b.
Los que han logrado en pequeña medida contacto con
el alma, cuyos métodos y móviles son por lo tanto una mezcla de egoísmo y de visión
espiritual. Su problema es difícil, porque la medida del contacto establecido
con el alma hace afluir la fuerza que estimula la naturaleza inferior, aunque
aumente el control del alma. Sin embargo, tal control no es suficientemente
fuerte como para subordinar totalmente fuerte como para subordinar totalmente
a la naturaleza inferior.
Una personalidad es un ser
humano totalmente integrado. En este caso tenemos un hombre
cuya naturaleza física, emocional y mental, puede fusionarse y, en
consecuencia, funcionar como uno sólo, y producir así un mecanismo subordinado
a la voluntad de la personalidad. Esto puede tener lugar con o sin el establecimiento
de un definido contacto con el alma. En esta etapa está predispuesto a seguir
el sendero de la derecha o el de la izquierda. La coordinación se efectúa de la
siguiente manera:
a.
La coordinación de la naturaleza emocional o
astral, con el cuerpo físico. En sentido racial, esto tuvo lugar durante la
época Atlante; continúa efectuándose en la actualidad entre los grupos
inferiores de la familia humana. Debiera ser el objetivo del desarrollo de los
niños desde los siete a los catorce años.
b.
La coordinación de las naturalezas física, astral
y mental en un todo fusionado. En sentido racial, dicha coordinación se está
realizando en la raza Aria, y el proceso terminará (para la humanidad) cuando
el sol entre en el signo zodiacal de Sagitario, así como ahora está entrando en
el signo de Acuario. Esta coordinación está desarrollándose rápidamente entre
los miembros avanzados de la familia humana, y debiera ser el objetivo del
entrenamiento de todos los adolescentes entre los catorce y los veintiún años.
c.
La coordinación comienza entre el alma y la
personalidad; el alma enfoca su atención en la naturaleza astral o de deseos.
Es la tarea inmediata de los aspirantes del mundo en la actualidad, y será la
meta de la raza que suceda a la Aria.
d.
La coordinación entre el alma, la mente y el
cerebro, excluyendo el cuerpo de ilusión, el astral. Ésta es la meta peculiar
de los discípulos mundiales.
e.
La coordinación que debe establecerse entre el
alma, la personalidad purificada y la Jerarquía. Es la meta de los Iniciados
del mundo en la actualidad, y la de todos los que se preparan para la primera,
segunda y tercera iniciaciones. Esta culminación se alcanza finalmente en la
Iniciación denominada Transfiguración.
f.
La coordinación entre el alma, la personalidad y
el espíritu. Tiene lugar mediante la Jerarquía de Almas -frase que sólo los
Iniciados pueden interpretar y comprender en forma adecuada. Este proceso se
lleva a cabo después de la tercera iniciación.
Un hombre puede considerarse que
realmente es una personalidad, cuando el aspecto forma y la naturaleza del
alma se han unificado. Cuando el alma ejerce influencia
sobre la personalidad y compenetra todas las manifestaciones inferiores, sólo
entonces la personalidad estará a la altura de su verdadera significación y
constituirá la máscara del alma, la apariencia externa de las fuerzas
espirituales internas. Estas fuerzas son expresiones del alma, y el alma es el
ente central o foco fundamental en el plano mental de la Vida de Dios Mismo.
Esencia, conciencia y apariencia, son los tres aspectos de la divinidad y del
hombre; cuando la personalidad está plenamente desarrollada, es la “apariencia
de Dios en la tierra”. Vida, cualidad y forma, es otra manera de expresar la
misma triplicidad.
Estas
definiciones son realmente sencillas y breves. Las definiciones complicadas no
aseguran su exactitud y los claros perfiles de una verdad se pierden a menudo
en un laberinto de palabras.
1. Apropiación de los Cuerpos.
Esta
última definición nos lleva a considerar el tema de los rayos. La personalidad es la fusión de tres fuerzas
mayores y su subordinación (después de haberse fusionado) a los impactos de la
energía del alma. El impacto tiene lugar en tres etapas distintas, o “tres
movimientos impulsivos”, como se los denomina en ocultismo, empleando la
palabra impulsivo en su verdadero y
común significado y no en sentido emotivo y fanático. Estos movimientos
impulsivos son:
a.
El impacto producido por el alma en la etapa de la
evolución humana que llamamos individualización. En ese momento la forma llega
a ser consciente de ese toque del alma, por primera vez. La terminología
esotérica lo denomina “Toque de
Apropiación”. El alma, entonces, se apropia del vehículo.
A
esta etapa le sigue un extenso período de gradual reajuste, desenvolvimiento y
desarrollo. Esto tiene lugar en el sendero de la experiencia, donde el alma se
aferra a su instrumento, la naturaleza o forma inferior.
b.
El impacto producido por el alma debido a los
problemas y apremios que surgen en las etapas posteriores de experiencia.
Durante esta etapa la apremiante necesidad y los problemas originados por las
fuerzas opuestas, llevan al hombre a someterse a una influencia superior.
Entonces. desesperado, invoca al alma y a la fuente espiritual inherente a su
naturaleza divina, no utilizada hasta entonces. A este impacto se lo denomina “Toque de Aceptación”, y significa que
el alma accede a la demanda de ayuda y luz de la personalidad. De este modo, el
alma acepta guiar a la personalidad.
Observen
que aquí me refiero a la actitud que adopta el alma hacia la personalidad y no
a la de la personalidad hacia el alma, como comúnmente sucede. Este tratado se
ocupa especialmente de las reacciones y actividades del alma, por medio de la
energía de su rayo, y de su respuesta a la demanda de las fuerzas -enfocadas,
combinadas e integradas- de la personalidad.
c.
El impacto del alma durante las distintas y
sucesivas iniciaciones, a las cuales se somete oportunamente el discípulo al
pasar del cuarto al quinto reino de la naturaleza. A esta etapa se la denomina “Toque de Iluminación” donde, al reunir
las fuerzas de la personalidad purificada y las del alma “que se acerca”, se
“engendra una luz que no se desvanece”.
En
estos tres impactos:
1.
el Toque de Apropiación en el plano físico,
2.
el Toque de Aceptación en el plano astral,
3.
el Toque de Iluminación en el plano mental,
se resume en
forma clara y concisa la actitud que adopta el alma hacia su instrumento que se
prepara en forma acelerada.
El
gran Toque de Apropiación reside racialmente en el pasado; el Toque de
Aceptación tiene lugar en el campo de batalla de la naturaleza emocional, y el
Toque de Iluminación se efectúa a través de la mente.
Las
tres primeras iniciaciones son expresiones de estas tres etapas o impactos. Se
puede decir también que las razas Lemuriana, Atlante y Aria, son también
expresiones de las reacciones del hombre a estos tres acercamientos del alma.
En
la tercera iniciación el alma y la personalidad se fusionan perfectamente a fin
de que la luz resplandezca y se establezcan los grandes acercamientos entre el
alma y la forma.
En
este ciclo particular y en la actual raza Aria, la Jerarquía, como expresión
del Reino de las Almas, recapitula estos tres
inevitables
pasos, efectuando ciertos acercamientos a la raza humana. Por lo tanto, se
puede dividir a la humanidad en tres grupos y relacionarla con los tres
acercamientos mayores:
a.
El
Acercamiento de Apropiación expresará el efecto que producirá
el estímulo actual sobre las masas no
evolucionadas. Millares de hombres y mujeres están en proceso de despertar
y durante los próximos años llegarán a tener conciencia del alma, la cual va
intensificando en cada individuo la apropiación iniciada en la crisis
lemuriana de individualización; esta antigua actividad se repite nuevamente,
como necesario esfuerzo de recapitulación. Todo esto se halla hoy, casi
totalmente, en la esfera de la conciencia. La gran apropiación tuvo lugar hace
millones de años. Un gran despertar tendrá lugar hoy en la conciencia sobre la
significación de lo que entonces fue mayormente un gran acontecimiento físico,
y las masas serán conscientes en su conciencia cerebral de esa primitiva
apropiación. Esto se produce en virtud de un nuevo acercamiento del alma y su
avance hacia su reflejo, la personalidad; lo cual produce, con el tiempo, el
consiguiente reconocimiento por parte del hombre.
b.
El
Acercamiento de Aceptación será similarmente reconocido por los hijos de los hombres inteligentes y
altamente evolucionados, los cuales
percibirán la relación existente entre sus personalidades y el alma y entre las
fuerzas de la naturaleza inferior y la energía del alma. De esta tarea
particular se ocupa principalmente el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, si
se consideran sus actividades desde el punto de vista de la Jerarquía. El
trabajo de este grupo consiste en facilitar la entrada de la energía del alma,
la cual se expresa como amor y buena voluntad; esto a su vez traerá como
resultado la paz individual, racial y planetaria, y se desarrollará el gran
aspecto grupal del acercamiento que se está llevando a cabo en la actualidad.
c.
El
Acercamiento de Iluminación lleva al discípulo a través del
Portal de la Iniciación; es el efecto de la misma energía que actúa sobre las
personalidades de los discípulos mundiales y trasforma su espíritu de
aspiración en la luz de la iniciación.
Los
Misterios del mundo, de la carne y del demonio (empleando la terminología
simbólica del cristianismo) deben ser trasmutados rápidamente en los Misterios
del Reino de Dios, en la energía del alma y en la revelación de la divinidad.
El secreto oculto del loto invertido (el mundo) debe ser revelado por el loto
abierto del reino de las almas. El secreto de la carne, que es la prisión del
alma, es revelado por el perfume que exhala el loto del alma al abrirse.
Oportunamente se verá que el misterio del demonio es la luz del semblante de
Dios que revela lo indeseable y debe ser modificado y rechazado, trasformando
así la vida por la luz que afluye de la naturaleza de Dios.
Será
útil estudiar estos tres acercamientos del alma -individuales y jerárquicos-,
reflexionar sobre ellos y someternos a un entrenamiento, para que podamos
obtener los reconocimientos necesarios. Reflexionemos también sobre las
siguientes triplicidades:
1. Conciencia
de masa Autoconciencia Conciencia grupal,
que
a su debido tiempo, conducen a la
2.
Apropiación Aceptación Iluminación
a
través de las etapas raciales de la
3.
Experiencia lemuriana Experiencia
atlante Experiencia ariana
y
las etapas individuales de
4.Experiencia Discipulado Iniciación.
Éstas
llevan a su vez a las etapas de
5.
Probacionista racial Discipulado racial Iniciación racial,
y
en lo individual
6. El
probacionista El
Discípulo El Iniciado
que
conducen con el tiempo a
7. El Nuevo
Grupo de Servidores del Mundo La
Jerarquía El Reino de Dios.
Un
estudio comparativo de estas etapas y fases, revelará la forma en que surge la
revelación entre el ego y la personalidad, y es el rasgo característico entre
ambas, y en lo que al aspirante concierne es el enfoque o la concentración del
aspecto vida. En la personalidad el foco de la conciencia está en la Forma. En la individualidad, el foco se
transfiere al Alma. Todo depende de
donde se halla el centro de la atención. “Los acercamientos” que se Originan
entre el alma y la personalidad son los procesos de relación durante los
períodos de transición. En lo que respecta a la raza, se denominan les grandes
Acercamientos de la Jerarquía y representan el alma de la humanidad dentro de
la forma racial. El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo es el conjunto de
hombres y mujeres que tan respondido a uno de estos acercamientos mayores.
Realizado esto, se convirtieron en un grupo vinculador o de enlace entre la
Jerarquía y la raza facilitando así la tarea de la Jerarquía planetaria.
Hoy
es posible revelar estos Acercamientos mientras se están realizando. En el
primer Gran Acercamiento que tuvo lugar en la época de Lemuria, cuando se
individualizó la raza de los hombres, únicamente los miembros de la Jerarquía
tenían conciencia del propósito. Aquellos a quienes Ella se acercaba,
registraron tenuemente un profundo anhelo de lograr cosas mejores. Así nació la
aspiración, la aspiración consciente, si tal palabra puede emplearse, en
conexión con el vago anhelo del hombre animal. Hoy el progreso alcanzado como
efecto de la evolución es tal que muchas personas pueden registrar y registran
conscientemente la influencia del alma y el acercamiento de la Jerarquía. Esta
capacidad de registrar el Acercamiento, o Toque de Iluminación, se debe en gran
parte al exitoso trabajo del Cristo cuando descendió a la Tierra hace dos mil
años. Nos familiarizó con la idea de la divinidad -concepto entonces
enteramente nuevo en lo que al hombre concierne. Él preparó el camino para un
próximo acercamiento en amplia escala del reino de las Almas, mediante la
Jerarquía y su agente jerárquico, el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.
Quizás esto imparta alguna comprensión de un aspecto del trabajo del Cristo
que con frecuencia se pasa por alto.
A
medida que el séptimo rayo viene a la manifestación se facilitará el
acercamiento entre dos reinos superiores, el de los hombres y el de las almas,
porque comienza a desarrollarse el deseado trabajo mágico de producir y
establecer relaciones. La tarea del Rayo del Orden Mágico será desarrollar la
sensibilidad hacia uno de esos Acercamientos mayores que actualmente se intenta
realizar. Sólo a medida que transcurre la historia y cuando conozcamos más
adelante la asombrosa naturaleza de la época por la que la raza está pasando,
la humanidad podrá apreciar la significación de la tarea de la actual
Jerarquía y la magnitud del éxito alcanzado desde 1925, como resultado del
impulso iniciado e instituido en 1875.
Es
innecesario decir algo más sobre este punto, excepto indicarles que los
primeros resultados del trabajo realizado durante & Festival de Wesak de
1936 y la respuesta de la humanidad, justificarían la esperanza puesta en el
éxito. Permanezcamos confiados y preparados, sin temores ni incertidumbres,
conservando lo que se ha obtenido por el esfuerzo realizado en el pasado (conjuntamente
con todos los servidores del mundo), lo cual nos proporcionará un positivo
punto focal para transmitir energía espiritual.
Antes
de continuar con el estudio del Rayo de la Personalidad, sería conveniente
agregar algo más a la información dada sobre los tres Acercamientos del alma, o
los tres Toques, que son los agentes transformadores e iniciadores de la vida
de la personalidad. Los estudiantes harán bien en recordar que siempre debe
realizarse en la vida del yo inferior una actividad análoga, reflejo de las
actividades del Yo superior. Así como el alma efectúa tres acercamientos a su
instrumento o reflejo, el ser humano, similarmente la personalidad integrada,
se acerca para establecer la unión con el alma por medio de tres toques similares o relacionados. Será
de valor extendernos algo más sobre este tema.
La
correspondiente actividad de la personalidad en el Acercamiento de Apropiación, es el resultado de la reorientación y
del reajuste que tiene lugar en la vida de la personalidad cuando está en el
sendero de probación. Entonces el aspirante individual después de mucha lucha
y gran esfuerzo, “toca” de pronto y por un instante el nivel del alma y conoce
así el significado de la expresión “contacto con el alma”. Tal contacto ya no
es un deseo, una visión, una creencia teórica o una esperanza, sino una
experiencia y un hecho. Los términos “el contacto con el alma” y “sentir la
cualidad vibratoria del alma” son frases que se emplean con frecuencia. Les
sería de valor a los estudiantes aprender a apreciar que “en la meditación
profunda” súbitamente reconocen y establecen cierta relación; la personalidad
ha respondido -por primera vez- de tal modo, que la “apropiación” del
instrumento efectuada por el alma (llamada individualización), la repite la
personalidad, apropiándose de la inspiradora e influyente alma. Esta
experiencia marca un momento significativo en la vida del alma y de la
personalidad; el hombre ya no será el mismo, pues ha participado de una
actividad del alma. Este gran acontecimiento, visto desde este ángulo, debería
proyectar una nueva luz e infundir un nuevo espíritu emprendedor cuando el
aspirante practica la meditación. Así como el alma mediante una actividad
planeada se individualizó en una forma humana, también el aspirante
probacionista, como resultado de una actividad planeada, da los primeros pasos
para individualizarse en una forma espiritual, teniendo lugar el cambio de
conciencia de una naturaleza corpórea a un cuerpo “no hecho con las manos y
eterno en los cielos”. El yo inferior repite la actividad del Yo superior. Un
acontecimiento en el sendero ascendente explica el significado de lo que ha
ocurrido en el sendero descendente.
Se
dice que transcurre mucho tiempo entre la primera iniciación y la segunda
(donde culmina la Crisis de Apropiación en el sendero ascendente). Hay aquí
también una analogía de los primitivos acontecimientos, pues ha transcurrido
mucho tiempo desde que tuvo lugar la individualización, técnicamente entendida,
que fue el primer gran acercamiento del alma ocurrido en días de Lemuria o en
crisis anteriores en el planeta muerto, la Luna. Así como la forma del hombre
animal tuvo que alcanzar cierto grado de desarrollo, también la forma humana
tiene que alcanzar hoy el nivel de integración de la personalidad antes de que
pueda repetir conscientemente el Acercamiento de Apropiación.
Luego
tiene lugar en la vida del aspirante un período en el que pasa del sendero de
probación al del discipulado, resultado de la actividad que, en la vida de la
personalidad individual, es el reflejo del Acercamiento de Aceptación, que se
produce en el campo de batalla del plano astral. Allí el discípulo acepta
conscientemente, el inevitable proceso de transmutación que debe efectuarse
antes de que la personalidad pueda llegar a ser un instrumento apto para el
alma. Permanece entre los pares de opuestos, aprendiendo el secreto de la
dualidad y fijo en el punto medio, como Arjuna, busca el camino de salida, y
eventualmente acepta la tarea que tiene por delante. Ésta es la etapa de
sumisión, a la cual todo discípulo se somete.
Mediante
la aceptación, el aspecto astral de la personalidad se pone en línea con el
propósito divino del alma que mora internamente, lo cual no es una débil y
negativa sumisión ni una penosa y afable aceptación de la así denominada
Voluntad de Dios, sino la positiva y dinámica posición o actitud, en el campo
de batalla de la vida. Esta actitud reconoce, correctamente, como hizo Arjuna,
las exigencias de los dos ejércitos (el del Señor y el de la Personalidad) y
mientras acepta la realidad del caso,
el discípulo permanece firme y lucha lo mejor que puede por obtener el
privilegio de la comprensión y la actitud correcta. Así como el alma en días
lejanos accedió y dio el “toque de aceptación” a la obligación asumida, cuando
tuvo lugar el acercamiento de apropiación, y las demandas de la personalidad
al alma se hicieron cada vez más definidas, ahora la personalidad invierte el
proceso y reconoce las demandas del alma. Esto marca, como puede verse, una
etapa bien definida en la vida del aspirante, producida por el desdichado
sentido de dualidad, causa del malestar y el sufrimiento en la vida de todo
discípulo. A esta altura del Camino es
donde fracasan muchos discípulos bien intencionados. En vez de mantenerse
firmes en su ser espiritual y adoptar una posición decidida en el camino medio
entre los pares de opuestos, intensificando el toque de apropiación y tratando
de realizar el acercamiento de aceptación, caen en la ilusión de la propia
conmiseración, que impide realizar el proceso de apropiación. Entonces se
produce un terrible conflicto al tratar de cambiar el tema de su vida; los
discípulos olvidan que este tema es la personificación del Verbo del alma en
determinada encarnación y que ningún tema -que traiga a la existencia determinadas
condiciones- proporcionará las correctas y necesarias circunstancias para el
pleno y total desarrollo. Los discípulos llegan a absorberse tanto en el tema
que olvidan al autor.
El
dramático ensayo, por parte de la personalidad, de lograr el Acercamiento o
Toque de Iluminación (realizado por el alma) tiene lugar en el Sendero de
Iniciación. Fue representado por el Buddha cuando recibió la iluminación y se
convirtió en el Iluminado.
Existe
un punto peculiarmente interesante, que quizás pueda esclarecerse. Dios o
cualquier palabra que emplee para designar al Originador de todo cuanto existe,
reproduce constantemente para Su pueblo estos dramáticos acercamientos. Al
hacerlo y a medida que transcurre la historia deben surgir y han surgido inevitablemente
dos grandes tipos de Avatares. Existen ante todo, Aquellos que personifican en
Sí Mismos los grandes acercamientos del alma. Existirán (les pido que observen
el cambio operado en el tiempo del verbo) Quienes personificarán acercamientos
humanos o actividades análogas a las que realiza la personalidad en los
acercamientos del alma. Éstos son denominados en términos esotéricos, “los
Avatares de descendencia logoica en el Sendero radiante de...” y “los Avatares
de descendencia divina en el Camino de Reivindicación”. No puedo traducir con
más claridad estos términos, ni encuentro palabras adecuadas que califiquen el
sendero radiante.
En
el Camino de los Acercamientos descendentes, el Buddha, desde y en el plano
mental, personificó en Sí Mismo la iluminación resplandeciente, resultado de
un raro acontecimiento -el Toque Cósmico.
Desafié a los pueblos a hollar el Sendero de Luz, del cual el conocimiento
y la sabiduría son dos de sus aspectos. Cuando ambos se relacionan producen
luz. Por lo tanto, en forma curiosa y esotérica el Buddha personificó en Sí
Mismo la fuerza y la actividad del tercer rayo, tercer aspecto de la divinidad
-el divino principio cósmico de la Inteligencia que al fusionarse con &
rayo de nuestro sistema solar (el rayo del Amor), el Buddha expresó
perfectamente la significación de la luz en la materia, el principio
inteligencia, tal como se halla en la forma, y fue el Avatar que contuvo en Sí
Mismo las simientes maduras del anterior sistema solar. No debe olvidarse que
nuestro actual sistema solar, tal como se describe en el Tratado sobre Fuego Cósmico, es el segundo de una serie de tres.
Luego
vino el siguiente gran Avatar, el Cristo, el Cual abarcando en Sí Mismo toda
la sabiduría y la luz -que obtuvo el Buddha (y en sentido oculto y espiritual
había obtenido la plena iluminación) en el Camino del Acercamiento descendente-
personificó también la incluyente paz proveniente del Toque de la, Divina Aceptación. El Cristo encarné la fuerza de
sumisión y llevó el Acercamiento divino al plano astral, el plano del
sentimiento.
De
esta manera, estos dos grandes Hijos de Dios han establecido dos principales
estaciones de energía y dos centrales de luz, y han facilitado grandemente el descenso de la vida divina a la
manifestación. El Camino está ya abierto, para que el ascenso de los hijos de los hombres sea posible. Alrededor de las
dos ideas del descenso divino y el correspondiente ascenso humano, debe
erigirse la nueva religión.
Centros
de fuerza se han establecido debido al trabajo realizado por los diversos
Salvadores Mundiales. A medida que transcurre el tiempo, la humanidad debe
hacer contacto con dichos centros de fuerza, repitiendo individualmente (en
pequeña escala) los acercamientos cósmicos o toques de divinidad,
dramáticamente dirigidos por los Avatares cósmicos, el Buddha y el Cristo. El
Cristo, debido a que es el Primer Iniciador, Se ha acercado más a la humanidad
porque enfocó la energía divina en el plano astral, mediante Su divina
aceptación.
Estos
dos centros de fuerza, desde cierto punto de vista, constituyen los Templos de
la Iniciación, a través de los cuales todos los discípulos deben pasar. Este
acontecimiento será el tema de la nueva religión venidera.
Durante
la época Lemuriana el género humano penetró en dichos Templos en el gran Acercamiento Cósmico de Apropiación. En
la época Atlante penetraron algunos de los hijos de los hombres más avanzados
y muchos más penetrarán en un futuro inmediato, mientras que un determinado
número será elevado a la inmortalidad; pero para una gran mayoría, desde el
punto de vista de la raza, la futura iniciación consistirá en penetrar en vez
de ser elevada. No me refiero aquí a las denominadas cinco iniciaciones
mayores, sino a ciertos acontecimientos grupales que son, predominantemente, de
carácter cósmico. Las iniciaciones mayores, meta del esfuerzo humano, son de
naturaleza individual y constituyen, por así decirlo, un período preparatorio
de expansiones de conciencia. Hubo, si puedo expresarlo así, siete pasos o
acercamientos en la vida de Dios, en los reinos subhumanos anteriores al Acercamiento de Apropiación, cuando la
humanidad se individualizó. Existen como bien sabemos cinco iniciaciones para
los discípulos mundiales, las cuales son pasos hacia el Acercamiento de Aceptación, que será posible dar en nuestro
planeta antes de mucho tiempo. Después de haber dado los siete y los cinco
pasos, deben darse tres más, antes de ser posible, en un futuro muy distante,
obtener el Acercamiento cósmico de
Iluminación. De esta manera la humanidad penetra en el Atrio externo del
amor de Dios, pasa al Lugar Sagrado y se eleva al Lugar Secreto del Altísimo.
Más
adelante aparecerá el Avatar que encarnará en Sí Mismo toda la iluminación del
Buddha y todo el disciplinado amor del Cristo. También personificará la energía
que produjo el Acercamiento de
Apropiación, y cuando Él aparezca tendrá lugar la gran apropiación, por
parte de la humanidad, de su reconocida divinidad y se establecerá sobre la
tierra una central de luz y poder que permitirá exteriorizar los Misterios de
la Iniciación. Este acercamiento es la causa de las perturbaciones actuales,
pues el Avatar ya está en camino.
Mucho
de lo que antecede significará muy poco para quienes no están todavía en el
sendero del discipulado aceptado. Aquí nos ocupamos de algunos de los
principales misterios, pero un misterio sólo se mantiene como tal, cuando
prevalecen la ignorancia y la incredulidad. No existe misterio donde hay
conocimiento y fe. El advenimiento del Avatar, quien fusionará en Sí Mismo los
tres principios de la divinidad, es un acontecimiento futuro inevitable y,
cuando aparezca, “la luz que siempre ha existido será vista, el amor que nunca
cesa se comprenderá y vendrá a la existencia el fulgor profundamente oculto”.
Entonces tendremos un nuevo mundo, un mundo que expresará la luz, el amor y el
conocimiento de Dios.
Estos
tres Templos de los Misterios (de los cuales existen ya dos y el tercero
aparecerá posteriormente), se relacionan con cada uno de los tres aspectos
divinos, fluyendo a través de ellos la energía de los tres rayos mayores. En
los correspondientes acercamientos de la humanidad al sendero ascendente, la
energía de los cuatro rayos menores de Atributo otorga el poder para el
acercamiento necesario. Mediante el trabajo activo y la orientación de los
“custodios que presiden” estos templos, vendrá a la existencia el quinto reino
de la naturaleza. En el Templo del plano mental preside el Buddha, y allí se
consumará Su tarea inconclusa. En el Templo del plano de la emoción sensoria y
de la aspiración amorosa, preside el Cristo, por ser el Templo de los procesos
iniciáticos más difíciles. La razón de esta dificultad y la importancia de este
Templo se deben a que nuestro sistema solar es un sistema de Amor, de respuesta sensoria al amor de
Dios, y donde se desarrolla esa respuesta por medio de la facultad innata del
sentimiento o sensibilidad. Esto demanda la colaboración de un Hijo de Dios que
personificará dos principios divinos. Posteriormente vendrá un Avatar, quien
no alcanzará la plena iluminación del Buddha, ni la plena expresión del amor
divino del Cristo, pero poseerá una gran medida de sabiduría y amor, además
del “poder de materializar”, que le permitirá establecer en el plano físico una
central divina de fuerza. Su tarea será, en muchos sentidos, más difícil que la
de los dos Avatares precedentes, porque lleva en Sí Mismo no sólo las energías
de los dos principios divinos ya “debidamente arraigados” en nuestro planeta
por Sus dos grandes Hermanos, sino que poseerá también en Sí Mismo mucho del
tercer principio divino, hasta ahora no utilizado en nuestro planeta.
Manifestará la Voluntad de Dios, y sobre esta voluntad nada sabemos todavía. Su
tarea será tan difícil que se está entrenando al Nuevo Grupo de Servidores del
Mundo para ayudarlo. Así, Él introducirá en la tierra un aspecto del principio
del primer rayo.
Todo
lo que el estudiante puede captar es que el Plan
será el impulso dinámico de esta tercera y vital energía que compenetrará
el atrio externo del Templo y constituirá un Templo de Iniciación en el plano
físico, exteriorizando en cierto aspecto las actividades de la Jerarquía.
Entonces tendrá lugar la primera iniciación en la tierra y dejará de ser un
secreto velado. Ésta es la iniciación del atrio externo, donde tendrá lugar el
acercamiento del alma en el Camino Descendente a la manifestación y la
consiguiente apropiación, por la personalidad, de la energía divina otorgada
en el Camino Ascendente.
En
el Lugar Sagrado es donde se realiza la segunda iniciación, la cual se
conferirá algún día en el plano astral, cuando se halla disipado en parte la
ilusión que allí prevalece. El Cristo preside esta segunda Iniciación y, como
ya se dijo, -es para nosotros la más difícil y la más transformadora de las
iniciaciones. La aceptación del alma a las exigencias de la personalidad para
lograr la vida espiritual y la sumisión de la personalidad al alma, llegan allí
a su consumación.
Finalmente,
llegará la iniciación de la Transfiguración, en la que irrumpirá la luz y se
conferirá el Toque de Iluminación, y
el alma y la personalidad se revelarán como una. Este proceso requiere también
la ayuda del Buddha y la inspiración del Cristo, y está “custodiado
ocultamente” por el Avatar del plano físico.
Lo
que antecede encierra una insinuación respecto a lo que tendrá lugar cuando
haya en las personalidades humanas un constante despertar y una acción activa.
La acelerada venida del Avatar que establecerá la central de luz y poder en el
plano físico, depende del rápido desenvolvimiento y de la aparición de personalidades
integradas que amen, piensen y sirvan. Se ha dada aquí un nuevo indicio sobre
uno de los aspectos más esotéricos del trabajo del Nuevo Grupo de Servidores
del Mundo y también sobre la razón por la cual se ha escrito este tratado sobre
los Siete Rayos. La comprensión de los rayos y de las fuerzas impulsoras en y
a través de la personalidad y con las cuales ésta tiene que trabajar, fue
esencial para que este tercer Avatar, proveniente de fuentes cósmicas, pueda
realizar su trabajo.
Hemos
tratado así de exponer algo sobre los problemas de la personalidad desde el
ángulo de cosas más importantes. Como lo dicta la ley oculta, hemos comenzado
con la relación que existe entre la forma y el alma, con el descenso de la vida
y el ascenso de los hijos de Dios, y actuando bajo la misma ley hemos llevado
el pensamiento hasta la realidad de la Jerarquía, y su relación con el Nuevo
Grupo de Servidores del Mundo. La información dada hasta ahora sobre la
iniciación ha consistido principalmente en las relaciones existentes entre el
hombre individual, el alma y la Jerarquía. Aquí se describen ciertas implicaciones grupales. El Nuevo Grupo
de Servidores del Mundo se relaciona con la Jerarquía como el cuerpo con el
alma; a su vez, como grupo de almas se relacionan similarmente con la familia
humana. Por lo tanto tenemos:
1. El Alma El
Cuerpo.
2. El Quinto
Reino El
Cuarto Reino.
3. La Jerarquía El
Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.
4. El Nuevo
Grupo de Servidores del mundo La
Humanidad.
5. Un Alma Una
Personalidad.
Un
ente desciende hacia un ente que asciende, con el cual está relacionado
(hablando en términos de acercamiento en dos direcciones). Esto se debe al
impulso divino y a la aspiración humana, y ambos actúan en forma similar a:
1.
La Ley del Karma.
2.
La Ley de la Necesidad.
3.
La Ley de los Ciclos.
4.
La Ley de Atracción.
Volvamos
ahora al nivel de la comprensión práctica. Aunque a veces nos apartamos del
tema para tratar estos asuntos importantes, no son especialmente para la
actual generación de lectores, sino para los que vienen ahora a la existencia,
quienes tendrán una mayor comprensión de la que podría tener el aspirante que
hoy se interesa en el estudio de estas páginas.
Como
se ha dicho, tres tipos de energías se encuentran y fusionan en la
personalidad y se expresan por medio de la forma tangible externa, la cual está
coloreada, animada y condicionada por un cuarto tipo de energía -la de la
materia básica. Esta materia es el producto del primer sistema solar, y la
energía de que está compuesta no pertenece, por lo tanto, en forma absoluta, a
nuestro sistema solar, excepto por un acto de apropiación realizado por
nuestro Logos planetario en los albores de la actividad creadora de Dios.
Tratando de impresionar, impeler y animar a este grupo de cuatro energías, se
halla la energía animadora e inmanente del alma. Este quinto tipo de energía es
en sí mismo de naturaleza dual, siendo el arquetipo trascendente de la mente y
de la emoción, o de la voluntad y el amor. Estas seis energías, a su vez, están
animadas o impelidas por la vida de Dios Mismo, constituyendo así las siete
energías que están ahora en manifestación. Esto lógicamente es bien sabido
porque la teoría constituye la estructura del oculto conjunto de verdades, y en
esta afirmación se formula la estructura esencial sobre la cual descansa el
esoterismo. La he expuesto puramente en términos de energía y no de principios
o grupos, a fin de poner la Sabiduría Eterna a la par de la verdad moderna y de
las conclusiones científicas. Por lo tanto tenemos:
La Personalidad:
1.
La
energía de la mente. La fuerza de manas. El reflejo de la voluntad y
del propósitos divinos. El móvil. El impulso de forjar planes, bajo la Ley de
Síntesis.
2.
La
energía de la sensibilidad. La capacidad de responder. El
sentimiento emocional, la energía astral. El reflejo del amor. La fuerza del
deseo. El impulso a la aspiración. El anhelo evolutivo divino. La tendencia a
atraer y a ser magnético, bajo la Ley de Atracción.
3.
La
energía de la vida.. La capacidad de integrar y coordinar. La fuerza
del cuerpo vital o etérico. El reflejo de la actividad inteligente o movimiento
divino. El impulso a actuar y a ser energético, bajo la Ley de Economía.
4.
La
energía de la materia densa. La actividad exteriorizada. Las
reacciones automáticas de la. envoltura externa. El punto más denso de la
unidad. El aspecto más bajo de la síntesis.
El Alma:
5.
La
energía. de budhi. La fuerza del divino amor razonador. La
intuición, que es parte de la flor de la energía atractiva y se enfoca en los
“pétalos de amor del loto egoico”. Su reflejo se halla en la conciencia astral,
emocional y sensoria de la personalidad.
6.
La
energía de atma. La fuerza de la voluntad divina. La
personificación del propósito divino. Éste se enfoca en los “pétalos de
sacrificio del loto egoico”. Su reflejo se halla en la naturaleza mental de la
personalidad.
El Espíritu:
7. La
energía de la vida misma.
Estas
energías constituyen el ser humano, un ente de energía. Hacen de él esencialmente un ser humano activo,
inteligente, amoroso, viviente, energías que se desarrollan consecutivamente
en tiempo y espacio y, como resultado del gran experimento evolutivo, lo
llevarán al pleno florecimiento de su naturaleza y a la plena expresión de los
siete tipos de energías que lo condicionan.
Surge
una pregunta: ¿ Cuándo podrá darse cuenta el hombre, en su conciencia personal
y separada (tal como lo capta su cerebro que va despertando), de la veracidad
de la existencia de este septenario de energías? Responderé de la manera
siguiente:
1.
El hombre no evolucionado y los seres humanos de
grado inferior se dan cuenta de las necesidades de la naturaleza física
automática y de los impulsos del cuerpo vital o etérico.
2.
Los seres humanos que están en proceso de
despertar se están coordinando y se dan cuenta de estos primitivos anhelos e
impulsos, además de las reacciones sensorias y emotivas del cuerpo astral o
emocional.
3.
La humanidad inteligente estará a su debido tiempo
condicionada por los anhelos e impulsos y la sensibilidad de los tres tipos
más inferiores de energía, además de la energía de la mente. Cuando se haya
logrado realmente esto, el hombre será, definidamente, un aspirante en el
Sendero de Probación.
4.
Los aspirantes están ahora llegando a ser
conscientes del la energía del alma y de la actividad fusionada de las energías
del alma (budhi-atma) trae el desenvolvimiento de la hilera externa de pétalos,
los pétalos del conocimiento, formados por tres tipos de fuerza:
a.
La energía manásica. La energía de los niveles
abstractos del plano mental, que es inherente al alma.
b.
La energía mental. La energía de los niveles
concretos del plano mental, que constituye definidamente una contribución del
ser humano mismo.
c.
La energía de la mente, que reside en la materia
misma, es inherente a la mente y heredada de un sistema solar anterior.
Estos tres aspectos de la energía mental se fusionan y son la síntesis de
la fuerza inteligente de la deidad. Personifican todo lo que un ser humano
puede abarcar en tiempo y espacio de la mente de Dios, y estos tres aspectos
son:
a.
La energía de la vida inteligente, procedente de
Dios, el Padre.
b.
La energía del alma o conciencia inteligente,
procedente de Dios, el Hijo.
c.
La energía de la materia inteligente, procedente
de Dios, el Espíritu Santo.
5.
Los discípulos del mundo se ocupan de integrar la
personalidad con el Alma, o con la síntesis de los primeros cinco aspectos de
la energía, a medida que los pétalos de amor del loto son reconocidos
conscientemente, y la intuición empieza a actuar tenuemente. Estos pétalos de
amor, que únicamente son formas simbólicas para expresar la energía, tienen una
actividad dual -hacen ascender las energías planetarias y descender las
energías de la Tríada Espiritual, la expresión de la Mónada.
6.
Los iniciados van adquiriendo conciencia del sexto
tipo de energía, la de Atma, el aspecto voluntad del Espíritu. Esto permite que
puedan trabajar con el Plan y por medio de los pétalos del sacrificio, iniciar
el servicio al Plan, el cual es siempre el objetivo de los iniciados que son
miembros de la Jerarquía, que comprenden, expresan y trabajan con el Plan.
7.
Después de la tercera iniciación el discípulo
empieza a trabajar con el Espíritu y a comprender su significación; su
conciencia se transfiere gradualmente del Alma a la Mónada, así como la
conciencia de la personalidad se transfiere de la conciencia inferior a la del
alma.
Éste
es el segundo panel, si puede expresarse así, del cuadro aquí descrito de la
vida divina, a medida que se expresa por medio de la conciencia de la
humanidad. Trato de emplear términos de los cuales pueda surgir comprensión. El
primer panel contenía algunas implicaciones universales. Esto fue elaborado en
el Tratado sobre Fuego Cósmico. Este
segundo panel del Tratado sobre los Siete
Rayos, proporciona una visión general del desarrollo sintético del hombre.
El tercer panel penetra en el reino del trabajo sintético y fue incorporado en
el Tratado sobre Magia Blanca.
Sería
muy útil tener presente lo expuesto anteriormente:
1.
El cuerpo mental está regido por los rayos 1, 4 y
5.
2.
El cuerpo astral por los rayos 2 y 6.
3.
El cuerpo físico por los rayos 3 y 7.
Esto
se olvida con frecuencia, y las personas tendrán que reajustar sus ideas sobre
esta materia. Mediant3 la comprensión de los predominantes tipos de fuerza, a
medida que condicionen los diferentes vehículos, surgirá la verdadera
naturaleza del problema de la sicología y aparecerá la correcta clave para la
solución. La clasificación y afirmación anteriores son las más importantes que
se han hecho en este tratado en conexión con la sicología.
Gradualmente
se observará que se pueden emplear ciertas meditaciones, pertenecientes a
determinado rayo, para atraer la influencia del alma, las cuales se dilucidarán
posteriormente. Se darán algunas fórmulas sencillas, aunque poderosas, de
meditación, que puede utilizar el hombre cuando es una personalidad integrada,
a fin de alinear y controlar uno u
otro de sus vehículos.
Se
observará también que los rayos que rigen a la mente incluyen a un rayo que
vincula la naturaleza mental con el rayo del sistema solar, el rayo cósmico del
amor. Este rayo vinculador es el cuarto Rayo de Armonía, que significa también
Armonía a través del Conflicto, rayo muy importante, porque nos da la clave del
problema del dolor y del sufrimiento. Debemos poner la atención sobre este
rayo y la naturaleza mental que se relaciona con él. La comprensión de esta
relación nos indicará el camino de salida, o el empleo de ese tipo de fuerza
que llevará a la humanidad a esa salida. Todo hombre que ha llegado a integrar
su personalidad tiene, con el tiempo, que invocar este cuarto tipo de energía
cuando se halle en el Sendero, a fin de condicionar en forma correcta su mente,
y mediante ésta, su personalidad.
Por
lo tanto al considerar a la personalidad y los Rayos que la condicionan,
estudiaremos:
1. La apropiación de los cuerpos:
a.
Su construcción sicológica, o construcción
coherente.
b.
Su desarrollo y eventual alineamiento.
c.
Su interrelación en la vida de la personalidad.
2. La coordinación de la personalidad:
a.
Las técnicas de integración, que son siete.
b.
La técnica de fusión, que conduce al surgimiento
del rayo de la personalidad.
c.
La técnica de la dualidad, comprendida en sentido
divino, o la relación del rayo de la personalidad y el rayo del alma.
3. Algunos problemas sicológicos, surgidos
por el grado de evolución alcanzado por la personalidad.
a.
La técnica de apropiación. Integración física y
etérica.
b.
La técnica de aceptación. Curación astral o
síquica.
c.
La técnica de iluminación. Educación mental.
En
este estudio tenemos mucho material para reflexionar. Los temas que hemos
tocado son profundos y difíciles de entender y captar. Sin embargo, una lectura
cuidadosa, la reflexión tranquila y la aplicación práctica de la verdad
presentida y de la idea intuida, traerán gradualmente el esclarecimiento y
conducirán a la aceptación de las técnicas del Alma y a la apropiación de la
enseñanza.
a. FORMACIÓN
Y CONSTRUCCIÓN DE LOS CUERPOS
En
la literatura teosófica se habla mucho de los diversos elementales o señores
lunares, que componen, constituyen y controlan Ja naturaleza inferior,
triplicidad que forma la personalidad. Fueron creados por el hombre y
constituyen la base del problema que él, como alma, debe enfrentar hasta lograr
la liberación final. El elemental mental, el elemental astral y también el
físico, tienen una definida vida propia, matizada por los rayos a los cuales
pertenecen y también tienen su ser los distintos cuerpos o elementales, hasta
que el hombre haya alcanzado un nivel de evolución relativamente elevado.
En
El Antiguo Comentario se mencionan
los elementales que componen el cuerpo mental con los siguientes términos:
“El Señor de la Voluntad vino al ser. Su tenue reflejo siguió Sus pasos.
El pequeño señor de la fuerza manásica apareció en la tierra.
“El Señor que buscaba la armonía tomó forma. El pequeño señor que amaba
luchar por lo que deseaba, siguió velozmente Sus pasos.
“El Señor que en nuestro mundo conocía la mente y el pensamiento vino a
la encarnación. Antes no era, luego fue. El pequeño señor de la sustancia
mental tomó también forma. Entonces comenzó el accidentado viaje del hombre.”
Estas
antiguas frases confirman la declaración hecha anteriormente, de que el cuerpo
mental de todo ser humano está compuesto de sustancia regida por los rayos
primero, cuarto y quinto. A veces hay excepciones a esta regla en el Sendero
del Discipulado, resultado de la acción directa e inteligente del Alma antes de
encarnar, la cual construye un cuerpo de sustancia mental, o atrae ese tipo
particular de energía mental que le permitirá poseer (mientras está encarnado)
el tipo de vehículo que hará posible la experiencia elegida. La libertad de elección sólo se presenta en el caso de un
discípulo que está en proceso de despertar. La razón de esto se hallará si se
comprende que la energía de estos tres rayos, cuando está enfocada en la
personalidad, proporciona el impulso correcto y exacto para regir la vida
inferior, tanto en el caso del ser humano no evolucionado como en el del que
está en las primeras etapas del discipulado y del aspirante. Sería conveniente
extendernos algo más sobre esto, empleando ciertas clasificaciones.
Este
cuerpo (en lo que se refiere al ente no evolucionado y al muy avanzado)
proporciona las siguientes posibilidades:
Primer Rayo:
1.
La voluntad de vivir o de manifestarse en el plano
físico.
2.
El impulso que se expresa como instinto de
autoconservación.
3.
La capacidad de resistir, no importa cuáles sean
las dificultades.
4.
El aislamiento individual. El hombre es siempre
“Aquél que está sólo”.
1.
La voluntad de liberarse y manifestarse
conscientemente en el plano del alma.
2.
La capacidad de reaccionar al plan y responder a
la reconocida Voluntad de Dios.
3.
El principio de la inmortalidad.
4. La
perseverancia o la persistencia en el Camino.
Cuarto Rayo:
1.
La agresividad y el impulso necesario para
alcanzar la meta presentida que caracteriza al ser humano en evolución. Esta
meta será, en las primeras etapas, de naturaleza material.
2.
El espíritu luchador o antagónico, que finalmente
otorga fortaleza y equilibrio, y con el tiempo trae la integración con el
aspecto de primer rayo de la deidad.
3.
La fuerza coherente que hace del hombre un centro
magnético, ya como la fuerza principal de cualquier unidad grupal, tal como un
progenitor o un gobernante, o un Maestro en relación con su grupo.
4.
El poder de crear. En las clases inferiores este
poder se vincula con el impulso o instinto de reproducirse, que conduce, en
consecuencia, a la relación sexual, a la construcción de formas mentales o
formas creadoras de determinado tipo, aunque sólo sea la choza de un salvaje.
1.
El espíritu de Arjuna. El impulso hacia la
victoria, manteniendo una posición entre los pares de opuestos, y la eventual
percepción del camino medio.
2.
El impulso a sintetizar (también de primer rayo)
mezclado con la tendencia del segundo rayo a amar y a incluir.
3.
La cualidad atrayente del alma que se expresa a sí
misma en la relación entre los yoes superior e inferior. Esto culmina en el
“matrimonio en los cielos”.
4.
El poder de crear formas, o el impulso artístico.
En
conexión con esto se observará cuán exacto fue el enunciado anterior de que el
artista pertenece a todos los rayos y que no sólo en el denominado Rayo de
Armonía o Belleza, se halla el ente creador. El cuerpo mental de cada ser
humano pertenece en determinado momento al cuarto rayo y generalmente cuando el
hombre se acerca al sendero de probación. Esto significa que el vehículo mental
está regido por un elemental de naturaleza o cualidad de cuarto rayo y que, por
lo tanto la actividad creadora artística es la línea de menor resistencia.
Tenemos entonces un hombre de tendencia artística o un genio en alguna línea de
trabajo creador. Cuando el alma y la personalidad al mismo tiempo se hallan en
el cuarto rayo, tenemos a un Leonardo da Vinci o un Shakespeare.
Quinto Rayo
1.
El poder para desarrollar ideas.
2.
El espíritu para iniciar empresas materialistas,
el impulso divino tal como se evidencia en las primeras etapas.
3.
La tendencia a investigar, a interrogar y a
indagar. Este instinto de investigación del progreso es, en último análisis, el
ansia de evolucionar.
4.
La tendencia a cristalizarse, a endurecerse, a
adoptar una “idea fija”. En lo que a esto concierne se descubrirá que el hombre
que sucumbe a una “idea fija” tiene no sólo un cuerpo mental de quinto rayo,
sino también una personalidad o cuerpo emocional de sexto rayo.
1.
El verdadero pensador o tipo mental despierto y
alerta.
2.
Aquel que conoce el Plan, el propósito y la
voluntad de Dios.
3.
Aquel cuya inteligencia se está trasmutando en
sabiduría.
4.
El científico, el educador, el escritor.
Lo
que antecede lo he dado en conexión con los rayos del cuerpo mental, a fin de
que capten no sólo la complejidad del problema sino la inevitabilidad del
éxito, mediante la acción de las innumerables energías que actúan en y a través
de una sola mente humana. No es necesario que nos extendamos sobre las energías
que crean y conforman el cuerpo emocional o el cuerpo físico. Los rayos segundo
y sexto coloran el cuerpo astral de todo ser humano, mientras que el cuerpo
físico es controlado por los rayos tercero y séptimo.
Debe
recordarse que el cuerpo etérico tiene una constitución singular; es
predominantemente el instrumento de la
vida, mas bien que el instrumento de
la cualidad. Es el factor que produce y sostiene el instrumento de la apariencia, el cuerpo físico. Recordarán que en
el Tomo 1 de este Tratado se diferenció al ser humano en tres aspectos divinos:
Vida, Cualidad, Apariencia. Por medio de los siete centros del cuerpo etérico,
las energías de los siete rayos aparecen y producen sus efectos, pero en el
corazón mismo de cada centro, chakra o loto, existe un vórtice de fuerza compuesto
de energía puramente manásica o mental, y, por lo tanto, es estrictamente
energía de los tres primeros rayos. Dicha energía permanece en estado pasivo
hasta alcanzar una etapa avanzada en el discipulado. Sólo entra en su ritmo y
actividad divinos cuando las tres hileras de pétalos del loto egoico (la
analogía superior) comienzan a abrirse y el centro del loto egoico empieza a
vibrar. Aunque el cuerpo etérico del hombre expresa las cualidades de los
siete rayos en distintos grados de fuerza, el cuerpo etérico de un Maestro es
la expresión de la energía monádica y entra en plena actividad después de la
tercera iniciación.
Por
lo tanto, es evidente, que cuando los sicólogos consideren los diversos tipos
de energía que entran en la constitución del ser humano y sean capaces de
diferenciar (por el estudio y la investigación, además de la comprensión de los
rayos) cuáles son las energías que condicionan a un paciente, entonces se
habrán dado grandes pasos en el manejo de las personas. La naturaleza del
equipo humano y sus relaciones internas, como también sus efectos externos,
serán mejor comprendidos. Hablando técnicamente, la posición sicológica
extrema (como lo expresa la Escuela Objetivista, esencialmente sana en lo que
se refiere al mecanismo material denso del hombre) tomará el lugar que por
derecho le corresponde. Los sicólogos materialistas se han ocupado de la
energía de la sustancia y de la vida instintiva del organismo. Éstas
constituyen la suma total de las energías disponibles, organizadas en la forma
de un cuerpo físico automático, coloreado, como lo están sus átomos, por las
tendencias y cualidades desarrolladas en un sistema solar anterior. En nuestro
sistema solar se está llegando a la comprensión y al desarrollo del aspecto
conciencia de la divinidad, sus cualidades y características, así como la
inteligencia instintiva o actividad automática, fue la contribución de la
manifestación primitiva de Dios en la que predominaba el tercer aspecto.
Puede
exponerse el problema y aclararse su magnitud por medio de la siguiente
clasificación, la cual enumerará los rayos que se supone o imagina que rigen o
controlan, en una encarnación dada, a un hombre imaginario o hipotético:
1. El Rayo de
la Mónada Segundo
Rayo de Amor-Sabiduría.
(el
aspecto vida)
2. El Rayo
del Alma Primer
Rayo de Voluntad o Poder.
(el
aspecto conciencia)
3. El Rayo de
la Personalidad Segundo Rayo
de Amor-Sabiduría.
(el
aspecto materia)
a.
El rayo del cuerpo mental Quinto Rayo de Ciencia Concreta.
b.
El rayo del cuerpo astral Sexto Rayo de Devoción.
c.
El rayo del cuerpo físico Segundo Rayo de Amor-Sabiduría.
Aquí
deberían considerarse ciertas ideas que expondremos como enunciados y no las
detallaremos para que el estudiante piense y reflexione sobre ellas:
1.
Sólo los iniciados están en condiciones de
presentir, determinar o descubrir la naturaleza de su rayo monádico o el de
sus discípulos. El rayo monádico es el elemento vida del hombre, del cual deben
ocuparse los iniciados cuando lo preparan para la iniciación. Constituye la
“cuantidad desconocida” en la naturaleza del hombre. Sin embargo no se
complica grandemente su problema en los tres mundos del esfuerzo humano común,
porque permanece relativamente pasivo hasta después de la tercera iniciación,
aunque básicamente condiciona el cuerpo etérico.
2.
Los tres Rayos (llamados en La Doctrina Secreta “los tres vehículos periódicos”) son, por lo
tanto, los rayos de la mónada, del ego y de la personalidad, y esencialmente
constituyen tres corrientes de energía que forman la gran corriente de la
vida. Éstas relacionan al ser humano con los tres aspectos o expresiones de la
divinidad en manifestación:
a.
El rayo monádico es la energía que, cuando se la
emplea conscientemente, relaciona al iniciado con el Padre o aspecto Espíritu,
y le otorga “la liberación en el sistema solar”.
b.
El rayo egoico, cuando se emplea conscientemente,
relaciona al discípulo con el segundo aspecto de la divinidad y le otorga “la
liberación en la esfera planetaria
c.
El rayo de la personalidad, cuando se lo domina y
emplea conscientemente, relaciona al hombre con el aspecto sustancia o materia
de la divinidad, y le otorga “la liberación en los tres mundos” y en los tres
reinos subhumanos de la naturaleza.
3.
Analizando el esquema hipotético anterior, los
estudiantes deberían observar en qué forma los rayos de la personalidad los
relacionan dentro de la esfera o periferia de su propia manifestación, con los
rayos mayores de la mónada, del ego o de la personalidad. Esto es una analogía
(dentro de la manifestación microcósmica) de la situación macrocósmica tratada
en un párrafo anterior. En el caso mencionado (algo muy común) vemos que:
a.
El quinto rayo del cuerpo mental relaciona al
hombre con su rayo egoico, lo cual facilita el contacto con el alma. Silo
hubiese relacionado con el rayo monádico, se hubiera producido una situación
muy distinta. No debe olvidarse la línea 1, 3, 5, 7.
b.
El sexto rayo del cuerpo astral relaciona al
hombre con su rayo monádico y constituirá, finalmente, su acercamiento
astral-búdhico a la vida, y será aplicado cuando reciba la cuarta iniciación.
Este rayo lo relaciona también con su personalidad e intensifica su problema
natural. No debe olvidarse la línea 2, 4, 6.
c.
La cualidad de segundo rayo del cuerpo físico lo
relaciona con la personalidad y, finalmente, con la mónada. Por lo tanto,
constituye para él un serio problema y una gran oportunidad y energía vinculadora. Hace que la vida de la
personalidad sea excesivamente dominante y atractiva y, al mismo tiempo,
facilita el futuro contacto (mientras esté en el cuerpo físico) con la mónada.
Sin embargo, su problema, el de ser consciente del alma, no será solucionado tan fácilmente.
Observarán
también que la mónada (segundo rayo), el cuerpo astral (sexto rayo) y el cuerpo
físico (segundo rayo) están en la misma línea de actividad o energía divina, y
crean un problema sicológico muy interesante. El alma (primer rayo) y el cuerpo
mental (quinto rayo) están en otra línea, y esta combinación ofrece una gran
oportunidad, a la vez que mucha dificultad.
4.
En la expresión inferior del hombre cuyo esquema
sicológico estamos considerando, el sicólogo se halla ante una persona
intensamente sensible, incluyente y voluntariosa. Debido a que la personalidad
de segundo rayo y el cuerpo físico se relacionan por similitud de rayo,
existirá también una tendencia muy pronunciada a recalcar la inclusividad material y la adquisición tangible y,
por lo tanto, el individuo será excesivamente egoísta y autocentrado. No será
particularmente inteligente, puesto que sólo su cuerpo mental de quinto rayo lo
relaciona en forma definitiva y directa con el aspecto mente de la Deidad,
mientras que la fuerza egoica de primer rayo le permite emplear todos los
medios para forjar planes por sí mismo y utilizar el aspecto voluntad para
adquirir y atraer los bienes materiales que desea y cree que necesita. Su
predominante equipo de segundo rayo, pondrá eventualmente en actividad los
valores superiores.
Cuando
este mismo hombre haya logrado su expresión más elevada y el ciclo evolutivo
haya realizado su obra, tendremos un discípulo sensible, intuitivo e
incluyente, cuya sabiduría habrá florecido y cuyos vehículos serán
preeminentemente un canal para el amor divino.
Se
podrían trazar y estudiar muchos esquemas parecidos e innumerables casos
hipotéticos que servirían de base a la investigación ocultista para diagramar
y estudiar la Ley de Analogía. Sería de valor que los estudiantes se analizaran
de esta manera y, con la información dada en este tratado, podrían trazar sus
propios diagramas y estudiar los rayos que creen les corresponden y el efecto
que producen en sus vidas, y de acuerdo a ello trazar un gráfico muy
interesante de su propia naturaleza, cualidades y características.
Será
interesante mencionar el hecho de que cuando el individuo se convierte en
discípulo aceptado se prepara un gráfico de está naturaleza y se lo da a su Maestro. En realidad, se
dispone de cuatro gráficos, porque los rayos de la personalidad varían de un
ciclo de expresión a otro y es necesario mantener al día el gráfico de la
personalidad. Los cuatro gráficos fundamentales son:
1.
El de la expresión del hombre en el momento de su
individualización. Lógicamente es un gráfico muy antiguo, donde los rayos de
los cuerpos mental y emocional son muy difíciles de determinar porque hay muy
poca expresión mental y experiencia emocional. Sólo se definen claramente el
rayo del alma y el del cuerpo físico, los demás rayos se insinúan solamente.
Este gráfico corresponde al hombre
que aún no ha despertado.
2.
El de la expresión del hombre cuando la
personalidad ha logrado el punto más elevado de independencia, es decir, antes
que el alma controle conscientemente y
actúe en forma predominante.
Este gráfico corresponde al hombre
soñador.
3.
El de la expresión del hombre en ese peculiar
momento de crisis determinante en que luchan el alma y la personalidad, donde
la batalla por la reorientación ha alcanzado su punto culminante y el aspirante
lo sabe; sabe que mucho depende del resultado de esa batalla. Él es Arjuna que
se encuentra en el campo de Kurukshetra.
Este gráfico corresponde al hombre
que está despertando.
4.
El de la expresión del hombre durante la vida,
cuya orientación ha sido alterada y el énfasis puesto en las fuerzas de la
vida ha cambiado y el hombre se convierte en un discípulo aceptado.
Estos
cuatro gráficos descriptos o trazados en colores, de acuerdo a los rayos,
conforman el legajo del discípulo,
pues el Maestro sólo se ocupa de las tendencias generales y nunca de los
detalles. Se interesa por las tendencias y predisposiciones de orden general,
las características sobresalientes y los evidentes cánones de la vida.
Llamaré
la atención sobre el creciente empleo que hacen los sicólogos y los pensadores
de la raza, de la palabra canon, la
cual tiene una profunda significación ocultista. Uno de los ejercicios dados al
discípulo en los planos internos está vinculado con estos gráficos sicológicos
o cánones de vida. Se le pide que estudie detenidamente los cuatro y que trace
un diseño que representa su meta, hasta donde pueda presentirla en su actual
etapa de desarrollo. Al pasar la primera iniciación el Maestro agrega otro
diseño o gráfico, al legajo del discípulo, y entonces puede estudiar:
a.
El gráfico que describe su condición en el momento
de convertirse en discípulo aceptado.
b.
El gráfico hipotético que trazó al iniciar su
entrenamiento como discípulo aceptado.
c.
El gráfico que describe su condición sicológica general
cuando recibió la primera iniciación.
Mediante
un cuidadoso análisis y comparando los tres gráficos, el estudiante podrá
descubrir la exactitud o inexactitud de su propia diagnosis y así desarrollar
un mejor sentido de proporción sobre la percepción mental de sí mismo.
Sería
interesante que los estudiantes efectúen más adelante un análisis de sí mismos,
incorporándolo al gráfico que indique los rayos que a su juicio rigen su equipo
y expusieran luego las razones por las cuales se han asignado esas cualidades
de rayo.
Cuando
el sicólogo del futuro utilice todas las ciencias disponibles y al mismo
tiempo haga hincapié sobre las ciencias que se ocupan del hombre subjetivo y no
tan predominantemente del hombre objetivo (aunque este último no debe omitirse), tendremos entonces
un cambio fundamental en el manejo del problema o la ecuación humana. Este
problema enfrenta hoy y preocupa seriamente al sicólogo, al siquiatra, al
neurólogo, al asistente social y al humanista.
El
sicólogo utilizará entonces:
1.
La moderna ciencia exotérica de la sicología, con
su énfasis sobre las facultades, las glándulas y sus efectos, los sueños y sus
ocasionales efectos, el comportamiento instintivo (que es en gran parte la
reacción del cuerpo físico) y las últimas conclusiones a que han llegado los
científicos materialistas e investigadores de todo el mundo.
2.
La sicología esotérica, tal como la presenta este Tratado sobre los Siete Rayos. Indica
los tipos de energía y las fuerzas que rigen, controlan y determinan los variables
aspectos de las facultades del hombre medio y condicionan su conciencia.
3.
La astrología y las indicaciones (aún poco
comprendidas) dadas, sobre el lugar que le corresponde al hombre “en el Sol” y
en el esquema general de las cosas y, aunque no lo crea, lo relacionan con el
todo planetario y le proporcionan copiosa información acerca del factor tiempo
que rige a todo individuo.
Debería
reconocerse que la astrología que estamos considerando y que más adelante
detallaré, no tiene que ver con la expresión de la personalidad. Quienes
trabajan internamente saben muy bien que la astrología planetaria y racial
tiene profunda significación. Lo que ellos consideran de importancia es la
astrología del discipulado y la relación que existe entre las estrellas y las
actividades del alma. Además les interesa grandemente la astrología de la
iniciación. Aunque el tiempo no ha llegado aún, algún día podremos trazar el
horóscopo del alma e indicar con claridad al ser humano, que está en proceso de
despertar, el camino que debe seguir. Sobre esto me explayaré más adelante.
Debería
también ser evidente que a medida que aparecen las relaciones de los distintos
aspectos de la vida manifestada del hombre, sus siete centros se relacionan con
los siete aspectos o cualidades, que contiene la divinidad esencial del hombre.
Por lo tanto resultará de interés lo siguiente:
1. El centro
coronario Mónada. Vida. Primer
aspecto.
2. El centro
cardíaco Alma. Conciencia. Segundo
aspecto.
3. El centro
ajna Personalidad. Sustancia. Tercer
aspecto.
Estos son los tres centros principales del hombre evolucionado.
4. El centro
laríngeo Mente.
El aspecto y energía mental.
5. El centro
plexo solar Emoción.
El aspecto astral y el centro de energía.
6. El centro
sacro Físico.
El centro monádico.
7. El centro
en la base de la La vida misma.
columna
vertebral
Este
último centro sólo se despierta en su real y definitivo sentido en la tercera
iniciación. Entonces se completa el círculo Como se dijo anteriormente, el
cuerpo etérico está relacionado con la mónada y es la exteriorización del
aspecto vida. Dicho cuerpo con sus siete centros, entra en actividad al
despertar el centro básico, despertando así el fuego kundalini. Será de valor
indicar al estudiante que, con frecuencia, cuando cree o tiene la impresión que
se ha despertado en él el friego kundalini, todo lo que ocurre es que la
energía del centro sacro (el centro sexual) está siendo trasmutada y elevada a
la laringe, o que la energía del plexo solar va elevándose al corazón. Sin embargo,
a los aspirantes les gusta saborear La idea de que han logrado despertar el
fuego kundalini. Muchos ocultistas evolucionados han confundido la elevación
del fuego sacro -o la fuerza del plexo solar que emana del diafragma- con la
“elevación del kundalini” y, por consiguiente, se consideran ellos mismos y
consideran a otros como iniciados. En realidad son sinceros y ese error es
fácil de cometer. C. W. Leadbeater frecuentemente cometía este error; sin
embargo, no pudo dudarse de su sinceridad y de la realización que alcanzó.
La
complejidad y dificultad de lo antedicho es muy verídica, y debido a que el
discípulo vive en un mundo de espejismo e ilusión, no es fácil para el
aspirante medio seleccionar sus ideas sobre este tema o ver su amplitud con la
perspectiva necesaria. Ante todo, debe empezar por aceptar la premisa de que
los rayos existen, lo cual no puede comprobar, pero puede hacer dos cosas:
1.
Correlacionar la idea sobre estas energías de rayo
con las enseñanzas modernas de la ciencia exotérica, según la cual no existe
nada más que energía como sustancia subyacente en toda apariencia fenoménica.
2.
Considerar la teoría como que se ajusta algo mejor
que otra a los hechos tal como él los conoce, aunque para él todavía sean sólo
una hipótesis. Se puede predecir, con seguridad, que con el tiempo convertirá
su hipótesis en una realidad viviente si se estudia detenidamente a sí mismo.
El discípulo debe aprender primeramente que es en verdad el microcosmos del
macrocosmos y que en sí mismo debe hallar la puerta abierta que conduce al
universo.
Lo
expuesto aquí es bastante difícil y adecuadamente interesante para merecer una
detenida consideración.
Me
pregunto si los estudiantes tendrán alguna idea de la forma en que los ideales
que trato de presentarles podrían iluminar sus vidas silos introdujeran en sus
conciencias reflexivas, aunque sea durante un mes. Este aspecto de la
conciencia es la analogía del aspecto madre que existe en el cuerpo del alma, que resguarda y cuida y, con el tiempo, da
nacimiento al aspecto crístico. Las vidas se modifican principalmente por la
reflexión; las cualidades se desarrollan mediante el pensamiento consciente
dirigido; las características se adquieren mediante la consideración reflexiva.
Les llamo la atención sobre esto.
Me
he apartado brevemente para abocarme al tema de los rayos de los tres cuerpos
de la personalidad, antes de completar los detalles del delineamiento dado
previamente sobre el rayo de la misma. Lo hice deliberadamente, pues ansiaba
establecer con toda claridad la diferencia que existe entre los rayos que rigen
a los elementales de los tres cuerpos inferiores y el rayo de la personalidad.
La vida de estos tres elementales se basa primordialmente en los tres centros
inferiores del cuerpo etérico:
1. El centro
sacro La
vida elemental.
Transferida después al centro laríngeo.
2. El centro
plexo solar La
vida astral elemental.
Transferida después al centro cardíaco.
3. El centro
en la base de la La
vida física elemental.
columna
vertebral
Transferida después al centro coronario.
La vida del
alma inmanente está enfocada en los tres centros superiores:
1. El centro
coronario La conciencia mental.
2. El centro laríngeo La conciencia creadora.
3. El centro cardíaco La conciencia
sensoria.
Dos
importantes etapas tienen lugar en la vida del hombre, durante el proceso
evolutivo.
Primero:
La etapa en que se produce la primera gran fusión o la afirmación del control por parte del alma. Entonces el centro ajna
entra en actividad. Esta etapa precede la entrada del hombre en el Sendero de
Probación, la cual caracteriza actualmente en el mundo a las personas término
medio.
Segundo:
La etapa en que se produce un despertar espiritual más definido; entonces el
centro en la base de la columna vertebral se pone en armonía -mediante su
circulante vida- con todos los centros del cuerpo etérico. Este paso precede a
lo que se llama iniciación y señala la entrada en la actividad de un foco
central de poder en el corazón de cada chakra o loto etérico. En las etapas
precedentes los pétalos de los diversos lotos, chakras o vórtices de fuerza,
aumentaron su actividad. En esta última etapa el “eje” de la rueda, el “punto
en el centro” o “el corazón del loto”, entra en acción dinámica, y el cuerpo
interno de fuerza relaciona todas sus partes y comienza a actuar armónicamente.
Será
de valor recordar lo antedicho porque sobre esta enseñanza se funda la
sicología esotérica. Tenemos, por lo tanto, tres etapas de actividad
distribuidas durante un largo ciclo evolutivo, difiriendo de acuerdo al rayo y
a las condiciones kármicas engendradas.
1.
La etapa de estar vivo es la más sencilla y
primitiva, donde el hombre funciona como un ser humano elemental. Durante este
período los centros están activos en forma lenta y rítmica. Todos contienen
luz en sí mismos, pero mortecina y débil; en ellos sólo vibran tres pétalos
(nada más), y esto puede verlo el clarividente. A medida que el tiempo avanza todos los pétalos de los centros que
están debajo del diafragma entran en actividad, pero no son esencialmente
dinámicos ni brillantes puntos focales de luz.
2.
La etapa en la que se produce la primera fusión,
descrita anteriormente. Entonces todos los centros tienen sus pétalos vibrando.
Al mismo tiempo su condición depende de:
a.
Si el impulso
de la vida está sobre o debajo del diafragma.
b.
La naturaleza de la energía del rayo particular.
c.
La etapa alcanzada en el camino evolutivo.
d.
El tipo de mecanismo físico, que a su vez está
condicionado por el karma del individuo, y el campo de servicio elegido en
determinada vida.
e.
La cualidad de la aspiración y muchos otros
factores.
3.
La etapa en la que tiene lugar la segunda fusión,
donde el
iniciado se
expresa por medio de todos los centros, en los cuales, tanto el grupo de
pétalos como el punto central de energía, están plena y dinámicamente activos.
El
Cristo expresó simbólicamente estas tres etapas en la experiencia del
Nacimiento, en la iluminación de la Transfiguración y en la liberación de la
Ascensión.
En
resumen podría decirse que:
1. En la etapa de
individualización:
a.
Los centros del cuerpo despiertan y comienzan a
funcionar débilmente.
b.
Los centros que están debajo del diafragma reciben
el mayor impacto y efecto de la vida entrante.
c.
Tres de los pétalos de cada centro están despiertos y demuestran actividad,
cualidad y luz.
2.
En la etapa
de la intelectualidad, cuando el hombre se convierte en un ser
autoconsciente y autodirigido y en una personalidad definida:
a.
Los pétalos de todos los centros están despiertos,
pero el punto focal central de cada centro se halla en estado pasivo. Fulgura
con una débil luz y no hay una verdadera actividad.
b.
Los centros que están encima del diafragma,
excepto el ajna y el coronario, son receptores del impacto y de la afluencia de
vida.
3.
En la etapa
del discipulado, cuando la individualidad y la personalidad comienzan a
fusionarse:
a.
Los dos centros de la cabeza se hacen
acrecentadamente activos.
b.
Todos los pétalos vibran y la vida dinámica del
alma comienza a poner en actividad el centro del loto.
c.
La luz de los pétalos, que corresponden a los
centros que están debajo del diafragma, comienza a amortiguarse, pero el centro
del loto va adquiriendo mayor brillo y vida.
Todo
el proceso que antecede toma mucho tiempo e incluye el Sendero de Probación o
Purificación, y el Sendero del Discipulado.
4.
En la etapa
de la iniciación se establece la unificación total.
a.
Los cuatro centros que se hallan encima del
diafragma actúan predominantemente.
b.
El centro en la base de la columna vertebral
despierta a la actividad, y los tres fuegos del aspecto materia, del alma y del
espíritu (fuego por fricción, fuego solar y fuego eléctrico) se mezclan y
fusionan.
c.
Todos los centros que están en el cuerpo del
iniciado pueden ser intensificados a voluntad eléctricamente y utilizados
simultánea o aisladamente, de acuerdo a las exigencias y a la necesidad que
debe enfrentar el iniciado.
Lo
que antecede tiene lugar, en forma progresiva, en el Sendero de Iniciación.
Esta misma verdad puede también ser expresada en términos de rayos:
En
la etapa de la Individualización predominan
los rayos que gobiernan los cuerpos físico y emocional. El rayo del alma apenas
sé hace sentir y únicamente parpadea
con luz mortecina en el corazón de cada loto.
En la etapa
de la Intelectualidad entra en
actividad el rayo del cuerpo mental. Este segundo proceso comprende esas dos
etapas en la que:
1.
Se desarrolla la mente inferior concreta.
2.
El hombre se convierte en una persona integrada y
coordinada.
En
cada una de estas etapas los rayos de la naturaleza inferior acrecientan su
poder. Se desarrolla la autoconciencia y entonces la personalidad se define
cada vez más, y los tres elementales de la naturaleza inferior, la fuerza de
los denominados “los tres señores lunares” (las triples energías de la
personalidad integrada) van siendo constantemente controlados por el rayo de la
personalidad. En esta etapa, por lo tanto, están activos en el hombre cuatro
rayos, cuatro corrientes de energía hacen de él lo que es, y el rayo del alma
comienza, aunque muy débilmente, a hacer sentir su presencia, produciéndose el
conflicto que todos los pensadores conocen.
En
la etapa del Discipulado el rayo del
alma entra en conflicto con los rayos de la personalidad; así se inicia la
gran batalla entre los pares de opuestos. El rayo o energía del alma domina
lentamente al rayo de la personalidad, el cual ha dominado a su vez los rayos
de los tres cuerpos inferiores.
En
la etapa de la Iniciación continúa el
control y en la tercera iniciación empieza a controlar el tipo de energía más
elevado que un hombre puede expresar en este sistema solar, el de la mónada.
En
la etapa de la individualización el hombre viene a la existencia, es decir,
comienza a existir. En la etapa de la intelectualidad la personalidad se va
definiendo con claridad y llega a ser naturalmente expresiva. En la etapa del
discipulado el hombre se hace magnético. Y en la etapa de la iniciación se hace
dinámico.
Referente
a los pares de opuestos y al conflicto existente entre ellos, será interesante
observar los siguientes hechos:
Los
estudiantes deberían tener en cuenta que existen varios pares de opuestos de
los cuales deberán ocuparse secuencialmente. Esto frecuentemente se olvida. Por
lo general, el énfasis se pone en los pares de opuestos del plano astral, y se
omite mencionar a los aspirantes del plano físico y de los niveles mentales.
No
obstante, es esencial que se reconozcan debidamente estos otros pares de
opuestos.
La
energía etérica enfocada en el cuerpo etérico individual, antes de entrar en el
período del discipulado, pasa por dos etapas:
1.
Cuando asimila la fuerza latente en la forma
física densa -la energía de la sustancia atómica que produce una mezcla y
fusión definidas. Esto hace que la naturaleza animal se ajuste totalmente a los
impulsos internos, procedentes del mundo de influencia pránica, en lo que se
refiere al hombre no evolucionado, y del mundo astral inferior, en lo que concierne
al hombre común o más evolucionado. Tal es la verdad que reside detrás de la
frecuente afirmación de que el cuerpo físico denso es un autómata.
2.
Sin embargo, en el momento en que tiene lugar la
orientación interna hacia el mundo de los valores más elevados, entonces la
fuerza vital o etérica, se pone en conflicto con el aspecto más bajo del
hombre, el cuerpo físico denso, y se libra la batalla entre los pares de
opuestos inferiores.
Es
interesante observar que durante esta etapa el énfasis se pone en las
disciplinas físicas o en los factores controladores, como la total abstinencia,
el celibato, el vegetarianismo, la higiene y los ejercicios físicos. A través
de éstos puede contrarrestarse el control que ejerce la forma sobre la vida,
expresión inferior del tercer aspecto de la divinidad, lo cual libera al hombre
para librar la verdadera batalla de los pares de opuestos.
Esta
segunda batalla constituye el verdadero kurukshetra,
y tiene lugar en la naturaleza astral, entre los pares de opuestos
característicos de nuestro sistema solar, de la misma manera que los pares de
opuestos físicos son característicos del sistema solar anterior. Podrá
observarse, desde un interesante punto de vista, que la batalla entre los pares
de opuestos en la espiral inferior (que concierne al cuerpo físico, en su doble
aspecto) ocurre en el reino animal. Durante este proceso los seres humanos
actúan como agentes disciplinarios (a su vez la Jerarquía lo hace con la
familia humana), y los animales domésticos, forzados a ajustarse al control
humano, luchan (aunque sea inconscientemente, desde nuestro punto de vista) con
el problema de los pares de opuestos inferiores. Su batalla se desarrolla por
medio del cuerpo físico denso y las fuerzas etéricas; entonces se inicia una
aspiración más elevada. Esto produce, con el tiempo, la experiencia que
llamamos individualización, en la cual se siembra la simiente de la personalidad.
En el campo de batalla humano, el kurukshetra,
comienza a actuar el aspecto superior del alma y eventualmente a dominar,
llevando a cabo el proceso de integración humano-divino, denominado
iniciación. Será de valor para los estudiantes reflexionar sobre este concepto.
Cuando
un aspirante ha alcanzado el grado de evolución en que el control de la
naturaleza física es una necesidad urgente, repite en su propia vida esta
primera batalla contra los pares de opuestos inferiores y comienza a
disciplinar su naturaleza física densa.
Haciendo
una amplia generalización se puede decir que la familia humana, masivamente,
desarrolló este conflicto densoetérico en la guerra mundial, lo cual
constituyó una tremenda prueba y una gran disciplina. Debe recordarse que
nuestras pruebas y disciplinas son autoimpuestas y proceden de nuestras
limitaciones y oportunidades. El resultado de tal prueba hizo que un gran
número de seres humanos pasaran al Sendero de Probación, debido a la limpieza y purificación a que fueron sometidos.
El proceso purificador los preparó en cierta medida para el prolongado
conflicto, en el plano astral, que tienen ante sí todos los aspirantes, antes
de alcanzar la meta de la iniciación. La experiencia de “Arjuna” la tienen que
pasar hoy innumerables personas. Esto es un punto muy interesante para pensar
y reflexionar, pues encierra gran parte del misterio y la dificultad implícita
en la secuencia del desarrollo
humano. El aspirante individual tiende a pensar únicamente en sí mismo, y en
sus pruebas y ensayos individuales. Debe aprender a pensar en términos de
actividad masiva y su efecto preparatorio en lo que concierne a toda la
humanidad. La guerra mundial fue el punto culminante en el proceso de desvitalizar el maya mundial, en lo que
respecta a la humanidad. Se liberé y agotó mucha fuerza y se empleó también
mucha energía, en consecuencia, mucho se esclareció.
Infinidad
de personas enfrentan hoy individualmente el mismo proceso y conflicto. En
pequeña escala se desarrolla en sus propias vidas lo que se desarrollé en la
guerra mundial. Están embebidos por los problemas de maya. De allí el actual
interés por la cultura física, las disciplinas y el entrenamiento físico en
boga, expresados en el mundo del deporte, en los ejercicios atléticos, en el
entrenamiento militar y en la preparación para competir en los juegos
olímpicos, los cuales constituyen en sí mismos una iniciación. A pesar de todo
los móviles erróneos y de los terribles y malos efectos (generalizando
ampliamente) el entrenamiento del cuerpo y la dirección física organizada (que
tiene lugar hoy en la juventud de todas las naciones), preparan el camino para
que millones de seres entren en el Sendero de Purificación. ¿ Es severa esta
expresión? La humanidad está bien dirigida, aunque ;momentáneamente interprete
mal el proceso y aplique móviles erróneos a actividades correctas.
Existe
una dualidad superior, a la cual es necesario referirnos. Los discípulos deben
encarar la dualidad que se manifiesta cuando el Morador en el Umbral y el Ángel
de la Presencia se enfrentan. Esto constituye el último par de opuestos.
Con
frecuencia se considera al Morador en el Umbral como algo desastroso, un horror
que debe evitarse y un final y culminante mal. Sin embargo, quiero recordarles
que el Morador es “el que está ante el portal de Dios”, mora en la sombra del
portal de la iniciación y enfrenta con los ojos abiertos al Ángel de la
Presencia, como lo denominan las antiguas escrituras. El Morador puede ser
definido como la suma total de las fuerzas de la naturaleza inferior, según se
expresan en la personalidad, antes de la iluminación, de la inspiración y de la
iniciación. La personalidad en esta etapa es por sí misma excesivamente
potente, y el Morador personifica todas las fuerzas síquicas y mentales que, en
el transcurso de las épocas, el hombre ha desarrollado y nutrido
cuidadosamente. Se lo puede considerar como el poder de la triple forma
material antes de colaborar y dedicarse conscientemente a la vida del alma y a
servir a la Jerarquía, a Dios y a la humanidad.
El
Morador en el Umbral es una réplica del hombre separado de su yo espiritual
superior, siendo también el tercer aspecto de la divinidad, según se expresa en
y por medio del mecanismo humano. Este tercer aspecto debe quedar, con el
tiempo, subordinado al segundo aspecto, el alma.
Las
dos grandes fuerzas opuestas, el Ángel y
el Morador se enfrentan, y así se
inicia el conflicto final. Observarán que se produce nuevamente el encuentro y
la lucha entre los pares de opuestos superiores. Por lo tanto, el aspirante
debe enfrentar a tres pares de opuestos a medida que progresa hacia la luz y la
liberación:
1. En el
plano físico las
fuerzas densas y las etéricas.
Nos
enfrentamos con ellas en el Sendero de Purificación.
2. En el
plano astral las
dualidades ya conocidas.
Nos
enfrentamos con ellas en el Sendero del Discipulado.
3. En el plano mental el
Ángel de la Presencia y el Morador en el Umbral.
Nos
enfrentamos con ellos en el Sendero de la Iniciación.
b. DESARROLLO
Y ALINEAMIENTO DE LOS CUERPOS
Después
de estas observaciones preliminares, podemos abocarnos al estudio de la
clasificación anterior, sobre el método que emplea el alma para apropiarse de
los distintos cuerpos, en qué forma se desarrollan e interrelacionan y,
finalmente, cómo se establece la coordinación y el alineamiento. La última
parte de la clasificación fue delineada de tal modo que muchos de los problemas
que enfrenta hoy el sicólogo pueden ser tratados desde el punto de vista
esotérico, y quizás se vierta alguna luz sobre ellos.
En
la actual literatura ocultista el estudiante atento llegará a la conclusión de
que el énfasis ha sido puesto en el proceso por el cual el ego o alma, atrae
hacia sí a la forma, utilizando para ese propósito una unidad mental y dos
átomos permanentes, introduciéndose así en los tres mundos de la experiencia
humana. Se le ha dado importancia inmediata a la materia, o mejor dicho al
aspecto sustancia. De allí que este tema fue tratado en mis primeros libros,
pues están destinados a servir de enlace entre las antiguas “técnicas de
comprensión” y el esoterismo que la
nueva era fomentará. Sin embargo, debemos tener en cuenta dos cosas:
1.
Que los términos “unidad mental”, “átomo
permanente”, etc., son simplemente modos simbólicos de expresar una verdad
difícil. Lo cierto es que el alma está activa en los tres planos inferiores y
constituye un tipo de energía que actúa en un campo de fuerza, produciendo así
cierta clase de actividad.
2.
Que los átomos permanentes no son realmente
átomos, sino simples puntos focales de energía que poseen poder suficiente
para atraer y mantener unida coherentemente la sustancia requerida por el
alma, con la cual creará una forma de expresión.
El
alma constituye un centro de experiencia en la vida de la mónada; los cuerpos
inferiores son centros de expresión en la vida del alma; a medida que la
conciencia del hombre se transfiere constantemente a los cuerpos superiores,
mediante los cuales puede llegar a expresarse, el alma gradualmente llega a
ser el centro principal de experiencia en la conciencia, y los centros inferiores de experiencia (los cuerpos
inferiores) tienen una importancia cada vez menor. El alma adquiere menos
experiencia a través de ellos, pero los utiliza cada vez más para servir.
Esta
misma idea puede aplicarse al concepto que tenemos del alma como centro de la
conciencia. En las primeras etapas de la evolución, el alma emplea los cuerpos
como centros de experiencia consciente, y
pone el énfasis sobre ellos y la experiencia. Pero a medida que el tiempo
avanza, el hombre llega a ser cada vez más consciente del alma, y la conciencia
que experimenta (como alma en los tres cuerpos) disminuye en importancia, hasta
que finalmente los cuerpos llegan a ser simples instrumentos de contacto,
mediante los cuales el alma entra en relación comprensiva con el mundo del
plano físico, con los niveles del sentimiento y de la sensibilidad y con el
mundo del pensamiento.
Al
considerar por lo tanto esta parte del libro, es esencial, para obtener una
correcta comprensión y eventual utilidad sicológica, recordar constantemente
que hablamos siempre en términos de conciencia y de energía del alma y que
tratamos únicamente con la sustancia sensible, desde el punto de su utilidad,
en términos de tiempo y espacio o de manifestación. Al pensar en los puntos
focales de la energía del alma en los planos mental, astral y físico, no debe
pensarse que los átomos permanentes son centros de materia o gérmenes de la
forma, pues es la idea prevaleciente. Se considerarán simplemente como
expresiones -de cualidad atractiva o magnética, según sea el caso- de la
energía del alma, que actúa sobre energías que contienen en sí la cualidad de
responder a los aspectos positivos de la energía con los cuales entran en
contacto. Al elucidar tan difícil problema puede decirse que los problemas que
enfrenta la sicología son de dos tipos:
1.
El conjunto de dificultades que el sicólogo tiene
que sortear en las personas cuyo vehículo de expresión o campo de experiencia,
no responde debidamente al ambiente que necesita la inmanente alma creadora.
Cuando esto sucede, los centros del cuerpo etérico van despertando en forma
diversa, pero parcial y, en
consecuencia, el sistema glandular es proporcionalmente mediocre e irregular.
2.
Otro conjunto de dificultades concierne a esos
seres humanos cuyo vehículos de expresión, como centros de experiencia, están
excesivamente desarrollados y estimulados y el alma no ejerce un adecuado y consciente control sobre ellos. El desarrollo
actual está enfocado principalmente en el cuerpo astral, que sensibiliza
excesivamente al centro plexo solar o al laríngeo, trayendo la consiguiente
dificultad. Gran parte de la inestabilidad de la glándula tiroides se basa hoy
en esto.
Existe
un tercer conjunto de dificultades que conciernen a quienes están en el Sendero
del Discipulado, pero de ellos no nos ocuparemos aquí. Estos discípulos poseen
una sensibilidad excesiva y anormal en sus vehículos; la fuerza que se
precipita desde el alma, por conducto de los centros, presenta verdaderas
dificultades, y la respuesta al medio ambiente está excesivamente desarrollada
en muchos casos.
Estas
condiciones ,regidas, como se reconocerá, por el grado de evolución, el tipo de
rayo, la cualidad del karma acumulado y las características heredadas de su
actual familia, nación y raza. Conviene recordar que tratamos al alma como centro de conciencia y los
vehículos como centros de experiencia. Hay que tratar de eliminar de
nuestra mentes el contenido tan materialista que han acentuado las antiguas
enseñanzas. Annie Besant en su libro Estudio
sobre la Conciencia trató de evitar que en sus páginas aflorara el
materialismo, dando una verdadera visión de la verdad; pero las palabras
limitan y frecuentemente velan y ocultan la verdad. No obstante, dicho libro
tiene un valor definido. Recuerden también que la conciencia del hombre está,
ante todo y por lo general, centrada sucesivamente en los tres cuerpos, y los
centros de experiencia son, para él, primordialmente, el campo de su
conciencia. Por largo tiempo se identifica con el campo de experiencia y no con
el yo verdadero. Aún no se ha identificado con el sujeto consciente, es decir,
con Aquél que percibe; pero a medida que pasa el tiempo su centro de identificación
cambia, se interesa cada vez menos por el campo de experiencia y percibe cada
vez más al alma corno individuo pensante y consciente.
La
comprehensión que cada uno obtenga dependerá de dónde pone el énfasis como individuos, cómo ha despertado y está alerta y de qué es consciente. Cuando se alcanza la experiencia de la tercera
iniciación y ya no se identifica con los vehículos de expresión, entonces, en
una vuelta más elevada de la espiral, tendrá lugar otro cambio en la expresión
y experiencia de la vida. El centro de experiencia o el alma, y los vehículos
de expresión, es decir el triple hombre inferior, no serán considerados desde
el punto de vista de la conciencia. El aspecto Vida reemplazará a todo lo demás. ¿ De qué servirá dilucidar esta
etapa si en la mayoría de nosotros dominan (debiéramos decir en forma desenfrenada)
las expresiones inferiores de la manifestación divina, que ni el alma puede
controlar en forma vital? Por esta razón en la anterior clasificación se
emplearon expresiones como “construir sicológicamente”, para que la atención
del estudiante se dirija al alma o sique, como agente constructor, y al mismo
tiempo niegue o rechace el concepto materialista que se tiene sobre la
construcción del cuerpo. Ocultismo es
la ciencia de la manipulación de la energía, el aspecto atracción o repulsión
de la fuerza, y de esto vamos a ocuparnos.
En
la actividad que el alma despliega reside la fuente o el germen de toda la
experiencia que -actualmente en el plano físico- es reconocida y considerada
hoy por los sicólogos. Este concepto implica el hecho de que no existe ninguna
dificultad en los vehículos de expresión, que no tenga su analogía y sus verdades
superiores en el centro de experiencia que llamamos alma.
Tomemos,
por ejemplo, la importancia que le dan ciertos sicólogos a la idea de que toda
la verdad heredada (la idea de Dios, el concepto de un futuro cielo, la antigua
y refutada (?) creencia alrededor de la cual se han centrado supersticiosamente
los pensamientos de los hombres) constituye únicamente la expresión externa o
la formulación de una oculta “vida de deseo”. Según se dice, esta vida de
deseos está basada en un sentido de interno y frecuentemente oculto e
incomprendido sentido de frustración, desilusión y dificultades; todas las
ideas que la raza ha valorado en el transcurso de las épocas, y de acuerdo a
las cuales han vivido muchas almas nobles se funda en la ilusión. Los
instructores de los mundos internos en muchos casos coincidirán con la
exteriorización de las distintas “satisfacciones del deseo” en la vida del
individuo y con el hecho de que conducen a muchas dificultades, tensiones y
tiranteces que requieren un cuidadoso reajuste con la creencia de que estos
conceptos encierran mucha superstición infantil, pero formulan la siguiente
excepción, afirmando que los centros de expresión, a través de los cuales el
alma obtiene la experiencia necesaria y llega a ser consciente en los mundos
del ser que de otra manera serían desconocidos, han venido a la manifestación
como resultado del deseo o anhelo del
alma. La “vida de deseo” del alma y no las frustraciones de la personalidad, ha
producido la situación con la que el hombre brega en la actualidad. Por lo
tanto, el surgimiento de la conciencia pública (mediante la enseñanza que imparten
ciertas escuelas de sicología), el conocimiento acerca de esta vida de deseo y
su creciente predominio, se funda definidamente en el hecho de que la humanidad
va siendo consciente del alma y, por consiguiente, se da cuenta lentamente de
los deseos de la misma. Pero como
todavía el hombre se identifica básicamente con los centros de expresión y no
con el centro de experiencia, el alma, existe una inevitable aunque transitoria
distorsión de la verdad.
De
la misma manera puede encararse otro problema sicológico. Gran parte de lo que
hoy se escribe es el resultado del desarrollo de la ciencia del sicoanálisis. A
dicho problema se lo denomina comúnmente una “doble personalidad”. Esta
dualidad que se efectúa en la continuidad de la conciencia (porque básicamente
es esto) toma muchas formas y a veces produce algo más que una simple dualidad.
La mejor manifestación de la continuidad del deseo fue expresada por Pablo, el
Iniciado, en la Epístola a los Romanos, donde se refiere a la constante lucha
que se libra entre la voluntad al bien y la voluntad al mal, que tiene lugar
dentro de la periferia de la conciencia de un ser humano. Desde cierto punto de
vista, este pasaje es profético, pues quizás sin saberlo, preveía ese período en la evolución de la humanidad en que la
batalla de los “pares de opuestos” se desarrollaría en toda su plenitud, tanto
individualmente como dentro de las naciones y las razas. Ese período ya ha
llegado. En lo que respecta al individuo, el sicólogo está tratando de resolver
el problema. En lo que concierne a la raza, los grandes movimientos sociales,
filantrópicos, políticos y religiosos, también procuran resolverlo. Esto
debiera ser de interés general, porque indica que ahora se está desarrollando
el Kurukshetra planetario y, por consiguiente,
los asuntos actuales deben observarse desde el punto de vista de una sicología
fundamental, que exprese, en tiempo y espacio, el gran centro de expresión del
alma que denominamos familia humana. Indica también el elevado punto alcanzado en la conciencia, en el Sendero de
Evolución. Cuando la batalla termine triunfalmente y haya una comprensión
consciente de la naturaleza de las cuestiones implicadas (percepción que se va
desarrollando rápidamente) se habrá tendido un puente sobre el abismo y fusionado
los fundamentales pares de opuestos, el alma y la forma. Esto introducirá la
nueva era de la realización espiritual, o del contacto con el alma.
La
idea que debiera predominar hoy en nuestras mentes, a fin de comprender
correctamente esta parte del libro, la correcta apropiación de la forma por
parte del alma, es el resultado de un deseo,
o anhelo inicial. Es también el resultado de la exteriorización de un impulso fundamental en el cual participa el
centro de energía. Esta tendencia a exteriorizarse se define en palabras o
expresiones distintas en la literatura mundial, tales como:
a.
El deseo de manifestarse.
b.
El impulso creador.
c.
El impulso evolutivo.
d.
El deseo de encarnar.
e.
La atracción de los pares de opuestos. Esta
energía positiva tiene un efecto atrayente sobre la energía negativa.
f.
La tendencia a exteriorizarse.
g.
La caída del hombre.
h.
Los “hijos de Dios nacieron de las hijas de los
hombres” (La Biblia).
i.
El “grano de trigo que cae en la tierra
Existen
muchas de estas expresiones simbólicas que no se pueden interpretar
literalmente ni darles un significado físico. Cada expresión sin embargo
implica una dualidad y también el concepto de que existe “aquello que se
manifiesta por medio de la forma de la manifestado”. Esto constituye “el alma y
la forma”, y muchas otras frases similares son familiares.
Los
exhorto a mantener, dentro de lo posible, la idea de las implicaciones
sicológicas, y a considerar esta parte del libro desde el punto de vista
sensorio, porque en lo sensorio, como bien saben, reside todo el problema
sicológico. En todos los casos constituye el problema de la respuesta al medio
ambiente y a la oportunidad, concepto muy significativo para el sicólogo
esotérico. En la percepción sensoria existe el secreto del progreso de la
siquis y también el de la mayoría de los estados de conciencia, que el factor
sensibilidad o sentimiento, es decir, el alma, experimenta en el sendero de
evolución a medida que se expande:
a.
Su esfera de contactos.
b.
Su campo de influencia.
c.
Su campo de actividad consciente.
He
expresado estas tres expansiones por orden de aparición.
Tendemos
a considerarlas desde el punto de vista del hombre en el plano físico. Es
necesario hacerlo desde el punto de vista del alma y del proceso de
experimentación, lo cual sólo es posible para el hombre que comienza a actuar como alma.
Por
eso la naturaleza del rayo de un alma determinada se pone en actividad, porque
su color, tono, cualidad y vibración fundamental determinan sicológicamente el
color, el tono, la cualidad y la vibración básica de la energía mental
demostrada. Condiciona a la forma sensoria atraída y al cuerpo vital que constituye
el agente atrayente en el plano físico, que atrae hacia sí el tipo de energía o
sustancia negativa, a través de la cual puede expresarse la cualidad, el tono o
la vibración del centro especifico de experiencia y el medio ambiente, con el
cual ha entrado en contacto. En las primeras etapas de manifestación domina la
naturaleza forma o el vehículo, -que es la característica sobresaliente. La naturaleza
de la cualidad del alma subyacente no se
evidencia. Entonces la forma o vehículo es sensible en dos direcciones: hacia
afuera, al medio ambiente, lo que conduce (a medida que prosigue la evolución)
al perfeccionamiento del vehículo y, hacia adentro, con un impulso superior
progresivo que conduce a una definida expansión de conciencia. Estos impulsos
superiores aparecen progresivamente. A este respecto podría decirse que.
1.
La naturaleza física responde a:
a.
el deseo,
b.
la ambición.
c.
la aspiración.
Llega
entonces a completarse la fusión del cuerpo astral sensorio y del cuerpo
físico.
2.
Esta dualidad básica responde a:
a.
la mente concreta inferior,
b.
el impulso separatista del cuerpo mental egoísta,
c.
el intelecto, síntesis de la mente y del instinto,
d.
los anhelos del alma.
Esto produce
la integración de las tres energías que constituyen el triple hombre inferior.
3.
Tal triplicidad responde:
a.
a sí misma, como personalidad integral. Entonces
el ritmo establecido por la fusión de las energías inferiores, astral y mental,
predominan;
b.
al Alma, como centro fundamental de experiencia.
La personalidad obtiene la visión de su destino, que consiste en ser el
instrumento de una fuerza superior;
c.
a la intuición y
d.
a la fuente de inspiración, la mónada.
Algunos estudiantes pueden llegar a comprender la significación
simbólica del proceso, si captan el hecho de que en las primeras etapas del
sendero evolutivo la Mónada es la fuente de exhalación o de expiración, que
trajo el alma a la existencia en el plano físico; en el Sendero de Retorno, en
el cual nos vemos implicados en esta última etapa, la Mónada es la fuente de
inhalación o de inspiración.
En
el proceso de exhalación o de expiración, se enfoca cierto tipo de energía
divina, como centro de experiencia, en esa sustancia sensible que llamamos
materia mental superior, que en su oportunidad formó ese aspecto del hombre que
llamamos alma.
A
su vez, el alma continuó este proceso de exhalación o expiración, iniciado por la Mónada o la Vida
Una. La energía así emitida conforma centros de experiencia en los tres
mundos, por medio del proceso de “apropiación atractiva” de sustancia, o materia
cualificada. A través de estos centros se adquiere la experiencia necesaria, se
intensifica el proceso de la vida y es posible ampliar la experiencia, mediante
el contacto con el medio ambiente que va ensanchándose, conduciendo a sucesivas
expansiones de conciencia llamadas iniciaciones, en etapas posteriores, cuando
se pasan conscientemente y son iniciadas definidamente por uno mismo. Así se
expande constantemente el campo de influencia del alma. Mientras la actividad
del alma avanza, se produce una actividad paralela en la sustancia material,
que constantemente lleva al aspecto negativo de la materia o sustancia, a
cumplir con los requisitos positivos del alma. Los vehículos de expresión, el
mecanismo de manifestación y los centros para la experiencia mejoran, a medida
que la conciencia se expande y profundiza.
Desde
el punto de vista de la sicología esto significa que el sistema glandular, el
mecanismo físico y el instrumento de respuesta, se hacen cada vez más
eficientes, mientras que en forma análoga prosiguen la coordinación interna y
la integración.. El dilema de los sicólogos, en la actualidad, se debe en gran
parte a que la Ley de Renacimiento no ha sido aún reconocida por los
científicos ni por los intelectuales. El sicólogo, por lo tanto, tiene que
hacer frente a los problemas de las disparidades del equipo físico que
prevalecen en todas partes. Se ha fracasado ampliamente en reconocer la causa
subyacente responsable de la apariencia del
mecanismo. En consecuencia, no existe una prueba científica (como se entiende
hoy esta palabra), respecto al campo de experiencia. No existe ni se permite
-en tiempo y espacio- la síntesis (entendida
esotéricamente), sino simplemente constituye un ser humano aislado que conforma
infinidades de seres humanos, distintamente dotados, grandemente limitados por
. su equipo y enfrentados también a un medio ambiente aparentemente antagónico,
carente de síntesis, coordinación e integración internas, excepto en el caso de
personas muy inteligentes y profundamente espirituales, que actúan
definidamente como almas, para las cuales el sicólogo común no puede dar una
explicación adecuada.
La
integración del individuo en su medio ambiente prosigue rápidamente, y la
adaptación sicológica del hombre a su campo de experiencia mejorará
constantemente. La humanidad puede depender de esto, y lo atestigua la historia
del desarrollo del hombre como ser conocedor.
Pero la integración del ser humano en el tiempo no ha sido lograda y quizás
esta afirmación sea poco comprendida. El origen y la meta del hombre, no han
sido mayormente considerados y se lo analiza desde el ángulo de esta sola y
breve vida y de su equipo actual. Hasta que no se integre en el tiempo y en el
medio ambiente y se acepte la Ley de Renacimiento como probable hipótesis, no
habrá una verdadera comprensión del proceso evolutivo, de la relación que
existe entre los individuos y de la naturaleza del desarrollo del equipo.
Tampoco habrá verdadera sabiduría. El conocimiento
lo obtiene el individuo a medida que se integra a su medio ambiente. La sabiduría la adquiere a medida que se
coordina en los procesos del tiempo. El mecanismo se relaciona con el medio
ambiente y es el instrumento de contacto y el medio por el cual el alma
experimentadora llega a comprender plenamente el campo de conocimiento. El alma
es el ente consciente del tiempo, en la verdadera acepción de la palabra, que
observa todo el período de manifestación,
obteniendo así el sentido de proporción, la comprensión de los valores y el
sentido interno de síntesis.
El
triple mecanismo se desarrolla paulatinamente y el centro de experiencia se
expande en conocimiento, el cual es de un orden muy elevado, por eso el mundo
está colmado de personalidades. Complementando nuestras definiciones
anteriores, la personalidad puede definirse simplemente como:
a.
El instrumento que se va capacitando para hacer
contacto en tres direcciones. El alma experimentadora puede ya comenzar a
utilizar eficazmente el instrumento.
b.
La expresión del poder creador del alma preparada
para trasmutar el conocimiento en sabiduría.
c.
El alma que ha encarnado está dispuesta a trabajar
conscientemente con el factor tiempo, porque ha aprendido a trabajar con el
factor medio ambiente, y ahora puede empezar a controlar las circunstancias y
el medio ambiente desde el punto de vista del tiempo. Esto significa, en el
primer caso, emplear correctamente el tiempo y aprovechar la oportunidad, y
luego establecer la continuidad de conciencia.
No
tengo la intención de tratar la construcción de los distintos cuerpos. Procuro
generalizar y encarar el tema desde el punto de la realización alcanzada por la
humanidad moderna. Ya se han dado indicaciones en el Tratado sobre Fuego Cósmico que, si son estudiadas detenidamente,
servirán para elucidar el problema primitivo del impulso creador que posee el
alma. Por lo tanto aceptaremos el hecho de la creación original de las formas,
basado en el deseo de manifestarse, y continuaremos con este tema dentro de los
conceptos de experiencia, expresión y
expansión, ocupándonos del hombre
moderno y sus problemas desde el punto de vista del desarrollo sicológico de
los mismos.
c.
INTERRELACIONES DE LA VIDA DE LA PERSONALIDAD
Al
tratar ahora el aspecto esotérico de la apropiación de los vehículos, mediante
los cuales el Hijo de Dios en manifestación puede expresarse, no es posible
evitar el empleo de frases simbólicas. Sin embargo, si el estudiante recordara
que son simbólicas, no correrían peligro de ser mal interpretadas. La mente
inteligente y analítica emplea expresiones apropiadas a fin de limitar el
concepto intuido dentro de ciertos términos que pueden ser comprendidos, con
lo cual las ideas abstractas son llevadas al nivel de la comprensión.
Hemos
visto que se ha considerado principalmente que
el alma es un centro de conciencia y los cuerpos son centros de experiencia; con
este postulado sentamos las bases de nuestras futuras investigaciones
sicológicas. No trataremos aquí la cuestión de por qué esto es así o cómo ha
sucedido. Aceptaremos que esta afirmación es básica y fundamental y nos
atendremos a la premisa de que la finalidad de la vida en el mundo es obtener
experiencia, porque vemos que esto sucede en todas partes y lo observamos
también en nuestras propias vidas.
Podemos
agrupar a las personas en tres tipos:
1.
Las que adquieren experiencia inconscientemente,
pero al mismo tiempo están tan ensimismadas en el proceso de obtener resultados
de la experiencia, que no perciben los objetivos más profundos.
2.
Las que perciben tenuemente que la adaptación a
los modos de vivir a que están sometidas, y que al parecer no pueden evadir,
significa para ellas aprender alguna lección, la cual
a.
enriquece sus vidas por lo general, en sentido
práctico y material,
b.
intensifica su percepción sensible,
c.
permite desarrollar la cualidad y adquirir
continuamente características, habilidades y capacidades.
3.
Las que perciben la finalidad de la experiencia y,
en consecuencia, aplican en todos los casos el poder inteligente para extraer
de los acontecimientos, a los cuales están sujetos, algún beneficio para la
vida del alma. Han aprendido que su medio ambiente constituye el lugar de
purificación y el campo del servicio que ha planeado.
Esta amplía generalización explica la razón de la experiencia
humana y las consiguientes actitudes adoptadas por los tres grupos principales.
Es
necesario recordar que el proceso de apropiación de los cuerpos presenta etapas
similares respecto a la evolución de la forma y a la evolución de la vida que
mora internamente. En el transcurso de la historia del aspecto material de la
manifestación han existido (como lo enseñan los libros ocultistas) las
siguientes etapas:
1.
La etapa de involución o de apropiación, y la
etapa de construcción de los vehículos de expresión, sobre el arco descendente,
donde el énfasis se pone sobre la construcción, el crecimiento y la apropiación
de los cuerpos, y no tanto sobre la Entidad consciente que mora internamente.
2.
La etapa de evolución o sutilización, y la etapa
de desarrollo de las cualidades, que conduce a la liberación en el arco
ascendente.
Lo
mismo ocurre en la historia sicológica del ser humano. En ellos vemos también
un proceso casi similar, dividido en dos etapas que marcan la involución y la
evolución de la conciencia.
Hasta
ahora, en los libros ocultistas (como he indicado anteriormente), se ha hecho
resaltar el desarrollo del aspecto forma de la vida, y la naturaleza y la
cualidad de esa forma que responde, en distintos niveles de la vida
planetaria, a los impactos del medio ambiente, en las primeras etapas, y a la
impresión del alma, en las últimas. El objetivo principal de este tratado
consiste en señalar el efecto que producen sobre el alma las experiencias
sufridas en los cuerpos y los procesos mediante los cuales se expande el
aspecto conciencia de la divinidad, culminando en lo ene técnicamente se llama
una iniciación. Cada una de las dos divisiones principales de este proceso de
involución y evolución, puede dividirse en seis expansiones definidas de
conciencia. Las que están en el arco ascendente difieren de las que están en el
arco descendente, en objetivo, móvil y alcance, y son esencialmente
sublimaciones de los aspectos inferiores del desarrollo de la conciencia,
etapas que podrían denominarse de:
1.
Apropiación
2.
Aspiración
3.
Acercamiento
4.
Aparición
5.
Actividad
6.
Ambición
Cada
etapa, al llegar a la máxima expresión, implica un período de crisis, crisis
que tiene lugar antes de iniciarse la próxima etapa de la conciencia del hombre
que va despertando. Consideramos aquí al Hombre
como pensador consciente y no al hombre como miembro del cuarto reino de la
naturaleza. Reflexionen sobre esta diferencia, porque determina el punto de
énfasis y marca el foco de identificación.
En
la primera etapa, la de apropiación, el
alma o el pensador consciente (el divino Hijo de Dios o Manasaputra), realiza
tres cosas:
1.
Registra conscientemente el deseo de encarnar.
Constituye la voluntad de existir, o de estar en el plano físico.
2. Enfoca
conscientemente la atención en el proceso que implica la decisión de aparecer.
3.
Da conscientemente los pasos necesarios para
apropiarse de la sustancia requerida, a fin de aparecer y, en consecuencia,
satisfacer el anhelo de existir.
Estamos
familiarizados con estos procesos formulados como teorías. Las especulaciones
y pronunciamientos de los instructores de todas partes en el transcurso de las
épocas, nos han familiarizado con las innumerables maneras simbólicas de
tratar estos temas. No es necesario extenderme sobre ello. La serie de acontecimientos
involucrados, al tomar esta decisión, los consideraremos sólo desde el ángulo
de la conciencia y de un definido proceso involutivo.
La
segunda etapa, la de aspiración, concierne
al deseo o aspiración del alma de aparecer, y hace descender la conciencia a lo
que denominamos plano astral. La tendencia del alma se dirige hacia lo
material. Debemos recordar este hecho. Tendemos a considerar la aspiración
como la culminación, o la transmutación del deseo. Sin embargo, en último
análisis, se puede decir que la aspiración es la base o raíz de todo deseo, y
utilizamos la palabra deseo únicamente
para significar esa aspiración que tiene un objetivo natural en la conciencia
del hombre, confinando la palabra aspiración
al deseo trasmutado que convierte al alma en permanente objetivo en la
vida del hombre encarnado. Pero todos los aspectos del deseo son esencialmente
formas de aspiración y, en el arco involutivo, la aspiración se demuestra como
el deseo del alma de experimentar conscientemente los procesos que la harán
consciente y dinámica en el mundo de los asuntos humanos.
Una
vez lograda esta comprensión consciente y cuando el alma se ha apropiado de una
forma en el plano mental, mediante la voluntad de existir, y de otra en el
plano astral, mediante la aspiración, tiene lugar la tercera etapa de acercamiento en los niveles etéricos. La
conciencia se enfoca allí, preparándose para la intensa crisis de aparecer, entonces tiene lugar lo que
puede considerarse la concentración o reunión de todas las fuerzas de la
conciencia, a fin de forzar el proceso y poder surgir a la manifestación. Es un
momento trascendental en la conciencia, un período de preparación vital para un
gran acontecimiento espiritual -la encarnación de un Hijo de Dios. Significa
apropiarse de un cuerpo físico denso que actuará como prisión absoluta del
alma, o como “una forma para la revelación”, como ha sido denominada en los
casos de esos hombres evolucionados que se han revelado como Hijo de Dios.
La
crisis de acercamiento es, en las diversas etapas, una de las más importantes y
la menos comprendida. Será de interés para los estudiantes emprender un estudio
comparativo de los acercamientos mencionados anteriormente, relacionándolos
con los episodios de la historia humana que ocurren durante el período de la
Luna llena de Wesak. Existe una fundamental y estrecha relación entre los
acercamientos en los senderos de involución y de evolución, y también entre los
del individuo y los de un grupo.
Entonces,
cuando se ha consumado dicha concentración de fuerzas, durante la etapa de
acercamiento, tiene lugar la etapa de aparición;
entonces el hombre surge a la luz del día y recorre su pequeño ciclo en el
plano físico, desarrollando una creciente sensibilidad en la conciencia,
gracias a la experiencia obtenida en el proceso de vivir en un cuerpo físico.
Después de aparecer en la forma va siendo (cada vez que aparece) más activo,
ágil y despierto, intensificándose la etapa de actividad, hasta que la conciencia del hombre es arrastrada por la
ambición.
El
sicólogo término medio, se ocupa de estas dos etapas finales, actividad y
ambición, por las que atraviesa el hombre común. Esto en sí es interesante,
porque demuestra cuán poco se ocupa el sicólogo exotérico ortodoxo de la vida
del verdadero hombre, el Ser pensante consciente. A las cuatro etapas del
desarrollo del hombre, que están detrás de su apariencia activa en el plano
físico, no se las considera en absoluto. La intensidad del proceso de
acercamiento que precede a tal aparición no se tiene en cuenta, siendo, sin
embargo, fundamentalmente un factor determinante.
Pero esta actividad en el plano físico y la naturaleza de su vida
de deseos (que más adelante sólo se traduce en términos de ambición en sus
experiencias) son factores predominantes que deben ser considerados. No podrá
haber lógicamente una verdadera comprensión del hombre hasta que se acepte la
teoría del renacimiento y el hombre sea estudiado precedentemente a través de su
larga historia. En esta época de pensamientos y actitudes grandemente
separatistas, la vida del individuo como hombre individual, separado en tiempo
y espacio de todo lo que ha sucedido en el pasado y de cuanto lo rodea en la
actualidad, es lo que se considera de importancia y que constituye el hombre,
pero no se han ocupado de manera alguna del hombre como expresión del proceso
del alma.
Tenemos
así etapas sucesivas, desde la apropiación inicial en el plano mental, hasta
que el hombre, en conciencia, se ha abierto camino descendiendo a través de los
planos y volviendo al plano mental que lo lleva a la etapa de la coordinación
de la personalidad y a una plena expresión de lo que denominamos el Rayo de la
Personalidad. Esto tiene lugar una vida tras otra. Así el alma encarna una y
otra vez, y conscientemente pasa por las etapas delineadas anteriormente. Pero
gradualmente sobreviene un sentido más elevado de los valores; luego hay un
período en que el deseo de adquirir experiencia material y de satisfacer las
ambiciones de la personalidad comienza a desvanecerse; nuevos y mejores
valores, y normas superiores de pensamientos y deseos empiezan a aparecer
lentamente.
Después
el aspecto conciencia vuelve a pasar por las etapas expuestas, pero en sentido
contrario, y esta vez en el arco ascendente, que corresponde a la etapa
evolutiva del gran ciclo de procesos naturales que conciernen a la vida de la
forma, el cual se expande paulatinamente desde la conciencia de la ambición a
través de la actividad y los posteriores desenvolvimientos, hasta la etapa de
acercamiento a la divina realidad en el plano mental, y la etapa de apropiación
final donde la conciencia del hombre se fusiona con la del alma en su propio
nivel y, por último, se apropia del Uno en plena conciencia -si puede emplearse
esta frase tan paradójica.
Cuando
la conciencia del alma, encarnada en una forma humana, se da cuenta de la
inutilidad de la ambición material,
indica que ha obtenido una elevada etapa de integración de la personalidad, que
precede a un período de cambio de actividad.
Durante la segunda etapa, en el Sendero de Retorno, el cambio de la
conciencia consiste en alejarse totalmente del cuerpo físico, pasando al cuerpo
vital o etérico y de ahí al cuerpo astral. Allí se siente la dualidad, y tiene
lugar la batalla entre los pares de opuestos. El discípulo aparece como Arjuna.
Sólo después de la batalla y cuando Arjuna ha llegado a tomar decisiones
definitivas puede acercarse al alma
en el plano mental. Esto lo realiza cuando:
1.
Comprende que constituye un alma y no una forma,
lo cual implica un proceso denominado “reflejo divino”, que actúa de dos
maneras; entonces el alma comienza a rechazar definitivamente a la forma y, el
hombre, a través del cual el alma experimenta y se manifiesta, es a su vez
rechazado por el mundo en que vive.
2.
Descubre el grupo al cual pertenece, impidiendo su
acercamiento hasta descubrir cómo hacerlo mediante el servicio.
3.
Se identifica con el grupo que pertenece a su
propio rayo, adquiriendo así el derecho de acercarse, porque ha aprendido que
“no está solo”.
Luego
viene esa peculiar etapa de aspiración trascendente,
donde ya no desea adquirir experiencia individual y sólo anhela actuar como
parte consciente del Todo mayor. Sólo entonces puede el alma consciente apropiarse del “cuerpo de luz y de
esplendor, expresión y gloria del Uno”, lo cual, una vez realizado, ya no
encarna en los tres mundos, excepto como un acto de voluntad espiritual. La
significación de lo que antecede quizás sea difícil de comprender porque
constituye uno de los misterios de una iniciación superior.
Por
lo tanto, se habrán dado cuenta de que comenzamos y terminamos con una
expansión de conciencia. La primera condujo a incluir el mundo material y la
segunda incluye o se apropia consciente e inteligentemente, del mundo
espiritual. Vemos así que la conciencia de deseos es trasmutada en aspiración
por lograr las realidades espirituales y un vital y enfocado acercamiento al
reino de Dios. Observamos la aparición en el plano físico de la conciencia
aprisionada, limitada y confinada, para obtener un desarrollo inteligente y
definido dentro de una forma evolucionante y vemos el final resurgimiento de
la enriquecida y emancipada conciencia que ha obtenido en el plano mental la
plena liberación que otorga la mente de Dios. También se observa la actividad
consciente de la mente del hombre, expandiéndose e intensificándose lentamente
hasta convertirse en la actividad de la mente iluminada, reflejando así la
conciencia divina del alma. Vemos también la ambición del hombre consciente,
trasformada, al principio, en la ambición espiritual del discípulo consagrado
y, por último, en la expresión de la voluntad de Dios o de la Mónada, en el
iniciado.
Así,
los tres aspectos de la divinidad se liberan en la tierra mediante una
conciencia encarnada y plenamente desarrollada de un Hijo de Dios. El Plan y el
trabajo que realiza la Deidad consiste en apropiarse conscientemente de la
forma y luego volver a apropiarse conscientemente de la divinidad. Al tratar de
sentar las bases, como lo estamos haciendo, para el estudio de la integración
sobre el ser humano, no será necesario detallar los innumerables aspectos de
las distintas etapas consideradas. Millares de seres humanos, quizás millones,
estarán en este planeta en determinado momento, cuyas vidas y actividades
podrán ser ejemplo en cualquier etapa en el arco descendente o ascendente. Para
la mayoría será suficiente la ayuda técnica prestada por el moderno educador
entrenado, sicólogo, clérigo o médico, particularmente cuando tengan lugar tres
acontecimientos, que inevitablemente ocurrirán antes que hayan pasado muchas
décadas:
1.
Estos cuatro tipos de técnicos -educadores,
sicólogos, clérigos y médicos- trabajarán juntos, y cada uno pondrá a
disposición de sus compañeros de trabajo, su capacidad, su punto de vista
peculiar y su interpretación de las condiciones prevalecientes.
2.
La realidad del alma será aceptada como hipótesis
razonable y también se aceptará el hecho de que puede existir un ente inmanente
que trata de controlar, en cierta medida, el mecanismo.
3.
La Ley del Renacimiento será considerada como una
ley de la naturaleza, y en el pensamiento de estos cuatro grupos que prestan
ayuda a la humanidad, tendrá cabida el pasado del hombre y el rápido cumplimiento
de su destino.
En
este Tratado consideramos a las personas más evolucionadas, los intelectuales
del mundo, que comienzan a utilizar la mente y se hallan en el Sendero de
Probación o se acercan al Sendero del Discipulado. Cuando esto sucede (lo cual
raras veces ocurre antes, a no ser que aparezca ante el ojo del iniciado) las
personalidades están ya tan refinadas que el rayo de la personalidad y el rayo
del ego permiten hacer un análisis y una definición. Hasta que no haya un
suficiente y notable desarrollo que
permita hacer una verdadera diagnosis, no es posible decir definidamente a qué
rayo pertenece la personalidad. Más adelante se definirá el rayo del ego, el
cual al principio sólo se puede deducir por la naturaleza del conflicto del
cual la personalidad es consciente, basado en un acrecentado sentido de la
dualidad. Además se podrá hacer un diagnóstico que se basará en ciertas
características físicas y síquicas que indicarán la cualidad de la naturaleza
superior del individuo, así como también un estudio de los distintos grupos con
los cuales se va afiliando el hombre a medida que aparecen en el plano físico.
Cuando un hombre -si por predilección personal es un artista creador- se
interesa repentinamente por las matemáticas, podría deducirse que comienza a
estar bajo la influencia de un alma de segundo rayo; o si el hombre cuya personalidad
pertenecía definidamente al sexto rayo de idealismo fanático, o de devoción por
el objeto de su idealismo, y durante la vida fue un devoto religioso, y luego
cambió el interés de su vida por la investigación científica, podría quizás
responder a la impresión de un alma de quinto rayo.
En
consecuencia, estudiaremos el proceso de coordinación y los métodos empleados
para lograr dos grandes integraciones:
1.
La integración de la personalidad, o los medios
por los cuales la conciencia del individuo
a.
pasa de un cuerpo a otro, para que tenga lugar una
definida expansión de conciencia,
b.
entra simultáneamente en actividad en los tres
vehículos de la personalidad.
2.
La integración de la personalidad y el alma, para
que el alma pueda
a.
actuar a voluntad, en cualquiera de los cuerpos, o
b.
actuar por medio de los tres cuerpos que
simultáneamente constituyen la personalidad.
Esto
obligará a limitarnos al estudio de los tipos más evolucionados o destacados
de nuestro tiempo y época, principalmente el místico, el aspirante y las
personas que sobresalen, así como aquellas que tienen problemas sicológicos.
Los
distintos cuerpos se han ido paulatinamente desarrollando y han sido utilizados,
refinados y organizados. Gradualmente se ha empleado y sensibilizado el equipo
sensorio del hombre y, en la actualidad, hay en el mundo infinidad de hombres y
mujeres cuyo instrumento de respuesta y de contacto ha alcanzado tal grado de
eficacia y está tan alejado, en relación con el hombre primitivo, como los
vehículos del hombre moderno común lo están del Cristo y del Buddha, con su
inmenso y amplio cambio de percepción subjetiva y divina. El desarrollo del
sistema nervioso ha ido a la par del mecanismo síquico interno, y el del
sistema glandular ha reflejado fielmente el de los grandes centros de fuerza,
con las líneas interconectadas de energía. Paso a paso, la conciencia del
hombre ha cambiado de:
1.
La conciencia estrictamente animal, centrada en
los apetitos físicos naturales, a la del ser individual y vital que responde a
los impactos de un medio ambiente que no comprende inteligentemente, pero en el
cual vive. Éste es el estado de conciencia primitivo y salvaje que ya ha sido
superado y pertenece a una remota historia racial. Esta etapa primitiva fue
testigo del nacimiento de esa orientación religiosa que llamamos animismo.
2.
La conciencia del ser vital primitivo al estado de
conciencia coloreado casi totalmente por el deseo de la satisfacción material.
Esto, con el tiempo, se trasmuta en una respuesta emotiva a las condiciones del
medio ambiente, que lleva a una intensificada “vida de deseo” y a un
desenvolvimiento de la facultad imaginativa. Finalmente produce al místico y su consiguiente aspiración, su
sentido de la dualidad y su búsqueda de Dios, además de una intensa devoción a
uno u otro tipo de ideal.
3.
La conciencia centralizada en los deseos y anhelos
vitales emotivos, a la conciencia mental inteligente, inquisidora e
intelectualmente sensible, capaz de responder a las corrientes de pensamientos
y reaccionar con constante firmeza, vigor y sensibilidad, al impacto de las
ideas.
4.
De uno u otro de estos estados de conciencia,
alternando el énfasis de los mismos, o haciéndolos predominantemente activos en
cualquiera de los aspectos inferiores a los de la personalidad integrada,
egoístamente ocupada en sí misma, en su amor propio y en sus propias
expresiones, aparentando así ser un grande e intrépido individuo que demuestra
poder y propósito en un mundo que él explota para sus propios fines egoístas.
Cuando se llega a esta etapa, el enfoque de la vida es predominantemente
materialista, y el hombre se hace ambicioso, eficiente y poderoso. Sin embargo,
lentamente se despierta en él un divino descontento, y los resultados de la
experiencia obtenida en sus empresas y en su vida, comienzan ø no satisfacerle.
Entonces tiene lugar otro cambio de conciencia, y se esfuerza al principio
inconscientemente y más tarde conscientemente, por alcanzar la vida y la
significación de una realidad vagamente sentida. El alma empieza a hacer
sentir su presencia y a aferrarse, en un sentido diferente del de ahora y en
forma más activa, a sus vehículos de expresión y servicio.
En este resumen se ha esbozado el amplio y general delineamiento del
proceso. Evidentemente existirán graduaciones dentro del proceso; hay en la
tierra hombres de todos los estados de conciencia. En algunos, sus vehículos
estarán centralizados en la vida sensoria. En otros, la conciencia cambiará el
énfasis de un vehículo a otro y así llegarán a despertar y a ser más
incluyentes en sus contactos y percepciones. Aún otros, poseerán una conciencia
en desarrollo que se está organizando para expresarse plenamente como hombres
y personalidades integradas que trabajan para lograr fines materiales, poniendo
en la realización de esos objetivos toda la fuerza y el poder de una activa
personalidad integrada. Existirán también aquellos cuya conciencia va
despertando gradualmente a un nuevo y más elevado sentido de los valores;
lentamente al principio y luego con mayor rapidez, a medida que adquiere mayor
habilidad, cambia su foco de atención del mundo materialista y de un vivir
egoísta, al mundo de las verdaderas realidades espirituales.
Poco a poco la conciencia del tercer aspecto de la divinidad se coordina
con la del segundo aspecto y, mediante la experiencia adquirida en la forma,
entra en actividad la conciencia crística. El hombre comienza a agregar a la
experiencia adquirida, como personalidad en los tres mundos del esfuerzo
humano, la percepción intuitiva espiritual, patrimonio de los que han
despertado en el reino de Dios. Paralelamente con este desarrollo de la conciencia
del hombre, tenemos la evolución del mecanismo por el cual esa conciencia, que
se expande cada vez más, se pone en armonía con el mundo de la percepción
sensoria, de los conceptos intelectuales y de los conocimientos intuitivos. No
trataremos el desarrollo de este aspecto de la forma. Sólo indicaré que al
pasar la conciencia de un cuerpo a otro, expandiendo constantemente sus
contactos, los centros del cuerpo etérico del hombre (cuatro arriba del
diafragma y tres abajo) entran en actividad en tres etapas principales, aunque
a través de innumerables despertamientos menores:
1.
Su desarrollo es similar al proceso que se efectúa
desde “el capullo cerrado hasta el loto abierto” y tiene lugar en el período
evolutivo común.
2.
Los pétalos del loto llegan a ser vibrantes y
vívidos. Ésta es la etapa de integración de la personalidad.
3.
El corazón del loto, “la joya en el loto”,
comienza también a actuar vívidamente. Éste es el período que corresponde a las
etapas finales del Sendero.
El proceso del desarrollo se produce mediante cinco crisis del
despertamiento, de modo que tenemos un proceso triple y un movimiento
quíntuple:
1.
Los centros que están abajo del diafragma son los
factores controladores y dominantes. La etapa del denso materialismo, del
deseo inferior y del impulso físico, se halla en plena expresión. Esto llegó a
su máximo desarrollo en la raza Lemuriana, donde el centro sacro era el factor
controlador.
2.
Dichos centros entraron en plena actividad
adquiriendo mayor énfasis el centro plexo solar, el cual oportunamente se
convierte en el gran centro de distribución de todas las fuerzas inferiores y
marca el periodo de cambio a un cuerpo superior, el astral. Ésta fue la
característica del desarrollo racial atlante.
3.
El despertar del centro laríngeo y la trasferencia
de gran parte de la energía inferior a la actividad laríngea. El centro ajna
comienza a activarse produciendo personalidades integradas y creadoras. Esta
etapa es característica de la actual raza aria.
4.
El despertar del centro cardíaco y la trasferencia
de la energía del plexo solar a dicho centro, trae la formación de grupos y
permite introducir un sentido nuevo y más pleno de energía espiritual. Entonces
el énfasis pasa a esos contactos de percepción que revelan el reino de Dios, y
el quinto reino de la naturaleza llega a ser activamente creador en la tierra.
Esta será la característica de la conciencia de la próxima gran raza.
5.
El despertar del centro coronario, con el
consiguiente despertar del fuego kundalini en la base de la columna vertebral.
Esto lleva a la integración final del alma y el cuerpo, y a la aparición, en la
tierra, de una humanidad perfecta, que expresará la naturaleza de la última
raza.
No olviden que siempre hay quienes expresan la característica de uno de
estos distintos estados de conciencia. Muy pocos en la tierra, en la actualidad,
son capaces de expresar un estado inferior de tan relativo desarrollo como el
de la conciencia lemuriana. Son pocos también, en el otro extremo del Camino, los que expresan la perfección
divina; entre estos dos extremos se encuentran todos los grados posibles de
desarrollo y desenvolvimiento.
El hombre es, por lo tanto (desde el punto de vista de la expresión de la
fuerza), un conglomerado de energías antagónicas y un activo centro de fuerzas
en movimiento, que cambia constantemente su enfoque y contiene además numerosas
corrientes de energía que presentan una confusa variedad de interrelación
activa, interpenetración, lucha interna e interdependencia, hasta el momento en
que las fuerzas de la personalidad (símbolo de la divina multiplicidad) son
subyugadas o “aplacadas” por el alma dominante. Esto es lo que lealmente se
quiere significar al emplear la palabra alineamiento,
que es el resultado de:
1.
El control que ejerce el alma sobre la
personalidad.
2.
El descenso de la energía del alma al cerebro, por
conducto de los cuerpos mental y emocional, produciendo así la subyugación de
la naturaleza inferior, el despertamiento de la conciencia cerebral a la
percepción del alma, y un nuevo alineamiento de los cuerpos.
3.
El correcto ordenamiento, de acuerdo al tipo de
rayo, de las energías que animan y despiertan dinámicamente los centros a la
actividad. Esto conduce eventualmente a que se efectúe un alineamiento directo
de los centros de la columna vertebral, para que la energía del alma pueda
ascender y descender a través de los centros desde el centre rector de la
cabeza. Mientras se perfecciona este proceso a fin de que controle el alma (el
período de tiempo, desde el punto de vista de la conciencia limitadora de la
personalidad, es muy extenso), el tipo de rayo al cual pertenecen los vehículos
aparece constantemente, y el rayo de la personalidad comienza a controlar la
vida; finalmente, el rayo del alma empieza a dominar al de la personalidad y a
subyugar su actividad.
Con el tiempo, el rayo monádico asume el control, absorbiendo en sí mismo
el rayo de la personalidad y el del alma (en la tercera y quinta iniciaciones)
y así definitivamente se subyuga la cualidad y “permanece sólo Aquel Que Es”.
Ahora me ocuparé de la coordinación de la personalidad y de las tres
técnicas mencionadas previamente, las técnicas de integración, fusión y
dualidad. Luego consideraré algunos de los problemas que tiene que enfrentar
la sicología, provenientes de los cambios efectuados en la conciencia, de la
intensificación de la recepción de energías a través de los centros y de la
afluencia del poder del alma. Esto nos llevará a un punto de este Tratado, en
que se habrán considerado en cierta medida los rayos y el ser humano, y donde
oportuna y ventajosamente podremos ocuparnos del tercer punto que corresponde
al Rayo de la Personalidad, cuyo tratamiento estamos finalizando. Su estudio
concierne a la educación, al entrenamiento sicológico de aspirantes y
discípulos y a las tendencias que surgen de la nueva sicología esotérica.
2.
LA COORDINACIÓN DE LA PERSONALIDAD
Consideramos, aunque superficialmente, el hecho de que el ego se apropia
de las formas mediante las cuales puede expresarse en los distintos niveles de
manifestación divina. Se ha observado que tales formas, a su debido tiempo,
personifican la voluntad y el propósito de su interno Morador divino Este
Morador interno es el alma. A medida que el ciclo evolutivo sigue su curso
tienen lugar tres desarrollos:
1.
Las formas a través de las cuales ella se expresa,
se desarrollan poco a poco como resultado de:
a.
Encarnaciones sucesivas.
b.
El impulso y la consiguiente actividad del deseo.
c.
La interpretación de la experiencia que se
intensifica y llega a ser más correcta y adecuada a medida que pasa el tiempo.
2.
El yo interno, identificado con la naturaleza
forma:
a.
Llega a ser poco a poco consciente y, en
consecuencia, inteligentemente activo en los tres mundos de la evolución
humana.
b.
Cambia su foco de atención sucesivamente de un
cuerpo a otro, pasando conscientemente a estados cada vez más elevados de
conciencia, hasta que el Sendero de Persecución se convierte en el Sendero de
Retorno, y el deseo de identificarse con la forma se convierte en aspiración
por lograr la autoconciencia. Más tarde se obtiene la identificación con el Yo
en su propio nivel de conciencia.
c.
Se reorienta, y así en sentido oculto “abandona lo
que hasta entonces le parecía deseable y aspira alcanzar aquello que hasta
entonces no había percibido”.
3.
En el proceso evolutivo el aspirante pasa por una
etapa intermedia en que la “divina atracción” reemplaza a la atracción que
ejercen los tres mundos; esta etapa se desarrolla en cinco partes:
a.
El período en que se da cuenta de la dualidad y de
la falta de control.
b.
El período en que se afirma el autocontrol
mediante el siguiente proceso:
1.
La descentralización.
2.
La comprensión de la tarea que debe realizar.
3.
La investigación, por el divino Observador,
respecto a la naturaleza de la vida de la forma.
4.
La divina expresión, comprensivamente aplicada,
por medio de la forma.
c.
El período en que tiene Jugar el alineamiento y
(mediante la comprensión y la práctica) la forma se subordina gradualmente a
los requisitos del Yo, comenzando a trabajar al unísono con éste.
d.
El período en que las formas se van alineando a
intervalos cada vez más frecuentes, son:
1.
integradas en una personalidad activa y
funcionante;
2.
arrastradas por el poder de su vida personal
dominante o integrada;
3.
controladas gradualmente por el Yo y fusionadas en
un instrumento para servir eficientemente al mundo; 4. unificadas, en intención
y propósito, con el alma.
e.
El período en que el rayo de la personalidad y el
del alma se fusionan en una sola energía, y el rayo de la personalidad se
convierte en una cualidad del alma, complementario del rayo del alma,
posibilitando el desarrollo del propósito del alma en los tres mundos.
Así es como progresamos, y de este modo forma y conciencia, apariencia y
cualidad, se unen y se alcanza la unidad divina, dando fin a la dualidad
sentida hasta entonces, que ha obstaculizado al aspirante.
Dos puntos de este tema justifican su estudio. Uno abarca el proceso del
pasado ciclo evolutivo que durante su transcurso ha llevado al aspirante a
presentir la dualidad, la consiguiente lucha y la apenas lograda reorientación
hacia la realidad. Este período, para los propósitos actuales, ha sido
adecuadamente descrito por las ciencias exotérica y esotérica. El otro es el
período de perfección final, alcanzado como resultado del esfuerzo. Un período
ha quedado muy atrás y la humanidad inteligente ha avanzado mucho hacia el
período de comprensión; el otro pertenece al futuro -nos limitaremos a estudiar
la tarea del aspirante al reorientarse en el Sendero de Probación, a medida que
va percibiendo acrecentadamente el mundo de los valores superiores y la
existencia del Reino de Dios. En este sendero presiente su dualidad en forma
casi angustiosa y comienza a ansiar la unidad. Tal es la tarea que debe
realizar hoy un vasto número de aspirantes mundiales. El deseo por esta
reorientación es tal, que ha producido la actual perturbación mundial, y es
fuente espiritual de la causa específica de los conflictos ideológicos que hoy
se desarrollan en todos los países.
Ahora entraremos a analizar el trabajo de los discípulos del mundo que,
habiéndose esforzado por lograr la reorientación deseada, han aprendido que la
necesidad fundamental es integrar la personalidad y establecer contacto o
fusión con el Yo, el ego o alma. Sería conveniente tener presente estas tres
etapas, pues la mayoría de los problemas sicológicos modernos se deben a:
1.
Los procesos de reorientación con los
consiguientes trastornos y desórdenes de la personalidad.
2.
El proceso de integración que se desarrolla en la
naturaleza inferior de la humanidad inteligente, conduciendo inevitablemente a
la dualidad y al conflicto.
3.
La fusión consciente
de la personalidad y el alma, con sus efectos fisiológicos y personales,
produciendo los problemas y dilemas sicológicos del aspirante y del discípulo
muy evolucionado. En esta etapa se acrecienta el así llamado “mal de los místicos”.
Trataremos también, aunque muy brevemente, los esfuerzos que realiza el
iniciado a medida que trabaja por medio de y con el mecanismo subyugado de la
personalidad para servir al Plan. El iniciado a su vez -utilizando el alma y el
cuerpo en forma unida y alineada- se va dando cuenta gradualmente de una
síntesis aún más elevada, Después de la tercera iniciación emprende un
renovado esfuerzo para producir una fusión e integración más incluyente -esta
vez con la mónada o el aspecto vida. Sobre esta última etapa poco puede decirse
que sea de valor. La enseñanza que sería ininteligible para un iniciado de
tercer grado, resultaría inútil e incomprensible hasta para el discípulo
altamente integrado e inteligente, especialmente cuando tal enseñanza es necesario
darla por medio de símbolos muy abstractos y complicados, que requieren un
cuidadoso análisis e interpretación. Ninguna de estas enseñanzas superiores se
imparte por medio de palabras, habladas o escritas.
a.
SIETE TÉCNICAS DE INTEGRACIÓN
Consideraremos ahora las siete técnicas de integración, recordando que
trataremos la integración de la
triple naturaleza inferior en una personalidad activa y consciente, antes de fusionarse en una unidad con el alma.
Debemos recordar que tratamos aquí el aspecto conciencia de la manifestación y
su captación y la valorización del propósito y de la verdad. Tendemos siempre a
pensar en la forma y en la actividad de la forma; es necesario repetir una y
otra vez la necesidad de pensar en términos de conciencia y percepción, que
conducen a una comprensión eventual. Cuando se captan el propósito y la verdad,
se ponen en conflicto directo la voluntad de la personalidad (el individuo
separatista regido por la mente concreta y analítica) y la voluntad del alma,
que constituye la voluntad de la Jerarquía de Almas, el Reino de Dios. En el
cuarto reino o humano, el factor que controla es el deseo, que se convierte en
aspiración. En el quinto reino, el espiritual, el factor que controla es el
propósito divino o la voluntad de Dios. Entonces hallamos que este propósito,
libre de lo que llamamos deseo, está motivado por el amor, expresado por la
devoción y el servicio y llevado a su plena expresión en el plano físico.
Lógicamente como podrá suponerse, existe una técnica para cada uno de los
siete rayos. El rayo del ego o alma, adormecido en las primeras etapas dentro
de la forma, aplica ocultamente estos métodos de integración. El alma es
esencialmente el factor integrador y se manifiesta, en las primeras e
inconscientes etapas, como el poder coherente del principio vida que mantiene
unidas las formas en encarnación. En etapas posteriores y conscientes,
manifiesta su poder aplicando los métodos de controlar y unificar a la
personalidad, métodos que el hombre no puede aplicar ni disponer de ellos hasta
que su personalidad se haya integrado. Con frecuencia esto se olvida, aunque
los hombres reclaman los derechos que otorga el discipulado y los poderes que
confiere la iniciación antes de llegar a ser una personalidad integrada. Esto
ha conducido al desastre, desacreditando toda la cuestión del discipulado y de
la iniciación.
Resulta difícil explicar en forma comprensible y fácil la naturaleza y el
propósito de estas técnicas; sólo es posible indicar las técnicas de los siete
rayos a medida que se aplican a los cuerpos del hombre inferior cuando se
alinean rápidamente. Para mayor claridad y comprensión de su significado,
dividiremos este tema en dos partes. Primero, la técnica que pertenece al
aspecto de primer rayo y se aplica a la naturaleza forma, trayendo destrucción
mediante la cristalización. Esto trae la “muerte de la forma” para que pueda
“resucitar y vivir nuevamente”. Segundo, la técnica que pertenece al aspecto de
segundo rayo trae la reconstrucción, reabsorción y reconocimiento de la forma
mediante la luz que se proyecta alrededor, en y sobre la personalidad. En esa
luz el hombre ve la Luz y, oportunamente, se convierte en un portador de luz.
Lo que diré respecto a cada rayo y al trabajo que cada uno de ellos
realizan para integrar las personalidades de quienes pertenecen a ellos, lo
impartiré por medio de una fórmula de integración. La clasificaré en dos
partes, las cuales tratarán esos procesos que, en tiempo y espacio, producen la
integración de la personalidad.
Las palabras que describen el proceso en cada caso son: Alineamiento, Crisis, Luz, Revelación e Integración. Bajo el encabezamiento de
cada rayo tenemos:
1.
La fórmula de integración.
2.
La dual aplicación de la destrucción y de la
reconstrucción, con una breve indicación del proceso y del resultado.
3.
La etapa final del proceso donde el hombre
a.
alinea
los tres cuerpos;
b.
pasa por una crisis
de evocación, que según el Baghavad Gita, se “manifiesta por el poder
mágico del alma”;
c.
entra en una faz de la luz, donde el hombre ve claramente el paso siguiente a dar;
d.
recibe la revelación
del Plan y de lo que debe hacer en conexión con éste;
e.
integra
los tres cuerpos en un todo sintético, estando, por lo
tanto, preparado para aplicar la Técnica de la Fusión apropiada a su tipo de
rayo.
Esto nos conduce al segundo punto, que concierne a la Técnica de la Fusión y a la entrada en
actividad del rayo de la personalidad.
¿ Que significa el término Integración?
Tendemos a pronunciar palabras superficiales en forma irreflexiva e inexacta,
pero debido a que tratamos el desarrollo que va prevaleciendo acrecentadamente
en el campo humano, sería de valor que lo definiera brevemente y tratara de
hacerles comprender una o dos de sus principales implicaciones. La integración
debe considerarse como un paso esencial antes de pasar (en plena conciencia
vigílica) al quinto reino o espiritual. Consideramos al cuerpo físico como un
conjunto activo de órganos físicos, que tiene cada uno su propios deberes y
propósito y cuando están combinados y actúan el unísono constituyen un
organismo viviente. Muchas partes forman un todo, funcionando bajo la dirección
del Pensador consciente e inteligente, el alma, en lo que al hombre respecta.
Al mismo tiempo esta forma consciente va llegando paulatinamente a un punto en
que es deseable integrarla en un todo mayor, lo que finalmente se logra también
en la conciencia vigílica. Este proceso de asimilación consciente se lleva a
cabo progresivamente, integrando gradualmente la parte, desde la familia, la
nación, el orden social, la civilización actual, el mundo de las naciones y por
último la humanidad misma. Por lo tanto, esta integración es de naturaleza
física y también una actitud mental. La conciencia del hombre se despierta
gradualmente para que reconozca esta relación de la parte con el todo, y la
implícita interrelación de todas las partes dentro de la totalidad.
El hombre que ha llegado a ser plenamente consciente de los distintos
aspectos de su naturaleza emocional, mental y egoica, se da cuenta ante todo
que él es una personalidad. Integra sus diversos cuerpos con sus diferentes
estados de conciencia en una activa realidad. Entonces llega a ser una
personalidad definida y ha pasado un importante jalón en el Sendero de Retorno.
Éste es el primer gran paso. El proceso evolutivo inevitablemente producirá
este acontecimiento fenoménico en todos los seres humanos, pero puede
producirse (y hoy sucede en forma acrecentada) si se dedica mentalmente a
planear la tarea y a considerar inteligentemente la relación entre la parte y
el todo. Se verá así que la personalidad, estrictamente egoísta y material,
llegará con el tiempo a esa situación en que el hombre será consciente de la
actividad y el poder integrado, porque habrá:
1.
Desarrollado e integrado en un todo sus propias
partes separadas.
2.
Estudiado y utilizado su medio ambiente, o ese
todo del cual su personalidad es sólo una parte, de tal modo que contribuirá a
lograr su deseo y triunfo y llegará a destacarse. Al lograrlo habrá hecho
necesariamente una contribución vital al todo, a fin de evocar su poder
integrador. Sin embargo, por ser su móvil puramente egoísta y su objetivo
materialista, sólo podrá conducirlo hasta cierta distancia en el sendero de
la integración superior.
El hombre altruista, orientado espiritualmente, también integra los
diversos aspectos de sí mismo en un todo funcionante; pero el foco de su
actividad consiste en contribuir no
en adquirir, y mediante la actuación de la ley superior, la Ley del Servicio,
se integrará en la civilización prevaleciente, no sólo como un ser humano sino
también en ese más amplio y más incluyente mundo de actividad consciente
denominado Reino de Dios.
La humanidad progresa de una realizada integración tras otra; sin embargo
la integración básica del hombre se logra en el reino de la conciencia. Este
enunciado es importante. Podría decirse, hablando superficial y generalmente,
que:
1.
En la época de Lemuria, la humanidad logró la
integración del cuerpo vital o etérico, con el cuerpo físico.
2.
En la época Atlante, la humanidad agregó otra
parte a la síntesis ya alcanzada, la naturaleza astral, y el hombre síquico
vino definitivamente a la existencia. Vivía y al mismo tiempo era sensible y
respondía a su medio ambiente en un sentido más amplio y específico.
3.
Hoy, en nuestra raza Aria, la humanidad está
abocada a la tarea de agregar otro aspecto, el de la mente. A las cualidades de
vivencia y sensibilidad alcanzadas el hombre va agregando rápidamente la razón,
la percepción mental y otras cualidades de la mente y de la vida mental.
4.
La humanidad evolucionada que se halla en el
Sendero de Probación está fusionando esos tres aspectos divinos en un todo
denominado personalidad. Millares de individuos recorren hoy ese Sendero y
actúan, sienten y piensan, simultáneamente, convirtiendo estas funciones en una
sola actividad, síntesis de la personalidad que se logra en el Sendero del
Discipulado, bajo la dirección de la entidad que mora internamente, el hombre
espiritual. Esta integración significa alineamiento y -una vez realizado- pasa
eventualmente por un proceso de reorientación, el cual le revela, mientras va
cambiando lentamente su orientación, el Todo aún mayor, la humanidad. Más
tarde en el Sendero de Iniciación aparecerá ante su visión el Todo, del cual la humanidad misma es
solo una expresión. Éste es el mundo subjetivo de la realidad, en el cual comenzarnos
a entrar en forma definida, a medida que nos hacernos miembros del Reino de
Dios.
5.
En el Sendero de Probación, el hombre empieza a
servir conscientemente a la humanidad aunque lo hace únicamente durante las
últimas etapas a través de su personalidad integrada, y de esta manera la
conciencia de un todo mayor y más amplio reemplaza gradualmente a su conciencia
individual y separatista. Sabe que él es sólo una parte.
6.
En el Sendero del Discipulado el proceso de
integrarse al Reino de Dios, el Reino de las Almas, continúa hasta recibir la
tercera iniciación.
Estas distintas integraciones se desarrollan mediante cierto tipo de
actividad definida. Primero, tenemos el servicio que presta la personalidad
egoísta y separatista, cuando el hombre sacrifica muchas cosas para satisfacer
su propio deseo. Luego viene la etapa en que se sirve a la humanidad, y
finalmente el servicio que se presta al Plan. Sin embargo, la integración de la
cual nos ocuparemos principalmente al estudiar las siete Técnicas de Integración, será la de la personalidad a medida que
se integra al todo, del cual es parte, mediante el servicio que presta a la
raza y al plan. Téngase en cuenta que estas técnicas de rayo son impuestas por el alma. a. la personalidad
después que ella se ha integrado parcialmente en una unidad funcionante y,
en consecuencia, comienza a responder ligeramente al alma, o Inteligencia
rectora.
Primer Rayo:
“El
amor al poder debe prevalecer, pero también deben rechazarse
esas formas que no tienen poder.
“La
palabra surge del Alma y llega a la forma: ‘Levántate, ve hacia
la vida, alcanza la meta. Para ti no debe haber un círculo sino Una línea’.
“Prepara la forma. Deja que los ojos miren
adelante, no hacia los lados. Deja que los oídos se cierren a todas las voces
externas y que las manos se crispen, y mantén también el cuerpo firme y la
mente alerta. La emoción no se emplea para desarrollar el Plan. El amor lo
reemplaza.
“El símbolo del punto movible de luz aparece sobre
la frente. La tónica de la Vida, aún no emitida, se oye nítidamente: ‘Entro a
ejercer poder. Yo soy el Uno. Somos una unidad
en poder y todo es para poder y gloria del Uno’.”
Tal el canon del pensamiento y el proceso de la vida del hombre que
pertenece al primer rayo, que trata ante todo de controlar su personalidad y
luego dominar su medio ambiente. Su progreso reside “en el control obtenido, en
ser controlado y, luego, en controlar nuevamente”. Al principio su móvil es una
realización egoísta y separatista; luego debe compensar el fracaso. Entonces
tiene lugar una realización superior, como resultado del servicio rendido al
Plan, hasta que llega el momento en que Dios le confíe al hombre de primer rayo
la tarea del Ángel Destructor -el Ángel que trae vida mediante la destrucción
de la forma. Dichas personalidades integradas son al principio despiadadas,
egoístas, ambiciosas, autocentradas, crueles, obstinadas, implacables,
indesviables y se dan cuenta de las implicaciones, de las significaciones y de
los resultados de la acción; pero al mismo tiempo son inconmovibles e
indesviables para llevar adelante sus propósitos. Destruyen y derriban, a fin
de elevarse a mayores alturas sobre los escombros de lo que han destruido. Se
elevan, pisotean a otros hombres y también el destino de las personas
insignificantes. Integran lo que los circunda y lo convierten en instrumento de
su voluntad, siguiendo adelante implacablemente de acuerdo a sus propias
decisiones. Se verá que este tipo de hombre expresa dichas cualidades en todos
los sectores de la vida y campos de actividad y constituye una fuerza
destructora en su hogar, sus empresas o su nación.
Esto es posible porque el primer rayo ha integrado en esta etapa los
vehículos de la personalidad y ha logrado controlarlos simultáneamente. El
hombre actúa como un todo.
Este procedimiento y método de trabajo lo conduce con el tiempo a una etapa. de crisis, crisis basada en
el hecho inalterable de su ser, o naturaleza esencialmente divina, que no puede
sentirse satisfecha con el poder adquirido en un sentido personal y en el mundo
material. El poder egoístamente empleado agota a quien lo utiliza y evoca el
despliegue de poderes que le son antagónicos; así se lo destruye porque él ha
destruido, se lo separa de sus semejantes, porque es de naturaleza retraída y
separatista y está solo porque ha exclamado: “No aceptaré compañía, soy el uno
solitario”.
Esta crisis de evocación lo conduce a un cambio interno que implica un
cambio en su dirección, cambio de método y cambio de actitud. Estos tres
cambios se describen en El Antiguo Comentario
(donde se exponen estas técnicas) en los siguientes términos:
“Quien sigue una sola línea vuelve por ese camino. Retorna al
centro de su vida y allí espera. Extiende sus brazos y exclama: No puedo
sostenerme ni caminar solo. En esa posición se forma una cruz, y en esa cruz
ocupa su lugar -con otros.”
El cambio de dirección lo hace volver al centro de su ser, el corazón;
tiene lugar el cambio de método, porque en vez de ir adelante en línea recta
espera pacientemente y trata de ser sensible. El cambio de actitud puede
observarse porque tiende sus brazos a sus semejantes -el todo mayor- y así
llega a ser incluyente.
Permaneciendo silencioso en el centro, buscando en sí mismo la respuesta
a su medio ambiente, pierde de vista al yo, y la luz irrumpe en él. Es como si
se corriera un velo. En esta luz se le revela primero la espantosa visión de lo
que ha destruido. Entonces queda sujeto a lo que esotéricamente se denomina “la
luz que sacude”. Lenta y laboriosamente y utilizando todo el poder de su
personalidad alineada, demanda, en su desesperación, el poder de. su alma y se
dedica exclusivamente a reconstruir lo que ha destruido. En esta
reconstrucción erige toda la estructura a un nivel más elevado y no alcanzado
hasta entonces. esta es la tarea de los destructores, de quienes trabajan con
las civilizaciones y en quienes se puede confiar que actuarán de acuerdo al
Plan como agentes destructores.
Resulta interesante observar que cuando se ha llegado a esta etapa (la de
reconstruir, tal como la entiende el hombre de primer rayo) pasará generalmente
por cuatro encarnaciones, en las cuales será “el hombre que se halla en el
centro”, punto focal de poder inamovible. Es consciente del poder adquirido
mientras actuaba como destructor egoísta, pero es también consciente de su frustración
y futilidad. Luego pasa por una vida en la que empieza a reorganizarse a sí
mismo para emprender un tipo distinto de actividad; en estos casos poseerá una
personalidad de tercero o séptimo rayo. En la tercera encarnación empieza a
reconstruir, trabajando por medio de una personalidad de segundo rayo, hasta
que en la cuarta vida puede actuar sin peligro mediante una personalidad de
primer rayo sin perder su equilibrio espiritual, si puede emplearse esta frase.
Mediante este tipo de persona1idad puede manifestar su alma de primer rayo.
porque el discípulo ha “recobrado el sentimiento, logrado la emoción divina y
colmado de amor su corazón expectante”. En dichos casos el cuerpo astral
pertenece por lo general al segundo rayo, el cuerpo mental al cuarto y el
cuerpo físico al sexto. Esto tiende, naturalmente, a equilibrar o contrarrestar
la intensidad de la vibraciones del primer rayo al cual pertenecen la
personalidad y el alma. Durante la tercera vida de reorientación recibe la
recompensa por haber vencido su egoísmo, entonces se le revelan aspectos del
Plan.
Segundo Rayo:
“‘Nuevamente permanezco; un punto dentro de un
círculo y no obstante, soy yo mismo’.
“Debe prevalecer el amor por el amor mismo, no el amor de ser amado. Debe predominar el
poder de atraer; pero este poder debe algún día dejar de penetrar en los mundos
de la forma. Primer paso que debe darse hacia una búsqueda más profunda.
“La palabra surge
del alma y llega a la forma: ‘Libérate de todo lo que te circunda, pues nada
contiene para ti, mírame a Mi. Soy el Uno que construye, sostiene y te impele
hacia adelante y hacia arriba. Mírame con ojos de amor y busca el sendero que
conduce desde el círculo externo hasta el punto. Yo, en el punto, sostengo. Yo,
en el punto, atraigo. Yo, en el punto, dirijo, elijo y domino. Yo, en el punto,
amo a todos, atrayéndolos al centro y marchando adelante con los puntos que
avanzan hacia el gran Centro donde permanece el punto UNO. ¿Qué significa esta Palabra?’”
Con referencia al segundo rayo es conveniente recordar que todos los
rayos sólo son subrayos del segundo rayo de Amor-Sabiduría. El Uno en el
centro, el Cual es el “punto dentro del círculo” de manifestación, posee tres
cualidades principales: vida o actividad de la forma, amor y poder de
abstracción. Estas dos últimas cualidades de la Deidad nos conciernen en estas
fórmulas y (respecto al segundo rayo) surgen las dualidades de atracción y de
abstracción, ambas latentes y capaces de desarrollar una actividad perfecta en
su propia esfera.
Llega un momento en la vida del aspirante en que comienza a considerar
con asombro la significación de esa común actitud de no hallar satisfacción en
las cosas familiares, ni atraerle la antigua vida en que deseaba las bien
conocidas formas de existencia y de expresión. El tirón o poder atractivo del Uno que está en el centro (el verdadero
Yo) también fracasa. Aún no se ha familiarizado con ese llamado. El aspirante
queda insatisfecho, con un sentido cada vez más profundo de futilidad y
vaciedad “pendiente en la periferia” del “divino círculo infranqueable” que él
mismo ha establecido. Cuando se halla en tal punto y situación debe reflexionar
sobre dicha fórmula y utilizarla.
Aquí podría intercalarse la pregunta, ¿cuál debe ser entonces el
procedimiento y cuál su correcto empleo? Respecto a esto no es posible entrar
en detalles, excepto indicar que todas las prácticas de meditación, vinculadas
al sistema de Raja Yoga, tienen por objeto llevar al aspirante a un punto de
tan intenso enfoque interno y alerta desapego mental, que estará en condiciones
de poder emplear estas fórmulas con comprensión, de acuerdo a su tipo de rayo,
con eficacia y poder. Su meditación le ha producido el necesario alineamiento.
Por lo tanto, se ha establecido un camino o línea directa (hablando
simbólicamente) entre el hombre pensador, meditativo y reflexivo, que se halla
en la periferia de influencia del alma, y el alma misma, el Uno que está en el
centro. La crisis de evocación tiene lugar cuando la línea de contacto, el
antakarana, se ha establecido y reconocido, produciendo una crisis de intensa
actividad, donde el hombre, en sentido oculto, “se aparta del punto más lejano
de la periferia externa de la vida y se dirige terminantemente al Punto
central”. Así lo expone El Antiguo
Comentario a menudo citado en estas páginas.
Sólo se pueden exponer estas ideas en forma simbólica, dejando que los
misterios del alma sean captados por aquellos cuya influencia del alma llega a
esa periferia, reconociéndola por lo que
es. La crisis persiste generalmente durante largo tiempo, y se extiende aún
más en el caso del aspirante que está en la línea de actividad de primer rayo.
Sin embargo, una vez que el aspirante de segundo rayo ha comprendido y
aprovechado la oportunidad y puede ver ante sí la línea que se extiende entre
él y el centro, entonces “la luz irrumpe”.
Este período de crisis presenta un problema importante a los aspirantes avanzados
de hoy, que evoca en consecuencia el interés de los siquíatras y sicólogos. En
vez de tratar la dificultad como síntoma de progreso, como indicación de una
etapa relativamente elevada en la escala evolutiva, y una razón para sentirse
alentado, se la considera como una enfermedad de la mente y de la personalidad.
En lugar de considerarla como una condición que merece ser explicada y
comprendida, aunque no implique verdadera preocupación, se intenta obviar la
dificultad eliminándola en vez de solucionarla, con lo cual, aunque la
personalidad puede aliviarse temporariamente, el trabajo del alma queda
paralizado y demorado durante ese ciclo particular de vida. Sobre este problema
nos ocuparemos más adelante.
La luz revela, y la etapa de
revelación le sigue. Esta luz en el camino produce visión y la visión se
manifiesta como una:
1.
Visión de los defectos, ante todo. La luz revela
al hombre, a sí mismo, tal como es, o como el alma ve a la personalidad.
2.
Visión del próximo paso a dar, que, una vez, dado,
indica el procedimiento a seguir.
3.
Visión que descubre a quienes recorren el mismo
camino.
4.
Vislumbre de “el Ángel de la Guarda”, tenue
reflejo del Ángel de la Presencia o Ángel Solar, que acompaña a cada ser humano
desde el nacimiento hasta la muerte y contiene toda la luz que el hombre, en un
momento dado en el sendero de evolución, puede utilizar y expresar.
5.
Vislumbre fugaz (en momentos raros y elevados) del
Ángel de la Presencia.
6.
Vislumbre del Maestro -en ciertos momentos y
cuando se considera necesario- que pertenece al rayo grupal del hombre. Esto
generalmente se clasifica en dos tipos de experiencias y causas:
a.
En las primeras etapas y mientras está dominado
por la ilusión y el espejismo hace contacto con una visión astral, o forma
ilusoria en los planos de la ilusión y del espejismo. Por lo tanto esto no
constituye una vislumbre del Maestro, sino su símbolo astral, o la forma
construida por sus discípulos y seguidores consagrados.
b.
Se establece contacto con el Maestro Mismo. Esto
tiene lugar cuando el discípulo ha efectuado la necesaria integración de la
triple naturaleza inferior.
En el momento de la “integración como resultado de la revelación” se
produce la fusión del rayo de la personalidad con el rayo del ego. Esto lo
consideraremos más adelante; pero aquí mencionaré un hecho que no se hizo
resaltar suficientemente ni se ha dilucidado hasta ahora: que el rayo de la personalidad es siempre un subrayo del rayo egoico, así
como los siete rayos mayores de nuestro sistema solar constituyen los siete
subrayos del rayo cósmico de Amor-Sabiduría, o los siete planos de nuestro
sistema son los siete subplanos del plano físico cósmico. Supongamos, por
ejemplo, que el rayo egoico de un hombre pertenece al tercer rayo de
inteligencia activa o de adaptabilidad, y que el rayo de su personalidad
corresponde al segundo rayo de amor-sabiduría. Este rayo de la personalidad es
e segundo subrayo del tercer rayo de inteligencia activa. Además pueden
agregarse los siguientes rayos que rigen los tres vehículos de la personalidad:
{INCLUIR GRAFICO}
Hay un punto de valor que deben recordar y tratar de comprender los
verdaderos estudiantes. Reflexionen al respecto porque se explica por sí mismo
y una comprensión de ello hará posible resolver los problemas de:
1.
El alineamiento.
2.
Las líneas de menor resistencia.
3.
Los procesos de sustitución.
4.
La alquimia de transmutación.
5.
Los campos donde se practica:
a.
El servicio.
b.
La evocación.
c.
La vocación.
Se evidenciará el desequilibrio si se estudia el gráfico y el hombre
puede llegar a comprender lo que debe hacer. Un estudio de las dos fórmulas de
los rayos primero y segundo pondrá en claro por qué en la humanidad (y también
en el sistema solar) estos dos rayos mayores están siempre tan íntimamente
asociados, y por qué todas las escuelas esotéricas del mundo son
predominantemente expresiones de ambos rayos. En cierta etapa del sendero los
rayos que rigen al cuerpo mental cambian su enfoque en los rayos primero y
segundo, haciéndolo por conducto del tercer rayo. Este rayo se halla en la misma
posición, respecto a los otros rayos, que el centro plexo solar respecto a los
otros seis centros, pues constituye un gran centro de distribución. El primer
rayo penetra, atraviesa y traza la línea por la cual llega la Luz. El segundo
rayo es el portador de Luz y complementa el trabajo del primero. Un estudio de
la actividad y la colaboración de los Maestros M. y K. H. servirá para aclarar
esto. El trabajo que realizan es indispensable para ambos, así como la vida y
la conciencia son mutuamente indispensables, y sin ellas la forma resultaría
inútil.
Tercer Rayo:
“‘Manejando los hilos de la Vida permanezco
enredado en mí ilusión autocreada. Circundado por la trama que he tejido, no
veo nada más’.
“El amor a
la verdad debe prevalecer. No el amor a mis propios pensamientos o a mis
ideas o formas; debe controlar el amor a los procesos ordenados, no el amor a
mi desenfrenada actividad.
“La palabra surge del alma y va a la forma;
‘aquiétate, aprende a permanecer silencioso, tranquilo y sin temor. Yo en el
Centro Soy.
“Mira arriba en una sola línea y no a lo largo de
las muchas que has tejido en el transcurso de eones. Éstas te mantienen
prisionero. Manténte quieto, no te precipites de un lado a otro, no te dejes engañar
por las formas externas y por aquello que desaparece. Tras las formas se
encuentra el Tejedor, que teje silenciosamente’.”
Este silencio impuesto produce
el verdadero alineamiento. No es el silencio de la meditación sino el de vivir.
El aspirante que pertenece al tercer rayo tiene propensión a malgastar mucha
energía para perpetuar las formas ilusorias de las cuales se rodea
continuamente. ¿ Cómo puede alcanzar su meta si está incesantemente corriendo
de aquí para allá, tejiendo, manipulando, planeando y arreglando? Así no llega
a ninguna parte. Se ocupa continuamente de alcanzar un objetivo distante; se
preocupa de lo que se materializará en un futuro lejano e indefinido y nunca
logra alcanzar el objetivo inmediato. Frecuentemente es la expresión y el
ejemplo de las energías malgastadas. Teje para el futuro, olvidando que lo poco
que ha tejido es una parte insignificante de un gran Todo y que el tiempo puede
intervenir y frustrar -debido al cambio de circunstancias- sus planes
cuidadosamente preparados y los sueños de los primeros años. Por lo tanto el
resultado es futilidad.
A fin de contrarrestarlo, debe permanecer tranquilo en el centro y (por
un tiempo) dejar de tejer; ya no debe crear oportunidades para sí mismo, sino
-enfrentar las que se le presentan (lo cual es algo muy distinto)- dedicándose
a la necesidad que debe satisfacer. Esto es algo muy diferente y pone en
actividad una sicología muy distinta. Cuando puede hacer esto y está dispuesto
a lograr la divina ociosidad (desde el punto de vista de la actitud ilusoria
del tercer rayo) descubrirá que ha logrado súbitamente el alineamiento. Este alineamiento produce, lógicamente, una crisis
que se caracteriza por:
a.
Un estado de profunda angustia, un período de
dificultades y de verdadera preocupación, pues surge en su conciencia la idea
de cuán relativamente inútil es su tejido y sus manipuleos y cuán serio es el
problema que presenta a otros Tejedores.
b.
Un estado que podría definirse como la
determinación de mantenerse en el ser espiritual y comprender la significación
del antiguo aforismo, dado frecuentemente a los aspirantes de tercer rayo:
“Cesa tu quehacer. No entres en el Sendero hasta
que hayas aprendido el arte de permanecer quieto. Observa a la araña, hermano,
que no se enreda en su telaraña como te enredas tú en la tuya”.
Esta crisis trae comprensión, la cual como muchos sabrán, es un aspecto
de la luz. El aspirante entonces
empieza poco a poco a trabajar con el Plan tal como es, y no como cree que es.
A medida que trabaja le llega la revelación
y ve con claridad lo que tiene que hacer. Por lo general implica, ante
todo, desenredarse y liberarse de sus propias ideas, proceso que toma mucho
tiempo y puede ser comparable al tiempo que pierde en construir el milenario
espejismo. El aspirante que pertenece al tercer rayo aprende con más lentitud
que el de segundo rayo, así como el aspirante de primer rayo aprende con más
rapidez que el de segundo. Sin embargo, cuando ha aprendido a estar quieto y en
silencio, puede llegar a su meta con mayor rapidez. El aspirante de segundo rayo
debe alcanzar el silencio que reina siempre en él corazón de una tormenta o en
el centro de un remolino. El aspirante de tercer rayo debe obtener ese
silencio que es similar a las aguas de un tranquilo estanque, lo cual le es muy
desagradable.
Cuando lo ha aprendido entonces tiene lugar la integración, y está
preparado para desempeñar su parte.
Es interesante observar que el primer resultado del empleo de estas tres
fórmulas puede resumirse en una sola palabra, en bien de la claridad, palabras
que encierran los primeros y más sencillos pasos en el camino de la
unificación. Incluyen los aspectos más simples de la técnica necesaria.
Primer Rayo Inclusión.
Segundo Rayo Centralización.
Tercer Rayo Silencio.
Lo que antecede será suficiente para definir las técnicas de integración
de los tres rayos mayores. Ahora trataremos las fórmulas que encierran las
técnicas de integración de los cuatro rayos menores y observaremos las
posibilidades que éstos pueden presentar. Acentuaremos, respecto a cada uno, las
mismas cinco etapas de la técnica que estamos estudiando:
1.
El Alineamiento.
2.
La Crisis de Evocación.
3.
La Luz.
4.
La Revelación.
5.
La Integración.
Al mismo tiempo debemos tener presente que el alineamiento que tratamos
corresponde a una forma de expresión, y esto se alcanza mediante la disciplina,
la meditación y el servicio. Estas técnicas de integración se refieren, sin
embargo, al establecimiento de la continuidad de conciencia dentro de las
formas alineadas. Por lo tanto, en estos casos comenzaremos con el
alineamiento, pero no terminaremos allí.
Cuarto Rayo:
“‘Me
encuentro a medio camino entre fuerzas opuestas. Anhelo armonía, paz y belleza
como resultado de la unidad. Veo a ambas. Veo nada más que fuerzas opuestas
alineadas, y yo, el uno, permanezco en el centro del círculo. Demando paz. Mi
mente está decidida a lograrla. Busco la unicidad con todos, sin embargo, la
forma divide. Por todos lados enfrento guerra y separatividad. Permanezco solo
y lo estoy. Sé demasiado’.
“El amor por
la unidad y el amor por la paz y la armonía deben predominar. Pero no el
amor basado en el anhelo de alivio y de paz para el yo y la unidad, porque
contiene lo que agrada.
“La palabra va
del alma a la forma. ‘Ambos bandos son uno, no hay guerra, diferencia ni
aislamiento. Las fuerzas bélicas parecen luchar desde el punto en que te
encuentras. Avanza un paso. Ve verdaderamente con el ojo abierto de la visión
interna y descubrirás no dos, sino uno, no la guerra sino la paz, no el
aislamiento sino un corazón que descansa en el centro. Así brillará la belleza
del Señor. La hora ha llegado’.”
Debería recordarse que el cuarto rayo es preeminentemente el rayo de la
cuarta Jerarquía creadora, el reino humano, y tiene por consiguiente, un
vínculo peculiar con las funciones, relaciones y servicio del hombre como grupo
intermediario, grupo de enlace en nuestro planeta. La función de este grupo intermediario consiste en personificar
cierto tipo de energía, la de la unificación, fuerza esencialmente sanadora que
conduce a todas las formas a la perfección final por el poder de la vida
inmanente, con la cual llega a unificarse perfectamente. Esto es producido por
el aspecto alma o conciencia, cualificado por el rayo en cuestión. La relación de la familia humana con el
esquema divino, tal cual existe, pone en estrecha armonía los tres reinos
superiores de nuestro planeta y los tres reinos inferiores de la naturaleza,
sirviendo así como centro de distribución de la energía divina. El servicio que la humanidad debe prestar,
consiste en producir la unidad, la armonía y la belleza de la naturaleza, por
la fusión del alma de todas las formas en una unidad funcionante y relacionada.
Al principio se logra individualmente, luego en forma grupal y, finalmente, se
manifiesta por medio de un reino de la naturaleza. Cuando esto sucede la cuarta
Jerarquía creadora será controlada predominantemente por el cuarto rayo (con
esto quiero significar que la mayoría de sus egos tendrán personalidades de
cuarto rayo, que facilitará la tarea de lograr la fusión) y la conciencia de
sus entes evolucionados funcionará normalmente en el cuarto plano de la energía
búdhica, o la percepción intuitiva.
La comprensión de esto proporcionará el incentivo adecuado para lograr el
alineamiento. Este alineamiento o sentido de unicidad, no es en manera alguna
una realización mística ni lo que pone al místico en armonía con la divinidad. El místico tiene el sentido de dualidad.
No es el sentido de identificación que caracteriza al ocultista, pues en esa
identificación existe la percepción de la individualidad, aunque corresponda a
un individuo que puede fusionarse a voluntad con el todo. Constituye una
conciencia casi indefinible de fusión grupal
con el gran todo y no la fusión individual con el todo. Hasta que esto no
se experimenta, resulta casi imposible comprender, mediante las palabras, su
significación y significado. Es el reflejo,
si puedo expresarlo así, de la conciencia nirvánica; quisiera que
observaran que digo reflejo, no conciencia nirvánica.
Cuando tiene lugar el alineamiento de cuarto rayo y el discípulo se da
cuenta de ello, también se produce una crisis.
La frase “el discípulo se da cuenta de ello” es significativa, pues indica
que esos estados de conciencia pueden existir y el discípulo no percibirlo. Sin embargo, son subjetivos y no pueden
ser aplicados hasta que descienden a la zona del cerebro y son reconocidos por
el discípulo en su conciencia física y vigílica. No tienen beneficio práctico
para el hombre en el plano físico. La crisis precipitada así conduce a una
nueva iluminación cuando se la maneja hábilmente. Dichas crisis se producen
por el encuentro (a veces, el choque) de las fuerzas superiores de la
personalidad y la energía del alma. En consecuencia, no pueden producirse en
una etapa inferior del desarrollo evolutivo, donde las energías de grado
inferior están activas y la personalidad no está integrada, refinada, ni posee
cualidades elevadas. (¿ Es posible emplear la frase “energías de grado
inferior” si todas son divinas? La frase nos da la idea y eso es lo que se
desea). Las fuerzas implicadas en tal crisis son las fuerzas de integración que
actúan en una personalidad de orden muy elevado y poseen necesariamente una
potencia relativamente elevada; la fuerza de la personalidad integrada, puesta
en relación con la energía del alma, siempre produce el tipo de crisis que aquí
se analiza. En consecuencia, constituye un momento o momentos muy difíciles en
la vida del discípulo.
La crisis de cuarto rayo evocada mediante la correcta comprensión y el
correcto empleo de la fórmula de cuarto rayo produce los siguientes y sucesivos
resultados:
1.
El
sentido de aislamiento. En léxico moderno significa que
se produce un complejo de la misma índole del que venció momentáneamente a
Elías. Fue abrumado por la claridad de su visión respecto al problema que lo
enfrentaba y su excepcional respuesta al mismo, y también por el sentido de
soledad que lo atormentaba.
2.
El
sentido de desesperante futilidad. Las fuerzas
alineadas contra el discípulo parecen ser tan grandes que su equipo es
inadecuado y débil.
3.
La determinación de permanecer en el medio, y
aunque no triunfe por lo menos no debe aceptar la derrota, adoptando con
determinación la posición expresada por Pablo en las palabras “Después de haber
realizado todo, permanecer
4.
El
repentino reconocimiento del Guerrero interno, invisible
y omnipotente, que sólo puede iniciar Su verdadero trabajo cuando ha logrado
alinear la personalidad y reconocer la crisis y está presente la voluntad de
vencer. Sería de valor reflexionar sobre esto.
Por lo tanto, cuando se ha alcanzado este estado mental y el discípulo y
el Maestro interno, el soldado y el Guerrero, son conocidos como uno, entonces
tiene lugar lo que se ha denominado en algunos libros antiguos “la irrupción de
la luz de la victoria’-victoria que no inflige derrota a los contendientes,
sino que constituye la triple victoria de ambos contrincantes y del Uno que
está en el centro. Los tres avanzan hacia la perfección. Esto es típico de la
culminación de cuarto rayo, y si este concepto se aplicara con la debida
reflexión al problema del cuarto reino de la naturaleza, la cuarta Jerarquía
creadora, la humanidad misma, inevitablemente se evidenciaría la belleza de la
fraseología y la verdad de la afirmación.
Conjuntamente con el surgimiento de esta luz viene la revelación
expresada tan adecuadamente en las palabras finales de la fórmula del cuarto
rayo. El hombre ve y capta el propósito final de la raza y la meta que tiene
por delante el cuarto reino en la vastedad de la manifestación divina. Sería
también de valor recordar que esta revelación llega a la raza en tres etapas:
1. Individualmente. Cuando
el discípulo “abandona la lucha a fin de detenerse y descubrir así la victoria
que tiene por delante, logrando entonces la unicidad con el enemigo, el
Guerrero y el Uno”.
2.
Grupalmente.
Este acercamiento a la revelación se está desarrollando
ya y produciendo en el mundo momentos de extrema crisis en conexión con el
trabajo del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Su momento crítico reside en
el futuro inmediato.
3.
En
la familia humana, como totalidad. Esta
revelación vendrá a la raza al finalizar la era, de manera que por ahora no nos
ocuparemos de ella. Es esencialmente la revelación de todo el Plan, abarcando los diversos aspectos
del mismo a medida que, ciclo tras ciclo, la raza ha ido captando los aspectos
y las revelaciones menores y ha conseguido, con el tiempo, manifestarlos en
forma concreta. Constituyen la revelación de los propósitos de la Deidad
-propósitos pasados, presentes y futuros- tal como la captan quienes han
desarrollado los aspectos divinos y, en consecuencia, pueden comprenderla.
Esta serie de acontecimientos espirituales o desenvolvimientos de
conciencia, en la vida del individuo y del grupo, producen una integración
definida en los tres niveles de la actividad de la personalidad (mental,
emocional y física). También preparan el terreno para esos procesos de fusión
que amalgamarán los rayos de la personalidad y del alma. Si se aplica este
concepto de integración (llevada a cabo en los tres niveles de los tres mundos
del esfuerzo humano) a las actividades y relaciones grupales, se hallarán
cosas muy interesantes y de valor informativo, en lo que concierne al trabajo
del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Este grupo constituye, si puedo
expresarlo así, un esfuerzo para exteriorizar la personalidad de un grupo de
discípulos relacionado con la Jerarquía. Si reflexionamos sobre esto se
evidenciarán la función y la relación.
Ahora agregaremos a las tres palabras que expresan la fórmula de cada
uno de los tres rayos dados, la palabra que corresponde a este Rayo: Persistencia. En consecuencia, tenemos:
Primer Rayo Inclusión.
Segundo Rayo Centralización.
Tercer Rayo Quietud.
Cuarto Rayo Persistencia.
A medida que cavilamos sobre estas palabras y las tres que se indicarán
más adelante, se aclarará en nuestra conciencia la nota clave que corresponde
hoy a los discípulos del mundo que están en situación de descubrir que sus
personalidades o almas, pertenecen a uno de esos rayos. El empleo de estas
palabras, en conexión con los rayos de la personalidad y su expresión, por
quienes no son discípulos juramentados, puede ser muy indeseable. La personalidad
de tercer rayo, por ejemplo, cuando pone el énfasis sobre la quietud, descubrirá que cae en el
letargo; la personalidad de primer rayo, al tratar de desarrollar la inclusividad puede llegar a extremos y
considerarse un centro incluyente. Éstas son Palabras de Poder cuando las
emplea un discípulo, y debe emplearlas a la luz del alma, de lo contrario
tendrán un efecto extremadamente perjudicial.
Quinto Rayo:
“‘Atraigo hacia mi las vestiduras de mi Dios. Veo
y conozco Su forma. Tomo esas vestiduras una por una. Conozco su forma, su
color, su contorno y su tipo, sus partes componentes, propósitos y usos. Me ha
sorprendido y no veo nada más. Penetro en los misterios de la forma, pero no en
el Misterio. Veo la vestidura de mi
Dios y nada más’.
“Amar
la forma es bueno, pero sólo cuando la forma se conoce por lo que
es, o sea, el ánfora que vela la vida. El amor a la forma nunca debe ocultar la
Vida que está detrás; el Uno que
trajo la forma a la luz del día la conserva para Su uso -el Uno que vive, ama y sirve la forma, el
Uno Que Es.
“La
Palabra surge del alma y llega a la forma: ‘Detrás de esa forma
estoy Yo. ConóceMe. Aprecia, conoce y comprende la naturaleza de los velos de
la vida, pero también conoce al Uno que vive. ConóceMe. No permitas que la
forma de la naturaleza, sus procesos y poderes impidan que busques el Misterio
que te trajo los misterios. Conoce bien la forma, pero déjala alegremente y
búscaMe.
“‘Aparta tu pensamiento de la forma y descúbreMe
esperando bajo los velos de los contornos multifacéticos, los espejismos y las
formas mentales que ocultan mi verdadero Yo. No te engañes. DescúbreMe.
ConóceMe, luego emplea los formas, que no velan ni ocultan al Yo, sino que
permiten a la naturaleza de ese Yo trascender los velos de la Vida, revelando
toda la radiación de Dios, Su poder y magnetismo, y todo lo que hay de forma,
de vida, de belleza y de utilidad. La mente revela al Uno; la mente puede mezclar y fusionar la forma y la vida. Tú eres
el Uno, tú eres la forma, tú eres la mente, sábelo’.”
Esta fórmula de quinto rayo es excesivamente poderosa en esta época y
debería ser utilizada con frecuencia, pero con mucho cuidado por quienes están
en la línea de la energía divina. Posee propiedades integradoras muy poderosas,
pero la persona que la emplea debe tener la precaución de visualizar y mantener
en el ojo de la mente la distribución equitativa, balanceada y equilibrada de
la energía divina, puesta en movimiento por el empleo de esta fórmula de quinto
rayo a fin de que los tres aspectos de la entidad espiritual involucrada -la
mente, el Uno que la emplea (el Yo) y la naturaleza forma- puedan ser
estimulados similarmente. Esta afirmación significa que si toda la fuerza
disponible de la energía del alma se derrama, por ejemplo, sobre la naturaleza
inferior, el hombre natural, puede producir la desintegración de la forma y la
consiguiente inutilidad del hombre para servir. Por otra parte, si toda esta
energía se vierte en el cáliz receptor de la naturaleza astral, puede servir
únicamente para intensificar el espejismo y despertar el fanatismo:
1.
El hombre síquico, físico y astral inferior, debe
recibir una dosis equilibrada de fuerza.
2.
La mente debe recibir su parte de energía
iluminadora.
3.
La tercera dosis de esa energía debe ser retenida
dentro de la periferia de la naturaleza del alma para equilibrar a las otras dos.
Ésta es una
réplica de la experiencia de la Mónada cuando viene a la manifestación, porque
retiene una medida de energía dentro de sí misma y la envía, la cual se arraiga
en ese centro de energía denominado alma. También afluye más energía por conducto
del alma para crear un ser humano -una expresión del alma- en el plano físico,
así como el alma constituye la expresión de la mónada en el plano mental y
ambas son también expresiones de esa sola mónada.
El empleo de esta fórmula produce, con el tiempo, una relación precisa
entre el alma y los diversos aspectos de la forma y también el alineamiento
necesario (considerados ya anteriormente que trae y evoca una crisis, que produce dos crisis menores
en la conciencia de la personalidad:
1.
Aquella en que se logra el equilibrio, o lo que
podría denominarse “un punto de vista equilibrado”, visión equilibrada que
trae muchas dificultades y conduce a lo que podría denominarse “la terminación
de esa vida de gozo y deseo”, experiencia que no es placentera para el
discípulo y lleva a una árida experiencia en la vida y a un sentido de pérdida;
esto demanda a menudo un hábil manejo y con frecuencia mucho tiempo antes de
que el discípulo haya pasado la experiencia.
2.
Esta condición equilibrada en que el no-yo y el
Yo, el aspecto vida y el aspecto forma, se ven como esencialmente son (mediante
la ayuda y el empleo de la facultad discriminadora de la mente), conduce
oportunamente a una crisis de elección y a la tarea principal que debe
desempeñar el discípulo en la vida, la cual consiste en zafarse del
aferramiento a la forma y prepararse consciente, rápida, intencionada y definidamente,
para las grandes expansiones de la iniciación.
Cuando haya terminado esta doble crisis, o lo que ella ha evocado haya
sido manejado correctamente, entonces afluye la luz que conduce a la revelación
de la relación entre la forma y el alma. Ambas se ven como una, algo no logrado
anteriormente, y que su relación es muy distinta de las presentadas
teóricamente por las comunes enseñanzas ocultistas y religiosas. Por lo tanto
se evidenciará que una nueva relación y un nuevo tipo de integración son
posibles y que la cualidad mental del quinto rayo (crítica analítica,
separatista y excesivamente discriminadora puede llegar a ser lo que en la edad
media se llamaba “sentido común”.
Cuando esto tiene lugar, la forma y la vida son ciertamente una unidad, y
el discípulo utiliza la forma a voluntad como instrumento del alma para
desarrollar los planes de Dios, planes unificados con la intención jerárquica.
Tenemos cinco palabras que deben ser estudiadas por los discípulos que
pertenecen a cada
uno
de los cinco rayos:
Primer Rayo Inclusividad.
Segundo Rayo Centralización.
Tercer Rayo Quietud.
Cuarto Rayo Persistencia.
Quinto Rayo Desapego.
Sexto Rayo:
“‘Veo una visión. Satisfago el deseo; estimulo y
nutro su crecimiento. Ofrendo mi vida en el altar del deseo -lo que se ve, lo
que se siente, lo que me atrae, la satisfacción de mi necesidad- la necesidad
de lo material, lo que nutre la emoción, satisface la mente, responde a mi
demanda por la verdad, por el servicio y a mi visión de la meta. Es la visión
que percibo, el sueño que sueño, la verdad que sostengo, la forma activa que
satisface mi necesidad, lo que Capto y comprendo. Mi verdad, mi paz, mi deseo satisfecho, mi sueño, mi visión de la realidad, mi ideal
limitado, mi pensamiento finito de
Dios -por éstos me esfuerzo, lucho y muero’.
“El amor a
la verdad debe existir siempre. Debe satisfacerse el deseo y la aspiración
por alcanzar lo material y lo que asciende hasta la visión de la realidad. Los
hombres deben trabajar para esto, esforzándose a sí mismos e incitando a otros.
Aman la verdad según la interpretan; aman la visión y lo soñado, olvidando que
la verdad está limitada por la mente -estrecha y fija, unilateral, no incluyente-,
y que la visión sólo llega al borde externo del misterio y vela y oculta la
realidad.
“La palabra surge
del alma y llega a la forma: ‘No corras en línea recta’. El sendero que huellas
lleva al círculo externo de la vida de Dios; la línea llega hasta el borde
externo. Permanece en el centro, mira hacia todos lados; no mueras por las
formas externas. No olvides a Dios, que mora detrás de la visión. Ama a tus
semejantes.”
Esto pone de manifiesto, por lo tanto, que el discípulo de sexto rayo
debe realizar ante todo la ardua tarea de desapegarse, de disociarse de su
visión, de su adorada verdad, de sus amados ideales, del concepto que se ha
forjado de si mismo como servidor y discípulo consagrado que sigue a su Maestro
hasta la muerte, si es necesario, esforzándose (por ese mismo amor a la forma)
y obligando a sus semejantes a dedicarse a lo que él ve.
Debe reconocerse que carece de ese amor amplio que posee el discípulo de
segundo rayo, reflejo del amor de Dios. El discípulo de sexto rayo se ocupa
continuamente de si mismo, de su trabajo, su sacrificio, su tarea, sus ideas y sus actividades. Él, el devoto, se pierde en su devoción. Él, el
idealista, es impulsado por su idea. Él, el seguidor, sigue ciegamente a su
Maestro, su ideal elegido, y se pierde en el caos de su aspiración incontrolada
y en el espejismo de sus propios pensamientos. En forma curiosa existe una
estrecha relación entre el tercero y el sexto rayos, así como entre el primero
y el segundo y el segundo y el cuarto. El cuarto, el quinto, el sexto y el
séptimo, no tienen tal relación paralela, uno más uno es igual a dos, dos más
dos es igual a cuatro, tres más tres es igual a seis. Entre estos pares de
rayos afluye una línea especial de energía que merece la atención de los
discípulos que están llegando a ser conscientes de su relación, relación e interacción
que sólo entra en actividad en una etapa relativamente elevada de la evolución.
Por lo tanto, el problema del aspirante de sexto rayo es liberarse de la
esclavitud de la forma (aunque no de ella) y permanecer tranquilamente en el
centro, así como el discípulo de tercer rayo debe aprender a hacerlo,
aprendiendo a obtener amplitud de visión y un correcto sentido de proporción.
Siempre carece de estas dos cualidades, hasta que llega el momento en que se
afirma y se alinea con las visiones, las formas verdaderas y los sueños de la
realidad y descubre que detrás de todas ellas se hallan Dios y sus semejantes.
Sólo entonces se puede confiar en que trabajará con el Plan.
El alineamiento producido por este “modo pacífico de estar quieto”
provoca lógicamente una crisis y es
muy difícil que el aspirante la resuelva. Durante esta crisis le parece que ha
sido desposeído de todo incentivo, móvil, sensación, estima de los demás y
hasta del propósito de la vida. El concepto de “mi verdad, mi maestro, mi idea,
mi modo”, lo abandona y no tiene con que reemplazarlo. Por pertenecer al sexto
rayo y estar, por lo tanto, vinculado al mundo de la vida síquica astral, el
sexto plano, es peculiarmente sensible a sus propias reacciones y a las ideas
de otros, en lo que a él y a sus verdades concierne. Se siente tonto y cree que
los demás piensan que lo es. La crisis es por lo tanto grave, porque tiene que
lograr un completo reajuste del Yo con el yo. Su fanatismo, devoción, su manera
frenética de impulsarse a si mismo y a los demás, sus esfuerzos perdidos y su
falta de comprensión del punto de vista que sostienen otros han desaparecido,
pero todavía nada los ha reemplazado. Lo embarga el sentido de futilidad y el
mundo oscila bajo sus pies. Entonces debe permanecer quieto en el centro, fijar
los ojos en el alma y cesar toda actividad durante un breve período de tiempo,
hasta que irrumpa la luz.
Es interesante observar que cuando el Maestro Jesús estaba en la cruz
experimentó (en una vuelta de la espiral mucho más elevada de lo que le es
posible al discípulo) la máxima culminación de dicha crisis, aunque en Su caso
-por estar sintonizado con Dios y con todos los hijos de Dios- tuvo que sufrir
todos los padecimientos de los discípulos del mundo y toda la agonía que
implica la percepción astral del sufrimiento expresado en las agonizantes
palabras “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”.
Pero al encarar la futilidad y al enfrentarse a sí mismo se entregó a la
vida que está en el centro, y allí se mantuvo equilibrado y quieto y, aunque
alerta, la luz irrumpirá y revelará al discípulo lo que necesita saber. Así
aprende a expresar ese amor incluyente que es su principal requisito y a
abandonar la actitud estrecha y centrada que hasta entonces ha considerado como
amor. Acepta todas las visiones, si sirven para elevar y confortar a sus hermanos;
acepta todas las verdades si son medios de revelación para otras mentes, y
acepta todos los sueños, si pueden servir como incentivo para sus semejantes.
Participa en todo ello, no obstante mantiene su equilibrada posición en el
centro.
Podrá verse por lo tanto que ahora puede tener lugar esta integración
esencial del ente en su grupo.
El problema del discípulo de este rayo se acrecienta grandemente, debido
a que el sexto rayo ha dominado durante muchos siglos y sólo ahora empieza a
desvanecerse. En consecuencia, las formas mentales idealistas y fanáticas,
construidas por los devotos que pertenecen a este rayo son poderosas y
persistentes. El mundo es hoy fanáticamente idealista, siendo una de las causas
de la actual situación mundial. Es difícil para el hombre unilateralmente
devoto liberarse de la influencia prevaleciente, pues la energía así generada
nutre lo que trata de abandonar. Sin embargo, si puede captar el hecho de que
la devoción expresada a través de la personalidad engendra fanatismo, y que el
fanatismo es separatista y frecuentemente cruel, a menudo animado por buenos
ideales, pasando generalmente por alto la realidad inmediata, al correr detrás
de una visión autoengendrada de la verdad habrá llegado a resolver gran parte
de su problema. Si es capaz de comprender que la devoción, cuando se expresa
por medio del alma, es amor, inclusividad y comprensión, aprenderá oportunamente
a liberarse del idealismo de los demás y de sí mismo y a identificarse con el
idealismo de la Jerarquía, que es el desarrollo amoroso del Plan de Dios.
También se liberará del odio, no pondrá intenso énfasis sobre un aspecto o
sector, ni estará limitado por el factor tiempo.
Séptimo Rayo:
“‘Trato de unir a ambos. El plan está en mis
manos. ¿Cómo trabajaré? ¿Dónde pondré el énfasis? Permanece alejado el Uno que Es. A mi alcance está la forma, la
actividad, la sustancia y el deseo. ¿Puedo relacionar y moldear una forma para
Dios? ¿Dónde podré enviar mi pensamiento, mi poder y la palabra que puedo pronunciar?
“Permanezco en el centro, como trabajador en el campo de la magia.
Conozco ciertas reglas, controles mágicos, Palabras de Poder y ciertas fuerzas
que puedo dirigir. ¿Qué debo hacer? Existe peligro. La tarea que he emprendido
no es fácil de realizar, sin embargo amo el poder. Me agrada ver cómo emergen
las formas creadas por mi mente, y cómo realizan su trabajo, cumplen con el
Plan y desaparecen. Puedo crear. Conozco los rituales del Templo del Señor.
¿Cómo debo trabajar?
‘No
ames al trabajo. Deja que el amor al Plan eterno de Dios controle
tu vida, tu mente, tu mano, tu ojo. Trabaja para lograr la unidad del plan y
del propósito que debe descubrir su duradero lugar en la tierra. Trabaja con el
Plan; concéntrate en la parte que te corresponde en esa gran tarea’.
La palabra surge
del alma y llega a la forma: ‘Manténte en el centro del pentagrama trazado en
un lugar elevado de Oriente, dentro de la luz que siempre brilla. Trabaja desde
ese centro iluminado. No abandones el pentagrama. Manténte firme en el medio.
Luego traza una línea entre lo que está afuera y lo que está adentro y ve que
el Plan toma forma’.”
No me es posible ser más explícito. Este grande y poderoso rayo está
entrando en manifestación, trae nueva energía para el hombre y es de naturaleza
tan poderosa que los actuales discípulos deben moverse y trabajar con cuidado.
Literalmente dicho, manejan fuego. Los niños que vienen ahora a la existencia
trabajarán eventualmente con mayor seguridad y más correctamente con estas
nuevas potencias. Mientras tanto hay mucho que hacer y los discípulos de séptimo rayo pueden reflexionar sobre esta
fórmula y tratar de darle su propia interpretación, procurando ante todo
permanecer en Oriente, bajo la protección del pentagrama. Cuando el trabajador
de séptimo rayo se dé cuenta de la tarea que debe desarrollar y valore el hecho
de que el trabajo mágico de crear esas formas en la tierra personificarán al
espíritu de Dios (y en nuestra época particular requiere la construcción de
nuevas formas), cada discípulo de séptimo rayo se considerará a sí mismo como
agente de enlace que permanece en el centro del proceso de construcción,
desempeñando su parte en la tarea. Si se comprende y reflexiona profundamente
sobre esto, traerá como resultado el alineamiento. En cuanto se logre este
alineamiento el discípulo debe recordar que esto significará una enorme
afluencia de poder y de energía, proveniente de los dos puntos alineados y
desde dos direcciones que convergen sobre él, mientras permanece en el punto
medio. Reflexionen profundamente sobre esta verdad, porque tal hecho trae
siempre una crisis de séptimo rayo. Será evidente cuál es esta crisis. Si el
hombre implicado es de mente materialista, egoístamente ambicioso y desamorado,
la energía que afluirá estimulará la naturaleza de la personalidad y luchará
inmediata y furiosamente con todo lo que denominamos naturaleza instintiva,
síquica e intelectual. Si las tres son estimuladas con frecuencia y durante
algún tiempo, el discípulo es arrancado del centro y llevado al torbellino del
trabajo mágico de tipo inferior -la magia sexual y muchos tipos de magia negra.
Lo ilusiona la belleza de su móvil y lo engaña el poder que ha adquirido su
personalidad.
No obstante, si se le advierte el peligro que corre y se da cuenta del
mismo, se mantendrá firme en el centro del pentagrama místico y allí sufrirá, hasta que la luz de Oriente se
eleve sobre la oscuridad, y descubra que todavía está en el punto medio.
Entonces, llegará la revelación del Plan, porque éste tiene que ser siempre el
poder motivador del discípulo de séptimo rayo. Trabaja en la tierra, en el
plano externo de la manifestación, en las construcciones de esas formas
mediante las cuales la voluntad divina puede expresarse. En el campo de la
religión trabaja en colaboración con los discípulos de segundo y sexto rayos.
En el sector del gobierno construye esas formas que le permitirán expresar la
actividad de primer rayo. En el sector de los negocios colabora con la energía
de tercer rayo y con los ejecutivos del Plan. En el campo de la ciencia ayuda y
apoya a los trabajadores de quinto rayo. Es la expresión del constructor y del
creador que lleva a la manifestación externa el Plan de Dios. Sin embargo,
comienza consigo mismo, tratando de expresar el plan de su alma en su propio
lugar y posición mundanos. Hasta no poder hacer esto, será incapaz de
permanecer en Oriente, dentro del pentagrama.
En las escrituras ocultistas se dice que “el pentagrama es un lugar
abierto y peligroso cuando el discípulo no ha ordenado su propia vida, no se ha
impuesto el ritual del alma, ni ha obedecido su ritmo. El pentagrama se cierra
cuando se ha restablecido el orden y se ha impuesto el ritual del Maestro”.
Dichas escrituras continúan diciendo: “Si el discípulo entra a través del
pentagrama abierto, muere. Si penetra en el pentagrama cerrado, vive. Si trasmuta
el pentagrama en un círculo de fuego, sirve al Plan”.
b.
LAS TÉCNICAS DE LA FUSIÓN Y DE LA DUALIDAD
Llegamos ahora a la consideración de un tema muy práctico, en lo que
concierne a los discípulos mundiales, y trataré de dilucidarlo en forma muy
simple. El punto que estudiaremos es la Técnica de la Fusión que conduce, como
inevitablemente lo hace, a que surja y controle en forma predominante el Rayo
de la Personalidad. Después de un breve estudio nos referiremos sucintamente a
la Técnica de la Dualidad. La brevedad es necesaria porque sólo los discípulos
con cierta experiencia y los iniciados, comprenderán realmente de qué estoy
hablando. Un estudio de la Técnica de la Dualidad servirá para elucidar la
relación que deberá existir entre los dos rayos de la energía en manifestación
que constituyen ese ser fenoménico que llamamos hombre. Por lo tanto verán cuán
necesario es tratar desde el principio, estos temas abstrusos en forma simple.
El estudio de las Técnicas de la Integración fue definidamente abstracto y
expresado en términos totalmente simbólicos. Se trató la relación que existe
entre cinco de los rayos: El de la personalidad y el del ego o alma, y los
rayos de los tres vehículos de la personalidad, previamente a su integración en
un todo funcionante.
Sería
conveniente aquí hacerles notar que las tres palabras: integración, Fusión y
Dualidad, al considerarlas en relación, como lo están, con las etapas finales
del Sendero de Evolución, son significativamente distintas. Podría decirse por
un lado que:
1.
La Técnica de la Integración, técnica séptuple, se
aplica en el Sendero de Probación.
2.
La Técnica de la Fusión se aplica en el Sendero
del Discipulado.
3.
La Técnica de la Dualidad se aplica en el Sendero
de la Iniciación.
Empleo aquí estos tres términos sólo en relación con lo que denominamos
raza Aria, o lo que podría llamarse más apropiadamente conciencia aria, pues
ésta se expresa en forma dual, como poder mental y fuerza de la personalidad.
Prevalece en cierta etapa en cada ser humano y en cada raza; por lo tanto debe
recordarse que no empleo la palabra aria como sinónimo de nórdica, sino como
descriptiva de la meta intelectual de la humanidad, en la cual nuestra
civilización occidental está en las primeras etapas, pero ha sido demostrada
individualmente por hombres de todas las épocas y razas. Oportunamente todos
los seres humanos llegarán a obtener el estado de conciencia aria.
La integración consiste en llevar a un sólo campo la actividad magnética
resultante de cinco tipos distintos de energía:
1.
Las energías física y emocional-sensoria (2
energías) están unificadas y formarán oportunamente una fuerza expresiva.
2.
Las energías física, emocional-sensoria y mental
(3 energías) también se ponen en relación entre sí entonces se establece un
potente vórtice de fuerza que, eventualmente, se hace tan sistemático e
integrado que a su expresión conjunta la llamamos Personalidad (4 energías) y,
con el tiempo, este conjunto se convierte en una potencia realizada y así se
completa el cuádruple hombre inferior.
3.
Luego, estos cuatro tipos de energía entran en
relación con el ego o alma. Esto pone en actividad y expresión otro tipo más
elevado de energía, y así las cinco energías se integran, mezclan y fusionan.
Cuando estas cinco energías se relacionan correctamente entre sí,
producen un activo centro de fuerza, mediante el cual puede actuar la Mónada,
empleando esta palabra para expresar la primera diferenciación de la Vida Una,
si puede emplearse tal frase paradójica. Sólo es posible emplearlas desde el
punto de vista del ser personal, que está aún limitado y aprisionado en la
conciencia del no-yo.
La Técnica de la Fusión trata de una estrecha interacción entre los cinco
aspectos de energía, ya enumerados que, a su debido tiempo, han sido
integrados en una unidad. En realidad, es la fusión de cuatro fuerzas y una
energía. Esta fusión trae:
1.
La demostración de la actividad de la personalidad
cuando, en respuesta a la Técnica de Integración, hay:
a.
respuesta e interacción entre el triple hombre
inferior;
b.
un gradual surgimiento de la nota predominante del
hombre inferior que a su debido tiempo indicará la naturaleza del rayo de la
personalidad;
c.
la cualidad del rayo de la personalidad que, en
sus aspectos más elevados, surge a la expresión viviente. Entonces se expresará
un buen carácter, o una gran decisión.
2.
Gradualmente, las cualidades de la energía de la
personalidad son trasmutadas en las del ego o alma, y la fusión de las dos
energías -alma y cuerpo- es, entonces, completa.
La Técnica de la Fusión podría ser mejor comprendida si se la denominara
Técnica de la Transmutación, pero debe recordarse que la transmutación a la que
nos referimos no consiste en trasmutar cualidades y características malas en
buenas (lo cual debería tener lugar definitivamente en el Sendero de
Probación), sino la transmutación de los aspectos superiores del rayo de la
personalidad en los aspectos del alma. Cuando esto ha sido logrado satisfactoriamente
en gran medida, entra en juego la Técnica de la Dualidad -dualidad que difiere
grandemente de aquella a la cual nos referimos cuando hablamos del yo superior
y del yo inferior.
Es una dualidad que utilizan en el Sendero de Iniciación Aquellos que no
Conocen la separatividad y es esa dualidad donde las cualidades y
características de la personalidad trasmutadas y purificadas son empleadas por
el iniciado en los tres mundos para servir y llevar adelante el Plan. Las
energías egoicas son puestas en actividad sólo cuando son necesarias para bien
del grupo y dentro de los confines (término paradójico que sólo tiene significación
en la conciencia, desde el punto de vista de las mentes inferiores) del Reino
de Dios.
Se observará, por lo tanto, que esto se refiere a las etapas
relativamente avanzadas del desarrollo humano. Lo que ahora voy a decir
ocultará, bajo frases extremadamente simplificadas, verdades que serán
evidentes para dos grupos de aspirantes:
1.
Los discípulos aceptados que captarán las
significaciones de la Técnica de la Fusión.
2.
Los iniciados que trabajarán con la Técnica de la Dualidad.
También se ha de recordar que tratamos la dualidad primordial, espíritu y
materia, y no la dualidad secundaria, alma y cuerpo. Este punto es de gran
importancia y merece una consideración muy cuidadosa.
El hombre que trata de emplear la Técnica de la Fusión es un discípulo
consciente del poder de la personalidad, debido a que su mente comienza a
dominar su naturaleza emocional sensoria, la cual ha controlado, durante
épocas, a su cuerpo físico. El empleo de la mente se está convirtiendo en una Segunda naturaleza en algunos hombres
evolucionados y entrando casi automáticamente en actividad cuando alcanzaron
dicha etapa. El resultado es que la integración de las tres energías continúa
rápidamente. Al mismo tiempo, el hombre tiende definidamente a hacer contacto
con, y a conocer el alma; con frecuencia la mente (cuando controla el factor
personalidad) es sometida repentina y dinámicamente al control del alma.
Esto explica lo difícil que es la vida de todo discípulo en esta etapa.
Simultáneamente tienen lugar varios procesos:
1.
El factor mente va dominando firmemente,
clarificándose y empleándose cada vez más.
2.
Los tres aspectos de la naturaleza inferior
trabajan continuamente en estrecha unidad, aumentando cada uno al mismo tiempo
su potencia individual.
3.
El rayo de la personalidad hace sentir su
presencia, y el poder que expresa el hombre (en su medio ambiente) también se
acrecienta.
4.
A veces el rayo del alma se proyecta a sí mismo y
esto produce en las primeras etapas reveses y serios trastornos, por lo
general angustiosos.
Por lo tanto, en esta etapa puede utilizarse beneficiosamente la Técnica
de la Fusión, manteniendo al mismo tiempo, si es correctamente captada, la
integridad de:
1.
el móvil que tiene como objetivo el control por el
alma, en respuesta a la reacción viviente hacia su tirón o llamado;
2.
el móvil de servir, en respuesta a una comprensión
sensoria de la necesidad de la humanidad;
3.
el móvil de colaborar con el Plan, en respuesta a
la inteligente apreciación de su naturaleza y existencia.
Observarán también que retomamos los tres temas principales: el control
por el Alma, el Servicio y el Plan.
Por consiguiente, podría parecer, que esta técnica particular fuera
séptuple como lo es la Técnica de la Integración, pero quienes así piensen
estarán en un error. Es una técnica triple basada en el hecho de que todas las
almas eventualmente se dividen (otra frase paradójica para exponer el tema de
las almas, pero ¿qué otra cosa se puede hacer cuando el lenguaje moderno es
inadecuado para difundir el conocimiento del alma?) en tres grupos principales,
o más bien se caracterizan por tres cualidades principales, las de los rayos
primero, segundo y tercero. La Vida, la Vida Una, se manifiesta por medio de
estas tres cualidades principales que condicionan su séptuple apariencia y que
son esencialmente Voluntad-Amor e Inteligencia.
Esta Técnica de la Fusión evoca estas tres cualidades relacionadas con
el alma, el servicio y el Plan. Al mismo tiempo ilumina a la mente (revelando
así el alma y el reino de Dios) ; acrecienta la imaginación (creadora y
dinámica) de la naturaleza emocional-sensoria, el cuerpo astral (lo que revela
relación y responsabilidad) y análogamente lleva inspiración a la vida física
y al cuerpo físico, a través del cerebro (revelando una efectiva capacidad para
colaborar inteligentemente con el Plan). En consecuencia, consideraremos una
técnica que traerá tres cosas:
1.
Iluminación,
por la evocación de la Voluntad o primer aspecto de la
divinidad.
2.
Imaginación,
por la evocación del Amor, el segundo aspecto, o
respuesta sensoria al alma del mundo de todas las formas.
3
Inspiración,
por la evocación de la Inteligencia, el tercer aspecto.
Si estudiamos cuidadosamente esta triplicidad veremos que el proceso
delineado lleva el aspecto superior del yo personal, la mente, al punto
inferior de contacto y a controlar el cuerpo físico; conduce al alma a
controlar conscientemente el cuerpo astral, o deseo-sensorio, y también el
aspecto voluntad (el aspecto más elevado de la divinidad) a controlar la mente.
Por lo tanto, dos conceptos deben recordarse a medida que se estudia esta
Técnica de la Fusión. Primero, que es una técnica triple y está coloreada y
condicionada por las cualidades del primero, segundo y tercer rayos mayores.
Segundo, que esta técnica, en cualesquiera de sus tres tipos, será de tal
naturaleza que traerá la iluminación por la evocación de la voluntad. Es
precisamente aquí donde el esotérico reconocerá la importancia que tiene la
enseñanza en relación con el centro de la base de la columna vertebral, que se
despierta por un acto de la voluntad, lo cual significa en verdad que se
realiza por medio de la mente, actuando violentamente -bajo la influencia del
hombre espiritual- por medio del cerebro.
Se puede deducir que esta técnica estimulará de tal modo la imaginación,
que cada vez podrá expresarse un mayor e incluyente amor y, por lo tanto, el
centro cardíaco será fuertemente afectado y despertado a una actividad más
plena. También se deduce de esto que la vida del plano espiritual del
discípulo, tal como se expresa en su medio ambiente, será de inspiración creadora,
utilizando total y conscientemente la inteligencia, lo cual a su vez traerá la
plena actividad del centro laríngeo y de esta manera, los tres centros principales,
puestos en actividad en el Sendero del Discipulado, entrarán en una mesurada,
controlada y total actividad. En el Sendero de la Iniciación se completa el
despertar y el funcionamiento plenamente condicionado de los dos centros de la
cabeza. Éste es el resultado que obtiene el iniciado al aplicar la Técnica de
la Dualidad. Uno de los centros de la cabeza, el loto de mil pétalos,
representa al espíritu o aspecto vida; el otro, el centro ajna, representa a la
materia o aspecto forma. De esta manera, el trabajo realizado en los senderos
de evolución, de probación y del discipulado, es completado en el sendero de
la iniciación, y así, una vez comprendidos los rayos, hay la posibilidad de
obtener un nuevo sistema para despertar los centros o chakras, sistema que
concierne únicamente al despertar de la parte central del centro o loto de
fuerza. La enseñanza dada en los libros orientales y teosóficos se refiere,
principalmente, al despertar y a la correcta relación de los centros cuando el
aspirante se halla en el sendero de probación. La enseñanza que he dado aquí no
fue publicada anteriormente en forma tan explícita, sino comunicada
verbalmente. La mitad de un centro, es decir, la, mitad externa (por lo tanto,
la mitad de los pétalos del loto) se activa acrecentadamente en el sendero de
probación; la otra mitad comienza su intensificada actividad vibratoria en el
sendero del discipulado, pero la intensificación del centro del loto (aunque la
Vida Una controla al alma y al cuerpo), sólo tiene lugar cuando las dos técnicas
posteriores, la de la fusión y la de la dualidad, se efectúan con éxito.
Por lo tanto surgen ciertos interrogantes:
1.
¿ Qué técnicas producen la fusión de los tres
rayos mayores?
2.
¿ Cómo estas técnicas producen
a.
la iluminación de la mente,
b.
la capacidad imaginativa del cuerpo sensorio, y
c.
la vida de inspiración?
Ahora se dilucidará otro punto. Los discípulos que pertenecen a los rayos
menores emplean similarmente cualesquiera de estas tres técnicas principales.
Los discípulos de cuarto rayo emplean la técnica de segundo rayo, del mismo
modo que los discípulos de sexto rayo; los de quinto rayo emplean la técnica de
primer rayo. Es interesante observar que (antes de pasar la primera iniciación)
las personalidades de todos los que aspiran a esta gran expansión de conciencia
pertenecen al tercer rayo, que es -como el centro plexo solar- un centro de
distribución de energías y una gran estación transmutadora, si puedo emplear
este término.
Con la técnica de primer rayo se deben efectuar las siguientes cosas y
producir los siguientes resultados:
1.
Debe ser evocada la voluntad divina, de la cual el
aspecto mente es el reflejo, y el cerebro (o la apariencia fenoménica) la
sombra. Esto conduce a una actividad funcional en el plano físico, denominada
en los libros teosóficos Atma, o la primera diferenciación cualificada de la
Vida monádica, cualidad que a menudo se denomina voluntad espiritual.
2.
Esta evocación traerá la iluminación de la mente,
que difiere de la limitación obtenida por la meditación común, a la cual tanto
se han referido los libros místicos y que es, esencialmente, la evocación de
la intuición, que lleva a la mente la iluminación del conocimiento directo. A
la que aquí me refiero, está, simbólicamente hablando, relacionada con el
estado de conciencia del Creador al emitir el fíat que produjo el fenómeno:
“Hágase la Luz”.
3.
Esta iluminación, proveniente del aspecto más
elevado que el hombre puede concebir, sigue una línea directa de acercamiento,
o desciende por un canal directo que va:
a.
desde el nivel átmico, o ese dinámico y efectivo
centro de la voluntad espiritual que raras veces entra en actividad, hasta los
pétalos de la voluntad del loto egoico, al cual me referí en el Tratado sobre Fuego Cósmico. Estos
pétalos reflejan en el alma este aspecto particular de la energía;
b.
desde esta hilera de pétalos al cuerpo mental;
c.
desde el cuerpo mental al cerebro;
d.
desde el cerebro, en su debido y establecido
momento, al centro en la base de la columna vertebral, despertando así el fuego
kundalini.
Será interesante que los estudiantes observen cómo el discípulo de
primer rayo, cuando emplea la técnica de la fusión de primer rayo, termina por
producir características de segundo rayo, de las cuales la iluminación, que
trae amor comprensivo y colaboración afín, es la nota predominante. El
discípulo de segundo rayo, mediante la técnica correctamente aplicada, produce,
curiosamente, resultados de tercer rayo, de los cuales el empleo de la imaginación
creadora es la característica sobresaliente. El discípulo de tercer rayo,
cuando desarrolla el “poder de inspirar”, añade a sus cualidades innatas
ciertas potencias de primer rayo bien definidas. Sin embargo, todas están
subordinadas a la naturaleza de segundo rayo de la manifestación divina en este
sistema solar.
La técnica de la fusión, empleada por el discípulo de segundo rayo,
producirá los siguientes resultados:
1.
Acrecentada respuesta sensoria al alma mundial y
al medio ambiente en el cual se halla el discípulo.
2.
Esto se obtendrá cultivando la imaginación
creadora. Es uno de los grandes atributos constructivos de la Deidad. Se
realiza por la evocación de la naturaleza del amor y, como se ha indicado
anteriormente, hace que el poder del alma se exprese con toda su potencia. En
el mundo de la apariencia fenoménica el alma es el agente creador, el
principal factor constructivo, el constructor de formas y, por medio de la
Técnica de la Fusión, se desarrolla definida y científicamente el poder de
imaginar o el empleo del poder mental imaginativo (conjuntamente con la
facultad de visualizar, de desear y de soñar que lo realiza).
3.
Esta tensión creadora o enfoque centralizado del
sueño imaginativo, hace que el cuerpo astral se subordine completamente al
alma. Este hecho se señala en El Bhagavad
Gita, donde dice, que en el campo de batalla del Kurukshetra, Arjuna ve
repentinamente la forma de Dios en la cual todas las formas constituyen la
Forma Una. Entonces termina la batalla. El alma ejerce pleno control, y ya no
volverá a haber separatividad.
4.
El canal a través del cual afluye esta energía
sintetizadora y creadora va:
a.
desde la Mónada a los pétalos de amor del loto
egoico;
b.
desde estos pétalos de amor al vehículo astral,
energetizando toda la materia astral que está en el equipo del hombre
fenoménico. “El espíritu de Dios camina sobre la superficie de las aguas”.
c.
De allí al centro plexo solar.
d.
Y desde ese centro al centro cardíaco. Aparece así
la dualidad necesaria relacionada con el cuerpo astral. Tenemos aquí también
una analogía del descenso del fuego de la voluntad a la base de la columna
vertebral, con su consiguiente ascenso a lo largo de la columna vertebral hasta
la cabeza.
El
discípulo de tercer rayo que emplea la Técnica de la Fusión descubre que:
1.
Trae el pleno funcionamiento de la divina facultad
creadora. Aquí será evidente cuán importante es el móvil, porque determina la línea de actividad, y diferencia la
actividad del hombre en lo denominado por los esotéricos magia blanca y negra.
También es interesante observar que, en efecto, es muy raro el hombre que entra
en el campo de la llamada magia negra. ¿ No indica esto, hermanos míos, el
triunfo extraordinario del trabajo de la Gran Logia Blanca?
2.
El fíat que inició esta actividad creadora, hasta
donde concierne al hombre, ha sido inadecuadamente velado en las palabras “Que
la tierra produzca abundantemente”, inaugurando así la era de la creatividad.
Esta fecundidad creadora ha ido continuamente convirtiéndose, durante los
últimos mil años, en la creación de esos efectos de los cuales las ideas son
las causas, produciendo dentro de la capacidad creadora de la mente del hombre:
a.
Lo útil, contribuyendo así a la actual
civilización del hombre.
b.
Lo bello, desarrollando así gradualmente la
conciencia estética, el sentido del color y el reconocimiento del empleo de
formas simbólicas, a fin de expresar la cualidad y el significado.
3.
Cuando el discípulo emplea esta técnica, logra una
vivencia acrecentadamente vital y una afluencia dinámica de vida espiritual en
el plano físico de la experiencia. El discípulo es inspirado por el fuego del amor y esto evoca el “servicio creador”
como expresión de ese amor.
4.
El poder que lo inspira y lo hace dinámico y
creador en su medio ambiente proviene también del aspecto voluntad de la Mónada
y pone a la mente superior en actividad en el nivel mental superior, donde las
ideas creadoras de Dios surgen como formas que pueden ser reconocidas por la
conciencia humana.
5.
El canal de acercamiento o de descenso, es el
siguiente:
a.
Del aspecto voluntad de la vida monádica a ese nivel
de conciencia y energía, denominado el aspecto de la mente superior.
b.
De la mente superior a los pétalos del
conocimiento del loto egoico.
c.
De estos vórtices de fuerza a la mente inferior o
concreta -en la cual actúa con toda familiaridad el hombre inteligente común-
al centro laríngeo, y de allí inmediatamente al centro sacro (el centro de
creación o de reproducción en el plano físico). Desde allí asciende nuevamente
al centro laríngeo, donde el anhelo físico creador es trasmutado en algún tipo
de creación artística o literaria, y más tarde se trasmuta en el poder de crear
grupos u organizaciones que expresarán alguna idea o pensamiento emanado de la
mente de Dios, que exige una precipitación inmediata sobre la tierra.
Esta
afluencia de energías supremamente elevadas trae como resultado que los
procesos puestos en acción por la Técnica de la Integración se completen y los
rayos del hombre inferior se unan y fusionen en el Rayo de la Personalidad.
Éste luego se fusiona con el rayo egoico, permitiendo a la Entidad espiritual,
9Ue está detrás del hombre fenoménico, actuar por medio de estos dos rayos,
produciendo así la analogía de ese grupo dentro de la expresión divina
denominada rayos mayores y menores. Entonces, los rayos de la triple naturaleza
inferior forman un solo canal a través del cual el alma y, más tarde la energía
del espíritu, pueden hacer contacto con
el Todo mayor manifestado en los
planos físico, astral y mental. Cuando las Técnicas de Integración y de Fusión
hayan hecho su trabajo destinado, este Ente espiritual podrá trabajar,
sirviendo a la humanidad y colaborando con el Plan, en los tres mundos del
esfuerzo humano y en los cinco estados de conciencia humana y superhumana.
Esto conduce al discípulo al período en que puede recibir la tercera
iniciación; entonces, fuerzas aún más elevadas serán puestas en acción y podrá
ser considerada, dominada y aplicada la Técnica de la Dualidad. Es evidente que
no puedo darles las reglas de esta técnica, pues constituyen parte de los
secretos velados de la iniciación. Aunque se acentúa la dualidad, es una
dualidad que produce la simplificación, la amalgamación y la síntesis. El
hombre es considerado entonces como una dualidad, espíritu y materia, y no como
la muy conocida triplicidad, espíritu, alma y cuerpo.
Ahora,
consideremos por un momento la Técnica de la Fusión. Las notas clave de las
tres técnicas son:
Primer rayo Unidad Aislada.
Segundo rayo Razón Incluyente.
Tercer rayo Atributos Presentados.
Lo
primero que hace el discípulo que trata de emplear estas técnicas es llegar a
comprender (práctica, experimental y subjetivamente) la frase adecuada a su
rayo. Explicaré o elucidaré cada una de ellas, forzosamente, en forma
inadecuada, debido a la falta de comprensión y a la evolución limitada del
discípulo medio, pero con el fin, en todos los casos, de hacer sugerencias.
La Unidad Aislada es
esa etapa de conciencia en que el discípulo ve a la totalidad como una y se
considera a sí mismo, no en forma teórica sino como un hecho verificado, identificado
con ese todo. Constituye un todo que está aislado
en la conciencia del hombre, pero no es el hombre mismo quien se considera
aislado. La palabra aislado se refiere a ese total organismo organizado, del
cual el hombre puede sentirse parte y saber que lo es. La palabra unidad expresa su relación con el todo.
Es evidente que este todo es algo que debe comprenderse progresivamente. Para
llevar a cabo esta comprensión progresiva, las grandes expansiones de
conciencia, llamadas iniciaciones, han sido dispuestas temporariamente como un
proceso forzado o acelerador. Esta comprensiva progresión del “aislamiento en
la unidad” puede comenzar con el grupo, el medio ambiente o la nación del
discípulo y, por medio de la correcta comprensión, le permitirá aislar todo el
esquema divino o estructura viviente, e identificarse con él en forma activa y
capaz.
Meditar
sobre este tema tendrá como resultado:
1.
Una definida iluminación de la mente, porque
entonces se habrá unificado con la Mente Universal y todas las modalidades y
los planes de Dios se le revelarán.
2.
La imaginación creadora será evocada poderosamente
en respuesta a esta revelación y los modos y métodos de colaboración se
desarrollan en forma sensiente,
convirtiéndose el discípulo en un colaborador creador y no simplemente en
un obediente servidor del Plan.
3.
Entonces su vida estará inspirada por el deseo de
servir a la humanidad y colaborar con los Custodios del Plan. Esto hará fluir
plenamente la vida del alma, produciendo momentáneamente un violento conflicto
entre los rayos de la personalidad y el del alma, pero también una constante
subordinación de lo inferior a lo superior, de lo menor a lo mayor.
Nunca
podré acentuar suficientemente que no me refiero al servicio normal y a la
colaboración autoimpuesta del aspirante -colaboración fundada en la teoría y la
determinación de comprobar que la teoría, el plan y el servicio, constituyen
realidades evolutivas- sino a esa iluminación, creatividad e inspiración
espontáneas, resultado del empleo de la Técnica de la Fusión por el alma -por el alma, no por el discípulo luchador que tiene
aspiraciones. Aquí reside la clave del significado. En consecuencia, estamos
tratando esa etapa de desarrollo en la cual, en profunda contemplación, el
hombre se fusiona conscientemente con el alma, y esa alma en meditación,
decide, proyecta y actúa. El hombre actúa como alma y ha podido vivir
conscientemente como alma con cierta medida de éxito en el plano físico.
Esta
técnica particular de meditación implica el empleo del centro de la cabeza,
exige la capacidad de centrar la conciencia en la forma egoica, el cuerpo
espiritual, y, al mismo tiempo, mantener la conciencia del alma, la conciencia
mental y la conciencia cerebral -no es una tarea fácil para el neófito y está
algo más allá del alcance de la mayoría de los estudiantes que leen estas
palabras. Esta condición ha sido descripta como “el reflejo más intenso del
hombre, aislado en Dios, lo cual es la negación del aislamiento y, sin embargo,
el Todo separado de los demás Todos”. Cuando se ha logrado este estado de
conciencia (y Patanjali lo insinúa en el último Libro de Aforismos) el
discípulo llega a ser invencible en el plano físico, pues se ha unificado y
vinculado totalmente con todos los aspectos de sí mismo en el Todo mayor, del
cual es una parte, está fusionando todos los atributos y aunándose con el Todo,
no simplemente subjetiva e inconscientemente (como lo están todos los seres
humanos), sino con plena y consciente comprensión vigílica.
La Razón Incluyente es
el tema de la meditación iniciática del discípulo de segundo rayo, la cual
produce esa innata capacidad divina que permite captar en forma meticulosa los
detalles del Todo presentido. Me resulta extremadamente difícil explicar, y
para ustedes comprender, este amplio, aunque detallado reconocimiento o
alcance universal. El segundo rayo ha sido denominado el Rayo del Conocimiento
detallado, y donde ha sido empleado este término, lógicamente el principiante
ha puesto el énfasis en la palabra detalle.
Debería llamarse más bien. el Rayo de la Unidad detallada, o el Rayo del
Canon Divino, o de la Belleza de las Relaciones, lo cual implica, por parte
del discípulo, un grado más elevado de captación sintética.
Observarán
que en las tres notas clave para la meditación avanzada, se llama la atención
al discípulo sobre los ajustes que se vinculan y constituyen el todo cuando son
puestos en relación entre sí. La palabra aislado
y las palabras detalle y presentado parecerían indicar un
reconocimiento separado, pero enfáticamente no es así. Simplemente indican y se
refieren a la intrincada vida interna de la creación organizada de Dios, donde
la conciencia (liberada de toda mezquindad y autocentralización material) ve no
sólo la periferia del Todo, sino también la belleza y el propósito de cada
aspecto de la estructura interna. Así como el ser humano común e irreflexivo
sabe que es una persona de intrincado diseño, de múltiples organismos internos
que producen un conglomerado de formas vivientes interrelacionadas, funcionando
como una unidad, y de las cuales en realidad nada sabe, excepto su naturaleza
general, así también el aspirante en el sendero de probación puede ver el todo
del cual es similarmente una parte. Del mismo modo que el inteligente estudioso
de la humanidad y el pensador altamente culto conocen con mayor detalle y más
plena comprensión las facultades generales y el propósito más detallado del
todo organizado que llamamos hombre, así el discípulo en las primeras etapas de
su carrera, en el sendero del discipulado, llega a ver y a captar los aspectos
más amplios de las relaciones internas del organismo organizado mediante el
cual la Deidad realiza Sus Planes y Propósitos. Así como el médico entrenado,
que es a la vez un sicólogo preparado (algo raro de hallar), examina el cuerpo
humano y sus energías, así también el discípulo en 1as últimas etapas del
Sendero capta los planes, propósitos e ideas materializados de Dios.
Esto
es sólo un endeble esfuerzo de mi intento de demostrar la vastedad del
conocimiento que se requiere cuando un hombre comienza a emplear estos tres
pensamientos simiente en la meditación. La estructura viviente al expresar las
ideas, la compleja belleza de las relaciones internas dentro de ese expresivo
Todo, la circulación de la energía que está desarrollando la Idea divina, los puntos de fuerza y
focales de energía que actúan como usinas de poder y de luz dentro de ese Todo,
le son revelados al hombre que se le ha permitido como alma meditar sobre la
frase razón incluyente.
La
razón a la que aquí se refiere es esa comprensión pura, intuitiva e infalible,
que capta simultáneamente la causa y el efecto, y ve el por qué, de dónde y con
qué fin se mueven todas las cosas. No es posible para el aspirante meditar
sobre estas palabras y obtener gran beneficio, porque meditará como mente que
aspira, no como alma. No importa cuán grande sea su esfuerzo, lo que absorberá
más su atención será lo material y no el canon y el aspecto conciencia. Cuando
haya alcanzado la etapa en que pueda meditar como alma y mente, incluyendo
también la reacción cerebral, entonces comprenderá el propósito de estas
palabras y considerará el símbolo, la interna viviente estructura y las emergentes
ideas conscientes, captándolas en forma sintética y con simultaneidad de recepción,
que me resulta imposible exponer en palabras.
Quizás
se pregunten aquí de qué sirve escribir sobre estas cosas y decir todo lo que
he dicho en este tratado. Responderé:
En
la actualidad existen algunos seres humanos y habrá un creciente número en las
próximas dos décadas que -al captar la belleza de la idea presentada- serán
instados por sus almas a trabajar hacia estos fines. Al hacerlo conseguirán
elevar la conciencia de la entera familia humana.
La
meditación empleada sobre los detalles sintéticos de la vida manifestada dará
los siguientes resultados:
1.
La comprensión de la verdadera significación de la
Luz y la revelación del significado de lo que se denomina en los libros
esotéricos “el corazón del Sol”, punto interno de la vida de todas las formas
manifestadas. Se verá que la iluminación de la mente será directa e infalible y
usurpará el lugar de las actuales creencias y conocimientos teóricos.
2.
La imaginación creadora “arrojará luz”, en los
lugares oscuros e inciertos, en el proceso creador incompleto. Entonces el
hombre trabajará conscientemente en la luz como portador de Luz. Quizás lo que
quiero significar surgirá con mayor claridad para algunos de ustedes si indico
que el discípulo, por lo general, se ve a sí mismo como un punto intensificado
de luz dentro de la luz del mundo, tratando de emplear esa luz (que en él es
atómica, etérica y adquirida como alma) para llevar adelante el Plan.
3.
Esto necesariamente intensifica el servicio que se
presta “a quienes están en los lugares oscuros”. El discípulo tratará de
llevarles ante todo la luz del conocimiento y luego la Luz de la Vida. Mediten
profundamente sobre esta diferencia.
Tal
vez les parezca muy simple meditar sobre la frase atributos presentados, y muy fácil para el aspirante medio comprenderla
y contemplarla. Quizás esta aparente simplicidad se deba a que ustedes no
comprenden el significado y la significación de la palabra atributo.
La
meditación de tercer rayo concierne esencialmente a las fuerzas inherentes, y
los estudiantes harían bien en reconocer el hecho de que existen cualidades y
atributos inherentes o innatos en el Todo divino, que aún no han sido revelados
ni expresados, como tampoco lo fueron las tendencias divinas en la mayoría de
los seres humanos. El hombre que está preparado para recibir la iniciación
deberá ocuparse de estas energías misteriosas que surgen lentamente, pues será
cada vez más consciente de ellas. Tiene que aprender a desempeñar la tarea de
colaboración con esas grandes Vidas que trabajan en los niveles amorfos, que
se ocupan del desenvolvimiento interno aunque desconocido dentro del Todo, y
que sólo pueden presentir y hacer contacto aquellos que están en o acercándose
al Sendero de Iniciación. Existe un misterio dentro del misterio. Los cuatro
rayos menores o rayos de atributo, tienen que ver con los atributos que vienen
definida y lentamente a la expresión y a la fructificación -conocimiento,
síntesis, belleza, ciencia, idealismo y orden. Pero hay otros, en estado
latente, muy detrás de la escena, que esperan el período y el momento apropiados
(si se puede hablar de estas cosas en términos modernos) y éstos son los temas
de esta meditación superior. Sólo aquellos que se han liberado de la esclavitud
de los sentidos pueden meditar verdaderamente en esta forma. Los atributos de
la Deidad pueden dividirse en tres grupos principales:
1.
Los atributos
que se van expresando -y surgen continuamente-, de los cuales vamos siendo
conscientes tales constituirán las principales cualidades y atributos del
cuarto reino de la naturaleza cuando el ciclo evolutivo haya realizado su
trabajo.
2.
Los atributos
presentarlos son (empleando nuevamente la fraseología humana) los que
fueron presentados a la conciencia del discípulo avanzado, y el ser humano
común es incapaz de interpretar y comprender, siendo atributos del Reino de las
Almas que caracterizarán a ese reino en sus etapas finales; están latentes y
pueden ser comprendidos y llevados a la actividad gradualmente por quienes
pueden actuar como almas.
3.
Los atributos
indefinidos son los percibidos por el Cristo, el Logos planetario y esas
grandes Vidas de cuyas conciencias no tenemos el menor concepto (observen esta
frase). No existen palabras para definir dichos atributos y es inútil hacer
conjeturas respecto a su naturaleza ni cavilar sobre su significación. Están
tan lejos de nuestra comprensión, como el sentido estético, la filantropía
grupal y los estados mundiales, lo están en la conciencia del salvaje
aborigen.
Referente
al problema de los “atributos presentados” podría decirse que caracterizan al
alma y no pueden expresarse hasta que el alma sea conscientemente conocida y
logre el constante control, lo cual podría ser comprendido si se pone mayor
atención a la palabra Amor, que es
uno de los atributos presentados, y le correspondió a un gran Avatar como el
Cristo captar y presentar a la humanidad su significación. Tuvieron que
transcurrir dos mil años para que este atributo presentado pudiera tomar tan
sólo la forma que tiene en la conciencia de la familia humana, y quienes estudiamos
los asuntos mundiales sabemos muy bien cuán desconocido es el verdadero amor.
Aún hoy, en relación con todos los habitantes del planeta, hay sólo un grupo
muy pequeño (pocos millones sería un cálculo optimista) que tiene una incipiente
comprensión de lo que realmente es el amor de Dios.
El
Amor es el atributo presentado que se
está manifestando actualmente. La Sabiduría
empezó a emerger en la época del Buddha y fue el precursor específico del
amor. La Síntesis es otro de los
atributos presentados, y sólo ahora demanda reconocimiento -que sólo puede
evocar la respuesta de los hombres más evolucionados, aunque han transcurrido
siglos desde que Platón se esforzó por describir cuán completo es el Todo y’ la
complejidad de las ideas que han aparecido como expresión de ese Todo. Los,
grandes Reveladores de los emergentes atributos divinos tales como Platón, el
Buddha o el Cristo, difieren radicalmente de otros avatares en el sentido de
que están constituidos de tal modo que son puntos focales a través de los
cuales puede surgir un nuevo atributo presentado como una forma mental y por lo
tanto hacer un impacto definido en las mentes de los pensadores de la raza.
Estos avatares son poseídos por el atributo, lo comprenden inteligentemente y son
utilizados para introducirlo en la conciencia humana. Le sigue un extenso
período de reajuste, desarrollo y surgimiento antes de que el atributo
presentado se convierta en atributo expresado. Los pocos comentarios que
anteceden pueden servir para simplificar el concepto sobre estos temas
abstractos y dar una mejor idea del verdadero alcance de estas meditaciones
avanzadas.
El
resultado de emplear esta meditación sobre los atributos presentados será:
1.
Los atributos que se van expresando en cierta
medida, alcanzarán intensificada vivencia en la cotidiana expresión en la vida
del discípulo y, en consecuencia, en la vida de aquellos con quienes entra en
contacto, lo cual constituirá las piedras que le permitirán cruzar el río de la
vida por el que podrán descender los nuevos atributos que se presentarán en las
Personas destinadas a revelarlos eventualmente al hombre. Simbólicamente
hablando, así como la meditación sobre la Razón Incluyente abre el camino al
“corazón del Sol”, esta meditación atrae a ciertos agentes y fuerzas desde el
“Sol central espiritual”, energías que hallan su punto focal por intermedio de
algún Agente revelador. De este modo los problemas de los Avatares o de los
Mensajeros del Altísimo, los Principios Personificados y los Reveladores del
Atributo Divino, llegarán paulatinamente a ser comprendidos en una nueva luz y
captados y considerados como posibles metas para ciertos tipos de hombres.
2.
Este tema abre un amplio campo en el cual la
imaginación creadora puede vagar y proveer una fuente fértil de expresión
divina especializada. Cuanto más puro es el agente, mejor funcionará la
imaginación, que es esencialmente la actividad planeada de la facultad de crear
imágenes. Por su intermedio los sutiles atributos y propósitos divinos pueden
ser presentados en alguna forma a las mentes de los hombres y así, con el
tiempo, llegar a la expresión material. Esto implica la más elevada
sensibilidad, el poder de responder intuitivamente, la capacidad intelectual
para interpretar lo que se presiente, la atención enfocada a fin de “hacer
descender” a la manifestación las nuevas potencialidades y posibilidades de la
naturaleza divina, la estabilidad organizada y la vida pura. Mediten sobre
esto.
3.
A simple vista parecerá que el empleo de la
imaginación creadora constituye en sí un campo definido para servir. El
servicio más elevado que se puede prestar en este campo, del cual sabrán algo,
es el servicio prestado por el Grupo de Contemplativos, vinculado con la
Jerarquía planetaria interna, denominados en los libros antiguos Nirmanakayas.
Se ocupan totalmente de la tarea de captación sensible, y se esfuerzan por expresar los atributos presentados,
que algún día serán tan familiares a los hombres (por lo menos teóricamente),
como los atributos de Amor, Belleza y Síntesis, se están expresando
gradualmente en la actualidad. En un plano inferior, los que tratan de
convertir las cualidades del alma en factores expresados en sus vidas,
comienzan a realizar, en su propio nivel de conciencia, una tarea algo similar a
la de los Divinos Contemplativos. Éste es un buen entrenamiento para el
esfuerzo que tendrán que hacer a medida que se preparan para recibir la
iniciación. Cuando ha sido dominada esta fácil lección (a muchos de ustedes les
parecerá difícil) conduce inevitablemente a una mayor oportunidad para servir.
He
dado suficiente información para pensar y reflexionar profundamente. He
indicado una meta imposible de alcanzar ahora, pero que conduce oportunamente a
esa absoluta fe que está basada en la visión y el conocimiento directos. He
indicado brevemente las tres técnicas de Integración, Fusión y Dualidad, y he
demostrado cómo, por medio de ellas, pueden ser fusionados y mezclados los
tres rayos de la Personalidad, del Ego y de la Mónada, hasta que sea revelada
la Deidad, la esencial vida divina, y la Triplicidad materializada sólo pueda
verse eventualmente como Unidad. A continuación consideraremos algunos
problemas de sicología, estudiándolos desde el punto de vista del alma.
3. ALGUNOS
PROBLEMAS SICOLÓGICOS
Lo
que diré aquí debería despertar el interés general. Lo haré en forma simple,
evitando términos técnicos de sicología académica y exponiendo los problemas
sicológicos humanos en un léxico tan sencillo que pueda ser de real ayuda para
muchos. Estos momentos son muy difíciles, y a veces podrá parecer que los
reajustes ambientales necesarios implican tantas dificultades y que el equipo
resulta tan inadecuado para la tarea exigida, que se le pide a la humanidad
realizar lo imposible. Es como si la estructura humana hubiera acumulado tanta
incapacidad física, tanta tensión emocional y heredado tantas enfermedades e
hipersensibilidad, que los hombres caen vencidos; es como si la actitud
adoptada por el hombre hacia el pasado, el presente y el futuro, fuera de tal
naturaleza que pareciera no tener razón de existir, ni algo que le sirviera de
estímulo y tampoco de ayuda en la retrospección.
Verán
por lo tanto que generalizo ampliamente. Para algunos no es aplicable esta
generalización, pero si aún ellos se dedicaran a estudiar el equipo y los
asuntos humanos y las condiciones sociológicas, estarían propensos a la duda y
a veces a la desesperación. La vida es muy difícil en estos días, la tensión a
la cual los hombres están sometidos es muy extrema, el futuro parece muy
amenazador y la mayoría de los hombres son muy ignorantes y están enfermos y
angustiados. Les presento este cuadro tenebroso al iniciar nuestro tema, a fin
de no eludir ninguna cuestión ni describirles una situación ilusoria y tontamente
optimista, ni bosquejar una fácil escapatoria que sólo nos introduciría más
profundamente en la oscura selva de la ilusión y del error humanos.
Sin
embargo, si se dieran cuenta de las condiciones actuales conocerían su propia
causa y su cura. Confíe. que cuando hayamos estudiado el problema sucintamente,
pues comprendo que es todo lo que se puede hacer, habré podido mostrar una
posible salida y hacerles sugerencias tan prácticas que la luz aparecerá en la
densa oscuridad, el futuro será promisorio y el presente tendrá muchas
experiencias que los conducirán a un mejoramiento y a una mayor comprensión.
La
ciencia más importante en la actualidad es la Sicología; ciencia que está
todavía en su infancia, pero tiene en sus manos el destino de la humanidad y el
poder (correctamente desarrollado y aplicado) de salvar a la raza. La razón de
su grandeza y utilidad reside en el hecho de que pone el énfasis sobre la
relación del ente con el todo, el medio ambiente y los contactos; estudia el
equipo y el mecanismo del hombre para establecer ese contacto, y trata de
lograr correcta adaptación, integración y coordinación y la liberación del
individuo para que viva una vida útil de realización y servicio.
Algunas
de las dificultades que se deben encarar a medida que se analizan las
conclusiones a que llegan numerosas escuelas de sicología, consisten en que han
fracasado en relacionar los incontables puntos de vista que posee cada una.
Dentro de los límites de esta ciencia existen las mismas separaciones, incluso
los antagonismos que imperan en el individuo o en el campo religioso. Allí no
existe la síntesis, ni la habilidad para relacionar entre sí los resultados,
pero existe la tendencia a sobrestimar un aspecto de la verdad comprobada,
excluyendo otros aspectos igualmente importantes. Se considera la debilidad o
debilidades, más sobresalientes en el equipo de un individuo o en la
presentación de su vida (y también en las del grupo u orden social), excluyendo
y hasta negando otras debilidades no tan evidentes pero que igualmente
incapacitan. El prejuicio, basado en el entrenamiento escolástico partidista,
frustra a menudo la perspectiva, de manera que la debilidad en el equipo del
mismo sicólogo anula sus esfuerzos para ayudar al paciente. El fracaso
demostrado por la educación actual, al considerar al hombre como un todo o al
no tener en cuenta la expansión de la actividad de un centro integrador, punto
central de conciencia y factor determinante dentro del mecanismo de aquel a
quien se debe ayudar para que se adapte a su condición de vida -esto sobre
todo-, es responsable de la mayor parte de las dificultades. La afirmación de
la actitud puramente materialista y científica que reconoce sólo lo
definitivamente comprobado, lo que puede ser probado por la aceptación de una
hipótesis inmediata, ha ocasionado mucha pérdida de tiempo. Además cuando la
imaginación creadora pueda nuevamente ser liberada en cada sector del
pensamiento humano, saldrán a la luz muchas cosas nuevas que, en la actualidad,
sólo las aceptan quienes tienen inclinación religiosa y mentes precursoras. Uno
de los primeros campos de investigación que se beneficiará con esta liberación
será el de la sicología.
Lamentablemente,
la religión organizada es muy culpable de ello, debido al fanático énfasis
puesto sobre pronunciamientos doctrinarios; el castigo impuesto a quienes no
aceptan sus dictados sólo ha servido para entorpecer el acercamiento humano a
Dios y a la realidad. La indebida importancia dada a lo inaccesible y el hecho
de cultivar el sentido del pecado en el transcurso de los siglos, ha conducido
a condiciones muy desastrosas, a conflictos internos que han distorsionado la
vida, a la morbosidad, a las actitudes sádicas, a justificar las propias
virtudes y a la desesperación final que es la negación de la verdad.
Cuando
la correcta educación (la verdadera ciencia de adaptación), la verdadera
religión (el cultivo del sentido de la divinidad) y el correcto desarrollo
científico (la correcta apreciación de la forma o de las formas, por medio de
las cuales se revela la vida subjetiva de la divinidad) puedan ser puestas en
correcta relación entre sí, complementando recíprocamente sus conclusiones y esfuerzos,
tendremos hombres y mujeres entrenados que habrán desarrollado todas las partes
de su naturaleza. Serán simultáneamente ciudadanos del reino de las almas,
miembros creadores de la gran familia humana y animales sanos, con un cuerpo
animal tan desarrollado que proporcionará el instrumento necesario en el plano
externo de la vida para la revelación divina, humana y animal. Esto tendrá
lugar en la nueva Era venidera, y hoy los hombres se están preparando
consciente o inconscientemente para ello.
Clasificaremos
los problemas de sicología en los siguientes grupos:
1.
Los Problemas de la Separatividad, conducen
frecuentemente al sinnúmero de caminos de escape que constituyen la mayoría de
los complejos modernos.
2.
Los Problemas de la Integración, causan muchas
dificultades a las personas más evolucionadas.
3.
Los Problemas Hereditarios, raciales, familiares,
etc., que implican los problemas de las enfermedades heredadas, con la
consiguiente incapacidad del individuo.
Expondré
muy poco respecto a este tercer grupo. Mucho no se puede hacer, excepto dejar
que el tiempo y una mayor sabiduría resuelvan gran parte del problema,
conjuntamente con el esfuerzo realizado para aliviar al individuo afectado,
suplir la deficiencia glandular, entrenarlo para que se controle a sí mismo, si
es posible, y llevar el vehículo físico al máximo grado de desarrollo factible dentro
de ciertos límites. Se aproxima el momento en que cada niño, en los primeros
años, será sometido a ciertas pruebas y a hábiles cuidados, a fin de que el
mecanismo de contacto sea lo más útil posible, adaptable y sano. Les recordaré
aquí que ningún equipo físico puede ser llevado más allá de determinado grado
de desarrollo en una vida -grado determinado por la etapa alcanzada en el
proceso evolutivo, por los factores raciales, la cualidad de la naturaleza
sutil o subjetiva, la experiencia pasada, el contacto con el alma (distante,
cercano o realizado) y por el equipo mental.
Para
la correcta comprensión de nuestro tema y la forma de tratarlo, desearía
exponer cuatro proposiciones fundamentales:
1.
Que, en tiempo y espacio, el hombre es
esencialmente dual, posee un alma y un cuerpo, una vida inteligente y una
forma, una entidad espiritual y un mecanismo de contacto -la naturaleza
corpórea mediante la cual esa entidad se hace consciente de mundos fenoménicos
y estados de conciencia de naturaleza distinta de los de su propio nivel de
conciencia.
2.
Que esta naturaleza corpórea está constituida por
una forma física externa, por la máxima vitalidad o cuerpo etérico (que la
ciencia va reconociendo hoy rápidamente), por el cuerpo sensorio emocional y de
deseos y por h mente. A través del cuerpo físico se hace contacto con el
circundante mundo tangible; mediante el cuerpo vital llegan los impulsos que
producen orientación y actividad en el plano físico; mediante el vehículo
sensorio, la naturaleza astral o emocional origina el conjunto de deseos e
impulsos que dirigen al hombre, aún no evolucionado o común, y se los denomina
también impulsos o vida de deseos del individuo; a través de la mente llega con
el tiempo la comprensión inteligente y la vida es dirigida por el propósito y
la planificación, en vez del deseo.
3.
Que el desarrollo humano se efectúa por una serie
de integraciones, de procesos de coordinación o síntesis, implicando
(especialmente cuando la inteligencia comienza a controlar) el sentido de
separación o dualidad. Estas integraciones, en lo que se refiere a la
humanidad, subyacen en un pasado lejano, tienen lugar en la actualidad y lo
tendrán en el futuro.
Integraciones Pasadas.
Entre los cuerpos animal y vital.
Entre ambos y la naturaleza sensoria de deseo.
Entre estos tres y la mente concreta inferior.
Integraciones Presentes.
Entre
los cuatro aspectos mencionados, produciendo así una personalidad coordinada.
Integración Futura.
Entre la personalidad y el alma.
Existen
otras integraciones superiores a las cuales no me referiré aquí. Se alcanzan
mediante los procesos de la iniciación y el servicio. Debe recordarse que en la
historia racial han tenido lugar en forma inconsciente, muchas de estas
integraciones como resultado del estímulo de la vida, del impulso evolutivo, de
los procesos normales del vivir, de la experiencia por medio del contacto con
el medio ambiente y también de la satisfacción, que conduce a la saciedad de la
naturaleza de deseos. Pero llega un momento en el desarrollo racial, como en
las vidas de los individuos, en que el ciego proceso de la pasividad evolutiva
se convierte en un viviente esfuerzo consciente, y es exactamente en este punto
donde se halla la humanidad hoy. De allí la comprensión del problema humano en
términos de la sicología moderna; el sufrimiento tan ampliamente extendido de
los entes humanos en todas partes; el esfuerzo que debe realizar la educación
moderna, y de allí también la aparición en amplia escala en todos los países,
del creciente número de tres tipos de personas, los que:
a.
son conscientes de la separación;
b.
están realizando la integración con mucho
sufrimiento y grandes dificultades, más
c.
esas personalidades o individuos integrados, que
son dominadores.
4.
Que al mismo tiempo y en todos los países, hombres
y mujeres están logrando una síntesis aún más elevada: la síntesis del alma y
del cuerpo. Esto da un sentido del destino individual y racial; un sentido del
propósito y del plan. Trae también el desarrollo de la intuición (la
sublimación del intelecto, así como éste fue la sublimación de la naturaleza
instintiva) y el consiguiente reconocimiento de las ideas e idealismos elevados
y de esas verdades fundamentales que, cuando se difundan entre las personas
reflexivas del mundo, producirán grandes cambios mentales y materiales, con su
corolario transitorio de disturbios y caos, experimento, destrucción y reconstrucción.
La
humanidad proporciona un campo cultural para todos los tipos, por ejemplo, los
que en la actualidad expresan pasadas integraciones y están en proceso de
convertirse en seres humanos pensantes. Las dos integraciones anteriores, entre
el cuerpo vital y la forma física, y entre ambas y la naturaleza de deseo, no
están representadas. Son universales y están bajo el umbral de la actividad
consciente y muy atrás en la historia racial. El único campo en que puede
estudiárselos es recapitulando la historia infantil, donde se puede ver con
toda claridad el poder de moverse y responder al mecanismo sensorio y el de
expresar los deseos. Lo mismo puede constatarse en las razas primitivas y
salvajes. Pero la tercera etapa de integración, la del gradual desarrollo
mental, se está llevando a cabo a grandes pasos y puede ser y está siendo estudiada
muy cuidadosamente. La educación moderna se ocupa en la actualidad casi
exclusivamente de esta etapa, y cuando los educadores dejen de entrenar las
células del cerebro o de tratar la evocación de la memoria ~ también de
considerar al cerebro y a la mente como una misma cosa, y aprendan a
diferenciarlos, se harán grandes progresos. Cuando el niño reciba entrenamiento
para controlar la mente, cuando se enseñe a esa mente a dirigir la naturaleza
de deseos y el cerebro dirija el vehículo físico desde el nivel mental,
entonces veremos a estas tres integraciones realizadas con precisión y
rapidez. Entonces se prestará atención a la integración de la personalidad, de
manera que los tres aspectos funcionen como una unidad. Tenemos por lo tanto:
1.
El estado infantil,
en el cual se llevan a cabo las tres primeras integraciones, y el objetiva
del procedimiento de la educación será efectuar esto con la mínima dificultad.
2.
El estado humano,
que trata de la integración de todos los aspectos en una personalidad
funcionante, autoconsciente y autodirigida.
3.
El estado espiritual,
concierne a la integración de la personalidad con el alma, evocando así la
conciencia del Todo. Cuando esto se haya realizado, la conciencia grupal será
agregada a la autoconciencia; éste es el segundo gran paso en el camino hacia
la conciencia de Dios.
La
dificultad reside hoy en que tenemos, en todas partes, personas que se hallan
en diferentes etapas del proceso integrador; todas se hallan en un “estado de
crisis” y proporcionando, por lo tanto, los problemas de la sicología moderna.
Estos
problemas pueden clasificarse en forma precisa en tres grupos principales:
a.
Los
Problemas de la Separatividad. son a su vez de dos tipos:
1.
Los problemas de integración.
2.
Los que surgen de un sentido de dualidad.
Este
sentido de dualidad, resultado de la separación realizada, abarca desde las
dificultades de la doble personalidad que sufren tantas personas, hasta las del
místico, por su énfasis puesto en el que ama y el amado, en el que busca y el
buscado, en Dios y Su hijo.
b.
Los
Problemas de la Integración producen la mayoría de las
dificultades de las personas más evolucionadas.
c.
Los
Problemas del Estímulo surgen como resultado de una
síntesis e integración logradas, produciendo, en consecuencia, una
desacostumbrada afluencia de energía, la cual puede expresarse como desmedida
ambición, sentido de poder, deseo de influencia personal, o como poder y fuerza
verdaderamente espirituales. Sin embargo, en todos los casos es necesaria una
comprensión y manejo cuidadoso de los fenómenos resultantes.
De estos
problemas además surgen:
1.
Los
Problemas Mentales. Aparecerán ciertos complejos definidos cuando se
haya logrado integrar la mente con los tres aspectos inferiores y será útil
reflexionar sobre ello.
2.
Las
Enfermedades de los Místicos. Conciernen a esas actitudes de
la mente, a las complejas ideas y “empresas espirituales” que afectan a
quienes se inclinan al misticismo o se dan cuenta del dualismo espiritual, al
cual se refirió San Pablo en la Epístola a los Romanos.
“Sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal, vendido bajo el
pecado.
Porque lo que hago no lo entiendo, pues el bien que quiero no hago; sino
hago lo que aborrezco.
Y si hago lo que no quiero, consiento que la ley es buena.
De manera que no soy yo quien lo hace sino el pecado que mora en mi.
Porque sé que en mí (es decir en mi carne) no mora el bien, porque en
querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y si
hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mi.
Así que, queriendo hacer el bien, descubro la ley: que el mal está en mi.
Porque
según el hombre interno, me deleito en la Ley de Dios.
Mas veo otra ley en mis miembros rebelándose contra la ley de mi mente y
me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
Miserable de mí. ¿ Quién me librará de este cuerpo de muerte?» (Romanos
VII, 14-24.)
Estas
dificultades exigirán una mayor dedicación a medida que la raza vaya hacia la
integración de la personalidad, y una vez lograda hará contacto con el alma.
Por
lo tanto verán cuán amplio e importante es nuestro tema. También observarán que
gran parte de nuestras enfermedades nerviosas, inhibiciones, represiones,
sumisiones, o sus aspectos inversos, se relacionan con este proceso de
síntesis o fusiones sucesivas.
Aquí
deberíamos referirnos a dos puntos: Primero, que cualquier consideración sobre
el ser humano -lo consideremos simplemente como un hombre o como un ente
espiritual- tratamos en realidad con un conjunto muy complejo de energías diferenciadas, a través de las
cuales y en ellas, actúa la conciencia. En las primeras etapas, esta conciencia
no es más que una percepción vaga y difusa, indefinida, no identificada, libre
de cualquier definido enfoque de la atención. Posteriormente despierta,
percibe y centra su enfoque en el plano de los deseos egoístas y en su
satisfacción. A esto lo denominamos en forma genérica “vida de deseo”, con su
felicidad objetiva y personal, que conduce eventualmente al deseo consumado,
deseo cuya consumación ha sido postergada hasta después de la muerte, que
denominamos cielo. Después (cuando la
mente se integra con otros aspectos más desarrollados), tenemos el surgimiento
de una entidad definidamente autoconsciente, y viene a la actividad un ser
estrictamente humano, caracterizado por la inteligencia. Continúa poniendo su
atención en la satisfacción del deseo, pero es el deseo de saber y el anhelo de
comprender, por medio de la investigación, el discernimiento y el análisis.
Finalmente,
llega el período en que se íntegra la personalidad, donde existe la voluntad de
poder y la autoconciencia se dirige a dominar la naturaleza inferior con el fin
de dominar el medio ambiente, a otros seres humanos en menor o mayor número, y
a las circunstancias. Cuando esto ha sido captado y comprendido se enfoca la
atención en el reino de las energías superiores, y el factor alma llega a ser
acrecentadamente activo y prominente, dominando y disciplinando a la
personalidad, dándole una nueva interpretación a su medio ambiente y produciendo
una síntesis, desconocida hasta entonces, entre los dos reinos de la naturaleza
-el humano y el espiritual.
A
través de todos estos procesos vemos la unión de muchos tipos de energía, todos
caracterizados por determinada cualidad que -cuando se relacionan entre sí-
producen, ante todo, un período de caos, anarquía y dificultad. Luego viene un
período de síntesis y de actividad organizada donde se expresa más plenamente
la divinidad. Durante largo tiempo habrá necesidad de reconocer la energía y su
correcto empleo.
Segundo,
quiero dejar establecido que estas energías internas hacen contacto por
intermedio del cuerpo vital o etérico, compuesto por corrientes de energía que
actúan a través de siete puntos focales o centros de fuerza del cuerpo etérico.
Estos centros de energía están muy cerca de, o relacionados con los siete
principales sistemas de glándulas:
1.
La pineal.
2.
La pituitaria.
3.
Las tiroides y paratiroides.
4.
La timo.
5.
El páncreas.
6.
Las adrenales.
7.
Las gónadas.
Estos centros
son:
1.
El coronario.
2.
El ama.
3.
El laríngeo.
4.
El cardíaco.
5.
El del plexo solar.
6.
El de la base de la columna ‘vertebral.
7.
El sacro.
Dichos
centros están íntimamente relacionados con el sistema endocrino y lo determinan
y condicionan de acuerdo con la cualidad y la fuente de energía que fluye a
través de ellos. Esto lo he tratado extensamente en otros libros, por lo tanto,
no me extenderé más, excepto para llamarles la atención sobre la relación que
existe entre los centros de fuerza en el cuerpo etérico, los procesos de
integración, que llevan a la actividad un centro tras otro, y el control
eventual que ejerce el alma después de obtener la unificación total de la
personalidad.
Sólo
cuando los sicólogos modernos agreguen, al maravilloso conocimiento que ya
poseen sobre el hombre inferior, una interpretación occidental de la enseñanza
oriental referente a los centros de fuerza mediante los cuales han de
expresarse los aspectos subjetivos del hombre -inferior, personal y divino-,
resolverán el problema humano y llegarán a una comprensión de la técnica de
desarrollo e integración, que conducirá a una comprensión inteligente, a una
sabia solución de las dificultades y a una correcta interpretación de las
particularidades que enfrentan frecuentemente. Cuando a ello se agregue un
estudio de los siete tipos principales de sujetos, la ciencia de la sicología
dará otro paso que la hará oportunamente más útil como instrumento esencial en
la técnica del perfeccionamiento humano. También ayudará grandemente el estudio
de la astrología, desde el punto de vista de los contactos de las energías, de
las líneas de menor resistencia, como influencias y características
determinantes del tipo de ente en consideración. No me refiero aquí a la
confección de un horóscopo con el objeto de descubrir el futuro o determinar
una acción. Este aspecto de la interpretación astrológica será cada vez menos
útil a medida que los hombres vayan adquiriendo el poder de controlar y regir
sus astros y así dirigir sus propias vidas. Me refiero al conocimiento de los
distintos tipos astrológicos, sus características, cualidades y tendencias.
Teniendo
presente el análisis realizado anteriormente de los diversos aspectos del ser
humano que -durante el proceso evolutivo- se fusionan gradualmente en una
personalidad integrada, recuérdese que la fusión efectuada y los cambios
realizados son el resultado del continuo cambio de la conciencia, que va siendo
acrecentadamente incluyente. No tratamos aquí principalmente del aspecto forma,
sino de conocer conscientemente al morador del cuerpo. En esta zona residen
nuestros problemas, y de esta conciencia en desarrollo, debe ocuparse
principalmente el sicólogo. Desde el punto de vista del alma omnisciente, la
conciencia es limitada, confusa, excluyente, autocentrada, desviada, errática
y, en las primeras etapas, engañosa. Sólo cuando los procesos de desarrollo han
sido llevados a un punto relativamente elevado y comienza a aparecer la
percepción de la dualidad, entonces se enfrentan los verdaderos problemas, las
mayores dificultades y peligros, y el hombre se da cuenta de su situación.
Antes de ello, las dificultades son distintas y giran casi totalmente alrededor
del equipo físico y tienen conexión con la lentitud de las reacciones vitales y
los deseos inferiores de la naturaleza animal. En esa etapa el ser humano es,
en gran parte, un animal, y el hombre consciente está profundamente oculto y
aprisionado. El principio vida y el anhelo dominan y la naturaleza instintiva
controla. El plexo solar es el asiento de la conciencia; la cabeza y el cerebro
se hallan inactivos.
Debe
también recordarse (como lo he señalado a menudo) que esa realidad que llamamos
alma es básicamente una expresión de tres tipos de energía -vida, amor e
inteligencia. La triple naturaleza inferior ha sido preparada para la recepción
de estas tres energías, y el aspecto inteligencia se refleja en la mente, la
naturaleza amor del cuerpo emocional de deseos y el principio vida en y a
través del cuerpo etérico o vital. Referente al cuerpo físico en su más densa
expresión (pues el cuerpo etérico es el aspecto o expresión más sutil del
cuerpo físico), el alma se afirma en dos corrientes de energía, en dos puntos
de contacto: la corriente de vida en el corazón y la corriente de la
conciencia en la cabeza. Este aspecto conciencia es en sí mismo dual, y lo que
llamamos autoconciencia es gradualmente desarrollado y perfeccionado hasta que
se despierta el centro ama, o centro entre las cejas. La conciencia grupal
latente, que lleva a conocer al Todo mayor, permanece pasiva durante la mayor
parte del ciclo evolutivo, hasta que el proceso de integración llegue a un
punto en que la personalidad funcione. Así, el centro de la cabeza empieza a
despertar y el hombre se hace consciente en un sentido más amplio. Entonces la
cabeza y el corazón se vinculan y el hombre espiritual aparece en una más plena
expresión.
Sé
muy bien que esto les es familiar, pero resulta útil recapitularlo brevemente
y tener una idea clara de ello. Manteniendo estas premisas en la mente no nos
ocuparemos de las primeras dificultades, sino que empezaremos con las del
hombre moderno y con esas condiciones que todos, lamentablemente, estamos familiarizados.
a. PROBLEMA
DE LA SEPARATIVIDAD
Los
pensadores en la actualidad, están despertando a este tipo particular de
dificultad y descubren que las separaciones existentes en la naturaleza humana
están muy difundidas y tan arraigadas en la constitución de la raza, que les
preocupa grandemente la situación. Estas separaciones parecen ser básicas y
producen las divisiones que vemos en todas partes entre razas y entre una
religión y otra; su origen puede ser retrotraído a la condición fundamental de
la manifestación, llamada relación entre lo positivo y lo negativo, el macho y
la hembra y. hablando esotéricamente, el sol y la luna. El misterio del sexo
está vinculado con el restablecimiento del sentido de unión y equilibrio, de
“unidad y plenitud”. En su aspecto humano más elevado, la diferenciación sexual
es sólo el símbolo o la expresión inferior de la separación, o la separatividad
de la cual el místico es consciente y lo impele a buscar la unificación o
unión, con aquello que él denomina divinidad. Entre esta separación física y
este reconocimiento espiritual de la divinidad hay un gran número de
separaciones menores que el hombre llega a percibir.
Detrás
de todo esto existe una separación aún más fundamental -entre el reino humano
y el reino de las almas-, separación en la conciencia más que en los hechos. La
separación entre el reino animal y el reino humano ha sido en gran parte
resuelta por el reconocimiento de la identificación física de la naturaleza
animal y la uniformidad de expresión de la naturaleza instintiva. Las diversas
separaciones que el hombre percibe tan penosamente, dentro de la familia humana,
cesarán y se eliminarán cuando la mente esté entrenada para controlar y dominar
dentro del reino de la personalidad, y sea correctamente empleada como factor
analítico integrante, en vez de un factor que censura, discrimina y separa. El
correcto uso del intelecto es esencial para eliminar las separaciones de la
personalidad. La separación entre la personalidad y el alma se resuelve
empleando correctamente:
1.
El sentido instintivo
de la divinidad, que conduce a la reorientación en la dirección correcta.
Esto conduce a:
2.
El uso inteligente
de la mente para percibir conscientemente al alma y las leyes que gobiernan
el desarrollo del alma.
3.
El reconocimiento intuitivo de la realidad, que trasforma las partes diferenciadas en
una unidad, trayendo iluminación.
4.
Dicha iluminación
revela la unicidad esencial que existe en el aspecto interno de la vida y
niega la apariencia externa de la separatividad.
Se
evidenciará que las separaciones se subsanan
empleando correcta e inteligentemente el aspecto cualidad de la naturaleza
forma:
1.
El instinto caracteriza
a la naturaleza física automática, al vehículo de la vida o vital, y a la
naturaleza de deseo. Actúa por medio del plexo solar y de los órganos de
reproducción.
2.
La inteligencia
caracteriza al aspecto mente o vehículo mental, y actúa como centro de
distribución del cerebro por medio de los centros ajna y laríngeo.
3.
La intuición
caracteriza a la naturaleza del alma y actúa por medio de la mente y de los
centros cardíaco y coronario. Desde estos tres puntos principales el alma rige
eventualmente a la personalidad.
Les
recomiendo que consideren cuidadosamente estas ideas y les aseguro que cuando
las comprendan debidamente ayudarán a solucionar los problemas vinculados a las
distintas separaciones de la naturaleza humana.
No
existe actualmente separación alguna entre el cuerpo vital y el cuerpo físico,
sólo a veces una separación parcial y lo que podría denominarse una “conexión
floja”. Las dos corrientes de energía vital -vida y conciencia- se hallan
generalmente introducidas en la cabeza y en el corazón. Sin embargo, en el
caso de cierto tipo de idiotez, la corriente de la conciencia no está arraigada
en el cuerpo, sino que sólo la corriente de vida ha hecho su contacto en el
corazón. Por consiguiente, no existe autoconciencia, ni el poder de un control
centralizado, ni la capacidad de dirigir la acción, ni de proporcionar en forma
alguna el programa o plan de vida. Únicamente existe respuesta a aspectos de la
naturaleza instintiva.
Ciertas
formas de epilepsia se deben a lo que podríamos llamar “conexión floja”, la
corriente de la conciencia o el hilo de energía que a veces se retira o abstrae
y esto produce los conocidos síntomas epilépticos y las penosas condiciones que
se observan en los ataques habituales. En menor grado, y sin producir resultados
permanentes y peligrosos, la misma causa básica produce el así llamado “petit
mal” (sic) y ciertas clases de desmayos causados por un retiro breve y
momentáneo del hilo de la energía de la conciencia. Debe recordarse que, cuando
tiene lugar este retiro y se produce una separación entre la conciencia y el
vehículo de contacto consciente, todo lo que entendemos por el término
conciencia, autoconciencia, deseo o inteligencia, es retirado, y sólo queda la
vida y la conciencia inherente en las células del cuerpo físico.
Sin
embargo, como regla general, el actual hombre común es una unidad bien
constituida y activa. (Lo anteriormente dicho atañe tanto a las masas no
evolucionadas como a los ciudadanos de mente materialista). Se halla firmemente
integrado, física, etérica y emocionalmente. Su cuerpo físico, su cuerpo vital
y su naturaleza de deseo (la emoción no es más que la expresión de cualquier
deseo) están estrechamente unidos. Al mismo tiempo, puede haber una falla en la
integración etérica, de tal naturaleza, que produzca una baja vitalidad, la
ausencia de impulsos del deseo, incapacidad para registrar incentivos dinámicos
adecuados, falta de madurez y, a veces, obsesión o posesión. A menudo, lo que
se denomina falta de voluntad o se califica de “poca voluntad” o “debilidad
mental”, en realidad nada tiene que ver con la voluntad; posiblemente sea el
resultado de esa débil integración y de esa floja conexión entre la conciencia
y el cerebro, lo cual hace que el hombre no responda a los impulsos del deseo,
que deberían afluir normalmente a su cerebro, energetizando a su vehículo
físico para desplegar alguna forma de actividad.
La
voluntad, que generalmente se demuestra mediante un programa o plan ordenado,
se origina en la mente y no en los niveles de percepción del deseo, y este plan
se fundamenta en el sentido de dirección y en la orientación definida de la
voluntad hacia un objetivo determinado, que no es en estos casos la causa de la
dificultad, la cual es más sencilla e inmediata. El tratamiento de dichas
dificultades y su correcta solución son definidamente de naturaleza
materialista y pueden subsanarse frecuentemente aumentando la vitalidad del
cuerpo, reconstruyendo el cuerpo etérico por medio de los rayos solares,
alimentos vitamínicos y ejercicios, además de un correcto tratamiento y
equilibrio del sistema endocrino. Muchos experimentos se están realizando dentro
de estas líneas en la actualidad, y las formas menos graves de separaciones
etéricas van cediendo rápidamente al tratamiento. Serán menos frecuentes la
falta de vitalidad, la falta de madurez, la depresión basada en una conexión
vital débil y la falta de interés por la vida -que tanto prevalece hoy.
No
puedo tratar aquí ampliamente los problemas de la obsesión que se deben al
retiro del aspecto autoconciencia del morador del cuerpo. Este proceso de
abstracción deja un cascarón viviente, una casa vacía. Sería demasiado extenso
ocuparse de ello en un tratado como éste. No es fácil para el sicólogo científico
investigador aceptar la premisa de que puede ser sustituida la conciencia por
otro ente en el lugar de la conciencia de quien ha sido incapaz de mantener el
vínculo dentro del cerebro con la adecuada firmeza.
Sin
embargo, hablando con conocimiento de causa, tales casos ocurren frecuentemente
y conducen a los innumerables problemas denominados “doble personalidad”
tratándose en realidad de la posesión de un cuerpo físico particular por dos
personas -una provee la corriente de la vida (introducida en el corazón) y la
otra la corriente de la conciencia (introducida en el cerebro), controlando así
el cuerpo, dirigiendo sus actividades y expresándose por medio de los órganos
vocales. Algunas veces esta posesión se alterna entre las dos personalidades. A
veces hay más de dos, cuando varias personas que pertenecen al mundo interno de
la vida emplean el mismo cuerpo físico. De esta manera, existen personalidades
múltiples. Sin embargo, ello se debe a la debilidad definida de la conexión
etérica del morador original, o también al enorme desagrado que siente el
morador por la encarnación física; además puede ser causado por algún shock o
desgracia que súbitamente rompe el vínculo de la conciencia y, en este caso, no
hay esperanzas de restablecerlo. Cada caso debe ser diagnosticado y tratado de
acuerdo a sus méritos individuales y, preferentemente, tratar en forma directa
con el verdadero morador cuando está de vuelta “en su propia morada”. Además,
la conciencia de este morador se halla, a veces, tan fuertemente orientada
hacia otras direcciones que no son las de la existencia física, que ha tenido
lugar un proceso de abstracción, enfocando el interés de la conciencia en otra
parte. Lo antedicho es la parte o expresión indeseable de ese mismo poder de
abstracción que permite al místico ver visiones y participar en acontecimientos
celestiales, y al adepto avanzado entrar en estado de samadhi. En el primer
caso, el vehículo ha quedado abandonado, constituyendo una presa para cualquier
huésped; en el segundo caso, el vehículo queda debidamente custodiado y muy
atento al llamado y a la nota de su amo.
Sólo
puedo hacer sugerencias respecto a estas distintas explicaciones y así
encaminar a los investigadores de mente abierta y dispuestos a aceptar
hipótesis poco comunes, por una senda que podrá conducirlos al valle de la
comprensión. La clave para eliminar con éxito los distintos tipos de
dificultades reside en la atención prenatal y en el estudio de las taras
hereditarias; la sífilis y otras enfermedades venéreas, son poderosas causas
predisponentes. El correcto cuidado de la naturaleza corpórea después del
nacimiento y el desarrollo en el niño de un positivo sentido de sí mismo, que
lo hará positivo en su modo de pensar y entrenará su sentido de
autoidentificación, ayudarán sólidamente a eliminar este tipo de dificultad. La
tendencia actual de darle importancia a las vitaminas que contienen los
alimentos y recetar regímenes equilibrados, es beneficioso.
Sin
embargo, el verdadero sentido de la separatividad y las dificultades realmente
serias, surgen cuando han ocurrido dos cosas:
1.
La autoconciencia del hombre ha llegado a esa
etapa donde sus deseos son tan dominantes y apremiantes que llega a percibir la
fuerza de los mismos; simultáneamente se da cuenta de que es incapaz de
satisfacerlos y a la vez reconoce que cierto aspecto de sí mismo no quiere en
realidad satisfacerlos. Entonces lo embarga el sentido de frustración, y dolorosamente
percibe lo que desea y lo que llegaría a ser si satisficiera y saciara sus
deseos, siendo entonces impelido hacia dos direcciones: la mente centralizada
en el deseo lo mantiene en el reino del anhelo, de la esperanza y del deseo,
mientras que su cerebro y su naturaleza física lo convencen de que no es
posible lograr lo que desea y, si lo lograra ¿lo desearía realmente? Esto es
verdad respecto al hombre cuyo objetivo es satisfacer sus deseos materiales o
aquel que responde a la satisfacción del deseo intelectual o espiritual. En el
primer caso, la separación empieza a aparecer en los aspectos inferiores de su
naturaleza de deseo. En el segundo, aparece en los aspectos superiores, pero,
en ambos casos, las líneas de separación están bien definidas, lila comenzado
el conflicto y tiene por delante dos posibilidades:
a.
Una eventual pasividad, de tal naturaleza, que la
vida termina en futilidad, profunda depresión y en un sentido de frustración,
que va desde la vida sumisa que acepta todo, hasta los diferentes caminos de
escape que empujan al hombre a un mundo de ensueño, al país de la ilusión, a un
estado negativo e, incluso, al borde de la muerte, mediante la propia
destrucción.
b.
Un encarnizado conflicto basado en no querer ser
moldeado por las circunstancias y el medio ambiente. Esto lleva al hombre al
éxito, a la satisfacción de sus deseos o se destruye, en la rueda de la vida,
física o mentalmente.
2.
La separación también se produce cuando el hombre
no emplea el intelecto que Dios le ha otorgado y es incapaz de elegir entre lo
esencial y lo no esencial, la dirección correcta y las metas erróneas, las
distintas satisfacciones que apelan a los variados aspectos de su naturaleza
inferior y, en su oportunidad, entre la dualidad superior y la inferior. Debe
aprender a captar la diferencia entre:
a.
El sometimiento a lo inevitable y al apremio de su
propio deseo.
b.
El reconocimiento de la capacidad y de la
potencialidad. Muchos conflictos se resolverían resumiendo, comprendiendo y
utilizando correctamente el acervo reconocido, eliminando las metas imposibles
y la consiguiente e inevitable frustración. Cuando esta parte del conflicto ha
sido superada, entonces la potencialidad puede surgir como un reconocimiento y
convertirse en una expresión de poder.
c.
El reconocimiento de las metas individuales y
grupales y la habilidad de ser social o antisocial. Mucho se está realizando
en este sentido, pero se sigue haciendo hincapié sobre el individuo y no sobre
el grupo. Cuando esto sucede, somos responsables de los grupos antisociales.
He
mencionado sólo tres de los innumerables reconocimientos posibles, pero la
eliminación de las separaciones de la cual son responsables dará por resultado
la liberación de gran parte de quienes sufren. Quizás podría decirse que la
liberación de esa mayoría, cuya separación radica principalmente en el reino de
la naturaleza de deseo, que conduce a un sentido de frustración y a perder el
interés por la vida, podría ser curada:
1.
Atendiendo el equipo físico y las glándulas,
particularmente la glándula tiroides, además de la regulación del régimen
alimenticio;
2.
atendiendo la coordinación física del paciente, la
cual es la expresión externa de un proceso interno de integración y mucho podrá
lograrse mediante el entrenamiento;
3.
interpretando la vida y el medio ambiente, en
términos de valores. Reflexionen sobre esto;
4.
Por la descentralización que se obtiene:
a.
proporcionando el aliciente, la educación y el
entrenamiento vocacional apropiados;
b.
cultivando el poder de reconocer y satisfacer la
necesidad circundante, despertando así el deseo de servir y proporcionando ese
sentido de satisfacción, resultado del cumplimiento y de la valorización;
c.
trasmutando lenta y cuidadosamente el deseo en
aspiración.
5.
Por la reorientación hacia metas más elevadas y
por el desarrollo del sentido de la correcta dirección, lo cual implica:
a.
El cultivo de una visión más amplia;
b.
la formulación de un programa interno
inteligentemente recopilado y adecuado al correspondiente grado de evolución,
pero no tan evolucionado que sea imposible cumplirlo, y
c.
la supresión de esos pasos y actividades que están
destinados a fracasar.
6.
Más adelante, cuando se haya captado algo de lo
antedicho, debe tener lugar la búsqueda y el desarrollo de cualquier facultad
creadora, satisfaciendo así el deseo de contribuir y de llamar la atención.
Gran parte del esfuerzo artístico, literario o musical, se funda en el deseo
de ser el centro de atención y no en la verdadera capacidad creadora, que es el
sentido del “yo, el actor dramático”. Esto, correctamente empleado y
desarrollado, es de real valor e importancia.
7.
La eliminación del sentido del pecado, de la
desaprobación, con sus secuelas: rebeldía, sospecha y complejo de inferioridad.
Siento
la necesidad de volver a poner definidamente el énfasis sobre un punto, y es
que cuando consideramos al ser humano, su expresión y existencia, es
imprescindible recordar que tratamos de la energía
y de la relación o no relación de las fuerzas. Si mantenemos esto en la
mente, no nos desviaremos del tema. Tratamos con unidades relacionadas de
energía que funcionan en un campo de energía; si lo recordamos podremos (por lo
menos simbólicamente) obtener una clara idea del tema. Mientras consideremos
que el problema constituye la interrelación de muchas energías, su fusión y
equilibrio, más la síntesis final de dos energías principales, la fusión y su
equilibrio, llegaremos a obtener cierta comprensión y la consiguiente solución.
El campo de energía que denominamos alma (la energía principal que concierne al
hombre), absorbe, domina o utiliza, las energías menores que llamamos
personalidad. Es necesario comprender y recordar al mismo tiempo que la
personalidad está compuesta de cuatro tipos de energía. El empleo de las
palabras “absorbe, domina y utiliza” estará de acuerdo al tipo de rayo que nos
corresponde. Recordaré, como a menudo lo hago, que las palabras no alcanzan a
expresar el objetivo fijado, y el lenguaje obstaculiza más bien que ayuda. El
pensamiento humano está entrando ahora en un campo, para el cual no existe
hasta hoy ninguna verdadera forma de expresión; no existen términos adecuados y
las palabras símbolos dicen muy poco. Cuando se inventó el automóvil y la
radio, fue necesario crear una serie de términos, frases, sustantivos y verbos
totalmente nuevos; así en el futuro, el descubrimiento de la realidad de la
existencia del alma deberá ser encarado con un nuevo lenguaje. Un hombre de la
era Victoriana que escuchara el léxico técnico desde los actuales laboratorios
de radio, o el empleado en los talleres actuales, no comprendería absolutamente
nada. Del mismo modo, el sicólogo moderno muchas veces ignora y no comprende
lo que tratamos de decir, porque no se ha desarrollado aún el nuevo léxico y
los antiguos términos son inadecuados. En consecuencia, sólo puedo emplear los
términos que me parecen ser más convenientes, sabiendo que no expreso la
verdadera significación de mis ideas y, por lo tanto, sólo obtienen una
comprensión y concepción aproximadas de las ideas que me esfuerzo por exponer.
Hemos
considerado en parte el problema de las separaciones a las que está sujeto el
hombre, y hemos visto que el proceso evolutivo o humano, en último análisis,
era una serie de unificaciones; cada paso dado adelante significó reunir
ciertos tipos de energía a fin de que su fusión pudiera proporcionarnos una persona
más completa. ¿ Puedo enunciar aquí algo interesante? El problema mismo tiene
sus causas en el hecho de que existe un
Observador. Este Observador, en ciertas etapas del desarrollo normal del
hombre, se da cuenta de que existen separaciones y sufre porque las hay en su
propia conciencia. Comprende que es víctima de las divisiones de su naturaleza,
sin embargo -y esto es muy importante- el hombre en el plano físico es incapaz
de comprenderlas, o aparentemente eliminarlas sin la ayuda del alma, el
Observador, el aspecto superior de sí mismo. Un hombre, por ejemplo, que sufre
de la disociación que existe entre la parte emocional sensoria de sí mismo y
el aspecto mental, es consciente de la necesidad, de la frustración y de los
intensos sufrimientos y dificultades, y necesita no obstante la ayuda
comprensiva del sicólogo entrenado o de su propia alma, antes de que pueda
tener lugar la fusión, y él, como individuo, “sea hecho de nuevo”.
La
misma verdad es aplicable en lo que atañe a las separaciones que existen en el
hombre, pero tres de ellas son de gran importancia:
1.
La separación entre la mente y la naturaleza
inferior -física, vital, astral o emocional.
2.
La separación entre el hombre y su medio ambiente
que –una vez subsanada y eliminada- lo convierte en un ser humano responsable y
en un buen ciudadano que acepta su medio ambiente y le dedica lo mejor de sí
mismo. De esta manera fortalece su carácter y aumenta su capacidad, como resultado
de la interacción definida entre ambos -él y su medio ambiente.
3.
La separación entre el hombre (la personalidad) y
el alma, que produce sucesivamente:
a.
Una dominante personalidad egoísta.
b.
Un místico práctico, consciente de la necesidad de
fusionarse y unificarse.
Análogos
estados de conciencia existen en el adolescente y en el hombre que se va
integrando al trabajo que debe realizar en su vida y también en el aspirante
reflexivo. Esto sucede aunque sus pensamientos, propósitos y ambiciones estén
egoístamente polarizados o espiritualmente orientados. El sentido de
separatividad, la necesidad de ser orientado, el proceso de tender el puente y
el esencial sentido de haber logrado la realización, son idénticos en ambos
casos.
Cuando
el sicólogo enfrenta estas situaciones debería regirse por ciertas reglas y
ciertas premisas generales que eventualmente deberían ser aceptadas por el
sujeto que constituye el caso-problema. Estas mismas reglas y premisas pueden
ser consideradas y aceptadas por el hombre que sin la ayuda de un sicólogo
entrenado ha sido capaz de entrenarse a sí mismo y de eliminar las
separaciones. Tales premisas fundamentales son:
1.
Que toda dificultad sicológica es universal y no
única. Considerarla única -con su tendencia separatista y su consabida
soledad- es, a menudo, el factor omniabsorbente. Hace que la personalidad se
sienta demasiado importante, y esto debería rechazarse definitivamente.
2.
Que la crisis enfrentada indica progreso y
oportunidad y no desastre y fracaso. El paciente (¿ puedo emplear este término?)
debe comprender que la raza ha progresado hasta alcanzar su actual punto de
evolución por haber pasado crisis similares. Así también progresa el ente
humano individual. En último análisis, las crisis sicológicas indican los pasos
progresivos dados en el Camino, trayendo
la necesidad de realizar un esfuerzo y, al mismo tiempo, un sentido de adquisición
y liberación cuando fueron superadas, vencidas y resueltas.
3.
Que el poder para lograr la necesaria integración
y dar fin a un ciclo en que se siente la dualidad, reside dentro del hombre
mismo, porque:
a.
El desasosiego, la falta de coordinación, el dolor
y la angustia, son síntomas de aspiración, quizás incomprendida, pero
existentes. Son reacciones de los aspectos integrados contra ese aspecto que
está tratando de integrarse.
b.
El aspecto a integrarse es esencialmente más
poderoso que los aspectos inferiores que están a la expectativa, pues ellos son negativos o receptivos, y el que debe
ser comprendido y aceptado es positivo y dinámico. De allí el sentimiento de
desasosiego.
4.
Que la capacidad innata de esa criatura imaginativa,
el hombre, para actuar “como si”, contiene la solución del problema. Si
emplea la imaginación creadora puede tenderse y construirse el puente entre el
aspecto inferior y el superior. “Como el hombre piensa, anhela y quiere” así es
él. Tal la enunciación de un hecho inmutable.
Cuando
los modernos sicólogos comprendan totalmente el propósito creador de la
humanidad y traten de desarrollar la imaginación creadora en forma más
constructiva y de entrenar la voluntad rectora, mucho se habrá logrado. Cuando
estos dos factores evidencia notable de la divinidad en el hombre) sean estudiados
y científicamente desarrollados y utilizados, se logrará la propia liberación
de todos los casos-problema que existen en nuestras clínicas en la actualidad.
De esta manera, por medio de la experimentación, se llegará a una comprensión
más rápida del hombre. La sicología puede contar definidamente con la capacidad
innata en el ente humano para comprender el empleo de la imaginación creadora
y del propósito dirigido, pues existe frecuentemente aun en los niños.
Desarrollar el sentido de la fantasía y entrenar a los niños a tomar
decisiones (para que el propósito ordenado pueda emerger en sus vidas) serán
dos de los ideales que regirán la nueva educación. El sentido de la fantasía
pone en actividad la imaginación, la percepción de la belleza y el concepto de
los mundos subjetivos; el poder de decidir, con sus implicaciones de por qué,
para qué y con qué fin (si es inteligentemente enseñado desde los primeros días),
sería muy bueno para la raza, especialmente si en la época de la adolescencia,
el panorama general del mundo y el plan mundial fueran llevados a la atención
de la inteligencia incipiente. Por lo tanto:
1.
El sentido de la fantasía.
2.
El sentido de la decisión.
3.
El sentido de la totalidad, más
4.
El sentido del propósito ordenado,
deberían
regir el entrenamiento que se dará a los niños que vienen a la existencia. El
sentido de la fantasía pone en actividad la imaginación creadora,
proporcionando a la naturaleza emocional exteriorizaciones constructivas; esto
debería ser equilibrado y motivado por el reconocimiento del poder de decidir
correctamente y por la significación de los valores superiores. estos a su vez
pueden ser desarrollados en forma altruista, reconociendo debidamente la
totalidad del medio circundante en el cual el individuo debe desempeñar su
parte, mientras que la serie de reacciones se subordinan acrecentadamente
mediante la comprensión del propósito ordenado que se va desarrollando en el mundo.
Estas
premisas fundamentales deberían emplearse en las nuevas técnicas que la
sicología aplicará cuando esté por aceptar (o por lo menos experimentando) las
ideas mencionadas. Utilizándolas se hallará que el caso-problema puede ser
llevado a una correcta actividad funcionante, pues todas las facultades innatas
que no fueron utilizadas por el hombre serán impulsadas a una actividad
integradora. El procedimiento es siempre inevitablemente el mismo:
1.
La separación.
2.
El reconocimiento de la dualidad, subjetivamente o
en la conciencia vigílica.
3.
El período de desenfrenada intranquilidad,
frustración y futilidad que, a veces, conduce al desastre, a ciertos
trastornos nerviosos o mentales, y a condiciones generalmente caóticas e
indeseables.
4. La
aplicación inteligente del proceso de tender el puente, llevado a cabo
gradualmente, cuando se ha establecido el
punto de separación.
5.
Los períodos en que se reconoce la fusión, la
integración o la verdadera normalidad.
Será de utilidad hacer un análisis. Más adelante se hallará que el sicoanálisis
llegará a ser de verdadera utilidad cuando ayude al hombre a explicar sus realizaciones, más bien que a desentrañar los
detalles de su aparente desastre. No existe tal desastre. Sólo hay un punto de
crisis que no ha sido reconocido, un momento de realización incomprendido. El
desastre acontece cuando no se utiliza ni se comprende dicha crisis, entonces
sirve para aumentar la separación en vez de considerársela como un momento de
oportunidad.
6.
El establecimiento de un ritmo definido que
incluye la imaginación creadora, la elección discriminadora, el valor que tiene
la relación de la parte con la totalidad y la aceptación del propósito grupal.
Cuando se establece este ritmo debidamente en una vida o serie de vidas, conduce
oportunamente a:
7.
La integración.
Quisiera
detenerme aquí y hacerles ver que la estructura de la nueva sicología debe ser
inevitablemente construida sobre la premisa de que una sola vida no es la única
oportunidad del hombre en la que se debe lograr la integración y eventual perfección.
La gran Ley de Renacimiento debe ser aceptada, entonces se hallará que es en sí
misma el agente liberador en cualquier momento de crisis o caso-problema
sicológico. El reconocimiento de que existen otras oportunidades, y un extenso
sentido del factor tiempo, son tranquilizadores y de gran ayuda para muchos
tipos de mente; su valor interpretativo será iluminador a medida que el
paciente comprende que ha pasado por crisis en las cuales puede comprobar por
medio de su equipo actual, que ya logró la integración, garantizándole la
victoria sobre su actual crisis y difícil conflicto. La luz que esto arroja
sobre las relaciones y el medio ambiente servirá para estabilizar su propósito
y hacerle comprender lo inevitable de la responsabilidad. Cuando esta gran ley
sea comprendida en sus verdaderas implicaciones y no interpretada en términos
de su actual presentación infantil, el hombre aceptará la responsabilidad de
vivir reconociendo diariamente el pasado, comprendiendo el propósito del
presente y mirando el futuro. Esto disminuirá grandemente la creciente
tendencia al suicidio que la humanidad demuestra.
Por
lo tanto, es evidente que el factor tiempo puede aplicarse al problema en forma
útil, y es aquí donde una real comprensión de la Ley de Renacimiento o la Ley
de Oportunidad (como preferiría denominarla) será de mucha utilidad. Ante todo
introducirá una esperanza en la actitud del sicólogo y del caso-problema, y
también la idea del logro y de la realización final.
Será
también esencial que el sicólogo del futuro llegue a reconocer y a admitir la
existencia de una estructura interna en el ser humano -de su vehículo
emocional, su cuerpo mental y su estrecha interrelación por intermedio del
cuerpo vital o etérico, que actúa siempre como trama vinculadora entre el cuerpo físico denso y los otros cuerpos.
El alma y su triple energía (la vida misma que expresa voluntad o propósito,
amor e inteligencia) actúa por intermedio de los siete centros mayores,
mientras que los cuerpos mental y astral actúan por intermedio de muchos
centros, aunque poseen también en sí mismos siete centros, contrapartes
transmisoras de los que están en el cuerpo etérico. Las integraciones que la
evolución oportunamente efectúa se llevan a cabo por intermedio de estos
centros. Mediante la elevación dé la vibración y por la actividad de los
centros y el consiguiente y subsiguiente desarrollo del mecanismo de respuesta
humano, comienzan a abrirse nuevos canales de acercamiento a la realidad,
aparecen nuevas cualidades de percepción, una nueva sensibilidad a lo que hasta
ahora no ha sido reconocido y nuevos poderes van apareciendo.
En
consecuencia, cada hombre, en si mismo, constituye
una jerarquía, un reflejo de la gran cadena del ser -el Ser que expresa el universo.
La sicología debe reconocer con el tiempo:
1. La
realidad de la existencia del alma, el agente integrador, el Yo.
2.
La Ley de Oportunidad o de Renacimiento.
3.
La naturaleza de la estructura interna del hombre
y su relación con la forma externa tangible.
Es
interesante observar que toda enseñanza dada en relación al renacimiento o a la
reencarnación, prácticamente ha puesto el énfasis sobre el aspecto fenoménico
material, aunque siempre se ha referido más o menos en forma casual a las
adquisiciones espirituales y mentales, obtenidas en la escuela de la vida en
este planeta, una encarnación tras otra. Poca atención se ha puesto sobre la
verdadera naturaleza de la percepción en desarrollo y el desarrollo de la
conciencia interna del verdadero hombre; raras veces o ninguna, se hace
hincapié sobre la comprensión adquirida en cada vida, respecto al mecanismo de
contacto y el resultado de la creciente sensibilidad al medio ambiente (los
únicos valores que conciernen al yo). Detalles de las condiciones de la vida,
enunciaciones sobre posibles situaciones materiales, descripciones de lugares,
vestimentas y relaciones humanas de la personalidad, son imaginativamente
expuestos, y el “recuerdo de pasadas encarnaciones” ha consistido generalmente
en la reconstrucción de episodios dramáticos que nutren el sentido innato de la
individualidad del hombre que reencarna y, por lo general, nutren también su
vanidad. Esta curiosa presentación se debe a varias cosas. Primero, al hecho de
que el mundo de la ilusión es hasta ahora el factor que todavía domina la vida
del mejor de los hombres; segundo, que el grado de evolución ha sido tal, que
el escritor u orador no ha podido ver el ciclo de vida desde el ángulo del
alma, la cual no tiene apegos ni ilusiones, porque si así lo hubiera hecho
hubiese omitido las descripciones fenoménicas materiales y, probablemente, ni
siquiera las habría percibido, y sólo hubiese puesto el énfasis sobre los valores espirituales y mentales- y lo
que concierne a la vida interna grupal. Los métodos empleados para presentar
esta milenaria doctrina del renacimiento y el falso énfasis puesto sobre el
aspecto forma, con exclusión de los valores del alma, han logrado que el tema
fuera rechazado por las personas inteligentes y el investigador científico.
Sin embargo, a pesar de esto, se ha hecho un verdadero bien, pues la teoría se
ha infiltrado constantemente en la conciencia racial, convirtiéndose en una
parte integrante de ella y, por lo tanto, se encamina al reconocimiento popular
y, finalmente, al científico.
Al
considerar la estructura interna del hombre y esos factores que producen y
condicionan la apariencia y la cualidad externa, trayendo como consecuencia el
consiguiente comportamiento y conducta, los sicólogos tendrán que estudiar los
siguientes temas, empezando con el aspecto más inferior y expandiendo sus ideas
hasta incluir el aspecto más elevado posible. Éstos pueden ser agrupados y
enumerados así:
1.
El
mecanismo externo de respuesta. que actúa por los impulsos
recibidos del medio ambiente externo y de los reinos subjetivos internos. De
acuerdo con las teorías esotéricas llegan por intermedio de:
a.
El cerebro, desde el cual se dirigen y controlan
ciertos aspectos del sistema nervioso; primero, por la influencia mental y,
después, por la dirección consciente del alma.
b.
El sistema endocrino o glandular, que actúa por
los impulsos que entran al cuerpo físico a través de los siete centros del
cuerpo etérico; el sistema glandular es simplemente la exteriorización o
contraparte física de dichos centros. Las glándulas condicionan al hombre
mediante la corriente sanguínea, siendo condicionadas a su vez por los centros.
c.
El plexo solar que dirige y controla ciertos
aspectos del sistema nervioso y que, en gran parte, constituye el cerebro
instintivo o animal.
d.
El corazón, centro de la vida.
2.
El
cuerpo vital o etérico. Factor energetizante principal y
réplica o contraparte exacta de la forma externa, siendo el verdadero
intermediario entre los mundos internos y el hombre externo. Los nadis (líneas o hilos de fuerza) residen
en cada nervio del cuerpo humano y los centros que ellos conforman, en ciertos
puntos de intersección o conjunción, son el trasfondo o el agente motivador de
cada ganglio o plexo que hay en el cuerpo humano. Algunos de estos centros, mayores
y menores, tienen singular importancia evolutiva y son:
a.
El centro coronario, asiento de la energía del
alma, o el centro por el cual funciona el consciente hombre espiritual.
b.
El centro cardíaco, asiento de la vida, el
principio más elevado que se expresa por medio del hombre.
c.
El centro plexo solar, asiento de la vida
instintiva del alma animal y de la naturaleza emocional muy desarrollada.
d.
El centro que se halla en la base de la columna
vertebral, principal centro integrador que entra en actividad funcionante
cuando se han efectuado dos fusiones principales: la fusión de los tres cuerpos
en una personalidad coordinada y la unificación del alma y del cuerpo.
3.
El
cuerpo emocional o sensorio, llamado a menudo el cuerpo
astral. De este vehículo emanan los deseos, los impulsos y las aspiraciones,
más esos conflictos de la dualidad que tan frecuentemente afligen y
obstaculizan al discípulo. Es también el asiento de la vida creadora e
imaginativa del hombre. Posee también centros de fuerza que son la contraparte
de los que están en el cuerpo etérico, pero, en la mayoría de las personas, es
energetizado principalmente por el mundo de la ilusión y el plano astral. El
hombre evolucionado debe aprender a apartarse de este plano de percepción ilusoria.
4.
La
naturaleza mental que actúa a través de cuatro centros, y únicamente
cuatro.
5.
El
alma misma, o el verdadero hombre espiritual, el yo en
manifestación, actuando o tratando de actuar por intermedio de su apariencia
fenoménica, el cuádruple hombre inferior.
Si
lo que antecede es cuidadosamente estudiado, se verá que las separaciones que
existen en el hombre se deben a que ciertas relaciones son inherentes o
fundamentales:
1.
Las
que existen dentro del hombre mismo, en uno u otro
de los diferentes puntos focales de comprensión o percepción:
a.
El hombre no las reconoce y tampoco quienes lo
rodean. Cuando esto sucede, el hombre no ha evolucionado y las separaciones o
brechas que existen en su conciencia no dañan verdaderamente a él, ni a los que
lo circundan. Sólo indican falta de desarrollo.
b.
Cuando se las reconoce producen aflicción y
dificultad, y el hombre necesita una sólida ayuda sicológica. Aquí podría darse
una correcta información sobre esos casos que conciernen al tipo intelectual,
pues entonces el sicólogo tendrá que ocuparse de quienes son capaces y están
dispuestos a ayudarse a sí mismos.
c.
Cuando el hombre ha erigido el puente necesario y
ha logrado la unificación necesaria, se convierte en una personalidad
unificada. Entonces podrá surgir el místico. Esto significa que ha alcanzado la
etapa en que es posible establecer el puente entre la personalidad integrada y
el alma. Finalmente, aparece el Maestro de Sabiduría, el Cual es un exponente
de la conciencia crística en sus aspectos unificadores, salvadores y
constructivos.
La
unificación de las naturalezas superior e inferior, traerá resultados que
serán determinados en su campo de expresión por el rayo al cual pertenece el
hombre. Estas condiciones de rayo harán que el hombre encuentre su correcto
campo de actividad y de expresión donde pueda ser útil, ya en los sectores
político, religioso o científico, o en otras formas de manifestación divina.
2.
Las
que existen entre un hombre ~í su medio ambiente. El efecto que
esto produce puede significar que es un ser humano antisocial o impopular,
teme a la vida o expresa en muchas formas su incapacidad de ponerse a tono con
el medio ambiente. Evidenciará incomprensión e incapacidad de establecer
correctas relaciones y de fusionar correctamente las formas internas y externas
de la estructura de la vida. En este caso, la razón de la separación reside
generalmente en alguna parte del cuerpo astral mismo.
3.
Las
que existen entre el hombre y la tarea que debe desempeñar en su vida, o
la actividad que el destino le ha deparado o debe realizar en la vida, y para
la cual tiene predisposición. La dificultad reside en una definida ruptura o
disolución de la continuidad entre la naturaleza mental, que determina el
propósito, y la naturaleza astral, que rige el impulso.
4.
Las
que existen entre el hombre y su alma influyente (que va lentamente dominando).
Esto conduce al infortunio, a un terrible conflicto y a
una eventual y simbólica “muerte de la personalidad”.
Nuevamente
quisiera detenerme aquí para hacerles ver que los conceptos muerte,
sustitución, unificación vicaria y sacrificio, serán reemplazados -en la nueva
era- por los conceptos resurrección o vivencia, unidad espiritual, trasferencia
y servicio, para que una nueva tónica penetre en la vida humana, trayendo
esperanza, alegría, poder y libertad.
b. PROBLEMAS
DE LA INTEGRACIÓN
Una
de las primeras cosas que sucede cuando un hombre ha conseguido (sólo o con
ayuda sicológica académica) eliminar o tender un puente sobre ciertas
separaciones, es el reconocimiento de un inmediato sentido de bienestar y el
anhelo de expresarse. A su vez trae sus propios problemas, y algunos de éstos
son:
Un sentido de poder, que
hace al hombre, por lo menos temporariamente egoísta, dominante, seguro de sí
mismo y arrogante. Es consciente de que enfrenta un mundo mayor, un horizonte
más amplio y grandes oportunidades. Por lo tanto, este elevado sentido puede
traer serios desarreglos y dificultades. Este tipo de persona, influenciada por
esta ampliación de conciencia, tiene a menudo buenos móviles y está impulsada
por elevadas intenciones, pero sólo logra producir desarmonía a su alrededor.
Cuando se permite a estas tendencias regir incontroladamente, puede conducir
con el tiempo, a un serio estado de egomanía, la cual constituye predominantemente
un problema de integración. Estas dificultades pueden ser anuladas o
contrarrestadas si se logra que el hombre comprenda que es parte integrante de
un todo mucho más grande. Entonces reajustará su sentido de los valores y
orientará correctamente su sentido del poder.
La tendencia al excesivo énfasis
puede también expresarse, convirtiendo al hombre (como
resultado de la integración y el sentido de bienestar o poder y capacidad) en
un fanático, por lo menos durante un tiempo. Aunque el hombre tenga los mejores
móviles del mundo, trata de obligar a todos a recorrer el camino que ha
recorrido, sin reconocer las diferencias del trasfondo, el tipo de rayo, el
grado de evolución, la tradición y la herencia, llegando a ser una fuente de
preocupaciones para él y sus amigos. El poco conocimiento puede ser peligroso,
y en cambio el reconocimiento puede curar muchos males, especialmente los de
naturaleza sicológica. Entonces él podrá progresar en el Sendero de Sabiduría.
El super desarrollo del sentido
de orientación o vocación, si prefieren llamarlo así,
aunque ambos no son idénticos, pues el sentido de orientación es menos definido
que el reconocimiento de la vocación. En las escuelas de sicología esotérica a
veces se emplea una frase relacionada con este sentido de orientación o guía
interna: “tender un puente sobre las separaciones obliga al hombre a cruzar
continuamente el puente”. El hombre reconoce ya conscientemente ciertos aspectos de sí mismo, y el más elevado de
ellos lo atrae constantemente. Por ejemplo, cuando ha tendido el puente entre
el cuerpo astral o emocional y la mente, y descubre el vasto campo de
actividad mental que se ha abierto ante sí, el hombre puede durante mucho
tiempo llegar a ser intelectual materialista y rechazar hasta donde pueda,
todas las reacciones emocionales y la sensibilidad síquica, e ilusionarse en
la creencia de que éstas no existen para él. Entonces se dedicará a trabajar
intensamente en los niveles mentales. Esto demostrará ser un asunto pasajero
desde el punto de vista del alma (aunque dure una o varias encarnaciones); pero
puede causar definidos problemas sicológicos y producir “zonas oscuras”
respecto al concepto que tiene el hombre sobre la vida. Sin embargo, gran parte
de las dificultades pueden ser subsanadas dejando que ellos mismos las
solucionen, siempre que la anormalidad no sea excesiva.
Una
vez que se haya admitido la realidad de la existencia del alma, prevalecerá
acrecentadamente la tendencia a dejar que las personas sean guiadas y dirigidas
por el propósito de sus propias almas, siempre que comprendan lo que les está
sucediendo y puedan discernir entre:
a.
El surgimiento ascendente del yo subconsciente a
la zona iluminada de la conciencia.
b.
La actuación, la fuerza y el reconocimiento del yo
inmediatamente consciente.
c.
La afluencia que desciende del yo superconsciente,
el alma, trayendo inspiración, intuición y conocimiento superiores.
Estas
palabras -subconsciente, consciente y superconsciente- necesitan ser definidas
para el propósito de este tratado; se las interpreta muy libremente y
significan cosas muy distintas de acuerdo a la escuela sicológica de
pensamiento a que pertenece el estudiante.
Empleo
el término subconsciente para
significar la vida instintiva de la forma, las tendencias heredadas y las
predisposiciones innatas, las características adquiridas y acumuladas
(adquiridas en encarnaciones pasadas, frecuentemente aletargadas, a no ser que
sean repentinamente evocadas por la urgencia de las circunstancias) y todos
los deseos y anhelos no formulados que impulsan al hombre a la actividad,
además de los deseos reprimidos y no reconocidos y las ideas inexpresadas,
presentes aunque incomprendidas. La naturaleza subconsciente es como una
profunda laguna de la cual un hombre puede extraer casi todas las experiencias
pasadas, si lo desea, cuyas aguas pueden ser agitadas hasta convertirse en una
caldera hirviente, causando muchos trastornos.
Lo consciente se
limita a aquello que el hombre sabe lo que él es y posee en la actualidad -el
tipo de las cualidades, las características, los poderes, las tendencias y los
conocimientos de cualquier índole, constituyen los dones naturales del hombre,
de los cuales éste o el sicólogo, es definidamente consciente. Los expone a la
vista de todos y hacen de él lo que aparentemente es ante el mundo que lo
observa.
Por
superconsciente quiero significar
esos poderes y conocimientos disponibles, con los cuales no se ha hecho
contacto todavía ni se han reconocido y no tienen, por lo tanto, aplicación
inmediata. Constituyen la sabiduría, el amor y el idealismo abstracto, inherentes
a la naturaleza del alma, pero que aún no han sido ni serán parte del equipo
disponible para ser utilizado. Oportunamente todos estos poderes serán
reconocidos y empleados por el hombre. A estos poderes y realizaciones se le da
en Los Aforismos de Patanjali el
interesante nombre de “la nube de cosas cognoscibles”. Estas “cosas
cognoscibles” se introducirán en el aspecto consciente de la naturaleza del
hombre y se convertirán en parte integrante de su equipo intelectual.
Finalmente, a medida que prosigue la evolución y transcurren las épocas,
penetrarán en el aspecto subconsciente de su naturaleza, a medida que aumenta
la capacidad de comprender lo superconsciente. Podría aclararles este punto si
dijera que, así como la naturaleza instintiva está ubicada actualmente en el
reino de lo subconsciente, a su debido tiempo la parte intelectual del hombre
(de la cual en la actualidad, él es cada vez más consciente) será relegada a
una posición similar y caerá bajo el umbral de la conciencia, que luego será
reemplazada por la intuición. A muchas personas les es imposible valerse
libremente de la intuición, porque reside en el reino de lo superconsciente.
Dichos
movimientos dentro del reino de la conciencia -desde lo subconsciente hasta lo
inmediatamente consciente y desde allí a lo superconsciente- constituyen
esencialmente crisis de integración, produciendo situaciones momentáneas que
deben ser resueltas. Quisiera que observaran aquí que cuando un individuo llega
a ser consciente de los aspectos más elevados de sí mismo, que exige la
integración, y es consciente de su naturaleza y de la parte que ésta podría
desempeñar en la expresión de su vida, frecuentemente lo embarga un complejo de
inferioridad. Tal la reacción de los aspectos inferiores que se integran al
aspecto superior. Él experimenta un sentido de futilidad; las comparaciones
que hace internamente sobre una posible realización y el punto ya alcanzado, le imparten un sentido de
fracaso y de impotencia, que se debe a que lo visualizado al principio es
demasiado grande y no se considera capaz de realizarlo. La humanidad ha hecho
tanto progreso en el sendero de evolución que afecta poderosamente a dos grupos
de hombres:
1.
Los que han reconocido la necesidad de tender el
puente entre la naturaleza emocional y la mente, y por medio de su integración
han alcanzado el nivel de la inteligencia.
2.
Los que han tendido ya este puente y son
conscientes de una tarea mayor, la de tender el puente que existe entre la
personalidad y el alma.
Estos
grupos incluyen en la actualidad un gran número de personas; el complejo de
inferioridad es muy grande y causa muchos tipos de dificultades. Sin embargo,
si se enfrenta y maneja la causa en forma más inteligente, se observará que el
desarrollo de la verdadera perspectiva es más rápido.
Cuando
se ha alcanzado la integración surge otra verdadera dificultad, en el caso de
quienes han integrado toda su naturaleza inferior y han fusionado las energías
de la personalidad. Las energías implicadas en dicha fusión poseen cualidad y la combinación e interacción
de estas cualidades (cada una determinada por alguna particular energía de
rayo) conforman el carácter de la persona. Durante un largo período, después
que la integración ha sido alcanzada, se producirán frecuentes conflictos,
exclusivamente en la esfera del carácter y de la conciencia inmediata del
Hombre. Una energía tras otra comenzará a hacerse valer y a luchar por la
supremacía. Sería de valor si les presentara un caso hipotético, describiendo
las energías de rayo que lo rigen, y si les recordara que su fusión es el
objetivo. En el caso en cuestión, el sujeto ha fusionado los vehículos de la
personalidad en un todo activo y es definidamente una personalidad, pero la
principal fusión del alma y la personalidad no ha sido lograda.
Energía mayores:
Energía
egoica ler. Rayo. La energía de la voluntad o
poder.
Energía
de la personalidad 4to.
Rayo. La energía de la armonía a
través del conflicto.
Energías menores:
Energía
mental 3er. Rayo. La energía de la inteligencia.
Energía
astral 6to. Rayo La energía de la devoción.
Idealismo.
Energía física ler. Rayo. La energía de la voluntad
o
poder.
He
aquí un campo quíntuple de energía en el cual todos los factores están activos
excepto la energía del ego o alma. Fueron definitivamente fusionadas. Al mismo
tiempo aumenta la percepción de la necesidad de una fusión aún más elevada o
incluyente, y del establecimiento de una relación definida con el alma. El proceso
ha sido el siguiente: Primero, el hombre era simplemente un animal, consciente
sólo de la energía física. Luego empezó a incluir dentro de su campo de
percepción a la naturaleza emocional, con sus deseos, exigencias y reacciones
sensitivas. Después se descubrió como mente, y la energía mental comenzó a
complicar su problema. Finalmente, llegó a esa expresión de la vida (y esto es
realmente interesante) que estamos considerando hipotéticamente, donde posee:
a.
Un cuerpo físico de primer rayo, con un cerebro
dominado y controlado por una mente de tercer rayo. Esto significa capacidad
para una realización intelectual muy diversa.
b.
Una naturaleza emocional que, al estar regida por
la energía de sexto rayo, puede ser rápidamente impulsada a una orientación
fanática y propensa al idealismo.
c.
Todo el problema se complica por la rápida
emergencia de energías de cuarto rayo de la personalidad, lo cual significa que
la meta de la personalidad es lograr la armonía, la unidad y la habilidad de
vivir, adquirida por medio de un intenso conflicto, librado dentro del campo
cuádruple de energías que constituyen el yo inferior.
En
consecuencia, será un hombre que ambiciona poder, pero con justo motivo, porque
es verdaderamente un idealista que luchará inteligentemente por conseguirlo,
pero que batallará fanáticamente para lograr dichos fines, porque su
personalidad de cuarto rayo y su cuerpo astral de sexto rayo lo obligarán a
hacerlo, y su cuerpo y su cerebro de primer rayo lo capacitarán para presentar
una enérgica batalla. Al mismo tiempo, la energía egoica de primer rayo está
tratando de dominar y, oportunamente, lo hará por intermedio de la energía
mental de tercer rayo, influenciando a su cerebro de primer rayo. El primer resultado
obtenido por la influencia del alma producirá una intensificación de todas las
cosas de la personalidad. El desequilibrio se localizará en el cuerpo mental o
en el cerebro, y abarcará desde la idea fija y la cristalización mental, hasta
la insania (si el estímulo es excesivamente poderoso o posee taras
hereditarias). Puede expresar en forma arrogante el éxito obtenido en el campo
donde ha elegido trabajar, que lo hará una persona dominante y desagradable, o
podrá expresar la fluidez de la mente de tercer rayo y hará de él un
intrigante, un confabulador, o un luchador al servicio de grandes proyectos que
en realidad nunca podrán materializarse. En este análisis no he incluido las
tendencias evocadas en vidas anteriores, que están ocultas en el subconsciente,
ni su herencia y medio ambiente. He tratado simplemente de mostrar una cosa:
las energías en conflicto dentro de un hombre pueden producir serias
situaciones. Pero la mayoría de ellas pueden ser corregidas mediante la
correcta comprensión.
Por
lo tanto, es evidente que uno de los primeros estudios a efectuarse en este
nuevo acercamiento al campo sicológico, será descubrir:
1.
Qué rayos mayores y menores condicionan y
determinan la naturaleza del hombre y evocan la cualidad de su vida diaria.
2.
Cuál de estas cinco energías (en el momento de
dificultad) es la que predomina, y a través de qué cuerpo o vehículo se enfoca.
3.
Cuál de estas energías de rayo lucha contra el
predominio mencionado, las cuales pueden ser:
a.
Los aspectos variables de la misma energía dentro
de su propio campo particular.
b.
Las energías superiores que se esfuerzan por
controlar las energías inferiores, lo que indica una separación en la
naturaleza del hombre.
c.
La energía del proceso de fusión que unifica las
energías inferiores en una personalidad funcionante.
d.
El reajuste del proceso de tender el puente entre
las dos
energías
principales, lo que dará por resultado la unificación del alma y de la
personalidad.
Todo
esto constituye las zonas de mayores dificultades, habiendo en cada uno de
estos campos de energías en conflicto centros menores de conflicto, creados
frecuentemente por circunstancias y acontecimientos ambientales.
Dados
todos estos factores y considerando que nuestro caso hipotético es un hombre
que posee una naturaleza altamente inteligente y un buen equipo para
expresarse diariamente, ¿ en que forma procedería el sicólogo esotérico? ¿ Cómo
manejaría al hombre y qué haría? ¿ Sobre qué principios amplios y generales
actuaría? Sólo puedo indicar brevemente algunos de ellos, recordándoles que, en
el caso que estamos considerando, el sujeto está definidamente colaborando con
el sicólogo y se interesa por obtener buenos resultados. La meta del esfuerzo
del sicólogo consistirá en responder a las siguientes preguntas:
1.
¿ Qué razones le asisten para querer
“reordenarse”? Esta frase, siendo una expresión familiar, tiene un profundo
significado, pues indica el reconocimiento de la necesidad del alineamiento.
2.
¿Qué es lo que le hizo sentir esta necesidad y
evocó el deseo de someterse a un proceso específico de reajuste interno?
3.
Conociendo la naturaleza de la constitución
interna del hombre en ¿ qué vehículo es necesario tender el puente? ¿ Dónde
reside el punto de separación y, por lo tanto, el punto de la actual crisis? ¿
Es esta dificultad una crisis mayor o menor?
4.
¿ Cuáles son las cinco energías de rayo que
condicionan al sujeto?
5.
¿ Hasta qué punto las normas en la vida del
hombre, su vocación y sus deseos coherentes innatos coinciden con la tendencia
establecida por
a.
el tipo de energía del rayo del alma,
b.
el tipo de rayo de la personalidad?
Gran
parte de las dificultades, en lo que a los discípulos concierne, se hallará en
esta zona de expresión.
6.
¿ En qué período de la actual manifestación de
vida apareció dicha separación? o, ¿ la integración alcanzada es la que produjo
esta difícil situación? Éste, ¿es un problema?
a.
de separación, que requiere tender un puente que
conduzca a una fusión de energía o
b.
de integración, que requiere una correcta
comprensión de lo que ha sucedido, y conduzca al correcto reajuste de los
poderes fusionados con las condiciones ambientales?
7.
¿ Se halla el hombre en la etapa en que debería:
a.
Integrarse como una personalidad y, en
consecuencia, llegar a ser más estrictamente humano?
b.
¿ Desarrollarse como un místico y aprender a
reconocer el aspecto superior y su relación con el inferior, con miras a su
unificación?
c.
¿ Entrenarse como un ocultista y llegar
mentalmente a tal estado de conciencia que las naturalezas o aspectos superiores
e inferiores comiencen a funcionar como uno? Esto implica la fusión de las
fuerzas de la personalidad y la energía del alma, fusionándose en una expresión
divina, “la parte dentro del todo”.
8.
¿Qué se puede hacer, en último análisis, para que
“la zona iluminada” de la conciencia inmediata sea de tal naturaleza que la
parte subconsciente del hombre pueda ser “iluminada a voluntad por el rayo de
la mente” y la mente misma pueda trasformarse en un faro que penetra en la
superconciencia, revelando así la naturaleza del alma? En realidad, éste es un
problema de expansión de la conciencia. Hay por delante un amplio campo de
investigación sicológica, en conexión con el empleo de la mente como si fuera
“el sendero de luz entre las naturalezas subconsciente y superconsciente, que
enfoca sin embargo a ambas en un punto brillante de luz dentro de la naturaleza
consciente”.
Para
los esotéricos todo este problema de la unificación está estrechamente
vinculado con la construcción del antakarana. Así es denominada la línea de
energía viviente que vincula los diversos aspectos humanos con el alma y
contiene la clave de la verdad oculta: “antes de que el hombre pueda recorrer
el Sendero debe convertirse en el sendero mismo”. Cuando se hayan eliminado
todas las separaciones, superados y pasados los diversos puntos de crisis y
hayan tenido lugar las fusiones requeridas (simples etapas en proceso) se
produce la unión o unificación. Entonces el hombre se introduce en nuevos
campos de energías, las reconoce y domina y luego se abren ante el progre9ista
peregrino, nuevas
zonas de
conciencia.
La
gran realización planetaria del Cristo ha sido expresada por San Pablo en las
siguientes palabras: ..... para formar en si mismo un nuevo hombre, trayendo
así la paz” (Ef. II, 15).
Las
palabras “paz” y “buena voluntad” son términos clave que expresan la unión de
dos separaciones: Una, en la naturaleza síquica del hombre, en particular entre
la mente y el vehículo emocional, que significa el logro de la paz, y la otra entre la personalidad y
el alma. Esta última constituye la eliminación de una grieta básica y se logra
definidamente por la voluntad «1 bien, la
cual no sólo elimina la principal separación en el individuo, sino que produce
la grande e inminente fusión entre la humanidad inteligente y el gran centro
espiritual denominado la Jerarquía espiritual del planeta.
El
reconocimiento casi inconsciente de estas separaciones y de la necesidad de su
fusión han hecho del matrimonio y de su acto consumador, el gran símbolo
místico de las fusiones internas mayores.
Quisiera
recordarles también que estas separaciones existen en la conciencia o la
percepción, pero no en la realidad ¿ Les resulta demasiado difícil comprender
esto? Reflexionen sobre ello.
c. PROBLEMAS
DEL ESTÍMULO
Ahora
llegamos a la parte más interesante de nuestro estudio sicológico, porque
encararemos y consideraremos los resultados obtenidos por el estímulo.
Este
tema es de gran interés en los momentos actuales debido a la tendencia mística,
al anhelo espiritual que caracteriza a toda la humanidad y a los resultados
definidos -unos malos, la mayoría buenos- que la acrecentada práctica de la
meditación está produciendo en el mundo de los hombres. Los resultados
obtenidos por la aspiración mística y espiritual y la meditación ocultista
aplicada o intelectual (en contradicción con el acercamiento místico), deben
ser enfrentados y comprendidos, o se perderá una gran oportunidad y aparecerán
ciertos desarrollos indeseables que luego será necesario contrarrestar.
Les
sorprende ¿ no es verdad? que hable de la tendencia mística de la humanidad.
Sin embargo, la aspiración del género humano nunca ha sido de orden tan
elevado y general como ahora. Nunca se ha esforzado tanta gente por llegar al
Sendero del Discipulado. Nunca se han abocado tantos hombres a descubrir la
verdad. Nunca ha sido tan definido y tan real el Acercamiento a la Jerarquía.
Esta situación justifica ciertas reacciones. ¿ De qué naturaleza serán estas
reacciones? ¿ Cómo debemos considerar y tratar la Oportunidad con la cual nos enfrentamos?
Por el desarrollo de las siguientes actitudes: la determinación de aprovechar
la corriente que obliga a la humanidad a acercarse al mundo de las realidades
espirituales en tal forma, que los resultados serán fehacientes Y probados; la
comprensión de que lo que millones de hombres buscan es digno de ser buscado y
constituye una realidad hasta ahora desconocida; el reconocimiento de que ha
llegado el día de la oportunidad para todos los discípulos, iniciados y
trabajadores, pues la marea está en su apogeo y los hombres pueden ser influenciados
decisivamente en esta época, lo cual ‘no
será posible posteriormente. No siempre hay épocas de crisis, pues son una
excepción, no la regla.
Sin
embargo, la crisis de la época es poco común. No obstante, hay un punto
plasmado en mi mente que quisiera exponer enfáticamente. En estos momentos de
crisis y de consiguiente oportunidad, es esencial que los hombres comprendan
dos cosas: primero, que es una época de estimulación y también un momento de
crisis tanto para la Jerarquía como para los hombres. Esto último ha menudo se
olvida; la crisis jerárquica es de gran importancia, porque ocurre
relativamente raras veces; las crisis humanas son frecuentes y -desde el punto
de vista del tiempo- suceden casi regularmente. Pero no es así en lo que
respecta a la Jerarquía. Además cuando una crisis humana y una crisis
jerárquica coinciden y son simultáneas, emerge un momento en que la
oportunidad es trascendental por las siguientes razones:
1.
La atención de los Grandes Seres se enfoca
totalmente, debido a los asuntos planetarios, en una dirección particular.
Entonces surge una síntesis del planificado esfuerzo.
2.
Estas ocasiones son tan raras que cuando suceden
tienen una significación solar y también planetaria.
3.
Ciertos poderes y fuerzas, externos al gobierno
del sistema solar, han sido puestos en actividad debido a la emergencia
planetaria, siendo ésta de tal importancia (desde el punto de vista de la
conciencia) que el Logos solar ha considerado necesario invocar la ayuda de
agentes externos. Y Ellos están ayudando.
Si
se suman a estos hechos la atención reorientada y enfocada de la humanidad
sobre lo que se denomina “el moderno idealismo”, tendremos un momento o
acontecimiento muy importante -pues ambas palabras son sinónimas.
En
todas partes los hombres aspiran a obtener libertad, comprensión mutua, buenas
condiciones de vida, correctos modos de pensar grupales y personales y
correctas relaciones externas e internas. Este hecho generalmente se reconoce.
La humanidad está hastiada y cansada de los malsanos modos de vivir, de la
explotación de los indefensos, del aumento del descontento y de la centralización
del poder en manos erróneas y egoístas. Ansía la paz, correctas relaciones,
adecuada distribución del tiempo y la comprensión y empleo correcto del
dinero. Estas modalidades poco comunes son de naturaleza profundamente
espiritual.
¿Qué
resultados han traído dichos desarrollos en el gobierno espiritual subjetivo y
en el mundo de los asuntos humanos?
Ante
todo y en forma predominante, la evocación de un Acercamiento conjunto: uno lo
constituye el anhelo y el deseo de la Jerarquía de solucionar el problema
humano, el reajuste del sufrimiento humano y también el correcto surgimiento
del gobierno espiritual (gobierno de correctos valores) ; el otro consiste en
la determinación del hombre de crear correctas condiciones y situaciones
ambientales donde puedan desarrollarse adecuadamente los seres humanos y
percibirse y reconocerse los verdaderos valores. Es aquí donde la Jerarquía y
la humanidad están unificadas. No tiene gran importancia que infinidad de seres
humanos estén tan poco desarrollados que no puedan captar debidamente estas
aspiraciones, pues trabajan inconscientemente para lograr los mismos fines que
la Jerarquía.
Allí
donde existen simultáneamente estas situaciones afines, se producirá
necesariamente una respuesta sincronizada y (también, lógicamente,) producirá
un estímulo. La situación en relación con toda la humanidad es exactamente la
misma que la situación en la vida de un místico individual. Esto debe ser
cuidadosamente tenido en cuenta, porque la tendencia de la aspiración humana
es mística y no ocultista. De allí lo
oportuno de mis palabras y su aplicación mundial.
Sin
embargo, pienso limitarme a los problemas del místico individual y dejar a mis
lectores que establezcan los paralelismos necesarios.
Sería
de valor si ante todo definiéramos la palabra estimulo, considerándola desde el punto de vista ocultista y no la
dada por los diccionarios técnicos. El estímulo es el punto crucial de nuestro
problema y podríamos muy bien enfrentarlo y comprender que hablamos con
conocimiento de causa y sabemos lo que implica.
Insistentemente
he acentuado la necesidad de reconocer la existencia de la energía. En
ocultismo (en forma esotérica) empleamos la palabra energía para expresar la actividad viviente de los reinos
espirituales y de esa entidad espiritual que es el alma. Empleamos la palabra fuerza para expresar la actividad de la
naturaleza de la forma en los dominios de los diversos reinos de la naturaleza.
Este es un punto muy interesante e implica diferenciación.
Por
lo tanto, el estímulo podría ser definido como el efecto que produce la energía sobre la fuerza. Es el efecto que
produce el alma sobre la forma y el efecto de la más elevada expresión de la
divinidad sobre lo que denominamos la expresión inferior. Sin embargo, todos
son igualmente divinos en tiempo y espacio y respecto al grado de evolución y
al todo. A fin de aclarar los numerosos y diferentes tipos de mente, enumeraré
de distinta forma los efectos que produce esta energía:
1.
El acrecentado ritmo y vibración.
2.
La capacidad de aprovechar el tiempo y, por lo
tanto, realizar más en una hora, del llamado tiempo, que lo que la persona común
puede hacer durante dos o tres horas.
3.
La perturbación de la vida de la personalidad que
conduce -si se la enfrenta correctamente- a percibir con claridad el
cumplimiento de las obligaciones kármicas.
4.
La intensificación de todas las reacciones,
incluidas en ellas las que emanan del mundo del diario vivir (y, por consiguiente,
del ambiente), del mundo de la vida de aspiración, de la mente y del alma, la
gran Realidad en la vida del individuo encarnado (aunque lo ignore).
5.
El esclarecimiento de los objetivos de la vida, de
allí el énfasis predominante sobre la importancia de la personalidad y la vida
de la personalidad.
6.
El proceso de destrucción en desarrollo, que
implica asuntos que están más allá de la capacidad de la personalidad para
resolverlos.
7.
Ciertos problemas fisiológicos y sicológicos
basados en la capacidad, las inherentes debilidades y fortalezas y las
cualificaciones de los instrumentos de recepción.
Debemos
recordar aquí que todo estímulo se basa en la reacción (o poder de recibir y
registrar) de la naturaleza inferior cuando se pone en relación con lo superior
y no en la reacción de lo superior a lo inferior. Una vez obtenida la
recepción se produce una aceleración de lo8 átomos que componen los vehículos
de la personalidad; luego las células del cerebro que hasta ahora han estado
aletargadas, son energetizadas para que entren en actividad, así como también
las zonas del cuerpo alrededor de los siete centros, particularmente en las
analogías orgánicas y fisiológicas de los centros, conjuntamente con la
captación de las posibilidades y oportunidades. El resultado puede ser un
fracaso desastroso o un desarrollo significativo.
La
estimulación del sistema nervioso del sujeto responde a todo esto, de allí que
los efectos sean pronunciadamente físicos, los cuales pueden significar la
liberación por el correcto consumo de la energía afluyente y, en consecuencia,
no serán graves, aunque haya condiciones indeseables o signifique que el
instrumento esté en tal condición que la energía afluyente sea destructora y
peligrosa y pueda traer malos resultados, y éstos incluyen:
Problemas mentales.
Trataremos
en especial este tema. El estímulo mental es comparativamente raro si se
considera en totalidad la población del planeta, aunque prevalecen frecuentemente
en los pueblos de la civilización occidental y en la elite de la civilización
oriental. Para mayor claridad, dichos problemas pueden clasificarse en tres
grupos o categorías:
1.
Los que surgen de la intensa actividad mental, que
producen los excesivos enfoques y énfasis mentales, el acercamiento intelectual
unilateral y la cristalización.
2.
Los que surgen de los procesos de la meditación,
que han traído exitosamente la iluminación, que a su vez produce ciertas
dificultades, como:
a.
La hiperactividad de la mente que capta y percibe
demasiado.
b.
La revelación del espejismo y la ilusión. Esto
conduce a la confusión y al desarrollo del siquismo inferior.
d.
La hipersensibilidad a los fenómenos de la luz
interna, registrados en el cuerpo etérico.
3.
Los que surgen del desarrollo del siquismo
superior, con la consiguiente sensibilidad a:
a.
ser guiados,
b.
colaborar con el Plan,
c.
establecer contacto con el alma.
Los
tres últimos problemas, relacionados con la sensibilidad, son muy definidos y
reales en la experiencia de los discípulos.
El
primer grupo (los que surgen de la intensa actividad mental) corresponde al que
se destaca intelectualmente y recorre toda la gama desde un estrecho sectarismo
cristalizado hasta ese fenómeno sicológico llamado idea fija. Constituyen en
gran parte problemas de la construcción de formas mentales y, por su
intermedio, el hombre se convierte en víctima de lo que él mismo ha construido;
es la criatura de un Frankenstein que él mismo ha creado. Como puede verse,
esta tendencia actúa en toda escuela cultural y de pensamiento, siendo
principalmente aplicable al hombre
conductor y al que piensa independientemente y es, por lo tanto capaz de
pensar con claridad y movilizar libremente la sustancia mental o “chitta”. Por
lo tanto, en los días venideros, es necesario ocuparse de este problema
particular, pues prevalecerán mentalidades
con acrecentada frecuencia. A medida que avanza la raza hacia una
polarización mental, tan poderosa como la actual polarización astral, de la
cual está surgiendo, será acrecentadamente necesario educar a la raza sobre
1.
la naturaleza de la substancia mental,
2.
el triple propósito de la mente como:
a.
Medio para expresar ideas, mediante la
construcción. de las necesarias formas mentales que las incorporen.
b.
Factor controlador en la vida de la personalidad,
mediante el correcto empleo del poder creador del pensamiento.
c.
Reflector de los mundos superiores de la
conciencia perceptiva e intuitiva.
El
pensamiento creador no es lo mismo que el sentimiento creador, y esta diferencia
pocas veces es captada. Todo lo que pueda ser creado en el futuro se basará en
la expresión de las ideas. Se realizará, en primer lugar, por la percepción del
pensamiento, luego, por la concreción del pensamiento y finalmente por la
vitalización del pensamiento. Sólo posteriormente la forma mental creada
descenderá al mundo de los sentidos y asumirá la cualidad sensoria necesaria
que impartirá color y belleza a la forma mental ya construida.
Aquí
se presenta el peligro para el estudiante. La forma mental de una idea ha sido
potentemente construida. Ha adquirido color y belleza. Por lo tanto es capaz de
aferrar al hombre, mental y emocionalmente. Si no tiene sentido de equilibrio,
de proporción y de buen humor, la forma mental puede llegar a ser tan poderosa
que lo convierte en un acérrimo fanático, incapaz de retractarse. No podrá ver,
creer, ni trabajar en nada que no sea esa idea corporificada que lo mantiene
tan poderosamente cautivo. Tales personas son los violentos partidarios de cualquier
grupo, iglesia, orden o gobierno. Frecuentemente poseen temperamento sádico y
son partidarios de cultos y ciencias capaces de sacrificar o dañar a
cualquiera que parece estar en contra de su idea fija sobre lo que es correcto
y verdadero. Los hombres que dirigieron la Inquisición española y fueron
responsables de las depravaciones en la época de los Covenantes, son ejemplos
de las peores formas de esta línea de pensamiento y desarrollo.
Las
personas afectadas por este desorden sicológico, el de adherirse ciegamente a
las ideas y de idolatrar a las personalidades, están en toda organización,
iglesia, religión, grupos políticos y científicos y también en cada
organización esotérica y ocultista. Son sicológicamente enfermizos y los
trastornos que padecen son prácticamente contagiosos. Constituyen una amenaza,
al igual que la viruela. Este tipo de dificultad no se considera que es un problema
sicológico, hasta el momento en que el hombre está tan afectado que se
convierte en un problema grupal, o es considerado un sujeto peculiar o
desequilibrado. Sin embargo, definidamente este desorden sicológico es de un
tipo muy específico que requiere un tratamiento cuidadoso. Es también difícil
tratarlo ya que en las primeras etapas demuestra aparentemente estar sano.
Trabajar en algún grupo o con un instructor, frecuentemente se lo considera
como un medio definido de salvación sicológica, pues tiende a extrovertir al
místico y proporcionar la liberación adecuada a fin de reconocer la energía que
afluye. Mientras no haga más que eso, no hay verdadero peligro, pero en cuanto
disminuye o comienza a desaparecer la visión que el hombre tiene de otras y
mayores posibilidades; cuando le embarga totalmente su atención y cuando un
conjunto de doctrinas, una escuela de pensamiento o un exponente de cualquier
teoría excluye todos los puntos de vista o posibilidades, en ese momento las
simientes de los desórdenes sicológicos pueden ser debidamente observadas y el
hombre está en peligro.
También
en el momento en que todo el poder mental que puede tener el hombre, lo aplica
en una sola dirección, como, por ejemplo, el éxito en los negocios o el
predominio financiero, entonces en ese instante se convierte en un problema
sicológico.
Esto
constituye particularmente uno de los problemas de la integración, debido a la
estimulación de la mente al querer asumir el control de la personalidad.
Entonces sobreviene un sentido de poder. El éxito nutre el estímulo, aunque
sólo sea por el dudoso éxito de atraer la atención de algún instructor al que ha
idealizado o adorado, o por haber logrado alguna transacción financiera que le
fue favorable.
Llegará
el momento en que el problema de la personalidad será mejor comprendido y,
cuando esto suceda, el excesivo énfasis puesto
sobre la profesión, la vocación, la ideología o el pensamiento, será
considerado como síntoma indeseable y, entonces, se intentará lograr dos cosas:
el desarrollo total y la fusión consciente con el alma y el grupo.
No
intento tratar los problemas relacionados con la demencia, pues existen y son
frecuentes y, esotéricamente, los agruparemos en tres secciones:
1.
Los que se deben totalmente a:
a.
La materia cerebral enferma.
b.
El deterioro de las células del cerebro.
c.
La condición anormal en una zona del cerebro, como
tumores, abscesos o quistes.
d.
Los defectos estructurales de la cabeza.
2.
Los que se deben a la ausencia del ego o alma.
En estos casos se hallará que:
a.
El verdadero morador del cuerpo está ausente; el
hilo de la vida está introducido en el corazón, pero el hilo de la conciencia
no está arraigado en la cabeza. Se habrá abstraído y por lo tanto el alma no es
consciente de la forma. En estos casos tenemos la idiotez, o simplemente un
animal humano de grado muy inferior.
b.
Ciertos casos de posesión u obsesión; el hilo de
la vida está ligado al morador original del cuerpo, pero el hilo de la
conciencia es el de otra persona o ente -desencarnada y muy ansiosa de
expresarse en el plano físico. En casos comunes, donde el verdadero morador del
cuerpo está ausente, la situación no es de gran importancia y a veces sirve un
propósito útil, pues permite al ente obsesionante continuar poseyéndolo. Me
refiero a esos casos en que el ego encarnante se ha retirado y queda una casa
totalmente vacía. Éstos son casos raros y no se oponen a que sea ocupada,
mientras que en los casos comunes de posesión u obsesión, existe el problema de
la doble personalidad y hasta de varias personalidades. Entonces surge el
conflicto y trae resultados desastrosos -desastrosos desde el punto de vista
del verdadero morador del cuerpo. Los casos a los cuales me refiero son
incurables, porque no hay alma que entre en actividad y fortalezca la voluntad
o la condición física del ser humano, cuando trata de expulsar a los intrusos.
En muchos casos de posesión la cura es posible, pero me he referido a los que
son incurables.
3.
Los casos en que el cuerpo astral es de naturaleza
tan incontrolable y siendo el hombre víctima de todo tipo de deseo
desenfrenado posee, sin embargo, una fuerza intelectual de tal poder que puede crear
una forma mental dominante que incorpore ese deseo. Estos “maniáticos
astrales” son los más difíciles y penosos de tratar, porque mentalmente son
casi normales. Sin embargo, la mente no puede controlar y queda relegada
definitivamente a segundo plano; permanece inútil e inerte mientras el hombre
expresa (con violencia, o con sutileza, según el caso) algún deseo básico.
Puede ser el deseo de matar o de tener una experiencia sexual anormal, o también
el deseo de estar siempre en movimiento y, por lo tanto, constantemente activo.
Parecen ser tipos muy simples y comunes, pero no trato aquí su expresión
normal sino lo que no puede ser
controlado y para lo cual el único remedio consiste en que el hombre se
proteja de sí mismo y de sus propios actos.
Estas
tres formas de demencia, por ser incurables, no podrán ser ayudadas
sicológicamente. Todo lo que se puede hacer es aliviar la situación,
proporcionar el cuidado adecuado al paciente y proteger a la sociedad hasta
que la muerte ponga fin a este intervalo en la vida del alma. Es interesante
recordar que estas condiciones se relacionan mucho más con el karma de los
padres o con el de los que tienen a su cargo el caso, que con el paciente
mismo. En muchos de estos casos, no hay persona
alguna dentro de la forma, sino únicamente un cuerpo viviente animado por
un alma animal, no por un alma humana.
Principalmente
nos ocuparemos de esos problemas que surgen de la naturaleza mental del hombre
y del poder que posee para crear con sustancia mental. Hay un aspecto de esta
dificultad al cual no me he referido todavía y es el poder del pensamiento en
dicho caso y el estímulo dinámico de la mente que estamos considerando, a fin
de evocar respuesta del cuerpo de deseo y activar la naturaleza inferior al
unísono con el anhelo mental conocido y la demanda mental predominante. Cuando
ella es suficientemente fuerte, puede actuar en el plano físico como acción
poderosa y aún violenta, y conducir al hombre a grandes dificultades, a un conflicto
con la sociedad organizada, haciéndolo así un ser antisocial, en desacuerdo con
las fuerzas de la ley y el orden.
Estas
personas se dividen en tres grupos, y sería conveniente para los que estudian
sicología analizar estos tipos detenidamente, pues aparecerá un acrecentado
número de ellos, debido a que la humanidad está cambiando cada vez más su foco
de atención al plano mental:
1.
Los que permanecen mentalmente introvertidos y
están profundamente preocupados por las formas mentales autocreadas y el mundo
mental creado, centrados alrededor de una forma mental dinámica que ellos han
construido. Dichas personas van siempre de una crisis a otra, y es interesante
observar que esta crisis puede ser interpretada por el mundo como:
a.
La revelación de un genio, tal como sucede cuando
algún gran científico expone las conclusiones obtenidas durante el período en
que ha reflexionado y enfocado su atención.
b.
El esfuerzo de un hombre para expresarse en alguna
línea creadora.
c.
Las violentas y a veces peligrosas manifestaciones
de frustración, en las cuales el hombre trata de aplicar los resultados de
sus lucubraciones internas en la línea elegida. Todos estos grupos varían en su
manifestación de acuerdo al equipo original con el cual el hombre inicia su
vida de pensamiento en el plano mental. En el primer caso tendremos un genio;
en el otro (si lo acompaña una rica naturaleza emocional) el producto de una
imaginación creadora; en el tercero se tendrá lo que el mundo considera
insania, curable con el tiempo, y sus efectos no serán permanentes, siempre
que se proporcione cierta forma de liberación emocional creadora e imaginativa, que constituye, a menudo, el punto de
lucha de las personalidades que pertenecen a los rayos segundo, cuarto y sexto.
2.
Los que llegan a ser asombrosamente
autoconscientes y se consideran lumbreras. Están obsesionados por su propia
sabiduría, poder y capacidad creadora, pasando rápidamente de allí a un estado
de completo aislamiento o separatividad. Esto puede conducir a una megalomanía
aguda, a una intensa preocupación y a una admiradora satisfacción por el yo, el
yo inferior, la personalidad. La naturaleza emocional, sensoria y de deseo,
está totalmente controlada por el dinámico pensamiento autocentrado, lo único
que percibe el hombre es ese momento. Por lo tanto, el cerebro y todas las
actividades del plano físico están análogamente controladas y dirigidas hacia
el planeado engrandecimiento del hombre. Esta condición aparece en distintos
grados, de acuerdo a la etapa de evolución y al tipo de rayo, siendo curable
en las primeras etapas. Sin embargo, si persiste, hace que el hombre con el
tiempo sea intocable, pues se atrinchera en la fortaleza de sus propias formas
mentales en lo que a él se refiere y a sus actividades.
Cuando
es curable, deberá procurarse descentralizar al sujeto, evocando en él un
interés distinto y más elevado, desarrollando la conciencia social y, si es
posible, estableciendo contacto con el alma. Esta condición constituye a menudo
el punto de lucha de las personalidades que pertenecen a los rayos primero y
quinto.
3.
Los que llegan a ser excesivamente extrovertidos,
debido al deseo de imponer a sus semejantes (a través del enfoque mental
centralizado) las conclusiones a que ellos han llegado. Constituye, muy a
menudo, el punto crucial de la dificultad para las personas que pertenecen al
tercero y sexto rayos.
Se
verá que dichos individuos incluyen al teólogo bien intencionado y doctrinario
dogmático, que se halla prácticamente en todas las escuelas de pensamiento,
hasta el fanático que hace insoportable la vida a todos los que lo rodean, al
tratar de imponerles su punto de vista, y el maniático que se obsesiona tanto
con su visión que, para proteger a la sociedad, debe ser encerrado.
Por
lo tanto es evidente cuán prometedora puede ser la perspectiva si los
educadores y sicólogos (principalmente los que se especializan en el
entrenamiento de la juventud) les enseñan a equilibrar los valores con el
debido cuidado y a tener una visión del todo y conocer la naturaleza de la
contribución que los muchos aspectos y actitudes hacen al todo. Esto es de
profunda utilidad en la época de la adolescencia donde se requieren tantos
reajustes difíciles. Cuando la persona ha llegado a la edad adulta es
generalmente demasiado tarde para realizarlo, porque durante largo tiempo ha
construido sus formas mentales y ha cavilado y se ha identificado en tal grado
con ellas realmente, que su existencia no es independiente. La destrucción de
tal forma mental o conjunto de formas mentales, que esclavizan al hombre,
pueden provocar condiciones tan serias que traerán como consecuencia el
suicidio, una enfermedad prolongada o una vida inútil, debido a la
frustración.
Sólo
dos cosas podrán realmente ayudar: Primero, por la constante presentación en
forma amorosa de una visión más amplia que debe mantenerse, ante los ojos del
hombre, por alguien que sea tan incluyente que la comprensión constituya la
tónica de su vida o, segundo, por la actividad de su propia alma. El primer
método requiere mucho tiempo y paciencia. El segundo puede ser instantáneo en
sus efectos, como por ejemplo en la conversión, o sino un gradual derrumbe de
los muros mentales, mediante los cuales un hombre se separa del resto del mundo
y de sus semejantes. El sonido de las trompetas del Señor, el alma, puede derrumbar las murallas de Jericó.
Esta tarea de evocar la dinámica acción del alma en bien de la personalidad
aprisionada, e inexpugnablemente circundada por un muro de materia mental, constituirá
parte de la ciencia de la sicología que se desarrollará en el futuro.
Los problemas de la meditación y sus resultados: ña Iluminación.
Ante
todo quisiera señalar que cuando empleo aquí la palabra meditación lo hago en
una de sus acepciones. El intenso enfoque mental que produce indebido énfasis
mental, actitudes equivocadas y un vivir antisocial, es también una forma de
meditación, pero realizada totalmente en la periferia de la pequeña zona mental
de determinado individuo. Esta enunciación es real e importante, lo cual
restringe e impide todo contacto con otras zonas de percepción mental,
provocando un intenso estímulo mental unilateral, de índole particularmente
poderoso, que no tiene salida, excepto hacia el cerebro, mediante la naturaleza
de deseo. La meditación que mencionaremos en esta parte del estudio se refiere
al enfoque y a la actitud mentales que tratan de relacionarse con lo que
existe más allá del mundo mental del individuo. Constituye parte de un esfuerzo
que lo pondrá en contacto con los mundos que están más allá del fenoménico y
del ser. Expongo esto así a fin de impartir las ideas de expansión, inclusión e
iluminación. Tales expansiones y actitudes no deberían convertir al hombre en
un ser antisocial, o aprisionarlo en una celda fabricada por sí mismo. Deberían
convertirlo en un ciudadano del mundo; inducir en él el deseo de mezclarse y
fusionarse con sus semejantes; despertarlo a las más elevadas premisas y
realidades, y arrojar luz en los lugares oscuros de su vida y en los de la
entera humanidad. Los problemas que surgen como resultado de la iluminación,
son prácticamente contrarios a los que acabamos de considerar, no obstante,
constituyen a su vez verdaderos problemas que deben ser enfrentados, porque las
personas inteligentes del mundo están ahora aprendiendo a meditar en amplia
escala. Muchas cosas inducen a esta tendencia hacia la meditación. A veces la
fuerza de la circunstancia económica obliga al hombre a concentrarse y la
concentración es uno de los primeros pasos en el proceso de la meditación;
otras, es el anhelo de realizar un trabajo creador que lleva al hombre a
perseguir algún tema o materia, para expresar su creatividad. Silos hombres
sólo se interesaran en forma académica por el poder del pensamiento, o si por
una vislumbre de la visión se convirtieran en estudiantes de la verdadera
meditación (mística u ocultista), tendríamos el hecho de que surgirían serios
problemas, aparecerían condiciones peligrosas y, la naturaleza inferior, en
cada caso, evidenciaría la necesidad de adaptarse a los impulsos o demandas
superiores o, si no lo hicieran, sufrirían como consecuencia muchas
dificultades. Deben hacerse los reajustes necesarios, o sobrevendrán
inevitablemente desórdenes sicológicos, sicopáticos y nerviosos.
Quiero
recordarles, nuevamente, que la razón de esto radica en que el hombre ve,
conoce y comprende más de lo que es capaz de hacerlo como una simple
personalidad que actúa en los tres mundos, estando por lo tanto, en un
verdadero sentido, ajeno al mundo de la actividad del alma. Ha “dejado entrar”
energías más fuertes que las fuerzas que él generalmente percibe. Son
intrínsecamente fuertes aunque aparentemente no son las más fuertes debido a
los hábitos muy arraigados y a los antiguos ritmos de las fuerzas de la
personalidad con las cuales entra en conflicto la energía del alma. Necesariamente
esto conduce a tensiones y dificultades, y a no ser que exista una adecuada
comprensión de esta lucha, podrán producirse terribles resultados que el
sicólogo entrenado deberá estar preparado para enfrentarlos.
No
me ocuparé de este tipo y naturaleza de concentración ni con el tema de la
meditación, porque sólo estoy considerando los resultados, no los métodos para
producirlos. Baste decir que los esfuerzos que realiza el hombre durante la
meditación le han abierto una puerta a través de la cual puede pasar la
voluntad (y eventualmente con facilidad) a un nuevo inundo de fenómenos, de
actividad dirigida y de ideales distintos. Ha abierto una ventana por la cual
puede entrar la luz, revelando lo que es, siempre ha sido y existe en la
conciencia del hombre, iluminando los lugares oscuros de su vida, de otras
vidas y el ambiente en que actúa. Ha liberado dentro de sí mismo un mundo de
sonidos e impresiones, tan nuevos al principio y tan diferentes, que no sabe
qué pensar de ellos. Su situación llega a ser tal que requiere mucho cuidado y
equilibrado reajuste.
Será
evidente que si tenemos un buen equipo mental y un sólido entrenamiento
cultural, habrá entonces un equilibrado sentido de proporción, capacidad
interpretativa y la paciencia para esperar hasta ver desarrollada la correcta
comprensión y un feliz sentido del buen humor. Sin embargo, donde están
ausentes, habrá (de acuerdo al sujeto y a su visión) confusión, incomprensión
de lo que sucede, indebido énfasis sobre las reacciones de la personalidad y
de los fenómenos, orgullo por lo realizado, pronunciado complejo de
inferioridad, excesiva charla; un ir de un lado a otro pidiendo explicaciones,
ayuda, aliento y buscando compañerismo, o quizás un completo derrumbe de las
fuerzas mentales, o la desintegración de las células cerebrales debido a la
tensión a que han sido sometidas.
A
veces, el regocijo es resultado de un fuerte estimulo mental y de haber hecho
contacto con un nuevo mundo. La depresión constituye frecuentemente el
resultado de una reconocida incapacidad para estar a la altura de la
oportunidad conocida. El hombre ve y conoce demasiado. No puede estar
satisfecho con los antiguos ritmos de vida, idealismos y satisfacciones. Ha
hecho cierto contacto y ahora anhela captar en mayor medida las nuevas y
vibrantes ideas y una visión más amplia. El modo de vivir del alma lo ha
aferrado y atraído. Pero su naturaleza, medio ambiente, equipo y sus
oportunidades, parecen frustrarlo continuamente, y siente que no puede seguir
adelante ni penetrar en ese nuevo y maravilloso mundo. Siente la necesidad de
contemporizar y de vivir en el mismo estado mental que hasta entonces, y eso
cree y decide.
No
es necesario que las expansiones sufridas, como resultado de una meditación
exitosa, sean de índole religiosa, ni se producen por la así llamada revelación
oculta. Pueden llegar a través de la actividad que el hombre ha elegido en la
vida, pues no hay actividad, vocación, ocupación mental, ni condición, que no
pueda proporcionar la llave para abrir la puerta del amplio mundo que ha
deseado, o que lo conducirá a la cima de la montaña, desde la cual pueda ver un
horizonte más amplio y captar una visión mayor. El hombre debe aprender a
reconocer que su escuela de pensamiento elegida, vocación particular,
ocupación especial en la vida y su tendencia personal, son sólo parte de un
todo mayor, y su problema radica en integrar conscientemente su pequeña actividad de la vida en una actividad
mundial.
A
esto lo denominamos iluminación a falta de una palabra más apropiada. Todo
conocimiento es una forma de luz, pues arroja luz en las zonas de percepción de
las cuales hemos sido inconscientes hasta ahora. Toda sabiduría es una forma
de luz, porque nos revela el mundo de significados que está detrás de la forma
externa. Toda comprensión es una evocación de luz, pues hace que nos demos
cuenta, o seamos conscientes de las causas que producen las formas externas que
nos rodean (incluyendo la nuestra) y que condicionan el mundo de significados
del cual son la expresión. Pero cuando por primera vez se observa y capta este
hecho y ha llegado la revelación inicial, cuando se presiente el lugar que lo
corresponde a la parte, en relación con el todo, y cuando se ha establecido el
primer contacto con ese mundo que incluye a nuestro pequeño mundo, existe
siempre un momento de crisis y un período de peligro. Entonces, a medida que
nos familiarizamos y entramos y salimos a través de la puerta que hemos
abierto, acostumbrándonos a la luz que afluye por la ventana abierta a nuestro
pequeño mundo del diario vivir, pueden surgir otros peligros sicológicos.
Estamos en peligro de pensar que lo que hemos visto es todo lo que hay por ver,
y así -en una vuelta más elevada de la espiral y en un sentido más amplio-
repetimos los peligros (ya considerados) del indebido énfasis, del enfoque
erróneo, de la creencia hermética y de la idea fija. Nos obsesionamos con la
idea del alma; olvidamos la necesidad que tiene de un vehículo de expresión;
empezamos a vivir en un mundo desapegado y abstracto del ser y del sentimiento,
y dejamos de hacer contacto con la vida real del plano físico de expresión. Así
repetimos -nuevamente en una vuelta más elevada de la espiral- la condición que
hemos considerado, en la cual el alma o ego no estaba presente, invirtiendo
dicha condición, de manera que no está realmente presente forma alguna de vida
en la conciencia enfocada del hombre. Existe sólo el mundo de las almas y el
deseo de realizar alguna actividad creadora. El manejo de la vida diaria en el
plano físico desaparece bajo el umbral de la conciencia, y el hombre se
convierte en un místico ambiguo, impráctico y visionario. Estos estados
mentales son peligrosos si se les permite subsistir.
Sin
embargo, hay ciertos aspectos, en este desarreglo mental, inducidos por la
iluminación de la mente a través de la meditación, que será de valor
considerarlos. Sólo puedo hacerlo sucintamente, pues el tiempo es breve y trato
de indicar y no de elucidar en forma detallada. Sólo puedo indicarles las
dificultades generales y los métodos por los cuales una dificultad o problema
específico, puede ser tratado o solucionado. En el tratamiento de la mayoría de
estos casos, el sentido común es valioso y el esfuerzo para impresionar al
paciente sobre sus trastornos, aunque insignificantes al principio, pueden
abrir la puerta a situaciones serias. Me referiré a tres de ellas.
La
primera es la hiperactividad de la mente en cierto número de casos que -unas
veces en forma imprevista y otras lentamente- capta y ve demasiado. Se da cuenta
del excesivo conocimiento. Esto produce irregularidades en la organización de
la vida del hombre e intercala tanta variación, versatilidad y desasosiego, que
está siempre en un agitado torbellino. En todo esto él es consciente de sí
mismo, como centro, e interpreta toda actividad y contactos mentales, toda
versatilidad y constante análisis al cual es propenso, más los incesantes
proyectos que indican no sólo la capacidad mental, sino la verdadera visión
interna y sabiduría espirituales. Esto produce situaciones difíciles a todos
los que están vinculados con él, y duran frecuentemente un largo período de
tiempo. Mientras permanezca esta condición poco se puede hacer. Los constantes
cambios de la sustancia mental o chitta” y “la perpetua actividad del cuerpo
mental de crear formas mentales” absorben al hombre en forma tan absoluta que
no registra nada más en su conciencia. Se ocupa de vastos planes, amplios
proyectos, correlaciones y analogías, más la tentativa de imponerlos sobre los
demás e invocar su ayuda (con la consiguiente censura si se niega dicha ayuda)
para llevar a cabo el conjunto de las ideas no relacionadas. No hace ningún
verdadero esfuerzo para completar estos planes e ideas, porque siguen siendo
proyectos en el plano mental, en su ambiguo estado original. El esfuerzo por
ver, captar y aprehender más de los detalles y de la interrelación, absorbe
toda su atención y no le queda energía para llevar, aunque sea uno de ellos, al
plano del deseo y así dar los primeros pasos hacia la materialización física
del plan visualizado. Si este estado mental continúa durante un período
demasiado largo, se produce una tensión mental, una depresión nerviosa y a
veces una dificultad permanente. Sin embargo, la cura es simple.
El
hombre así afectado debe comprender la futilidad de su vida mental, tal como la
vive. Luego, elegir uno de los muchos métodos disponibles de trabajo y uno de
los muchos canales de servicio, mediante el cual el plan presentido puede
desarrollarse1 debiendo obligarse y esforzarse por traerlo a la
manifestación física, abandonando todas las demás posibilidades. De esta
manera, puede empezar a regularizar y a controlar su mente, y a ocupar su lugar
entre quienes están realizando algo -sin importarle cuán pequeña puede ser la
contribución. Entonces se hace constructivo.
He
ilustrado este tipo de dificultad en términos del aspirante que en la
meditación hace contacto con las influencias de la Jerarquía y está en
posición de extraer de la corriente de formas mentales creadas por ella y Sus
discípulos. Pero el mismo tipo de dificultad tendrán aquellos que (por medio
del descubrimiento del plano mental y el empleo de la atención enfocada)
penetran en ese mundo más amplio de ideas, las cuales están preparadas para
precipitarse en los niveles concretos de la sustancia mental. Esto explica la
futilidad y la aparente aridez en personas muy inteligentes. Se ocupan de
tantas cosas que terminan por no realizar ninguna. Un plan llevado a cabo, una
línea de pensamiento desarrollada hasta su terminación concreta, un proceso
mental desarrollado y presentado en la conciencia, salvarán la situación y
llevará a una utilidad creadora a las vidas que, de otra manera, serían
negativas e inútiles. Empleo la palabra negativa
para indicar la negatividad en la consecución de los resultados. Un hombre
así, innecesario decirlo, es excesivamente positivo respecto a la forma en que
deben ser desarrolladas en las implicaciones que atribuye a sus seudo conceptos
e ideas mentales, y es también una constante fuente de consternación para los
que lo rodean. Sus amigos y compañeros de trabajo son el blanco de su
incesante crítica, porque no realizan los planes como él cree que deberían ser
realizados, o no aprecian el sin fin de ideas que lo abruman. Debe comprenderse
que él sufre una especie de fiebre mental, con su corolario de alucinaciones,
hiperactividad e irritabilidad mental. Como ya he dicho, la cura está en manos
del paciente. Implica la fervorosa dedicación al plan elegido para probar su
eficacia, empleando el sentido común y juzgando correctamente. La luz con la
cual puede entrar en contacto en la meditación le ha revelado un nivel de
fenómenos y formas mentales que no está acostumbrado a tratar. Sus
manifestaciones, implicaciones y posibilidades lo impresionan tanto que arguye
que deben ser divinos y. en consecuencia, esenciales. Debido a que sigue
estando en el centro dramático de su propia conciencia y posee -aún
inconscientemente orgullo mental y ambición espiritual, cree que debe hacer
grandes cosas y que aquellos a quienes él conoce deben ayudarlo a hacerlas, y
si no lo hacen los considera fracasados.
La
segunda dificultad es la revelación del
maya de los sentidos. Maya es un término genérico que abarca tres aspectos
de la vida fenoménica de los tres mundos, o los tres resultados mayores de la
actividad de la fuerza. Sirve para confundir al hombre y dificultar el destino
del aspirante activo. Sería valioso si les definiera aquí los tres términos
que se aplican a estos tres efectos fenoménicos: Ilusión, Espejismo y Maya.
Durante
largo tiempo, estas tres palabras han sido discutidas entre los así llamados
ocultistas y esotéricos. Representan en sí el mismo concepto general o la
diferenciación de ese concepto. Las interpretaciones fueron generalmente
parciales y casi distorsiones de la verdad real, debido a las limitaciones de
la conciencia humana, y son:
Espejismo, ha
sido considerado a menudo como la curiosa intención de las llamadas “fuerzas
negras” de embaucar y engañar a los aspirantes bien intencionados. Muchas
personas buenas se sienten halagadas cuando enfrentan
algún aspecto de este espejismo, teniendo la sensación de que su
disciplina ha sido tan buena que las fuerzas negras se han interesado
suficientemente como para tratar de obstaculizar el buen trabajo realizado,
sumergiéndolos en las nubes del espejismo, lo cual está muy lejos de la
verdad. Esta idea es en sí parte del espejismo de la época actual y tiene sus
raíces en el orgullo y en la satisfacción humanas.
Maya, a
menudo se la considera de la misma naturaleza que el concepto difundido por la
Ciencia Cristiana (Christian Science) de que no existe tal cosa como materia.
Se nos pide que consideremos al mundo fenoménico como ilusorio o maya, y que
creamos que su existencia es simplemente un error de la mente mortal y una
forma de autosugestión o autohipnotismo. Por medio de esta creencia inducida
nos obligamos a entrar en un estado mental que reconoce que lo tangible y lo
objetivo son únicamente ficciones de la mente imaginativa del hombre. Esto a su
vez es una tergiversación de la realidad.
Ilusión, es
considerada más o menos del mismo modo, sólo que al definirla, ponemos el
énfasis sobre la mente finita del hombre. No se niega la existencia del mundo
de los fenómenos, pero se considera que la mente interpreta mal y rehusa ver
ese mundo tal cual es en realidad. Consideramos que esta mala interpretación
constituye la Gran Ilusión. Quisiera hacerles notar aquí, hablando en forma
general, que estas tres expresiones son tres aspectos de una condición
universal, resultado de la actividad, en tiempo y espacio, de la mente humana.
El Problema de la Ilusión reside
en el hecho de que es una actividad del alma y el resultado del aspecto mental
de todas las almas en manifestación. El alma está sumergida en la ilusión y no
puede ver con claridad hasta el momento en que ha aprendido a arrojar su luz en
la mente y el cerebro.
El Problema del Espejismo aparece
cuando se intensifica la ilusión mental por medio del deseo. Lo que el teósofo
llama “kamamanas” produce espejismo. Constituye la ilusión en el plano astral.
El Problema de Maya es
igual al anterior, más la actividad intensa que se produce cuando ambos, el
espejismo y la ilusión, tienen lugar en los niveles etéricos. Es esa mescolanza
(esta es la palabra que deseo emplear) vital, irreflexiva y emotiva, en la cual
parecen vivir constantemente la mayoría de los seres humanos. Por lo tanto:
1.
Ilusión
es primordialmente una cualidad mental, y es característica
de la actitud mental de esas personas que son más intelectuales que
emocionales. Ellos han trascendido el espejismo tal como se comprende
comúnmente, siendo culpables de la mala comprensión e interpretación de las
ideas y formas mentales.
2.
Espejismo
es de carácter astral, y hoy es mucho más potente que la
ilusión, dado que la gran mayoría actúa siempre astralmente.
3.
Maya.
es de carácter vital y una cualidad de la fuerza. Constituye
esencialmente la energía del ser humano cuando entra en actividad, impulsado
por la influencia subjetiva de la ilusión mental o del espejismo astral, o por
la combinación de ambos.
La
vastedad del tema es abrumadora, y tomará tiempo al aspirante aprender las
reglas mediante las cuales podrá hallar el camino que lo sacará de los mundos
del espejismo. Aquí sólo trataré el tema a medida que produce efectos en la
vida del hombre que ha evocado cierta medida de luz dentro de sí mismo. Esto ha
servido para revelarle los tres mundos de la fuerza inferior. Tal revelación,
en las primeras etapas, a menudo lo engaña y es víctima de lo que le fue
revelado. Podríamos decir con justicia que todos los seres humanos son
víctimas de la Gran Ilusión y de sus diversas secuencias y aspectos. En los
casos considerados aquí, la diferencia reside en que:
1.
El hombre es, en forma definida, consciente de sí
mismo.
2.
Sabe también que ha liberado una cierta medida de
luz superior.
3. Lo que le fue revelado lo interpreta en
términos de fenómenos espirituales y no en términos de fenómenos síquicos.
Considera todo esto maravilloso, revelador, verdadero y deseable.
Debido
a que ha obtenido la integración y es capaz de actuar en la naturaleza mental;
a que su orientación es buena y correcta; a que está en el Sendero de
Probación, y a que sabe que es un aspirante y también un discípulo, supone, por
ejemplo, que lo que las luces le revelan en el plano astral es de un orden muy
elevado. Por lo tanto, es muy engañoso en sus efectos. Vastos esquemas cósmicos
que han surgido de las mentes de los pensadores del pasado y han logrado
alcanzar el plano astral; las antiguas formas que personifican la “vida de
deseo” y los potentes conceptos imaginarios de la raza, que han persistido en
la vida de deseo de muchos; las formas simbólicas empleadas a través de las
edades, con la intención de materializar ciertas realidades; la tentativa y las
formas experimentales de esfuerzos grandes y buenos, desarrollados o en
desarrollo en la actualidad, más la actividad de la vida en el plano astral
mismo y el mundo de los sueños del planeta, todo esto tiende a preocuparlo y a
conducirlo hacia el peligro y el error, demorando su progreso en el camino y
desviando sus energías y su atención.
Debe
recordarse que esto constituye la línea de menor resistencia para el hombre,
debido al poder que tiene el cuerpo astral en este período mundial. Todo ello
da por resultado el superdesarrollo de los poderes y las facultades de la
mente, y lo que se llama “siddhis inferiores” (los poderes síquicos inferiores)
empiezan a ejercer control. En realidad, e1 hombre vuelve a los
estados de percepción y a las condiciones funcionales, normales y correctos de
la época Atlante, pero indeseables e innecesarios en nuestros días. Está
recuperando, por medio del estímulo, antiguas costumbres de percepción síquica
que deberían normalmente permanecer bajo el umbral de la conciencia.
La
luz le ha revelado este mundo de fenómenos; lo juzga deseable e interpreta sus
actividades como un desarrollo espiritual maravilloso dentro de sí mismo. Este
estímulo de la mente (a su vez estimulada durante la meditación) al descender al plano astral, evoca la
reacción activa, renovada y redespertada, de los poderes inferiores. Esto es
definidamente una recuperación y precisamente tan indeseable como lo son
ciertas prácticas de Hatha Yoga en la India, que permiten al yogui recuperar el
control consciente de sus funciones
corporales. Este control consciente era la característica distintiva de las
primitivas razas que existieron en la era de Lemuria pero, durante épocas, la
actividad de los órganos del cuerpo ha permanecido, en forma deseable y sin
peligro, bajo el umbral de la conciencia, cumpliendo el cuerpo sus funciones,
automática e inconscientemente, excepto en casos de enfermedad o de desórdenes
de alguna especie. No se pretende que la raza (cuando haya realizado el trabajo
del ciclo actual) actúe conscientemente en zonas olvidadas de la conciencia.
como lo hicieron las razas Lemuriana y Atlante. Está designado que el hombre
debe actuar como caucásico, aunque no se haya encontrado todavía un término
realmente adecuado para describir la raza que se está desarrollando bajo el
impacto de nuestra civilización occidental. Me refiero a estados de conciencia
y a reinos de percepción que son la prerrogativa de todas las razas y pueblos
en ciertas etapas de desarrollo y aplico sólo las tres nomenclaturas
científicas y raciales como símbolos de estas etapas:
La
conciencia Lemuriana física.
La conciencia Atlante astral, emocional, sensoria.
La Caucásica o Ariana mental o intelectual.
Esto
siempre debe ser recordado.
El
hombre que sufre por las revelaciones de la luz en los tres mundos
(particularmente en el mundo astral) está haciendo realmente dos cosas:
1.
Permanece en una condición relativamente estática
en lo que concierne a su progreso superior; observa el confuso caleidoscopio
del plano astral con interés y atención. Quizás no esté activo en ese plano ni
se identifique conscientemente con el mismo, pero por el momento satisface su
interés, mental y emocionalmente, mantiene su atención y despierta su
curiosidad, aunque al mismo tiempo lo critique. Por lo tanto, pierde el tiempo
rodeándose continuamente de nuevas capas de formas mentales, resultado de su
pensamiento sobre lo que ve u oye. Esto es peligroso y debería terminarse con
ello. Es necesario que todos los aspirantes y discípulos se interesen
inteligentemente por el mundo del espejismo y de la ilusión, para poder
liberarse de su esclavitud, pues de lo contrario nunca lo comprenderán ni
controlarán. Una dedicación prolongada en esa vida y una completa absorción en
sus fenómenos son peligrosos y esclavizantes.
2.
El interés evocado en estos casos indeseables es
tal, que el hombre
a.
llega a estar completamente sometido al espejismo,
b.
desciende (hablando simbólicamente) a su nivel,
c.
reacciona sensoriamente a sus fenómenos, a menudo
con placer y deleite,
d.
evoca las antiguas facultades de clarividencia y
clariaudiencia,
e.
se convierte en un síquico inferior y acepta todo
lo que le revelan los poderes síquicos inferiores.
Quisiera
detenerme aquí y señalar des cosas que deben ser tenidas en cuenta:
Primero,
muchas personas viven en la actualidad el estado de percepción y de conciencia
atlante y, para ellos, la expresión de los poderes síquicos inferiores es
normal, aunque indeseable.
Para
el hombre de tipo mental, o que está trascendiendo gradualmente la naturaleza
síquica, dichos poderes son anormales (o ¿ debería decir subnormales?) y muy
indeseables. En el análisis en que estamos empeñados, no me refiero al hombre
que posee conciencia atlante sino al aspirante moderno. Para él constituye un
peligro y un retroceso desarrollar la anterior conciencia racial y retroceder
al tipo inferior de desarrollo -que debería haber dejado muy atrás. Éste es un
tipo de expresión atávica.
Segundo,
cuando un hombre está firmemente polarizado en el plano mental, ha realizado en
cierta medida el contacto con el alma, está orientado totalmente hacia el mundo
de las realidades espirituales y lleva una vida de disciplina y de servicio,
entonces a veces, siendo necesario, puede a voluntad evocar estos poderes
síquicos inferiores y emplearlos para servir al Plan, con el fin de llevar a
cabo un trabajo especial en el plano astral. Éste es un caso donde la
conciencia mayor incluye normalmente a la menor. Sin embargo, raras veces lo
hacen los adeptos, pues los poderes del alma -percepción espiritual,
sensibilidad telepática y habilidad sicométrica- se adaptan generalmente a la
demanda y satisfacen la necesidad. Intercalo estas anotaciones porque algunos
hombres iluminados emplean dichos poderes, pero siempre dedicados a algún
aspecto del servicio específico para la Jerarquía y la humanidad, no para algo que se vincula con el
individuo.
Cuando
un hombre ha deambulado por los senderos secundarios del plano astral y ha
abandonado el lugar de seguridad que le concede el equilibrio mental y la
elevación intelectual (nuevamente hablo en forma simbólica), cuando ha
sucumbido al espejismo y a la ilusión (por lo general ha sido sinceramente
engañado, aunque bien intencionado) y cuando ha desarrollado en sí mismo -por
la aplicación errónea del estímulo y del experimento- antiguas maneras de hacer
contacto, tales como la clarividencia y la clariaudiencia, ¿qué puede hacer o
qué se le puede hacer para que establezca las correctas condiciones?
Muchos
de ellos caen en manos de los sicólogos y siquíatras; otros están internados en
sanatorios y asilos, porque veían cosas u oían voces o tuvieron ciertos sueños,
porque son desadaptados a la vida normal. Parece que son un peligro para ellos
mismos y los demás. Constituyen un problema y una dificultad. Los antiguos
hábitos deben desaparecer, pero por su antigüedad son muy poderosos, y
abandonarlos es más fácil decirlo que hacerlo. Las prácticas mediante las
cuales se han desarrollado los poderes síquicos inferiores deben ser abandonadas.
Si las facultades para responder a un mundo astral ambiental parecen haberse
desarrollado sin ninguna dificultad y ser naturales en el hombre, deben ser interrumpidas
no obstante y cerrarse los caminos de acercamiento a este mundo inferior fenoménico.
Si los seres humanos no logran vivir conscientemente en el plano físico, ni
pueden manejar los fenómenos que allí existen, y si es aún tan difícil para la
gran mayoría llevar una vida de atención mental y vivir mentalmente ¿ por qué
complicar el problema, tratando de vivir en un mundo de fenómenos que se acepta
como el más poderoso en la actualidad?
Liberarse
de la esclavitud de la sensibilidad astral, es una tarea única y estupenda. Los
detalles del método por el cual puede llevarse a cabo, son demasiado numerosos
para que los consideremos aquí. Pero ciertas palabras encierran las notas
clave de la liberación y tres sugerencias fundamentales ayudarán al sicólogo a
tratar las diversas dificultades. Las palabras que encierran el
secreto son:
1.
La instrucción.
2.
El enfoque de la atención.
3.
La ocupación.
La naturaleza del mecanismo humano de respuesta en los tres mundos
debería ser cuidadosamente explicada al hombre que tiene dificultades y
aclarársele, si se puede, la diferencia que existe entre las conciencias
lemuriana, atlante y caucásica. El orgullo que siente por el lugar que ocupa en
la escala de la evolución debería ser evocado también en este punto en lo
posible, y probará ser una evocación constructiva. El esfuerzo para enfocar su
atención debería ser emprendido con simpatía y progresivamente. De acuerdo al
tipo a que pertenece, así será dirigido el esfuerzo para que enfoque su
atención y oriente su interés en los planos físico o mental, alejándolo de esta
manera del plano intermedio. Debería procurársele una ocupación definidamente
física o mental (también de acuerdo al tipo) y obligarlo a que se ocupe de
algo a su propia manera.
Las
tres sugerencias que yo haría al sicólogo o al sanador mental, son:
1.
Estudiar cuidadosamente la naturaleza de los rayos
que presumiblemente constituyen la naturaleza del hombre y proporcionan las
fuerzas y energías que hacen de él lo que es. He seleccionado cuidadosamente
las palabras.
2.
Determinar cuál de los vehículos de contacto es el
más poderoso, mejor organizado y desarrollado. Esto indicará a través de qué
formas la vida de expresión afluye en esta encarnación particular.
3.
Investigar cuidadosamente la condición física y,
si necesita atención, procurársele un debido tratamiento. Al mismo tiempo,
observar el sistema glandular, estudiándolo desde el punto de vista de su
relación con los siete centros principales del cuerpo. En muchos casos, las
glándulas indican la condición de los centros. Así se comprenderá el sistema de
fuerzas del paciente.
La
Ciencia de los Centros está todavía en su infancia, como lo están la Ciencia de
los Rayos y la Ciencia de la Astrología, pero mucho se está aprendiendo y
desarrollando a lo largo de estas tres líneas y, cuando las barreras actuales
se derriben y la verdadera investigación científica sea instituida de acuerdo a
estas líneas, una nueva era comenzará para el ser humano. Estas tres ciencias
constituirán los tres sectores principales de la Ciencia de la Sicología de la
nueva era, además de las contribuciones aportadas por la sicología moderna y la
visión interna de la naturaleza del hombre (en particular la naturaleza física)
que se ha desarrollado en forma tan maravillosa.
Los problemas de los guías, de los sueños y de la depresión.
Me
ocuparé de estos problemas porque tienen una excesiva preponderancia en la
actualidad, debido a la actividad de los diversos grupos religiosos y
sicológicamente motivados; a la tendencia de ciertas escuelas que se dedican a
enseñar religión y sicología, y a la actual situación mundial, que ha sumergido
a muchas personas sensibles en un estado de exigua vitalidad espiritual,
acompañada por lo general por un descenso similar de la vitalidad física. Estas
condiciones prevalecen en todas partes y se debe a la mala situación económica.
Me ocuparé también de estos problemas antes de entrar a analizar el cuarto
punto, las Enfermedades y los Problemas de los Místicos, pues éstos constituyen
un grupo intermedio que incluye a muchas personas inteligentes y bien
intencionadas.
El Problema de los Guías es
peculiarmente difícil de resolver, porque está basado en el innato e instintivo
reconocimiento de la realidad de la existencia de Dios y de Su Plan. La mayoría
de los reformistas bien intencionados, explotan hoy esta inherente reacción
espiritual e instintiva, pero no le han dedicado verdadera atención al sujeto o
al fenómeno que responde externamente al impulso subjetivo. La mayoría de las
veces es el caso del ciego que guía a otro ciego. Podríamos definir el problema
que crean los guías, como el método por el cual el hombre, por autosugestión,
provoca en sí mismo un estado de negatividad y (mientras se halla en ese
estado) es consciente de sus inclinaciones, de los impulsos, anhelos, voces,
órdenes captadas con nitidez, revelaciones sobre las normas de conducta que
debe seguir y la carrera que debe profesar, además de las indicaciones
generales que “Dios” le propone al atento, negativo y receptivo sujeto,
respecto a sus actividades. En este estado de casi sublimada percepción de la
insistente demanda, proveniente de los reinos subjetivos del ser o del
pensamiento, el hombre es impelido a seguir una corriente de actividad que
puede llevarlo a una permanente orientación de su vida (a veces inofensiva y
otras muy deseable), o ser sólo de efecto temporario, una vez que ese anhelo de
responder se haya agotado. Pero en cualquier caso, la fuente de donde surge la
dirección y el origen de la guía es denominada vagamente “Dios”, se la
considera divina y calificada como la voz del “Cristo interno” o dirección espiritual.
Por lo general se le aplican infinidad de términos análogos, según la escuela
de pensamiento a la que pertenece el individuo o la que ha logrado atraer su
atención.
Con
el tiempo veremos que aumentará la tendencia a ser guiados subjetivamente en
una forma u otra, a medida que la humanidad se va orientando hacia lo
subjetivo, percibiendo en forma más definida los reinos del ser interno y
acrecentando su tendencia hacia el mundo de significados. Por esta razón deseo
hacer un análisis relativamente cuidadoso de las posibles fuentes en donde se
origina la orientación, para que los entes se den cuenta, por lo menos, que el
tema es mucho más vasto y complicado de lo que creen, y que sería inteligente
asegurarse el origen de la guía otorgada a fin de saber con más exactitud hacia
donde van. No deben olvidar que la ciega e irrazonable sujeción a un guía (como
sucede hoy) convierte al hombre, oportunamente, en un autómata negativo e
impresionable. Si esto prevaleciera universalmente y los métodos actuales se
convirtieran en hábitos arraigados, la raza perdería todo derecho a su
posesión más divina, el libre albedrío. No hay temor inmediato de que esto
suceda si los hombres y mujeres inteligentes reflexionan sobre el problema.
Infinidad de egos avanzados vienen a la encarnación a conjurar el peligro, y
también innumerables discípulos, cuyas voces se elevan claras y fuertes,
abogan por el libre albedrío y la comprensión inteligente del Plan de Dios.
Podría
serles de valor si enumerara nuevamente las escuelas de pensamiento cuya
principal atracción consiste en ofrecer “guías”, o cuyos métodos y doctrinas
tienden a desarrollar el oído interno, pero no enseñan a discernir el origen de
dichos guías ni a diferenciar entre los distintos sonidos, voces y seudo instrucciones
inspiradas, que el oído interno puede registrar una vez entrenado.
Las
personas emotivas que pertenecen a las iglesias
de cualquier denominación o creencia, tienden a buscar la forma de evadir
las dificultades y vicisitudes de la vida, viviendo siempre con la sensación de
la Presencia guiadora de Dios, conjuntamente con la ciega obediencia a lo que
genéricamente denominan “la voluntad de Dios”. La práctica de la Presencia de
Dios es en verdad un paso necesario y deseable, pero la gente debería comprender
lo que ello significa y cambiar constantemente el sentido de la dualidad por
el de la identificación. La voluntad de Dios podrá aparecer como la imposición
de las circunstancias y condiciones de la vida, de las cuales no hay
escapatoria posible; el individuo que sufre esta imposición la acepta y no
trata de aminorar, ni siquiera mejorar, y a veces tampoco evitar las circunstancias.
Interpreta de tal manera su situación y destino, que determina, plácida y
sumisamente, vivir dentro del círculo infranqueable y de las limitaciones que
le han sido impuestas. Desarrolla inevitablemente un espíritu de sumisión y
obediencia, soporta, convencido, de que su situación expresa la voluntad de
Dios. En los más sublimes estados de obediencia, las personas sensitivas hacen
alarde de su sumisión, pero no se dan cuenta de que la voz que han escuchado es
la propia. Creen que es la Dios. La comprensión, el reconocimiento de la Ley de
Causa y Efecto (que actúa una vida tras otra) y la interpretación de que el problema
es una lección que debe aprender, significará la liberación de la negatividad y
la aceptación ciega e irreflexiva. La vida no pide obediencia ni aceptación,
exige actividad. Pide que se separen los valores buenos y elevados de los
indeseables; que se cultive ese espíritu de lucha que traerá organización y
comprensión y permitirá entrar oportunamente en una etapa donde desempeñará
una actividad espiritual útil.
Las personas que participan en la actividad de esas escuelas de pensamiento, con infinidad de nombres tales como: la Escuela de la Ciencia Mental (Mental Science), grupos del Nuevo Pensamiento (New Thought), Ciencia Cristiana (Christian Science) y muchos grupos similares, propenden a caer en un estado de negatividad basado en la autosugestión. La constante repetición del hecho (aún incomprendido) de la realidad de la divinidad, evocará oportunamente la respuesta del aspecto forma de la vida, lo cual -aunque no sea una guía verbal- constituye sin embargo el reconocimiento de una especie de guía, que impide el libre albedrío, y es una reacción en amplia escala de lo mencionado anteriormente. Así como en el primer caso tenemos la ciega aceptación de un destino indeseable, porque creen que tal es la voluntad de Dios y dicha Voluntad debe ser buena y correcta, en el otro caso existe el propósito de conmover al hombre subjetivo para que acepte una condición totalmente opuesta. Se le enseña que no existen malas condiciones, excepto las que él mismo puede crear; que no existe dolor ni nada que pueda considerarse indeseable; se le incita a reconocer que él es divino y el heredero de las edades, y que las malas condiciones, las limitadas circunstancias y los acontecimientos adversos, son producto de su propia imaginación creadora, y se le explica