Astrología Esotérica
Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A.
Bailey)
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EL ZODÍACO Y
LOS RAYOS
MIS
primeras palabras sobre este tema serán de índole enteramente preliminar.
Trataré de sentar las bases para encarar, en forma algo distinta -y bastante
más esotérica- la ciencia de la astrología. Me referiré a algunas cosas que
probablemente podrán ser calificadas por los astrólogos académicos y sin
inspiración, como revolucionarias y erróneas, improbables o indemostrables.
Sin embargo, la astrología no ha demostrado todavía realmente su valor al mundo
del pensamiento y de la ciencia, a pesar de los muchos éxitos definidamente
demostrables. Por lo tanto, pediré a quienes leen y estudian esta parte del
Tratado sobre los Siete Rayos, que tengan en cuenta el comentario anterior y
estén dispuestos a considerarlo como hipótesis, esforzándose por analizar la
teoría o sugerencia, y por comprobar las conclusiones a que se ha llegado en
pocos años. Si pueden hacerlo, sobrevendrá un despertar de la intuición que
convertirá a la astrología moderna en algo de mucha importancia y significación
para el mundo. La astrología intuitiva reemplazará eventualmente a lo que hoy
se llama astrología, retornando de este modo al conocimiento de esa antigua ciencia
que relacionó las constelaciones y nuestro sistema solar, atrajo la atención
sobre la naturaleza del zodíaco e informó a la humanidad sobre las
interrelaciones básicas que rigen y controlan los mundos fenoménico y
subjetivo.
1. Tres
Afirmaciones Básicas.
La
afirmación hecha frecuentemente de que la astrología es una ciencia exacta, a
pesar de las muchas computaciones matemáticas, está lejos de serlo. Lo curioso
es que está basada en la ilusión, y como bien saben, el zodíaco sólo es el
recorrido imaginario del sol a través de los cielos, desde el punto de vista de
nuestro insignificante planeta. El sol no está en ningún signo del zodíaco,
sino simplemente parece estarlo al pasar entre nuestra pequeña esfera -la
Tierra- y las constelaciones, en cualquier estación o tiempo determinado.
Antiguamente
se creía que la Tierra era el centro del sistema solar, y que alrededor de ella
giraban el sol y los demás planetas. Ésta era la posición y conocimiento
exotérico, no la comprensión esotérica. Posteriormente, cuando nuevos
descubrimientos trajeron mayor luz a la mente humana, nuestro planeta fue
descentralizado y la verdad fue vista con mayor claridad, aunque todavía queda
mucho por descubrir, lo cual podría ser hasta de naturaleza revolucionaria.
Desde ciertos ángulos astrológicos debe tener lugar un proceso similar de
descentralización y el sistema solar ya no debe considerarse un punto alrededor
del cual gira el zodíaco, o a través del cual el sol pasa durante su gran ciclo
de aproximadamente 25.000 años. Los astrólogos que poseen visión interna
podrán negar que ésta sea la actitud comúnmente adoptada, sin embargo -a fin de
esclarecerla y en conexión con el público en general- la inferencia es
permitida y aceptada por los ignorantes. Sobre esta teoría, concerniente al
zodíaco, se apoya ampliamente lo que denominamos la Gran Ilusión. Quisiera que
recuerden esto al estudiar juntos las nuevas formas de encarar la más grande y
antigua de todas las ciencias. La astrología es una ciencia que debe volver a
su original belleza y verdad, para que el mundo pueda obtener una perspectiva
más veraz y una apreciación más justa y exacta del Plan divino, tal como es
expresado en la actualidad por medio de la Sabiduría de las Edades.
La
segunda afirmación que quisiera hacer es que en la actualidad la astrología es
esencialmente la más pura presentación de la verdad esotérica en el mundo,
porque es la ciencia que trata de las fuerzas y energías que condicionan, rigen
y actúan a través del espacio, y sobre él y todo lo que en éste se encuentra.
Cuando sea captado este hecho, cuando el origen de esas energías sea mejor
comprendido y la naturaleza del espacio correctamente captada, tendremos un
horizonte más amplio y más íntimamente relacionado; las relaciones entre entidades
individuales y planetarias, del sistema y del cosmos, serán entonces conocidas
y comenzaremos a vivir científicamente, vivir científico que es el propósito
inmediato de la astrología.
Aquél
que cree actualmente en la astrología adopta por lo común la posición de que él
es un individuo importante -por lo menos para él-, que vive sobre ese
importante planeta, la Tierra (importante para la humanidad), y que por medio
de la astrología puede descubrir su destino y saber lo que debe hacer.
No me refiero en este comentario a esos pocos
astrólogos que poseen un verdadero conocimiento esotérico, siendo en realidad
muy pocos, y sólo un puñado de ellos lo practican actualmente. Al investigador
moderno le agrada creer que sobre y a través de él hacen impacto y fluyen esas
energías que provienen del signo en el cual está el sol en el momento de su
nacimiento: considera que él responde a las fuerzas de los distintos planetas,
a medida que rigen las casas de su horóscopo, y cree que las tendencias y
circunstancias de su vida están determinadas así. Esto le hace creer que él es
un factor importante aislado. Las interpretaciones modernas no recalcan la
importancia del signo naciente (el ascendente), lo cual se debe a que muy pocos
están preparados para actuar como almas y tampoco tienen en cuenta las energías
que actúan constantemente sobre nuestro planeta, procedentes de otras
constelaciones o de muchos planeas “ocultos”. En la Sabiduría Eterna se dice
que existen alrededor de setenta de estos planetas en nuestro sistema solar.
Quisiera
presentar un cuadro más verdadero y exacto. Esto es posible ahora porque la
percepción, la relación y la integridad grupales, comienzan a ocupar un lugar
prominente en la conciencia humana. A medida que esto sucede, la personalidad,
que es individualista, separatista y autocentrada, retrocederá acrecentadamente
a segundo término, y el alma que posee conciencia grupal y es incluyente y no
separatista, irá destacándose cada vez más. En consecuencia, desaparecerá
gradualmente el interés por el horóscopo individual, y el cuadro planetario
universal y del sistema ocupará un lugar prominente en la conciencia del individuo.
El hombre se considerará a sí mismo como parte integrante de un todo mucho más
importante, y se interesará más por el grupo mundial, que de sí mismo, como
individuo.
Por
lo tanto no me ocuparé del tema de la astrología esotérica desde el punto de
vista del horóscopo. Las relaciones universales, la interacción de energías,
la naturaleza de lo que se halla detrás de la Gran Ilusión, la engañosa
“apariencia de las cosas tal como son” y el destino de nuestro planeta, de los
reinos de la naturaleza y de la humanidad como un todo, constituyen las partes
más importantes de nuestro tema.
No
me preocupa si los astrólogos modernos aceptan o rechazan las ideas que
expongo. Trataré de presentarles ciertos hechos tal como los reconoce la
Jerarquía e indicarles, si puedo, las realidades subjetivas, de las cuales la
ilusión externa es sólo la apariencia fenoménica, condicionada por los pensamientos
del hombre a través de las épocas; recalcaré la realidad de la vivencia de las
Fuentes de las cuales fluyen y emanan todas las fuerzas y energías que actúan
en nuestro planeta. Ante todo me esforzaré por demostrarles esa unidad
omnipenetrante y esa síntesis subyacente, base de todas las religiones y de
las innumerables fuerzas trasmitidas, y trataré de apartarlos, como individuos,
del centro de su propio escenario y conciencia -sin privarlos de su propia
individualidad e identidad- y sin embargo les demostraré que son parte de un
todo mayor, que podrán percibirlo conscientemente cuando puedan actuar como
almas, de lo cual hoy son inconscientes o sólo registran y sienten la realidad
interna en la cual viven, se mueven y tienen su ser.
Esto
me lleva a la tercera afirmación, la cual es tan básica y fundamental que les
pediría se detengan a considerarla, aunque no capten plenamente todas sus
implicaciones. La Sabiduría Antigua enseña que “el espacio es una entidad”. La
astrología esotérica se ocupa de la vida de esta entidad y de las fuerzas y
energías, los impulsos y los ritmos, los ciclos, el tiempo y las estaciones.
Esto lo afirmó H.P.B. en La Doctrina Secreta. Recuerden que existe una clave
astrológica para La Doctrina Secreta, la cual no puede todavía ser revelada en
su totalidad. Sin embargo, puedo insinuarles y sugerirles algunas líneas de
acercamiento que, si se mantienen en la conciencia de los astrólogos
iluminados, permitirá que algunos de ellos, en fecha posterior, descubran la
llave que -haciéndola girar en bien de la humanidad- revelará el cuarto gran
fundamento de la Sabiduría Eterna, de los cuales tres ya han sido dados en el
proemio de La Doctrina Secreta.
El
espacio es una entidad y la “bóveda celeste” -como poéticamente se la denomina-
es la apariencia fenoménica de esa entidad. Observarán que no digo apariencia
material, sino fenoménica. Conjeturar sobre la naturaleza, la historia y la
identidad de esa entidad, sería inútil y de ningún valor. Tendremos una idea
vaga, que proporcionará una analogía, aunque eluda las especificaciones, si nos
esforzamos por considerar a la familia humana, el cuarto reino de la
naturaleza, como una entidad que forma una sola unidad y se expresa a través de
las innumerables y diversificadas formas del hombre. Cada uno de ustedes, como
individuos, son parte integrante de la humanidad, no obstante cada uno lleva su
propia vida, reacciona a sus propias impresiones, responde a las influencias e
impactos externos, y a su vez emana influencias, envía irradiaciones
temperamentales y expresa alguna cualidad o cualidades, afectando así, en
cierta medida, a su medio ambiente y a aquellos con quienes entran en contacto.
Sin embargo, durante todo el tiempo, forman parte de la entidad fenoménica
denominada humanidad. Podríamos ampliar esta idea hasta abarcar una entidad
fenoménica mayor, el sistema solar. Esta entidad es en sí misma parte
integrante de una vida aún mayor, la cual se expresa a través de siete sistemas
solares, de los cuales el nuestro es uno. Si pueden captar esta idea surgirá en
la conciencia una vaga imagen de una gran verdad esotérica subyacente.
Consideraremos brevemente la vida y las influencias, las radiaciones y
emanaciones de esta entidad y el efecto unido que producen sobre nuestra vida
planetaria, en los reinos de la naturaleza y en las civilizaciones humanas en
desarrollo.
El
tema es tan vasto, que he tenido que afrontar el problema de descubrir la mejor
manera de tratarlo, decidiéndome por la brevedad y afirmación concisa de los
hechos (hechos para los que trabajamos en el aspecto interno de la vida, pero
razonablemente sólo hipótesis para ustedes), eludiendo el análisis detallado y
los pormenores. Me esforzaré por hacerlo de lo universal a lo particular y de
lo general a lo específico, pero siempre acentuando lo universal y lo general y
no lo particular y específico. De los estudiantes de astrología dependerá la
debida aplicación de la verdad a lo específico, pues en este aspecto es donde
ha errado la astrología moderna, invirtiendo el procedimiento correcto y
verdadero, poniendo el énfasis sobre lo específico y particular, el horóscopo
personal y el destino individual y no sobre las grandes energías y sus
Fuentes, las cuales son finalmente responsables de la manifestación de lo
específico. Esta posición y presentación de la verdad debe ser alterada.
Por
lo tanto, la astrología esotérica trata de la Vida y las Vidas, que animan los
“puntos de luz” dentro de la Vida universal. Constelaciones, sistemas solares,
planetas, reinos de la naturaleza y el hombre microscópico, son el resultado de
la actividad y la manifestación de la energía de ciertas Vidas, cuyos ciclos de
expresión y sus infinitos propósitos, están fuera de la comprensión de las
mentes más avanzadas e iluminadas de nuestro planeta.
El
próximo punto que deben captar, es que el éter del espacio constituye el campo
en y a través del cual actúan las energías que provienen de innumerables
Fuentes de origen. Por lo tanto, estamos relacionados con el cuerpo etérico del
planeta, del sistema solar y de los siete sistemas solares, de los cuales el
nuestro es uno, y con el vasto y general cuerpo etérico del universo en el cual
estamos localizados. Empleo deliberadamente la palabra “localizados” por las
inferencias que puede tener. Este amplio campo como también los más reducidos y
conocidos, proporcionan el medio de trasmitir las energías que actúan sobre y a
través de nuestro sistema solar, esferas planetarias y todas las formas de vida
que existen en esas esferas. Forma un ininterrumpido campo de actividad en
constante e incesante movimiento -medio eterno para el intercambio y
transmisión de energías.
En
conexión con esto y a fin de comprenderlo mejor será útil estudiar al hombre
individual. De esta manera podemos obtener una tenue comprensión de la verdad
básica y subyacente. Los estudiantes deben recordar siempre que la Ley de
Analogía es un medio de interpretación. El esoterismo enseña -y la ciencia
moderno está llegando a la misma conclusión- que subyacente en el cuerpo físico
y en su complejo e intrincado sistema de nervios, existe un cuerpo vital o
etérico, contraparte y verdadera forma del aspecto fenoménico externo y
tangible, siendo análogamente el medio para transmitir fuerza a todas las
partes de la estructura humana y el agente de la conciencia y de la vida que
mora internamente. Determina y condiciona al cuerpo físico, pues constituye en
sí el receptáculo y el transmisor de energía proveniente de los diversos
aspectos subjetivos del hombre y también del medio ambiente en el cual vive el
hombre interno y el externo.
Agregaré
aquí otros dos puntos. Primero: el cuerpo etérico individual no es un vehículo
humano aislado y separado, sino que en forma curiosa es parte integrante del
cuerpo etérico de esa entidad que denominamos familia humana. Este reino de la
naturaleza, por medio de su cuerpo etérico, forma parte integrante del cuerpo
etérico planetario, que no está separado de los cuerpos etéricos de otros
planetas, sino todos ellos conjuntamente con el cuerpo etérico del sol, constituyen
el cuerpo etérico del sistema solar, que está relacionado con los cuerpos
etéricos de los seis sistemas solares, los cuales forman con el nuestro una
unidad cósmica, afluyendo a ellos energías y fuerzas de ciertas grandes
constelaciones. El espacio es etérico en su naturaleza, y su cuerpo vital está
compuesto de la totalidad de los cuerpos etéricos de todas las constelaciones,
sistemas solares y planetas que se encuentran en él. En todas partes de esta
áurea red cósmica circulan constantemente energías y fuerzas, constituyendo la
base científica de las teorías astrológicas. Así como las fuerzas del planeta y
del hombre espiritual interno (para mencionar sólo un factor entre muchos)
fluyen en el plano físico a través del cuerpo etérico del hombre individual y
condicionan su expresión externa, actividad y cualidades, así también las
variadas fuerzas del universo fluyen a través de cada parte del cuerpo etérico
de esa entidad que llamamos espacio, y condiciona y determina la expresión
externa, las actividades y las cualidades de cada una de las formas que se
hallan dentro de la periferia cósmica.
Segundo,
en el cuerpo etérico humano hay siete centros principales de fuerza, agentes
distribuidores y acumuladores de electricidad, que proporcionan al hombre
fuerza dinámica y energía cualitativa, produciendo efectos definidos sobre su
manifestación física externa. Por medio de su constante actividad aparecen en
el hombre sus cualidades y comienzan a emerger las tendencias de sus rayos,
indicando claramente su etapa de evolución.
Este
“control de la forma por medio de un septenario de energías” (como lo define El
Antiguo Comentario) constituye una regla inalterable del gobierno interno de
nuestro universo y de nuestro particular sistema solar como en el caso del
hombre individual. Existen, por ejemplo, en nuestro sistema solar, siete
planetas sagrados, que corresponden a los siete centros de fuerza individuales
del hombre. Los siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno, a su
vez son los siete centros de energía de Aquel a quien me he referido en otros
libros como “Aquel del Cual Nada Puede Decirse
Mucho
se ha expuesto en los libros ocultistas, pero el astrólogo común es
profundamente ignorante. Es esencial que aprenda a pensar en Totalidades más
grandes y que se preocupe más agudamente de las Fuentes emanantes y de las
Causas que persisten eternamente, en vez de ocuparse de los efectos que
producen dichas Fuentes sobre esa creación efímera, el ser humano y su
existencia temporaria, en un insignificante planeta. Al hacerlo, descubrirá por
sí mismo los signos de la divinidad esencial del hombre -divinidad que se
observa en la captación infinita de su conciencia cuando está iluminada por la
luz del alma y en su poder para proyectar su pensamiento en la conciencia de
esas múltiples Vidas, cuyos “movimientos energéticos” debe forzosamente
compartir, debido a que su pequeña porción de energía es parte integrante de la
de Ellas.
Un
aspecto de la energía, no tenido muy en cuenta por los astrólogos modernos, y
sin embargo de primordial importancia, es la energía que irradia o emana de la
Tierra. Como todos los seres humanos viven en su superficie y están por lo
tanto proyectados dentro del cuerpo etérico del planeta (razón por la cual el
hombre camina erecto), el cuerpo del hombre está siempre bañado por las
emanaciones y radiaciones de nuestra Tierra y por la cualidad integrante de
nuestro Logos planetario, a medida que envía y transmite energía dentro de Su
medio ambiente planetario. Los astrólogos siempre han recalcado las
influencias y energías entrantes a medida que hacen impacto y actúan a través
de nuestro pequeño planeta, pero no han considerado adecuadamente las
cualidades y fuerzas emanantes, contribución del cuerpo etérico de nuestra
Tierra al todo mayor. Esto lo consideraremos más adelante, pero he sentido la
necesidad de llamarles la atención sobre ello.
Otro
punto que deben observar es que la influencia de la Luna es de naturaleza y
efecto puramente simbólicos, siendo simplemente el resultado de antiguas ideas
y enseñanzas (heredadas desde la época lemuriana) y no se basa sobre ninguna
verdadera radiación o influencia. En esas épocas remotas y hasta mucho antes de
la época lemuriana, que en esos días constituía una antigua tradición, la Luna
era considerada como una viviente entidad vital. Pero quiero que tengan en
cuenta que la Luna no es hoy otra cosa que una forma muerta. No tiene radiación
ni emanación de ninguna especie y, en consecuencia, no produce efecto alguno.
Desde el punto de vista del conocedor esotérico, la Luna es simplemente un
obstáculo en el espacio -una forma indeseable que debe desaparecer algún día.
La astrología esotérica considera que el efecto producido por la Luna es
mental y el resultado de una poderosa y muy antigua forma mental; no obstante,
la Luna no posee cualidad propia ni puede transmitir nada a la Tierra.
Permítanme repetir: la Luna es una forma muerta. No tiene en absoluto emanación
alguna. Por eso se dice en la Antigua Enseñanza que la Luna “oculta a Vulcano o
a Urano”. Esta insinuación o inferencia siempre ha existido y los astrólogos
harán bien en experimentar la sugerencia dada sobre La Luna, y en vez de
trabajar con ella que trabajen con Vulcano, cuando se trata del hombre común y
no evolucionado y con Urano cuando consideran al hombre muy evolucionado, y
obtendrán resultados interesantes y convincentes.
Los
estudiantes deberían recordar que las doce constelaciones que constituyen
nuestro zodíaco particular son receptores de innumerables corrientes de energía
que llegan de muchas fuentes. Éstas se mezclan y fusionan con la energía de
cualquier constelación determinada y -transmutada y “refinida
esotéricamente”.- oportunamente hallan su camino hacia nuestro sistema solar.
Quisiera
llamarles la atención aquí sobre algunos comentarios que hice en el Tratado
sobre Fuego Cósmico, pues son oportunos y valiosos. Los resumiré en algunas
frases:
“La astrología se ocupa del efecto que producen en la sustancia de las
envolturas las influencias, vibraciones, etc., de los distintos planetas.
Constituyen esotéricamente las influencias de los centros solares... Las
fuerzas que emanan de ellos actúan sobre los centros planetarios..., todo lo
cual está oculto en el karma del Hombre celestial. Se impartirá mucho sobre
esto cuando exista la verdadera astrología esotérica... Los estudiantes de
astrología están aprendiendo recientemente el abecé de este estupendo tema, y
apenas si tocan los bordes exotéricos de ese gran velo que ha sido sabiamente
tendido sobre la ciencia planetaria”.
Tratado
sobre Fuego Cósmico, págs. 826-27.
A
continuación se enumeran -en forma incompleta pero adecuada para nuestro
propósito- las influencias principales que provienen de Fuentes muy distantes,
llegan a nuestra vida planetaria y producen efectos definidos sobre el hombre
y la humanidad como un todo:
1.
La constelación de la Osa Mayor.
2.
Las Siete Hermanas de las Pléyades.
3.
Sirio, la Estrella del Perro.
1.
Los siete sistemas solares, de los cuales el
nuestro es uno.
2.
Los siete planetas sagrados, de los cuales el
nuestro no es uno.
3.
Los cinco planetas no sagrados o planetas
“ocultos”.
1.
Los siete centros planetarios.
2.
Los siete centros de fuerza en el cuerpo etérico
humano.
1. Las doce
constelaciones zodiacales.
Tenemos
así un nónuple impacto de energía. Esta clasificación es importante, pero debe
recordarse que existen también otros impactos, relativamente insignificantes.
A
éstas deben agregarse otras corrientes de energía, las cuales actúan
definidamente sobre nuestra vida planetaria y la afectan, tales como las que
provienen de la gran estrella Betelgeuse o de Antares, y de otros grandiosos
soles y sistemas solares relacionados con las constelaciones del zodíaco, cuyas
fuerzas nos llegan a través de esas constelaciones y no en forma directa.
Además
de las enumeradas, debería recordarse que técnicamente debe agregarse a esto
la irradiante influencia que llega directamente del planeta en el cual vivimos.
Sólo entonces podrán hacer un análisis cabal y un cuadro completo de las
energías a las cuales el cuerpo etérico del hombre (condicionando al cuerpo
físico, preeminentemente automático y negativo en sus reacciones) debe
responder y siempre responde. La comprensión de esa respuesta y el control
consciente e inteligente de las reacciones individuales, son sumamente
necesarios para el hombre, pero sólo llega a ser posible en una etapa avanzada
de evolución y cuando él (técnicamente comprendido) se acerca al Sendero. El
hombre aprende ante todo a controlar sus reacciones hacia los planetas, a medida
que rige y dirige los asuntos de su personalidad, desde las diversas
“estaciones” en las doce casas de su horóscopo. Hay dos maneras de hacerlo:
Primero:
Confeccionando debidamente el horóscopo y dando los pasos necesarios para
determinar lo que debe hacerse y así rechazar las influencias planetarias donde
se considere deseable a fin de controlar las reacciones de la personalidad.
Esto debe hacerse aplicando el poder del pensamiento. Requiere plena confianza
en la comprensión e interpretación del astrólogo y el conocimiento exacto de la
hora del nacimiento. A veces uno se pregunta si es posible saber la hora exacta
del nacimiento y si realmente habrá un astrólogo verdaderamente sabio.
Segundo:
Asumiendo conscientemente la posición del Observador espiritual y cultivando el
poder de responder al alma. Entonces, desde el ángulo de esa alma, el hombre
tiene que aprender a controlar las circunstancias y la serie de reacciones de
la personalidad.
Deben
ser consideradas también las siguientes actitudes y posiciones, adoptadas por
el astrólogo esotérico:
1.
Las influencias planetarias indican la tendencia
de las circunstancias externas de la vida. Cuando se interpretan correctamente
tanto para el hombre común como para el no evolucionado, pueden señalar y lo
hacen, el destino y el futuro de la personalidad, pero condicionan y controlan
totalmente al hombre que no ha tenido experiencia consciente del alma. En
cuanto el hombre llega a ser consciente de su propia alma y se esfuerza por
controlar su “sendero de la vida”, las influencias de los planetas de por sí se
debilitan definitivamente y van aminorando; el horóscopo de la personalidad es
indeciso y muchas veces inexacto: la fuerza que fluye a través de los planetas
y no la fuerza de los planetas rigen y controlan. Entonces el hombre llega a
ser receptivo a las energías más elevadas y sutiles del sistema solar y de las
doce constelaciones regentes.
2.
El signo del Sol -como se lo denomina- indica la
naturaleza física, mental y espiritual del hombre. Contiene el secreto del rayo
de la personalidad y de la respuesta o no del hombre al Alma, el verdadero
hombre. Indica también la integración ya lograda y la actual etapa de
desarrollo de las cualidades del alma, del equipo actualmente disponible, de la
cualidad de la vida presente y las posibles relaciones grupales inmediatas.
Desde el ángulo de la Sabiduría Eterna, indica sólo esto y nada más,
constituyendo lo opuesto de la usual posición astrológica. Expongo esto porque
la humanidad ha evolucionado bastante como para que, dentro del menor tiempo
posible, la astrología del alma sea una posibilidad, constituyendo -desde
muchos puntos de vista- lo opuesto al procedimiento normal. Esto es prudente,
necesario y también inevitable. Los astrólogos se dividirán eventualmente en
dos tipos: los astrólogos exotéricos, que se ocuparán de los horóscopos de la
personalidad, y los esotéricos, que se ocuparan de los propósitos del alma.
3.
El signo ascendente indica las posibilidades más
remotas, la meta espiritual y el propósito de la encarnación inmediata y de las
sucesivas. Este signo se ocupa de la lucha que libra el hombre espiritual para
“continuar” desde la etapa avanzada, de modo que cuando la energía de la vida
se haya agotado temporariamente y tenga lugar “la muerte de la personalidad”,
se encuentre “más próximo al centro de su vida, más cerca del centro de su
grupo y se aproxime al centro de la Vida divina”, según lo expresa la Sabiduría
Eterna. La frase: “muerte de la personalidad” tiene dos significados definidos:
a.
Puede significar la muerte del cuerpo físico -que
inevitablemente es seguida por dos etapas, la de la muerte del vehículo
emocional y la subsiguiente disipación de la temporaria y siempre cambiante
forma, asumida durante la encarnación por la cuota asignada de energía mental.
b.
La subjetiva y mística “muerte de la
personalidad”. Esta frase indica la trasferencia del foco de distribución de
energía, desde la personalidad (un centro definido de fuerza) al alma (otro
centro definido de fuerza).
Comprendo
que estos conceptos no están de acuerdo con los postulados de la astrología
usual. Sin embargo, la astrología no perdería tiempo si experimentara estas
ideas durante un tiempo y los astrólogos descubrirían algunos problemas más
interesantes y atrayentes y quizás llegarían a una exactitud desconocida en la
actualidad. Probablemente sería de utilidad que me extendiera sobre este punto.
En
conexión con el signo del Sol, con el signo ascendente y el efecto de la forma
mental relacionada con la Luna, la posición de la astrología esotérica es:
1.
El signo del Sol. - Indica el actual problema del
hombre; fija el paso o ritmo establecido de su vida personal; se relaciona con
la cualidad, temperamento y tendencias de la vida, que tratan de expresarse
durante esta particular encarnación y sugiere el aspecto rajásico o actividad
del hombre nonato. Fundamentalmente las fuerzas de este signo indican la línea
de menor resistencia.
2.
El ascendente o signo naciente. - Indica la vida
futura y el inmediato propósito del alma para esta encarnación. Mantiene el
secreto del futuro y presenta la fuerza que, correctamente empleada, conducirá
al hombre al éxito. Representa el aspecto sátvico o armónico de la vida, y
puede producir correctas relaciones entre el alma y la personalidad en una encarnación
dada, señalando así el camino para reconocer la fuerza del alma.
3.
La Luna. - Este tipo de fuerza (procedente de
ciertos planetas y no de la Luna) indica el pasado. En consecuencia, resume
las limitaciones y los obstáculos presentes. Rige el cuerpo físico y muestra
dónde se halla la prisión del alma.
La
siguiente declaración que quisiera hacer, que deriva de las anteriores, es que
las energías del zodíaco, del planeta y del sistema, actúan como fuerzas
obstaculizadoras o estimulantes, según el tipo de vehículo o cuerpo sobre el
cual actúan. La naturaleza de estos vehículos y su capacidad para atraer,
responder, rechazar, absorber y trasmutar, dependen totalmente del grado de
evolución obtenido y también de la condición general planetaria y sicológica
en que se encuentra la familia humana en determinado momento. Un ejemplo de
esto puede verse actualmente en el mundo, donde las fuerzas hacen impacto,
casi violentamente, sobre nuestra vida planetaria con una nueva medida y
compás, evocando una respuesta muy intensificada de los pensadores del mundo,
estimulándolos a realizar un esfuerzo sobre líneas ideológicas y, al mismo
tiempo, producir en las masas y en las personas poco evolucionadas el terror,
el miserable fatalismo, el agotamiento físico general y muchas otras
reacciones indeseables de la naturaleza-forma. La comprensión de estos efectos
obstaculizadores o estimulantes, puede ser fácilmente lograda por quienes son
capaces de captar la naturaleza de las actividades del planeta Saturno, el cual
condiciona principalmente el grado de evolución, donde es posible hacer una
elección definida y aceptar o rechazar conscientemente la oportunidad, y
también donde la responsabilidad personal llega a ser un hecho reconocido en
una vida planeada y ordenada. Este punto del proceso evolutivo humano está
descrito en El Antiguo Comentario con frases simbólicas:
“En medio de las arremolinantes fuerzas permanezco confuso. No las
conozco, pues durante todo mi pasado me impulsaron de aquí para allá en el
lugar donde actuaba ciego e inconsciente. Me impelieron de un lugar a otro, de
un punto a otro, de arriba abajo de esta tierra, y no hallé lugar donde
reposar.
“Ahora las conozco y aquí permanezco y no me moverá hasta conocer la Ley
que rige este ir y venir en la Tierra. Puedo girar y volver mi rostro hacia los
distintos caminos, enfrentar amplios horizontes y sin embargo todavía
permanezco
“Yo mismo determinaré el camino a seguir. Entonces avanzaré. No viajaré
de aquí para allá en la Tierra ni giraré en el espacio. Pero avanzare.
Hay
otra idea revolucionaria que la ciencia astrológica esotérica incorpora a su
aspecto moderno y exotérico. En el ciclo mayor de las muchas encarnaciones del
hombre, éste -como es bien sabido- pasa a través del círculo zodiacal de Piscis
a Aries, retrogradando a través de los signos al seguir la órbita o el sendero
de la retrogradación del Sol. Esta frase siempre me ha confundido. Pero es que
la aparente retrogradación, basada sobre la precesión de los equinoccios es
parte integrante de la Gran Ilusión. En el momento en que el hombre empieza a
salir de esa ilusión y no está sujeto al espejismo y al efecto del maya
mundial, entonces el movimiento de la gran rueda de la Vida gira en dirección
opuesta, y el hombre comienza (lenta y trabajosamente) a actuar en dirección
contraria. Así pasa a través de los signos de Aries a Piscis, comenzando
paciente y conscientemente a actuar como un alma que lucha por alcanzar la luz,
hasta que al finalizar el sendero en Piscis, surge como un conquistador y
salvador mundial. Entonces conoce el significado del triunfo sobre la muerte,
porque ha superado y vencido el deseo.
Este
camino opuesto, por el cual viaja el hombre a través de los signos zodiacales,
requerirá un reajuste de los métodos empleados por los astrólogos cuando hacen
el horóscopo a los aspirantes evolucionados, discípulos e iniciados.
Por
lo tanto el astrólogo deberá interpretar el horóscopo de acuerdo al grado de
evolución del individuo en el sendero o (en otras palabras) al lugar que ocupa el
individuo en la rueda de la vida. Requerirá del astrólogo intuitivo trabajo y
reflexión, lo cual dependerá del contacto con el alma y de la prolongada meditación
para determinar el proceso de interpretación astrológica de quienes son ya
almas vivientes y activas y están en las etapas finales del sendero. Tales
dificultades no se presentarán al confeccionar el horóscopo del hombre común
no evolucionado.
Podría
agregarse que los signos del zodíaco conciernen principalmente a la expresión
de la vida del Hombre Celestial –en lo que respecta a nuestro planeta- y, por
lo tanto, al destino y la vida del Logos planetario. Además conciernen al gran
hombre de los cielos, el Logos solar. En este caso me refiero al efecto que
producen en todo el sistema solar, y actualmente pocos astrólogos están
capacitados para ocuparse de tal efecto. Quisiera recordarles que para esas
vidas que animan a esas grandes constelaciones, y cuya radiación -dinámica y
magnética- llega hasta nuestra Tierra, tal efecto es incidental y pasa
inadvertido. El principal efecto producido sobre nuestros Logos planetario nos
llega por Su intermedio y afluye a través de ese gran centro planetario
denominado Shamballa. Por lo tanto puede evocar mayor respuesta de las mónadas,
las cuales se expresan por medio del reino de las almas y del reino humano,
manifestándose por lo tanto a través de la Jerarquía y de toda la humanidad.
Esto es algo muy importante y debe ser observado y vinculado a toda la
enseñanza que poseen sobre el interesante tema de los tres centros planetarios
mayores. El trabajo de las influencias zodiacales consiste en evocar el
surgimiento del aspecto voluntad del Hombre Celestial y de todas las mónadas,
almas y personalidades, que constituyen el cuerpo planetario de expresión. Esta
afirmación significa ahora muy poco para ustedes, pero mucho para esos
estudiantes que dentro de unas décadas estudien lo que aquí expongo.
Correctamente comprendido, justifica gran parte de lo que está aconteciendo
actualmente en el mundo.
Debido
a que estas influencias afluyen a todo el planeta y de allí a los centros de
fuerza del mismo, producen dos efectos:
Uno,
sobre el hombre evolucionado, energetizando los centros que se hallan arriba
del diafragma para que entren en actividad y él pueda responder a la radiación
y actuación de la Jerarquía.
El
otro, sobre el hombre no evolucionado, permitiéndole actuar como un ser humano
común, no iluminado.
Debemos
observar aquí que todas las energías -zodiacales, del sistema y planetarias-
tienen un efecto definido sobre la vida de las formas de todos los reinos de la
naturaleza. Ninguno puede escapar a estas influencias irradiantes y magnéticas.
La meta de la evolución de la humanidad es llegar a ser vital y conscientemente
consciente de la naturaleza de dichas energías y empezar a conocerlas y
utilizarlas. La Jerarquía ha hablado siempre sobre este campo del ocultismo.
Podría decirse que el discípulo debe tener conciencia de las influencias
planetarias y comenzar a utilizarlas, para así llevar a cabo el propósito del
alma. El iniciado debe ser consciente de las influencias zodiacales que emanan
desde afuera del sistema solar, que pueden ser reconocidas como:
1.
La vibración registrada en uno de los siete
centros.
2.
La revelación de un tipo particular de luz, mostrándole
un color específico al iniciado.
3.
La nota peculiar.
4.
Un sonido rector.
Toda
la historia del zodíaco puede ser resumida en forma pintoresca, aunque exacta,
en la siguiente afirmación: Existen tres libros en los cuales estudian y
aprenden los tres tipos de seres humanos:
1.
El Libro de la Vida-Iniciados-las doce
constelaciones.
2.
El Libro de la Sabiduría-Discípulos-los doce
planetas.
3.
El Libro de la Forma o de la Manifestación-la
humanidad-las 12 Jerarquías Creadoras.
En
resumen se podría decir que:
1.
Los signos del zodíaco afectan principalmente al
hombre que vive centrado debajo del diafragma. Éste es el hombre término
medio. Estos signos condicionan así cuatro centros:
a.
La base de la columna vertebral.
b.
El centro sacro.
c.
El centro plexo solar.
d.
El bazo.
2.
El grupo interno de los sistemas solares, que
actúan en conjunción con los signos zodiacales, afectan principalmente a
quienes viven arriba del diafragma, condicionando así a:
a.
El centro cardíaco.
b.
El centro laríngeo.
c.
El centro ajna.
d.
El centro coronario.
3.
Tres energías actúan por medio del centro
coronario, sólo después de la tercera iniciación.
También
podría mencionar uno o dos puntos más a fin de ilustrarlos: De las
innumerables energías que hacen impacto sobre nuestro planeta, lo atraviesan y
producen efectos sobre él, la astrología esotérica subraya los cuatro tipos de
fuerza que afectan a lo que podríamos llamar la personalidad de nuestra Tierra,
y son:
1.
La cualidad de nuestro sistema solar. Dios es un
fuego consumidor, y también es amor. Esto constituye la enseñanza esotérica y
exotérica de la verdad.
2.
La cualidad del Logos de nuestro planeta a medida
que afluye a través de las cadenas, rondas, razas y reinos de la naturaleza.
3.
La cualidad del planeta complementario de la
Tierra, su polo opuesto, considerado esotéricamente, el planeta Venus.
4.
La cualidad de atracción de los tres planetas, lo
cual produce un triángulo esotérico de fuerza.
En
varias ocasiones he empleado la frase “pasar a través de” los centros y las
formas. Este concepto debe dar la idea de centros de distribución, a los
cuales llegan las energías entrantes y salen como irradiaciones. Podrían captar
la idea si explicara la nueva proposición (nueva para ustedes, aunque vieja
para los esotéricos) sobre los centros que hay en el cuerpo etérico humano. Los
cuatro centros que se encuentran arriba del diafragma -cardíaco, laríngeo,
ajna y coronario- son básicos y principalmente centros receptivos. Los centros
que se encuentran debajo del diafragma -el centro que está en la base de la
columna vertebral, más el sacro, el plexo solar y el bazo- son energetizados
por los cuatro centros receptores superiores para que entren en actividad.
Producido esto, se manifiesta como personalidad, magnetismo e influencia
física, hasta el momento en que recorre a la inversa -como alma- el zodíaco.
Ello está simbolizado por la revolución del Sol alrededor del zodíaco, de Aries
a Piscis, en vez del movimiento inverso de Aries a Tauro. Esto se repite en la
estructura humana y, oportunamente, los cuatro centros inferiores devuelven lo
que han recibido. Así invierten el proceso normalmente seguido, y los centros
que se encuentran arriba del diafragma se convierten en radiactivos, dinámicos
y magnéticos. Es un intrincado estudio ocultista y concierne al modo en que
responde el cuerpo etérico a las energías entrantes. Finalmente relaciona el
centro inferior de la base de la columna vertebral, con el centro superior, el
coronario. Ésta es la analogía de la relación que existe entre la Tierra y el
Sol. Reflexionen sobre ello.
A
medida que desarrollamos y estudiamos estos tópicos recordemos siempre que
estamos considerando los siete rayos y sus interrelaciones en el proceso
cósmico. Esotéricamente nos conciernen:
1.
Los siete rayos y los doce signos del zodíaco.
2.
Los siete rayos y las doce Jerarquías Creadoras.
3.
Los siete rayos y los planetas, conforme van
rigiendo las doce casas de expresión.
A
medida que pensamos, reflexionamos y correlacionamos los diversos aspectos de
la enseñanza, descubriremos que surgen tres proposiciones, que rigen la
afluencia de vida al planeta y al hombre individual, las cuales han sido
anteriormente descritas en el Tratado sobre los Siete Rayos y seria de valor
exponerlas.
1ra. Proposición: Cada
vida de rayo es una expresión de la Vida solar, y cada planeta está por lo
tanto:
1.
Vinculado con todas las demás vidas planetarias.
2.
Animado por la energía que emana de uno de los
siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno.
3.
Activado por una triple corriente de fuerza
proveniente de:
a.
Otros sistemas solares fuera del nuestro.
b.
Nuestro sistema solar.
c.
Nuestra vida planetaria.
2da.
Proposición: Cada vida de rayo es
receptora y custodio de las energías provenientes de:
1.
Los siete sistemas solares.
2.
Las doce constelaciones.
3ra. Proposición: La
cualidad de la vida de rayo -manifestándose en tiempo y espacio- determina la
apariencia fenoménica.
Antes
de introducirnos más en el estudio de este tema quisiera recalcar dos puntos:
Primero,
estamos considerando las influencias esotéricas y no la astrología en sí.
Nuestro tema versa sobre los siete rayos y sus relaciones con las
constelaciones zodiacales, o en otras palabras, sobre la interacción de las
siete grandes Vidas que animan a nuestro sistema solar, con las doce
constelaciones que componen nuestro zodíaco.
Segundo,
que necesariamente tenemos que estudiar estas energías y su interacción desde
el ángulo del efecto que producen sobre el planeta e incidentalmente sobre las
formas de los diversos reinos de la naturaleza, particularmente en conexión
con el cuarto reino, el humano. y con el hombre individual -el hombre común, el
discípulo y el iniciado.
No
entraremos en definiciones relacionadas con la técnica astrológica ni
emplearemos los innumerables términos técnicos. Si en la presentación de este
vasto tema y en el proceso de indicar la posición de la Sabiduría Eterna sobre
esta nueva y venidera (aunque muy antigua) “ciencia de energías efectivas”,
como se la ha denominado, puedo presentar un nuevo acercamiento o señalar
relaciones insospechadas y, desde el punto de vista de la Sabiduría Eterna,
corregir lo que los Instructores del aspecto interno de la vida consideran
errores, con lo cual espero descubrir algunos astrólogos sensibles a lo nuevo.
Creo que hay investigadores en las actividades astrológicas que tendrán una
mente bastante abierta para admitir hipótesis y experimentarlas
equitativamente. Repito: No escribo un tratado sobre astrología sino sobre los
siete rayos, sus equivalentes y correspondientes energías, los efectos que
produce la energía de rayo y la interacción de estas energías y sus efectos
sobre las diversas fuerzas planetarias, particularmente las de la Tierra. Para
tal fin estoy buscando astrólogos equitativos que experimenten debidamente con
los factores y sugerencias que podría indicar. Teniendo esto presente,
prosigamos.
He
indicado que estas energías se dividen en tres grupos:
1.
Las que provienen de ciertas grandes
constelaciones, en activa relación con nuestro sistema solar y que, desde
épocas remotas, han estado siempre vinculadas a nuestro sistema por el mito y
la leyenda. Nuestra constelación está relacionada en forma peculiar con esas
constelaciones.
2.
Las que provienen de las doce constelaciones
zodiacales. Se sabe que tienen un efecto definido sobre nuestro sistema y vida
planetarios.
3.
Las que provienen de los planetas que están dentro
de la periferia de influencia de la esfera del Sol.
Desde
cierto punto de vista se puede generalizar y decir que, en el sistema solar,
éstas son las analogías de los tres grandes centros de fuerza que producen y
controlan la manifestación y el progreso evolutivo en el ser humano:
1.
Las grandes constelaciones externas, aunque
controladoras, son análogas a ese centro de fuerza que llamamos la Mónada y a
su universal voluntad de poder, característica del primer aspecto divino.
2.
Las doce constelaciones podrían ser consideradas
como que personifican el aspecto alma, y su efecto sobre el individuo debe ser
considerado y estudiado ahora en términos de conciencia y desenvolvimiento de
la vida del alma, que en esencia constituye la voluntad de ama.
3.
Los doce planetas (siete sagrados y cinco no
sagrados) son efectivos (empleando la palabra en un sentido técnico) en
relación con la vida externa, el medio ambiente y las circunstancias del
individuo. El contacto que establecen con la fuerza debe ser interpretado, en
su mayor parte, en términos de la personalidad humana, el tercer aspecto
divino, ejemplificando así la voluntad de saber.
Quisiera
que recordaran que estoy hablando totalmente en términos de conciencia, de
respuesta y reacciones del individuo a las fuerzas que hacen impacto sobre él.
El efecto producido por la emanación de nuestro planeta Tierra, es la analogía
del que produce ese conglomerado de átomos y moléculas que denominamos cuerpo
físico denso y su respuesta al tirón y atracción de cualquiera o de todos los
cuerpos sutiles.
En
lo que concierne a la influencia de los siete sistemas solares, sólo mencionaré
-más no puedo hacer- los que están vinculados astrológicamente con las
constelaciones de la Osa Mayor, las Pléyades y Sirio, las cuales están
íntimamente relacionadas con aquéllos, pero como su efecto exacto es
trasmitido, no pueden observarse todavía resultados perceptibles en la humanidad
y en otros reinos de la naturaleza, ni el individuo puede observar el efecto
que producen las tres grandes constelaciones, hasta que él llegue a ser
consciente de la vibración monádica, después de la tercera iniciación. Muchas
potentes influencias actúan continuamente sobre nuestro sistema solar y el planeta,
pero -en lo que concierne al hombre- sus mecanismos de respuesta y de reacción
continúan siendo “ocultamente insensibles”, porque no poseen aún la cualidad
que les permitirá algún reconocimiento perceptible, ya en los vehículos densos
o en los sutiles, ni siquiera por el alma. Más adelante, durante el proceso
evolutivo, vendrá el reconocimiento y la respuesta, pero para el propósito
astrológico y los efectos reconocibles, pueden ser considerados hoy
inexistentes, excepto cuando reaccionan en el cuarto reino de la naturaleza,
que es un ente viviente en el cuerpo del Logos planetario. Estas fuerzas
producen un efecto consciente tan ínfimo como el que se produce en los átomos
y las células del dedo meñique en el momento elevado de contacto, en la meditación
matutina. Puede haber una respuesta general y un estímulo a través de todo el
cuerpo, pero el átomo inteligente no responde conscientemente. La vibración es
excesivamente elevada.
No
es útil hacer conjeturas sobre estas líneas. Un vasto sistema de energías
entrelazadas está activo y circula rápidamente por todo el cuerpo etérico
cósmico -del cual el cuerpo etérico de nuestro sistema es parte integrante-,
pero es totalmente fútil la investigación especulativa en las líneas dadas y
seguir oscuras sendas hasta no haber construido y seguido el principal camino
de acercamiento. Sólo será posible dar un esbozo general del método
astrológico, hasta que el hombre pueda pensar en términos más amplios y poseer
una capacidad más sintética. Por lo tanto nos limitaremos, para su
consideración, al vasto campo de energías que ya he delineado. Sólo trataremos
las fuerzas principales que están en circulación, lo que bastará para nuestra
generación y época. Nos conciernen energías que evocan y pueden evocar
respuesta, y de las cuales el hombre podrá ser consciente y, en muchos casos,
ya lo es.
Podría
ser de utilidad comentar aquí, en forma general y extensa, y con muchas y
necesarias reservas, el amplio alcance de estas respuestas:
1.
La vida y circunstancias de la humanidad no
desarrollada están primordialmente condicionadas por la influencia del zodíaco
menor y, en consecuencia, por la posición de los planetas en las doce casas.
2.
La humanidad inteligente común y los que están en
el sendero de probación, y se acercan al del discipulado, responden
conscientemente a:
a.
Los planetas que afectan sus personalidades.
b.
El signo del Sol, que indica las tendencias de la
vida ya establecidas y constituye la línea de menor resistencia.
c.
El ascendente en pequeña medida. Indica la meta de
la vida para ese ciclo particular, o si no durante un período de siete vidas.
Las dos últimas constituyen el Zodíaco mayor.
3.
Los discípulos e iniciados pueden empezar a
responder conscientemente a todas las influencias anteriormente mencionadas,
manejándolas constructivamente, y también a esas fuerzas potentes e
infinitamente sutiles que desde las tres constelaciones mayores mencionadas,
afluyen a nuestro sistema solar. En las primeras etapas los cuerpos sutiles
responden y el cerebro no las registra, pero después de la tercera iniciación
se las reconoce en el plano físico.
Volviendo
al tema de este Tratado sobre los Siete Rayos, señalaré que éstos tienen una
estrecha conexión con las siete estrellas de la Osa Mayor (aquí se repiten los
cuatro y los tres como diferenciación secundaria) y con las Siete Hermanas, las
Pléyades. La primera constelación es para el Logos planetario el agente de
fuerza positiva, y la otra le imparte el aspecto negativo. En consecuencia,
existe un intercambio de energías entre las vidas de los siete Logos
planetarios y las estupendas e insondables Vidas que animan a estas
constelaciones mayores. Existen grandes triángulos de fuerza entrelazados entre
los siete planetas y esos dos grupos de siete estrellas cada uno. Oportunamente
se descubrirá que el secreto más recóndito de deducción astrológica, en
sentido planetario, está vinculado con estos “triángulos sagrados”, que están
a su vez representados por los triángulos (que cambian y se trasladan) que
pueden ser construidos en relación con los siete centros.
En
la confección del horóscopo del planeta (que algún día será posible realizar)
se hallará que la línea de estas fuerzas y nuestra respuesta planetaria a ella,
tiene un efecto mucho más poderoso que la influencia de las constelaciones
zodiacales sobre el ente humano. Esto se debe a la inconmensurablemente
avanzada etapa evolutiva de los Espíritus planetarios que han trascendido (en
Sus vidas individuales) en gran parte la influencia de las doce constelaciones
y están respondiendo rápidamente a las vibraciones superiores de sus grandes
Prototipos, las “tres constelaciones íntimas”, como se las denomina
esotéricamente. En las vidas de estas grandes Entidades esta analogía corresponde
a la forma en que un individuo evolucionado puede contrarrestar la influencia
de los planetas y dominar así la vida de su personalidad, de tal manera, que
la predicción y la certeza en lo que respecta a la actividad y las
circunstancia, ya no son posibles. El alma domina y los planetas cesan de
condicionar la vida y lo mismo sucede con las constelaciones y los Logos
planetarios. Pueden contrarrestar las influencias inferiores a medida que
despiertan y responden a las vibraciones infinitamente superiores de las tres
constelaciones mayores.
2. Las
Jerarquías Creadoras.
Quizás
sería oportuno intercalar un diagrama o clasificación, que sugiriera algunas de
esas energías entrelazadas que actúan por medio de nuestro sistema solar, lo
atraviesan, retornan, estimulan y energetizan todas las partes de nuestro
sistema solar. Sólo evocan respuesta consciente cuando el vehículo de expresión
y de respuesta es adecuado al impacto, afirmación que atañe tanto al Logos
solar, a los Logos planetarios y a todas las formas y en todos los reinos de
nuestro planeta. Lógicamente existirá una reacción inconsciente, pero será en
una escala general o masiva, y gran parte de ellas afluyen a nosotros desde
esas distantes constelaciones, por intermedio de la quinta Jerarquía Creadora.
Esta Jerarquía, que está al borde de la liberación, se halla en el plano
intelectual de la conciencia y puede, por lo tanto, ser utilizada como punto
focal y transmisor de las energías superiores a nuestro sistema solar y al
planeta. Si estudian cuidadosamente el diagrama de las doce Jerarquías
creadoras en la página 38 observarán que dicha Jerarquía ejerce influencia sobre
el séptimo Rayo de Orden Mágico y de Organización Ceremonial y recibe su
influencia. La función básica de este rayo es relacionar el espíritu y la
materia y producir la forma manifestada. El signo del zodíaco con el cual está
más estrechamente vinculado es el de Cáncer, el Cangrejo, el signo de las
masas, y una de las “puertas” que conducen a la vida manifestada.
La
siguiente información sobre las Jerarquías puede ser de utilidad. Ha sido
extraída de varias fuentes. Quisiera recordarles que los siete planos de
nuestro sistema solar son los siete subplanos del plano físico cósmico. Las
cuatro Jerarquías Creadoras que han logrado la liberación están ahora enfocadas
en el plano astral cósmico. De allí su potencia, aunque se hallen fuera de
manifestación. La quinta Jerarquía Creadora existe en el más elevado nivel
etérico y se unirá a las otras cuatro Jerarquías cuando la sexta Jerarquía
Creadora esté a la altura de la oportunidad cósmica y se vaya acercando a la
liberación. Las siguientes tabulaciones muestran algunas de las relaciones
astrológicas en conexión con:
a.
La constelación de la Osa Mayor,
b.
Las Pléyades o las Siete Hermanas,
c.
Sirio.
d.
Los siete sistemas solares:
1.
La Jerarquía de poderes creadores está dividida en
siete (4 y 3), dentro de las Doce Grandes Ordenes.
2.
Tres Jerarquías son -en este ciclo mayor- de
profundo significado: la cuarta, o Jerarquía creadora humana, y las dos
Jerarquías dévicas, la quinta y la sexta.
3.
La cuarta Jerarquía creadora es en realidad la
novena, por eso se la denomina la Jerarquía de los Iniciados. Esto puede
observarse si se consultan las tabulaciones.
4.
Se ha dicho en el Tratado sobre Fuego Cósmico que
en la novena, décima y undécima Jerarquías (contando de abajo arriba) tenemos
un indicio de la naturaleza de Agni, el Señor del Fuego, suma total de la
vitalidad del sistema.
5.
Mucha luz puede obtener el estudiante sensato si
estudia los números vinculados a estas Jerarquías:
a.
Las primeras cinco son consideradas como abstracciones
puras.
b.
A la Primera Jerarquía le corresponde los números
6.1.7.
A la Segunda Jerarquía le corresponde los números 7.2.6.
A la Tercera Jerarquía le corresponde los números 8.3.5.
A la Cuarta Jerarquía le corresponde los números 9.4.4.
A la Quinta Jerarquía le corresponde los números 10.5.3.
A la Sexta Jerarquía le corresponde los números 11.6.2.
A la Séptima Jerarquía le corresponde los números 12.7.1.
Es
necesario tener en cuenta esto, porque en la Doctrina Secreta, los números de
la Jerarquía son distintos, y esto se ha hecho para ocultar, pero también
confunde al estudiante.
6.
Las primeras cuatro Jerarquías alcanzaron la
liberación en el primer sistema solar. Su influencia llegó a la Tierra por
intermedio de la quinta Jerarquía creadora.
7.
Por lo tanto, están relacionadas a los cuatro
rayos que actúan como rayos menores de Atributo, regidos por el Tercer gran
Rayo Mayor -de Inteligencia Activa.
8.
Piscis encabeza la lista de los signos zodiacales,
porque rige el actual ciclo mundial astrológico de 25.000 años. Fue también uno
de los signos dominantes que influyó sobre nuestro planeta en el momento de la
individualización, cuando vino a la existencia el reino humano. Está básicamente
relacionado con la primera o más elevada Jerarquía Creadora, que a su vez está
relacionada con el tercer Rayo de Inteligencia Activa, producto del primer
sistema solar. El desarrollo de la iluminación a través de una inteligencia
despierta es la primera meta de la humanidad.
9.
La quinta Jerarquía Creadora (a la que también le
corresponde el número 8) se halla al borde de la liberación. Está conectada
peculiarmente con la décima Jerarquía Creadora, con la constelación de
Capricornio y con la personalidad humana, que vela y temporariamente oculta
tras la forma y la mente, el principio crístico. El número ocho también es
considerado, de acuerdo a ciertos sistemas numéricos, el número del Cristo.
10. Los
Grandes Constructores y los Menores actúan en el segundo y tercer plano de
nuestro sistema solar, y sus actividades se reflejan en el trabajo de los
Señores lunares y las Vidas elementales.
11. Observarán
que a la Jerarquía humana (en la tabulación 9.4.4. ) no se le asigna ningún
elemento determinado, porque tiene que fusionar y sintetizar o todos. Esto es
parte de las grandes pruebas iniciáticas en Escorpio.
12. Esta
clasificación ha sido hecha únicamente en relación con la cuarta Jerarquía
Creadora, la humana, y no con otras manifestaciones planetarias.
El
gráfico fue recopilado del escaso conocimiento revelado hasta ahora sobre el
tema y es exacto hasta donde lo permiten las circunstancias.
Cada
una de estas siete Jerarquías de Seres, contenidas dentro de las Doce, que son
los Constructores o Agentes de Atracción, constituyen (según su categoría) las
intermediarias; todas encarnan uno de los tipos de fuerza que emanan de las
siete constelaciones. Por lo tanto, su trabajo como intermediarias es doble, y
son:
1.
Los mediadores entre el Espíritu y la materia y
2.
los que transmiten a las formas las fuerzas
provenientes de fuentes foráneas al sistema solar, que se hallan dentro de
éste.
Cada
uno de estos grupos de Seres es análogamente de naturaleza septenaria, y los
cuarenta y nueve fuegos de Brahma son la manifestación inferior de su
naturaleza ígnea; cada grupo también puede considerárselo “caído” en sentido
cósmico, porque están implicados en el proceso de construcción, u ocupan formas
de distintas densidades.
1a Jerarquía.
Emana
del Corazón del Sol central espiritual. Es el Hijo de Dios, el Primogénito en
sentido cósmico, así como Cristo fue el “Hermano mayor de una vasta familia” y
la “primera flor de la planta humana”. El símbolo de esta Jerarquía es el Loto
dorado con sus doce pétalos cerrados.
La Doctrina
Secreta, T. 1., págs. 235-50; T. VI, págs. 199-200.
Deben
recordar que esta Jerarquía es la sexta, pues ya han desaparecido cinco, las
cuales fueron producto del sistema anterior, donde el objetivo era la
Inteligencia o Manas. Las cinco Jerarquías liberadas son la suma total de
manas. En el orden es la quinta Jerarquía, y se dice que está en proceso de
lograr la liberación final o recibir la cuarta Iniciación, y es la causa de
ciertos fenómenos en nuestro planeta, por eso ha merecido ser llamada la “Estrella
del Sufrimiento”. Existe un vínculo kármico entre el reino animal y la quinta
Jerarquía Creadora del sistema anterior, que se expresa en el hombre como la
necesidad de crucificar la naturaleza física animal, especialmente en la línea
sexual. Debe recordarse que las Jerarquías actúan bajo la Ley de Atracción, Ley
de los Constructores.
Esta
primera (sexta) Jerarquía tiene el primer aspecto del sexto tipo de
electricidad cósmica como tipo de energía, y maneja por lo tanto un poder
especial, conjuntamente con el fuego inferior o “fuego por fricción”, a medida
que se expresa en el sexto plano. Dichas vidas son llamadas “los ardientes
Hijos del deseo” y fueron “los Hijos de la necesidad”. El Antiguo Comentario
refiriéndose a ellos dice:
“Ardían por saber. Se
lanzaron hacia las esferas. Son el anhelo del Padre por la Madre. Sufren por
ello, arden y anhelan, por medio de la sexta esfera de sensación”.
2a Jerarquía.
Está
estrechamente vinculada con la Osa Mayor. Se ha dicho que entró a través del
segundo ventrículo del Sagrado Corazón y sus Miembros son los (según la
Doctrina Secreta) prototipos de las Mónadas y también la fuente de la Vida
monádica. pero no son las Mónadas, sino mucho más que eso.
Esta
Jerarquía, literalmente la séptima, está constituida por esas vidas que afluyen
a nuestro sistema, que en el primer sistema solar permanecieron en su propio
plano, porque eran demasiado puras y santas para obtener una oportunidad en esa
evolución tan materialista e intelectual. Aún en este sistema solar, lo único
que podrán hacer es influir sobre los Jivas o Mónadas encarnantes,
impartiéndoles la capacidad de comprender la naturaleza de la conciencia
grupal, la cualidad de los siete Hombres Celestiales, pero no serán capaces de
expresarse plenamente. Algunas claves de este misterio se obtendrán si el
estudiante considera cuidadosamente que en nuestro sistema solar y en nuestros
siete planos tenemos únicamente el cuerpo físico del Logos, y que ese cuerpo es
una limitación para la expresión de Su triple naturaleza. La primera (sexta)
Jerarquía trata de expresar la vibración mental del Logos, y la segunda su
naturaleza emocional, o astral cósmica.
La
segunda (séptima) Jerarquía tiene como tipo de fuerza al segundo aspecto del
séptimo tipo de fuerza de los muchos que ya existen. Se obtendrá una idea del
relativo grado de evolución del Logos solar, mediante el estudio de los
diversos aspectos de fuerza que está expresando en esta particular encarnación.
Dicha energía impulsa a las Mónadas a la encarnación física, pues se expresa en
el séptimo plano. Las energías que hoy actúan son las que el Logos ha
desarrollado y adquirido en previas encarnaciones. Lógicamente existen brechas
y faltan ciertos tipos de fuerza, debido a que todavía tiene mucho que adquirir
cósmicamente.
La
energía de esta Jerarquía da por resultado la manifestación del Divino
Andrógino y los siete centros de fuerza que constituyen las siete energías
espirituales.
3a Jerarquía
(la octava).
Es
peculiarmente interesante. A sus miembros se los denomina “las Tríadas”, porque
contienen en sí las potencias de la triple evolución mental, síquica y
espiritual. Esta Tríada de Vidas son inherentemente las tres Personas y, desde
cierto punto, la flor del sistema anterior. Vista desde otro ángulo, cuando es
estudiada como la “flor de las Ocho anteriores”, constituyen los óctuples
puntos que esperan la oportunidad de surgir como llamas. Son los devas
preparados para servir, lo cual consiste en dar a otra Jerarquía ciertas
cualidades que no tiene. Esta Jerarquía es considerada como la gran donadora de
la inmortalidad, mientras tanto se “mantiene fuera de encarnación”. Sus
miembros son los Señores del Sacrificio y del Amor, pero no pueden salir del
cuerpo etérico logoico y entrar en el vehículo físico denso.
Esta
Jerarquía maneja el tercer aspecto de la fuerza eléctrica del primer tipo de
energía cósmica. Representa el ciclo consecutivo de ese primer tipo simbolizado
por el número 8. Las fórmulas de estas energías eléctricas son demasiado
complicadas para darse aquí, pero el estudiante debe tener presente que tales
Jerarquías expresan:
1.
Energía cósmica septenaria.
2.
Prana cósmico.
3.
Energía solar o fuego eléctrico, fuego solar y
fuego por fricción.
Cada
Jerarquía manifiesta una triple energía o un aspecto de cada uno de las arriba
mencionados, las cuales tienen nueve diferenciaciones, porque las dos primeras
son triples, y también la tercera. El rechazo de las vidas triádicas por los
entes de la cuarta Jerarquía, la de las Mónadas humanas, con el tiempo precipita
al hombre en la octava esfera, el cual se niega a convertirse en un Cristo, un
Salvador y permanece autocentrado.
Hemos
tratado ya las primeras tres Jerarquías, consideradas como que siempre “ven la
Faz del Regente de la Profundidad”, o que son tan puras y santas que Sus
fuerzas están en contacto con Su fuente de emanación.
Consideraremos ahora muy
brevemente dos Jerarquías, las cuales nos conciernen muy de cerca, los entes
humanos autoconscientes. Estos dos grupos son literalmente tres, así como la
quinta Jerarquía es dual, y produce cierta confusión; su significado oculto
subyace detrás del fatídico número trece. Son los “Buscadores de la
satisfacción” y la causa de la segunda caída a la generación; ésta es la razón
por la cual el Ego adopta una naturaleza inferior. La cuarta y quinta
Jerarquías son la novena y la décima, o los “Iniciados” y los “Seres
Perfectos”. Los seres humanos o “Jivas Imperecederos” son los que evolucionan
por medio de graduadas series de iniciaciones autoinducidas, o producidas en
nuestro planeta con ayuda foránea. Progresan mediante el matrimonio con el
siguiente orden, el quinto, los cuales se completan y perfeccionan, y debido a
este hecho oculto, la cuarta Jerarquía es considerada masculina y la quinta
femenina.
4a Jerarquía.
En
el grupo de la cuarta Jerarquía creadora tiene lugar el aspecto más elevado
del hombre, su “Padre en el Cielo”. Estas vidas son los puntos de fuego que
deben convertirse en la llama, realizándose por intermedio de la quinta
Jerarquía y de los cuatro pabilos, o las dos Jerarquías duales inferiores. De
esta manera podrá observarse que en lo concerniente al hombre, la cuarta,
quinta, sexta y séptima Jerarquías son, durante el ciclo de encarnación, su
mismo ser. Constituyen los “Señores de Sacrificio” y los “Señores de Amor”, la
flor de Atma-Budhi.
Cuando
se estudian estas Jerarquías, una de las más valiosas lecciones a aprender es
el lugar y la importancia que tiene el hombre en el esquema. La Jerarquía, por
ejemplo, que constituye la esencia de la intangible Vida del Espíritu y del
principio budhi, es la causa esotérica del matrimonio cósmico entre espíritu y
materia, basado en el amor y deseo del Logos, pero cada Jerarquía se expresa
también por medio de esa manifestación particular que la mente finita del
hombre considera como la Jerarquía misma. Sin embargo, no es así, y debe
tenerse cuidado y saber diferenciar dichas Jerarquías.
Sus
miembros constituyen gérmenes latentes de centros de fuerza y se manifiestan
subjetivamente: dan calor y vitalizan a grupos de formas; florecen y se
expresan por medio de una forma o de otra Jerarquía. Están interrelacionados y
son negativos o positivos entre sí, según el caso.
Según
lo afirma La Doctrino. Secreta, T. 1., pág. 239. esta Jerarquía constituye el
plantel de los Jivas encarnantes, Jerarquía que lleva en sí los gérmenes de
las Vidas que alcanzaron la etapa humana en otro sistema solar, las cuales no
estaban capacitadas para proseguir más allá, debido a la llegada del pralaya,
que los impulsó a un estado de latencia. La condición de la Jerarquía es
similar, sólo que en escala cósmica, en lo que respecta a las simientes de la
vida humana retenidas en estado de oscuración durante un período
intercadenario. Las otras tres Jerarquías tratadas (primera, segunda y tercera)
fueron las que (en anteriores kalpas de manifestación logoica) habían pasado
más allá de la etapa humana. Por lo tanto son grupos arupa o sin forma, así
como los restantes son grupos rupa o con forma. La cuarta Jerarquía Creadora,
la novena, ocupa en este sistema solar lo que podría considerarse el tercer
lugar:
Primero,
las Vidas o las tres Personas de
la Trinidad.
Segundo,
los Prototipos del hombre, los
siete Espíritus.
Tercero, el
hombre, o la manifestación inferior del aspecto Espíritu autoconsciente.
Es
necesario considerar cuidadosamente esto, pues no se refiere al aspecto forma
sino únicamente a la naturaleza de las Vidas que se expresan a través de otras
vidas, que también son autoconscientes o plenamente inteligentes, mientras que
ciertas Jerarquías no lo son.
Las
cuatro Jerarquías inferiores se ocupan de la manifestación en los tres mundos,
o del cuerpo físico denso del Logos solar. Son las que pueden descartar o bien
atravesar el cuerpo etérico del Logos solar y tomar las formas compuestas de
sustancia gaseosa, líquida o densa. Las otras no pueden hacerlo ni pertenecen a
la generación física.
Los
estudiantes deben tener en cuenta que, desde el punto de vista del Logos, los
Ángeles solares, en el plano mental (el quinto subplano del plano físico
cósmico), están en encarnación física, y lo que se llama “segunda caída” es
aplicable aquí. La primera caída significa tomar una forma construida de
materia etérica cósmica, tal como sucede con los Hombres Celestiales, los
prototipos de los Jivas humanos. En este último caso los cuerpos utilizados se
llaman amorfos desde nuestro punto de vista, y son cuerpos vitales animados por
el prana cósmico. En nuestro caso y en los grupos restantes, las formas están
compuestas de sustancia de los tres planos inferiores (aquello que el Logos no
considera un principio) y, por lo tanto, es materia que todavía responde a la
vibración del sistema anterior. Esto significa que las cuatro Jerarquías
inferiores son eslabones entre la vida pasada y la futura. Constituyen el
presente. Como no habían finalizado los contactos con el activo principio inteligencia
en el kalpa anterior, deben continuar tales contactos en éste. Lo lograrán en
el presente sistema; los cuatro se convertirán en los tres y constituirán
entonces las tres Jerarquías amorfas superiores del próximo sistema.
Antes
de continuar considerándolas, es necesario señalar que a algunas se las
denomina “jerarquías dominantes” y a otras “jerarquías subsidiarias”. Significa
que en este sistema solar algunas se están expresando más plenamente que otras,
lo cual entraña, como consecuencia, que su vibración será más sentida que la de
los grupos subsidiarios. Los grupos dominantes son el segundo, el cuarto y el
quinto, y ello se debe a que:
a.
El segundo constituye la gran expresión de la
dualidad, el Hijo, a medida que vitaliza al Sol.
b.
El cuarto constituye la Jerarquía de Mónadas
humanas, la mediadora o sintetizadora que expresa el fruto del ler. Sistema y
la meta del 2do. Sistema.
c.
El quinto o décimo, está estrechamente vinculado
con las cinco jerarquías liberadas, siendo la expresión de su vida sintetizada.
Podría decirse entonces que la quinta Jerarquía sirve como representante de
los cinco grupos liberados, y la cuarta constituye el grupo representante del
actual sistema, mientras que la segunda representa (para el hombre, o ambos
grupos unidos) aquello que es el aspecto Espíritu, el Padre, lo Desconocido.
5a Jerarquía.
Como
sabemos por el estudio de La Doctrina Secreta, la quinta Jerarquía creadora es
muy enigmática. Este misterio es incidental a la relación de la quinta
Jerarquía con los cinco grupos liberados, relación, respecto a nuestro planeta,
que no es sagrado, puede ser comprendida en parte si se observa la historia del
Buddha y Su obra. En La Doctrina Secreta, T. VI, se insinúa esto.
La
relación de la quinta Jerarquía con cierta constelación, tiene también que ver
con este misterio. Se halla oculto en karma del Logos solar y concierne a Su
relación con otro Logos solar y a la interacción de fuerza entre ambos en un
mahakalpa mayor. Encierra el verdadero “secreto del Dragón”, y la influencia
del dragón o la “energía serpentina” fue lo que causó el influjo de energía
manásica o mental, en el sistema solar. Mezclado estrechamente con el karma de
estas dos Entidades cósmicas, estaba el de esa Entidad cósmica menor, la Vida
de nuestro planeta, el Logos planetario. Este triple karma introdujo la
“religión serpentina” y las “Serpientes o Dragones de Sabiduría” en los días
lemurianos. Tenía que ver con el kundalini solar y planetario, o fuego
serpentino. Existe un indicio en el hecho de que la constelación del Dragón
tiene la misma relación con el UNO, mayor que nuestro Logos, como el centro en
la base de la columna vertebral la tiene con el ser humano. Concierne al estímulo
y vitalización y la consecuente coordinación de los fuegos en manifestación.
También
tenemos una clave del misterio en la relación que existe entre dicho quinto
grupo y los dos polos contrayentes. Son los Quíntuples Vínculos, “los Unidores
Benignos” y “los Productores de la Expiación”. Esotéricamente son “los
Salvadores de la Raza” y de Ellos emana ese principio que -en conjunción con el
aspecto más elevado- eleva el aspecto inferior hasta el Cielo.
Cuando
estos misterios sean cuidadosamente estudiados, incluyendo el estudio de la
vida de los más grandes exponentes del principio de unificación, se evidenciará
cuán grande y omnimportante es el lugar que ocupa en el esquema.
Por
esta razón las Entidades de la quinta Jerarquía son llamadas “los Corazones del
Amor Ardiente”; salvan mediante el amor; a su vez dichas vidas están
particularmente cerca del gran Corazón de Amor del Logos solar. Estos grandes
Ángeles de redención, los Hijos de los Hombres en su verdadero plano, el mental,
son por lo tanto descriptos siempre como que adoptan la forma del loto de doce
pétalos -esta simbología los vincula con “el Hijo del divino Amor”, el sistema
solar manifestado, del cual se dice que es un loto cósmico de doce pétalos, y
que el loto causal logoico tiene también doce pétalos.
Tenemos
entonces una afluencia directa de energía que viene a través de:
a.
El logoico loto egoico de doce pétalos. El plano
mental cósmico.
b.
El loto solar de doce pétalos.
c.
El corazón logoico planetario, también un loto de
doce pétalos.
d.
El humano loto egoico de doce pétalos en el plano
mental.
e.
El centro cardíaco de doce pétalos de un ser
humano.
O
expresado de otra manera, la energía fluye directamente de:
a.
El Logos solar por medio de tres grandes centros
cósmicos:
1.
El Sol central espiritual.
2.
El Corazón del Sol.
3.
El Sol físico.
b.
El centro cardíaco del Logos planetario, situado
en el cuarto plano etérico cósmico (nuestro plano búdhico).
c.
El loto egoico de un ser humano en el plano
mental, que es literalmente una analogía del “corazón del Sol”. En el sistema
humano el punto monádico es un reflejo del “Sol central espiritual”.
d.
El centro cardíaco de un hombre en el plano
etérico del plano físico, que a su vez es una analogía del Sol físico.
Así
el minúsculo átomo humano se conecta con la gran Vida central del sistema
solar.
Esta
quinta Jerarquía constituye igualmente, de acuerdo a la ley, un distribuidor de
energía para el quinto subplano de cada plano del sistema; sólo debe tenerse en
cuenta que en los tres mundos es el quinto subplano, considerado desde arriba
hacia abajo, mientras que en los mundos de la evolución superhumana es el
quinto de abajo hacia arriba. Esta Jerarquía maneja, como sabemos, los aspectos
duales de manas, uno en los tres mundos y otro que se expresa en esferas
superiores.
Debe
recordarse que estos grupos son (aunque se los denomine amorfos) las
verdaderas formas de todo lo que perdura, pues están en el cuerpo etérico del
Logos solar o del Logos planetario. Debe ponerse gran énfasis sobre este punto.
Durante mucho tiempo, los estudiantes consideraron que la forma es el cuerpo
físico denso, mientras que para el ocultista el cuerpo físico no constituye la
forma, sino una burda ilusión o maya, y considera al cuerpo vital como la
verdadera forma. Por lo tanto, estas Jerarquías son la suma total de las vidas
vitales y el sustrato o la sustancia de todo lo que existe. Podemos considerar
el tema de la manera siguiente:
a.
Los cuatro grupos superiores son la expresión de
las Jerarquías a través de los tres éteres cósmicos, el segundo, el tercero y
el cuarto.
b.
Los dos grupos inferiores constituyen las vidas
que actúan como materia involutiva (orgánica e inorgánica) del cuerpo físico
denso logoico, el líquido y el gaseoso, con la sustancia viviente de los cuatro
subplanos superiores del cuerpo físico denso del sistema.
c.
La quinta Jerarquía tiene una posición interesante
como cuerpo mediador entre los cuatro grupos superiores y los que se encuentran
en los tres subplanos inferiores. Existe una analogía vital y significativa
entre los siete centros de la cabeza y los siete grupos de egos en el plano mental,
y una analogía oculta entre los tres centros de la cabeza (glándula pineal,
cuerpo pituitario y centro alta mayor) y la expresión de estos siete grupos de
egos en los tres mundos. Este hecho es muy esotérico y los estudiantes que
meditan sobre las leyes de unificación deben tener en cuenta esta analogía.
Es
útil recordar el lugar que ocupan estas Jerarquías en el esquema y comprender
que alrededor de la totalidad de estos cuerpos vitales se reúne gradualmente la
manifestación densa, a la cual consideramos materia evolutiva. Las formas
(desde la forma de cada átomo hasta el cuerpo del Ego, desde la forma de una
flor hasta el inmenso loto planetario o solar) son construidas porque las
Jerarquías existen como un conjunto de vidas germinales que dan impulso,
proporcionan el modelo y constituyen, por su misma existencia, la razón de ser
de todo lo visible en cada plano.
6a y 7a
Jerarquía.
Proporcionan
las formas sustanciales en los tres mundos, tienen una aplicación vital y
ocupan un lugar muy interesante. Desde el punto de vista logoico no se
considera que constituyen principios, pero desde el punto de vista del hombre
le proporcionan a él Sus principios inferiores. Mantienen con el Logos la misma
relación que el cuerpo físico denso con el hombre, y todo lo que concierne a su
evolución debe ser estudiado -especialmente aquí- como que se llevan a cabo en
el vehículo físico logoico. Se ocupan del despliegue de energía física, de la
expresión de los propósitos divinos en el vehículo físico y de la organización
física de cierta gran Vida cósmica.
Esto
ocurre especialmente cuando analizamos estas dos Jerarquías. Constituyen el
residuo inferior del sistema anterior, y la energía de esa materia (líquida,
gaseosa y densa) que la vibración del átomo logoico permanente -en el plano de
adi- atrae hacia sí al construir la forma divina. Con propósitos de
clarificación y generalización, debe observarse que la séptima Jerarquía es la
vida o energía que se encuentra en el corazón de cada átomo, su aspecto
positivo, y la sexta Jerarquía, la vida de las formas de todos los cuerpos
etéricos de cada objeto tangible. La función de esta Jerarquía está bien
descripta en las palabras de El Antiguo Comentario:
“Los devas oyen la palabra emitida. Se sacrifican, y con
su propia sustancia construyen la forma deseada. Extraen la vida y el material
de sí mismos, entregándose ellos mismos al impulso divino”.
Tratado
sobre Fuego Cósmico, págs. 934-43.
Antes
de continuar con el análisis de la tabulación y de demostrar las
interrelaciones que existen en este ciclo particular zodiacal, entre los doce
signos del zodíaco y los doce planetas, quiero indicar ciertas cosas en
conexión con estas constelaciones zodiacales. Son generalizaciones, pero de
ellas podrá deducirse lo específico y lo particular.
Ante
todo señalaré que los doce planetas que gobiernan las doce casas, conciernen
primordialmente a la expresión del hombre en el plano físico; afectan
poderosamente el aspecto personalidad; sus influencias, además de las
condiciones kármicas heredadas, producen esos estados ambientales y
circunstancias que ofrecen la oportunidad para desarrollar y eventualmente
controlar el aspecto forma de la vida.
Segundo,
las doce constelaciones se ocupan principalmente de estimular el alma dentro de
la forma, produciendo actividad subjetiva, que a su vez produce cambios en la
expresión externa, por medio de la fusión de la energía de la constelación con
la de los planetas. El efecto producido tiene dos etapas:
1.
La primera es cuando el signo del Sol domina al
hombre y gradualmente lo capacita para responder al alma, desarrollándose sus
posibilidades latentes para esta vida. El efecto del signo del Sol se denomina
algunas veces “la potencia del Sol de la Probabilidad”.
2.
La segunda es cuando existe una acrecentada
respuesta a las energías ocultas por el signo ascendente. Evocan lo inesperado
y producen un aceleramiento del progreso evolutivo y el desarrollo de la vida
interna. El signo ascendente se denomina en lenguaje esotérico “el Sol de la
Posibilidad”.
Por
el efecto que produce la energía que afluye de los signos zodiacales, el hombre
se prepara para la “crisis de orientación”, en la cual, lenta y gradualmente,
invierte su modo de progresar en la rueda de la vida y conscientemente comienza
el viaje de retorno a su fuente de origen. Entonces va de Aries a Piscis vía
Tauro, Escorpio y Capricornio, en vez de pasar de Aries a Tauro vía Sagitario,
Leo y Cáncer. La triplicidad de las constelaciones mencionadas en estas dos
grandes rutas alrededor del zodíaco, tiene un efecto definido y trascendente y
se la denomina “los signos trascendentales de influencia.”. Durante este
proceso se desarrolla el principio mental, la mente discriminadora, y en esta
específica conexión (no en forma general), el énfasis se pone sobre la
influencia que ejercen Aries, Géminis y Libra. Bajo esta influencia, el hombre
aprende a vencer el deseo, comprobando y experimentando todo tipo de deseo e
impulso egoísta. Así, gradualmente y con infinito dolor, el alma humana aprende
a actuar primeramente como miembro de la familia humana y después como entidad
espiritual, el alma divina.
Por
lo dicho observarán que ciertas actitudes adoptadas por los astrólogos
esotéricos, invierten la posición de la astrología ortodoxa actual. La razón de
ello es que cuando descienden las ideas del plano de las ideas, “se invierten”
en el plano astral y, por tal motivo, están sujetas a la gran ilusión. La
astrología debe oportunamente liberarse de esta inversión.
Una
comprensión exacta del efecto que producen las distintas energías y fuerzas,
pondría en evidencia que cuando las condicionantes fuerzas planetarias, las
energías en expansión del signo del Sol y la tendencia de la energía impulsora
del signo ascendente, son controladas y dirigidas por el hombre espiritual
iluminado, tenemos un alma al borde de la liberación.
Las
energías de las doce constelaciones -en una etapa final de experiencia y
desenvolvimiento- y de las tres grandes constelaciones que condicionan al
Logos solar, se mezclan con las energías innatas de los siete rayos, o de los
siete Logos planetarios. Esto marca un punto de perfección. Estas foráneas
energías (me refiero a las de las constelaciones mayores) son llevadas a la
Tierra por intermedio de los siete planetas sagrados y los cinco no sagrados, y
cuando hay una total fusión de las energías relacionadas y, por lo tanto, una
plena expresión, llega a su fin un gran período mundial. Por largo tiempo
durante este ciclo de reencarnaciones y períodos de manifestación, el ser
humano está condicionado casi totalmente por la actividad de los planetas no
sagrados que, como bien saben, son cinco:
El Sol (ocultando un planeta)
La Luna (ocultando un planeta)
La Tierra
Marte
Plutón
El
hombre -hablando simbólicamente- es “la estrella de cinco puntas, y de las
ígneas puntas afluyen externamente las fuerzas del hombre, y en cada una de
esas puntas aparece un centro de recepción”. Ésta es una expresión gráfica,
cuyo significado es claro. Sin embargo, cuando el hombre se acerca al Sendero
del Discipulado, la influencia de los planetas sagrados se hace acrecentadamente
efectiva, hasta que después de la quinta y final iniciación ya no producen
efecto los planetas no sagrados, aunque el iniciado maneja potentemente las
energías de los mismos, a medida que afluyen a través de sus vehículos de
recepción, de respuesta y de expresión, pues deben tenerse en cuenta las tres
actividades y propósitos.
Las
energías de las doce constelaciones se mezclan con las de los doce planetas,
pero su poder para evocar respuesta y recibir conscientemente, reconocer y
emplear las energías, depende completamente del tipo de mecanismo de respuesta
de la Vida planetaria y del hombre individual. Se ha dicho acertadamente, que
la conciencia depende de los vehículos de la misma y del grado de desarrollo y
capacidad del individuo para identificarse con las energías e impulsos que le
llegan, no dependiendo únicamente de lo que ya ha reconocido como parte o
aspecto de sí mismo. Podría decirse que la respuesta a las realidades superiores
y cualidades reveladas y hechas posibles por el impacto de las energías de los
signos zodiacales, depende parcialmente de la menguante influencia de los
planetas para mantener sujeto el aspecto conciencia del hombre. Reflexionen
sobre esto, porque encierra una verdad profundamente esotérica.
Así,
dos corrientes potentes de energía -cósmica y del sistema- llegan al hombre por
intermedio de los condicionantes centros planetarios de fuerza (los siete
esquemas planetarios del sistema solar y sus siete correspondientes centros en
el planeta en que vivimos), afluyendo por intermedio de las simbólicas doce
casas. Por esta razón se dice que nuestro sistema solar tiene una “dualidad
intrínseca” (Amor-Sabiduría), y que la principal tarea del hombre es “regular
los pares de opuestos”.
Por
lo tanto, el tema de la dualidad aparece en toda la historia de la evolución
del hombre. En los tres planos del desenvolvimiento humano la reconciliación
avanza.
1.
En el plano físico tenemos la fusión de las
fuerzas densas y etéricas. Esto es consumado en el Sendero de Purificación.
2.
En el plano astral debe efectuarse la resolución
de los pares de opuestos. Esto es consumado en el Sendero del Discipulado.
3.
En el plano mental, el Ángel de la Presencia y el
Morador en el Umbral están frente a frente. Su síntesis se produce en el
Sendero de Iniciación.
A
este respecto lo que es verdad en el hombre lo es también para toda la
humanidad, para el Logos planetario de la Tierra y para todos los Logos
planetarios y el Logos solar. La analogía entre la fusión de los pares de
opuestos en el plano físico, por ejemplo, puede ser vista en la fusión
consciente y dirigida de las fuerzas planetarias, con la energía de cualquier
planeta específico o grupo de planetas. La analogía, que implica la discriminación
para regular y contrarrestar las fuerzas de los pares de opuestos en el plano
astral, puede observarse cuando las energías del signo del sol y de los planetas
están perfectamente dirigidas y ajustadas. La analogía también puede extenderse
al plano mental, y cuando las energías de los signos del Sol y el ascendente
están coherentemente mezcladas y expresadas (tanto en el caso del individuo como en el de la vida planetaria) sobreviene
un punto de crisis, en el cual se enfrentan alma y personalidad. El Ángel de
la Presencia, distribuyendo fuego solar y manteniendo enfocado el fuego
eléctrico, y el Morador en el Umbral, expresando y utilizando fuego por fricción,
llegan a “conocerse íntima y ocultamente”. Entonces se abre ampliamente la
puerta a través de la cual la vida y la luz de las tres constelaciones mayores
pueden -después de la tercera iniciación- estar esotéricamente disponibles para
que el iniciado sea un ser humano liberado o un Logos planetario.
Cuando
los astrólogos comprendan la verdadera significación de la constelación de
Géminis -los Gemelos- y las fuerzas duales que afluyen a través de este signo
(las “fuerzas en conflicto”, como a veces se las denomina, o “los hermanos
pendencieros”) y hacen impacto sobre nuestra vida planetaria, entonces se
conocerá el verdadero método para resolver las dualidades.
Resulta
interesante observar que siete de los símbolos expresados en los doce signos
del zodíaco son de naturaleza dual, y de ellos puede inferirse la dualidad:
1.
Los dos cuernos del Carnero en Aries.
2.
Los dos cuernos del Toro en Tauro.
3.
Las dos figuras de los Gemelos en Géminis (dos
líneas).
4.
Las dos pinzas del Cangrejo en Cáncer.
5.
Los dos platillos de la Balanza en Libra.
6.
Las dos líneas paralelas de fuerza en Acuario.
7.
Los dos Peces en Piscis.
Estas
siete constelaciones están relacionadas íntimamente con seis de los siete
planetas sagrados y con uno de los no sagrados. Dos. signos son simples figuras
y no tienen ningún significado dual, y son:
8.
El símbolo de Leo, que es simplemente la cola del
León. La flecha, en el símbolo que representa a Sagitario.
9.
Contienen la idea de separación aislada y del
deseo centralizado. Dos signos son de construcción definidamente triple y esto
tiene un significado claro para el esotérico.
10. Virgo
es un signo triple.
11. Escorpio
es también un signo triple, muy parecido a Virgo. Ambos son cruciales en la
experiencia del ser humano, pues indican la función de la triple forma y la
liberación del hombre aprisionado en ella, por medio de las pruebas que ha de
pasar en Escorpio, donde comprueba para él y para el mundo la realidad de lo
que Virgo ha velado u ocultado.
12. El
símbolo del signo Capricornio es muy misterioso. Oculta el misterio de los
Cocodrilos o Makaras. Está construido en forma inexacta y decididamente
engañosa, y debería ser considerado un misterio y, por lo tanto, no debe ser
definido.
Estos
signos y sus relaciones con los planetas sagrados y no sagrados serán considerados
más adelante.
En
resumen: El hombre deberá ser estudiado como una entidad triple, un compuesto
individual (expresándose en los tres mundos):
a.
El alma espiritual reflejando a la Mónada.
b.
El alma humana reflejando el alma divina.
c.
La naturaleza forma que debería ser la reveladora
de las dos superiores.
Tres
Jerarquías creadoras condicionan al hombre encarnado, la 4ta. (o 9na.) la 5ta.
(o 10ma.) y la 6ta. Éstas, en colaboración, crean al hombre y al mismo tiempo
constituyen el campo de su expresión. Por lo tanto, el hombre es una mezcla de
fuego eléctrico, porque es una Llama divina y, oportunamente, responde a las
tres influencias controladoras mayores. Es también fuego solar, pues es un
Ángel solar en manifestación. Entonces llega a responder acrecentadamente a las
influencias de las doce constelaciones. Además es fuego por fricción, y queda
bajo la influencia de los planetas. La clasificación siguiente podrá aclarar
en parte esto:
I Fuego
Eléctrico Sendero de Iniciación 4ta. Jerarquía plena expresión del alma vida monádica.
Meta: Identificación con la Mónada. Produce
responsividad en las tres constelaciones.
II Fuego
Solar Sendero del Discipulado 5ta.
Jerarquía plena experiencia de la vida del alma.
Meta: Identificación con el Alma. Produce
responsividad en las doce constelaciones zodiacales.
III Fuego por
Fricción Sendero de Evolución 6ta. Jerarquía
vida experimentada vida humana.
Meta: Identificación con la Personalidad. Produce
responsividad en las influencias planetarias.
3. La Gran
Rueda y el Desenvolvimiento Espiritual.
Antes
de darles lo que falta del gráfico de las constelaciones como conductoras de
las energías cósmicas o transmisoras de sus propias energías, quisiera decirles
que mucho de lo que explicaré estará basado sobre:
1.
La rueda de la vida y el sendero del hombre, el
ser humano, al pasar a través de los signos de acuerdo al método conocido por
la astrología ortodoxa. Al igual que los planetas, éste retrograda
aparentemente a través de los signos y parece que atravesara las constelaciones
de Aries a Tauro. Pero todo es parte de la Gran Ilusión.
2.
La rueda de la vida y el sendero del hombre, el
alma espiritual o divina, al pasar a través de los signos del zodíaco, de
acuerdo al método estudiado por el astrólogo esotérico. Éste es el Sendero de
la Realidad, así como el otro es el Sendero de la Ilusión. Lleva al discípulo a
recorrer el sendero, desde su comienzo en Aries hasta su culminación en Piscis.
El
método actual se basa en la verdad transitoria de que el hombre común está
sujeto a la naturaleza ilusoria de la manifestación, “así como el hombre
piensa así es él”. Sin embargo cuando se convierte en Hércules, el Dios Sol (o
Ángel solar), comienza a invertir el proceso (también aparentemente) y tiene
lugar una definida reorientación. Los Instructores del aspecto interno,
estudian los horóscopos únicamente en relación con las tres entidades
siguientes:
1.
El horóscopo del planeta, como expresión de la
vida del Logos planetario, que implica el estudio del horóscopo del espíritu
del planeta, como también de la vida que lo anima y su relación e interacción
mutuas. El espíritu de la Tierra es para su Logos planetario lo que la
personalidad, por ejemplo (o la naturaleza forma), es para el alma del hombre.
Los dos horóscopos están superpuestos, surgiendo entonces “el canon
planetario”:
2.
El horóscopo de la familia humana, o del cuarto
reino de la naturaleza, considerado como la entidad que esencialmente es,
constituye en realidad el estudio de dos horóscopos como en el caso anterior;
el del reino de las almas, de los divinos hijos de Dios en el plano mental, y
el estudio de la entidad, la vida coherente del aspecto forma del cuarto reino
de la naturaleza. Esto se hace también superponiendo ambos horóscopos,
confeccionados en gran escala y en un material trasparente, desconocido por la
humanidad. En ellos se observa el diseño que surge cuando “el alma y la personalidad
se unen” y aparecen con toda claridad las condiciones, los posibles desarrollos
y relaciones y el futuro objetivo inmediato.
3.
Los horóscopos de los discípulos. Los Maestros no
estudian el horóscopo del hombre común y no evolucionado, pues no es de valor.
Esto supone también el estudio de los dos horóscopos del discípulo en
observación -uno, el del alma, el otro, el de la personalidad, aplicándose
nuevamente el proceso de superimposición. En uno de los horóscopos se estudiará
y se observará la nueva orientación y la reorganizada vida embrionaria interna;
en el otro se pondrá atención sobre la vida externa, en concordancia o no, con
las condiciones internas. Así emergerá el canon de la vida, indicará las
posibilidades, desaparecerán los problemas y estará claramente expuesto el
próximo paso a dar.
Aquí
también es evidente hasta qué punto el “principio de dualidad” existe en todas
las cosas. Consiste en un dualismo cambiante, de acuerdo a donde se pone el
énfasis, porque el dualismo está presente hasta en la última y final iniciación
-presente en las etapas posteriores del proceso evolutivo, en el reajuste de
las relaciones de la forma, pero no está presente en la conciencia del
discípulo de grado avanzado. Este punto tan importante debe ser captado.
Aquí
tiene cabida un tercer punto, a continuación de los dos anteriormente
acentuados. Gran parte de nuestro estudio estará dedicado a establecer la
relación de las seis constelaciones que se hallan en la mitad superior de la
rueda zodiacal, con las seis que están en la mitad inferior; consideraremos la
energía que es un ser humano -observen esta frase-, cuando recorre el camino en
forma contraria a las manecillas del reloj, de Aries a Tauro, y luego
-invirtiendo el proceso- lo hace de Aries a Piscis. Consideraremos las
dualidades proporcionadas por una de estas constelaciones y su opuesto; por lo
tanto estudiaremos las grandes cualidades que otorga una constelación y su
signo opuesto. Tales puntos los trataremos de la manera siguiente:
1.
Desde el punto de vista del comienzo en Aries,
hasta que el hombre -después de muchas vueltas en la rueda de la vida- llega al
punto de retroceso y reorientación. Progresa desde el punto en que, en Cáncer,
forma parte de la masa, posee conciencia de masa incipiente y descentralizada,
y no reconoce objetivo alguno (excepto la satisfacción del deseo instintivo),
hasta que en Escorpio se convierte en el discípulo triunfante, que se encontró
a sí mismo en Leo. Entonces se produce la Crisis de Reorientación, la cual
puede extenderse largo tiempo y constituir un intervalo de innumerables vidas
de esfuerzo.
2.
Desde el punto de vista del hombre que se halla en
el sendero de probación, buscando la luz y luchando a través de los signos
(según lo expresa El Antiguo Comentario al considerar este punto)
“Gira
de derecha a izquierda y luego de izquierda a derecha. Gira en forma errátil
sobre un eje de deseos. No sabe adónde ir ni qué hacer. El cielo se oscurece”.
Aquí
el signo Géminis comienza poderosamente a desempeñar su parte en la vida de
los discípulos; Sagitario gradualmente “perfora el corazón con sus flechas,
entonces en la trayectoria de la flecha el hombre llega a Capricornio”. Luego
viene la Crisis de Renunciación.
3.
Desde el punto de vista del discípulo juramentado
o del iniciado que recorre nuevamente el Sendero del Sol y se da cuenta que lo
que descubrió que él era en Leo, tiene su culminación en Acuario. La conciencia
separativa individual se trasforma en conciencia grupal en Acuario, y comienza
a comprender el significado de la fundamental combinación de los signos, ese
“triángulo en la conciencia” de la humanidad:
Cáncer Leo Acuario
Percepción de la masa Percepción individual Percepción grupal
Conciencia instintiva
Conciencia inteligente Conciencia
intuitiva
Entonces,
desde el punto de vista de la realización en Capricornio, el hombre actúa
durante varias vidas alrededor del sendero zodiacal y desciende al mar de la
conciencia de la masa para llegar a ser lo que los libros antiguos llaman “el
cangrejo que limpia el Océano de la materia que circula alrededor del alma del
hombre”, para oportunamente convertirse, en Piscis, en un activo salvador
mundial. Desciende al mundo de los hombres para salvar al género humano y
desarrollar el plan. Entonces llega a ser “el pez que nada libre en el océano
de la materia”.
El
iniciado debe expresar siempre, en cada signo del zodíaco, la culminación y el
fruto espiritual de la experiencia obtenida en vidas anteriores, el experimento
mundial y la realización del alma. El egoísmo debe convertirse en un servicio
vital activo, y el deseo debe demostrar que ha sido transmutado como aspiración
espiritual pura para identificarse con la voluntad de Dios. Uno o dos puntos
más deben ser tratados para que puedan dedicarse al estudio, teniendo en sus
mentes ciertas ideas definidas y claramente formuladas. Las mencioné en otros
libros, pero será útil volver a exponerlas y ampliarlas. Quisiera que las
tuvieran presentes cuando lean y estudien.
He
dicho frecuentemente que la ciencia de la astrología está basada en una
condición inexistente. No se basa en nada material, sin embargo, está
eternamente basada en la Verdad. El zodíaco es, como bien saben, el derrotero
imaginario del Sol en los cielos. Pero, desde el punto de vista exotérico es
mayormente una ilusión. Pero al mismo tiempo las constelaciones existen y las
corrientes de energía que pasan y repasan, se entremezclan y entrelazan por
todo el espacio, las cuales no son de manera alguna ilusorias, sino que
expresan definitivamente las eternas relaciones. El abuso de las distintas
energías ha creado esta ilusión. Este sendero ilusorio es una realidad para la
humanidad, como lo son las ilusiones personales de cualquier individuo, las
cuales se deben a la polarización del individuo en el plano astral.
También
es interesante observar a este respecto que, debido a la precesión de los equinoccios,
un cuarto tipo de fuerza ejerce presión sobre el planeta y al hombre raras
veces se lo reconoce y se le da el lugar que le corresponde en el horóscopo. El
mes y el signo, o el lugar que ocupa el Sol en los cielos, en realidad no
coinciden. Cuando decimos, por ejemplo, que el Sol está en Aries impartimos una
verdad esotérica, pero no un hecho exotérico. El Sol estaba en Aries al
principio de este gran ciclo; pero no ocupa exactamente hoy la misma posición
cuando está en ese signo.
Debe
recordarse que es necesario conocer el momento y el lugar del nacimiento al
confeccionar el horóscopo del individuo, a fin de obtener una comprensión
correcta y deducciones exactas, referentes a las constelaciones, los planetas y
la Tierra, pues debe haber una hora fija sobre la cual basar los cálculos. La
hora fija aún es desconocida en la astrología exotérica, aunque la Jerarquía
posee la información necesaria y no la divulgará hasta que llegue el momento
oportuno. El conocimiento de dicha información interna constituye la base de
las afirmaciones que he hecho o haré, que al investigador ortodoxo le parecerán
revolucionarias. Deben rectificarse constantemente las primitivas conclusiones
a que llegó la humanidad, y el ejemplo más destacado es la afirmación bíblica de
que la fecha original de la creación fue en el año 4.004 a.C. La ciencia
moderna considera esto un error, pero todavía muchos lo creen.
Anteriormente
insinué cuál fue el cómputo astrológico definido que serviría de base para
citar la época de ese “Gran Acercamiento” de la Jerarquía a nuestra
manifestación planetaria, cuando tuvo lugar la individualización y apareció el
cuarto reino de la naturaleza. Dije que ese estupendo acontecimiento ocurrió
hace 21.688.345 años. En ese tiempo el Sol estaba en Leo. El proceso que
entonces se inició en el plano físico y produjo acontecimientos físicos
externos, tardó aproximadamente 5.000 años para madurar; el Sol estaba en
Géminis cuando tuvo lugar la crisis final de la individualización y se cerró la
puerta al reino animal.
Se
dice que Sagitario rige la evolución humana, pues el Sol estaba en ese signo
cuando la Jerarquía inició su Acercamiento, a fin de estimular las formas de
vida sobre nuestro planeta. Por lo tanto Sagitario gobernó el periodo de
acercamiento subjetivo.
El
Sol estaba en Leo cuando tuvo lugar la individualización en el plano físico,
como resultado del estímulo aplicado.
El
Sol estaba en Géminis cuando este Acercamiento fue consumado y se fundó la
Jerarquía en la Tierra. Éste es uno. de los grandes secretos que tipifica el
Ritual Masónico, pues el símbolo del signo Géminis originó el concepto de los
pilares, tan familiar a los masones. Simbólicamente hablando, podría
establecerse que:
1.
Leo rige el grado E .. A..
2.
Géminis rige el grado F .. C..
3.
Sagitario rige el grado del M .. M .. hasta el
episodio del surgimiento del Maestro, y Capricornio rige la parte final de la
ceremonia y la H.. R.. A..
Para
el neófito que no tenga una intuición desarrollada y disciplinada resulta
confuso conciliar las discrepancias y contradicciones aparentes que se hallan
en las enseñanzas de la Sabiduría Eterna. Esta misma dificultad surgirá en la
ciencia de la astrología, por eso sería conveniente dar algunas referencias
sobre este tema. Les recordaré que la verdad ocultista establece que la
interpretación y la comprensión correctas se fundan en el grado de desarrollo
del individuo. H.P.B. señala en La Doctrina Secreta que para algunas personas
el principio más elevado del que puedan ser conscientes, es el más inferior
para otras. Las constelaciones y los planetas que rigen a las personas pueden
tener y tienen, un efecto sobre la masa y otro sobre el hombre común, y un
tercer efecto sobre el discípulo o el iniciado. Como las diversas energías y
fuerzas circulan por todo el cuerpo etérico de nuestro sistema solar, su
recepción y efecto dependerá del estado de los centros planetarios y del punto
de desarrollo de los centros del individuo. Por eso difieren ampliamente los
horóscopos y las tablas, y aparecen diferentes planetas rigiendo las
constelaciones. Parece que no hay una regla fija, lo cual confunde al
estudiante. La astrología ortodoxa impone una serie de reglas planetarias,
siendo correctas en lo que concierne a la masa humana. Pero el discípulo, que
vive centrado arriba del diafragma, responde a otras combinaciones, de las
cuales me ocuparé especialmente. De allí que los tres diagramas no coincidan.
Fueron transcritos a fin de explicar la situación en lo que respecta a los tres
grupos:
1.
La mayoría de la gente comprendida en las
conclusiones astrológicas ortodoxas reconocidas.
2.
Los discípulos e individuos evolucionados,
comprendidos en las conclusiones de la astrología esotérica.
3.
Las Jerarquías Creadoras que proporcionan la
posición intermedia en este ciclo mundial.
Constelación Regente Rayo Relacionado
con:
1. Aries Marte 6to. Rayo Escorpio El Mismo regente
2. Tauro Venus 5to. Rayo Libra El
Mismo regente
3. Géminis Mercurio 4to.
Rayo Virgo El Mismo regente
4. Cáncer La Luna 4to. Rayo Ninguno
5. Leo El Sol 2do. Rayo Ninguno
6. Virgo Mercurio 4to. Rayo Géminis El
Mismo regente
7. Libra Venus 5to. Rayo Tauro El
Mismo regente
8. Escorpio Marte 6to. Rayo Aries El Mismo regente
9. Sagitario Júpiter 2do.Rayo Piscis El
mismo regente
10.
Capricornio Saturno 3er. Rayo Ninguno
11. Acuario Urano 7mo.
Rayo Ninguno
12. Piscis Júpiter 2do.
Rayo Sagitario El mismo regente
a.
Los planetas no sagrados van en bastardilla.
b.
Todos los rayos están representados excepto el
primero. Esto es interesante porque las masas se mueven dentro de su horóscopo
y el aspecto voluntad está latente, pero inexpresado.
V.
TABULACIÓN. LA RELACIÓN EN LA ASTROLOGÍA NO ORTODOXA
CONSTELACIONES
Y REGENTES PLANETARIOS EN CONEXIÓN CON DISCÍPULOS E INICIADOS
Nota: En los horóscopos
vinculados al SENDERO, el progreso va. de Aries a Piscis a través de Tauro,
etc.
Constelación Regente Rayo Relacionado
con:
1. Aries Mercurio 4to. Rayo Virgo El
mismo rayo
2. Tauro Vulcano 1er. Rayo Piscis El
mismo rayo
3. Géminis Venus 3er. Rayo Ninguno
4. Cáncer Neptuno 6to. Rayo Escorpio El mismo rayo
5. Leo El Sol 2do. Rayo Acuario El
mismo rayo
6. Virgo La Luna 4to.
Rayo Aries El mismo rayo
7. Libra Urano 7mo. Rayo Ninguno
8. Escorpio Marte 6to. Rayo Cáncer El
mismo rayo
9. Sagitario La Tierra 3er. Rayo Capricornio El mismo rayo
10.
Capricornio Saturno 3er. Rayo Sagitario El mismo rayo
11. Acuario Júpiter 2do. Rayo Leo El mismo rayo
12. Piscis Plutón 1er. Rayo Tauro El
mismo rayo
Nota: En conexión con los discípulos y los signos zodiacales, Géminis y
Libra son dos constelaciones que -por medio de sus regentes- expresan la
energía de 5to. y 7mo. rayos. Por alguna razón oculta no están relacionados con
los otros signos.
La
relación que existe entre las otras constelaciones, por medio de los planetas
que expresan los rayos es:
1.
Tauro y Piscis, por medio de Vulcano y Plutón, se
relacionan con el ler. Rayo. Transmutación del deseo en sacrificio y de la
voluntad individual en voluntad divina.
El Salvador
Mundial
2.
Leo y Acuario, por medio del Sol y Júpiter, se
relacionan con el 2do. Rayo. El desarrollo de la conciencia individual en
conciencia mundial. Así el hombre llega a ser un servidor mundial.
El Servidor
Mundial
3.
Sagitario y Capricornio, por medio de la Tierra y
Saturno, se relacionan con el 3er. Rayo. El discípulo centralizado se convierte
en iniciado.
El Iniciado
4.
Aries y Virgo, por medio de Mercurio y la Luna, se
relacionan con el 4to. Rayo. Armonización del Cosmos y del individuo a través
del conflicto, produciendo unidad y belleza. Los dolores del parto del segundo
nacimiento.
El Cristo
Cósmico e Individual
5.
Cáncer y Escorpio, por medio de Neptuno y Marte,
se relacionan con el 6to. Rayo. Transformación de la conciencia de la masa en
la conciencia incluyente del discípulo.
El Discípulo
Triunfante
Les
llamaré la atención sobre el hecho de que en la IV. Tabulación la relación es
entre los planetas regentes y en la V. Tabulación se hace hincapié sobre el
rayo condicionante.
Constelación Ortodoxa Discípulo Jerarquía
1. Aries Marte Mercurio Urano
2. Tauro Venus Vulcano Vulcano
3. Géminis Mercurio Venus La Tierra
4. Cáncer La Luna Neptuno Neptuno
5. Leo El Sol El Sol El Sol
6. Virgo Mercurio La Luna Júpiter
7. Libra Venus Urano Saturno
8. Escorpio Marte Marte Mercurio
9. Sagitario Júpiter La Tierra Marte
10.
Capricornio Saturno Saturno Venus
11. Acuario Urano Júpiter La
Luna
12. Piscis Júpiter Plutón Plutón
Constelación Regente Rayo Relacionado
con:
1. Aries Urano 7mo. Rayo Ninguno
2. Tauro Vulcano 1er. Rayo Piscis El
mismo rayo
3. Géminis la Tierra 3er. Rayo Libra El
mismo rayo
4. Cáncer Neptuno 6to. Rayo Sagitario El mismo rayo
5. Leo El Sol 2do. Rayo Virgo El
mismo rayo
6. Virgo Júpiter 2do.
Rayo Leo El mismo rayo
7. Libra Saturno 3er. Rayo Géminis El
mismo rayo
8. Escorpio Mercurio 4to. Rayo Acuario El
mismo rayo
9. Sagitario Marte 6to.
Rayo Cáncer El mismo rayo
10.
Capricornio Venus 5to. Rayo Ninguno
11. Acuario La Luna 4to. Rayo Escorpio El mismo rayo
12. Piscis Plutón 1er. Rayo Tauro El
mismo rayo
Nota: Aries y Capricornio, en
conjunción con la energía de 5to. y 7mo. rayos, están solos. Las otras
constelaciones y rayos están relacionados entre sí, en todos los casos:
a. 1er. Rayo: Tauro y Piscis, por medio de Vulcano y Plutón
b. 2do. Rayo: Leo y Virgo, por medio del Sol y Júpiter
c. 3er. Rayo: Géminis y Libra, por medio de la Tierra y Saturno
d. 4to. Rayo: Escorpio y Acuario, por medio de Mercurio y la Luna
e. 6to. Rayo: Cáncer y Sagitario, por medio de Neptuno y Marte
En
vista de lo antedicho y partiendo del hecho básico de la gran ilusión, se
deberá recordar que la exactitud de la predicción e interpretación astrológicas
estarán basadas en tres factores:
1.
La potencia de las formas mentales que han sido
construidas en conexión con los doce signos. Estas formas mentales fueron
originalmente construidas o introducidas en el plano mental por la Jerarquía en
la época atlante, y desde entonces han ido constantemente acrecentando su
poder. Sirven de puntos focales para ciertas fuerzas y capacitan al individuo
para estar, por ejemplo, en contacto con grandes depósitos de energía, los
cuales lo condicionan en forma definida.
2.
La intuición del astrólogo. La confección del
horóscopo sirve para que el astrólogo se ponga en armonía con el individuo,
pero es de poca utilidad para ambos si la intuición y la sensibilidad del
astrólogo no están activas.
3.
La capacidad del astrólogo para responder a los
cambios que se producen continuamente en cualquier período específico, tales
como la desviación y el gradual traslado o cambio ocasionado por la precesión
de los equinoccios, o el lento desvío del polo del planeta. A esto debe
agregarse que, a medida que el hombre evoluciona, se perfecciona también
constantemente el mecanismo de respuesta, o los vehículos de la conciencia. Por
lo tanto, sus reacciones a las influencias planetarias y a la energía de las
distintas constelaciones cambian con igual persistencia, y esto debe tenerse en
cuenta. En consecuencia, es esencial que el astrólogo moderno empiece a
estudiar el punto de evolución del sujeto, previamente a la confección del
horóscopo, asegurándose el lugar que ocupa en el sendero de evolución. Para eso
es necesario que haga un estudio de los rayos, investigando la cualidad, las
características y los objetivos de la vida.
Los
astrólogos podrán, oportunamente, confeccionar el horóscopo del alma, que es
sensible a otras combinaciones de fuerzas, distintas de las que controlan la
vida de la personalidad. El discípulo y el iniciado responden distintamente a
las influencias entrantes, y sus respuestas difieren de las del hombre no evolucionado
o de la persona centrada en sí misma. Esto tendrá que ser reconocido. Quienes
viven “debajo del diafragma” y reaccionan a las entrantes energías por medio
de los centros inferiores, tendrán un tipo de horóscopo diferente del discípulo
y del iniciado, y esto requerirá una interpretación distinta. Anteriormente me
he referido a ello y les recordaré algunos de los puntos mencionados:
1.
Los discípulos que están en el sendero del
discipulado son fuertemente influidos por Mercurio y Saturno: Uno trae
iluminación, el otro ofrece oportunidades.
2.
En las distintas iniciaciones, la influencia de
los planetas afecta al candidato en forma totalmente distinta de la anterior.
Cíclicamente las energías provenientes de las constelaciones afluyen a través
de los centros planetarios.
a.
En la primera iniciación, el discípulo debe luchar
contra las fuerzas cristalizadoras y destructoras de Vulcano y Plutón. La
influencia de Vulcano llega a lo más recóndito de su naturaleza, mientras que
Plutón trae a la superficie y destruye los obstáculos generados en esas
regiones inferiores.
b.
En la segunda iniciación, el candidato está sujeto
a la influencia de tres planetas -Neptuno, Venus y Júpiter- los tres centros
-plexo solar, cardíaco y laríngeo- están activamente implicados.
c.
En la tercera iniciación, la Luna (velando un
planeta oculto) y Marte crean un pavoroso conflicto, pero finalmente el hombre
se libera del control de la personalidad.
d.
En la cuarta iniciación, nuevamente Mercurio y
Saturno provocan grandes conflictos y hacen una revelación sin guiar, pero su
efecto es muy diferente del de la experiencia anterior.
e.
En la quinta y última iniciación, Urano y Júpiter
aparecen y producen una “organización benéfica” de todas las energías que se
hallan en el equipo del iniciado. Cuando esta organización se ha completado le
es posible al iniciado “evadirse de la rueda, entonces verdaderamente puede
vivir”.
Durante
todo ese tiempo, la energía del Sol (ocultando un planeta sagrado hasta ahora
desconocido) llega firme y persistentemente al hombre por medio del Ángel
solar.
CAPITULO
SEGUNDO
LA
NATURALEZA DE LA ASTROLOGÍA ESOTÉRICA
CONSIDERACIONES PRELIMINARES
Después de haber estudiado lo que
antecede, será evidente que uno de los resultados que deberán surgir debido a
la explicación de este nuevo acercamiento a la diagnosis astrológica (en lo que
al individuo concierne) sería la confección de horóscopos más precisos de los
seres humanos avanzados -discípulos e iniciados-, lo cual hasta ahora no ha
sido posible hacer con exactitud. Únicamente podrá efectuarse esto si se
experimenta e investiga correcta y sabiamente.
He establecido dos reglas para dos
tipos de personas:
1. La serie, generalmente
aceptada, de reglas planetarias ortodoxas para el hombre común y sin
desarrollo.
2. Una nueva combinación de
reglas y constelaciones para los que se hallan en el Sendero.
No obstante es necesario recordar
que, debido al vasto número de posibles combinaciones que hay en el sendero de
la vida del individuo, que dependen del grado de su desarrollo evolutivo, hay
un número infinito de posibles permutaciones, complejidades y relaciones, las
cuales a través de una amplia generalización, lógicamente inadecuada, pueden
ser divididas en tres grupos:
1. El hombre común que carece de
desarrollo, cuya vida está regida por los centros que están debajo del
diafragma y pone el énfasis de las energías y fuerzas entrantes en el plexo
solar, o en el centro sacro.
2. Un gran número de personas que
se hallan en una etapa intermedia, cuyas energías y fuerzas están enfocadas
principalmente en los centros inferiores, pero que al mismo tiempo y con
frecuencia, actúan a través del centro laríngeo y evocan una tenue respuesta de
los centros cardíaco y ajna.
3. Las personas que se hallan en
cualquiera de las etapas finales del Sendero, cuyo énfasis pasa rápidamente de
los centros inferiores a la tríada superior y al centro más elevado de la
cabeza que está en proceso de despertar. Ellas también se dividen en dos
grupos:
a. Quienes emplean el centro
plexo solar como un vasto centro de distribución para las energías entrantes y
comienzan a trabajar por medio de los centros cardíaco y laríngeo, cuya meta es
despertar totalmente el centro ajna.
b. Quienes emplean estos centros,
pero el centro cardíaco se halla plenamente despierto y el triángulo de fuerza
en la cabeza (desde el centro ajna al centro coronario y de éste al centro que
se encuentra en la médula oblongada) comienza a funcionar.
Cuando estos centros están
despertando, sus combinaciones más simples son los triángulos siguientes: La
Ciencia de los Triángulos subyace en toda deducción astrológica, así como
también en los centros del cuerpo humano. Esto ya lo saben, pero las cuatro
triplicidades de la astrología ortodoxa son sólo rudimentos de esta verdadera
ciencia, que están detrás de las interpretaciones ortodoxas.
1.Base de la columna
vertebral.
I. 2.Centro
sacro
3.Centro plexo solar.
1.Centro laríngeo
II. 2.Centro
Cardíaco
3.Centro ajna
1.Centro ajna
III. 2.Centro coronario
3.Centro en la médula oblongada
Lamentablemente, el principio
organizador no es tan simple como puede parecer en la clasificación dada,
porque el énfasis, el enfoque, el método de coordinación y de vitalización, más
la apariencia de estos triángulos esotéricos, varían con los tipos de rayo. La
Ciencia de los Triángulos de Energía fundamenta la nueva ciencia esotérica,
tanto en la astrología como en la ciencia de laya-yoga, o ciencia de los
centros. Esta antigua yoga y esta aún más antigua ciencia astrológica deben ser
estudiadas hoy en una vuelta más elevada de la espiral. Hasta ahora, la
enseñanza dada sobre los centros ha sido heredada de la época atlante y ha
estado velada en las antiguas formas y fórmulas, fundamentalmente inapropiadas
para nuestro actual estado de desenvolvimiento, grandemente avanzado. Lo mismo
puede decirse de la astrología ortodoxa o exotérica. Ambas ciencias deben ser
reorientadas y reajustadas, y la astrología debe basarse en la comprensión más
profunda de la relación que existe entre los planetas -sagrados y no sagrados-,
entre los centros y ciertos prominentes “ciclos de polarización”, que emergen
como resultado preordenado de “períodos de crisis”. Esta última frase encierra
una verdad básica e importante.
1. Los Centros y los Triángulos de Fuerza.
Como bien saben, existen cinco
planetas no sagrados y siete son considerados sagrados. Estas doce vidas planetarias
(con sus propios ciclos, períodos de crisis y momentos de polarización) están
estrechamente relacionadas con los siete centros. Los cinco centros a lo largo
de la columna vertebral están relacionados con los cinco planetas no sagrados;
pero en el hombre común o no evolucionado, están enfocados casi totalmente en
el plano astral y en el cuerpo astral. Se debería observar que:
1. Dos de los planetas no
sagrados (la Tierra y la Luna) están vinculados a dos centros que tienen poco
predominio en el hombre muy evolucionado:
a. El bazo recibe emanaciones
pránicas del planeta en que vivimos, y concierne a los cuerpos etérico y físico
y a su relación física.
b. El centro ubicado en el pecho,
relacionado con la glándula timo, está inactivo en el hombre evolucionado, pero
vinculado al nervio vago, antes de despertarse el centro cardíaco.
2. Dos de los planetas no
sagrados (Marte y Plutón) funcionan en conexión con el centro sacro (Marte) y
el plexo solar (Plutón). Este último se halla activo en el hombre que se está
“vivificando en un sentido muy elevado y su naturaleza inferior se pierde en el
humo y las tinieblas de Plutón, que rige la tierra ardiente inferior, a fin de
que el hombre pueda vivir en la verdad, en la región superior de la luz”.
3. El Sol (que representa a
Vulcano, planeta sagrado) rige el centro que está delante de la garganta,
relacionado con la glándula paratiroides, no con la tiroides, la cual está
relacionada con el centro laríngeo. Este centro delante de la garganta, queda
inactivo cuando comienza la actividad del período creador de la garganta. Actúa
como mediador entre los órganos creadores superior e inferior (entre los
centros sacro y laríngeo), y conduce eventualmente a esa actividad creadora que
en conciencia es la del alma funcionante. Vulcano fue uno de los primeros
trabajadores creadores entre los hombres y también estaba relacionado a “Caín
que asesinó a su hermano”. El simbolismo que encierran estos antiguos mitos
será fácilmente interpretado por el estudiante intuitivo.
Algunas de las tareas que me
propongo emprender en este capítulo del Tratado sobre los Siete Rayos son:
1. Considerar por qué cinco de
los siete rayos se expresan a través de dos grupos de planetas -sagrados y no
sagrados- y también a qué centros rigen estos dos grupos de rayos. Así
relacionaremos:
a. Los siete centros del cuerpo
etérico del hombre.
b. Los siete centros de la cuarta
Jerarquía Creadora, de la cual las siete razas son su expresión.
c. Los siete centros planetarios.
d. Los siete y los cinco planetas,
que son los siete centros de energía del sistema solar y responden a la energía
de las doce constelaciones del zodíaco.
Estos centros planetarios serán
estudiados desde dos ángulos:
a. El ortodoxo.
b. El del discipulado y la
iniciación.
2. Considerar las energías de las
tres constelaciones mayores, porque cada una fluye a través de tres
constelaciones zodiacales, formando así grandes triángulos entrelazados de
fuerza. De este modo están involucradas nueve de las constelaciones zodiacales
y éstas a su vez fusionan y mezclan sus energías en tres principales corrientes
de fuerza en el Sendero de Iniciación. Estas tres corrientes de fuerza fluyen a
través de:
a. Leo, Capricornio y Piscis,
b. Saturno, Mercurio y Urano (la
Luna), a
c. Los centros coronario, ajna y
cardíaco, a
d. Los centros laríngeo, plexo
solar y base de la columna vertebral.
Debe recordarse que el centro sacro
y el bazo están primordialmente conectados con la emanación planetaria de la
Tierra.
3. Considerar las Tres grandes
Cruces cósmicas:
La Cruz
Cardinal La Cruz Fija La Cruz Mutable
a. La
iniciación El discipulado La evolución
b. El
Logos planetario La humanidad Los reinos de la Naturaleza
c. La
iniciación cósmica La iniciación solar La iniciación planetaria
d. El
espíritu El alma El cuerpo
e. La
vida La
conciencia La forma
f. La mónada El
ego La
personalidad
g. Las
tres iniciaciones Las dos
Iniciaciones El hombre común
(Iniciados) (Discípulos)
y la relación de estas tres Cruces
con los doce planetas, más el tránsito general del alma encarnada
4. Detallar el tópico de la
interacción entre los tres grupos de planetas regentes, tal como fue dado en la
Tabulación VI. Éstos, en todos sus efectos, son los agentes mediante los cuales
se llevan a cabo los propósitos de Dios.
Antes de seguir con los aspectos
más técnicos de nuestro tema quisiera elaborar el del zodíaco, su historia y
simbolismo desde un ángulo más filosófico y espiritual, a fin de darles un
cuadro subjetivo del progreso del hombre mientras recorre la trayectoria del
Sol en el sendero de la vida. Ésta es una frase técnica y se refiere a la
actividad de un Sol, un planeta, una Jerarquía o un hombre, después de un
momento de crisis dando por resultado “un período de polarización”, que conduce
inevitablemente a un nuevo impulso y trayectoria progresivos. Estas tres
palabras -crisis, polarización y trayectoria- son la base de la ley cíclica y
rigen el proceso evolutivo. Desde el punto de vista de la humanidad el paso del
Sol alrededor del zodíaco es, aparentemente, un proceso lento y laborioso que
tarda aproximadamente (en el factor tiempo) 25.000 años. Desde el ángulo de la
visión interna es una trayectoria alrededor del Sendero de la Vida que dura
únicamente un instante, “borrando el pasado, el presente y el futuro en la
radiante gloria del trabajo realizado”.
II. Las Crisis y los Signos.
Seguiremos al hombre de un signo a
otro hasta que -en el afán y el dolor- forje el equipo y desarrolle penosamente
el mecanismo que le permitirá llegar a un mayor momento de crisis en su vida
cíclica, donde comenzará a liberarse del sendero de la gran ilusión, el cual ha
recorrido durante eones desde Aries a Tauro vía Piscis y -retrocediendo-
empezará a recorrer el sendero de luz desde Aries a Piscis vía Tauro. Este
cambio de experiencia está bellamente expresado en la sexta parte de El Antiguo
Comentario:
“La Cruz
de muchos cambios (la Cruz Mutable A.A.B.) sigue su rotación, llevando en sí
crucificada la forma de un hombre, en quien existe la simiente de toda ilusión.
“Pero el
hombre que ha sido crucificado desciende -aunque no lo sepa- y palpa su camino
hacia otra cruz (y con dolor y muchas lágrimas percibe) -una cruz de luz
enceguecedora, de ardiente dolor, de amarga pena, y sin embargo es la Cruz de
la Liberación, la Cruz estática, fija en los cielos y custodiada por el Ángel.
“Detrás
de esa Cruz aparece otra Cruz que él no puede alcanzar (¡el Ángel custodia el
camino!) hasta que el Toro desgarre y despedace al hombre; entonces -la Luz
brilla; hasta que la terrible Serpiente luche con el hombre y lo ponga de
rodillas, entonces -se eleva hacia la Luz; hasta que el León sea domado y el
secreto de la Esfinge revelado, entonces -se revela la Luz interna; hasta que
el hombre eleve su cántaro de agua y se una a las filas de los Portadores de
Agua, entonces la afluencia de la corriente de la vida llenará su cántaro y
agotará el estancado charco, purificando su fuente; así revela el camino oculto
que conduce a la recóndita Luz, ocultada por la última Cruz. Entonces, desde la
Cruz del hombre, el Iniciado halla su camino; pasa al Ángel y deja tras sí el
velo interno rasgado, y ascendiendo a la Cruz mayor, penetra en el día, el día
final. Se detiene para él la rueda. Se desvanecen para él el Sol y las
estrellas. Se ve una gran Luz y...”
Las tres cruces del Gólgota fueron
símbolos bíblicos de estas tres cruces astrológicas: la Cruz Común o Mutable,
la Cruz Fija y la Cruz Cardinal.
Deberán recordar, aunque trazaré el
progreso del hombre de un signo a otro alrededor del sendero zodiacal, que no
existe necesariamente esta ordenada secuencia del recorrido ni el paso
ininterrumpido de un signo a otro, tal como lo estoy delineando. Todas las
almas encarnan en el signo de Cáncer. Con esto quiero significar que la primera
encarnación de cada ser humano tuvo lugar en este signo, el cual ha sido
reconocido en todas las épocas como “la entrada en la vida de quienes deben
conocer la muerte”, así como la constelación de Capricornio es considerada otra
puerta, llamada esotéricamente “la entrada en la vida de quienes no conocen la
muerte”. A medida que transcurren las edades, el hombre entra en todos los
signos y sale de ellos y el signo de cada uno es determinado por la naturaleza
del rayo de la personalidad, que como bien saben, cambia vida tras vida. En esos
signos aprende las lecciones necesarias, amplía su horizonte, integra su
personalidad, empieza a sentir al alma condicionadora y así descubre su
dualidad esencial. Cuando está en el Sendero del Discipulado (y en éste incluyo
al de la Iniciación) un murmullo esotérico le dice que está siendo condicionado
por el infatigable Observador, el alma, y está sujeto (en las etapas finales
del Sendero) exactamente a doce encarnaciones, una en cada uno de los doce
signos. En ellas debe probarse a sí mismo, logrando grandes momentos de crisis,
particularmente en cada una de las constelaciones de la Cruz Fija. De un punto
a otro, de una etapa a otra y, finalmente, de una Cruz a otra, lucha por su
vida espiritual en las doce casas y en las doce constelaciones, sujeto a
innumerables combinaciones de fuerzas y energías -de rayo, planetarias,
zodiacales y cósmicas- hasta que se “renueva” y se convierte en “el hombre
nuevo”, es sensible a toda la gama de vibraciones espirituales en nuestro
sistema solar y logra ese desapego que le permitirá eludir la rueda del
renacimiento. Ha realizado esto ascendiendo a las tres Cruces -la Cruz de la
Personalidad o la forma cambiante; la Cruz del Discípulo o el alma eterna, y la
Cruz del Espíritu. Esto realmente significa que ha pasado por tres crisis
trascendentes en su ciclo de vida:
I. La
Crisis de Encarnación La
Cruz Mutable.
La
Ascensión sobre la Rueda Personalidad
y vida de la forma.
El Ciclo
de Renacimiento en la forma Experiencia.
Manifestación
de la Humanidad
II. La
Crisis de Reorientación La
Cruz Fija.
El Cambio
a la segunda Cruz La
vida del alma.
Preparación
para el Segundo Renacimiento Conciencia.
Manifestación
Crística
III. La
Crisis de Iniciación La
Cruz Cardinal.
La
Transfiguración La
Vida del Espíritu.
Manifestación
de la Divinidad
Al estudiar el sistema de
entrelazamiento de energías, en lo que afectan y condicionan a un ser humano,
el tema de las Tres Cruces es de profundo y práctico interés, especialmente
porque proporciona esos puntos de crisis donde el hombre sale del sendero común
de evolución y entra en el sendero del discipulado o -después de la tercera
iniciación asciende a la tercera Cruz. Esto fundamentará nuestro pensamiento y
todo lo que voy a decir. Será de valor recordar constantemente las doce
energías básicas (cinco mayores y siete menores, que en realidad -y aparte del
retroceso astral debido a la Gran Ilusión- son siete mayores y cinco menores),
las cuales se desarrollan, en la expresión humana, por intermedio de los
Señores de los doce signos y los doce Regentes planetarios. Estas doce energías
básicas emanan de las siete estrellas de la Osa Mayor (trasmitidas por las
siete estrellas de la Osa Menor) ; dos de ellas vienen de Sirio y tres de las
Pléyades. Éste conjunto (si puedo usar un término tan poco ortodoxo)
constituirá la condición de la mayor esfera solar de influencia al fin de la
Gran Era de Brahma, como se la denomina esotéricamente. En el “intervalo de la
evolución” (lo cual es una traducción inadecuada de una frase oculta aplicada a
un ciclo mundial, en los Archivos de los Maestros) estas energías fueron
rebajadas a fuerzas y son literalmente diez y seis -les recordaré que es desde
el ángulo de la manifestación- y literalmente hacen 7 + 7 + 2 =16.
En estos números reside oculto el
misterio de nuestro proceso evolutivo. Pero el énfasis siempre debe ser puesto
sobre los Rayos de Energía y Cualidad a medida que fluyen a través de las
constelaciones zodiacales y los planetas. Lógicamente, el conocimiento de los
rayos es la base de la nueva astrología. La siguiente clasificación tiene
implicaciones fundamentales a este respecto y todo lo que diré se basará en
ella.
Siete estrellas de la Osa Mayor
constituyen las Fuentes originantes de los siete rayos de nuestro sistema
solar. Los siete Rishis de la Osa Mayor (según se los denomina) se expresan por
medio de los siete Logos planetarios, los cuales son Sus representantes y a los
Cuales representan en lo que a la relación prototípica concierne. Los siete
Espíritus planetarios se manifiestan por medio de los siete planetas sagrados.
Cada uno de los siete rayos,
provenientes de la Osa Mayor, son transmitidos a nuestro sistema solar por
medio de tres constelaciones y sus planetas regentes. La siguiente tabulación
aclara esto, pero debe ser interpretada únicamente en términos de la actual
vuelta de la gran Rueda zodiacal (25.000 años).
TABULACION VIII
Rayo Constelación Planetas ortodoxos Planetas esotéricos
Aries, el Carnero Marte Mercurio
I. Voluntad o Poder Leo, el León El
Sol El
Sol
Capricornio,
la Cabra Saturno Saturno
Géminis,
los Gemelos Mercurio Venus
II. Amor-Sabiduría Virgo, la Virgen Mercurio La Luna
(Oculta
un planeta)
Piscis,
los Peces Júpiter Plutón
Cáncer,
el Cangrejo La Luna Neptuno
III. Inteligencia ActivaLibra, la Balanza Venus Urano
Capricornio,
la Cabra Saturno Saturno
Tauro,
el Toro Venus Vulcano
IV. Armonía a través Escorpio, el Escorpión Marte Marte
del
conflicto Sagitario, el Arquero Júpiter La Tierra
Leo,
el León El Sol El Sol
V. Ciencia Concreta Sagitario, el Arquero
Júpiter La Tierra
Acuario,
el Portador de Agua Urano Júpiter
Virgo,
la Virgen Mercurio La Luna
VI. Idealismo-Devoción Sagitario, el
Arquero Júpiter La Tierra
Piscis,
los Peces Júpiter Plutón
Aries,
el Carnero Marte Mercurio
VII. Orden Ceremonial Cáncer, el Cangrejo La Luna Neptuno
Capricornio,
la Cabra Saturno Saturno
Es evidente que son necesarios
muchos trabajos correlativos y reajustes de ideas para que la nueva astrología
sea de utilidad práctica y oportunamente sustituya a la que ahora prevalece. La
nueva astrología comprende realmente cinco ciencias:
1. La Ciencia de los Rayos.
2. La Ciencia de la
Interpretación esotérica, llevada a cabo por medio de:
3. La Ciencia de los Triángulos.
4. La Ciencia de los Centros.
5. La Ciencia del Destino.
Esta última ciencia estará basada
sobre las cuatro anteriores y constituirá la futura interpretación fundada en
un conocimiento correcto de los rayos -personal y egoico- y de la influencia de
los triángulos -zodiacal, planetario, racial y humano. Estos últimos triángulos
se establecen mediante el estudio de los centros humanos individuales. Cuando
todo esto se haya. comprobado y desarrollado en el nuevo tipo de horóscopo que
se confeccionará posteriormente, entonces se aplicará la Ciencia del Destino y
se descubrirá lo que indica el futuro. El horóscopo personal progresado, es la
simiente embrionaria de ello.
Algunas indicaciones de relativo
valor pueden ser obtenidas considerando los triángulos humanos, como se han
expuesto en el Tratado sobre Fuego Cósmico, donde se sugiere que:
“Sería conveniente que el
estudiante observara la interesante sucesión de triángulos que existen y la forma
en que deben ser vinculados por la progresión del fuego, antes de que éste
pueda vivificarlos completamente y luego pasar a otras transmutaciones. Podemos
enumerar algunos de estos triángulos, recordando siempre que de acuerdo al
rayo, ascenderá geométricamente el fuego y así será la secuencia correlativa de
los puntos que se deben tocar. Aquí reside uno de los secretos de la Iniciación
y también algunos de los peligros que implica la publicación prematura de
informes sobre los rayos:
1. El triángulo pránico.
a. El centro entre los hombros.
b. El centro cerca del diafragma.
c. El bazo.
2. El hombre regido desde el
plano astral.
a. La base de la columna
vertebral.
b. El plexo solar.
c. El corazón.
3. El hombre regido desde el
plano mental.
a. La base de la columna
vertebral.
b. El corazón.
c. La garganta.
4. El hombre parcialmente regido
por el Ego, el hombre avanzado.
a. El corazón.
b. La garganta.
c. La cabeza, es decir, los cuatro centros
menores y su síntesis, el centro ajna.
5. El hombre espiritual hasta la
tercera iniciación..
a. El corazón.
b. La garganta.
c. Los siete centros de la
cabeza.
6. El hombre espiritual hasta la
quinta iniciación.
a. El corazón.
b. Los siete centros de la
cabeza.
c. Los dos lotos de múltiples
pétalos.
“Estos
distintos períodos demuestran las diferentes radiaciones triangulares. No
podemos deducir, de lo antedicho, que si el fuego está centrado en un
triángulo, que no se manifieste en otro. Cuando el fuego pasa libremente por
cualquier triángulo, arde continuamente, pero hay siempre un triángulo más
radiante y luminoso que los otros. Al observar estos resplandecientes
triángulos de luz, que surgen de ruedas y vórtices de fuego, los clarividentes
y los instructores de la raza pueden apreciar el lugar que ocupa el hombre en
el esquema de las cosas y juzgar su progreso. En la culminación de la
experiencia de la vida, cuando el hombre ha alcanzado su meta, cada triángulo
es una senda radiante de fuego, cada centro una rueda de fuerza ígnea viviente
que gira a velocidad vertiginosa; el centro no sólo gira en dirección
específica en esta etapa, sino que literalmente gira sobre sí mismo, formando
un globo iridiscente, llameante y viviente, de fuego puro, manteniendo en su
interior cierto perfil geométrico, y vibrando al mismo tiempo tan rápidamente
que el ojo apenas puede seguirlo. Sobre todo, en la cúspide de la cabeza se ve
un despliegue ígneo que hace insignificantes a los demás centros; del corazón
de este loto de muchos pétalos, surge una llama de fuego con el matiz básico
del rayo a que pertenece el hombre. Esta llama se eleva y parece hacer
descender una masa de luz eléctrica, cuyo descenso proviene del Espíritu, desde
el plano más elevado. Esto indica la fusión de los fuegos y la liberación del
hombre de las ligaduras de la materia”.
Tratado sobre Fuego Cósmico, págs. 160 -
61.
En la actualidad, los horóscopos
son confeccionados basándose en la condición de la personalidad o en el rayo de
la personalidad, si el astrólogo tiene la fortuna de hacerlo o de acertarlo con
exactitud. Sin embargo, si el sujeto es una persona evolucionada, con
frecuencia el horóscopo está equivocado, porque los planetas que gobiernan al
hombre común o no evolucionado, no ejercen influencia sobre el hombre
espiritual y el discípulo. Los acontecimientos del hombre común están
condicionados en el plano físico de la vida, primordialmente por la posición de
los planetas en las doce casas; siendo a su vez condicionados por ciertas
influencias kármicas que el hombre evolucionado ha trascendido o está trascendiendo.
El horóscopo eventualmente confeccionado, basado en el rayo del alma, y los
signos zodiacales que rigen las actividades y las influencias del actual grupo
de Regentes planetarios serán considerablemente aminoradas. Nuevas potencias
planetarias (impartiendo energías zodiacales) controlarán y precederán a las
antiguas, poniendo al hombre en contacto con diferentes fuerzas. Finalmente
llegará el momento en que será sensible a toda la gama de las vibraciones; los
horóscopos que se confeccionarán serán denominados “horóscopos de las cruces” y
no serán simples indicaciones de las influencias planetarias en las doce casas.
Dudo que algún astrólogo sea capaz de hacerlo. Éste es el tipo de horóscopo por
el cual los Maestros juzgan a Sus discípulos y es muy interesante; ya me he
referido a ellos anteriormente en este tratado. Estos “horóscopos de las
Cruces” son preparados antes de la tercera iniciación, cuando el hombre
comienza a acercarse a la Cruz Cardinal de los cielos. Les recordaré, aunque es
una información sin valor, que la quinta iniciación mayor de nuestro planeta es
la primera iniciación cósmica, así como la tercera es la primera del sistema.
Las dos primeras iniciaciones tienen implicaciones planetarias. Lo antedicho
posee una profunda significación astrológica y esotérica.
3. Los Efectos Espirituales de las Constelaciones Zodiacales.
Ahora describiré el efecto
espiritual que produce el paso del alma alrededor de la rueda de la
experiencia. Trataremos de considerar, en el caso de cada constelación, el
efecto general que produce sobre el alma -adquiriendo experiencia- desde el
ángulo ortodoxo, a medida que va desde Aries a Tauro vía Piscis y luego -como
discípulo, regido por otras influencias- lo hace de Aries a Piscis vía Tauro.
Así se invierte el proceso común y el hombre se reorienta y “enfrenta el
Oriente”, según se dice esotéricamente. Entonces expresa en la forma más
elevada posible las cualidades del rayo de su alma, así como en el primer caso
expresó la cualidad del rayo de la personalidad.
No puedo ser más específico.
Primero, trato de indicar y sugerir algunas deducciones espirituales e impartir
una idea general de los efectos que produce la gran ilusión sobre las
condiciones resultantes y, segundo, el resultado de las grandes pruebas que
cada discípulo sufre oportunamente cuando él mismo invierte la dirección de la
rueda de la vida.
ARIES, EL CARNERO
Estrictamente hablando, lo que voy
a decir concierne al tipo puro de primer rayo, porque Aries es el signo
zodiacal por el cual el primer Rayo de Voluntad o Poder, llega a nuestra idea
planetaria. Son muy raros estos tipos puros y, en este período de evolución,
son completamente desconocidas. La mayoría de las personas está regida por el
rayo de su personalidad; actualmente los tipos de primer rayo se expresan a
través de sus personalidades, que pertenecen a todos los rayos; simplemente les
pediré que consideren lo que voy a decir desde el ángulo de los efectos sobre
el carácter, de los problemas presentados y de la cualidad desarrollada. No
puedo ser más explícito hasta que se haya desarrollado algo más la Ciencia de
los Rayos. El astrólogo debe asegurarse cuál es el tipo de rayo, antes de poder
confeccionar el adecuado horóscopo del alma. Mis observaciones son por lo tanto
generales y no específicas, universales y no particulares. No impongo doctrina
alguna. Indico fases para especular, que podrían ser iluminadoras y
fructíferas.
Aries es una de las Constelaciones
de la Cruz Cardinal de los Cielos. Es la Cruz de Dios, el Padre y, por lo tanto,
de la mónada encarnante. Es la expresión de la voluntad o poder, cuando se
expresa por medio del gran proceso creador. Cuando el iniciado (como veremos
más adelante) se transfiere a la Cruz Cardinal, de la cual descendió cuando
vino a la encarnación, y en vez de ascender a ella asciende a la Cruz Común o
Mutable, ya no se identifica con la forma ni con el alma, sino con la voluntad
divina y el propósito y el plan eternos. Entonces se convierte en su plan y
propósito; no conoce otros porque son desconocidos hasta para el iniciado de
tercer grado. Entra así en la Cámara del Concilio de Dios, y llega a ser parte
del cónclave de Shamballa; ya no actúa simplemente como miembro de la Jerarquía
en el plano mental. Entonces puede actuar por medio de los tres centros del
mundo -Humanidad, Jerarquía y Shamballa.
Aries inicia el ciclo de
manifestación. Todas las almas, como entidades individuales, vienen por primera
vez a la encarnación humana en el signo de Cáncer emergiendo como entidades
mentales en el signo de Aries, como entidades emotivas en el signo de Tauro y
como entidades vitales en el signo de Géminis, tomando entonces forma física en
Cáncer. Éste es un ciclo evolutivo subjetivo. Así viene a la existencia en el
océano del plano físico, el mundo de la materia. Sin embargo, el primer impulso
se inicia en Aries, porque Aries es el lugar donde adquiere forma la idea
original de entrar en actividad, lugar donde nacen las ideas; en realidad la
verdadera idea constituye un impulso espiritual que toma forma -subjetiva y
objetiva. Allí se origina la respuesta del alma al aspecto o cualidad más
elevado de la deidad, porque allí aparece la “voluntad de encarar”. El primer
aspecto del rayo de la Mónada, respondiendo al primer aspecto divino, evoca
respuesta del primer aspecto del rayo del alma, y el primer paso hacia la
encarnación es dado sobre ese plano del sistema, el plano mental. Aries
“despierta la voluntad de llegar a lo más inferior y allí controlar, conocer
totalmente y enfrentar todas las experiencias”, según reza un antiguo
enunciado.
Las notas clave del signo de Aries
son cuatro, impartiendo todas las misma idea. Pueden ser expresadas en los
cuatro preceptos dados a continuación, que simbólicamente son impartidos al
alma encarnante:
1. Expresa la voluntad de ser y
hacer.
2. Desarrolla el poder de
manifestar.
3. Entra a luchar por el Señor.
4. Llega a la unidad por medio
del esfuerzo.
Creación-Ser-Actividad-Lucha-Síntesis,
componen la naturaleza del Señor de la primera constelación, capacitándolo para
ejercer influencia sobre nuestro planeta y lograr esos resultados.
Así comienza el gran ciclo de lucha
hacia la expresión, y las palabras fundamentales de La Doctrina Secreta -con
las cuales están familiarizados- expresan la meta y el propósito del primer signo
de la Cruz Cardinal:
“La
materia es el vehículo para la manifestación del alma en este plano de
existencia; el alma es el vehículo para la manifestación del espíritu en un
plano más elevado; los tres son una trinidad sintetizada por la vida que los compenetra
a todos”.
D.S., T. 1., pág. 106.
Lo que aparece en Aries como
energía espiritual, en Cáncer entra en la etapa del alma, en cuyo signo ella
encarna en la forma por primera vez, llega a un punto de equilibrio en Libra,
donde el alma y la personalidad logran una colaboración equilibrada y, en
Capricornio, la voluntad llega a la realización y se alcanza una meta
visualizada. En Capricornio el hombre llega al máximo de la ambición personal o
se convierte en iniciado, obteniendo su objetivo espiritual. La diferencia
entre ambas metas depende del método progresivo alrededor de la rueda de la
vida. Debe recordarse -hablando general y simbólicamente- que las Cruces
también giran, y son los rayos de la Gran Rueda.
El hombre no evolucionado va desde
Aries a Capricornio, a Libra y a Cáncer, mientras que el evolucionado invierte
el proceso. Para mayor claridad podríamos considerar la gran experiencia de la
vida como que tiene lugar en las tres ruedas que están dentro de la rueda de la
vida, vista desde tres ángulos:
1. La rueda de Encarnaciones.
2. El ciclo ordinario de
evolución.
3. El período de cautiverio donde
el hombre está atado a la rueda.
4. La Cuádruple influencia de la
Cruz Común.
5. La vida en los tres Mundos.
6. El desenvolvimiento de la
Personalidad.
1. La Rueda ajustada o revertida.
2. El ciclo del discipulado.
3. El período de surgimiento, en
que el hombre cambia las revoluciones de la rueda.
4. La cuádruple influencia de la
Cruz Fija.
5. La vida en los cinco mundos de
la evolución superhumana.
6. El desenvolvimiento del alma a
través de la personalidad.
1. La Rueda controlada o
dominada.
2. 2.El ciclo de iniciación.
3. 3.El período de liberación del
trabajo de la Gran Rueda.
4. 4.La cuádruple influencia de
la Cruz Cardinal.
5. 5.La vida en los siete mundos
de nuestro siete planos.
6. 6.La fusión del espíritu, del
alma y de la personalidad.
Por lo tanto, en Aries comienza el
proceso de la 'iniciación más antigua”, por la cual ya ha pasado y pasará toda
la familia humana. La primera gran iniciación cósmica (respecto a la humanidad)
es la iniciación de la encarnación -la individualización. Este proceso culmina,
eones más tarde, en la reversión de la rueda y en la obtención de una meta
definida en Capricornio. Culmina cuando se logra la transferencia de la Cruz
Fija a la Cruz Cardinal, que es a su vez la secuencia lógica de la trasferencia
de la Cruz Mutable o Común, a la Cruz Fija. Por lo tanto, en su manifestación
inferior, Aries es el creador de esas actividades, condiciones y procesos, que
conducen a la manifestación del alma por medio de la forma y, luego, a esas
empresas creadoras superiores que a su debido tiempo llevan a manifestar el
espíritu por medio del alma. Estos procesos demuestran, oportunamente, la
verdadera naturaleza de la triplicidad, en la cual ya los introduje en el
primer tomo de este tratado: Vida-Cualidad-Apariencia.
Aries es también el que proporciona
el Fuego (Fuego Eléctrico) a nuestro sistema solar y la naturaleza dinámica de
Dios, que contiene en sí las cualidades que fomentan y nutren el calor y
también el fuego que consume y destruye. Desde el punto de vista de la
astrología esotérica existen tres signos mayores, donde tienen lugar “tres
muertes”:
1. Aries, que en distintos
lugares en el Sendero de la Vida, obliga al alma a penetrar en la tierra
ardiente y la somete a un proceso purificador durante la encarnación. Por medio
del fuego menor de la mente arden “las selvas de la experiencia extinguidas por
las llamas; entonces aparece desvelado el Sendero y nada impide la visión”.
El Antiguo Comentario
Por medio del ígneo proceso y de la
lucha que le llegan al individuo por la influencia que ejerce el regente
planetario Marte, el Dios de la Guerra, tiene lugar la purificación necesaria.
Esta purificación, a través de la visión, llega al hombre evolucionado por
medio de la actividad del regente subjetivo del planeta, Mercurio, principio
iluminador que libera la mente, indica el camino que debe seguir el hombre
durante la vida y le permite ser consciente del Plan divino, que fundamenta
toda su ígnea experiencia.
2. Escorpio produce oportunamente
la muerte de la personalidad, de lo cual nos ocuparemos más adelante, cuando
consideremos este signo. Esotérica y exotéricamente, Escorpio es el signo de la
muerte y de la inhumación en la tierra, del descenso a las profundidades, para
ascender nuevamente a las cumbres (la cima de la montaña en Capricornio). En
algunos libros muy antiguos se dice que “el calor de la tierra, la madre, y la
picadura del escorpión, son los dones benéficos que la rueda al girar
proporciona al hombre al comenzar y al finalizar”. Cuando estos dones son
aceptados y utilizados conducen al hombre a la liberación y oportunamente lo
liberan del control y el sufrimiento de la Cruz Fija.
3. Piscis trae la renunciación o
la muerte de todas las influencias que sujetan al hombre a la rueda del
nacimiento y su liberación del control de la Cruz Mutable o Común.
Es interesante observar que cada
uno de estos tres signos de la muerte se halla en una cruz distinta:
a. Aries La Cruz Cardinal.
b. Escorpio La Cruz Fija.
c. Piscis La Cruz Mutable.
Las influencias de estos tres
signos producen “las tres designadas y necesarias muertes” en la vida del ser
humano. Me refiero a los signos, independientemente de sus regentes planetarios.
Hay algo en esa energía que afluye a través de estos signos, que determina
previamente un proceso de cristalización y la destrucción eventual de algún
tipo de control ejercido por la forma. El Antiguo Comentario expresa estas
ideas en los términos siguientes:
“El fuego
ardió y por medio de ese fuego he muerto a la vida y nací a la muerte.
Nuevamente he muerto para la forma”. (Aries)
“El calor
de la tierra, el temperamento ardiente de la madre, destruyó la forma, liberó
al alma, y mató al yo inferior”. (Escorpio)
“Las
aguas ahogaron al hombre. El pez desapareció. Luego reapareció y sólo para
morir, o sino para morir y traer la salvación”. (Piscis)
Tenemos aquí, simbólicamente, la
muerte por medio del fuego, la muerte por medio de la tierra y la muerte por
medio del agua -quemado, asfixiado y ahogado-, pero en este ciclo mundial no se
conoce ni se comprende la muerte por medio del aire. Por lo tanto no existen
cuatro muertes, porque la meta de nuestro sistema, durante la manifestación, es
“la iniciación o la liberación por medio del aire”, para que el pájaro de la
vida, surgido del tiempo y el espacio, pueda volar libremente. El concepto que
tiene la Ley de Correspondencia sobre la muerte final está implícito en las
palabras liberación, renunciación e iniciación ultérrimas, lo cual poco
significa para la humanidad, pues concierne al Logos planetario y a Su ciclo de
vida. Estas tres muertes las sufre el hombre, el individuo y la entera familia
humana, liberando al alma para que entre en tres grandes centros planetarios:
1. La muerte por inmersión, o por
las aguas de Piscis, libera al hombre para que entre en ese gran centro que
llamamos Humanidad, allí adquiere experiencia. He aquí el misterio de las
diosas-peces de este signo, que desovan continuamente sus hijuelos.
2. La muerte por asfixia en
Escorpio, libera al hombre para que entre en ese centro planetario, denominado
la Jerarquía.
3. La muerte por el fuego, o la
ardiente muerte en Aries, libera al hombre para que entre en otro centro
denominado Shamballa.
Queda mucho por extraer de estas
ideas ¿ no es verdad?, ofrecidas como consideraciones sugestivas e
insinuaciones relacionadas con la Ciencia de los Triángulos, la base esotérica
de la astrología, así como la doctrina de la trinidad (micro y macroscómica) es
la base esotérica del ocultismo. Por lo tanto hay tres clases de muerte. Esta
ciencia de morir divinamente subyace en la bien conocida frase: “El Cordero
sacrificado desde la fundación del mundo”. Cuando la relación entre Aries,
Escorpio y Piscis sea comprendida adecuadamente (como vinculación y fusión de
las tres cruces), una nueva luz será arrojada sobre las ciencias subsidiarias
-esotéricas y exotéricas. Se esclarecerá la enseñanza dada en La Doctrina
Secreta sobre las mónadas reencarnantes denominadas los Sacrificios divinos,
los Señores del Conocimiento, de la Voluntad y del Sacrificio. Estas mónadas,
nosotros mismos, son los Señores de la Incesante y Perseverante Devoción
-devoción hasta la muerte.
También aquí es interesante
observar que a través del planeta regente Marte, el hombre común, nacido en
este signo, está relacionado con Escorpio; así la Cruz Cardinal está
relacionada con la Cruz Fija. De esta manera se pueden observar puntos de
crisis cuando el horóscopo es considerado desde este ángulo. También Aries está
relacionado al nacimiento, por medio de Mercurio, que rige esotéricamente a
Aries y también a Virgo, de quien Mercurio es el regente exotérico. Además por
medio de Urano, Aries está relacionado con Acuario, el signo del servicio
mundial que conduce a la muerte y a la liberación en Piscis.
Urano es el planeta a través del
cual fluye la energía zodiacal, en relación con las Jerarquías creadoras de
nuestro planeta desde una de las estrellas de la Osa Mayor. La astrología
esotérica trata de estas relaciones, y por medio de ellas puede ser captado lo
universal y comprender lo particular. El ser humano, debido a sus eventuales y
reconocidas relaciones grupales, es más importante que lo que aparenta ser en
su vida individual, y esto trata de elucidarlo el horóscopo ortodoxo, que
determina únicamente su insignificante destino y sino. La astrología esotérica
indica su utilidad grupal y el alcance de su conciencia potencial.
Recordaré que al dar al Sol o a la
Luna como regentes de un signo, me refiero frecuentemente a uno de los planetas
ocultos, Urano o Vulcano. Éstos son empleados indistintamente y resulta difícil
decir a qué planeta esotérico se refiere, a no ser que ya estén informados. A
ello se debe mi anterior referencia a Urano.
Respecto a Aries, que es el agente
principal, o expresa el primer Rayo de Voluntad o Poder, el rayo destructor,
podría decirse que la energía de primer rayo proviene del Prototipo de la Gran
Osa Mayor, que se transmuta en la fuerza y la actividad del Logos planetario de
primer rayo y se desarrolla como Su triple actividad, guiado por tres planetas
regentes -Marte, Mercurio y Urano.
Marte personifica la fuerza de
sexto rayo y conduce al idealismo y, frecuentemente, al fanatismo destructor,
la lucha, la contienda, la guerra, el esfuerzo y la evolución. La idea de Dios
en Aries se convierte en plan concreto en Capricornio, aunque ese objetivo sea
el pleno florecimiento de la vida planetaria en todas sus formas, la ambición
de la personalidad que desarrolla sus propias ideas y ambiciosos proyectos
mundanos, o la aspiración espiritual (ambición mundana trasmutada en su aspecto
superior) del iniciado que trata de llevar a cabo los planes de Dios y
desarrollarlos como si fueran propios. En todos los casos, Marte conduce al
campo de batalla en Escorpio.
Mercurio personifica la energía de
cuarto rayo y eventualmente lleva al hombre alrededor de la rueda de la vida y,
por medio del conflicto, puede llegar a obtener la armonía. Mercurio ilumina la
mente y es el mediador entre el alma y la personalidad y el Mensajero de los
Dioses. Esta mediación produce, en el primer caso, una inevitable oposición
entre los pares de opuestos y un dilatado conflicto, conflicto que finalmente
termina en una victoria y se desvanece la ilusión por medio de la iluminación
de la mente inferior. En la literatura esotérica se dice con frecuencia que
Mercurio y el Sol son uno. El Sol es el símbolo del Hijo de Dios, el mediador
entre el Padre-Espíritu y la Madre-Materia. Por lo tanto, Mercurio guía a Aries
hacia Virgo (nuevamente hablando en forma simbólica) donde la idea o la Palabra
de Dios comienza a tomar forma y, en consecuencia, la vida latente en Aries
lleva a la “crisis de la hora del nacimiento”, previamente al nacimiento del
Cristo, cósmicamente considerado, aunque el nacimiento del Cristo individual
tiene lugar en Capricornio al finalizar el necesario período de gestación.
Urano personifica la energía del
séptimo rayo y su trabajo es análogo al de Mercurio, porque dicho rayo
relaciona espíritu y materia y une el fuego eléctrico y el fuego por fricción,
trayendo la manifestación. Urano lleva al alma hacia la tierra ardiente durante
las etapas finales del Sendero, cuando el fuego de Aries y los fuegos
engendrados por la potencia de Urano producen el calor llameante de la última
tierra ardiente. El iniciado debe atravesar finalmente esta tierra ardiente.
Urano rige el Camino oculto y, en sentido esotérico, está vinculado con el
Hierofante de los Misterios de la Iniciación.
Por lo tanto, en relación con Aries
y la vida del alma, que allí se manifiesta subjetivamente, tenemos ciertos
signos afines donde el alma, en manifestación objetiva, pasa a través de crisis
peculiares y definidas:
1. La crisis del campo de batalla
conduce a la batalla culminante en Escorpio y a la liberación para entrar en la
vida en Capricornio, el lugar de las iniciaciones superiores después de la
reversión de la rueda.
2. La crisis del lugar del
nacimiento en Virgo, efectuada a través de la actividad de Mercurio, conduce
por intermedio de Leo, al nacimiento del Cristo en Capricornio. El individuo
consciente del yo en Leo llega a ser iniciado consciente del Cristo en
Capricornio.
3. La crisis de la tierra
ardiente, producida por la actividad de Urano. Se penetra en ella por libre
elección del iniciado, que lo decide en Libra, el punto de equilibrio, donde
comúnmente llega el momento de revertir la rueda. Allí debe decidir sí continúa
como es común o de acuerdo a la costumbre, o revierte la rueda para pasar a
través de la tierra ardiente hacia la liberación. Libra es el polo opuesto de
Aries y, en consecuencia, están estrechamente relacionados.
Observarán que los rayos que están
relacionados o se expresan a través de Aries, están curiosamente equilibrados.
Los rayos 1ro. y 7mo. constituyen lo superior y lo inferior, por eso exigen el
punto de equilibrio en la rueda que proporciona Libra. Los rayos 6to. y 4to.
llevan la energía del segundo rayo, el principal rayo constructor, a ese
proceso equilibrador, que capacita al hombre para construir de nuevo y
proveerse de un cuerpo espiritual de manifestación.
Llamaré la atención sobre el hecho
de que, por medio de Urano, Aries se relaciona con Acuario. En los nebulosos
comienzos de Aries, el tenue surgimiento de las ideas latentes personificadas
-después del girar de la rueda en dos direcciones- ha traído la liberación en
Capricornio y también al servidor del mundo en Acuario, que voluntariamente
permanece sobre la gran rueda (empleando la Cruz Cardinal como signo
condicionante), quedando así dentro de su esfera de influencia a fin de ayudar
a la humanidad a liberarse de la Cruz Fija.
En la trayectoria zodiacal hay
cuatro signos y son: nacimiento, iniciación y renovada realización cíclica:
1. Aries, es el “lugar del
nacimiento de las Ideas divinas”, aunque estas ideas sean almas traídas a la
encarnación y controladas por Marte -hasta llegar al punto de reorientación y
ser sensibles a la influencia de Mercurio-, o el nacimiento de las ideas de
Dios en forma de planes jerárquicos, a los cuales llega a ser sensible el
iniciado.
2. Cáncer, es el “lugar del
nacimiento a la vida de la forma”, la puerta para entrar en la encarnación
física. Es el signo en que nace la humanidad como una unidad totalmente
integrada, el lugar en que surge el cuarto reino de la naturaleza. La humanidad
ha “surgido de la roca y del agua y trae con ella su morada” (como lo expresa
El Antiguo Comentario) y la conciencia instintiva masiva viene a la existencia.
Observen esta frase.
3. Leo, es el “lugar del nacimiento
del individuo”, el advenimiento a la forma del hombre autoconsciente
individual, surgiendo de la masa y del rebaño en Cáncer, siendo sustituidos por
la conciencia instintiva y la autoconciencia y por un sentido de
responsabilidad de índole individual.
4. Capricornio, es el “lugar del
nacimiento del Cristo”; el lugar del “segundo nacimiento” y el escenario para
el surgimiento del quinto reino de la naturaleza, en el momento adecuado. En
este signo el iniciado obtiene una percepción espiritual, que más tarde se
manifiesta en Acuario y en Piscis como el hombre, el trabajador mundial, y el
hombre, como el salvador mundial -ambos con una misión universal.
Insinuaciones como éstas ayudarán
al astrólogo del futuro a determinar el tipo de horóscopo que deberá
confeccionarse. Surgirán dos preguntas, las cuales requerirán respuestas
razonadas:
1. El sujeto ¿ es una
personalidad que progresa dando vueltas y vueltas alrededor de la rueda,
perfeccionando la conciencia del yo, desarrollando una plena personalidad por
medio de la experiencia y la actuación de la Ley del Karma, sujeto a la Gran
Ilusión, y llegando oportunamente a la cumbre de la ambición personal en
Capricornio?
2. ¿ esa persona comienza a
manifestarse como alma, proyectando luz a través de la densa niebla de la
ilusión y preparándose para pruebas mayores en Escorpio, a las cuales les
seguirá la iniciación en Capricornio?
Preguntas subsidiarias serían por
ejemplo: ¿ Para qué muerte se está preparando el hombre? ¿ Se aproxima a una
inminente crisis que indicaría un nacimiento en algún nuevo estado de
conciencia? Sin embargo, la pregunta crucial a ser determinada en cada caso es
¿en qué dirección progresa el hombre alrededor de la rueda de la vida? El
horóscopo ortodoxo concierne a la vida de la personalidad, y la forma está
atada a “la rueda de la vida cuando gira de derecha a izquierda” (de Aries a
Tauro vía Piscis), pero el alma está atada a la rueda a medida que gira de
izquierda a derecha de Aries a Piscis vía Tauro. Este movimiento antagónico de
la rueda constituye el “girar sobre sí mismo (según lo expresa La Biblia), y
conduce al conflicto que se libra en la vida individual de la humanidad y la
vida del planeta. En las primeras etapas de la evolución y en la Cruz Mutable,
la conciencia está totalmente identificada con la vida de la forma y con la
vida de la autoconciencia, autoconservación y autoenriquecimiento. Viene
entonces un intervalo en que esta conciencia empieza a trasformarse en
conciencia de grupo, identificándose con el alma y su propósito. La experiencia
de la Cruz Fija abarca este período. Pudiera señalarse aquí que las
experiencias de las tres Cruces tienen un significado masónico y tendrían
vinculación con la Logia Azul:
a. La Cruz Común El grado E .. A..
b. La Cruz Fija El grado F .. C..
c. La Cruz Cardinal El
grado M .. M ..
Mucho saldrá a la luz sobre la
masonería cuando sus implicaciones astrológicas sean estudiadas y comprendidas.
Mucho también será revelado acerca de la vida y del propósito individuales
cuando el destino de ciertos planetas (en los distintos signos del zodíaco)
sean correctamente investigados y captados, e interpretados sus significaciones
simbólicas. Por ejemplo, es bien conocido, teórica y matemáticamente que:
1. El Sol está exaltado en Aries.
El Sol representa aquí la vida del espíritu, que se expresa plenamente como
resultado del gran proceso evolutivo iniciado en Aries. La vida de Dios, que en
este signo es “impelida a la actividad”, llega oportunamente a su consumación.
La latencia se convierte en potencia y la media noche se fusiona en el
mediodía. Dios, el Padre, rige.
2. El poder de Venus disminuye en
este signo, el cual es perjudicial para Venus. La razón de ello se debe a que
el Sol está exaltado y resplandece en toda su gloria, las otras luminarias
menores se desvanecen. Así como la personalidad se pierde de vista en la luz
del alma, el Ángel solar, así también desaparece el alma y su poder de
radiación cuando la Presencia, que hasta ahora se ha ocultado, aparece y domina
la escena al finalizar el gran ciclo mundial. Se dice que las mentes
encarnantes, seres humanos, y los Ángeles solares, vinieron originalmente de
Venus, y a su vez ceden su lugar a la Mónada, el UNO. La mente da lugar a la
intuición y la razón a la percepción pura.
3. Saturno “cae” en Aries. Esto
tiene dos significados, porque es un signo dual. Primero: Saturno es el Señor
del Karma, el que impone la retribución y demanda el pago de todas las deudas,
por lo tanto, nos condena a la lucha por la existencia, tanto desde el aspecto
forma como desde el aspecto alma. Por eso Saturno cayó cuando el hombre vino a
la procreación. Saturno “siguió a los hijos de los hombres hasta el lugar
inferior que ellos ocupaban”. Segundo: el poder de Saturno termina totalmente y
su trabajo queda realizado cuando el hombre (el hombre espiritual) se ha
liberado del karma o del poder de las dos cruces, la Común y la Fija.
Esotéricamente Saturno no puede seguir al hombre hasta la Cruz Cardinal.
Mucho podría elaborarse sobre esto,
pero lo antedicho dará el indicio del significado esotérico de estos tres
acontecimientos en cada signo. También mucho podrá indicarse respecto al hombre
cuyo horóscopo se está confeccionando.
Los decanatos pueden también ser
tratados de dos maneras, según la dirección que el hombre sigue, en forma
simbólica, en la rueda y entra por lo tanto en el signo. Si entra en Aries
cuando está sobre la Cruz Común, estaría bajo la influencia de Marte, el Sol y
Júpiter, según Sefarial. Esto significa conflicto, revelación y satisfacción del
deseo y ambición, a medida que transcurren los eones. Cuando se reorienta y
asciende a la Cruz Fija, está bajo la influencia de Júpiter, el Sol y Marte,
porque el iniciado y el discípulo culminan su carrera en cualquier signo y
finalmente deben librar una predominante lucha y batalla. Advertiré que Alan
Leo tenía una vislumbre del significado interno de los decanatos cuando asignó
a Marte, al Sol y a Venus, en los tres decanatos. Hizo contacto con la verdad
de la interna reversión subjetiva sobre la rueda, que trae otras energías e
influencias, al sustituir a Venus por Júpiter. La mente y el corazón deben
estar coordinados y puestos en actividad cuando la gran reversión tiene lugar.
Hemos visto que Aries es el signo
de los comienzos -el comienzo del proceso creador, el primer paso del alma (el
microcosmos del ya iniciado macrocosmos) hacia la encarnación; el comienzo de
los repetidos y constantes ciclos de experiencia, el período en que el alma
cambia su dirección, propósitos y métodos y, finalmente, inicia ese proceso
definitivamente definido que se denomina regeneración e iniciación
espirituales. Existen cuatro palabras de importancia vital, que marcarán los
cambios conforme vayamos estudiando el sendero de evolución o el progreso del
alma, alrededor de la gran rueda, como personalidad y discípulo, que se dirige
hacia el proceso final de liberación. Estas cuatro palabras expresan los
impulsos y móviles subjetivos e introducen en realidad cuatro ciclos diferentes
de progreso sobre el sendero, en sus diversas etapas, desde la
individualización a la iniciación, y son:
1. La recreación, en la cual la
influencia de Cáncer, combinada con la de Aries, produce el impulso para
encarnar en el plano físico.
2. La regeneración, en la cual la
creciente influencia de la Cruz Fija, actuando sobre la Cruz Mutable, produce
esos cambios internos que eventualmente llevan a
3. La reorientación, o el gran
ciclo de repolarización que tiene lugar a través de la influencia de Libra (la
Cruz Cardinal) y “la desviación del Toro en la mitad de su carrera”, según se
expresa en los libros antiguos. Este proceso de reorientación lleva a transitar
alrededor de la rueda, donde firme y constantemente el hombre interno subjetivo
se manifiesta en la expresión externa y la personalidad retrocede a segundo
plano. Finalmente, siguen doce vidas donde es experimentada la etapa final de
4. La Renunciación, y el
discípulo o iniciado renuncia a todo por amor a la humanidad y para prestar
servicio, ofrendándose en el altar del sacrificio, obteniendo como resultado,
la liberación final.
Esta liberación, en realidad, se
produce doce veces; porque la liberación, la victoria y el triunfo deben ser
experimentados en cada signo, así como el cautiverio, la derrota y el fracaso
fueron experimentados en todos los signos del Zodíaco mientras el hombre actúa
como personalidad. Estas cuatro palabras y su significado, fundamentan todo
cuanto diré sobre la experiencia dual en la gran rueda de la vida. Quisiera que
lo retengan en la mente.
Al recorrer el gran ciclo de Aries
a Tauro, el hombre penetra nuevamente en el signo de Aries por el potente
impacto de Tauro, que en esta etapa de desenvolvimiento nutre su ardiente deseo
por obtener, en la encarnación física, ventajas materiales y constantes
adquisiciones mundanas. Después de un período de recreación pasa a encarnar en
Piscis y empieza otra vez la gran ronda de la vida manifestada, pues Piscis es
el océano donde él es “el pez” controlado por las leyes de la sustancia, o
existencia material. En la grande segunda etapa pasa de Aries a Tauro, porque
el fin ha transmutado el deseo en aspiración. Después de haber comprobado su
lealtad al ideal de la vida espiritual en los signos intermedios, pasa
nuevamente a Piscis, haciéndolo en dirección opuesta a su procedimiento usual,
adquiriendo el derecho de ascender a la Cruz Cardinal de los Cielos, el poder
de recibir la última iniciación planetaria y el privilegio de entrar en uno de
los siete senderos, a los que me he referido en otros libros, lo cual
oportunamente le concede “plena libertad en los siete sistemas solares”,
denominada así para distinguirla de “la libertad de las siete esferas
planetarias”, que la experiencia de la iniciación le ha garantizado después de
un proceso de intenso entrenamiento en cualesquiera de las escuelas planetarias
(de acuerdo a su tipo de rayo) y al sendero del servicio elegido.
Por lo tanto observarán la
significación que encarnan las dos palabras clave del signo Aries:
1. “Y el Verbo dijo: Busquen
nuevamente la forma”. El hombre.
2. “Surjo y desde el plano de la
mente rijo”. El iniciado.
La experiencia conduce a la
regencia y el hombre que en este signo es fuerza personificada de primer rayo,
desarrolla el poder de organizar, controlar las fuerzas, particularmente la
energía de la muerte, y el poder de destruir aplicado con amor, de dominar las
multitudes, de colaborar con el plan y de aplicar la Voluntad, guiando y
dirigiendo en forma debida y correcta los asuntos planetarios.
Antes de ocuparnos de los once
signos restantes del zodíaco, y a fin de proporcionar una estructura sólida
sobre la cual erigir la nueva astrología, por cuyo medio pueden captar el
procedimiento dual del alma alrededor de la gran rueda, diré que la expuesto
sobre Aries volverá a ser tratado cuando consideremos los otros signos.
Hallarán que he indicado las significaciones y algunas verdades que están
vinculadas a:
1. La nota clave de los signos.
Ésta expresa el efecto fundamental producido en el hombre, cuando progresa en
una de las dos direcciones.
2. La naturaleza de la Cruz,
sobre la cual el hombre está crucificado en un determinado momento.
3. La influencia de los regentes
planetarios -ortodoxos o esotéricos.
4. Los rayos que se expresan
principalmente a través de determinado signo; la clave para saber en qué signo
se expresan puede ser hallada en lo que al rayo de la personalidad concierne,
en el regente planetario exotérico, y en lo que al alma respecta, en el regente
planetario esotérico.
5. Las cualidades del signo y las
del hombre nacido bajo determinado signo.
6. La interacción entre un signo
y su polo opuesto.
7. Los planetas que están
exaltados o en detrimento, o caen en un signo particular; un estudio de ello
indicará las tres faces del Sendero con su correspondiente ciclo evolutivo, a
fin de introducirse cada vez más en la materia o en la vida de la Cruz Mutable;
el intervalo de reajuste, o la lucha por la liberación, que conduce a ascender
a la Cruz Fija, y el período de liberación, o su final ascensión a la Cruz
Cardinal.
8. La significación de las
palabras clave del método de progresa a través de los signos.
9. El terna subyacente, en
cualquier signo zodiacal especifico, lo abarcan las ideas de recreación,
regeneración, reorientación y renunciación.
Antes de tratar este tópico,
respecto a Piscis, quisiera aclarar uno o dos puntos. Consideraré algunos
problemas a medida que surgen en la conciencia de los investigadores y
estudiantes, porque es imposible tratarlos simultáneamente en las observaciones
preliminares. La confusión producida sería casi insuperable en la mente del
investigador. Poco a poco trataremos los diversos puntos debatibles, y si
tienen paciencia y evitan llegar a conclusiones parciales, el cuadro de la
nueva astrología comenzará a emerger con mayor claridad. Por ahora el reajuste
de las ideas produce una temporaria e inevitable confusión.
Una de las preguntas que surgen
normalmente fue expresada por un estudiante interesado en astrología. Aceptada
la inevitabilidad de que un hombre invierte oportunamente el tránsito a través
de los doce signos, ¿ en qué momento y signo se invierte el Sol? ¿ En qué
punto, en el recorrido del zodíaco, puede tener lugar la reversión del Sol?
A no ser que se posea algún
conocimiento sobre la naturaleza de esa gran ilusión de la constitución del
Sol, será difícil comprender el significado de mi respuesta. El Sol a que se
refieren es el Sol físico y su aparente recorrido en el cielo. Esta apariencia
no cambiará externamente, y -he aquí lo importante de esta afirmación- el
verdadero Sol bajo el cual nuestra vida planetaria actuará eventualmente y al
cual responderá, es el Corazón del Sol. Cuando dicho corazón ejerza control,
entonces el hombre espiritual vivirá simultáneamente una vida dual (problema
del hombre iluminado por el alma y por la luz del día) que implicará nuestras
aparentes experiencias y situaciones y nuestra percepción espiritual interna
del alma. La personalidad seguirá respondiendo a las influencias que le llegan
del Sol físico, pero las actividades de la vida y la experiencia subjetiva del
hombre interno serán condicionadas por las energías que le llegan del “Corazón
del Sol”. Quisiera recordar que la enseñanza de la Sabiduría Eterna impartida
en La Doctrina Secreta, que también detallé en posteriores libros, de que el
Sol debe ser descubierto y conocido en su triple naturaleza, es triple como la
Trinidad. La siguiente clasificación puede servir para aclarar más esta idea:
1. El
Sol físico Forma Personalidad Ejerce
influencia sobre la Cruz
Mutable.
2. El
Corazón del Sol Conciencia del Alma Ejerce influencia sobre la Cruz Fija.
3. El
Sol Central espiritual Vida Ejerce influencia
sobre la Cruz
Cardinal.
Con la palabra influencia me
refiero a las energías que afluyen a nuestro planeta desde estos tres aspectos
del Sol a través de las tres Cruces. Reflexionen sobre ello y recuerden que
nuestro Sol se desplaza a través del espacio (y arrastra consigo a nuestro
sistema solar en su esfera de influencia) alrededor de nuestra estrella central
condicionante, que según se presume está situada correctamente en la
constelación de Tauro, el Toro, en las Pléyades. Desde el punto de vista de
nuestro planeta, parece que pasa también a través de los doce signos del
zodíaco; éste es un símbolo macrocósmicamente considerado desde el punto de
vista dramático y centralizado del ser humano individual, el microcosmos.
Resulta interesante comparar el simbolismo y la verdad subyacente, vinculados
con los zodíacos mayor y menor y con sus ciclos de doce meses y de 25.000 años.
Ello verifica gran parte de lo que he impartido sobre el alma, influida
oportunamente por los planetas esotéricos, y la personalidad, influida por los
planetas ortodoxos. El zodíaco mayor simboliza al alma, y el menor a la
personalidad. En el ciclo de la personalidad el zodíaco menor condiciona el
curso de ésta y las doce casas planetarias son de importancia predominante. Más
adelante, la influencia ejercida por los doce signos reemplaza a la influencia
de los planetas.
También quisiera subrayar -quizás
innecesariamente- que Sirio, la Osa Mayor y Las Pléyades, actúan por medio de
las doce constelaciones, ejerciendo en particular su influencia a través de
nueve de ellas, pero estas constelaciones mayores no forman parte del zodíaco
que nos concierne. Conjuntamente con los siete sistemas solares, de los cuales
el nuestro es uno, constituyen las diez constelaciones vinculadas a un zodíaco
aún mayor, que no está condicionado por la significación numérica del número
doce. Por eso al número diez se lo considera el número de la perfección. Existe
mucha confusión en las mentes de algunos estudiantes que tienen poco
conocimiento sobre este punto -considerado astrológicamente.
Será difícil quizás comprender que
el proceso involutivo de todos los reinos de la naturaleza está relacionado con
el tránsito del alma (en este caso es el ánima mundi o del mundo) de Aries a
Piscis vía Tauro, pero no viceversa. El ánima mundi procede de este modo en el
arco involutivo y no como lo hace la personalidad. El ánima mundi al término de
cada gran ciclo pasa a Piscis y no a Tauro. Emerge a la manifestación externa
en Cáncer, el signo de la masa o vida grupal, actividad de la masa o grupal; su
difusa conciencia aún no se ha individualizado, como lo ha hecho la conciencia
del hombre. Cuando el alma del mundo entró en Cáncer, después de haber
progresado alrededor de la gran rueda, y llegó el momento para que se
manifestara la cuarta Jerarquía Creadora a través del cuarto reino de la
naturaleza, tuvo lugar la reversión y desde entonces continuó como hasta ahora.
Debe recordarse enfáticamente que estamos estudiando únicamente el progreso del
hombre, el hombre individualizado, y sus reacciones a las influencias
zodiacales y planetarias y, también sus reacciones mentales y emocionales a la
gran ilusión y a la realidad espiritual, a medida que ambas actúan en su vida
objetiva y subjetiva. Debemos considerar en un sentido más amplio, la
influencia del zodíaco y los planetas, sobre:
1. El espíritu de la Tierra,
personificación del planeta físico y la suma total de todas las formas de vida
en todos los reinos de la naturaleza, estas son expresiones del ánima mundi o
del alma del mundo.
2. La humanidad, el hombre
individualizado y, finalmente, el hombre iniciado, personificación del alma
humana o ego; diferenciación del alma del mundo, que se expresa como una
personalidad (una analogía del espíritu del planeta) y finalmente como un alma
espiritual (la analogía del Logos planetario).
3. El Señor del Planeta, una de
las grandes vidas o Hijos de Dios, considerado hoy como “un Dios imperfecto”,
en lo que concierne a nuestro planeta y, sin embargo, realmente perfecto desde
el ángulo de la humanidad.
La triple división anterior expresa
los tres aspectos mayores de la antigua y esotérica ciencia de la astrología y
sus tres divisiones, que estudia hoy la Jerarquía. Porque la humanidad perdió
la conciencia que permite hacer contacto con el espíritu del planeta
(conciencia subhumana, base del animismo) y por no haber desarrollado aún la
conciencia que le permite entrar en la Vida y la Mente del Logos planetario, la
humanidad se ha ocupado únicamente de la segunda división, y esto lo ha hecho
en su aspecto inferior.
Ahora podríamos ocuparnos de otros
dos puntos, que para comprenderlos tendrán que aceptar mis afirmaciones, por lo
menos como hipótesis temporarias, puesto que no están en condiciones de
conocerlas como verdades. La astrología exotérica ha dicho, y esto es
ampliamente aceptado, que Vulcano, Urano, Plutón y Neptuno, no rigen signos,
sólo tienen afinidad con ellos. Me ocupo de esto porque vamos a considerar al
planeta Plutón en relación con Piscis. Esta afinidad es sólo una verdad parcial
y temporaria desde el punto de vista del astrólogo moderno. Su existencia sólo
ha sido supuesta o descubierta hace dos o tres siglos, aunque la Jerarquía siempre
lo ha sabido. Ya he dado los signos que ellos rigen y la astrología del futuro
aceptará mi afirmación y trabajará con dichos planetas. Primitivamente en la
historia humana se tuvo que aceptar hipotéticamente el hecho de Marte y
Mercurio como regentes de signos zodiacales y después se comenzó a comprobar la
exactitud de la hipótesis. La astrología antigua era evidentemente incompleta;
pero hasta que el hombre respondió en forma manifiesta a las influencias que le
llegaban, por ejemplo, de Urano o Plutón, las cuales afectan la vida del alma
mucho más que la de la personalidad, no fueron descubiertas, excepto por los
esotéricos entrenados. La humanidad responde hoy rápidamente a las influencias
espirituales más elevadas y, por lo tanto, podemos esperar que se vayan
descubriendo cada vez más fuerzas sutiles.
PISCIS, LOS PECES
Este signo es también dual. En
Aries tenemos la dualidad vinculada a la unión del espíritu y la materia,
durante la gran actividad creadora de la manifestación, al comenzar el ciclo
evolutivo, mientras que en Piscis tenemos, en lo que al hombre concierne, la
fusión o combinación del alma y la forma, produciendo la manifestación del
Cristo Encarnado, el Alma individual perfecta, la manifestación completa del
macrocosmos. Así los polos opuestos mayor y menor -el ser humano y Dios, el
micro y el Macrocosmos- son llevados a su manifestación y expresión designadas.
Hasta que el hombre no se acerque a la meta, estas palabras significan muy
poco, aunque un estudio dual del signo Piscis puede revelar muchas cosas que
serán significativas y sugestivas. La meta de la Deidad, el surgimiento del
Plan de Dios y la naturaleza de Su eterno propósito, constituyen para nosotros
un tópico de interesantes conjeturas. Existe la posibilidad de que este plan y
propósito sean muy diferentes de lo que suponemos, lo cual está basado en
nuestra formulación de una Deidad que es producto de nuestros procesos
mentales, del fervoroso idealismo (dos de los tres aspectos de la naturaleza de
la personalidad) y del intento de interpretar Sus infinitos propósitos en
términos de nuestra condición finita. Tengamos esto siempre presente. El
mecanismo de la divina percepción aún no ha sido desarrollado en la familia
humana y sólo es utilizado en cierta medida por el iniciado de tercer grado. La
dualidad de Piscis debe ser estudiada en relación a sus tres notas clave:
1. Esclavitud o cautiverio.
2. Renunciación o desapego.
3. Sacrificio y muerte.
Durante el primer ciclo de
experiencia el alma está cautiva en la sustancia; ha descendido a la prisión de
la materia y se ha vinculado con la forma. De allí el símbolo de Piscis formado
por dos peces, unidos por una franja. Un pez representa el alma, el otro la
personalidad o naturaleza forma, y hallándose entre ellos el hilo o sutratma,
el cordón plateado, que los mantiene ligados entre sí, durante todo el ciclo de
vida manifestada. Más adelante y sobre la rueda que gira a la inversa, la
personalidad es cautivada por el alma; pero durante largos eones la situación
es a la inversa, el alma es la prisionera de la personalidad. Esta esclavitud
dual llega a su fin cuando se produce lo que llamamos la muerte final, y el
aspecto vida se libera totalmente de la forma. Deberán también recordar que el
alma es una forma desde el punto de vista de la Mónada, aunque una forma mucho
más sutil que la que conocemos en los tres mundos de la evolución humana. Hay
además una renunciación dual, a la cual se refieren estas palabras clave, pero
ante todo el alma renuncia a la vida y a la luz de la Mónada, su origen
(simbolizado por la frase “el Hogar del Padre”), y desciende al océano de la
materia; entonces, revirtiéndose, el alma renuncia á la vida de la forma, el
centro de la personalidad. El alma se desapega conscientemente de la Mónada, el
Uno, y actúa desde su propio centro, creando nuevos y materiales apegos. Más
tarde, después, sobre la rueda invertida, se desprende de la personalidad y
vuelve a apegarse conscientemente a Aquel que la envió. Tal es la culminante
historia de Piscis. Los Señores de Voluntad y Sacrificio descendieron a la
manifestación, sacrificando su elevada posición y oportunidades en los planos
superiores de la manifestación, a fin de redimir la materia y elevar a Su
propio nivel, las vidas que la animan (las Jerarquías Creadoras inferiores)
debido a que constituyen la cuarta Jerarquía Creadora. Tal el propósito
subjetivo que fundamenta el sacrificio de estas vidas divinas, que somos
esencialmente nosotros mismos, cualificadas por el conocimiento, el amor y la
voluntad, y animadas por una perenne y perseverante devoción. Tratan de
producir la muerte de la forma, en su significado ocultista, y la consiguiente
liberación de las vidas que moran en ella, para llevarlas a un estado superior
de conciencia. Todos los Salvadores del mundo -pasados, presentes y futuros-
son el símbolo manifestado y la garantía eterna de este proceso. En
reconocimientos como éstos debe buscarse la fuente principal de la vida de
servicio. Las personas nacidas en este signo prestan frecuentemente servicio a
la raza y proveen sus necesidades en algún nivel de conciencia. De tal manera
se preparan para el sacrificio final en Piscis, el cual “los absorbe nuevamente
en su móvil original” como lo expresa El Antiguo Comentario. Es por esta razón
que la vida de servicio y la intención orientada hacia él, constituyen un modo
científico de lograr la liberación. En Acuario, el signo del servicio mundial,
se aprende finalmente la lección que en Piscis trae al Salvador mundial. De
allí mi constante insistencia sobre el servicio.
Cuando el hombre individual entra
en su ciclo de encarnaciones y emerge en el signo de Cáncer, que se halla en la
Cruz Cardinal, asciende metafóricamente a la Cruz Mutable y empieza su largo
aprisionamiento en la forma, y debe aprender las lecciones de la servidumbre,
continuando el aprendizaje hasta que ha transformado la servidumbre en
servicio. Alterna entre los pares de opuestos, desde el ángulo emocional
astrológico y desde el punto de vista de los cuatro brazos de la Cruz Mutable.
El temperamento sensible y fluido en Piscis -mediumnímico y polarizado
síquicamente- debe estabilizarse en Virgo, donde se logra la introspección
mental y el análisis crítico, que sirven para impedir la fluidez de Piscis.
Ambos signos se equilibran mutuamente. Podríamos estudiar el proceso dual que
se efectúa en la Rueda mediante la Cruz Mutable, de la cual Piscis forma parte,
y es:
1. Piscis - El que inicia aquí el
camino de la vida, lo hace con esa receptividad material que le permitirá
responder a todo contacto durante el ciclo de manifestación. En esta etapa es
negativo, fluido y está dotado de una conciencia instintiva que contiene en sí
la potencialidad de la intuición, pero su simiente está aletargada. La mente,
el instrumento de recepción de la intuición, no ha despertado aún en esta
etapa.
2. Sagitario - El hombre común
comienza aquí a demostrar la tendencia a centralizarse más y la fluidez y la
negatividad de Piscis se concentran en lograr lo que desea. El hombre demuestra
instintos egoístas centralizados, y aunque posea trato amistoso y bondadoso, lo
hace por que desea la popularidad, lo cual es una buena expresión del sujeto
individual sagitariano y manifiesta la tendencia del alma a convertir todo mal
en bien. Las lecciones de la vida se van aprendiendo y el experimento prosigue.
3. Virgo - El Hombre que era
fluido en Piscis y emocionalmente egoísta y pleno de deseos en Sagitario,
empieza a centrarse más intensamente y a razonar y pensar. El alma latente está
llegando a ser internamente activa, llevando a cabo un proceso de germinación y
el hombre oculto hace sentir su presencia. El intelecto está despertando, y el
instinto -después de pasar por las etapas emocionales- está siendo trasmutado
en intelecto.
4. Géminis - En el hombre no
evolucionado u hombre común, la experiencia sufrida en los tres brazos de la
Cruz Mutable, lo ha llevado a la etapa en que el “sueño de la vida” puede ser
cambiado por el reconocimiento de la realidad, y la gran ilusión puede ser
considerada como indeseable y falsa. El sentido de la dualidad en esta etapa es
instintivo, pero está llegando a ser más real y más complejo. El hombre
comienza a soñar con la estabilidad, los cambios ordenados y la unión con
aquello que siente que es la parte muy real de sí mismo. La visión mística
surge en su conciencia y se hace consciente de su yo superior, a través del
primer tenue destello de la intuición.
La experiencia en la Cruz Mutable
dura largo tiempo y hace que el hombre vuelva una y otra vez a la esfera de
influencia de Aries, que fortalece, mediante la actividad regente del primer
rayo, la voluntad del hombre (no importa a qué rayo pertenezca) y termina un
ciclo tras otro con la “palabra de destrucción”. Repetidas veces entra en el
signo de Piscis y halla su camino alrededor de la gran rueda, hasta que la
experiencia del cambio y de la mutabilidad y el establecimiento del proceso de
transmutación, trasladan su conciencia, de las etapas instintiva e intelectual,
a los tenues comienzos de los procesos intuitivos en Géminis. Viene luego un
gran proceso de polarización y el momento de transferencia, después de los
cuales la influencia de la Cruz Fija produce la reversión, y las lecciones
aprendidas en la Cruz Mutable deben ser aplicadas y demostrados los efectos en
la Cruz Fija. No debe creerse que en las primeras etapas de desenvolvimiento la
experiencia se adquiere únicamente en la Cruz Mutable. El hombre vive y
experimenta en todos los signos, pero las influencias que afluyen a través de
la Cruz Mutable tienen un efecto más poderoso sobre él, que las que afluyen en
las primeras etapas a través de la Cruz Fija. Sólo cuando el alma llega a ser
más activa en la forma y el hombre es consciente de su dualidad, la efectividad
de las energías de la Cruz Fija es reemplazada por las de la Cruz Mutable,
análogamente a como en la tercera iniciación, las energías de la Cruz Cardinal
empiezan a controlar al hombre, y tienen un incentivo más persistente que las
de las otras dos cruces.
Cuando el alma se hace más activa,
puede observarse que los efectos de la Cruz Fija se producen en los cuatro
signos, conjuntamente con los efectos que produce la fuerza de la Cruz Mutable,
pues “lo que se ha dominado y luego abandonado es firmemente retenido y
transformado”.
Géminis - El hombre, sobre la rueda
que gira a la inversa, en Géminis, va siendo cada vez más consciente de la
intuición y recibe mayor influencia de “los Hermanos que viven en la Luz”, como
a veces se denomina a los Gemelos. La luz de la personalidad se desvanece y
aumenta la del alma. La fluidez de Piscis y la poca evolución de Géminis ceden
su lugar a la respuesta de la personalidad a la impresión del alma y a la
consiguiente estabilización de la vida en el plano físico.
Virgo - La mente, influida por
Virgo, que ha sido analítica y censuradora, cambia ese defecto por la cualidad
mental descripta mejor por las palabras iluminación y revelación. El Cristo,
que la Virgen debe dar a luz, aunque todavía no ha nacido, sabemos que está
presente en la matriz. La vida es reconocida. El proceso de revelar la
conciencia crística se lleva a cabo inteligentemente, y las aspiraciones
egoístas y los experimentos del hombre no evolucionado ceden su lugar al
altruismo del discípulo iluminado e intuitivo.
Sagitario - Signo del discípulo
centralizado. La vida que responde con fluidez a la materia, se convierte en la
vida que responde al espíritu, preparándose para la iniciación en Capricornio.
La flecha de la mente es certeramente proyectada hacia la meta.
Piscis - Aquí, en la etapa final,
Piscis representa la muerte de la personalidad, la liberación del alma de su
cautiverio y su retorno a la tarea de Salvador del mundo. Termina la gran
realización y experimenta la muerte final. “Ya no existe el mar” reza un
antiguo libro, que significa inevitablemente la “muerte de los peces” y la
liberación de la vida aprisionada para que entre en nuevas formas o nuevos
ciclos de Aventura divina.
La Cruz Mutable -de la cual Piscis
constituye uno de los brazos- es, predominantemente, la Cruz de las “repetidas
encarnaciones”, de los diversos experimentos llevados a cabo en los distintos
signos y regentes exotéricos, y de las muchas experiencias que conducen a las
sucesivas y continuas expansiones de conciencia. Por lo tanto es la Cruz del
Hijo de Dios, el Cristo encarnante, aunque en relación con ella constituye la
Cruz del Cristo planetario, así como la Cruz Fija es la del Cristo individual
en cada ser humano y la Cruz Cardinal es la del Cristo cósmico. Podría decirse
que aquí nos concierne la Cruz de las masas, y la conciencia que ella ejemplifica
es la instintiva y su fusión con la conciencia intelectual; es la Cruz del
ánima mundi y del alma humana antes de que se aclare en la mente del hombre la
conciencia de la dualidad y es previa a la transferencia a la Cruz Fija. En
consecuencia, está más íntimamente vinculada con la Cruz Cardinal de los
Cielos, porque la conciencia de las masas que es la conciencia significativa de
la Cruz Mutable, se convierte en conciencia grupal o conciencia sintética de la
divinidad, después de haber pasado por el período intermedio, o “intervalo
vital”, de la intensa autoconciencia del hombre que está en la Cruz Fija. Este
intervalo humano es la sección transversal del desarrollo de la conciencia,
pero su principal empeño es transmutar, en todos los reinos de la naturaleza,
la conciencia de la masa en la conciencia grupal de los tres reinos superiores
por mediación del reino humano que, por su tipo peculiar y específico de
percepción, puede relacionar las expresiones superiores e inferiores de la
divinidad. Aquí, y en relación con esto, el signo Piscis es muy importante,
porque es el signo del mediador. La mediumnidad en su verdadero significado
expresa la conciencia de las masas -impresionabilidad, negatividad,
receptividad. Estos puntos se irán aclarando a medida que estudiemos los signos
y sus innumerables interrelaciones. La idea que deseo impartirles es que, en
esta etapa, la influencia de Piscis en el arco involutivo, a medida que el Sol
va retrocediendo a través de los signos, se hace sentir mayormente a través del
ánima mundi y del Cristo oculto, encarnado y aprisionado; el germen de la vida
crística es impresionado síquicamente y se hace constantemente más sensible a
estas impresiones síquicas, impelido por el deseo siempre mutable y
continuamente consciente de todos los contactos entrantes, aunque es incapaz
todavía de interpretarlos correctamente, por que la mente aún no ha despertado
en forma adecuada en Virgo. Este Cristo oculto es incapaz de evitar el
“contacto con el agua”. Esto se logra eventualmente y en la actual etapa humana
se está logrando con gran rapidez, donde otro grande y mayor cambio se
considera deseable, y éste es el resultado de muchos cambios menores. Siempre
es necesario el cambio, pero el método pasa de una constante variabilidad y
mutabilidad en la Cruz Mutable, a ciertos cambios de índole mayor, efectuados
por una más permanente tendencia de la vida.
En esta etapa el hombre posee los
poderes y las características del Cristo interno, pero no se manifiestan, y son
únicamente posibilidades latentes, pues está totalmente controlado por la
naturaleza forma (la prisión) y su medio ambiente. Los poderes ocultos del alma
son negativos, y los de la naturaleza forma positivos y comienzan a expresarse
acrecentadamente potentes. Las tendencias espirituales del hombre están
inhibidas (porque Piscis es con frecuencia un signo de inhibición e
impedimento) y la naturaleza animal y los poderes de la personalidad
-particularmente el emocional- son cualidades evidentes y visibles del hombre.
Puede hallarse gran parte del simbolismo vinculado al Cristo latente y a la
personalidad expresiva externa, si se estudia el relato bíblico de Jonás y la
ballena. No tengo tiempo para extenderme sobre ello, pero es una parábola que
concierne a la etapa pisciana de conciencia y al despertar de la conciencia
crística, con la consiguiente polémica que ello involucra. Jonás representa al
oculto Cristo prisionero, alerta a los peligros de la situación, y la enorme
ballena representa la esclavitud de la encarnación y también la personalidad.
En este signo dual, el alma
aprisionada y la personalidad, inician ese proceso que transmutará:
1. La naturaleza inferior en
manifestación superior.
2. Los poderes síquicos
inferiores en facultades espirituales superiores, por ejemplo:
a. La negatividad, en control
positivo del alma.
b. La mediumnidad, en mediador.
c. La clarividencia, en
percepción espiritual.
d. La clariaudiencia, en
telepatía mental y, finalmente, en inspiración.
e. El instinto, en intelecto.
f. El egoísmo, en altruismo divino.
g. La adquisición, en
renunciación.
h. La autopreservación, en
desinteresado servicio al mundo.
i. La autoconmiseración, en
compasión, simpatía y divina comprensión.
3. La inhibición espiritual y
mental, en expresión del alma y sensibilidad mental.
4. La dedicación a las
necesidades del yo, en dedicación y respuesta desarrollada a las necesidades de
la humanidad.
5. El apego al medio ambiente y a
las condiciones de la personalidad (identificación con la forma), en desapego a
la forma y capacidad para identificarse con el alma.
El médium común de grado inferior
es el ejemplo más destacado de los peores aspectos de Piscis -negatividad,
impresionabilidad, sensibilidad animal y emocional y total falta de desarrollo
del principio mental. Sería de interés averiguar científicamente dos cosas:
1. Si en la mayoría de los médium
de tipo inferior (en particular los de trance) domina Piscis en sus horóscopos
en forma poderosa.
2. Si esos médium que están
llegando a ser más positivos y autocontrolados y comienzan a obtener una
vislumbre de las analogías más elevadas en su trabajo -actividad interpretativa
y mediadora- tienen a Virgo realmente potente y activo. En el primer caso
podría indicar el despertar de la mente y producirse, oportunamente, un cambio
en la influencia que los controlaba, de la regencia planetaria exotérica a la
de los planetas más esotéricos. Podría agregarse que el espiritismo y el
trabajo que realiza el movimiento espiritista están bajo la influencia de
Piscis con Cáncer en el ascendente, y en algunas etapas sucede lo contrario
-Cáncer, con Piscis en el ascendente.
Respecto a los rayos que se
expresan a través de los regentes planetarios y que absorben las influencias
del signo Piscis o colaboran con ellas, influyendo de este modo a nuestro planeta
y a la humanidad, tenemos una situación muy interesante. Dos rayos mayores se
expresan a través de los regentes de Piscis, exotérico y esotérico: el primer
Rayo de Voluntad o Poder, enfocado por intermedio de Plutón, y el segundo Rayo
de Amor-Sabiduría. La interacción de estas dos potencias:
1. Produce la dualidad de este
signo.
2. Constituye el mayor problema
de Piscis -sensibilidad síquica.
3. Origina la atracción del
Sendero, primeramente el sendero de evolución y después la atracción del
sendero de probación, cuya consiguiente transferencia a la Cruz Fija (es todo
lo que podemos comprender inteligentemente) comienza realmente en Piscis;
aunque impulsado (si puedo utilizar esta palabra) en Aries, comienza y termina
en Piscis.
4. Precipita el proceso de
transmutación y la eventual evasión por medio de la muerte.
5. Revela el significado, la
actividad y la belleza de la muerte y del trabajo del destructor.
Por lo dicho anteriormente se
evidenciará cuán importante y poderoso es este signo. A través de Júpiter, su
regente ortodoxo, esa fuerza ejerce presión y “une todo” y, en este caso,
vincula a los dos peces y los ata en relación activa. En consecuencia, es la
actividad de la fuerza de segundo rayo que relaciona alma y forma, uniendo a
ambas; esta potencia magnética describe peculiarmente la actividad de Piscis.
Desde otro ángulo y en un signo dual, puede observarse también que actúa en
Géminis. En Piscis, se demuestra el esclavizante ángulo de la relación y los
dos peces no pueden evadir se uno del otro; existe también en Géminis una
relación definida entre los dos hermanos; pero en tal relación no hay franja
que los ate, y a ese respecto están latentes la libre elección y la
determinación. En relación con la dualidad menor que existe en todo ser humano,
la de la cabeza y el corazón, la de la mente y el amor y la de la voluntad y la
sabiduría, el trabajo de Júpiter consiste en desarrollar estas dos cualidades y
conducirlas a una interacción sintética. Oportunamente debe producirse una
total fusión entre el amor y la mente, antes de que un salvador del mundo pueda
manifestarse y actuar eficientemente; éste es, preeminentemente, el resultado
final de las fuerzas de la Cruz Mutable, porque desarrollan las cualidades
liberadas por los planetas activos en Piscis, Sagitario, Virgo y Géminis, los
cuales son:
Exotéricos - Júpiter y Mercurio.
Esotéricos - Plutón. La Tierra.
La Luna (ocultando a Vulcano) y Venus.
Como bien saben, Plutón representa
la muerte o la región de la muerte; la Tierra representa la esfera de la
experiencia; la Luna o Vulcano, representa la glorificación por medio de la
purificación y el desapego de la materia, y Venus representa el surgimiento del
principio amor, por el poder rector de la mente. Los estudiantes hallarán
interesante desarrollar por sí mismos las implicaciones. La astrología ortodoxa
asigna únicamente dos planetas a estos cuatro signos, lo cual indica una
interacción definida. Júpiter y sus influencias indican que la encarnación es
el método “benéfico” para el desarrollo evolutivo, y que el camino del
Amor-Sabiduría (segundo rayo) es el que debe seguir la humanidad. Mercurio
indica que la línea de menor resistencia para la humanidad, es la armonía por
medio del conflicto, porque Mercurio manifiesta la energía de cuarto rayo que
es búdhica e intuitiva y expresa al Cristo, así como Mercurio y el Sol son uno.
Pero los planetas esotéricos son más explícitos en sus inferencias, y cuando el
hombre está preparado para recibir su influencia parece responder en forma
cuádruple, lo cual ocurre en las etapas primitivas. Personifican los
reconocimientos y las reacciones que condicionan la conciencia del hombre
cuando se está preparando para descender de la Cruz Mutable y ascender a la
Cruz Fija. Por lo tanto, a través de:
1. Venus - bajo el poder de la
mente, se transmuta en sabiduría por la instrumentación del amor.
2. La Luna - bajo la esclavitud
de la forma, para que mediante la experiencia en ella, se logre la liberación y
“la elevación de la materia” en Vulcano.
3. La Tierra- bajo la influencia
de la experiencia de la influencia planetaria (distinta de la experiencia
individual) a fin de transmutar su conciencia personal en percepción grupal.
4. Plutón - bajo el poder
destructivo de la muerte -muerte del deseo, de la personalidad y de todo cuanto
lo retiene entre los pares de opuestos para lograr la liberación final. Plutón
o la muerte nunca destruye el aspecto conciencia.
Por lo tanto, seis planetas rigen
la Cruz Mutable en lo que atañe a la humanidad, y esto en sí es significativo,
porque seis es el número de la gran tarea que debe ser realizada durante el
período de manifestación; es el número de “la Bestia”, que es la naturaleza
inferior en lo que respecta al hombre, y no sólo es todo aquello que trata de
destruir la vida superior, sino lo que puede ser controlado y finalmente
dirigido por el alma. La significación de los números tiene cabida en esta
ciencia de la astrología esotérica, y la ciencia de los números es en sí una
rama de aquella. Amor-Mente-Experiencia-Forma-Comprensión-Humana-Muerte: son
las notas claves de la cuarta Jerarquía Creadora, el reino humano, y están
personificados en las influencias planetarias que afluyen a través de estos
planetas desde sus signos afines. Por la actividad de estas fuerzas que actúan
en dicha etapa a través de la Cruz Mutable, el hombre es conducido a una gran
crisis de Polarización y a un punto de cambio fundamental, para los cuales lo
han preparado los innumerables y primitivos cambios.
Estas palabras también rigen, desde
un ángulo distinto, los procesos llevados a cabo en el Sendero del Discipulado
y en el de Probación. La tarea del discípulo consiste en comprender su
significado en forma práctica y efectiva y en ocuparse de las energías que
estos planetas liberan, subordinándolas a las energías liberadas por la Cruz
Fija, en la cual el discípulo permanece, y acrecienta así la potencia de ellas,
mediante una oculta combinación. Respondiendo en forma activa e inteligente a
las energías liberadas y anteriormente dominadas por la experiencia en la Cruz
Mutable y relacionándolas a las potencias desencadenadas sobre él, mientras
estuvo crucificado en la Cruz Fija, aprende a prepararse para las doce grandes
pruebas en los doce signos, para lo cual lo preparó la experiencia adquirida en
las dos cruces.
Piscis rige los pies, de allí que
la idea de progresar, de lograr la meta y de hollar el Sendero de Retorno ha
sido la subyacente revelación espiritual del gran ciclo que estamos pasando.
Además la era pisciana, ciclo menor del cual estamos saliendo en la actualidad,
ha sido el origen de todas las enseñanzas impartidas por las religiones del
mundo, sobre las diversas etapas del Sendero de Retorno. Algunos astrólogos
también sostienen que Piscis rige los procesos procreadores. Esto es
esencialmente correcto, porque una vez que el hombre se está acercando al
sendero o se halla en él, llegará a ser intensamente creador, en un sentido más
elevado, y los procesos físicos procreadores cederán su lugar, esotéricamente,
a la regeneración y a la creación en el plano mental, en vez de hacerlo
únicamente en el plano físico. Este funcionamiento creador superior llega a ser
posible bajo la influencia de la aspiración y la intuición. Esto comienza a
tener lugar cuando los cuatro regentes esotéricos suplementan las actividades
de los dos regentes exotéricos. Es interesante señalar que el astrólogo Alan
Leo sugiere que Neptuno sea el reemplazante de Júpiter. Presintió y captó el
misterio de la iniciación, aunque no comprendió la magnitud de su
descubrimiento. Neptuno enfoca las influencias de Piscis en lo que concierne a
toda. la humanidad y no estrictamente al hombre individual, pero esto sucede
únicamente en la etapa final del sendero del discipulado. Hoy la humanidad está
alcanzando rápidamente la posición de discípulo mundial; Alan Leo, intuyendo
esto, sugiere que Neptuno sea el reemplazante de Júpiter.
Esotéricamente, la razón de que
Venus esté exaltado en Piscis tiene conexión con la relación de Piscis con el
signo de Géminis, del cual Venus es el regente esotérico, y también con el
hecho de que Venus es el alter ego de la Tierra, estando estrechamente
relacionado al reino humano. Este tema es demasiado vasto y complicado para
elaborarlo aquí, pero debe tenerse presente. Como hemos visto, los peces están
ligados en Piscis, y son el símbolo del cautiverio del alma en la forma, antes
de pasar por la experiencia de la Cruz Fija, y también los Gemelos en Géminis
son símbolos de la misma dualidad fundamental; pero la experiencia de las
muchas y variadas encarnaciones ha hecho su trabajo, y la franja (que uno a los
dos peces) está en proceso de disolución, porque parte del trabajo de Plutón es
“cortar el hilo que ata las dos vidas opuestas”. La tarea de Venus consiste en
“volver a unir las vidas separadas”, pero sin ningún hilo que las ate. Por eso
Venus está exaltado en Piscis, y al finalizar el ciclo mayor, los Hijos de
Dios, que son los Hijos de la Mente, son ascendidos a la gloría mediante la
experiencia y la crucifixión, porque han aprendido a amar y a razonar correctamente.
Las influencias de Piscis, Géminis y Virgo, se fusionan y mezclan oportunamente
(en forma simbólica la Cruz debe convertirse en la línea y después en el
punto). Sagitario está regido esotéricamente por la Madre Tierra, trayendo esas
condiciones por las cuales el sendero mismo logra la glorificación. En
consecuencia, tenemos al final de la era (me refiero a la revolución mayor del
zodíaco y no al ciclo menor) la glorificación de Venus, de Virgo, la Virgen, y
de la Madre Tierra -dos planetas y una constelación-, potencias todas que
producen cambios definidos en el sistema solar. Representan las tres potencias
divinas de la materia y la sustancia, más la fuerza de Sagitario que las
impulsa hacia una consumación aún mayor. Hay un amplio e interesante campo de
investigación en relación con:
a. El planeta Venus-regente de la
constelación de Géminis.
b. La Tierra en la cual vivimos,
denominada frecuentemente “Madre Tierra”.
c. Las Diosas-Peces del signo de
Piscis.
d. Virgo, la Virgen.
Géminis y Sagitario están
vinculados por medio de sus planetas regentes (pues la Tierra está más
estrechamente relacionada con Venus que con ningún otro planeta). Tenemos
nuevamente las seis potencias que liberan de la esclavitud de la forma,
esclavitud que tuvo lugar en Cáncer, en lo que concierne a la masa de la
humanidad (me refiero al nacimiento del reino humano) y en Piscis, en lo que
concierne al individuo.
Al señalar el significado de los
hechos anteriores, no considero las razones que proporciona la astrología
ortodoxa respecto a la exaltación o caída, de algunos planetas en ciertos
signos; me interesa el efecto que la influencia menguante y creciente ejerce
sobre el sujeto, el hombre. Tengan esto presente y, al mismo tiempo, recuerden
que nos referimos aquí a la gran ilusión, y la principal tarea del hombre en
este ciclo mundial consiste en dominarla y disiparla a fin de inaugurar el
reino de lo Real. La tarea que emprenden los iniciados, después de la última
experiencia de las doce pruebas finales en los doce signos, es revelar lo Real.
Por lo tanto, cuando vemos que el poder de Mercurio merma en Piscis y que
finalmente “cae” en este signo, ¿ cuál es el significado esotérico y
espiritual? Simplemente que, después de la etapa de la iniciación en
Capricornio, como resultado de la inversión de la rueda y las consiguientes
experiencias, y del triunfo en Escorpio, el poder de la mente disminuye
constantemente, hasta que por último (como otros aspectos de la vida de la
forma en los tres mundos) llega a su fin, y sus significados y aspectos
iluminadores entre el alma y el cerebro físico ya no son necesarios. El hombre
que adquiere definitivamente plena conciencia del alma, no necesita ningún
mediador, sino que él mismo trata directamente con su fuente de origen. Tenemos
aquí nuevamente a Mercurio bajo otro nombre, esta vez como el Sol, mediando
entre los aspectos más elevados -alma y espíritu-, porque Mercurio y el Sol son
Uno. Por medio de Mercurio la mente es iluminada se establece la relación entre
la personalidad y el alma. A medida que Mercurio, el Sol -el mediador-, se
traslada a un plano más elevado, ya no es el mediador entre dos etapas
diferentes de conciencia, sino entre la vida y la conciencia misma; esto es
algo muy diferente y trae la comprensión superior. Esto, lógicamente resulta
incomprensible hoy porque no es una mediación entre diferencias, sino una
fusión de lo que ya está relacionado. ¿ Pudieron comprender algo de esta
afirmación?
La misma interpretación simbólica
debe regir la comprensión de los tres decanatos. Alan Leo y Sefarial dan una
lista de los decanatos, y aunque existe mucha semejanza entre ambas, también
hay, sin embargo, una importante diferencia. Leo se acerca mas a la
interpretación esotérica de la astrología, mientras Sefarial es puramente exotérico.
De acuerdo a Sefarial, los tres decanatos están regidos por Saturno, Júpiter y
Marte, ofreciendo la oportunidad de agotar el karma y tener éxito en ello, e
indicando el método empleado, el del conflicto y la guerra. Alan Leo da
Júpiter, la Luna y Marte. Por lo tanto, indica el éxito incidental de todo el
discipulado y la consiguiente preparación para la iniciación, la visualización
de la visión con la cual Júpiter recompensa al discípulo y la experiencia que
confiere Vulcano, el cual hasta ahora ha estado oculto, pero su influencia ha
reemplazado constantemente todo control lunar, porque la personalidad o aspecto
forma de la vida se pierde de vista en la radiación del Sol, el Alma. La luz de
Vulcano y la luz del Sol son una, y los tres -Mercurio, Vulcano y el Sol-,
representan la síntesis y una radiación que oportunamente oscurece la luz de
Mercurio, el cual cae a segundo plano y Vulcano también se hace invisible y
sólo queda el Sol. Tenemos, en consecuencia, la visión del Sol, la experiencia
y el esfuerzo de la personalidad, método de realización regido por Marte.
Las palabras clave de este signo
tienen implicaciones evidentes. Cuando concierne a la personalidad y la rueda
gira en forma normal para las personas comunes o no evolucionadas, la palabra
es: “Y el Verbo dijo: Entra en la materia”. El alma pronuncia su mandato a su
instrumento, durante las primeras etapas de la evolución, y la respuesta llega
inmediatamente de quien “ciega el alma a la verdad, manteniéndola en vil
cautiverio”. Estas palabras pueden interpretarlas ampliamente y desde el propio
punto de vista, que es el único útil para ustedes e indica lo que está detrás
en el sendero de evolución, la etapa del sendero en que se encuentran ahora y
el paso inmediato, la visión, la experiencia y el esfuerzo que tienen por
delante.
Al finalizar lo que he de decir
sobre la constelación de Piscis, haré una sugerencia práctica, que a la larga
evitará muchas dificultades a los estudiantes. Cuando lean, recopilen todas las
afirmaciones que hago sobre algún signo particular, planeta o constelación
mayor. Entonces tendrán directamente ante ustedes la información necesaria
sobre cualquier punto específico y podrán estudiar con pleno éxito esta
complicada astrología de transición. Sin embargo ¿ creen que es más complicado
para el principiante, que un libro de texto sobre física o química? No lo creo.
Lo que complica el problema son sus dudas y desconfianza sobre la verdad y la
comprobación de las afirmaciones hechas. No obstante, el principiante en
química debe aceptar las afirmaciones del experto que ha escrito su libro de
texto, y así las acepta hasta que llega el momento en que puede verificarlas
por sí mismo, mediante el experimento. A este respecto podrían replicar
diciendo que las conclusiones presentadas por el autor han sido comprobadas
infinidad de veces, en muchos casos durante siglos y durante décadas en otros,
no quedando lugar a dudas. Esto también es verdad respecto a. la ciencia de la
astrología, porque durante miles de años sus fundamentos han sido comprobados y
se ha hallado que son correctos; sus expertos son más sabios, más sintéticos y
altruistas que ningún otro grupo de científicos. Me refiero a los verdaderos
astrólogos esotéricos que están hoy detrás del movimiento astrológico mundial.
Quisiera que recuerden esto y se consideren principiantes, dejando de lado
todas las conclusiones, hasta haber captado algo más de lo esencial y de la
teoría. En algunos casos la astrología exotérica puede haberlos preparado para
ello.
ACUARIO, EL PORTADOR DE AGUA
Esta constelación es, para nuestro
sistema solar, de suprema importancia en la actualidad, porque es el signo en
que nuestro Sol está entrando rápidamente y su influencia va adquiriendo mayor
impulso y potencia en cada década que pasa. Por lo tanto, es en gran parte
responsable de los cambios que se están efectuando en todos los reinos de la
naturaleza en nuestra vida planetaria y, debido a que es un signo de aire, su
influencia es omnipenetrante e interpenetrante. Para muchos tipos de mente esta
influencia es intangible y, en consecuencia, incapaz de producir los resultados
deseados; pero la verdad es que estos intangibles resultados penetrantes son de
mayor potencia y sus efectos tienen más alcance que los acontecimientos más
concretos y espectaculares. No tengo la intención de tratar aquí estos
subjetivos y potentes efectos. Ya he indicado y sugerido mucho más en otros
libros. Sólo estoy generalizando en esta delineación de la significación
subjetiva de los doce signos y tratando de dar un amplio cuadro, aunque no
detallado, de lo que podría llamar líneas de la nueva astrología y su método
para acercarse a los aspectos más esotéricos implicados en el horóscopo del
alma. La nueva astrología se ocupará de los significados y las significaciones
y no tanto de los símbolos y los acontecimientos externos, tales como los
sucesos y las actividades mundanas.
Las notas clave de este signo son
tres y muy fáciles de comprender, aunque resulta muy difícil demostrar cuando
se manifiestan en la rueda revertida, y éstas son:
1. El servicio prestado a la
personalidad, el yo inferior, que eventualmente se transmuta en servicio a la
humanidad.
2. La actividad superficial y
egoísta, que se trasforma en profunda e intensa intención de actuar en bien de
la Jerarquía.
3. La vida autoconsciente que,
finalmente, se trasforma en sensible percepción humanitaria.
La cualidad de estas notas clave
cambia la naturaleza mezquina y superficial, en otra de intenso propósito y de
profunda convicción. El hombre acuariano de grado inferior, no evolucionado,
que se halla en la Cruz Mutable, se manifiesta por medio de una superficial
autopercepción. Esto madura en Leo y se convierte en autoconciencia fuertemente
arraigada y en un profundo interés por las necesidades y deseos del yo. Debido
a que continúa la interacción entre Leo y Acuario (porque son polos opuestos)
se produce una intensificación de todas las cualidades y desaparece la
superficialidad, hasta que -en la rueda revertida- la intensa autoconciencia de
Leo se expande en la percepción grupal de Acuario. Lo individual se convierte
en lo universal. El hombre aislado y separatista, por sus reacciones y
percepciones, se convierte en el género humano y al mismo tiempo conserva su
individualidad; ya no es simplemente un ser humano individualmente autocentrado
y separatista, sino que se convierte en la humanidad misma, perdiendo su
identidad personal en el bien de la totalidad, pero reteniendo su Identidad
espiritual. De servirse a sí mismo pasa a servir al mundo, aunque es siempre el
individualizado Hijo de Dios hasta después de la tercera iniciación.
Cuando se estudian los doce signos
es interesante trazar la relación que tiene la conciencia con el signo
precedente y con el posterior. Esto sucede peculiarmente en conexión con el
signo de Acuario. La cualidad material y terrena de Capricornio se “disuelve en
el aire” en Acuario. El “pez” individual del otro signo se trasforma
oportunamente en el alma, y aparece la cualidad de ésta, y en la rueda
revertida se manifiesta como la penetración de la sabiduría (Piscis) y el amor
universal del acuariano verdaderamente evolucionado. A medida que la rueda de
la personalidad “gira hacia la ilusión”, la superficialidad y la naturaleza
aérea del acuariano no evolucionado, se profundiza gradualmente en la
naturaleza material, concreta y rocosa de Capricornio. El hombre común de
Acuario exhibe todo lo que tiene y frecuentemente detrás de ello no hay nada.
Esotéricamente el acuariano evolucionado pone todo lo que posee en su cántaro
de agua, lo conserva allí para cuando lo demande el servicio y la necesidad y
lo brinde libremente.
Acuario es también un signo dual y
representa dos vibraciones, de allí surge su relación con Piscis; porque así
como Piscis, en la rueda de la ilusión, la Cruz Mutable representa la sustancia
y la esclavitud, en Acuario la sustancia y el ánima mundi, o alma aprisionada,
comienzan a trabajar con mutua tolerancia, y en el individuo acuariano superior
el alma y el espíritu se expresan a través de la sustancia. Por consiguiente existe
una relación astrológica entre la franja de estrellas de la constelación de
Piscis, que une los dos peces, y la cualidad y naturaleza de Acuario
relacionadora ata en un todo activo y sintético. El acuariano reconoce el
vínculo que mantiene todo unido subjetiva y realmente, mientras que en Piscis
la energía de la relación constituye una franja aprisionadora que confina y
cautiva. Reflexionen sobre esto. Es un error considerar el margen de contacto
que existe entre dos signos, durante el tránsito del Sol, como límite rígido y
fijo. Esto no es así, pues no existen líneas rígidas de demarcación que separen
dos zonas totalmente distintas de experiencia y de conciencia en la órbita
solar. Sólo parece ser así y es parte de la gran ilusión.
Los regentes de Acuario son de
peculiar interés. Forman un grupo eficaz de planetas y traen las influencias
del séptimo, segundo y cuarto rayos. Éstos son los rayos que determinan,
preeminentemente, tanto las etapas finales del progreso del hombre como las
iniciales, y son más poderosas al comienzo del sendero involutivo y al final
del sendero evolutivo, que en el período intermedio. Determinan las etapas
finales y los acontecimientos en el Sendero de Iniciación. El séptimo rayo trae
a la manifestación, en el plano físico, el principal par de opuestos -espíritu
y materia- relacionándolos entre sí, produciendo oportunamente un todo
funcionante. El segundo rayo produce la expresión del alma y de la conciencia
espiritual y también el poder de irradiar amor y sabiduría en la tierra,
mientras que el cuarto rayo indica el campo de servicio y el modo de alcanzar
la meta. El conflicto y la lucha son los modos o métodos, para lograr la
armonía y expresar así las características verdaderamente humanas, porque el
cuarto rayo y la cuarta Jerarquía Creadora constituyen esencialmente una
expresión de la verdad.
Algunos astrólogos asignan a
Saturno como uno de los regentes. Alan Leo también lo hace, pero señalaré que,
en este caso, se refiere totalmente al progreso del hombre común en la Rueda de
la Vida, y el Saturno que él presiente como regente de Acuario, es la
influencia saturniana de Capricornio, en cuyo signo Saturno rige dos campos.
En la rueda revertida se agota la
influencia saturnina en Capricornio y el hombre se libera del karma y no es
necesario que se le ofrezca una oportunidad, porque es un iniciado liberado, un
verdadero Maestro Masón, que puede dedicarse al servicio mundial sin ser
impedido o detenido por los pensamientos del yo o deseos egoístas. Entonces
queda bajo la influencia de Urano, el misterioso y oculto planeta. Su voluntad
está enfocada y desarrollada por las influencias uranianas, conviniéndose en un
líder. Efectúa los cambios deseados y produce esas nuevas condiciones que
ayudarán al alma de la humanidad a expresarse más libremente. Siendo el agua el
símbolo de la sustancia y de la expresión material, además de una motivación
emocional, Acuario tiene en consecuencia una actividad dual, y el tercer rayo
se expresa poderosamente a través de este signo, llegando a nuestro planeta a
través de Urano y la Luna, que en este caso oculta o vela simbólicamente a
Urano. Por lo tanto, tenemos la doble influencia que ejerce Urano, expresando
la cualidad y trayendo las energías del séptimo rayo en un caso, y las del
tercer rayo en otro. En último análisis, el séptimo rayo es la energía
diferenciada y enfocada del primer rayo, cuando expresa la voluntad del primer
aspecto de la divinidad en la Tierra, por medio del poder de relacionar y traer
a la manifestación objetiva -por un acto de la voluntad- el espíritu y la
materia. Esto lo efectúa mediante la actividad del tercer rayo, expresándose a
través de la humanidad y sus unidades individuales, aunque se combina con la
energía de los tres rayos liberados por medio de los planetas regentes:
1. Urano-Séptimo Rayo-La voluntad
de ser y de conocer simultáneamente en todos los planos de manifestación.
2. Júpiter-Segundo Rayo-La fusión
del corazón y la mente, propósito subjetivo de la manifestación. Esto se lleva
a cabo en la rueda exotérica, mediante la actividad del tercero y séptimo
rayos.
3. La Luna-Cuarto Rayo-La
voluntad de ser y conocer, más la fusión del corazón y la mente, resultado del
trabajo realizado en la cuarta Jerarquía Creadora bajo la influencia de la
energía que produce armonía por medio del conflicto.
Respecto a la Luna quisiera
llamarles la atención sobre el hecho de que está relacionada con una de las
Jerarquías Creadoras, pues la Luna por sí misma ejerce influencias exotéricas
sobre el método común de proceder en la rueda de la vida, y en el planeta que
ella vela y oculta (Urano en este caso) tenemos la energía esotérica que lleva
a esta Jerarquía a la realización subjetiva.
Urano imparte actividad innata y
espontánea, produce desarrollo evolutivo -natural y espiritual. Es el anhelo de
mejorar las condiciones.
Júpiter imparte la tendencia
inherente de fusionarse, que nada podrá detener, pues promueve el logro
inevitable de la síntesis final.
La Luna ayuda a crear esas
condiciones que conducen a la grandiosa transformación crítica del instinto en
intelecto. Esto lo efectúa la Luna, pero Urano lleva a cabo, en la conciencia
humana, la gran transferencia de la percepción intelectual en conocimiento
intuitivo. Tengan presente que las fuerzas esotéricas se combinan con las fuerzas
de los planetas exotéricos u ortodoxos, los cuales no niegan su influencia.
Sólo las complementan y dominan. De esta manera se enriquece el hombre, amplía
su experiencia y expande su conciencia debido a las nuevas energías; pero en
ningún momento se alteran las condiciones y los efectos alcanzados y logrados
bajo antiguas influencias. Ellas han determinado su naturaleza y fijado sus
cualidades; y son por lo tanto persistentes y energéticas; pero las nuevas y
profundas influencias y potencias son las que en el futuro, en la Cruz Fija,
condicionarán y motivarán gradual y constantemente todas sus actividades. En lo
sucesivo, en vez de hablar de los planetas ortodoxos, cuando tratemos las
influencias planetarias, mencionaremos los planetas exotéricos y esotéricos y
estableceremos así nuestro vocabulario y palabras explicativas más acordes con
la enseñanza interna. En astrología tratamos en todo momento con las energías
que producen movimiento y actividad subjetiva y externa; nos ocupamos de los
impactos que numerosas fuerzas hacen sobre la expresión de la vida y del
propósito humano, planetario y del sistema, y los efectos resultantes. Cuando
estos efectos y actividades son puramente objetivos (y bajo esta palabra ubico
a todos los acontecimientos y sucesos que ocurren en los tres mundos de la
experiencia humana, en los planos físico, astral y mental) tenemos la
demostración de la personalidad. Cuando están relacionados conscientemente al
mundo de las causas y son el resultado de la “correcta y consciente dirección”
del centro emanante, el alma, las fuerzas de la personalidad quedan sometidas a
la difusión de las energías del alma, entonces la personalidad o naturaleza
forma llega a ser magnética en forma distinta, atrayendo hacia sí las energías
de un plano superior y dinámico, que hasta ahora concernían al hombre, el cual
ha aprendido a controlar y utilizar. En otros casos, las energías del alma
intensifican ciertas fuerzas de la personalidad, y el efecto de los planetas
exotéricos es complementado por una firme y constante afluencia de energías
provenientes de los planetas esotéricos, que empiezan a tener un dominante
efecto esotérico. En Capricornio, por ejemplo, la influencia de Saturno es
esotérica y exotérica; en Tauro, Vulcano tiene un efecto esotérico y
jerárquico, mientras que en Leo, el Sol rige a los tres -en lo que respecta a
la vida exotérica, esotérica y jerárquica. Esto lo estudiaremos más adelante,
en esa parte del libro en que consideraremos la constelación de Leo. Las
influencias planetarias son inusitadamente potentes en Acuario durante este
ciclo mundial, porque, en forma peculiar, es un signo culminante para la
mayoría de las personas que van de Aries a Piscis en la Cruz Fija. Son raros y
muy pocos los que en el signo Piscis culminan la experiencia de la vida en las
tres Cruces, por lo cual llegan a ser Salvadores del mundo. Sólo entonces
conocen el aspecto superior del primer rayo, expresándose a través de las
actividades de la Muerte. Sin embargo, el conjunto de iniciados del mundo culminan
sus experiencias en Acuario y llegan a ser servidores mundiales liberados. En
este ciclo dan la espalda al propio progreso y a todo deseo por satisfacer su
propia aspiración espiritual, convirtiéndose en portadores del agua de la vida
para la humanidad, ingresando así en las filas de la Jerarquía. Quienes llegan
a la realización en Piscis y alcanzan una etapa superior en su evolución, pasan
a ese centro denominado Shamballa; pero la mayoría de los iniciados y
discípulos permanecen apegados al segundo centro, el de la Jerarquía servidora.
Acuario es, preeminentemente, un
signo de constante movimiento, de actividades cambiantes y de mutaciones
periódicas, y el símbolo de este signo expresa este estado de actividades,
siendo por lo tanto un signo en que el iniciado domina y comprende la
significación de los ciclos. Los resultados de la experiencia del valle (en el
lenguaje empleado por los místicos de todas las épocas) y de la cima de la
montaña con su visión de luz, están vívidamente representados por el signo. El
acuariano puede experimentar profunda depresión, el propio desprecio, o conocer
y pasar por la exaltación del alma y la sensación del poder espiritual otorgado
por el control que ejerce el alma, conociendo todo como interacción, acción y
reacción, necesarias para el progreso y la comprensión. Actúa con la Ley de
Acción y Reacción.
En Leo, el centro y punto de
conciencia del hombre es él mismo; gira sobre sí mismo y su propio eje, siempre
vinculado y relacionado consigo mismo, siendo el individuo autocentrado que
consagra todos sus pensamientos, tiempo y servicio a su propio bienestar e
interés personal. Pero en Acuario, el polo opuesto de Leo y signo de
culminación, el hombre se exterioriza; no hay ningún centro o círculo que
circunscriba la influencia, sino únicamente dos líneas de energía que se
exteriorizan y afluyen de él hacia el mundo de los hombres. El individuo que en
Leo es consciente de sí mismo, en Acuario llega a ser servidor consciente, y
esto está muy bien expresado en los símbolos de ambos signos. El acuariano se
consagra al servicio grupal y al bienestar de la humanidad y, por ejemplo, el
acuariano común, en la Cruz Mutable, seria el empleado fiel, el socio y
trabajador de alguna firma o empresa, dentro de cuyos límites confina todos sus
intereses, y a cuya prosperidad consagra todo lo que posee. En la Cruz Fija,
esta dedicación a los demás se trasforma en servicio al mundo.
Se dice que Acuario rige el sistema
sanguíneo y su circulación. A través de la sangre es distribuida por todo el cuerpo
humano la fuerza de la vida. Por lo tanto simboliza la tarea del acuariano
liberado que distribuye vida espiritual en el cuarto reino de la naturaleza.
Las influencias acuaríanas actúan también como dadoras de vida en otras formas
de vida planetaria y en otros reinos de la naturaleza, de los cuales no nos
ocuparemos, pues limitaremos nuestra atención a la humanidad.
Acuario, como ya se sabe, es uno de
los brazos de la Cruz Fija, la cual es, preeminentemente, la Cruz del
Discipulado y de las tres iniciaciones mayores, de las que puede decirse que:
1. En Tauro. - El deseo es
transmutado en aspiración; la oscuridad es reemplazada por la luz y la
iluminación; se abre el ojo del toro, el tercer ojo espiritual u “ojo único” de
El Nuevo Testamento. “Si tu ojo es uno, dijo Cristo, todo tu cuerpo estará
lleno de luz”. Este ojo único reemplaza a los dos ojos del yo personal. La
atención del hombre se enfoca en la realización espiritual. Camina en el
Sendero del Discipulado.
2. En Leo. - El hombre
autocentrado se trasforma oportunamente en la expresión de la vida del alma y
se dedica a realizar la meta espiritual de la impersonalidad. Aquí emprende la
preparación para la primera iniciación, recibiéndola en él o bajo este signo si
es el ascendente, convirtiéndose en “el León que busca su presa”, el alma que
cautiva a la personalidad.
3. En Escorpio. - El discípulo
pasa por las pruebas que le permitirán recibir la segunda iniciación,
demostrando que la naturaleza de deseos es subyugada y conquistada, que la
naturaleza inferior (ascendida al cielo) es capaz de alcanzar la meta en el
mundo durante este período, y que desde los cimientos terrenos de Escorpio, la
personalidad puede ser probada de tal manera que demuestre su aptitud para
prestar el servicio mundial exigido en Acuario. Esto está bellamente expresado
en la leyenda de Hércules, el Dios Sol, que vence a la hidra de nueve cabezas o
serpiente del deseo, cuando fue forzado a arrodillarse y, desde esa posición de
humildad, levantó en vilo a la serpiente y obtuvo la liberación.
4. En Acuario. - Culmina el largo
esfuerzo del alma y concluye la experiencia del discípulo en la Cruz Fija. El
hombre recibe la tercera iniciación y es liberado del control de la
personalidad, recibiendo las dos siguientes iniciaciones en la Cruz Cardinal.
A continuación daré los nombres de
los Tres Cruces, extraídos de los antiguos archivos y, por lo tanto, difíciles
de traducir:
1. La Cruz Mutable-La Cruz de la
Experiencia mutable y adquirida. Lugar de la acción y de la reacción, del control
kármico y de la respuesta a los impactos que conducen a despertar la
conciencia, respecto a la meta inmediata.
2. La Cruz Fija-La Cruz de la
Transmutación. El deseo se transforma en aspiración y el egoísmo en altruismo.
3. La Cruz Cardinal-La Cruz de la
Trascendencia. La vida de la personalidad, la vida de la forma y la vida
planetaria, ya no controlan. El hombre se libera.
La sustancia, el océano de la vida,
el agua, el símbolo del deseo, y el impulso por encarnar, son transmutados en
luz del alma, en sustancia de luz y en anhelo de hollar conscientemente el
Sendero de Retorno, más el ansia de prestar servicio. El deseo se desarrolla y
enfoca en Tauro cuando el hombre se halla en la Cruz Mutable y progresa
alrededor del zodíaco; se reorienta y repolariza en Tauro cuando el hombre ha
ascendido a la Cruz Fija, y es abandonado eventualmente en ese signo. En
Escorpio, el polo opuesto de Tauro, la personalidad es humillada, lucha con el
alma; en este signo, la personalidad “muere en sentido oculto y luego resucita
como aire y luz” para convertirse, desde ese momento, en servidora del alma. En
Leo, el individuo es consciente de su propia identidad, concentra sus
propósitos, aprende las lecciones y la aplicación del egoísmo (porque es uno de
los mejores medios para aprender y descubrir que es contrario a las leyes del
alma), siendo eventualmente tan castigado por los procesos de la vida, que
llega a darse cuenta de la futilidad del propio interés. En Acuario, el hombre
es consciente de la belleza de la vida y del interés grupales y de su
responsabilidad individual hacia el grupo, empezando a vivir su vida y
dedicándose a prestar servicio a la humanidad.
Respecto a la conciencia los
estudiantes hallarán iluminador estudiar el tema en la siguiente revelación:
1. Conciencia subjetiva latente
en Aries.
2. Conciencia de la dualidad en
Géminis.
3. Conciencia de la masa en
Cáncer.
4. Autoconciencia individual en
Leo.
5. Conciencia equilibrada en
Libra.
6. Conciencia grupal en Acuario.
En esta clasificación Podrá
apreciarse la diferencia que existe entre astrología exotérica y esotérica. La
astrología exotérica trata de las características y las cualidades de la
personalidad y de los aspectos de la forma, como también de los
acontecimientos, sucesos, circunstancias y el medio ambiente condicionante, que
aparecen en el horóscopo personal, indicando que hay control planetario, pero
no control solar. La astrología esotérica se ocupa principalmente del
desenvolvimiento de la conciencia, de los impactos que a despiertan a los dones
peculiares de cualquier signo particular y de la facultad que otorga un rayo y
también de la reacción del hombre y su consiguiente enriquecimiento mediante su
respuesta a la influencia de un signo, actuando por medio de planetas
esotéricos, desde el ángulo de la percepción humanitaria, del discipulado y de
la iniciación. Esto básicamente se refiere a sus experiencias desde el ángulo
de las tres Cruces, las cuales implican: primero mutación, luego orientación y,
finalmente, iniciación. Estas tres Cruces ocuparán un lugar prominente en el
delineamiento astrológico.
Llegamos ahora a un punto muy
interesante en conexión con Acuario. Aparentemente no existe ningún planeta que
esté exaltado o “caiga” en este signo. El único afectado es el Sol, cuyo poder
disminuye. ¿ Cuál es la significación simbólica de esto? Es la relación que
existe entre Acuario y Capricornio, entre la Cruz Fija y la Cruz Cardinal y
entre la tercera iniciación y las que le siguen y el punto de equilibrio
alcanzado entre Piscis y Capricornio, enfocados en Acuario. No me refiero a la
matemática ortodoxa o a las razones astronómicas, pues en realidad dependen de
las razones subjetivas y espirituales, las cuales nos conciernen. Uno de los
hechos que surgirá en nuestra conciencia al estudiar estas líneas esotéricas,
es que todas las indicaciones externas no señalan la verdad, sino únicamente el
camino a las realidades subjetivas, de las cuales los hechos externos son sólo
símbolos ilusorios. Reflexionen sobre esto y mantengan la mente abierta.
Ningún planeta está exaltado ni cae
en Acuario, porque el verdadero acuariano -después de la correspondiente
experiencia en la Cruz Mutable y en la Cruz Fija- ha llegado a un punto de
equilibrio. No está regido por los pares de opuestos sino que utiliza a ambos
para fines espirituales. No lo obstaculizan la tierra ni el agua (Capricornio y
Piscis); ha superado las pruebas de los procesos de encarnación e iniciación, y
permanece libre distribuyendo energía y vida, simbolizadas por las dos líneas
onduladas. Es interesante recordar que durante el progreso del alma, en lo que
concierne a la humanidad, de los cuatro signos de cada Cruz uno tiene mas
importancia que los otros. Cada signo, en cada una de las tres Cruces, está
relacionado con uno de los cuatro reinos de la naturaleza, y la preponderante
influencia de rayo afluye, por medio del signo, al reino en consideración. En
conexión con la humanidad los signos importantes de las tres Cruces son:
a. La Cruz Mutable Piscis.
b. La Cruz Fija Escorpio.
c. La Cruz Cardinal
Capricornio.
En Acuario, el iniciado lleva a su
consumación todo lo adquirido en Leo mediante la influencia del Sol, porque, en
lo que concierne a la humanidad, existe en este signo una condición
excepcional, pues el Sol rige toda expresión -exotérica, esotérica y
jerárquica. Rige a la personalidad, al alma y a la cuarta Jerarquía Creadora.
De allí que el Sol (físico) aminore su poder en Acuario. Al recibir la tercera
iniciación la luz de la personalidad se “extingue”, o es atenuada por la luz
del Sol subjetivo, influyendo al alma. Aquí hay mucho para reflexionar, pero
muy poco puede indicarse directamente, pues el curioso hecho de este triple
control, ejercido por un planeta, constituye uno de los misterios de la
iniciación. Está vinculado a la relación que existe entre Leo y Acuario, porque
lo inusitado de Leo es que tiene todas sus influencias regentes concentradas
por intermedio de un planeta. Leo indica la cumbre de la realización del alma
humana. Nos inclinamos a creer que la iniciación y la liberación constituyen la
realización del reino humano y el logro de la humanidad, pero no es así.
Iniciación es la realización y el éxito obtenido por el alma que, finalmente,
ha logrado dominar a la personalidad y manifestar su verdadera naturaleza y
carácter, a pesar del personalismo y del antagonismo del ser humano, empeñado
en llevar a cabo sus propios propósitos. Literalmente constituye la realización
de ciertos objetivos deseados, para cuyo logro los entes del quinto reino de la
naturaleza han trabajado durante eones y expresan el fin de la tarea, del
sacrificio y servicio planetarios obligatorios. Esta realización culmina en la
tercera iniciación y de allí en adelante, por propia elección y como alma, el
hombre emancipado y libre sirve en el plano físico, consciente de la intención
y del propósito.
Los decanatos de Acuario están
regidos (según Alan Leo) por Saturno, Mercurio y Venus, y el efecto que
producirán ya comienza a vislumbrarse en los asuntos humanos y condiciones
mundiales. Saturno es el planeta del discipulado y de la oportunidad; está hoy
extremadamente activo, presentando al discípulo mundial esas situaciones y
crisis difíciles que demandarán una libre elección, discriminación precursora,
respuesta inteligente y correcta decisión, produciendo así la destrucción de lo
que obstaculiza, sin abandonar los verdaderos valores de los cuales puede ser
consciente la humanidad. El discípulo individual ha enfrentado siempre estas
circunstancias condicionantes y liberadoras, y la humanidad se encuentra hoy en
la misma situación. Nos hallamos ante el portal del nuevo mundo, de la nueva
era y sus nuevos ideales, cultura y civilización.
Saturno, que nos ha ofrecido la
oportunidad y proporcionado la elección para producir los cambios necesarios y
destruir lo que impide la libre expresión del alma, se aparta oportunamente a
fin de permitir que Su gran Hermano, Mercurio, arroje sobre la situación la luz
del alma -intuitiva e iluminadora-, para poder interpretar por medio de
nuestras mentes iluminadas, el significado de los acontecimientos, relacionando
lo viejo con lo nuevo y el pasado con el futuro, mediante la luz del presente.
De aquí la utilidad subjetiva de la
actual tendencia general hacia los procesos de la meditación que capacitan para
ser “impresionados desde lo alto” (entendido técnicamente) e iluminados por la
luz del alma.
Entonces, cuando haya terminado la
tarea de Saturno y de Mercurio durante el tercer decanato, Venus, la unión del
corazón y de la mente, introducirá la tan esperada era de amor-sabiduría, de
hermandad y de expresadas relaciones fraternales. Oportunidad, Iluminación,
Hermandad son los dones que Shamballa proyecta conferir al género humano
durante la era acuariana, siempre que los hombres se preparen para ello, los
acepten y utilicen. Sólo el futuro pondrá en claro la reacción del hombre.
Según otros astrólogos, los tres
decanatos están regidos por Venus, Mercurio y la Luna. Podrán observar aquí la
relación entre la astrología y la rueda de la vida normal o revertida. La Luna
toma aquí el lugar de Saturno. ocultando al planeta Urano. En este caso, Urano,
el planeta oculto, representa la ciencia exotérica que penetra en el aspecto
oculto de la vida de la forma y tenemos el período en que el hombre no está
suficientemente alerta ni consciente para aprovechar la oportunidad y aplicarla
a los fines esotéricos o del alma, pero puede identificarse con los aspectos
más avanzados de la forma. La energía que produce oportunidad, iluminación y
amor fraternal, tal como se expresa y se logra en la Cruz Fija, se demuestra en
la Cruz Mutable o Común, como dificultad, mente voluble y versátil (inestable y
oscura) y como sexo.
Esto aparece nítidamente en las
palabras dirigidas al hombre en la Cruz Mutable cuando atraviesa un ciclo
acuariano. Dichas palabras son: “Y el Verbo dijo: que rija el deseo en la
forma”, porque el deseo se convierte en adquisición de conocimiento, y el
conocimiento de lo que está oculto en cualquier etapa del sendero de evolución
relaciona al individuo con Urano. Cuando el hombre se halla en la Cruz Fija
surgen las palabras: “Soy el agua de la vida vertida para los hombres
sedientos”. Las implicaciones son tan claras que el tema no necesita mayor
explicación ni elucidación.
Ahora consideraremos más extensamente
a Capricornio. Los tres estudios sobre Piscis, Acuario y Capricornio serán algo
más extensos que los anteriores, porque he venido preparando la base para lo
que diré sobre el quinto punto: las tres Cruces. Extraeremos ciertas
consideraciones en conexión con ellas, que serán de valor; Piscis forma parte
de la Cruz Mutable, Acuario de la Cruz Fija y Capricornio de la Cruz Cardinal,
por lo tanto, no es necesario repetir detalladamente lo que he dicho al
ocuparme de otros signos. Los tres son signos de comienzo o de final, de
acuerdo al estado de la rueda de la vida. También resumen e inician las
actividades de los otros nueve signos que son fundamental y estrictamente
signos humanos, y sintetizan los resultados de la experiencia adquirida en las
tres Cruces.
Ahora podemos encarar en forma
rápida esta tesis respecto a las implicaciones filosóficas de la Gran Rueda del
Zodíaco porque en este punto puedo dejar lo que resta por decir sobre las tres
Cruces, hasta que lleguemos a la parte VI, donde habrá muchas cosas
interesantes que señalar. Y las he tratado en forma algo extensa cuando se
estudiaron estos tres primeros signos de la rueda del zodíaco, al girar de
Aries a Tauro, vía Piscis. Cada uno de estos tres signos se halla en una de las
cruces y constituyen en sí y en sus relaciones, una completa unidad. Resulta
interesante observar que cada uno de ellos representa el comienzo (en la Cruz
Mutable) o la culminación (en la Cruz Fija). Cuando representan el comienzo,
tenemos:
1. Aries ler. Aspecto
Movimiento externo hacia la encarnación
latente. Voluntad de manifestarse.
Experiencia en la Cruz Cardinal.
2. Piscis 2do. Aspecto
Deseo de existir en la forma.
latente El
amor o deseo por las cosas materiales.
Mutación constante.
Experiencia en la Cruz Mutable o
Común.
3. Acuario 3er. Aspecto Consagración al yo inferior.
latente
Egoísmo.
Experiencia sobre la Cruz Fija.
Cuando estos tres signos constituyen
el final del ciclo de expresión en la rueda revertida, tenemos:
1. Acuario 3er. Aspecto Consagración al servicio del Todo.
expresado Muerte o negación de todo
egoísmo personal.
Culminación
de la experiencia en la Cruz Fija.
2. Piscis 2do. Aspecto Surgimiento de un salvador del mundo.
expresado
Muerte de todo deseo y
amor separatista, incluso el
anhelo y
aspiración espirituales.
Culminación
de la experiencia en la Cruz Mutable.
3. Aries ler. Aspecto Aparición de la voluntad de colaborar con el Plan.
expresado
Muerte de la propia
voluntad.
Culminación de la experiencia en la Cruz Cardinal.
La misma consideración fundamental
aplicada a las tres Cruces puede aplicarse a Géminis, Tauro y Aries o la
inversa, a Aries, Tauro y Géminis, recordando siempre que la Cruz Mutable rige
la rueda en el proceso común y la Cruz Fija en el progreso invertido, durante
el discipulado. La Cruz Cardinal rige en realidad ambos procesos; pero esto
sólo es comprendido cuando ha tenido lugar la iniciación:
1. Aries - Rige el Sendero del
Discipulado. Voluntad de retornar al Origen. Determinación para lograr la
liberación. La causa originante de los cambios en las Cruces Fija y Mutable.
2. Tauro - Deseo de vencer al
deseo. Anhelo de liberarse. Transmutación del deseo en amor.
3. Géminis - La fusión de los
opuestos; el trabajo inteligente de la unificación; síntesis.
En la rueda común estos signos
otorgan:
1. Géminis - Experiencia de los
pares de opuestos. Dualidad pronunciada y separatista. Interacción entre los
gemelos: La naturaleza del alma y de la forma.
2. Tauro - El reenfoque de los
deseos inferiores antes de dar otra vuelta en la Gran Rueda, tratando de
satisfacer a la personalidad. El Hijo Pródigo viaja hacia un país lejano.
3. Aries - Nuevamente el
principio y el fin.
Debe recordarse que Aries es,
definidamente, esa divina manifestación a la que el Cristo se refirió cuando
dijo: “Soy el Alfa y el Omega, el principio y el fin.” No obstante, su
significado sólo puede ser captado cuando las experiencias en la Cruz Mutable y
en la Cruz Fija han sido trascendidas y conscientemente se asciende a la Cruz
Cardinal después de la tercera iniciación, “la rueda que gira sobre sí misma y
va rodando de norte a sur y luego de este a oeste a medida que progresa y lo
realiza en un instante”. Ésta es una forma simbólica de expresar la actividad
unida de todos los estados de conciencia logrados en las dos primeras ruedas,
proporcionados al iniciado por la experiencia de la vida durante muchas rondas
en el zodíaco; también significa ese tipo de conciencia que trasciende la del
Cristo Mismo, para el cual el Cristo y el Buddha se están preparando. La
experiencia en la Cruz Cardinal (concerniente al desenvolvimiento cósmico)
trasciende toda conciencia posible adquirida en las otras dos cruces y para lo
cual han preparado al iniciado. Podría decirse que:
1. La Cruz Mutable, a su debido
tiempo y cuando se han asimilado sus lecciones, otorga conciencia planetaria.
2. La Cruz Fija otorga conciencia
del sistema.
3. La Cruz Cardinal otorga
conciencia cósmica.
CAPRICORNIO, LA CABRA
Éste es uno de los signos más
difíciles de explicar porque, como bien saben, es el más misterioso de los
doce. Es el signo de la cabra que busca su sustento en los lugares más rocosos
y áridos del mundo, y por lo tanto relaciona al hombre con el reino mineral.
También es el signo de los Cocodrilos, que viven en el agua y en la tierra;
espiritualmente es el signo del Unicornio, “la bestia que lucha y triunfa”, de
las antiguas mitologías. De acuerdo al simbolismo de estos animales, el signo
nos da un cuadro completo del hombre, con sus pies en la tierra, corriendo
libremente y ascendiendo las cumbres de la ambición mundana o de la aspiración
espiritual, en busca de lo que él comprende (en un momento dado) que es su
mayor necesidad. Como la cabra, Capricornio, es el hombre terreno, humano y
codicioso, que trata de satisfacer el deseo, o el aspirante egoísta que trata
de satisfacer su aspiración. Este signo representa al hombre como un animal
ambicioso, en dos sentidos de la palabra: en las primeras etapas de la Cruz
Mutable, el hombre, la mezcla del deseo (agua) y de la naturaleza animal
(tierra), y en la rueda revertida, el hombre, la fusión del alma y la forma.
También nos proporciona un cuadro del iniciado triunfante, el “Unicornio de
Dios”, el símbolo del Unicornio con su único cuerno protuberante sobre el
testuz, semejante a una lanza, en vez de los dos cuernos de la cabra.
Resulta interesante estudiar los
tres signos simbolizados por animales con cuernos. Aries, el carnero con los
cuernos vueltos hacia abajo, significa la venida a la manifestación, el ciclo
involutivo y de experiencia en la Cruz Cardinal, cuando expresa la voluntad de
Dios de manifestarse. Tauro, los cuernos del toro vueltos hacia arriba, sobre
un círculo, representa el impulso del hombre, el Toro de Dios, hacia la meta de
la iluminación y la liberación del alma, y los dos cuernos (dualidad)
protegiendo el “ojo de la luz” en el centro del testuz del toro, el “ojo uno”
de El Nuevo Testamento, que “llena de luz a todo el cuerpo”. Luego Capricornio,
la cabra, relacionado particular y estrechamente a Aries, oculta (como un velo
esotérico) el simbolismo del Unicornio, donde los dos cuernos y el ojo único se
fusionan, y está representado por el largo y derecho cuerno del Unicornio en el
centro del testuz.
Detrás de todo esto se halla el
misterio dual de Leo, porque Leo -en lo que a la humanidad concierne- es la
clave o el indicio de todo el zodíaco, y esta constelación encierra dos grandes
misterios:
1. El misterio de la Esfinge,
conectado con la relación que existe entre Leo y Virgo, y ligado al secreto de
los Ángeles Solares. No es el misterio del alma y la forma, sino el de la mente
inferior y la superior y su mutua relación.
2. El misterio del León y el
Unicornio. Una antigua canción de cuna encierra este secreto, y se refiere a
que “el León y el Unicornio fueron a la Ciudad”, y esto contiene peculiarmente
el secreto de la iniciación y de la ascensión del ser humano hasta el portal
donde se lo admite que entre en la Jerarquía, y también la “elevación mística”
para lo cual la Masonería posee la clave. Esto tiene que ver con el surgimiento
de la conciencia del iniciado (nueva y centralizada) y la derrota del rey de
los animales (la personalidad) lo cual conduce a que la conciencia grupal y
mundial, el altruismo y la iluminación, triunfen sobre la autoconciencia y el
egoísmo. La verdadera versión de este antiguo mito, dice que el rey de los
animales es cegado y muerto, porque el cuerpo del Unicornio le atravesó el ojo
y el corazón.
El símbolo de este signo es
intencionalmente indescifrable. A veces se lo llama la “Signatura de Dios” y no
trataré de interpretarlo, en parte porque nunca ha sido trazado correctamente,
y por otra porque su delineamiento correcto y la capacidad del iniciado para
descifrarlo produce una afluencia de fuerza que no sería deseable, excepto
después de la debida preparación y comprensión. Es mucho más potente que el
pentágono, y deja al iniciado “sin protección”.
En un antiguo tratado astrológico,
que nunca vio la luz del día, pero que será descubierto a su debido tiempo,
está descrita la relación que existe entre los animales cornúpetos del zodíaco:
“El
Carnero, la víctima propiciatoria y la Cabra sagrada, son Tres en Uno y Uno en
Tres. El Carnero se convierte en el segundo y el segundo en el tercero. El
Carnero engendra y fertiliza todo; la Víctima propiciatoria en el desierto, que
todo lo redime; la Cabra sagrada que se fusiona en el Unicornio, levantando,
ensartada en el dorado cuerno, a la forma vencida -en esto se halla oculto el
misterio.”
Evidentemente los tres signos
cornúpetos ocultan tres misterios:
El misterio de Dios, el Padre La Creación
El misterio de Dios, el Hijo La Redención
El misterio de Dios, el Espíritu Santo La liberación
También se podría decir que la
Voluntad del aspecto Padre, manifestándose por medio de Aries, rige a
Shamballa; el amoroso deseo del Hijo es atraído hacia la Jerarquía, y la
actividad penetrante e inteligente del Espíritu Santo anima ese centro de vida
divina denominado humanidad. Por lo tanto tenemos:
Shamballa Jerarquía Humanidad
Voluntad Amor Inteligencia
Aries Tauro Capricornio
Tanto en sus aspectos superiores
como en los inferiores estos signos guardan el secreto del “cuerno de la lucha
y el cuerno de la abundancia, sometidos y cuidados por el Cuerno de la Vida”.
Un antiguo proverbio dice: “El Carnero -cuando se ha convertido en la Víctima
propiciatoria, ha buscado la iluminación como el Toro de Dios y ha trepado a la
cumbre de la montaña a semejanza de la cabra- cambia así su forma por el
Unicornio. Grande es la clave oculta”. Ampliando algo más el simbolismo podría
decirse que:
1. El Carnero conduce a la vida
creadora en la Tierra y a la oscuridad de la materia. Éste es el azul de media
noche.
2. El Toro conduce a los lugares
de deseo en busca de “la satisfacción iracunda”. El rojo de la codicia y la
ira, se cambia oportunamente en la luz dorada de la iluminación.
3. La cabra conduce por caminos
áridos en busca de alimento y agua, “la necesidad de verde”; pero la Cabra es
también capaz de ascender hasta la cumbre de la montaña.
Ésta es la experiencia en la Cruz
Mutable en lo que concierne a estos tres signos. Y en la Cruz Fija:
1. El Carnero se transforma
oportunamente en la Víctima propiciatoria y la Voluntad de Dios en el Amor, y
así demuestra la salvación.
2. El Toro se transforma en el
que otorga luz, y la oscuridad del primer ciclo es iluminada por el Toro.
3. La Cabra se transforme en el
Unicornio, conduciendo a la victoria. El Cocodrilo, la Cabra y el Unicornio,
representan tres etapas del desenvolvimiento del hombre.
Aries, Tauro y Capricornio son los
grandes transformadores bajo el gran Plan creador. Son de naturaleza
catalítica. Cada uno abre la puerta que conduce a uno de los tres centros
divinos de expresión, que son los símbolos en el cuerpo del Logos planetario de
los tres centros superiores del hombre, el coronario, el cardíaco y el
laríngeo:
Aries. Abre la puerta que conduce a
Shamballa, cuando se pasa por las experiencias de Tauro y Capricornio.
Tauro. Abre la puerta que conduce a
la Jerarquía, cuando es comprendida la significación de Géminis y Leo, y pueden
ser recibidas las dos primeras iniciaciones.
Capricornio. Abre la puerta que
conduce a la Jerarquía, en un aspecto más elevado, cuando pueden ser recibidas
las tres últimas iniciaciones y es comprendida la significación de Escorpio y
Virgo.
En estos signos y sus relaciones
sobre la Cruz Fija reside oculto el misterio de Makara y de los Cocodrilos.
Las notas clave de este signo
indican un proceso de cristalización. La facultad de concretar de Capricornio
puede ser considerada de varias maneras.
Primero, Capricornio es un signo
terrestre, y expresa el punto más denso de materialización concreta de que es
capaz el alma humana. El hombre es entonces “de la tierra, terrestre”, y lo que
El Nuevo Testamento llama “el primer Adán”. En este sentido Capricornio contiene
en sí mismo la simiente de la muerte y del fin -la muerte final, que
oportunamente tiene lugar en Piscis. Reflexionen sobre esto. Cuando la
cristalización ha llegado a cierto grado de densidad y obtenido lo que se
denomina dureza, es destruida y desintegrada fácilmente, y el hombre nacido en
Capricornio lleva a cabo su propia destrucción, lo cual se debe a su naturaleza
fundamentalmente materialista y a los “golpes del destino”, que son la
actuación de la ley del karma. Una y otra vez se logra cierto grado de
concreción, para sufrir nuevamente la destrucción, previa a la liberación de la
vida y a la reconstrucción de la forma.
Segundo. Capricornio es siempre el
signo de la finalización, y su símbolo es frecuentemente (aunque no siempre) la
cima de la montaña, porque marca el punto más allá del cual no se puede
ascender, en algún ciclo determinado de vida. Por eso Capricornio es el signo
que esotéricamente ha sido denominado “detención periódica”. El progreso llega
a ser imposible bajo las formas existentes y debe descender al valle del dolor,
de la desesperación y la muerte, antes de iniciar un nuevo intento de escalar
las cumbres. El intento actual de trepar al monte Everest es asombrosamente
simbólico, y la Jerarquía lo observa con mucho interés, porque en este esfuerzo
vemos el intento de la humanidad por llegar a la cumbre de la montaña, cuya
cima, hasta ahora, vio frustrado todo esfuerzo. Ésta es una cuestión de gran
importancia e interés, pero cuando la humanidad emerja a la luz y a la relativa
gloria de la nueva civilización, conquistará al mismo tiempo la última cima. Lo
que representa el más denso materialismo y la culminación de la grandeza
terrena permanecerá, pero estará bajo los pies de la humanidad.
Tercero, Capricornio, como
consecuencia de lo anterior, es el signo donde se inaugura un nuevo ciclo de
esfuerzo, en lo que respecta al hombre común o al iniciado. Esfuerzo, tensión,
lucha y contienda, contra las fuerzas naturales del bajo mundo, o las difíciles
condiciones vinculadas a las pruebas del discipulado o la iniciación, son las
características de la experiencia en Capricornio.
Quizás algunos sepan que
antiguamente sólo había diez signos, y en esa época Capricornio marcaba el fin
de la rueda zodiacal, y no como lo hace ahora Piscis. Los signos Acuario y
Piscis no fueron incorporados a los signos por la simple y llana razón de que
la humanidad no podía responder a sus influencias peculiares, pues los
vehículos de contacto y el mecanismo de respuesta no estaban adecuadamente
desarrollados. Originalmente había ocho signos, luego diez y ahora doce:
1. En los días lemurianos,
durante el período primitivo del hombre animal y antes de aparecer la humanidad
sobre la Tierra, en el período intermedio de desarrollo, ocho signos ejercían
influencia en el planeta y en los reinos de la naturaleza que existían en él.
No había respuesta a las influencias de Leo y Virgo. El misterio de la Esfinge
no existía, y ambos signos no formaban parte de la rueda zodiacal. Después tuvo
lugar la individualización, la simiente crística fue plantada en el hombre y
estos dos signos empezaron a ejercer influencia sobre la humanidad, influencia
que fue reconocida gradualmente, y el zodíaco contó con diez signos. Dominaba
la Cruz Mutable, que entonces era la Tau, pues no estaba Piscis, y sólo
Géminis, Virgo y Sagitario eran evidentes. El círculo de experiencia estaba
marcado de Aries a Capricornio.
2. En los días atlantes, el
hombre había llegado a responder en tal forma a las influencias planetaria y
solar, que fue abierta la puerta de la iniciación para la experiencia
jerárquica, y se agregaron dos signos más. Estos dos signos eran las analogías
superiores de Leo y Virgo, y los polos opuestos de estos dos fueron: Acuario y
Piscis. Sus influencias llegaron a ser activas y efectivas, y formaron parte de
la rueda zodiacal, porque el hombre empezó a responder a sus potencias.
Entonces la Cruz Fija pudo actuar esotéricamente en la vida de la humanidad, y
tuvo lugar la primera reversión de la rueda en la vida de los hombres evolucionados
de la época. Esta reversión fue la verdadera causa de la gran contienda o
batalla entre los Señores de la Faz Oscura (como se los denomina en La Doctrina
Secreta) y los Señores de la Luz -contienda que aún persiste. Entonces algunos
hombres alcanzaron la etapa del discipulado, en la cual pudieron ascender
conscientemente a la Cruz Fija y prepararse para una iniciación mayor. Contra
esto lucharon las fuerzas del materialismo y de la obstrucción (como a veces se
las denomina) librando la batalla en el signo de Escorpio.
3. Hoy, en la época Aria, se
desarrolla un conflicto similar en una vuelta más alta de la espiral. La razón
consiste en que algunos discípulos e iniciados del mundo, han alcanzado cierto
grado de desenvolvimiento y se están preparando para ascender a la Cruz
Cardinal y recibir algunas de las iniciaciones superiores. El conflicto se
libra entre la humanidad (controlada por los Señores del Materialismo) y la
Jerarquía (controlada por las fuerzas de la Luz y del Amor), y ante nuestros
ojos se está librando la batalla. Las influencias de los doce signos del
zodíaco (particularmente siete de ellos) están implicadas hoy, y los hombres de
todos los tipos y rayos responden a esas influencias, y en una forma u otra
están implicados en el asunto.
Observarán, por lo tanto, que si
las fuerzas concentradas de la Cruz Cardinal son ahora definidamente poderosas
-y lo son- la batalla es terrible porque:
1. La humanidad como un todo se
halla en tal estado de convulsión debido a que debe dar el gran paso adelante
en el desenvolvimiento de la autoconciencia y también expresar el sentido de
responsabilidad, que es el primer florecimiento y fructificación de la
percepción autoconciente. Este hecho es responsable de arrastrar al conflicto,
en forma peculiar y pronunciada, a las fuerzas de Cáncer (de naturaleza
involutiva), de Leo (que concierne a la individualización) y de Géminis (que
expresa la dualidad esencial del hombre). Por eso tenemos hoy la actividad de
la conciencia de la masa en Cáncer que indica la actividad de la Cruz Cardinal
en la etapa involutiva; la autoconciencia en el hombre, manifestada en Leo, y
el signo más humano de todos que indica la Cruz Fija; y Géminis, que
proporciona el sentido de la naturaleza dual del hombre -humana y divina-,
constituyen, la meta de la experiencia consciente en la Cruz Mutable. En
consecuencia, tenemos ahora un signo en cada una de las tres cruces,
particularmente activo, influyendo a las masas de hombres de todas partes. Un
breve estudio de las condiciones del mundo, en lo que al hombre concierne, lo
comprobará.
2. En la actualidad, los
discípulos del mundo y la humanidad avanzada se hallan igualmente en un estado
similar de convulsión. Están pasando pruebas y experiencias antes de dar un
paso mayor, en algunos casos consistirá en recibir la primera iniciación y en
otros la segunda. Esto es producido y traído por las fuerzas de Tauro, Leo y
Escorpio y también por la compenetrante influencia general de Géminis. Tenemos
aquí tres signos, en la Cruz Fija y uno en la Cruz Mutable condicionando y
afectando a los discípulos del mundo, de extraordinaria importancia y potencia
en la actualidad, debido a la etapa de evolución y a la sensibilidad de los
discípulos e iniciados del mundo.
3. Los iniciados, a su vez, están
siendo sometidos a los impactos de las energías procedente de Escorpio,
Capricornio y Piscis -afluencia de fuerza proveniente de cada una de las tres
Cruces. Estas tres fuerzas capacitan al iniciado para recibir la tercera
iniciación.
Será interesante observar que el
promedio de la humanidad está, por lo tanto, sujeta a la influencia de los tres
signos mayores, y condicionada en la actualidad por la potencia que llega de
cada una de las tres cruces, presentando a los hombres la responsabilidad de
elección y evocando su libre albedrío, su tendencia hacia la autodeterminación
y su firme decisión en esta época de crisis mundial. Observarán que los
discípulos del mundo están relacionados con las masas por su respuesta a la
influencia que emana de Géminis y entre sí, a través de Escorpio, lo cual les
otorga la capacidad de responder a las pruebas y al sentido de visión (mediante
el ojo iluminado de Tauro) y de emplear el poder de la individualidad por medio
de una personalidad evolucionada, mediante la potencia de Leo. Los iniciados
están relacionados con los discípulos del mundo a través de la constelación de
Escorpio, con el centro jerárquico por medio de Capricornio y con la masa, a
través de Piscis, el signo de los Salvadores del mundo,
Por lo tanto, siete constelaciones
se hallan en predominante y estrecha combinación en el actual momento de
crisis, siendo responsables de los asuntos mundiales, tal como existen hoy:
Cáncer La Cruz Cardinal. “Ambas puertas están abiertas de par en
par
Capricornio
Tauro
Leo La Cruz Fija.
“Los Discípulos dominan el mundo.”
Escorpio
Géminis La Cruz Mutable.
“La salvación del mundo es hoy posible
Piscis
Los regentes planetarios exotéricos
y esotéricos de Capricornio son los mismos, y Saturno que rige el curso del hombre
en este signo, no importa si se halla en la rueda común o revertida, o si está
en la Cruz Mutable o en la Cruz Fija. Cuando ha recibido la tercera iniciación
y puede ascender conscientemente a la Cruz Cardinal, se libera, del dominio de
Saturno y queda bajo la influencia de Venus, regente de la Jerarquía, la de los
Cocodrilos. Si consultamos la enumeración dada lo demostrará. Técnicamente
cuando un hombre está en la Cruz Cardinal, comprende claramente la
significación del propósito y las potencialidades de las Jerarquías Creadoras,
que le abren de par en par las puertas a todas Ellas. En la Cruz Mutable y en
la Cruz Fija tenemos el llamado rayo verde, controlando no sólo las
obligaciones kármicas en la vida cotidiana en el sendero de evolución, sino también
las experiencias y los procesos evolutivos. La razón reside en que Capricornio
es un signo terrestre y los rayos tercero y quinto actúan preeminentemente por
medio de este signo, personificando al tercer aspecto mayor de la divinidad, la
inteligencia activa, además de su poder subsidiario, el quinto rayo de la
mente, los cuales a través de Capricornio, afluyen a Saturno y a Venus,
llegando así a nuestro planeta, la Tierra. De los cuatro Señores del Karma,
Saturno es el más poderoso y obliga al hombre a enfrentar el pasado y a
prepararse, en el presente, para el futuro. Tal es la intención y propósito de
la oportunidad kármica. Desde cierto ángulo, Saturno puede ser considerado el
Planetario Morador en el Umbral, pues toda la humanidad debe enfrentar a ese
Morador y también al Ángel de la Presencia, y al hacerlo descubrirá que el
Morador y el Ángel constituyen esa compleja dualidad que es la familia humana.
Saturno lo hace posible, debido a una relación peculiar con el signo de
Géminis. El hombre individual descubre esto y enfrenta los dos extremos
mientras está en Capricornio; la cuarta y quinta Jerarquía hacen lo mismo en
Libra.
Por lo tanto, a través de Saturno y
Venus, Capricornio se conecta con Libra y también con Géminis y Tauro; estas
cuatro constelaciones -Tauro, Géminis, Libra y Capricornio- constituyen un
poderoso cuaternario de energías, produciendo entre ellas esas condiciones y
situaciones que permitirán al iniciado demostrar su preparación y capacidad
para la iniciación. Se las denomina “Los Guardianes de los Cuatro Secretos”
Tauro - Guarda el secreto de la Luz
y confiere iluminación al iniciado.
Géminis - Guarda el misterio o
secreto de la dualidad y otorga al iniciado una palabra que conduce a la fusión
de los pares de opuestos mayores.
Libra - Guarda el secreto de la
estabilidad, del equilibrio y, finalmente, pronuncia la palabra que libera al
iniciado del poder de los Señores del Karma.
Capricornio - Guarda el secreto del
alma misma, y lo revela al iniciado en el momento de recibir la tercera
iniciación. Esto se denomina a veces el “secreto de la Gloria oculta”.
Por intermedio de otros regentes
planetarios, mediante los cuales actúan los rayos tercero y quinto, Capricornio
está conectado con otras constelaciones además de las cuatro mencionadas; pero
para nuestro propósito éstas son las más importantes. Los estudiantes pueden
deducir, si lo desean, cuáles son las restantes energías entrelazadas,
relacionando los rayos, los regentes planetarios y las constelaciones y
consultando las clasificaciones ya dadas. El tema, sin embargo, es muy confuso
para el principiante, por eso me ocupo primeramente de la filosofía y del
simbolismo de los signos, a fin de familiarizarlo con el esquema general y el
amplio entrelazamiento universal.
Los rayos tercero y quinto están
peculiarmente activos en el Sendero del Discipulado, así como los rayos sexto y
cuarto dominan en el Sendero de Evolución y los rayos primero y séptimo en el
sendero de la iniciación. Como bien saben, el segundo rayo controla y domina a
los demás rayos:
Sendero Rayos Planetas Constelaciones
Evolución 6to. y 4to Marte. Mercurio Aries. Géminis. Cáncer. Virgo.
Escorpio.
Discipulado 3ro. y 5to Venus. Saturno Géminis. Sagitario. Capricornio.
Iniciación 1ro. y 7mo Vulcano. Urano Tauro. Libra. Piscis.Plutón
En esta clasificación observarán
uno o dos puntos interesantes, que deberán ser cuidadosamente considerados por
todos los astrólogos después de determinar en una de sus tres divisiones, el
lugar aproximado del sujeto en el sendero de evolución. Primero, la
constelación de Géminis aparece dos veces, debido a su estrecha conexión con la
cuarta Jerarquía Creadora. Segundo, durante el período de la Cruz Mutable,
cinco constelaciones tienen que ver con la experiencia del hombre en el sendero
de la vida diaria, de los constantes renacimientos y de la dificultad kármica.
Cuatro de ellas conducen a Escorpio, donde se produce la reversión de la rueda.
Tercero, en el Sendero del Discipulado tres constelaciones controlan y conducen
a la actividad en Capricornio, siendo posible en ese período recibir la
iniciación. Cuarto, en el Sendero de Iniciación la actividad de la tres Cruces
se siente simultáneamente por intermedio de los “poderes liberados” de Tauro,
Libra y Piscis. Observarán que la influencia de primer rayo, expresada a través
de Plutón y Vulcano, se siente únicamente en forma positiva en el Sendero del
Discipulado. Esta potencia de primer rayo sólo últimamente la ha experimentado
la entera humanidad cuando se acercaba a la etapa del discípulo mundial, y un
vasto número de individuos entró en los Senderos del Discipulado y de
Probación. De ahí el reciente descubrimiento de Plutón y el poder percibido de
Vulcano, velado por la potencia de Mercurio y oculto detrás de este planeta.
Las influencias y potencias de
segundo rayo están continuamente presentes, y se proyectan en nuestra vida y
esfera planetaria vía el Sol (que vela un planeta oculto) y Júpiter, los cuales
arrastran las fuerzas de Leo, Sagitario, Piscis, Acuario y Virgo a nuestro
planeta, y, a través de él, a todos sus reinos de la naturaleza.
De los puntos mencionados pueden
obtenerse indicios respecto a las fuerzas entrelazadas de las doce
constelaciones, al afluir a todos los reinos de la naturaleza y a través de
ellos, trayendo no sólo sus propias potencias individuales, sino también la de
los siete rayos, enfocadas a través de los planetas sagrados y no sagrados -las
Vidas planetarias descubiertas y por descubrir. Esotéricamente se ha dicho que
al iniciado se le otorga una visión de estos poderes y de sus numerosas líneas
onduladas (vistas como ríos y corrientes de luz) desde la cima de la montaña de
Capricornio, cuando se ha alcanzado esa cumbre. Esta visión aparece ante los
ojos del asombrado discípulo en la iniciación de la Transfiguración. Las
grandes experiencias en las cumbres de las distintas montañas relatadas en la
Biblia, tienen que ver con Capricornio. Moisés, el Dador de la Ley en el Monte
Sinaí, es Saturno en Capricornio, imponiendo al pueblo la ley del karma. Tenemos
aquí un indicio sobre la significación del pueblo judío como centro de
distribución del karma. Mediten sobre las palabras: “centro de distribución del
karma”. El monte de la Transfiguración en El Nuevo Testamento es Venus en
Capricornio, cuando el amor, la mente y la voluntad se unen en la persona de
Cristo, “siendo transfigurado” ante todos los hombres. Al mismo tiempo tuvo la
Visión del Padre y lo que debía hacer cuando “fuera a Jerusalén”, el lugar de
la muerte y la ciudad de la paz. Este Jerusalén es Piscis. En Acuario, Cristo
puso a sus discípulos en contacto con el “hombre que lleva un cántaro de agua”,
Acuario, y en el aposento alto los indujo a la unión y a la unidad bajo el
simbolismo de la cena de la comunión. La humanidad se está preparando hoy para
esa cena, como hemos visto al estudiar la última constelación.
El significado astrológico de El
Nuevo Testamento es aún poco comprendido. El Cristo nació en Capricornio,
cumplió la ley bajo Saturno, inició la era de la hermandad inteligente bajo Venus
y es el perfecto ejemplo del iniciado capricorniano, que llega a ser el
servidor del mundo en Acuario y el Salvador del mundo en Piscis, completando
así la ronda del zodíaco y capacitándose para poder exclamar triunfalmente en
Piscis: “Consumado es”.
El polo opuesto de Capricornio es
Cáncer y, como ya se ha enseñado, ambos signos son los dos grandes portales del
zodíaco -uno abre la puerta a la encarnación, a la vida de la masa y a la
experiencia humana, y el otro, a la vida del espíritu, a la vida del reino de
Dios, vida y propósito de la Jerarquía de nuestro planeta. Cáncer permite que
el alma entre en el centro mundial llamada humanidad; Capricornio permite que
el alma participe conscientemente de la vida de ese centro mundial que
denominamos Jerarquía; Libra permite que el alma entre en el centro mundial que
llamamos Shamballa, por ser el polo opuesto de Aries, lugar de los comienzos.
Libra manifiesta el perfecto equilibrio del espíritu y la materia, unidos al
principio en Aries. Estos equilibrios y relación de los grandes opuestos,
espíritu y materia, están simbolizados por la situación en que se halla la
personalidad al equilibrar los pares de opuestos en el plano astral y descubrir
entre ellos el “estrecho sendero del filo de la navaja”, que lleva al hombre al
reino del alma. Cuando el hombre pasa repetidas veces alrededor del zodíaco,
como comúnmente sucede, continua y conscientemente entra a la vida en Cáncer,
constelación en la cual se aplica y administra la ley del renacimiento. Pero
únicamente en el zodíaco revertido, el hombre aprende a pasar, con análogo
propósito consciente, a través de la puerta en Capricornio. Cinco veces debe
pasar a través de esa puerta con la conciencia plenamente despierta, y estos
cinco acontecimientos frecuentemente se denominan las cinco iniciaciones
mayores. Considerando a la cuarta Jerarquía Creadora como un todo, las
apariencias y experiencias de la vida del Logos planetario por medio de las
cinco razas -dos pasadas, una presente, la Aria, y dos futuras- constituyen las
analogías planetarias de las cinco iniciaciones. Es muy interesante estudiar
esto, porque en el momento en que cualquier raza particular viene a la
existencia, se abren de par en par las puertas de Cáncer y Capricornio, porque
estos signos están ocultamente alineados.
Un estudio de las características y
cualidades del hombre nacido en el signo de Capricornio revelará muchas cosas
sobre la familia humana, porque el capricorniano puede expresar lo mejor y lo
peor de lo que el hombre es capaz. Es el signo de los extremos, debido a que en
esa época existían sólo diez signos. Capricornio fue el primero en la rueda
común y el último en la rueda revertida, lo cual es evidente. Esotéricamente
todos los Salvadores del mundo y los Dioses Soles han nacido en Capricornio;
pero también los peores tipos de hombres perversos, materialistas, crueles,
orgullosos, egoístas, interesados y ambiciosos. En tales casos la cabeza rige
al corazón, mientras que en el caso de la perfecta influencia ejercida por
Capricornio, la cabeza y el corazón están perfectamente equilibrados.
Capricornio rige las rodillas, y
esto es simbólicamente verdad, pues sólo cuando el sujeto capricorniano aprende
a arrodillarse con toda humanidad, y de rodillas sobre la cumbre rocosa de la
montaña, ofrece su corazón y su vida al alma y al servicio a la humanidad, se
le permite pasar la puerta de la iniciación y se le confía los secretos de la
Vida. Unicamente de rodillas puede atravesar esa puerta. Mientras se mantenga
arrogantemente donde no ha ganado el derecho de estar, nunca se le podrá
confiar la información impartida a los verdaderos iniciados. La antigua forma
de peregrinación en la India, por la que los devotos pasaron o progresaron de
un lugar sagrado a otro de rodillas, indica la profunda necesidad que tiene el
capricorniano de ser humilde. La India está regida por Capricornio, y allí se
conoce esta verdad. Aunque la India ha permitido que el acto físico reemplace a
la actitud espiritual, sin embargo el significado simbólico es eternamente veraz.
Cuando el hombre nacido en Capricornio, puede arrodillarse en espíritu y en
verdad, es que está preparado para los procesos iniciáticos en la cumbre de la
montaña.
Es significativamente bello e
instructivo el simbolismo que subyace en el hecho astrológico de que Marte está
exaltado en Capricornio, mientras que el poder de la Luna disminuye en ese
signo y Júpiter y Neptuno caen. Marte es el Dios de la Guerra, el productor de
conflictos y, en este signo terreno, Marte triunfa en las primeras etapas de la
evolución de la cuarta Jerarquía Creadora y en la historia de la vida del
hombre común y no evolucionado. El materialismo, la lucha por satisfacer las
ambiciones personales y el conflicto contra las tendencias espirituales más
elevadas, progresan constantemente y éste, el más materialista de los signos,
es el campo de batalla donde los antiguos orden y hábitos luchan contra las
nuevas y más elevadas tendencias e inclinaciones. La India, regida por
Capricornio, ha sido un campo de batalla en el transcurso de las edades.
Port-Said, regida por este signo, es sinónimo de la satisfacción de todos los
deseos terrenos y animales del tipo más bajo y una de las ciudades más impías
del mundo -el lugar de reunión de lo peor de los tres continentes.
Pero a medida que la evolución
prosigue, el poder de la Luna, símbolo y regente de la forma, disminuye cada
vez más y el hombre, en la rueda revertida, se va liberando constantemente del
control de la materia. El atractivo encanto hacia lo material decae en forma
creciente. Júpiter, regente de Piscis y también de Acuario, cae en Capricornio.
Esta caída debe ser estudiada desde dos ángulos, porque Júpiter en su aspecto
inferior proporciona el cumplimiento del deseo y satisface la demanda, mientras
que en el superior exterioriza la expresión del amor, que atrae hacia sí,
magnéticamente, lo deseado pero en bien del todo. Por lo tanto, Júpiter alcanza
en Capricornio, su punto más inferior de expresión en el aspecto más denso de
la materia, y luego -cuando triunfa el amor y muere el egoísmo- se disipa y
desaparece este aspecto inferior. El simbolismo se refiere a la “caída” de los
aspectos superiores, y después a la caída o desaparición de todo lo que es vil
y ruin. El amor se ciega cuando predomina el deseo; el deseo se disipa cuando
triunfa el amor. Neptuno es otro planeta que según se dice cae en este signo y
por las mismas razones. Neptuno es el Dios de las aguas, y está esotéricamente
relacionado con Piscis. Debe observarse que Neptuno y Júpiter están exaltados
en Cáncer, el gran signo donde se cumple el deseo de encarnar; el poder de
ambos disminuye en Virgo, donde se sienten los primeros signos de la conciencia
crística; ambos caen en Capricornio cuando la conciencia y la vida crística
llegan a su plena fructificación. Como podrán ver, hay mucho que dilucidar
sobre estas tres líneas, y las sugerencias mencionadas indicarán que puede
hacerse un estudio comparativo y una investigación filosófica fructífera.
En Capricornio tenemos el triunfo
de la materia, porque alcanza allí su expresión más densa y concreta, triunfo
que es seguido por el del espíritu. En Capricornio la naturaleza terrena se
expresa plenamente y hay también grandes posibilidades espirituales. En la
India, por ejemplo, Capricornio expresa una degradación general y al mismo
tiempo, las cumbres de la realización espiritual; un estudio de la India -su
historia, características y cualidades espirituales- revelará mucho referente a
las influencias y posibilidades de este signo.
Las tres partes en que se divide
cada signo, denominadas decanatos, son de especial interés en el caso de
Capricornio. Como sucede en todas las analogías, esta triplicidad puede
relacionarse con los tres aspectos de Dios y del hombre -espíritu, alma y cuerpo. El decanato central es, en consecuencia,
de importancia peculiar en nuestro período mundial, porque concierne al efecto
que producen las influencias planetarias, los rayos solares y la energía de las
constelaciones sobre el alma o aspecto conciencia. Esto es verdad, ya sea que
consideremos al hombre en la rueda común o en la rueda revertida. Desde el
punto de vista de la interpretación astrológica, y en caso de que el astrólogo
no esté seguro de la dirección en que gira la rueda, éste es el único decanato
con su regente, del cual puede estar seguro. Por lo tanto, la influencia del
regente es inevitable. Esto sucede notablemente en lo que al signo de Acuario
concierne y en él está entrando nuestro Sol; sus tres decanatos Saturno,
Mercurio y Venus, producen inevitablemente dificultad, iluminación y amor
fraternal. En la rueda común todos nuestros asuntos externos son controlados
por Saturno, en consecuencia nos hallamos hoy en un estado de caos y
dificultades, pero en lo que concierne a la conciencia de la raza, Mercurio
está siendo cada vez más activo. Una firme iluminación que está teniendo lugar,
arroja luz sobre todos los problemas -luz sobre los gobiernos y la política,
mediante experimentos y el estudio de grandes y básicas ideologías; luz sobre
la naturaleza material del mundo por medio de las diversas ramas de la ciencia;
luz sobre la humanidad misma por medio de la educación, la filosofía y la
sicología. Esta luz se está difundiendo hasta en los lugares más oscuros de
nuestro planeta y en sus muchas formas de vida.
Dos series de regentes están
disponibles para estos tres decanatos. De acuerdo a Alan Leo, tenemos Saturno,
Venus y Mercurio. Según Sefarial tenemos Júpiter, Marte y el Sol. De los dos,
el primero es más correcto y esotérico. Los verdaderos regentes son Saturno,
Venus y el Sol. Debo recordarles que Mercurio y el Sol son intercambiables,
pero en este caso, el Sol representa exotéricamente a Mercurio y esotéricamente
a un planeta oculto.
Saturno relaciona a Capricornio con
Acuario, el signo anterior en la rueda común, y Júpiter, exotéricamente
entendido, relaciona a Capricornio con Sagitario en la rueda revertida. Para
todos los esotéricos el Sol es evidentemente el regente del tercer decanato,
velando un planeta oculto profundamente significativo, que revela la divinidad
en el momento de recibir la tercera iniciación. Advertirán que en este gran
signo de iniciación, Saturno revela la naturaleza del tercer aspecto de la
divinidad, la de la sustancia inteligente; Venus revela la naturaleza del
segundo aspecto, que es conciencia o amor inteligente, mientras que el Sol -el
Sol físico junto con el corazón del Sol- revela la síntesis de ambos.
Las palabras clave en la rueda
común son: “Y el Verbo dijo: Rija la ambición y sea abierta la puerta de par en
par”. Tenemos aquí la clave del impulso evolutivo, del secreto del renacimiento
y de esa palabra que repercute desde Cáncer a Capricornio. La puerta de la
iniciación siempre permanece abierta, pero durante eones el hombre prefiere la
puerta abierta de Cáncer. La ambición lo impele sin cesar vida tras vida, hasta
que descubre la inutilidad de toda satisfacción terrena. Gradualmente, la
ambición espiritual y el deseo por la liberación ocupan el lugar de la ambición
mundana, llegando a ser un impulso imperioso, hasta que finalmente llega el momento
en que un verdadero sentido de la realidad sustituye a las ambiciones terrena y
espiritual. Entonces el hombre puede en verdad decir: “Estoy perdido en la luz
suprema, sin embargo, vuelvo la espalda a esa luz”. Para él no existe ahora
otra meta que la de prestar servicio. Por lo tanto retrocede, atravesando la
puerta de Cáncer, pero manteniendo firmemente la conciencia en el signo de
Acuario. De un iniciado del mundo en Capricornio, llega a ser un encarnado
servidor del mundo en Acuario y, más tarde, un Salvador del mundo en Piscis.
SAGITARIO, EL ARQUERO
Este signo es, como ya saben,
peculiarmente humano y está conectado en forma definitiva con la aparición de
la humanidad en la Tierra. Existen tres signos zodiacales que están más
estrechamente vinculados con el hombre que cualquier otro, y son: Leo,
Sagitario y Acuario. En forma peculiar (pero todavía no demostrable) están
relacionados con los tres aspectos, cuerpo, alma y espíritu. La siguiente
clasificación o afirmación concisa de algunas implicaciones importantes, puede
servir para aclararlo:
Leo Sagitario Acuario
El León. El
Centauro. EI
Portador de Agua.
El Hombre. El
Arquero. El
Servidor.
Conciencia del yo. Conciencia enfocada. Conciencia de grupo.
Naturaleza física. Naturaleza emocional. Naturaleza mental inferior.
El hombre integrado. El Hombre que aspira. El hombre mental intuitivo.
El Alma humana. El Alma humana espiritual. El Alma espiritual.
Individualización. Discipulado. Iniciación.
Personalidad. Enfoque egoico. Enfoque monádico.
La Cruz Fija. La Cruz Mutable. La Cruz Fija.
Centralización. Orientación. Descentralización.
Unidad individual. Dualidad presentida. Unidad universal.
Fuego. Fuego. Aire.
Egoísmo. Lucha. Servicio.
Evolución. El
sendero final. Liberación.
Podría continuar resumiendo las
cualidades y características de éstos y su peculiar interrelación, pero lo
enumerado será suficiente para demostrar la conexión que existe entre ellos y
sus efectos progresivos sobre el sujeto que pasa periódica y cíclicamente bajo
sus influencias. Con frecuencia se los describe como los signos que -si son
estudiados- revelarán el intento divino en el hombre, marcarán los puntos de
crisis en su progreso y (cuando las tres influencias que expresan hayan
realizado su trabajo) llevarán al hombre “de puerta en puerta, porque Leo es el
signo que sigue a Cáncer, y Sagitario el que precede a Capricornio”. Estoy
citando palabras de un antiguo libro sobre los signos.
Sagitario
está
representado algunas veces como un arquero sobre un caballo blanco, y un
estudio sobre el significado de este simbolismo revelará mucha enseñanza
interna, siendo una de las posteriores formas de representar esta constelación
Anterior.. mente, en Ja época atlante (de cuyo período hemos heredado lo que
conocemos sobre astrología) el signo fue descrito frecuentemente como el
Centauro -el fabuloso animal mitad caballo y mitad hombre El simbolismo del
caballo predominó en los símbolos y mitos atlantes, así como el carnero y el
cordero predominan en nuestras ilustraciones modernas. Este primitivo signo del
Centauro representó la evolución y el desenvolvimiento del alma humana con sus
objetivos y egoísmos humanos, su identificación con la forma, sus deseos y sus
aspiraciones El Arquero sobre el caballo blanco, que es el símbolo ario más
marcado de este Signo, significa la orientación del hombre hacia una meta
definida El hombre ya no forma parte del caballo, ni se identifica con él; es
el factor controlador. La meta definida del Centauro que es la satisfacción del
deseo y los incentivos animales se convierte, en etapas posteriores, en la
nieta de la iniciación la cual culmina en Capricornio después de realizar en
Sagitario el trabajo preliminar La nota clave del Centauro es ambición, la del
Arquero es aspiración y orientación; ambas son expresiones de las metas humanas
Una es la de la personalidad y la otra la del alma. En Leo pasa de la ambición
a la aspiración, del egoísm0 al intento de ser altruista, y del
centralizado autointerés individual, a la centralización del discípulo en
Sagitario, y de allí a la iniciación en Capricornio. Es interesante observar
que el símbolo astrológico de este signo, Utilizado comúnmente, está
representado simplemente por la flecha con un fragmente del arco. El Arquero y
el Centauro han desaparecido del cuadro, y en gran parte se debe a que el
énfasis o enfoque de la vida humana, no está basado en 'os hechos de la vida
externa objetiva en el plano físico, sino sobre alguna forma de enfoque interno
o énfasis, que varía desde las muchas etapas de ambición astral o emocional, a
la aspiración espiritual, y de las actividades de la mente inferior,
centralizada en el interés egoísta, a la iluminación de esa mente enfocada en
el alma. Un antiguo catecismo que todos los discípulos deben aprender, formula
las siguientes preguntas y da las correspondientes respuestas:
“¿Dónde
está el animal, oh Lanu, y dónde el hombre?
Fusionado
en uno, oh Amo de mi Vida. Los dos son uno. Pero ambos han desaparecido y nada
queda, sino el profundo fuego de mi deseo.”
“¿Dónde
está el caballo, el blanco caballo del alma? ¿Dónde el jinete de ese caballo,
oh Lanu?
Fueron
hacia el portal, oh Amo de mi Vida. Pero algo pasa rápidamente ante los pilares
de un portal abierto -algo que yo disparé.”
“¿Qué te
queda, oh sabio Lanu, ahora que los dos caballos te han abandonado y el jinete
se ha liberado? ¿Qué resta?
Nada,
sino mi arco y mi flecha, oh Amo de mi Vida; éstos me bastan y, cuando llegue
el momento apropiado yo, tu Lanu, me lanzaré rápidamente tras la flecha que
disparé. Dejaré los caballos en este lado de la puerta, pues ya no los
necesitaré. Entraré libre, recuperaré la flecha que disparé y aceleraré mi
camino atravesando una puerta tras otra, y todas las veces la flecha irá
rápidamente delante.”
Por esta razón las notas clave de Sagitario son cinco:
1. Dualidad adherida o fusionada
- El Centauro.
Dualidad no adherida - El Arquero.
Liberación o centralización - El
Arco y la Flecha.
2. La ambición humana que conduce
oportunamente a la aspiración espiritual.
3. Un límpido haz de luz, actitud
intuitiva enfocada, del discípulo consagrado.
4. El “retorno de la flecha de la
intuición”, como se la denomina a veces. Es la vara de la flecha de la
aspiración, que vuelve a quien la envió, como flecha de la intuición. Sagitario
es uno de los signos intuitivos, porque sólo la intuición servirá para llevar
al hombre al pie de la montaña de la iniciación en Capricornio.
5. El idealismo es el poder de
ver la visión y orientarse hacia ella. Éste es el trabajo de Marte, expresión
del sexto rayo..
Un estudio de los mapas de la
familia humana en las diversas etapas, desde el período de la experiencia en la
Cruz Mutable, donde la personalidad es erigida, construida, desarrollada e
integrada, hasta la crucifixión final de la personalidad en la Cruz Fija de los
Cielos, revelará que todas las veces que el hombre está bajo la influencia de
Sagitario, es con la finalidad de orientarse hacia un nuevo y elevado objetivo,
la tarea de reenfocarse hacia una meta superior y desarrollar algún propósito
básico y orientador. Estos propósitos en desarrollo pueden abarcar desde el
deseo puramente animal, la ambición egoísta humana, hasta la lucha del
discípulo o iniciado, que aspira lograr la necesaria liberación hacia la cual
lo ha impulsado todo el proceso evolutivo. Es interesante a este respecto
trazar el desenvolvimiento de la conciencia humana, mediante la influencia de
las energías desencadenadas a través de los distintos signos zodiacales:
1. El instinto, que rige al deseo - Cáncer.
Conciencia no evolucionada de la masa. Yo deseo
2. El intelecto, que rige a ha
ambición - Leo. Conciencia individual. Yo sé
3. La intuición que rige a la
aspiración - Sagitario. La conciencia del alma en las primeras etapas. Primera
y segunda iniciación. Yo visualizo
4. La iluminación que rige a la
intuición - Capricornio. Conciencia del alma en las etapas posteriores. Yo
comprendo
5. La inspiración que rige al
servicio - Acuario. Conciencia grupal. Yo surjo
6. La identificación que rige a
la liberación - Piscis. Conciencia divina. Yo y el Padre somos uno.
Estos seis signos -Cáncer, Leo,
Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis- constituyen la estrella de seis
puntas de la cuarta Jerarquía Creadora o humana. Cáncer y Piscis marcan los dos
extremos. El cangrejo simboliza la prisión (la dura caparazón y la roca bajo la
cual siempre se protege el cangrejo) y el pez significa la liberación. Entre
estos -en Leo, Sagitario, Capricornio y Acuario- tenemos las cuatro etapas de desarrollo
de la personalidad, la lucha con los pares de opuestos y, finalmente, la
liberación para prestar pleno servicio espiritual. En conexión con el
desarrollo del intelecto a la intuición, y su culminación, como aspiración
divina de la personalidad (“inspirada desde lo alto” como técnicamente se la
denomina a esta etapa) pueden ser útiles las siguientes ideas. Simplemente las
insinúo, dejando que el lector desarrolle las distintas implicaciones.
Hemos visto que Cáncer es el signo
de la vida instintiva y que el intelecto o la mente, llegó en Leo a formar
parte del equipo individual del hombre. Este conocimiento intelectual es el
resultado de la lenta evolución de la naturaleza instintiva que, cuando alcanzó
cierto grado de desarrollo, quedó, de un nuevo modo, bajo la influencia directa
de la Jerarquía del planeta, y después -bajo el estímulo de las energías
procedentes del planeta Venus- tuvo lugar una fusión que dio como resultado el
surgimiento de la autoconciencia individual en el hombre. Gradualmente, a
medida que transcurrieron los eones, la naturaleza instintiva invariablemente
retrocedió a segundo término, o debajo del umbral de la conciencia, mientras
que el intelecto se convirtió en un factor más dominante y acrecentadamente
potente. En Escorpio se libera la mente para entrar en plena actividad regente.
Esta liberación tiene lugar en dos etapas:
Etapa 1 - El intelecto llega a ser
dominante y poderoso y controla eventualmente a la naturaleza emocional.
Etapa 2 - El intelecto es iluminado
por la luz del alma.
Cuando los servidores de la
humanidad se ocupan de los discípulos probacionistas y de la humanidad común,
deberían recordar estas dos etapas y no confundirlas cuando tratan de prestar
ayuda a quienes se hallan en cualesquiera de ellas. En el primer caso, el
énfasis se puso sobre la lucha de la personalidad, para liberarse de la garra
del deseo inferior y en el segundo, para liberarse del espejismo mundial
circundante, revelado cuando la luz del alma se proyecta sobre él, a través de
la mente iluminada y reflectora. En la primera etapa el razonamiento entrenado
y la mente razonadora son puestos en actividad por el alma; en la segunda, la
iluminación del alma debe afluir a la mente, entonces se refleja sobre el plano
astral como un proyector de luz. Esto ocurre en el sendero de probación y se
denomina la experiencia del discípulo en los valles o las profundidades.
El intelecto, que ya ha sido
desarrollado, utilizado y finalmente iluminado, llega a ser en Sagitario
sensible a un tipo de experiencia mental, denominado percepción intuitiva.
Destellos de luz iluminan los problemas; se ve una lejana aunque posible
visión; el hombre empieza a ascender de las profundidades a las que descendió
en Escorpio, y ve ante sí la montaña que sabe que deberá ascender oportunamente
en Capricornio. Ya no camina en la oscuridad; ve lo que debe hacer, por lo
tanto, hace rápidos progresos y recorre “rápidamente el camino . “Vuela de un
punto a otro buscando las flechas que ha disparado”. Hablando en forma
figurada, debe bajar constantemente de su caballo blanco (la personalidad
evolucionada y purificada) y descubrir a dónde lo conducirán las flechas de la
aspiración intuitiva; “viaja sobre las alas del alma” (observen la relación que
tiene con los pies alados de Mercurio, el mensajero de los Dioses) y llega a
convertirse, en su propia personalidad, en el Dios alado: Mercurio, que como
bien saben, rige a Géminis, el polo opuesto de Sagitario. Esto lo hace hasta
que ha establecido una relación equilibrada entre la personalidad y el alma y
puede actuar como ambas con igual facilidad, en cualquier momento.
Esto acontece en el Sendero del
Discipulado y se denomina la experiencia del discípulo en los llanos de la.
Tierra, porque el sendero entre los pares de opuestos corre derecho y llano,
dejando a ambos lados las profundidades de la experiencia de la personalidad y
las cumbres de la experiencia del alma -en esta etapa de la evolución.
En Capricornio el iniciado aprende
a comprender el significado de la creciente luz que acompaña su progreso cuando
asciende a la cumbre de la montaña. Los destellos de la intuición, con los
cuales se va familiarizando, se trasforman en la brillante y constante luz del
alma, irradiando sobre la mente y proporcionando ese punto de fusión que siempre
debe ser la “fusión” de dos luces,. la mayor y la menor, a que me referí en el
Tratado sobre Magia Blanca. La luz de la personalidad y la luz del alma se
mezclan.. No es necesario extenderme más sobre esto, porque lo que pueda decir
ahora no será más de lo que es -la teoría de la iniciación. Esto tiene lugar en
el Sendero de Iniciación y se denomina la experiencia en la cumbre de la
montaña. Todas son necesarias -la profundidad, el llano y la cima de la
montaña.
Sagitario, como bien saben, es uno
de los cuatro brazos de la Cruz Mutable. Una idea de la simbología general de
esta Cruz. desde el ángulo de la cualidad, podrá obtenerse en las dos series de
características que distinguen al hombre en esta Cruz -al hombre no
evolucionado y al aspirante a la divinidad, las cuales podrían ser enumeradas
de la manera siguiente, aplicando a cada brazo una frase apropiada:
El Hombre Géminis
- Mutabilidad. Inestabilidad. Interacción.
no Sagitario
- Deseos ambiciosos. Dirección. Orientación.
evolucionado Virgo -
Vida materia. Valoración de una idea.
Piscis - Sensación. Mediumnidad.
Fluidez.
El Hombre Géminis - Reconocimiento del
alma y de la forma. Interacción del alma.
Sagitario - Aspiración espiritual
centralizada. Discípulos.
evolucionado Virgo - La Madre del Cristo Niño.
Gestación.
Piscis - El Salvador del mundo. El
Mediador.
Referente a lo antedicho es interesante observar que los Gemelos
separados y desapegados, se convierten en el Centauro en Géminis, el
hombre-bestia en Sagitario, mientras que Virgo, la Virgen, se convierte en la
diosa-pez en el polo opuesto, Piscis. Podría escribirse un tratado sobre el
tema de la relación de los opuestos en el círculo zodiacal, pues expresan el
espíritu y la materia y su interrelación, más el juego de las energías
cualitativas, testimoniando al mismo tiempo el hecho de que ambos son uno y
simplemente la expresión de las grandes Vidas mutables, sin embargo, son vidas
espiritualmente fijas e iniciadas. Por esta razón la constelación Libra ocupa
un lugar excepcional en la gran Rueda, porque la energía que viene de esta
constelación controla lo que (a falta de un término más adecuado) podría
denominarse “el eje de la rueda”, siendo ese punto intermedio en el espacio,
donde las doce energías zodiacales se encuentran y cruzan. Libra, por lo tanto,
controla “el momento de la reversión de la rueda” en la vida de cada aspirante,
porque llega un momento en loa ciclos de vida donde logra un punto de
estabilidad y obtiene un relativo equilibrio, y Libra preside este acontecimiento.
Algún día será interesante emprender una investigación científica del poder
equilibrador que maneja Libra y del consiguiente análisis del efecto de Libra
en la vida individual. Entonces quizás sería posible descubrir si esa vida en
que el hombre lleva particularmente adelante el proceso de reversión no sería
acaso aquella en que el Sol está en Leo y Libra en el ascendente. Aún no se han
hecho estudios estadísticos, y hay mucho que realizar sobre ello. Sólo hago
sugerencias, pues creo que así se hará. También una análoga investigación sobre
la historia del espiritismo y los médium asociados a éste, comprobará que la
mayoría de los médium del mundo son de tipo inferior y exclusivamente de trance
-negativos y generalmente ignorantes- nacidos en Cáncer con Piscis en el
Ascendente, o en Piscis, con Cáncer en el Ascendente. Tales estudios
necesariamente implicarán el estudio de centenares de casos llevados a cabo
durante un largo período, a fin de comprobar lo que estoy tratando de explicar.
También sería interesante hacer un análisis de esas encarnaciones particulares
y sus horóscopos, en que los polos opuestos aparecerán relacionados entre sí
-uno como el signo del Sol y el otro como el Ascendente, pues estas vidas
expresan algún grado de equilibrio o de culminación; en ningún caso serán
negativas ni carecerán de orientación, oportunidad o propósito. Esto sucede
particularmente en la Cruz Fija de los Cielos.
Como verán, mi propósito en esta
parte del tratado consiste en evocar el interés y la búsqueda e incitar a los
estudiantes a que investiguen en forma científica, estadística y analítica.
Sólo así serán comprobadas mis premisas básicas y, oportunamente, sustituirán a
los insatisfactorios métodos actuales -métodos que la mayoría de los astrólogos
con verdadera capacidad y percepción, consideran deplorables e
insatisfactorios.
El regente de Sagitario, desde el
punto de vista ortodoxo, es Júpiter, y desde el punto de vista del Sendero del
Discipulado, la Tierra. Marte rige este signo desde el punto de vista de las
Jerarquías implicadas. El hecho más interesante emerge cuando estudiamos la
Cruz Mutable como una totalidad, conectada con los regentes de los cuatro
signos. Desde el punto de vista de la astrología ortodoxa, únicamente dos
planetas, Júpiter y Mercurio, rigen los cuatro signos. Mercurio rige a Géminis
y Virgo, mientras que Júpiter rige a Sagitario y Piscis. La razón es evidente
si estudiamos la naturaleza de los rayos que se expresan por medio de estos
signos. Mercurio es el agente o mensajero del cuarto Rayo de Armonía a través
del Conflicto, mientras que Júpiter es el medio por el cual se expresa el
segundo Rayo de Amor-Sabiduría. Ambos rayos rigen la masa humana en la Cruz
Mutable y están estrechamente vinculados con el proceso de la encarnación masiva,
de la cuarta Jerarquía Creadora. Su función es fusionar y mezclar en un todo
cooperativo las grandes dualidades que se expresan por medio del cuarto reino
de la naturaleza. Será evidente el significado de esto. Es fácilmente
discernible de qué modo, mediante las influencias de Mercurio y Júpiter, el
deseo material puede ser trasmutado en amor divino y el conflicto,
característica distintiva de la familia humana, puede ser instrumento que
resuelva la disonancia en armonía. El determinante canon y la dirección de este
proceso deben tomar forma en la Cruz Mutable antes que las energías de la Cruz
Fija puedan trasformar al hombre ambicioso y egoísta en discípulo altruista.
Todo esto debe ser iniciado forzosamente en la Cruz Mutable que es esencial y
significativamente, la Cruz de la mente variable, fluida e inquieta, y en esta
Cruz se desarrolla finalmente la naturaleza mental y comienza a ejercer su
integrador control sobre la personalidad. Cuando continúa este proceso,
finaliza la experiencia en la Cruz Mutable y comienza a desempeñar su parte la
Cruz del Discipulado.
En conexión con el aspecto
subjetivo del desenvolvimiento es todo lo contrario, pues el discípulo que ha
venido a la encarnación esotéricamente bajo la influencia de la Cruz Mutable en
la vida de la personalidad, se halla en la Cruz Fija como alma, está regido por
la energía dirigida de cuatro planetas, tres de los cuales no son sagrados.
Generalmente estos cuatro sustituyen o más bien comienzan a dominar la
influencia de Mercurio y Júpiter, proporcionando mayor facilidad de expresión y
ejerciendo esa influencia que llevará a la personalidad a una correcta relación
con el alma, pues tal es, esencialmente, la tarea de la Cruz Fija y la meta del
discípulo. En conexión con los planetas que rigen a Sagitario, exotérica y
esotéricamente, puede obtenerse fácilmente una idea de la complejidad de las
fuerzas con las cuales debe luchar cada discípulo, y la significación de las
fuerzas de rayo que afluyen a y por medio de él.
Tomen, por ejemplo, la constelación
que ahora estamos considerando, y recuerden que las mismas corrientes básicas
de energía deberán ser observadas en relación con el signo en que el hombre
pueda venir a la encarnación. Deberemos considerar:
1. El signo del Sol. - En este
caso, Sagitario condiciona las circunstancias, indica la herencia y obliga al
medio ambiente a ser explícito, en lo que al sujeto concierne.
2. El signo Ascendente. - El
ascendente puede ser uno de los once signos.
3. La Cruz Mutable. - Las cuatro
energías que están “en el punto medio” tienen un efecto unificado y definido
sobre el sujeto. La misma afirmación se aplica a las otras dos Cruces.
4. Los planetas ortodoxos. -
Éstos condicionan la personalidad. En este caso tenemos a Mercurio y a Júpiter.
Las doce casas regidas por los planetas son también de primordial importancia,
desde el ángulo de la energía trasmitida.
5. Los planetas esotéricos. -
Éstos producen, en forma más dinámica, renovada o acrecentada energía
planetaria de rayo. En el caso de Sagitario estas energías son: Venus, la Luna,
la Tierra y Plutón.
6. El regente planetario de una
Jerarquía. - En este caso particular es el planeta Marte, rige a la sexta
Jerarquía Creadora, los Señores lunares (los elementales de la triple
personalidad), que deben ser sometidos al control del Señor solar.
Un estudio de lo expuesto revelará
relaciones muy interesantes y probará mi afirmación referente a la
multiplicidad de energías a que puede responder el maravilloso mecanismo del
hombre y llegar a ser acrecentadamente sensible a medida que prosigue la
evolución.
No puedo hacer aquí un análisis
detallado de las numerosas energías que afluyen a través del discípulo cuando
llega a las etapas finales de la Cruz Mutable, determinando en Sagitario
“dirigir sus pasos hacia otro camino de la vida y con intenso fervor ascender a
otra Cruz”, según lo expresa El Antiguo Comentario. Unicamente puedo señalar
que las siguientes fuerzas de rayo afluyen en el hombre por intermedio de los
siguientes planetas:
Exotéricos Mercurio 4to. Rayo Armonía a través del Conflicto.
Júpiter 2do.
Rayo Amor-Sabiduría.
Esotéricos Venus 5to. Rayo Ciencia Concreta. Mente.
La Luna 4to. Rayo Armonía
a través del Conflicto.
La Tierra 3er. Rayo Inteligencia
Activa.
Plutón ler. Rayo Aspecto
destructivo.
Jerárquico
Marte 6to. Rayo Devoción. Guerra a muerte contra la
personalidad o la forma.
Un análisis de esto demostrará que
las “fuerzas del conflicto” son poderosas en este signo, principalmente en la
vida del discípulo. La Armonía a través del Conflicto está incesantemente
activa, y aparece en las asignaciones ortodoxas y esotéricas. El poder
destructivo de primer Rayo enfocado en Plutón, trae cambio, oscuridad y muerte.
A esta intensidad y potencia de Plutón debe ser agregada la fuerte y dinámica
energía del planeta Marte. Este signo pone a la familia humana y al individuo
bajo la le y de la lucha por un ideal superior o inferior, basada aquí en el
sexto Rayo de Devoción, actuando sobre el individuo nacido en el signo
Sagitario y también sobre toda la cuarta Jerarquía Creadora. Como podrán ver,
esto produce una terrible situación, pues las fuerzas que actúan sobre el
discípulo son de naturaleza trascendental -siempre y cuando el mecanismo de
percepción sea adecuado para responder. Estas fuerzas siempre están presentes
en todos los signos, pero la respuesta y la sensibilidad a sus impactos depende
de la naturaleza del mecanismo de respuesta. Cavilen sobre este pensamiento,
porque esta sensibilidad marca la diferencia entre el discípulo y el hombre común.
Tales influencias planetarias
constituyen las características de los Hijos de la Mente de origen venusino,
características de los Señores del Sacrificio y de la Voluntad, actuando en
tiempo y espacio como la cuarta Jerarquía Creadora. La vida de la forma es
regida por la Luna que vela un planeta oculto; estos Hijos de la Mente viven en
la Tierra y, por lo tanto, dentro del cuerpo del Logos planetario, y por ser de
naturaleza definidamente inteligente, se convierten en Señores del
Conocimiento; que alcanzan su meta por la luz de la mente y el método del
conflicto, pues también son los Señores de la Devoción Incesante y
Perseverante. Quienes han estudiado La Doctrina Secreta recordarán que estos
nombres están relacionados con los planetas que rigen a Sagitario. Son los
“nombres cualitativos” de los divinos Manasaputras, los Agnishvattas, nosotros.
Un estudio del párrafo anterior
indicará la importancia del signo Sagitario en la vida de los Hijos de Dios
encarnados.
Señalaré también que, por medio de
Júpiter y sus influencias, Sagitario está relacionado a otras tres grandes
constelaciones:
1. Piscis - Indica exotéricamente
la meta final del hombre.
2. Acuario - Indica
esotéricamente el propósito de toda la evolución material y el objetivo de los
procesos de la encarnación.
3. Virgo - Indica jerárquicamente
el propósito del Cristo cósmico.
Ambos, la Tierra y Saturno (uno no
sagrado y el otro sagrado), son exponentes o expresiones del tercer Rayo de
Inteligencia Activa. y esta relación de rayo sirve para relacionar las
influencias de Capricornio con Sagitario, proporcionando así un campo de
energía donde el discípulo centralizado puede, finalmente, convertirse en
iniciado. Ésta es la meta fijada para el sujeto nacido en Sagitario -sea para
iniciarse en alguna forma de experiencia sensoria, o en una empresa espiritual
y consciente. El resultado de toda experiencia, en cualquier signo del zodíaco,
debería ser definidamente una expansión de conciencia, y no importa qué forma
adopte esta experiencia, culmina en un determinado tipo de iniciación. Los
estudiantes harían bien en considerar la iniciación como un proceso
determinante en la vida y esforzarse para que en ella cada experiencia o ciclo
de experiencias en la vida se desarrolle como una iniciación en un campo más
amplio de percepción, de expresión y de contacto.
Muy poco más puedo decir y comentar
a esta altura del estudio. El hombre que está acercándose al sendero del
discipulado, o es ya discípulo -juramentado o en observación- sacará provecho
de un estudio profundo y sistemático de este signo. Sugiero que el estudiante
retenga en la mente la posición de este signo. Escorpio se encuentra a mitad de
camino entre dos signos de estabilidad o equilibrio -Libra y Sagitario. Libra
marca un intervalo o punto notable de estabilidad, antes de las rigurosas
pruebas y comprobaciones en Escorpio. Sagitario marca otro punto de equilibrio,
después de esas pruebas, porque el Arquero debe adquirir y mantener firmes el
ojo, la mano y la posición, antes de disparar la flecha que, cuando va
certeramente dirigida y se la sigue correctamente, lo conducirá a través del
portal de la iniciación.
Al estudiar a Sagitario es evidente
que uno de los más importantes temas es el de la Dirección. El Arquero guía su
caballo hacia algún objetivo específico; envía o dirige su flecha hacia un
punto deseado; apunta a una meta específica. Este sentido de dirección o guía,
es la característica del hombre iluminado, del aspirante y del discípulo, lo
cual se va reconociendo acrecentadamente. Cuando se desarrolla correctamente
esta facultad sensitiva de orientación, se convierte en las primeras etapas en
un esfuerzo por identificar toda la actividad del alma y de la personalidad con
el Plan de Dios, y esto es, en último análisis, la ordenada orientación, el
pensamiento de Dios. No existe verdadera orientación que no sea la del
pensamiento, y quisiera que recordaran que el pensamiento es poder. Todos los
discípulos deben reflexionar sobre este enunciado, porque no podrán lograr una
verdadera comprensión de la orientación del Plan de Dios a no ser que trabajen
con algún aspecto de sus propias vidas que esté sujeto a la orientación de sus
propias mentes. Sólo entonces podrán comprender. En la rueda común de la vida,
el hombre nacido bajo este signo o con éste en el ascendente, será influido por
lo que las Antiguas Escrituras hindúes llaman kama-manas, que inadecuadamente
se traduce por las palabras deseo-mente. Esta fuerza dual controla e influye en
la vida, y en las primeras etapas de desenvolvimiento se enfoca en el deseo y
su satisfacción, y en posteriores etapas del desarrollo exclusivamente de la
personalidad, se enfoca en el control que ejerce la mente sobre el deseo; en la
actualidad el objetivo más importante es el empleo inteligente de todos los
poderes para satisfacer adecuadamente el deseo, que constituye en este caso una
simple ambición por lograr alguna meta o realizar algún objetivo. Este proceso
de satisfacer la personalidad tiene lugar en la rueda común. En la rueda
revertida la meta es expresar amor-sabiduría, la cual se desarrolla siempre en
forma altruista y está consagrada al bien de la totalidad y no a satisfacer al
individuo.
Se dice que Sagitario rige los
muslos, los centros principales del poder físico y la fuerza protectora y también
al centro sacro, que proporciona la energía que los poderes creadores de la
vida física utilizarán. Esto también es simbólicamente verídico. En Sagitario,
el discípulo tiene que descubrir dos cosas en sí mismo: el poder para progresar
en el Sendero y recorrer el Camino, y la capacidad de crear en un sentido más
elevado y espiritual. Esto -concierne a la relación que existe entre los
centros sacro y laríngeo. Dichos poderes (superiores) son aún embrionarios en
las primeras experiencias sagitarianas del discípulo, pero se van desarrollando
y adquieren mayor potencia a medida que él vuelve cíclicamente a experimentar
la vida en este signo.
Resulta interesante observar que
ningún planeta está exaltado ni cae en Sagitario. Lo único que sucede es que el
poder de Mercurio disminuye grandemente. Por esta razón Sagitario está
considerado esotéricamente un signo de estabilidad y no de extremos. No hay
grandes caídas ni exaltaciones. Ello indica que el discípulo debe recorrer un
camino parejo entre los pares de opuestos, sin que lo influyan “el poder de
exaltación ni la potencia de lo que cae . Los valles ni las alturas producen
efectos demostrables.
Mercurio, que es la expresión del
cuarto Rayo y también la de Dios en los procesos mentales, disminuye
definidamente su poder en este signo, por dos razones, esotéricamente hablando:
Primero, el discípulo ha cesado
definitivamente de identificarse con su propia personalidad y procesos humanos,
o con el reino humano, antes de recibir la iniciación. En el futuro pondrá el
énfasis en el alma espiritual y en el quinto reino de la naturaleza, en
Sagitario comienza a expresar esta primera etapa, implicando un completo
retiro, en sentido personal, del aspecto forma de la vida. Esto implica también
(en cierto momento de crisis) un punto de equilibrio.
Segundo, después de haber
desarrollado, probado y verificado la verdad del poder de la mente en el signo
de Escorpio, comienza a disminuir su actividad y va cediendo su lugar a la
intuición, lo cual es esencial antes que el discípulo entre en el signo de
Capricornio y empiece a prepararse para la iniciación.
En lo que respeta a los tres
decanatos de Sagitario, Sefarial da como regentes a tres planetas, Mercurio, la
Luna y el Sol, mientras que Alan Leo da a Júpiter, Marte y el Sol, recalcando,
como siempre lo hace, las modalidades de los esotéricos. Generalmente, aunque
no siempre, se sintoniza con las significaciones esotéricas. Júpiter,
sustituyendo a Mercurio, da expansión, porque la mente mercuriana es siempre
una limitación, aunque temporaria. La Luna cede el lugar a Marte, que confiere
la cualidad de la devoción y la capacidad para luchar por un ideal. Este
concepto y método idealista de trabajar, constituye siempre la característica
del discipulado durante las primeras etapas de desenvolvimiento en el Sendero.
El Sol, tipificando al Ángel Solar, permanece constante a través de los
procesos exotérico y esotérico y, por lo tanto, la astrología lo reconoce como
presencia y presión constante. Este hecho indica, en sí, una significativa
verdad. El alma permanece eternamente presente -en el pasado, en el presente y
en el futuro.
Para terminar citará dos palabras
clave de este signo. Una, cuando prosigue en la rueda común, la otra, en la
revertida. Su significado y significación son tan evidentes que no es necesario
dilucidarlos. El mandato para el hombre que se halla en la rueda ortodoxa es el
siguiente: Y el Verbo dijo: “Buscad el alimento”.
Para el hombre que se halla en la
rueda invertida el Verbo surge: “Veo la meta. Alcanzo esa nieta, y luego veo
otra”. Que las palabras de este último mandato dado al discípulo tengan algún
significado para el corazón y la mente.
ESCORPIO, EL ESCORPIÓN
Consideraremos ahora un signo de
primordial importancia para la vida del hombre en evolución. Algunos signos
están estrechamente relacionados -por el flujo y reflujo de energías- a ciertas
constelaciones mayores, las cuales se encuentran, en algunos casos,
peculiarmente conectadas con los signos del zodíaco. Cuatro signos zodiacales
se relacionan misteriosamente con lo que podríamos denominar “la expresión de
la personalidad” (si puedo emplear este término inadecuado, a falta de otro
mejor) del Logos solar mismo, o el Cuaternario Divino, la cuádruple
manifestación de la Deidad.
Estos cuatro signos son
Aries-Leo-Escorpio--Acuario, e implican la expresión de la energía de un signo
cardinal y tres signos que forman parte de la Cruz Fija de los cielos.
Podríamos expresar esta verdad de otra manera: Dios, el Padre, la Voluntad de
manifestarse, inicia el proceso creador desarrollado por la actividad de Dios,
el Hijo, el Cristo cósmico, crucificado en la Cruz Fija de los cielos. La
actividad de Dios, el Espíritu Santo, implícita en la Cruz Mutable, está
estrechamente vinculada al sistema solar anterior; la energía de ese aspecto
divino se ocupa totalmente de manipular las fuerzas heredadas de ese sistema,
innatas en la naturaleza de la sustancia misma; este aspecto divino es, para la
total manifestación divina general, lo que la naturaleza inferior (vida de la
forma o personalidad, en los tres mundos de la evolución humana) es para el
alma, en lo que concierne al ser humano individual. Respecto a estas tres
Personas de la Trinidad divina podemos decir que:
1. Aries es el punto focal para
la expresión del primer aspecto de la divinidad, el aspecto voluntad.
2. Leo es el punto focal para la
expresión del segundo aspecto, el de Amor-Sabiduría o conciencia,
principalmente en lo que concierne a la humanidad.
3. Virgo es el punto focal para
la expresión del tercer aspecto, el de inteligencia activa. Este signo
simboliza la función más elevada de la materia.
Los cuatro signos,
Aries-Leo-Escorpio-Acuario, están relacionados a las siguientes estrellas, que
no están incluidas en los doce signos del zodíaco, pues constituyen otro campo
de relaciones:
1. Aries con una de las dos
estrellas que se encuentran en la constelación de la Osa Mayor, denominadas los
dos Punteros.
2. Leo con Polaris, la Estrella
Polar, que se encuentra en la Osa Menor.
3. Escorpio con Sirio, la
estrella del Perro.
4. Acuario con Alcyone, una de
las siete Pléyades.
Muy poco puedo decirles referente a
las energías que fluyen hacia los cuatro signos zodiacales desde esos distantes
aunque poderosos puntos de energía saliente, que forman parte de la expresión
de la vida de una Identidad inconmensurablemente superior y más evolucionada
que nuestro Logos solar. Algunas indicaciones podrán, sin embargo, serles
útiles a los astrólogos verdaderamente esotéricos que estudien estas páginas,
particularmente en lo que se refiere a Escorpio que, en esta particular etapa
de la evolución humana, rige el Sendero del Discipulado. También observarán
aquí que Leo, Escorpio y Acuario, forman un peculiar triángulo de fuerza; pero
de esto me ocuparé más adelante en el capítulo tercero, titulado “La Ciencia de
los Triángulos”.
Aries, como es de esperar, está
estrechamente vinculado a la Osa Mayor, pero especialmente a una de las
estrellas llamadas los Punteros, que señalan la Estrella Polar, que actualmente
es la principal “estrella. de orientación”. Orientación, voluntad, propósito y
plan, están conectados con el Logos solar y con sus empresas evolutivas,
vinculadas a las innumerables vidas, manifestadas en el vehículo de expresión
denominado sistema solar. Todas responden a las influencias de primer rayo, que
es para cualquier intención y propósito la energía de la personificada voluntad
divina, descrita esotéricamente como “el inevitable propósito dirigido”. En
nuestro sistema solar, Vulcano y Plutón son expresiones o custodios, de esta
energía de primer rayo y, como ya he dicho, son planetas esotéricos. El primer
indicio de la verdadera voluntad espiritual sólo comienza a manifestarse en el
Sendero del Discipulado -de allí el tardío descubrimiento de estos dos planetas
(tardío en lo que respecta al tiempo y desde el ángulo del conocimiento
humano), pues únicamente en este período de la raza Aria la humanidad comienza,
en gran medida, a manifestar (y nada mas que a manifestar) una reacción o
respuesta a la voluntad espiritual de la deidad, que llega a nuestro planeta y
a nosotros vía Aries, Vulcano y Plutón. Por lo tanto, tenemos la siguiente
línea directa de la energía de la voluntad:
1. El Puntero más alejado de la
Estrella Polar está en la constelación de la Osa Mayor. Esotéricamente
hablando, es un' gran depósito o punto focal de energía divina que lleva a cabo
el propósito de Dios. El Puntero más cercano a la Estrella Polar expresa ea
aspecto inferior de la voluntad, la cual -refiriéndose a la humanidad- llamamos
voluntad propia.
2. Aries, donde aparece la
voluntad de crear o de manifestarse, y se inicia el gran experimento divino.
3. Vulcano y Plutón, relacionados
a los dos Punteros, sólo ahora están empezando, en forma clara y definida, a
afectar la respuesta humana. Hasta la fecha su efecto ha sido de naturaleza
planetaria, y no ha tenido ningún efecto en el cuarto ni en el segundo reino de
la naturaleza.
4. Shamballa, custodio del plan
para nuestro planeta.
Leo es el signo donde la conciencia
de la individualidad es desarrollada, utilizada y finalmente consagrada al
propósito divino. Está relacionado a Polaris, la Estrella Polar (que se
encuentra en la Osa Menor), y también es peculiarmente susceptible a la
influencia del Puntero que se halla en la Osa Mayor y el más cercano a la
Estrella Polar. Esotéricamente hablando, la Estrella Polar es considerada la
“'estrella de la reorientación”, por la cual se desarrolla el arte de “volver a
encarar y recobrar lo que se ha perdido”. Esto, oportunamente, llevará al hombre
a su fuente de origen. Por lo tanto, se podría inferir correctamente que este
Puntero y la energía que emana de él, gula a la humanidad en el sendero
involutivo e influye constantemente al hombre que se halla todavía en la Cruz
Mutable. Entonces, la energía del Puntero que está más alejado de la Estrella
Polar comienza a hacer sentir su presencia, y el discípulo en el sendero
registra una sensación de correcta orientación o guía que (si se la sigue)
acerca al hombre a la Jerarquía. Aquí podemos ver la necesidad divina de lograr
el alineamiento, representado en el simbolismo del cielo, y cuando ha sido
alcanzado, se produce una afluencia directa de energía divina, y el hombre se
vincula en forma nueva y creadora con las fuentes de abastecimiento divino. Los
astrólogos harían bien (en conexión con los horóscopos de los discípulos y
particularmente de los iniciados) tener en cuenta los dos Punteros y la
Estrella Polar. Ambos están misteriosamente conectados con los tres aspectos
del hombre encarnado -espíritu, alma y cuerpo. No se me permite impartir más
que esto, sin embargo puedo hacerles algunas sugerencias. Estas tres estrellas
personifican los tres aspectos de la voluntad divina. Son los tres a8pectos de
la total expresión de la divinidad en manifestación, y subyacen en la Ciencia
de los Triángulos. Esto lo elaboraré más adelante.
Aparece también otro triángulo de
energía, Aries, Leo y Polaris, que están doblemente vinculados por medio de los
Punteros.
Escorpio está bajo la influencia o
la energía que afluye de Sirio. Es la gran estrella de la iniciación, porque
nuestra Jerarquía (expresión del segundo aspecto de la divinidad) está bajo la
supervisión o control espiritual magnético de la Jerarquía de Sirio. Éstas son
las principales influencias controladoras mediante las cuales el Cristo cósmico
actúa sobre el principio crístico en el sistema solar, en el planeta, en el
hombre y en las formas inferiores de expresión de la vida. Esotéricamente se la
denomina la “brillante estrella de la sensibilidad”. Tenemos, por lo tanto:
Polaris -la Estrella de Dirección-
rigiendo a Shamballa.
Más adelante, otra Estrella Polar
sustituirá a Polaris debido a la interacción de fuerzas y al cambio y
movimiento generales en el universo. El nombre y la cualidad de esta estrella
únicamente será revelado en la iniciación:
Sirio-la Estrella de la
Sensibilidad-rigiendo a la Jerarquía.
Alcyone-la Estrella del
individuo-rigiendo a la humanidad.
Por lo que antecede, podrán ver
cómo se va desarrollando gradualmente el Plan que ha sido trazado para este
Tratado. Fue necesario que les indicara la naturaleza y el propósito de los
tres centros divinos -Shamballa, Jerarquía y Humanidad- antes de que pudiera
presentarles en forma clara esta parte de la enseñanza, o indicarles la naturaleza
de las energías que afluyen a nuestro sistema planetario desde distantes
constelaciones y signos zodiacales.
Escorpio es la gran constelación
cuya influencia determina el punto de cambio en la vida de la humanidad y en la
del ser humano individual. Por primera vez en la historia del género humano y
de los discípulos, la energía de Sirio, afluyendo a los siete grupos que forman
nuestra Jerarquía planetaria, evoca respuesta. Les recordaré un hecho básico en
el proceso evolutivo que, con el tiempo, la astrología comprobará
científicamente más allá de toda controversia. Este hecho radica en que las
energías y fuerzas afluyen incesante, potente y cíclicamente sobre nuestro
sistema y vidas planetarias. No obstante, sólo se consideran hoy como
existentes cuando se evoca una respuesta definida. Provienen de innumerables
fuentes extrañas a nuestro sistema y esquemas planetarios; pero hasta que el
hombre no responda a ellas y las registre, los científicos ni los astrólogos
las reconocerán, y por ahora es como si no existieran. Esto deben tenerlo en
cuenta a medida que les imparto la enseñanza, porque puedo indicarles ciertas
fuentes de energía viva, todavía desconocidas para ustedes, que actúan sobre
nuestro sistema y su contenido. La dificultad no se deberá a una inexactitud
mía, sino a la falta de sensibilidad del mecanismo de respuesta que actualmente
utiliza el género humano y los discípulos.
En consecuencia tienen, en conexión
con el Sendero del Discipulado, las siguientes líneas de “energía influyente”:
1. Sirio-actuando en forma
séptuple a través de los siete rayos y sus siete grupos, pues constituyen la
Jerarquía activa.
2. La Cruz Fija-la fusión de las
cuatro energías principales que afluyen a nuestro sistema solar, a nuestro
planeta y a través de la humanidad.
3. Escorpio-un aspecto de la Cruz
Fija, ejerce un poder peculiar y especializado sobre el Sendero del Discipulado
y prepara, mediante pruebas y experiencias,
a. el proceso de reorientación,
por el cual el hombre asciende a la Cruz Fija y abandona la Cruz Mutable;
b. al discípulo para la primera,
segunda y tercera iniciaciones. Después de la tercera iniciación ya no se
siente el poder de su peculiar prueba.
4. La Jerarquía-Agente de
distribución para los diversos reinos de la naturaleza.
5. Marte y Saturno-Estos dos
planetas son extraordinariamente potentes en lo que respecta a la iniciación en
la vida de la Jerarquía; Marte es potente en lo que respecta a Escorpio, y
Saturno a Capricornio. Esto involucra intensificada actividad de los rayos
sexto y tercero y sus energías que, cuando son correctamente empleadas, traen
la liberación del control de la forma y la independización del individuo
consciente.
Repito, los astrólogos harían bien
en trabajar con esta línea de fuerzas fusionadas, estudiando sus implicaciones
y efectos en la vida del discípulo.
Acuario, relaciona a la humanidad
con las Pléyades y, en consecuencia, con Tauro, en forma poco común. La clave
para esta relación se encuentra en la palabra deseo, llevando, por medio de
procesos transmutadores, la experiencia de la vida a la aspiración, abandonando
finalmente el deseo en Escorpio. Acuario, Alcyone y la Humanidad, constituyen
un triángulo de fuerza muy interesante. Alcyone es una de las siete Pléyades, y
se la denomina “la estrella del individuo” y a veces “la estrella de la
inteligencia”. Estuvo potentemente activa durante los sistemas solares
anteriores, donde la tercera persona de la Trinidad fue singularmente
omnipotente y muy activa, así como en la actualidad el Cristo cósmico, la segunda
persona de la Trinidad, está peculiarmente activa en este sistema solar. Las
energías provenientes de Alcyone impregnaron la sustancia del universo con las
cualidades de la mente. Como consecuencia de esta antigua actividad, la misma
fuerza. estuvo presente cuando se produjo la individualización en nuestro
sistema solar, porque en él y principalmente en nuestro planeta Tierra, es
donde se han hecho sentir los resultados de la primera actividad. Dos de
nuestros planetas, la Tierra (no sagrado) y Urano (sagrado), son directamente
el producto de esta actividad de tercer rayo. Es muy importante recordarlo.
También les pediré que vinculen esta idea con la enseñanza de que, a través del
centro divino de actividad inteligente llamado humanidad, el cuarto reino de la
naturaleza actuará, oportunamente, como principio mediador para los tres reinos
inferiores. La humanidad es el Mensajero divino para el mundo de la forma;
Mercurio, esencialmente, lleva luz y vida a otras manifestaciones divinas; los
divinos Salvadores del mundo son los símbolos eternos.
Este venidero proceso de servicio
planetario, a través del tercer centro divino, sólo es verdaderamente eficaz
cuando rige Acuario y cuando nuestro Sol está pasando a través de ese signo del
zodíaco. De allí la gran importancia que tienen los próximos 2.000 años. Por lo
tanto, únicamente cuando un hombre es un servidor mundial y está llegando a
tener conciencia del grupo, puede empezar a tener lugar este deseado objetivo
de manifestarse. Hoy comienza a suceder por primera vez en la historia
planetaria. Es uno de los primeros frutos de la iniciación, y sólo. en la
próxima raza raíz después de nuestra actual raza Aria, comenzaremos realmente a
comprender el significado de los procesos y la verdadera naturaleza de las energías
que se liberarán en el planeta por intermedio de la humanidad. Por esta razón
Júpiter y Urano (expresiones del segundo y séptimo rayos) son los regentes
exotérico y esotérico de Acuario.
Por lo tanto, tenemos que estudiar
las siguientes líneas de fuerza:
1. Alcyone-en las Pléyades, las
madres de los siete aspectos de la vida de la forma y las “esposas de los siete
Rishis de la Osa Mayor”. Ellas están conectadas con el aspecto Madre que nutre
al Cristo Niño.
2. Acuario-el Servidor del mundo,
el transmisor de energía que evoca respuesta magnética.
3. Júpiter y Urano-planetas de
benéfica culminación. El segundo rayo de amor y el séptimo, que fusiona
espíritu y materia para “la gloria final” del Logos solar, se hallan en plena
colaboración.
4. La Humanidad-punto focal de
todas estas energías y la divina distribuidora para el hombre individual y, más
adelante, para los tres reinos inferiores de la naturaleza.
Como verán, de una amplia
generalización sobre las constelaciones externas (externas respecto al zodiaco
y al sistema solar), voy siendo más específico, demostrando cómo ciertas
estrellas en estas constelaciones están relacionadas definidamente a nuestro
planeta por líneas directas de energía. Comúnmente estas líneas de fuerza nos
llegan a través de uno de los signos zodiacales y -en raros casos- van
directamente a un planeta, siendo este último caso extremadamente raro. También
he relacionado a nuestro sistema solar, otra constelación denominada Osa Menor,
reflejo o corolario de las energías principales de su gran Prototipo, Ursa
Maior, la Osa Mayor. Estos datos contienen un gran misterio vinculado a la
interrelación de la Ursa Maior, la Ursa Minor y las Pléyades, las cuales
constituyen una de las más grandes e importantes triplicidades que existen en
los cielos, hasta donde hemos podido, astronómicamente, comprobar la naturaleza
de nuestro universo inmediato. Esta información carece de importancia para
ustedes y únicamente tiene significación para los iniciados de cuarto grado. No
obstante, sirve para evidenciar más la integridad esencial y la dependencia
entrelazada del Universo.
A fin de comprender mejor la
naturaleza del discipulado y los procesos de estabilización y correcta
dirección, debe preceder a la experiencia de la iniciación en Capricornio un
cuidadoso estudio de las implicaciones espirituales del signo de Escorpio y de
su función como proveedor de “puntos de crisis” y “momentos de reorientación”,
que será de gran valor para el estudiante dedicado. Aunque trato de sentar las
bases para una nueva astrología y proporcionar cierta medida de información
técnica desde el punto de vista de la Jerarquía, mi motivo fundamental es
siempre el mismo: indicar el camino del proceso viviente y estimular esa
curiosidad divina, ese sentido de exteriorizada aventura espiritual y la
vehemente aspiración, latente en todos los discípulos, de progresar que, cuando
sea debidamente estimulada, les permitirá continuar en forma más severa y
sensata en el Sendero de Retorno. De otra manera no tendría valor práctico ni
sería de importancia lo que trato de impartirles. Sé que seré comprendido, y
que la nueva astrología vendrá a la existencia de acuerdo a la capacidad
esotérica de quienes lean y reflexionen sobre mis palabras. Intensamente ansío
que en estos días en que la influencia de Escorpio y del planeta Marte se
siente tan fuertemente en los asuntos del mundo, pueda cultivarse la verdadera
percepción interna, desarrollarse el optimismo y la comprensión, y la.
naturaleza de las pruebas a que está sometido el discípulo mundial, la
humanidad, sean estimadas en su verdadero valor para que la luz afluya en el
camino del hombre. Únicamente por medio de la comprensión llegará la solución y
se rectificarán los errores.
Las pruebas de Escorpio son tres y
conciernen íntimamente a la preparación de la triple personalidad para:
1. reorientarse hacia la vida del
alma y, posteriormente,
2. evidenciar su preparación para
la iniciación, y
3. demostrar sensibilidad al
Plan, convirtiéndose en un discípulo centralizado en Sagitario.
Las tres principales pruebas se
dividen también en tres etapas, y en el Sendero del Discipulado el hombre puede
pasar nueve veces en ese signo de prueba y experiencia. El hecho de que estas
tres pruebas existan en tres etapas puede sugerir algo a los astrólogos
esotéricos, sobre el propósito de los tres decanatos en que está dividido cada
signo -punto que tengo la esperanza de dilucidar cuando estudiemos la Ciencia
de los Triángulos. Cada prueba (y por lo tanto cada decanato) concierne a los
tres aspectos de lo que en este Tratado sobre los Siete Rayos hemos llamado
vida, cualidad y apariencia. Así, las tres grandes pruebas en Escorpio son en
realidad nueve, de allí las nueve cabezas de la Hidra o Serpiente, vinculadas
siempre a Escorpio y también a la naturaleza de la estupenda victoria lograda
en este signo por Hércules, el Dios-Sol.
Es interesante observar que cada
uno de los grandes Hijos de Dios, cuyos nombres están preeminentemente en el
pensamiento de los hombres -Hércules, el Buddha y el Cristo- están asociados en
los archivos de la Gran Logia Blanca con tres signos especiales del zodíaco
(que constituyen en forma peculiar el “decanato zodiacal”), en cada uno de los
cuales pasaron de la prueba a la victoria:
1. En Escorpio-Hércules se
convirtió en el discípulo triunfante.
2. En Tauro-el Buddha logró la
victoria sobre el deseo y llega a la iluminación.
3. En Piscis-el Cristo venció a
la muerte y se convirtió en el Salvador del mundo.
Estas tres constelaciones forman un
triángulo de iniciación de profunda importancia, porque proporciona las
condiciones y energías que pondrán a prueba y perfeccionarán los tres aspectos
de la personalidad, a fin de que se conviertan en verdaderos reflejos de los
tres aspectos divinos; conciernen principalmente al alma y al cuerpo y se
expresan, por lo tanto, a través de la Cruz Mutable y la Cruz Fija, pero no de
la Cruz Cardinal. A lo antedicho podríamos agregar lo siguiente:
1. Escorpio lleva la prueba
directamente a la vida del plano físico, y cuando se la enfrenta y maneja allí,
la vida del hombre es ascendida a los cielos, y el problema implicado en la
prueba se resuelve por el empleo de la mente razonadora.
2. Tauro rige el deseo y lleva la
prueba al plano emocional o astral, y hace ascender la sensibilidad-deseo del
aspecto forma de la vida al mundo de la percepción sensoria, denominada plano
intuicional.
3. Piscis lleva la prueba a la
región de los procesos mentales, el reflejo del aspecto voluntad de la
divinidad; el problema del iniciado en este signo está expresado por el Cristo,
en la frase: “Padre, hágase tu voluntad y no la mía”. Las pruebas hacen
ascender la voluntad propia de la personalidad a la región de la voluntad
divina, trayendo como resultado la inspiración y el surgimiento de un Salvador
del Mundo.
Mediten sobre esto y aprendan las
lecciones de los apetitos, del deseo y de la propia voluntad, porque son
numerosas y útiles.
Las tres pruebas de Escorpio
también conciernen a los tres aspectos del ser humano, cuando se fusionan y
mezclan en el plano físico. Primero, la prueba de la apetencia que constituye
las predilecciones y tendencias naturales inherentes a la naturaleza animal,
las cuales son principalmente tres: el sexo, la comodidad física y el dinero,
como energía concretizada. Segundo, las pruebas conectadas con el deseo y el
plano astral. Son de naturaleza más sutil, produciendo efectos automáticos en
el plano físico; no son inherentes a la naturaleza animal sino impuestas por la
naturaleza de deseos, que también son tres: temor, odio y ambición, o deseo de
poder. Tercero, las pruebas de la censuradora mente inferior, que son: orgullo,
separatividad y crueldad. Recuerden que el peor tipo de crueldad no es de
naturaleza física, sino más bien de carácter mental. Por lo tanto, dentro de
las categorías de lo que debe ser probado y comprobado que no existe, tenemos
las siguientes categorías, que volveré a enumerar debido a su importancia
fundamental:
1. Sexo-la relación entre los
pares de opuestos. Éstos pueden ser utilizados en forma egoísta o fusionados
divinamente.
2. Bienestar físico-condiciones
de vida que han sido apropiadas egoístamente.
3. Dinero-egoístamente acaparado
(si puedo utilizar esta frase).
1. Temor-que condiciona hoy la
actividad.
2. Odio-factor que condiciona las
relaciones.
3. Ambición-que condiciona los
objetivos.
1. Orgullo-satisfacción
intelectual, convirtiendo a la mente en una barrera que impide que el alma
controle.
2. Separatividad-actitud aislada,
convirtiendo a la mente en una barrera que impide las correctas relaciones
grupales.
3. Crueldad-sentirse satisfecho
con los métodos de la personalidad, convirtiendo a la mente en un instrumento
del sentido de poder.
Cuando estos defectos son
reconocidos y superados, el resultado es doble: el establecimiento de las
correctas relaciones con el alma y con el medio ambiente. Ambos resultados son
el objetivo de todas las pruebas en Escorpio.
Las notas clave de este signo son:
prueba, experiencia y triunfo. También pueden ser denominadas lucha, fortaleza
y actitudes sagitarianas. Otro ángulo de la experiencia en Escorpio puede ser
descrito con dos palabras: recapitulación y reorientación. Dos factores muy
ocultistas surgen del pasado en Escorpio y empiezan a embargar la atención del
discípulo. Uno es la memoria y el otro -como consecuencia de la memoria- el
Morador en el Umbral. Memoria, en el sentido dado aquí no es simplemente una
facultad de la mente, como se supone con frecuencia, sino que es esencialmente
una fuerza creadora. Básicamente es un aspecto del pensamiento y -conjuntamente
con la imaginación- un agente creador, porque, como bien saben, los
pensamientos son cosas. Desde lo más recóndito de la memoria de un pasado
profundamente arraigado, que se recuerda definidamente, y desde la
subconsciencia racial e individual (fundada en reservas de pensamientos y
deseos establecidos, heredados e inherentes) surge, de las vidas y experiencias
individuales pasadas, la suma total de todas las tendencias instintivas, de
todos los espejismos heredados y de todas las fases de las erróneas actitudes
mentales; a éstos (que constituyen un todo fusionado) denominamos el Morador en
el Umbral, que es la suma total de las características de la personalidad, que
no fueron superadas ni sojuzgadas y finalmente deben ser vencidas antes de
poder recibir la iniciación. En cada vida se realiza algún progreso, se
perfeccionan algunos defectos de la personalidad y se logra algún progreso
real. Lo que queda por conquistar y las antiguas deudas por saldar, son
numerosas y excesivamente potentes y -cuando se ha establecido adecuadamente el
contacto con el alma- llega una vida en que la personalidad altamente
desarrollada y poderosa, llega a ser en sí misma el Morador en el Umbral. El
Ángel de la Presencia y el Morador se enfrentan, entonces algo debe hacerse. Eventualmente
la luz del yo personal disminuye y decae ante la llamarada de gloria que emana
del Ángel, y la gloria mayor oscurece a la menor. Sin embargo, esto sólo es
posible cuando la personalidad entra ansiosamente en relación con el Ángel, se
reconoce como el Morador y, como discípulo, empieza la batalla entre los pares
de opuestos, iniciándose las pruebas en Escorpio. Estas pruebas y experiencias
son siempre autoiniciadas; el discípulo se coloca en un medio ambiente positivo
o condicionante, donde las pruebas y la disciplina son ineludibles e
inevitables. Cuando la mente ha alcanzado un nivel de desarrollo relativamente
elevado, se evoca el aspecto memoria en forma nueva y consciente, entonces toda
predisposición latente, instinto racial y emocional, situación no superada, y
todo defecto controlador, surgen a la superficie de la conciencia, entablándose
en consecuencia la lucha. Sin embargo, la nota clave de Escorpio es Triunfo.
Ésta es su mayor expresión en el plano físico. Como resultado de la lucha y la
victoria, el hombre divino -que no se expresa aún perfectamente, si puedo
explicar así la situación- se arraiga en el plano físico con tal precisión y
claridad, que es imposible eludir y evadir las conclusiones a que llegan su
familia, sus amigos y el grupo, de que él es un discípulo; desde ese ángulo se
lo vigila meticulosamente; aprende el significado de la palabra ejemplo; debe
enfrentar el antagonismo de quienes lo observan, iniciando así las primeras
etapas conscientes que lo llevarán hacia la percepción y la respuesta grupales,
además del servicio grupal. Tal es el resultado y la recompensa de la
experiencia en Escorpio.
En este signo el hijo pródigo
vuelve en sí y habiéndose alimentado de las migajas de la vida y agotado los
recursos del deseo y la ambición mundanas, dice: “Me levantaré e iré a mi
Padre”. El aspirante pasa en la vida dos crisis principales como éstas:
1. Cuando el hombre mundano
inteligente vuelve en sí y se reorienta hacia el alma y sus requisitos. Esto
conduce a las pruebas en Escorpio.
2. Cuando el iniciado de tercer
grado -en una vuelta más alta de la espiral- se reorienta hacia la Mónada y
pasa por las pruebas más sutiles, hasta lograr ciertos reconocimientos
indescriptibles y espirituales. Sobre esto no me extenderé.
Poco puedo agregar sobre el hecho
de que Escorpio se halla en uno de los cuatro brazos de la Cruz Fija. En el
estudio de los signos anteriores, mucho se ha tratado sobre la Cruz, y no es
necesario repetirlo. El deseo en Tauro se convierte en aspiración espiritual en
Escorpio. La oscuridad de la experiencia en Escorpio se convierte en
iluminación en Tauro, pues debe recordarse que donde están implicados los pares
de opuestos siempre se benefician mutuamente, porque existe una línea directa
de fuerza y de contacto entre ambos, que rara vez es reconocida.
Ahora consideraremos los Regentes
que rigen el signo de Escorpio. Su influencia es potente en las vidas del
hombre común y no desarrollado, que responde más fácilmente a las influencias
planetarias de las doce casas del horóscopo de la personalidad, que en el
hombre más avanzado que va siendo directamente influido por los signos
zodiacales. Por medio de estos Regentes, dos Rayos son puestos en una poderosa
posición controlante en Escorpio, el sexto Rayo de Devoción y el cuarto Rayo de
Armonía a través del Conflicto, estando este último peculiarmente relacionado
con la modalidad del desarrollo humano, y el primero con los métodos de la
época pisciana, que está justamente pasando. Marte y Mercurio controlan, y el
primero está particularmente activo, porque es el planeta ortodoxo que controla
a la personalidad en Escorpio y también el planeta esotérico que condiciona el
desenvolvimiento del discípulo. Marte es el factor dominante en las
experiencias y pruebas del discípulo, previas a la experiencia en Sagitario y a
la iniciación en Capricornio, por las siguientes razones:
Primero, Marte es definidamente el
planeta que rige y controla el vehículo físico. Aparece, ante todo, como
regente ortodoxo en Aries, signo en que se efectúa el primer desenvolvimiento
hacia la manifestación objetiva o encarnación física. En Escorpio, el resultado
de todas las luchas pasadas, durante el aparentemente interminable peregrinaje
alrededor del zodíaco o rueda de la vida, ese vehículo es también llevado a un
punto culminante por medio de las actividades de Marte, que no ha estado activo
en los signos intermedios entre Aries y Escorpio en lo que concierne a la rueda
revertida. El discípulo debe demostrar ahora la fuerza, el carácter y la cualidad
que ha desarrollado y desplegado en sí mismo durante su larga peregrinación.
Comenzó en Aries teniendo como regente a Marte, iniciándose la gran guerra
entre las dualidades que constituyen el hombre. Así fueron puestos en relación
los pares de opuestos. En Escorpio, con el mismo planeta rigiendo su vida
interna, prosigue la guerra, y en este caso Marte rige no sólo el cuerpo físico
sino todo el vehículo de la forma, denominada la personalidad en los tres
mundos. Todos los aspectos de la naturaleza inferior están involucrados en esta
crisis, porque Marte es el regente esotérico en Escorpio, y las pruebas
aplicadas implican la naturaleza de la forma -grosera y sutil, integrada y
potente. Por lo tanto, desde el ángulo ortodoxo, Marte rige a Aries y esotéricamente
a Escorpio, y no aparece nuevamente en la vida del individuo, excepto en la
medida que éste responde a la vibración masiva en Sagitario, donde Marte
aparece rigiendo la sexta Jerarquía Creadora, los señores lunares de la
naturaleza forma, que oportunamente deben ser sacrificados en el aspecto
espiritual superior y controlados por el Ángel solar. En consecuencia, el
efecto de Marte es en su mayor parte masivo y de resultados grupales,
produciendo grandes luchas, llevando finalmente a la gran revelación. En Aries,
constituye la revelación final de la naturaleza del conocimiento y del
propósito de la encarnación; en Escorpio, revela la visión de la liberación y
del servicio a prestar; en Sagitario revela también el propósito del control
que ejerce el alma sobre los reinos inferiores de la naturaleza, por intermedio
del centro humano de energía. En consecuencia, nunca debe ser olvidado que
Marte establece relaciones entre los opuestos, y es un factor benéfico y no
maléfico como a veces se lo supone. Cuando lleguemos al estudio de las
Jerarquías y sus relaciones con los signos, serán aclarados ciertos puntos aún
oscuros y lo haremos al final de esta parte que trata sobre la astrología y los
rayos. Entonces hallaremos que Escorpio rige y gobierna la cuarta Jerarquía
Creadora, la humana, desde el ángulo del alma y no desde el ángulo de la
naturaleza inferior. Esta lucha final en Escorpio, sólo tiene lugar cuando se
ha alcanzado el punto de equilibrio entre el alma y el cuerpo, en Libra, y en
Escorpio la preponderancia de la energía espiritual se impone sobre las fuerzas
inferiores personales. Escorpio gobierna al iniciado, verdadero nombre
esotérico del hombre, y mediante su regente planetario jerárquico son revelados
los Hijos de la Mente, los Mensajeros de la Deidad; pero la revelación se
produce a través de Marte y la actividad marciana.
Segundo, Marte está estrechamente
relacionado con el sexo, un aspecto de los pares de opuestos, cuyo efecto
consiste en vitalizar definidamente la corriente sanguínea; vitaliza, purifica
y estimula todos los aspectos y organismos del cuerpo mediante la corriente
sanguínea. Será evidente que las pruebas en Escorpio y la actividad de Marte
son potentes para despertar la naturaleza inferior y traer su rebelión final y
establecer la última oposición, por así decirlo, de la personalidad contra el
alma. Marte lleva al Arjuna mundial a la lucha activa. La totalidad del hombre
emprende entonces la “lucha de los sexos”, que se resuelve en su aspecto más
elevado por medio de la batalla entre la personalidad o naturaleza forma,
altamente evolucionada, y el alma que intenta ser el máximo factor controlante.
Como se sabe, el color asignado a
Marte es el rojo, analogía del color de la corriente sanguínea, por eso a Marte
se lo asocia con la pasión, la ira y el sentido general de oposición. El
sentido de dualidad es excesivamente poderoso. De allí la necesidad de que toda
la vida del hombre (pues en este sentido la sangre es la vida) debe ser llevada
al conflicto, sin dejar de implicar algún aspecto de la naturaleza humana, de
aquí que surja también la necesidad de que el discípulo eleve al cielo su
naturaleza física, su naturaleza emocional o de deseos, y sus procesos
mentales. Esto sucede como consecuencia del subyugamiento de “la serpiente del
mal” (la naturaleza de la forma con sus incitaciones y exigencias) por medio de
“la serpiente de la sabiduría”, nombre esotérico dado con frecuencia al alma.
Respecto a la relación simbólica
entre Marte y la sangre, produciendo el conflicto resultante entre la vida y la
muerte (porque Escorpio es uno de los signos de la muerte) es interesante
observar que el cristianismo está regido por Marte. Nos inclinamos a reconocer
con facilidad que el sexto rayo, que actúa a través de Marte, rige al
cristianismo. Es una religión de devoción, fanatismo, máxima valentía e
idealismo, que pone el énfasis espiritual sobre el individuo, su valor y sus
problemas, el conflicto y la muerte. Todas estas características nos son
familiares por la presentación teológica cristiana. Sin embargo, ~s
preeminentemente una religión que ha librado una guerra cruel y muchas veces
ilógica contra el sexo y sus implicaciones; ha acentuado el celibato militante
(militante en lo que concierne a la mujer, sus derechos y su naturaleza); ha considerado
la relación sexual como uno de los principales males del mundo y ha puesto el
énfasis sobre la naturaleza inviolable del vínculo matrimonial si lo ha
sancionado la iglesia. Tal ha sido el resultado del efecto benéfico y maléfico
del impacto de la fuerza de sexto rayo sobre la naturaleza forma. Poca
importancia se le ha dado a la influencia que ejerce Marte sobre el
cristianismo, convirtiéndolo definidamente en una religión militante, a menudo
cruel y sádica (como lo atestiguan los crímenes y torturas llevados a cabo en
nombre del Cristo, el Representante prominente del amor de Dios). A través de
la enseñanza teológica cristiana corre abundante e incesantemente el tema de la
sangre, y se considera como fuente de salvación o relación sanguínea, y no el
aspecto vida que la sangre vela y simboliza. El cristianismo está regido por el
credo de un Cristo crucificado y muerto y no el credo del Maestre resucitado.
Una de las razones de esta tergiversación de la verdad se debe a que San Pablo,
el gran iniciado, antes de recibir la tercera iniciación, en la época en que
vivía como lo relata en los Hechos de los Apóstoles, estaba bajo la poderosa
influencia de Marte y había nacido en Escorpio; el estudio de su horóscopo
demostraría esto, si pudieran estudiarlo como lo hacemos quienes estamos
relacionados con la Jerarquía. El fue quien le dio el sesgo de Escorpio-Marte a
la interpretación y exposición de la doctrina cristiana y desvió la energía
hacia esos canales de la enseñanza ajenos a los propósitos de su Fundador. Tal
es frecuentemente el efecto indeseable de las actividades de los discípulos
bien intencionados sobre el trabajo que emprenden después que desaparece aquel
que inicia un determinado trabajo para la Jerarquía, o abandona su tarea a fin
de asumir otros deberes.
Los temas de la sangre y de la
muerte, del sufrimiento y de las exigentes pruebas del discípulo, del valor del
conflicto individual y de ser consciente de las penurias de la existencia, se
deben básicamente a las influencias combinadas de Escorpio y Marte que han
regido durante tanto tiempo al cristianismo, y sólo ahora empiezan a perder
algo de su influencia.
Será de gran valor un estudio de
los procesos de la muerte tal como el signo de Escorpio los condiciona y tal
como los vemos actuar en el signo de Piscis. La muerte producida por las
influencias de Plutón y la muerte producida por las influencias de Marte son
ampliamente diferentes. La muerte en Piscis por medio de la energía de Plutón
es transformación -transformación tan vital y básica que ya no se ve al
Anciano. Se hunde en las profundidades del océano de la vida, desciende al
averno, cuyas puertas no lo retienen. El nuevo y viviente Uno deja allí abajo
aquello que lo ha atado en el transcurso de las épocas y asciende desde las
profundidades hasta las alturas, cerca del Trono de Dios”.
La conexión que tienen estas
palabras con el Cristo, el actual Salvador del mundo, se manifiesta en sus
implicaciones; sin embargo, fueron escritas en nuestros archivos hace más de
siete mil años. La muerte en Escorpio es de naturaleza distinta y también está
descrita en la misma antigua escritura como:
el Anciano muere ahogado. Tal es la
prueba. Las aguas lo cubren y no puede evitarlo. Se ahoga. Se apagan los fuegos
de la pasión. La vida de deseos cesa su llamado, y ahora desciende al fondo del
lago. Más tarde asciende nuevamente a la Tierra, donde el blanco corcel espera
su llegada, y montándolo se dirige hacia la segunda muerte” (es decir hacia
Piscis).
Evidentemente aquí se refiere a
Sagitario. El discípulo -después de la muerte de la personalidad y luego de
matar el deseo- sigue hasta Piscis, donde nuevamente muere “para una
resurrección eterna”. En Escorpio se produce la muerte de la personalidad con
sus anhelos, deseos, ambiciones y orgullo. En Piscis tiene lugar la muerte de
todos los apegos y la liberación del alma a fin de prestar servicio en escala
universal. El Cristo ejemplificó en Piscis la sustitución del apego por el
amor. El cristianismo ejemplifica la muerte de la personalidad con sus implicaciones
individuales y no universales; ha carecido completamente de amor, y el color
controlador del cristianismo ha sido realmente el rojo. No es la expresión del
Cristo, sino la presentación de Escorpio-Marte por San Pablo. Marte ha regido
el cristianismo porque San Pablo interpretó mal el significado esotérico del
mensaje de El Nuevo Testamento, y lo interpretó mal porque la verdad -como
todas las verdades que llegan a la humanidad- debió pasar a través del filtro
del cerebro y la mente de su personalidad; por eso inevitablemente le dio un
sesgo y esguince personales, siendo responsable de la penosa historia del
cristianismo y de la desafortunada situación actual de las naciones
-ostensiblemente naciones cristianas- que todavía arrastran el odio, están regidas
por el temor y, al mismo tiempo, por el idealismo, gobernadas por la fanática
adhesión a su destino nacional, según lo interpretan, “buscando el
derramamiento de sangre”, demostrado en la acumulación de armamentos. Éstas son
características de sexto rayo, acentuadas por Escorpio y condicionadas por
Marte, que siempre rige el sendero del discípulo individual; hoy el discípulo
mundial, la entera humanidad, se halla en el portal del sendero. Todo Occidente
está en la actualidad bajo la influencia marciana, pero esto terminará en los
próximos cinco años.
Tercero. Marte rige los cinco
sentidos, siendo la base de todo el conocimiento humano en lo que concierne o
se refiere a lo tangible u objetivo. Por lo tanto, Marte rige la Ciencia, de
allí la razón de que exista en esta era un fundamental y permanente
materialismo en la ciencia -materialismo que rápidamente va decayendo a medida
que Marte se acerca al fin del presente ciclo de influencia. La tendencia de la
ciencia moderna está cambiando y se dirige al reino de lo intangible y al mundo
de lo inmaterial. Por eso también decae la oposición al ocultismo y se aproxima
su día de poder. Estos sentidos más sutiles sustituirán a los sentidos físicos,
sobre los cuales Marte ha ejercido durante tanto tiempo un exitoso control,
siendo también el motivo del desarrollo de los sentidos síquicos y de la
aparición, en todas partes, de los poderes sutiles y esotéricos de la
clarividencia y clariaudiencia. Este desarrollo será inevitable a medida que
las influencias de Escorpio y de Marte empiecen a disminuir, como ya está
sucediendo. En el año 1945 vimos desaparecer casi totalmente esta influencia
particularmente en el plano astral. Los astrólogos deberían recordar que las
influencias de las constelaciones, signos y planetas, actúan sobre tres niveles
de percepción -tres niveles descendentes- que se sienten primero, en el plano
mental, después en el astral y, finalmente, en el físico. Los astrólogos se
ocupan principalmente de este último plano poniendo el énfasis sobre los
acontecimientos y sucesos, no sobre sus causas condicionantes. En la actualidad
la astrología se ocupa de los efectos y no de aquello que los causa. Hay mucha
confusión sobre esta cuestión, y los horóscopos de los tres niveles son a
menudo muy tergiversados. A un horóscopo que podría ser interpretado
estrictamente en el plano mental se le da una interpretación física, y así los
acontecimientos que son totalmente mentales se los describe como ocurrencias
físicas. Una sugerencia para esta triple interpretación, que eventualmente
deberán reconocer los astrólogos, puede hallarse en la relación que existe
entre planetas ortodoxos, esotéricos y jerárquicos y en los rayos, de los
cuales son la expresión.
Por lo antedicho verán cuán
importantes son, en este período, las funciones de Escorpio y Marte en nuestro
planeta, y también observarán el breve tiempo de que dispone la humanidad para
que pueda (correcta o erróneamente) manejar sus pruebas. Comprenderán también
la presión bajo la cual la Jerarquía debe luchar, ahora que la energía marciana
se está expresando en el plano astral. ¿Elevará el Hércules mundial este
problema a los cielos? y “¿ levantará en vilo la Hidra” de la pasión y el odio,
de la codicia y la agresión, del egoísmo y la ambición, a la región del alma? ¿
O llevará todo este asunto al plano físico con su inevitable corolario de
desastre, guerra y muerte mundiales? Éstos son los problemas que encara la
Jerarquía.
Escorpio también está vinculado en
forma muy interesante, con la constelación de Cáncer, debido a la influencia de
sexto Rayo, y debe recordarse que este rayo se expresa por medio de Neptuno,
pero en forma esotérica y espiritual. Esotéricamente Neptuno rige a Cáncer. Por
lo tanto, el significado es claro, pues Cáncer es el signo del nacimiento, la
puerta de la encarnación y el signo de la generación; Escorpio es el signo del
sexo y de la regeneración, y el nacimiento siempre es el resultado designado de
la relación sexual. El Padre, espíritu, y la Madre, materia, cuando se unen,
producen al hijo. Las pruebas, las dificultades y los sufrimientos de esta era
son síntomas e indicios de que “está viniendo a la manifestación” una nueva
civilización y cultura. Presagian el nacimiento de una nueva era que todo el
mundo aguarda. Ello ocurrirá si -hablando esotéricamente- la energía de sexto
rayo de Marte, se trasmuta en energía de sexto Rayo de Neptuno, el primero es
“objetivo y está harto de sangre” y el segundo es “subjetivo y está pletórico
de vida”.
Un gran misterio está velado y
oculto en la relación mencionada, pues Cáncer-Neptuno es la expresión del
séptimo rayo que rige y controla a la octava Jerarquía Creadora. Ésta es una de
las cinco Jerarquías cuyos nombres desconocemos y está particularmente al borde
de la liberación, al mismo tiempo que está estrechamente vinculada con el
principio mente, cuando actúa a través de los ángeles solares, o por medio de
la Jerarquía humana. Está relacionada al nacimiento de la cuarta Jerarquía
Creadora, y es incomprensible para quienes no hayan recibido la cuarta
iniciación, pero debe recordarse este hecho interesante porque la conexión
entre los rayos sexto y séptimo despertó ese poderoso “deseo de encarnar” y
produjo la caída de los ángeles solares en épocas primitivas. Esta influencia
de sexto rayo que llega desde tres ángulos -ortodoxo, esotérico y jerárquico-
incluye a Neptuno y a Marte y predispone a la raza y al individuo a que lleguen
a ser discípulos centrados en Sagitario. Esta constelación es regida por Marte,
poniendo al hombre bajo el control de los 'Señoras lunares, la sexta Jerarquía
Creadora, o en estrecho contacto con ellos. Los estudiantes deberían estudiar
con cuidado sus horóscopos, recordando la diferencia que existe entre las cinco
Jerarquías no manifestadas y las siete que están ahora en expresión, y de las
cuales forma parte la sexta Jerarquía Creadora. Esta Jerarquía, desde el ángulo
más amplio de las doce Jerarquías y no sólo de las siete manifestadas, es la
undécima o la segunda. En consecuencia el sexto Rayo de Devoción es muy
poderoso en esta era o ciclo, de allí que cada país exprese sus mejores y
peores rasgos, ofreciendo el dramático ejemplo de una intensa devoción a las
cosas materiales y a los valores espirituales.
Escorpio y Acuario están también
peculiarmente relacionados entre sí por medio del planeta Mercurio, que rige a
la familia humana (porque es el planeta jerárquico de Escorpio), y por
intermedio de Neptuno, que rige a Cáncer, gobernando así la expresión en el
plano físico. A este respecto la Luna es considerada como el regente ortodoxo y
jerárquico de Acuario. Les recordaré que la Luna es considerada generalmente
como que vela u oculta algún planeta y tres son los que ella oculta. Aquí se
requiere la intuición del astrólogo y del estudiante esotérico. Estos planetas
son Vulcano, Neptuno o Urano. Los tres crean e influyen a ciertos aspectos del
principio Madre, que nutre y alimenta la vida de la realidad interna divina,
hasta el momento en que el Cristo-Niño es dado a luz. Determinan o condicionan
la naturaleza física, astral y mental, creando así la personalidad. Forman un
triángulo de inmenso poder creador, sobre cuya tema. me extenderé más adelante
cuando trate la Ciencia de los Triángulos. Lo que intento exponer es que, a
través de la influencia de Mercurio y Neptuno, se desarrolla la conciencia
grupal del individuo, a fin de que mediante las pruebas en Escorpio y -la
experiencia en Acuario, el discípulo adopte en el plano físico- la posición de
un servidor mundial; todos los servidores del mundo son trabajadores que están descentralizados
y regidos por la necesidad y las reacciones de la masa o del grupo. Ésta es una
de las razones por las cuales los discípulos en entrenamiento son absorbidos
por el grupo de un Maestro, que integralmente es una colectividad de individuos
imbuidos de la idea de grupo, aprendiendo acrecentadamente a reaccionar a ella.
En este período mundial y de un modo peculiar, en lo que respecta a la raza
Aria, a la cual pertenece el mundo occidental, Neptuno es esotéricamente
conocido como el Iniciador. En ciertas fórmulas antiguas, el gran instructor de
Occidente y actual Iniciador mundial, el Cristo, es conocido como Neptuno que
rige el océano, cuyo tridente y símbolo astrológico significa la Trinidad en
manifestación, y es el Regente de la era pisciana. La fórmula en términos
esotéricos es: “. . . las diosas peces, que han salido de la tierra (Virgo) y
penetrado en el agua (Piscis), conjuntamente dan a luz al Dios Pez (el Cristo),
quien introduce el agua de la vida en el océano de la sustancia, trayendo luz
al mundo. Así trabaja Neptuno”. Sin embargo es un gran misterio que sólo es
revelado en la segunda iniciación donde se demuestra el control que ejerce el
fluido plano astral.
Por ser Cáncer la puerta hacia la
encarnación, está estrechamente relacionada a Escorpio, por medio de Neptuno y
Marte, y ambos expresan la energía de sexto Rayo. En Cáncer tenemos la devoción
del alma, desarrollada en tal medida que el anhelo de manifestarse sobrepasa a
todos los demás anhelos, obligando al alma a cumplir con los procesos de
encarnación. En Escorpio, ese mismo espíritu de devoción (que está basado en el
sentido de la dualidad y en la necesidad de ir hacia aquello que no es el Yo)
va en dirección contraria, y el anhelo de liberarse y de hollar el Sendero de
Retorno llega a ser tan fuerte que el discípulo se somete a las pruebas,
invierte -a costa de enorme dolor- su posición en la rueda de la vida y asume
la actitud del Observador, en contradicción con la del Experimentador.
Cesan las antiguas
identificaciones; empiezan a aparecer nuevas tendencias hacia identificaciones
superiores más sutiles y espirituales; entonces Neptuno y Marte comienzan a
desempeñar su parte.
Un detenido estudio de estas
relaciones revelará el hecho de que los cuatro signos del zodíaco desempeñan la
parte preponderante en la vida del hombre que actúa cuando está encarnado, y
tiene el Sol en Escorpio o Escorpio en el Ascendente, y son:
1. Aries Cruz Cardinal Impulso iniciador Vida
2. Cáncer Cruz Cardinal Impulso enfocado Encarnación
3. Escorpio Cruz Fija Impulso
hacia la reversión Retorno
4. Acuario Cruz Fija Impulso
grupal Servicio
Estos signos son 1-4-8-11. Los
números son muy significativos en sí mismos, porque son signos de
voluntad-deseo, expresión humana, principio crístico y de iniciación. No es
necesario extenderme sobre este crúadruple tema y la verdad de sus enseñanzas
implicadas, porque es claro y evidente que la historia del alma está encerrada
en estos números.
Quisiera tratar otro punto
interesante que servirá para demostrar la potencia de Escorpio y sus energías
en la vida del discípulo. Como bien saben, Escorpio es uno de los cuatro brazos
de la Cruz Fija de los cielos. En esta Cruz, el hombre bien equilibrado
permanece exactamente en el centro donde se unen los cuatro brazos y, por lo
tanto, en el punto donde la energía de los cuatro signos y sus planetas
regentes pueden afluir a través de él y evocar las reacciones necesarias,
producir las condiciones en que sea posible la prueba y efectuar la reversión
requerida de las corrientes de la vida en la naturaleza del hombre, ubicándolo
en la rueda revertida.
Los planetas que lo regirán y
condicionarán en algún aspecto de su naturaleza son:
Planeta Signo Rayo Escuela
Venus Tauro 5to. Ortodoxa
Vulcano Tauro 1ro. Jerárquica.
Esotérica
El Sol Leo 2do. las tres
Marte Escorpio 6to. Ortodoxa. Esotérica
Mercurio Escorpio 4to. Jerárquica
Urano Acuario 7mo. Ortodoxa
Júpiter Acuario 2do. Esotérica
La Luna Acuario 4to. Jerárquica
En esta clasificación se ha omitido
la influencia de un sólo Rayo, el tercer Rayo de Inteligencia Activa. Los demás
rayos afluyen vertical y horizontalmente a la naturaleza del hombre y a su
medio ambiente. La vida y la cualidad y la apariencia, todas pasan por las
pruebas, pero toda esa experiencia debe ser pasada subjetivamente y,
finalmente, levantada “en vilo” y elevada al mundo de los valores espirituales,
donde todos los problemas deben ser solucionados a la luz de la intuición y por
el alma, por lo tanto son indeseables el estímulo del intelecto y el enfoque de
la atención del discípulo en el plano físico (el mundo de los valores
materiales).
La influencia de tercer rayo por
consiguiente es omitida o “desviada ocultamente”, según se dice, excepto en la
medida que la. sustancia del cerebro es automáticamente condicionada por el
tercer rayo, regente subconsciente de la materia. Esta afluencia de seis
potencias, proporciona el escenario y las condiciones para las pruebas; todas
estas energías de rayo se expresan como subrayos activos del rayo al cual
pertenece el alma del discípulo, de allí la necesidad de asegurarse el rayo a
que pertenece el alma antes de confeccionar el horóscopo y hacer el mapa.
Esto me lleva a decir algunas
palabras sobre dos puntos. Al tratar el horóscopo de la personalidad del hombre
común sin aspiraciones, el astrólogo debe tratar de descubrir el rayo de la
personalidad, por el estudio del carácter, de las referencias físicas, de las
cualidades emocionales, del tipo de mente y de la naturaleza del medio
ambiente. Entonces estará capacitado para confeccionar un mapa muy útil, con
los planetas ortodoxos que rigen la vida. Lo mismo debe hacerse en el caso del
horóscopo de un discípulo, procurando descubrir el rayo del alma, el cual pone
su marca y acentúa su cualidad y naturaleza en el caso de personas
evolucionadas; cuando esto surge con claridad, el hombre evidentemente es un
discípulo, y los planetas esotéricos ¡regirán su horóscopo. Habiendo
determinado el rayo del hombre que está sometido a las pruebas en Escorpio, el
astrólogo podrá ubicar después los otros rayos en lo que a él respecta y su
probable experiencia.
Otro punto al que deseo referirme,
es el constante uso de la palabra relación o relaciones, y frases análogas.
Esto es inevitable debido a que la ciencia de la astrología es totalmente, en
último análisis, la Ciencia de las relaciones y, en consecuencia, no tiene
objeto eludir el término, especialmente cuando no hay otro que lo sustituya
adecuadamente. Interrelación, interdependencia, intercomunicación, interacción,
son las palabras que rigen la base científica de la astrología y que hoy están
empezando a generalizarse es relación con la conducta y los asuntos humanos. Su
empleo irá acrecentándose. Las etapas preparatorias para la fusión, mezcla y
síntesis del mundo están presentes hoy, y en ello reside la esperanza del mundo
y la seguridad de que los problemas serán solucionados finalmente en forma
correcta.
Respecto a la vida vertical y
horizontal en la Cruz Fija, ea. instructivo observar que la vida vertical del
hombre en esa Cruz (no importa en qué signo pueda hallarse temporariamente su
Sol) es siempre Acuario-Leo. Esto indica que el individuo autocentrado en Leo,
aprende la lección de la Cruz, se descentraliza, es consciente del grupo y se
dedica a prestar servicio. El brazo horizontal es Tauro-Escorpio, indicando que
el deseo por lo material es finalmente sustituido por el deseo de los valores
espirituales, demostrado por medio de las pruebas en Escorpio. La Tierra y el
Agua (Tauro y Escorpio) deben fusionarse y relacionarse, y esta verdad,
vinculada a estos dos signos del zodíaco, fundamenta todas las enseñanzas sobre
el bautismo y la purificación. Los deseos materialistas terrenos en Tauro
deben, a su debido tiempo, quedar bajo la influencia del agua purificadora en
Escorpio. El bautismo por el agua (nombre dado a la segunda iniciación)
requiere un período preparatorio de prueba y purificación, lo cual debe proporcionar
la experiencia en Escorpio. Análogamente también deben ser fusionados fuego y
aire (Acuario y Leo), y de esta manera los cuatro elementos, lo mismo que seis
de los siete rayos, deben desempeñar su parte en el condicionamiento del hombre
en Escorpio para las etapas finales del Sendero.
Es muy reveladora la ubicación de
los planetas en este signo, y está también de acuerdo con el propósito general
de la experiencia en Escorpio, bosquejada anteriormente. Urano está exaltado en
este signo, y allí disminuye el poder de Venus, mientras que la Luna cae. ¿ Qué
demuestran simbólicamente estos hechos? Trataré de hacerles ver con claridad la
belleza de lo que ello implica.
Urano es un planeta que tiene las
características de la mente científica, que en esta etapa de la trayectoria del
discípulo, significa que puede empezar a vivir la vida esotérica y que el
camino del conocimiento divino puede reemplazar al camino místico del
sentimiento, y además que el conocimiento puede ser trasmutado en el camino de
sabiduría y de luz. Esto trae necesariamente el aspecto voluntad o influencia
de primer rayo (Vulcano), fusionado con el séptimo rayo (Urano), produciendo la
manifestación deseada en el plano físico. Por lo tanto, Urano inicia un nuevo
orden y condiciones de vida y -cuando se ha desarrollado en la vida del
discípulo- trae a su vez la comprensión de las causas de las cosas, tal como
son, y el deseo de cambiar el antiguo orden y orientación en nuevos, lo cual
produce la reversión de la rueda. Este acontecimiento puede verse hoy con mucha
claridad en relación con la humanidad y los procesos mundiales. La influencia
de Urano, llevada a su lógica conclusión, trae finalmente el consecuente
desenvolvimiento espiritual, en contraposición al humano; por esta razón Urano
está exaltado en este signo y asume una posición de poder e influencia
dirigida.
Venus, la mente inteligente,
disminuye su poder en este signo, porque el intelecto -habiendo sido
desarrollado y utilizado- debe ahora subordinarse al poder más elevado del alma,
la intuición espiritual. El Hijo de la Mente, el Ángel solar, también debe
ahora manifestarse como el Hijo de Dios. Cuando el Ángel solar controla
oportunamente, debe ceder su lugar a la Presencia, la cual ha estado velada u
oculta. Venus debe menguar y el Sol -como símbolo de la Deidad- crecer su
influencia y finalmente ocupar el lugar de Venus. Tales son las significaciones
simbólicas y esotéricas.
La Luna se considera que actúa en
su verdadera naturaleza y, por lo tanto, expresa simbólicamente lo que está
muerto. La Luna representa a la personalidad y, en la victoria final lograda en
Escorpio, la personalidad es totalmente vencida y derrotada. Se mata el deseo,
porque mediante el deseo expresado de cualquier tipo, la personalidad demuestra
vida, cualidad y apariencia. Reflexionen sobre esto, pues la Luna cae en
Escorpio y desaparece su influencia.
Los extremos se unen en el
discípulo que se halla en el punto medio o en el centro de la Cruz Fija en
Escorpio. La imaginación espiritual, el factor que presta mayor servicio al
hombre, comienza a sustituir a ese antiguo espejismo por el cual hemos erigido
el mundo irreal, donde nos parece que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro
ser. La autoindulgencia iniciada en Tauro, cede su lugar a la actitud altruista
del discípulo en Escorpio; también la ambición cede su lugar a la actividad
ejecutiva del alma, mientras que el apego a los deseos -simpatías y antipatías-
de la personalidad se trasmutan en tenaz propósito. del alma. Los poderes
ocultos de la naturaleza del alma -son secretos y están mal aplicados, porque
no han sido comprendidos y, por lo tanto, fueron mal dirigidos- son sustituidos
por los misterios de la iniciación y la comprensión práctica de las energías
conferidas, de este modo, al receptor. Tales son algunas de las grandes
transformaciones que acontecen en la vida del discípulo que se somete
inteligentemente a las pruebas y dificultades en Escorpio.
Los tres decanatos y sus regentes
difieren según los astrólogos. Un grupo da a Marte, el Sol y Venus como
rigiendo los decanatos de Escorpio, mientras que otro considera a Marte,
Júpiter y la Luna como los tres regentes. Quizás la verdad se halla en ambas
conclusiones si las vemos desde el punto de vista esotérico y del hombre no
evolucionado, punto interesante para que lo investiguen y estudien los
astrólogos. Algún día sabrán, con toda claridad, la posición de los cinco
planetas sugeridos que rigen los decanatos (ya están de acuerdo respecto a
uno). No. puedo decir la verdad esencial, porque un nuevo planeta está
surgiendo en este signo, y le corresponde al hombre descubrirlo y ubicarlo
correctamente dentro de la circunferencia de la Gran Rueda.
Las palabras clave de este signo
son significativas e iluminadoras. Engaño y triunfo -el control ejercido por
maya y por el alma- conflicto y paz, tales son los secretos ocultos de este
signo y están resumidos para todos los discípulos en éstas dos palabras clave.
En la rueda común sobre la cual se encuentra el alma, ciega y aparentemente
desamparada, surge el Verbo en los siguientes términos: “Y el Verbo dijo: que
florezca maya y que rija el engaño”. En la rueda revertida el alma entona o
canta las palabras: “Guerrero soy y salgo triunfante en la batalla”.
LIBRA, LA BALANZA
El signo Libra, en forma muy paradójica,
es peculiarmente interesante, precisamente por que su mayor interés estriba en
que carece de espectacularidad -excepto en el caso de los discípulos, o de
quienes se están acercando al sendero. Es el signo de la estabilización, de la
cuidadosa apreciación de los valores y de la obtención del correcto equilibrio
entre los pares de opuestos. Podría ser considerado como el signo en que
aparece la primera visión real del Sendero y la meta hacia la cual el discípulo
debe dirigir finalmente sus pasos, el estrecho sendero del filo de la navaja
que corre entre los pares de opuestos, en el cual -para recorrerlo sin peligro-
es necesario desarrollar el sentido de los valores y el poder para utilizar con
acierto la facultad analítica equilibradora de la mente. Es también el signo de
la percepción intuitiva que, en el sendero común de progresión alrededor del
zodíaco, viene después de la normalmente drástica experiencia del hombre en
Escorpio, y es, por lo general, de tal naturaleza, que el instinto de
autoconservación se ha despertado en gran medida, y ante la apremiante
necesidad del hombre (no el discípulo en este caso), surge un llamado al alma y
evoca respuesta. Entonces son vagamente sentidos y reconocidas los primeros
tenues destellos de la intuición. Entonces sigue la experiencia en Libra, donde
dedica una vida a la reflexión silenciosa ~ concienzuda, o se halla en una
condición de insensibilidad estática; puede ser una vida de estabilización, de
sopesar esto o aquello y de determinar a qué lado se inclinarán los platillos,
a fin de que en el próximo signo se produzcan ciertos resultados ya designados.
La siguiente vida en Virgo, vivida bajo la influencia del aspecto material de
Virgo, la Madre, puede ser de naturaleza materialista o personal, o evidenciar
un lento surgimiento de la vibración del alma, indicando esa vida oculta
espiritual de la cual la Virgen Madre constituye el custodio preordenado. A
medida que se efectúa periódica y cíclicamente el progreso alrededor de la
rueda de la vida, estas experiencias y actividades vibratorias se intensifican,
hasta que llega el momento de la reversión de la rueda. Entonces Libra conduce
hacia Escorpio, y la vida activa del alma (activa por medio de la naturaleza de
la personalidad y no simplemente en su propio plano) es registrada y observada
en Virgo y equilibrada y valorizada en Libra, produciendo oportunamente las
pruebas y experiencias entre el alma y la personalidad, la cual lucha
poderosamente con determinación para conservar el estado de expresión
equilibrada entre ambas, allí donde no es posible que prepondere la influencia
de la personalidad.
Puede hablarse también de Libra en
términos del proceso de meditación, tal como se enseña en Oriente y Occidente.
Por lo tanto puede ser considerado como el “intervalo entre dos actividades”,
descripción dada a la etapa de la meditación denominada contemplación. En las
cinco etapas de meditación (como se la enseña generalmente) tenemos:
concentración, meditación, contemplación, iluminación e inspiración. Estas
cinco etapas van paralelas con los cinco signos estrictamente humanos del
zodíaco:
1. Leo. - Concentración. - La
vida del alma enfocada en la forma. Individualización. Autoconciencia. El
hombre medio no evolucionado. Experiencia humana.
2. Virgo. - Meditación. - La vida
del alma como la siente el hombre. El período de gestación. La etapa del Cristo
oculto. El hombre inteligente. La personalidad ocultando la vida crística.
3. Libra. - Contemplación. - La
vida del alma y la forma están equilibradas. Ninguna predomina. Equilibrio. El
intervalo donde el alma se organiza para luchar, y la personalidad espera. Éste
es el Sendero de Probación. La dualidad es conocida.
4. Escorpio. Iluminación. - El
triunfo del alma. La culminación de la experiencia en Tauro. La disipación del
espejismo astral. Afluye la luz del alma. El Sendero del Discipulado. El
discípulo.
5. Sagitario. - Inspiración. - La
preparación para la iniciación. El alma inspira la vida de la personalidad. El
alma se expresa por medio de la personalidad. El Iniciado.
Quisiera recordarles que aunque la
iniciación se recibe en Capricornio, el hombre es un iniciado antes de ser
iniciado. Éste es el verdadero secreto de la iniciación. Tenemos, por lo tanto,
la actividad que hace que la personalidad se acreciente y desarrolle, al mismo
tiempo que vela y oculta al oculto hombre en el corazón, el Cristo en cada
forma humana. Entonces tiene lugar el intervalo en que se alcanza el punto de
equilibrio entre ambos, donde ninguno domina. Los platillos de la balanza
oscilan hacia atrás y adelante, en cualquier dirección o -como a veces se dice-
el hombre también oscila entre los pares de opuestos. De allí la importancia de
este signo en la expresión de la vida del hombre y también su Peculiar
dificultad, proporcionando la curiosa experiencia oscilante que llega a ser,
primero, acentuadamente anonadante para el hombre que trata de ser totalmente
humano, pero que se da cuenta que en sí mismo halla impedimentos y anhelos que
lo impulsan hacia algo que es más elevado que lo humano y, segundo, para el
aspirante o discípulo. Su interés y su objetivo se enfocan en la vida del alma;
pero halla en si mismo lo que siempre trata de llevarlo a las antiguas
modalidades, hábitos y deseos.
A este signo a veces se lo denomina
“el lugar del juicio”, porque allí se decide y se da el paso irrevocable que
separa las “ovejas de las cabras”, o esas constelaciones regidas por Aries (el
Carnero o Cordero) y por Capricornio (la Cabra). En realidad señala la
diferenciación que existe entre la rueda común de la vida y la revertida. Antes
de que Leo--Virgo fuera dividido en dos signos, Libra se hallaba literalmente a
mitad de camino. La situación era la siguiente:
Aries Tauro Géminis Cáncer Leo Virgo
Libra
Escorpio Sagitario Capricornio Acuario Piscis
y en esta ronda del zodíaco (en lo que concierne a la humanidad) está
descrita toda la historia de la raza. Involucra los comienzos mentales en Aries
(la voluntad de manifestarse) y la iniciativa de la exteriorización de la vida;
en Tauro dirige su deseo, trayendo la manifestación; entonces en Géminis emerge
su conciencia dual o comprensión del cuerpo-alma; en Cáncer avanza el proceso
de la encarnación física, seguido por el desenvolvimiento dual del cuerpo-alma
o conciencia objetiva y subjetiva, y en Leo-Virgo aparece el hombre-Dios. Luego
viene Libra, donde se alcanza, oportunamente, el punto de equilibrio entre el
hombre espiritual y el personal, preparando la etapa para el quíntuple proceso
final, que en realidad es la analogía subjetiva de la exteriorización en el
Sendero de Ida, que se lleva a cabo en el Sendero de Vuelta, o sendero de
Retorno. Después tiene lugar la reversión de la rueda y el comienzo de la nueva
orientación o discipulado en Escorpio, la vida dirigida y controlada del
discípulo en Sagitario, la iniciación en Capricornio, seguida por el servicio
en Acuario y por el trabajo del Salvador del mundo en Piscis. Y la liberación
final.
En este período mundial el signo de
la Esfinge se divide en dos (el León y la Virgen, el alma y la forma), porque
el estado de evolución humana y la comprensión consciente es una dualidad
reconocida; sólo en el denominado “juicio final” se producirá otra fusión y
Virgo-Libra formarán un sólo signo, porque entonces habrá finalizado el sentido
del dualismo antagónico del hombre, y los platillos de la balanza se habrán
inclinado finalmente a favor de lo que la Virgen-Madre ha ocultado para que no
se exprese durante eones.
El juicio final, en lo que concierne
a este ciclo planetario, tendrá lugar en el próximo gran ciclo mundial; para
entonces dos tercios de la raza humana habrá desarrollado el principio
crístico, en una de las varias etapas de desenvolvimiento, o en una de las
finales del Sendero de Evolución; serán discípulos probacionistas o aceptados,
o bien estarán en el Sendero de Iniciación. Eventualmente, en forma misteriosa,
nuevamente habrá sólo diez signos en el zodíaco; Aries y Piscis formarán un
sólo signo, porque “el fin es como el principio”. A este signo dual fusionado
se lo denomina en algunos libros antiguos “el signo del Pez con cabeza de
Carnero”. Entonces tendremos:
1. Aries-Piscis. 6. Virgo-Libra.
2. Tauro. 7. Escorpio.
3. Géminis. 8. Sagitario.
4. Cáncer. 9. Capricornio.
5. Leo. 10.
Acuario.
Entonces el fuego y el agua se
fusionarán, velando el pasado en vez del futuro, como sucede ahora. La tierra y
el aire se fusionarán y de esta manera se comprobará la exactitud de la antigua
profecía repetida en La Biblia de que “no habrá más mar”. El aire (el cielo)
habrá “descendido a la Tierra” y la fusión se establecerá.
En sentido cósmico y no individual,
se manifestará el desenvolvimiento del Cristo cósmico que “toda la creación
espera”; así llegará la culminación del deseo como resultado de la aspiración
consagrada. Sólo entonces “se cumplirá el deseo de todas las naciones” y
aparecerá Aquel que todos los hombres esperan:
En Tauro, Libra, Escorpio y Piscis, tenemos la historia del deseo.
1. Tauro-el Toro del deseo.-Rige
el deseo material.
(Vida)
2. Libra-el equilibrio del
deseo.-El objetivo opuesto al deseo es la balanza o los platillos.
(Equilibrio)
3. Escorpio-la victoria del deseo
espiritual.-El alma triunfante.
(Cualidad)
4. Piscis-la culminación del
deseo divino.-El deseo de todas las naciones. El Cristo Cósmico.
(Apariencia)
Tenemos en Libra, por lo tanto, la
experiencia individual de la vida equilibrada, donde se lleva a cabo la
experimentación, trayendo la consiguiente inclinación de los platillos en una u
otra dirección, hasta que el peso del deseo o la aspiración espiritual, hace
descender suficientemente uno de los platillos a fin de indicar el camino que
el hombre debe seguir en ese momento. Tenemos en Libra la experiencia de la
humanidad en donde se están haciendo los mismos reajustes y experimentos; pero
esta vez está implicada toda la raza humana, no sólo el individuo. Esta
experiencia grupal, llevada a cabo en el plano mental, únicamente será
realizada cuando todos los hombres estén polarizados mentalmente y se
constituya y tenga lugar el Día del Juicio, ya mencionado. Precursores de esto
son el “punto de crisis' en Libra, la presente situación del mundo y el
reajuste necesario; sin embargo, el equilibrio tiene lugar, en la actualidad,
en el plano astral y los deseos predominantes de los hombres están en situación
de proporcionar el factor decisivo, mientras que en el próximo gran ciclo las
mentes de los hombres decidirán. Los hombres más destacados de la época
-discípulos, aspirantes e intelectuales- están pasando hoy las pruebas de la
experiencia en Escorpio, en tanto que las masas se hallan en los platillos de
la balanza; el peso de los deseos de la masa los elevará hacia una decisión
espiritual, o los hará descender a los objetivos materiales y egoístas.
Debido a esta cualidad
equilibradora de Libra, dicha constelación puede vincularse más específicamente
con los problemas sexuales que cualquier otro signo. Por lo general, el
estudiante común de astrología, vincula mentalmente el sexo con los signos de Tauro
y Escorpio, lo cual probablemente se deba a que al Toro se lo considera, con
frecuencia, el símbolo de los insanos impulsos del incontrolado principio
sexual, y también porque en Escorpio se aplican las pruebas fundamentales. En
las primeras etapas, para la mayoría de los aspirantes, el sexo constituye un
problema fundamental. Sin embargo, esotéricamente, en Libra se plantea la
cuestión y se planteará acrecentadamente, exigiendo una respuesta; además en
Libra debe producirse el equilibrio de los pares de opuestos y llegar a una
solución por medio de la actividad de la mente jurídica y el establecimiento de
un punto de equilibrio entre los principios masculino y femenino. Esto también
constituye (pues es parte de la simbología habitual) el problema básico
existente entre las Ovejas y las Cabras, entre lo negativo y lo positivo y
entre los que siguen ciegamente el instinto o la costumbre, y quienes ascienden
libremente hacía donde ellos eligen y son autodirigidas su conducta y actitud.
Esta autodirección puede llevarlos a la rueda de la vida, ya hacia el deseo
egoísta, o a la aspiración espiritual; pero lo que se debe tener presente es
que jurídicamente y en forma intencional, después de la debida reflexión y de
haber equilibrado las distintas modalidades, hacen lo que les parece y
consideran correcto y deseable. Esto en sí tiene una utilidad básica y así
aprenden; toda acción produce resultado y la mente jurídica pesa la causa y el
efecto más correctamente que ninguna otra.
No tengo la intención de dar la solución
del problema sexual. La humanidad lo resolverá inevitablemente a medida que
transcurran los eones y el instinto de rebaño dé lugar a las actitudes
premeditadas y autoconscientes del aspirante y del intelectual. Sin embargo
quiero recordarles que el instinto de rebaño, en relación con el sexo, tiene
sus bases, tanto en el deseo instintivo animal, natural y normal, como en las
actitudes emocionales, y de todas ellas la peor es esta última categoría, pues
lleva consigo profundamente arraigadas las simientes de las dificultades.
Abarcan desde la etapa del amor libre y la promiscuidad general, hasta la
estrecha ortodoxia, y también el fanático punto de vista cristiano tal como se
lo comprende normalmente, pero no en el sentido en que el Cristo consideraba la
vida. Este estrecho punto de vista y la normal actitud anglosajona (resultado
de la enseñanza de la Edad Media) consideran al sexo inusitadamente pecaminoso
y siempre indeseable, como algo que debe ser soportado y sometido, dominado y
mantenido secretamente en el fondo de la conciencia cristiana, donde se oculta
como un misterio lascivo. Esto se debe también a la influencia ejercida por San
Pablo, pero no a la enseñanza del Cristo.
De estas actitudes han surgido una
violenta reacción, que hoy se halla en su apogeo, siendo a su vez indeseable y
peligrosa como lo son todas las reacciones violentas, pues tan falsa es una
como otra; en el centro de la balanza o eje de la rueda, es donde puede
observarse correctamente la verdadera perspectiva y la acción indicada. Cuando
la relación básica sexual sea finalmente establecida, y el cuerpo y el alma
(negativo y positivo) estén permanentemente relacionados en las vidas de los
aspirantes del mundo, entonces veremos la enseñanza sobre el tema del sexo
físico correctamente dirigida en el mundo. Esta enseñanza vendrá por la fusión
y síntesis de los mejores puntos de vista de los instructores espiritualmente
orientados, en ambos hemisferios, incorporando la experiencia de Oriente y
Occidente, y también el acercamiento del místico y del científico a un misterio
que es físico (que requiere comprensión científica) y místico (que demanda
interpretación espiritual). Implicará la ayuda y las conclusiones de la
profesión médica, a fin de dar la inteligente necesaria instrucción física, y
la ayuda del conocimiento cultural de los yoguis de la India, en conexión con
la energía que fluye a través de los centros -en este caso el sacro.
Finalmente, por medio de la actividad inteligente de los hombres del mundo,
orientados legal y jurídicamente, terminará la búsqueda de un equilibrado y
deseable punto de vista. Por los innumerables experimentos sexuales que se
llevan a cabo hoy, la generación próxima llegará a un punto de equilibrio y,
como consecuencia, se inclinarán los platillos hacia la dirección deseada y
deseable. Sobre esto no hay duda alguna; únicamente falta determinar el
momento, y éste será determinado astrológicamente. Por medio de las mentes
jurídicas y de la correcta legislación, el sexo será oportunamente considerado
como una función correcta y divina, que estará salvaguardado por la educación
adecuada de los jóvenes y de los ignorantes, y por medio de la correcta acción
de la juventud y la emergente generación altamente inteligente -los niños de
hoy.
La enseñanza de hábitos sexuales
erróneos, el ejemplo de la extendida prostitución (aplico esta palabra tanto a
los hombres como a las mujeres), la proliferación de la homosexualidad (no en
su predisposición y singular conformación fisiológica, sino desde el ángulo de
una mentalidad pervertida y de una imaginación malsana que está hoy detrás de
gran parte de su expresión), la estrecha mentalidad cristiana heredada de un
complejo de culpabilidad en lo concerniente al sexo y a la herencia de cuerpos
físicos enfermos, excesiva o débilmente sexuales, han llevado a la raza a su
actual caótico e ignorante manejo de este importante problema. La solución no
se hallará en los pronunciamientos religiosos basados en una teoría caduca, o
por la inhibición fisiológica o el libertinaje legalizado; tampoco vendrá por
medio de la legislación, inspirada por las distintas escuelas de pensamiento de
cualquier comunidad o nación. Será el resultado de la actividad unida de las
conciencias espiritualmente orientadas, la actitud jurídica, la percepción
intelectual y el constante impulso del proceso evolutivo. Nada puede impedir la
inevitabilidad de la solución ni la aparición de actitudes deseables y
condiciones en las que el sexo pueda tener la correcta expresión.
Libra, como ya saben, gobierna la
profesión jurídica y mantiene el equilibrio entre el bien y el mal, lo negativo
y lo positivo y también entre Oriente y Occidente. Esto último quizás les
parezca una frase sin sentido, pero la verdadera y correcta relación (que aún
no ha sucedido) entre Oriente y Occidente, vendrá y se establecerá por medio de
la actividad de Libra y del trabajo de la profesión jurídica.
Libra ha sido “el promotor de la
Ley”. La legislación fue hasta ahora engrosada por la aplicación de esas
negaciones y actitudes de temor, conservadas en el Código Mosaico e impuestas
mediante el castigo, debido a su quebrantamiento, etapa probablemente necesaria
para las razas infantiles, a fin de mantener un régimen de “jardín de infantes”
para los hombres. Pero el género humano está llegando a la madurez y se
requiere hoy una interpretación distinta de los propósitos e intenciones de
Libra, por medio de la Ley. La Ley debe llegar a ser custodio de una rectitud
positiva y no un simple instrumento para su aplicación. Así como tratamos de eliminar
la fuerza de nuestras relaciones nacionales, y hoy es evidente que las condenas
drásticas no han logrado prevenir la delincuencia ni impedir que la gente actúe
con violento egoísmo (y esto constituye toda la delincuencia), y así como la
actitud social (en contradicción a la posición antisocial de los que quebrantan
la ley) es considerada deseable y enseñada en nuestras escuelas, así también
está comenzando a surgir en la conciencia pública la inculcación de correctas
relaciones, la difusión del autocontrol y el acrecentamiento del altruismo (que
es, seguramente, la meta subjetiva y a menudo incomprendida de todo
procedimiento jurídico), constituyendo el necesario acercamiento a la juventud.
La influencia de Libra debería ser impuesta en la infancia sobre líneas
espirituales. La delincuencia será desterrada cuando las condiciones
ambientales en que el niño vive sean mejoradas; cuando en los primeros años
formativos se dé preferente atención al equilibrio glandular, tanto como a los
dientes, los ojos, los oídos, la correcta postura y la adecuada alimentación, y
cuando exista también una distribución más apropiada del factor tiempo y cuando
la sicología y la astrología esotéricas contribuyan con sus conocimientos a
educar a la juventud. Los antiguos métodos deben ceder su lugar a los nuevos y
la actitud conservadora debe ser abandonada en favor del entrenamiento y
experimentos físicos, síquicos y religiosos, aplicados en forma científica y
motivados místicamente. Al decir religioso, no me refiero a la enseñanza
doctrinaria o teológica, quiero significar el cultivo de esas actitudes y
condiciones que evocarán la realidad en el hombre, y traerán a primer plano la
conciencia del hombre interno espiritual, logrando así el reconocimiento del
Dios inmanente.
Sobre esto nada más debo decir. Me
he extendido algo sobre el sexo y el sistema jurídico, porque ambos están
regidos y condicionados por Libra, lo cual irá aumentando. El tema es demasiado
vasto e importante, sólo puedo indicarles las líneas de acercamiento. El manejo
superficial del problema no tendría valor alguno. En este período de
transición, por el que ahora está pasando el mundo, y en este intervalo entre
dos actividades -la de la era pisciana que está terminando y la de la era
acuariana que está entrando- regirá Libra oportunamente, y al finalizar este
siglo se verá su influencia ejerciendo un pronunciado control y entrando en una
posición de poder en el horóscopo planetario, por lo tanto no hay por qué
sentir ansiedad.
Cierta relación o configuración de estrellas
-siendo una de ellas Régulo, en Leo- producirá una situación donde tendrá lugar
la reorientación de la actitud de la profesión jurídica; para beneficio del
mundo serán centralizadas sus funciones y deberes, y en este proceso la
legislación para la niñez asumirá gran importancia y será el poder motivador.
Este paso jurídico será primeramente abogado por Rusia y apoyado por los
Estados Unidos de América. Antes del año 2035, tal legislación será universal,
en su esfera de influencia y control.
Todo esto acontecerá porque Libra
rige el intervalo actual y podría ser considerado como el “año de la tierra de
nadie”, denominado así hace poco por uno de los Maestros de Sabiduría. Un
estudio del Bhagavad Gita. y de los problemas de Arjuna, cuando desesperado se
sentó entre los dos ejércitos adversarios, será muy esclarecedor respecto a
Libra. La gran batalla que se relata en esa antigua escritura de la India
aconteció realmente, por primera vez, a mediados de la Era Atlante y en el
signo de Libra. El principal conflicto del actual período Ario se está librando
en una vuelta más elevada de la espiral y bajo la influencia de Escorpio. En el
pasado, esto preparó al discípulo probacionista mundial, la humanidad, para el
Sendero del verdadero Discipulado. En el presente está preparando al discípulo
mundial para recibir la iniciación. Durante el vasto intervalo entre el
decisivo acontecimiento Atlántico y la era actual, tuvo lugar una gran
reorientación en la Rueda de la Vida; desde entonces varios millones de hombres
han pasado de Escorpio a Libra, simbólicamente hablando, y “fueron pesados en
la balanza”, luego reenfocaron su vida de deseos hacia la aspiración
espiritual, reforzando su determinación de avanzar, y así han retornado a
Escorpio en la rueda revertida. Reflexionen sobre este pensamiento, pues
constituye en la actualidad un verdadero problema para la masa de hombres
inteligentes.
Como ya saben, Libra es uno de los
cuatro brazos de la Cruz Cardinal. Esto explica nuestra dificultad para
comprender la naturaleza real de su influencia. La significación de las
energías que actúan sobre nuestro sistema solar, por medio de los cuatro brazos
de esta Cruz, o desde las cuatro constelaciones, Aries, Cáncer, Libra y
Capricornio, pueden ser resumidas en cuatro palabras: Creación, Manifestación,
Legislación e Iniciación. Difícilmente comprenderán el verdadero alcance y
significado de las palabras que he dado.
Cósmicamente significan la
actividad de la Deidad, cuando el espíritu y la materia son puestos en una
definida relación y, bajo el propósito divino, produce esa fusión de energías
vivientes que serán adecuadamente poderosas en tiempo y espacio, para llevar
dicho propósito a su deseada culminación. Esto es Creación, o Aries en
actividad. También significan la aparición objetiva de la forma mental que Dios
ha creado, en la cual están personificados Su deseo, Su voluntad, Su propósito
y Su plan. Esto es Manifestación, o Cáncer en actividad. Significan también el
desarrollo del plan de acuerdo a la ley espiritual y natural, cuya expresión es
evolutiva; tal la meta y expresión de la evolución, y revela constantemente la
naturaleza de Dios, porque las leyes bajo las cuales está gobernado nuestro
sistema solar expresan la cualidad y el carácter de Dios. Esto es Legislación,
o Libra en actividad, Significan, finalmente, el proceso de iniciación donde,
paso a paso y etapa tras etapa, de acuerdo a la ley y por el método de la
experiencia adquirida durante la manifestación, se comprende conscientemente el
plan creador. El desarrollo del plan es así llevado adelante mediante una serie
progresiva de comienzos, manifestaciones y culminaciones -relativas en su
naturaleza, pero conducen a una culminación absoluta. Esto es Iniciación o
actividad en Capricornio. Todo se produce en una vasta e incomprensible escala,
en lo que a la comprensión humana concierne.
Pero deben ser captadas
oportunamente en las etapas finales. del proceso evolutivo, la conciencia y la
comprensión de un propósito mayor que está detrás de la intención más exotérica
del desenvolvimiento de la conciencia en este sistema solar, en el planeta y en
el hombre. Cuando el hombre desarrolla esta comprensión se convierte en un
iniciado, abandona su posición en la Cruz Fija y empieza el relativamente lento
proceso de ascender a la Cruz Cardinal. Luego se convierte en un colaborador
del gran proceso y propósito creador. Empieza a crear su propio cuerpo de
expresión en la Cruz Cardinal y a sentir el impulso de Aries, pero aún no lo
comprende. Manifiesta conscientemente en el mundo lo que trata de llevar a
cabo, revelándole Cáncer los secretos de dicho mundo. Se convierte en su propio
legislador, rigiendo su conducta inteligentemente, controlando sus impulsos
intelectualmente y después Libra lo capacita para equilibrar las leyes materiales
y espirituales. Cuando ha realizado esto descubre que está preparado para
iniciar nuevos y más profundos experimentos (¿debería llamarlos experiencias?)
y, como participante en el plan divino y colaborador en el propósito divino,
llega entonces a ser su propio iniciador, y así está preparado para recibir la
iniciación. Tales son las paradojas de la vida espiritual. El secreto de la
Cruz Cardinal es revelado únicamente al hombre que ha ascendido a la Cruz Fija
y ha sufrido su cuádruple experiencia. No puedo decir más de lo que ya he
dicho.
Libra es un signo de aire; hay tres
de estos signos en el zodíaco, y su interrelación constituye un estudio muy
interesante, como lo son todas las triplicidades principales, que bien merecen
la concienzuda investigación del estudiante. Cada uno de los tres signos se
encuentra en una de las tres Cruces:
1. Géminis, los Gemelos Cruz Mutable Dualidad.
2. Libra, la Balanza Cruz Cardinal
Equilibrio.
3. Acuario, el Portador de Agua Cruz Fija Iniciación.
Por Io tanto los tres representan
la dualidad -sentida, dominada y resuelta en la síntesis del gran Servidor del
Mundo, identificada en el Hombre celestial, y aportando su contribución,
extraída de la suma total de la energía, durante su experiencia en la rueda de
la vida, para servir al Todo. Recuerden que la iniciación es otro nombre para
la síntesis y la fusión.
Desde otro ángulo tenemos:
1. Géminis, los Gemelos Mente Causa de la dualidad.
2. Libra, la Balanza Supermente Causa de la Síntesis.
3. Acuario, el Portador de Agua Mente Universal Alma.
Estos tres signos son
preeminentemente, signos de la mente de Dios a medida que se expresan a través
del hombre; al principio domina la mente inferior, causando el reconocimiento
del Yo y del no-yo, o el dualismo esencial que subyace en toda manifestación;
sin embargo, la mente superior aumenta constantemente su poder y control,
produciendo el equilibrio de los pares de opuestos mediante la iluminación de
la mente inferior; luego el alma, el eterno Hijo de la Mente, llega a ser la
última síntesis, enfocando y relacionando la mente universal con los dos
aspectos inferiores de la Mente de Dios.
Estas indicaciones servirán para
mostrarles una de las grandes interrelaciones que existen entre las tres Cruces,
de las cuales me ocuparé más detalladamente cuando las estudiemos en otro lugar
de esta segunda parte sobre astrología esotérica.
Resulta interesante que en la nota
sobre la quinta tabulación fueron omitidos Libra y Géminis. No fue un error,
sino algo de verdadera significación y una omisión que merece ser reconocida,
basada en dos hechos: Primero, hubo una época en que, como habrán oído decir,
sólo había diez signos, y en esos antiguos días, así corno en la actualidad,
existían divergencias de opinión entre los astrólogos científicos. Diferían
sobre cuáles serían los diez signos; referente a esto había varias escuelas de
pensamiento y dos de gran importancia. Una de ellas fusionó o convirtió en un
solo signo a Leo-Virgo, perpetuando su creencia en la Esfinge; la otra suprimió
totalmente a Géminis y a Libra, y era anterior a la última, que en realidad
tenía un zodíaco de once signos. Este hecho es hoy, para ustedes, muy
importante. El otro punto notable y de relativa importancia es que Géminis y
Libra son dos signos estrictamente humanos, y corresponden al hombre común.
Géminis, en la Cruz Mutable, representa la humanidad del hombre, mientras
Libra, en la Cruz Cardinal, rige su vida espiritual y subjetiva. Los demás
signos, en su culminación, conducen al hombre más allá de la etapa de la
humanidad común, y traen los siguientes estados de conciencia:
1. Aries y Virgo. - El Cristo
cósmico. Universal e individual.
2. Tauro y Piscis. - Los
Salvadores del mundo, por ejemplo, el Buddha y el Cristo
3. Leo y Acuario. - Los
Servidores del mundo, por ejemplo, Hércules.
4. Sagitario y Capricornio. - Los
Iniciados del mundo, por ejemplo, los Maestros.
5. Cáncer y Escorpio. - Los
Discípulos triunfantes.
Sin embargo, el énfasis de Géminis
y Libra. en lo que concierne a la humanidad, está puesto sobre la realización y
obtención del punto de equilibrio, antes de que sea posible otra realización.
También es particularmente
instructivo el estudio de los regentes de este signo. Desde el ángulo de la
astrología ortodoxa Venus rige a Libra, mientras que, hablando esotéricamente,
rige a Urano. Saturno es el regente en este signo de esa estupenda Jerarquía
Creadora -uno de los tres grupos principales de Constructores- que forman parte
del tercer aspecto de la divinidad; Su meta consiste en proporcionar una forma
a los Hijos de la Mente, y de este modo ofrecer una oportunidad para el
sacrificio y el servicio. Un estudio de la relación que tiene esta Jerarquía
con los egos humanos, la cuarta Jerarquía Creadora, será muy iluminador; me he
ocupado algo de ella en el Tratado sobre Fuego Cósmico. Si se lleva a cabo el
estudio surgirá con toda claridad la naturaleza y propósito de los tres
regentes.
En consecuencia, este signo se
halla estrechamente vinculado al tercer aspecto de la Deidad, y es por lo tanto
un signo regente y condicionador de la Ley, del Sexo y del Dinero. Reflexionen
sobre esto. Los tres aspectos divinos son en sí mismos triples, manifestándose
de tres maneras, o por medio de tres aspectos menores, y este tercer aspecto no
es una excepción a la regla que subyace en todas las triplicidades que
condicionan los procesos de la evolución y la manifestación. Por el estudio del
signo de Libra vendrá la luz sobre el tercer aspecto. El primer aspecto de
voluntad o poder, se expresa en este signo como Ley, legislación, legalidad,
justicia; el segundo, se manifiesta como la relación entre los pares de
opuestos (de los cuales los platillos son el símbolo), que en el plano físico
se expresa como sexo; el tercer aspecto se demuestra como energía concretizada
que denominamos dinero, literalmente, el oro, el símbolo exteriorizado de lo
creado mediante la unión del espíritu y la materia en el plano físico. El
tercero es, como ya saben, el aspecto creador y la energía que produce el piano
tangible externo de la manifestación -el aspecto forma de la vida.
Por lo tanto, silos estudiantes
quisieran hacer un cuidadoso estudio de los tres -ley, sexo y dinero- a medida
que se expresan hoy y se expresarán en el futuro, obtendrán un cuadro de la realización
física humana y de la futura expresión espiritual, lo cual será muy instructivo
y vale la pena hacerlo. Todo el proceso está justificado por la actividad de
los tres regentes de Libra: Venus, Urano y Saturno.
Venus rige en Tauro, Libra y Capricornio,
origen de la mente inteligente, actuando por medio del deseo (en las primeras
etapas) o por el amor (en posteriores etapas). En Tauro, significa que la mente
se expresa por medio del deseo inteligente, la meta del conocimiento para el
hombre común. En Libra se obtiene el punto de estabilidad o equilibrio, entre
el deseo personal material y el amor espiritual inteligente, porque en Libra
las dos cualidades del deseo cósmico son destacadas en la conciencia y
equilibradas mutuamente. En Capricornio representa el amor espiritual,
expresándose perfectamente cuando el trabajo de Tauro y Libra ha sido cumplido.
Así puede ser trazado de un signo a otro, en todo el sendero zodiacal, el hilo
dorado del progreso evolutivo y así puede verse la historia de la humanidad y
visualizarse su meta. En una fecha posterior se podrá trazar el mismo hilo
dorado respecto a los otros reinos de la naturaleza, pero aún no ha llegado el
momento y el tema no sería de importancia ni de valor. Sin embargo, cuando se
despierte la conciencia del hombre, de tal manera que pueda registrar lo que
está ocurriendo en los tres reinos inferiores de la naturaleza, entonces
obtendrá mayor luz e información. Esto acontecerá en ese período de la historia
humana en que Libra predomine, y los tres aspectos divinos de la tercera
persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, el Creador -ley, sexo y dinero- dará
la clave de los tres reinos inferiores. La ley, ley natural (la exteriorización
de la Ley espiritual subjetiva) proporcionará la clave del reino animal: el
sexo, o la conciencia de afinidad, revelará el misterio del reino vegetal; el
dinero revelará el secreto del reino mineral, y todo esto se efectuará mediante
la actividad de Venus, cuando se comprenda mejor esta actividad en los signos,
Tauro, Libra y Capricornio. Esto lo elucidaré más detalladamente cuando
lleguemos al estudio de la Ciencia de los Triángulos. Aquí sólo diré que cada
uno de estos tres signos está relacionado a uno de los tres aspectos de la vida
divina:
1. Tauro-reino animal-ley-ley
natural.
2. Libra-reino
vegetal-sexo--afinidad natural.
3. Capricornio--reino
mineral-dinero-.--expresión concreta de la Ley de Abastecimiento, y éstos
forman un triángulo, en el cual Libra está en el ápice y predomina.
Urano es el regente esotérico de
suma importancia en este signo, porque el séptimo rayo actúa por medio de este
planeta, personificando el principio de concreción y materialización de lo que
debe manifestarse objetivamente mediante la unión del espíritu y la materia.
Aquí se oculta el misterio del dinero, su creación y producción. Quisiera
señalar que el proceso creador concierne única y exclusivamente al tercer
aspecto de la divinidad. La creación del dinero se produce mediante la relación
de los tres aspectos de la tercera manifestación divina -ley, afinidad y
energía concretizada.
Es aquí donde fracasan la mayoría
de los místicos y servidores del mundo. Actúan desde un plano demasiado elevado
y desde el punto de vista del incentivo espiritual. Normal y naturalmente
(porque allí es donde está colocado el foco de su conciencia) actúan desde el
punto de vista del segundo aspecto, mientras que el tercer aspecto (igualmente
divino e importante) debe ser invocado y evocado. Reflexionen sobre estas
palabras. No consiste en unir el espíritu y la materia, como entiende el
ocultismo estos términos, sino relacionar la necesidad física con el
abastecimiento físico y unir dos cosas tangibles mediante el poder de la
imaginación creadora. Por esta razón muchas escuelas de pensamiento tienen
tanto éxito en materializar lo que necesitan y otras fracasan tan
significativamente. Actúan desde un plano demasiado elevado y no tienen la
capacidad de lograrlo. He dado sugerencias que pueden tener resultados
fructíferos si se las interpreta adecuadamente y actúan con móvil correcto,
grupalmente y con propósito altruista.
Por medio del planeta Urano, Libra
está relacionada a Aries y Acuario y también en un sentido muy profundo se pone
en contacto entre sí el gran par de opuestos Aries-Libra. Por medio de su actividad,
se efectúa una intensa interacción para obtener en Libra aquello que tuvo su
comienzo en Aries. Aries, Libra y Acuario, constituyen por lo tanto otro
triángulo de poder, que se considerará más adelante. Estos triángulos, como
sugerí anteriormente, dominarán en forma muy interesante en la nueva astrología
y condicionarán los mapas de aquellos cuyos horóscopos están considerando.
Por lo tanto, Libra está
relacionado a cinco signos del zodíaco: Aries, Tauro, Géminis, Capricornio y
Acuario:
1. Aries Comienzo Creación Evolución.
2. Tauro Deseo Incentivo Progreso.
3. Géminis Dualidad Condición Interacción.
4. Capricornio Síntesis Iniciación Realización.
5. Acuario Objetivo Inclusión Servicio.
Esta relación la establecen tres
regentes: Venus, Urano y Saturno. Estos cinco signos con Libra en el punto de
equilibrio, crean una de las estrellas de seis puntas de la evolución, y
también relacionan esos signos con tres planetas, que conciernen peculiarmente
a la expresión de la conciencia crística en el mundo. Estos tres planetas se
hallan (a través de los rayos, de los cuales son los medios) en la primera
línea principal de fuerza, la de voluntad o poder y de propósito y meta
visualizada:
1.
Urano. - 7mo. Rayo de Magia Ceremonial. Dios, el Padre. El que relaciona.
El origen de la dualidad. El que percibe el fin desde el principio. La
conciencia espiritual.
De la Intuición a la Inspiración
2.
Venus. - 5to. Rayo de la Mente. Dios, el Hijo. El Hijo de la Mente. El
que incluye. La conciencia egoica.
Del Intelecto a la Intuición
3. Saturno. - 3er. Rayo de
Inteligencia. Dios, el Espíritu Santo. El que conoce. La mente. La conciencia
humana.
Del Instinto al Intelecto
Por esta razón básica -fundada en
la triple relación anterior- Libra es el “punto de equilibrio” en el zodíaco.
En la mayoría de las otras constelaciones, en una etapa u otra, se produce un
“punto de crisis donde el efecto de la energía que afluye al hombre a través
del signo (vía los planetas regentes) se halla en su máximo punto de
efectividad; esto, con el tiempo, precipita la crisis requerida para librar al
hombre de las influencias planetarias que condicionan su personalidad y lo
colocan más definida y conscientemente bajo la influencia del signo del
zodíaco. Pero en Libra no existe un punto de crisis, como tampoco en Aries.
Únicamente existe el intervalo de equilibrio como preludio de un progreso más
efectivo y sensible en el Sendero. Lo mismo sucede en Aries. Como se dice
esotéricamente: “Antes de la creación reina el silencio y la quietud de un
punto centralizado”. Esto es aplicable a Aries y a Libra -al primero en un
sentido cósmico y creador, al segundo en un sentido evolutivo, individual y
progresivo.
Los siguientes planetas y sus rayos
rigen la Cruz Cardinal, de la cual Libra es uno de los brazos:
1. Marte 6to. Rayo Idealismo Devoción Lucha.
2. Mercurio 4to. Rayo Armonía
a través del Conflicto.
3. Urano 7mo. Rayo Orden
Ceremonial. Ley o Magia.
4. Venus 5to. Rayo Conocimiento
Concreto o Ciencia.
5. Saturno Ser. Rayo Inteligencia
Activa.
6. Neptuno Sto. Rayo Idealismo Devoción Lucha.
Tenemos aquí seis planetas y cinco
rayos de energía, y la expresión de las dos líneas de energía espiritual:
Sabiduría en dos de los rayos y planetas, y tres rayos y planetas en la primera
corriente principal de energía, voluntad o poder. Observarán cómo tres de estos
rayos predisponen definidamente al sujeto de Libra a lograr una comprensión
concreta, voluntad inteligente y conocimiento: el primer rayo (que actúa por
medio del 3ro. y 5to. rayos), el quinto y el tercero. De allí la efectividad de
Libra en el plano físico y el poder del sujeto evolucionado de Libra para
proyectar la expresión física, el propósito espiritual interno, o la voluntad
intencionada. H. P. Blavatsky fue un ejemplo de esto; era una persona que
estaba facultada para hacerlo.
En este signo está exaltado
Saturno, porque -en el punto de equilibrio- llega la oportunidad y es
presentada la situación que obliga a elegir y a tomar inevitablemente una
determinación. Esta elección debe hacerse inteligentemente en la incipiente
conciencia cerebral en el plano físico. Sólo ahora el pleno propósito y el
trabajo de Saturno realizado para la humanidad, puede alcanzar un punto de
utilidad grupal, porque justamente la humanidad ha alcanzado cierto grado de inteligencia
general y amplia, que puede hacer de cualquier elección un definido acto
consciente, implicando responsabilidades. Antes de la época actual, únicamente
unos pocos discípulos precursores y un puñado de personas inteligentes podían
elegir libremente, al producirse ese “punto de equilibrio”, hacia qué lado
querían “inclinar los platillos”. Hoy tenemos un sinnúmero de esas personas, y
de allí la intensa actividad de Saturno, a medida que entramos en el primer
decanato de Acuario; de allí también la actividad similar de la humanidad
porque se halla ahora en el sendero de probación, el cual es regido y
controlado por Libra; por lo tanto, el sendero de elección, de la deliberada
aplicación de medidas purificadoras y el punto decisivo que precede a Escorpio,
que gobierna el Sendero del Discipulado, puede debidamente desempeñar su parte.
El poder de Marte es disminuido en
Libra, el signo del intervalo, quedando Marte temporariamente pasivo, antes de
reunir sus fuerzas para un renovado esfuerzo en Escorpio o para la aceleración
de la vida espiritual en Virgo, de acuerdo a como gira la rueda para el hombre.
El Sol cae en este signo, porque ni
la personalidad ni el alma predominan en el hombre que es puramente de Libra,
logrando así un equilibrio, dejando esotéricamente de “sintonizarse entre sí”.
No oye la voz de la personalidad ni la del alma, pero como dice El Antiguo
Comentario, “se produce una suave oscilación. No se escucha ninguna nota
estridente, no se ve ningún matiz violento afectando a la vida (no sé como
traducir las palabras originales) ni se produce ningún vuelco en el carruaje
del alma”. La significación del lugar de los planetas en este signo emergerá
claramente en la conciencia cuando sean estudiados cuidadosamente, entonces
llegará a definirse en sus mentes el significado de Libra. Las características
de este signo no son fáciles de definir o comprender, porque en realidad
constituyen la síntesis de todas las cualidades y realizaciones pasadas, siendo
difícil obtener una clara presentación de los pares de opuestos. Respecto al
hombre que se halla en el sendero de probación, o está a punto de recorrerlo,
podría decirse que sus características y cualidades en este signo son:
EQUILIBRIO DE LOS PARES DE OPUESTOS EN
LIBRA
Volubilidad y Versatilidad Posición
segura y afianzada.
Desequilibrio Equilibrio.
Preferencia. Prejuicio Justicia. Juicio.
Estupidez obtusa Sabiduría
entusiasta.
Falsedad ostentosa Verdadera
expresión correcta.
Intriga Conducta
honesta.
Actitudes materialistas Actitudes
espirituales.
Este equilibrio entre los pares de
opuestos hace difícil a veces comprender al hombre de Libra, pues parece
vacilar, aunque no por mucho tiempo, y frecuentemente en forma imperceptible,
porque siempre se produce el equilibrio final de las cualidades de que está
dotado.
Los regentes de los decanatos de
este signo son presentados como duales por las distintas escuelas de
astrología. Sefarial da la Luna, Saturno y Júpiter como planetas controladores,
mientras que Alan Leo propone Venus, Saturno y Mercurio. En éste como en otros
casos, la verdad está entre ambos, o en la combinación de los dos. Los
verdaderos regentes de los decanatos de Libra son Júpiter, Saturno y Mercurio.
No es necesario extenderse más sobre los efectos que producen, excepto indicar
que la influencia de Júpiter da por resultado “la apertura de la puerta de la
matriz” en Virgo, planeta que consideraré cuando estudiemos en el próximo tema
este signo del zodíaco.
Las palabras o notas clave de este
signo son tan claras y llanas que cualquier explicación mía sólo servirá para
confundir. Hablan directa y claramente al corazón. Para el hombre medio que no
ha desarrollado la conciencia espiritual, la frase que se repite constantemente
a través de los eones es: “Y el Verbo dijo: Hágase la elección”. La respuesta
viene oportunamente desde el alma y como resultado del proceso evolutivo:
“Elijo el camino que lleva entre las dos grandes líneas de fuerza”.
VIRGO, LA VIRGEN
Virgo es el signo más significativo
del zodíaco, porque su simbología concierne a la meta del proceso evolutivo,
que consiste en proteger, nutrir y por último revelar la realidad espiritual
oculta. Siempre está velada por cada forma, pero la humana está equipada y
dotada para manifestarse en forma muy distinta de cualquier otra expresión de
la divinidad, a fin de hacer tangible y objetivo lo que está destinado a
realizar el proceso creador. Géminis y Virgo están estrechamente relacionados,
pero Géminis presenta los pares de opuestos -alma y cuerpo- como dos entidades
separadas, mientras que en Virgo están fusionadas, siendo de grande y suprema
importancia una para la otra; la madre protege al germen de la vida erística;
la materia ampara, cobija y nutre al alma oculta. La nota clave que más
exactamente encierra la verdad, en cuanto a la misión de Virgo, es: “Cristo en
ti, esperanza es de gloria”. No existe otra definición de este signo, más clara
y adecuada que la expresada; quisiera que la recordaran durante nuestro estudio
del sexto signo del zodíaco (o el séptimo si no se considera la rueda
revertida).
En todas las grandes religiones del
mundo aparece la Virgen Madre, como puede comprobarse por el estudio de
cualquier libro sobre religiones comparadas. No puedo explicarles más extensamente
este reconocimiento universal de la tarea de Virgo, ni es necesario hacerlo,
porque ya lo hicieron adecuadamente muchas escuelas de investigación. Sin
embargo, podría señalar cuatro de los nombres de la Virgen, familiares a todos,
que dicen mucho sobre la naturaleza forma, de la cual la Virgen es el símbolo.
La palabra Virgo es el derivado y la corrupción de una antigua palabra de raíz
atlante, aplicada al principio materno en esos legendarios tiempos. Esta Virgen
fue la fundadora del matriarcado, que entonces dominaba la civilización,
evidenciado por varios mitos y leyendas que llegaron a nosotros, sobre Lilith,
la última de la Diosa Vírgenes de la época atlante; el mismo concepto se
encuentra en los tradicionales relatos de las antiguas Amazonas a cuya reina
derrotó Hércules, arrebatándole lo que ambicionaba. Ésta es una alegoría que
enseña, al hombre espiritual, a liberarse del control de la materia. Tres de
estas Diosas son Eva, Isis y María, siendo de significativa y particular
importancia en lo que respecta a nuestra civilización, porque personifican la
simbología de toda la naturaleza forma, que cuando está integrada y funciona
como persona, se denomina personalidad, la cual es (en lo que a la humanidad
concierne) la expresión desarrollada y cualificada de Dios, en el tercer
aspecto de la divinidad, el Espíritu Santo, la inteligencia activa y el
principio nutridor del universo. Este aspecto lo estudiaremos en Leo, y veremos
el desenvolvimiento de esa entidad y personalidad autoconsciente, que en Virgo
llega a ser la Madre del Cristo-Niño. Eva es el símbolo de la naturaleza mental
y de la mente del hombre, seducida por la atracción del conocimiento que se
obtendrá mediante la experiencia de la encarnación. Por eso Eva aceptó la
manzana del conocimiento que le ofreció la serpiente de la materia y se inició
la larga empresa humana del experimento, experiencia y expresión que comenzó
-desde el aspecto mental- en nuestra época Aria. Isis representa esta misma
expresión en el plano emocional o astral. Eva no tiene un niño en sus brazos;
el germen de la vida erística es todavía demasiado pequeño para hacer sentir su
presencia; el proceso involutivo aún está demasiado cerca, pero en Isis se
alcanza el punto medio; la activación de lo deseado (el deseo de todas las
naciones, como lo denomina la Biblia) ha tenido lugar, e Isis representa, por
lo tanto, en los antiguos zodíacos, la fertilidad, la maternidad y la
protectora del niño. María lleva el proceso al plano o lugar de encarnación, el
plano físico, y allí da a luz al Cristo-Niño. En estas tres Vírgenes y Madres
del Cristo, tienen la historia de la formación y función de los tres aspectos
de la personalidad mediante los cuales el Cristo debe expresarse. El signo
Virgo representa una síntesis de los tres aspectos femeninos: Eva, Isis y
María, y es la Virgen Madre que proporciona lo necesario para la expresión
mental, emocional y física de la oculta pero siempre presente divinidad. Estas
tres expresiones son llevadas a la necesaria perfección en Leo, el signo de la
desarrollada autoconciencia individual y del desenvolvimiento de la
personalidad.
Por lo tanto Virgo es el polo
opuesto del espíritu y representa la relación de ambos, después que se han
unido originalmente en Aries y han producido una dualidad reconocida en
Géminis.
Recordaré algo que quizás al
principio aumentará la posible confusión existente en las mentes, pero que está
detrás de todo lo que he dado. He hablado de los métodos de prosecución
alrededor del zodíaco: el método común de Aries a Tauro, vía Piscis, y el
método esotérico de Aries a Piscis, vía Tauro. Se refieren a la evolución
humana, la única que consideraremos en este tratado. Pero en el ciclo
involutivo mayor, que concierne al movimiento masivo del espíritu-materia y no
al progreso individualizado del hombre, el movimiento es de Aries a Piscis, vía
Tauro. En esta verdad se halla oculto el secreto del pecado original del
hombre, porque tuvo lugar una orientación errónea en una etapa de la historia
humana, y la familia humana fue en su totalidad contra la corriente zodiacal
normal -por así decirlo- y únicamente en el sendero del discipulado se logra la
correcta orientación y la humanidad penetra en el ritmo correcto del progreso.
Por lo tanto les pediría que diferencien el proceso involutivo que afecta a las
grandes Jerarquías Creadoras, de los procesos evolutivos que afectan a la
cuarta Jerarquía Creadora, la humana. Sin embargo, no están realmente en
situación de estudiar esto, pues al estar sobre nosotros el ciclo evolutivo,
nos hallamos excesivamente identificados con el proceso, como para poder
discernir claramente entre el Yo y el no-Yo cósmicos; todavía estamos
aprendiendo a diferenciar en pequeñísima escala el Yo y el No-Yo en conexión
con nuestro propio desenvolvimiento. Solo cuando nos identificamos con la
Jerarquía de nuestro planeta y con ese centro de fuerza espiritual, cuyo
contacto es el objetivo inmediato de los que están en el sendero del
discipulado, nos es posible captar (en el arco evolutivo) esos amplios
contornos y esas grandes extensiones de energía divina que están presentes en
el arco involutivo. Por esta razón no es posible aún hacer un estudio del
zodíaco, en conexión con los reinos subhumanos de la naturaleza.
Por lo tanto, Virgo es la madre
cósmica, porque representa cósmicamente el. polo negativo del espíritu
positivo; es el agente receptor en lo que concierne al aspecto Padre. En un
sistema solar anterior este aspecto materia fue el supremo factor controlador,
así como en nuestro sistema solar es de principal importancia el alma, o
principio crístico. Virgo es, desde ciertos ángulos, el más antiguo de todos
los signos, afirmación que no puedo comprobar. En aquel primer sistema
aparecieron los tenues síntomas (si se me permite utilizar tal palabra) de la
dualidad, un hecho comprobado en el sistema actual; verdad conservada en la
frase, “el Espíritu Santo protegió a la Virgen María”. La vida del tercer
aspecto divino actuó entonces sobre el océano de la materia pasiva y preparó
esa sustancia (durante incontables eones) para llevar a cabo su trabajo en el
actual sistema solar, sistema en el que debe nacer el Cristo-Niño, la expresión
de la conciencia divina y el resultado de la relación entre el Padre-Espíritu y
la Madre-Materia.
Otro signo del zodíaco que también
está íntimamente relacionado con el sistema solar anterior es Cáncer; podría
decirse que Cáncer es la expresión (en la etapa de gran progreso) de la primera
mitad del ciclo de vida en el primer sistema solar, mientras que Virgo es la
expresión igualmente avanzada de la segunda mitad. En un esfuerzo por captar la
situación, debe recordarse que el aspecto conciencia, tal como comprendemos la
capacidad de ser conscientes, estaba totalmente ausente, excepto en una forma
tan embrionaria, que todo el proceso se parecía a la etapa de embrión en la
matriz, previo a la aceleración del punto medio del proceso de gestación. No
perjudicará a nadie estimular el ejercicio de la imaginación a fin de obtener
así una vaga y tenue idea de la síntesis del gran esquema evolutivo, Que en
sentido cósmico concierne a la triple personalidad de la Deidad, de la cual ya
me ocupé en el Tratado sobre Fuego Cósmico.
Éste es el sexto signo cuya antiguo
símbolo es la estrella de seis puntas, que representa el proceso de involución
y también el de evolución, llevado hasta el punto de equilibrio, expresado en
la relación existente entre Virgo y Libra. Si consultan el Diccionario,
comprobarán que astronómicamente se lo considera a Virgo como ocupando en los
cielos el lugar donde se halla Libra. Todo esto es parte de la gran ilusión,
que al astrólogo le resulta difícil captar. Hay un movimiento y cambio
constante en el espacio; la precesión de los equinoccios es tanto una realidad
como una ilusión. Todo el proceso y su interpretación dependen del punto
intelectual alcanzado en la evolución de la raza; la respuesta del hombre a las
fuerzas planetarias y a la influencia de los signos del zodíaco depende de sus
vehículos de respuesta y del mecanismo de recepción con los cuales viene a la
encarnación. Los cielos, constelaciones, signos y planetas, significan una cosa
para la Jerarquía, otra para los astrónomos y aún otra para los astrólogos,
mientras que para el ciudadano común son simplemente confusas galaxias de luz.
Necesito recordarles esto y señalarles que los hechos astronómicos sólo son
relativos en cuanto a la verdadera y real naturaleza de aquello sobre lo cual
ha habido un pronunciamiento científico; son exponentes de la vida y de la
potencia, pero no como ciencia, y el hombre común lo comprende. Desde el punto
de vista de la verdad esotérica son simplemente Vidas personificadas, y la
expresión de la vida, la cualidad, el propósito y la intención de los Seres que
las han traído a la manifestación.
Como bien saben, Virgo es uno de
los cuatro brazos de la Cruz Mutable. y -como también saben- las cuatro
energías que constituyen esta Cruz (pues las tres Cruces son corrientes de
energías que se cruzan) y expresan la meta del hombre en cuatro etapas
definidas. A la Cruz Mutable se la denomina a veces “la Cruz del Renacimiento”,
pone el énfasis sobre la constante mutación de lo cual es el símbolo y es
también “la Cruz de las Vidas mutables”. Representa pictóricamente los cuatro
puntos o movimientos críticos, durante el lapso de la existencia del alma en manifestación:
I. Géminis.
1. La dualidad esencial sin
relación. Los Gemelos.
2. El dualismo reconocido y
sentido a través de:
a. La fusión de la masa en
Cáncer.
b. La conciencia individual en
Leo.
La Etapa de la Humanidad.
II. Virgo.
1. El período del germen oculto
de la vida espiritual.
2. El período del germen activo
de la vida espiritual.
a. La gestación en las primeras
etapas.
b. La etapa en que se activa la
vida.
La Etapa de Probación o Despertar.
III. Sagitario.
1. El sentido de la dualidad
finaliza. Se obtiene la fusión.
2. La vida directa centralizada.
La Etapa del Discipulado.
IV. Piscis.
1. La dualidad vinculada con la
síntesis. Compárense los signos de Géminis y Piscis.
2. El surgimiento del Salvador
del mundo.
La Etapa de la Iniciación.
A través de toda esta relación, y
como resultado del constante desenvolvimiento o principio egoico, tenemos el
tema del servicio. En Géminis surge la relación entre la gran dualidad del alma
y el cuerpo y, en esta etapa, el cuerpo o forma, sirve al alma. En Virgo, la
materia o sustancia, cambia o intercambia sus servicios y uno sirve al otro. En
Sagitario surge el servicio a la Vida Una como servicio a la Jerarquía,
expresión planetaria de la idea del servicio. En Piscis aparece -como resultado
del proceso evolutivo- el dedicado, entrenado y probado Servidor o Salvador del
mundo. Se ha dicho que Virgo “involucra el servicio de lo inmediatamente
presente” o. en otras palabras, que el Dios inmanente evoca reacción del
aspecto forma y así es servido.
Las tres Cruces -cósmica, del
sistema y humana- son profundamente interesantes en su interrelación: esto lo
descubriremos cuando estudiemos cuidadosamente su significación, posición y
efecto energetizante en el zodíaco -ambos en nuestro planeta y entre sí. Esto
lo haremos al final de esta parte del tratado.
Virgo pertenece a la triplicidad
terrena; comprender esta triplicidad será iluminador. Los tres signos de tierra
son Tauro-Virgo-Capricornio y están relacionados entre sí en forma peculiar en
conexión con el planeta no sagrado, nuestra Tierra. La relación que nos
concierne aquí es el encuentro y la fusión, en la Tierra, de las energías de
estos tres signos y sus efectos en los reinos de la naturaleza, que nuestra
Tierra manifiesta. Podría decirse que:
1. Tauro. - Incentivo que se
halla tras la evolución. (Impulso). Deseo por obtener experiencias y
satisfacción.
La Luz del Conocimiento
2. Virgo. - Incentivo que se
halla detrás del discipulado. (Meta). Deseo por expresarse, deseo espiritual.
La Luz Oculta de Dios
3. Capricornio. - Incentivo que
se halla detrás de la iniciación. (Servicio). Deseo por obtener la liberación,
deseo de servir.
La Luz de la Vida
Todos ellos expresan deseo, a
medida que se van fusionando con la aspiración, proceso que le trae al hombre
luz y vida. En Virgo, empieza a comprender el propósito por el cual existe la
vida de la forma; el deseo por la satisfacción personal comienza a cambiar y el
deseo del hombre por reconocer internamente al Cristo que mora, asume un
creciente control, hasta que la realidad espiritual interna es eventualmente
liberada de la esclavitud de la materia y se expresa en el mundo en su propia
naturaleza. Exponiendo el mismo pensamiento en otros términos, la luz del
conocimiento, de la cual Tauro es el custodio, cede su lugar a la luz de la
sabiduría, de la cual Virgo es el guardián, sometiéndose finalmente a la luz de
la iniciación en Capricornio. Sin embargo, todo esto acontece y debe acontecer
en lo que esotéricamente se denomina “la superficie radiante de la Tierra”, el
plano de la forma; la ascensión o glorificación de la Virgen aún no ha tenido
lugar, y la elevación de la sustancia todavía no se ha realizado. Es
interesante observar que en Escorpio se establece la inevitabilidad de esta
ascensión final de la materia al cielo en Capricornio; esto está previsto en la
historia de Hércules en Escorpio, cuando levanta en vilo a la Hidra por encima
de su cabeza.
Virgo simboliza profundidad,
oscuridad, calma y calor; es el valle de la experiencia profunda, donde los
secretos son descubiertos y, oportunamente, “traídos a la luz”; es el lugar de
la lenta y suave, aunque poderosa crisis y periódicos desarrollos que tienen
lugar en la oscuridad, aunque conducen a la luz. Es la “etapa ciega” que se
encuentra en los rituales masónicos, y que precede siempre al don de la luz.
Virgo representa “la matriz del tiempo” donde el plan de Dios (el misterio y el
secreto de las edades) madura lentamente y -con dolor y malestar por medio de
la lucha y el conflicto- es llevado a la manifestación al finalizar el tiempo
señalado. Parecería que hoy (curiosa y convincentemente) estamos entrando en el
octavo mes del período de gestación; literalmente, es el caso que concierne a
la humanidad porque contando de Virgo a Acuario, signo en el cual estamos ahora
entrando, vemos que existen exactamente ocho signos: Virgo, Leo, Cáncer,
Géminis, Tauro, Aries, Piscis y Acuario, y que seguramente garantizan el
inevitable nacimiento de la nueva era, de la nueva conciencia y de la nueva
civilización y cultura.
Quisiera detenerme aquí y aclarar
algo más un punto vinculado al tránsito de la vida humana alrededor del
zodíaco. Este progreso o tránsito consta de tres divisiones principales:
1. El tránsito o progreso de la
humanidad, en repetidas veces, alrededor del zodíaco, de Aries a Piscis, vía
Tauro, hasta que en Virgo-Leo (pues ambos signos son considerados
esotéricamente inseparables) el movimiento de las masas lleva al individuo a
una vida de progreso autoconsciente y a un método de progresión que ha sido cambiado
alrededor de la rueda de la vida. Esto acaeció en un pasado lejano.
2. El tránsito o progreso del
hombre individual en dirección contraria al de la masa. El individuo prosigue
en esta etapa como las manecillas del reloj, de Aries a Tauro, vía Piscis.
Entonces su vida, durante largas épocas, es predominantemente antisocial en un
sentido espiritual, egoísta y autocentrado. Realiza sus esfuerzos para sí y su
propia satisfacción y empresas personales, siendo esto cada vez más
pronunciado, y ésta es la actual situación de las masas.
3. El tránsito o progreso del
hombre reorientado de Aries a Piscis vía Tauro. En esta etapa final retoma el
mismo método dirigido, rítmico y mesurado del anterior movimiento de la masa,
pero ahora con actitudes cambiantes y mutables para servir altruistamente -una
personalidad dedicada al servicio de la humanidad y la reorientación voluntaria
de sus energías, a fin de dirigirlas hacia el logro de la síntesis y la
comprensión. Ésta será la situación futura de las masas.
El astrólogo del futuro deberá
tener en cuenta estos tres métodos de progresión. Tal es el plan de Dios, como
podemos percibirlo hoy. En este plan, Virgo, la Virgen, representa la matriz
del tiempo, y hace pasar a la personalidad-alma (Leo-Virgo) a través de las tres
etapas o ciclos mencionados. Representa también la matriz de la forma y la
madre nutridora que guarda el principio crístico en su propia sustancia
material, hasta que “en la plenitud del tiempo” pueda dar a luz al Cristo-Niño.
Hay tres signos principales vinculados con el principio erístico en este
período mundial:
1. Virgo. - La gestación -que
gobierna nueve signos, de Virgo a Capricornio, incluyendo a Virgo.
2. Capricornio. - El parto -tres
signos de Capricornio a Piscis, hasta la tercera iniciación, incluyendo a
Capricornio.
3. Piscis. - El nacimiento
-aparición del Salvador del mundo. Al considerar estos puntos se le presenta al
astrólogo otro problema, del cual apenas me he ocupado, pero sus resultados
determinantes. Debe establecer una diferencia entre el horóscopo de la forma y
el del viviente principio crístico interno, lo cual condicionará a la nueva
astrología, pero será desarrollado a medida que los astrólogos trabajen con las
hipótesis que he presentado.. Reflexionen sobre estos hechos conectados con la
vida erística; teóricamente son familiares, pero sus implicaciones y
significados esotéricos son abstrusos y con frecuencia difíciles para quienes
están educados a la antigua, con caducas ideas y acercamiento a la verdad.
Significa mucho más de lo que hasta ahora ha sido captado. Los regentes de este
signo son tres:
1. Mercurio. - Regente ortodoxo.
Significa la energía versátil del Hijo de la Mente, el alma. Es intercambiable
con el Sol (hijo) y representa al mediador o intermediario entre' el Padre y la
Madre, el Espíritu y la Materia y, sin embargo, es el resultado de la unión de
ambos.
2. La Luna (Vulcano). -Regente
esotérico. Su significado es similar al del regente ortodoxo. La Luna (o
energía de cuarto rayo) es vista aquí como expresión de la energía de primer
rayo, manifestándose por medio de Vulcano. La Luna rige la forma y es la
Voluntad de Dios para la manifestación por medio de la forma.
3. Júpiter. - Es el regente
jerárquico y rige la segunda Jerarquía Creadora, la de los Constructores
divinos de nuestra manifestación planetaria (véase la tabulación sobre las
Jerarquías). Ésta es la séptima Jerarquía Creadora y también la segunda si se
cuentan las cinco Jerarquías inmanifestadas; en la significación de los números
2 y 7 será revelado gran parte del misterio subyacente en estas Jerarquías.
Por medio de estos tres regentes
planetarios afluyen las energías de cuarto rayo, gobernando la mente por medio
de Mercurio y la forma física por medio de la Luna; las energías de primer rayo
expresan la voluntad de Dios, comenzando a ejercer control en el hombre
autoconciente (desarrollado en Leo) y las energías de segundo rayo, que
personifican el amor de Dios, afluyen a la manifestación. Voluntad, amor y
armonía a través del conflicto, son las fuerzas controladoras que hacen al
hombre lo que es, siendo las energías gobernantes que dirigen y utilizan a la
mente (Mercurio), a la naturaleza emocional, el amor (en Júpiter) y al cuerpo
físico (la Luna o la Voluntad esotérica) para los propósitos de la expresión y
manifestación divinas. Se evidenciará que la tarea de Mercurio, en conexión con
la humanidad, ha progresado muy satisfactoriamente y ha llevado a la humanidad
a su presente punto de evolución en el sendero de probación, y que la energía
de Vulcano está haciendo sentir poderosamente su presencia, de allí las luchas
que se libran en nuestro planeta entre los hombres voluntariosos -ambiciosos y
egoístas- y los hombres de buena voluntad que desean el bien de la totalidad.
Cuando la Jerarquía humana haya despertado plenamente las posibilidades
espirituales y no simplemente las materiales, se intensificará inmediatamente
el trabajo de Júpiter, regente benéfico que conducirá a la familia humana a la
senda de la paz y el progreso.
Virgo está definidamente
relacionado, por medio de varios regentes planetarios, con otros ocho signos
del zodíaco, los cuales nos conciernen, porque producen una síntesis
interrelacionada de nueve signos (incluyendo a Virgo). En esta fructífera e
interrelacionada síntesis numérica se oculta toda la historia del progreso
humano y el secreto del proceso de la manifestación divina. Es de valor
recordar aquí ciertos puntos:
1. Nueve es el número del hombre.
La cuarta Jerarquía Creadora es en realidad la novena si incluimos en nuestra
numeración las cinco jerarquías inmanifestadas. La Jerarquía humana es sólo la
cuarta entre las siete que están en expresión activa o manifestada.
2. Nueve iniciaciones conciernen
a la humanidad, y son:
a. Cinco iniciaciones mayores
planetarias, que puede recibir el hombre.
b. Tres iniciaciones del sistema,
de las que el Cristo ha realizado dos.
c. Una iniciación cósmica, que
relaciona al hombre con Sirio.
La relación de Virgo con los ocho
signos ejerce por lo tanto una influencia definida sobre estos temas, y las
nueve potencias unidas desempeñan su parte en el desenvolvimiento de la vida
crística en el individuo y en la masa humana.
De este conjunto de signos y sus
constelaciones auxiliares, tres son omitidos, Leo, Libra y Capricornio. Los
tres son signos de crisis, e indican la influencia progresiva de los otros
nueve y la situación que surge de sus actividades. Constituyen los puntos de
prueba en los procesos de la actuación de las energías provenientes de los
otros nueve signos, a medida que ellas afectan al aspirante individual, y son:
1. Leo. - La Crisis de la
Individualización. Esta se manifiesta en dos etapas:
a. Incipiente poder difuso.
b. Integración de la
personalidad.
Significa el surgimiento de la
personalidad y la preparación para la experiencia crística. Es la
autoconciencia y la síntesis inferior.
2. Libra. - La Crisis del
Equilibrio. El surgimiento del sentido de autodirección y equilibrio. Punto de
equilibrio entre el alma y la forma. Significa el surgimiento de la libre
elección. Es la conciencia de la dualidad y el esfuerzo de equilibrar a ambas.
3. Capricornio. - La Crisis de la
Iniciación. Tiene cinco etapas y significa el surgimiento de la dominante vida
crística, y también la síntesis superior y el control ejercido por la conciencia
crística, que es conciencia grupal.
Tenemos por lo tanto nueve signos a
través de los cuales afluyen las potencias cuyos efectos creadores producen los
cambios necesarios para el progreso del alma hacia la expresión divina. También
tenemos tres signos de crisis que determinan la etapa de evolución. A este
respecto debe observarse que:
1. Leo-Libra-Capricornio. -
Constituyen el triángulo del Padre o el aspecto Voluntad; señalan los puntos de
logro por medio de las crisis enfrentadas y la realización triunfante.
2. Cáncer-Virgo-Piscis. -
Constituyen el triángulo de la Madre o aspecto Materia, condicionado por la
actividad inteligente. Indica los puntos de oportunidad de tipo interno, en lo
que concierne a la conciencia; tenemos así el reconocimiento de la conciencia
de la masa, del individuo y del grupo.
Un cuidadoso estudio de las ideas
expuestas será fructífero para establecer métodos y relaciones, indicando
también la clave que los astrólogos pueden utilizar para confeccionar los
horóscopos de las masas.
Cuando estudiamos las distintas
constelaciones se hizo evidente que la función principal de los planetas
consiste en ser agentes distribuidores de las energías que emanan del zodíaco,
cuando convergen en nuestro sistema solar y son atraídas a nuestro planeta. Es
necesario que los estudiantes comprendan más ampliamente que la emanación,
transmisión y recepción de las energías y su transmutación en fuerza, por la
entidad que las recibe, constituye la base de las ciencias astrológicas. Las
energías de los distintos signos son atraídas por los diferentes planetas. de
acuerdo con su etapa de desenvolvimiento y por lo que esotéricamente se
denomina “antigua relación” entre las entidades que animan a los planetas y a
las constelaciones. Esta relación existe entre los seres y está fundada en la
Ley de Afinidad, la cual produce la atracción magnética y la respuesta dinámica
entre las constelaciones y los planetas en el sistema solar, y entre un planeta
determinado y las formas de vida de otro planeta y las “energías inminentes”,
según se las denomina, que se están recibiendo de una fuente mayor. La
capacidad de recibir y beneficiarse de las energías planetarias (recibidas a
medida que emanan de alguna constelación) depende del grado de evolución, que
determina la receptividad y respuesta del mecanismo de recepción. Esto
constituye una ley inalterable que explica el poder de ciertos planetas que
hasta ahora quizás no han sido descubiertos y que poco han tenido que ver con
la evolución, debido a la falta de respuesta de las formas receptoras. Los
planetas, las energías y las fuerzas han existido siempre, pero han sido
ineficaces y, por lo tanto, no fueron descubiertos por la falta de instrumentos
necesarios de respuesta,. Por lo tanto, no tendrán ningún efecto en la vida y
en la historia de un individuo, y únicamente serán potentes y “animarán
magnéticamente” cuando el hombre alcance cierto punto de evolución, esté
llegando a ser sensible a las influencias más elevadas y se vaya preparando
para hollar el Sendero. Esta preparación indica que su mecanismo de respuesta
(la triple personalidad), es más sensible que el del hombre común y puede
responder a un campo superior de vibraciones, imposible de otra manera. De aquí
la diferencia que existe entre los planetas sagrados y los no sagrados. Los
Señores de los planetas (las Vidas de los rayos y los Logos planetarios) están,
en su propio nivel, desarrollados en forma desigual y algunas se hallan más
avanzados que otros en el sendero cósmico de desenvolvimiento espiritual;
Quienes se encuentran definidamente en el sendero cósmico del discipulado son
considerados como que animan a planetas sagrados, mientras Quienes se
encuentran en el sendero cósmico de probación se expresan por medio de los
planetas no-sagrados, punto que detallaré más adelante, cuando lleguemos a la
parte de este Tratado que se ocupa de ello. Aquí procuro indicar que todo es
cuestión de una desarrollada receptividad y sensibilidad.
En la rueda revertida, por medio de
los regentes planetarios (ortodoxos y esotéricos, activos y en forma unida), el
hombre en el sendero responde a un número muy extenso de energías que le llegan
desde muchos ángulos y direcciones, de allí las dificultades del hombre en el
sendero del discipulado. Cuando se convierte en un iniciado aumenta rápidamente
este campo de vibraciones y es receptivo a esas energías tabuladas bajo el
término de jerárquicas, las cuales se refieren a las doce Jerarquías Creadoras.
Las fuerzas de estas Jerarquías (que no son planetarias ni del sistema) penetran
en el iniciado y pasan a través de él, despertando las respuestas del grupo que
le otorgan oportunamente conciencia del sistema y lo convierten en un servidor
del mundo en Acuario y en un Salvador del mundo en Piscis. Aquí hay una
insinuación respecto al período mundial en que estamos ahora entrando, y será
acrecentadamente evidente (si reflexionan sobre mis palabras) por qué entramos
en un signo donde las filas de los iniciados aumentan grandemente. En la etapa
de la iniciación las energías de los signos y sus constelaciones (debería decir
constelaciones auxiliares, pues expresan más exactamente la situación que el
modo común de decirlo) llegan en forma más pura y directa que en el sendero del
discipulado y en las primeras etapas dei desarrollo evolutivo. El iniciado
responde a influencias planetarias, del sistema y cósmicas, llegando a ser -si
puedo expresarlo así- un lente a través del cual “las innumerables luces que
son la energía misma” pueden afluir y enfocarse en nuestro planeta. El iniciado
sintoniza su conciencia con esas energías, convirtiéndose en un servidor
planetario.
El otro punto sobre el cual quiero
referirme es que algunos rayos se expresan por medio de dos planetas. Por
ejemplo, el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto, nos llega por medio
de la Luna y Mercurio, mientras que el primer Rayo de Voluntad o Poder, nos
llega por medio de Vulcano y Plutón. La verdadera razón de esto constituye uno
de los secretos de la iniciación y está oculta en el destino de la cuarta
Jerarquía Creadora y en la voluntad de manifestarse del Señor de nuestra
Tierra, que pertenece al tercer Rayo de Inteligencia Activa; se dice de Él que
“cuando la tercera gran energía esté relacionada con la cuarta Jerarquía
Creadora, se comprenderá el misterio de los Siete perfectos”. Una de las
significaciones más evidentes de esta afirmación se halla en el desarrollo de
la inteligencia y del amor en el iniciado que, en el momento de la expresión
manifestada y en la última iniciación mayor, responderá a la síntesis de esas
energías que emanan de los “siete espíritus ante el trono de Dios”, que son los
representantes de los siete Rishis de la Osa Mayor y, Su otro polo, las siete
Hermanas de las Pléyades, simbólicamente reconocidas como las siete esposas de
los Rishis de la Osa Mayor. Tenemos aquí, en relación con nuestro sistema
solar, otro gran triángulo de energías cuyos puntos focales en nuestra Tierra
son las siete Espíritus ante el Trono. Más adelante me ocuparé de este
triángulo. Ahora simplemente me referiré a éste:
1. Los siete espíritus que
responden a los siete planetas sagrados, son:
a. Expresiones de la vida divina
en la Tierra.
b. Puntos focales para los
Señores de los siete rayos.
c. Regentes de los siete planos
de conciencia y de la manifestación.
d. Representantes, porque
responden a:
2. Los siete Rishis de la Osa
Mayor, que son:
a. Expresiones de la Vida de
Aquel sobre el Cual Nada Puede Decirse.
b. Los puntos focales positivos
para las siete energías cósmicas mayores.
c. Regentes de las siete
Jerarquías Creadoras.
d. Relacionados como polos
positivos a:
3. Las siete Hermanas o las siete
Pléyades, que:
a. Expresan el dualismo de la
manifestación en su relación con los siete Rishis.
b. Proporcionan el polo negativo
para el aspecto positivo de los siete Rishis.
c. Se fusionan con las energías
positivas de la Osa Mayor, trabajando en forma unida mediante siete signos del
zodíaco.
Tenemos aquí nuevamente la complejidad de las fuerzas,
actuando sobre nuestro planeta y aumentando su número y potencia a medida que
los vehículos de respuesta del planeta adquieren un desarrollo más sensible y
elevado, que son, por lo tanto, capaces de reaccionar en forma más real y
responder más rápidamente a las numerosas fuerzas que hacen impacto sobre
nuestras formas de vida planetaria. Un astrólogo erudito y experto que trabaja
con los Maestros de la Gran Logia Blanca ha afirmado que “cuando la humanidad
capte la diferencia que existe entre los signos y las constelaciones y
comprenda la naturaleza de los polos de energía y responda a las Tres
Realidades cósmicas, a las doce energías cósmicas, a los siete Impactos
planetarios y a la interacción de las doce Jerarquías Creadoras, sólo entonces
se verá una radiante luz y se determinará finalmente el destino de nuestro
Logos solar”. Detrás de esta afirmación hay tres significados: uno para el
hombre inteligente común, otro para el discípulo y el tercero para los
iniciados que han pasado el tercer grado.
Como indiqué anteriormente, el
signo Virgo está relacionado a nueve constelaciones, y en este hecho reside una
profecía y una garantía. Aquello que este signo vela y oculta responde
potencialmente a nueve corrientes de energía que -al actuar sobre la vida de la
forma y al evocar respuesta del alma- producen esos “puntos de crisis” y “momentos
de manifiesto desarrollo”, a los cuales me he referido en mi explicación sobre
Leo-Libra-Capricornio.
Por medio de Mercurio, Virgo entra
en estrecha relación con tres constelaciones -Aries, Géminis y Escorpio. He
aquí otra vez un triángulo de energía de gran importancia en la vida del
Cristo-Niño, que Virgo guarda, nutre y oculta en sí mismo. Por medio de Aries y
Escorpio, la vida y manifestación crísticas son integradas con las de la cuarta
Jerarquía Creadora; en esto hay un gran misterio que concierne a la
manifestación dual del principio crístico, tanto en la forma en su propio
plano, como en la manifestación espiritual, y también el verdadero significado
de las palabras que aparecen en el Bhagavad Gita cuando Krishna (el principio
crístico) dice a Arjuna (el discípulo mundial o aspecto forma desarrollada) :
“Habiendo compenetrado el Universo con un fragmento de Mí mismo, Yo
permanezco”. Tenemos aquí una referencia esotérica sobre la identidad esencial
del Hijo con el Padre, el “Uno Imperecedero”, y con la Madre eterna, es decir,
con el espíritu y la materia. Éste es el misterio fundamental de Virgo, y será
revelado cuando las energías que afluyen a Virgo desde Géminis, vía el planeta
Mercurio, hayan realizado su trabajo destinado, pues Géminis es una expresión
de la Cuarta Jerarquía Creadora inmanifestada -una de las Vidas más elevadas
del grupo que están más allá de las siete que condicionan nuestras vidas en el
sistema. Esas Vidas han logrado Su meta, pero Sus energías aún son dirigidas y
enfocadas sobre nuestro planeta. No se han manifestado en lo que concierne a
planetas desarrollados -como Urano, Júpiter o Saturno.
En esta triple relación de tres
constelaciones mayores puede observarse una clara y comprensible
característica, su dualidad esencial, cuyo efecto es evidente y está
dramáticamente presente en Virgo. Aries ve el comienzo o la iniciación de la
relación entre el espíritu y la materia. Géminis es definidamente el signo de
la dualidad y significa la relación de esas dos energías mayores, en la humana
o cuarta Jerarquía Creadora; este dualismo se acentúa en forma más íntima y
comprensible en Escorpio, en el cual la nota del ciclo evolutivo dominante es
“el Verbo hecho Carne”. Es el signo donde Cristo demuestra Su control sobre la
materia, apareciendo como el discípulo triunfante. Espíritu y materia (Aries),
alma y cuerpo (Géminis), la madre y el niño (Virgo), el Verbo y la Carne
(Escorpio) -tenemos aquí los cuatro signos del dualismo creador y la evolución
interrelacionada que presenta y describe la potencia y los objetivos de la
cuarta Jerarquía Creadora. Cuando Mercurio, el Mensajero divino, el principio
de la ilusión y la expresión de la activa mente superior, ha cumplido su misión
y “conducido a la humanidad hacia la luz” y cuando el Cristo-Niño ha surgido de
la matriz del tiempo y de la carne y ha entrado en la luz del día y de la
manifestación, entonces habrá cumplido su tarea ese gran centro que llamamos
humanidad. Reflexionen sobre esto, porque la significación de la astrología esotérica
emergerá con más claridad en las mentes si logran comprender la cuádruple
actividad de Mercurio y la interrelación de estos cuatro signos del zodíaco
-vinculados, como lo están, con el cuaternario logoico.
La Luna, en este signo, por derecho
de antigüedad y viejo control de la forma mental, y también porque vela a
Vulcano y a Neptuno, conecta las fuerzas de Virgo con las energías de Tauro,
Cáncer y Acuario. Esto es de peculiar importancia porque relaciona el aspecto
de la construcción de la forma con el aspecto conciencia, el que, en una etapa
más elevada de desarrollo, produce la manifestación del principio crístico o
Cristo-Niño. Esotéricamente se ha dicho que cuatro de los nombres del Avatar
Cristo son:
1. El Deseo de todas las
Naciones. Tauro Cruz Fija.
2.
Aquel a Quien las masas presienten Cáncer
Cruz Cardinal.
o anticipan.
3. Aquel que, para Ella, es el
propósito Virgo Cruz Mutable.
de la existencia.
4. Aquel que muestra la luz y da
el agua Acuario Cruz Fija.
Estos signos indican formas de
conciencia, que son condicionadas y manifestadas por las energías de dichos
signos, cumpliendo cíclica e incesantemente su tarea señalada. Por lo tanto,
conciernen principalmente a la etapa del discipulado y a la manifestación de un
discípulo solar. De allí las dos energías provenientes de la Cruz Fija. Ésta
es, por lo tanto, una de las cruces intermediarias que relacionan las tres
mayores, y hay muchas semejantes.
Virgo está relacionado a Tauro por
medio de Vulcano. lo cual produce lo que podría denominarse el aspecto
resistencia de la voluntad de ser, que lleva al Hijo de Dios encarnado a través
de la experiencia del oscuro período en que la personalidad llega a ser la
Madre en la etapa de gestación, durante el periodo de la infancia y de la adolescencia
en el plano físico, hasta que el iniciado llega a su plena madurez. Esto
necesita resistencia, persistencia y continuidad de esfuerzo, y es una de las
características impartidas o estimuladas por las energías que afluyen desde
Vulcano. Podrán comprender que son atributos de primer rayo y el reverso de lo
que generalmente se acentúa, es decir, la muerte o actividad del aspecto
Destructor. Tauro es una expresión de la tercera Jerarquía inmanifestada, de la
cual nada sabemos, excepto que concierne a la luz que libera de la muerte. En
consecuencia, tenemos:
Tauro. Iluminación.
Vulcano. Primer
rayo o resistencia.
La tercera Jerarquía Creadora. Luz
liberadora.
Virgo La
vida crística latente e inexpresada (como lo es la 3ra. Jerarquía Creadora).
La Luna. La
naturaleza de la forma, la sustancia de la llama que alumbra el camino.
He aquí un vasto campo de
investigaciones sicológicas, en conexión con todas las constelaciones, los
planetas y las Jerarquías, pero es demasiado vasto para considerarlo en este
tratado. Ello constituirá la astrología del futuro y empezará a ser comprendido
cuando la percepción grupal y la continuidad de conciencia se hayan establecido
entre los hombres. Sin embargo, como gimnasia mental e indicación de
posibilidades, el concepto es de utilidad porque amplía el horizonte y señala
el maravilloso alcance del plan divino y la síntesis subyacente en la
manifestación.
Neptuno es, como bien saben, el
Dios de las aguas, y el término “agua” abarca muchos ángulos de la sabiduría
esotérica, tales como:
1. Todo el concepto de la materia
-universal y pormenorizado.
2. “Las aguas de la sustancia”.
3. El Océano de la Vida.
4. El mundo del espejismo y la
reacción astrales.
5. El plano astral en su
totalidad.
6. El deseo y la naturaleza emocional.
7. El mundo de la encarnación
circunscrita a las masas.
8. La existencia de la masa, como
en Cáncer.
De todos estos atributos o
condiciones del polo femenino de la existencia (el aspecto material) la
constelación de Cáncer es extremadamente simbólica. Precede a Leo, el signo de
la individualidad y del esfuerzo autoconsciente, y concierne al lento ritmo de
la vida de la masa -que está instintivamente activo, o bajo las reacciones de
una conciencia impuesta, resultado de la experiencia elegida después de la
iniciación. Significa la vida de la masa, conducida a una vida grupal después
de la experiencia de la iniciación, cuyo polo opuesto, Capricornio, representa
y tiene plena expresión en Acuario, completando la experiencia de Leo, y
fusionándola con la de Cáncer y Capricornio. Estos seis signos:
Cáncer
Leo Virgo
Capricornio Acuario Piscis
forman otra estrella de seis puntas de profunda significación,
contraparte subjetiva de la estrella de seis puntas (los triángulos
entrelazados) que denominamos el Sello del Rey Salomón. Este entrelazamiento de
los mencionados triángulos, constituye lo que se llama el triángulo de la
humanidad y -de acuerdo a la teoría de la Ciencia de los Triángulos- concierne
a la relación del individuo con la masa humana y del discípulo con el grupo.
Estos triángulos merecen el más cuidadoso estudio. El planeta Neptuno está
predominantemente activo, a fin de producir tal actividad en Cáncer, que pueda
iniciar el impulso adecuado que traerá progreso (por medio de los signos
intermedios) en Acuario.
Quisiera agregar algo más a la
enseñanza dada sobre la Rueda de la Vida y su movimiento revertido, que tiene
lugar en una determinada etapa de la evolución. También llamaré la atención
sobre el hecho de que la dificultad del problema y la intensificación de la
vida de la dualidad consciente, que marca las primeras etapas del sendero del
discipulado hasta la tercera iniciación e inmediatamente después, reside en que
la rueda del zodíaco ejerce su influencia normalmente sobre la naturaleza
forma; las miríadas de vidas que constituyen la forma son condicionadas por los
signos del zodíaco, que también prosiguen en forma normal -como las manecillas
del reloj, debido a la precesión de los equinoccios, mientras que la vida del discípulo
enfocada en la conciencia egoica está dirigida (o debería estarlo) por la rueda
que gira en forma opuesta a las manecillas del reloj. Ambos movimientos se
oponen fuertemente uno al otro y, simbólicamente hablando, producen con el
tiempo esos “desgarramientos” que siempre preceden a la iniciación y a la
iluminación, según lo atestiguan los místicos e iniciados. Esto es lo que en
realidad destruye el velo de la ilusión, referido simbólicamente en El Nuevo
Testamento con la frase “el velo del templo fue rasgado en dos, de arriba
abajo”. Tal es el resultado de la actividad dual de la Gran Rueda. Precede a la
noche oscura del alma, cuando el hombre pende entre el cielo y la tierra y
exclama:
“¿Dónde
está Dios que me ha abandonado? No lo veo por ninguna parte, los demás dioses
tampoco están. Permanezco solo, despojado, sin embargo no temo. Veo la
oscuridad de la forma; veo la oscuridad del espíritu lejano. Toda luz del alma
parece haber desaparecido”. Luego dama triunfante: “Sé que soy la Luz de Dios.
Nada más existe”.
Por medio de la Luna y también de
Júpiter, Virgo es puesto en relación con Acuario, que en este caso significa la
séptima Jerarquía Creadora, o la sustancia atómica con la cual se debe
construir el cuerpo denso de manifestación, si la vida crística (que la Virgen
nutre) se manifiesta exitosamente. La causa de la manifestación la constituye,
esotéricamente hablando, el estímulo de las “vidas muertas” (la denominada
sustancia inorgánica), para que entren en actividad y sean de utilidad a la positiva
vida crística, agente del estímulo. Por eso la Luna es el símbolo de la
respuesta de las vidas muertas, al impacto espiritual externo. La idea central
del ocultismo, de que hasta el átomo más pequeño de sustancia contiene en sí el
germen de lo que puede responder a la energía espiritual, está contenida es la
enseñanza sobre la influencia de Júpiter, el agente de segundo rayo del
espíritu crístico.
En lo que respecta a Júpiter, como
podría suponerse por el estudio de los rayos, Virgo está relacionado a
Sagitario y Piscis. Éste es un impacto exotérico, que produce un constante
estímulo en la vida del Cristo que mora internamente. Sagitario rige o
condiciona (porque es lo que significa esta palabra) la actividad de los
señores lunares, que con su propia sustancia construyen el cuerpo del hombre.
En consecuencia será evidente, por qué el hombre comienza la actividad
centralizada en Sagitario y se convierte en el discípulo sensato; entonces él
puede ser el regente de su personalidad y gobernarla para que eventualmente se
convierta en el vehículo del alma, lo cual explica también la reacción de la
personalidad contra este control. Debido a hechos como éste, la astrología está
llamada a ser una de las más importantes ciencias del futuro; cuando esto
suceda, el control de la personalidad será ejercido científicamente; serán
utilizadas plenamente las influencias planetarias y las energías provenientes
de los signos a medida que aparecen cíclicamente, haciendo un esfuerzo especial
a fin de obtener, por ejemplo, cierta forma de control durante el mes en que el
Sol se halla en el signo de Sagitario.
La relación existente entre Virgo y
Piscis (entre la Virgen-Madre y las Diosas-Peces) es bien conocida, porque son
los polos opuestos, siendo sus funciones peculiarmente intercambiables. En la
revolución de la rueda común, Aries y Escorpio marcan el comienzo y el fin, y
culminan cuando la personalidad ha sido equipada y completada. Exotéricamente
constituyen el Alfa y el Omega. En la vida del discípulo, Virgo y Piscis tienen
la misma relación. Piscis culmina el trabajo realizado durante este ciclo mayor
mundial. Puede tenerse una idea del proceso creador mencionado si se estudia la
clasificación de las nueve constelaciones y sus signos:
1. Aries Comienzo La
Cruz Cardinal.
2. Géminis Relación La
Cruz Mutable.
3. Tauro Deseo La
Cruz Fija.
4. Cáncer Movimiento La
Cruz Cardinal.
5. Escorpio Experiencia-Prueba La
Cruz Fija.
6. Sagitario Dirección La
Cruz Mutable.
7. Acuario Servicio La
Cruz Fija.
8. Piscis Salvación La
Cruz Mutable.
9. Virgo La Madre La
Cruz Mutable.
Surge ahora un punto interesante.
Los cuatro brazos de la Cruz Mutable están representados en esta interrelación,
indicando la total actividad de la Cruz Mutable, o la etapa preparatoria de la
evolución que ha preparado felizmente al hombre para ascender a la Cruz Fija.
La personalidad está preparada para ser la madre del Cristo.
Si consideramos los dos sistemas
solares (el pasado y el presente) como una unidad, se podría decir que:
1. La Cruz Mutable rigió al
primer sistema solar. En ese sistema y en el actual y también en toda la
humanidad, esta Cruz rige o gobierna el sendero de probación (que en realidad
constituye toda la experiencia de la vida, antes de recorrer el sendero del
discipulado).
2. La Cruz Fija gobierna el
actual sistema solar y corresponde al sendero del discipulado.
3. La Cruz Cardinal gobernará y
regirá el próximo sistema solar y, en el actual sistema, gobierna el sendero de
iniciación, hollado por la flor de la raza.
El hecho de que las cuatro energías
de la Cruz Mutable, tres de la Cruz Fija y dos de la Cardinal, afluyen en el
signo de Virgo, con relativo poder y grado, indica la importancia fundamental
de este “signo de recepción”, según se lo denomina. Se necesitan estas nueve
energías para llevar al hombre al punto en que el mundo y la influencia de dos
sistemas solares hayan realizado su tarea de:
1. Preparar el vehículo de
protección y de recepción, la personalidad, la forma, el hombre autoconsciente.
2. Traer de este modo a la
manifestación al hombre que se halla oculto en el corazón, el Cristo interno,
el alma, el hombre consciente del grupo.
El objetivo y la culminación de la
actividad de la Cruz Cardinal durante el próximo sistema solar están ocultos en
la revelación que le llega al hombre que ha recibido la tercera iniciación,
estando lógicamente conectado con el Espíritu, o primer aspecto de la
divinidad, o con la Mónada y la expresión de la divina conciencia. Sin embargo,
hasta que un hombre no haya recibido esta iniciación no podrá beneficiarse de
lo que yo pueda decir al respecto, pues para ello las palabras son inútiles y
en realidad no existen.
Como ya he dicho, los Instructores
esotéricos de la Jerarquía consideran que Virgo está identificado con el tercer
aspecto de la divinidad, el principio Madre, y se dice que él dirige las
energías que fueron desarrolladas y reconocidas en el primer sistema solar. Por
esta razón en el actual sistema solar, Virgo está predominantemente sujeto a
las influencias de las energías de segundo, cuarto y sexto rayos por medio de
Júpiter (segundo rayo), la Luna y Mercurio (cuarto rayo) y Neptuno (sexto
rayo). La Luna y Mercurio indican conjuntamente la actividad de la mente
inferior y superior y están, por lo tanto, relacionados al tercer Rayo de
Inteligencia Activa, que controló al primer sistema solar. En consecuencia,
sólo existe un planeta, Vulcano, que posee pura y estrictamente energías de
primer rayo. Estos son puntos que los astrólogos avanzados elaborarán más
adelante, pero en la actualidad significan muy poco.
Hay otro punto que querría
mencionar en conexión con las influencias planetarias, porque recalca
nuevamente la posición sintética de Virgo y su contribución, como punto focal
de gran importancia, para la distribución de energía a la cuarta Jerarquía
Creadora. Júpiter rige cuatro signos y cada uno de ellos representa un elemento
distinto de los cuatro que se están expresando en los tres mundos de la
evolución humana. La siguiente clasificación aclarará en parte esto:
Virgo Piscis Sagitario Acuario
Tierra Agua Fuego Aire.
El Cristo Oculto El
Salvador Oculto El Maestro Oculto El Servidor Oculto.
Júpiter-regente y conductor de la
EXPANSION
En este signo, Virgo, el lugar que
ocupan los planetas y el modo de expresarse es de máximo interés, aunque las
implicaciones son más esotéricas y difíciles de comprender.
Mercurio está exaltado en este
signo, porque la madre está necesariamente regida por su hijo, el Hijo de la
Mente, que es también el Hijo de Dios. Ella es la protectora de este hijo y
responsable de su desenvolvimiento y de la experiencia que vaya adquiriendo
lentamente. Por ser Mercurio el Mensajero de los Dioses y el Agente del control
que Ellos aplican, es también el Agente del tercer aspecto (inteligencia
activa) desde un punto de vista, y del segundo aspecto (amor-sabiduría) desde
otro. Se considera que personifica ambos aspectos del principio mental, la
expresión de las mentes concreta y abstracta de Dios. La mente concreta
inferior fue desarrollada en el primer sistema solar, y la mente intuitiva
abstracta superior, la razón pura, está desarrollándose en el actual sistema.
Mercurio es la síntesis de manasbudi, mente-sabiduría, la cual se expresa por
medio del alma humana; Mercurio rige el puente o antakarana. Mercurio alcanza
el pleno poder en Virgo, porque Virgo es la inteligencia y el Cristo oculto es
sabiduría o razón pura.
Venus, amor-sabiduría puro, viene a
la generación en este signo y “ocultamente desciende a la tierra”,
representando (como tan cuidadosamente ha señalado La Doctrina Secreta) el don
de la mente y de la divinidad, personificados en el Hijo de la mente, de allí
el descenso del principio crístico a la generación o a la materia. Virgo y
Venus en conjunto, son dos aspectos de la inteligencia. El simbolismo del
descenso del espíritu a la matriz de la virgen-madre está contenido en el hecho
astrológico de que Venus cae en este signo; esotéricamente desaparece de la
vista y se desvanece en la oscuridad. Neptuno, la expresión de sexto Rayo de
Devoción Idealista, lógicamente es más impotente en este signo y
simultáneamente su “poder es disminuido”, porque el estímulo y el impulso de la
devoción y el deseo, ceden su lugar en este poderoso signo, al proceso natural
de la producción de la forma y a la actividad silenciosa que se lleva a cabo en
la matriz del tiempo y del espacio.
Júpiter, a pesar de su poder
latente, también “disminuye” su influencia en esta época, porque el segundo
principio o aspecto de la divinidad, el Hijo o germen del Cristo venidero, el
Hijo de la Mente, desciende a las profundidades y se halla temporariamente
velado u oculto. Recomendaría a los astrólogos del futuro una cuidadosa
investigación de las caídas, exaltaciones y disminuciones de poder que tienen
lugar en cualquier signo zodiacal; el entero problema debe ser considerado en
forma amplia y no tan específicamente desde el ángulo de los horóscopos de la
personalidad. Cuando los planetas están correctamente relacionados con los
rayos que expresan, entonces aparecerá el amplio tema de la vida del alma, pues
condicionan la personalidad, pero no en el mismo sentido que las circunstancias
materiales (cuerpo físico y medio ambiente material) condicionan a la masa
humana. Reflexionen sobre esto.
Respecto a los decanatos señalaré
lo que constantemente subyace en este tratado, que los astrólogos deben
estudiar el horóscopo de un individuo, teniendo en cuenta el lugar que ocupa en
la rueda del zodíaco y considerar hacia qué dirección va. ¿ Progresa alrededor
de la rueda como personalidad, o va adelante como alma? El conflicto que
enfrentan todos los discípulos puede atribuirse al hecho de que la vida de la
forma del discípulo está influida, de una manera por la rueda, y de otra por el
aspecto conciencia o en dirección contraria. El discípulo entra en el signo
bajo la influencia de ese decanato que constituye para él el primero, pero el
tercero para el hombre común. Esto está ejemplificado en forma interesante y
práctica, por la constelación en la cual estamos entrando ahora. Los tres
decanatos de Acuario son, desde el ángulo del discípulo: Saturno, Mercurio y
Venus. En este orden lo afectan y llevan por el camino deseado, ofreciéndole la
oportunidad, por medio del conflicto, la iluminación de la mente y,
oportunamente, por el amor fraterno, que es sabiduría. Comúnmente hablando, la
masa humana pasará a través del signo por conducto de Venus, Mercurio y
Saturno, porque el hombre no evolucionado está influido por esas cualidades que
pueden ser mejor descritas como mente instintiva o afectividad (Venus), amor
fraternal en embrión; por el lento desarrollo de la mente a través de la
actividad de Mercurio, finalmente, como resultado de este desenvolvimiento,
sobreviene el conflicto y Saturno ofrece la oportunidad de sufrir y, a través
del sufrimiento, se aprende a elegir, a analizar y a decidir correctamente los
valores superiores. Estos puntos deben ser cuidadosamente considerados por los
astrólogos. Pero actualmente estamos en un punto de crisis y el problema tiene
amplias implicaciones, pues, por primera vez en su historia, la humanidad
comienza a ascender la Cruz Fija del discípulo, invirtiendo así su progreso en
el círculo zodiacal. Toda la humanidad -debido al gran porcentaje de aspirantes
e idealistas que piensan- está entrando en Acuario a través de la puerta
abierta de Saturno. Al mismo tiempo un gran número de personas se halla en la
etapa instintiva e irreflexiva, y su conciencia es predominantemente atlante.
Éstos entran a través de Venus, y de allí el conflicto.
De acuerdo a Sefarial, los tres
decanatos en los cuales Virgo está dividido, son gobernados por el Sol, Venus y
Mercurio, mientras que Alan Leo da Mercurio, Saturno y Venus. Les recordaré un
punto que a veces olvidan los astrólogos, y es que en el caso del discípulo,
Mercurio y el Sol son términos intercambiables. Cuando el discípulo llega a ser
consciente de que él mismo es Mercurio, el Hijo de la Mente, y por lo tanto uno
con el Cristo Universal, “el Sol y sin embargo el Hijo de Dios” (como
esotéricamente se lo denomina), él es entonces un iniciado. Por lo tanto, los
regentes que asigna Alan Leo son verdaderamente esotéricos. Cuando el discípulo
conoce a Saturno como el Dios que brinda oportunidad y no como la Deidad que
trae desastres, entonces está de hecho y en verdad, y no sólo teóricamente, en
el sendero del discipulado. Cuando Venus es la fuente de la Sabiduría y la
expresión de la transmutación de la mente en intuición y del intelecto en
sabiduría, entonces está preparado para la iniciación. Está logrando rápidamente
la liberación. La debilidad de los regentes de los decanatos reside, según
Sefarial, en el hecho de que Mercurio y el Sol son uno, la elección es, por
consiguiente, redundante; él omite a Saturno y debido a ello, esotéricamente
hablando, “la puerta no está abierta”.
Nuevamente las notas clave de este
signo imparten claramente su significado y no es necesario dilucidarlas. En la
rueda común se pronuncia el siguiente mandato que instituye la actividad de
Virgo: “y el Verbo dijo, que reine la Materia”. Después, en la rueda del
discípulo, la voz surge de la Virgen Misma y dice “Yo soy la madre y el niño,
Yo, Dios, Yo, materia soy”.
Cavilen sobre la belleza de esta
síntesis y enseñanza, y sepan que ustedes mismos han dicho la primera palabra
como alma, al descender a la matriz del tiempo y del espacio en un lejano y
distante pasado. Ha llegado el momento en que pueden, si así lo desean,
proclamar su identificación con ambos aspectos divinos -materia y Espíritu, la
madre y el Cristo.
LEO, EL LEÓN
Debido a que estamos entrando en la
era acuariana, donde será ejemplificada la universalidad del espíritu de
Acuario en su sentido de “distribución general”, inevitablemente se producirá
un punto de crisis. El verdadero tipo de Leo debe reaccionar en forma nueva y
excepcional a la oportunidad ofrecida; cuando digo el tipo de Leo, me refiero a
las personas cuyo sol está en Leo, o éste en el ascendente, lo cual se debe a
que Leo es el polo opuesto de Acuario, y la interacción de energías entre ambos
es mucho más potente que en cualquier otro momento de la historia racial. No
están en posición de verificar este hecho, pero afirmo una realidad. De allí
que aparezcan actualmente los dictadores en distintos países y también que en
el ciclo actual (antecámara de la nueva era) exista una pronunciada actitud en
estos dictadores -que frecuentemente es ignorada, pero que tiene verdadero
valor racial. Es la actitud que conduce a la síntesis de la vida, objetivos e
intenciones nacionales. Un ejemplo típico de esta actitud es la de Hitler. No
importa cuál sea nuestra opinión personal sobre él, no cabe duda que ha
unificado, fusionado y mezclado los distintos elementos en la raza germana. Tal
actividad es de naturaleza acuariana, pero en su aspecto más inferior e
indeseable. Su naturaleza es leonina, porque las personas que pueden producir
estos resultados deben ser necesaria e incesantemente autoconscientes,
característica principal de la persona de Leo. No sé la parte que este signo
pueda desempeñar en el horóscopo de Hitler, pues no lo he investigado, pero
desempeña una parte muy prominente en el horóscopo de su alma.
Sugeriré a los astrólogos modernos
que construyan los horóscopos de las destacadas personalidades del mundo
actual, con los planetas que les he dado, como regentes esotéricos; toda
persona avanzada e importante está en el sendero del discipulado o acercándose
a él, y la influencia de los planetas esotéricos acrecienta por lo tanto su
poder. Esto podría ser muy iluminador y enseñar muchas cosas. La tendencia a
fusionar, mezclar y amalgamar, y la contraparte espiritual de esta unidad es
hoy más fuerte que nunca, y los tipos que producen esto deben exotéricamente
tener a Leo en una posición prominente en alguna parte de su horóscopo, o al
Sol controlando alguna casa importante. Si el horóscopo no lo prueba, se debe a
que no se conoce la hora exacta, el momento y el día de nacimiento.
Leo es el quinto signo del zodíaco,
lo cual indica que forma parte del misterioso número diez -el número de la
perfección, una perfección relativa antes de entrar en un nuevo ciclo de
progreso. Consecuentemente, esto vincula a Leo con Capricornio, el décimo signo
del zodíaco, porque el proceso de iniciación convierte a la persona
autoconsciente en un individuo consciente del grupo. Elijo estas palabras con
cuidado y premeditación. En la rueda revertida éste es el octavo signo, el
signo del Cristo y de la realidad que mora internamente; por lo tanto, marca
así un nuevo ciclo. Cuando aparece la autoconciencia (como ocurre en el momento
de la individualización) se inicia un nuevo ciclo. Este significado numérico
vincula a Leo con Escorpio (el octavo signo del zodíaco) de manera efectiva;
tenemos, por consiguiente, el triángulo Leo-Escorpio-Capricornio, que incluye a
la humanidad e indica los tres puntos importantes de crisis, en la trayectoria
del hombre:
a. Autoconciencia o percepción
humana. Unidad-Leo.
b. Conciencia de las dualidades
en lucha. Discipulado-Escorpio.
c. Conciencia grupal como
iniciado. Unidad-Capricornio.
Este es un signo de fuego y el más
preeminente en la actualidad. Los Hijos de la Mente, los autoconscientes Hijos
de Dios, son ante todo Hijos del Fuego, porque nuestro “Dios es un Fuego
consumidor”. Hay en ellos esa cualidad peculiar que puede consumir y destruir y
así extirpar todo lo que impide su expresión esencialmente divina. Quisiera que
recuerden la naturaleza purificadora del fuego. Dos elementos de la naturaleza
están vinculados en la conciencia pública, con la idea de purificación -uno es
el agua y otro el fuego. A este respecto los signos de agua,
Cáncer-Escorpio-Piscis, son interesantes, y los signos de fuego
Aries-Leo-Sagitario, justifican ser estudiados. El fuego siempre lleva a cabo
esotéricamente lo que el agua inicia.
En Cáncer, las aguas purificadoras
de la experiencia comienzan su trabajo benéfico, empezando en la Cruz Cardinal,
porque esta cruz concierne únicamente a las totalidades y, por lo tanto, a la
experiencia de la masa.
En Escorpio, se aplican las aguas
purificadoras de las pruebas y experiencias, teniendo lugar en la Cruz Fijas
siendo sus efectos extremadamente drásticos.
En Piscis, las aguas purificadoras
son aplicadas en la vida cotidiana y por medio de los procesos de la
encarnación; se refieren al “pez que nada en las aguas de la materia donde encuentra
su sustento”. Esto sucede en la Cruz Mutable de la experiencia y existencia
material comunes. Las influencias de las tres Cruces ejercen así presión sobre
el hijo de Dios encarnado que se halla en la rueda de la vida diaria y en el
orden habitual. En la rueda revertida el fuego ocupa el lugar del agua y
consume toda escoria. Así se logra gradualmente la purificación de toda la
naturaleza y el hombre llega a ser sensible a las influencias que pueden
ejercer presión sobre él cuando la ígnea triplicidad desempeña su parte y la
influencia de Aries-Leo-Sagitario empieza a reorientarlo hacia la
universalidad, la autoconciencia y las actitudes centradas. A medida que
continuamos con nuestro estudio irá apareciendo el significado de esta
afirmación. Estoy insinuando cosas de importancia espiritual y esotérica,
porque el signo Leo ejerce un control destacado en la vida del aspirante. Debe
conocerse a sí mismo mediante la verdadera autopercepción, antes de que pueda
conocer ese espíritu divino que es su verdadero Yo y también a sus semejantes.
Leo forma parte de la Esfinge y no
es necesario que me extienda sobre esto, porque ya lo he tratado en otra parte,
lo cual es un gran misterio. Virgo y Leo representan conjuntamente al hombre
íntegro, hombre-Dios y también espíritu-materia. Es importante recordarlo,
porque cuando la naturaleza del mundo sea revelada no existirá ya el misterio
de la Esfinge.
Las notas clave de este signo son
muy conocidas. Emite la nota de la individualidad y de la verdadera
autoconciencia. Muchas personas están convencidas de que son autoconscientes
cuando están impelidas por el deseo y empeñadas en satisfacer ese deseo, o
creen que son el centro dramático de su universo. Sin embargo la única persona
verdaderamente autoconsciente es el hombre consciente del propósito, de una
vida autodirigida y de un plan y programa de vida desarrollados y definidos.
Cuando esto está presente se infiere que hay percepción mental y cierta medida
de integración. Estar motivado sólo por la emoción y activado por el deseo no
indica poseer verdadera autoconciencia. En el hombre no evolucionado predomina
más el instinto que la autopercepción. En el hombre autoconsciente
verdaderamente evolucionado, no sólo existen la orientación, el propósito y el
plan, sino que posee también la conciencia del agente activo del plan y de la
acción. Reflexionen sobre esto.
Hay dos notas claves subsidiarias y
potentes en las persona de Leo, sobre las cuales quisiera ocuparme aquí, para
que perciban claramente la naturaleza de las influencias manejadas por los de
Leo, las cuales son la voluntad de iluminar, que constituye el anhelo que
impele hacia el autoconocimiento, la autopercepción y el intelectualismo
positivo, y también la voluntad de regir y dominar, de naturaleza tan controladora
en este signo, y de potencia tan sutil en el tipo de Leo. La voluntad de regir
lleva oportunamente al individuo, nacido en este signo, a lograr el dominio de
sí mismo y el control de la personalidad (para móviles menos egoístas); también
la misma tendencia lo conduce finalmente a controlar, mediante la personalidad,
regida por Leo, a grupos grandes o pequeños. Esto -en una etapa avanzada- es
una expresión de la fusión de la energía de Leo y la potencia de Acuario. Ello
es inevitable en la larga trayectoria de hombres y razas, de allí que toda
experiencia en Leo sea preparatoria. La voluntad de iluminar impulsa a toda
persona de Leo a experimentar y obtener conocimiento; esto lo vincula con
Tauro, que en su frente “lleva la hermosa joya que ilumina”. En la relación
Tauro-Leo-Acuario. existe un significativo e importante triángulo zodiacal, en
lo que concierne al hombre, siendo peculiarmente significativo para la cuarta
Jerarquía Creadora, la humana. Por lo tanto, tenemos:
1. Tauro. - El incentivo hacia la
experiencia, a fin de adquirir conocimiento.
2. Leo. - La expresión de la
experiencia, a fin de justificar el conocimiento.
3. Acuario. - El empleo de la
experiencia, a fin de convertir el conocimiento adquirido en un factor de
servicio.
Este triángulo expresa la vida de
la humanidad y demuestra finalmente la perfección o culminación del camino
humano. Otro triángulo, Leo-Virgo-Piscis, es de naturaleza algo similar, pero
estos tres producen una expresión más sutil de conciencia:
1. Leo. - El hombre autoconsciente.
Personalidad. Unidad inferior.
2. Virgo. - La vida o principio
crístico latente. Dualidad.
3. Piscis. - Alma consciente del
grupo. El Salvador del mundo. Unidad.
Habrán observado que he puesto
insistentemente el énfasis sobre la conciencia y su desarrollo progresivo, y no
sobre la forma o agregado de formas que velan la entidad consciente de
cualquier naturaleza o grado del ser. Así como en el Tratado sobre Fuego
Cósmico procuré dar la clave sicológica de La Doctrina Secreta e interpretar la
conciencia subyacente que expresan los Seres (considerados en La Doctrina
Secreta) de manera que en este Tratado sobre los Siete Payos estoy exponiendo
la misma idea y trato simultáneamente de dar la clave necesaria para la
sicología exotérica moderna, como también algunas indicaciones sobre la clave
astrológica de La Doctrina Secreta a la cual H.P.B. se refiere. Las entidades
que menciona en su magistral obra de verdades esotéricas, son aquí reveladas
como influencias cósmicas, planetarias y solares, evocando -en respuesta a Sus
energías emanantes o a su actividad vibratoria- un despertar de la conciencia
en la forma, para que ésta llegue a estar estrechamente alineada o relacionada
con las de esas Entidades. Todas las revelaciones parecen surgir en la conciencia
de la raza, en su forma inferior o más material, porque “la ascensión del
conocimiento hacia la sabiduría” constituye siempre la clave del progreso y,
por lo tanto, la sicología exotérica y la astrología mundana exotérica
precedieron a la revelación de sus significaciones; la naturaleza de la forma
tuvo que ser evidente, y el hombre acostumbrarse a ella antes de que pudiera
ser revelado el significado que estaba detrás de la forma.
Se preguntarán que razón existe
para proceder de este modo. Podría darles muchas, pero una mínima reflexión
intuitiva debería convencerlos. La comprensión y poderes razonadores del alma
son completos y están desarrollados. Pero las almas -orientadas hacia la
encarnación y la voluntad de sacrificarse- no poseen aún en los tres mundos las
formas necesarias adecuadas para expresar el conocimiento que el alma posee en
su propio plano y nivel de conciencia. Si los significados internos de las
formas simbólicas externas de la existencia fueran registrados por una forma
sin preparación (el mecanismo de respuesta del alma en los tres mundos y, en el
caso del hombre, involucrando un sistema nervioso, glandular y cerebral sin
preparación ni evolución), sobrevendría naturalmente la destrucción de la forma
por la energía del alma y destrozaría la expresión inferior. Aquí puede ser
observado y aplicado inteligentemente el significado y propósito del tiempo, lo
cual involucra un desarrollo definido del sentido esotérico. Hay otras razones,
pero ésta será suficiente. En el proceso evolutivo tenemos, por lo tanto,
primeramente la forma, gradualmente preparada, ajustada, alineada y orientada
durante muchos eones; detrás de esta forma activa y a medida que ella mejora
constantemente y responde al medio ambiente y al contacto, se produce el lento despertar
de la conciencia. Esta es la reflexiva, intuitiva y amorosa alma que se aferra
a su mecanismo de respuesta, aprovecha toda posible ocasión de progreso hecha
por la forma y aplica cada influencia para la perfección del gran trabajo
emprendido de acuerdo a la Ley del Sacrificio.
Por esta razón no he intentado
comprobar en este tratado -en sentido científico, moderno y exotérico-, la
natural respuesta a los factores internos sicológicos y a las influencias
astrológicas esotéricas, las cuales podrán ser fácilmente demostradas e
instantáneamente evidenciadas cuando la ciencia moderna acepte las premisas
ocultistas, aunque en forma hipotética y experimental. Me limito totalmente al
tema del desarrollo de la conciencia, del significado y de las significaciones
y de la respuesta de esta entidad consciente a las innumerables influencias e
impactos vibratorios a los cuales está sujeta, porque forman parte integrante
de otras grandes Vidas. Reflexionen sobre esto. Éste es mi frecuente mandato,
que lo doy porque la actividad reflexiva es un potente medio de revelación.
He tratado de llamarles la atención sobre los conceptos precedentes,
porque en el signo que ahora estamos estudiando, se abre al investigador el
tema de la autoconciencia. La conciencia de la masa en Cáncer, cede su lugar a
la conciencia individual en Leo. De la masa o de la tribu surge el ente
autosuficiente que se hace acrecentadamente consciente de su unicidad, soledad
y aislamiento como “el uno en el centro de su pequeño cosmos”.
Esta actitud continúa
desarrollándose y se hace enfática y dinámica (empleo con toda intención estas
palabras) y conduce a la pronunciada conciencia egocéntrica del hombre egoísta
inteligente y al despliegue ambicioso del poder egoísta del hombre que desea
predominio y posición. Pero, oportunamente, llega el momento en que la
naturaleza de la Cruz Fija surge en la conciencia del hombre y la influencia de
Acuario (el polo opuesto de Leo) comienza a equilibrar la conciencia de Leo.
Entonces se produce un cambio gradual del enfoque de la atención, apartándose
de “aquel que permanece solo” y se proyecta al grupo ambiental y luego a otro
cambio importante, de los intereses egoístas a los requisitos grupales. Esto
imparte concisamente el objetivo logrado por el hombre en la Cruz Fija; el
efecto que produce esta Cruz es traer luz y liberación. Esto puede verse
claramente si comparamos las energías de los cuatro brazos de la Cruz a medida
que las manifiesta el hombre, antes y después de la larga y drástica
experiencia en la Cruz:
1. Tauro. - El Toro del Deseo. La
luz de la aspiración y el conocimiento.
2. Leo. - El León de la
Autoafirmación. La luz del alma.
3. Escorpio. - El agente de la
Decepción. La luz de la liberación.
4. Acuario. - El Cáliz del
servicio al Yo. La luz del mundo.
La Cruz Fija es la Cruz de la Luz.
Y actuando continuamente a través de esta Cruz, emanando desde Leo, se hallan
“los fuegos de Dios” -cósmico, solar y planetario-, purificando, intensificando
la luz, haciendo oportunamente una revelación al hombre purificado que se halla
en la luz. De Aries proviene el fuego cósmico, de Sagitario el fuego planetario
y de Leo el fuego solar. Cada uno de estos fuegos “limpia el camino, quemando”,
para expresar los tres aspectos divinos: espíritu (Aries), alma (Leo) y cuerpo
(Sagitario). Tal es la base científica de la yoga del fuego, aplicada por el
hombre plenamente autoconsciente para reflejar los tres aspectos divinos en los
tres mundos, tres modos de expresión divina en ellos. Este hecho tiene tal
significación que se descubrirá que ante el Portal de la Iniciación se halla la
tierra ardiente que debe atravesar todo discípulo e iniciado. El sujeto de Leo
atraviesa esta tierra ardiente con voluntad y olvido de sí mismo. Cuando ha
alcanzado la plena autoconciencia y la integración mental, y obtenido una
personalidad efectiva, entonces la atraviesa sin que lo detenga el sufrimiento.
Una leve reflexión hará evidente
por qué el Sol es el regente de las tres condiciones de Leo -exotérica,
esotérica y jerárquica.. Es correcto suponer que el propósito del actual
sistema solar es el desarrollo de la conciencia, y si para el ser estrictamente
humano la autoconciencia es la meta, entonces, lógicamente, debe regir el Sol
porque es la fuente de la conciencia física (exotérica, simbólica de la
personalidad), de la percepción del alma (esotérica) y de la vida espiritual
(jerárquica). Repito la necesidad de reconocer el estímulo de la conciencia,
como objetivo de todas las influencias astrológicas, porque el tema
sobresaliente de Leo es la actividad del ente autoconsciente, en relación con
su medio ambiente, o el desarrollo de la respuesta sensible a los impactos
circundantes, por aquel que se halla -como el Sol- en el centro de su pequeño
universo. Toda la historia y la función de Leo y sus influencias pueden
resumirse en la palabra “sensibilidad”, que podrá ser estudiada en cuatro
etapas:
1. Sensibilidad a los impactos
condicionantes del medio ambiente, es decir, a los impactos del mundo de la
evolución humana, los tres mundos o planos, por medio de los tres aspectos del
mecanismo de respuesta del alma.
2. Sensibilidad a la voluntad,
anhelos y deseos de la personalidad, el hombre autoconsciente integrado, el yo
inferior.
3. Sensibilidad al alma como
factor condicionante, y no como sensibilidad al mundo ambiental, como factor
condicionante.
4. Sensibilidad espiritual del
Dios-Hombre (el alma y la personalidad fusionadas) al medio ambiente. En esta
etapa de desenvolvimiento el hombre liberado no está condicionado por su medio
ambiente, sino que inicia la ardua tarea de ser condicionado en relación al
plan y propósitos divinos y, al mismo tiempo, cultivar la sensibilidad a los
impactos superiores de esos mundos que conducen a la meta final.
Quisiera que tuvieran presente
tanto la sensibilidad innata espiritual como la sensibilidad material externa,
si quieren comprender verdaderamente las influencias que ejerce Leo sobre los
seres humanos y especialmente sobre la persona nacida en este signo, o está en
el ascendente, así como también sus influencias sobre el planeta. En todo el
universo el alma es el sensible y consciente tema del plan divino -el alma,
como ánima mundi o alma del mundo, que anima todas las formas de vida
inferiores a las del reino animal; el alma, como alma animal y su extensión a
los cuerpos de todos los animales, incluyendo el cuerpo físico humano; el alma,
como alma humana, que es una expansión aún más amplia del mismo factor
sensible, pero aumentado o estimulado, por el principio de la autopercepción o
enfocada sensibilidad personal hacia toda expresión subhumana del alma, además
de la percepción (consciente o inconsciente) del alma inmortal o divina; el
alma, como ego o alma espiritual, en su propio plano -fuente de la conciencia,
en lo que respecta a los tres mundos de la evolución y la meta de todo el
proceso actual evolutivo.
Los tres aspectos del Sol -tratados
en La Doctrina Secreta- son de importancia aquí porque las influencias que
fluyen a través y desde ellos, ponen de relieve toda la subjetiva y latente
conciencia mundial, y producen eventualmente (en la revelación y liberación
finales) la plena expresión de la conciencia de la Deidad.
Esto puede denominarse sensibilidad
divina, mente universal, plan o propósito divinos. Las palabras son inadecuadas
para expresar aquello de lo que aún los más elevados iniciados poco conocen.
Estos tres aspectos del Sol son los factores que hacen que la conciencia venga
a la existencia, conciencia que posibilita la obtención de la meta final y hace
factibles todos los tipos de conciencia, porque están arraigados en el Sol
(simbólicamente hablando), y son un aspecto inherente al todo mayor:
1. El Sol físico-el ánima mundi;
el alma animal. Multiplicidad.
2. El corazón del Sol-el alma
humana y el ego divino. Dualidad.
3. El Sol espiritual central-la
conciencia divina. La voluntad del Todo. La percepción de Dios. Unidad.
Como ya se ha dicho, el Sol vela
ciertos planetas ocultos y, en el caso de Leo, los dos planetas por medio de
los cuales el Sol enfoca sus energías o influencias (como un lente) son Neptuno
y Urano. El “corazón del Sol” emplea a Neptuno como su agente, mientras que el
Sol espiritual central derrama sus influencias a través de Urano. Sin embargo,
la actividad de Urano sólo se registra en una etapa muy avanzada de desarrollo
en el Sendero, análoga a ese punto de evolución de la conciencia en que, por un
acto de la voluntad, el hombre consciente e iluminado (enfocado en el centro
más elevado de la cabeza) despierta el centro en la base de la columna
vertebral, y hace ascender el fuego kundalini. Haciendo una amplia
generalización y, por consiguiente, algo inexacta, podría decirse que este
proceso es seguido en las Tres Cruces.
1. En la Cruz Mutable, el Sol
físico y su influencia afecta al hombre, estimula las células corpóreas y
sustenta la naturaleza forma, afectando los centros ubicados abajo del
diafragma.
2. En la Cruz Fija, “el corazón
del Sol” es llamado a la actividad y a través de Neptuno derrama sus energías
en el hombre, las que estimulan y afectan los centros cardíaco, laríngeo y
ajna.
3. En la Cruz Cardinal, el Sol
espiritual central es llamado a la actividad, y Urano se trasforma en el agente
distribuidor y el centro cardíaco llega a ser, en el cuerpo del iniciado, el
centro mediante el cual ejerce control y dirección.
Referente a la Cruz Mutable, los
rayos del Sol afluyen al hombre en forma triple (combinando las energías
inferiores del triple Sol) en y a través del hombre, mediante Júpiter que es el
agente de segundo rayo expresado por el Sol, en el sistema y cósmicamente.
De allí la triple relación, única
en nuestro sistema solar, que existe entre el Sol y Leo, y también la
importancia del triángulo que controla al hombre nacido en Leo -el Sol, Urano y
Neptuno. La energía de Leo se enfoca a través del Sol, y es distribuida a
nuestro planeta por medio del Sol y los dos planetas que éste vela.
Por ser Neptuno el signo de la
Deidad de las Aguas, está relacionado al sexto Rayo que rige el plano del
deseo, emocional o astral. Cuando Neptuno está así activo en el hombre avanzado
de Leo, la emoción-deseo ha sido trasmutada en amor-aspiración, dedicados al
alma y orientados hacia ella; toda la naturaleza emocional o sensible, responde
a las energías provenientes del “corazón del Sol”, y cuando esto sucede, indica
que el discípulo está preparado para la segunda iniciación. Esta orientación se
lleva a cabo por lo que se denomina “la sublimación de la influencia de la
Luna” que, como bien saben, es la madre -hablando simbólicamente- de la
naturaleza forma y refleja al Sol o aspecto Padre. Esta afirmación tiene una
significación excesivamente oculta. Esotéricamente hablando, tenemos el
surgimiento de un interesante triángulo de fuerza que afecta al sujeto de Leo
-el Sol, la Luna y Neptuno-, siendo la expresión de los Rayos 2, 4, 6, y donde
los tres están predominantemente activos, tenemos el establecimiento de esa
“actitud y alineamiento internos que obligan a abrir la Puerta del lugar
Sagrado”. Empleo aquí estas antiguas palabras porque expresan concisamente lo
que llevaría muchas páginas para elucidarlo, y porque emiten esa nota de
estímulo esotérico que despierta en el discípulo el poder de pensar en forma
abstracta.
En conexión con el horóscopo del
sujeto de Leo y el tema de la iniciación, señalaré que cuando el Sol, la Luna
(ocultando un planeta) y Saturno, están combinados en cierta casa del
horóscopo, tenemos lo que se denomina “el signo” del hombre que debe recibir la
iniciación. Siendo Leo el quinto signo del zodíaco, contando de Aries vía
Tauro, y también el octavo, contando de Aries vía Piscis, está estrechamente
vinculado, debido a la afinidad numérica con Mercurio, llamado esotéricamente
“el Mensajero de la octava puerta”. Mercurio estaba activo en el tiempo de la
individualización, cuando la “octava puerta” fue abierta y tuvo lugar una
iniciación mayor de nuestro Logos planetario, produciendo en el reino humano el
proceso de la individualización.
Desde otro ángulo, como podrá
anticiparse, Leo está relacionado con Escorpio, cuyos números, en la rueda
zodiacal, son idénticos a los de Leo, cinco y ocho. Tenemos, por lo tanto, la
formación del triángulo al cual me referí anteriormente: Leo-Escorpio que
conduce a la iniciación en Capricornio.
Debido a que estamos tratando este
tema, podríamos ocuparnos de otro aspecto. Agosto, regido por Leo, es el mes de
la estrella del Perro o Sirio, y pone a éste en estrecha relación con Leo. En
un sentido cósmico (e independientemente de nuestro sistema solar) Leo es
regido por Sirio, el cual constituye el hogar de esa gran Logia que permite al
hombre introducirse, como un humilde discípulo, en nuestra quinta iniciación.
Más adelante, cuando se establezca y actúe la nueva religión mundial,
hallaremos que el principal festival celebrado en agosto, durante el período de
la Luna llena, estará dedicado a la tarea de establecer contacto, por medio de
la Jerarquía, con la fuerza de Sirio. Cada uno de los meses del año será
dedicado más adelante (por medio de un conocimiento exacto astronómico y
astrológico) a la constelación que, en los cielos, gobierna un mes determinado,
así como Sirio gobierna a Leo. Esto lo dilucidaré más adelante en los escritos
referentes a los nuevos Acercamientos a la realidad espiritual.
Mercurio entra nuevamente aquí en
nuestro estudio, formando así un cuaternario esotérico que afecta poderosamente
al cuaternario mayor del hombre -espíritu, alma, mente y cerebro. Esta energía
produce una interrelación y un despertar interno que prepara al aspirante para
la iniciación. Este cuaternario superior es Sirio-Leo-Mercurio-Saturno. Por lo
tanto tenemos:
Sirio Leo Mercurio Saturno
Espíritu Alma Mente Cerebro.
Vida Cualidad Iluminación Apariencia.
Inhalación Intervalo Exhalación Intervalo.
Esta clasificación proporciona la
clave de la realidad básica y la necesidad de practicar la meditación como lo
hace el discípulo y el iniciado; quizás esto no sea inmediatamente evidente
para ustedes, pero no puedo ampliar más estas sugerencias, aunque la reflexión
directa de una mente iluminada, con el tiempo pueda traerles la percepción
interna. La influencia de Sirio no se siente conscientemente hasta después de
la tercera iniciación, cuando la verdadera naturaleza del aspecto espíritu
comienza a alborear sobre la percepción liberada e intuitiva del iniciado. Para
el iniciado avanzado, que pertenece al signo de Leo, Sirio llega a ser un
factor muy importante en su vida, después de la tercera iniciación. Empieza a
responder a sus vibraciones porque rige al Sol y a la Luna, controlando a ambos
planetas, pues el Sol y la Luna se han convertido para él en eso -simplemente
planetas que deben ser regidos. Esto es un gran misterio, pero afirmo
simplemente una realidad. Sirio, Leo, el Sol, la Luna y Mercurio, ahora
influencias que conciernen al iniciado. Las tres influencias de Sirio están
enfocadas en Régulo, que es, como bien saben, una estrella de primera magnitud
llamada frecuentemente “el corazón del León”. Los nombres dados a diversas
estrellas por los astrónomos, en el transcurso de las épocas, encierra un ocultismo
más real de lo que hasta ahora se han imaginado, y aquí tenemos un ejemplo de
ello.
Es evidente (si reflexionan un
poco) que el Sol, cuando vela a Neptuno, produce un efecto potente sobre la
personalidad, simbolizada para nosotros por el cuerpo astral, mientras que
Urano (que está también oculto por el Sol) simboliza el efecto del alma sobre
la personalidad. De aquí la actividad del séptimo rayo, que es, desde cierto
ángulo, el aspecto inferior del primer rayo. Aquí tenemos la idea que subyace
en:
1. El despertar de la
personalidad por el control y contacto que ejerce el alma, que en su
oportunidad expresará en los tres mundos, la voluntad, el deseo y la intención
del alma.
2. El despertar del séptimo
centro (en la base de la columna vertebral) por el alma, que actúa a través del
primero, o el centro más elevado de la cabeza, trayendo, como consecuencia, la
ascensión del fuego kundalini. Esto a su vez produce la fusión con las fuerzas
superiores. Cuando ello acontece, los tres centros principales del cuerpo son:
El coronario El Cardiaco La base de la
columna vertebral
El Sol espiritual central El corazón del sol El Sol físico.
Sirio Mercurio Saturno.
El Sol Urano Neptuno.
Debido a que el alineamiento
mencionado corresponde a una etapa muy elevada de la iniciación, no será
posible captar todas las implicaciones, pero la evidencia es suficiente como
para revelar el tema y el propósito subyacente en el gran trabajo.
Cuando tuvo lugar la
individualización estaban activos varios y principales triángulos de fuerza y
los “Leones, o las divinas Llamas leoninas y anaranjadas” vinieron a la
existencia, y la humanidad llegó así al planeta. Me ocuparé brevemente de otro
triángulo: el Sol (segundo rayo), Júpiter (segundo rayo), y Venus (quinto rayo).
Evidentemente tenemos aquí otra esfera de influencia de gran importancia,
regida por Leo, triángulo al cual se refiere H.P.B. en La Doctrina Secreta,
cuya influencia trató de elucidar. Tan poderosa fue la influencia de este
triángulo que el efecto producido sobre la Luna consistió en despojarla de
vida, extrayendo “la simiente de la vida”, destruyendo así su influencia,
porque era indeseable en lo que a la humanidad concernía.
Por medio de Urano, Leo está
relacionado a otros tres signos del zodiaco: Aries, Libra y Acuario; estas tres
constelaciones forman, con Leo, lo que ha sido llamado “el cuaternario
subjetivo del alma reencarnante”, porque están relacionados a los átomos
permanentes. los cuales persisten vida tras vida y constituyen -durante el ciclo
de reencarnación- los depositarios de las experiencias pasadas, durante la vida
en los tres mundos:
1. Aries-Está vinculado con la
intención del alma, la actividad vibratoria, que (impulsada por la Mónada)
inicia los sucesivos períodos involutivos que producen la aparición en el plano
físico.
2. Libra-Está relacionado con la
unidad mental y según vimos cuando estudiamos el signo de Libra, produce
oportunamente el equilibrio de los pares de opuestos. Esto se efectúa en el
plano astral. La obtención de este equilibrio invierte el paso alrededor de la
rueda zodiacal, y tiene lugar cuando se ha alcanzado la integración y el hombre
está enfocado en el plano mental. Entonces, mediante el empleo correcto de la
mente, puede discriminar entre los pares de opuestos, hallar el estrecho
Sendero del filo de la navaja, que pasa por entre ellos, y mantener su
equilibrio en él.
3. Leo-Está conectado con el
átomo astral permanente, porque el deseo o el poder de alcanzar ocultamente lo
que se desea, constituye la base de todo sentido de percepción o respuesta, y
la causa subyacente en el progreso o movimiento evolutivo; ésta es la nota
clave para el hombre que ha logrado la verdadera actitud autocentrada, que lo
convierte en un individuo. Luego, cuando aumenta la respuesta y el mundo de los
insignificantes asuntos se convierte cada vez en un mundo de mayores valores y
realidades, los deseos cambian en aspiración y finalmente en intención,
propósito y voluntad espirituales.
4. Acuario-Está vinculado
oportunamente al átomo físico permanente, que como saben, se halla en el plano
etérico. Esta trama individual es el medio de relacionarse con el todo. La
conciencia universal de Acuario llegará a expresarse cuando el cuerpo etérico
individual esté en relación consciente con el cuerpo etérico de la humanidad,
del sistema solar y, lógicamente, del planeta.
Debo señalar que el término “átomo
permanente” es esencialmente simbólico, y lo que denominamos así, es sólo una
unidad de energía dentro de la esfera de influencia del rayo del alma, que en
cualquier momento puede “volver a tomar” (si puedo usar una frase tan poco
eufónica). En estos átomos está archivada la memoria del pasado del yo
personal, y son las “células de la memoria” y también los depositarios de las
experiencias pasadas, de las cualidades adquiridas y de la particular nota
lograda por el cuerpo, del cual es el núcleo. Por ser de naturaleza material,
están vinculados únicamente al aspecto forma y dotados de la misma cualidad de
conciencia que el alma ha logrado desarrollar en los tres mundos. El tema es
muy abstruso y sólo será comprendido y correctamente interpretado el simbolismo
que involucra, cuando la clarividencia sea un atributo normal del hombre común.
Entonces podrá observarse el foco de la sustancia de cualquiera de las formas
-su centro energetizador. No les aconsejo que reflexionen mucho sobre este
tema, porque es excesivamente difícil y constituye en sí una ciencia muy
avanzada, y encierra el misterio del primer sistema solar que ya pasó -aquí
también hacen su contribución las células de la memoria. Por medio de los
átomos permanentes pueden actuar las Fuerzas del Materialismo. La Gran Logia
Blanca actúa a través de los siete centros.
Aries empieza el proceso y es “el
iniciador del proceso que lleva al progreso” y -cuando finalice la era
(hallándose ahora en la última o séptima iniciación) - el Iniciador de los
Misterios actuará de acuerdo a las instrucciones y energías que emanan del
Señor de la constelación de Aries. En último análisis y esotéricamente hablando,
el fuego es el gran liberador, y Aries el principal signo de fuego que
oportunamente “fusionará el principio con el fin, unirá los pares de opuestos y
eliminará el tiempo y el espacio”. En la actualidad el Iniciador de los
Misterios actúa inspirado por Capricornio -signo terreno- y por energías que
emanan de él, porque la humanidad se halla todavía atada a la tierra. Las
fuerzas de la iniciación producen grandes efectos en el plano físico; allí es
donde el iniciado debe demostrar su liberación, su comprensión y su divinidad.
Debido a su posición en la Cruz
Fija, Leo queda bajo la influencia, directa o indirecta, de seis planetas: el
Sol, Neptuno, Urano, Júpiter, Venus y Marte. Todos se expresan poderosamente en
este signo, logrando un determinado punto de revelación y produciendo, por
medio de su actividad y su interacción unidas, la estrella de seis puntas de la
humanidad. Condiciona la conciencia del hombre, pero no los acontecimientos,
excepto en la medida que su conciencia asume control en determinada etapa de su
evolución. Vinculadas con la ciencia esotérica de la astrología, hay ciencias
subsidiarias como la Ciencia de los Triángulos, a la cual me he referido con
frecuencia; también existe la Ciencia de las Relaciones, que concierne a las
relaciones entre los innumerables cuaternarios que pueden ser descubiertos en
la interrelación planetaria, la relación entre cuatro constelaciones, además de
innumerables cuaternarios humanos y divinos. Además tenemos la Ciencia de las
Estrellas de Energía, citadas cuando me referí a la estrella de seis puntas de
la humanidad, y el símbolo más conocido de esta ciencia es el Sello del Rey
Salomón. Estas estrellas, triángulos y cuaternarios, se hallan en todos los
horóscopos -humano, planetario, del sistema y cósmico- y constituyen el diseño
de la vida del ser particular que está siendo investigado; determina el momento
de la manifestación y la naturaleza de las emanaciones e influencias.
Los cuadrados o cuaternarios se
refieren a la apariencia material o expresión de la forma; las estrellas
conciernen a los estados de conciencia, y los triángulos están vinculados con
el espíritu y la síntesis. En los archivos de los astrólogos esotéricos,
conectados con la Jerarquía, se guardan los mapas de esos miembro de la familia
humana que han alcanzado el grado de adeptos y posiciones superiores. Mapas
compuestos de cuadrados, estrellas y triángulos sobrepuestos, contenidos en la
rueda zodiacal y colocados sobre el símbolo de la Cruz Cardinal. Los cuadrados,
que tienen cada uno sus cuatro ángulos y puntas en una de las cuatro
constelaciones zodiacales, están marcados en negro; la estrella de cinco puntas
está representada en color amarillo o dorado, y sus cinco puntas en contacto
con cinco de las constelaciones de la Gran Rueda; los triángulos están marcados
en azul, teniendo encima de cada punta del triángulo un símbolo esotérico que
representa las constelaciones de la Osa Mayor, de Sirio y de las Pléyades,
símbolos que no pueden ser revelados aquí, pero indican la etapa de conciencia
espiritual alcanzada y la respuesta del iniciado a esas influencias cósmicas
mayores. Un vistazo a estos mapas geométricos indicará instantáneamente el
estado del iniciado y también la etapa a la que intenta llegar. Estos mapas son
cuatridimensionales y no de superficies planas como los nuestros. Esta
afirmación es interesante pero carece de valor, excepto en lo que indican la
síntesis, la fusión del espíritu, el alma y el cuerpo, el grado de desarrollo,
corroborando el hecho de que “Dios geometriza” en lo que concierne al alma.
Estos mapas son muy interesantes.
La relación de Leo con Cáncer, a
través de Neptuno, ya ha sido tratada y, por lo tanto, es fácilmente evidente
si tienen una somera comprensión del aspecto conciencia de la evolución. Existe
ante todo la conciencia de la masa, la conciencia del dramático y aislado yo y,
finalmente, tenemos otra vez la conciencia grupal, que es en realidad la forma
más elevada de conciencia grupal e individual combinadas para servir al Plan.
Reflexionen sobre esta definición porque estimulará la comprensión.
El significado peculiar de Leo en
la evolución general de la conciencia, particularmente de la familia humana,
está determinado por el control de esos dos misteriosos planetas, Urano y
Neptuno. En el hombre que está preparado para recibir la iniciación, tenemos
por lo tanto un doble control, es decir, el Sol en sí y también cuando el Sol
vela las influencias de ambos planetas o más bien cuando las enfoca y transmite
con intensidad. Esto produce los desarrollos siguientes:
1. El Sol. - Plena
autoconciencia. Esto -mediante la influencia del Sol físico y del “corazón del
Sol”- produce la percepción de la relación entre el Yo superior y el yo
inferior. El hombre llega a ser consciente de su dualidad esencial.
2. Urano. - Conciencia oculta o
esa inteligente condición fusionadora que produce la unificación científica de
los dos factores, los yoes superior e inferior, por medio del inteligente
empleo de la mente.
3. Neptuno. - Conciencia mística
o esa sensibilidad innata que conduce infaliblemente a una visión más elevada,
al reconocimiento de la interrelación involucrada en la dualidad esencial del
hombre durante el proceso de manifestación y a la actividad del mediador.
Tenemos por lo tanto el Yo
consciente integrado, actuando con pleno conocimiento oculto y también con
percepción mística, cuando las influencias de Leo, enfocadas por medio del Sol,
Urano y Neptuno, han sido adecuadamente desarrolladas en la vida del discípulo
avanzado. Ésta es una de las razones por las cuales Leo es un signo de máxima
importancia y por qué el sujeto inteligente de Leo puede generalmente lograr su
meta cuando ha percibido ese objetivo con exactitud.
Éste signo ha sido descrito
frecuentemente como el “campo de batalla de las Fuerzas del Materialismo y de
las Fuerzas de Luz”. Es considerado ocultamente uno de los signos más
materialistas, en la medida en que puede estar presente el deseo egoísta de
poseer objetos materiales y desplegar el control violento de un espíritu
posesivo; al mismo tiempo la persona avanzada de Leo puede actuar como
“inspirado Sacrificio espiritual”. Entonces es sensible a las condiciones del
mundo y se libera de los deseos personales.
Antes de que el hombre individual
pueda recibir la iniciación, debe ser plenamente autoconsciente, estar
místicamente orientado y esotéricamente desarrollado. Ha de ser consciente de
sí mismo tal como esencialmente es -un alma revestida de una forma que a su vez
se desarrolla y desenvuelve por medio de la actividad de esa alma, y también un
místico desarrollado, capaz de tener una visión pura, motivada por designios
espirituales, y de percibir la aplicación de la sensibilidad inherente; además
debe ser un ocultista entrenado, mentalmente polarizado y profundamente
consciente de las realidades, las fuerzas y las energías de la existencia y
estar libre por lo tanto de los espejismos e ilusiones comunes, que coloran las
reacciones y la vida del hombre medio. Entonces está gobernado por el Sol
físico, motivado por las energías que fluyen del “corazón del Sol” (vía
Neptuno) y unificado por medio de las fuerzas que le llegan (vía Urano).
Más allá de estos dos distantes
planetas existe otro planeta que no ha sido descubierto todavía, aunque se
hacen grandes conjeturas sobre él, debido a ciertos e inexplicables movimientos
del planeta Neptuno. Por medio de este planeta las Fuerzas (relacionadas con
Leo y Acuario) son enfocadas en una poderosa corriente de fuerzas; éstas
afluyen a nuestra vida planetaria durante el mes de agosto y se distribuyen a
través de Urano y Neptuno. A este respecto tenemos:
LEO Y ACUARIO
El Sol físico El
Corazón del Sol El
Sol central espiritual.
El planeta no descubierto.
Urano y Neptuno.
La Jerarquía humana.
El Reino animal.
Mapas de las líneas cósmicas de fuerzas
dirigidas, tales como las mencionadas, pueden darse para todas las energías de
las constelaciones y fuerzas planetarias, pero preferí indicar únicamente éste,
porque es muy importante para la humanidad; los otros podrían engañar dado el
actual grado de comprensión e influencia inteligente del hombre.
Les advertiré que, por medio de
estos planetas rectores, los rayos dados a continuación son factores
controladores en el mapa del nativo de Leo:
1. El Sol - 2do. rayo -
amor-sabiduría.
2. Urano - 7mo. rayo -
organización o manifestación dirigida.
3. Neptuno - 6to. rayo -
centralización idealista. Devoción a un objetivo.
El hombre perfecto de Leo, el alma
autoconsciente y amorosa (segundo rayo), lleva su poder de expresión
directamente desde su propio plano al plano de la manifestación externa, pero
conservando al mismo tiempo su control interno (Urano) y, desde ese punto de
realización, convierte su objetivo ideal (Neptuno) en realidad en su
conciencia, mediante la sensibilidad de la vibración superior y el dirigido e
inteligente servicio al Plan. Reflexionen sobre este resumen.
Cuando Urano controla, el sujeto de
Leo es, en forma significativa, el verdadero observador, desapegado del aspecto
material de la vida, pero la utiliza como quiere. Su conciencia espiritual es
capaz de expresarse grandemente y puede ser (como frecuentemente lo han
enseñado los astrólogos) un líder dinámico y eléctrico, un precursor en nuevos
campos del esfuerzo y también el centro magnético de un grupo pequeño como el
hogar, o vasto como una nación. Entonces está polarizado arriba del diafragma,
porque los aspectos inferiores más materiales de la vida no ejercen gran
atracción sobre él; por lo tanto es profundamente consciente de su propia
identidad, haciéndolo vivir definitivamente en un estado de autoconciencia, con
su consiguiente poder de abstracción. Una vez que ha despertado espiritualmente
es, en forma instantánea, consciente de sus impulsos motivadores y esto lo
lleva a una impuesta autodisciplina -algo que el sujeto de Leo necesita
imperiosamente, pues siempre ha de ser autoimpuesto y autoaplicado, no
aceptando medidas disciplinarias que otros intenten imponerle. La disciplina
que las personas imponen al sujeto de Leo lo llevan invariablemente a la
revolución y a la rebeldía y a expresar aquello que la disciplina está
destinada a eliminar.
La disciplina que él mismo se
impone lo lleva a la perfección, de lo cual es notablemente capaz. Esta innata
capacidad de controlar, frecuentemente da al sujeto de Leo una actitud
aparentemente negativa hacia la vida; inevitablemente cree que su destino ha
sido designado y que todo lo que debe hacer es simplemente ser; a menudo se
niega a cambiar o actuar, y cuando esta actitud es llevada demasiado lejos lo
conduce a una vida inusitadamente fútil. “El león debe surgir de su guarida”, y
este mandato es muy necesario para los aspirantes de Leo. Cuando se cumple
conducirá de la conciencia autocentrada de Leo a la conciencia descentralizada
y altruista de Acuario, que trasformará el autoservicio de Leo en servicio
grupal de su polo opuesto, Acuario. Podría aquí agregarse apropiadamente que la
plegaria o aspiración verbal del verdadero sujeto de Leo, puede ser expresada
con palabras del Cristo tan conocidas por todos nosotros: “Padre, hágase tu voluntad
y no la mía.”.
También llamaré la atención sobre
otro hecho interesante, en conexión con este signo. Ningún planeta cae ni está
exaltado en este signo, mientras el poder de Urano y Saturno está algo
disminuido, excepto en el caso del iniciado que responde poderosamente a la
influencia esotérica de Urano. Aquí tenemos la misma enseñanza básica impartida
cuando se dijo que el Sol regía exotérica, esotérica y jerárquicamente. La
conciencia de Leo es predominantemente autoconsciente, por lo tanto, controla y
por eso no puede ser influido. Este hecho será comprendido progresivamente a
medida que vaya apareciendo el sujeto avanzado de Leo. Se caracterizará por la
liberación personal del control externo. Sabe innatamente que es el rey de sí
mismo, el regente de su propia vida y por eso ningún planeta está exaltado en
él, ni cae. El poder de la mente, simbolizado para Urano, es disminuido, porque
no es la mente lo que realmente controla, sino que el Yo o Alma utiliza y
controla a la mente. Entonces el hombre no está condicionado por su medio
ambiente o los acontecimientos de la vida, sino que los rige con deliberación,
extrayendo de las circunstancias y del medio ambiente lo que necesita. Saturno,
el Señor del Karma, también disminuye su poder en este signo. Por esta razón
Sefarial se equivoca al dar a Saturno como regente del primer decanato. Da a
los tres decanatos como regidos por Saturno, Júpiter y Marte. Sin embargo, Alan
Leo se acerca más a la verdad cuando da al Sol, Júpiter y Marte.
La autorregencia, por medio del
conflicto inicial, llevado a un feliz y exitoso término por la benevolencia de
Júpiter, es la verdadera historia del aspirante avanzado de Leo; este
pensamiento y el objetivo que resulta de esta comprensión está resumido en los
dos lemas de este signo:
1. Y el Verbo dijo: Que existan
otras formas. Yo rijo porque Yo soy.
2. Yo soy Ése y Ése soy Yo.
Yo soy - la palabra del individuo
autoconsciente y egoísta de Leo.
Yo soy Ese - la palabra del sujeto
que rápidamente está adquiriendo la conciencia superior y preparándose para una
expresión nueva y universal en Acuario.
CÁNCER, EL CANGREJO
No será fácil para el estudiante
común comprender este signo porque es el polo opuesto -sicológicamente
hablando- del estado de conciencia grupal hacia el cual tiende hoy la
humanidad. Resulta difícil para el estudiante casual diferenciar con exactitud
la conciencia de la masa y la conciencia grupal. Los seres humanos están ya en
el punto medio, generalmente hablando, entre estos dos estados mentales, aunque
quizás sería más correcto decir que una minoría está llegando a ser consciente
del grupo, mientras que la mayoría está saliendo de la etapa de conciencia de
la masa, convirtiéndose en individuos autoconscientes. Esto explica gran parte
de la actual dificultad mundial y el choque de idealismos. Ambos grupos
proporcionan un acercamiento distinto a los problemas mundiales existentes. Por
lo tanto, tenemos tres signos que (desde el ángulo de la conciencia) están
estrechamente vinculados, aunque ampliamente separados, y producen efectos
diferentes:
1. Cáncer-conciencia de la
masa-conciencia instintiva.
2. Leo-autoconciencia-conciencia
inteligente.
3. Acuario-conciencia
grupal-conciencia intuitiva.
Gran parte de esto ya lo hemos
tratado y no es necesario repetirlo al estudiar los polos opuestos de los
signos hasta ahora considerados. No intento referirme indebidamente y en
detalle a los puntos con los cuales están familiarizados, salvo llamarles la
atención sobre la belleza y el desenvolvimiento sintético del Plan divino.
Este signo, como bien saben,
constituye una de las dos puertas del zodíaco, porque a través de él pasan las
almas a la manifestación externa, a la apropiación de la forma y a la
consiguiente identificación con ella, durante largos ciclos. Es “la puerta que
está ampliamente abierta, ancha y fácil de atravesar, que conduce sin embargo
al lugar de la muerte y a ese largo período de aprisionamiento que precede a la
rebelión final”. Está aliada a la naturaleza material y a la madre de las
formas, así como la otra puerta, Capricornio, está aliada al espíritu, padre de
todo lo que ES.
Este signo encierra el problema de
la Ley de Renacimiento. La reencarnación está implícita en el universo
manifestado, tema básico y fundamental que subyace en el latido del sistema.
Existen ciertas cosas, en conexión con la reencarnación, que quisiera aclarar.
Cáncer, por estar principalmente
vinculado al mundo de las causas, tiene un significado interno muy indefinido y
una aparentemente vaga sutileza, que el pensador común no puede captar. Esto es
verdad con respecto a todos los signos que forman la Cruz Cardinal de los
Cielos. En último análisis, únicamente el discípulo iniciado puede sondear el
verdadero significado de estas influencias zodiacales, a medida que palpitan por
todo el universo manifestado, pues son principalmente la expresión del espíritu
o la vida, más que del alma y el cuerpo. Por lo tanto, hasta después de la
tercera iniciación -como frecuentemente se ha dicho- es poco lo que puede
conocerse sobre “esa misteriosa esencia, la divinidad en movimiento”. Al decir,
por ejemplo, que las notas clave de este signo pueden ser expresadas en la
frase bíblica “el espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas” ¿
significa en realidad algo específico para ustedes? Podrán responder diciendo
que Dios se movió y produjo la sustancia por el movimiento de las formas
tangibles externas, pero eso ¿ les trasmite en realidad una verdad inteligible?
En Cáncer, Dios sopló el aliento de vida en las fosas nasales del hombre, y el
hombre se trasformó en un alma viviente. Con estas palabras se establece la
relación que existe en la mente de Dios, entre el espíritu (el aliento de
vida), el alma (la conciencia) y el hombre (la forma); sin embargo ¿, imparte
esta afirmación un concepto inteligible a sus mentes? No lo creo, porque la
síntesis de la relación final está más allá de la captación común y su
vinculación o unidad esencial (que está fuera de la conciencia y de la realidad
conocida) tiene lugar, ante todo, en este signo, uno de los más antiguos y el
primero que fue establecido y reconocido como factor influyente, por la antigua
humanidad.
Expongo una verdad básica
-vagamente aceptada por ustedes-, que en Aries la sustancia esencial de la
manifestación despertó a una renovada actividad bajo el impacto del deseo
divino, impulsada por el Aliento divino, por la Vida divina o Espíritu. En
Cáncer esta sustancia viviente asumió una triple 'relación diferenciada, a la
cual damos los nombres de Vida (Aries), Conciencia (Tauro, el signo que sigue a
Aries) y dualidad manifestada (Géminis, el signo que precede a Cáncer) ; estos
tres,. fusionados, vienen a la manifestación externa en Cáncer, completando así
un cuaternario esotérico de gran importancia. Aquí tuvo lugar la primera gran fusión
incipiente e incomprendida. En Libra esto alcanza un punto de estabilidad y de
equilibrio algo estático (que más tarde es alterado en Escorpio) de manera que
esta triplicidad esencial se evidencia claramente en mutua relación. En
Capricornio, el signo de la iniciación, esta triplicidad básica empieza a
retornar al estado primitivo del “aliento del espíritu”, pero esta vez con
plena percepción y organización apropiadamente lograda, de manera que la forma
es una expresión perfecta del alma, la cual es sensible y responde a los
latidos de la Vida Una, a medida que esta vida revela, mediante su actividad,
la perfecta voluntad del Logos.
El secreto (así llamado) de la Cruz
Cardinal es el de la Vida misma, así como el de la Cruz Fija es el del alma o
el misterio de la Entidad autoconsciente, mientras que la Cruz Mutable encierra
el misterio de la forma. Estas palabras contienen la clave del secreto de toda
la manifestación y del misterio que fue revelado al Cristo en la crucifixión
final, donde testimonió Su reacción comprensiva en la triunfal exclamación,
registrada en El Nuevo Testamento: “Dios mío, Dios mío, por qué me has
abandonado”. Entonces abandonó la Cruz Fija y la Identidad que hasta ese
momento había conservado y Se identificó con la que le fue entonces revelada.
Estas palabras, traducidas en forma un tanto inexacta, en La Biblia cristiana
tienen tres significados o verdaderas significaciones. La traducción sugerida
en La Doctrina Secreta (T. IV, pág. 147), “La vestidura, la gloriosa vestidura
de mi fortaleza ya no me sirve”, expresa la revelación interna de la Cruz
Mutable, como le fue revelada al Salvador, observando la vida desde el ángulo
del alma. En las palabras, “Dios mío, Dios mío, porqué me has abandonado” Le
fue revelado el misterio de la Cruz Fija, abriéndose por primera vez ante Sus
ojos el secreto de la Cruz Cardinal. Aún no han sido dadas las palabras que
encierran ese misterio central. Uno de los factores que distinguieron al
Cristo, de los precedentes Salvadores del mundo, consistió en que fue el
primero de nuestra humanidad a Quien, habiendo logrado la divinidad (y muchos
la han logrado), se le permitió ver “el dorado hilo de luz y de vida viviente,
que vincula la luz que se halla en el centro de todas las cruces manifestadas”,
y se Le permitió conocer el significado de la vida cuando se expresó en la
Crucifixión Cósmica, episodio de la vida cósmica y no de la muerte, como
generalmente se supone.
Hércules captó el verdadero
significado de la Cruz Mutable y, con pleno conocimiento, ascendió a la Cruz
Fija con todo su corolario de dificultades y trabajos. El Buddha comprendió por
medio de la total iluminación, el significado de las Cruces Mutable y Fija,
porque poseyó el secreto de la revelación en Tauro, así como el secreto de la
energía dirigida en Escorpio fue el origen de la fuerza de Hércules. Pero el
Cristo, conociendo ambos secretos, comprendió con viviente compenetración el
misterio de la Cruz Cardinal, porque la luz de la Transfiguración (sufrida en
Capricornio) le reveló la gloria y el misterio trascendental.
Existen también dos palabras que
imparten el propósito y la intención de expresarse en la Cruz Cardinal. Esto
explica la razón por la cual las dos “Puertas del Zodíaco” se abren ampliamente
al impulso y demanda del Espíritu divino. Una es la palabra autoconservación,
que produce el impulso de encarnar en Cáncer, puerta que lleva la expresión del
espíritu al plano físico. Este impulso (cuando la forma constituye el objeto
principal de la atención del alma y aquello con lo que especialmente se
identifica) produce la etapa de concreción estática en el signo terrestre de
Capricornio. La otra palabra es inmortalidad, el aspecto divino de la
autoconservación y principal factor condicionante del proceso creador, que
conduce a la total revelación de la evolución y a la periódica aparición y
revelación de la vida en la forma. En Capricornio, en la tercera iniciación,
este aspecto de la vida asume primordial importancia.
Por lo tanto se habrán dado cuenta
por qué es tan misteriosa la Cruz Cardinal, por qué Cáncer y Capricornio son
tan poco comprendidos por el astrólogo moderno y por qué, en último análisis,
únicamente los iniciados Hijos de Dios pueden captar la significación de los
cuatro signos que forman la Cruz Cardinal o comprender la relación que existe
entre las cuatro principales energías divinas, las cuales -fluyendo a través de
los cuatro brazos de esta Cruz- producen el vórtice de fuerza (una fuerza
sintética) que constituye ese lago de “pura e ígnea luz” por el cual deben pasar
oportunamente todos aquellos que reciben iniciaciones superiores. Los que
reciben las dos primeras iniciaciones deben hollar el Sendero que atraviesa la
Tierra Ardiente. Quienes reciben las iniciaciones superiores han de sumergirse
en el mar o lago de fuego, que es esencialmente fuego de Dios, depurado en
todos los aspectos de la forma material, mediante la total purificación del
deseo.
Todo el tema del renacimiento es en
la actualidad muy poco comprendido. En su moderna presentación y en el énfasis
puesto tan fuertemente en los pequeños e insignificantes detalles, han
tergiversado y desviado el amplio alcance del tema, ignorando la verdadera
importancia del proceso. Los grandes rasgos del proceso de la encarnación han
sido mayormente pasados por alto. En la discusión sobre la longitud del tiempo
en que un hombre está desencarnado y en la consideración de la necia
información sobre lo no comprobable y lo probable, y en la pueril
reconstrucción de vidas pasadas que hacen quienes se inclinan hacia la Teosofía
(ninguno de ellos posee conocimiento alguno de la verdad), se pierde de vista
la real verdad y belleza del tema.
Cáncer es un punto de triplicidad
acuosa, y el simbolismo que subyace en estos tres signos de agua es muy
interesante desde determinado ángulo. Tenemos, como bien saben, el Cangrejo, el
Escorpión, y las Diosas-Peces del signo de Piscis. En la antigua Lemuria el
símbolo de Piscis era una mujer con la cola de un pez, y el recuerdo de este
signo es la legendaria sirena. Al finalizar la época atlante (cuando el
consciente sentido de dualidad se hizo presente en las mentes de la humanidad
evolucionada de dicho período), la parte femenina del símbolo fue descartada y
los peces enlazados reemplazaron a las Diosas-peces. Tenemos, en consecuencia,
el Cangrejo, el Escorpión, con el aguijón en su cola, y el Pez. El Cangrejo, de
movimiento lento, identificado con la morada que lleva a cuestas, vive en la
tierra (vida del plano físico) y también en el mar (vida de las emociones); el
Escorpión, de movimiento rápido, de efecto mortífero para los hombres que lo
rodeon, es una criatura de la tierra y también el símbolo del Cangrejo
trasformado, resultado del proceso evolutivo, indicando la naturaleza peligrosa
del hombre que no se ha trasformado, y es por lo tanto dañino y peligroso para
los demás; los Peces representan al hombre a quien se lo ha desposeído de la
mitad de su símbolo original por habérsele quitado el símbolo del materialismo,
lo cual indica que se ha liberado de la materia. Los tres signos de agua proporcionan
una breve y simbólica historia del crecimiento del hombre y del verdadero
desarrollo de la personalidad, cuadro que representa la ley de causa y efecto.
Ustedes rueden elaborar estos conceptos y llegar así a sus evidentes
implicaciones.
Existe también una significativa
relación entre los cinco signos cuya naturaleza y efectos son profundamente
esotéricos, cuando son impelidos a esta particular interacción. Entran en
actividad únicamente al iniciarse el retorno de la rueda de la vida, “rueda de
acción vital y comprensión consciente”, según El Antiguo Comentario. Se
denomina así a la rueda que gira al contrario de las agujas del reloj, de Aries
a Piscis vía Tauro. Esta quíntuple relación es establecida únicamente en el
sendero del discipulado y efectuada por la vinculación esotérica de
Cáncer-Virgo-Escorpio-Capricornio-Piscis En los futuros horóscopos de los
discípulos esta significativa interacción de fuerzas será reconocida como
dominando al horóscopo en una etapa particular y peculiar del discipulado. En
este caso los discípulos nacerán en alguno de estos signos o estarán en su
ascendente.
Tenemos dos signos, de agua y de
tierra (Cáncer y Virgo) en la etapa del énfasis subconsciente, donde cada cosa
está latente y oculta. La conciencia humana es sólo embrionaria en Cáncer,
porque predomina la mente de la masa, no la mente individual. En Virgo, la vida
o conciencia crística está oculta y el Cristo-Niño es aún embrionario en la
matriz de la materia y del tiempo; durante esta etapa, el énfasis está puesto
sobre la forma que vela y oculta la realidad. El alma humana y el alma divina
(la dualidad esencial) están allí, pero su presencia no es fácilmente
percibida. En Escorpio se produce un punto de transición, de cambio y de
reorientación. Lo que hasta ahora estuvo oculto aparece, y es traído a la
superficie por medio de la experiencia, los experimentos, las pruebas y “el
aguijón de la vida”. En Capricornio -como resultado de los efectos de la
influencia de Cáncer, Virgo y Escorpio-, el discípulo comienza a demostrar la
capacidad de expresar la vida de dos reinos, por lo menos en cierta medida es
un ser humano evolucionado y además un ciudadano del reino de Dios. Por lo
tanto, para un iniciado, durante un período de tres encarnaciones, los cuatro
signos de revelación (Cáncer, Virgo, Escorpio y Capricornio) intensifican su
efecto sobre él, hasta que en la cuarta encarnación empieza a responder a la
influencia interna de Piscis. De esta manera demuestra su capacidad para
reaccionar a la influencia de Shamballa, y cuando se ha establecido esta
influencia, ayuda a salvar y salva. Actúa constantemente como mediador mundial.
Por lo tanto, podría decirse que:
1. En Cáncer, la influencia de la
Jerarquía humana empieza a hacer sentir su presencia y a incluir el dualismo
del hombre. Éste surge claramente en Virgo. El alma y el cuerpo están
estrechamente relacionados y entrelazados en una forma. El hombre es una
personalidad consciente, resultado de la experiencia en Cáncer que culminó en
Virgo.
Este es el camino de la humanidad.
El centro humano está activo.
2. En Escorpio, la influencia de
la Jerarquía esotérica pone su sello sobre el ser humano, y es sometida a
prueba su dualidad esencial, lo cual es preparatorio para una nueva y más
elevada unidad. Se encuentra en esa miserable etapa donde no es ni alma ni
forma -la etapa de transición.
Este es el camino del discípulo. El
centro jerárquico lo afecta poderosamente.
3. En Piscis, la influencia de
Shamballa es el campo de actividad del iniciado, y emerge el dualismo del alma
y del espíritu en vez del dualismo del alma y del cuerpo, que hasta ahora ha
sido tan importante. Se le ha negado a la forma el poder de mantener cautiva al
alma, y las pruebas y experiencias del iniciado hasta la tercera iniciación,
tienen por objeto lograr este fin.
Este es el camino del iniciado.
Habrán observado el hecho
interesante de que tenemos nueve signos, los cuales llevan al hombre de la
etapa de la prisión en la forma a la liberación en el reino de Dios, de la
etapa de conciencia embrionaria al pleno florecimiento del conocimiento divino,
de la condición de la percepción humana a la sabiduría consciente del discípulo
iniciado. Estos nueve signos expresan estrictamente el desenvolvimiento humano
-consciente y superconsciente, aunque comienza en Cáncer con la percepción de
la masa. Tres signos preceden a éstos y proporcionan las realidades sutiles o
subjetivas de la voluntad de ser (Aries), el deseo de saber (Tauro) y el
establecimiento de la relación (Géminis), constituyendo el triple incentivo
para la manifestación del hombre y del reino humano. Corresponden cósmicamente
a los planos logoico, monádico y espiritual, a los cuales tiene acceso el
iniciado avanzado, o sino cuando trata el austero concepto en una vuelta
inferior de la espiral y, en conexión con el hombre común, corresponden a los
vehículos mental, astral y etérico, del hombre, y están por lo tanto
relacionados a las expresiones superior e inferior de la vida humana. En estas
líneas he hecho varias sugerencias de importancia vital. Uno de los símbolos
que corresponden a un iniciado de cierto grado es la estrella de cinco puntas
con un triángulo en el centro, refiriéndose a la energía del triángulo acuoso
que acabamos de comentar y a la quíntuple vinculación establecida en la conciencia
del iniciado.
Entraremos ahora a considerar los
Regentes de este signo y a estudiar los planetas que actúan como puntos focales
y agentes distribuidores de ciertas energías cósmicas. Mucho he indicado
anteriormente sobre ello, y técnicamente puede llegarse a una verdadera
comprensión de la naturaleza de estas energías que hacen impacto, si estudiamos
e investigamos estos signos de acuerdo a la relación que asumen al analizarlos
en conexión con otros signos que pretenden tener los mismos regentes
planetarios. Hay un punto que quisiera aclarar, y es que, en los dos regentes
de este signo -la Luna y Neptuno-, los símbolos tienen una estrecha relación
entre la Madre de todas las Formas y el Dios de las Aguas, es decir, entre los
dos planetas. Este connubio esotérico representa para la humanidad la síntesis
de la forma y de la sensibilidad-deseo y, en consecuencia, una verdadera
afirmación de la etapa de conciencia denominada atlante. Ésta prevalece hoy, y
la sensibilidad y la identificación de la masa con la forma y las formas, es la
significativa indicación y la característica sobresaliente de Cáncer y sus
nativos en esta etapa. La Luna, sin embargo, relaciona a Cáncer con otros dos
signos, formando un triángulo cósmico, Cáncer-Virgo-Acuario. En esta combinación
tenemos el signo de la conciencia de la masa, el signo de la conciencia
crística y el signo de la conciencia universal, estrechamente relacionados
entre sí mediante la influencia de Neptuno, velado por la Luna.
Análogamente a Leo, que el Sol rige
en sus tres expresiones (ortodoxa, esotérica y jerárquica), Cáncer es el único
signo regido por un sólo planeta, aunque en la astrología ortodoxa la Luna
sustituye a Neptuno, porque la naturaleza de la forma predomina en la etapa más
extensa del desarrollo humano, así como esotéricamente la naturaleza sensoria
sentimental domina al hombre común; ésta es la tendencia estable contra la cual
debe luchar el discípulo. En lo que respecta a la mente de la masa (de la cual
Cáncer es la verdadera expresión), afortunadamente Neptuno está velado por la
Luna, y la forma no registra ni aminora muchos de los impactos a los cuales es
sensible el verdadero hombre. La humanidad media no está aún totalmente
equipada para soportar plenamente estos impactos, manejarlos constructivamente
ni trasmutarlos e interpretarlos con exactitud. En el sendero del discipulado y
en todo el desenvolvimiento esotérico, una de las mayores dificultades y el
mayor problema del discípulo, es su extremada sensibilidad a los impactos que
le llegan de todas partes y su rápida habilidad para responder a los contactos
que vienen de “todos los puntos cardinales, y de cada ángulo de la rueda
zodiacal, de lo externo y de lo interno, de arriba y de abajo y de todas
partes”, según El Antiguo Comentario. Además es muy difícil y penoso para el
estudiante común de los tiempos modernos, captar en Cáncer la conciencia de la
masa, como también la percepción grupal de la conciencia universal en Acuario y
para este último desarrollo la humanidad está jerárquicamente relacionada con
la Luna, la cual vela a Neptuno. El ser humano común ha comenzado recientemente
a captar la etapa de la conciencia crística individual en Virgo, a la cual está
relacionado con el mismo planeta.
Neptuno, develado, no relaciona a
Cáncer con ninguna otra constelación o signo; este hecho es de gran importancia
porque indica que cuando un hombre es un iniciado, no reacciona a la emoción y
al sentimiento comunes o a las relaciones de la personalidad, que se expresan
por el placer o el dolor. Todas son vencidas, superadas y, oportunamente, la
vida acuosa de las reacciones emocionales es sustituida por la vida del amor
verdadero e incluyente. Esotéricamente, el control egoico “hace desaparecer” a
la Luna y todo vestigio de la vida neptuniana. Al iniciado no lo rige ya la
Madre de las Formas o el Dios de las Aguas. Cuando “las aguas se desbordan y
dispersan”, la Madre da a luz al Hijo, y esa entidad espiritual individual
queda entonces liberada. Quisiera que cavilen sobre esto.
La Luna y Neptuno son, en
consecuencia, las influencias directas que ejercen presión sobre el sujeto de
Cáncer y conducen a desarrollar la forma, que encierra a la vida y al cuerpo
astral-emocional. La máxima utilidad de estos aspectos será captada si
comprenden inteligentemente que, sin la forma y sin la capacidad de recordar
que es necesario responder sensiblemente a las condiciones y circunstancias del
medio ambiente, el alma nunca despertaría ni adquiriría conocimiento en los
tres mundos y, por lo tanto, tampoco conocería al Dios manifestado.
Indirectamente, y mediante las
influencias de la Cruz Cardinal (de la cual Cáncer forma parte), el canceriano
está afectado o es influido por otros cinco planetas, Marte, Mercurio, Urano,
Venus y Saturno. El nativo de este signo responde al conflicto (Marte), a la
actuación de la luz de la intuición (Mercurio), a la atracción cósmica de
Urano, al intelecto de Venus y a la oportunidad que se presenta (Saturno). Sin
embargo, las influencias actúan subjetivamente sobre el morador de la forma, y
durante eones no son registradas conscientemente como potencia por el
individuo, hasta que la vida de la forma y la reacción a la emoción sensitiva
sentimental hayan desempeñado una parte activa y educativa para el despertar de
la mente. Una vez que ha tenido lugar el despertar del deseo y su transmutación
en aspiración más elevada, entonces entra la influencia de Virgo, y el alma que
responde -desarrollada por ras cinco influencias indirectas de la Cruz
Cardinal- comienza a participar activa y conscientemente en el drama de la
vida. Así desempeñan su parte en el desarrollo del hombre las influencias
directas e indirectas de los siete planetas; los estudiantes hallarán
interesante y de valor relacionar los efectos de estas siete fuerzas planetarias
con los siete principios que se están desarrollando en el hombre.
Ahora consideraremos brevemente el
efecto que producen las influencias de rayo cuando se enfocan, a través de los
siete planetas, en el hombre nacido bajo el signo de Cáncer.
Aquí hallarán ciertas indicaciones
básicas sobre la naturaleza y los procesos de la Ley de Renacimiento. Parecería
que únicamente son aplicables hasta ahora dos reglas, en conexión con el
retorno del ego a la encarnación física. Primero, si no se ha alcanzado la perfección,
el alma debe retornar y continuar el proceso de perfeccionamiento en la Tierra.
Segundo, el deseo insatisfecho constituye el impulso que predispone al ego a
tal actividad. Ambas afirmaciones son parcialmente verídicas y genéricas en su
efecto, pero sólo verdades parciales e incidentales a otras verdades mayores,
aún no presentidas u observadas con exactitud por los esotéricos; son
secundarias y están expresadas en términos de los tres mundos de la evolución
humana, de la intención de la personalidad y de los conceptos sobre
tiempo-espacio. Fundamentalmente no es el deseo el que impulsa al retorno, sino
la voluntad y el conocimiento del plan. Tampoco es la necesidad de lograr la
perfección final lo que impele al ego a adquirir experiencia en la forma, porque
el ego o yo ya es perfecto. El incentivo principal es sacrificio y servicio
para esas vidas menores que dependen de la inspiración superior (que puede dar
el alma espiritual) y la determinación de que ellas pueden, además, alcanzar
estados planetarios equivalentes al del alma sacrificada. Con el fin de negar
oportunamente el concepto tiempo-espacio y demostrarlo como una ilusión, en
Cáncer se abrirá la puerta al alma sacrificada y servidora. Tengan presente
siempre esto, cuando estudien el tema del renacimiento. Los términos
renacimiento y reencarnación son engañosos; “impulso cíclico”, “repetición
inteligente, plena de propósito” y “consciente inhalación y exhalación”,
describirían con más exactitud este proceso cósmico. Sin embargo, es difícil
que capten esta idea, porque es necesario poseer la capacidad de identificarse
con Aquel que así respira -el Logos planetario-, y el tema por lo tanto debe
permanecer relativamente confuso hasta haber recibido la iniciación.
Esotéricamente hablando, el punto de mayor interés reside en el hecho de que el
renacimiento grupal tiene lugar en todo momento, y la encarnación del individuo
es incidental a este gran acontecimiento. Esto ha sido en gran parte ignorado u
olvidado, debido al intenso y egoísta interés en la vida y experiencia
personales, evidenciado en las detalladas conjeturas sobre el retorno del
individuo, expuesto en los libros comunes seudo ocultistas, siendo la mayoría
inexacta y ciertamente sin importancia.
Es necesario comprender
inteligentemente el Plan antes de que pueda surgir con claridad, en la
conciencia pública, la verdad real, respecto a la reencarnación. Los grupos de
almas vienen cíclicamente y al mismo tiempo a la encarnación a fin de
desarrollar el Plan y permitir que continúe esa interacción entre el espíritu y
la materia, la cual hace posible la manifestación y amplía el desarrollo de las
ideas divinas, tal como existen en la Mente de Dios. Cuando los objetivos y
métodos de actuación del Plan (tal como la Jerarquía lo comprende) sean más familiares
en el plano externo de la vida, veremos un cambio total en la presentación de
la enseñanza respecto a la Ley de Renacimiento. Entonces veremos con más
claridad la síntesis existente en:
1. El plan divino, al
manifestarse en el tiempo.
2. Las relaciones básicas, al
manifestarse en el espacio.
3. Los efectos que se van
produciendo, al demostrarse en los grupos.
4. La evolución de la
comprensión, al fusionarse con la intuición y el intelecto.
5. La quíntuple naturaleza de la
expresión Iogoica, al desarrollarse a través de los cinco reinos.
Cuando esto sea correctamente
intuido, producirá la revelación y presentación de este tema tan abstruso, que
está más allá de lo que hasta ahora ha podido imaginar el hombre. Éste es uno
de los secretos de la primera iniciación, secretos que están hoy en proceso de
exteriorización.
Se descubrirá que el renacimiento
es, en verdad, una interacción mágica y magnética entre el aspecto forma de la
vida y la vida misma. El alma lleva a cabo conscientemente esta interacción,
producto de ambos factores relacionados. Esta afirmación es en si compleja y
difícil y está muy lejos de poderse captar, sin embargo, expresa un hecho
significativo que El Antiguo Comentario describe como:
“Quienes
demandan ser salvados claman en voz alta. Sus voces penetran en el mundo amorfo
y allí evocan respuesta.
“Quienes,
en distantes eones, se han comprometido a salvar y servir, responden. Su clamor
también surge, y resonando penetra en los distantes y oscuros lugares de los
mundos de la forma.
“Así se
establece un vórtice que se mantiene activo por el constante sonido dual.
Entonces se obtiene un contacto y, por un momento durante la eternidad, ambos
son uno -las Almas salvadoras y los Entes que deben ser servidos.
“Lentamente
la visión del Salvador Uno se convierte en una luz, la cual guía, hacia el
lugar de la luz, a Quienes Claman
Sugeriría a los investigadores que
el tema del “impulso cíclico” sea encarada desde el ángulo del grupo,
olvidando, al hacerlo, el espejismo de la impresión personal. Un vistazo a la
historia ayudará a esto, indicando -como lo hace- la posibilidad de esclarecer
y la utilidad de clasificar y aislar la actividad y el carácter grupales a
través de las épocas. Cuando los principales grupos reencarnantes sean así
diferenciados y su trabajo, en muchos sectores del cuarto reino, sea visto con
más claridad, entonces se comprenderá mejor el tema, evocando la actividad de
la intuición. Esto demuestra un segundo hecho importante, es decir, que en este
tiempo será únicamente posible trazar el progreso de las almas evolucionadas
que han encarnado y no la aparición cíclica de las no evolucionadas. Estos
“entes materiales” deben ser salvados por las más avanzadas. El tema del
servicio y del sacrificio aparece irreconocido a través de la historia. La
clave para comprender estos factores salvadores reside en la venidera capacidad
intuitiva para reconocer a los grupos reencarnantes, como grupos y no como
individuos, mediante sus cualidades de rayo. Para este propósito hice una
afirmación en el libro El Destino de las Naciones sobre los rayos que rigen a
ciertas naciones. Los grupos son regidos por los signos astrológicos y por los
rayos, así como lo son los individuos, y estos rayos los afectan por medio de
los planetas regentes. He abierto aquí un amplio campo de investigación e
indicado una nueva forma muy interesante de registro e investigación histórica.
La historia futura será la de los planes de Dios en evolución, cuando se
desarrollan por medio de los grupos de almas servidoras que vendrán a la
encarnación física influidos por la “dualidad divina”, para llevar adelante el
desarrollo de las vidas que constituyen las formas, a través de las cuales
trata de expresarse plenamente la divinidad. La relación que existe entre el
cuarto rayo y el cuarto reino de la naturaleza (la cuarta Jerarquía creadora)
es, hasta la fecha, una influencia predeterminante en todos los conflictos
mundiales y las causas de las guerras y conflictos a través de las edades. El
tema de este rayo es “Armonía a través del Conflicto”, y el aspecto inferior de
la energía del rayo que produce conflicto ha controlado hasta ahora, y culmina
actualmente debido al ímpetu de la entrante nueva fuerza de Shamballa. A medida
que se agota (y esto acontece rápidamente), habrá un cambio de orientación
hacia ese rayo mayor -el segundo rayo de amor-sabiduría- del cual el cuarto
rayo es un aspecto. Esta energía de segundo rayo está muy potentemente enfocada
a través de la constelación de Géminis, vía Júpiter. Entonces se inaugurará un
extenso ciclo de desarrollo benéfico, donde el conflicto esencial para la
interacción. de las dualidades será estabilizado en el plano mental y -bajo la
influencia de las almas servidoras y salvadoras del quinto reino- cambiará
totalmente la civilización del mundo.
También es importante recordar que
al estudiar las fuerzas de los rayos y sus efectos en Cáncer, debemos hacerlo
desde el ángulo de la mentalidad y reacción de la masa, y no del individuo.
Éste es uno de los signos de síntesis y de fusión relativa que se produce en el
nivel inferior de la espiral y significa la fusión del cuerpo físico con el
alma, pero sólo en las etapas embrionaria y síquica, aún no individualizadas.
Ésta es la etapa de la reacción de la masa para los entrantes Hijos de la Luz.
Todo el tema del zodíaco puede
encararse desde el ángulo de la luz, su desarrollo y acrecentada irradiación y
la gradual demostración de lo que he denominado en otra parte “la gloria del
UNO”. El modo de desarrollar esta luz interna y su exteriorización, permanecerá
siendo durante mucho tiempo -desde el punto de vista de sus efectos cósmicos-
uno de los secretos de la iniciación. Por lo tanto, no estará fuera de lugar
que dé simbólicamente ciertas palabras y frases que indicarán (para cada
signo), esta “intensificación de la luz en la luz”, como se dice
esotéricamente, recordando que intentamos expresar condiciones vinculadas al
alma, cuya naturaleza esencial es luz. A medida que prosigue la evolución, esta
luz-alma afecta a la forma y produce secuencialmente la revelación de esa
forma, la naturaleza del tiempo-espacío y la meta:
1. Aries. - La. Luz de la. Vida
Misma. este es el tenue punto de luz, difuso y vacilante en el centro del ciclo
de manifestación. Es el “faro del Logos que busca lo que puede ser utilizado”
para la expresión divina.
2. Tauro. - La Penetrante Luz del
Sendero. Es un haz de luz que surge desde un punto, en Aries, revelando la zona
que controla la luz.
3. Géminis. - La Luz de la
Interacción. Es una línea de haces del luz, revelando lo que se opone a la
dualidad básica de la manifestación, la relación del espíritu con la forma. Es
la luz consciente de esa relación.
4. Cáncer. - La. Luz dentro de
la. Forma. Es la Luz difusa de la sustancia misma, “la luz oscura” de la
materia, mencionada en La Doctrina Secreta.. Luz que espera el estímulo
proveniente de la luz del alma.
5. Leo. - La Luz del Alma. Un
punto reflejado de luz logoica o divina. La luz difusa en Cáncer enfoca y
revela oportunamente un punto.
6. Virgo. - La Luz dual fusionada..
Se ven dos luces -brillante y fuerte la luz de la forma; opaca y tenue la luz
de Dios. Esta luz se caracteriza por el acrecentamiento de una y la disminución
de la otra. Es distinta de la luz en Géminis.
7. Libra. - La Luz que lleva al
descanso. Es la luz que oscila hasta que se logra un punto de equilibrio. Luz
que se caracteriza por un movimiento ascendente y descendente.
8. Escorpio. - La Luz del Día. Es
el lugar donde se unen las tres luces -luz de la forma, luz del alma y luz de
la vida. Ellas se unen, se mezclan, se elevan.
9. Sagitario. - Un haz de Luz
enfocada y dirigida. En éste, el punto de luz se convierte en haz de luz,
revelando una luz mayor que ilumina el camino hacia el centro de luz.
10. Capricornio. - La Luz de la
Iniciación. Es la luz que allana el camino hacia la cumbre de la montaña y
produce la transfiguración, revelando así el sol naciente.
11. Acuario. - La Luz que brilla
sobre la Tierra, a través de los mares. Es la luz que siempre brilla dentro de
la oscuridad, limpiando con sus rayos sanadores lo que debe ser purificado,
hasta que la oscuridad se desvanece.
12. Piscis. - La Luz del Mundo. Es
la luz que revela la luz de la vida misma, terminando para siempre con la
oscuridad de la materia.
Las relaciones establecidas entre
los signos no son las existentes entre los opuestos, sino la de los
intermediarios que marcan, por lo tanto, el período intermedio de relación y no
el de culminación, como sucede cuando se considera a los opuestos tales como
Leo y Acuario o Cáncer y Capricornio. Estas relaciones crean formas geométricas
muy definidas, así como las cruces formadas entre los opuestos crean las tres
Cruces de los Cielos. Recomiendo la consideración de esto. La clasificación,
páginas 237-238, proporcionará una relación nueva e interna de los signos entre
sí, la que sólo llega a ser efectiva y definidamente activa después de la
iniciación. En consecuencia, es de poca utilidad para el lector común
actualmente, aunque no obstante abre nuevos contactos e influencias
astrológicas, muchas de las cuales se establecen por medio de las influencias
de rayo, lo que requiere, para una correcta interpretación, la comprensión del
estado evolutivo individual. Es esencial para su debida comprensión, que el
astrólogo sepa si el sujeto es poco evolucionado, si es evolucionado, o si se
halla en alguna de las etapas del Sendero. Hay mucho que tener en cuenta en la
nueva astrología esotérica -predicción, interpretación desde el punto de vista
de la personalidad y del alma, indicaciones del carácter, así como también un
detenido estudio de la Ley de Renacimiento, a la que se puede llegar por la
comprensión de las influencias de Cáncer. Lo que surgirá más adelante, pero que
resulta imposible elucidar ahora, es que las doce Jerarquías Creadoras están conectadas
con uno de los doce signos del zodíaco, y éstos afectan definidamente a toda la
familia humana y también a cada uno de sus miembros. Un intenso estudio de las
relaciones indicadas en esta nueva clasificación, y también el estudio de las
jerarquías y de los signos, causará una revolución drástica, de suma
importancia en la astrología moderna. Más de esto no puedo indicar, ni será
posible hacerlo hasta que los astrólogos actuales hayan realizado un trabajo
más concentrado, en las líneas señaladas.
Aunque parezca sencillo, lo más
fundamental que deben captar hoy los astrólogos, es la necesidad de saber
-antes de interpretar- en qué etapa del sendero de evolución se halla el sujeto
en consideración. Insinuaré algo más. Por el estudio de las personas nacidas en
los signos cardinales se extraerá una información más nítida sobre esto. Será
de utilidad señalar aquí que:
1. Por medio de un estudio de la
Cruz Cardinal -Aries, Cáncer, Libra y Capricornio- los astrólogos pueden llegar
a una comprensión más clara de:
a. Los seres humanos comunes
individuales.
b. Los comienzos grupales.
c. El significado de la primera
iniciación.
2. Por medio de un estudio de la
Cruz Fija -Tauro, Leo, Escorpio y Acuario- llegarán a una correcta
interpretación de las vidas de:
a. Los iniciados.
b. La absorción del grupo en la
síntesis.
d. El significado de la tercera
iniciación.
3. Por medio de un estudio de la
Cruz Mutable -Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis- pueden llegar al significado
de:
a. Los discípulos.
b. La actividad grupal.
c. La segunda iniciación.
Lo indicado anteriormente quizás no
está de acuerdo con las ideas generalmente establecidas y también parecerá
contradecir los puntos que anteriormente señalé, pero un cuidadoso estudio de
las implicaciones sugeridas podrá aclarar aún más el tema. Cada Cruz tiene su
significado exotérico, con el que todos los astrólogos están más o menos
familiarizados; tiene además su significado e importancia esotérica, que
constituye un campo de investigación aún inexplorado, y tiene su importancia
espiritual que, lógicamente, sólo es revelada en las iniciaciones mayores. Debe
recordarse que éstas son las triples diferenciaciones de la Vida Una y que
Capricornio, por ejemplo, marca no sólo el punto de la concreción más profunda
y por lo tanto de la muerte, sino también el punto de la iniciación más elevada
y la entrada en el aspecto vida de la Deidad.
No puedo reiterar con demasiada
insistencia que es necesario pensar continuamente en términos de energía y
fuerzas, de líneas de fuerza y relaciones de energía; también los astrólogos
deben pensar más en términos de cualidades y características, porque ésta es
actualmente la tendencia de la astrología avanzada. Toda la historia de la
astrología en realidad se basa en la interacción mágica y magnética para
producir la exteriorización de la realidad interna; es la historia de la
respuesta de la forma -tan vasta como en un sistema solar, microcósmica como en
un ser humano, y microscópica como en un átomo o una célula- al impulso o la
atracción de los focos de energía y de las corrientes de fuerza, los cuales no
son idénticos, pero deben ser tenidos en cuenta en los cálculos e
interpretación de la investigación astrológica.
La energía enfocada en Cáncer se
convierte en un punto focal magnético y atractivo que conduce al proceso de la
encarnación. A través de la puerta de Cáncer corre “la luz mágica y magnética
que guía al alma al oscuro lugar de la experiencia”. Similarmente la atracción
mágica de la energía de Capricornio en la rueda de retorno (en contradicción
con la rueda de renacimiento o de exteriorización) de la manifestación o del
discipulado, invariablemente aparta al alma constantemente, de la vida de la
experiencia y la forma y constituye “la luz radiante que guía al alma sin
peligro hacia la cumbre de la montaña”. El reconocimiento de esto dilucida el
hecho de que, en tiempo y espacio, el factor controlador y la condición
determinante lo constituye la sensibilidad hacia la vida de la forma que posee
el alma encarnada y que la lleva a la encarnación a través de la puerta de
Cáncer, o a la vida del alma, conduciéndola a la iniciación a través de la
puerta de Capricornio. Por la relación que existe entre estos dos signos se
obtiene uno de los cuadros más claros de la interacción de los pares de
opuestos, tal como existen en el zodíaco, y sería benéfico estudiar durante un
minuto los dos tipos de culminación a que llega esta interacción entre los
signos opuestos. Procuraré presentarlos en forma clasificada y sugestiva para
que los estudien y consideren más adelante. La culminación, en el aspecto forma
y en el aspecto alma, puede ser expresada de la manera siguiente, teniendo en
cuenta las limitaciones del idioma:
EN LA RUEDA QUE GIRA COMO LAS AGUJAS DEL
RELOJ
(de Aries a Tauro, vía Piscis)
Para la humanidad común,
1. Aries-Libra. - Los comienzos
embrionarios inestables conducen al equilibrio de la naturaleza síquica
inferior y su expresión a través de la forma. Deseo embrionario por expresarse,
culminando en la pasión por satisfacerlo. El amor inferior ejerce control.
2. Tauro-Escorpio. - El poderoso
deseo inferior enfocado lleva a la muerte y a la derrota. Cuando la naturaleza
inferior triunfa oportunamente provoca la saciedad y la muerte. El hombre es el
prisionero del deseo y en el momento de la culminación conoce su prisión.
3. Géminis-Sagitario. - La
interacción fluídica y la inestabilidad conducen al enfoque y determinación de
la personalidad. El hombre está devotamente centralizado en los logros de la
personalidad. La triple naturaleza inferior, sintetizada y dirigida, controla
toda actividad.
4. Cáncer-Capricornio. - El
anhelo de encarnar conduce a la más densa encarnación e inmersión en la forma,
la atracción de la vida de la forma y el control ejercido por los procesos de
concreción. El hombre llega a un punto de cristalización después de muchas
encarnaciones.
5. Leo-Acuario. - El individuo
trata de expresarse en toda su plenitud y finalmente llega a la etapa en que
utiliza su medio ambiente para fines estrictamente individuales. Domina a sus
semejantes para objetivos totalmente personales. El individuo aislado se
convierte en el regente o dictador del grupo.
6. Virgo-Piscis. - La materia
virgen atrae al alma, y la Madre divina llega a ser más importante que el hijo.
La vida del alma está oculta.
EN LA RUEDA QUE GIRA EN SENTIDO CONTRARIO A LAS AGUJAS DEL RELOJ
(de Aries a Piscis, vía Tauro)
El Discípulo y el Iniciado
1. Libra-Aries. - El equilibrio
obtenido en el punto de descanso proporciona el ímpetu mental para que controle
el alma. La pasión es transmutada en amor y el deseo inicial de Aries llega a
ser la plena expresión del amor-sabiduría. El deseo por manifestarse se
convierte en aspiración de ser.
2. Escorpio-Tauro. - La victoria
final del alma sobre la forma. La muerte y la oscuridad se demuestran como
vida, y la luz como resultado de esta relación de energía. La oscura noche del
alma se convierte en sol radiante.
3. Sagitario-Géminis. - El
resultado producido por este par de opuestos relacionado, es esfuerzo egoico
centralizado, actividad dirigida espiritualmente y aptitud demostrada para la
iniciación. Disminuye el poder de la forma y aumenta el poder de la vida del
alma.
4. Capricornio-Cáncer. - El
iniciado elige entonces venir a la encarnación y penetra libre y voluntariamente
por ambas puertas. La atracción de la materia es sustituida por la libre
elección del alma. La vida en la forma se convierte en útil método consciente de servir.
5. Acuario-Leo. - Los intereses
de la personalidad como expresión del individuo son sumergidos en bien de la
totalidad. El hombre individual egoísta se convierte en servidor mundial,
llegando a las cumbres del servicio más elevado en ambos signos.
6. Piscis-Virgo. - Las formas
revelan y liberan al alma que mora internamente. Aparece el Salvador del mundo
y nutre a las almas ocultas en Virgo.
Por lo tanto observarán que cuando
las energías que afluyen a los signos del zodíaco y a través de ellos son
atraídas hacia la expresión de la forma, el resultado de la interacción entre
los signos opuestos, conduce a un aspecto definido de la manifestación de la
personalidad, determinado en gran parte por el rayo de la personalidad. Cuando
la tendencia de la vida está en proceso de ser extraída de la forma y el alma
se halla en proceso de revelarse, entonces tenemos el énfasis egoico, lo cual
ha sido determinado, en lo que respecta a la cualidad, por la naturaleza del
rayo egoico o del alma. Aquí se observará la necesidad de conocer el grado de
evolución del individuo cuyo horóscopo está en consideración. Quisiera indicar
que al estudiar cualesquiera de los signos será conveniente considerar al mismo
tiempo su signo opuesto o de culminación. Mucho de lo que podría decir, por
ejemplo, en conexión con el signo de Cáncer, ya lo he dicho respecto a su signo
opuesto, Capricornio, y lo mismo puede aplicarse a todos los signos que
estudiaremos.
Ahora resultará claro por qué la
Luna y Neptuno, transmitiendo las energías de la naturaleza síquica inferior y
de la forma, más la tendencia a realizar por medio del conflicto, rigen a
Cáncer directa o indirectamente en forma muy potente. Controlan la forma y la
naturaleza síquica inferior y producen el campo de batalla (que más adelante se
trasforma en la tierra ardiente) donde ambos “enfrentan el conflicto final”, su
analogía superior, el alma y el espíritu, porque la materia es espíritu en su
grado inferior y el espíritu es materia en su grado superior. En estas palabras
tenemos la verdadera clave de la relación Cáncer-Capricornio. Cuando a estas
potentes influencias se agrega la fuerza del séptimo rayo (produciendo síntesis
de expresión en el plano físico) y la del tercer rayo (produciendo intensa
actividad en la materia) observarán que en este signo, todas las energías
implicadas tienden a causar la encarnación del alma en los tres mundos de la
experiencia y expresión humanas. El poder de Venus en este signo tiende a hacer
de la mente el sirviente de la personalidad, ayudado por las fuerzas de tercer
Rayo de Inteligencia Activa. Así queda preparado el escenario para la aparición
del alma en la forma. Hallarán que es un estudio interesante comparar los
efectos de estas potencias de rayo cuando encuentran su expresión final en
Cáncer sobre:
1. El hombre no evolucionado, a
medida que expresa el control que ejerce la forma.
2. El hombre evolucionado, el
iniciado y el Salvador, a medida que demuestran el control que ejerce el alma.
Las fuerzas que controlaron al alma mientras había estado dominada por la
forma, se convirtieron en instrumentos para el servicio mundial.
En cuanto estudiemos estos
resultados llegaremos oportunamente a percibir las relaciones que encaramos
anteriormente cuando tratamos los regentes de este signo -exotéricos y
esotéricos- que ponen al sujeto de Cáncer en contacto con Virgo, Acuario y
Escorpio. Desde un punto de vista tenemos el aprisionamiento del alma y la
glorificación de la personalidad, finalizando con la muerte en Escorpio; desde
otro, tenemos la revelación del Cristo dentro de la forma, la del individuo
servidor y la revelación de la victoria final sobre la muerte. Si a los
acontecimientos antedichos se agrega el lugar que los planetas ocupan en este
signo, indicará una situación notable y al mismo tiempo algo abstrusa -porque
es la cruz final de la iniciación- que sólo podrá comprenderse con claridad
cuando se recorren las etapas finales del sendero. Por lo tanto, sólo es
posible dar unas pocas indicaciones. Dos planetas están exaltados en este
signo, Júpiter y Neptuno. Como es un signo de renacimiento, ambos planetas
indican el desenvolvimiento afortunado, el oportuno empleo del aspecto forma y
el desarrollo de la sensibilidad síquica superior e inferior.
Éstos son desarrollos muy
importantes para el alma que ha elegido encarnar. La construcción de las formas
adecuadas y el empleo y el control de la forma son esenciales si se quiere
colaborar correcta e inteligentemente con el Plan de Dios. Júpiter garantiza
esto en Cáncer desde la etapa inicial del nacimiento. El amor como relación con
la divinidad, y la sabiduría como relación con la forma, residen detrás de los
propósitos del alma. En tiempo y espacio, durante largos eones, la forma
controla y oculta al alma. Esto también es verdad respecto a la fluida
naturaleza síquica. Ambos (aspecto forma y naturaleza síquica) alcanzan
oportunamente una perfección concreta en Capricornio, para llegar a ser otra
vez en Cáncer el instrumento perfecto de servicio que el iniciado maneja cuando
trata de prestarlo a la masa, en vez de estar envuelto y perdido en las masas.
El poder de Saturno en este signo lleva a cabo los fines y propósitos de las
energías gobernantes, o rayos de armonía a través de los conflictos (la Luna y
Mercurio) y de Neptuno, porque en este signo Saturno está en su lugar de
detrimento, trayendo situaciones y condiciones difíciles que llevarán a la
necesaria lucha. Esto convierte a Cáncer en una prisión simbólica y acentúa los
sufrimientos y penas de una orientación errónea. El conflicto del alma con su
medio ambiente -llevado a cabo consciente o inconscientemente- conduce a las
penalidades de la encarnación y provoca esas condiciones de sufrimiento que el
alma voluntariamente ha emprendido cuando -con los ojos abiertos y clara
visión- eligió el sendero de la vida terrena con sus consiguientes sacrificios
y dolores, a fin de salvar las vidas con las cuales tuvo afinidad.
En forma curiosa Sefarial da los
regentes de los decanatos con más exactitud que Alan Leo. Por lo general sucede
lo contrario, pues Alan Leo es el más correcto de los dos astrólogos. Sefarial
da Venus, Mercurio y la Luna, mientras que Alan Leo adjudica la Luna, Marte y
Júpiter a esos decanatos. La mente, el empleo del conflicto y la vida de la
forma, son los factores que contribuyen a conducir al alma por el camino de la
encarnación. El instrumento que trae la liberación es, en último análisis, el
empleo y control correctos del órgano de iluminación, la mente. De allí el
necesario énfasis puesto siempre sobre la meditación cuando el aspirante
despierta a la oportunidad espiritual. La fuerza que se genera a través del
conflicto y la constante lucha, acrecientan constantemente la reserva de fuerza
y poder que permite al aspirante pasar las pruebas finales del discipulado en
Escorpio y enfrentar valerosamente en Capricornio las experiencias de la
iniciación y la ruptura de todas las ataduras forjadas en los procesos de la
encarnación.
En las palabras, el Verbo del alma, dadas en este signo, se
indica el objetivo de la existencia en Cáncer y el propósito por el cual ha
encarnado: “Construyo una casa iluminada y moro en ella”. El método temporario
que ha de seguir la personalidad también se expone con claridad cuando se nos
dice que el Verbo pronunciado por el alma al encarnar es: “Que el aislamiento
sea la regla y sin embargo la multitud exista”.
Este signo puede tener para todos
un profundo significado. Ahora bien, al estar en proceso de encarnación siguen
el camino que han elegido. ¿Está aún iluminada la casa que están construyendo?
¿ Es una morada iluminada o una oscura prisión? Si es una morada iluminada su
luz atraerá y dará calor a quienes están a su alrededor, y la atracción
magnética del alma, cuya naturaleza es luz y amor, salvará a muchos. Si todavía
son almas aisladas, tendrán que pasar por los horrores del aislamiento y la
soledad más absoluta, recorriendo solos el oscuro camino del alma. No obstante,
este aislamiento, soledad y separación, en la oscura noche, son parte de la
Gran Ilusión. Es una ilusión en la cual toda la humanidad está sumergida como
preparación para la unidad, libertad y liberación. Algunos se pierden en la
ilusión sin saber qué es la realidad y la verdad. Otros caminan libremente por
el mundo de la ilusión con el propósito de salvar y elevar a sus hermanos. Si
ustedes no pueden hacerlo, tendrán que aprender a caminar.
GÉMINIS, LOS GEMELOS
Al considerar los restantes signos
tendré realmente pocas cosas que decir, pues ya señalé varios hechos y puntos
cuando traté sus polos opuestos. Mucho de lo que podría decirse sobre el signo
de Géminis ha sido tratado en Sagitario; también han sido considerados Virgo y
Piscis en relación con este signo, porque los cuatro forman la Cruz Mutable.
Las repeticiones son necesarias y a menudo útiles, pues sirven para aclarar y
reforzar la enseñanza; pero quisiera ser más amplio y -al tratar estos tres
signos que indican las realidades subjetivas que impelen a tomar forma en
Cáncer- considerar las causas predisponentes más que los hechos detallados y
fácilmente comprobables
En este ciclo mundial, Géminis,
Tauro y Aries, son tres energías subjetivas o signos condicionantes, que se
hallan detrás de la manifestación subyacen detrás de la experiencia de tomar
forma en Cáncer y detrás de la manifestación en Piscis. Éste es el signo que
concierne principalmente al mundo moderno (con ello me refiero a un inmenso
período de tiempo) porque Piscis es el punto de partida en la rueda que gira
como las agujas del reloj actualmente, para esa gran ronda zodiacal que tiene
una duración aproximada de 25.000 años -la fecha de su comienzo aún no ha sido
revelada a los astrólogos modernos ni podría serIo por medio de su ciencia. A
medida que estudiamos Géminis y Tauro (Aries ya lo fue) recordemos que su
naturaleza es iniciadora de causas, y tiene un efecto más específicamente
síquico y una influencia más subjetiva de lo que podría llevarnos a imaginar
sus efectos estrictamente fenoménicos y físicos.
Creo que estas insinuaciones y
sugerencias son muy importantes para introducir y utilizar la nueva astrología
esotérica. Los estudiantes harán bien en aislar primeramente las amplias
afirmaciones generales referentes a los signos e influencias zodiacales, antes
de abordar el estudio intensivo de las detalladas y nuevas sugerencias
informativas que pueda haber dado. Una comprensión de lo universal, antes del
estudio de lo particular, es siempre un sabio procedimiento ocultista.
En cada una de las Cruces de los
Cielos hay un signo y una influencia que, en determinado ciclo mundial,
predomina en las otras tres. Estos efectos predominantes cambian necesariamente
cuando cambia un ciclo mundial; pero, en el ciclo actual, Géminis constituye la
principal influencia en la cuádruple influencia de la Cruz Mutable. El
principal objetivo de estas cuatro energías consiste en producir esos
constantes flujos y periódicos cambios, en tiempo y espacio, que proporcionarán
un adecuado campo de experiencia para el desenvolvimiento de la vida y la
conciencia crísticas. Esto es aplicable -cósmicamente hablando y también desde
el punto de vista de un sistema solar- a un planeta y a un ser humano. El campo
de desarrollo para los tres reinos inferiores depende de la condición y del
poder de distribuir energía que posee la humanidad. Por lo tanto, podríamos
considerar, respecto a la Cruz Mutable, los siguientes hechos:
Géminis. - Fuerza que produce los
cambios necesarios para la evolución de la conciencia crística en un punto
determinado en tiempo y espacio, siempre compatible con la necesidad.
Virgo. - Fuerza nutritiva que se
halla en la sustancia misma, sujeta a los nueve cambios cíclicos del período de
gestación cósmica. Fomenta y protege la embrionaria vida crística que se está
preparando para la manifestación o encarnación divina.
Sagitario. - Actividad energética
de la fuerza de la vida que se manifiesta en el sexto mes, cuando
-esotéricamente hablando- los tres aspectos de la naturaleza forma y los tres
aspectos del alma se integran y actúan. Dicha integración hace que el sexto mes
de la gestación física humana sea a veces tan crítico.
Piscis. - La expresión de la vida y
la activa aparición de la conciencia crística en la forma; es también la
energética aparición (simbólicamente hablando) de un Salvador del mundo.
Por lo tanto la Cruz Mutable es
peculiarmente un símbolo cristiano, significativamente relacionado con la vida
crística y con el desenvolvimiento de un Salvador del mundo, siendo
particularmente potente cuando la Gran Rueda gira en dirección opuesta a las
agujas del reloj. Este hecho surgirá con mayor claridad, cuando los astrólogos
sean capaces de determinar con exactitud el grado de evolución y el estado espiritual
del sujeto cuyo horóscopo esté en consideración. La naturaleza amorfa de la
influencia de Géminis está notablemente confirmada si se estudia la
significación de la Masonería. Esta institución mundial -como anteriormente
dije- fue organizada bajo la influencia y el impulso de este signo y está
regida por él en forma poco común. La forma, o simbolismo exotérico de la
Masonería, ha sido cambiada frecuentemente durante los milenios que ha estado
activa. Su actual matiz judío es relativamente moderno y no necesariamente
durable; pero su significación y la historia de su desarrollo constituyen la
historia de la conciencia crística y la luz interna que debe continuar
invariablemente. Los que han entrado a través de los dos pilares de Hércules y
en el signo Géminis, los discípulos (Joaquín y Boaz) entraron para quedarse.
Aparte de la importancia que tienen
las influencias de Géminis como poder dominante en la Cruz Mutable, es también
uno de los signos zodiacales más importantes por ser el principal símbolo de la
dualidad en el zodíaco. La constelación de Géminis y su inherente influencia de
segundo rayo, controla cada uno de los pares de opuestos en la Gran Rueda. Por
lo tanto, Géminis constituye con cada uno de los pares de opuestos del zodíaco
un tercer factor, y ejerce poderosa influencia sobre las otras dos
constelaciones, formando así con ellas ciertos grandes triángulos zodiacales,
que sólo llegan a ser importantes cuando se consideran los horóscopos de seres
humanos avanzados o de grupos esotéricos, pero eventualmente -cuando se
confecciona el horóscopo de un discípulo o de un iniciado- el astrólogo
esotérico tendrá que considerar su poder. Por ejemplo, en el caso de un
iniciado cuyo Sol esté en Leo, el triángulo de la constelación de energía que
determina la interpretación del horóscopo, sería Leo-Acuario-Géminis. Cuando se
trata de un sujeto cuyo Sol está en Géminis, el triángulo condicionante sería
Géminis-Sagitario-Piscis; este último forma parte del triángulo que marca el
fin y el principio y es, para este gran ciclo del zodíaco, el Alfa y el Omega.
Trataré de elucidar con mayores detalles estos puntos cuando consideremos la
fundamental ciencia astrológica de los Triángulos. Las generalizaciones y
sugerencias, en relación con los doce signos del zodiaco, que han sido el tema
principal de anteriores instrucciones, estaban destinadas principalmente a
sentar las bases y preparar las mentes para la última parte dedicada a los
triángulos; éste será el aspecto más importante de la enseñanza sobre
astrología esotérica y uno de los primeros que captará la astrología moderna.
A este signo a veces se lo denomina
“la constelación de la resolución de la dualidad en una síntesis fluida”.
Rigiendo, como lo hace, a todos los pares de opuestos en el zodíaco, preserva
la interacción magnética entre ellos, manteniéndolos fluidos en sus relaciones,
con el fin de facilitar eventualmente su transmutación en unidad, pues ambos
finalmente deben llegar a ser Uno. Se ha de recordar que -desde el ángulo del
desarrollo final de las doce potencias zodiacales- los doce opuestos deben
transformarse en los seis fusionados, y esto se produce mediante la fusión de
los pares de opuestos en la conciencia. Deténganse y reflexionen sobre lo
antedicho. Los opuestos persisten eternamente desde el punto de vista de la
razón humana, pero para el iniciado cuya intuición está activa, constituyen
sólo seis grandes potencias, porque él ha logrado “actuar libremente entre
ambos”, según se dice. Por ejemplo, el sujeto de Leo que tiene conciencia
iniciática conserva la individualidad desarrollada en Leo, lo mismo que la
universalidad de Acuario; puede actuar, si así lo desea, como individuo
plenamente autoidentificado, poseyendo simultáneamente una despierta percepción
universal; lo mismo se puede afirmar de la actividad equilibrada y la
consiguiente fusión en todos los signos. Este análisis constituye en sí mismo
un campo de especulación interesante y de gran alcance.
Géminis es, por lo tanto, uno de
los más importantes de los doce signos, y su influencia se halla detrás de cada
uno de ellos -esto no es bien entendido por los astrólogos, pero será mejor
comprendido cuando se estudie el triángulo de Géminis y los dos signos
opuestos. Debido a que el Rayo de Amor-Sabiduría, el segundo rayo, fluye a
través de Géminis, se evidencia cuán verídica es la enseñanza ocultista de que
el amor subyace en todo el universo. Se nos asegura que Dios es Amor, y esta
afirmación es una verdad exotérica y esotérica. Este subyacente amor de la
Deidad llega a nuestro sistema solar principalmente a través de Géminis, el
cual forma un triángulo cósmico con las constelaciones de la Osa Mayor y de las
Pléyades. Éste es el triángulo del Cristo cósmico y el símbolo esotérico que
está detrás de la Cruz cósmica. Existe siempre el eterno triángulo detrás de la
cuádruple apariencia fenoménica. Simbólicamente hablando y con las palabras de
El Antiguo Comentario:
“Sobre el
triángulo dorado apareció el Cristo cósmico; Su cabeza en Géminis, un pie en el
campo de los Siete Padres y el otro afirmado en el campo de las Siete Madres (a
ambas constelaciones se las denomina a veces los Siete Hermanos y las Siete
Hermanas. A.A.B.) Así, durante eones, el Gran Ser permaneció, con su conciencia
dirigida internamente, consciente de tres pero no de cuatro. Intensa y
súbitamente oyó un sonido... Despertó a ese grito. Se desperezó y extendió
ambos brazos en amor comprensivo y, he aquí, se formó la Cruz.
Oyó el
grito de la Madre (Virgo), el del Buscador (Sagitario) y el del sumergido Pez
(Piscis). He aquí que apareció la Cruz Mutable, aunque Géminis permaneció
siendo la cabeza. Tal es el misterio.”
En esta firmación esotérica está
oculta una de las razones de por qué a Géminis se lo considera un signo de
aire; pues está cósmicamente relacionado (como lo están Libra y Acuario, otros
dos puntos de la triplicidad de aire) en forma muy peculiar con la Osa Mayor,
las Pléyades y Sirio. La relación es esencialmente séptuple, y aquí hallarán un
indicio sobre la resolución de los pares de opuestos -implicando estas tres
constelaciones, como lo hacen, las tres ideas de oposición-equilibrio-síntesis,
o fusión universal. Podría decirse que:
1. Géminis-conforma un punto de
entrada para la energía cósmica de Sirio.
2. Libra-está relacionada con las
Pléyades y transmite su potencia.
3. Acuario-expresa la conciencia
universal de la Osa Mayor.
Sería de utilidad recordar aquí lo
que frecuentemente he dicho, de que la Gran Logia Blanca de Sirio es el
prototipo espiritual de la Gran Logia Blanca de la Tierra, de la cual la
Masonería moderna es el reflejo distorsionado, así como la personalidad es el
reflejo distorsionado del alma. También les recordaré la relación que existe
entre Géminis y la Masonería, a la cual me he referido con frecuencia.
Una concienzuda consideración de lo
que acabo de expresar servirá para remarcar, en la conciencia, la importancia
de la constelación Géminis, y la significación interna de la Cruz Mutable.
Todas las constelaciones en esta Cruz marcan puntos de cambio, o son custodios
de las energías que producen lo períodos necesarios de reorientación,
preparatorios a nuevos desenvolvimientos y actividades. Sería interesante
indicar que:
1. La Cruz Mutable-produce esas
condiciones que traerán períodos de cambio en la vida del planeta, de un reino
de la naturaleza, o de un ser humano. Mercurio desempeña una parte en esto.
2. La Cruz Fija-produce, como
consecuencia de tales cambios internos, ciertos grandes puntos de crisis, los
cuales son inevitables y presentan definidas oportunidades. Saturno produce
esto en forma predominante.
3. La Cruz Cardinal-es
responsable de efectuar ciertos grandes puntos de síntesis, como consecuencia
del cambio y de la crisis. Júpiter es responsable del enfoque de energías en
este punto.
Más adelante me extenderé sobre
ello, pero lo expuesto les dará (aunque en forma concisa) algunas ideas
positivas de gran importancia e indicará ciertas situaciones que pueden
esperarse en las vidas de aquellos cuyo Sol está en cualesquiera de estos
signos y sobre una de estas Cruces.
En la expresión de la actividad de
este signo de la dualidad, debemos considerar la energía subjetiva cuando
produce efectos objetivos. Este signo controla esotéricamente el corazón de
nuestro sistema solar y controla también el latido de la vida que sustenta todo
lo que es. Géminis está, en consecuencia, conectado con el corazón del Sol, así
como Cáncer está relacionado con el Sol físico y Acuario con el Sol espiritual
central. Tienen aquí otra vez un significativo triángulo de naturaleza cósmica,
cuyas energías están enfocadas a través de tres aspectos del Sol, en forma muy
misteriosa:
1. Cáncer Sol físico 3er, aspecto actividad inteligente del
Todo.
2. Géminis El corazón del Sol 2do. aspecto amor del Todo.
3. Acuario El Sol espiritual central ler. aspecto voluntad del Todo.
Los tres aspectos principales de la
divinidad están en la actualidad enfocados a través de estos signos. En la
confección del horóscopo del planeta (algo que nunca se ha realizado con
exactitud, debido a la falta de datos disponibles para el astrólogo exotérico)
será de máxima importancia la influencia que ejercen estas tres constelaciones.
En Cáncer tenemos la conciencia sintética inteligente de la masa,
considerándola desde la conciencia de la materia misma y de la percepción de
todas las formas y átomos; en Géminis tenemos un emergente reconocimiento de la
dualidad que conduce a la experiencia y al crecimiento de todas las formas
inteligentes separatistas; en Acuario el resultado de la actividad de Cáncer y
Géminis produce una síntesis más elevada y una conciencia grupal universal. El
estudiante inteligente puede, con moderada facilidad, en relación con la
humanidad, dilucidarlo, pero es análogamente aplicable a las formas de todos
los reinos de la naturaleza y también a la expresión planetaria y solar. La
comprobada realidad de esto constituye uno de los desarrollos del proceso
iniciático al final del largo sendero evolutivo. La atracción y repulsión son
factores condicionantes de nuestra vida solar, y este condicionamiento nos
llega por medio de Géminis, lo cual es efecto de una energía cósmica
desconocida hoy por la humanidad. La luz creciente y menguante que caracteriza
la experiencia del alma desde el primer vacilante paso hacia la encarnación y
la experiencia en la Tierra, el surgimiento y la caída de las civilizaciones y
el crecimiento y desarrollo de todas las manifestaciones cíclicas, se producen
por la denominada “interacción entre ambos hermanos”. En esa lejana época,
cuando la ronda mayor del zodíaco se inició en Géminis, como ahora en Piscis,
existía una relación entre las fases creciente y menguante de la Luna, debido
al poder del latido de Géminis, que ha disminuido grandemente, debido a que se
ha extraído la vida sensible de la Luna, pero aún continúa el ritmo iniciado
allí, produciendo la misma ilusión básica. Hablo en términos de hechos muy
antiguos y no de reflejos, como ahora sucede. Me refiero a las realidades y no
a las sombras.
Géminis, como habrán empezado a
captar, está relacionado con el cuerpo etérico; es el custodio de la energía
condicionante, y el intermediario, en lo que respecta a las esencialidades
básicas, entre el alma y el cuerpo. Éstos son los dos hermanos aliados. En el
hombre común, el vehículo etérico es el transmisor de la energía síquica que
energetiza y coordina al cuerpo físico denso y permite, por lo tanto, que la
personalidad sea controlada astral y mentalmente. Cuando el hombre se halla en
el sendero del discipulado y, por lo tanto, en la rueda revertida, que conduce
a la iniciación, el cuerpo etérico llega a ser el transmisor de la energía del
alma y no de la fuerza de la personalidad; el poderoso efecto del segundo Rayo
de Amor-Sabiduría -actuando por medio de los seis rayos subjetivos, de acuerdo
al tipo de rayo- empieza invariablemente a dominar al cuerpo vital,
produciendo, en consecuencia, el cambio de fuerza y de intensidad hacia los
centros situados arriba del diafragma. Disminuye y se desvanece el poder de la
personalidad, mientras aumenta y crece el del alma. Hay mucho que aprender del
estudio de la actividad dual -superior e inferior- del cuerpo etérico y de su
relación y respuesta a la constelación de Géminis, y es demasiado abstruso para
el estudiante común. Sin embargo es un hecho esotérico digno de recordarse, y
algún día tendrá verdadero valor para el astrólogo del futuro, y la astrología
será elevada a un plano superior. Entonces llegará la verdadera interpretación
como también la verdadera curación en todos los sectores de la vida humana, por
la comprensión adecuada de las potencias y energías disponibles que afluyen al
planeta en cualquier momento dado.
Consideremos ahora los regentes de
este signo, pues mucho se puede aprender de su estudio. El regente ortodoxo es
Mercurio que, como Mensajero de los Dioses o “Intermediario divino, lleva
mensajes de un polo a otro, con rapidez y luz”. En este potente e importante
planeta, tenemos nuevamente la idea de la dualidad, ampliada y engrandecida por
la influencia de Géminis. Mercurio es la expresión del aspecto dual de la mente
cuando media entre lo superior y lo inferior. Esta mediación tiene dos etapas:
Primero, el empleo de la mente inferior concreta, como mediador dentro de la
personalidad, que condiciona la vida de la personalidad, analiza y discierne
entre el yo y el no-yo humanos y acentúa la conciencia del “yo y el tú”, así
como la de la personalidad y su medio ambiente. Segundo, lleva los mensajes del
alma al cerebro y establece correcta relación entre los yoes superior e
inferior, por lo tanto la mente iluminada es la que relaciona al alma con la
personalidad. Este proceso de relaciones superiores es llevado a cabo con
rapidez en el sendero del discipulado. Existe un tercer aspecto de Mercurio, el
cual empieza a actuar cuando los otros dos se han perfeccionado, o están en
proceso de perfeccionarse rápidamente. En este caso Mercurio es la mente
abstracta -separada de todo contacto con la forma, tal como lo comprendemos- y
relaciona alma y espíritu, también en dos etapas. Mercurio revela al alma la
Tríada espiritual (atma-budi-manas, o voluntad espiritual, amor espiritual y
mente superior) que lleva al discípulo a la etapa de la tercera iniciación.
Entonces Mercurio llega a ser el revelador del aspecto vida durante los
procesos de las iniciaciones superiores. No es necesario que me extienda sobre
esto.
Sin embargo, Mercurio acrecienta en
forma peculiar, en el sujeto de Géminis, el sentido latente de la dualidad, en
sus diversas etapas, así como el sentido del discernimiento, y lleva a esa
agilidad y fluidez mentales que constituye uno de los mayores acervos y también
una de las mayores dificultades de este signo. Esta agilidad deberá ser
correctamente comprendida y manejada. Donde existe facilidad para el
acercamiento mental en cualquier dirección y en conexión con los innumerables
opuestos en manifestación, tenemos el surgimiento de un divino Mensajero en su
verdadero carácter, capaz de comprender los extremos y relacionarlos
divinamente entre sí. Géminis es predominantemente el signo del Mensajero y ha
traído muchos mensajeros de Dios en el transcurso de las épocas, reveladores de
nuevas verdades divinas e intermediarios entre el cuarto y el quinto reino.
Por esta razón Mercurio es el
regente exotérico y Venus el regente esotérico, pues ambos personifican las
energías del cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto y del quinto Rayo
del Conocimiento Concreto o Ciencia, que es comprensión embrionaria de las
causas y condiciones resultantes de aquéllas y también del Plan.
Nuevamente tenemos aquí un dualismo
(establecido por la actividad de estos dos regentes) en la relación que existe
entre el tercer reino de la naturaleza, el reino animal, y el reino de Dios, o
de las almas, el quinto reino de la naturaleza, produciendo así el cuarto reino
o humano. Las influencias van de Sagitario a Géminis y viceversa. La actividad
de Venus -bajo la influencia de Géminis- produjo la gran crisis de la
individualización, cuando los dos reinos se aproximaron. Venus, Mercurio y la
Tierra establecieron entonces un campo magnético que hizo que la intervención
de la Gran Logia Blanca en Sirio y el estímulo dual en Géminis, fueran eficaces
y produjeran resultados significativos, de los cuales el cuarto reino de la
naturaleza es su expresión. El hecho de que Géminis es el tercer signo y personifica
lo que se llama “una tercera potencia”, lo capacitó para alcanzar con sus
propias fuerzas el tercer reino y producir esa reacción que dio por resultado
la individualización o humanización de sus formas superiores de vida. Como
verán, Venus es también el regente jerárquico de Capricornio, demostrando así
el poder de la mente y su lugar y propósito, respecto a las dos principales
crisis humanas: Individualización e Iniciación. Esto relaciona a la humanidad
con Géminis en forma excepcional. En la futura religión mundial se tendrá en
cuenta este hecho y, en el mes de junio en que esencialmente las influencias de
Géminis son particularmente fuertes, se aprovecharán debidamente a fin de
acercar más al hombre a las realidades espirituales. Así como Venus fue potente
para producir la relación de los pares de opuestos, como en el caso del quinto
reino de las almas y el tercer reino (la síntesis de los reinos subhumanos),
que conducen a un gran acercamiento entre el alma y la forma, también en la
nueva religión mundial será reconocido este hecho. Sé hará un llamado a esas
fuerzas que pueden utilizar esta potencia planetaria a fin de desarrollar el
Plan divino en la Tierra. Debido a que Venus relaciona ciertos pares de
opuestos la mente de los hombres lo ha vinculado erróneamente con el sexo y la
vida sexual y relacionado con los opuestos físicos, masculino y femenino.
Resulta interesante ver que el
regente jerárquico de Géminis es la Tierra, planeta no sagrado. La Tierra
también es el regente esotérico de Sagitario, el polo opuesto de Géminis,
siendo las únicas dos constelaciones que están regidas por la Tierra, este
hecho es de gran significado pues crea una situación poco común en el sistema
solar y una relación singular. La línea cósmica de fuerza que va de Géminis a
Sagitario y en forma inversa, está subjetiva y esotéricamente relacionada a
nuestra Tierra, garantizando así el desarrollo de su alma, el desenvolvimiento
de su forma como expresión de esa alma y conduciendo inevitablemente a nuestra
afligida humanidad, en este calamitoso planeta, a la puerta de la iniciación en
Capricornio.
En esta afirmación y en el dolor y
el pesar, que son cualidades distintivas de nuestra vida planetaria, está
oculto un misterioso secreto.
A través de esta relación y por medio
de las potencias que afluyen a nuestro planeta, se establece una situación que
podría ser expresada con las palabras del Antiguo Comentario:
“Cuando
las fuerzas duales de los hermanos cósmicos (Géminis) se convierten en la
energía del Uno, el cual cabalga hacia la luz (Sagitario), entonces la cuarta
se trasforma en la quinta. La humanidad, el vínculo, se convierte en la
Jerarquía dadora de todo bien. Entonces se regocijan los Hijos de Dios.”
Un breve estudio demostrará que en
estos tres regentes tenemos la más interesante secuencia de fuerzas, porque los
rayos 3, 4 y 5 producen una síntesis de actividad y de ávidas potencias,
esenciales para el desenvolvimiento de la humanidad. En este ciclo mundial, y
para la humanidad como se halla hoy constituida, tenemos:
1. 3er. Rayo. - Inteligencia
Activa bajo la influencia de este tercer signo, Géminis, condicionando
lentamente al cuerpo etérico.
2. 4to. Rayo. - Armonía a través
del Conflicto por la influencia de Géminis-Sagitario, estableciendo situaciones
en el plano astral, que producirán conflicto en el cuerpo astral, esencial para
el recorrido final en la tierra ardiente y la subsiguiente liberación.
3. 5to. Rayo. - Conocimiento
Concreto o Ciencia, bajo la influencia de Capricornio, enfocada a través de Venus,
que permitirá al hombre recibir la iniciación.
Estas tres energías, enfocadas por
los tres planetas que rigen a Géminis, están esencialmente dedicadas a
desarrollar el cuarto reino de la naturaleza y polarizadas en la Tierra, y ésta
es uno de los regentes.
Mercurio, la estrella del
conflicto, es el planeta más importante de las relaciones, porque rige y
“dirige” (si puedo usar tal término) la interacción entre nuestra Tierra y sus
constelaciones condicionantes. En lo que a Géminis se refiere, relaciona
nuestro pequeño planeta con Virgo (Cruz Mutable), con Aries (Cruz Cardinal) y
con Escorpio (Cruz Fija), y su misión es por lo tanto de importancia suprema.
Por medio de esta interrelación y el consiguiente intercambio, las tres Cruces
cósmicas se relacionan estrechamente y, en Géminis, están enfocadas sobre
nuestro planeta ciertas influencias zodiacales fundamentales -sintetizadas y
coordinadas. Esto produce tensión, acción y reacción, y esa condición de
grandes luchas y dificultades, características de nuestra vida planetaria, que
eventualmente traerá el despertar de la humanidad a la plena conciencia
planetaria y, en el caso del Logos planetario, a la plena conciencia cósmica.
Este efecto es muy poderoso en
Géminis porque los dos brazos de la Cruz Mutable están relacionados de este
modo, y el resultado de la actividad de Mercurio, cuando rige a Géminis, es
para producir una constante atracción entre los pares de opuestos; en Virgo
produce la lucha interna entre el no-yo exotérico y el yo esotérico, entre la
conciencia forma (planetaria, humana y subhumana) y el alma dentro de todas las
formas. Al considerar este tema deberán tener en cuenta las siguientes
formaciones astrológicas:
1. Géminis Virgo Mercurio
La Tierra.
2. Géminis Aries Mercurio
La
Tierra.
3. Géminis Escorpio Mercurio
La
Tierra.
La importancia de estas tres
formaciones está basada en el hecho de que son triángulos condicionantes, con
las energías de dos constelaciones enfocadas en la Tierra, a través de
Mercurio, por ejemplo:
Géminis Aries
Mercurio
la
Tierra
Las potencias de Géminis y de
Aries, introducidas en nuestra vida planetaria a través de Mercurio, enfocan la
energía de la condicionante voluntad de ser en la Tierra, produciendo comienzos
iniciales como el de la encarnación, y la iniciación o el comienzo de la
organización, como también de los organismos. Debe recordarse que existe la
voluntad de estar en la forma y la voluntad de liberarnos de la forma; pero
estos aspectos de la voluntad se logran a través del conflicto y la
interacción, de lo cual son símbolos eternos las respectivas energías de
Géminis y Mercurio.
Mercurio, debido a que relaciona a
Géminis con Escorpio y con nuestro planeta, tiene un efecto general o masivo,
porque es el regente jerárquico de Escorpio y su efecto es de naturaleza más
planetaria que lo común y, por lo tanto, más difícil de descubrir en nuestra
actual etapa de desarrollo planetario y de conciencia humana. Su verdadera
significación no será comprendida hasta que la conciencia individual del hombre
sea también planetaria en su alcance y captación, lo cual no ocurre hasta
después de la tercera iniciación. He acentuado el hecho de que existen dos de
estas relaciones entre las constelaciones y la Tierra, aunque no pueden comprenderse
las implicaciones. Cuando estudiamos, se suele olvidar con frecuencia, que no
es posible para ningún ente consciente, dentro de la esfera planetaria de
influencia, concebir condiciones distintas de las de la Tierra, pues este
pequeño planeta constituye inevitablemente para ese ente el centro mismo de su
universo conocido y -bajo la Gran Ilusión- las constelaciones con sus regentes
y contrapartes prototípicas giran alrededor de ella. Cuando el hombre haya
progresado más y su conciencia comience a despertar a la realidad, la
naturaleza de esta ilusión llegará a ser evidente para él, aunque en la
actualidad no le es posible hacerlo ni siquiera teóricamente. Estudien, por
ejemplo, lo que aún debo decir sobre la influencia de estas constelaciones relacionadas,
y observen si les imparte un conocimiento exacto, más allá de una idea general
de las energías enfocadas y las fuerzas relacionadas. Por lo tanto, permítaseme
agregar que la influencia de Mercurio, debido a que relaciona a Aries y Géminis
con nuestra Tierra, establece una situación excepcional en tiempo y espacio,
porque incita a hacer esfuerzos experimentales, o inicia una serie de comienzos
para relacionar las fuerzas opuestas y producir en nuestro planeta ciertos
efectos definidos y planeados, influyendo a los reinos de la naturaleza o al
alma individual en la forma, originándose así un conflicto que conduce
finalmente al equilibrio.
Esto lleva a una culminación
intermedia en Libra.
La influencia que ejerce Mercurio a
medida que relaciona a Virgo con Géminis condiciona el alma dentro de la forma,
sometiéndola a esas influencias que la llevarán a intensificar el proceso
evolutivo común, el consiguiente crecimiento de la luz del alma y la
disminución de la luz de la materia. Esto inicia esa lucha que el ser humano
sabe conscientemente que se libra en él entre el alma y la personalidad.
Esto conduce a una etapa final en
Capricornio.
La influencia que ejerce Mercurio,
cuando relaciona a Escorpio y a Géminis, origina esa etapa final en la
conciencia que ubicará con toda seguridad, en el lugar de poder, al alma dentro
de la forma, llevando definitivamente al reino del alma el equilibrio y el
control adquiridos anteriormente. Esto, en Escorpio, produce la terrible
experiencia del discípulo, que actualmente es una de las causas predisponentes
del actual conflicto mundial. Resultará interesante observar que la lucha
tiende a ser condicionada principalmente por las decisiones tomadas en Londres
(regida por Géminis) y en los Estados Unidos (gobernado también por Géminis).
La humanidad está ahora en el sendero del discipulado, he dicho frecuentemente,
y Escorpio rige ese sendero, gobernando Géminis el camino de los innumerables
cambios que condicionan la lucha iniciada en Aries, enfocada en Cáncer, llevada
a una crisis en Escorpio y terminada en Capricornio.
Cuando Géminis, Escorpio y Mercurio
estén correctamente relacionados, veremos a los Estados Unidos entrar en el
sendero del discipulado, porque abandonará su actual política autocentrada, su
bien intencionado rechazo a aceptar responsabilidades y su innato temor y
desconfianza. Cuando el poder en Londres esté enfocado y orientado
correctamente y dirigido con acrecentada eficacia mediante la purificación
drástica del móvil, entonces el efecto unido de ambos esclarecimientos traerá
la liberación humana. Esto se va comprendiendo lentamente en Londres, antes que
en Estados Unidos, que va despertando con más lentitud.
Cuando estas potencias son
efectivas, conducen al verdadero servicio en Acuario.
Toda esta actividad se intensifica
por dos hechos: uno, porque la Tierra es el regente jerárquico de Géminis, y el
otro, porque Venus es su regente esotérico. Esto intensifica todo lo que se
lleva a cabo y conduce a desarrollar la conciencia de la universalidad en nuestro
planeta, de la cual la palabra Jerarquía es la clave. Venus es también el alter
ego de la Tierra, según se lo denomina en la literatura ocultista, y es su
verdadero planeta complementario y suplementario. Hemos establecido dos
relaciones duales: la de Géminis, los dos hermanos, y la de la Tierra y Venus.
La Tierra está peculiarmente relacionada con el “hermano cuya luz está
disminuyendo”, porque, como saben, no es un planeta sagrado, y con el aspecto
material o sustancial de la divinidad. Venus está estrechamente relacionado con
el “hermano cuya luz aumenta ciclo tras ciclo” y, por lo tanto, con el alma,
cuya naturaleza es amor. Esta situación de Géminis-Venus reside en que nuestra
Tierra es excepcionalmente el “planeta del sufrimiento que libera y del dolor
que purifica”; la energía que produce estos factores liberadores está enfocada
mediante Mercurio y Venus sobre nuestra Tierra. En consecuencia verán la
significación de ese triángulo de planetas (sugerido en el Tratado sobre Fuego
Cósmico), Tierra, Venus, Mercurio. Desde cierto ángulo, ellos están
relacionados a la personalidad de nuestros Logos planetario:
1. La Tierra-cuerpo vital
planetario.
2. Venus-vehiculo astral
planetario o kama-manas (deseo-mente).
3. Mercurio-mente planetaria.
La Tierra es también, en pequeña
escala, un planeta intermediario o relacionador, porque rige a Géminis y
Sagitario, y es, por lo tanto, potente únicamente dentro de esta línea de
relación dual, que existe entre este particular par de opuestos. En la Tierra
se está llevando a cabo un gran proceso de equilibrio entre dos grandes
corrientes de energía cósmica, una emana de Sagitario, la otra de Géminis. Esta
condición, ayudada e influida por Mercurio y Venus, produce una situación algo
inusitada en nuestro planeta.
Venus también establece una
interacción entre Tauro, Géminis, Libra y Capricornio, que (como la Tierra es
uno de los regentes de Géminis) también origina el “desesperado conflicto del
alma, prisionera en el plano astral”, que caracteriza nuestra vida planetaria.
Estas cuádruples influencias y relaciones producen las iniciaciones menores en
el plano astral, que siempre preceden a las iniciaciones mayores en
Capricornio, para las cuales se preparan a su vez en Escorpio. Tauro derrama,
por medio de Venus, el deseo que sirve de estímulo a la energía en nuestra
Tierra; Géminis, vía Venus, despierta en la humanidad (punto focal de nuestro
esfuerzo planetario) el sentido de dualidad, factor básico en el conflicto
entre el deseo y la voluntad espiritual: en Libra, esto alcanza un punto de
equilibrio, donde el que lucha ve con claridad las consecuencias y logra el
punto de equilibrio deseado, por medio del inteligente empleo de la mente
Mercurio-Venus, asegurando el éxito de su esfuerzo final en Capricornio.
Observarán, por lo tanto, cuán necesario resulta establecer, con exactitud, el
grado de evolución del alma.
Los tres planetas que rigen y
condicionan a Géminis (por medio de una prolongada actividad, aunque no por sus
propias influencias) son, en este tercer signo, eficaces para convertir este
signo dual en una triplicidad activa; la ayuda prestada a nuestra Tierra
produce la aparición, en la forma, de las energías duales del alma y de la
personalidad síquica subjetiva. Reflexionen sobre esto. Las energías de quinto,
cuarto y tercer rayos, que afluyen a través de Venus, Mercurio y la Tierra,
producen la eternamente repetida triplicidad divina, y el proceso de liberar al
alma de la influencia de la forma.
Hemos considerado aquí los rayos
que afectan directamente a nuestro planeta, la Tierra, enfocados a través de
los tres planetas regentes, que emanan de ciertas constelaciones. En último
análisis, el planeta es el resultado o el efecto (debería decir efecto
resultante) de la influencia de rayo, así como en el ser humano el cuerpo
físico es el efecto de los rayos gobernantes. Por medio de los planetas se
manifiestan ciertas potencias, las cuales son tres, y podría señalar aquí que
los denominados planetas sagrados son esas potencias de rayo que expresan el
alma y el espíritu, y el rayo de la personalidad de la gran Vida animadora, el
Logos planetario, estando subordinados a los dos rayos superiores, como en el
caso del hombre después de la tercera iniciación. Un planeta no sagrado, como
la Tierra, está todavía sujeto al rayo de la personalidad de la Vida animadora;
aquí no es aplicable la analogía con el rayo monádico esotérico.
Géminis está regido indirectamente
por los rayos que trasmiten esas potencias que, con Géminis, constituyen la
Cruz Mutable, y son la Luna, Júpiter, Marte y Plutón. Trasmiten esas energías
que expresan el cuarto, segundo, sexto y primer rayos. Por consiguiente, en lo
que concierne a Géminis, falta únicamente un rayo, el séptimo Rayo de
Organización, Magia Ceremonial y Ritual. Esto explica la inestabilidad y la
fluidez de la influencia de Géminis, grandemente responsable del frecuente
fracaso de la persona de Géminis para expresar la belleza, los ideales, etc.,
presentidos, a fin de que se materialicen en el plano físico. El séptimo rayo
produce fijación en el plano exotérico de la experiencia y arraiga (si puedo
emplear tal término) las fuerzas de rayo en la forma, produciendo la expresión
concreta de los poderes o realidades subjetivas. Seis fuerzas se unen en
Géminis y, por esta razón, el doble triángulo o sello del Rey Salomón, es uno
de los símbolos subjetivos de este signo, que lo vincula a la tradición
masónica e indica también su dualidad esencial.
Por lo tanto todas las potencias
internas están presentes y únicamente se omite, en las facultades del hombre
nacido en Géminis, la energía estabilizadora de séptimo rayo. Así se explica
fácilmente la versatilidad del sujeto de Géminis. La eficacia de Mercurio
también sobresale en el aspecto interpretativo, porque el sujeto de Géminis
siempre puede hallar puntos de contacto con las personas de casi todos los
rayos. Es algo interesante recordar esto para comprender que el gran ritual
masónico fue inaugurado bajo la influencia de este signo, aunque se omitió el
rayo del ritual. Ello se debió a la reacción que provoca oposición y, por lo
tanto, interacción y lucha. De allí las pruebas y experiencias en el
procedimiento masónico.
La influencia indirecta de la Luna,
cuando personifica simbólicamente el cuarto Rayo de Armonía a través del
Conflicto, le proporciona a Mercurio la dual tendencia a la lucha,
característica de este signo, y además la tendencia dual a la armonía,
resultado inevitable de todo conflicto espiritual. En conexión con la dualidad
del conflicto, deberá recordarse que existe un conflicto durante el proceso
evolutivo, que conduce finalmente al conflicto en el Sendero. Éstos son los dos
aspectos de la lucha: inconsciente, bajo la dirección de la forma, o
consciente, bajo la dirección del alma. Exige además la armonización de la
personalidad y el logro de su integración; esto es la consecuencia o meta del
primer conflicto y luego la obtención de la armonía entre el alma y la forma.
En las etapas finales del Sendero se llega a esto a través de la lucha.
Así también se evidencia el
dualismo esencial de este signo. Cuando la influencia de Júpiter llega a ser
fuerte y poderosa en este signo, indica que es un iniciado y señala el logro
rápido “de la síntesis del dualismo”, alma y espíritu. Por la actividad de
Mercurio, el hombre cuyo Sol está en Géminis es ayudado para obtener la
síntesis del alma y la forma; por la actividad de Júpiter, el hombre cuyo signo
ascendente es Géminis, está capacitado para obtener la integración consciente
del alma y del espíritu. Observen ambos puntos porque son de gran significado.
El conflicto que producen estas etapas de conciencia es fomentado por la
influencia indirecta del planeta Marte, que lleva la guerra hasta las
profundidades mismas de las circunstancias, del medio ambiente y del ser,
confiriendo, al mismo tiempo, tal devoción al objetivo visualizado -tal como
puede verse en cualquier etapa determinada del Sendero-, que es imposible el
fracaso final. Hacia el final del proceso evolutivo el discípulo empieza a
responder conscientemente a la cuarta influencia indirecta -la de Plutón,
produciendo la muerte de todos los factores obstruyentes y de cuanto impide la
síntesis. Plutón, cuando afecta a Géminis, produce la muerte o finalización de
la naturaleza instintiva separatista, porque es el factor que se halla detrás de
todo dualismo, siendo inherente a lo que La Doctrina Secreta denomina el
principio de “ahankara”, o la percepción del ego separatista y aislado; durante
eones es hostil a la aspiración del alma que está aprisionada, enfocada o
identificada con algún aspecto de la personalidad, o con la personalidad misma
en una etapa posterior.
Al analizar los distintos signos
zodiacales casi no he considerado el efecto que producen sobre el cuerpo
físico. Esto constituye en si una ciencia, estrechamente ligada a la teoría de
la curación espiritual. Quisiera, sin embargo, ocuparme de la relación que
tiene Géminis con la forma física, porque simboliza con tanta realidad el
proceso del desenvolvimiento divino, que es por eso muy oportuno tratarlo aquí.
Géminis rige los brazos y las
manos, indicando el servicio mutuo que deben prestarse los dos hermanos para
lograr la disolución (regido por Plutón) de la relación separatista que durante
tan largo tiempo ha existido entre ellos. Lo que aquí se debe considerar es el
factor salud durante la vida; por esta razón Géminis gobierna también la
oxigenación de la sangre, que proporciona la actividad en la vida, la libre
interacción y la circulación del aspecto alma-espíritu por todo el complejo
organismo de la forma corporizada. Cuando fluye libremente la fuerza de la vida
y nada impide la circulación de su fluido a través de la sangre, se tendrá en
consecuencia y normalmente perfecta salud. La comprensión de esta ley produce
en el iniciado un estado de salud controlada y la inmortalidad elegida,
objetivo establecido en numerosas escuelas de curación mental. Éstas (sin
excepción) como bien saben, son estrictamente tan místicas y carentes de
ciencia, que prácticamente sus realizaciones son nulas o conservan el ideal sin
llevarlo a su consumación.
Géminis rige también el sistema
nervioso y las reacciones fluídicas de todo el organismo nervioso. En este
signo y su actividad tenemos la tendencia de controlar oportunamente los dos
aspectos del alma a los cuales me he referido constantemente en los libros: el
aspecto de la vida asentado en el corazón, empleando la corriente sanguínea
para su interacción y expresión dadora de vida, y el aspecto conciencia
asentado en la cabeza, empleando el sistema nervioso como modo, condición o
proceso de expresión. A esto debe agregarse el efecto directo e indirecto de
los rayos que rigen el signo. Por la comprensión de la vida y de la conciencia,
tal como están regidas por Géminis, puede obtenerse mentalmente la liberación
final. Reflexionen sobre esta afirmación porque, en Géminis, el discípulo puede
llegar a captar, inteligentemente, lo que podríamos denominar el mecanismo de
la conciencia y de los procesos de la vida, que le permite finalmente al hombre
ser lo que es. Géminis rige también la glándula timo, inactiva en la actualidad
en la persona adulta, debido a que el centro cardíaco aún no ha despertado en
la mayoría. Sin embargo, entrará en actividad cuando “el hermano inmortal
inunde al hermano mortal con la luz y la vida de Dios”. Entonces el centro cardiaco,
con su correlacionante actividad de conciencia (comprensión y amor grupales)
actuará libremente. El misterio del signo concierne en realidad al secreto de
la respuesta, que oportunamente debe existir y existirá entre los dos hermanos,
entre los dos polos -alma y forma- y entre el yo mortal o personalidad, y el yo
inmortal o alma. La sensibilidad y la reacción rápida son características de la
gente nacida con el Sol en este signo o con Géminis en el ascendente. En las
primeras etapas y en la persona no evolucionada conduce a una versatilidad
fluida; en etapas posteriores y más avanzadas conduce a una análoga comprensión
fluida, pero analítica, de los hombres y las circunstancias. Esto se efectúa
por la constante actividad, el incesante movimiento y las eternas condiciones
internas cambiantes, inherentes al signo mismo; éstos “palpitan entre los dos
aspectos” de este signo dual, y se destacan por el hecho de que Géminis es el
aspecto más importante de la Cruz Mutable, estableciendo o determinando los cambios
y sus grados de progresión.
En el polo opuesto de este signo,
Sagitario, la interacción entre ambos hermanos, o los yoes superior e inferior,
está enfocada o condicionada en un esfuerzo unido y dirigido. El hombre
versátil y cambiable llega a ser el discípulo autodirigido, que realiza un
esfuerzo autocentrado, conservando no obstante la versatilidad desarrollada
anteriormente, pero controlando y rigiendo la tendencia a la fluidez, a los
movimientos superfluos y a los cambios mal dirigidos. Anteriormente me he
ocupado mucho de esto, cuando estudiamos el signo de Sagitario siendo, por lo
tanto, innecesario repetirlo.
Es de gran interés para el iniciado
o el discípulo avanzado, saber que en este signo no cae ni está exaltado
planeta alguno. La clave de este misterio se halla oculta en que, en las etapas
intermedias entre Géminis y Sagitario, el equilibrio, la estabilidad, la fusión
y la mezcla, son los objetivos del ente luchador consciente, pero casi ciego.
La armonía debe obtenerse evitando en consecuencia todos los extremos. Los
siete signos -inclusive Géminis y Sagitario- son de suma importancia en lo que
concierne a la humanidad:
Géminis. - De naturaleza subjetiva.
Vital. No está enfocado en el plano físico, sino en el hermano mortal.
Cáncer
Leo Son signos estrictamente humanos
que reconocen la cualidad,
Virgo
Libra acentuada en el signo central
Virgo
Escorpio
Sagitario - De naturaleza
subjetiva. Vital. No está enfocado conscientemente en el plano físico, sino en
el hermano inmortal. En Sagitario existe la misma condición. Ningún planeta cae
ni está exaltado. Sin embargo, Mercurio está en detrimento o disminuye su
influencia. En Géminis ocurre lo mismo con Júpiter. Esotéricamente hablando,
esto ocurre por ser uno de los secretos de la iniciación. La clave del misterio
subyace en el fundamental dualismo espiritual de Júpiter, en contraposición al
dualismo cuerpo-alma de Géminis; en Sagitario, el dualismo de Mercurio se
expresa a través de la mente superior-inferior y es trascendido por la mente
espiritual o universal. No es posible dar por el momento otra indicación.
En conexión con los decanatos y sus
regentes, es interesante observar que Sefarial y Alan Leo dan regentes
planetarios totalmente distintos y ambos están en lo cierto. Sefarial da algo
excepcional en él, tres planetas, Júpiter. Marte y Sol, indicando así los
regentes esotéricos del signo, sobre la rueda del discipulado. Generalmente su
elección es exotérica y no esotérica. Alan Leo, en este caso, da Mercurio,
Venus y Saturno, que rigen la rueda de la vida común, y entre los tres abarcan
la rueda que gira en ambas direcciones. Observarán que dos de los planetas
regentes de los decanatos, en el caso de la rueda común, sirven para destacar
los regentes planetarios del signo. Géminis y Saturno ofrecen, en una etapa
bastante avanzada, la necesaria oposición como para producir una revolución
básica. Observen esta frase. Toda la cuestión, respecto a la rueda giratoria en
su acción y efecto duales sobre la conciencia (y por lo tanto todo el problema
de los tres decanatos en cada signo del zodíaco). debe permanecer como un
problema abstruso y difícil, hasta el momento en que los astrólogos hayan
desarrollado una conciencia cuatridimensional y conozcan el verdadero
significado de la frase bíblica: “La rueda que gira sobre sí misma”. En
realidad la rueda no gira hacia atrás o hacia adelante como las ruedas comunes,
sino simultáneamente en ambas direcciones. Le resulta imposible a la conciencia
humana captar todavía este hecho.
La complejidad que implica el
progreso a través de los decanatos -condicionando también los regentes- está
basada en esta múltiple acción de la rueda. En consecuencia, no gira únicamente
en la dirección de las agujas del reloj, sino simultáneamente en ambas
direcciones y también en ángulo recto.
Evidentemente el significado de las
dos palabras de este signo no requiere elucidación por su parte. Para el hombre
común el Verbo indica: “que la inestabilidad realice su trabajo”; pero para el
discípulo el Verbo lo enuncia el alma misma: “Reconozco mi otro yo, y en la
decadencia de ese otro yo, resplandezco y crezco.”
Fluidez, ¡ reconocimiento de la
dualidad, control por el alma!
Éstas son las notas clave de este
signo y debieran ser la nota clave de vuestra vida, porque pertenezcan o no a
este signo en esta vida, en algún momento y muchas veces ha condicionado la
experiencia, y los resultados están plasmados en la vida del discípulo
avanzado.
TAURO, EL TORO
Hemos llegado al último de los doce
signos considerados hasta ahora, y también el último de los que afectan a la
humanidad. Es el segundo que -después de la reorientación que precede al
discipulado produce cambios y oportunidades para el discípulo. Se lo denomina además
“el signo del mayor incentivo de la vida”, porque Tauro es el símbolo del deseo
en todos sus aspectos. Si el hombre subjetivo es impulsado por el deseo, o el
discípulo es impelido al sendero de retorno por el impulso de la aspiración, o
el iniciado está controlado por la voluntad de colaborar con el Plan, responden
a la más potente manifestación de un aspecto de la divinidad de la que poco se
sabe y comprende y a la que damos el inadecuado nombre de la Voluntad de Dios.
Voluntad, poder, deseo, aspiración,
ambición, móvil, propósito, impulso, incentivo, plan -estas palabras intentan
expresar uno de los mayores atributos subyacentes y causas fundamentales (el
hombre apenas sabe cuál de ellos) de la manifestación, o de los procesos
evolutivos y de la voluntad de ser, o la voluntad de vivir. La gran triplicidad
deseo-aspiración-orientación (voluntad) sólo son tres palabras que tratan de
describir el progreso y el prejuicio de la personalidad hombre, del hombre, el
alma, y del hombre, el canal para el espíritu o la vida. Las tres señalan
inadecuadamente la causa de la triple expresión que reside en todos los
acontecimientos progresos y eventos, en tiempo y espacio.
El Buddha esclareció, para el
hombre, la naturaleza del deseo y sus resultados, con los desafortunados
efectos que produce el constante deseo cuando no está iluminado. El Cristo
enseñó la transmutación del deseo en aspiración que, según expresa El Nuevo
Testamento, constituyó el esfuerzo de la voluntad humana (hasta ahora animada o
expresada por el deseo) para adaptarse a la Voluntad de Dios -sin comprensión
pero con conformidad, y perfecta confianza y seguridad interna, de que la
voluntad de Dios deberá ser todo lo que es bueno, tanto en el individuo como en
la totalidad.
Ahora que la fuerza de Shamballa
comienza a afluir en el mundo, el hombre busca otra interpretación de la
voluntad de Dios, que no implique, como hasta ahora, la ciega obediencia y la
ineludible aceptación de los inescrutables dictados de una potente e
inescudriñable Providencia, sino que traerá una colaboración comprensiva del
Plan divino y una fusión iluminada de la voluntad individual con la gran
Voluntad divina, para el mayor bien de la totalidad. Para esta actitud deseable
se está llevando a cabo una preparación mundial que surge, en forma sencilla y
recatada, fomentando gradualmente la voluntad al bien en todas partes y también
la demanda, universalmente proclamada, para que las condiciones humanas sean
más verdaderamente iluminadas, vivamente polarizadas en bien de la totalidad, y
más definidamente subordinadas al innato impulso divino hacia la belleza, la
síntesis y la libre expresión del misterio oculto que está en el corazón de
todas las formas. Esto se está llevando a cabo por el esfuerzo constante para
comprender e interpretar el Plan para la humanidad, a medida que sus amplios
contornos comienzan a ser evidentes a la inteligencia en desarrollo del hombre.
Todo esto indica una creciente
respuesta por parte del hombre, a las influencias entrantes de Shamballa y la
consecuente evocación del aspecto voluntad de la naturaleza humana. Esto debe
producir resultados deseables e indeseables, debido al grado de evolución del
hombre moderno, que es por lo tanto responsable de gran parte de lo que hoy
acontece en el mundo. La trémula respuesta de la humanidad (por medio de las
personas más iluminadas y sensibles de cada país) a esta influencia, y la
correspondiente interacción magnética entre el gran centro Shamballa y el
centro humano, está llegando a ser una creciente realidad, registrada y
observada por la Jerarquía observadora, que hace inevitables e ineludibles
ciertos cambios importantes. Esto es un buen augurio para el futuro, a pesar
del mal uso temporario de las fuerzas. Necesaria y simultáneamente, esta
interacción evoca respuesta de las personas no preparadas y desprevenida y de
las que están erróneamente orientadas y egoístamente polarizadas. Estimula en
el individuo la voluntad de poder, y fomenta la errónea integración de la
personalidad y la imposición de sus deseos. Así, por medio de estas
personalidades y sus erróneos énfasis y enseñanzas, las naciones son engañadas
-temporariamente y la fuerza de Shamballa empleada y dirigida equivocadamente.
El resultado de este efecto dual de la fuerza de Shamballa en la actualidad, es
la precipitación del proceso purificador, pero terrible, denominado Guerra. La
guerra es la culminación del conflicto entre los pares de opuestos y la
dualidad fundamental de la manifestación, no estando básicamente motivada por
todas las guerras anteriores. Cuando me refiero a este conflicto debo
recordarles que, para nosotros (los trabajadores del aspecto interno), el
conflicto de 1914 y el actual, son dos fases de una misma situación.
Cuando los Guías de la raza
enfoquen firmemente la guerra y no permitan que se prolongue demasiado ni que
sea muy cruenta, podrá contribuirse definidamente a los fines de la evolución,
creando situaciones que fomenten el desenvolvimiento mental, guiados
espiritualmente, exigiendo claro pensar (algo raro de hallar), eliminando las
condiciones indeseables, y destacándolas, haciendo desaparecer sus fuentes
originadoras y además los efectos definido producidos en el cuerpo emocional de
la humanidad, debido al sufrimiento y dolor colectivos. Tales sufrimientos,
privaciones, ansiedades y miserias pueden llevar a una reversión de la
orientación humana en la rueda de la vida, así como sucede con el aspirante
individual; conducir y enfocar las tendencias de la vida en un mundo de
realidades y valores más verdaderos e inaugurar de esta manera esa nueva y
mejor civilización que todos esperamos. Si pudieran mirar el mundo actual como
lo vemos nosotros los instructores en el aspecto interno, percibirían en todas
partes estos reenfoques y reorientaciones.
Sin embargo, entra en juego nuevamente
el elemento tiempo (ese sentido de percepción condicionado por el cerebro) y el
problema que concierne ahora a la Jerarquía, que consiste en procurar que el
actual conflicto no dure demasiado tiempo, despertar a todas las naciones, sin
excepción, el sentido de la dramática importancia del momento presente, su
responsabilidad y la parte que le corresponde desempeñar, e ingeniar así una
culminación en la que se aprenda correctamente la lección mundial, por la cual
el mundo pueda ser purificado, eliminando los elementos indeseables que
obstaculizan, en la nueva era, el surgimiento de una civilización más
espiritual, que rechace las fuerzas del odio, de la crueldad, del materialismo
y de la oscuridad, dondequiera se encuentren, ante la arremetida arrolladora de
las Fuerzas de la Luz.
Podría señalar que así como la Era
Acuariana viene a la manifestación para nuestro planeta, trayendo en su estela
la percepción universal de las nuevas expresiones de la síntesis del mundo, los
intereses humanos y la religión mundial, así la humanidad, el discípulo
mundial, comienza a ser influido por Tauro, lo cual traerá en esta época la
reversión de la rueda de la vida para esos miembros de la familia humana que
están preparados, y son hoy numerosos. Esto está sucediendo y sus resultados
son inevitables e ineludibles. El interrogante principal es: ¿ Producirá esta
influencia taurina, acrecentada como lo está por las entrantes fuerzas de
Shamballa, el enfoque de la luz que Tauro custodia, o fomentará simplemente los
deseos, aumentará el egoísmo y llevará a la humanidad a las “ardientes cumbres
del autointerés”, en vez de llevarla al monte de la visión y de la iniciación?
Ésta es la situación que enfrentan
los Conocedores de la raza, en sus diversos grados de conocimiento e iluminación.
Ninguna de estas influencias -la taurina o la acuariana- pueden ser eludidas.
Como verán, cuando estudiemos este signo y entremos a considerar sus regentes,
Tauro forja los instrumentos para la vida constructiva o destructiva, forja las
cadenas que atan o crean, llave que abre el misterio de la vida; este proceso
forjador, con su consiguiente clamor se está llevando a cabo ahora en forma muy
potente. Vulcano controla el proceso del tiempo y, semejante a un yunque,
asesta el golpe que da al metal esa forma deseada, y esto es verdad hoy más que
nunca.
Tauro está forjando el camino para
el esperado Avatar, el Cual vendrá en el momento adecuado, personificando en Sí
la Voluntad de Dios, la divina voluntad al bien, la paz por medio de la
comprensión y las correctas relaciones entre los hombres y entre las naciones.
La influencia taurina debe ser
considerada hoy como de excesiva potencia, particularmente desde el ángulo de
los valores espirituales subjetivos; Tauro es el regente y la influencia guiadora
de lo que está ocurriendo en todas partes.
Quisiera llamar la atención sobre
el hecho de que éste es un signo sintético, en el sentido de que expresa en el
plano físico, un anhelo interno de cierta naturaleza definida, y lo hace porque
su cualidad básica se manifiesta como deseo en la masa, y como voluntad o
propósito dirigido en el discípulo o iniciado. Además se exterioriza como
testarudez en el hombre común (lo cual es literalmente una adhesión volitiva a
los objetivos de la personalidad), o como voluntad inteligentemente expresada
-actuando por el impulso del amor- en el hombre avanzado, significando adhesión
al propósito del alma. Los taurinos, por naturaleza e inclinación natal, harían
bien en considerar este enunciado y comprobar todas sus principales actividades
determinantes, interrogándose: ¿ Mi actitud actual, mi trabajo o intención son
impulsados por el deseo de la personalidad, o trabajo y planeo directamente por
el impulso e incentivo del alma? Esto debería proporcionar la nota clave de todos
los problemas taurinos. El secreto del propósito y alineamiento divinos está
oculto en este signo, debido fundamentalmente a la relación que tienen las
Pléyades con la constelación de la Osa Mayor y con nuestro sistema solar. Esto
constituye uno de los triángulos más importantes de toda la serie cósmica de
relaciones, y tal importancia es destacada por el hecho de que “el ojo del
Toro” es el ojo de la revelación. La meta subyacente en el proceso evolutivo
-“la embestida del Toro de Dios”, como se lo denomina esotéricamente- revela
firme e incesantemente el estupendo y sublime plan de la deidad. Éste es el
tema que la luz revela.
En la actualidad, debido a la
afluencia de la fuerza de Shamballa, se establece una peculiar relación o un
alineamiento, entre la constelación de Tauro (y su propio alineamiento
específico con las Pléyades y la Osa Mayor), el planeta Plutón y nuestra
Tierra. Esto causa la mayor parte de las dificultades actuales en el mundo, y
el astrólogo moderno debería tenerlo en cuenta. Constituye hoy uno de los
triángulos cósmicos principales que condicionan gran parte de lo que está
sucediendo.
Es la fuerza de Shamballa, que
procede de lugares muy distantes, “aventa e intensifica la luz, eliminando las
obstrucciones, y desde lejanos lugares comienza a iluminar a través del ojo
esas esferas de influencia en el acongojado planeta Tierra, impeliendo al Toro
en su embestida”, según reza en El Antiguo Comentario. Su importancia reside en
que la energía de la voluntad -recientemente liberada por Sanat Kumara sobre
nuestro planeta- emana, por intermedio del centro coronario del Logos
planetario desde la Osa Mayor; su vibración es aminorada por una de las
Pléyades (de allí su influencia sobre la materia y también sus pronunciados
efectos taurinos sobre la humanidad), y así entra en el sistema solar. Allí es
absorbida por ese centro importante de nuestra vida Planetaria denominado
Shamballa. Su efecto es necesariamente dual. Produce en ciertas naciones, razas
e individuos, una irrupción de la propia voluntad o voluntad al poder,
característica de la naturaleza inferior desarrollada, el aspecto personalidad
de la individualidad integrada, y -aunque no tan fácilmente un estímulo de la
voluntad de servir al plan, tal como lo captan los aspirantes, discípulos e
iniciados del mundo. De esta manera son materializados los propósitos de la
Deidad.
Debido al existente espejismo
mundial, el verdadero propósito y el ideal presentado a las fuerzas planetarias
por la Voluntad Omnicreadora, es distorsionado por innumerables personas, las
cuales no están polarizadas en la voluntad divina sino centradas todavía en sus
personalidades, de ahí que sólo una minoría aprecie la belleza de la vida, el
propósito y la fusión grupales designados. La vida grupal tiende a que se cumpla
el libre albedrío y la libre subordinación de la voluntad inferior al propósito
superior cuando se presta servicio en forma grupal. Sin embargo, por el
contacto hecho con el espejismo, esta actividad y vida grupales se truecan en
voluntad impuesta y en el concepto del superestado. Esto trae el
aprisionamiento de la mente y el cercenamiento de toda libertad, libre
pensamiento y libre albedrío. El individuo se convierte en cautivo del gobierno
establecido por el hombre. Esto da la clave de gran parte de lo que sucede hoy
y del progreso obstinado de las personas embargadas por el espejismo, de la
terquedad de los individuos en sus idealismos separatistas y equívocos y de la
aceptación de una norma y de un orden de vida impuesto a ellos por la fuerza,
que no constituyen la libre expresión de un pueblo libre.
La misma fuerza trae a los pueblos
y los individuos cierta medida de iluminación -iluminación que revela la
síntesis subyacente e indica el dualismo que finalmente debe desvanecerse y
también el secreto de las correctas relaciones humanas. La reacción produce una
embestida del sistema de vida, pensamientos y deseos materialistas, irrumpiendo
ciegamente hacia adelante debido a la fuerza de su propio impulso, produciendo
una etapa de poderosa expresión y movimiento activo; la otra se manifiesta como
una lejana visión de posibilidades y de constante progreso, a pesar de los
peligros y dificultades inmediatos.
El Toro, por lo tanto, tiene una
doble expresión. Actualmente vemos el impulso volitivo de la naturaleza
inferior de la humanidad, personificado en las fuerzas agresivas y el progreso
voluntarioso de esas personas y pueblos que tratan, aunque sin plena
comprensión, de realizar los planes de Dios, procediendo a despecho de los
demás. Hasta aquí ha conducido a la humanidad el proceso evolutivo, de ahí la
situación crítica actual. Surge el interrogante: ¿ Triunfará el Toro del deseo
o el Toro de la expresión divina iluminada?
Éste es un signo de tierra, y la
situación del Plan o el cumplimiento del deseo, debe ser llevado a cabo en el
plano externo de la vida. Esta voluntad o deseo debe expresarse en el plano de
la vida externa y en el medio ambiente, sea el de un individuo, de una nación o
de un conjunto de naciones.
Como bien se sabe, los astrólogos
durante mucho tiempo, han señalado que este signo concierne, entre otros
factores, al cuerpo físico, y la salud o plenitud del cuerpo está estrechamente
vinculada con la expresión del deseo en el pasado y en el idealismo actual, lo
cual se debe tener en cuenta. Actualmente la curación o el cuidado del cuerpo
físico es prácticamente para todos de primordial importancia, y los
pensamientos de todos los pueblos sin excepción, estén en guerra o no, están
dirigidos hacia esto. El énfasis puesto sobre la plenitud de la vida física
individual es el símbolo del cuerpo externo de la humanidad, considerando a
todos los seres humanos como una unidad.
El oro es el símbolo que en la
actualidad rige los deseos del hombre, sean ellos nacionales, económicos o
religiosos; está vinculado con este signo e indica que en la actualidad el
conflicto de la situación económica mundial está basado en la acrecentada
irrupción del deseo. En forma exotérica, un antiguo libro de profecías dice:
“El ojo
áureo de Tauro indica el camino a quienes tienen análoga visión. El oro
responderá también algún día y pasará de Oriente a Occidente en una horrible
época, en que el anhelo de acaparar el oro regirá la parte inferior (el aspecto
personalidad de los hombres y las naciones -A.A.B.) El Toro de la Vida, el Toro
de la Forma, dirige la búsqueda del oro y de la divina luz dorada. Ambos deben
encontrarse, y al encontrarse chocarán. Así desaparecerá el oro...”
La triplicidad terrena de
Capricornio, Virgo y Tauro, forma un triángulo de expresión materialista, muy
interesante cuando se lo estudia desde el ángulo de la ronda común del zodíaco,
seguida por la humanidad común y no desarrollada, o desde el ángulo del
discípulo, donde el sendero del progreso zodiacal está revertido.
En el primer caso, Capricornio
marca el punto de mayor densidad y expresión concreta y demuestra que la vida
divina está profundamente incrustada en la sustancia. Éste es el verdadero
estado de la muerte en lo que a la vida concierne, es el cautiverio en la
forma. Sin embargo en Virgo esa vida hace sentir su presión interna, y el
movimiento -tenue pero real- de la vida oculta empieza a palpitar en la forma
concreta, produciendo en Tauro esa reacción al deseo y esa embestida y
movimiento poderoso hacia adelante, que caracteriza el progreso evolutivo del
individuo, actuando por impulso del deseo. Recuerden que el primer
estremecimiento o respuesta de la vida crística es hacia la atracción, el
anhelo o sugestión de la naturaleza forma en la cual se encuentra. Más tarde,
cuando todos los recursos de la naturaleza forma (extraídos por el deseo) se
han agotado y la vida crística es excesivamente fuerte y se apronta a revelarse
por la muerte de la Madre, la forma, entonces y no antes, se detiene el
progreso de la rueda y tiene lugar la revolución, y el aspecto vida se revierte
en la rueda. Entonces el discípulo (expresión de la vida crística en sus
primitivas etapas manifestadas) que ha transmutado el deseo en aspiración,
empieza su carrera -objetivamente y con plena conciencia- en el signo de Tauro
y “en alas de la aspiración”, y sigue hacia Virgo, y “por ser tanto la Madre
como el Niño, entra en la Casa del Parto”. Desde esa casa, y a su debido
tiempo, el discípulo llega a Capricornio, donde finalmente subyuga a la
materia, forma o expresión concreta para fines y propósitos divinos,
demostrando así el triunfo y la potencia de la vida crística.
El secreto de los triángulos o
triplicidades, en su cuádruple expresión, de lo cual nos ocuparemos más
adelante, no ha sido aún explorado en la investigación astrológica.
Por lo tanto, el signo de Tauro es
el undécimo en la rueda común del énfasis y la vida exotéricos, y precede a
cada nuevo ciclo de encarnación. Cuando el individuo desciende a la encarnación
y adopta un cascarón astral, entra definitivamente en un ciclo taurino, pues el
deseo lo impele al renacimiento, y la potencia de Tauro es quien lo lleva a
cabo. Como este tema concierne a la astrología del vehículo astral no nos
extenderemos sobre él, pues es una fase de la investigación para la cual la
humanidad no está preparada todavía.
Éste es también el segundo signo
subjetivo, en la rueda. revertida, preparatorio para el reconocimiento
consciente de la correcta relación de las dualidades en Géminis. Cavilen sobre
esto. Por lo tanto tenemos en este signo las siguientes cualidades o aspectos
yuxtapuestos:
1. Deseo-que conduce a la
aspiración en la rueda revertida.
2. Ceguera-que conduce
eventualmente a la visión.
3. Oscuridad-que conduce
finalmente a la luz.
4. Muerte-que conduce finalmente
a la liberación.
En último análisis, volvemos a las
eternas dualidades, conduciendo como siempre a la interacción de los polos
opuestos, al flujo y reflujo cíclicos de la vida interna, a la periferia
externa de la expresión y a esas atracción y repulsión que conducen a un
constante cambio de la fuerza de atracción hacia un llamado cada vez más
elevado y amplio. Es el secreto de la síntesis eventual, iluminación final,
vista a través del ojo de Tauro. Por esta razón se lo considera a este signo de
movimiento universal, de grande y constante actividad bajo el impulso del deseo
materialista, o el anhelo de la voluntad divina, cuando es reconocido y
sentido. El triángulo de expresión está formado por energías potentes:
1. Deseo aspiración voluntad.
2. El hombre el discípulo el iniciado.
3. El materialismo la dualidad la divinidad.
4. La forma el Alma el Espíritu.
5. La humanidad la Jerarquía Shamballa.
Hago resaltar constantemente estos
cambios, pues el considerarlos inteligentemente conducirá eventual e
inevitablemente a fusionarlos en la conciencia individual.
Mi intención no es referirme
brevemente a la Cruz Fija, de la cual Tauro es uno de los brazos. Me ocupé de
ello anteriormente cuando tratamos las constelaciones Leo, Escorpio y Acuario,
por lo tanto les pido que revisen mis comentarios anteriores. Como habrán
comprendido, Escorpio es el brazo dominante por intermedio del cual la potencia
más efectiva afluye en la rueda revertida, en lo que a la humanidad avanzada
respecta, porque es el signo de prueba para la humanidad, donde el ser humano
se sumerge en las profundidades o asciende a las alturas. Tauro es la corriente
dominante de energía en la Cruz Fija, en lo que concierne al hombre común. La
energía liberada a través de esta Cruz tiene efectos estupendos, produciendo
finalmente la gran reversión y renunciación. En esta Cruz, Tauro es el
Iniciador, pues impulsa a la voluntad, produciendo movimiento e ímpetu. En
consecuencia, tenemos (si se me permite repetir implicaciones anteriores) en
conexión con las tres Cruces, las siguientes condiciones y analogías:
1. La Cruz Cardinal
Espíritu Voluntad Shamballa.
2. La Cruz Fija Alma Conciencia Jerarquía.
3. La Cruz Mutable Forma Actividad Humanidad.
Iniciado es aquel que está en
proceso de relacionar en sí mismo, consciente y efectivamente las tres Cruces.
¡ El hombre, triángulo esencial de energía; el hombre, el cuadrado; el hombre,
en la Cruz, y, finalmente, el hombre, la estrella de cinco puntas! En estas
cuatro y sencillas formas simbólicas reside toda la historia del cuarto reino
de la naturaleza. El triángulo y la estrella son expresiones subjetivas de una
conciencia fija, enfocada en la realidad, mientras que el cuadrado y la Cruz
son expresiones objetivas del hombre enfocado externamente.
Entraremos ahora a estudiar
brevemente los Regentes de este signo. Debido a que Tauro está tan cerca de
Aries, hablando esotéricamente, el cual -en este ciclo mundial- es un signo de
comienzo, constituye, hablando en forma relativa, un conglomerado de fuerzas
muy complejo, relacionado no sólo a Aries con sus contactos cósmicos, sino
también a las Pléyades y a la Osa Mayor, aunque al mismo tiempo su expresión es
muy simple porque está regido sólo por dos planetas. Venus es su regente exotérico
y Vulcano su regente esotérico y jerárquico. Tocamos aquí uno de los misterios
de la Sabiduría Eterna. Venus mantiene una relación excepcional con la Tierra,
distinta de la de cualquier otro planeta, dando lugar por lo tanto a una
relación mucho más estrecha entre Tauro y la Tierra, como ninguna otra relación
zodiacal en lo que a nuestro planeta se refiere, es decir, en este ciclo
mundial particular y en la etapa peculiar de desarrollo evolutivo en que la
humanidad se halla ahora. Todo está en un estado de flujo y cambio; a medida
que el hombre desarrolla su conciencia, otras constelaciones pueden entrar en
una pronunciada actividad, en conjunción con el signo controlador y también
otras establecer contacto y causar efectos más remotos. Sin embargo, Tauro,
Venus y la Tierra, tienen una relación kármica muy estrecha y un dharma muy
definido que llevar a cabo conjuntamente. Lo que puede ser tal karma y relación
está más allá de la comprensión humana común, pero puede tenerse una idea de
ello, relacionando mentalmente las palabras: Voluntad, Deseo, Luz y Plan. Al
enunciarlas lo único que hago es aminorar la distorsión de la relación, pero
hasta que el hombre no piense en símbolos simples y sin palabras, e interprete
correctamente los símbolos no reconocidos hasta ahora, nada más puedo agregar.
Para comprender la relación de
Venus y la Tierra, quisiera que meditaran sobre lo que he dado anteriormente en
el Tratado sobre Fuego Cósmico.
Toda esta relación ha sido resumida
en las palabras: El planeta Venus es para la Tierra lo que el Yo superior para
la Personalidad. Recuerden que Venus es uno de los siete planetas sagrados,
mientras que la Tierra no lo es. Esta declaración involucra, como bien pueden
ver, el profundo misterio de la relatividad, de la interacción y de la eventual
revelación. Esta revelación, respecto a la relación del “alter ego” de la
Tierra con el mundo de la vida humana, será revelada únicamente en la tercera
iniciación, cuando se haya disipado todo espejismo e ilusión y cuando “la luz
brille libremente a través del ojo del Toro” e ilumine la oscuridad.
Venus significa para nuestras
mentes, aunque sólo tengamos un destello de la verdad oculta, lo mental, lo que
concierne a la sublimación final, cuanto atañe al sexo y lo que debe
desarrollarse como expresión simbólica en el plano físico. Éstos son los
principales conceptos que acuden a nuestras mentes cuando Venus y Tauro son
considerados al unísono. Tales factores de expresión han estado relacionados
siempre con ellos, desde la noche de los tiempos, porque son esencialmente
básicos y eternamente cósmicos en sus implicaciones. Tauro es uno de los signos
que vela cierto misterio divino. Para beneficio de los discípulos en
entrenamiento estos cuatro conceptos han sido brevemente resumidos en un escrito
arcaico de gran significado:
“Los
santos Hijos de la Mente abrazaron a ambos. Vieron y comprendieron Así nació el
sexo y así se cometió el gran error. La mente se dirigió hacia afuera. La forma
se hizo visible, pero no la vida.
“Desde la
oscuridad clamaron los santos Hijos de la Mente. En su dolor lloraban
desconsoladamente. Miraron hacia adentro y vieron el error que habían cometido,
pero no sabían qué hacer... El Señor respondió y les dio el signo de la
resurrección”
¿ Llegarán a comprender la significación
de este enunciado? Les daré un indicio. La triplicidad terrestre ha sido
descrita por los astrólogos como la personificación de la idea de las llanuras
(Tauro), de las cavernas (Virgo) y de las rocas (Capricornio). Puede decirse
que las cavernas existen en las rocas, profundamente debajo de las llanuras.
Estoy hablando en forma figurada y simbólica De la caverna rocosa emergió el
Cristo y volvió a caminar en las llanuras de la Tierra y desde entonces “la
mujer no Lo conoció”. La forma ya no Lo aferraba, porque Él la venció en las
profundidades En la caverna de la Iniciación, la luz de la resurrección penetra
cuando se aparta la piedra que oculta la entrada. El ser humano va desde la
vida en la forma hasta la muerte de la forma -profundamente, en el lugar
rocoso, abajo, en las criptas del Templo. Pero a ese lugar afluye la nueva
vida, que trae fresca vida y liberación; lo viejo desaparece y la oscuridad se
Convierte en luz.
Entonces sabe que el sexo es en
realidad sólo la relación de la naturaleza inferior con el Yo superior; luego
es elevado a la luz del día, a fin de que el hombre pueda alcanzar la completa
unión con la divinidad. El hombre descubre que el sexo (que hasta entonces ha
sido una función puramente física, realizada a veces bajo el impulso del amor)
es elevado a su correcto plano como el matrimonio divino, realizado y consumado
en los niveles de la percepción del alma. Esta gran verdad subyace en la
historia sórdida de la expresión del sexo, la magia sexual, y las distorsiones
de la moderna magia tántrica. La humanidad ha aminorado el simbolismo y sus
pensamientos han envilecido al sexo, hasta convertirlo en una función animal, y
no fue elevado al reino del misterio simbólico. Los hombres han tratado de
obtener, por medio de la expresión física, la fusión y la armonía internas que
anhelan, y esto no se puede hacer. El sexo sólo es el símbolo de una dualidad
interna que debe ser trascendida y llevada a la unidad. No se trasciende por
medios o rituales físicos, sino que es una trascendencia en la conciencia.
El regente esotérico de Tauro es
Vulcano, el forjador de metales, que trabaja en la expresión más densa y
concreta del mundo natural -desde el ángulo humano. Desciende a las
profundidades para hallar el material sobre el cual ejercer su arte innato y
modelar lo que es bello y útil. Por lo tanto Vulcano es aquello que representa
al alma, el hombre individual, interno y espiritual; en su actividad tenemos la
clave de la tarea que realiza el alma en la eterna ronda de la rueda de la vida.
Quizás recuerden en qué forma Hércules tuvo que forjar sus propias armas en la
Cruz Fija antes de triunfar en la lucha. En realidad se refiere al arte de
Vulcano, que rige al hombre interno y guía su modelamiento.
Vulcano rige también las naciones
cuando están en esa etapa en que el alma se expresa en forma embrionaria, como
en la actualidad, y rige sus actividades, modelando sus instrumentos de guerra,
cuando la guerra y el conflicto son los únicos medios para lograr la
liberación. Pobres de aquellos por cuyo intermedio se desatan las guerras.
Entonces se hace cargo Vulcano y -desde la Edad Media- ha puesto bajo el
control humano al reino mineral desde las “profundidades de donde extrae el
mineral necesario”. En la guerra actual Vulcano está implicado, conjuntamente
con Venus, en la relación entre un hombre y otro y entre el hombre y el reino
mineral. Venus, la energía mental de la humanidad, establece relaciones entre
los hombres y entre las naciones, mientras que Vulcano establece relaciones
entre el cuarto reino de la naturaleza y el primero. Vulcano, como veremos más
adelante, está regido por el primer rayo, y el primer rayo y el primer reino
están definidamente ligados. Por lo tanto, esto atrae la fuerza de Shamballa, y
así tenemos un triángulo esotérico de energía-voluntad, humanidad y reino
mineral, los cuales están en estrecha relación, tanto desde el punto de vista
del Plan como de la expresión del egoísmo materialista. A ello se debe el gran
empleo de minerales (hierro, cobre, etc.) en la Segunda Guerra Mundial, donde
textualmente el reino mineral fue empleado contra el humano. La humanidad
descendió a las cavernas y a las profundidades de la concreción, y ahora está
preparada para un cambio o movimiento ascendente, pero esta vez realizado en
forma consciente y conjunta. Esta difícil situación no puede comprenderla el
hombre común, pero todo el problema del empleo consciente de lo que existe en
el planeta y también su aplicación destructora, están vinculados a otra
situación muy crítica. Parte de la solución vendrá en líneas similares, y a
esto se refiere la profecía que está penetrando hoy en la percepción racial,
sobre la existencia de aquellos “que duermen en las cavernas de la tierra y
despertarán y traerán la liberación”. Pero no hay que ser demasiado textuales
en la interpretación, pues “lo que pertenece a la tierra puede también hallarse
en el cielo”.
Vulcano es jerárquicamente el
regente que condiciona al planeta y determina el hecho de que el hombre es el
macrocosmos del microcosmos y que el cuarto reino modela o condiciona a todos
los reinos subhumanos
Resulta difícil comprender este
signo debido a su subjetividad. Hasta que la humanidad no haya alcanzado o
captado la naturaleza de la voluntad, no será comprendido el verdadero
significado de la influencia taurina. Los signos Aries y Tauro tienen que ver
con el impacto inicial de la energía sobre la forma o de las energías sobre el
alma. Hoy el hombre va siendo lentamente consciente de la diferencia que existe
entre los opuestos y va comprendiendo vagamente la verdadera naturaleza del
deseo. Pero sigue estando en el valle de la ilusión y -mientras esté allí- no
podrá ver con claridad. Uno de los primeros opuestos que el discípulo debe
comprender es el de los mundos objetivo y subjetivo.
Tres signos están estrechamente
vinculados con la iniciación. El secreto oculto en Aries, Tauro y Géminis, es
revelado en las tres iniciaciones sucesivas:
1. El secreto de Aries es el
secreto de los comienzos, los ciclos y la oportunidad emergente. En la tercera
iniciación, el iniciado empieza a comprender la vida del espíritu o el aspecto
más elevado; hasta ese momento, ha expresado primero la vida de la forma y
luego la vida del alma dentro de esa forma. Esta experiencia es de naturaleza
tan elevada que sólo quienes han pasado por ella podrían comprender cuanto yo
pueda decir.
2. El Secreto de Tauro es
revelado en la segunda iniciación por el repentino retiro o desaparición del
espejismo mundial, mediante la energía cegadora de la luz, constituyendo la
actividad radiante final que lleva a la culminación la acción de la fuerza
taurina sobre la humanidad, durante el largo trayecto cíclico que debe recorrer
el hombre. El individuo efectúa en pequeña escala lo que la humanidad -en su
totalidad- realizará cuando reciba la iniciación en Tauro.
3. El secreto de Géminis debe ser
captado en la primera iniciación, porque constituye el misterio de la relación
del Padre, la Madre y el Niño. El nacimiento del Cristo-Niño, en el plano
físico, es la gloria culminante de la fuerza de Géminis.
Todo esto concierne a
las energías subjetivas que se expresan por intermedio de la personalidad o
aspecto forma. Por lo tanto, cuando hablo de energías subjetivas, me refiero a
las fuerzas que afluyen del alma (en los niveles del alma) a la naturaleza
forma, en su propio nivel de conciencia. Podría ilustrar esto diciendo que el
deseo no es (desde el ángulo de la realidad) una cualidad subjetiva, excepto en
la medida en que sea una distorsión o un empleo ilusorio de la energía de la
voluntad. El deseo es la fuerza de la naturaleza forma; la voluntad es la
energía del alma expresada como acuerdo, dirección y progreso del Plan. Desde
el punto de vista del individuo, el Plan es todo lo que puede captar y
comprender de la presentida voluntad de Dios, en cualquier etapa particular de
su experiencia. Estas diferenciaciones merecen también ser consideradas. El ser
humano puede considerar el deseo como subjetivo, porque está tan completamente
identificado en los planos externos con la vida de la forma, que los impulsos e
incentivos que le llegan a través de la corriente de la conciencia, los ve como
intangibles y místicos. En realidad son meras radiaciones y reacciones de la
forma y no son verídica y técnicamente subjetivos. El superior llamado del deber
y el sentido de responsabilidad son de naturaleza ciertamente subjetiva, porque
provienen del alma y constituyen la respuesta del alma al “tirón” de la forma.
Gradualmente, el discípulo aprende a diferenciar entre estos aspectos
característicos de la energía y la fuerza, que hacen incesantemente impacto
sobre su conciencia. A medida que pasa el tiempo analiza en forma más aguda y
discriminadora, hasta que finalmente sabe cuál es una expresión de la fuerza
(que viene de la forma) y cuales son contactos de la energía (que llegan del
alma).
Esta disgresión era necesaria,
porque es esencial que los astrólogos esotéricos comprendan que los tres
signos, Aries, Tauro y Géminis, tienen (desde el punto de vista del discípulo y
del iniciado) efectos estrictamente subjetivos dentro de la vida de estos
signos. Sólo pueden expresarse externamente en la vida del sujeto y ser
conscientemente dirigidos y controlados en Cáncer, conduciendo así a la gran
liberación que tiene lugar en Capricornio, el polo opuesto de Cáncer, y también
en Acuario y Piscis. Esto se refiere, lógicamente, a los efectos producidos en
el hombre que está en la rueda revertida. Estos seis signos, en cierto sentido,
constituyen dos triángulos principales de fuerza.
He indicado el aspecto superior o
espiritual del Sello del Rey Salomón. Cuando estos seis tipos de energía se
fusionan y mezclan y forman una unidad, entonces surge la “Estrella del
Cristo”. Éste es uno de los símbolos de la sexta iniciación y la analogía
interna de la estrella con la cual están familiarizados. A fin de que puedan
comprenderlo más claramente, señalaré que:
1. Lo iniciado o “penetrado” en
la primera iniciación, se consuma y completa en Piscis.
2. Lo que impulsó a llevar a cabo
los procesos de involución y evolución (el deseo de encarnar) toma forma en la
segunda iniciación, en la voluntad de liberarse en Tauro, y halla la liberación
por medio de la voluntad de servir universalmente en Acuario.
3. Lo que es fluido y mutable en
Géminis, produce en la conciencia el gran cambio que diferencia al iniciado del
discípulo. Esto se convierte, en la tercera iniciación, en una actitud fija en
Capricornio. La vida de la forma concreta es trascendida y el hombre interno se
reorienta y asume una dirección inmutable.
Piscis
Capricornio Acuario
Tauro Géminis
Aries
Quizás se pregunten por qué me
ocupo aquí de estas abstracciones. Se debe a que, en el esfuerzo por comprender
y captar la verdad que se halla más allá del razonamiento de ustedes (aún
considerándolo como una hipótesis no comprobada hasta ahora), están
desarrollando gradualmente un aspecto de la mente, muy necesario en los
procesos del conocimiento, y deben ser llamados a realizar un servicio efectivo
durante la iniciación. Tal esfuerzo es importante si queremos tener una
verdadera comprensión; la iniciación constituye una demostración de la
comprensión intuitiva, expresada en forma práctica.
Reasumiendo nuestro tema inicial,
llamaré la atención sobre el hecho de que por medio de Venus, planeta exotérico
u ortodoxo, el signo Tauro está relacionado con Géminis, Libra y Capricornio.
Es interesante observar, por lo tanto, que Tauro está relacionado con la Cruz
Mutable por una corriente vinculadora de energía, vía Venus, pero al mismo
tiempo está dualmente conectado con dos brazos de la Cruz Cardinal, a través de
una conexión venusina con Libra y Capricornio. El verdadero taurino que llega a
la iluminación, tiene un vínculo con los aspectos de expresión del cuerpo y el
alma, y dos vínculos: con el alma y el espíritu -octava superior de la
manifestación. Así se demuestra la perfección del proceso de sublimación,
porque la aspiración ha reemplazado totalmente al deseo como agente motivador.
El alma está vinculada a la forma, pero su vínculo principal es con el
espíritu. Por esta razón, el hombre alcanza en Tauro el punto donde aparece la
meta real o verdadera visión. El deseo, en su expresión inferior, está
vinculado con la forma, en Tauro. La aspiración idealista, en su expresión más
elevada, se logra también en Tauro. Sin embargo, la aspiración está vinculada
con el alma en su expresión inferior y en la más elevada con el espíritu. La
autovoluntad relaciona al hombre con la forma; la voluntad de Dios relaciona al
alma del hombre con el espíritu. Es necesario recibir tres iniciaciones para
que el discípulo comprenda esto con claridad.
Considerando el asunto desde otro
ángulo: en Libra, Venus, la mente o el alma, revela al hombre el significado
exotérico y los resultados del deseo. En Géminis, Venus revela el mutuo deseo
de los pares de opuestos, pues este tema subyace en todo el proceso creador y
evolutivo -la interacción de los opuestos. En Capricornio, Venus revela al
hombre el deseo por el todo, lo universal, característica del iniciado y la
verdadera expresión de la vida espiritual.
Al considerar el regente esotérico
de Tauro, nos enfrentamos con Vulcano, uno de los planetas velados y ocultos,
que es por lo tanto poco conocido y comprendido. Anteriormente me he referido a
Vulcano como el Modelador de la expresión divina. En sentido peculiar, la
energía que fluye desde Vulcano es fundamentalmente la fortaleza y la potencia
que pone en movimiento el proceso evolutivo mundial; personifica también la
energía de primer rayo, esa fuerza que inicia u origina y también destruye,
dando lugar a la muerte de la forma para que el alma pueda liberarse.
Vulcano es el rayo o el planeta del
aislamiento, pues rige en un sentido peculiar, la cuarta iniciación, donde son
sondeadas las profundidades de la soledad y el hombre permanece completamente
aislado. Permanece desapegado “de lo que está arriba y de lo que está abajo”.
Llega el momento dramático en que renuncia a todo deseo; la voluntad de Dios o
el Plan, es considerado como el único objetivo deseable, pero el hombre todavía
no ha comprobado para sí ni para el mundo de los hombres ni para su Maestro, si
posee la fortaleza necesaria para seguir adelante en la línea de servicio. Allí
se le revela (como le fue revelado al Cristo en la cuarta gran crisis
iniciática de Su vida) que debe emprender una obra definida y activa que
personifica ese aspecto de la voluntad de Dios, que es función peculiar del
hombre apropiarse de ella y hacer posible su expresión. Esto ha sido denominado
en la fraseología cristiana “la experiencia en Getsemaní”. El Cristo
arrodillado al lado de la roca (símbolo de las profundidades del reino mineral
y de la actividad de Vulcano, el modelador) eleva sus ojos hacia donde despunta
la luz de la revelación y en ese momento realmente sabe lo que tiene que hacer.
Ésta es la prueba de Vulcano que rige a Tauro, la del alma que gobierna al
deseo, la del Hijo de Dios que modela Su instrumento de expresión en las
profundidades, captando el propósito divino y doblegando la voluntad del yo
inferior a la del Yo superior. Las profundidades han sido alcanzadas, y nada
queda por hacer. La luz proveniente del ojo del Toro, que con acrecentada
luminosidad ha guiado al alma luchadora, oportunamente debe ceder su lugar a la
luz del Sol, pues Vulcano es un sustituto del Sol; a veces se dice que está
velado por el Sol y otras que representa al Sol mismo, pues se halla entre el
hombre y el Sol, el alma. Por lo tanto, en conexión con estos tres símbolos de
la luz tenemos:
1. Tauro. - El ojo de la
iluminación o de la luz. El ojo del Toro. Iluminación. Exotéricamente el Sol
físico.
2. Vulcano. - El que revela lo
que está profundamente oculto y lo trae a la luz. Esotéricamente el corazón del
Sol.
3. El Sol. - El gran Iluminador.
Espiritualmente el Sol, central espiritual.
Así, desde todos los ángulos, la
iluminación sigue siendo el tema de este siglo.
Hemos hecho una parcial
consideración sobre los rayos y sus efectos y relaciones, cuando, por
intermedio de Tauro y sus regentes, derraman su fuerza y energía sobre el
hombre individual o la entera humanidad. Los dos rayos que afectan directamente
al signo son, como hemos visto, el quinto (por intermedio de Venus) y el
primero (por intermedio de Vulcano). Ambos, cuando son considerados en
combinación con la Tierra (expresión de} tercer rayo), demuestran una
combinación de rayos muy difícil, pues todos pertenecen a la línea de primer
rayo de energía:
ler. Rayo. El Rayo de Voluntad o Poder.
5to. Rayo. El Rayo de Conocimiento Concreto.
3er. Rayo. El Rayo de Inteligencia Activa.
Esta combinación aumenta
grandemente la ya difícil tarea del taurino. El segundo Rayo de Amor-Sabiduría
y su línea subsidiaria de energía aparece sólo en forma indirecta y, por lo
tanto la persona nacida en este signo carece frecuente y notablemente de amor y
sabiduría. Un hombre así tendrá mucho amor, estima y respeto propio y estará
egoístamente centralizado o enfocado en la personalidad. Será inteligente, pero
no sabio; tendrá aspiraciones, pero al mismo tiempo será obstinado y
determinante, de manera que su aspiración no lo llevará rápidamente muy lejos.
Actuará esporádicamente y con impulsos incontrolados, pues un constante y
mesurado progreso en el Camino le resulta difícil. No le es fácil aplicar en
forma práctica el conocimiento obtenido, el cual tiende a permanecer como una
adquisición mental y no como una experiencia práctica. Será casi dolorosamente
consciente de la dualidad, pero en lugar de luchar por obtener la unidad, a
menudo lo embarga una fija y estática depresión. Será destructivo, porque es
“testarudo” debido a que predomina el aspecto martillador de Vulcano. Como
posee cierta medida de luz, lo afligirá el poder de destruir que posee.
Necesita comprender el aspecto
espiritual de Venus, el cual acentúa que el Hijo de Dios, el Hijo de la Mente,
es el instrumento del amor de Dios, debiendo, por lo tanto, aprender a
transmutar el conocimiento en sabiduría. Debe trascender el aspecto destructor
de Vulcano, y también el de primer rayo, y trabajar en cambio como “modelador
de almas”, incluyendo la propia. Debe aspirar a obtener una clara visión, una
pura y gozosa voluntad y matar el deseo de la personalidad. Tal es la meta del
discípulo taurino.
Por intermedio de los otros tres
brazos de la Cruz Fija y sus tres corrientes de energía divina, la fuerza del
amor puede ser llevada indirectamente a ejercer influencia sobre el hombre
nacido en Tauro. Los regentes de dos de estos signos, Leo y Escorpio, incluyen
al Sol (2do. rayo), Marte (6to. rayo) y Mercurio (4to. rayo). El Sol y Marte
son regentes esotéricos de Leo y Escorpio, y Mercurio es el regente jerárquico
de Escorpio. Urano es el regente ortodoxo y Júpiter el regente esotérico de
Acuario. La Luna también está presente, pero nuevamente vela a Vulcano, cuya
influencia ya hemos considerado. La única influencia de rayo que falta es la
del tercer rayo y básicamente está también presente, porque es el rayo de la
Tierra. Por lo tanto, en este importante signo, la persona taurina se halla
-directa o indirectamente- bajo la influencia de los siete rayos, porque el deseo,
que conduce a la iluminación final, los motiva a todos. Tal es la sorprendente
situación que enfrenta el hombre -particularmente el discípulo y el iniciado-
nacido en este signo. Tales son las dificultades con las cuales él está
enfrentado, que crean también su inmensa oportunidad de progresar.
Un nuevo campo de estudio se abrirá
evidentemente ante los astrólogos de la nueva era y una nueva luz estará
disponible evidentemente sobre esta ciencia, la más grande de todas, cuando el
investigador pueda determinar la edad relativa de la persona o del grupo, cuyo
destino debe ser determinado y cuyo horóscopo se está confeccionando. En tales
casos se ha de considerar oportunamente cada uno de estos cuatro signos desde:
1. El ángulo del hombre no
evolucionado, centrado en:
a. alguno de sus vehículos,
b. la personalidad integrada,
antes de la experiencia del Sendero.
En éstos controla la Cruz Mutable.
2. El ángulo del ciclo de las
vidas, donde las dualidades se reconocen y el aspirante se “revierte en la
rueda”.
Entonces controla la Cruz Fija.
3. El ángulo del iniciado.
Aquí comienza a controlar la Cruz
Cardinal.
Las Cruces también son conocidas
como:
La Cruz del Cristo Oculto-La Cruz
Mutable.
La Cruz del Cristo Crucificado-La
Cruz Fija.
La Cruz del Cristo Resucitado-La
Cruz Cardinal.
Las Cruces individual, planetaria y
cósmica.
Poder determinar estos ángulos
implicará, entre otras cosas, hacer un agudo análisis de las cualidades de las
cuatro energías que actúan sobre la humanidad por intermedio de cada brazo de
la Cruz. Un aspecto de esto determinará en forma oportuna y estadística el
promedio de los signos que rigen a los diferentes tipos de hombres.
Se ha dicho que “cuatro energías
constituyen un hombre, ocho energías un Maestro y doce energías un Buddha de
Actividad”. Durante este proceso de “modelación”, tienen lugar grandes cambios
en la conciencia y también otros fundamentales por medio de este signo, que -en
combinación con su polo opuesto, Escorpio- es uno de los principales signos
condicionadores del zodíaco. Bajo el impacto de su energía se producen
profundas desorganizaciones y alteraciones del carácter, de la cualidad y de la
orientación. Es un signo peligroso, porque fácilmente se exageran los aspectos
destructivos y se aplican tan inteligentemente a las circunstancias, que la
trayectoria del Toro puede ser destructiva dentro de su campo de contacto, y al
mismo tiempo autodestructora, hasta el momento en que la autovoluntad o deseo
egoísta, es atemperado por la aspiración. La aspiración cede su lugar
oportunamente a la actividad inteligente y a la aceptación de la voluntad que
emana del Centro espiritual de la vida. Esto conduce a colaborar con el Plan,
en el sentido más pleno de la palabra, y a terminar con el autocentrismo
individual. El temperamento, tan característico en el Toro, debe ceder su lugar
a la energía espiritual dirigida, pues el temperamento sólo es energía
incontrolada, que beneficia a la personalidad; la ceguera (el Toro es ciego
durante gran parte de su trayectoria) debe ceder su lugar a la visión, al
correcto enfoque de la vista, lo cual disipará finalmente las ilusiones y los
espejismos autoengendrados del aspirante; la autoconmiseración, efecto de una
concentración constante sobre la frustración del deseo en la vida de la personalidad,
debe ser reemplazada por la compasión hacia la humanidad y desarrollada en
servicio altruista que presta el iniciado salvador. La tarea del taurino es
dura, pues contiene en sí, en grado muy notable, limitaciones destacadas sobre
los procesos de la evolución espiritual; sin embargo, no hay dificultades
insuperables, y el taurino liberado es siempre una fuerza constructiva,
planificadora, creadora y progresista; tales hombres son muy necesarios en
estos días críticos de reajuste y esfuerzo.
Como bien saben, Tauro rige el
cuello y la glándula tiroides. Ésta es esencialmente la región de donde debe
emanar la actividad creadora del hombre que se halla en el Sendero. La energía
del centro sacro debe ser elevada a la laringe para que la creación, por medio
del amor y la voluntad, compruebe oportunamente el efecto sublimador que
produce la trasferencia de la energía sexual, cuando es aplicada en forma más
elevada. El correcto empleo de los órganos de la palabra proporciona la clave
de los procesos por los cuales el discípulo debe efectuar ciertos cambios
básicos. El taurino que se halla en el camino de liberación, debería aplicar el
método de la palabra en forma directa y motivada, y en forma exteriorizada y
explicativa, a fin de transformarse de una persona que sigue voluntariamente el
modo de ser de su personalidad, en un sabio colaborador del Plan. Con esto
quiero decir que cuando el hombre traduce sus ideales en palabras y actos,
efectúa una transformación, transmutación y, oportunamente, una traslación a la
cima de la montaña de la Iniciación. Los resultados del trabajo creador de
materializar la visión, deben ser llevados a una demostración efectiva en
Escorpio, en cuyo signo se aplican las pruebas finales para comprobar que la
energía fluye libremente, y sin impedimentos ni obstrucciones, entre los
centros laríngeo y sacro, y demostrar que la correcta orientación ha sido
lograda y que no existe temor alguno de que el sujeto de Tauro caiga ciegamente
en el autointerés, pues en el futuro seguirá inteligentemente el Camino de la
Liberación -camino que traerá su propia liberación y, al mismo tiempo, lo
impulsará a realizar esas actividades que llevarán la liberación a otros. El
hombre que en Escorpio ha aprendido sus lecciones, en Tauro deberá demostrar esa
creatividad que actuará bajo la inspiración de la aspiración y de la visión y
tratará de expresar constructivamente la belleza velada intrínsecamente por
todas las formas, proporcionando así la revelación de ese propósito subyacente
que motiva todos los acontecimientos y formas. Los aspectos que producen
cambios básicos en el propósito, interés y orientación, deben manifestarse en
Escorpio, comprobando así la efectividad de los procesos evolutivos, sufridos
en la repetida gran transición de Escorpio a Tauro y de Tauro a Escorpio. Este
ciclo de movimientos constituye (con el ciclo mayor) un ritmo de experiencia de
enorme importancia. Estos siete signos son preeminentemente signos de
experiencia en la vida. El signo anterior a Aries es el “signo de la institución”,
mientras que los cuatro que le siguen a Escorpio prueban ser los signos del
discipulado y la iniciación. Esto sucede en la rueda revertida, y las
implicaciones sobre esta misma línea en la rueda común, pueden ser fácilmente
aplicadas por ustedes.
El reconocimiento de estas metas y
la comprensión de los problemas taurinos aclararán la posición de los planetas
en este signo. Vuelvo a recordarles que la exaltación de un planeta en
cualquier signo particular, su caída dentro de la esfera de influencia de un
signo, así como también la disminución de una influencia planetaria particular,
en cualquier ciclo de un signo (que, técnicamente hablando, va “en detrimento”)
son puramente simbólicos, en cuanto a los efectos que produce la energía cuando
hace impacto sobre la naturaleza forma, aunque halle o no resistencia y evoque
o no respuesta, de acuerdo con la calidad del instrumento planetario sometido
al impacto. La Luna está exaltada en este signo. Simbólicamente, significa que
el aspecto forma de la vida es un factor que controla poderosamente y que el
hombre debe tenerlo siempre en cuenta. La Luna es la Madre de la forma, y en
este caso vela u oculta a Vulcano -lo cual era de esperarse. Por lo tanto, la
Luna representa aquí al moldeador o modelador de la forma, proporcionando los
aspectos masculino y femenino en la construcción de la forma, función dual
Padre-Madre. Esto deben recordarlo los astrólogos. Tal proceso de interacción
desarrolla dos fases del necesario moldeamiento:
1. Un proceso en el cual se crea
una forma de gran potencia, donde el autointerés y los objetivos y deseos de la
personalidad son los móviles que propician la actividad. Actividad de la Luna y
de Tauro.
2. Los procesos autoaplicados por
el taurino que va despertando, donde es modelada nuevamente la naturaleza forma
y motivada en forma distinta, y así “elevada a los cielos”, irradiada y
glorificada. Actividad de Vulcano y de Tauro.
La exaltación de la forma, regida
por la Luna, puede ser trazada a través de todo el zodíaco, proporcionando en
sí una historia interesante y progresiva que no intento considerar aquí, la
cual ha sido narrada por las diversas mujeres que aparecen en las diferentes
constelaciones, y algún día se erigirá alrededor de ellas la astrología de la
forma. Tenemos a Casiopea, Venus, Cabellera de Berenice, Andrómeda y una o dos
más, así como también Virgo, la Virgen, la más importante de todas. Aquí sólo
puedo indicar un campo de pensamiento e investigación astrológica, no abordado
hasta ahora, pero no dispongo de tiempo para interpretar este vasto y
provechoso campo de conocimiento. “Nuestra Dama, la Luna” está relacionada con
todas ellas, y antes de la gran desintegración del sistema solar anterior, que
convirtió a la Luna en un planeta muerto, las energías de esas estrellas y de
algunos planetas fueron producidas por sus actividades que estaban enfocadas en
la Luna y transmitidas por ésta en forma muy misteriosa y sin embargo poderosa.
Por medio del deseo traducido en términos de voluntad espiritual, la forma es
esotéricamente exaltada, y la exaltación de la Luna en Tauro es un símbolo de
este hecho. Esto está testimoniado por el símbolo astrológico común de los
cuernos del Toro. Es la Luna creciente, y también el símbolo de la naturaleza
destructora de la vida de la forma del Toro. Recuerden que la destrucción o
muerte de la forma y por ello la terminación de la influencia de la forma, es
la meta del proceso que cambia el deseo en aspiración.
Urano, el planeta del misterio
oculto y uno de los más esotéricos, cae en este signo, trayendo la acentuación
y la marcada división entre cuerpo y alma, destacada característica del sujeto
de Tauro. Prepara al hombre interno para la aguda interacción y conflicto, en
el siguiente signo, Géminis. En consecuencia, la presencia de la Luna exaltada
y de Urano caído, da una imagen maravillosa de la historia del hombre durante
la etapa de desarrollo y poder de la personalidad. La tarea de Urano, oculta en
las profundidades, consiste en despertar y evocar la respuesta intuitiva de
Tauro hacia una luz siempre creciente, hasta el momento en que se logra la
plena iluminación, así como también el desarrollo de la conciencia espiritual
-sustituyendo las reacciones inferiores de la forma por los aspectos superiores
del alma. Es interesante observar que en Escorpio, Urano está exaltado, lo que
indica el éxito de la tarea que emprendieron las fuerzas uranianas. Así se
alcanza la realización.
Marte se halla en detrimento en
este signo. Su actividad acrecienta constantemente la naturaleza guerrera de
Tauro, pero la potencia de la lucha taurina es tan grande, hablando
esotéricamente, que el efecto de Marte se pierde en el todo mayor. “Acrecienta
el espejismo y la confusión y, sin embargo, contiene en sí una esperanza para
el hombre luchador.”
En este signo se acentúa
constantemente el factor lucha. Es una lucha cósmica, planetaria e individual,
pues el deseo-voluntad subyace en las actividades manifestadas del Logos, de la
Vida planetaria y del hombre, y también de todas las formas de la naturaleza. Es
la lucha de lo que está profundamente oculto en la oscuridad, para alcanzar la
luz del día; es la lucha del alma oculta para controlar y dominar la forma
externa; es la lucha para transmutar el deseo en aspiración y la aspiración en
voluntad de lograr la realización; es la lucha por alcanzar la meta, revelada
por una acrecentada luz. Tan potente es esta lucha, que culmina en la rueda
común (antes de que el alma que busca encarnar vuelva a entrar en Aries) en el
deseo fijo, fortaleciéndose cada vez más para seguir la rueda del renacimiento;
en el progreso revertido alrededor del zodíaco, la lucha consiste en dominar y
destruir todo lo que ha sido tan laboriosamente realizado en la rueda común,
para demostrar, en Escorpio (por medio de las terribles pruebas aplicadas
allí), que la forma ya no controla, pero que las lecciones aprendidas, mediante
el empleo de la forma, han sido retenidas; la lucha se libra para llevar a cabo
la iniciación en Capricornio, y de esta manera liberar al alma de la rueda
giratoria y liberarse finalmente de la esclavitud del deseo y de cualquier tipo
de control ejercido por la forma.
Esto está curiosamente remarcado en
este signo por los regentes de los decanatos. Ambos astrólogos, Alan Leo y
Sefarial, prácticamente y para todos los intentos y propósitos, concuerdan en
la asignación de planetas para gobernar los triples aspectos del signo.
Disienten exotéricamente en un punto, pues mientras Sefarial da la Luna como
rigiendo el segundo decanato, Alan Leo da Venus como rigiendo al primero. Sin
embargo, Venus y la Luna a menudo se emplean en forma intercambiable, y ambos
expresan o irradian la misma energía básica de inteligencia activa en sus
aspectos superior e inferior. Uno expresa amor inteligente, el otro la
inteligencia de la materia; este énfasis dual tiene que ver con el dominio que
ejerce la naturaleza de la forma en el sujeto taurino y su liberación por
intermedio del Hijo venusino de la Mente. La Luna o Venus, Mercurio y Saturno,
controlan los decanatos, y la consideración que hemos hecho de estos planetas
en los signos anteriores, les habrá indicado la correcta interpretación, tanto
aquí como en otra parte. La vida de la forma, la actividad inteligente y la
lucha intensa, resumen el problema taurino, mientras que Mercurio, el Mensajero
de los Dioses, recuerda al hombre que lucha, que siempre debe llegar a ser lo
que esencialmente es, evadiéndose así de la ilusión y penetrando en la luz.
Las notas clave de este signo son,
como de costumbre, claras en sus implicaciones. Una, enuncia la nota del
aspecto forma: “Que se luche sin desmayo”. El Verbo de la forma consiste en
tomar, aferrar e ir valientemente tras lo deseado. El Verbo del alma es: “Veo,
y cuando el Ojo está abierto, todo es luz”. El ojo del Toro cósmico de Dios
está abierto, y desde él la luz afluye radiantemente sobre los hijos de los
hombres. El ojo de la visión del hombre individual debe también abrirse en
respuesta a esta luz cósmica. De allí que la victoria sea inevitable, pues la
potencia de la energía cósmica, infaliblemente y a su debido tiempo, subyugará
y reorientará la energía de la humanidad.
Ya he considerado brevemente y
creo, sin embargo, constructivamente, algunas de las influencias y significados
subjetivos de los doce signos del zodíaco. He abordado su mutua interrelación y
su interacción planetaria y he tratado de presentarles las reacciones de la
humanidad a estas múltiples energías y fuerzas. Dichas fuerzas afluyen desde
fuentes cósmicas y hallan su camino hacia nuestro sistema solar, al que son
atraídas por medio de una cualidad análoga o -bajo la Ley de Contradicción, o
Ley de los Contrarios- encuentran su camino hacia ciertos planetas, afectando y
condicionando así a unidades de vida que hay en cada uno de estos planetas
receptores. Hemos visto al hombre instado a progresar por la naturaleza de las
fuerzas de la atracción divina y hemos observado las diversas cualidades
divinas que esta actuación de energías evoca en la humanidad -así como también
en las demás formas de vida. Quizás he acentuado, casi hasta la confusión, el
vasto conjunto de impelentes energías que actúan por todo nuestro cosmos; el
hombre individual puede muy bien anonadarse por sentirse desvalido y
exageradamente fútil, pero sólo se debe al estado relativamente subdesarrollado
de su “mecanismo de recepción”. Cuando se sienta anonadado debe recordar que
potencialmente posee la capacidad creadora de construir y desarrollar
gradualmente un mejor mecanismo de recepción que le permitirá finalmente
responder a todos los impactos y a cada tipo de energía divina. Esta capacidad
es indestructible y constituye en sí un enfoque divino de energía, que debe
llevar y llevará adelante indefectiblemente el bien que se está haciendo, bajo
la inspiración del Gran Arquitecto del Universo. Él modela todas las cosas para
un fin divinamente previsto, y en este signo -por intermedio de Sus agentes,
Venus y Vulcano, tipificando la forma y al alma- conducirá al hombre de lo
irreal a lo real.
TERCER
CAPÍTULO
LA
CIENCIA DE LOS TRIÁNGULOS
INTRODUCCIÓN
LLEGAMOS al fin de la tercera
extensa parte del segundo capítulo sobre los Efectos Espirituales de las
Constelaciones y sobre el Zodíaco y los Rayos. En esta parte se tratará la
naturaleza de la astrología esotérica y en la introducción se consideró
brevemente la significación del esoterismo en forma general, aplicado a la
astrología moderna; además se consideraron las tres Cruces y se hicieron breves
referencias sobre la relación que tienen los signos con los centros; no
obstante hemos dedicado la mayor parte de nuestro tiempo a un análisis del
significado y de la interrelación de los doce signos del zodíaco entre sí, con
los planetas y la Tierra, tratando, apenas, el efecto que producen sobre el
individuo, excepto en un sentido general. Ahora consideraremos la tercera y más
importante parte de este estudio astrológico titulado La Ciencia de los
Triángulos, dividido, como ya se indicó, en tres partes:
1. Los Triángulos de Energía constelaciones.
2. Los Triángulos de Fuerza triplicidades planetarias.
3. Los Triángulos y los Centros planetarios y humanos.
He analizado aquí el punto
alcanzado en nuestro estudio, pues ansío que conozcan dentro de lo posible
hasta dónde hemos llegado en nuestro intento de arrojar la luz de la
comprensión esotérica sobre el actual y total estudio exotérico de la
astrología.
Por lo tanto, antes de proseguir
con este tema, algo difícil, quisiera decir algunas palabras y recordarles
ciertas cosas respecto a nuestra actitud general.
En esta serie de estudios
astrológicos no he expuesto la parte matemática vinculada a mis afirmaciones.
Ciertos cambios básicos se están produciendo en la inclinación del eje de la
Tierra y esto traerá gran confusión en los cómputos de los astrólogos, cambios
que se efectúan lenta y progresivamente y de acuerdo a la ley cósmica. A medida
que esto sucede resulta imposible hacer cómputos y deducciones exactas. Cuando
la orientación y el “punto de dirección” del polo de la Tierra haya sido
nuevamente estabilizado, podrán obtenerse, con exactitud, las nuevas cifras
matemáticas condicionantes. En verdad, desde los antiguos días egipcios, no se
ha podido lograr una verdadera exactitud. Cualquier cosa que pueda realizarse
en estas líneas sólo es aproximado y, por lo tanto, resulta imposible hacer el
análisis, la predicción y la interpretación verídicos. Todo el tema es muy
confuso y completamente incomprensible para el astrólogo común y, lógicamente,
para el estudiante común. Sin embargo les recordaré que en el gran ciclo de
vida de la Tierra se ha producido varias veces el cambio de las “estrellas
polares” y que nuestra actual estrella polar no ha estado siempre en la misma
posición. Esto también la ciencia lo reconoce.
En cada uno de los grandes
deslizamientos del eje de la Tierra, hubo convulsiones, confusiones y
cataclismos previos a la reconstrucción, estabilización y aparente y relativa
calma. Estos acontecimientos macrocósmicos tienen analogías microcósmicas
similares, tanto en la vida de la humanidad como en la del hombre individual,
de allí que la crisis mundial actual -aunque precipitada por el error y el
pecado humanos, por el karma pasado y el idealismo emergente, respondiendo al
desarrollo del intelecto y a la aparición de la intuición- sea básicamente el
resultado de combinaciones de corrientes de fuerzas mucho más grandes y más
vastas, en las relaciones macrocósmicas.
En resumen, podría decirse que las
causas cósmicas y del sistema dadas a continuación, son responsables de las
actuales y difíciles crisis y situaciones mundiales:
1. La irrupción de fuerza
magnética en Sirio que, por medio de la Jerarquía, produce efectos en nuestro
sistema solar y, particularmente, en la Tierra.
2. El deslizamiento de los polos
de la Tierra, debido a la atracción de un gran centro cósmico, que afecta
poderosamente la orientación de la Tierra y es responsable de los actuales
terremotos de las erupciones volcánicas y los innumerables temblores de tierra
en los últimos ciento cincuenta años.
3. El gran tránsito del sol
alrededor del zodiaco mayor (un período de 250.000 años, o una ronda completa)
finalizó cuando el sol entró en Piscis, hace más de dos mil años. Este proceso
de salir o entrar en un signo particular e influencia cíclica, abarca un
período de cinco mil años, en lo que concierne a esta ronda mayor o ciclo. Este
período de cinco mil años abarca el ciclo completo de transición, hasta que se
logra la completa libertad de actuar bajo la inspiración del nuevo signo. Por
lo tanto, no estamos aún libres de un desbarajuste incidental.
4. El paso de nuestro Sol del
signo de Piscis al de Acuario, es otra de las condiciones originantes de la
confusión actual. Esta confusión de fuerzas en el sistema solar, está afectando
notablemente a nuestro planeta. Durante el proceso de pasar de un signo a otro,
por ejemplo el tránsito de Piscis a Acuario, como sucede ahora, abarca un
período de aproximadamente quinientos años.
Los astrólogos harían bien en
considerar estos puntos. Vuelvo a recordar a los estudiantes que cuando hablo
de signos me refiero a las influencias de las constelaciones, tal como están
representadas por los signos, llamándoles la atención sobre el hecho de que, en
el gran proceso evolutivo y debido a ciertos desplazamientos y discrepancias
astronómico-astrológicas, el Sol no se halla en la constelación a la cual se
refiere un signo particular en un momento dado. Les he llamado la atención
sobre ello en una parte anterior de este tratado.
5. Otro factor poco conocido es
que actualmente la Luna se está desintegrando con creciente rapidez, y esto
afecta necesariamente a la Tierra y tiene resultados terrenales.
Los estudiantes hallarán
interesante aplicar los siguientes grandes acontecimientos cíclicos a los
propios procesos en que aparecen y actúan en tiempo y espacio:
1. La sucesión de las grandes
rondas del zodíaco, o un período de ciclos de aproximadamente 250.000 años,
tiene su analogía en el ciclo de vida de la Mónada.
2. La progresión del Sol cuando
pasa por los signos del zodíaco, durante uno de estos ciclos de 25.000 años,
halla su analogía en el ciclo de vida del ego o alma.
3. El zodíaco menor, abarcado
-desde el ángulo de la extrema ilusión- en el curso de un año, corresponde a la
vida de la personalidad.
Al considerar estos puntos debe
recordarse siempre que los grandes desplazamientos o grandes expansiones de
conciencia, son seguidos inevitablemente por trastornos en las formas externas.
Esto es verdad en la vida de una deidad solar, de un Logos planetario, de la
entera humanidad y de un hombre. De allí también el actual problema mundial. Un
gran acontecimiento, por ejemplo, como un cambio en el eje de la Tierra, está
relacionado a una iniciación del Logos planetario. Por lo tanto, los
estudiantes pueden observar aquí la relación que tiene con la vida individual
al cambiar constantemente su conciencia en el proceso de desarrollo vital en el
Sendero del Discipulado y en el de la Iniciación. Anteriormente en este tratado
me he referido a un hecho que siempre debe tenerse presente, y es que las
grandes energías que actúan sobre nuestro planeta ejercen un efecto
obstaculizador o estimulante, producen retardo, concreción, cristalización y
retraimiento, o aferramiento a lo antiguo y caduco, o estimulan y ocasionan
fluidez, acrecentamiento y expansión. El cuidadoso investigador de los asuntos
humanos observará esto de acuerdo a cómo estudie los acontecimientos que se
suceden hoy ante sus ojos.
Hablando en forma amplia y general,
puede decirse que los tres grupos de fuerzas principales que afectan a nuestro
planeta son de naturaleza zodiacal, del sistema y planetaria y -nuevamente
generalizando- pueden también decirse que:
1. Las energías zodiacales pasan
a través de Shamballa y están relacionadas con el primer Rayo de Voluntad o
Poder, y afectan a la Mónada.
2. Las energías del sistema pasan
a través de la Jerarquía y están relacionadas con el Segundo Rayo de
Amor-Sabiduría o, como se lo denomina a menudo en la astrología esotérica, el
Rayo de Coherencia Atractiva, y afectan al alma.
3. Las fuerzas planetarias hacen
impacto sobre la humanidad y pasan a través de ella, y están relacionadas con
el tercer Rayo de Inteligencia Activa, y afectan a la personalidad.
Me he referido a esto
anteriormente, pero he vuelto a enunciarlo, pues quiero que lo tengan siempre
presente, a medida que avanzamos en nuestros estudios. Tenemos aquí una
triplicidad mayor de energías que emergen de un vasto e incomprensible conjunto
de fuerzas y energías, que son para ellas lo que la Vida Una es para este
triángulo de menor importancia.
Debe recordarse también que estos
tres grupos de energía producen efectos diferentes de acuerdo con el tipo de
mecanismo (dependiendo éste del grado de evolución y de la etapa de desarrollo)
sobre el cual hace impacto. Por ejemplo, el efecto de una fuerza zodiacal y del
sistema sobre un planeta sagrado u otro no sagrado, es muy característico, así
como el efecto de estas energías cuando hacen su impacto en el hombre dependerá
de si evoca respuesta de la mónada, del ego o de la personalidad, o si hacen
impacto sobre la conciencia de la masa, el ente autoconsciente, o la conciencia
iluminada de la humanidad, o si de hecho -en lo que al hombre se refiere-
actúan sobre el no evolucionado, el evolucionado o los discípulos e iniciados.
El tipo de mecanismo y la cualidad de la conciencia determinan la recepción y
la respuesta. Este enunciado es de fundamental importancia, y hasta que los
astrólogos no lleguen a un grado de desarrollo en que el mundo de verdaderos
significados se abra ante ellos y el alcance de su conciencia sea ampliamente
incluyente, no les será posible ser realmente exactos en sus interpretaciones
de los horóscopos grupales o individuales. Insisto sobre esto porque la Ciencia
de los Triángulos se refiere totalmente a las energías subjetivas al
condicionar la conciencia y no al condicionamiento creado por las mismas
energías sobre las formas externas en el plano físico.
Quizás dirán “cómo un hombre piensa
así es él” y la expresión de esa energía significará, en último análisis, lo
mismo. Esto no es exactamente verdad. La respuesta de la humanidad y del
individuo a la vida mental interna y a la conciencia subjetiva, no es
inmediata. Toma mucho tiempo (especialmente en las primeras etapas) para que
una idea se abra camino hacia la mente y de allí pase al cerebro, condicionando
a la naturaleza emocional en sus progresos y procesos. Por lo tanto, se
dedicarán varias vidas a registrar los efectos producidos por estas energías
sobre la vida mental, y también se registrará la respuesta de la vida en el
plano físico una vez captados. Por esta razón he afirmado que la Ciencia de los
Triángulos subyace en todo el sistema astrológico y sólo ahora está en proceso
de revelación. Tengan presente que el efecto de estas energías que vamos a
considerar, y su triple relación, se producirá en el reino de las ideas y en el
mundo de la conciencia y su expansión, y abarcará, por lo tanto, la vida mental
sensible de un Logos solar, un Logos planetario, la humanidad y el hombre.
No me ocuparé por lo tanto de lo
que producen los acontecimientos, excepto en la medida en que todas las ideas
llegan a la expresión en el plano de la manifestación, lo cual, repito, depende
de la cualidad y naturaleza del mecanismo de respuesta, sea un sistema solar,
un planeta, el cuarto reino de la naturaleza o un ser humano.
Agregaré aquí una sexta razón que
explicará la actual presión y tensión en la respuesta de la familia humana en
esta crisis mundial, porque está relacionada por entero a la respuesta
consciente a las fuerzas subjetivas que se expresan como ideas y vastas
corrientes de pensamiento. Por este hecho la humanidad está girando al revés en
la gran rueda zodiacal, tal como lo hace el discípulo individual el punto de
reversión y el signo o signos en los cuales tiene lugar, marcan un punto de
crisis muy importante en la vida de este reino de la naturaleza, producen
tumultos, dificultades y toda la gama de reajustes necesarios para la
reorientación. Si agregan a esta razón las otras cinco, no les asombrará que la
situación actual sea hoy casi increíble por su dificultad y la extensión que
abarca.
En cada triplicidad hay tres
cualidades principales que se manifiestan, o tres energías básicas que tratan
de expresarse o influir. Al manifestarse en tiempo y espacio, el hombre
descubre que esto es verdad y que constituye una ley de la naturaleza, y podría
decirse que la tarea del discípulo es llegar ser plenamente consciente -como
Observador desapegado- de estas energías y las cualidades que van expresándose
a medida que actúan dentro de el mismo. Esto lo realiza en el Sendero de
probación, en el Sendero del discipulado y en el Sendero de la iniciación. Debe
llegar a ser consciente de:
1. La triple energía, la
personalidad, de la cual el cuerpo vital es la expresión sintética.
2. La triple alma, de la cual el
loto egoico es la expresión.
3. La triple mónada, cuya
expresión es la gran bifurcación, una gran difusión en tiempo y espacio de tres
corrientes de energía creadora. Quizás esta última definición sea de poco
significado para el no iniciado, pero debe ser suficiente para él.
El aspecto que se manifiesta en
estas triplicidades es el resultado de la interacción de las tres fuerzas y
está condicionado por ellas. Ésta es su plena expresión y el resultado de su
exitosa actividad:
1. En la personalidad, es el
cuerpo físico.
2. En el alma, es el capullo
central abierto dentro del loto egoico.
3. En la mónada, es el “sonido
que se abre camino geométricamente hacia la visión del Observador” -frase
profundamente esotérica que simboliza lo que no puede ser expresado ni reducido
a la tangibilidad de la forma.
Si los estudiantes aplican esta
idea al estudio y a la comprensión de los triángulos astrológicos y no pierden
de vista las triples energías relacionadas, simplificarán grandemente sus
estudios. Cuando el microcosmos es conocido, contiene siempre la clave del
Macrocosmos, el cual se refleja eternamente en el hombre, el microcosmos, y por
eso el hombre tiene dentro de sí la posibilidad y la potencialidad de la
comprehensión total.
Por lo tanto, en las innumerables
triplicidades que se estudiarán, descubriremos analogías con la mónada, el alma
y la personalidad del hombre, y hallaremos que una línea del triángulo
incorpora una fuerza determinante y dominante y dos líneas que -durante un
ciclo particular- están condicionadas por ella. Tenemos, por ejemplo, una
ilustración interesante de ello en la naturaleza del fuego, esotéricamente
entendido, en su triple expresión en tiempo y espacio durante un ciclo de
manifestación, pues, como saben, la Sabiduría Eterna enseña que existe:
1. El
fuego eléctrico voluntad mónada fuego iniciático.
2. El
fuego solar Amor-sabiduría alma fuego
cualificador.
3. El
fuego por fricción actividad
personalidad fuego purificador. Intelectual.
Doy esta triplicidad porque es muy
conocida y, al mismo tiempo, constituye una buena ilustración de una ley
básica.
1. Triángulos de Energía-Constelaciones.
Detrás de los innumerables
triángulos entrelazados en nuestro sistema solar, condicionándolos en amplia
medida (aunque hoy en forma más potencial que expresiva), hay tres energías que
provienen de tres constelaciones principales, emanaciones de la Osa Mayor, de
Sirio y de las Pléyades. Podría decirse que:
1. Las energías que vienen de la
Osa Mayor están relacionadas con la voluntad o propósito del Logos solar, y son
para ese gran Ser lo que la mónada es para el hombre. Éste es un profundo
misterio que ni el iniciado más avanzado puede aún captar. Sus energías
séptuples unificadas pasan a través de Shamballa.
2. Las energías provenientes del
sol, Sirio, están relacionadas con el aspecto amor-sabiduría o el poder de
atracción del Logos solar, con el alma de ese gran Ser. Esta energía cósmica
del alma está relacionada con la Jerarquía. Se ha dicho que la Gran Logia
Blanca de Sirio tiene su reflejo, método de servicio espiritual y
exteriorización, en la gran Logia Blanca de nuestro planeta, la Jerarquía,.
3. Las energías provenientes de
las Pléyades, conjunto de siete energías, están conectadas con el aspecto
inteligencia activa de la expresión logoica, e influencian el aspecto forma de
toda la manifestación. Se enfocan principalmente por intermedio de la
Humanidad.
Conectada con este triángulo
principal y afectando poderosamente a todo nuestro sistema solar hay una triple
y muy interesante interrelación, que tiene una relación especial y peculiar con
la humanidad. Este triángulo de fuerzas pone en relación a una de estas
constelaciones principales, a uno de los signos zodiacales y a uno de los
planetas sagrados de nuestro sistema solar.
Primer Triángulo:
Las Pléyades
Cáncer Venus
La Humanidad
Segundo Triángulo:
La Osa Mayor
Aries Plutón
Shamballa
Tercer Triángulo:
Sirio Leo Júpiter
La Jerarquía
Me pregunto si pueden captar, por
lo menos parcial y simbólicamente, el hecho de que estos triángulos no ocupan
siempre el mismo lugar, estática y eternamente, ni son tridimensionales. Deben
ser considerados como que se mueven rápidamente, giran eternamente en el
espacio y avanzan incesantemente, y su extensión es de cuádruple y quíntuple
dimensión. No hay manera de describirlos ni llevarlos visualmente a la
atención, pues sólo el ojo interno de la visión puede imaginar su progresión,
posición o apariencia. Estos tres triángulos principales se expresan todavía
parcialmente, en lo que respecta a nuestro sistema solar y sólo un punto del
gran triángulo -como por ejemplo, un punto de la Osa Mayor- constituye una
línea de fuerza relacionada con Aries; únicamente un punto de Aries -dentro de sí
mismo o su propio campo de interacción con Leo y Capricornio (véase la
tabulación VIII) está relacionado con Plutón. Por lo tanto, toda la trama
cósmica y del sistema solar es una intrincada serie entretejida de triángulos
en constante movimiento, y de cada punto del triángulo, emanan tres líneas o
corrientes de energía (nueve en total); cada serie responde análogamente y
recibe las energías -también de naturaleza triple- que se hallan dentro de su
periferia o esfera de influencia y actividad vibratoria.
Es inútil que los estudiantes
traten de desenredar este conglomerado de entrelazadas corrientes de energía.
Todo lo que es posible para el hombre, con su equipo actual, es aceptar
hipotéticamente estos enunciados, acerca de ciertos triángulos principales que
afectan a la humanidad, tratar de comprobar sus efectos y esforzarse por
obtener alguna comprensión de esta intrincada red entretejida que él mismo
posee y denomina “cuerpo etérico”. De esta manera puede llegar a comprobar la
exactitud de un enunciado, por la cualidad demostrada del aspecto vida, su
condicionamiento y sus resultados en la vida y acontecimientos microcósmicos.
Esto es lo que ha tratado de hacer la astrología, en conexión con los eventos
tangibles en el plano externo de la existencia; sin embargo, trataremos de
llevar nuestro esfuerzo por la línea de la historia y los acontecimientos de la
vida sicológica y no por la de los acontecimientos físicos. Esta diferencia es
fundamental y debe siempre tenerse en cuenta. Los astrólogos han comenzado a
tener una tenue idea de la energía de los triángulos entrelazados, en lo que
concierne a nuestra Tierra, dividiendo algo arbitrariamente las doce
constelaciones en cuatro triplicidades, descritas en términos cualificativos,
como triplicidad terrestre o triplicidad ígnea, compuesta cada una de un signo
cardinal, uno fijo y otro mutable. De esta manera dividen el zodíaco en un
cuádruple grupo de triplicidades entrelazadas e interrelacionadas, que están
condicionadas por uno de los elementos básicos y así cualificadas. Constituyen
una serie de triángulos básicos que tienen una relación definida con nuestra
vida planetaria. Dado el constante movimiento que existe en todas partes,
inherente al sistema solar y al zodíaco -adelante, interno y giratorio- podemos
captar alguna idea de la complejidad de todo el diseño. A fin de captar la
belleza esencial del movimiento coordinado y organizado y su poder de
cualificar y condicionar todo el diseño universal, puede obtenerse una ayuda
adicional de quienes han estudiado algo de los diferentes triángulos que se
hallan en el cuerpo etérico del hombre, por medio de la interrelación de los
siete centros a que me he referido en mis libros. Cuando estos centros están
despiertos o vivificados, son impelidos finalmente dentro del radio de acción
de cada uno; desde el punto de vista de la energía viviente, la circunferencia
de estas ruedas o vórtices de fuerza se agrandan tanto que, oportunamente, se
superponen y tocan, presentando en pequeña escala, una condición análoga a la serie
de triángulos entrelazados que hacen contacto con los ya mencionados.
Detrás de estos conceptos de la
relación existente en tiempo y espacio, entre las constelaciones de la Osa
Mayor, las Pléyades, el sol Sirio y nuestro sistema solar, debe recordarse que
existe una inmensa serie de triángulos entrelazados entre las estrellas que
componen estas constelaciones internamente y nuestro sistema solar. Por lo
tanto tenemos una relación entre:
1. Las siete estrellas que
componen la Osa Mayor,
2. Las siete estrellas que
componen las Pléyades, denominadas a veces, las siete “hermanas” o “esposas” de
los Rishis, o Vidas que animan a la Osa Mayor, y
3. El sol Sirio,
formando así triángulos principales
de fuerza, sujetos dentro del radio de la Vida de ese Gran Ser cuya intención,
expresa y manifiesta, es traída a la existencia por medio de estos tres grupos
relacionados y nuestro sistema solar. Como insinué en el Tratado sobre Fuego
Cósmico, estos cuatro grupos de estrellas constituyen el aspecto manifestado o la
personalidad de una Vida grande y desconocida.
A este respecto trato de presentar
únicamente una imagen general, porque no tengo la intención de ocuparme de los
triángulos cósmicos. Consideraremos sólo a esas constelaciones que se hallan
dentro del zodíaco mayor y los astrólogos saben que producen un efecto definido
sobre la humanidad y nuestra vida planetaria.
Por eso, al estudiar estos
triángulos estableceremos (para nuestra guía) ciertas reglas que, de acuerdo a
la Ley de Analogía, pueden facilitar la comprensión del significado y de las
verdades subyacentes:
1. Los triángulos que
estudiaremos serán considerados como que expresan:
a. Una principal energía
condicionante, que produce la manifestación.
Esto corresponde al aspecto Mónada.
b. Una energía cualificadora
secundaria, que produce conciencia.
Esto corresponde al aspecto Ego o
Alma.
c. Una expresión de fuerza menor,
que produce tangibilidad.
Esto corresponde al aspecto
Personalidad.
2. Estas tres energías estarán,
por lo tanto, relacionadas con los tres aspectos de la vida manifestada,
denominados en este tratado Vida, Cualidad y Apariencia.
3. Dichas energías producen el
cambio dentro de sí mismas y a veces una de ellas emitirá la nota predominante
y a veces lo hará otra; también de vez en cuando, una energía secundaria se
convertirá en principal fuerza condicionante, y en otras oportunidades la
expresión menor ascenderá a la cumbre y se convertirá, durante el ciclo, en la
característica sobresaliente del triángulo. Dichos acontecimientos cósmicos
están regidos por la Gran Ley de Conveniencia, evocada por el proceso evolutivo
e incidental al movimiento zodiacal y su propio condicionamiento matemático
interno -éste es un tema de tan vastas dimensiones y misterio que ninguna Vida,
dentro de nuestro sistema solar, ha podido presentir su significación. La
expresión cíclica de la vida depende de la constante mutación y de los procesos
infinitamente cambiantes.
4. Los enunciados que he hecho en
este esfuerzo -pues no es mucho más que eso- por indicar las líneas principales
de acercamiento a la nueva ciencia de la astrología esotérica, no pueden aún
ser comprobados. Más adelante tal prueba estará disponible. Todo lo que les
pido por ahora es que se interesen por la presentación, procuren ver el cuadro
general que intento describir y capten parcialmente la relativa síntesis que
subyace en todo lo manifestado. Partiendo de lo que hoy se acepta, estén
dispuestos a seguir, desde allí, hacia un nuevo campo de posibilidades y de
probabilidades presentidas. El tiempo corroborará la información que he pedido
que acepten como hipótesis.
Luego me ocuparé de analizar tres
grupos de triángulos que son actualmente de primordial importancia para la
humanidad y que siguen a la información dada con anterioridad. De estos grupos
de triángulos emanan energías que llegan a través del espacio al hombre
individual, las que no pueden por lo tanto ser ignoradas, ellas son:
La Osa
Mayor las
Pléyades Sirio
Transmiten energía a través de
Leo Capricornio Piscis
Estas transmiten energía a través de
Saturno Mercurio Urano
Llegando a los siguientes centros
Centro
coronario planetario Centro ajna
planetario Centro cardíaco planetario
Desde allí al
Centro
coronario del discípulo Centro ajna del
discípulo Centro cardíaco discípulo
y oportunamente controlan
El
centro en la base de El
centro laríngeo El
centro plexo solar
la
columna vertebral
Consideraré también algunos puntos
e indicaciones, insinuados en la Tabulación IX, pág. 317 relacionada a los doce
signos del zodíaco. Se observará que hay ciertas corrientes principales de
energía condicionantes, relacionadas entre sí y con nuestra Tierra, divididas
en dos grupos:
1. Las energías de rayo que,
según dicen, emanan de la Osa Mayor en siete grandes corrientes de fuerzas que
se irradian externamente.
2. Las energías inherentes a las
doce constelaciones, que se mezclan con las energías de rayo, produciendo el
dualismo esencial de la vida manifestada, e incidentalmente son responsables de
las peculiares dificultades que la humanidad, en el arco de la experiencia
evolutiva enfrenta en nuestro planeta.
Les repito que lo que les diré se
relaciona con las actuales condiciones mundiales, con la humanidad y también
-para la enseñanza y aplicación prácticas- con la vida del discípulo
individual. Lógicamente estas energías tienen una significación cósmica,
planetaria y del sistema, pero ningún discípulo puede captarlas todavía; para
llegar a comprender tan sólo las primeras etapas de estos misterios, se debe trascender
la personalidad, cosa que aún no han logrado, pero inevitablemente algún día lo
alcanzarán.
Cuando el hombre es impersonal y se
libera de las reacciones del yo inferior y cuando su conciencia está iluminada
por la clara luz de la intuición, entonces la “ventana de su visión” se
clarifica y ve sin obstáculos la realidad. Las obstrucciones (erigidas por la
humanidad misma) desaparecen, ve la vida y las formas en su verdadera relación
y llega a comprender y hasta ver ocultamente “el paso de las energías”.
La relación existente entre ciertos
rayos y triángulos cósmicos será más clara si estudian con cuidado la siguiente
tabulación:
NOTA: Las siete estrellas de la Osa
Mayor son las fuentes originantes de los siete rayos de nuestro sistema solar.
Los siete Rishis (según se los denomina) de la Osa Mayor se expresan por
intermedio de los siete Logos planetarios que son Sus Representantes, para
Quienes representan el Prototipo cósmico. Los siete Dioses planetarios se
manifiestan por medio de los siete planetas sagrados. Cada uno de estos siete
rayos es trasmitido a nuestro sistema solar por intermedio de tres
constelaciones y sus planetas regentes.
TABULACIÓN
IX. UNA SERIE CÓSMICA DE TRIÁNGULOS INTERRELACIONADOS
Rayo Planetas
Constelaciones Ortodoxos Esotéricos
Aries Marte Mercurio
1. Voluntad o Poder Leo El
Sol El Sol
Capricornio Saturno Saturno
Géminis Mercurio Venus
2. Amor-Sabiduría Virgo Mercurio La Luna
Piscis Júpiter Plutón
Cáncer la Luna Neptuno
3. Inteligencia Activa Libra Venus Urano
Capricornio Saturno Saturno
Tauro Venus Vulcano
4. Armonía a través Escorpio Marte Marte
del Conflicto Sagitario Júpiter La
Tierra
Leo El Sol El Sol
5. Ciencia Concreta Sagitario Júpiter La Tierra
Acuario Urano Júpiter
Virgo Mercurio La Luna
6. Idealismo. Devoción Sagitario Júpiter La
Tierra
Piscis Júpiter Plutón
Aries Marte Mercurio
7. Orden Ceremonial Cáncer la
Luna Neptuno
Capricornio Saturno Saturno
Procuraré ahora trazar ciertas
corrientes principales de energía condicionante, que surgen desde sus fuentes
emanantes -vía ciertas constelaciones y planetas- y llegan a la Tierra y -desde
dentro del radio de la Tierra- al discípulo individual, también a través de
ciertos centros planetarios principales. Así esa Gran Síntesis (la Vida
cualificada de apariencia o manifestación) puede verse actuando en forma
definida, produciendo efectos solares, planetarios e individuales y demostrando
esa relación intrincada que une el átomo humano con las Grandes Vidas, suma
total de lo manifestado.
La analogía entre el microcosmos y
el macrocosmos será por lo tanto de ayuda, y la relación entre una célula o un
átomo, en uno de los órganos abdominales, por ejemplo, y el alma en su propio
plano, ilustrará con exactitud una relación e interacción aún mayor. En esta
interacción de Vidas y Sus corrientes de fuerzas y energías emanantes y en las
principales y determinantes actividades de la vida de Aquel en quien todas las
formas -incluso la humana- viven, se mueven y tienen su ser, se hallará la
inevitabilidad del logro final, la inalterabilidad de la ley y, finalmente, la
expresión del Propósito divino inmutable. En los efectos evolutivos de esta
relación, entre la Vida y la Forma, tenemos también el método indesviable de
una conciencia en expansión y siempre en desenvolvimiento -sea macro o
microcósmico. De allí que la Voluntad de Dios mueve los mundos, y el Amor de
Dios determina los resultados.
En esta consideración de la básica
Ciencia de los Triángulos (casi diría “en la contemplación de la básica Ciencia
de los Triángulos”, pues lógicamente es lo que debería ser, si queremos obtener
la comprensión como verdadera recompensa de nuestros esfuerzos) debe tenerse en
cuenta la relación existente entre las tres energías fundamentales que afectan
a nuestro sistema solar y el efecto predominante de una de ellas, en cualquier
expresión cíclica en tiempo y espacio. Un ejemplo de esto surgirá en forma
normal en nuestras mentes si recordamos que en este ciclo mundial, en la
manifestación de nuestro sistema, el segundo aspecto o aspecto conciencia (el
del segundo Logos), es el factor dominante y condicionador, que establece la
nota para el desarrollo evolutivo y absorbe la atención de las unidades humanas
en evolución, lo cual se lleva a cabo aunque estén presentes y activos otros
factores. Por lo tanto, todos los acercamientos a la verdad y al conocimiento
durante este ciclo, deben hacerse en la conciencia. En otro ciclo, tal
acercamiento podrá enfocarse en la voluntad, o en algún atributo divino
existente, pero incomprendido, para el cual aún no tenemos denominación. En
consecuencia, todo lo que el hombre puede proporcionar para captar la experiencia
de la vida, o comprender una ciencia esotérica, como la de los Triángulos, es
una conciencia desarrollada hasta un grado definido y personal de percepción o
conciencia. Este punto de percepción depende del desarrollo individual y
también del estado de conciencia de toda la humanidad, y significa que existen
dos condiciones de percepción distintas, aunque interrelacionadas.
Técnicamente hablando, la
percepción y la respuesta, o la actividad de la conciencia que percibe y
observa -llevada a cabo por medio del mecanismo de respuesta- depende de la
condición o vivencia de los centros, o de su pasividad. Esto es verdad para el
hombre impelido a la actividad por medio de sus siete centros, un Logos
planetario que actúa por medio de siete centros planetarios, un Logos solar que
actúa por medio de grandes centros de reacción vibratoria, o Vidas aún mayores
que actúan a través de un conjunto de sistemas solares. La ciencia de la
astrología depende de esta actividad y su comprensión, y en esta afirmación les
doy la clave de lo que algún día podrá revolucionar el actual acercamiento a la
astrología.
Los doce signos del zodíaco se
dividen en dos grupos de signos y la relación de su síntesis tiene mucho que
ver con la Ciencia de los Triángulos y son:
1. Siete signos relacionados con
el desarrollo de la conciencia planetaria en la Tierra, implicando sólo
incidentalmente a la cuarta Jerarquía Creadora, la Jerarquía Humana.
2. Cinco signos, relacionados con
el desenvolvimiento, en tiempo y espacio, de la Jerarquía humana. Estos cinco
signos son de gran importancia condicionadora y pueden ser enumerados de la
manera siguiente:
a. Cáncer
b. Leo
c. Escorpio
d. Capricornio
e. Piscis
Estos cinco signos están
relacionados, en sentido planetario, con las cinco grandes razas, de las cuales
nuestra raza actual, la Aria, es la quinta. Estas cinco razas, bajo la
influencia de los cinco signos, producen las exteriorizaciones denominadas los
cinco continentes -Europa, África, Asia, Australia y América. Estos cinco
continentes son para la Vida planetaria lo que las cinco glándulas endocrinas
principales son para el ser humano y están relacionados con los cinco centros.
Todas estas apariencias,
expresiones de cualidades y evidencias. materiales de vida, son símbolos o
signos externos y visibles de realidades internas y espirituales o de Vida, y
todo lo que ustedes quieran significar con dichos términos. Para nuestro
propósito podría definirse la Vida como energía que emana de esas Grandes Vidas
que están detrás de nuestro sistema solar y como su vida y fuente, análogamente
a como la Mónada está detrás de la apariencia del hombre en el plano físico o
del alma en su propio nivel. Puede decirse que el hombre es la expresión de
siete principios y de la vida o actividad de cinco planos. En la suma de 7 + 5
se debe descubrir la clave del misterio de las siete y de las cinco
constelaciones zodiacales.
Dentro de esta suma total de
energías activas y cualificadas, tenemos (actuando hoy) influencias e impulsos
provenientes de tres constelaciones mayores, que afluyen, a través de algunos
otros planetas y constelaciones, y van hacia tres centros planetarios mayores:
Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad. Me ocuparé de estos tres centros y
continuamente me referiré a ellos y sus interrelaciones. Quisiera que tuvieran
presente que estas energías son trasmitidas de un punto a otro, o atravesadas
de un centro a otro con efectos transmutadores, llevando su propia cualidad
vibratoria y también la del centro de transmisión. Durante el tránsito de la
energía, desde un centro principal a un ser humano, y cuando la energía está
finalmente introducida en el centro del discípulo, observarán que constituye
entonces una fusión de seis energías. Estos tres grupos de energías (cada uno
es una fusión de seis) se convierten en diez y ocho energías dominantes y
controlan al ser humano; esto contiene la clave del misterio de la “marca de la
bestia”, el 666, siendo el número del hombre inteligente activo que diferencia
su naturaleza forma de su naturaleza espiritual, el 999. Las tres líneas o
corrientes de energía en el hombre pueden ser enumeradas como:
I II III
Voluntad. Propósito Amor-Sabiduría Inteligencia Activa
Espíritu Conciencia Forma
1. La Osa Mayor Sirio Las
Pléyades
Cósmico Cósmica Cósmica
2. Leo Piscis Capricornio
Zodiacal Zodiacal Zodiacal
3. Saturno Urano Mercurio
Del sistema Del sistema Del sistema
4. SHAMBALLA JERARQUIA HUMANIDAD
Tierra Tierra Tierra
Centro coronario Centro
cardíaco Centro ajna
planetario planetario planetario
5. Centro coronario Centro
cardíaco Centro ajna
Iniciado Discípulo Aspirante
Propósito egoico Amor egoico Mente espiritual
(abstracta)
6. Base de la columna Plexo solar Centro laríngeo
vertebral
Iniciado Discípulo Aspirante
Voluntad personal Deseo personal Creatividad personal
Al estudiar esta clasificación se
demostrará que existe una estructura de muchos triángulos de fuerza, y unos son
cósmicos, algunos zodiacales, otros del sistema y aún otros planetarios, y sus
reflejos en el cuerpo etérico de los discípulos del mundo de todos los grados.
Por medio del gran triángulo, Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad, es
enfocada la fuerza cósmica, zodiacal y del sistema, y las tres se convierten a
su vez, en un triángulo macrocósmico de energías relacionadas con el ser humano
individual en el planeta. Tenemos así las siguientes líneas de transmisión de
fuerza:
Shamballa Jerarquía Humanidad
Centro Coronario Centro cardíaco. Centro ajna.
Base de la columna
vertebral. Plexo solar Laríngeo.
Omitimos un centro importante
porque está principalmente relacionado con el cuerpo físico y lo que expresa la
perpetuación de la vida, y éste es el centro sacro. Así como el verdadero
esotérico considera que el cuerpo físico no es un principio, también el centro
sacro es considerado como “la evocación necesaria entre lo superior y lo
inferior y entre lo que se ha emitido desde el centro laríngeo y aquello que
responde a una nota profundamente emitida”.
En conexión con esto existe un
interesante triángulo subsidiario de fuerza formado por:
1. El loto egoico.
2. El centro laríngeo.
3. El centro sacro.
Cuando este triángulo está activo,
hay un triángulo subsidiario de fuerza, formado por:
1. El centro laríngeo.
3. El centro sacro.
4. El cuerpo físico -cuyo símbolo
son los órganos genitales.
Nos detendremos un momento para
señalar que en este estudio de los Triángulos sólo podemos analizar algunos de
los principales grupos de triángulos y muy poco de los triángulos más
importantes, en lo que concierne a la humanidad. Es de valor para los seres
humanos comprender que hay otras evoluciones y formas de expresión logoica, que
tienen la misma importancia que la propia. En realidad existe una variada
multiplicidad de triángulos, pues ésta es la forma geométrica básica de toda
manifestación y según pueden verlo (quienes tienen ojos para ver) subyace en
toda la trama de la manifestación, sea la de un sistema solar, una ronda
zodiacal, las triplicidades cósmicas o el minúsculo reflejo de esta divina
triplicidad que llamamos hombre. Cuando el ser humano está en latencia, pero
aún no se ha manifestado verdaderamente, el triángulo que simboliza esta
manifestación lo constituyen los dos ojos y el tercer ojo:
1. El ojo derecho-el ojo de
budhi, de la sabiduría y de la visión.
2. El ojo izquierdo-el ojo de la
mente, del sentido común y de la vista.
3. El ojo de Shiva-el ojo que
todo lo ve, el que dirige la voluntad y los propósitos de la Deidad.
Los tres, en realidad, son:
1. El ojo del Padre-que trae la
luz desde la Osa Mayor.
2. El ojo del Hijo-que trae la
luz desde Sirio.
3. El ojo de la Madre-que trae la
luz desde las Pléyades.
Esta última “energía de
luz” está necesaria y peculiarmente activa cuando el signo Tauro predomina en
cualquier horóscopo planetario o individual.
En forma poco común (desde el punto
de vista humano), todo lo que concierne al desarrollo del género humano ha sido
expresado por él -en el transcurso de las épocas- en términos de iluminación y
conocimiento, de visión y de entrada de luz, conduciendo así a la revelación e,
incidentalmente, al verdadero tema de la interpretación astrológica. Por lo
tanto, desde este ángulo peculiar, podemos encarar los grandes Triángulos que
ahora nos conciernen y ocuparnos de su significación en términos de Luz,
significación y acercamiento resumido en las estanzas de El Antiguo Comentario
que -si es estudiado cuidadosamente arrojará mucha luz sobre el tema de este
tópico particular.
I
“La
séptuple luz del Padre extrajo del caos en el día designado, Su propósito y Su
plan. Los siete Dioses supremos se doblegaron a este propósito y con voluntad
unida ordenaron el Plan.
La Osa y
el León se unieron y proyectaron sus planes de acuerdo con el plan y propósito
del Señor que los controlaba. Recurrieron al Padre Tiempo (Saturno. A.A.B.) en
demanda de ayuda y fuerza, el Cual respondió a su triple llamado. También a
este llamado respondió el Joven Eterno (Sanat Kumara, Señor de Shamballa), el
cual se abocó nuevamente a estudiar el plan, ayudado por el Padre Tiempo, sin
ser afectado por el Señor del Tiempo, porque Él mismo era el eterno tiempo,
aunque no lo eran las Vidas que Él abarcaba en Su pensamiento y Plan...
Luego la
triple luz, que provino desde la Osa en Su elevado lugar, desde Leo en su lugar
inferior, y desde Saturno en su pequeño lugar, afluyó al lugar planetario de
poder. Shamballa vino a la manifestación. El Señor de la Vida y del Mundo
entraron en actividad...
El pequeño
ser dentro del gran Todo (el discípulo humano individual. A. A. B.) respondió
también a la triple luz, pero no lo hizo hasta que los ciclos pasaron repetidas
veces. Al atardecer de un día determinado en el tiempo, Shamballa emitió un
llamado, retransmitido de una voz a otra y resonó sobre el O.M. El discípulo,
al oír este sonido, alzó la cabeza; un impulso desde la base ascendió en tiempo
y espacio. Leo, dentro del corazón y la cabeza, gritó y permaneció, mientras
Saturno hizo su trabajo...; de esta manera los dos fueron uno.
II
“La luz
central de Sirio brilló a través del ojo del Hijo; vino la visión. La luz de la
sabiduría penetró en las aguas y lanzó el esplendor de los Cielos a las
profundidades. Al oír este llamado atrayente, la diosa ascendió a la superficie
(las diosas-peces, el símbolo de Piscis. A.A.B.) y dio la bienvenida a la luz
en las profundidades, y se la adjudicó como propia. Ella vio al Sol, y habiendo
visto a su Hijo, desde ese día el Sol nunca la abandonó. La oscuridad no
existe. Siempre hay luz.
Luego los
cielos “dentro del círculo infranqueable” respondieron a la luz de Sirio que,
pasando a través del mar de Piscis, elevó los peces a la esfera celestial
(Urano), apareciendo así una triple luz menor, el radiante sol de los soles, la
luz acuosa de Piscis, la luz celestial de Urano. Esta luz descendió sobre la
esfera expectante, y encendió sobre la Tierra la galaxia de pequeñas luces. Una
Jerarquía de Luz surgió desde su propio lugar; el planeta fue iluminado.
III
“El
pequeño ser, en el diminuto mundo, respondió lentamente a esa luz, hasta que
ahora el pequeño mundo de los hombres empieza a palpitar rítmicamente al
unísono. Se producen cambios. El corazón cósmico, el corazón del sistema, y el
pequeño corazón del hombre, empiezan a latir como uno, y a medida que este
latido pulsa con mayor fuerza, mezcla una nota menor (la del plexo solar. A. A.
B.) dentro de sí mismo, así suaviza su aspereza y su nota de temor, poniendo
fin a la ilusión. Entonces nuevamente los dos son uno.
IV
“Las
siete Madres fusionan su luz y se trasforman en seis (se refiere a la Pléyade
perdida. A. A. B.) y, sin embargo, las siete están aún allí. Su luz es distinta
de las otras luces. Esta luz evoca respuesta de quienes claman en voz alta. Soy
el punto más denso de todo el mundo concreto (Capricornio. A. A. B.) Soy una
tumba y también la matriz. Soy la roca que se sumerge en lo profundo de la
materia. Soy la cima de la montaña sobre la cual nace el Hijo, donde se ve el
Sol y aquello que capta los primeros rayos de luz. Hacia mi viene un Mensajero
(Mercurio. A.A.B.) y dice 'La Aurora del día proveniente de lo alto está en
camino, enviada por el Padre a la Madre'. En su camino hacia esta estrella
inferior denominada Tierra, se detuvo en un radiante sol, donde brilla la luz
del amor (Sirio. A.A.B.), recibiendo el abrazo del amor. Así trae al hombre
radiantes dones. Porque Él es el hombre mismo, y de los tres (Las Pléyades,
Capricornio, Mercurio. A. A. B.) el Hombre adopta la naturaleza que hoy posee.
Hijo de la Madre, nacido de la tumba, expresa después del nacimiento la luz que
ha recibido de todos ellos.
Entonces
se dirige a los tres inferiores, convirtiéndose con el tiempo en el Mensajero
de estas almas aprisionadas. De este modo el Señor de Mercurio se repite a sí
mismo. El Hijo desciende nuevamente al lugar de tierra y hierro. Y nuevamente
conoce a Su Madre.
Así el
pequeño ser, en la más diminuta esfera, se transforma en el más grande Dios.
Desde el centro directriz de su vida en la Tierra se esfuerza, trabaja y lleva
a cabo el Plan. (El centro ajna es el centro directriz. A. A. B.). También él
se despierta ante la necesidad, y desde el lugar elegido (el centro laríngeo,
A. A. B.) emite el Sonido que con el tiempo se convierte en el Verbo. Luego los
tres son dos y ambos Uno.”
Continua y repetidamente, los
estudiantes deben recordar que estamos considerando el impacto de la energía
sobre las unidades de energía (todas cualificadas y que producen la apariencia)
y la respuesta de estas unidades de energía a las corrientes de fuerza que le
llegan desde “el centro más lejano”. La sensibilidad necesaria, se obtiene
cuando se desarrolla la respuesta a los puntos distantes de contacto y fuentes
emanantes de energía. Hablando en forma general, la sensibilidad es de naturaleza
triple:
1. Sensibilidad a lo que hay
dentro de uno mismo. Cuando la conciencia es adecuadamente autosuficiente, abre
una puerta para la entrada de energías que provienen del “centro medio”. Hablo
en forma simbólica para que puedan comprenderle aquellos que conocen el lugar
cósmico y los puntos en tiempo y espacio; al no iniciado le diré simplemente
que “responia al impacto de su alma”.
2. Sensibilidad a lo que emana de
los “centros que han sido trascendidos” o a esas corrientes de energía vital
que están activas y enfocadas debajo del umbral de la conciencia incipiente,
las cuales agitan los hilos de la memoria, hacen mirar retrospectivamente (y
hay magia subyacente en la energía del ojo) hacia el punto que avanza -el
Peregrino en su camino-, y condicionan por medio del antiguo hábito la
respuesta de los entes en la forma.
3. La sensibilidad desarrollada
que emerge desde el “centro más lejano”, al principio inconscientemente
empleada y luego conscientemente dirigida y sintonizada -sensibilidad
completamente magnética y atrayente. Recuerden que la verdadera interacción
impone como condición la reciprocidad y que los dos puntos o terminales de una
línea vibran eventualmente al unísono
Será iluminadora una consideración
de la insinuación hecha anteriormente sobre el simbolismo y la significación de
los tres ojos que el hombre puede emplear, y su relación con el corazón y la
garganta evocará conocimiento, los cuales se relacionan con los tres centros
mencionados, y en una más amplia acepción, con los tres centros planetarios:
Humanidad, Jerarquía y Shamballa; existe una relación posterior con los centros
cósmicos de la Osa Mayor, Sirio y las Pléyades. Entre estos centros
planetarios, a los cuales me he referido, y sus arquetipos cósmicos distantes,
hay tres centros del sistema que en la actualidad, y de acuerdo a la ley
cíclica, son: Saturno, Urano y Mercurio. Entre ellos se encuentra también un
triángulo zodiacal: Leo, Piscis y Capricornio. Para los propósitos de nuestra
inmediata consideración tenemos, en consecuencia, los tres triángulos
siguientes:
Leo Piscis
Saturno Shamballa Urano Jerarquía
Capricornio
Mercurio Humanidad
Cuando se capte la significación de
esto se comprenderán otros puntos interesantes. Los expondré por el valor que
puedan tener, lo cual depende de la meta que tienen ante sí, y donde están
ubicados actualmente en tiempo y espacio.
El tercer triángulo describe la
interacción de tres corrientes de fuerza que, en este ciclo mundial particular,
condicionan y básicamente influyen sobre la humanidad común. Recuerden que la
humanidad misma constituye un gran centro en la vida del Logos planetario:
a. Capricornio significa
densidad, bases firmes, concreción, el monte del karma que mantiene sujeta al alma
luchadora, o la montaña de la iniciación que debe ser escalada y superada
oportunamente. Significa también la gran fuerza de liberación que impele hacia
la experiencia y pone fin, desde el ángulo de la humanidad. Ésta es hoy la
principal corriente de fuerza en este triángulo particular.
b. Mercurio da esa mente rápida e
intuitiva que interpreta la experiencia, fomenta el desarrollo de la intuición
y relaciona al hombre espiritual interno de tal manera con el ser humano
externo, que su unidad de propósito, plan y esfuerzo futuros están asegurados.
Mercurio trae esos cambios en la percepción mental que oportunamente permiten a
la humanidad actuar como intérprete mediador entre los mundos superiores y los
tres inferiores de la naturaleza; así Mercurio instituye la triple actividad de
ese centro en el cuerpo del Hombre celestial, que nos esforzamos por percibir y
comprehender y constituye las tres fases de la mente.
1. La mente abstracta-manas puro.
2. El Hijo de la Mente-alma,
manasaputra.
3. La mente concreta-cuerpo
mental.
y sus analogías en la
sustancia-energía:
1. El ojo derecho.
2. El ojo izquierdo.
3. El tercer ojo.
En este particular ciclo mundial,
Capricornio produce el momento de crisis -una crisis de iniciación más que una
crisis de destrucción (relacionada principalmente con el reino mineral), al
mismo tiempo que una crisis de percepción mental, precipitada por Mercurio.
Esta percepción mental, más la participación mundial al “derrumbarse la montaña
de Karma” anuncia la visión del nuevo día desde la cima de la montaña.
Aquí, en lenguaje pictórico, me he
esforzado en describir las tres corrientes de energía que se unen en el centro
denominado Humanidad, que implican por lo tanto:
1. La inteligencia activa del
hombre, latente en el centro humano.
2. La actividad iniciadora de
Capricornio.
3. La radiación iluminadora de
Mercurio.
Esta combinación de energías
produce hoy una triple actividad de suprema importancia.
El segundo triángulo ha sido
llamado el “triángulo del hombre avanzado”; asociado con el reino de las almas,
el quinto reino de la naturaleza, así como también está relacionado con el
cuarto. Esta triplicidad de fuerzas actúa sobre el tercer triángulo, extrayendo
de él esas unidades de energía que (como resultado de la actividad de Capricornio,
Mercurio y la Humanidad) están preparadas para recibir influencia jerárquica y
ser desviadas, por consiguiente, por distintas corrientes de fuerza, hacia
quienes hasta ahora habían evocado respuesta:
1. Piscis es hoy particularmente
potente en la vida de la Humanidad. debido a que este signo está perdiendo su
influencia a medida que progresamos en la gran rueda del zodíaco. Este signo
con su combinación de energías, ha producido una actividad vibratoria tan
potente en la Humanidad que, exitosa y oportunamente, podrá actuar como
Salvador Mundial. Piscis es el signo de esta salvación, siendo también el de la
muerte, como bien saben, y en el aspecto muerte vemos la analogía pisciana del
primer aspecto, el aspecto destructor del Logos. Este aspecto muerte está
naturalmente activo al final de la era pisciana y, en consecuencia, produce la
actual muerte de la forma en los tres mundos.
2. Urano es el planeta del
ocultismo porque “vela lo que es esencial; oculta lo que debe ser descubierto
y, en el momento apropiado, transmite el conocimiento del misterio oculto”.
Actualmente, para la masa humana, no existe el ocultismo; para el aspirante y
el discípulo se está convirtiendo rápidamente en una fuente y sistema de
revelación, a medida que penetran en la sabiduría de la Jerarquía.
El triángulo Piscis-Urano-Jerarquía
se está haciendo magnéticamente atrayente para el triángulo de la Humanidad,
Urano y Mercurio combinados forman una dualidad que el discípulo aprende a
resolver, y durante dicho proceso cambia su enfoque del reino humano al quinto
reino, la Jerarquía de almas. Piscis y Capricornio producen al unísono esos
cambios que “extraen al discípulo de las aguas que lo ahogan rápidamente,
llevándolo a la cima de la montaña desde donde puede observar el receso de las
aguas. Así sabe que él es un iniciado”.
En la actual crisis mundial deberá
verse y se verá, una estrecha y muy poderosa fusión de los dos triángulos, y
esta sincronización parcial (por estrecha que pueda ser, no constituirá todavía
un proceso de identificación general) producirá la séxtuple energía necesaria
para traer la nueva sexta raza y el nuevo período mundial, donde el
compañerismo y la hermandad se manifestarán en todas las relaciones humanas.
El primer triángulo se forma por la
interrelación de energías provenientes de Leo, Saturno y Shamballa. Lógicamente
su potencia se siente más directamente en el triángulo de la Jerarquía que en
el de la humanidad. A estas tres energías se las denomina a veces (en un
esfuerzo para que sean más fácilmente comprendidas y se simplifique su
captación) “la triple energía de la VOLUNTAD”:
a. La voluntad de
autodeterminación-Leo
b. La voluntad de
sacrificio-Piscis.
c. La voluntad de
elección-Capricornio,
porque la fuerza shambállica se halla detrás de los otros dos
triángulos, y es la receptora de la energía proveniente de las tres
constelaciones ya citadas, mezcladas en la conjunta expresión de la voluntad,
demostrando así ser custodio del propósito divino. Los triángulos que expresan
la Jerarquía y la Humanidad responden acrecentadamente a Shamballa -el centro
jerárquico responde mayormente y el centro humano en forma gradual. El primero
o triángulo fundamental, está oculto, en el verdadero sentido de la palabra,
hasta para el ocultista entrenado y la mayoría de los miembros de la Jerarquía.
Por lo tanto, poco puede decirse sobre él, y poco contiene para permitirle al
discípulo avanzado obtener una real comprensión. La información debe ser
forzosamente académica y teórica.
1. Leo, constituye la voluntad de
manifestar de la Entidad autoconsciente; contiene la clave y el indicio de todo
el problema del ser autoconsciente, sea la voluntad de ser de un Logos
planetario, de un grupo o de un hombre. La autoconciencia del hombre es
inherente al planeta mismo, el cual es la expresión de la vida de un Ser
plenamente autoconsciente. El empleo de la voluntad, por intermedio del centro
Shamballa, implica que el Logos planetario emplea conscientemente esa energía,
y esto evoca respuesta del mundo de los hombres en términos de voluntad,
superior e inferior. El hombre mundano y voluntarioso (con voluntad propia) es
más propenso a responder a esta fuerza de Shamballa que el discípulo y el
aspirante, porque están más sintonizados con la suave vibración de la
Jerarquía. Anteriormente he dicho que esta fuerza de Leo, proveniente de
Shamballa, entra directamente en el centro humanidad, en vez de hacerlo
indirectamente vía la Jerarquía, como ha sucedido hasta ahora. Las
implicaciones de esto son muy evidentes.
2. Saturno. Esta energía se ocupa
principalmente de presentar la oportunidad a la Jerarquía y a los discípulos
afiliados. La frase “Saturno es el planeta del discipulado” es básicamente
verdad, porque el hombre común, excepto grupalmente, no está bajo su influencia
en forma tan poderosa. La Jerarquía -como grupo- está enfrentando una gran
crisis de acercamiento a Shamballa, análoga a la que enfrenta hoy la Humanidad,
cuando trata de acercarse a la Jerarquía y hacer contacto con ella. En
consecuencia, hay dos crisis interrelacionadas que afectan a la Humanidad y a
la Jerarquía y deben producir -si se efectúan correctamente- lo que se llama
alineamiento o integración, dando por resultado que afluya más libremente la
energía divina. Ambos “acercamientos” (que son simplemente tirones magnéticos y
atrayentes) están condicionados por Saturno; en el caso de la Humanidad este
tirón viene vía la Jerarquía y -aparte de esa Jerarquía- el género humano no
puede superar ni manejar apropiadamente la crisis. Esto debe recordarse y
deberá acelerar el trabajo de los discípulos y aspirantes del mundo a medida
que luchan por la liberación humana y la obtención de la intervención divina,
deseada intervención que deberá venir vía, la Jerarquía, para que no sea
demasiado destructiva en su efecto. La última y principal intervención en los
días atlantes se produjo por conducto de Shamballa y dio por resultado la
destrucción parcial de continentes y países enteros.
Por lo tanto, estos tres triángulos
de energía pueden ser considerados como básicos y determinan y producen los
asuntos y sucesos planetarios. Por eso he dedicado mi esfuerzo para que
comprendan esta fundamental ciencia astrológica.
2. Triángulos de Fuerza-Planeta
Es evidente al mismo tiempo, que en
relación con estos triángulos simples surgen también ciertos triángulos
entrelazados como, por ejemplo, el triángulo zodiacal Leo-Piscis-Capricornio y
el triángulo planetario similar Saturno-Urano-Mercurio. Ambos triángulos
vierten sus seis corrientes de fuerza actualmente en nuestros tres centros planetarios,
vitalizando y estimulando al triángulo planetario
Shamballa-Jerarquía-Humanidad. Detrás de estos tres reside un triángulo cósmico
del que emanan tres corrientes de energía que afluyen a los tres triángulos
menores, y a través de ellos afectan poderosamente a cada reino de la
naturaleza. Este triángulo cósmico es el formado por la Osa
Mayor-Sirio-Pléyades. Este párrafo resume simplemente las páginas que anteceden
e indica la relación que existe entre los cuatro triángulos de energía.
Uno o dos puntos subsidiarios son
de interés para el astrólogo esotérico y podríamos enumerarlos brevemente en
relación con estos triángulos efectivos, empleando esa palabra para significar
resultados condicionantes y potentes. En el actual ciclo mundial todos los resultados
tienen un significado poco común y se acentúan extraordinariamente en la
conciencia humana.
1. Saturno, a través del cual la
energía fluye desde Leo, por conducto de Shamballa, a la humanidad, rige dos
decanatos de Capricornio. De allí su extrema potencia actual en el triángulo de
la Humanidad. Saturno destruye las condiciones existentes por la fuerza de su
impacto de energía, permitiendo que la influencia de Mercurio sea expresada más
plenamente. Entonces, podrá percibirse intuitivamente la visión cuando las
obstrucciones hayan sido removidas.
2. Leo, es uno de los signos de
nacimiento del zodiaco que, como bien saben, significa el nacimiento de la
autoconciencia. Capricornio es también un signo de nacimiento, porque es un
aspecto o uno de los brazos de la Cruz Cardinal -la Cruz de aquello que inicia
o trae a la existencia. Esto tiene una relación peculiar con la Humanidad. Es
el nacimiento de dos tipos de conciencia -autoconciencia y conciencia crística-
llevadas a conocimiento de la humanidad, porque esta fuerza de Leo afluye a la
humanidad a través de Saturno y conduce a una más estrecha relación con
Shamballa y la humanidad, por intermedio de Capricornio, el cual está activo
por intermedio de Mercurio.
En este punto quisiera detenerme e
intercalar unas palabras en respuesta a una pregunta perfectamente normal, que
puede presentarse en la mente de los estudiantes y aspirantes reflexivos. ¿ De
qué sirve toda esta afirmación tan abstrusa y abstracta para un mundo
agonizante y afligido? La valiosa utilidad de la información impartida, que
condicionará la astrología del futuro, está más allá del período de posguerra,
cuando nuevamente se abra el campo de servicio mundial y los hombres tengan
tiempo para pensar y reflexionar debidamente. Quizás el servicio mundial se
está hoy llevando a cabo en mayor escala que nunca, y se ha limitado únicamente
a la liberación de la esclavitud, a aliviar el dolor y el sufrimiento y a
prestar ayuda más estrictamente física. El servicio a que me refiero aquí, es
el del proceso educativo, que traerá la civilización venidera y su
correspondiente cultura, la cual se basará en todos los procesos culturales del
pasado y del presente, descartando en lo posible todo lo que ha producido los
desastres actuales. Esto significa la futura y la gradual aplicación del
conocimiento de las potencias subyacentes, porque pueden indicar las líneas de
menor resistencia para el emergente bien y la crisis de desarrollo que
inevitablemente se producirá en el período de reconstrucción. Pero algo muy
bueno puede surgir aún del estudio de estas cuestiones en la actualidad,
siempre y cuando el estudiante de esoterismo no se contente con el estudio
(empleado como escape del desastre presente) sino que vaya paralelo a la
comprensión de las causas y de las condiciones, acompañada de un definido
esfuerzo en un sentido práctico y definidamente físico.
Todo lo que he dicho testimonia la
realidad emergente y dominante: las condiciones mundiales de hoy, precipitadas
por la codicia y la ignorancia humanas, están sin embargo básicamente
condicionadas por la voluntad al bien, cualidad primordial de las energías y
fuerzas que provienen de las grandes Vidas en las cuales toda existencia vive,
se mueve y tiene su ser. La Ley del Universo (y ¿ qué es la ley sino la actuación
y los propósitos de estas omniabarcantes Vidas, Sus impulsos y Sus planes?)
constituye eternamente el bien del todo y nada puede impedir que ello suceda;
pues ¿ quién puede detener el impacto de estas energías que actúan en nuestro
planeta y a través de él? Al decir esto, al mismo tiempo señalo la errónea
actitud de muchos estudiantes que inevitablemente participan en los
acontecimientos mundiales y afirman que “tal es la ley y tal el karma de los
pueblos y naciones y el destino predeterminado”. Creen -a veces sinceramente-
que todo lo que debería hacerse es simplemente esperar los resultados y que se
cumplan el karma y el destino. Sólo entonces todo irá bien, pero olvidan que el
karma se cumple en relación con la naturaleza forma, en la cual agota su
energía y el proceso es muy lento donde hay una condición estática y pasiva,
porque la vida de la forma no experimenta el forzoso y necesario despertar,
debiendo inevitablemente repetirse el proceso que tiene por delante hasta que
llegue el momento de evocar la actividad y respuesta. Esto conduce a resistir
la aparente necesidad kármica, la cual trae la liberación. Sólo resistiendo al
mal (y en este período mundial y de kali-yuga, como lo denominan los
instructores orientales, constituye una actitud básica esencial) puede ponerse
fin al karma. La ley de la materia aún rige los tres mundos de la experiencia
humana y “el fuego por fricción” debe consumir aquello que vela el creciente
brillo del fuego solar. El reconocimiento del “fuego solar” -cuando se demuestra
como idealismo y radiación trascendentales- por parte del idealista ignorante,
y su simultánea negativa de colaborar durante este período de necesidad
kármica, prolonga la difícil y cruel situación y hace que se sumerja,
individual y profundamente, en el espejismo. La simplificación del problema del
mundo, en términos de materia, se logra reconociendo el dualismo esencial que
subyace en los acontecimientos. Recomiendo este pensamiento a los estudiantes y
sugiero que basen su optimismo en la amplia visión respaldada por los Cielos y
corroborada por la actividad de las estrellas, y así estarán seguros de que
finalizará esta situación trágica inmediata.
Resulta interesante observar que el
séptimo Rayo de Ley y Orden Ceremonial actúa por intermedio de Urano, que ahora
trasmite a la Jerarquía la fuerza de Sirio por intermedio de Piscis. Desde ese
“centro medio” pasa a ese sensitivo grupo de discípulos, aspirantes y
trabajadores, en cuyos corazones y manos se les ha confiado la pesada tarea
incidental a la reorganización y reconstrucción de la destrozada estructura
mundial. Los Conocedores a veces han denominado en forma peculiar al séptimo
rayo, al considerarlo como “el Rayo de la Decencia Ritualista”. Éste ayuda e
inaugura la aparición de un nuevo orden mundial, basado en un impulso
espiritual y en la aspiración, la libertad mental, la comprensión amorosa y el
ritmo en el plano físico, que ofrece la oportunidad para la plena expresión
creadora. Para realizar esto, la energía proveniente de Shamballa (personificando
la voluntad al bien) se fusiona y mezcla con la energía organizadora del
séptimo Rayo, y luego es llevada a la humanidad a través de la corriente de
amor que emana de la Jerarquía. Piscis rige este esfuerzo de la Jerarquía,
porque el aspecto más elevado de Piscis, que actualmente la humanidad puede de
algún modo comprender, es el de Mediador. Ésta es la energía de la mediación y
de las correctas relaciones. Hoy más que nunca la Jerarquía es el “transmisor
mediador” entre:
1. La Humanidad y la voluntad de
Dios. La revelación del verdadero propósito y significación de esa voluntad que
se halla detrás de todos los eventos mundiales, hoy más necesaria que nunca,
posible de obtener por medio de una relación más estrecha entre la Jerarquía y
la Humanidad.
2. La Humanidad y su karma,
porque es análogamente esencial que se comprendan con toda claridad las leyes
para transmutar el karma en un bien activo actual.
3. La Humanidad y el mal cósmico,
enfocado durante muchos milenios en lo que se ha denominado la Logia Negra.
Hacer conjeturas respecto a esta Logia y Sus actividades es tan infructuoso
como peligroso.
Esto último es responsable del tan
difundido ataque a la Masonería, durante este siglo. La Masonería -inadecuada y
corrompida, como ha sido, y culpable del excesivo énfasis puesto sobre ciertos
símbolos- constituye sin embargo el germen o simiente del esfuerzo jerárquico
futuro, cuando ese esfuerzo -en fecha futura- se exteriorice en la Tierra. La
Masonería está regida por el séptimo rayo, y cuando ciertos cambios importantes
sean hechos y se comprenda el espíritu de la Masonería en vez de la letra,
veremos entonces aparecer una nueva forma de esfuerzo jerárquico para ayudar a
la restauración de los antiguos y sagrados Misterios entre los hombres.
La energía de Urano que afluye
sobre y dentro de la humanidad despierta el anhelo de mejorar las condiciones,
a fin de proporcionar mejores formas para llevar una vida ocultista y esotérica
y fusionar más adecuadamente al hombre externo e interno. Ésta es una de las
razones por las cuales se dice a menudo que la Luna oculta a Urano. La Luna es
utilizada frecuentemente como pantalla cuando se refiere a Urano. La Luna es
hoy un mundo muerto y esto se debe a que el anhelo uraniano llegó a ser tan
fuerte en esa lejana época en que existían formas vivientes en la Luna, que
condujo a la total y final desocupación de la Luna y a la transferencia de su
vida a nuestro planeta, transferencia que no es necesaria ahora, porque la
conciencia de la humanidad es de tal naturaleza, que pueden producirse los
cambios necesarios sin un procedimiento tan drástico. Esta influencia uraniana,
sin embargo, se halla detrás del actual traslado de habitantes por toda Europa
y Gran Bretaña, y es responsable del constante movimiento de los pueblos de
Oriente a Occidente, de Asia a Europa. en la historia primitiva de ese
continente, y de Europa al hemisferio oriental en tiempos más modernos.
El estudio del entrelazamiento de
estos triángulos, evidenciará al estudiante que la combinación de las
influencias de Sirio, Leo y Urano, ha sido muy necesaria en estos momentos para
fomentar y lograr esas condiciones que permitirán al género humano, que se
halla bajo la constante influencia de la Jerarquía, recibir la primera
iniciación y “dar nacimiento al Cristo”, revelando así y trayendo a la luz del
día al Hombre espiritual interno oculto. En Leo, el hombre pasa por las etapas
preparatorias de esta primera iniciación, se encuentra a sí mismo y llega a ser
autoconsciente; luego alcanza la etapa del discipulado inteligente; formula un
programa o propósito interno consciente, bajo la constante presión del Cristo
que mora internamente; comienza a agotar y rechazar las demandas y deseos de la
naturaleza inferior. Este ciclo de experiencia es seguido por una penosa vida
de reorientación consciente -ciclo en el cual obtiene el equilibrio y empieza a
“permanecer en el ser espiritual”, como resultado de constantes pruebas y
experiencias. Finalmente está preparado para la prueba y el abrazo de fuego que
preceden a la primera iniciación. La Humanidad está ahora en esta etapa final.
Si se agrega (como sucede hoy) la influencia de Urano a las otras influencias,
y al mismo tiempo el séptimo rayo entra en un ciclo principal de actividad en
la Tierra, entonces se tiene la energía necesaria para precipitar la crisis de
iniciación y producir un gran despertar rítmico. Los astrólogos hallarán
interesante observar combinaciones similares en el horóscopo individual.
No debe olvidarse que Leo marca la
cumbre de la realización para el alma humana, y esto es estimulado por la
fuerza de Shamballa que afluye ahora al centro humanidad. Esta afluencia
continuará su trabajo crítico hasta que en la Era de Acuario, que tan
rápidamente viene a la expresión, la actitud centralizada (¿o debería llamarla
autocentrada?) del sujeto de Leo se convierte en la expansión de conciencia y
en la actitud descentralizada del hombre acuariano. Por lo tanto, verán cuán
lleno de promesa está el futuro.
En la Era de Acuario, el poder del
planeta Venus se convierte en un factor dominante en el último decanato. Esto
ya lo mencioné cuando estudiamos ese signo. En la rueda revertida, en el caso
dei hombre espiritualmente orientado y del discípulo, Venus rige el primer
decanato que influye en su nacimiento, y esto debe ser recordado. Se dice que
Venus fue el planeta responsable de la aparición de la conciencia
individualizada en el hombre -combinado con otras influencias y fuerzas. En la
Era acuariana, Venus ejercerá también una influencia análoga, pero con la
diferencia de que el surgimiento a la manifestación de un acrecentado
individualismo y de una realización autoconsciente, estará subordinado a la
aparición de las primeras etapas de una expansión de la conciencia en toda la
humanidad -la conciencia de la responsabilidad grupal o, en otras palabras, una
forma de individualismo grupal.
Por lo tanto, detrás de estos
acontecimientos puede verse el difuso delineamiento de un triángulo menor de
energías, una mezcla de la energía de tres planetas:
Venus Urano
La Tierra
Esto produce una combinación de
energías de:
3er. Rayo Inteligencia Activa.
7mo. Rayo Orden Ceremonial o Magia.
5to. Rayo Mente Concreta.
Puede observarse cómo esta
combinación de energías, que actúa sobre el alma de Alemania que pertenece al
Rayo de Armonía a través del Conflicto y su personalidad de primer rayo, que
pertenece al Rayo de Poder y del Destructor (que responde a Shamballa), es
responsable de gran parte del conflicto actual, debido a que ese país ha reaccionado
(bajo la influencia de sus actuales gobernantes) en el aspecto material y no en
el espiritual.
Los estudiantes hallarán útil
releer algunas de las instrucciones precedentes respecto a los signos
Leo-Piscis-Capricornio, para familiarizarse con la naturaleza, cualidad e
influencias expresadas por este gran triángulo, ver pág. 326, mediante el cual
la humanidad está siendo guiada hacia adelante en el sendero de retorno. A este
respecto es conveniente recordar que la serie de triángulos que hemos tratado,
se refieren a, y producen cambios en la conciencia humana. Otra serie de
triángulos dada en la pág. 312, involucran a la Osa Mayor, a Sirio y las
Pléyades. Estos triángulos conciernen al aspecto espiritual de la vida
planetaria y de la humanidad, así como también a los demás reinos de la
naturaleza. La humanidad es particularmente importante en conexión con estos
triángulos, porque el destino de la humanidad es trasmitir vida a los reinos
subhumanos. No consideraré los triángulos de fuerzas superiores, porque no será
posible obtener una respuesta consciente de su influencia, hasta que llegue el
cíclico momento de recibir la tercera iniciación. Menciono simplemente esta
influencia para que comprendan que no hay contradicción o discrepancia real
alguna. En la pág. 296 he dado otra enumeración de los triángulos de energía,
que emanan de las tres constelaciones principales, y también es correcta y no
contradictoria En este conjunto de tres series de triángulos -nueve en total-
con sus analogías entrelazadas y sus relaciones triangulares menores y también
con sus puntos de fusión, se encierra, en un “misterio de potencias”, la
historia pasada, presente y futura de la evolución humana. Esto explica el
variado énfasis de esa historia, su cambiante diseño caleidoscopico, los
sucesivos puntos de fusión y su constante progreso, por medio de un mutable
proceso hacia una revelación final.
Quisiera referirme brevemente al
hecho de que, como puede esperarse, las influencias de Leo-Piscis-Capricornio,
que dominan la actual situación mundial por conducto de Shamballa, la Jerarquía
y la Humanidad, producen potentes efectos, frecuente- / mente ignorados, sobre
el individuo. Establecen cambios en sus centros y en el enfoque de su vida, así
como han llevado a cabo los cambios correspondientes en los tres centros
planetarios. En vista de ello, pueden acentuarse ciertas ideas básicas:
1. La influencia de Capricornio,
por intermedio de Mercurio, tendrá un efecto dominante en el reino humano, y es
en sí un centro planetario.
2. Por lo tanto, el discípulo
individual responderá más fácilmente a la influencia capricorniana. Esto
constituirá la línea de menor resistencia, ofreciendo una oportunidad, así como
también la probabilidad de un posible desastre si se maneja erróneamente. La correcta
respuesta acercará al discípulo al portal de la iniciación; la respuesta
errónea lo devolverá a las profundidades de la cristalización y concreción.
3. Los discípulos que responden
necesariamente a las influencias mencionadas, serán ampliamente condicionados
por los rayos de sus ego y personalidad. Por ejemplo, los discípulos de primer
rayo responderán a la influencia de Shamballa, trasmitida desde Leo y Saturno,
más fácilmente que los discípulos de segundo rayo. A su vez, éstos reaccionarán
más rápida y consistentemente a la Jerarquía, trasmitiendo energías desde
Piscis y Urano.
4. Los citados hechos demostrarán
la naturaleza y cualidad de la respuesta de los discípulos que pertenecen a los
rayos 1 .3.5.7 y 2.4.6. y debe tenerse presente que esto atañe a los
discípulos, a los hombres y también a las naciones.
5. De acuerdo a la respuesta, así
se evocará la actividad de los centros, o de un centro. Pero -y esto es algo de
suma importancia- actualmente todos los discípulos deben descubrir cuál es su
reacción dominante al responder en forma planeada a la influencia de la
Jerarquía y a las energías trasmitidas por Ella. Como regla general, el impacto
de la fuerza de Shamballa (particularmente en el caso de un discípulo que
pertenezca a los rayos 1.3.5.7.) será de naturaleza personal, cuyo resultado
planeado debería ser el estímulo del centro cardíaco, con el consiguiente
control del centro plexo solar. El centro cardíaco debe dominar al plexo solar
extrayendo sus energías y llevándolas al corazón.
6. No ha llegado aún el momento
para que el aspirante o el discípulo, relacionen, sin peligro, el centro
coronario con la base de la columna vertebral, en respuesta a una definida y
consciente apropiación de la fuerza de Shamballa. Sea lo que fuere, lo que tiene
lugar automática, normal y naturalmente mediante la evolución del discípulo,
debe y deberá permitírsele que tenga lugar siempre y cuando no exista la
intención consciente y sí un análisis profundo y un cuidadoso control de la
vida de la personalidad.
7. El despertar del centro ajna
con el consiguiente y subsiguiente control consciente del centro laríngeo, debe
inevitablemente tener lugar siempre que el discípulo cumpla dos condiciones.
Entonces podrá llegar a ser consciente, a estar seguro y a ser correctamente
creador. Ambas condiciones son:
a. Una consciente orientación
hacia el alma y la Jerarquía.
b. Un profundo amor a la
humanidad, basado en la percepción mental y en la comprensión intuitiva y no en
la reacción emocional.
8. Cuando se llenan los
requisitos mencionados, el impacto de las energías afluyentes producirá el
estímulo y despertar requeridos.
Esto es todo lo que tengo que decir
sobre cómo responden los centros en el ser humano a la actividad de los centros
planetarios. bajo el estímulo del sistema y del zodíaco. No escribo un tratado
sobre el entrenamiento individual del discípulo, sino que trato de demostrar la
realidad de la interacción cósmica, zodiacal y del sistema, planetaria y
humana, que a su vez constituye un inmenso y viviente Todo -expresión de la
Vida de un Ser de Quien sólo sabemos que el amor y la voluntad al bien,
expresados por medio de la Mente universal, son sus características
sobresalientes, y emergen constantemente con creciente radiación.
3. Los Triángulos y los Centros.
Debe recordarse que todas las
influencias que hacen impacto sobre el individuo o la humanidad, pasan por
intermedio de los centros planetarios, o son trasmitidas por cualesquiera de
ellos. Poco he dicho acerca de estos centros, excepto referirme a los tres
principales que llamamos Shamballa, Jerarquía y Humanidad. Son conocidos como:
I. Shamballa Poder.
Propósito. Centro coronario Voluntad
planetario rectora.
II. Jerarquía Amor.
Sabiduría Centro cardíaco Amor dirigido.
planetario
III. Humanidad Inteligencia Centro ajna Mente dirigida.
planetario
Quedan por considerar otros cuatro:
el centro laríngeo, el centro plexo solar, el centro sacro y el centro en la
base de la columna vertebral planetarios.
En la vida logoica planetaria -como
en el caso del hombre individual, el microcosmos del Macrocosmos- ciertos
centros han despertado más que otros y vibran al unísono, más plenamente que
otros, impulsados por el sistema. En el caso del Logos planetario de nuestra
pequeña esfera, los centros coronario, ajna, cardíaco, laríngeo y plexo solar,
son los cinco puntos focales de energía que están muy activos y vibrantes. El
centro sacro va quedando lentamente debajo del umbral de la conciencia
logoica,, mientras que el centro de la base de la columna vertebral está
práctica y totalmente pasivo, excepto en relación con sus efectos pránicos
sobre la vida-forma, engendrando la voluntad de vivir, el anhelo de sobrevivir
y la vitalización de las formas. Estos hechos darán una idea de nuestra categoría
planetaria en la gran familia del sol central, e indica por qué nuestro planeta
no es sagrado. Ningún planeta es sagrado a no ser que el centro en la base de
la columna vertebral (hablando simbólicamente) esté despierto y se haya
efectuado la resultante gran fusión de energías. Me refiero a este ciclo
mundial y período particulares y al estado en que se encuentran los asuntos en
la actual quinta raza raíz o Aria. Los que han estudiado mis libros y La
Doctrina Secreta deben recordar que cualquier contradicción que pueda aparecer,
sólo existe respecto al factor tiempo; cuando este factor sea debidamente
comprendido y el estudiante sepa a que ciclo específico debe aplicar la
información, desaparecerán éstas aparentes inexactitudes.
Lo que es verdad respecto a la
humanidad, por ejemplo, en la tercera raza raíz, podrá no serlo en la quinta
raza raíz. Por lo tanto, lo único que puede hacerse es estudiar y relacionar,
reflexionar y aplicar la Ley de Analogía, sabiendo que a medida que la
conciencia del iniciado entrenado se expande y es más incluyente y reemplaza a
la actual percepción humana, estos debatidos puntos quedarán esclarecidos,
asumirán una verdadera consistencia y desaparecerán las contradicciones.
El centro planetario que
corresponde al de la base de la columna vertebral en el ser humano, no será
despertado hasta la séptima raza raíz, y eso sucederá sólo cuando quede
establecida la correcta relación entre el centro sacro planetario (relacionado
con el tercer reino de la naturaleza, el reino animal) y el centro laríngeo
planetario, funcionando adecuadamente y al unísono.
En el primer tomo de este tratado
algo se insinuó sobre estos centros planetarios y los rayos de energía que
afluyen a través de ellos, a los que quisiera referirme aquí porque están
relacionados con la Ciencia de los Triángulos. Deben observar, por lo tanto,
que los tres reinos inferiores de la naturaleza constituyen en sí mismos un
triángulo de fuerza y son esencialmente reflejo de un triángulo planetario
determinado. Sería conveniente clasificar en forma breve algunas de estas
principales inferencias -pues sólo son hoy inferencias y nada más. Aquí hay
algo de verdadero interés. He dicho que la Humanidad es la analogía, en la Vida
planetaria, del centro ajna individual. Anteriormente he expresado que el
quinto Rayo de Conocimiento Concreto está relacionado con el centro ajna y, por
lo tanto, en el ciclo mundial actual, tenemos:
La Humanidad ... centro ajna
planetario
5to. Rayo de Conocimiento ... 5ta.
raza raíz.
Por lo tanto, cinco centros van
despertándose rápidamente en el hombre. Estas relaciones se comprueban
recíprocamente, pero sólo cuando son consideradas en relación con el ciclo
mayor. En una época la humanidad fue la analogía del plexo solar planetario, y
algún día cambiará el foco de su receptividad al centro cardiaco planetario;
cuando esto tenga lugar, también la Jerarquía cambiará su foco de receptividad
dentro de la esfera de influencia de Shamballa. La presencia del loto de doce
pétalos en el centro más elevado de la cabeza (el punto de relación entre el
centro cardíaco y el alma en su propio plano) garantiza este cambio. En
consecuencia, deben tenerse presentes las relaciones siguientes:
I. Centro coronario Shamballa 1er. Rayo
1era y 7ma. razas Voluntad; la meta.
Energía
de la Vida. Síntesis
Siete
centros despiertos y activos
En
la primera raza raíz viven y vibran tenuemente
En
la séptima raza raíz están plenamente despiertos
II. Centro cardíaco Jerarquía 2do.
Rayo 6ta. raza raíz Amor; la meta
Enegía
de la Identificación. Realización de la fusión
Seis
centros activos
El
punto focal de la conciencia egoica divina
El
quinto reino. El reino de Dios
III. Centro ajna Humanidad 5to.
Rayo 5ta. raza raíz Intuición; la meta
Energia
de la Iniciación. EL desarrollo de la inclusividad.
Cinco
centros que despiertan rápidamente
El
punto focal de la personalidad
El
reino humano, el cuarto reino de la naturaleza
IV. Centro laríngeo Animal 3er. rayo
3ra. raza raiz Intelecto;
la meta
Enegía
de la iluminación. Creación de la luz
Cuatro
centros activos
El
punto focal de la conciencia instintiva
El
tercer reino de la naturaleza
V. Plexo Solar Vegetal 6to.
ayo 4ta. raza raíz Instinto; la meta
Energía
de la aspiración. Desarrollo de la sensibilidad.
Tres
centros activos
El
punto focal de respuesta síquica
El
segundo reino de la naturaleza
VI. Centro sacro Evolución Dévica 7mo.
Rayo 2da. raza raíz Respuesta; la meta
Enegía
del magnetismo. poder para construir
Dos
centros activos: cardíaco y sacro
El
punto focal de la respuesta vibratorio al “ojo de Dios”
VII. Base de la columna vertebral Mineral 4to. Rayo 7ma.
raza raíz Síntesis; la meta
Energía
de la Síntesis fundamental. Consumación
Todos
los centos funcionan como uno
El
punto focal de la evolución
Primer
reino de la naturaleza
Esta clasificación puede servir
para aclarar algo más el actual plan general, o anteproyecto del desarrollo
evolutivo de la conciencia. Otros desarrollos prosiguen simultáneamente, tal
como el de la respuesta del aspecto forma y la evolución de los devas o
ángeles, que va paralela a la humana y a la cual me he referido en el Tratado
sobre Fuego Cósmico. Un tercer gran esquema de la evolución se está llevando a
cabo y sólo puedo referirme a él como desarrollo del propósito divino en su
propio plano, sobre esto la humanidad no tiene todavía ni la más mínima idea,
porque su conciencia se halla aún sujeta a las limitaciones de su propio reino
de la naturaleza; la Jerarquía está tratando de responder a esta forma de
energía.
Hay otro punto de interés al cual
deseo referirme, que es aún poco comprendido por el estudiante esotérico común.
Me refiero a las salidas de energía planetaria mediante las cuales se producen
grandes y generales efectos en la vida planetaria externa. En esta quinta raza
raíz existen sólo cinco de esas salidas, en lo que concierne a los efectos que
producen sobre la humanidad; la respuesta del hombre a las mismas se manifiesta
en la relativa importancia con que se condicionan los escritos y asuntos
mundiales. Donde existe una de estas salidas de fuerza espiritual, habrá
también una ciudad de importancia espiritual en el mismo lugar. Estos cinco
puntos son:
1. Londres-Para el Imperio
Británico.
2. Nueva York-Para el hemisferio
occidental.
3. Ginebra-Para toda Europa,
incluyendo a la U.R.S.S.
4. Tokio-Para el Lejano Oriente.
5. Darjeeling-Para toda el Asia
central y la India.
Más adelante serán agregados dos
puntos o salidas de la energía, pero el momento no ha llegado aún. Por
intermedio de estos cinco lugares y sus zonas vecinas afluye la energía de
cinco rayos, condicionando al mundo de los hombres, produciendo efectos de
significado planetario y determinando el curso de los acontecimientos Un
estudio de la historia y de los asuntos actuales traerá alguna comprensión de
su importancia en conexión con cuatro de ellas. El efecto de la fuerza que
afluye por intermedio de Darjeeling, aunque no aparentemente inmediato, es de
gran importancia como agente distribuidor para la Jerarquía y particularmente
para Sus miembros que se ocupan o influyen sobre los actuales acontecimientos
humanos, en estos momentos de importante crisis.
Estos cinco puntos de energía
condicionante en su interrelación, producen dos triángulos de fuerza:
1. Londres-Nueva York-Darjeeling.
2. Tokio-Nueva York-Ginebra
Por intermedio de los dos centros,
Ginebra y Darjeeling, puede ser dirigida la energía espiritual pura, con más
facilidad que por intermedio de los otros tres, constituyendo por lo tanto, los
puntos superiores de sus respectivos triángulos. estos son más subjetivos en su
influencia que Londres, Nueva York o Tokio. Juntos forman actualmente cinco
centros de energía impelente.
Les interesará conocer también los
rayos regentes y los signos astrológicos de estos cinco lugares, hasta el punto
en que puedan ser dados en la actualidad y durante el ciclo actual. Recuerden
que los rayos de la personalidad cambian de un período a otro, en relación con
los países y ciudades, así como sucede con el individuo.
RAYOS
Ciudad Alma Personalidad Signo
1. Londres 5to 7mo Géminis.
2. Nueva York 2do 3ro Cáncer.
3. Tokio 6to 4to Cáncer.
4. Ginebra 1ro 2do Leo.
5. Darjeeling 2do 5to Escorpio.
Si estudian esta relación y la dada
en otra parte, respecto a otras naciones y ciudades, se observará que las
interrelaciones que emergen ahora de los asuntos mundiales, son el resultado de
la acción de estas fuerzas y energía que resultan por lo tanto inevitables. La
energía puede emplearse en líneas erróneas, produciendo separatividad y
dificultad o, en líneas correctas, conduciendo a la armonía y a la comprensión,
pero la energía está allí y debe causar efectos en todos los casos. Así en la
vida del individuo cualesquiera de los rayos dominará y controlará a través de
los resultados de la acción de la vida del alma sobre el aspecto forma. Si la
persona o nación está orientada espiritualmente el resultado del impacto de la
energía será bueno y conducirá al desarrollo del plan divino, siendo totalmente
constructivo. Allí donde domina la fuerza de la personalidad, los efectos serán
destructivos y obstaculizarán el surgimiento del propósito divino. Sin embargo,
también la fuerza destructiva puede trabajar y finalmente lo hace para el bien
porque el curso de la fuerza evolutiva es inalterable. Puede demorarse o
acelerarse de acuerdo al propósito, la aspiración y la orientación de la
entidad (humana o nacional); puede expresar el propósito del alma o el egoísmo
de la personalidad, pero el impulso hacia el mejoramiento inevitablemente
triunfará.
Al estudiar esta Ciencia de los
Triángulos se debe recordar que hay siempre un punto del triángulo -en una
crisis determinada o en “un acontecimiento en la conciencia”- que es energía
emanante, dinámica, condicionante. Durante el ciclo (grande o pequeño, mayor o
menor) en que controla de esta manera, los otros dos puntos expresan
receptividad y son considerados esotéricamente como corporificando fuerzas. Por
lo tanto, cada triángulo es la expresión de una energía fundamental y de dos fuerzas
secundarias. Éste es un enunciado básico de importancia y también la
formulación de una ley bajo la cual todas las triplicidades de energía
funcionan en tiempo y espacio. En consecuencia, tenemos:
1. Un centro emanante de energía:
Expresión dinámica del propósito
cíclico.
Energía que sale del rayo,
cualificada y positiva.
Energía planetaria, del sistema,
zodiacal y cósmica.
La base de la expresión
hilozoística (viviente).
2. Un centro receptivo de fuerza:
Expresión evocadora de la energía
impulsora inicial.
Síntesis de las dos fuerzas, la
emanante y la receptiva.
Energía secundaria, cualificada y
condicionadora
Energía fusionada, motivadora, que
no es positiva ni negativa.
3. Un punto de respuesta, de
energía negativa:
Centro principal que completa la
introducción de la energía emanante.
Responde principalmente al segundo
punto del triángulo. Fuente emanante de la violenta interacción entre los dos
puntos de la línea base.

Este centro distribuidor puede ser
un sistema solar, considerado como centro cósmico, un planeta que es un centro
en el sistema, uno de los centros planetarios mencionados sobre los cuales me
he referido, una nación o un individuo, o uno de los centros en el cuerpo
etérico humano.
Un estudio cuidadoso de estas
corrientes de energía demostrará dos movimientos principales:
I. Un descenso de energía
de un centro emanante. Esto conduce a:
1. Su fusión con la energía de un
centro de recepción y su consiguiente cualificación.
2. Su transmisión y efecto
evocador sobre un segundo punto, o punto focal de recepción.
Nota: Aún está incompleto un lado del triángulo.
3. Los tres tipos de energía (o
más bien una energía y dos fuerzas) prosiguen luego con las siguientes
actividades:
a. Energetización evocadora de un
triángulo secundario.
b. Descenso por uno de los lados
de este triángulo reflejado, yendo hacia la expresión evocada en el plano
físico.
c. Producción de la
manifestación, la cualidad y la actividad.
d. Formación de una reserva de
energías descendentes y equilibradoras.
El estudiante puede obtener alguna
luz sobre este tema tan abstracto si trata de comprender que el diagrama dado
anteriormente y la subsiguiente enunciación, describe su propia historia
involutiva y evolutiva, la interacción de su vida monádica, de la energía del
alma y de la fuerza de la personalidad, al enfocarse los tres en el plano
físico, trayendo manifestación y apariencia.
II. La afluencia de esta
energía cualificada que retorna a su fuente emanante, el punto más elevado del
triángulo principal, produce:
1. La culminación de los dos
triángulos -el Real y el irreal. La construcción del antakarana es un aspecto
de esta culminación. Concierne a la construcción final de las últimas etapas
del antakarana por parte del iniciado.
2. La transmisión de fuerza del
reflejado o secundario triángulo, en los tres mundos del esfuerzo humano (o en
los cinco mundos en el caso de la evolución de los miembros de la Jerarquía)
hacia el mismo punto focal en la línea base del triángulo superior que recibió
la energía emanante original.
3. En consecuencia, tenemos en el
triángulo superior dos puntos de gran importancia:
a. El punto emanante de la
positiva energía condicionadora.
b. El punto que recibe la energía
superior y las fuerzas. inferiores. Este punto se denomina el aspecto alma del
triángulo, y es siempre el agente que registra la conciencia, produciendo por
lo tanto las crisis, porque el punto donde se unen. varias energías es la
fuente de las crisis en la vida externa.
c. Éstas son crisis de la
iniciación y atañen a los hombres individualmente, a las naciones y a la
humanidad como un todo.
d. El triángulo que ejerce
influencia es el factor que produce, mediante su afluencia dentro y fuera del
triángulo secundario, “los momentos en el tiempo y los acontecimientos en el
espacio, que conducen a esos episodios de la vida del alma donde la fuerza se
trasforma en energía y la energía se convierte en vida”. Este acontecimiento o
crisis importante tiene lugar hoy en la vida de la humanidad.
Esto es todo lo que puedo impartir
sobre esta línea. El tema es demasiado vasto, abstruso y complicado. Sin
embargo, he dado bastantes indicaciones para arrojar alguna luz sobre esta
intrincada ciencia. Resumiendo lo expuesto:
1. Las energías emanantes,
evocadoras y magnéticas, constituyen los tres tipos de energía que afluyen
desde el “triángulo superior”.
2. La fuerza receptiva
distribuidora y decisiva constituye los tres tipos de energía distribuida por
el “triángulo inferior o reflejado”.
3. Dos puntos de energía
comparten ambos triángulos en la línea base. Cuando se ha completado el
trabajo, la línea base se trasforma en dos corrientes de energía fusionada que
personifican las energías de ambos triángulos.
4. Un punto de energía (el punto
magnético) produce involución y exteriorización durante el proceso de formación
del triángulo inferior. En una etapa subsiguiente -como fusión de energías.
induce al retorno de todas las energías a la fuente emanante.
Los estudiantes también deben
recordar que -debido a la Gran Ilusión- quizás les parezca que los triángulos
están incompletos durante el proceso evolutivo Sin embargo, la realidad es que
en el Eterno Ahora, los tres lados de los triángulos existen y persisten
eternamente El problema sólo existe en la conciencia del sujeto, pero no en la
realidad.
5. El estudiante debe observar
que:
a. Las masas expresan la energía
que desciende desde el centro magnético. Su correcta tendencia en la actualidad
es descender a la manifestación y experiencia físicas.
b. Los aspirantes y probacionistas
responden a la atracción del centro evocador. Su anhelo es alcanzar el sendero
de retorno.
c. Los discípulos aceptados y los
iniciados expresan la interacción en la línea base entre los puntos evocador y
magnético.
d. Los iniciados avanzados y los
Maestros utilizan y expresan la energía fusionada en el centro magnético.
Retornan o responden al centro emanante.
De esta manera se completa el
séxtuple triángulo objetivo y subjetivo.
Evidentemente, no será posible
considerar los diversos triángulos de energía que producen efectos sobre
nuestra Tierra e incidentalmente afectan a la humanidad en forma exhaustiva,
los cuales son legión. Pero ciertas relaciones triangulares podrían ser
consideradas a modo de ensayo, y más adelante dilucidar el lugar que ocupan en
los horóscopos planetario e individual. En la nueva astrología, la del alma, no
se dará tanta importancia a las doce casas (como sucede ahora), sino que se
pondrá el énfasis sobre las tres Cruces que juntas forman doce brazos, y la
energía que fluye a través de éstos y el lugar que ocupan en el horóscopo del
alma asumirán gran importancia. Me extenderé sobre ello cuando tratemos el tema
de las tres Cruces. Las doce casas conciernen a la personalidad; los cuatro
brazos de las tres Cruces al alma, y los doce y su figuración o no en el
horóscopo, regirán el horóscopo dei alma. Las cuatro influencias de las tres
Cruces estarán presentes en el mapa de un Maestro. Por lo tanto es de valor dar
aquí una explicación de cuáles son las constelaciones que están principalmente
relacionadas con el desarrollo de la conciencia y la evolución de la
comprensión espiritual.
El principal triángulo cósmico
actúa hoy especialmente por intermedio de seis constelaciones y -también en la
actualidad- la constelación cósmica y las dos energías zodiacales se enfocan a
través de un planeta particular, empleándoselo como agente transmisor para la
Tierra. Por lo tanto, tenemos:

Estas seis influencias ayudan
grandemente a desarrollar la auto- conciencia y luego la conciencia espiritual
en el hombre que ha alcanzado el punto de reorientación en la gran Rueda. No me
refiero a las influencias, inclinaciones y determinaciones de la personalidad,
tal como aparecen en el mapa del hombre común, sino a las influencias y a esas
energías determinantes que afluyen sobre el hombre que está en el sendero de
retorno y va hacia el centro de la vida, por lo tanto, me refiero a las tres
etapas finales en el Sendero de evolución.
Podría, en consecuencia,
establecerse que las fuerzas de:
1. Cáncer-Capricornio-Saturno
(expresión de la energía de Sirio) capacitan al aspirante para hollar el
sendero de purificación o probación. Estas energías enfocan y cualifican la
energía de la gran Logia del Altísimo en ese distante Sol. Afluyen a través de
la Jerarquía sobre la masa humana y permite al ente de esa. masa “aislarse y
volver la espalda al pasado y encontrar su camino hacia ese sector del Sendero
en que aprende a sentir”.
2. Géminis-Sagitario-Mercurio
(expresión de las Pléyades) permiten al discípulo en probación pasar al sendero
del discipulado aceptado. Entonces es cada vez más intuitivo y se centraliza
acrecentadamente, mientras comprende con mayor claridad la naturaleza de los
pares de opuestos. Es comprendida la relación del aspecto Madre (tal como está
corporificada en las Pléyades) y del Cristo-Niño, oculto en la forma de la
personalidad, y el hombre interno espiritual instituye el proceso de la
identificación inicial con la entidad espiritual, en su propio plano; el
pequeño yo entonces comienza a reaccionar conscientemente, y con acrecentada
frecuencia hacia el Yo superior. El hombre “sigue adelante en este Sendero, en
el cual aprende a ver”.
3. Aries-Líbra-El Sol (expresión
de la Osa Mayor) enfocan la energía en la vida del discípulo, que le permite
actuar consciente y determinadamente en el sendero de iniciación. Penetra en el
reino de los mundos amorfos, porque Aries, el signo de los comienzos, lo
facilita; por medio de la potencia de Libra ha obtenido ese punto de equilibrio
que le posibilita evadir finalmente los pares de opuestos. Ahora conoce el
verdadero significado de ser, por medio del sentimiento trascendido y de la
identificación con la Visión percibida.
Este triple proceso puede ser
descrito también por medio de tres palabras: Sensibilidad, Iluminación e
Inspiración.
Podríamos también tocar otro grupo
de energías, aunque no es posible su verdadera elucidación, porque concierne a
las energías enfocadas en los siete sistemas solares, de los cuales el nuestro
es uno. Estas energías (seis en total) llegan a nuestro sistema solar a través
de las constelaciones de Tauro y Escorpio y el planeta Marte.
Tauro
IV. SEIS SISTEMAS Actuando a través de Marte
Escorpio
Su naturaleza peculiar, su objetivo
en la evolución y su propósito básico, le son revelados únicamente al iniciado
que ya ha recibido la quinta iniciación. Conciernen al problema del deseo
(problema de la humanidad, pero no en sus octavas superiores) y su
transmutación en voluntad espiritual y propósito divino. Son los que originan
conflicto y están estrechamente relacionados con el cuarto Rayo de Armonía por
medio del Conflicto, teniendo por lo tanto una relación peculiar con la cuarta
Jerarquía Creadora, la humana, y con la Tierra en esta cuarta ronda.
En estas ocho constelaciones
tenemos las influencias que se ocupan principalmente de la evolución del alma
-en el sistema solar, en el planeta Tierra y en el hombre. Constituyen las
“ocho potestades del Cristo”; rigen el desarrollo síquico de la vida en todas
las formas. Son de máxima significación para el aspirante.
Cuatro constelaciones han sido omitidas en esta lista:
Leo Virgo Acuario Piscis
Autoconciencia Conciencia
crística Conciencia grupal Conciencia universal.
Atañen fundamentalmente a la manifestación
de la conciencia en los planos externos de expresión, o a la fusión del alma y
de la forma, a fin de demostrar plenamente un estado de percepción.
Estos hechos serán evidentes si a
los cuatro planetas esotéricos, vinculados con estas constelaciones, se los
considera y relaciona:
El Sol La
Luz Júpiter Plutón
El Alma La Forma Vida benéfica Muerte.
El astrólogo del futuro podrá ver
así sobre qué líneas trazará el mapa del alma; los principales triángulos y las
tres Cruces cósmicas controlarán sus deducciones referentes al desarrollo de la
conciencia. Los triángulos indican la posibilidad, las Cruces los procesos y
puntos de crisis.
Como ya se ha dicho, no hay manera
de considerar extensa o exhaustivamente esta Ciencia de los Triángulos, pues es
la ciencia del anteproyecto geométrico universal que subyace en los mundos
fenoménicos y está estrechamente relacionada con el karma. Atañe a la primera
precipitación de la interacción y efecto de la dualidad de la manifestación, el
espíritu-materia, pues constituyen una sola sustancia. Pero en relación con la
astrología esotérica es posible indicar ciertas interpretaciones fundamentales
de esta relación que permitirá al astrólogo desarrollar oportunamente la
astrología del alma, delinear el horóscopo del ego y trazar los nuevos tipos de
mapas que demostrarán el propósito del alma en su propio plano y las relaciones
grupales en el plano físico, lo que será de ayuda para la personalidad dedicada
e inteligente. Reflexionen sobre esto.
Existe una triple energía cósmica
de suprema importancia en nuestro planeta, y la influencia unida de sus tres
constelaciones eventualmente hará que el Logos planetario reciba la iniciación;
esto garantiza el hecho de que por cualquier futura expresión planetaria de Su
vida se lo denomine “planeta sagrado”. La Tierra no es considerada hoy un
planeta sagrado. Más tarde, cuando las tres energías hayan producido el efecto
adecuado y realizado los cambios planetarios necesarios, el término sagrado
será considerado correcto y apropiado. Lógicamente, este enunciado significa
hoy poco para cualquier estudiante, pero el caso será diferente cuando sea
capaz de comprender dos cosas:
Primero, que las triples energías
que están detrás de la actividad del centro en Shamballa conciernen al Logos
planetario; la humanidad está llegando a ser lentamente sensible a esa
influencia, pero sólo en forma masiva, no individualmente. Un discípulo puede
observar este hecho únicamente en forma teórica.
Segundo, estas influencias actúan
sobre ese aspecto de la vida humana denominado Mónada; por lo tanto, tendrán un
acrecentado efecto en el Sendero de Iniciación.
Estas tres constelaciones son
Leo-Virgo-Piscis. Esotéricamente se hace referencia a ellas como “las
Productoras de lo que se conoce, las Animadoras de lo que ha despertado y las
Constructoras de los métodos para fusionar la Sabiduría. Producen la unidad,
destruyen lo que Ellas han producido, sólo para volver a producirlo con mayor
belleza y más plenitud”. Estas palabras son claras. Éste es un triángulo
invertido, y las energías de Leo están en estrecho contacto con nuestra vida
planetaria. El triángulo a continuación lo demostrará con más claridad:

Estas tres están definida y
acrecentadamente relacionadas con el desarrollo de la conciencia humana, en
tres aspectos principales.
Debe fomentarse el desarrollo de la
autoconciencia, porque es el principal efecto -como bien saben- de la fuerza de
Leo. La influencia de esta constelación ayuda a manifestar la voluntad, el amor
y la inteligencia individuales; fomenta el “ahamkara” o principio egotista;
pone el énfasis sobre la actitud de Yo soy, etapa necesaria antes de que el
individuo pueda sumergirse en el Todo como una unidad consciente, que se
respeta a Sí misma. Pero detrás de esa influencia, y presionando para
manifestarse, se halla la fuerza ele Virgo (madre o custodio de la conciencia
erística) que destruye eventualmente la síntesis y la unidad inferior producida
por la energía de Leo; estimula al alma dentro de la forma, y también al alma
dentro de cada átomo de la forma, porque el genio y la excepcionalidad de Virgo
produce la forma, y estimula la vida dentro de esa forma y, por lo tanto, nutre
y energetiza simultáneamente dos vidas. Es una poderosa energía dual, expresión
potente del ánima mundi o alma del mundo. El reconocimiento de esto hizo que
los antiguos astrólogos fusionaran a Virgo y a Leo en un solo signo. Luego,
cuando el dualismo del espíritu humano (espíritu-materia) fue una realidad en
la conciencia del hombre, el signo fue dividido en dos y la guerra de los pares
de opuestos se convirtió en una “guerra con un propósito” y está
incidentalmente llegando hoy a su culminación. Este hecho será evidente para
los verdaderos esotéricos.
Otra corriente de energía está
también ejerciendo presión y produciendo efectos sobre esos miembros de la
familia humana que no sólo responden a la influencia de Leo y por consiguiente
son, en su propia conciencia, individuos, sino que responden también a la
creciente expansión de la conciencia crística, de la cual están llegando a ser
cada vez más conscientes en su propia experiencia individual. Éste es el
aspecto superior de la energía de Piscis y constituye la percepción del grupo,
del todo, del universo. Es la energía de budhi, el aspecto superior de la
naturaleza síquica inferior; el aspecto del mediador, en contraposición con el
médium; el control intuitivo, en vez del dominio intelectual de Leo y las
limitaciones de Virgo.
Estas tres energías actúan
poderosamente sobre la humanidad y producen:
1. La autoconciencia en el
hombre, cuando sale de la masa.
2. El reconocimiento de la vida y
de la naturaleza crísticas, cuando el aspirante a la primera iniciación sale
del grupo mundano de individuos.
3. La percepción, de naturaleza
universal, del iniciado, cuando sale de las filas de los discípulos mundiales.
Todo esto se realiza en la
actualidad por la constante afluencia de las energías de Leo-Piscis-Virgo, y se
halla detrás del excesivamente rápido desarrollo de los tres tipos de
conciencia que se encuentran en diferentes grados en la humanidad actual.
Como he señalado anteriormente, hay
siete grandes crisis vinculadas al ser humano en el sendero de evolución, y
abarcan las primeras, intermedias y finales etapas de crecimiento. Debe tenerse
presente que son precipitadas por medio de las influencias condicionantes de
siete grandes constelaciones. Las consideraremos brevemente, y son:
LAS CRISIS DEL ALMA
Crisis Cualidad Constelación Cruz
Crisis de la Encarnación Individualización Cáncer
Cardinal.
Crisis de la Orientación Reversión Aries Cardinal.
Crisis de la Iniciación Expansión Capricornio Cardinal.
Crisis de la Renunciación Crucifixión Géminis Mutable.
Crisis del Campo de Conflicto
Escorpio Fija.
Batalla
Crisis del Lugar de Iniciación Virgo Mutable.
Nacimiento
Crisis de la Tierra Liberación Leo Fija.
ardiente
Observarán que dos de las
constelaciones que acabamos de considerar -Leo y Virgo- figuran en la
enumeración. Hay cinco constelaciones que no atañen tan íntimamente a las
crisis humanas masivas, sino que tienen una relación más definida y específica
con el desarrollo del discípulo individual, y son: Sagitario, Libra, Tauro,
Piscis y Acuario. Sin embargo, Piscis se relaciona hoy excepcionalmente con las
siete constelaciones productoras de las grandes crisis humanas, completando
también el mancomunado esfuerzo final del triángulo: Leo, Virgo, Piscis. El
constante impacto de la fuerza pisciana ha llevado finalmente a la humanidad,
el discípulo mundial, al portal de la iniciación. Durante más de dos mil años,
la influencia pisciana ha estado actuando sobre el género humano, dando lugar a
la demanda de un reajuste mundial, desarrollando el espíritu internacional,
conduciendo a la formación de grupos en cada sector del vivir humano y
erigiendo así la base para la futura síntesis en Acuario. La influencia de este
triángulo se expresa simbólicamente en la vida del individuo autoconsciente que
logra la autopercepción en Leo, la cultura en Virgo y la autoliberación final
en Piscis.
Aquí podríamos dedicar un poco de
tiempo a las lecciones prácticas que deben aprenderse sobre las siete crisis a
través de las cuales atraviesa el hombre, el individuo, la humanidad y la
totalidad.
Considerando estas crisis que
tienen lugar en la historia de la vida del alma, desde su primera encarnación
hasta su liberación final, se hallará que siete constelaciones importantes y
sus influencias, afluyen a través de los planetas exotéricos y esotéricos, y
presentan las circunstancias y condicionan el medio ambiente del hombre
espiritual progresista. Cuando cualesquiera de estas constelaciones ejerza una influencia
predominante, aparecerán ciertas vidas, y dichas constelaciones producirán ese
enfoque de fuerzas que -dado el equipo particular del hombre en cualquier
momento determinado- evocará de éste el máximo esfuerzo posible, permitiéndole
avanzar hacia un estado de conciencia más iluminado. Observarán que no digo
“permitirán triunfar”. Un hombre puede triunfar, venciendo las condiciones de
prueba y conquistando las circunstancias en el plano físico y, sin embargo, ser
derrotado. La razón de esto estriba en que sí la lucha y el surgimiento no
producen cambios básicos en la conciencia y un horizonte más amplio, resultarán
inútiles para llevar a cabo su tarea asignada.
Al estudiar los momentos de crisis,
debe recordarse que se experimentan aproximadamente tres veces. de acuerdo al
ciclo mayor de vida y también a que son recapituladas en menor grado en una
vida particular o en un conjunto de vidas. Los tres ciclos de mayor importancia
en la conciencia del ego reencarnante son:
1. El ciclo evolutivo, desde la individualización
hasta la liberación, desde la etapa del hombre primitivo hasta que aparece en
el escenario de los asuntos mundiales un Maestro de Sabiduría, un Buddha o un
Cristo.
2. El ciclo de aspiración, desde
la etapa del hombre inteligente integrado hasta la del discípulo aceptado, y
desde la expresión intelectual en los tres mundos a la del probacionista que
intenta pasar las pruebas del Sendero y empieza conscientemente a tomar por su
cuenta el desarrollo espiritual.
3. El ciclo de iniciación, desde
la etapa preparatoria del discípulo aceptado hasta la de Maestro y de grados
aún superiores. Estas siete crisis se repiten durante el proceso de
autoiniciación en el mundo del significado y de la realidad: Constituyen la
nota clave o el móvil de cada una de las siete iniciaciones, las cuales
permiten entrar en un estado de conciencia divina en cada uno de los siete
planos de experiencia y expresión divinas.
Las influencias de estas siete
constelaciones están simbolizadas por tres triángulos y una síntesis final o
punto focal. Esotéricamente, estos triángulos están representados generalmente
como superpuestos, pero para mayor claridad los separaremos:

Tenemos aquí tres triángulos, pero,
al mismo tiempo, sólo siete influencias para que produzcan efecto las fuerzas
condicionantes de los dos triángulos predominantemente activos en los dos
primeros ciclos, estando fusionadas y mezcladas en el tercero. Estas
influencias fusionadas (con la ayuda de las restantes cinco constelaciones:
Sagitario, Libra, Tauro, Piscis y Acuario) permiten al discípulo salir del
reino humano y entrar en el reino de las almas. Por lo tanto, tenemos:
1. Siete constelaciones.
Cáncer, Aries, Géminis, Escorpio,
Capricornio, Virgo y Leo, que llevan al hombre de la etapa de la individualización
al sendero del discipulado.
2. Ocho constelaciones (que
incluyen tres de las siete) que llevan al discípulo de la etapa del yoísmo a la
del alma perfecta autoiniciada.
No intento analizar estas crisis,
pudiendo hacerlo el estudiante sensato y observador.
Diré también
que, necesariamente, he descrito los tres triángulos en cierto orden, cuyos
puntos inferiores expresan la energía de ciertas constelaciones que, de esta
manera, describen los efectos y resultados finales de una determinada serie de
tres crisis. Debe recordarse que tales resultados sólo se obtienen por la
constante repetición y el frecuente esfuerzo enfocado. Una crisis se produce
debido a cierto hábito mental, desarrollado en el vehículo; sólo es superada
con el tiempo, por cierta costumbre y ritmo en el contenido espiritual de la
naturaleza del hombre. El establecimiento de cierto ritmo objetivo produce una
crisis; el surgimiento de un ritmo subjetivo particular, permite al hombre
superar la crisis y capitalizar la oportunidad. Les ruego tener esto en cuenta.
Las siete crisis pueden también
relacionarse con los siete centros en el cuerpo vital o etérico; los
estudiantes avanzados verán más adelante que existe una estrecha relación
cíclica entre:
1. Los siete planos de la
expresión divina.
2. Los siete estados de
conciencia resultantes.
3. Las siete crisis que conducen
a la expansión de conciencia.
4. Las siete iniciaciones en que
culminan estas expansiones.
5. Los siete centros donde se
obtienen estos resultados.
Permítanme recordarles que las doce
constelaciones traen el desarrollo evolutivo y la oportuna liberación del
hombre de la Gran Rueda de la existencia viviente. Sin embargo, siete de ellas
son muy útiles para producir las siete crisis del alma, mientras que cinco son
complementarias en las etapas finales del Camino, permitiendo al discípulo o
iniciado, utilizar la experiencia y los valores adquiridos para penetrar en el
quinto reino de la naturaleza. Por lo tanto, tenemos 12 + 7 + 5, total 24, y
éstos encierran los “24 episodios que marcan la Cruz de la Vida”. Desde el
punto de vista del simbolismo cristiano (aunque su interpretación es todavía
inadecuada) las crisis corresponden a las siete estaciones de la Cruz que
marcan el camino del progreso del Salvador del mundo.
Referente a las cinco
constelaciones que están particularmente activas en la vida del discípulo
avanzado y del iniciado, las influencias se dividen en dos triángulos de
fuerza, porque Leo -enfocando la energía de las siete constelaciones- está
incluido, vinculando así el aspecto autoconsciente con el espíritu:

No rehuyan estas crisis por duras y
difíciles que parezcan ser. Son difíciles, pero no olviden que el hábito de
enfrentar las crisis ha estado largamente establecido en la conciencia de la
humanidad. El hombre tiene el “hábito de las crisis”, si puedo denominarlo así.
Sólo son puntos para analizar la fortaleza, el propósito, la pureza, el móvil y
la intención del alma. Cuando son superadas evocan confianza y producen una
amplia visión. Fomentan la compasión y la comprensión, porque el dolor y el
conflicto interno que han engendrado nunca se olvidan, pues extraen su fuerza
de los recursos del corazón y liberan la luz de la sabiduría dentro del campo
del conocimiento, enriqueciéndose el mundo.
4. Conclusiones.
Hemos llegado a un punto en nuestra
consideración de la Ciencia de los Triángulos, donde podemos hacer una pausa
para ocuparnos de nuestro próximo acercamiento a este tópico y elegir el tema
por el cual podamos arrojar más luz sobre el mismo. Ahora será evidente que
esta Ciencia de los Triángulos concierne a la benevolencia de la Deidad y que,
por medio de las combinaciones intrincadas de los triángulos cósmicos, del
sistema y planetarios, actúan los propósitos de Dios, los cuales están motivados
por el amor. Por intermedio de estas relaciones se expresa el amor, se llevan a
cabo los cambios necesarios para su expresión y la conciencia humana es
conducida al necesario estado de inclusividad.
Por medio de los cuadrados, o
relación cuaternaria, el aspecto forma es puesto en relación y adecuación con
la voluntad de la Deidad que se expresa por intermedio del aspecto conciencia,
la cual se va desenvolviendo gradualmente. Explico esta situación en palabras
simples, porque será evidente que sólo cuando el alma ilumina a la mente puede
captarse la significación de la enseñanza. Unicamente cuando haya sido
alcanzada la etapa iniciática, emergerá el verdadero significado. Al mismo
tiempo he tratado de despertar en las mentes una reacción hacia la verdad abstracta,
subyacente en los dos enunciados siguientes:
1. La Ciencia de los Triángulos
está relacionada con la expresión total de la triplicidad divina de la
manifestación: voluntad, amor e inteligencia, o vida, conciencia y forma. Por
lo tanto, mientras el discípulo no exprese en sí mismo una integración similar
a estos tres aspectos, no podrá captar el significado de esta ciencia
astrológica subjetiva.
2. En nuestro planeta, la Ciencia
de los Triángulos está relacionada con los tres aspectos principales cuando se
expresan por intermedio de Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad. Nuevamente
enfrentamos la necesidad de que el ser humano integrado se acerque a esta
ciencia, porque sólo el hombre que responde a estos tres puntos focales de
energía puede comprender la interacción. En efecto, sólo podrá comprender la
verdad subyacente aquel cuyos dos centros en la cabeza y su centro en el
corazón formen un triángulo de energías que fluyen.
A este respecto les recordaré lo
que dije anteriormente en este tratado, que la Ciencia de los Triángulos está
relacionada con el espíritu y la síntesis. Quisiera recordarles además lo que
he escrito sobre astrología en este tratado de los Siete Rayos, destinado a
instruir a los discípulos a fines de este siglo y durante el período de
posguerra. Nuevamente señalaré lo que he enunciado ya, que esta ciencia debe
ser siempre encarada desde el ángulo de las tres energías fundamentales: las
que proceden de la Osa Mayor, de las Pléyades y de Sirio; porque (condicionadas
en tiempo y espacio) estos tres tipos de energía afluyen por intermedio de los
tres centros principales, Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad.
Mi problema ha consistido en
seleccionar cuál de los miles de relaciones triangulares entrelazadas
consideraré, a fin de presentar esta ciencia de tal modo que sea de verdadero
interés. La red interna de luz, denominada cuerpo etérico del planeta, es
esencialmente una red de triángulos que se habrá organizado cuando el proceso
evolutivo se haya completado. El actual diseño de cuadrados constituye la
principal trama de la red, pero esto va cambiando lentamente a medida que se
desarrolla el plan divino. Las redes etéricas de los planetas sagrados son en
gran parte triángulos, mientras que la del Sol está formada por círculos entrelazados.
El esfuerzo a realizarse hoy en la tierra (tal como lo ve el Logos planetario)
consiste en llevar a cabo una transformación de la red del planeta, y cambiar
lentamente así los cuadrados existentes, en triángulos. Esto no se hace sólo
creando divisiones, aplicando la Ley de Separación, sino también por el
reconocimiento, en la conciencia, de la dualidad, más la aplicación del
movimiento dirigido y la aparición de los dos triángulos, en lugar de un
cuadrado. Cuando esto tiene lugar, la conciencia perceptora reconoce su
identidad y termina el reinado del cuadrado. Estas palabras me las dijo una vez
un antiguo vidente que biseccionó esotéricamente el cuadrado, formando dos
triángulos, uniéndolos en una nueva manifestación para formar la Estrella de la
Vida. Reflexionen sobre esto.
Por esta razón los astrólogos del
futuro pondrán énfasis sobre la relación y la interrelación de los triángulos.
Como ya he señalado, el nuevo astrólogo pondrá el énfasis sobre esto:
1. La Ciencia de los Triángulos,
como resultado de la acrecentada comprensión iniciática.
2. El signo ascendente, pues
indica el camino del alma.
3. El lugar de las tres Cruces
(la Cruz Cardinal, la Cruz Fija y la Cruz Mutable) en
la
vida del alma. Esto reemplazará oportunamente a las casas en el horóscopo y los
doce brazos de las tres Cruces tomarán el lugar de las doce casas, cuando se
confeccione el horóscopo del alma.
Repetiré nuevamente el hecho de que
la nueva astrología se ocupará de confeccionar el mapa de la vida del alma.
Cuando las doce constelaciones desempeñen su parte en la vida del discípulo por
intermedio de sus agentes distribuidores, los planetas esotéricos regentes
transformarán gradualmente la forma exotérica del mapa del individuo, lo cual
se deberá al enfoque, consciente e intencionadamente, de las diferentes
energías en el hombre, y no tendrá que ver con su reacción negativa a las
energías condicionantes.
Quisiera llamar la atención aquí
sobre un punto interesante de influencia definida sobre el poder del individuo
para captar la nueva astrología y comprender la Ciencia de los Triángulos. Los
símbolos astrológicos de Virgo y Escorpio son de naturaleza triple -son los
únicos dos. Cuando el discípulo capte el significado que está detrás de esa
triplicidad, estará preparado para comprender el significado de esta ciencia
abstrusa y trabajar con la nueva astrología. Virgo y Escorpio son dos signos
relacionados con el crecimiento de la conciencia crística; marcan puntos
críticos en la experiencia del alma -puntos de integración en los cuales el
alma se está unificando conscientemente con la forma y al mismo tiempo con el
espíritu. He dicho la experiencia del alma, no la experiencia del hombre en el
plano físico. Cuando la experiencia pasada en Virgo llegue a culminar en
Piscis, y las pruebas en Escorpio conduzcan a la iluminación en Tauro, entonces
el efecto de estas cuatro energías (Virgo, Piscis, Escorpio, Tauro) convertirán
al hombre en el verdadero triángulo, expresando los tres divinos aspectos o
energías, cuando provienen de las tres constelaciones principales: la Osa
Mayor, las Pléyades y Sirio.
Podría llenar volúmenes con las
indicaciones respecto a los innumerables triángulos, cuando se descubra que
están relacionados en tiempo y espacio y que, de acuerdo a la voluntad de la
Deidad y a la inalterable energía en el corazón del zodíaco manifestado,
producen, al finalizar el ciclo mundial, los cambios en la conciencia, que
hacen divino al hombre. Pero el tema es demasiado vasto y todo lo que trato de
hacer es indicar el camino hacia una nueva ciencia y hacia esas combinaciones
esotéricas de energía que, cuando sean reconocidas, capacitarán a la humanidad
para evolucionar más rápidamente, fusionar y mezclar las energías de los tres
centros planetarios y transformar nuestra Tierra (por medio del pensamiento
humano, reaccionando a las influencias zodiacales) en un planeta sagrado. Por
lo tanto, la influencia y la combinación de energías, a medida que afectan a
los aspirantes y discípulos del mundo, deberán ser suficientes para una acrecentada
comprensión; consideraré gradualmente a éstas y daré también al final de esta
parte una exégesis de la tabulación, en la cual se da la relación que existe
entre los rayos y las constelaciones, lo cual es básico en sus implicaciones.
Algunas de las fuerzas que estamos
considerando rigen a la humanidad en forma peculiar, y el efecto de su
influencia es lograr la unificación de los tres centros planetarios.
Como bien saben, hay cuatro
constelaciones que imparten las energías necesarias que harán divina a la
humanidad, y son: Aries, Leo, Escorpio y Acuario. No es necesario analizarlas
pues ya lo hice cuando estudiamos previa y separadamente cada una de ellas. Sin
embargo, quisiera señalar que cada una está estrechamente vinculada, como
transmisora de energías, con ciertas estrellas foráneas a nuestro zodíaco,
vinculando así a nuestro pequeño planeta con algunos grandes puntos focales de
energía.
Aries, el iniciador de los impulsos
(el impulso para venir a la encarnación o volver a la fuente de origen), está
en íntimo contacto con una de las estrellas de la Osa Mayor denominada “El
Puntero” en la expresión común, que es una “estrella de magna dirección”, pues
por medio de ella (en este ciclo mundial) afluye la voluntad de unificar y de
obtener la síntesis. Esta fuerza da lugar a la fusión e integración de la
personalidad, la unificación de la personalidad y el alma, la unificación de la
humanidad o el Gran Acercamiento de la Jerarquía a la Humanidad. Producirá
también la integración de nuestra Tierra al grupo de los “planetas sagrados” y
el consiguiente establecimiento de un triángulo de fuerza formado por el
Puntero, Aries y la Tierra. Esta relación triangular tendrá un efecto potente
en el sistema solar, así como en el planeta, y es también uno de los factores
causantes del deslizamiento del eje de la Tierra. Relacionado con este
triángulo hay otro secundario, dentro de la órbita de nuestro Sol, compuesto
por Vulcano, Plutón y la Tierra. En los archivos de la Gran Logia se hace
referencia a esto, simbólicamente, como:

Éste es uno de los símbolos
astrológicos más interesantes e informativos que he dado, e indica una relación
de máxima importancia. Tenemos aquí dos energías mayores y tres menores
estrechamente relacionadas, siendo análogas a los dos rayos mayores y a los
tres menores que condicionan a un ser humano en manifestación. Estas cinco
energías se relacionan con la vida que anima a nuestro planeta. Llevan a cabo
en la humanidad la evolución consciente, la dirección y la fundación de Shamballa
en la Tierra. Éstas son las cinco energías vinculadas con la voluntad de ser,
desde el ángulo de la conciencia y no de la expresión material de la
manifestación. Sus actividades e influencias unidas produjeron, en el reino de
la conciencia, la aparición de otro triángulo: Leo, Polaris y otro de los
Punteros, y ambos grupos forman una dirección entrelazada, poderosamente
efectiva en la evolución de la conciencia.
En consecuencia, por medio de estos
triángulos relacionados, aparecen Shamballa y la Humanidad -los dos polos de la
expresión divina- voluntad y actividad.
Llegamos ahora a otro triángulo,
cuya actividad produce la manifestación de la Jerarquía -el intermediario entre
Shamballa y la Humanidad: Escorpio, Sirio y Marte. Éstos, en relación con nuestra
Tierra, producen las cuatro corrientes de energía (iniciadoras y transmisoras)
que conducen a la humanidad hacia el discipulado y la iniciación.
Cuando el trabajo de todos estos
triángulos haya terminado, la humanidad (y en un sentido misterioso nuestra
Tierra) funcionará a un ritmo perfecto y responderá a las energías que afluyen
desde Alcyone.
No puedo insistir demasiado en que
la astrología esotérica concierne totalmente a las fuerzas y energías que
afectan al aspecto conciencia del ser humano y condicionan la vida de la
personalidad. Este punto debe ser considerado por sobre todo lo demás. En otras
palabras, la astrología esotérica concierne al alma y no a la forma y, por lo
tanto, todo lo que tengo que decir se refiere a la conciencia, a su expansión,
al efecto que produce sobre sus vehículos, la forma, y -en último análisis
(como se comprobará más adelante)- a la Ciencia de Iniciación. Esto ya lo he
señalado antes, pero la idea es tan nueva y el acercamiento tan universal o
cósmico, que no resulta fácil, para quienes están entrenados en la astrología
exotérica moderna, comprender realmente la significación de esta enseñanza. Al
considerar los Triángulos que he elegido para emplear como temario de la
elucidación de este grandioso tópico, no debe olvidarse el énfasis puesto sobre
el aspecto conciencia.
Lo que resta de esta parte sobre la
Ciencia de los Triángulos, lo dedicaré a esos triángulos que en este momento y
ciclo mundial producen efectos en la conciencia humana, los cuales son de dos
tipos: los muy generalizados no son fácilmente discernibles y afectan a las
masas, y los que obtienen resultados más específicos, tienen mayor efectividad
tangible y sirven para condicionar la conciencia de los aspirantes, discípulos
e iniciados del mundo. Hoy, este movimiento dual de energías continúa
produciendo un lento y constante despertar de la conciencia de la masa, a fin
de que en amplia escala mundial la autoconciencia individual sea su resultado y
produzca un acelerado estímulo de la conciencia ya despierta de la humanidad
avanzada, para poder lograr la iniciación.
La eficacia de este proceso dual
puede percibirse si se comprende que los signos -Leo, Sagitario y Acuario-
están hoy excesivamente activos y actúan en estrecha y mutua relación. Las
energías de estos tres signos afectan a toda la humanidad como un todo -un
reino de la naturaleza. Leo: el signo del individuo autoconsciente, es potente
en su efecto masivo, y hoy, por el apremio de las circunstancias y los
terribles resultados de ciertos acontecimientos, miles de hombres y mujeres
están saliendo del estado de rebaño, de la conciencia masiva y del profundo
sueño de la irresponsabilidad, llegando a ser conscientes de sí mismos como
entidades desapegadas y activas. Sagitario afecta poderosamente a los aspirantes
del mundo, conduciéndolos a esas actitudes mentales que traerán una lealtad
inquebrantable a los valores espirituales y una adhesión inalterable al bien de
la humanidad. Acuario -con igual potencia- afecta a los discípulos e iniciados
del mundo y los conduce al servicio mundial en vasta escala, produciendo la
actividad grupal y utilidad vital, características del discípulo consagrado. La
influencia que ejercen estas tres constelaciones se siente por intermedio de
sus planetas esotéricos, y el movimiento masivo de la conciencia (del cual Leo
es responsable) puede ser considerado, aún por el neófito, como una
posibilidad, cuando comprende que el Sol constituye en Leo los planetas
regentes desde tres ángulos: exotérico, esotérico y jerárquico. El movimiento
conjunto hacia la autoconciencia individual se ha intensificado hoy
enormemente, como también el movimiento paralelo individual hacia la
iniciación.
Leo reaparece ahora en otro
triángulo importante: Aries, Leo, Virgo -que ayuda poderosamente a la inauguración
de la Nueva Era, la cual se caracterizará por una humanidad poderosamente
autoconsciente, condicionada por una conciencia crística, manifestándose
paulatinamente. La potencia de Aries, al iniciar esos acontecimientos, pondrá
en movimiento las causas que traerán la Nueva Era, observándose ya la tendencia
de los nuevos movimientos en la formulación de los nuevos órdenes mundiales. en
los descubrimientos de la ciencia y en el surgimiento de nuevas especies en los
diversos reinos de la naturaleza. Esta actividad se ha sentido desde 1835; la
potencia de Leo puede ser trazada desde entonces en el gran número de personas
que están llevando a cabo la integración de la personalidad, llegando a ser
autoconscientes, así como también en la aparición de millares de aspirantes
autoconscientes en el mundo, que están subordinando gradualmente sus
personalidades integradas al bien del grupo. La influencia de Virgo aparece en
las innumerables organizaciones, movimientos religiosos, espiritualistas y
mentales, que indican en forma muy directa el despertar de la conciencia
crística en la humanidad. Así estos triángulos pueden ser vistos como factores
vivientes y vibrantes que producen cambios mundiales y dan un enorme impulso
progresivo al desarrollo humano.
Es interesante recordar que así
como cada signo está dividido en tres decanatos, regidos por planetas
específicos, en forma análoga el zodíaco es una parte de un zodíaco mayor, y
está también dividido en tres partes. La triple división del zodíaco está
regida por tres constelaciones, que son para este zodíaco mayor lo que los
planetas para los decanatos. Las tres constelaciones regentes son Escorpio (en
la Cruz Fija), Tauro (también en la Cruz Fija) y Piscis (en la Cruz Mutable).
Esto necesariamente es así porque las pruebas, el deseo, la iluminación, la
materia, la forma y la salvación, son las notas claves de nuestro sistema solar
y de nuestra Tierra en particular. El actual sistema solar expresa el segundo
aspecto de la divinidad, de allí el énfasis puesto sobre las fuerzas que
afluyen a través de Escorpio, Tauro y Piscis. Reflexionen sobre esto, pues hay
un indicio respecto a nuestro zodíaco, que es de suprema importancia para el
astrólogo del futuro. En el decanato cósmico, al cual me refiero aquí, se
hallará que tres grandes hijos de Dios han expresado para nosotros la cualidad,
la nota clave y el desarrollo manifestado por cada decanato:
Hércules-Escorpio. Fortaleza por medio de la
prueba.
Buddha-Tauro. Iluminación por medio de
la lucha.
Cristo-Piscis. Resurrección por medio del
sacrificio.
En un sentido peculiar, los tres
constituyen un triángulo iniciático y son de primordial importancia en dicho
proceso iniciático. Manifiestan: fortaleza iluminación y amor en plena
expresión.
Leo reaparece en la actual
situación mundial, como parte de un triángulo de crisis, porque la combinación
de las tres constelaciones implicadas: Leo, Libra y Capricornio, producen
invariablemente crisis. Leo, cuando dominó el triángulo, produjo en el pasado
la crisis de la individualización. Más tarde en la historia humana, cuando fue
alcanzado el punto de equilibrio, volvió a ser poderoso. H.P.B. señala que
llegó un momento en que se logró el equilibrio entre el espíritu y la materia,
y desde entonces la tendencia de la humanidad fue hacia la evolución, fuera de
la materia, y no hacia la involución, dentro de la materia; la humanidad se
dirigió al Sendero de Retorno y no al Sendero de Ida; esto es cada vez más
evidente. Hoy Capricornio está produciendo una tercera crisis en la muy larga
historia del género humano -crisis de iniciación-, existiendo la posibilidad de
que tal crisis sea eficaz y produzca la aparición de un nuevo reino de la
naturaleza en la Tierra, lo cual es cada vez más factible. Quisiera recordarles
aquí la referencia que hice respecto a otro triángulo, en el cual Leo está
activo, y a otro de los grandes triángulos que condicionan a la humanidad:
Tauro, Leo y Acuario. Tauro incita a la experiencia y a la obtención del
conocimiento; Leo conduce a la expresión de esa experiencia en la vida diaria y
al esfuerzo para justificar el conocimiento; Acuario toma esa experiencia y el
conocimiento adquirido, empleándolos conscientemente para prestar servicio al
grupo. Podría expresarse también de la manera siguiente:
Tauro-se manifiesta en la etapa
final de desarrollo, como la conciencia iluminada.
Leo-produce el verdadero hombre
autoconsciente.
Acuario-es el hombre de espíritu,
de vida y de dedicación para la divina expresión del servicio. Aquí puede verse
la importancia de los regentes esotéricos. Estos triángulos, formados por tres
constelaciones, están (de acuerdo a la ley cíclica) dominados en un momento
dado por cualesquiera de los tres, quedando subordinados a los otros dos. En
los Archivos de la Logia estos triángulos son llamados “Triángulos en
Revolución”; en un momento dado, una de las tres constelaciones será el factor
controlador, en otro será otra y posteriormente una tercera. Cada una de ellas
a su turno, hace afluir su fuerza por intermedio de sus regentes esotéricos, y
las otras dos energías son de importancia secundaria. Cuando esta información
se vincule a la enseñanza sobre los rayos, será evidente cuán necesario es
conocer cuál de los triángulos es el punto focal de transmisión, porque de esta
manera se descubrirá qué energía de rayo tiene mayor o menor expresión.
Como hemos visto, Leo es, por
ejemplo, un agente transmisor muy importante en la actual crisis mundial. Esto
significa que los rayos 1ro. y 5to. están excesivamente activos, y también que
la influencia del Sol es potente, tanto exotérica como esotéricamente.
Significa además que los planetas relacionados con ambos rayos estarán, muy
activos, por lo tanto, Plutón y Venus predominan en la producción de resultados
mundiales. Cito esto como un ejemplo de la interrelación de los planetas, las
constelaciones y los rayos; un cuidadoso estudio de la crisis mundial indicará
la plausibilidad de la premisa respecto a la actividad de Leo como fuerza
principal del triángulo, que actualmente es responsable de la situación
mundial.
En este tratado he dado
anteriormente la relación existente entre los rayos y las constelaciones y
enuncié que cada uno de los siete rayos se expresa por intermedio de tres
constelaciones, o por un triángulo de energía. Esta relación es la base de toda
la Ciencia de los Triángulos y por consiguiente de la astrología misma y está
además relacionada con los rayos, las constelaciones, sus planetas regentes y
nuestra Tierra, en una gran síntesis de energías; relaciona a nuestro sistema
solar con el todo mayor y a nuestro pequeño planeta no sagrado con el sistema
solar. Permítanme repetir este enunciado y de este modo indicarles algunos
hechos vitales, respecto a este mundo de energías entretejidas. Los rayos
afluyen a través de las siguientes constelaciones. y son expresados y
trasmitidos por su intermedio:
1er. Rayo Aries Sagitario Capricornio.
2do. Rayo Géminis Leo Piscis.
3er. Rayo Cáncer Virgo Capricornio.
4to. Rayo Tauro Libra Sagitario.
5to. Rayo Leo Escorpio Acuario.
6to. Rayo Virgo Sagitario Piscis.
7mo. Rayo Aries Cáncer Capricornio.
Emergerán algunos hechos
interesantes si esta clasificación es estudiada cuidadosamente. Enumeraré
algunos de ellos, dejando que ustedes apliquen la información como mejor les
parezca:
1. Esta interrelación es efectiva
en el actual ciclo mundial y seguirá siéndolo hasta el final de la era
acuariana. Con esto quiero significar que los siete triángulos de energía están
ahora derramando su fuerza por intermedio de una de las constelaciones de cada triángulo.
2. Los puntos de los triángulos
de energía o las constelaciones en los triángulos, dadas a continuación,
constituyen hoy los factores controladores:
ler. Rayo. - Aries: Esta constelación, como podría esperarse es la fuente
de la energía inicial, que introduce la Nueva Era.
2do. Rayo. - Virgo: Esta
constelación produce la acrecentada actividad del principio crístico en el
corazón de la humanidad.
3er. Rayo. - Cáncer: El movimiento
masivo hacia la libertad, la liberación y la luz, que predomina hoy, es causado
por la energía de este signo.
4to. Rayo. - Escorpio: Por
intermedio de esta constelación es probada la humanidad, el discípulo mundial.
5to. Rayo. - Leo: Produce el
desarrollo del individualismo y de la autoconciencia, tan prevaleciente hoy en
escala mundial.
6to. Rayo. - Sagitario: Produce el
esfuerzo enfocado y centralizado del aspirante mundial.
7mo. Rayo. - Capricornio: La
energía capricorniana produce la iniciación y el vencimiento del materialismo.
3. En esta clasificación se observará
que varias de las constelaciones se hallan en uno o más triángulos de energía,
demostrando que:
a. El 4to. rayo está
relativamente inactivo.
b. El 7mo. rayo, igual que el
1ro., está activo en los tres puntos, aunque Aries es el más potente y activo.
c. El 6to. rayo, como es de
esperarse, es igualmente expresivo y efectivo.
4. Cinco de las constelaciones
-Tauro, Géminis, Libra, Escorpio y Acuario- se hallan en uno de los distintos
triángulos.
a. Tauro (4to. rayo) no está
activo exotéricamente, porque el 4to. rayo no está actualmente en
manifestación.
b. Por medio de Escorpio, el 4to.
rayo enfoca esotéricamente el trabajo de los discípulos del mundo,
preparándolos para la iniciación.
c. Géminis se encuentra solamente
en el triángulo de 2do. rayo y, en la actualidad, Virgo y Piscis llevan a cabo
la tarea principal de transmitir energía de 2do. rayo. Hoy el mundo está
enfocado (espiritual o materialmente) y las fluctuaciones de los pares de
opuestos han disminuido mucho, temporariamente. Por lo tanto, Géminis es el
punto inactivo del triángulo, aunque todavía potente desde el ángulo esotérico
individual del discípulo o el iniciado.
d. Libra también está
relativamente inactivo en el triángulo de 3er. rayo. Actualmente no hay un
verdadero equilibrio, pero la oposición entre espíritu y materia es tan
violenta, que la fuerza de Libra está relativamente pasiva. El 3er. rayo se
expresa por intermedio de Cáncer, en lo que se refiere a la masa, y de
Capricornio, en menor escala, en relación con los discípulos del mundo.
Esotéricamente, Capricornio conduce a la exteriorización de los Misterios.
e. Actualmente, Acuario no es el
punto activo para la transmisión de la energía de 5to. rayo. Sin embargo, en
breve, cuando el Sol penetre más plenamente en el signo de Acuario, el
triángulo volverá a girar y llevará el punto acuariano a una posición
controladora.
5. Es conveniente recordar que el
5to. rayo rige la evolución de la conciencia mediante la revolución de su
triángulo: Leo, Sagitario y Acuario. Esto acontece desde el ángulo del esfuerzo
jerárquico, como ya lo he señalado. A través de la evolución humana, este
triángulo principal rige la relación entre la humanidad y la Jerarquía, por
intermedio de la mente y el acercamiento de esa Jerarquía al centro humano de
energía. Recordaré los siguientes hechos respecto a ello:
El
acercamiento de la Jerarquía En
la época lemuriana.
Continúa
siempre
EL PASADO El ímpetu dado entonces
todavía
persiste
Sagitario Desarrollo mental Instinto.
Intelecto. Intuición
El
trabajo del Maestro Masón Elevar a la
humanidad a la cima
del
monte de la Intuición.
El
trabajo de la Jerarquía Elevar
la conociencia de
la
masa
EL
PRESENTE Capitalizar
el ímpetu original
de
este signo
Leo Desarrollo síquico El desarrollo
del mecanismo de
respuesta
y la síntesis de la
percepción
interna
El
Trabajo del Aprendiz Aceptado Aprender
a adquirir conocimiento
La
realización de la Jerarquía La
autoconciencia de Leo cede su
lugar
a la conciencia
Acuario mundial
de Acuario.
EL
FUTURO La fusión del centro humano y
la
Jerarquía
La
expansión del Alma El
reconocimiento de las relaciones.
El
Trabajo del Compañero Artesano La construcción y el servicio
prestado
al templo de la
humanidad
Desde el punto de vista de nuestro
tema (la evolución de la conciencia), nunca debe olvidarse que la meta es
llevar al
Aquí surge un punto de suma
importancia, mejor dicho, una pregunta: ¿ Cómo un insignificante planeta no
sagrado puede ser considerado de tanta importancia, como para que estas grandes
Vidas se preocupen de desarrollar la mente de la humanidad? La respuesta es que
no se preocupan. Es la humanidad que -debido al anhelo producido por las grandes
energías que entran y salen- se preocupa del problema del desarrollo mental. En
último análisis, el problema de responder e interpretar los contactos
ambientales es el de todo planeta, especialmente de los no sagrados; tal
respuesta debe ser evocada no sólo en el cuarto reino de la naturaleza sino en
todos los reinos. En nuestro sistema solar la sensibilidad al contacto
constituye la cualidad dominante; está en proceso de llegar a ser cósmicamente
consciente; es impulsado por la necesidad y las circunstancias cósmicas
ambientales para desarrollar el amor-sabiduría, palabras que describen y
expresan el aspecto conciencia. Amor es respuesta al contacto y esto -en el ser
humano- significa comprensión, inclusividad e identificación. Sabiduría implica
habilidad en la acción, como resultado del amor desarrollado y de la luz de la
comprensión; es ser consciente de los requisitos y de la capacidad para reunir,
en una relación fusionada, la necesidad y lo que la satisfará. Servicio es
esencialmente un modo científico de expresar amor-sabiduría, influido por
cualquiera de los siete rayos, según el rayo a que pertenece el alma del
discípulo servidor. El problema concierne a nuestro Logos planetario. Podría
decirse (a fin de que el tema sea comprensible) que el proceso evolutivo -desde
el punto de vista del ser humano común- consiste en hacer que el planeta no
sagrado, nuestra Tierra, responda a los impactos cósmicos, produciendo una
integración interna más interrelacionada, dentro del cuerpo logoico de
expresión. Existen otros propósitos, pero sólo después de la tercera iniciación
el hombre comienza a comprenderlos.
Estas tres constelaciones, cíclica
y eternamente, conducen al “Eterno Peregrino” a lo largo del sendero del
desenvolvimiento mental, y la etapa final de la evolución mental tiene lugar en
el sendero de iniciación. La iluminación, término aplicado a esta etapa final,
es la síntesis del instinto, el intelecto y la intuición. Los estudiantes deben
recordar que:
1. Géminis-expresa la relación de
los pares de opuestos cuando impulsan al hombre a la actividad y evocan su
percepción mental. Con la ayuda de los planetas regentes (Mercurio y Venus) la
mente empieza a funcionar, y cuando el planeta esotérico se expresa y transmite
potencia, “el Mensajero y el
2. Libra-expresa el punto de
equilibrio alcanzado, previamente a una actividad secundaria, y al período en
que la mente asimiló las experiencias pasadas. Estos procesos, cuando son
llevados a cabo con éxito, evocan la intuición y ponen en actividad lo que se
denomina la supermente, que es la respuesta de la mente iluminada a la mente de
Dios.
3. Acuario-expresa la actividad
de la mente que ha sido iniciada en los propósitos de la Mente Universal. Es el
signo que lleva al alma a colaborar en forma activa con el plan interno de
Dios. A esto se lo denomina servir.
Por lo tanto, tenemos grandes
Triángulos de energía que afectan al mecanismo mental de respuesta de la
humanidad y al triángulo mencionado, concerniente al desarrollo de la mente, y
se le pueden agregar dos más:
1. Tauro Deseo el incentivo para el desarrollo
evolutivo en el reino humano
I. 2.
Escorpio Aspiración la clave para la prueba del discípulo
3.
Capricornio Iluminación la liberación del iniciado
1.
Sagitario Dirección expresión de la intuición
II. 2.
Cáncer Encarnación experiencia de la realidad
3.
Leo Autoconciencia Método de desarrollo
Existen otros triángulos mayores, y
se los denomina “triángulos en la conciencia”. Como bien se sabe, el triángulo
Cáncer, Leo y Acuario, es el más importante en la actualidad para el género
humano, porque las influencias que afluyen a través de estos tres signos son
básicamente responsables del acrecentamiento de la comprensión humana, y no
sólo del desarrollo del mecanismo de respuesta del hombre, la naturaleza forma,
sino también de la ampliación de la percepción de aquello con lo cual se entra
en contacto. Este triple proceso, regido por las tres constelaciones, produce
finalmente la identificación con lo percibido como esencia divina, subyacente
en la forma. La identificación con lo que es el Yo subjetivo y real, y el
alejamiento de lo que es el no-yo, constituye la nota clave de la cuarta
iniciación.
De ser consciente de la masa en
Cáncer, el hombre se convierte en un individuo en Leo, trasformándose la lenta
e ignorante subconsciencia de rebaño, en la autopercepción del hombre
desarrollado La reacción instintiva cede el lugar a la actividad intelectual
consciente. A su vez, esta actividad dual cede el lugar a la conciencia grupal,
facultad conferida por la actividad acuariana; entonces el hombre divino
superconsciente trasciende su autoconciencia limitada, y el intelecto es reemplazado
por la intuición.
En la etapa de desarrollo alcanzada
por la conciencia humana, muy poco más puedo decir sobre la Ciencia de los
Triángulos. Me he referido a la estructura de triángulos de luz viviente,
movibles, enfocadores y transmisores, que deberá subyacer (y eventualmente
subyacerá) en el universo manifestado. He señalado ciertas relaciones entre las
diferentes constelaciones, los planetas esotéricos y nuestra Tierra. He
trasladado el acercamiento del estudiante de astrología, del mundo de los
acontecimientos tangibles, de los sucesos precipitados y las características
personales (que caracteriza a la astrología exotérica moderna) al mundo de las
energías condicionantes, de los incentivos controladores, de los impulsos y de
las causas, y así he establecido la base de una astrología esotérica interna,
que en el futuro deberá regir esta antigua ciencia. He acentuado en la
conciencia la red de luz y energía receptora de las fuerzas zodiacales y de
otras foráneas al sistema, y he señalado el primer esbozo de la astrología del
alma y de la conciencia humana en desarrollo. He presentado algunos hechos
esotéricos, que durante un tiempo deben permanecer como hipótesis y teorías
probablemente inaceptables para el astrólogo común; he hecho enunciaciones necesariamente
de naturaleza revolucionaria y por lo tanto perturbadoras, a veces
aparentemente falsas o basadas sobre premisas que niegan todo lo que el
astrólogo moderno ha desarrollado y hasta ahora ha apreciado. A este respecto
existen dos ideas básicas, en lo que se refiere a la astrología del alma:
1. La reversión de la vida del
discípulo en la Rueda de la Vida, por cuyo medio su progreso es contrario a las
agujas del reloj.
2. La influencia del signo
ascendente que, según sostienen los astrólogos esotéricos, indica la
posibilidad y la dirección del alma, en contraposición a la oportunidad de la
personalidad, ofrecida por la naturaleza del vehículo de respuesta.
Ambas ideas son evidentemente
revolucionarias y si a ellas se agrega la nueva serie de regentes planetarios
que he dado, no me sorprenderá que el lector sienta la vastedad del tema
astrológico. Sin embargo, esa fue la primera reacción que esperé recibir de
ustedes. La astrología debe argumentar ahora de lo universal a lo particular,
porque en el futuro ha de ocuparse del desarrollo del alma y no del horóscopo
de la personalidad, como hasta ahora.
En este punto, quisiera recordarles
que nada de lo que he expuesto se opone a la confección del horóscopo de la
personalidad, como se hace en el caso del hombre común que sigue la Rueda de la
Vida en el sentido de las manecillas del reloj. Todo lo que he hecho es llevar
la astrología, de la conciencia humana, del ángel solar, del hijo de la mente,
el hombre espiritual, al campo de la investigación astrológica.
Al finalizar este siglo, se
demostrará que es verídico lo que he impartido, especialmente en lo que se
refiere a los discípulos, los aspirantes altamente desarrollados y los
iniciados. La antigua astrología exotérica persistirá aún y demostrará su
utilidad cuando se trate del hombre común, enfocado en la vida de su
personalidad y orientado hacia el mundo material.
Posteriormente se logrará un gran
progreso en la correcta comprensión de la astrología, cuando estén disponibles
ciertas nuevas meditaciones sobre los doce signos del zodíaco. Cuando el mundo
se apacigüe nuevamente, viva en forma más pacífica y se ajusten las condiciones
a un ritmo más estable, estas nuevas meditaciones podrán constituir una útil y
poderosa fuente para “la iluminación de la trama de la vida” y el
establecimiento de una vida espiritual más efectiva entre los hombres.
El problema de todos los discípulos
es el mismo, es decir, vivir simultáneamente la vida interna, agudamente
sensible, y la del Peregrino en el sendero de la vida, el ser humano en el
mundo de los acontecimientos humanos; vivir la vida grupal del discípulo
consagrado y la vida masiva de la humanidad; cumplir con su propio destino
espiritual, por intermedio de una personalidad controlada y, al mismo tiempo,
participar plenamente de la vida de la humanidad en la Tierra -esto no es una
tarea fácil.
He finalizado lo que creí posible
comunicarles acerca de la Ciencia de los Triángulos -ciencia que concierne a
todo el diseño subjetivo de la manifestación, cuyo significado está
estrechamente interrelacionado con la Trinidad de la manifestación. Otro nombre
para esta ciencia es la Ciencia de la Estructura Etérica o Sustancia. Siendo
así, esta ciencia se ocupa de la vida, la cualidad y la apariencia, en los tres
mundos del Propósito y la Voluntad divinos; por eso, lo único que puedo hacer
en este tratado, es impartir ciertos pensamientos simientes que -en fecha
futura- florecerán como la básica Ciencia de las Relaciones. Esta relación
subjetiva será vertical y horizontal, particular y universal, específica y
general. Con el equipo mental actual de la humanidad, todo lo que el hombre
puede realizar es captar ciertos hechos y presentir vagamente ciertas
implicaciones e ideas intuitivas. Más tarde, percibirá intuitivamente la
estructura subyacente en las ideas y sentirá la síntesis básica que la vida
misma contiene. Hoy no podrán ir más allá de lo que he dado.
Pero el corolario de la guerra
cambiará todo esto. Cuando se haya llegado a eliminar, en cierta medida, la
tensión nerviosa y estabilizado nuevamente la oscilación del movimiento del
mundo, la humanidad se trascenderá a sí misma. Los valores espirituales
emergerán con más claridad, la realidad del mundo interno ya no será puesta en
duda, porque la acrecentada sensibilidad del hombre le permitirá responder a la
impresión superior y a la inspiración interna; su capacidad para vivir la vida
vertical del espíritu y la vida horizontal de relación, aumentará en cada
década.
Entonces. la relación de la vida
con la forma, del espíritu con el cuerpo, del alma con la personalidad, se
demostrará en el reino de la cualidad, y la cualidad del aspecto divino
inmediato. la conciencia crística, emergerá en forma no soñada hasta ahora por
ninguno de ustedes, ni siquiera por los pensadores más avanzados. Es inútil
hacer conjeturas sobre ello. Sólo el tiempo servirá para demostrar la veracidad
del panorama que he descrito y la validez de la estructura espiritual interna.
Esta estructura siempre ha existido, pero ha sido pesadamente revestida por los
deseos materialistas de la humanidad. Una gruesa costra (si puedo emplear tal
palabra) de formas mentales vela y oculta el reino interno de la belleza y el
significado de la cualidad y de la conciencia espiritual. Esta costra está
siendo desprendida de acuerdo a la actual condición catastrófica del mundo. Al
terminar la guerra actual, los hombres sentirán como si nada les quedara y como
si hubieran sido privados y despojados de todo lo que hace a la vida digna de
vivirse -pues han dependido demasiado del denominado alto nivel de vida. Pero
estas actitudes servirán de escalones a una nueva vida y a un mejor y más
sencillo modo de vivir; se liberarán nuevos valores que los hombres
comprenderán y se revelarán nuevas metas. Llegará el día, en la experiencia
humana, en que el hombre mirará retrospectivamente los siglos de preguerra y se
extrañará de su ceguera, asombrado de su pasado egoísta y materialista. El
futuro brillará con mayor gloria, aunque existirán las dificultades, los
problemas incidentales al reajuste mundial y las nuevas relaciones entre el
hombre espiritual y su ambiente material, se comprobará que el futuro será lo
mejor que se ha vislumbrado hasta ahora. Surgirán dificultades en todos los
planos hasta la última iniciación, pero la destructividad del proceso de la
vida nunca será nuevamente tan potente. La razón de esto se debe a que la
humanidad está emergiendo muy definidamente de la esclavitud de la materia; en
tales casos la destrucción a la par del impacto producido por el espíritu al
descender sobre la materia opositora. Reflexionen sobre este enunciado.
CAPITULO IV
LOS PLANETAS
SAGRADOS Y LOS NO SAGRADOS
Como se han de imaginar, poco puedo decir sobre este tópico, pues
concierne a uno de los grandes y principales misterios de la iniciación. Trata
y se relaciona con el estado espiritual de los Logos planetarios, esos grandes
Seres en quienes todas las formas de vida de los planetas viven, se mueven y
tienen su ser. Se ocupa de Sus estados evolutivos, de Sus metas y objetivos en
el Sendero cósmico y de la iniciación, para la cual Ellos -en su vivencia
incomparable e incomprensible- se están preparando.
Puede
decirse fundamentalmente que un planeta es considerado sagrado cuando la Vida
espiritual que lo anima ha recibido cinco iniciaciones cósmicas mayores y se
considera no sagrado aquel cuyo Logos planetario no ha recibido tales
iniciaciones. Esta definición es inadecuada y sólo podrán comprenderla si
tienen presente que la iniciación es el proceso por el cual se desarrolla la
inclusividad.
1.
El Hombre está llegando a ser incluyente en
sentido planetario; las cinco iniciaciones mayores oportunamente lo llevan a
un campo de percepción, infinitamente más allá de todo lo que él puede concebir
en la actualidad. Estas iniciaciones le otorgan la “libertad en el planeta”.
Entonces, responde a todos los estados de conciencia dentro del círculo
infranqueable planetario, llegando a ser sensible a la percepción
extraplanetaria.
2.
El Logos de un planeta no sagrado está llegando a
ser incluyente en Su conciencia, respecto a todo lo que se halla dentro del
“círculo infranqueable” solar. Está estableciendo una “relación comprensiva”
esotérica con todo lo que vive dentro del cuerpo de manifestación de un Logos
solar y también expresando una respuesta sensible a la cualidad de la Vida que
anima al Sol Sirio. El Logos ha recibido tres iniciaciones cósmicas.
3. El Logos de un planeta
sagrado trasciende los conocimientos, las reacciones y las respuestas que son
estrictamente las del sistema solar; es consciente de, y responde vitalmente a
la vida de Sirio, y comienza a responder conscientemente a las influencias
vibratorias de las Pléyades. En conexión con esto es necesario tener en cuenta
que las Pléyades -aunque se considera que personifican el aspecto materia de la
manifestación- son en realidad y literalmente la expresión de ese Principio de
la Vida que llamamos vitalidad, prana en sus diferentes etapas o grados, éter o
sustancia. El Logos de un planeta sagrado ha recibido cinco iniciaciones
cósmicas.
4.
El Logos de un sistema solar es denominado
esotéricamente el “Triángulo Sagrado de Omnincluyente Fuerza”, porque este
gran Ser incluye dentro de Su enfocada percepción los campos de expresión de
la Osa Mayor, las Pléyades y Sirio, que son para Él, lo que los centros
cardíaco, coronario y laríngeo son para el iniciado avanzado de este planeta.
Ha recibido esas iniciaciones sobre las cuales ni el iniciado más avanzado de
nuestra Tierra tiene el menor concepto. Recuerden que en otra parte he dicho
que hay aspectos y características divinas que aún no han sido totalmente
revelados ni a la más avanzada humanidad. Ningún ser humano que no haya
recibido la tercera iniciación puede percibir tenuemente y difícilmente
reaccionar a estos factores que subyacen en la existente manifestación divina.
Hoy apenas ha empezado a comprender la significación de la voluntad y su
diferencia con la determinación, la fortaleza y la intención fija. Así como no
tendría ningún significado explicarle al salvaje, en lo más oscuro de las zonas
no desarrolladas del mundo, qué es la intuición, o la naturaleza de la
revelación eterna; tampoco tendría significado para ustedes explicarles qué
son estos desconocidos atributos divinos. Todo lo que pueden llegar a
comprender (y eso con la máxima dificultad) son los tres aspectos divinos
-voluntad, amor e inteligencia. Existen otros, porque nuestro Logos es un Ser
séptuple y los cuatro aspectos restantes no han sido revelados todavía a la
humanidad, aunque sí, sentidos por la Jerarquía. Estos son “objetivos de la
espiritual atención esotérica” de los Logos, dentro de Su “círculo
infranqueable”.
Por
lo tanto, verán que este capítulo que ahora emprendemos, será necesariamente
breve, porque consideraremos factores que deben continuar siendo incomprensibles
Por consiguiente, sería pérdida de tiempo tratar extensamente este tema, tanto
para ustedes como para mí.
Podrán
obtener alguna comprensión de la diferencia que existe entre un planeta sagrado
y otro no sagrado, si se dan cuenta de que existe una analogía paralela entre
la conciencia del iniciado (hasta la tercera iniciación inclusive) y la
conciencia del Logos de un planeta no sagrado. Alma y cuerpo, conciencia y
forma, se mezclan, teniendo lugar una definida fusión. Dos aspectos divinos
están en proceso de relacionarse íntimamente. El discípulo efectúa esta
relación dentro de su pequeño sistema, y el Logos planetario lo hace en una
escala mucho mayor dentro de su campo de influencia y control. Durante este
proceso lleva consigo los cuatro reinos de la naturaleza. Para ambas vidas
-micro y macrocósmica- esta fusión trae la Transfiguración, la tercera
iniciación. El Logos de un planeta sagrado ha continuado el trabajo divino y se
ocupa de sintetizar la tarea en un solo ente que responde y actúa conscientemente
sobre el aspecto superior divino, el de la Mónada, el aspecto voluntad. Cuando
esto se realiza, la voluntad, el amor y la inteligencia, están fusionados, y
el espíritu, el alma y el cuerpo, se han unificado. Entonces la cualidad de la
divina expresión constituirá el propósito divino, impulsado por la voluntad,
motivado por el amor y llevado adelante por la inteligencia.
Los
astrólogos deberían observar que, en su trabajo, no han considerado debidamente
(al tratar con las doce casas o mansiones del alma) si el planeta es sagrado o
no. El efecto de las influencias de un planeta sagrado es muy distinto del de
las de un planeta no sagrado, pues uno afectará principalmente la vida en los
tres mundos, mientras que un planeta sagrado será de valor en los procesos que
afectan la fusión del cuerpo y del alma, de la conciencia y de la forma, y
también activará la intuición (el alma espiritual), aspecto inferior de la
Mónada. Como bien saben, los planetas sagrados son siete:
1.
Vulcano
2.
Mercurio
3.
Venus
4.
Júpiter
5.
Saturno
6.
Neptuno
7.
Urano
Los planetas
no sagrados son cinco:
1.
Marte
2.
La Tierra
3.
Plutón.
4.
La Luna, que oculta un planeta.
5.
El Sol, que vela un planeta.
Resulta
interesante observar aquí, que los planetas no sagrados rigen las casas
primera, cuarta, quinta y octava, en el zodíaco menor. La Tierra es también un
planeta no sagrado. Por lo tanto, ‘existen cuatro planetas no sagrados que
controlan o rigen a un quinto planeta no sagrado -analogía de los cuatro
aspectos del hombre inferior. Tenemos así, primero, el cascarón físico externo,
el cuerpo etérico o vital, el cuerpo astral y el cuerpo mental, más una fusión
con el quinto cuerpo, la personalidad. Se evidencia con claridad la tarea de
nuestro Logos planetario y la de los seres humanos avanzados. Considerado desde
una actitud más amplia y sintética, tenemos cuatro reinos de la naturaleza, más
el quinto reino oculto, el reino de Dios. Desde otro ángulo tenemos:
Aries-regido
por Marte.
Cáncer-regido
por la Luna, que oculta un planeta sagrado.
Leo-regido
por el Sol, que vela un planeta sagrado.
Escorpio-regido
por Plutón.
Observarán
que menciono aquí a Plutón y no a Marte, como planeta no sagrado que rige a
Escorpio. La razón estriba en que hay una relación entre Marte y Plutón,
análoga a la de Venus y la Tierra. Hablando esotéricamente, Marte es el alter
ego de Plutón; la actividad de Plutón en la actualidad y en este ciclo mundial
menor es muy importante debido a su acercamiento esotérico a la Tierra,
impelido a ello porque su vida ha sido vivificada por un despliegue de energía
marciana. La Tierra, Marte y Plutón forman un triángulo interesante, teniendo a
Venus detrás de la escena, actuando como lo hace el alma impelente hacia una
personalidad que se integra rápidamente. Cuando se confecciona el horóscopo,
debe recordarse que este triángulo indica una relación y una posibilidad que
puede constituir (aunque no a menudo) un importante factor determinante, antes
de entrar en el sendero de probación. Las cuatro casas, regidas por los cuatro
planetas no sagrados (sin contar al Sol), son “casas de la personalidad, orientadas mundanamente”, y la
razón de esto no está muy lejos. Las siete casas restantes, regidas por los
siete planetas sagrados no son tan estrictamente materialistas ni están tan
exotéricamente orientadas, aunque las doce indican limitación, o lo que impide
que el Morador de la mansión expanda su conciencia, si se deja aprisionar por
ellas. Por otra parte, ofrecen una oportunidad si está orientado hacia la vida
superior.
Quisiera
señalar nuevamente que Marte es el transmisor de la fuerza de sexto rayo y esto
hace que la primera casa de actividad que corresponde al cuerpo físico sea la
del devoto que lucha por lo que desea o aspira. El guerrero, consagrado a una
causa, viene a la existencia en el campo de acción, la Tierra, que es en sí
misma una expresión del tercer Rayo de Actividad Inteligente. Aries, la primera
casa, Marte y la Tierra, inician el conflicto, enfocado en una forma.
Repito,
la Luna es el regente de Cáncer, está relacionada con el cuarto rayo y rige la
cuarta casa. He aquí una idea de que la forma custodia la esencia espiritual
viviente, el hogar, aunque el hogar sea el cuarto aspecto inferior de la
personalidad, el cuarto reino de la naturaleza, pero todos regidos por el
cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto -armonía que debe lograrse dentro
de la forma, en la Tierra.
El
Sol, el transmisor de la energía de segundo rayo, rige la quinta casa o mansión
del alma, el cuerpo causal en este caso; la fuerza de Leo está también
implicada, la fuerza del alma autoconsciente. El hombre espiritual, consciente
de su identidad en esta casa expresa: “Soy la causa eterna de toda relación.
Soy y existo”. El hombre comprende el dualismo del segundo rayo, el
personificado quinto principio, primero en la quinta casa.
Plutón,
que trasmite energía de primer rayo, rige a Escorpio, el signo del discipulado,
del hombre preparado para la fusión, obtenida mediante la influencia de los
planetas sagrados, y rige la casa de las principales separaciones y de la muerte.
“La flecha de Dios perfora el corazón y tiene lugar la muerte”. A este respecto
debe recordarse que la muerte es producida definitivamente por el alma. El
alma lanza la flecha de la muerte. (La flecha que apunta hacia arriba es el
símbolo astrológico de Plutón).
Sólo
en el ciclo actual el Sol y la Luna “velan” a ciertos planetas y son los
símbolos exotéricos de ciertas fuerzas esotéricas. A medida que sigue la
evolución, los planetas no estarán velados ni sus influencias serán tan
remotas. En la actualidad, el mecanismo de la mayoría de la familia humana no
está sintonizado
con la recepción de los rayos desde Vulcano, Urano y Neptuno, mientras que
Plutón actualmente, sólo evoca respuesta. de los grupos, o esos discípulos que
están suficientemente evolucionados como para responder correctamente. Los
tres planetas velados -Vulcano, Urano y Neptuno-, son sagrados y personifican
las energías de los rayos primero, séptimo y sexto. Vulcano no es un regente
exotérico, y únicamente entra en actividad cuando un hombre se halla en el
sendero, mientras que Urano y Neptuno son regentes de las casas undécima y
duodécima y rigen a Acuario y a Piscis. Creo que las implicaciones son claras.
No
intento considerar las casas en detalle. Los astrólogos modernos lo han hecho
en forma relativamente satisfactoria, pues las casas se refieren a la prisión
del alma y a sus limitaciones, y con éstas hay una amplia familiaridad. Como
saben, me ocupo de la astrología del alma y de las influencias de los planetas
esotéricos. Sin embargo, haré tres sugerencias:
1.
Si el astrólogo investigador sustituye los
planetas exotéricos ortodoxos (que ya enumeré en conexión con estos signos del
zodíaco) por los esotéricos, obtendrá gran información instructiva y (si
persevera) verificará mis ideas.
2.
Si distingue los efectos entre los planetas
sagrados y los no sagrados, hallará que los planetas sagrados se esfuerzan por
fusionar la personalidad y convertirla en el instrumento del alma y que los
planetas no sagrados influyen más específicamente sobre la naturaleza forma;
entonces podrá afluir mucha luz sobre la atracción de los pares de opuestos.
3.
Si estudia la “zona fluida” donde los planetas
velados por el Sol y la Luna entran en juego, y comprende que él debe decidir
(por el estudio del mapa del sujeto y cualquier conocimiento que pueda tener)
cuál es el punto alcanzado en la evolución y cuál de los tres planetas velados
es el regente, obtendrá mucha comprensión intuitiva. Hallará que es capaz de
arrojar mucha luz sobre el problema del discípulo en probación, cuando
considera la influencia de los regentes exotéricos y los. problemas de los
discípulos al tratar los regentes esotéricos.
Si
el astrólogo considera estos tres puntos y está dispuesto a experimentar con
ellos, habrá dado un gran paso en la revelación de la astrología del alma.
También será útil establecer las analogías superiores de las realidades
materiales representadas por las casas. Proporcionaré alguna idea sobre las
analogías relacionadas con las dos primeras casas:
Primera Casa:
Cuerpo
físico o forma. - El cuerpo causal del alma.
Apariencia
o manifestación. - El surgimiento del alma.
La
cabeza. El cerebro. - El centro coronario.
Actividad
personal. - Expresión del alma.
Modalidades,
etc. - Tipos y cualidades de rayo.
Segunda Casa:
Finanzas.
- Intercambio monetario. - Prana.
Gastos.
- Empleo de energía.
Posesiones.
- Control de la forma.
Pérdidas.
- Abandono de la materia.
Ganancias.
- Adquisición de poderes espirituales.
Ustedes
pueden establecer las otras diez casas por sí mismos. Resulta interesante
observar, por ejemplo, en relación con la segunda casa (y la misma idea puede
ser aplicada a todas) que Tauro, la madre de la iluminación, y Venus, que
otorga la mente -más el alma ya incorporada, están relacionados y activos en esta
casa. La luz de la materia y la luz del alma están implicadas en el empleo de
la energía y en el problema de lo que se desea, o lo que se considera perdido y
el objetivo alcanzado. Por lo tanto, es la casa de los valores espirituales o
materiales.
1. Los
Centros, los Rayos y los Signos.
Vamos
ahora a considerar -en forma breve e inadecuada, pero espero que sea sugestivo-
los centros tal como se relacionan los planetas, observándolos como expresiones
y transmisores de las influencias de rayo.
Se
darán cuenta que me refiero sólo a la interacción entre los planetas y los
centros, en lo que se refiere al hombre, y lo hago en un sentido amplio y
general, porque esa interacción depende:
1.
Del grado de evolución.
2.
De si el enfoque de la vida se halla:
a.
Abajo del diafragma.
b.
Arriba del diafragma.
c.
En proceso de trasferible de lo inferior a lo
superior.
3.
Los rayos de la personalidad y del alma.
4.
La condición de los centros, ya despiertos,
despertándose o pasivos.
Unicamente
son posibles estas generalizaciones, dada la vastedad del tema y los
incontables detalles en el mundo de los efectos. Otra dificultad reside en que
así como existen siete centros principales, existen doce planetas que
condicionan a los centros en tiempo y espacio. Los centros de los iniciados
están regidos únicamente por los siete planetas sagrados; en el hombre común
dominan algunos de los planetas sagrados y no sagrados. En el hombre no evolucionado,
controlan los cinco planetas no sagrados, y los centros cardíaco y coronario
están regidos por dos planetas sagrados, determinados por los rayos del alma y
de la personalidad. Debido a que el tipo del rayo no aparece hasta no haber
obtenido un desarrollo avanzado, es evidente que el tema se complica aún más, y
las aseveraciones dogmáticas no serán posibles hasta el momento en que el
astrólogo esté seguro de cuáles son los dos rayos principales del sujeto. No
obstante pueden hacerse ciertas afirmaciones básicas:
1.
Todos los centros están regidos por uno de los
rayos.
2.
Los rayos emplean a los planetas como agentes
transmisores y sabemos qué rayos -en este ciclo mundial- están relacionados
con los diferentes planetas, que fueron dados anteriormente, y son:
1. Vulcano 1er, rayo 1. Marte 6to. Rayo
2. Mercurio 4to. rayo 2. La
Tierra 3er, rayo
3. Venus 5to.
rayo 3. Plutón ler. Rayo
4. Júpiter 2do. rayo 4. La Luna 4to. Rayo
5. Saturno 3er.
rayo (que oculta un planeta)
6. Neptuno 6to.
rayo 5. El Sol 2do.Rayo
7. Urano 7mo.
rayo
3.
La humanidad común está regida por los planetas
exotéricos, y la humanidad avanzada, los discípulos y los iniciados, por los
planetas esotéricos.
4.
El signo del Sol -con los regentes exotéricos planetarios-
rige la personalidad, indica la herencia y el equipo, y resume lo que ha sido,
proporcionando así el trasfondo.
5.
El signo ascendente, con los regentes esotéricos
planetarios, indica el propósito del alma y señala el camino para el futuro,
ofreciendo la oportunidad.
6.
El horóscopo, erigido alrededor del signo del Sol,
es adecuado para la humanidad común. Los planetas exotéricos rigen al hombre
que vive dentro de las limitaciones de las doce casas.
7.
El horóscopo erigido alrededor del signo ascendente,
teniendo como regentes a los planetas esotéricos, comunicará el destino del
discípulo. Como ya he expresado, el discípulo responderá más tarde a las
influencias de los doce brazos de las tres Cruces, a medida que ejercen sus
influencias por intermedio de los regentes planetarios esotéricos, por conducto
de las doce casas.
8.
El signo del Sol, regido por los planetas
esotéricos regentes y el signo ascendente, regido también por los planetas
esotéricos, pueden emplearse ambos al confeccionar el horóscopo del iniciado;
cuando se superponen, aparecerán la vida externa del iniciado en los tres
mundos y la vida interna de la realización subjetiva. Este método de
superposición será una de las características de la nueva astrología.
9.
Si se establece en un mapa el signo del Sol, con
los regentes. exotéricos y el signo ascendente, con los regentes esotéricos en
otro, y si ambos se superponen, entonces aparecerá el problema del discípulo en
una encarnación dada.
Si
se agregan estos enunciados a los tres dados anteriormente, tendrán doce
sugerencias respecto a las líneas que debe seguir la nueva investigación
astrológica, proporcionando una prueba de la exactitud de la deducción
astrológica y la garantía de la verdad de lo que expongo.
Resulta
imposible determinar cuál de las influencias planetarias condicionan los
centros en el cuarto reino de la naturaleza o en la Tierra (considerándola como
el vehículo del Logos planetario) como también en el hombre, el individuo, a
no ser que se conozca su grado de evolución, o determine en qué etapa del
Sendero de Retorno se halla el Morador de la forma -macro y microcósmica. El
tema cambia constantemente, así como el ser humano individual cambia su enfoque
o actúa primero en una zona de su “cuerpo de fuerza” (los tres cuerpos sustanciales)
y luego en otra.
Cada
personalidad que cambia ve entrar un rayo de fuerza distinta, y cada rayo rige
o trasmite su fuerza por intermedio de uno de los siete centros; el signo del
Sol será diferente en cada encarnación, conduciendo, lógicamente, a un signo
ascendente distinto y, por lo tanto, a una serie completamente nueva -de
influencias planetarias. Así los centros del cuerpo vital quedarán bajo
distintas presiones y estímulos. El estímulo aplicado puede en una vida tender
a vivificar el plexo solar, o a impulsar sus energías hacia arriba a un punto
más elevado de transferencia, el centro cardíaco. En otra puede vérselo
enfocado en el centro laríngeo y, por una actividad indirecta, afectar al
centro sacro -de acuerdo a la esencial Ley de Atracción-, produciendo una
elevación de la fuerza al foco creador superior.
Como
teóricamente saben, la Ciencia del Ocultismo es la Ciencia de las Energías y de
las fuerzas sobre las cuales ellas hacen su impacto; esto, cuando concierne al
hombre, el individuo, y a los centros dentro del vehículo humano (mayores y
menores), conducen a la Ciencia del Laya Yoga, o ciencia de los centros de
fuerza. También éstos, de acuerdo a la deducción astrológica, quedan bajo la
influencia de ciertos regentes planetarios, que a su vez los relacionan con
ciertos grandes Triángulos de Fuerza, formados por tres principales
constelaciones condicionantes. A ello se debe el énfasis puesto sobre la
Ciencia de los Triángulos y su incluyente Ciencia de la Astrología Esotérica,
la cual debe inevitablemente erigirse en términos de energía, recibida, transferida
y empleada, y arrojar luz sobre los factores abstrusos que condicionan los
centros y llevan al hombre a ser lo que es en un momento dado, siendo veraz la
afirmación de que el mundo del ocultismo es el mundo de las energías, de las
fuerzas, de su origen, de su punto de impacto y de los métodos para su
asimilación y transferencia, o eliminación. Sin embargo, a no ser que exista
algún método científico de captación, algún modo de adaptar la vida a estos
factores y algún proceso de experimentación, a fin de comprobar el hecho, la
enunciación es relativamente inútil para el ser humano inteligente, resultando
una hipótesis que debe ser comprobada o no. El hombre que trata de dominar su
naturaleza inferior y tiene como meta expresar su divinidad innata, necesita el
hilo dorado por el cual hallar el camino que lo saque de las cavernas de la
confusión y de las zonas de especulación y de exploración. La Ciencia de la
Astrología Esotérica y sus ciencias subsidiarias, proporcionarán con el tiempo
este proceso de investigación, deducción y comprobación. La base ha sido
establecida. Lo que aquí expongo puede constituir otro paso y arrojar más luz.
Podría decirse que hasta que no se esté construyendo definidamente el
antakarana (el puente de luz entre las mentes superior e inferior, entre la
Tríada espiritual y la triple personalidad), estas ciencias permanecerán a
oscuras para el intelecto común. Sin embargo, cuando la intuición pueda entrar
en acción, por conducto del antakarana, la luz empezará a afluir gradualmente.
El mundo debe comenzar a aceptar y dar importancia a las conclusiones a que
llegan los intuitivos, pues ellos han dado siempre los necesarios primeros pasos,
en el desarrollo de la conciencia humana. La complejidad de los detalles es
principalmente responsable de la confusión. La intuición (tal como el filósofo
la comprende) es la capacidad de llegar al conocimiento por medio de la
actividad de algún sentido innato, aparte de los procesos del razonamiento o de
la lógica. Entra en actividad cuando los recursos de la mente inferior han sido
empleados, explorados y agotados. Sólo entonces empieza a entrar en acción la
verdadera intuición, es el sentido de síntesis, la capacidad de pensar en
términos del todo y entrar en contacto con el mundo de las causas. Cuando esto
llegue a ser posible, el astrólogo investigador hallará que las complejidades
del problema desaparecerán y los detalles se encasillarán de tal manera que la
suma total aparecerá con una exactitud asombrosa. Según el proverbio, los
árboles impiden que los estudiantes puedan ver el bosque, y el proverbio es
exacto. Estas ciencias se interpretan mutuamente.
Durante
el ciclo de vida de la humanidad por el cual estamos pasando ahora, vemos en
relación a los centros y los rayos y a los centros y los planetas, que los
centros están regidos por los rayos siguientes:
1. Centro Coronario primer rayo Plutón.
2. Centro Ajna quinto
rayo Venus.
3. Centro Laríngeo tercer rayo La Tierra.
4. Centro Cardíaco segundo rayo
El Sol
5. Centro Plexo Solar sexto
rayo Marte.
6. Centro Sacro séptimo
rayo Urano.
7. Centro en la base de la columna
vertebral, primer rayo Plutón.
1. Centro Coronario primer rayo Vulcano.
2. Centro Ajna quinto
rayo Venus.
3. Centro Laríngeo tercer
rayo Saturno.
4. Centro Cardíaco segundo
rayo Júpiter.
5. Centro Plexo Solar sexto
rayo Neptuno.
6. Centro Sacro séptimo
rayo Urano.
7. Base de la columna vertebral primer rayo Plutón.
A
estos rayos debe añadirse (en los dos grupos de seres humanos) el cuarto rayo que rige a la humanidad como centro
en el cuerpo del Logos planetario, llevando así todas las influencias de rayo a
una séptuple corriente de energía, que actúa sobre el yo inferior en los tres
mundos, o sobre quienes están entrando en el quinto reino de la naturaleza, o
forman parte de él. Intensificando el problema de la humanidad como un todo,
existe el problema del individuo dentro de ese todo. A las influencias a que
está sujeto como individuo por su pasado y su propio horóscopo particular, y a
las que participa como integrante del cuarto reino de la naturaleza, deben
agregarse los efectos de sus dos rayos principales (personal y egoico). Éstos
indican el tipo del mecanismo y la cualidad del alma. No debe olvidarse que sus
siete centros están en estrecha relación con los centros planetarios y que está
condicionado no sólo por los centros de su propia naturaleza y sus rayos, sino
por los centros que se hallan dentro del reino humano y también por los
planetarios, los cuales Consideraremos a continuación
2. Las Razas,
los Rayos y los Signos.
Este
tema es de interés general y no de importancia individual. Arguyendo como debe
hacerse siempre desde lo universal a lo particular, es esencial que la
humanidad relacione su propio mecanismo con el mecanismo mayor por medio del
cual funciona la Vida planetaria, y vea a su alma como una parte infinitesimal
del alma del mundo. Por lo tanto, es necesario que relacione su signo del Sol
con su signo ascendente y su alma con su personalidad, considerando a ambos
como aspectos y partes integrantes de la familia humana, y esto sucederá en
forma acrecentada. Este proceso comienza a manifestarse en la constante
expansión de la conciencia grupal, nacional y racial, que la humanidad
demuestra en la actualidad -conciencia que se expresa como inclusividad espiritual
(desde el punto de vista del alma) o como una tentativa anormal y maléfica de
fusionar y unificar todas las naciones en un solo orden mundial, basado en
cuestiones materialistas y dominado por una visión materialista. Nada
espiritual había en la visión de los conductores de las denominadas potencias
del Eje. Pero la intención espiritual del género humano se va acrecentando
lentamente y la gran Ley de los Contrastes traerá eventualmente la iluminación.
Me
he referido a la actual situación mundial, porque si lo que tengo que decir no
tuviera un valor práctico durante este siglo del destino, podría dedicarme a otros modos y
métodos de elevar la conciencia humana. Pero existen quienes ven con toda
claridad los resultados y aplican debidamente las verdades impartidas, y para
ellos escribo.
Nuestro
tema concierne a los centros planetarios, los rayos y los signos que los rigen
y controlan. Ante todo, quisiera llamarles la atención sobre los’ siguientes
hechos, que merecen ser repetidos:
1.
Nuestra Tierra, por ser un planeta no sagrado,
está en proceso de convertirse en un planeta sagrado, lo cual significa un
intervalo de convulsiones, caos y dificultades.
2.
Esta transferencia de los estados inferiores de
conciencia, expresados por intermedio de los centros inferiores, a un estado
superior, puede tener lugar y lo tendrá, en este período mundial y en este
siglo, si la humanidad lo desea, si las fuerzas de la Luz triunfan y si el
nuevo orden mundial viene a la existencia. Esto lo hará si se aprenden las lecciones
de la guerra y le sigue como resultado la correcta acción.
3.
Tres factores deben tenerse en cuenta, y son:
a.
El entero problema es tan vasto que la conciencia
humana no puede captarlo, porque concierne a la experiencia de la vida y a un
punto de crisis en la vida del Logos planetario.
b.
Él, el Señor del Mundo, está liberando nuevas
energías sobre el aspecto forma, es decir, en la Vida y las vidas de los
distintos reinos de la naturaleza. Por estar la humanidad muy desarrollada
-desde el ángulo del mecanismo de la conciencia- constituye el punto de mayor
respuesta. El reino mineral, debido al excesivo empleo de su forma para
satisfacer las necesidades de la guerra -municiones, barcos, aviones, etc.-
está siendo profundamente afectado, así como los edificios, por ejemplo, en las
ciudades devastadas; el reino vegetal está casi tan profundamente afectado
como el anterior, debido a la destrucción de vastas zonas de bosques, campos y
amplios espacios de vegetación.
c.
La fuerza de Shamballa, rigiendo su trabajo de
destrucción, es un aspecto de la voluntad y de la intención del Logos
planetario, pero su primer y principal efecto ha sido estimular la voluntad al
poder y la voluntad de poseer
de determinados grandes grupos no espirituales. Más adelante, este aspecto de
la voluntad evocará la voluntad al bien y la voluntad de construir, y la humanidad
responderá a ella en vasta escala. Por eso el mal que ahora es diseminado por
los opositores de las Fuerzas de la Luz, será neutralizado por la intención
fija de los hombres y mujeres de buena voluntad de trabajar por el bien del
todo y no para determinada parte.
Por
lo tanto, podría decirse que, en realidad, lo que sucede hoy en el mundo es la
transferencia de la energía del plexo solar planetario al centro cardíaco
planetario. Las fuerzas de la voracidad, de la agresión, del espejismo y de la
codicia, serán transmutadas en la hoguera del dolor y la terrible agonía y
serán elevadas al centro cardíaco. Allí se transformarán en poder de
sacrificarse, en dedicación incluyente, en una clara Visión de la totalidad y
en colaboración que es un aspecto del principio de participación
Al
decir esto no hablo en forma idealista ni mística. Estoy señalando la meta
inmediata, indicando un problema de nuestra Deidad planetaria y dando la clave
de un proceso científico que se lleva a cabo ante nuestros ojos y se halla hoy
en un punto de crisis.
Como
ésta es la quinta raza raíz o Aria (y no aplico este término en el sentido
germanófilo materialista y falso), existen hoy en el cuerpo de Aquel en Quien
vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser, cinco puntos focales de energía
espiritual, expresándose por intermedio de cinco centros, que han despertado en
ese cuerpo, y son:
1.
Ginebra. - El continente europeo.
2.
Londres. - La Comunidad Británica de Naciones.
3.
Nueva York. - El continente americano.
4.
Darjeeling - Asia central y occidental.
5.
Tokio. - El lejano Oriente.
Actualmente
estos cinco centros están siendo estimulados y vitalizados en forma anormal y
deliberada La energía que fluye de ellos está afectando profundamente al mundo
y constituyendo una gran esperanza para el futuro, pero produciendo efectos
destructores y desastrosos en lo que se refiere al aspecto material de la vida
humana. Hay dos centros en la Vida planetaria que están todavía relativamente
pasivos, en lo que atañe a cualquier efecto mundial, a los cuales no les asigno
ningún otro punto focal, fuera de señalar que algún día se descubrirá uno
dentro del continente africano y, mucho después (varios millones de años), otro
será descubierto en la región de Australia. Sin embargo, sólo nos conciernen
los cinco centros de esta quinta raza raíz.
La
fuerza que el centro de Ginebra está expresando (sin ningún efecto, aunque más
tarde se producirá un cambio) es la de segundo Rayo de Amor-Sabiduría, con su
principal énfasis puesto sobre la cualidad de la inclusividad. Atañe a la
“unión por medio del amor fraterno” y a la expresión del servicio. Este centro
planetario, que condiciona a esa pequeña nación, Suiza, ha tenido un poderoso
efecto sobre ese país; un estudio de esto demostrará la posibilidad futura del
mundo, cuando la afluencia de su energía esté menos obstruida. Ha producido la
fusión, en forma grupal, de tres tipos raciales poderosos, pero no mediante una
mezcla como en los Estados Unidos; ha permitido que dos sectores relativamente
antagónicos de la fe cristiana actuaran juntos con un mínimo de fricción; ha
hecho que en Ginebra se originara la Cruz Roja -esta actividad mundial actúa
imparcialmente con los nativos de todos los países y a favor de los prisioneros
de todas las naciones- y albergó a ese penoso aunque bien intencionado
experimento que se denominó Liga de las Naciones; ha protegido a ese pequeño
país del golpe agresivo de las potencias del Eje. El lema o la tónica de este
centro es “Trato de fusionar, mezclar y servir”.
La
fuerza centrada en Londres es de primer rayo, Rayo de Voluntad o Poder, en su
aspecto constructivo y no destructivo.
El
servicio a la totalidad se está ensayando a un alto costo, y el esfuerzo
consiste en expresar la Ley de Síntesis, lo cual constituye el nuevo énfasis
que afluye desde Shamballa. De allí que los gobiernos de muchas naciones
hallaron asilo en Gran Bretaña. Análogamente, si triunfan las Fuerzas de la
Luz, por la colaboración de la humanidad, la energía que se expresa mediante
este poderoso imperio será potente para establecer un orden mundial de justicia
inteligente y una equitativa distribución económica. La nota clave de esta
fuerza es “Sirvo”, como lo he señalado anteriormente en este tratado (véase la
última página del Tratado sobre los Siete Rayos, T. 1.).
La
fuerza que se expresa por intermedia del centro ubicado en Nueva York, es de
sexto Rayo de Devoción e Idealismo. De allí los conflictos prevalecientes en
todas partes, entre las diversas ideologías, y el conflicto mayor entre quienes
representan el gran ideal de la unidad mundial, llevado a cabo por el esfuerzo
unido de las Fuerzas de la Luz, respaldadas por el esfuerzo colaborador de
todas las naciones democráticas y la actitud materialista y separatista de
quienes tratan de impedir a los Estados Unidos asumir su responsabilidad y su
lugar correcto en los asuntos del mundo. Si triunfa en su esfuerzo, este último
grupo negará a los Estados Unidos la parte que le corresponde de “los dones que
aportarán los dioses en la era venidera de paz que vendrá después de este
momento de suspensión crítica”, según reza en El Antiguo Comentario. El sexto
rayo es militante y activo o místico, pacífico y actualmente fútil; ambos
aspectos condicionan hoy a los Estados Unidos. La nota clave de este centro
mundial es “Ilumino el Camino” y éste es el privilegio de los Estados Unidos si
su pueblo lo decide y permite que el autosacrifícío humanitario y mundial
(autoiniciado) y la firme decisión de apoyar la rectitud, gobierne su política
y actitudes actuales. Esto va sucediendo lentamente, y las voces egoístas de
los idealistas miopes, de los temerosos y los separatistas, están
desvaneciéndose. Ello se debe a la inspiración de prestar servicio, motivado
por el amor. De esta manera, las dos democracias principales pueden restaurar
oportunamente el orden mundial, negar el antiguo orden de egoísmo y agresión e
inaugurar el nuevo orden de comprensión, participación y paz mundiales. La paz será
el resultado de la comprensión y la participación y no su origen, como lo
insinúan tan a menudo los pacifistas.
La
fuerza que afluye a través de Darjeeling, en la actualidad, es de primer Rayo
de Voluntad o Poder. El rayo egoico de la India es el primero y de allí que el
inmediato efecto de la fuerza que afluye de Shamballa consiste en estimular la
voluntad al poder de todos los dictadores, sean los seudos dictadores mundiales
como Hitler y su grupo de hombres malignos, dictadores eclesiásticos de cualquier
religión, dictadores financistas de cualquier grupo económico en cualquier
parte del mundo, o esos pequeños dictadores, por ejemplo, los tiranos del
hogar. Resulta interesante señalar que la nota clave de la India es “Oculto la
Luz” y esto ha sido interpretado como que la luz afluye desde Oriente y que el
don que otorga la India al mundo es la luz de la Sabiduría Eterna. En cierto
sentido ello es verdad, pero hay otro más amplio y profundo que demostrará ser
verdad. Cuando el intento y el propósito de la gran Vida que actúa por
intermedio de Shamballa sea llevado a cabo y esté en proceso de expresarse,
será revelada una luz que nunca ha sido vista ni conocida. Una frase en las
Escrituras cristianas dice “En esa luz veremos la luz”, lo cual significa que
por intermedio de la luz de la sabiduría, derramada en nuestros corazones,
mediante la Sabiduría Eterna, veremos
eventualmente la Luz de la Vida algo sin significado e inexplicable para la
humanidad actual, pero que será revelado más tarde cuando se haya dominado la
crisis actual. Sobre su naturaleza y efecto, nada tengo que decirles ahora.
Deseo
intercalar aquí algunas observaciones. Es de profunda importancia comprender
que Gran Bretaña y los Estados Unidos están estrechamente relacionadas y que esta
relación hará inevitables ciertas realidades y actividades, cuando el alma de
cada nación esté funcionando poderosamente, y también que la India y Gran
Bretaña están relacionadas por intermedio de la personalidad de primer rayo de
Gran Bretaña y el rayo egoico de la India. Las implicaciones son claras e
interesantes y también alentadoras. El aspecto conciencia del pueblo británico
está cambiando constantemente hacia la expresión de su alma de segundo rayo, y
debido a esto han aprovechado ahora la oportunidad de prestar servicio a la
humanidad a tan inmenso precio. Lo mismo le sucede al pueblo norteamericano.
Como he señalado, el problema del cambio de idealismo es muy grande, y tienen
la tendencia a ocultarse detrás del espejismo de la lucha por un ideal, en vez
de reaccionar a la necesidad mundial y no al rayo del alma, el segundo rayo de
amor.
Las
fuerzas que afluyen a través de Tokio son de primer Rayo, en su aspecto
materialista inferior. Japón está regido por el rayo del alma mediante la
conciencia de sus conductores. Su personalidad de sexto rayo responde al
llamado de la energía de primer rayo, de allí las actuales actitudes y
actividades poco felices, y también su vínculo con Alemania, a través del rayo
del alma de ambas naciones, y con Italia, por medio de los rayos de la
personalidad, y de allí, por lo tanto, la existencia del Eje.
Señalaré
que en estas interrelaciones no hay un sino inevitable ni un destino
ineludible. El objetivo del discípulo individual consiste en manejar las
fuerzas que actúan a través de él, sólo para obtener un bien constructivo,
pudiendo emplear mal la energía, o bien aplicarla a los fines del alma. Lo
mismo pasa con las naciones y las razas. El destino de las naciones está
generalmente en manos de sus conductores, los cuales distribuyen las fuerzas
de las naciones, enfocan la intención nacional (si son suficientemente
intuitivos) y desarrollan las características de los pueblos, dejando tras
ellos el recuerdo de los símbolos de la intención, corrupción o ideales nacionales.
Esto puede verse actuando ya manifiestamente en dos grandes grupos orientadores
de conductores mundiales: el primero está formado por los tres grupos de
conductores del Eje, dominados por el maligno grupo alemán; Italia y Japón luchan a intervalos (rara
vez conscientemente, pero a menudo inconscientemente) contra la mala influencia,
y el segundo grupo formado por los conductores que representan a sus naciones
en la Causa Aliada. No importa lo que la historia pasada indique respecto a
muchas naciones aliadas (agresiones pasadas, antiguas crueldades y actos
erróneos), ellas trataron de colaborar con las Fuerzas de la Luz y se
esforzaron para salvar la libertad humana -política, religiosa y económica.
Indicaré
además que las dos divisiones principales del mundo -Occidente y Oriente-,
están regidas por ciertas energías de rayo:
Occidente Rayo del Alma 2do. Rayo.
Rayo de la Personalidad 4to. Rayo.
Oriente Rayo del Alma 4to.
Rayo.
Rayo de la Personalidad 3er. Rayo.
Quisiera
recordarles que estamos en un período de rayos mutables, que cambian para
individuos y naciones, como para hemisferios y planetas. Todo puede
trasladarse de un rayo menor a otro mayor, si el destino lo ordena. Un estudio
de la clasificación que antecede arrojará mucha luz sobre la relación
interhumana. Actualmente, tres grandes países tienen el destino de la humanidad
en sus manos: los Estados Unidos de América, Gran Bretaña y Rusia. Grandes
fusiones y experimentos raciales se están llevando a cabo en estos países, en
los cuales se está desarrollando el gobierno por el pueblo, aunque todavía en
etapa embrionaria. En Rusia se ha retrasado debido a la dictadura que terminará
pronto; en los Estados Unidos por la política corrupta y en Gran Bretaña por
las antiguas tendencias imperialistas; pero están desarrollando los principios
democráticos, aunque todavía no controlan; la unidad religiosa se va
estableciendo, aunque aún no actúa y los tres países están aprendiendo rápidamente,
aunque los Estados Unidos en la actualidad, lo hace con más lentitud.
Oriente
y Occidente están ligados por el rayo de la personalidad de Occidente y el
rayo egoico de Oriente, y esto indica una comprensión eventual una vez que el
alma occidental de segundo rayo llegue a ser el factor dominante. Cuando las
diferentes relaciones sean en parte comprendidas por los pueblos del mundo, se
tendrá la clave de los diferentes acontecimientos que tienen lugar actualmente
y se comprenderán, con más claridad, la meta y el método de lograrlo. Hay mucho
trabajo de profunda investigación a realizar, pues la ciencia de las relaciones de la energía está
todavía en su infancia. En los años próximos verán su desarrollo. Lo que
realmente sucede es que la conciencia humana cambia su enfoque de las energías
individuales, que actúan a través de un específico “círculo infranqueable”
(individual, nacional, continental o racial) a una comprensión de su
interrelación y efectos mutuos. Esta ciencia puede ser estudiada de varias
maneras, desde:
1.
El ángulo de los antagonismos, que parecen
inevitables y pueden justificarse por las energías de rayo y contrarrestarse
por las energías del alma correctamente empleadas.
2.
El ángulo de la similitud de fuerzas, que conduce
inevitablemente a los intereses y actividades similares.
3.
El ángulo de la fusión, de la unidad, de la visión
y de las metas.
4.
El ángulo de toda la humanidad. Si se recuerda que
la humanidad está regida principalmente por dos rayos (el segundo y el
cuarto), se hallará que estas naciones y países, cuyos rayos regentes son
también el segundo y el cuarto, deben desempeñar, y desempeñarán, una parte
importante en la determinación del destino humano.
En
consecuencia, a través de los cinco centros principales del planeta, afluye hoy
la energía espiritual y, de acuerdo con el vehículo de expresión que recibe su
impacto, así será la reacción y la actividad y también el tipo de conciencia
que la interpretará y empleará. La antigua verdad oculta es exacta: “La
conciencia depende de su vehículo de expresión y ambos, para existir, dependen
de la vida y la energía”. Ésta es una ley inmutable.
Las
cinco ciudades que constituyen la expresión exotérica del centro esotérico de
fuerza, a través del cual la Jerarquía y Shamballa tratan de actuar, son la
analogía en el cuerpo planetario, de los cuatro centros a lo largo de la
columna vertebral y del centro ajna en el cuerpo de la Humanidad y del
individuo. En los tres casos, son “puntos focales vivientes y vitales de fuerza
dinámica”, en mayor o menor grado. Algunos expresan predominantemente energía
del alma y otros alguna fuerza de la personalidad; algunos están bajo la
influencia de Shamballa y otros de la Jerarquía. El centro coronario de
Occidente está empezando a reaccionar a la energía de segundo rayo y el centro
ajna a la energía de cuarto rayo, y en esto reside la esperanza de la raza de
los hombres.
3. Centros
planetarios y del sistema.
Aquí
y en otra parte he impartido todo lo que es posible dar hoy acerca de los
centros planetarios y los rayos, incluso los rayos de las naciones y las razas.
Si investigan debidamente y reúnen el material en un todo coherente, hallarán
informaciones valiosas ocultas en mis diferentes enunciados. Les pediría que
estudien y comparen, lean, busquen por tópicos, y extraigan todo lo que he
dicho respecto a las diferentes naciones, sus constelaciones gobernantes y sus
regentes planetarios. Hay aquí un amplio campo de investigación, que se
clasificará en varias categorías.
1.
Investigación sobre la naturaleza de los centros
del hombre, la naturaleza y las influencias de sus planetas regentes, sus
interrelaciones desde el punto de vista de la energía y la cualidad de las
fuerzas de rayo que tratan de expresarse, más un conocimiento de los rayos de
la personalidad y del alma. De ello sobrevendrá una captación comprensiva de la
constitución humana, que revelará todas las relaciones y producirá dos
“acontecimientos básicos en el tiempo”:
a.
La fusión de la vida subjetiva y objetiva del
individuo, en la conciencia vigílica.
b.
Una nueva relación, establecida entre los hombres,
que tendrá como base la antedicha fusión.
2.
Investigación sobre los diferentes centros
nacionales y sus energías esotéricas regentes, que revelan, en forma más
universal y con horizontes más amplios, el destino de la humanidad en relación
con sus unidades grupales, grandes y pequeñas. Se estudiarán las cualidades del
alma y de la personalidad de las naciones. Se observarán los centros de cada
nación que enfocan ciertas energías de rayo, y se investigarán las emanaciones
cualitativas de sus cinco o seis ciudades principales. Les daré aquí un ejemplo
de lo que quiero significar. Las influencias de las ciudades de Nueva York,
Washington, Chicago, Kansas y Los Ángeles, serán tema de investigación
científica; se estudiarán la atmósfera síquica y la demanda intelectual; se
hará un esfuerzo para descubrir la cualidad del alma y la naturaleza de la
personalidad (las tendencias espirituales y materialistas) de las grandes
aglomeraciones de seres humanos que vendrán a la manifestación en ciertas
localidades fijas, porque son expresiones
de los centros de fuerza en el cuerpo vital de la nación. Similarmente, en
relación con el Imperio Británico, se realizará un estudio de Londres, Sydney,
Johannesburg, Toronto y Vancouver con estudios subsidiarios de Calcuta, Delhi,
Singapur, Jamaica y Madrás, todas subjetivamente relacionadas en forma no
prevista para las estudiantes de hoy. De acuerdo al plan y supeditada a las
energías que afluyen a través de los cinco centros planetarios vitales, existen
tres grandes energías fusionadores o centros vitales en nuestro planeta:
a.
Rusia, que fusiona y mezcla a Europa Oriental y a
Asia Occidental y Septentrional.
b.
Los Estados Unidos (y posteriormente Sudamérica)
que fusionan y mezclan a Europa Central y Occidental y a todo el hemisferio
occidental.
c.
El Imperio Británico, que fusiona y mezcla a razas
y hombres en todo el mundo.
En
las manos de estas naciones reside el destino del planeta. Éstos son los tres
principales bloques mundiales desde el ángulo de la conciencia y de la síntesis
mundial. Otras naciones menos importantes participarán en el proceso con plena
independencia y colaboración, voluntariamente y a través del perfeccionamiento
de su vida nacional en bien de toda la humanidad y del deseo de expresar y
preservar la integridad de sus almas y de sus propósitos nacionales purificados
(cuya purificación se está llevando a cabo ahora). Sin embargo, la nota clave
de la vida humana será emitida por Rusia, Gran Bretaña y los Estados Unidos
-no por su poder, su pasado histórico y sus recursos materiales o extensión
territorial, sino porque están en posición de fusionar y mezclar los numerosos
tipos, poseen una visión amplia respecto a su propósito mundial, no son
básicamente egoístas en su intención, y porque el gobierno del pueblo llega a
las profundidades de cada nación y es básicamente para el pueblo. Sus
fundamentales Constitución, Carta Magna y Acta de Derechos, son humanas. Otras
naciones serán puestas, gradualmente, en línea con estos requisitos
espirituales básicos o -si ya se basan sobre estos principios humanos y no
sobre el gobierno de una poderosa minoría que explota a una mayoría infeliz-
colaborarán libremente con estas grandes naciones en una federación de
propósitos e intereses, hasta el momento en que todas las naciones del mundo
tengan una clara visión, abandonen sus objetivos egoístas y se pongan de
acuerdo para trabajar unidas en bien de la totalidad. Entonces la humanidad surgirá a la luz de la
libertad y revelará una belleza y un propósito espiritual, hasta ahora
desconocidos.
3.
Investigación de la relación que existe entre los
centros planetarios y los del sistema, los planetas sagrados y las energías
que afluyen a través de ellos, desde las constelaciones que rigen en sentido
esotérico. Ésta es una de las paradojas del ocultismo, pero puede ser
comprendida si el estudiante recuerda que los centros de su cuerpo etérico
rigen al planeta en la medida en que ellos son o no receptivos a las influencias
que emanan desde el planeta, por intermedio de los centros planetarios
Estudiando
primero el microcosmos, como clave del macrocosmos, pero tratando al mismo
tiempo de visualizar el macrocosmos, a fin de comprender el microcosmos, el
hombre establecerá algún día una relación inteligente con el todo, del cual es
una parte, y lo hará colaborando conscientemente Así la mente superior y la
inferior, lo abstracto y lo concreto, lo subjetivo y lo objetivo, serán
llevados a una unidad funcionante, y el hombre será integro.
No
puedo dar la relación de los centros planetarios con los centros humanos, o de
los centros del sistema con los planetas, porque sería dar mucho conocimiento
demasiado pronto y antes de que exista suficiente amor en la naturaleza humana
para contrarrestar el posible mal empleo de la energía con sus consecuencias
a menudo desastrosas. Los colores, el grado matemático de las vibraciones
superiores que emanan de los centros -individuales, planetarios y del sistema-
y la cualidad (esotéricamente comprendida) de las energías, deben constituir el
tema de la investigación humana y han de ser autocomprobados. Las claves y las
indicaciones han sido dadas en la Sabiduría Eterna. El método mas lento de
investigación es actualmente el más seguro. En el próximo siglo y a comienzos
del mismo, vendrá un iniciado que continuará esa enseñanza y lo hará bajo la
misma égida, porque mi tarea no ha terminado y esta serie de tratados que
vinculan el conocimiento materialista del hombre con la ciencia de los
iniciados, tiene aún otra faz que recorrer. El resto de este siglo debe ser
dedicado a reconstruir el santuario de la vida humana, la forma de la vida
humana, la nueva civilización, erigida sobre los cimientos de lo antiguo, y a
reorganizar la estructura del pensamiento y la política mundiales, más la
redistribución de los recursos del mundo de acuerdo al propósito divino. Sólo
entonces será posible hacer una revelación mayor.
Todo
depende del triunfo de las Fuerzas de la Luz y la consiguiente victoria de
quienes representan la libertad humana. Si las fuerzas del materialismo y la
crueldad triunfan, y los intereses y ambiciones pecaminosas y egoístas
nacionales prevalecen, también se hará la revelación, pero vendrá mucho más
tarde. El resultado no está en juego y no es necesario desesperar. El valor de
los que luchan por la libertad es inigualable. La Jerarquía permanece. La luz
está penetrando en el mundo, a medida que lo real de la situación emerge con
más claridad.
Alégrense,
porque no existe una verdadera derrota del espíritu humano, no hay una final extinción
de lo divino en el hombre, porque la divinidad siempre surge triunfante desde
el más oscuro abismo del infierno. Sin embargo, es necesario sobreponerse a la
inercia materialista en respuesta a la necesidad humana, en forma individual y
por las naciones que no están absorbidas por las esencialidades de la
situación. Hay signos de que esto está sucediendo. Ningún poder en la Tierra
puede evitar que el hombre avance hacia su meta destinada y ninguna combinación
de poderes puede detenerlo.
CAPITULO
V
LAS TRES
CONSTELACIONES PRINCIPALES Y EL ZODIACO
Existe actualmente una
interrelación entre tres constelaciones sobre las que quisiera extenderme algo
más, porque en la actualidad están llegando a la máxima potencia y culminación.
Desde 1975 en adelante, esa potencia disminuirá grandemente hasta desaparecer.
El período de la interacción de estas tres grandes energías y sus potentes
efectos enfocados en nuestro planeta empezó en 1875, adquirió impulso en 1925,
alcanzará su máxima expresión (para bien o para mal) en 1945 y luego declinará
lentamente hasta 1975. Estas tres constelaciones son: Leo, Capricornio y
Piscis, las cuales están curiosa y muy misteriosamente relacionadas con el
cuarto reino de la naturaleza y, por lo tanto, con la evolución y el destino de
la familia humana. Agreguen a éstas la energía emergente de Acuario y tendrán
cuatro energías que actúan sobre los vehículos del hombre produciendo efectos
peculiares -tanto destructivos como constructivos.
Esta relación o intensificación de
la vibración ocurrió anteriormente dos veces: una fue en la época en que
vinieron a la Tierra los Hijos de la Mente, durante la era Lemuriana, la otra
en el período Atlante, cuando culminó el conflicto entre los Señores de la Faz
Oscura y los Señores del Rostro Luminoso. (Véase T. III de la Doctrina Secreta
o el Vishnu Purana. A. A. B.). En la era Lemuriana estuvo activa la
constelación de Géminis y en la Atlante la de Sagitario. Entonces, el efecto se
produjo en el plano físico (el primero fue en el plano mental) produciéndose el
Diluvio Universal que atestigua La Biblia. Causó la destrucción de la humanidad
de entonces, pero liberó la vida que moraba internamente para que adquiriera
mayor experiencia y desarrollo.
1. Leo, Capricornio y Piscis.
Los efectos producidos son masivos
y los regentes de estas constelaciones que entran hoy en actividad son los
enumerados en una de las tabulaciones que he dado.
Leo. - Regente: El Sol, que vela a
Urano, el planeta del ocultismo y de lo que gobierna las relaciones grupales,
las organizaciones y la undécima Casa. Relaciona la influencia de Leo con
Acuario.
Capricornio. - Regente: Venus, que
rige la segunda Casa, concierne a la economía, a la distribución del dinero y
los metales, y rige a Tauro, la “casa de las simientes” de la iluminación y la
nueva luz emergente. Venus rige también a Libra exotéricamente y a la séptima
Casa, donde se conocen los enemigos y se efectúan las uniones y amistades.
Piscis. - Regente: Plutón, que
gobierna la octava Casa, la casa de la muerte, de la disolución y del desapego,
y rige a Escorpio, el signo de las pruebas y del discipulado.
Esta clasificación y las relaciones
que infiere, merecen un cuidadoso estudio a la luz de los asuntos modernos y de
la actual situación mundial. Desde el ángulo de las energías de rayo
implicadas, que tratan de controlar la vida humana, tenemos la influencia del
séptimo Rayo de Ley Ceremonial, Orden y Magia, del quinto Rayo de Conocimiento
Concreto o Ciencia, y del primer Rayo de Voluntad, llevando a cabo conjuntamente
cambios fundamentales e introduciendo la nueva era. Esta combinación es
terriblemente potente y produce la precipitación de las fuerzas internas,
acrecienta la actividad de la mente inferior y la afluencia de la fuerza
proveniente de Shamballa -combinación cuya actuación puede observarse como
nunca anteriormente en el sector de la vida planetaria. El gran efecto
producido se debe a la acrecentada sensibilidad del género humano, si se lo
compara con las otras dos épocas cuando -en evolución cíclica- estaban activas
estas tres constelaciones. Tal combinación se manifiesta hoy en los asuntos
humanos. Fue responsable de la organización que estuvo detrás de la Guerra
Mundial -organización que implicaba los tres niveles del triple mundo de la
evolución humana, afectando también a los tres reinos de la naturaleza y
culminando en el cuarto. Es responsable del empleo del poder mental en vasta
escala, especialmente en forma materialista como en la actualidad, y de
satisfacer el deseo humano, además de la voluntad egoísta de unos cuantos
hombres malignos que responden a los aspectos inferiores de esa fuerza, debido
a la simiente del mal que posee su propia naturaleza, y es responsable además
de la constante y creciente voluntad al bien de los muchos que van despertando.
Un cuidadoso análisis de estas
constelaciones, sus regentes planetarios y las fuerzas de rayo que ellos
transmiten, más una apreciación de las casas donde se sentirán principalmente
estos efectos, aclarará los problemas mundiales en forma asombrosa. La breve
clasificación dada a continuación será de valor, aunque signifique una
repetición de lo dicho anteriormente:
Constelación Regente Rayo Casa
Leo El Sol Séptimo Undécima.
(Urano)
Capricornio Venus Quinto Segunda y Séptima.
Piscis Plutón Primero Octava.
Por lo tanto, las energías que
afluyen serán sentidas principalmente en esos aspectos de la vida humana que
están influidos por los regentes de ciertas casas.
El séptimo Rayo de Orden Ceremonial
u Organización, es sentido en la casa de las relaciones, de las organizaciones,
del esfuerzo mutuo y de la aspiración (sea para bien o para mal). Las fuerzas
de este rayo actúan sobre el séptimo plano o físico -plano donde se efectúan
las principales cambios en todas las formas y en el que el discípulo debe
permanecer firme cuando recibe la iniciación.
Este séptimo rayo impulsa al mundo
de las fuerzas hacia una actividad organizada y dirigida en la esfera externa
de la manifestación, y precipita el karma que, en este caso, conduce a:
1. La expresión de todo el mal
subjetivo en la vida de la humanidad, que trajo la guerra mundial.
2. La iniciación del Logos
planetario y -con Él- todos los que están de parte de las Fuerzas de la Luz.
Esto adopta varias formas en lo que a la humanidad se refiere:
a. La iniciación de la conciencia
de las masas humanas, en la era acuariana, sometiéndolas a las nuevas
influencias y poderes, y permitiéndoles responder en tal forma, que de otra
manera no sería posible.
b. La iniciación de los
aspirantes del mundo, en el sendero del discipulado aceptado.
c. La recepción de ciertas
iniciaciones mayores en el caso de esos discípulos mundiales que son
suficientemente fuertes y están preparados para recibirlas.
A pesar de la enorme destrucción en
todas partes, el trabajo del séptimo rayo se hace sentir en forma acrecentada;
continúa la destrucción de las fuerzas del mal, a un elevado precio para las
Fuerzas de la Luz; simultáneamente hay un reagrupamiento y reordenamiento de
las actitudes y del pensamiento humano, resultado de la enorme demanda de
dirección y guía elevada, por los pensadores del mundo. De esta manera ya puede
observarse la estructura nebulosa y los delineamientos confusos de la
civilización de la Nueva Era.
El espíritu subyacente de libertad,
triunfará a medida que se organiza en una revolución contra la esclavitud. A
este fin, el séptimo rayo contribuirá acrecentadamente.
Leo, la constelación cuya nota
clave es la plena autoconciencia, está dominando cada vez más. Los asuntos
involucrados en la situación actual van aclarándose en las mentes de las masas,
las cuales pueden actuar y actuarán, con plena percepción y propósito
intencional consciente, cuando llegue el momento apropiado y comprendan, en
forma hasta ahora imposible, las implicaciones y el precio involucrado. De allí
el significado de mi reiterada afirmación de que las cuestiones y
determinaciones de la actual situación están en manos de la humanidad. Las
“estrellas en sus órbitas” ayudarán a la humanidad o traerán destrucción, de
acuerdo a la determinación humana. Los hombres pueden alcanzar la libertad y
organizarse para la Nueva Era, con su excepcional civilización y síntesis
constructiva, o suicidarse (hablando simbólicamente) y entregar su futuro
inmediato a las fuerzas del mal y de la muerte, las cuales trabajan para que
mueran los verdaderos valores y todo aquello por lo que ha luchado el espíritu
humano.
El aspecto autoconciencia del ser
humano se está expandiendo constantemente bajo esta primordial interacción,
mediante las fuerzas transmitidas por Urano, por intermedio de la undécima
casa, y cederá su lugar, finalmente, a la conciencia, relaciones y trabajo
grupales. De allí la tendencia actual a la amalgamación, a la federación, a las
esferas de acción y a los muchos grupos que caracterizan acrecentadamente el
intercambio humano. El espíritu grupal y las formas a través de las cuales se
expresará se están manifestando acrecentadamente constituyendo así una
verdadera iniciación para la raza. Es el surgimiento de la gloria del espíritu
humano en forma más definida y determinada, e implica una orientación hacia la
libertad, que figurará más tarde en los registros históricos como la
característica sobresaliente de esta era de gran conflicto. La humanidad
participa ya en las pruebas preparatorias para la iniciación -la iniciación del
discípulo mundial. Grande es el privilegio que tienen ustedes de tomar parte en
esto. Recuerden que el once es el número del Iniciado, y que actualmente la
undécima casa domina; no olviden que Acuario, el undécimo signo, es el signo de
las relaciones, la interacción y la conciencia universales. Para esto la
combinación de los signos Leo, Capricornio y Piscis, está preparando a la raza.
Los hombres malvados que guiaron el
destino de Alemania hablaban de grupos mundiales y del Orden de las Naciones
Europeas, pero era una agrupación que tenía a Alemania como centro para sus
intereses egoístas. Las agrupaciones, parte del Plan divino, no deben estar
formadas alrededor de ninguna nación, sino basadas en el ideal de la hermandad,
en la voluntad al bien y en la libertad de la totalidad. Uno expresa la
distorsión materialista egoísta, y el otro un objetivo espiritual.
Capricornio está relacionado, como
ya he dicho, con la iniciación; es también el signo del venidero Salvador del
mundo, y estos aspectos superiores de las influencias capricornianas pueden ser
potentemente demostrados si la humanidad así lo desea y se aprovecha la
influencia venusina para, emplear la mente como reflector del propósito del
alma. Si esto no sucede, la actual situación se convertirá en algo mucho peor
-situación donde las masas humanas deberán “comenzar nuevamente en la Tierra y
se verán obligados a dar la espalda a luz que amanece”. Un oscuro período de
civilización surgirá. En vez de la caverna oscura de la iniciación, donde la
luz de la propia naturaleza del iniciado ilumina la oscuridad, demostrando así
su control de la luz, tendremos la tenebrosa caverna del materialismo y del
control físico y animal que reemplazará al “Camino Iluminado”. El aspecto
terreno capricorniano, el aspecto concreto más inferior de la mente y el
acrecentado control ejercido por el espíritu taurino, en su peor forma, ocupará
el lugar de la posibilidad divina de entrar en la luz mayor, la manifestación
de la naturaleza del alma y el reconocimiento de la “luz que reside en el ojo
del Toro”.
Tales son las posibilidades que
enfrenta el mundo de los hombres en la actualidad; el resultado depende del
triunfo final de las Fuerzas de la luz (actuando por intermedio de las Naciones
Aliadas) o del control de las fuerzas del materialismo. Alemania ha
representado el materialismo en Occidente y Japón en Oriente. Agregaré también
que quienes en ambas naciones (y hay muchos de ellos) personifican el “Camino
iluminado”, están aprisionados en su medio ambiente, y sus personalidades
dominadas por las formas mentales de sus poderosos gobernantes, que les
imposibilito realizar una acción correcta, cosa que impele a la Jerarquía a un
esfuerzo renovado. Las Fuerzas de la Luz reconocen el bien espiritual de todos
los pueblos y trabajan por él, independientemente de sus relaciones nacionales,
tratando también de liberar a Alemania del espejismo que aferró a su pueblo. La
Jerarquía establece una diferencia entre la masa confundida, la juventud
erróneamente educada y los conductores obsesionados en todos los sectores del
gobierno. Los últimos son “cascarones” obsesionados por entidades malévolas, y
a ello se debe su poder dinámico y centralizado y también su máxima capacidad
de astucia, basadas en su antigua experiencia maligna y en la casi ridícula
falsedad de su propaganda. Son el espíritu personificado del materialismo,
despojados de todo verdadero sentimiento y percepción, carentes de la luz del
amor y la comprensión, pero poderosamente animados por la energía de la
sustancia misma. Ha llegado la hora de que los hombres adviertan la naturaleza
de esos seres que tratan (bajo la agrupación actual de las constelaciones) de
esclavizar a la raza. La influencia terrestre de Capricornio posibilitó su
actividad, los cuales han sido evocados desde su malévolo pasado por el aspecto
materialista de la misma humanidad y la potencia del egoísmo masivo del género
humano. De manera similar, las Fuerzas de la Luz pueden ser evocadas con enorme
potencia, pero sólo por la aspiración masiva y los deseos espirituales de los
pueblos de la Tierra. Ya hay signos de esta evocación.
La influencia venusina -como habrán
observado- trae análogamente las influencias de Libra. Nos hallamos hoy en un
ciclo donde se ha logrado un balance apropiado o punto de equilibrio, analogía
del gran punto de equilibrio en el Sendero de Involución, cuando el espíritu y
la materia se equilibraron recíprocamente e hicieron que el arco ascendente de
la evolución fuera el posible y siguiente paso a dar. Ahora el equilibrio se
hará en niveles mentales; en la crisis anterior se hizo en el plano físico.
Este punto de equilibrio es para la humanidad, los Hijos de la Mente, lo que el
punto de crisis anterior fue para el Logos planetario. Esto debe recordarse y
ocupar su debido lugar en el pensamiento. El problema a resolver es: ¿ Qué
aspecto de la humanidad triunfará finalmente y alterará el equilibrio para que
predomine el espíritu o la materia, el alma o la personalidad? Tal es la
naturaleza de estos puntos de crisis. Como en la crisis planetaria, si el
espíritu, llegara a triunfar comenzaría a manifestarse una nueva modalidad,
función o cualidad de la divinidad -la mente superior. Lo mismo podría suceder
en la crisis humana. Si triunfara el espíritu del hombre entonces sería posible
que surgiera el aspecto del verdadero amor, en su naturaleza divina, con su
énfasis grupal. Esto es lo que está en juego.
A fin de hacer una plena
presentación de la elección e indicar el método por el cual el espíritu del
hombre puede triunfar, se hizo un llamado, o más bien fue evocada la influencia
de Piscis. Las condiciones son las que se evocan, ayudadas a veces por las
Palabras de Poder pronunciadas por la Jerarquía. Piscis, por intermedio de sus
regentes, Plutón (que rige a la masa y a los discípulos, esotéricamente),
necesitó del triunfo de la muerte -no necesariamente la muerte física- la cual
conduce a la disolución de la forma del hombre. Frecuentemente es la muerte, o
el fin de las antiguas civilizaciones que cíclicamente aparecen y desaparecen,
muerte de la enseñanza religiosa que ya no llena la necesidad de la naturaleza
espiritual del pueblo (como sucede ahora) y también de los procesos educativos
que ya no educan la naturaleza en desarrollo del hombre y sólo sirven para
engañar y aprisionar. Al decir esto, no quiero significar la muerte de la
religión o de las corrientes de pensamiento. Me refiero a la muerte como la
gran Liberadora que destruye las formas que provocan la muerte de lo que está
corporificado. Alemania ha respondido a esta muerte filosófica en su aspecto
más inferior. La destrucción de la religión, que Alemania trató de llevar a
cabo, no es el preludio para establecer un mayor acercamiento a la divinidad,
sino el esfuerzo para evocar a los antiguos dioses, deificar las formas de la
materia y hacer del estado el fin supremo de la vida de los hombres, ignorando
el espíritu de amor y de correctas relaciones individuales -relaciones que son
características fundamentales del Reino de Dios.
El acercamiento totalmente ateo de
Rusia al problema de la religión, en el momento de la revolución y durante el
período de duración, es mucho más sensato que el acercamiento alemán. Puede
confiarse en que el espíritu del hombre, en su divinidad esencial, surgirá
indemne de la experiencia, en respuesta al llamado del espíritu imperecedero.
Esta demanda puede ser enunciada claramente en el vacío y evocada por el tiempo
y las circunstancias -el cual tendrá oposición si la única dificultad que debe
enfrentar es un espíritu agnóstico y una actitud incrédula. Pero la imposición
de los antiguos mitos, en un esfuerzo por acallar la demanda de conocimiento de
la verdad, y el ataque cuidadosamente planeado contra el Cristo mundial, son
peligrosos, malignos y causantes de una retrogresión. De esto fueron culpables
los gobernantes de Alemania. No consiguieron apagar la vida espiritual de la
nación, porque la religión no estaba corrompida como en Rusia, ni necesitaba
una purificación tan drástica. Los pensadores harían bien en recordar tales
cosas. En la Rusia mística, las simientes de la vida espiritual están
germinando con una nueva belleza, y también se halla en camino de manifestarse
un ideal religioso triunfante; en Alemania las antiguas y cristalizadas
creencias son enfrentadas con algo aún más antiguo, y la combinación del
desagrado del mundo y las formas decadentes harán que la suerte del pueblo
alemán sea muy trágica. En la consiguiente lucha por lo que está
espiritualmente vivo, en el esfuerzo por recuperar la creencia en la realidad
de la revelación divina y en la determinación de rectificar el mal efectuado al
mundo por sus gobernantes, Alemania puede algún día volver a expresar la vida
del alma. Con este fin, antes debe primeramente liberarse del gobierno del mal
y después debe ser ayudada para recuperar su posición espiritual.
Por lo tanto, Plutón entra con toda
su fuerza y expresión a fin de conducir las pruebas del discípulo mundial, para
lo cual trae la potencia de Escorpio, el signo del discipulado. Bajo estas
influencias puede tener lugar la muerte de las formas, liberando al discípulo;
debe sobrevenir la disolución de viejas estructuras grupales de pensamiento,
que personifican ideas e ideales caducos y disolverse y desaparecer las
cristalizadas antiguas formas, pero en su lugar el espíritu imperecedero
-impresionado por la revelación y sensible a los nuevos conceptos de la verdad
que emerge- creará las necesarias y nuevas formas para la adecuada expresión.
Tales influencias están dominando
actualmente al mundo y se expresan de acuerdo al tipo de vehículo que reacciona
a su impacto. El tipo de respuesta, consciente y la actividad resultante -como
el ocultista bien lo sabe- depende de la cualidad del vehículo receptor de
cualquier tipo de energía. La interacción de la energía y del vehículo
despierta entonces algún tipo de conciencia. Ésta es una ley básica e
inalterable.
Con lo poco que he podido decir
respecto a estas constelaciones y su relación actual con nuestro planeta,
espero haber puesto en claro y en forma práctica, algo que los astrólogos
esotéricos deben captar incesantemente. Una vez establecido qué constelaciones ejercen influencia sobre
nuestra Tierra en un momento dado, qué planetas exotéricos o esotéricos,
transmiten su influencia y que rayos están en consecuencia activos, se podría
entonces comprobar la realidad de las energías distribuidas, porque aparecerán
en la Tierra y entre los hombres sus resultados apropiados y la respuesta
esperada.
2. Las tres principales influencias planetarias actuales.
Dentro del sistema solar mismo,
tres de los planetas sagrados se hallan peculiarmente activos, y son:
1. Urano. Este planeta es el
regente exotérico de Acuario, el regente esotérico de Libra y el regente
jerárquico de Aries. Está particularmente activo en la actualidad y trae la
energía del séptimo rayo. La circulación de sus energías puede ser representada
por el siguiente símbolo o diagrama:

La triple afluencia de la energía
de séptimo rayo, matizada por la fuerza de las tres grandes constelaciones, es
poderosa para efectuar grandes cambios en nuestro pequeño planeta. Es
interesante comprender que Aries, el Inaugurador, llega a ser eficaz sobre la
Tierra por medio del poder organizador de Urano. Aries es el origen, el
comienzo y el iniciador de la Nueva Era y sus civilizaciones venideras, de la
aparición del Reino de Dios en la Tierra y del individuo iniciado en los
Misterios. Acuario es el actual Determinador del futuro. Lo que es iniciado
ahora en Aries se manifestará en Acuario, y Libra impulsará a la adquisición de
un punto de equilibrio o (hablando esotéricamente) a “eludir a las fuerzas
opositoras que se hallan en el punto medio entre la fuente de origen y la
meta”.
2. Mercurio. Expresa la energía
de cuarto rayo y está, como bien saben, peculiarmente relacionado con el cuarto
reino de la naturaleza, el humano. Es el regente esotérico de Aries (por eso
“conduce a los misterios”) y también el regente exotérico de Géminis, signo de
los grandes opuestos en lo que respecta a la humanidad, porque significa alma y
personalidad, conciencia y forma; es también el regente exotérico de Virgo, la
Madre del Cristo-Niño, o la forma y aquello que mora en la forma, y es,
finalmente, el regente jerárquico de Escorpio, el signo del discipulado.
En consecuencia, esto pone en
estrecha relación a cuatro grandes constelaciones, cada una de las cuales tiene
una relación peculiar con las dualidades que conciernen, en forma definida y
evolutiva, al hombre. Éstas son expresadas en forma excepcional para la
humanidad por intermedio de Aries, Géminis, Virgo y Escorpio; el siguiente
diagrama describe la naturaleza de esta relación:

Cuando se visualizan estos
diagramas, el símbolo debe verse girando rápidamente. Mercurio, el Mensajero de
los Dioses, lleva a la humanidad cierto tipo de fuerza, que precipita un punto
de crisis y da lugar a la siguiente gran revolución, que conducirá al género
humano a una nueva experiencia y a la revelación de la divinidad que el hombre
está destinado a revelar.
3. Saturno. Este planeta aplica
las pruebas y ha sido elegido o invocado con ese fin, porque el tercer rayo no
sólo constituye su rayo particular sino que es también el de nuestro planeta,
la Tierra. Las dos notas se sincronizan. Saturno es también el regente
jerárquico de Libra y, por lo tanto, trae a la manifestación de la humanidad y
a las diferentes Jerarquías involucradas, un punto de crisis, para el cual la
clave y el resultado reside en el reconocimiento del equilibrio. Debido a que
Saturno controla también a Capricornio en dos de sus tres expresiones o campos
de influencia, es poderoso en los tres campos -exotérico, esotérico y
jerárquico- y si se relaciona lo que digo aquí con lo que he dicho
anteriormente en este tratado, referente a Capricornio, se verá que el signo de la iniciación se
cierne sobre nuestro planeta y también sobre el destino del discípulo
individual. Por lo tanto, existe una expresión de la fuerza de tercer rayo que
el siguiente diagrama aclarará:

Esto hace efectivo y claro que el
signo del equilibrio y de la iniciación puede ser empleado ahora
inteligentemente para producir efectos sobre nuestra Tierra, e inevitablemente
lo hará.
Estas afirmaciones ponen fin a lo
que creí necesario decir. La iniciación -caracterizada por la autoiniciación-
es la actual demanda del hombre. Las estrellas lo declaran y lo decretan. Por
lo tanto, la Jerarquía colabora en forma intencionada. La demanda implorante y
las aspiraciones del hombre indican que el hombre valora la oportunidad y
reconoce comprensivamente la necesidad comprobada. El Espíritu de Vida hará que
esto se cumpla.
LAS TRES CRUCES
NO podré tratar
detalladamente el tema de las tres Cruces zodiacales -las Cruces Mutable, Fija
y Cardinal- porque conciernen a las totalidades o a la síntesis de la
manifestación y a la experiencia unificada de una entidad encarnante, sea Dios
o
el hombre. Por lo tanto, sólo pueden comprenderlo quienes poseen conciencia
incluyente, es decir, percepción iniciática. Sin embargo, pueden hacerse
algunos comentarios generales.
Las tres cruces son, como bien saben:
1. La Cruz del Cristo Oculto - La Cruz Mutable.
a. Es la Cruz de las cuatro energías principales, que
producen las circunstancias condicionantes y traNsforman al hombre animal en un
aspirante.
b. Es la Cruz de la personalidad o del ser humano, que
se desarrolla en forma constante, integrándose finalmente. Esto tiene lugar,
primero, en respuesta a las circunstancias y luego, a la inclinación del alma.
c. Es la Cruz del cambio temporal y temporario, de la
fluidez y de esos ambientes que se alteran constantemente e impulsan al alma,
que anima la forma, a ir de una extrema experiencia a otra, de manera que la
vida oscile entre los pares de opuestos.
d. Es la Cruz de la forma que responde, nutre y
desarrolla la vida del Cristo que mora internamente, el alma oculta o Señor del
Ser.
Los cuatro brazos de esta Cruz son
Géminis-Virgo-Sagitario-Piscis. Algunas veces se la denomina la Cruz Común,
porque condiciona al rebaño común, la masa humana.
2. La Cruz del Cristo Crucificado - La Cruz Fija.
a.
Es la Cruz
compuesta por las cuatro energías que condicionan la vida del hombre, que es
ante todo un discípulo
en probación y luego un discípulo aceptado o consagrado.
b.
Es, destacadamente, la Cruz del alma. El hombre
que se halla en la Cruz Fija está llegando a ser acrecentadamente consciente de
su orientación e influencia, y no responde tan ciegamente como el hombre que se
halla en la Cruz Mutable. No “asciende, en un sentido técnico a esta Cruz de
Correcta Orientación”, hasta no haber alcanzado, en cierta medida, contacto con
el alma y recibido un toque de iluminación y de intuición espiritual -no
importa cuán fugaz pueda ser ese destello.
c.