Los
Rayos y las Iniciaciones
Por el Maestro Tibetano Djwhal
Khul
(Alice A. Bailey)
INDICE
PRIMERA PARTE 11
CATORCE REGLAS PARA LA INICIACIÓN GRUPAL
Pag.
OBSERVACIONES PRELIMINARES 13
PALABRAS DE INTRODUCCIÓN 21
Regla Uno El
Devenir y la Función Grupales 32
Regla Dos Aceptado
como Grupo 50
Regla Cuatro Evocación
de la Voluntad 83
Regla Cinco El
Todo Macrocósmico 101
Regla Seis El
Grupo sigue adelante en la Vida 112
Regla Siete La
Palabra Invocadora 119
Regla Ocho Los
Siete, los Tres y el Uno 130
Regla Nueve El
Iniciador Uno 146
Regla Diez O.M.
el Sonido Creador 154
Regla Once El
Cuarto Gran Ciclo de Realización 178
Regla Doce Servicio
Grupal Iluminado-Salvador 191
Regla Trece El
Misterio Oculto 208
Regla Catorce La
Quíntuple Demanda 238
SEGUNDA PARTE 267
LOS RAYOS Y LAS INICIACIONES
OBSERVACIONES PRELIMINARES 269
PRIMERA SECCIÓN. EL ASPIRANTE Y LOS MISTERIOS DE LA
INICIACIÓN 288
La Entrada a través de los dos Portales de la
Iniciación 288
El Portal de la Iniciación 288
El Portal que da entrada al Camino de la Evolución
Superior 295
La Entrada en el Ashrama 303
Los siete Grupos de Ashramas dentro de la Jerarquía
308
Los siete Senderos que enfrenta el Maestro 327
El Sendero del
Servicio en la Tierra 328
El Sendero del Trabajo
Magnético 331
El Sendero de
entrenamiento para los Logos Planetarios 335
Ciertos Cambios Jerárquicos 338
El Sendero hacia Sirio
341
El Sendero de Rayo 346
El Sendero que recorre
el Logos Mismo 348
El Sendero de la
Filiación Absoluta 349
Párrafos Extraídos de Tratado sobre Fuego Cósmico 352
Análisis de la Tensión Mundial 353
La Vida Dual del Proceso Iniciático 356
La Vida Dual del Discípulo 359
La Existencia Dual del Maestro 361
La Ciencia del Antakarana 364
La Construcción del Antakarana 366
La Naturaleza del Antakarana 373
El Puente entre los Tres Aspectos de la Mente 377
El Puente como Agente de Alineamiento 388
La Técnica de la Construcción 391
En el Pasado 393
En el Presente 397
Seis Etapas del Proceso de Construcción 400
La Tarea Inmediata 409
Los Siete Métodos de Rayo 413
Delineamiento de la Contemplación Reflexiva 421
Significado del Proceso Iniciático 436
Fusión de la Conciencia del Maestro con la del
Discípulo 446
Impresión de la Intención Jerárquica en la Mente
del Discípulo 451
SECCIÓN SEGUNDA. EL ASPIRANTE Y LAS INICIACIONES
MAYORES 457
La Relación de los Siete Rayos con las Iniciaciones
458
Los Rayos y las Cinco Iniciaciones que enfrenta la
Humanidad 465
Primera Iniciación. El Nacimiento. Séptimo
Rayo 465
Segunda Iniciación. El Bautismo. Sexto Rayo 473
Tercera Iniciación. La
Transfiguración. Quinto
Rayo 484
Cuarta Iniciación. La
Renunciación. Cuarto
Rayo 494
El Tipo particular de
la Energía involucrada y su Efecto iniciático 497
El Efecto de la
Energía de Armonía a través del Conflicto sobre la
Humanidad 501
El Factor del Rayo
Amor‑Sabiduría cuando controla al Cuarto Rayo 504
El Efecto del Rayo de
Armonía a través del Conflicto en el Mundo
Moderno de Naciones 509
Los resultados de la
Actividad del Cuarto Rayo sobre el Discípulo
Individual 522
Resumen y Predicción 524
Los Rayos de Aspecto y las Iniciaciones Superiores 526
Quinta Iniciación. La
Revelación. Primer
Rayo 529
El Efecto que en la
Actualidad Produce el Primer Rayo sobre la Humanidad 530
Sexta Iniciación. La
Decisión. Tercer
Rayo 536
Séptima Iniciación. La
Resurrección. Segundo
Rayo 537
Octava Iniciación. La
Gran Transición. Cuarto,
quinto, sexto, y
séptimo
rayos 537
(Los cuatro rayos menores)
Novena Iniciación. La
Negación. Primero,
segundo y tercer rayos 537
(Los tres rayos mayores)
LAS SIETE Y LAS NUEVE INICIACIONES DE NUESTRA VIDA
PLANETARIA 538
La Significación de las Iniciaciones 542
Primera Iniciación. El
Nacimiento en Belén 544
Segunda Iniciación. El
Bautismo en el Jordán 551
Tercera Iniciación. La
Transfiguración 562
Cuarta Iniciación. La
Gran Renunciación o Crucifixión 566
Quinta Iniciación. La
Revelación 575
La Parte que Desempeña
la Energía al Inducir a la Revelación 579
El Lugar que ocupa la
Voluntad para Inducir a la Revelación 584
Sexta Iniciación. La
Decisión 587
Séptima Iniciación. La
Resurrección 596
Octava Iniciación. La
Gran Transición 602
Novena Iniciación. La
Negación 602
APÉNDICE 605
CINCO GRANDES ACONTECIMIENTOS ESPIRITUALES 607
ESTANZAS PARA DISCÍPULOS 624
PRIMERA PARTE
CATORCE REGLAS PARA LA INICIACIÓN GRUPAL
OBSERVACIONES PRELIMINARES
Creo que sería conveniente, hermanos míos, subrayar
nuevamente el hecho de que sólo puede penetrar en el mundo amorfo el aspirante
que ha adquirido cierta capacidad de centrarse en los niveles abstractos del
plano mental. Ello involucra, lógicamente, haber logrado algún desarrollo
interno en la propia naturaleza del aspirante, pues de otra manera sería
imposible obtener el contacto requerido. Es necesario el autoesfuerzo, cuyo
resultante desarrollo podría describirse de la manera siguiente:
I. La Repolarización de Todo el Hombre Inferior
a fin de cambiar su actitud hacia el conglomerado de formas que componen su
campo general de contactos. Entonces ya no se dejara ilusionar por las cosas de
los sentidos, tendrá en sus manos el hilo o clave que eventualmente lo guiará
del laberinto de las percepciones de la vida inferior, llevándolo al campo del
claro conocimiento y al reino de la luz del día, y ya no caminará en las
tinieblas. Esta repolarización se obtiene de cuatro maneras, cada una de las
cuales proporciona el siguiente paso a dar y, en conjunto (si se las sigue
debidamente), llegarán a subyugar totalmente a la personalidad. Los cuatro
métodos son:
El constante e infalible esfuerzo para centrar la
conciencia en la cabeza. Desde
esta posición central, el Hombre Real, el agente rector, dirigirá y guiará
todos sus miembros, imponiendo un nuevo ritmo y hábito de respuesta a los
"señores lunares" del cuerpo físico. Dos factores valiosos y benéficos
producirán la necesaria polarización:
Valorar constantemente las palabras "Yo soy el
Yo, el Yo soy Yo".
Habituarse a meditar por la mañana temprano,
centrándose el Pensador en el punto de control, y comenzar el día de
experiencia y de contactos, entendiendo que sólo es el Observador, el Perceptor
y. el Actor.
Una minuciosa consideración del uso y abuso de la
energía durante el día. Cada
hombre debe comprender que al emplear energía ejerce dirección y recorre el
sendero. Produce oportunamente la fiel manifestación y despliegue de la propia
luz a fin de irradiarla sobre las circunstancias, ayudando así a los demás
peregrinos. Los estudiantes deberán familiarizarse con el "concepto
energía" y aprender a considerarse como unidades de energía que despliegan
ciertos tipos de energía. Debe tenerse presente al respecto, que cuando la
energía espiritual y material (dos polos opuestos) se ponen en relación, se
produce un tercer tipo de energía, y el trabajo del cuarto o reino humano,
consiste en demostrar este tipo peculiar. A fin de aclarar las ideas sería
conveniente que los estudiantes recordaran que
las entidades superhumanas despliegan energía
espiritual,
las entidades subhumanas despliegan energía de la
materia,
las entidades humanas despliegan energía del alma.
Cuando estas tres energías se manifiesten en forma
perfecta se consumará el plan de la creación. Además debe recordarse que las
tres manifiestan sin embargo la dualidad -espíritu y materia-, siendo la
manifestación de una gran Existencia y de Su aparición. Por lo tanto, las
denominadas "tres gunas" (cualidades) de la filosofía hindú, sólo son
cualidades que esa Existencia manifiesta por medio de tales tipos de entidades.
Las vidas superhumanas expresan sattva, guna o la
cualidad del ritmo y de la respuesta armoniosa al impulso divino del perfecto
despliegue de la colaboración coordinada con el propósito de la manifestación.
Las vidas humanas demuestran la cualidad de rajas,
de movilidad, de constante y consciente cambio a fin de descubrir lo Real y
demostrar, por medio de la experiencia, la verdadera naturaleza de la respuesta
rítmica.
Las vidas subhumanas expresan la cualidad de tamas
o inercia Actúan ciegamente y no tienen la capacidad de responder
conscientemente al plan. Constituyen la suma total de las "unidades de
inercia", así como los entes humanos son denominados "puntos de luz
que se mueven dentro del cuadrado". Esto resultará de interés para los
masones.
Este tema sobre el uso y el abuso de la energía
puede ser desarrollado al infinito, y lo traté extensamente en otros libros
donde di bastante información sobre los centros. Ahora sólo trato de
impartirles lo que puede ser de utilidad inmediata para los estudiantes,
sentando así las bases para el trabajo posterior.
El cuidadoso estudio de la necesaria transmutación
de la energía astral y emocional en amor, la energía del amor. Involucra la sublimación del sentimiento personal
en comprensión o consciencia grupal, y cuando se realiza exitosamente crea con
el tiempo un cuerpo superior
y más sutil, la envoltura búdica Cuando ésta se materializa, marca una elevada
etapa de progreso, pero las etapas anteriores pueden ser encaradas
inteligentemente por el estudiante y
probacionista sensato. A fin de trasmutar la emoción en amor es
necesario comprender los puntos siguientes:
1. Que toda disposición de ánimo demostración de
tristeza, dolor o emoción feliz, se debe a que nos identificamos con los
objetos de nuestros deseos, con el aspecto forma y lo material.
2. Que el cuerpo emocional o astral y la parte que
desempeña en el desarrollo del estudiante debe ser reconocido como la sombra de
la mónada, y establecerse una conexión entre
la envoltura astral 2do. plano,
la envoltura monádica 4to. plano,
la envoltura búdica 6to. plano,
y también debe ser considerada cuidadosamente la
actuación que le corresponde a los pétalos de amor del loto egoico.
3. Que la potencia de la envoltura astral se debe a su
naturaleza indivisible
4. Que el estudio de la función del plexo solar y la
parte que desempeña como órgano para la trasferencia de energía, desde los tres
grandes centros abajo del diafragma a los tres centros superiores, constituye
una estrecha analogía con el loto solar, el cuerpo egoico, que ocupa el punto
medio entre la triple mónada y el triple hombre inferior. Quienes están más
avanzados deberían comprender esto.
El desarrollo de la facultad de la mente, a fin de que el Pensador se aferre y se mantenga
firme en el proceso mental y aprenda a considerar la mente como intérprete de
los estados de conciencia, como transmisor de la intención egoica al cerebro
físico y como ventana a través de la cual el Ego, el Hombre Real, observa
vastos campos de conocimiento y (para la mayoría) aun son ignotos.
II. Surgimiento a la Manifestación del Aspecto
Subjetivo en el Hombre. Uno de lo objetivos de la evolución consiste en que
sea reconocida oportunamente la realidad subjetiva. Esto se puede expresar de
varias maneras simbólicas, conteniendo todas el mismo hecho de la naturaleza:
El nacimiento del Cristo interno.
El brillo de la radiación interna o gloria.
La manifestación del segundo aspecto o aspecto
amor.
La manifestación del Ángel solar.
La aparición del Hijo de Dios, el Ego o Alma
inmanente.
La plena expresión de budi a medida que utiliza a
manas.
Cómo se produce este surgimiento a la
manifestación, puede deducirse de las frases siguientes:
El refinamiento de los cuerpos, los cuales
constituyen el cascarón o envoltura que oculta la realidad.
El proceso de "retirar los velos", a fin
de que uno por uno los cuerpos que velan al Yo lleguen a ser trasparentes,
permitiendo a la naturaleza divina brillar plenamente.
La expansión de conciencia, lograda por la
capacidad del Yo para identificarse como el Observador, con su verdadera
naturaleza, sin considerarse a sí mismo como el órgano de percepción.
III. EI Realineamiento de las Envolturas
Inferiores a fin de que el contacto con el verdadero Hombre, el Pensador,
el
IV. Una Serie de Pruebas que Conducen. a la
Iniciación. Cuando el hombre comience a manifestar las cualidades de su
rayo y llegue gradualmente a ser de mayor importancia para su grupo, será
preparado por medio de pruebas, experiencias y tentaciones, para esas etapas
finales de desenvolvimiento que lo pondrán en posesión de:
El conocimiento de ciertas leyes que rigen a la
materia y a la forma.
Las claves de los misterios vinculados a la
energía, la polaridad y la relación grupal.
Ciertas Palabras de Poder que le otorgarán el
control de las fuerzas elementales de la naturaleza.
La visión interna de los planos planetarios.
No es necesario explayarme sobre esto, ni tampoco
desarrollar el tema de la Iniciación (Discipulado en la Nueva Era, Tomos
I y II. El primer trabajo a realizar consiste en estimular al aspirante y
preparar a esos pocos que ansían recorrer el sendero del discipulado. El punto
final de nuestro tema concierne a:
V. La Esencialidad Básica de Poseer un Carácter
Puro. Esto es algo más que ser simplemente bueno. Tiene que ver con el
aspecto materia y está relacionado con el aferramiento o control que ejerce la
forma sobre el hombre. Podría expresarse, a fin de darle un significado más
esotérico, de la manera siguiente: Si uno de los tres elementales inferiores
-físico, astral y mental- es el factor que controla la vida del hombre éste
-por ese mismo hecho es llevado a una posición peligrosa y debe dar los pasos
necesarios para detener ese control antes de intentar la penetración en los
reinos amorfos. Se evidencia la razón de ello. De acuerdo con la ley que rige a
la materia, la Ley de Economía, la vida elemental atraerá hacia sí las vidas
similares, lo cual dará por resultado dos peligros y son:
Uno: La acumulación en la forma -debido a la
dominante nota emitida por el elemental de la forma-, de materia de vibración
sincronizada. Ello tenderá a acrecentar la magnitud de la tarea que tiene por
delante el Ego e impulsará al hombre inferior a adquirir mayor predominio. Los
"señores lunares" aumentarán su poder y disminuirá el del Señor
solar.
Dos: el hombre con el tiempo se encontrará rodeado
de formas mentales de orden inferior (desde el punto de vista del alma), y
antes de poder entrar en el Arcano de la sabiduría y hallar el camino hacia el
mundo del Maestro tendrá que disipar las nubes de formas mentales que ha
atraído hacia sí.
Si el discípulo no aprende que aspiración y autodisciplina
deben ir a la par, hallará que la energía espiritual que puede conocer y con la
cual hacer contacto, sólo servirá para estimular las malignas energías latentes
en su naturaleza, demostrando así la exactitud de la verdad enseñada por el
gran Señor, al relatar el episodio del hombre que barrió fuera de su hogar a
siete demonios y descubrió, oportunamente, que estaba en peor situación que
antes. Es muy esencial que los aspirantes comprendan la naturaleza del hombre
inferior y capten el hecho de que todo sistema coherente posee sus variados
tipos de energía y que la perfección se logra cuando predomina el tipo más
elevado de energía inherente.
Si la energía inferior del conjunto de átomos-forma
constituye el factor controlador, entonces ocurrirán tres cosas:
1. La forma misma crecerá por acumulación,
aumentando constantemente su poder, hasta que la dominante voz de sus
"señores lunares" apagará las demás voces y el hombre será arrastrado
nuevamente a
la
inercia, a
la
ceguera y a
la
esclavitud.
2. Hay muchas personas que no sólo están
controladas por algunas de esas formas, sino que son prisioneras de las tres.
Al estudiar al triple hombre inferior y a las energías o vidas, que tratan de
controlarlo, debe recordarse que éstas son de tres categorías:
a.
Las diminutas
vidas individuales que denominamos átomos o células del cuerpo. Son de tres
clases y componen respectivamente los cuatro tipos de cuerpos: físico denso,
etérico, astral y mental.
b.
El conjunto de
estas vidas que constituyen en sí cuatro tipos de elementales o existencias
separadas coherentes, aunque no autoconscientes. Estos cuatro señores lunares
constituyen lo que "la Sabiduría Antigua denomina "los cuatro lados
de un cuadrado". Son el "cuaternario inferior", los "cubos
aprisionantes" o la cruz sobre la cual el Hombre espiritual interno será
crucificado. Estos cuatro elementales poseen inteligencia propia, se hallan en
el arco involutivo; cuando tienden a ser demasiado poderosos acatan la ley de
su propio ser y expresan plenamente lo que hay en ellos.
c.
Un dominante
señor lunar, que conocemos por el término de "personalidad inferior";
él (si puede emplearse el pronombre personal) es la suma total de los
elementales físico, astral y mental, y constituye el poder que en la
actualidad obliga a las "energías ígneas" del cuerpo a nutrir los
tres centros inferiores El cuerpo etérico tiene una función excepcional y
curiosa, siendo simplemente el vehículo para el prana o vida y el centro que
emplea, tiene su categoría propia.
3. Todas las formas subhumanas, en conjunto,
prueban ser un poderoso factor que detiene el progreso hacia la emancipación
del Hombre Real. Constituyen el reverso de lo que entendemos por el mundo del
Maestro, y ambos están en directa oposición entre sí, desde el punto de vista
del aspirante.
El adepto puede penetrar en el mundo de la forma,
entrar en contacto con él y actuar en ese mundo, sin que lo afecte, pues nada
hay en él que responda a ese mundo. A través de la ilusión ve la realidad que
subyace detrás y, sabiendo donde está situado, nada que lo atraiga existe en la
demanda y llamado de estos señores
lunares. Está ubicado entre los pares de opuestos. En la comprensión de la
naturaleza del mundo de la forma y de las vidas que lo componen, en la
habilidad de oír la voz del "Uno amorfo", por encima del tráfago de
las voces inferiores, el aspirante tiene la oportunidad de zafarse del dominio
de la materia.
Hermanos míos, el verdadero trabajo-mágico consiste
en comprender los sonidos de todos los seres, y su clave reside en la habilidad
de hablar el lenguaje del alma. Estas facultades, correctamente empleadas,
imponen sobre las vidas menores ese control que conducirá a la liberación final
y, con el tiempo, llevará a esas vidas al reino de la autoconciencia. Este
aspecto de la materia es aún muy poco comprendido por los hijos de los hombres.
Si sólo se dieran cuenta de que por su predisposición a caer bajo el control
lunar precipitan a las diminutas vidas de su pequeña sistema, más profundamente
en la oscuridad de la ignorancia, quizás asumirían más rápidamente sus justas
responsabilidades; si comprendieran que por su constante tentativa de imponer
el ritmo del Señor solar, sobre el conjunto de los señores lunares, impulsan
esas vidas hacia el desenvolvimiento autoconsciente, quizás procederían con más
prevención e inteligencia. Éste es un mensaje que debe difundirse, pues los
diversos aspectos de la vida de Dios son interdependientes y ninguno progresa
hacia una mayor comprensión sin beneficiar a todo el grupo.
Daré algunas sencillas sugerencias que pueden ser
de utilidad para el aspirante sincero:
Con la ordenada regulación de la vida viene la
eventual síntesis y el correcto control del tiempo, con todo lo que de ello
proviene.
Con la eliminación correcta de todo lo secundario y
con el sentido de proporción correctamente ajustado llega a la exactitud y
centralización, distintivos del ocultista.
Con la correcta aspiración, en el momento señalado,
se produce el contacto necesario y la inspiración para el trabado a realizar.
Con la constante adhesión a las reglas autoimpuestas
se produce el gradual refinamiento del instrumento y el perfeccionamiento de
los vehículos que -para el Maestro- serán el medio para ayudar a innumerables
pequeñas vidas.
Recomiendo los conceptos antedichos, pues sé que
captarán lo que implican y considerarán seriamente el significado de mis
palabras.
El mundo se halla hoy en los estertores de la
agonía. Así como para el Ego evolucionante el momento de mayor desarrollo es
frecuentemente el más doloroso (si la captación está a la altura de la
oportunidad), así también lo es para el mundo evolucionante. A quienes poseen
visión interna y comprensión intuitiva se les ofrece la oportunidad de ayudar a
esa captación y llevar al desesperado mundo -profundamente envuelto por la
oscuridad y la angustia- un paso más cerca de la luz. El trabajo que deben
realizar consiste en tomar el conocimiento que poseen y ajustar su aplicación a
la necesidad del mundo, a fin de que se produzca el rápido reconocimiento de la
verdad. En el corazón de cada uno está oculta la flor de la intuición. Pueden
depender de ella, y ningún hecho eterno o cósmico, revestido con una forma
apropiada, dejará de ser reconocido y comprendido.
PALABRAS DE
INTRODUCCIÓN
Los he llamado a reanudar la labor después de un
breve descanso (octubre 1942), porque los próximos días serán de intenso
trabajo para mí y para todos los miembros de la Jerarquía. Tengo la intención
de darles más informaciones respecto a la Jerarquía misma.* En la actualidad
los estudiantes harían bien en recordar que los cambios fundamentales en el
plano físico son, imprescindiblemente, resultado de causas subjetivas internas
emanantes de algún nivel de la conciencia divina y, por lo tanto, de algún
plano que no es el físico. Las enormes e inusitadas perturbaciones que tienen
lugar en los reinos de la naturaleza, las atribuye el hombre a otros hombres o
a ciertas fuerzas generadas por el pensamiento, la debilidad y la ambición
humanos.
Es muy posible que estos cambios sean el resultado
de determinados y grandes acontecimientos ocurridos en los planos internos,
donde existe un nivel de conciencia tan avanzado, que el discípulo común sólo
puede conocer de ellos sus palabras-símbolo y sus efectos muy atenuados -si
puedo describir con tal frase los acontecimientos que hoy despedazan a la
humanidad. El mal que infligen a la tierra algunos malignos miembros de la
familia humana, es el efecto de su respuesta a las energías que afluyen, e
indican su maldad básica y rápida reacción a todo lo que es contrario al bien.
Dondequiera se enfoque la conciencia, allí se producirá un punto de gran
énfasis e importancia, y esto es aplicable al individuo y a la humanidad. El
significado de los acontecimientos actuales se interpreta, lógicamente, en
términos de percepción y respuesta humanas. Esta guerra mundial y sus
inevitables consecuencias -buenas y malas- se considera que atañen
principalmente a la humanidad, pero ello no es básicamente así. La humanidad
sufre y experimenta como resultado de acontecimientos internos y la conjunción
de fuerzas subjetivas y energía que afluyen.
Lógicamente no es posible presentar un verdadero
cuadro de los sucesos y
acontecimientos internos producidos en la vida de nuestro Ser planetario. Sólo
indicaré que la actual situación es simplemente la concreción de la reacción y
la respuesta de la humanidad hacia grandes acontecimientos iniciadores y
paralelos que involucran a los grupos siguientes:
1.
El Avatar
emanante y Su relación con el Señor del Mundo, nuestro Logos planetario.
2.
Los Señores de
la Liberación, enfocados en Su elevado lugar, a medida que adquieren conciencia
de la invocación de la humanidad y se relacionan más estrechamente con los tres
Budas de Actividad.
3.
El Gran
Concilio de Shamballa y la Jerarquía planetaria.
4.
El Buda y Sus
Arhats, a medida que colaboran en forma unida con el Cristo y Sus discípulos,
los Maestros de Sabiduría.
5.
La Jerarquía,
personificación del quinto reino de la naturaleza, y su relación atractiva y
magnética con el reino humano, el cuarto reino.
6. El efecto que producen los mencionados grupos de
Vidas sobre la humanidad y las inherentes consecuencias al manifestarse en los
reinos subhumanos.
Un
estudio de lo antedicho, en términos de fuerza y energía, proporcionará alguna
idea de la síntesis fundamental de las relaciones y la unidad del todo.
Por lo tanto, existe una corriente descendente de
energía originada fuera de nuestra vida planetaria: la afluencia de esta
energía, su inevitable efecto y consecuencias, de acuerdo con la ley cíclica, a
medida que actúa sobre el plano físico ha producido y produce los cambios que
la humanidad observa con horror. Esto pone en conflicto inmediato el pasado con
el futuro, con lo cual expreso la más profunda verdad esotérica que el género
humano es capaz de captar; pone a la Gran Logia Blanca y a la Logia Negra en
culminante lucha y abre la puerta a grandes energías antagónicas que podríamos
denominar espíritu y materia, espiritualidad y materialismo o vida y muerte. En
último análisis estas palabras significan tan poco como los términos bien y
mal, que solo tienen cierto sentido para la conciencia humana y sus inherentes
limitaciones.
Cuando dichas energías descendentes atraviesan
cualquiera de los principales niveles de conciencia, denominados planos,
producen reacciones y respuesta dependientes del estado de la conciencia
condicionadora, y (por extraño que parezca y resulte casi incomprensible) los
efectos que producen en la Jerarquía son más compulsivos v trasmutadores que en
la humanidad.
Añadiré también que el descenso de la energía ha
llegado al nivel más bajo, por lo tanto, está cambiando el cariz de la presente
oportunidad. Las energías han pasado ya lo que podríamos denominar punto
decisivo y llegado al punto de ascensión, con todo lo que la frase implica. Cuando
descienden producen estimulación; cuando ascienden transmutación y abstracción,
siendo un efecto tan inalterable como el otro. La esperanza del futuro depende
de la inevitabilidad de la ascensión de las energías y sus efectos; nada puede
detener su regreso y progreso, a través de los planos, a su fuente de origen.
Sobre este doble proceso de descenso y ascenso descansa todo el panorama
cíclico de la manifestación y de la afluencia y actividad de las nuevas y
elevadas energías, depende todo el proceso evolutivo.
Será evidente, por lo tanto, que el descenso de
energía trae consigo -de acuerdo a la ley cíclica- ciertas
"inspiraciones" nuevas; nuevas "semillas de esperanza" para
el futuro y también a determinados Agentes activos, Quienes son y serán responsables
de la tarea de preparación, fertilización y de todas las empresas de la nueva
era. Dichas energías descendentes evocarán también fuerzas obstructivas,
y aquí quisiera recordarles que las así denominadas fuerzas malignas
obstructivas se las enfrenta en los niveles espirituales más elevados, porque a
su vez son evocadas por el impelente impacto del futuro Avatar, Cuya "nota
se oye antes que Él, y Su energía se despliega ante Él". Éste es un gran
misterio que sólo podrá ser comprendido (aunque en forma meramente teórica) si
se tiene en cuenta que todos nuestros planos -incluso los más elevados- son
subplanos del plano físico cósmico. Cuando este hecho sea parcialmente captado
se simplificará el pensamiento.
Como consecuencia de todo ello se están llevando a
cabo grandes y fundamentales reajustes en la Jerarquía misma y también en la
zona intermediaria de la conciencia divina, a la que denominamos (en lo que
concierne a la humanidad) Tríada espiritual -zona abarcada por los planos
mentales superiores, los niveles búdico y átmico de percepción y actividad
divinas. El descenso del estímulo avatárico, permite a ciertos Maestros recibir
mucho antes una iniciación mayor, que de otra manera no hubiera sido posible.
De este modo está en marcha un gran proceso de ascensión y realización
espirituales, aunque por ahora sólo se puede percibir su tenue comienzo a causa
de la intensidad del conflicto. De allí que numerosos discípulos en probación
se encaminen hacia las filas de los discípulos aceptados, recibiendo muchos de
ellos la iniciación. En esta conmoción jerárquica -que intensifica y va
paralela a la conmoción en el plano físico- se hallará el origen del proceso de
preparación que he instaurado entre algunos discípulos, acelerando así el
período y etapa de realización, siempre que me presten la colaboración debida.
(Discipulado en la Nueva Era, Tomos I y II).
Respecto a la Jerarquía misma, hablando esotérica y
técnicamente, muchos de sus Miembros "están siendo retirados del punto
medio de santidad y absorbidos en el Concilio del Señor". En otras
palabras, pasan a un trabajo superior, convirtiéndose en custodios de la
energía de la voluntad divina y no simplemente en custodios de la energía del
amor. De allí en adelante actuarán como unidades de poder, no sólo como
unidades de luz. Su trabajo se hace dinámico en vez de atractivo y magnético, y
concierne al aspecto vida y no únicamente al aspecto alma o conciencia. Sus
lugares son ocupados –de acuerdo a la Ley de Ascensión- por sus discípulos
avanzados, los iniciados que pertenecen a Sus ashramas, y (de acuerdo a este
mismo gran proceso) el lugar de dichos iniciados, "ascendidos" a
trabajos más importantes, son ocupados por discípulos y probacionistas. Ésta es
la verdad, mal interpretada y terriblemente tergiversada, que se halla detrás
de la enseñanza acerca de los denominados Maestros Ascendidos, impartida por
los dirigentes del movimiento "Yo soy", que han prostituido y hecho
descender, casi a niveles de comedia barata, a uno de los acontecimientos más notables
habidos en nuestro planeta.
Tenemos,
por lo tanto debido a la afluyente energía proveniente de fuentes
extraplanetarias, un cambio general en el enfoque de la conciencia de las vidas
encarnadas y desencarnadas. Dicho cambio es uno de los principales factores que
causan los trastornos actuales. Los estudiantes buscan en el pasado y en la
relación kármica, las causas que inducen los móviles humanos, y a ello le
agregan el denominado factor de maldad. Lógicamente esos factores existen,
tienen un origen más insignificante y son inherentes a la vida de los tres
mundos. Originan en factores mucho más profundamente arraigados, latentes en la
relación espíritu y materia e inherentes al dualismo del sistema solar, pero no
a su triplicidad. Este dualismo, en lo que a nuestro planeta respecta, es
hondamente afectado por la voluntad-propósito del Señor del Mundo y por la
intensidad de Su pensamiento centralizado. Ha logrado alcanzar un punto de
tensión, preliminar a los estupendos cambios que se producirán en la expresión de
Su vida, dentro de Su vehículo de manifestación, un planeta. En esta etapa
invocadora serán evocados grandes acontecimientos, lo cual involucrará cada
aspecto de Su naturaleza, incluyendo la física densa. Todo ello, por lógica
implicará también lo concerniente a la familia humana, porque "en Él
vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser". Estas tres palabras o frases,
expresan la triplicidad de la manifestación, porque "Ser" significa
aspecto espíritu, "nos movemos", el alma o aspecto conciencia, y
''vivimos” significa la apariencia en el plano físico. En ese plano exterior
tenemos la fundamental síntesis de la vida encarnada.
Es evidente que al lograr la tensión planetaria, el
reino de la actividad jerárquica, y no la vida en los tres mundos, constituye
la esfera de dicha tensión. El cambio resultante de este punto de tensión, el
"movimiento" con su consecuencia, se produce en el reino de la
experiencia y percepción del alma. Se puede observar un efecto secundario en la
conciencia humana en el reconocimiento de los valores espirituales por parte de
los hombres, las tendencias e ideologías que aparecen en todas partes y las
claras líneas demarcatorias surgidas en la región de los propósitos y objetivos
humanos. Todo ello es el resultado de grandes cambios efectuados en el campo de
la conciencia superior, condicionados por el alma de todas las cosas tienen
lugar mayormente en el reino del anima
mundi, y el alma humana y el alma espiritual, son sólo aspectos o expresiones
de esa gran totalidad
Los cambios que ocurren en las "mutables y
cambiantes realidades" de la conciencia del alma y de la percepción
espiritual de los Miembros de la Jerarquía, son responsables de las nuevas
tendencias de la vida del espíritu de los nuevos métodos de entrenamiento de
discípulos -como, por ejemplo, el experimento de la exteriorización de los
ashramas de los Maestros. Este nuevo acercamiento a las condiciones de la vida,
como resultado de la afluencia de nuevas energías, está produciendo la
tendencia universal hacia la percepción grupal, cuyo resultado más
elevado permitirá a la familia humana dar el primer paso hacia la iniciación
grupal. Hasta el presente nunca se había hablado de la iniciación grupal,
excepto en conexión con las iniciaciones superiores que emanan del centro Shamballa.
La iniciación grupal tiene como fundamento una unida y uniforme voluntad
grupal, dedicada al servicio de la humanidad, basándose en la lealtad,
colaboración e interdependencia. En el pasado se ha dado importancia al
individuo, su entrenamiento y acercamiento a la iniciación y su solitaria
aceptación en el templo de la Iniciación. Pero, en el futuro, esta
concentración individual cederá su lugar a una condición grupal que permitirá a
varios discípulos progresar en conjunto, llegar ante el Iniciador y
simultáneamente lograr esa gran comprensión, exitoso resultado y recompensa del
discipulado.
En la primera tesis que presenté al público delineé
las Reglas para Aspirantes (Iniciación Humana y Solar), resumiendo las
proposiciones anteriores y la preparación y requerimientos individuales. Estas
reglas son ahora aplicables a los grupos de discípulos en probación y no a los
discípulos aceptados. Deben ser y serán la característica y el objetivo
purificador del individuo consagrado, considerándose que la humanidad las ha
captado adecuadamente; han sido postuladas por todas las grandes religiones
durante el transcurso de los siglos, y reconocidas como las principales
cualidades condicionantes de todos los discípulos.
Estas Reglas o Fórmulas de Acercamiento, son
analogías inferiores de reglas superiores, las cuales han de comprometerse a
cumplir, seguir y obedecer juntos, los grupos de discípulos. La Jerarquía en
que ingresarán, después de la debida prueba y aceptación, será la misma, pero
caracterizada por idéntica percepción egoica, animada por una similar actividad
espiritual, funcionando de acuerdo a leyes análogas, pero condicionada por dos
desarrollos progresivos y evolutivos:
1.
Contacto más
estrecho -invocador y evocador- con Shamballa, por lo tanto, mayor respuesta al
aspecto Voluntad de la divinidad.
2. Actitud invocadora por parte de la humanidad,
basada en la fundamental descentralización de la egoísta conciencia humana y en
la conciencia grupal, la cual va despertando rápidamente.
En realidad esto significa que la Jerarquía estará
en relación más estrecha con el Gran Concilio de Shamballa y más íntimamente
interrelacionada con la humanidad, de manera que tendrá lugar una doble fusión,
produciendo el proceso integrador, cualidad de la nueva era, y la inauguración
de la etapa acuariana de la historia planetaria.
Aquí pondré en relación más estrecha las Reglas
para Aspirantes y Reglas para Discípulos impartidas anteriormente,
incorporando la nueva actividad grupal y el discipulado grupal, lo cual dará
por resultado la iniciación grupal.
Las reglas son catorce. Hoy daré primero la regla
para el discípulo individual y su correspondiente regla superior para los
grupos que se preparan para la iniciación grupal, recordándoles que estos
grupos siempre están compuestos por quienes han recibido ya la primera
iniciación, y son legión. Se hallan en todos los países. Sin embargo no son
muchos quienes están preparados para la nueva era de iniciación grupal.
Regla Uno.
Para Aspirantes: Que el discípulo investigue dentro de la profunda caverna
del corazón. Si allí arde intensamente el fuego, dando calor a su hermano pero
no a sí mismo, ha llegado el momento de solicitar autorización para presentarse
ante el portal.
Para Discípulos e Iniciados: Que el grupo permanezca dentro del fuego de la
mente, enfocado en la clara luz de la cabeza. La tierra ardiente ha realizado
su trabajo. La clara y fría luz resplandece y, siendo fría, sin embargo el
calor -evocado por el amor grupal- permite una cálida exteriorización energética.
Detrás del grupo queda el Portal. Ante él se abre el Camino. Que el grupo de
hermanos siga adelante unido. Que salga del fuego, penetre en el frío y vaya
hacia una nueva tensión.
Regla Dos.
Para Aspirantes: Cuando la solicitud ha sido presentada en triple forma,
que el discípulo la retire y olvide que la ha presentado.
Para Discípulos e Iniciados: La Palabra ha sido pronunciada desde el gran
punto de tensión: Aceptado como grupo. Que no retire su solicitud. No podría
hacerlo aunque quisiera, pero debe presentar tres grandes demandas y seguir
adelante. Que no guarde recuerdos, sin embargo, que rija la memoria. Que actúe
desde el centro de todo lo que está dentro del contenido de la vida unida del
grupo.
Regla Tres.
Para Aspirantes: Triple debe ser el llamado, tomando mucho tiempo su
enunciación. Que el discípulo emita su llamado a través del desierto, sobre los
mares y a través de los fuegos que lo separan del Portal oculto y velado.
Para Discípulos e Iniciados: Dual es el movimiento hacia adelante. El Portal
queda atrás. Esto es un acontecimiento pretérito. Que surja el grito invocador
desde el profundo centro de la clara y fría luz del grupo. Que evoque respuesta
del lejano y brillante centro. Cuando la demanda y la respuesta se pierden en
un gran SONIDO, que salga del desierto, abandone los mares y sepa que Dios es
Fuego.
Regla Cuatro.
Para Aspirantes: Que el discípulo se ocupe de evocar el fuego, nutrir las
vidas menores y mantener así girando la rueda.
Para Discípulos e Iniciados: Que el grupo se ocupe de apagar los dieciocho
fuegos y de que las vidas menores retornen al depósito de la vida. Debe
realizarlo evocando la Voluntad. Las ruedas menores nunca deben girar en el
tiempo ni en el espacio. Sólo la Rueda mayor debe girar y avanzar.
Regla Cinco.
Para Aspirantes: Que el aspirante procure que el Ángel solar atenúe la luz
de los ángeles lunares, permaneciendo como única luminaria en el cielo
microcósmico.
Para Discípulos e Iniciados: Que el grupo perciba al unísono el fulgor de la
Tríada, que atenúa la luz del alma y apaga la luz de la forma. El Todo
macrocósmico es lo único que existe. Que el grupo perciba el Todo y después no
piense más en "tu alma y mi alma".
Regla Seis.
Para Aspirantes: Los fuegos purificadores arden tenuemente cuando el tercero
es sacrificado al cuarto. Por lo tanto, que el discípulo se abstenga de quitar
la vida y que nutra lo más inferior con el producto del segundo.
Para Discípulos e Iniciados: Que el grupo sepa que la vida es una y nada puede
tocar ni quitar esa vida. Que el grupo conozca la vívida, flamígera y saturante
Vida que anega al cuarto, cuando se conoce el quinto. El quinto se nutre del
cuarto. Que el grupo -fusionado en el quinto- sea nutrido entonces por el sexto
y el séptimo, y que comprenda que las reglas menores son reglas en tiempo y
espacio y no pueden retener al grupo. Éste sigue adelante en la vida.
Regla Siete.
Para Aspirantes: Que el discípulo dirija su atención a la enunciación de
esos sonidos que repercuten en el aula donde deambula el Maestro. Que no emita
las notas menores que inician la vibración dentro de las aulas de maya.
Para Discípulos e Iniciados: Que la vida grupal emita la Palabra de invocación
y así evoque respuesta de los ashramas distantes donde actúan los Chohanes de
la raza humana. Ya no son hombres como los Maestros, sino que han pasado más
allá de esa etapa menor y se han vinculado con el Gran Concilio en el lugar
Secreto más elevado. Que el grupo entone un doble acorde; que resuene en las
aulas donde actúan los Maestros; que en él haya pausas y prolongaciones dentro
de esas fulgurantes aulas donde actúan las Luces que cumplen la Voluntad de
Dios.
Regla Ocho.
Para Aspirantes: Cuando el discípulo se acerca al Portal, los siete
mayores deben despertar y evocar, sobre el doble círculo, respuesta de los
siete menores.
Para Discípulos e Iniciados: Que el grupo evoque dentro de sí mismo respuesta
a los siete grupos mayores que, con amor y comprensión, llevan a cabo la
voluntad jerárquica. El grupo contiene a los siete, siendo el grupo perfecto.
Los siete menores, los siete mayores y los siete planetarios, forman un gran
todo, y el grupo debe conocerlos. Cuando esto se conozca y se entienda la Ley
de los Siete Complementarios, que el grupo comprenda a los tres y luego al UNO.
Pueden hacerlo por el aliento unido y el ritmo unificado.
Regla Nueve.
Para Aspirantes: Que el discípulo se fusione dentro del círculo de los
demás yoes. Que se fusionen en un sólo color y aparezca su unidad. Sólo cuando
el grupo es conocido y presentido, la energía puede emanar sabiamente.
Para Discípulos e Iniciados: Que el grupo sepa que no existen otros yoes. Que
el grupo sepa que no existe color sino luz, entonces que la oscuridad ocupe el
lugar de la luz, ocultando todas las diferencias, eliminando todas las formas.
Luego -en el lugar de tensión y en ese punto más oscuro- que el grupo vea un
punto de fuego claro y frío y que en ese fuego (exactamente en su mismo
corazón) aparezca el Iniciador Uno, Cuya estrella brilló cuando fue traspuesto
el primer Portal.
Regla Diez.
Para Aspirantes: La Hueste de la Voz, los devas, en sus graduadas filas,
trabajan incesantemente. Que el discípulo se dedique a considerar sus métodos;
que aprenda las reglas por las cuales la Hueste trabaja dentro de los velos de
maya.
Para Discípulos e Iniciados: Ya han conocido y aplicado las reglas para
trabajar dentro de los velos de maya. Que el grupo amplíe las rasgaduras de
esos velos y permita así entrar la luz. Que la Hueste de la Voz no se haga oír
y que los hermanos sigan adelante dentro del Sonido. Que entonces conozcan el
significado del O.M. y oigan ese O.M. tal como lo emite Aquel que permanece y
espera en el centro mismo de la Cámara del Concilio del Señor.
Regla Once.
Para Aspirantes: Que el discípulo transfiera el fuego desde el triángulo
inferior al superior y preserve aquello que es creado por el fuego en el punto
medio.
Para Discípulos e Iniciados: Que el grupo en conjunto traslade a la Tríada el
fuego que se halla dentro de la Joya en el Loto, y que luego descubra la Palabra
que llevará a cabo esa tarea. Que, mediante su Voluntad dinámica, destruya lo
que ha sido creado en el punto medio. Cuando los hermanos, en el cuarto gran
ciclo de realización, hayan logrado el punto de tensión, entonces el trabajo
será realizado.
Regla Doce.
Para Aspirantes: Que el discípulo aprenda a utilizar su mano para servir;
que busque en sus pies la marca del mensajero; que aprenda a ver con el ojo que
observa, situado entre los dos ojos.
Para Discípulos e Iniciados: Que el grupo sirva como indica Acuario; que
Mercurio apure al grupo en el Camino ascendente; que Tauro traiga la
iluminación y la obtención de la visión; que la marca del Salvador, a medida
que el grupo se afana en Piscis, sea vista por encima del aura del grupo.
Regla Trece.
Para Aspirantes: El discípulo debe aprender y comprender cuatro cosas
antes de serle revelado el misterio más recóndito: primero, las leyes que rigen
aquello que irradia; segundo, los cinco significados de la magnetización;
tercero, la transmutación o el secreto perdido de la alquimia, y, por último,
la primer letra de la Palabra impartida o el oculto nombre egoico.
Para Discípulos e Iniciados: Que el grupo esté dispuesto a revelar el misterio
oculto. Que el grupo demuestre el significado superior de las lecciones
aprendidas, aunque cuatro, es una sola. Que el grupo comprenda la Ley de
Síntesis, de unidad y de fusión; que el triple método para trabajar con lo
dinámico, lleve al grupo hacia los Tres Superiores donde reina la Voluntad de
Dios; que la Transfiguración siga a la Transformación y que desaparezca la
Transmutación. Que el O.M. sea oído en el centro mismo del grupo, proclamando
que Dios es Todo.
Regla Catorce.
Para Aspirantes: Escuchen, toquen, vean, apliquen, conozcan.
Para Discípulos e Iniciados: Conozcan, expresen, revelen, destruyan y
resuciten. Éstas son las reglas para la iniciación grupal, y las he considerado
a fin de darles una mayor comprensión de las leyes para la Vida Grupal, de las
cuales me ocupé en otros libros.
Tomaré dichas reglas, elaboraré en cierta medida su
significado e indicaré su significación hasta donde sea posible captarla ahora.
Estas instrucciones han sido escritas para los futuros discípulos, al finalizar
el siglo actual. Forman parte del último tomo de Tratado sobre los Siete
Rayos, y por lo tanto serán dadas al público, que no las comprenderá, pero
será así preservada la enseñanza necesaria.
*Esta enseñanza es continuación de la dada en Discipulado
en la .Nueva Era, T. I,
REGLA UNO
Comenzaremos ahora a estudiar las catorce reglas
para quienes van en pos de la iniciación en cualesquiera de sus grados. En el
libro Iniciación Humana y Solar di las reglas para quienes intentan
ingresar en los grados del discipulado. Quisiera ocuparme brevemente de la
significación de la palabra "regla" y dar una idea de su significado
esotérico. Existe una gran diferencia entre una ley, una orden o mandato, y una
regla, y debe reflexionarse detenidamente sobre dicha distinción. Las leyes del
universo son simplemente métodos de expresión, los impulsos de la vida y el
sistema de existencia o actividad de Aquel en quien vivimos nos movemos y
tenemos nuestro ser. En último análisis, no hay forma de evitar estas leyes;
tampoco pueden ser negadas, pues somos eternamente impelidos a la actividad por
ellas, rigiendo y controlando (desde el ángulo del Eterno Ahora) todo lo que
sucede en tiempo y espacio. Órdenes y mandatos son débiles interpretaciones
dadas por los hombres a lo que ellos comprenden por ley. En tiempo y espacio,
en cualquier momento dado y localidad determinada, los mandatos son formulados
por quienes tienen autoridad o parecen dominar o están en situación de hacer
cumplir sus deseos. Las leyes son ocultas y básicas. Las órdenes indican la
debilidad y limitación humanas.
Las reglas son, sin embargo, diferentes y
constituyen el resultado de la experiencia comprobada y de milenarias empresas,
y -sin asumir la forma de leyes ni las limitaciones de un mandato- las
reconocen aquellos para los cuales han sido creadas, evocando una rápida e
intuitiva respuesta. No es necesario, exigir su cumplimiento, sino ser
aceptadas y puestas a prueba voluntariamente, teniendo fe en la evidencia del
pasado y en el testimonio de la épocas, pues justifican el esfuerzo necesario
para los requerimientos expresados.
Esto es verdad respecto a las catorce reglas que
vamos ahora a estudiar. Quisiera recordarles que sólo un iniciado consciente
puede comprender verdaderamente su significación, y también que todo esfuerzo
por comprender, desarrollará en ustedes comienzo de esa conciencia iniciática,
siempre y cuando traten de poner en práctica y aplicar dichas reglas
voluntariamente en su vida diaria. Pueden ser aplicadas de tres maneras
-física, emocional y mentalmente- y una cuarta que puede ser mejor descrita con
las palabras: "la respuesta, de la personalidad integrada, a la
interpretación y comprensión del alma."
Otro punto, sobre el cual quisiera llamarles la
atención antes de abocarnos a la interpretación de esta regla, es que deben
buscar la aplicación grupal, el significado grupal y la luz grupal. Acentúo
enfáticamente las palabras "luz grupal". Por lo tanto, se trata de
algo básicamente nuevo en el campo de la enseñanza esotérica, y la dificultad
de comprenderlo inteligentemente es muy grande. Los verdaderos significados no
son tan sencillos como parecen superficialmente. Las palabras de estas reglas
parecerían vulgarmente familiares. Si significaran exactamente lo que
aparentan, no sería necesario sugerirles las significaciones e ideas
subyacentes. Pero no son tan simples.
En resumen: las reglas deben ser leídas con la
ayuda del sentido esotérico en desarrollo; se relacionan con la iniciación
grupal, a pesar de que son aplicables individualmente; no son lo que aparentan
ser superficialmente -verdades espirituales trilladas y estereotipadas- sino
reglas para la iniciación que, si se cumplen, llevarán al discípulo y al grupo
a través de una gran experiencia espiritual; personifican las técnicas de la
nueva era, las cuales necesitan actividad y procedimientos grupales y acción
conjunta. Anteriormente dije que estas reglas son el resultado de la
experiencia comprobada, y mi empleo de la palabra "nuevo", a este
respecto, se refiere al conocimiento humano y no al proceso iniciático, que
siempre ha existido; invariablemente, durante las grandes crisis iniciáticas,
los discípulos han avanzado en grupos, aunque no se hayan dado cuenta. Ahora
los discípulos pueden ser conscientes de esto y los diversos ashramas de rayo
no sólo podrán presentar los grupos (grandes o pequeños) al Iniciador, sino que
los miembros de dichos grupos serán ahora conscientes de la realidad de la
presentación grupal. Además deberán captar el hecho de que la amplitud de su
conocimiento depende de su descentralización. Les pediré que cavilen y reflexionen
sobre este último enunciado.
Ahora consideraremos la Regla Uno.
Regla Uno
Que el grupo permanezca dentro del fuego de la
mente, enfocado en la clara luz de la cabeza. La tierra ardiente ha realizado
su trabajo. La clara y fría luz resplandece y, siendo fría, sin embargo el
calor -evocado por el amor grupal- permite una cálida exteriorización
energética. Detrás del grupo queda el Portal. Ante él se abre el Camino. Que el grupo de hermanos siga
adelante unido. Que salga del fuego, penetre en el frío y vaya hacia una nueva
tensión.
Sería conveniente tomar cada frase de esta regla y
tratar de extraer de cada una su significado grupal.
1. Que el grupo permanezca dentro del fuego de
la mente, enfocado en la clara luz de la cabeza.
En esta frase tenemos la idea de percepción
intelectual y unidad enfocada. Percepción intelectual no es comprensión mental,
sino que en realidad es la razón fría y clara, el principio búdico en acción y
la enfocada actitud de la Tríada espiritual en relación con la personalidad.
Llamaré la atención sobre las analogías siguientes:
Corazón Alma
Budi Razón pura
Por lo tanto tenemos en estas palabras, la
posición de la personalidad indicada cuando permanece en el punto de
penetración del antakarana al establecer contacto con manas o mente inferior,
constituyéndose así en agente del propósito de la mónada, actuando por medio de
la Tríada espiritual que -como bien saben- el antakarana relaciona con la
personalidad.
El corazón como aspecto de la razón pura requiere
una cuidadosa consideración. Generalmente es considerado el órgano del amor
puro, pero -desde el ángulo de la ciencia esotérica- el amor y la razón son
términos sinónimos y quisiera que reflexionaran por qué ello es así. Amor es
esencialmente una palabra para definir el móvil subyacente en la creación. Sin
embargo móvil presupone el propósito que conduce a la acción, por eso durante
la tarea, en la vida grupal de la mónada encarnada, llega el momento en que el
móvil (corazón y alma) ya no tiene valor espiritual, porque el propósito ha
llegado a un punto de realización y la actividad puesta en movimiento es tal,
que el propósito no puede ser detenido ni demorado. Nada podrá impedir al
discípulo, y ningún obstáculo o dificultad será suficientemente fuerte para
evitar su progreso. Entonces se producirá, eventualmente, la destrucción de lo
que los teósofos denominan cuerpo causal y el establecimiento de una relación
directa entre la mónada y su expresión tangible en el plano físico. El centro
coronario y el centro en la base de la columna vertebral estarán sin obstáculos
en directa relación; la voluntad monádica y la voluntad de la personalidad
estarán sin obstáculos en análoga relación por intermedio del antakarana. Deben
recordar que el aspecto voluntad es el principio que predomina finalmente.
En la aplicación grupal de estas ideas ha de tener
lugar el mismo fundamental y profundo desarrollo. Un grupo de discípulos debe
caracterizarse por la razón pura, la cual paulatinamente reemplazará al móvil,
fusionándose oportunamente con el aspecto voluntad de la mónada -su principal
aspecto. Técnicamente hablando Shamballa está en relación directa con la
humanidad.
Por lo tanto, ¿cuál es la voluntad grupal de
cualquier ashrama o grupo de un Maestro? ¿Existe ésta en forma suficientemente
vital como para condicionar las relaciones grupales y unir a sus miembros en un
grupo de hermanos -que avanzan hacia la luz? La voluntad espiritual de las
personalidades individuales ¿tiene la fuerza suficiente para anular la relación
de la personalidad y conducir al reconocimiento, la interacción y la relación
espirituales? Sólo teniendo en consideración estos efectos fundamentales, de
permanecer como grupo en "la clara luz de la cabeza", se les permite
a los discípulos introducir sensibilidades y pensamientos personales, debido a
las temporarias limitaciones del grupo.
En consecuencia, ¿qué impide al discípulo -como
individuo- establecer un acercamiento y contacto directo con el Maestro, sin
depender de un intermediario? Permítanme ilustrar: En el grupo bajo mi
entrenamiento (Discipulado en la Nueva Era, Tomos I y II), hay dos o
tres miembros que tienen un acercamiento directo y otros que lo tienen y no lo
saben; aún otros son discípulos bien intencionados y esforzados, pero ni por un
segundo se olvidan de sí mismos; uno de ellos tuvo el problema del espejismo y
ahora está preocupado por el problema de la ambición espiritual -ambición espiritual
actuando a través de una personalidad muy pequeña; algunos podrían progresar
rápidamente, pero están propensos a la inercia -más bien diría que no les
interesa mayormente. Cada uno de ellos (y cada discípulo) puede hallarse a sí
mismo. Todos desean progresar y poseer una fuerte vida espiritual interna -por
eso busco tiempo para trabajar con ellos. Pero el antakarana grupal no está
completo y el aspecto razón pura y corazón no controla En consecuencia, el
poder evocador de la Tríada espiritual no es adecuado para mantener firme a la
personalidad; tampoco existe el poder invocador de la personalidad -hablando
desde el ángulo de la personalidad grupal que forma el aspecto personalidad del
ashrama. Ellos a menudo creen que este factor no debe preocuparme. Pero sólo
llegará a ser poderoso si ciertas relaciones de la personalidad son reajustadas
y vencen la inercia.
Recién entonces "el grupo podrá
permanecer".
2. La tierra ardiente ha
realizado su trabajo.
Aquí pueden surgir malos entendidos. Para la mayoría
de la gente la tierra ardiente representa una o dos cosas:
a. Que el fuego de la mente consume todas las
cosas de la naturaleza inferior, de las cuales se va dando cuenta.
b. La tierra ardiente del sufrimiento, agonía,
horror y dolor, cualidad característica de la vida en los tres mundos,
especialmente en la actualidad.
La tierra ardiente a que se refiere aquí es
algo muy diferente. Cuando los brillantes rayos del sol son enfocados sobre un
vidrio de aumento o a través de él, se puede producir fuego. Cuando la
brillante luz de la mónada está enfocada directamente sobre la personalidad,
por intermedio del antakarana, pero no específicamente a través del alma,
produce un fuego intenso que consume, en constante y consecutivo proceso, todo
cuanto obstaculiza. Empleando otras palabras, cuando el aspecto voluntad afluye
desde la mónada y es enfocado a través de la voluntad de la personalidad (a
medida que la mente capta y comprende), destruye como si fuera un fuego todos
los elementos de la propia voluntad. A medida que la energía de Shamballa
afluye externamente y establece contacto directo con la humanidad (sin ser
trasmitida a través de la Jerarquía como habitualmente lo ha sido hasta ahora),
tenemos lo que se ha presenciado hoy en el mundo, una conflagración destructora
o una tierra ardiente mundial. Cuando el antakarana de un grupo ha sido
correctamente construido, entonces la voluntad grupal individualizada
desaparece en la plena conciencia del propósito monádico, o sea la límpida
voluntad dirigida. El discípulo que se prepara para recibir la iniciación debe
considerar estos puntos y también deben hacerlo los grupos o ashramas que se
preparan para recibirla.
El secreto de las iniciaciones reside en el empleo
entrenado de la voluntad superior, no en la purificación o en la autodisciplina
o en los medios empleados que sirvieron en el pasado de interceptores de la
verdad. Todo el problema de la voluntad de Shamballa está en proceso de
revelación, y en su oportunidad alterará totalmente el acercamiento del discípulo
a la iniciación en la nueva era. El tema del "camino hacia Shamballa"
requiere un estudio reflexivo y una comprensión esotérica. Este concepto de la
nueva y futura sección (si puedo denominarla así) del Camino o Sendero, que
enfrenta el discípulo moderno, encierra el secreto de la futura revelación y de
la dispensación espiritual que emergerá cuando la humanidad construya la nueva
civilización mundial y comience a dar forma a la nueva cultura. Los efectos
consumidores purificadores y
destructores, de la voluntad monádica, sobre su distorsionado reflejo, la
voluntad individual, merecen una profunda consideración.
Durante mucho tiempo los aspirantes han observado,
o se les ha enseñado, los efectos que produce la voluntad sobre el cuerpo
astral o emocional. Constituye una de las primeras y más elementales tensiones
iniciales, y esto se enseña en el sendero de probación. Como resultado de su
acción destructora conduce a la purificación y reorganización de la vida física
y emocional. A los niños de la raza y a los principiantes, en el sendero de
retorno consciente, les decimos "que piensen", "que apliquen un
poco de voluntad" y "que recuerden que poseen una mente". Poco a
poco el enfoque y la orientación se trasladarán de la vida astral y del nivel
emocional de conciencia al mental y, en consecuencia, al reflejo en el mundo
del propósito existente en los tres mundos. Cuando esa etapa ha sido más o
menos alcanzada, le sigue, en el sendero del discipulado y de preparación para
la iniciación, un esfuerzo por captar y comprender los aspectos superiores de
este proceso mental y el aspecto voluntad de la vida egoica comienza a ejercer
influencia sobre el discípulo. Se abren los "pétalos del sacrificio"
y el aspecto del sacrificio sagrado de la vida es revelado en toda su belleza,
pureza, simplicidad y en su cualidad revolucionaria.
En el sendero de la Iniciación, la voluntad
monádica (siendo su reflejo la voluntad egoica y su distorsión la propia
voluntad individual) es trasmitida por intermedio del antakarana, gradual y
directamente al hombre en el plano físico, lo cual produce la analogía superior
de esas cualidades que el bien entrenado, aunque cerrado esoterista, denomina
antojadizamente: transmutación y transformación. El resultado es asimilación de
la voluntad egoica individual en el propósito de la mónada, propósito
-indesviable e inalterable- de Aquel en quien vivimos, nos movemos y tenemos
nuestro ser. Ésta es la tierra verdaderamente ardiente, pues nuestro "Dios
es un fuego consumidor"; la zarza ardiente o árbol ardiente de la vida,
del simbolismo bíblico. Los efectos de este fuego superior a todos, de esta
tierra ardiente. profundamente espiritual, hasta ahora raras veces reconocida,
están resumidos en la siguiente frase de la Regla Uno:
3. La clara y fría luz resplandece y, siendo
fría, sin embargo el calor -evocado por el amor grupal- permite una cálida
exteriorización energética.
Estas palabras contienen la clave de la iniciación
grupal. La luz de la iniciación superior puede afluir cuando es evocada por el
amor grupal. Esta luz clara y fría genera el "calor" necesario,
palabra simbólica empleada por la mayoría de las Escrituras del mundo para
significar energía viviente y espiritual. He dicho "energía
espiritual" y no fuerza egoica, y en ello reside la diferencia que algún
día tendrán que captar.
El amor grupal se basa en el aspecto egoico de la
voluntad, al que denominamos "amor sacrificado". Ello no significa
relaciones felices entre los individuos del grupo. Presumiblemente quizás
conducirá a una desdichada interacción externa y superficial, pero básicamente
lleva a una inalterable y firme lealtad, subyacente en la superficie de la vida
externa. La influencia que ejerce el Maestro cuando trata de ayudar a Su
discípulo, produce siempre un trastorno transitorio -transitorio desde el
ángulo del alma, pero frecuentemente temible desde el ángulo de la
personalidad. Análogamente, la proyección de la vida e influencia de cualquier
discípulo avanzado, dentro de la periferia o aura de un aspirante o discípulo
menos avanzado, resulta -dentro de su categoría- perturbadora e inquietante.
Esto es algo que se debe tener muy en cuenta, tanto en lo que respecta a la
propia reacción y entrenamiento del discípulo como a cualquier efecto que
pudiera producir en la vida del discípulo en probación o menos avanzado, que
esté en su propia esfera de influencia. Estas influencias intrusas, producidas
por un Maestro o discípulo avanzado, y su consiguiente efecto sobre un
individuo o grupo, se interpretan generalmente en términos de la personalidad,
siendo muy poco comprendidas. Sin embargo constituyen aspectos de la voluntad
superior de algún discípulo avanzado, que hacen impacto sobre la voluntad de la
personalidad y evocan la voluntad sacrificada del ego o alma, originando así un
período de malestar temporario. A causa de ello el aspirante y el discípulo
inexperto se resienten, y culpan de su malestar a las fuerzas evocadoras, en
vez de aprender la necesaria lección de recibir y manejar fuerza.
No obstante, cuando hay verdadero amor, se reducirá
la voluntad de la personalidad, se evocará la voluntad sacrificada del alma y
se acrecentará constantemente la capacidad de identificar al grupo con
la voluntad o propósito de la mónada. El progreso del grupo va, por lo tanto,
de una tierra ardiente a otra -siendo cada una más fría y clara que la.
precedente, produciendo consecuentemente el fuego ardiente, el fuego encendido,
claro y frío, y el fuego divino consumidor.
De esta manera la verdad es presentada en
parábolas, y gradualmente el iniciado va captando la forma de emplear el calor,
lo cálido, la luz y la energía; llega a comprender la propia voluntad, la
voluntad sacrificada y el propósito de Shamballa; sólo el amor (el amor propio,
el amor grupal y finalmente el amor divino) puede revelar el significado de estas palabras simbólicas y
las paradojas esotéricas que enfrentan al verdadero aspirante cuando trata de
hollar el sendero.
A medida que proseguimos con el estudio de las
reglas que deben cumplir quienes reciben entrenamiento iniciático, les
recordaré ciertas cosas, algunas ya mencionadas, que requieren más énfasis. El
valor de estas reglas dependerá para ustedes de la captación de unas pocas
ideas básicas y luego de su conversión en hechos, hasta donde les sea posible.
Ante todo llamaré la atención sobre cuál debe ser
la actitud básica del iniciado en cierne: Tener un propósito, regido por la
razón pura, desarrollándose como actividad espiritual. Ésta es una frase
que se escribe fácilmente pero, específicamente, ¿qué les imparte? Permítanme
ampliarla algo más. El iniciado en entrenamiento debe adoptar la actitud de
correcto móvil espiritual -el móvil consiste en cumplir inteligentemente el
aspecto voluntad de la divinidad o de la mónada. Esto involucra la fusión de la
propia voluntad de la personalidad con la voluntad sacrificada del alma; una
vez logrado, conducirá a la revelación de la Voluntad divina. Nadie que no sea
un iniciado podrá formarse un concepto de esta Voluntad divina. Significa, en
segundo término, el despertar de la facultad de percibir espiritualmente Y
comprender intuitivamente, lo cual implica el rechazo de la actividad de la
mente concreta o inferior, y del yo personal inferior, y la subordinación del
aspecto conocimiento del alma a la clara y pura luz de la comprensión divina.
Cuando ambos factores comiencen a entrar en actividad, tendremos la iniciación
de una verdadera actividad espiritual en el plano físico, motivada desde la
elevada fuente de la mónada y complementada por la razón pura de la intuición.
Se evidenciará por consiguiente, que estas
facultades espirituales superiores sólo pueden ser puestas en actividad cuando
el antakarana o puente, comienza a desempeñar su parte. A ellos se debe la
enseñanza que estoy impartiendo sobre la construcción del puente o arco iris.
En realidad estas reglas constituyen grandes
Fórmulas de Acercamiento, que indican también el acercamiento a un sector
específico del sendero, pero no un acercamiento al Iniciador. Quisiera que
reflexionen sobre esta diferencia. El "Camino hacia la Evolución
Superior" se abre ante quien aspira a los Grandes Misterios, pero se
siente perplejo al comienzo y a menudo surgen dudas en su mente acerca de cuál
es la diferencia entre el progreso o evolución de la personalidad hacia la conciencia
egoica Y de la índole del progreso que tiene por delante, que esencialmente es
distinto al desenvolvimiento de la conciencia pura. ¿Captaron el hecho de que
después de la tercera iniciación el iniciado ya no se ocupa para nada de la
conciencia, sino de fusionar su voluntad individual con la voluntad divina? No
se preocupa ya de acrecentar su sensibilidad al contacto ni de su respuesta
consciente a las condiciones ambientales, sino de llegar a ser acrecentadamente
consciente de la dinámica de la Ciencia del Servicio al Plan. Esta comprensión
característica sólo podrá llegar cuando su personalidad fusionada, más la
voluntad expresada por el alma, hayan desaparecido en la brillante luz del
Propósito divino -propósito que no puede ser frustrado, aunque a veces sea
demorado, como lo fue durante los últimos cincuenta y cinco años. (Esto fue
escrito en febrero de 1943).
Gran parte de lo antedicho no tendrá significado
para ustedes, pues no han completado el contacto entre el alma y la
personalidad ni comprendido aún las tres fases del aspecto voluntad en la
manifestación: las de la Personalidad, del Ego y de la Mónada. Pero, como ya
dije anteriormente, sólo escribo para esos discípulos e iniciados que vienen
ahora a la encarnación y se hallarán en la plena flor de su conciencia y
servicio al finalizar este siglo. Pero el esfuerzo que realicen para
comprender, tendrá su efecto, aunque el cerebro no lo registre.
En última instancia, estas Reglas o Fórmulas de
Acercamiento conciernen principalmente al aspecto vida o shambállico. Son las
únicas fórmulas o técnicas personificadas que existen, conteniendo la cualidad
que permitirá al aspirante comprender y oportunamente expresar el significado
de las palabras de Cristo: "Vida más abundante". Dichas palabras se refieren
al contacto con Shamballa, cuyo resultado será la expresión del aspecto
voluntad. Todo el proceso de invocación y evocación está ligado a esa idea. El
factor invocador constituye siempre el aspecto menor y es la ley inalterable
que se halla detrás de todo el proceso evolutivo. Necesariamente es un proceso
recíproco y podría decirse a grande rasgos que, en tiempo y espacio, lo menor
siempre invoca lo mayor, siendo evocados los factores superiores que responden
de acuerdo al grado de comprensión y tensión dinámica, desplegados por el
elemento invocador. La mayoría no llega a comprender esto. No se empeñan en
desarrollar el proceso evocador. Esa palabra sólo significa la respuesta de
aquello con lo que se ha hecho contacto. La tarea del grupo o aspecto menor, es
invocadora, y al éxito del rito invocador se lo denomina evocación.
Por lo tanto, cuando la vida sea fundamentalmente
invocadora, entonces se producirá la evocación de la voluntad. Será realmente
invocadora sólo cuando la personalidad y el alma se fusionen y actúen como una
unidad conscientemente fusionada y enfocada.
En el siguiente punto expondré que estas Fórmulas
de Acercamiento o Reglas, conciernen al desenvolvimiento de la conciencia
grupal, porque únicamente en forma grupal se puede extraer, por ahora, fuerza
volitiva de Shamballa. De acuerdo a la nueva dispensación iniciática, de nada
sirven al individuo; sólo el grupo, guiado por el nuevo sistema de actuación y
de iniciación grupales propuestos, es capaz de invocar a Shamballa. Por esta
razón Hitler, exponente de la reacción contraria a Shamballa (y en consecuencia
la reacción maligna), tuvo que reunir a su alrededor un grupo de personas o personalidades,
que poseían ideas análogas. En el arco superior del ciclo evocador (Hitler es
la expresión del arco invocador de la fuerza de Shamballa) se requiere un
grupo para lograr la evocación.
Llegamos ahora al tercer punto relacionado con las
Reglas o Fórmulas, y su finalidad. Conciernen -por encima de todo- a la
iniciación grupal. Tienen otras aplicaciones, pero por el momento su utilidad
reside en que son aplicables aquí. Quizás se pregunten: ¿Qué es la iniciación
grupal? ¿Significa que cada miembro del grupo recibe la iniciación? ¿Puede una
persona ejercer una influencia tan amplia capaz de detener, demorar y hasta
evitar (en tiempo y espacio) la iniciación grupal? No es necesario que todos
los miembros del grupo hayan recibido la misma iniciación. Con esto quiero
significar que no se requiere un mismo desarrollo grupal para la iniciación
simultánea de todos los miembros. Lo que estoy tratando de decir, acerca de
estas reglas, se relaciona básicamente con la tercera iniciación -la iniciación
de la personalidad integrada. No obstante, están necesariamente vinculadas a la
segunda iniciación, siendo en consecuencia de mayor interés general, pues es la
iniciación que enfrentan hoy innumerables aspirantes -demostración de que la
formidable naturaleza emocional ha sido controlada.
Les encarezco reflexionar largamente sobre el punto
que acabo de presentar. La iniciación grupal significa que los miembros del
grupo se hallan debidamente orientados están dispuestos a aceptar la
disciplina, la cual los preparará para la siguiente gran expansión de
conciencia, y que ninguno de ellos se desviará de su propósito (observen
esa palabra en sus implicaciones shambállicas o de primer rayo), no importa lo
que está sucediendo en su medio ambiente o vida personal Deben reflexionar
sobre ello si quieren lograr el progreso necesario.
En estas breves instrucciones, cuyo objetivo es
sólo presentar "indicaciones experimentales" (observen esta frase),
no es necesario exponer detalles explícitos. De todas maneras, si las Fórmulas
o Reglas no aparecen intuitivamente claras en la mente, cualquier cosa que yo
pudiera decir sólo obstaculizaría y frustraría mi propósito.
En definitiva, estas Fórmulas o Reglas son
susceptibles de una triple aplicación o interpretación, y quisiera que
lo recuerden, porque con ello descubrirán dónde está el foco de su atención
individual y en consecuencia si están actuando como personalidad integrada.
Recuerden siempre que sólo una personalidad integrada puede lograr el necesario
enfoque egoico. Este requisito es fundamental. Las tres maneras de aplicar
estas reglas son: física, emocional y mentalmente. Estas palabras en su más
simple acepción, se refieren realmente a la tarea de obtener cualquiera de las
iniciaciones superiores. La única forma en que se podrá percibir verdaderamente
su significación, será captando los significados siguientes:
1. La aplicación física se refiere a la
forma en que el grupo emplea el conocimiento impartido y la información
intuitivamente percibida, a fin de satisfacer constructivamente las necesidades
del grupo mayor, del cual el grupo mismo forma parte. La consumación de este
ideal lo tenemos en la actividad de la Jerarquía misma que, desde un punto a
otro de progreso, se halla en función de intérprete intuitiva y de transmisora
de fuerza entre lo centros Shamballa y Humanidad. El iniciado individual,
encaminado hacia cualesquiera de las iniciaciones superiores, tiene que
desempeñar en menor grado la misma función dual, y con ello capacitarse para
colaborar más ampliamente.
2. La aplicación emocional concierne
definidamente al mundo de significados, interpretado en sentido grupal. En la
actualidad los aspirantes sinceros se sienten satisfechos si son capaces de
interpretar los acontecimientos, las condiciones y las eventualidad de su
personalidad en su verdadero significado. Pero esto aún sigue siendo una
reacción individual. El aspirante que está tratando de comprender estas reglas
se interesa más por ver las situaciones que enfrenta en términos del mundo, y
en buscar su significado en términos de significación grupal. Ello sirve para
descentralizarse e impartir a su conciencia algún aspecto de ese todo mayor, lo
cual, a su vez, contribuye a expandir la conciencia de toda la humanidad.
3. La aplicación mental debe ser entendida y
considerada en términos de la "gran luz". Debe recordarse que la
mente es el órgano de iluminación. Por lo tanto podrían preguntarse: ¿Los
procesos mentales unidos de todo el grupo tienden a arrojar luz sobre los
problemas y situaciones humanas? ¿Hasta qué punto puede ayudar la luz de un
miembro del grupo en este proceso? ¿Cuánta luz pueden ustedes, individualmente,
registrar y por lo tanto contribuir a la luz mayor? ¿La luz grupal es sólo una
vacilante llama, o un ardiente sol?
Tales son algunas de las implicaciones detrás del
empleo de estas palabras familiares, y la cuidadosa consideración de su
significado podría traer una definida expansión de conciencia. Dicha expansión
se produce normalmente después de ciertas etapas claras y definidas:
1.
El
reconocimiento de la meta, frecuentemente denominada "el portal". El
portal permite entrar en un lugar que no es más grande que el que ocupa de pie
el iniciado en cierne. Esta aclaración se refiere al "portal de la
encarnación", a través del cual las almas en encarnación entran en la vida
(limitada y restringida desde el ángulo del alma). El portal de la iniciación
permite pasar a "una habitación mayor" o esfera de más amplia
expresión.
2.
El
acercamiento, regido, regulado e impuesto por reglas bien comprobadas, de quien
pasa a una meta visualizada, involucra conformidad con lo que ha sido
experimentado, conocido y demostrado por todos los iniciados anteriores.
3.
La detención,
ante el portal, de los pasos del iniciado, a fin de "probarse a sí mismo
que es un iniciado" antes de entrar.
4.
El pase de
ciertas pruebas para demostrar su aptitud.
5.
Luego viene la
etapa de entrada -de acuerdo a reglas establecidas, pero con plena libertad de
acción. Observarán, por consiguiente, por qué se acentúa tanto la necesidad de
comprensión.
Antes de proseguir con el estudio de la última
frase de la Regla Uno, quisiera llamarles la atención sobre el hecho de
que el iniciado ha enfrentado dos pruebas principales, descritas simbólicamente
como "la tierra ardiente" y la "luz clara y fría". Sólo
después de haber salido victorioso de esas pruebas, puede él -o el grupo, si se
trata de iniciación grupal- ir adelante y externamente hacia realizaciones más
amplias de la conciencia divina. Estas pruebas se aplican cuando el alma aferra
a la personalidad, y el fuego del amor divino destruye los amores y deseos de
la personalidad integrada. Dos factores tienden a producirlo el lento progreso
de la conciencia innata, para obtener mayor control, y el constante desarrollo
de la "aspiración ardiente", a la cual se refiere Patanjali (1) Ambos
factores, cuando son puestos en viviente actividad, llevan al discípulo al centro
de la tierra ardiente que separa al Ángel de la Presencia del Morador en el
Umbral. La tierra ardiente se encuentra en el umbral de todo nuevo progreso,
hasta recibir la tercera iniciación.
La "luz clara y fría" es la luz de la
razón pura, de la infalible e intuitiva percepción, y debido a su incesante,
intensa y reveladora luz, constituye, por sus efectos, una prueba mayor. El
iniciado descubre las profundidades del mal y al mismo tiempo lo seducen las
cumbres de un creciente sentido de la divinidad. La luz clara y fría revela dos
cosas:
A. La omnipresencia de Dios en toda la
naturaleza y, por lo tanto, en toda la vida de la personalidad del iniciado o
del grupo iniciado. Cae la venda de los ojos, produciendo –paradójicamente- la
"oscura noche del alma" y un sentido de soledad y desamparo. Esto
llevó (en el caso de Cristo, por ejemplo) al terrible momento en el Huerto de
Getsemaní que culminó en la Cruz, entonces la voluntad del alma‑personalidad
chocó con la divina voluntad de la Mónada. La revelación que tuvo el épico
iniciado de haber sido separado de la Realidad Central, y todas las
implicaciones derivadas, se reproduce en quien trata de permanecer como
"unidad aislada", denominada así por Pantanjali (2)
La omnipresencia de la divinidad en todas las
formas se derrama sobre la conciencia del iniciado, y el enigma tiempo, espacio
y electricidad, queda develado. El efecto principal de esta revelación (antes
de la tercera iniciación) consiste en que lleva al discípulo a comprender la
"gran herejía de la separatividad", cuando se centraliza en él mismo,
o sea el dividuo aislado y plenamente consciente -consciente de su pasado, y
ahora de su rayo y poder condicionante, enfocado en su propia aspiración,
aunque todavía forma parte de toda la naturaleza. Desde ese momento en adelante
sabe que sólo existe la divinidad y lo aprende por la revelación de la
separatividad inherente a la vida de la forma por los procesos de la
"oscura noche del alma" y la lección culminante sobre la
significación del aislamiento y del proceso liberador, que produce La fusión en
la unidad mediante la emisión del sonido, el grito, la invocación, tal como fue
simbolizado por el grito de Cristo en la Cruz. Sus exactas palabras no han sido
trasmitidas a nosotros. Varían para cada rayo, pero todas llevan el
reconocimiento de esta divina fusión, donde los velos separadores son
"rasgados de arriba abajo" -como lo expresa El Nuevo Testamento.
B. La omniciencia del Todo divino llega
también a conocimiento del iniciado por intermedio de luz clara y fría,
terminando para siempre fases de la "experiencia aislada", como a
veces se la denomina esotéricamente. Quisiera que comprendan lo que
posiblemente podría significar esto a sus conciencias actuales. Hasta hoy, el
discípulo‑iniciado ha actuado como una dualidad y fusión de la energía
egoica y la fuerza de la personalidad. Ahora estas formas de vida le quedan
reveladas tal como esencialmente son y sabe que -en su carácter de agentes
rectores y de dioses transitorios- ya no lo dominan. Gradualmente se traslada a
otro aspecto divino, llevando consigo todo lo adquirido durante épocas de
estrecha relación e identificación con el tercer aspecto, la forma, y el
segundo aspecto, la conciencia. Le embarga una sensación de despojo, abandono y
soledad, cuando se da cuenta que el control que ejercen la forma y el alma
deben también desaparecer. En esto reside la agonía producida por el
aislamiento y la insoportable sensación de soledad. No obstante, las verdades
reveladas por la luz clara y fría, no le dejan otra alternativa. Debe abandonar
todo cuanto lo separa de la Realidad Central; debe adquirir vida, "vida
más abundante". Esto constituye la prueba suprema durante el ciclo de vida
de la Mónada encarnada; "cuando el corazón mismo de esta experiencia
penetra en el corazón del iniciado, entonces, a través de ese corazón, se
exterioriza en una plena expresión de la vida". El Antiguo Comentario
así lo expresa, y no puedo explicarles la idea de otra manera. La experiencia
sufrida no tiene relación con la forma ni está vinculada con la conciencia ni
tampoco con la sensibilidad síquica superior. Consiste en la identificación
pura con el propósito divino. Ello es factible porque la propia voluntad de la
personalidad y la voluntad iluminada del alma han sido abandonadas.
4. Detrás del grupo queda el Portal. Ante él se
abre el Camino.
Observen que este párrafo invierte el orden usual,
porque hasta ahora los libros ocultistas han explicado que el Portal de la
Iniciación se halla siempre delante del iniciado. Pasa por una puerta tras
otra, hacia una mayor experiencia y expansión de conciencia. Pero después de
las dos primeras iniciaciones esto no constituye el conocimiento para la
conciencia iniciática, sino sólo lealtad a una antigua forma simbólica con las
limitadas verdades que implica. Recordaré que la Jerarquía considera que la
tercera iniciación es la primera y principal y las iniciaciones primera y
segunda son las iniciaciones en el umbral. Para el conjunto de la humanidad,
las dos primeras iniciaciones constituirán durante mucho tiempo las principales
experiencias iniciáticas, pero no durante la vida y la realización del alma
iniciada. Después de recibir las dos iniciaciones en el umbral, cambia la
actitud del iniciado y ve las posibilidades, factores y revelaciones, hasta
entonces incomprendidas y desconocidas, aún en los momentos más elevados de su
conciencia.
El portal de la iniciación aparece enorme ante la
conciencia del neófito el Camino superior, la Transfiguración, es el factor
determinante en la vida del iniciado de tercer grado; una nueva gloria afluye a
través del iniciado transfigurado, que ha sido liberado de todo aferramiento,
ya sea de la personalidad o del alma. Por primera vez aparecen ante él la meta
del Camino superior y el logro del Nirvana (como lo denominan los orientales),
y sabe que ninguna forma ni complejo espiritual, ni tampoco la atracción del
alma o de la forma, o ambas unidas, podrán evitar que llegue a su destino
final.
Quisiera referirme por un momento al simbolismo del
portal, cuando el iniciado comienza a captar el significado interno de estas
sencillas palabras. Durante mucho tiempo la enseñanza impartida en la luz clara
y fría respecto al portal, y la insistencia de representado delante del
aspirante, nos ha familiarizado con él, pero ello ha significado trabajar sobre
los aspectos inferiores del simbolismo, aunque los aspirantes no se hayan dado
cuenta; se les ha enseñado la realidad de la luz en la cabeza, analogía de la
personalidad con la luz clara y fría, a la cual me refiero. Como bien saben,
efectiva y teóricamente muchos aspirante a través de la inconstante
experiencia, existe en el centro de esa luz, un punto o centro de color azul
índigo oscuro -azul de media noche. Observen el significado de esto en vista de
lo que he dicho acerca de la "oscura noche", la hora de medianoche,
la hora cero en la vida del alma. Ese centro constituye en realidad una
abertura, una puerta que conduce a algún lugar, un camino de escape, un lugar a
través del cual el alma aprisionada en el cuerpo puede evadirse y pasar a
estados más elevados de conciencia sin ser trabada por las limitaciones de la
forma; también ha sido denominada "conducto o canal para el sonido";
"la trompeta a través de la cual puede pasar el fugitivo A.U.M." La
habilidad de emplear esta puerta o canal se logra practicando el
alineamiento; de allí el énfasis puesto sobre ese ejercicio cuando se
entrena a los aspirantes y discípulos.
Una vez obtenido el alineamiento se llega a
comprobar (recordando el simbolismo de la cabeza, la luz y la abertura central)
que en muchas ocasiones, durante la meditación, "detrás del grupo queda el
Portal, y ante él se abre el Camino". De esta analogía inferior de la
experiencia iniciática superior trata esta regla.
Asimismo, pero esta vez en relación con el alma, se
vuelve a descubrir el Portal, su empleo y finalmente su aparición detrás del
iniciado, pero esta vez en el plano mental y no, como anteriormente, en el
nivel etérico, lo cual se obtiene con la ayuda del alma y de la mente inferior
y por el poder revelador que posee la luz clara y fría de la razón. Cuando se
descubre el Portal, el iniciado enfrenta "la revelación de una terrible,
aunque hermosa, experiencia". Descubre que no necesita establecer el
alineamiento, sino que debe emprender definitivamente un trabajo creador -la
construcción de un puente entre el portal que yace detrás y el que está
delante. Involucra la construcción del técnicamente denominado antakarana, el
arco iris. El discípulo en entrenamiento lo construye sobre la base de su
pasada experiencia; queda arraigado en el pasado, y firmemente asentado en el
aspecto más elevado y correctamente orientado de la personalidad. A medida que
el discípulo trabaja en forma creadora, se da cuenta de una actividad recíproca
de parte de la Presencia, la Mónada -unidad que permanece detrás del Portal.
También descubre que un tramo del puente (si así puedo llamarlo) se está
construyendo del otro lado del vacío que lo separa de la experiencia en la vida
de la Tríada espiritual. La Tríada espiritual es esencialmente para el iniciado
lo que la triple personalidad para el hombre físico encarnado.
Me pregunto si he logrado impartirles por lo menos
una idea general de las posibilidades que el discípulo tiene por delante y si
los he inducido a responder definida y conscientemente a esas posibilidades.
Sólo puedo hablarles en términos de conciencia, aunque la vida de la Tríada
-que a su vez conduce a la identificación con la mónada, así como la vida de la
personalidad lleva oportunamente al control y expresión del alma- nada tiene
que ver con la conciencia o sensibilidad, tal como generalmente se entienden
dichos vocablos. Sin embargo recuerden que en todas mis enseñanzas acerca del
desenvolvimiento esotérico he empleado la palabra IDENTIFICACIÓN, siendo el
único término que en cierto modo puede describir la total unidad lograda por
quienes desarrollan el sentido de unidad y se niegan a aceptar el aislamiento;
entonces desaparece totalmente la separatividad. La unidad aislada obtenida es
la unidad con el Todo, con el Ser en su totalidad (esto todavía no tiene mucho
sentido para ustedes).
5. Que el grupo de hermanos siga adelante unido.
Que salga del fuego, penetre en el frío y vaya hacia una nueva tensión.
Esta frase contiene en forma concisa ciertas instrucciones
básicas. Cada una indica la nueva actitud que deben adoptar quienes han
recibido la iniciación. No pueden ser interpretadas en términos del sendero del
discipulado o de probación. Los significados a los cuales se llega fácil y
comúnmente tienen poco sentido para la mente del iniciado. Consideraré
brevemente las instrucciones, a fin de que prevalezca la claridad de concepto y
no el detalle.
a.
Que salga del fuego. Es una forma simbólica para indicar que la
vida de la personalidad ha sido descartada definitiva y terminantemente. Dicha
frase proporciona la clave para la iniciación, a la cual se refiere esta regla.
Cada una de las reglas contienen en sí la clave para la correspondiente
iniciación a que hace referencia. Las reglas no guardan un orden exacto, sino
que atañen correlativamente a las siete iniciaciones. El aspirante debe invocar
la intuición si quiere llegar a un conocimiento correcto. Indicaré algunas
veces qué iniciación se halla involucrada, pero no siempre, pues no sería de
utilidad. De nada serviría darles la clave para la séptima iniciación, que
tienen por delante Seres tan excelsos como el Cristo. La clave para la
Iniciación de la Transfiguración puede ser de importancia, pues involucra la
personalidad, y muchos de ustedes tendrán que enfrentarla, en un futuro no muy
lejano (desde el ángulo del milenario ciclo de la vida del alma). El secreto de
la tercera iniciación reside en demostrar la total liberación de los
requerimientos y demandas de la personalidad. No implica que debe expresarse
total y perfectamente la vida espiritual, pero sí que el servicio a prestar y
la vida que debe expresar el iniciado -considerados en forma amplia y general
desde el ángulo de la tendencia de la vida y de la plena dedicación a la
humanidad- deben permanecer inmutables ante las limitaciones, aún existentes,
del yo personal inferior.
b. Penetre en el frío. Significa que el enfoque de la vida se centra en el reino
de la verdad clara y la razón pura. La vida del iniciado se traslada
rápidamente del centro egoico, el vehículo del alma, al nivel de la vida búdica
o un estado del ser. Observen que no he dicho "de conciencia". Esta
es amorfa, pero guarda los frutos de la experiencia obtenida en la forma. Se
orienta hacia la obtención de la unidad e identificación con el aspecto vida de
la divinidad y, a pesar de ello, mantiene su propia identidad lograda y
reconocida. En este nivel de pura impersonalidad y correcta orientación
permanece el grupo, obedeciendo la regla que rige en esta etapa particular del
desarrollo.
c. Vaya hacia una nueva tensión. La interpretación de esta frase presenta
dificultades; ello se debe a la falsa impresión que imparte la palabra
"tensión". Mentalmente los lectores la asocian a los nervios, a los
puntos de crisis, al valor y a la fatiga. ¿No es así? En realidad, tensión nada
tiene que ver, entendido
esotéricamente, con las mencionadas reacciones de la personalidad. El
significado esotérico de tensión (hasta donde puedo explicarlo con palabras tan
limitadas) es la "enfocada e inamovible Voluntad". La correcta
tensión consiste en la identificación del cerebro y el alma con el aspecto
voluntad y la preservación de esa identificación -inmutable e inamovible- a
pesar de las dificultades y circunstancias.
Por lo tanto, podrán ver, que esta enseñanza ha
dejado muy atrás a las actuales actitudes y metas. La identificación con el
alma y con la jerarquía depende de la capacidad del discípulo para amar
correctamente. Constituye el surgimiento del segundo aspecto divino, porque el
amor es la expresión de la vida grupal, lo cual es muy raro de encontrar en
estos días. La correcta tensión indica el surgimiento del primer aspecto, la
voluntad, que muy pocas veces existe, excepto en los discípulos más avanzados y
en los miembros iniciados de la Jerarquía.
El amor rige el Camino que lleva hacia la vida de
la Jerarquía y es la base para todo acercamiento, apreciación y aceptación de
la Verdad.
La voluntad rige el Camino que lleva hacia
Shamballa y es la base para todo acercamiento, apreciación e identificación con
el Ser.
La voluntad desarrollada se expresará como tensión
esotéricamente entendido. Personifica las ideas orientadoras, la implacable
determinación, la capacidad de esperar y mantener inconmovible la orientación e
intención, a pesar de lo que pueda ocurrir. También involucra la decisión de
emprender determinada acción (siempre de naturaleza creadora, basada en una
comprensión amorosa) en el momento sicológico (correcta regulación del tiempo),
o en el instante exacto que la psiquis o alma estima correcto. Aquí tenemos uno
de los interesantes cambios de significación y relación que se producen en la
Sabiduría Eterna. El Hijo o alma, emerge a la manifestación con la colaboración
y ayuda de la Madre o aspecto materia. Esta verdad es muy conocida para ustedes.
En la etapa siguiente, la del desarrollo iniciático, el Hijo se convierte a su
vez en el aspecto femenino o negativo y, manifestándose como la psiquis,
permite al iniciado expresar otro aspecto divino, la voluntad. Hasta no recibir
la cuarta iniciación, es el alma en su función de "punto focal, para la
luz descendente y la radiación ascendente". Esta actividad dual revela la
naturaleza de la voluntad. Observen cómo describe el antakarana esta frase
extraída de un antiguo escrito.
No es posible en estas breves instrucciones
ocuparme en forma adecuada del aspecto voluntad de la divinidad, y tampoco
seria de valor en la actualidad. Los aspirantes deben aprender a conocer la
naturaleza de la voluntad mediante el poder de la iluminación interna y por ciertos
reconocimientos inteligentes. Aprender a conocer la naturaleza del yo, ayudados
por la personalidad, la sombra o distorsión de la voluntad divina. Expresan la
voluntad estrictamente egoísta, autosuficiente y autoenfocada, y de allí pasan
a la comprensión de la voluntad grupal y a la realización de un esfuerzo, a fin
de personificar esa voluntad grupal, la cual concierne siempre a aquello que no
es la voluntad del yo separado.
A medida que se acrecienta y desarrolla esta
capacidad de descentralizarse altruistamente, el aspirante alcanza una etapa en
que la vida y el bien grupal son considerados como parte integrante de un Todo
mucho mayor. Este todo mayor es el SER Mismo, divorciado de la forma, pero
actuando siempre a través de la forma y desenvolviéndose con planificado
propósito, mientras se halla en manifestación. Va comprendiendo entonces que no
bastan el amor y la inteligencia, sino que deben ser complementados y ayudados
por la voluntad, el propósito activo e inteligente, amorosamente aplicado.
La dificultad del tema reside en el hecho que,
básicamente, (por muy extraño que parezca) el amor es la línea de menor
resistencia para el ser humano evolucionado. Constituye el principio que rige
el actual sistema solar. La voluntad es el principio que regirá el próximo o
venidero sistema solar, el cual vendrá a la manifestación por intermedio de
esos seres humanos que -en este sistema solar- lleguen a expresar plenamente el
aspecto voluntad. Entonces, en la futura y culminante manifestación, el amor
será para el aspecto voluntad lo que la inteligencia es, en este sistema solar,
para el amor.
Notas:
1.
La Luz
del Alma (Libro II, Af. I).
2.
La Luz
del Alma (Libro IV, Aforismos 25 y
34).
REGLA DOS
Al estudiar la Primera Regla de la Iniciación
obtuvimos (o quizás fijamos con mayor claridad en nuestras mentes) tres
conceptos principales:
1. En el Sendero de la Iniciación desarrollamos el
aspecto Voluntad de la divinidad.
2. 2.Aprendemos también a emplear la conciencia como
punto de partida para el reconocimiento de un nuevo estado de comprensión que
de ninguna manera es conciencia, tal como entendemos el término.
3. Experimentamos, antes de cada iniciación, dos
pruebas principales -la de la tierra ardiente y la de la luz clara y fría.
Terminamos el estudio con el concepto Tensión, y lo
definí como la identificación del cerebro y el alma con el aspecto voluntad, y
la preservación de esa identificación -inmutable e inamovible- a pesar de las
dificultades y circunstancias. Lo menciono porque el concepto
"tensión" o punto de realización, subyace en la enseñanza de la regla
que vamos a considerar.
Regla Dos.
La Palabra ha sido pronunciarla desde el gran punto
de tensión: Aceptado como grupo. Que no retire su solicitud. No podría hacerlo
aunque quisiera, pero debe presentar tres grandes demandas y seguir adelante.
Que no guarde recuerdos, sin embargo que rija la memoria. Que actúe desde el
centro de todo lo que está dentro del contenido de la vida unida del grupo.
Un cuidadoso análisis de esta regla impartirá a la
intuición mucho más de lo que aparece en la superficie, lo cual ya es de
suficiente valor. Cada una de las reglas contiene la simiente de la comprensión
que debe ser evocada antes de dominar la siguiente regla. Todo lo que se
imparte se basa siempre en lo que ha transcurrido anteriormente. Las "tres
grandes demandas” del iniciado, se fundamentan en el "triple
llamado", expuesto en la Regla Dos para aspirantes y discípulos, emitido
previamente. Ahora deben captarse sus significaciones superiores.
Esta regla, de suma importancia, sólo consta de
cuatro partes, porque encierra la fuerza motivadora, los factores
condicionantes y el lugar del triunfo -estando todos indicados en ella.
Estudiaremos como ya es habitual, cada parte en forma correlativa y
detalladamente, hasta donde sea factible, teniendo presente que la iniciación
concierne a factores latentes en la manifestación, y ningún idioma posee
palabras para describirla; se refiere asimismo a ideas inexistentes en "la
nube de cosas conocibles" (denominada así por Pantanjali) -es decir,
conocibles para la masa humana. No obstante, el iniciado enfrenta un mundo de
significados y asuntos aún no manifestados. La tarea del Maestro (y la
de Aquellos superiores a Él) consiste en dar dichos pasos y precipitar esos
"acontecimientos que están a la expectativa", trayéndolos
oportunamente a la manifestación. Les recordaré que esto se realiza
invariablemente empleando la voluntad y desde un punto de tensión.
1. La Palabra ha sido pronunciada desde el gran
punto de tensión: Aceptado como grupo.
Quisiera llamarles la atención sobre la naturaleza
progresiva de la ciencia esotérica; en ninguna parte está mejor ilustrada ni
tan bien demostrada, como en esta frase, pero, a no ser que la intuición y el
sentido de correlación estén activos, la idea eludirá todo reconocimiento.
En la totalidad de la enseñanza dada al aspirante y
al discípulo en las primeras etapas de su entrenamiento, se ha puesto el
énfasis sobre el "punto de luz" que debe ser descubierto, llevado a
su plena iluminación, empleándolo luego de tal forma, que aquel en quien la luz
brilla se convierte en portador de luz en un mundo oscuro. Al aspirante se le
enseña que esto es posible cuando se hace contacto con el alma y la luz es
descubierta. Para la mayoría esta enseñanza es conocida, y constituye la
esencia del progreso que han de realizar los aspirantes y discípulos, durante
la primera parte de su entrenamiento.
Nos dedicaremos ahora a otra expresión y al
siguiente desarrollo en la vida del iniciado que está aprendiendo a actuar
desde un "punto de tensión". Aquí reside el nuevo énfasis, y lo llevo
a la atención de la humanidad en este momento, cuando el género humano se
acerca al fin, al terrible pero liberador fin, de la actual gran prueba sufrida
en esta moderna tierra ardiente. La humanidad podrá ahora penetrar en la luz
clara y fría y allí comenzar a mantener ese punto de tensión que evocará la
necesaria "comprensiva voluntad de seguir adelante por la línea de la
humana voluntad al bien -primera etapa del desarrollo del aspecto voluntad.
Ésta es la sublimación superior de la etapa de aspiración que precede al logro
del "punto de luz" por medio del contacto con el alma.
El punto de tensión se descubre cuando la
consagrada voluntad de la personalidad es puesta en contacto con la Voluntad de
la Tríada espiritual. Esto tiene lugar en tres etapas bien definidas:
1. Aquélla en que el aspecto inferior de la
voluntad, enfocado en el cuerpo mental -la voluntad de actuar de la
personalidad-, es puesto en contacto con la mente abstracta superior; esta
última es el agente interpretador de la mónada, siendo también el aspecto
inferior de la Tríada. A este respecto se desprenden dos cosas:
a. Que el
contacto es posible desde el momento en que el primer tenue hilo del
antakarana, el arco iris, fue tendido entre la unidad mental y el átomo
manásico permanente.
b. Que se
manifiesta como absorbente devoción al Plan, y es un esfuerzo realizado, sin
reparar en el costo, para servir a ese Plan cuando es captado y comprendido
progresivamente.
Se manifiesta en el cultivo de la buena voluntad,
como la entiende el término medio de la humanidad inteligente, y es puesto en
práctica como un modo de vivir.
2. Aquélla en que el aspecto amor del alma es
puesto en contacto con el correspondiente aspecto de la Tríada, al cual damos
el inadecuado nombre de intuición. En realidad es la percepción y comprensión
divinas, al expresarse por medio de la formulación de ideas. Aquí tenemos un
ejemplo de lo inadecuado del lenguaje moderno; las ideas son amorfas, y en
efecto son puntos de energía que se exteriorizan a fin de expresar
oportunamente alguna "intención" del divino Logos creador. Cuando el
iniciado llegue a captar y a identificarse con esto, su buena voluntad se
expandirá en voluntad al bien. Plan y cualidad ceden su lugar al propósito y
método Los planes son falibles y experimentales y satisfacen una necesidad
momentánea. El propósito, como lo demuestra el iniciado, es permanente,
previsor, inalterable y sirve a la Idea Eterna.
3. Aquélla en que -después de la cuarta iniciación-
existe una relación directa e inquebrantable entre la mónada, por intermedio de
la Tríada, y a forma que emplea un Maestro para realizar Su trabajo entre los
hombres. Dicha forma puede ser Su personalidad temporaria, obtenida en el curso
normal de encarnaciones o sino una forma especialmente creada, a la cual los
teósofos le aplican el término técnico, aunque engorroso, de
"mayavirupa". Constituye el "verdadero disfraz que oculta la luz
radiante y la energía dinámica de un revelado Hijo de Dios". Ésta es la
definición esotérica que yo les presento. Esta etapa puede ser denominada la
adquisición de la voluntad de ser, no del Ser como expresión individual sino
del Ser como expresión del Todo -omnicluyente, no separatista, motivado por la
bondad, belleza y verdad, e inteligentemente expresado como amor puro. Todas
estas etapas se logran obteniendo un punto de tensión tras otro, y así se lleva
adelante el trabajo hacia el reino de la firme y dinámica voluntad, la cual, a
medida que se va desarrollando progresivamente, actúa invariablemente desde un
constante punto de tensión.
Ahora nos abocaremos al estudio de un tema que
siempre resulta excesivamente difícil para los estudiantes: La naturaleza de la
PALABRA, del A,U.M., y sus posteriores derivaciones, el O.M. y el Sonido.
Existe mucha confusión respecto a su significación y a la necesidad de su
empleo. La etapa de su reconocimiento, por la cual estamos pasando ahora, es
puramente exotérica, a fin de acostumbrar al público a la realidad de su
existencia, y se lleva a cabo de tres maneras:
1. Por el constante empleo de la palabra
"Amén" en todas las iglesias cristianas, tergiversación occidental
del A.U.M. El A.U.M. constituye aquí el aspecto inferior del Sonido originador.
2. Por el énfasis que ha puesto la Masonería
sobre la Palabra Perdida, atrayendo así sutilmente la atención de la humanidad
hacia el O.M., el Sonido del segundo aspecto, el alma.
3. Por el creciente énfasis puesto, por los
numerosos grupos esotéricos de todo el mundo, en el empleo del O.M. y su
frecuente uso hecho públicamente por estos grupos y por quienes practican la
meditación.
El acercamiento más sensato corresponde a la
tradición masónica, porque encara principalmente el mundo de significados y una
de las fases de la enseñanza esotérica. El empleo del Amén en el ritual de la
iglesia cristiana, caerá en desuso con el tiempo, pues básicamente constituye
una afirmación materialista, siendo por lo general considerada por los
feligreses como sello de divina aprobación, adjudicado por el Todopoderoso a
sus demandas de protección o de satisfacción a sus necesidades físicas; por lo
tanto, todo ello está relacionado con la vida de deseos, la aspiración al
dualismo y a la demanda. Involucra las actitudes de dador y de receptor.
El A.U.M. y el Amén son ambos una expresión del
sonido mediante el principio de la sustancia activa inteligente de la
manifestación divina, el tercer aspecto, y han servido a la necesidad humana
durante la fase material y el desarrollo de la forma. También me refiero aquí
al desarrollo de la mente o del cuerpo mental. La entera personalidad, cuando
se ha perfeccionado y está regida por el alma, se convierte en el "Verbo
hecho carne".
El conjunto de aspirantes y discípulos está hoy
aprendiendo el significado del O.M., que no es el Verbo hecho carne, sino el
Verbo liberado de la forma expresándose como alma-espíritu y no como
cuerpo-alma-espíritu. Por lo tanto, podría decirse que:
1. El A.U.M. (observen que separo cada aspecto de
este triple sonido) hace descender al plano físico el aspecto alma-espíritu, y
lo arraiga allí la fuerza de su saliente vibración. Emplearé un símbolo para
aclarar lo que quiero significar. Diré que es análogo "a un fuerte viento
que sujeta a un hombre contra una pared, imposibilitándole toda libertad de
movimiento". Vivifica la forma; intensifica el aferramiento de la materia
sobre el alma; construye una prisión alrededor del alma -la prisión de los
sentidos. Es el "sonido del encantamiento", fuente del espejismo y de
maya; energía altamente engañosa y alucinadora, nota del arco involutivo.
Oculta el secreto del mal o materia, del empleo de la forma, primeramente como
prisión, luego como campo de entrenamiento y de experiencia y, finalmente, como
expresión de la manifestación de un Hijo de Dios.
2. El O.M. correctamente pronunciado libera al alma
del espejismo y del -encantamiento. Es el sonido de la liberación, la
gran nota de la resurrección y de la ascensión de la humanidad al Lugar Secreto
del Altísimo, cuando todas las demás Palabras y sonidos han fracasado. Es un
sonido dual, no triple como el A.U.M.; significa la relación entre espíritu y
alma y entre vida y conciencia. Esta Palabra perdida, simbolizando lo que se ha
perdido en los tres mundos (ejemplificado por los grados de la Logia Azul de la
Masonería), debe ser recuperada, y está hoy en proceso de ser descubierta. Los
místicos la han buscado; los masones han preservado la tradición de su
existencia; los discípulos e iniciados del mundo deben demostrar que la poseen.
3. El SONIDO es la única expresión del Nombre
Inefable, el apelativo secreto de Aquel en quien vivimos, nos movemos y tenemos
nuestro ser, a Quien conoce la Gran Logia Blanca por dicho nombre. Recuerden
siempre que nombre y forma son términos sinónimos de la enseñanza esotérica y
ambas palabras contienen el secreto de la manifestación. La meta del iniciado
consiste en identificarse con todas las formas de la vida divina a fin de poder
considerarse a sí mismo como parte integrante de ese Todo y sintonizarse con
todos los estados de percepción divina conociendo por sí mismo (no sólo
teóricamente) que éstos también constituyen sus propios estados de percepción.
Entonces puede penetrar en el divino arcano del conocimiento, participar de la
divina omnipresencia, expresar -a voluntad- la divina omnisciencia y prepararse
para manifestar con plenitud de conciencia la divina omnipotencia.
Empleo palabras que resultan fútiles para impartir
el subyacente significado de la Palabra. La comprensión sólo puede llegar
cuando el hombre vive la Palabra, oyendo su inaudible Sonido y exhalándolo hacia los demás en un aliento
vital dador de vida.
Las masas oyen el sonido del A.U.M., y la clase
elevada está descubriendo que ese A.U.M. es la expresión de algo del cual trata
de liberarse. Los aspirantes y discípulos del mundo oyen el O.M., y en sus
vidas personales el A.U.M. y el O.M. están en conflicto. Quizás esto representa
una nueva idea, pero imparte el concepto de un hecho eterno. Tal vez les ayude
a comprender esta fase si puntualizo que, para el primer grupo, el O.M. puede
ser representado con el signo M, que expresa la naturaleza material, mientras
que el segundo grupo puede ser representado por el símbolo M, expresando
el alma envuelta en la materia. Observarán por lo tanto, que la enseñanza
conduce al hombre progresivamente hacia adelante y la ciencia esotérica pone al
hombre en contacto con grandes contradicciones mentales y paradojas divinas
Durante eones se han perdido la Palabra del alma y el Sonido de la realidad espiritual.
Hoy la Palabra del alma se está descubriendo nuevamente, y con ese
descubrimiento el pequeño yo se va perdiendo en la gloria y el fulgor del yo
divino.
Este descubrimiento culmina en el momento de
recibir la tercera iniciación. El iniciado y el Maestro, conjuntamente con ésos
de rango superior que se identifican con Shamballa, en forma constante y
creciente, oyen con mayor claridad el Sonido que emana del Sol Central
espiritual, que penetra en nuestro planeta en todas las formas de la vida
divina -por conducto de nuestro Logos planetario, el cual oye con toda claridad
y comprensión-, el Sonido de la sílaba inferior del Inefable Nombre de Aquel en
Quien los Logos planetarios viven, Se mueven y tienen su Ser, pues Ellos son
centros de la VIDA que se expresa a sí misma por medio de un sistema solar.
Como podrán ver no tiene objeto que me explaye
sobre esto. Su único valor consiste en dar un impulso expansivo a la conciencia
del discípulo y sacudir su imaginación (la simiente de la intuición), y aunque esté
ocupado en expresar la M y después la m, se esforzará en ir detrás del
Sonido.
Anteriormente señalé que el sonido A.U.M., el
sonido O.M. y el SONIDO mismo, están relacionados con la vibración y sus
variados y distintos efectos. El secreto de la Ley de Vibración se va revelando
progresivamente a medida que la gente aprende a emitir la Palabra en sus tres
aspectos. Los estudiantes harían bien en reflexionar sobre la diferencia que
existe entre el aliento y el Sonido, entre el proceso de la respiración y el de
la creación de una actividad vibratoria dirigida. Una está relacionada con el
Tiempo y la otra con el Espacio, y difieren entre sí, y (tal como reza en El
Antiguo Comentario) "el Sonido, el último Sonido aunque inicial,
concierne a aquello que no es tiempo ni espacio, está fuera del TODO
manifestado, origen de todo lo que es y sin embargo, no es nada". (La nada.
A.A.B.)
Existen, por lo tanto, grandes puntos de tensión,
desde los cuales surge la Palabra Sagrada en sus mayores aspectos. Permítanme
enumerarlos:
1. El punto creador de tensión -tensión lograda por
el Logos planetario cuando responde al Sonido del Inefable nombre, exhalándolo,
a Su vez en tres grandes Sonidos que constituye uno sólo en Su propio plano de
expresión, creando así el mundo manifestado, el impulso hacia el desarrollo de
la conciencia y también la influencia de la vida misma. Esto es el Sonido.
2. Siete puntos de tensión en el arco descendente e
involutivo; estos producen los siete planetas, los siete estados de conciencia
y la expresión de los impulsos de cada uno de los siete rayos. Constituyen el
séptuple A.U.M., al cual se refiere la Sabiduría Eterna. Están relacionados con
el efecto que produce el espíritu o la vida sobre la sustancia, dando así
origen a la forma y creando la prisión de la vida divina.
3. El A.U.M. mismo o el Verbo hecho carne; creando
finalmente un punto de tensión en el cuarto reino de la naturaleza, donde es
posible el ciclo evolutivo y llega a oírse casi imperceptiblemente la primera
tenue nota del O.M. El hombre individual alcanza el punto cuando. la
personalidad es un todo integrado y activo y el alma comienza a ejercer
control. Constituye una tensión acumulada, lograda durante muchas vidas. Este
proceso está descrito en los archivos de los Maestros, de la manera siguiente:





Recuerden que estos símbolos constituyen una tentativa de mi
parte, de traducir antiguas signaturas, en tipos de imprenta modernos y
occidentales. Esotéricamente, el único que no varía es el A.U.M.
4. Luego se produce un punto de tensión, y desde
él, el hombre logra oportunamente liberarse de los tres mundos, convirtiéndose
en un alma liberada; llega a ser un punto dentro del círculo -que indica el
punto de tensión desde el cual actúa, siendo el círculo la esfera de su actividad
autoiniciada.
No creo necesario extenderme más; el iniciado pasa
de un punto de tensión a otro, análogamente a como la hacen todos los seres
humanos, aspirantes, discípulos e iniciados de grado inferior; obtienen una
expansión de conciencia tras otra, hasta recibir la tercera iniciación, y los
puntos de tensión (cualificados por la intensión y el propósito) reemplazan los
esfuerzos anteriores y el aspecto voluntad comienza a ejercer control.
Aquí tenemos en forma concisa un nuevo ángulo del
conocido tema de la Palabra -tema preservado, de alguna manera, por todas las
religiones mundiales, pero, como todas las cosas, ha sido tan materializado,
que la tarea de la jerarquía consiste en restablecer el conocimiento de su
significado, su triple aplicación y sus significaciones involutivas y
evolutivas. Los estudiantes harían bien en recordar que la emisión oral nada
significa. La emisión silenciosa e inaudible dentro de la cabeza, constituye un
factor importante; luego de haberlo realizado, oír su reverberación allí y
reconocer que este Sonido autoiniciado -exhalado desde un punto de tensión- es
parte del SONIDO original a medida que va adquiriendo la forma de una Palabra.
Cuando el hombre expresa perfectamente el A.U.M., entonces puede emitir el O.M.
con eficacia, desde puntos progresivos de tensión hasta la tercera iniciación.
Entonces el efecto del O.M. es de tal naturaleza que la personalidad desaparece
como entidad separada, surge el alma en toda su gloria, y el primer tenue
sonido del SONIDO original irrumpe en el oído del transfigurado iniciado. A
esta Voz se refiere el relato bíblico de la Transfiguración. Dicha Voz dice:
"Éste es mi Hijo bienamado". El iniciado registra el hecho de haber
sido aceptado por Shamballa y haber establecido el primer contacto con el Logos
planetario, el Hierofante, el Iniciador en la tercera iniciación, en forma
análoga a como Cristo, el Maestro de Maestros, es el Iniciador y el Hierofante
de las dos primeras iniciaciones.
No obstante, la Palabra que nos ocupa no es la
Palabra Sagrada, sino un signo o señal de aceptación. Esta regla lo expresa en
la frase: "Aceptado como grupo", la cual se refiere al conjunto y
mezclas combinadas de sonidos a través de los cuales pueden actuar el alma en
relación con la personalidad, la mónada en relación con la Tríada espiritual,
el Maestro en relación con su ashrama y Shamballa en relación con la Jerarquía,
expresando el plan en las etapas iniciales de contacto y, en las
últimas, el propósito. Recuerden que la analogía rige en todo esto. La personalidad
es un conglomerado de formas y vidas sustanciales que al fusionarse y mezclarse
constituyen una totalidad unificada, animada por el deseo o aspiración, por el
plan o propósito, y actúa en el lugar que le corresponde, inspirada por un
programa interno autoiniciado. De acuerdo al punto de vista y ángulo más
extenso, de quienes ven la vida en términos de totalidades cada vez más
amplias, el progreso se realiza pasando de un grupo a otro.
El pronunciamiento que surge desde un punto de
tensión, es la Palabra del alma al integrarse con la triple personalidad cuando
está conscientemente preparada para dicha fusión. El aferramiento del alma
sobre sus instrumentos de expresión, la red compuesta por los siete centros y
sus subsidiarios, se intensifica, y la energía afluye obligando a la pasiva
personalidad a expresar plenamente el tipo de su alma, subordinando el rayo de
la personalidad (y sus tres rayos subsidiarios) a la dominante energía del
alma. La primer gran integración consiste en la fusión de la fuerza con la
energía. Esta afirmación es de suma importancia, porque expone una de las
primeras lecciones que debe dominar el iniciado, y sólo puede ser debidamente
comprendida por la experiencia de la vida, y sujeta a la interpretación en el
mundo de significado. Alguna comprensión de lo que esto implica se obtendrá
cuando el discípulo sepa diferenciar entre actividad egoica y acción de la
materia, entre amor y emoción, entre voluntad inteligente y mente, entre plan y
propósito. Al hacerlo, adquiere la habilidad de descubrir su punto de tensión
en cualquier momento dado, y esta creciente habilidad lo llevará con el tiempo
a reconocer conscientemente como unidades a un grupo tras otro, con los cuales
deberá tratar de identificarse.
Encuentra a su alma mediante la fusión del alma y
la personalidad; a su grupo por la absorción de esta fusión alma-forma en el
grupo de un Maestro, siendo finalmente absorbido en el ashrama del Maestro;
allí, en concierto con el grupo de hermanos, se fusiona y mezcla con la Jerarquía
y. oye la ampliación de la Palabra que originalmente pronunció su alma:
Aceptado como grupo. Luego, mucho más tarde, participará de ese augusto
reconocimiento que tiene lugar cuando surge la Voz -como lo hace anualmente-
desde el centro de Shamballa, y el Señor del Mundo pone el sello de aprobación
sobre la aceptación de la Jerarquía y sus nuevos asociados. Dicha aceptación
incluye a los iniciados de tercer grado que han estado, más que nunca,
estrechamente integrados con la vida jerárquica. Para ellos constituye la señal
(y también para los que están más avanzados y la han oído año tras año) de que
forman parte del instrumento cuyo propósito consiste en cumplir el plan. De
este modo se van produciendo las grandes síntesis. Han tardado muchos eones, porque
la evolución (especialmente en las primeras etapas) avanza lentamente.
Durante el período de posguerra, y a medida que la
nueva estructura del venidero orden mundial vaya adquiriendo forma, los
procesos se acelerarán considerablemente; sin embargo esto no sucederá hasta
dentro de cien años, lo cual es un instante en la, eterna historia de la
humanidad. La vida de Dios pasa de una síntesis a otra. Primeramente, la
síntesis de las vidas atómicas que adquirirán formas cada vez más perfectas
hasta aparecer los tres reinos de la naturaleza; luego la síntesis de la
conciencia que permitirá al ser humano penetrar en la conciencia mayor del Todo
y, finalmente, ese misterioso acontecimiento resultante del efecto producido
por los desarrollos anteriores, denominado Identificación. Desde la primera identificación,
analogía superior de la etapa de individualización, tiene lugar la absorción
progresiva en totalidades cada vez mayores, y todas las veces surge la Palabra:
Aceptado como grupo.
¿He logrado darles en esta breve exposición una
visión algo más amplia de lo que significa la iniciación? ¿Pueden ver
con mayor claridad la creciente belleza del Todo, la bondad del Propósito y la
Sabiduría del Plan? ¿comprenden más cabalmente, que belleza, bondad y
sabiduría. no son cualidades, como puede implicar su inadecuada nomenclatura
sino grandes realidades manifestadas? ¿Han llegado a comprender que no son
descriptivas de la Deidad, sino nombres aplicados a Vidas de cuya potencia y
actividad los hombres nada saben?
Alguna comprensión al respecto debe infiltrarse con
lentitud en la mente y conciencia de cada discípulo, a medida que sobre esa
mente se va irradiando la luz del alma en las primeras etapas y, más tarde, va
respondiendo al impacto de la energía proveniente de la Tríada espiritual. Sólo
cuando se visualiza esto, aunque no se lo comprenda, el esforzado discípulo
sabrá que las palabras:
2. Que no retire su solicitud. No podría hacerlo
aunque quisiera, pero debe presentar tres grandes demandas y seguir adelante,
son un mandato viviente que lo condicionarán,
quiéralo o no. de los resultados más reales que se producen al oír la Palabra
pronunciada después de pasar las dos pruebas, es la incapacidad de retirarse de
la posición asumida. Tener que vivir inevitablemente la vida del espíritu,
constituye al mismo tiempo su horror y su alegría. Eso es exactamente lo que
quiero significar. El símbolo o primera expresión de esto (para quienes viven
en los tres mundos, es solo el símbolo de una realidad interna, es el impulsivo
anhelo de mejorar, característica sobresaliente del animal humano. Pasa por una
etapa de disconformidad a otra, impelido por un algo interno que constantemente
le revela una seductora visión de algo más deseable que su actual estado y
experiencia. Al principio lo interpreta en términos de bienestar material;
entonces esta divina disconformidad lo impele hacia una etapa de lucha de
naturaleza emocional; ansía la satisfacción emocional y más tarde las
realizaciones intelectuales. En todo momento la lucha por alcanzar lo que
siempre está más adelante, crea los instrumentos para lograrlo,
perfeccionándolos gradualmente, hasta que la triple personalidad está preparada
para obtener la visión del alma. Desde ese punto de tensión, el anhelo y la
lucha recrudecen, hasta comprender la Regla Uno para Aspirantes y entrar en el
sendero.
En cuanto llega a ser un discípulo aceptado y ha
emprendido definidamente el
trabajo de preparación para la iniciación, ya no puede volver atrás. No podría
aunque quisiera, y el ashrama, lo protege.
Cuando esta regla es para discípulos aceptados e
iniciados, enfrentamos una condición similar en una vuelta más elevada de la
espiral, pero con una diferencia (que difícilmente podrán captar, a no ser que
se hallen en el punto donde la Palabra va hacia ustedes): el iniciado permanece
solo en "unidad aislada", consciente de su misteriosa unicidad con
todo lo que existe. El anhelo que caracteriza su progreso, de llegar a la
fusión alma-personalidad, se trasmuta en una fija intención, en la habilidad de
ir adelante hacia la clara y fría luz de la lúcida razón, libre de todo
espejismo e ilusión, poseyendo ahora el poder de presentar las tres demandas,
lo cual puede hacer conscientemente y por el empleo de la voluntad dinámica, en
vez de "presentar la solicitud en triple forma" como lo hizo antes.
Esta diferencia es vital y señala un enorme crecimiento y desarrollo.
El iniciado ha oído la Palabra que le llegó cuando
se comprometió a cumplir irremediablemente con el propósito jerárquico. Ha oído
la Voz proveniente de Shamballa, así como anteriormente oyó la Voz del Silencio
y la voz de su Maestro. La obediencia esotérica cede su lugar a la voluntad
iluminada. Se puede ahora confiar que andará y trabajará sólo, porque
inalterablemente es uno con su grupo, con la Jerarquía y finalmente con
Shamballa.
La clave de esta regla reside en el mandato de que
el iniciado agregue a su solicitud tres demandas y sólo después de haber sido
formuladas, correctamente expresadas y motivadas por la voluntad dinámica, vendrá
el mandato de seguir adelante. ¿Cuáles son estas tres demandas y con qué
derecho las presenta el iniciado? Hasta ahora la nota de su conciencia en
expansión había sido la visión, esfuerzo, realización y nuevamente visión;
Hasta entonces se había ocupado de llegar a ser consciente en el campo de la
divina realización -zona que se expande y acrecienta constantemente. En
términos del ocultismo práctico, una vez que se ha identificado con esa
revelación, reconoce una esfera cada vez más amplia, donde puede prestar
servicio pleno de propósito y desarrollar el Plan. Hasta que esta revelación no
constituya parte integrante de su vida, le será imposible al iniciado
comprender el significado de estas sencillas palabras. Identificación es
comprensión, más experiencia esotérica, más absorción en el Todo, y (como ya
señalé anteriormente) para describir esto no tenemos terminología. El discípulo
es ahora amo de lo que ha visto y se ha apropiado, y presintiendo lo que tiene
por delante, y siendo consciente de ello, “se afirma sobre sus derechos
esotéricos y presenta sus claras demandas".
Se pueden descubrir cuáles son esas demandas si
recordamos que todo lo que debe sobrellevar y desempeñar el iniciado constituye
la analogía superior y esotérica de la triple manifestación espíritu-energía,
que caracterizó la primera fase de su desenvolvimiento, es decir la
personalidad. Quisiera llamar la atención sobre el vocablo
"desenvolvimiento", porque quizás sea la palabra más explícita y
correcta que se puede aplicar al proceso evolutivo. El idioma no posee otra
mejor. El iniciado siempre ha sido un iniciado. El divino Hijo de Dios siempre
fue conocido por lo que es. Un iniciado no es el resultado del proceso
evolutivo sino la causa del proceso evolutivo, y por medio del mismo él perfecciona
sus vehículos de expresión hasta convertirse en un iniciado en los tres mundos
de la conciencia y en los tres mundos de la identificación.
El desenvolvimiento prosigue de acuerdo al tipo de
rayo, y cada triple etapa del desenvolvimiento inferior hace posible más tarde
(en tiempo y espacio) el desenvolvimiento superior en el mundo de la Tríada
espiritual. En estas instrucciones trato de indicarles la relación que existe
entre la triple personalidad y la Tríada espiritual, vinculadas y unidas por el
antakarana. Cada uno de estos tres aspectos inferiores Posee su propia nota y
produce la formulación de las tres demandas que evocan respuesta de la Tríada
espiritual, llegando asi hasta Shamballa, el elevado lugar donde espera la
Mónada.
En el primer capítulo del libro Cartas sobre
Meditación Ocultista, publicado en 1922, senté las bases para la enseñanza
más avanzada que aquí estoy impartiendo. En dicho capítulo me ocupé del
alineamiento del ego con la personalidad, siendo la primera vez que fue enfocado
definidamente todo el tema del alineamiento, porque es el primer paso hacia la
fusión y, posteriormente, hacia los misterios de la identificación. Permítanme
ahora transcribir el párrafo:
"A medida que transcurre el tiempo, con la
ayuda del Maestro, se logra la armonía del color y tono (pues son sinónimos),
hasta que finalmente se obtiene la nota fundamental de la materia, la tercera
mayor de la personalidad alineada y la quinta dominante del ego, seguida por el
pleno acorde de la Mónada o Espíritu. Durante el discipulado buscamos la
dominante del ego; pero antes debe vibrar la tercera perfecta de la
personalidad. Durante varias encarnaciones hacemos vibrar los cambios en los
tonos intermedios y a veces nuestras vidas vibran a un tono mayor o menor; pero
siempre tienden a adquirir
mayor flexibilidad y belleza. A su debido tiempo cada nota se ajusta a su
acorde, el del espíritu; cada acorde forma parte de una frase, frase o grupo al
cual corresponde el acorde, y la frase completa la séptima parte del todo. Las
siete partes completan entonces la sonata de nuestro sistema solar -parte de la
triple obra maestra del Logos o Dios, el Maestro Músico.
Llegamos ahora a un punto que difícilmente podrán
captar los discípulos. El iniciado o discípulo ha llegado a una etapa evolutiva
donde la triplicidad cede su lugar a la dualidad, previamente al logro de la
completa unidad. Sólo dos factores le conciernen cuando "permanece en el
punto medio", y son: espíritu y materia Su principal nota consiste en
llegar a identificarlos plenamente en su conciencia. pero sólo en lo que
respecta a todo el proceso creador y no a su yo separado. El servicio que
presta el iniciado tiene como móvil este concepto. Dicho concepto de plenitud,
que gradualmente se va deslizando en la conciencia del mundo, indica que la
humanidad se halla al borde de la iniciación. Por lo tanto, lo que posibilita
la actividad del iniciado, cuando formula las tres demandas, es el aspecto
material, "el tercero perfecto de la Personalidad". El "quinto
dominante del Ego" se hace oír en la tercera iniciación, marcando el logro
de la unificación, desvaneciéndose en la cuarta iniciación. En ese momento
desaparece el vehículo egoico, el cuerpo causal, quedando entonces únicamente
dos aspectos divinos, la sustancia activa, perfecta, radiante y organizada, el
aspecto materia, a través del cual el iniciado puede actuar, controlándolo
totalmente, y el dinámico principio vida, el aspecto espíritu, con el cual
espera ser identificada la "divina Realidad sustancial". Este concepto
subyace en las tres demandas del iniciado que (de acuerdo a la regla
anteriormente dada para aspirantes y discípulos) debe pronunciar "a través
del desierto, sobre los mares y a través del fuego".
No me es posible hacerles comprender explícitamente
la naturaleza de las demandas, sólo puedo formular ciertas frases simbólicas
que, interpretadas intuitivamente, proporcionarán una clave.
Sólo es posible formular la primera demanda porque
"la vida del desierto quedó atrás; éste floreció y fructificó, luego llegó
la sequía y el hombre se retiró. Aquello que nutrió y sustentó su vida se
convirtió en tierra yerma, quedando sólo hueso, polvo y una insaciable sed que
nada puede aplacar". Sin embargo, resulta claro para la conciencia del
iniciado que al desierto hay que hacerlo florecer nuevamente como una rosa y
que su tarea consiste en restaurar (distribuyendo las aguas de la vida su
prístina belleza, no la belleza de su falso florecimiento. Por lo tanto, sobre
la nota del aspecto inferior de la personalidad (hablo simbólicamente) él demanda que el florecimiento tenga
lugar de acuerdo al Plan Ello involucra, de su parte, una visión de ese plan,
identificación con el propósito subyacente y la habilidad de actuar -por
intermedio de la mente superior, aspecto inferior de la Tríada espiritual- en
el mundo de las ideas para crear esas formas mentales que lo ayudarán a
materializar el Plan de conformidad con el Propósito. Éste es el trabajo
creador de la construcción de formas mentales, por eso se dice que la primera
gran demanda "se pronuncia dentro del mundo de las ideas de Dios y va
dirigida al desierto que, hace mucho tiempo, quedó atrás. Después de esa gran
demanda el iniciado consagrado a prestar servicio en el mundo, retorna al
desierto, trayendo consigo la simiente y el agua por la que el desierto
clama."
La segunda demanda tiene relación con el anterior
clamor del discípulo, emitido "sobre los mares". Se refiere al mundo
del espejismo en el cual se debate la humanidad, y al mundo emocional en el que
está sumergido el género humano, como ahogándose en el océano. En la Biblia se
dice -y el concepto está basado en la información existente en los Archivos de
los Maestros- que "ya no habrá más mar"; he dicho que llega un
momento en que el iniciado sabe que el plano astral ya no existe, pues se ha
desvanecido y desaparecido para siempre. Pero cuando el iniciado se ha liberado
del reino de la ilusión, de las nieblas, las brumas y el espejismo, y permanece
en "la luz clara y fría" del plano búdico o intuitivo (el segundo aspecto
o aspecto medio de la Tríada espiritual), llega a obtener una grande y
fundamental comprensión. Sabe que debe retornar (si esta palabra tan tonta
explica algo) a los "mares" que dejó atrás y allí disipar el
espejismo. Ahora actúa "arriba en el aire y a plena luz del día". Ya
no se debate en las olas ni se hunde en las aguas profundas. Se cierne sobre el
mar, dentro del océano de luz, y vierte esa luz en las profundidades. Lleva así
las aguas al desierto, y la luz divina al mundo de las brumas.
Sin embargo, nunca abandona el lugar de la
identificación, y todo lo que ahora realiza lo lleva a cabo desde los niveles
que ha alcanzado cualesquiera de las iniciaciones. Todo lo hace "en el
desierto y sobre los mares” mediante el poder del pensamiento, el cual dirige
la necesaria energía y ciertas destinadas y elegidas fuerzas, a fin de que el
Plan, permítanme repetir, pueda desarrollarse de acuerdo al propósito divino
por el poder de la dinámica voluntad espiritual. Cuando lleguen a comprender
que el iniciado de alto grado trabaja con energía monádica y no con fuerza del
alma, entonces se darán cuenta por qué necesita actuar detrás de la escena.
Trabaja con el aspecto alma y por medio del poder de la energía monádica,
empleando el antakarana como agente distribuidor. Los discípulos e iniciados de
los primeros dos grados trabajan con fuerza del alma y por intermedio de los
centros. La personalidad trabaja con fuerzas.
La tercer gran demanda contiene distintas
implicaciones y se dice que se pronuncia "a través de los fuegos". En
el actual sistema solar no es posible evadir el fuego. Existe en todos los
niveles de la expresión divina, como bien sabemos, por el estudio de los tres
fuegos -el fuego por fricción, el fuego solar y el fuego eléctrico, con sus diferenciaciones,
los cuarenta y nueve fuegos- de los siete planos. Por lo tanto, si el llamado o
la demanda proviene del discípulo o del iniciado, el Sonido surge siempre
"a través del fuego", "hacia el fuego" y "desde el
fuego". Muy poco puedo decir acerca de la técnica que subyace en la
poderosa demanda. La demanda es emitida desde el plano más elevado de la
voluntad espiritual, técnicamente denominado "plano átmico", y
produce resultados en los niveles mentales, así como las dos anteriores
demandas se desarrollan en los niveles físico y astral. Quisiera intercalar
aquí la observación de que si bien no existe el plano astral, desde el ángulo
del Maestro, miles de millones lo reconocen y también trabajan dentro de su
esfera alucinante, ayudados por los discípulos iniciados que actúan desde los
correspondientes niveles elevados. Esto también es verdad acerca de todo el
trabajo planetario, ya sea hecho por los iniciados y Maestros, actuando
directamente en los tres mundos, o desde niveles superiores, como lo hacen los
Nirmanakayas (los creadores Contemplativos del planeta), o de Shamballa, desde
la Cámara del Concilio del Señor del Mundo. Todos los esfuerzos de la Jerarquía
o los de las "Vidas condicionantes" (tal como a veces se las
denomina) de Shamballa, están dedicados a desarrollar el plan evolutivo, que
finalmente contendrá el propósito divino. Insisto en acentuar deliberadamente
esta diferencia entre plan y propósito, porque indica la fase siguiente del
desarrollo de la voluntad inteligente en la conciencia de la humanidad.
Nada más puedo insinuar acerca de estas demandas.
Mucho les habré dicho si su intuición ha permanecido despierta para leer la
significación de algunos de mis comentarios. Dichas demandas no sólo se
refieren a la evolución de la humanidad sino a todas las formas de vida
existentes dentro de la conciencia del Logos planetario. La mente rectora del
iniciado indica la meta a realizar dentro de los tres mundos.
3. Que no guarde recuerdos, sin embargo, que
rija la memoria.
Esto no es una afirmación contradictoria. Quizás
podré explicarles mejor la idea, de la manera siguiente: El iniciado no pierde
tiempo recapitulando las lecciones aprendidas; actúa por hábito adquirido
haciendo instintivamente lo correcto y necesario. La respuesta instintiva a las
formas del medio ambiente erige, como bien saben, las normas de proceder, de
conducta y de reacción. Ello establece lo que podría denominarse memoria
inconsciente, y rige sin necesidad de esforzarse por recordar.
Los hábitos de la bondad, de la correcta reacción y
de la comprensión instintiva, son la característica del iniciado entrenado. No
necesita recordar las reglas, las teorías, los planes y las actividades. Son
parte establecida de su naturaleza, como el instinto de conservación lo es del
equipo de un ser humano normal. Reflexionen sobre esto y procuren adquirir los
correctos hábitos espirituales. De esta manera el Maestro no pierde tiempo
ocupándose de los planes del alma o personales. Tiene el hábito -basado en la
memoria instintiva divina- de la actividad correcta, de la comprensión correcta
y del correcto propósito. No es necesario el recuerdo.
4. Que actúe desde el centro de todo lo
que está dentro del contenido de la vida unida del grupo.
Esto no constituye, como podrá parecer, el esfuerzo
destinado a realizar el trabajo para la humanidad, tal como lo ha planeado o
deseado el grupo, con el cual está asociado el iniciado. El método de trabajo
abarca una fase anterior, donde el discípulo aceptado aprende mucho.
Primeramente descubre en el plano físico al grupo cuyos ideales y planes para
el servicio están de acuerdo con su idea de la correcta actividad; se asocia a
dicho grupo, trabaja, aprende y el aprendizaje le ocasiona mucho sufrimiento.
Luego encuentra el camino hacia el ashrama de un Maestro, donde su esfuerzo
consiste en aprender a emplear acrecentadamente la voluntad a fin de llevar a
cabo el Plan y adaptarse a los métodos y planes grupales, trabajando para bien
de la humanidad, regido por la ley de la obediencia oculta.
El iniciado, sin embargo, no trabaja de esta
manera, aunque ha adquirido el hábito de entrar en contacto correcto con
organizaciones de los tres mundos y de colaborar correctamente con la
Jerarquía. Actúa inspirado por el aspecto vida, identificándose con él -el
aspecto vida de su rayo grupal y de todos los grupos unificados. Esto quiere
decir que comprende plenamente lo que significa la vida involutiva y evolutiva.
El grupo o grupos, que necesita ayuda, invoca su servicio. Su respuesta es una
evocación esotérica al unísono con el grupo de servidores, con el cual está
afiliado en el aspecto interno, algo muy distinto de lo que comúnmente se
comprende acerca del método de prestar servicio.
REGLA TRES
En esta regla continúa el tema de la anterior y con
frases concisas y simbólicas se imparten instrucciones sobre la Ciencia de
Invocación y Evocación y su significativo ritual o programa.
Dicho programa es, en realidad, la expresión o
formulación humana de la Ciencia del Sonido, en lo que el Sonido puede -hasta
ahora- afectar a la humanidad y a los asuntos humanos. Recuerden mi anterior
enseñanza acerca de la Palabra; recuerden
también que el Sonido es el sonido o nota de la Vida Misma,
personificando su impulso dinámico, su poder creador y su respuesta sensible a
todos los contactos.
Dual es el movimiento hacia adelante. El Portal
queda atrás. Esto es un acontecimiento pretérito. Que surja el grito invocador
desde el profundo centro de la clara y fría luz del grupo. Que evoque respuesta
del lejano y brillante centro. Cuando la demanda y la respuesta se pierden en
un gran Sonido, que salga del desierto, abandone los mares y sepa que Dios es
Fuego.
Probablemente ésta sea una de las dos reglas más
esotéricas que debe dominar el iniciado, ya sea como individuo o conjuntamente
con el grupo. El grupo reconoce y actúa regido por la compenetrante influencia
del propósito; el iniciado individual actúa con el plan. La expresión grupal,
hasta donde es posible en un momento dado, en tiempo y espacio, está de acuerdo
con la voluntad de Aquel en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser,
la Vida de todo lo que existe. El iniciado individual emplea la fuerza
atractiva (que a menudo erróneamente denominamos amor) de esa Vida fundamental,
con el propósito de reunir aquello que dará cuerpo a la formal y así manifestar
la voluntad. El grupo puede responder y frecuentemente responde al
"brillante centro" Shamballa, donde el iniciado por sí mismo y en su
propia y esencial identidad no podría responder. El grupo debe proteger al
individuo de la terrible potencia que emana de Shamballa, la cual debe ser
aminorada para él, mediante el proceso de distribución, a fin de que su impacto
no se centralice en algunos o en todos sus centros, compartiéndola todos los
miembros del grupo. Aquí tenemos la clave del significado del trabajo grupal.
Una de sus principales funciones consiste, esotéricamente hablando, en
absorber, compartir, circular y luego distribuir energía.
Este proceso de protección y distribución es una de
las funciones llevadas a cabo durante las grandes reuniones en pleno, de la
Jerarquía, bajo la égida de los tres Grandes Señores (el Manú, el Mahachoan y
el Cristo), en ese elevado y sagrado valle de los Himalayas donde anualmente
-después de la debida preparación- la Jerarquía hace contacto con Shamballa,
estableciéndose entonces una relación entre "el brillante y viviente
centro" radiante y magnético centro", a fin de que "el pasivo y
expectante centro" sea estimulado para seguir adelante en la escala
evolutiva. Incluso la Jerarquía misma requiere la protección de todos sus
miembros a fin de absorber correctamente las entrantes energías y luego
distribuir sabiamente las fuerzas de la voluntad divina en los tres mundos,
donde reside Su mayor responsabilidad. La enfocada voluntad de Dios, en sus
implicaciones y aplicaciones inmediatas, constituye el punto de tensión desde
el cual actúa Shamballa para lograr la fructificación final del Propósito
divino.
Existe una marcada diferencia entre Propósito y
Voluntad muy sutil ciertamente, pero bien definida para el iniciado avanzado y,
por lo tanto, aún en esto aparece la naturaleza dual de nuestra manifestación
planetaria y nuestra Expresión solar. Miembros del Concilio de Shamballa
reconocen esta diferencia y, en consecuencia, se dividen en dos grupos que, en
antigua nomenclatura, se denominan Registradores del Propósito y Custodios de
la Voluntad. La Voluntad es activa, el propósito es pasivo, y espera los
resultados de la actividad de la voluntad. Los Nirmanakayas o los Contemplativos
planetarios y los Custodios del Plan son reflejos de ambos grupos en los
círculos jerárquicos. La función de los Registradores del Propósito consiste en
mantener abierto el canal entre nuestra Tierra, el planeta Venus y el Sol
Central espiritual. La función de los Custodios de la Voluntad consiste en
relacionar el Concilio, la Jerarquía y la Humanidad, creando así un básico
triángulo de fuerza entre los tres principales centros de la vida planetaria,
expresión superior (simbólica, si se quiere) de la estrella de seis puntas,
formada por dos triángulos entrelazados. Una réplica de este fundamental
triángulo y símbolo de energía, con su afluencia y distribución, lo tenemos en
la relación entre los tres centros superiores del ser humano -coronario,
cardíaco y laríngeo- y los tres centros inferiores -plexo solar, sacro y base
de la columna vertebral. Podemos observar también que la Ciencia de Invocación
y Evocación sigue simbólicamente líneas evolutivas. Cuando el hombre sabe que
él es divino, debe reemplazar la adoración, actitud del místico, por la
Invocación. Dicha revelación simbólica puede constatarse en la ascensión de las
tres energías inferiores hasta las tres superiores y su respuesta evocadora,
produciendo así una eventual unidad en el punto de tensión. Me doy cuenta que
esto no es fácil de comprender porque encierra verdades que difícilmente podrá
captar el discípulo. Pero cada uno de ustedes las captará y dominará a medida
que recorren el Sendero del Discipulado y se someten al necesario entrenamiento
para la iniciación. También serán dominadas posteriormente, en el actual siglo
y a principio del siguiente, por una humanidad que va en rápida evolución,
demostrando que la iniciación del momento se convertirá con el tiempo en una
pretérita realización de las masas. Más adelante esta ponderable liberación
aparecerá como resultado definido de la guerra. La Carta del Atlántico y las
Cuatro Libertades, formuladas durante la tensión producida por la presión y
agonía mundiales, son reflejo de ello y encierran todo lo que el hombre común,
de orientación materialista, puede captar de la actual voluntad de Shamballa, a
medida que condiciona los planes de la Jerarquía y es impulsada por los
Registradores del Propósito. Asimismo esta revelación constituye la medida de
lo que ambos grupos de Custodios han podido impartir a las mejores
intelectualidades humanas -el primer grupo se ocupó de los miembros avanzados
de la Jerarquía, el segundo, de los iniciados y discípulos estrechamente
relacionados con la humanidad.
Nuevamente nos hallamos frente al hecho de que la
Ciencia de Invocación y Evocación, de la que fundamentalmente se ocupa esta
regla, constituye primordialmente una gran actividad científica, de la cual la
moderna humanidad prácticamente nada sabe, pero está relacionada con el poder
mental y la construcción de formas mentales. Únicamente los iniciados de grado
muy superior -como los tres Grandes Señores- tienen el derecho de invocar solos
y sin ningún agente protector, tal como lo sería un grupo, y la razón de ello
estriba en que son miembros del Concilio de Shamballa e individualmente
Registradores del Propósito. La aparición anual del Señor Buda constituye la
demostración o símbolo externo del surgimiento de esta Ciencia de Invocación y
Evocación, en la incipiente conciencia de la humanidad. La oración es la
imperceptible, tenue e inadecuada expresión de ello; la afirmación de la
divinidad, con el fin de obtener bienestar material, constituye una
tergiversación de esta verdad, lo cual debe ser recordado. La significación
verdadera de esta naciente ciencia reside en que las anteriores o primitivas
etapas contienen el concepto simiente de la nueva religión mundial.
En la gran invocación que he dado recientemente, la
primera(1) ("que las Fuerzas de la Luz traigan iluminación a la
humanidad...") constituyó, de mi parte, un esfuerzo para poner en palabras
la demanda invocadora del género humano y de los hombres y mujeres de buena
voluntad. Su éxito indicó la fuerza de esa buena voluntad. La segunda (2)
("que surjan los Señores de la Liberación..."), en realidad, sólo
pueden emplearla con cierta medida o esperanza de éxito, los aspirantes,
discípulos e iniciados, y debido a ello no se popularizó mucho entre el
público, aunque en realidad, era más poderosa y eficazmente potente. Sin
embargo fue esencial que existiera una fusión de ambos grupos, antes de que el
llamado invocador de toda la humanidad tuviera suficiente poder y eficacia para
evocar respuesta.
Antes de abocarnos al estudio de la Regla Tres,
frase por frase, quisiera llamarles la atención acerca de la relación que
existe entre ésta y la anterior, dada para aspirantes. El aspirante emite su
llamado -a través del desierto, sobre los mares y a través de los fuegos. Su
entera personalidad, integrada y orientada, está enfocada en un punto de
tensión; luego emite su llamado (simbolizando la silenciosa expresión), el cual
golpea contra el portal que en el primer caso lo separa de su alma, y en el
segundo de la Jerarquía. El portal es sólo un símbolo de la separación; separa
un lugar de otro, una esfera de actividad de otra y un estado de conciencia de
otro. Fomenta en el aspirante un sentido de dualidad. Palabra descriptiva de la
actitud mística. Dicha actitud abarca los conceptos de aquí y allá, de alma y
cuerpo, de Dios y hombre, de Jerarquía y humanidad. Pero, la Regla Tres para
iniciados demuestra que esta comprensión mística se desvanece finalmente, el
sentido de separación desaparece y el portal queda atrás.
1. Dual es el movimiento hacia adelante. El
Portal queda atrás. Esto es un acontecimiento pretérito.
Lo primero que debemos observar es que tenemos aquí
la definición de un iniciado. Aquel que, en su naturaleza dual (alma y
personalidad), sigue adelante. La personalidad ya no constituye su punto de
tensión. Ha fusionado y mezclado en sí mismo dos aspectos divinos, que ahora
constituyen una unidad integrada. Dicha fusión produce su propio punto de
tensión. Ha ido adelante a través del portal Nuevamente surge un punto de
tensión en que se pronuncia una Palabra en respuesta al llamado invocador del
nuevo iniciado. Una Palabra vuelve a él: Aceptado como grupo. Entonces,
conjuntamente con el grupo, del cual es reconocido como parte, sigue adelante.
Para el iniciado (como señalé anteriormente), el pasado ha quedado atrás:
"Que no guarde recuerdos”; el presente encierra un punto de tensión; el
futuro indica un movimiento hacia adelante desde ese punto de tensión, como
resultado de su acción efectiva. El portal se cierra detrás del iniciado, quien
ahora es un miembro aceptado de su grupo y, como reza en El Antiguo
Comentario, "el sonido producido al cerrarse, anuncia al mundo
observador que el iniciado ha entrado en el lugar secreto y que, para llegar
hasta él, en su real sentido, el grupo debe también atravesar ese portal".
Esto imparte la idea de autoiniciación individual, a la cual todos deben
someterse, indicando también la soledad del iniciado, cuando sigue adelante.
Aún no llega a comprender totalmente lo que el grupo capta; tampoco lo
comprenden a él quienes están al otro lado del portal. Ha presentido durante un
tiempo al grupo con el cual está ahora afiliado y es cada vez más consciente de
su impersonalidad espiritual lo cual parece una especie de distanciamiento que
de ningún modo nutre en él los elementos pertenecientes a la naturaleza de la
personalidad, por lo tanto, sufre. Los que han que han quedado atrás, como
parte de su antigua vida no pueden comprender su básica (aunque no
desarrollada) impersonalidad. Esta actitud de parte de ellos evoca en él,
cuando la siente, un resentimiento y crítica que le parecen incorrectos, siendo
en dicha etapa imposible evitarlo, y aquellos a quienes criticó, tratan de
destruirlo o (por lo menos) despreciarlo, e incomodarlo.
En las primeras etapas se defiende de quienes han quedado
atrás, retrotrayéndose en sí mismo; en un silencio innecesario y casi
inoportuno. Aprende a penetrar en la conciencia de su nuevo grupo, realizando
un arduo esfuerzo para desarrollar en sí mismo la capacidad del grupo de ser
espiritualmente impersonal. Sabe que es algo que debe lograr y -a medida que lo
logra descubre que esa impersonalidad no está basada en la indiferencia o en la
preocupación, como había creído, sino en la profunda comprensión, en el enfoque
dinámico sobre el servicio mundial, en un sentido de proporción y en el
desapego, que hace posible prestar la verdadera ayuda. De esta manera el portal
y el pasado quedan atrás. San Pablo expresó esta idea cuando dijo:
"Olvidando las cosas que quedan atrás, sigue adelante hacia la recompensa
de tu elevado llamamiento en Cristo”. Quisiera que observen la palabra
"llamamiento".
2. Que surja el grito invocador desde el
profundo centro de la clara y fría luz del grupo.
No se trata aquí de la luz de la cabeza o la del
alma, como la percibe la personalidad alineada y sintonizada. Eso también queda
atrás, y el iniciado es consciente de la luz del ashrama y de la luz
omnincluyente de la Jerarquía. Ambas son aspectos de la luz del alma, revelados
por la luz individual de la cabeza. La luz del alma, de la cual fue consciente
el iniciado desde el primer instante en que hizo contacto con el alma, durante
intervalos que decrecen rápidamente, se va creando mediante la fusión de la luz
del alma con la luz de la
sustancia, siendo una inevitable y automática consecuencia de la purificación
de los tres vehículos y de la meditación creadora. Las Sagradas Escrituras
dicen que "en esa luz veremos la Luz", y es a esa Luz que me refiero
-luz que únicamente puede percibirse cuando el portal se ha cerrado detrás del
iniciado. Esa luz está compuesta por la luz de budi y la luz de atma, y son
(interpretando esotéricamente los términos sánscritos) la luz de la razón pura,
sublimación del intelecto, y la luz de la voluntad espiritual, revelación del
propósito en desenvolvimiento La primera está enfocada en el ashrama, y la
segunda en la totalidad de la Jerarquía; ambas son expresiones de la actividad
de la Tríada espiritual.
Si es posible, trataré de que me comprendan con
toda claridad. Tenemos, por lo tanto, tres grandes luces, enfocadas en el plano
mental, pues más allá de ese plano no se emplea el simbolismo de la luz; la
divinidad se conoce como vida en lo que concierne a la mónada y su expresión,
la Tríada espiritual. Finalmente todas las luces se enfocan en el plano mental:
1. La luz del alma y de la personalidad fusionadas.
2. La luz del grupo egoico que, al constituir un grupo
reconocido en la conciencia del iniciado iluminado, se denomina ashrama, y
corporifica la luz de budi o razón pura.
3. La luz de la Jerarquía como centro de radiación en
el cuerpo planetario, corporifica la luz que produce la comprensión del plan y
la cooperación con él y se obtiene mediante la identificación -en niveles
mentales- con la voluntad espiritual.
Estos tres aspectos de la luz pueden
describirse como:
1. Luz arrojada hacia arriba. La luz menor desde el
ángulo de la mónada.
2. Luz que refleja la Tríada espiritual sobre el plano
mental
3. Luz enfocada, producida por la unión de las dos
luces, la superior y la inferior.
Éstas son analogías superiores del fulgor de la luz
que surge en la cabeza, cuando la luz de la personalidad y la del alma hacen
contacto.
Más allá del plano mental, el impulso iniciático o
énfasis, se aplica sobre el aspecto vida, sobre la energía dinámica y la causa
de la manifestación, y dicho incentivo para el progreso no se basa en la
revelación, que siempre es incidental a la luz o está relacionada con su
significado. Luz y revelación son causa efecto. La futura revelación que todos
los hombres esperar vendrá cuando los reajustes mundiales hayan alcanzado
un punto determinado, y su objetivo será inculcar en la conciencia humana el
significado y propósito de la vida; tendrá lugar mediante una serie de
acontecimientos espirituales que se desarrollarán paulatinamente. No puedo ni
debo aclarar más estas verdades, aunque estuvieran disponibles las palabras
apropiadas para expresar lo que ni tenuemente pueden presentir aún los
discípulos que han pasado la primera y segunda iniciaciones. Lo que sobrevendrá
por esa serie de acontecimientos espirituales y la inevitable reacción sobre el
cuerpo de la humanidad, de ninguna manera estará relacionado con la conciencia,
con la revelación ni con la luz. Llegará para la humanidad, en un momento aún
muy lejano, un período de comprensión, que constituirá un punto de tensión y de
crisis. Tal comprensión resumirá, con una efectiva conciencia condicionadora,
todo lo que la cualidad sensitiva ha impartido al género humano durante las
épocas. Es la consumación de la actividad de la conciencia crística. a la cual
se refiere la frase respecto al Cristo, que dice: "Verá los afanes de su
alma y será satisfecho". Durante la crisis provocada por esa revelación,
en su punto más elevado de tensión, la humanidad exclamará al unísono: "He
aquí: todas las cosas sean hecho nuevas". Ésta es la apoteosis de la
visión y el preludio del desenvolvimiento de ciertos poderes y capacidades en
la conciencia general y masiva de la humanidad (que se logrará lentamente desde
ese punto en el tiempo), de la cual la raza es hoy totalmente inconsciente. La
revelación constituirá en el futuro inmediato el primer paso hacia el lejano
punto mencionado, y su significado no será evidente para la actual generación
ni siquiera para la siguiente; no obstante, será apreciada gradualmente a
medida que la nueva religión mundial, con su énfasis puesto sobre la invocación
de energías y la evocación de “vida más abundante". se vaya desarrollando
y produzca su inevitable efecto. Los estudiantes harían bien en recordar que el
resultado del impacto que la energía produce sobre las formas, depende de la
cualidad de las formas que reciben la impresión. Este es un enunciado de a ley
oculta.
La necesidad de destruir las formas inadecuadas
constituye uno de los propósitos que se hallan detrás del actual holocausto
(segunda guerra mundial). Esta destrucción pudo haberse producido mediante un
acto de Dios, por ejemplo una gran catástrofe natural o una epidemia universal,
y esa fue la intención original. Sin embargo, la humanidad fue arrastrada por
fuerzas que contenían en sí las simientes de la destrucción, porque en ella
existía aquello que respondió a esas fuerzas. Por lo tanto se permitió que la
Ley de Destrucción actuara por medio de la humanidad misma, y los hombres están
destruyendo las formas a través de las cuales numerosos grupos actúan.
Considerándolo desde el ángulo de la evolución esto es bueno y malo. Sin
embargo, es un hecho que no puede contradecirse, por lo tanto, el problema que
enfrentan Custodios de la Voluntad, que actúan a través de los Custodios del
Plan, consiste en extraer el bien del mal que el hombre ha forjado y así
engranar los acontecimientos con las cuestiones mayores
Éste es uno de los actuales objetivos de la
Jerarquía (escrito en abril de 1943) mientras se prepara para participar en los
plenilunios de mayo y junio. ¿Podrán organizarse las fuerzas de tal manera, y
las energías distribuirse en tal forma, que el bien, en su más plena medida,
pueda ser evocado por la humanidad mediante la invocación emitida por
Shamballa? Esta evocación, para un nuevo ciclo de contacto y liberación
espirituales, ¿podrá ser lograda por la invocación de hombres y mujeres de
buena voluntad? La voluntad al bien de las fuerzas espirituales y la buena
voluntad de la humanidad, ¿podrán unirse y producir esas condiciones en que
actuará el nuevo orden mundial? Éstas son las importantes preguntas que la
Jerarquía está tratando de responder.
Debe recordarse que la Ciencia de Invocación y
Evocación constituye un esfuerzo recíproco. La humanidad no podría ser
invocadora si la Jerarquía espiritual (incluyo en el término a Shamballa y a la
Jerarquía planetaria) no evocara al espíritu del hombre. La demanda invocadora
de la humanidad es evocada por la invocación o Sonido de las Jerarquías
espirituales. Sin embargo, la responsabilidad del hombre consiste hoy en
invocar a los Señores de la Liberación y al Espíritu de Paz. Estos seres tienen
el poder de elevar a la humanidad una vez que la raza humana haya adoptado la
correcta actitud, y en el tercer grado de la masonería corresponden al grupo
que asciende al Maestro. Su respuesta al clamor de la humanidad depende en gran
parte, aunque no totalmente, de la cualidad de ese clamor.
Me pregunto si podría aclararles más el problema de
la invocación, sugiriendo que las palabras "que surja el grito invocador
desde el profundo centro de la clara y fría luz del grupo" tienen
significado, tanto para el iniciado individual como para todos los grupos de
discípulos y todos los ashramas. El empleo de las palabras "clara y fría
luz" es profundamente simbólico. La claridad de esa luz indica la función
del alma, pues su gran luz permite al iniciado ver la luz La frialdad de esa
luz se refiere a la luz de la sustancia, que ni el deseo ni el ardor de la
pasión pueden impartirle calor para que brille, pues ahora responde por fin,
únicamente, a la luz del alma. Por lo tanto, es fría para todo lo que limita y
obstaculiza y este estado de conciencia de la personalidad debe ser logrado en
el propio centro del ser del hombre; allí la clara luz del alma y la fría luz
de la personalidad se unen en el punto consciente más profundo de la naturaleza
del discípulo, punto máximo de retiro (para lo cual todos los ejercicios de
concentración y meditación han constituido la preparación científica). Luego,
mediante la tensión producida, el grito invocador puede surgir con poder y
eficacia. Lo mismo atañe al grupo del discípulo o a cualquier grupo de
verdaderos aspirantes altruistas. Quizás llegue un momento en la vida del
grupo, en que la fusionada fría luz de las personalidades contribuyentes y la
clara luz de sus almas puedan funcionar en tal forma, que el unificado grito
invocador evocará respuesta. Ese grito tendrá que ver siempre con el servicio
altruista que presta el grupo -servicio que de acuerdo al Plan está tratando de
prestar a la humanidad.
A medida que estudiamos esta Regla Tres me doy
cuenta de lo adecuado de sus palabras, en conexión con este particular ciclo
histórico y en relación con las verdades que lentamente se van configurando en
la conciencia de la humanidad. Nuevas verdades (quiero significar verdades
nuevas para los pensadores preclaros, sólo percibidas tenuemente por los
esoteristas avanzados) se hallan suspendidas sobre el horizonte de la mente
humana. Se está preparando el terreno para sembrar esta nueva simiente y
fijando la etapa para la entrada de los nuevos actores en el gran drama del
despliegue de la revelación de la Deidad.
El hombre está captando firmemente ciertos grandes
conceptos. Grandes esperanzas toman forma y se convertirán en el diseño de la
vida humana. Grandes conjeturas se trasformarán en teorías experimentales y
posteriormente llegarán a ser hechos comprobados. Dos cosas están sucediendo
detrás de esto: Los hombres reciben estímulo y son llevados a un punto de
necesaria tensión que (como resultado de una crisis) debe poner a un gran
avance en el Sendero de Evolución. Se está llevando a cabo un proceso de
reorientación que oportunamente permitirá a la masa humana presentar un frente
unido sobre los puntos de vista considerados hasta ahora como nebulosas
visiones de los inteligentes y optimistas soñadores. Una gran conmoción y
movimiento está en marcha. El mundo de los hombres se agita en respuesta a la
afluencia de energía espiritual. Dicha energía ha sido evocada por la inconsciente
e inaudible demanda de la propia humanidad. La humanidad -por primera vez en la
historia- ha llegado a ser espiritualmente invocadora.
Ahora consideraremos brevemente la naturaleza de lo
que se está evocando, para obtener una vislumbre de la interrelación que existe
entre los tres grandes centros planetarios: el humano, el jerárquico y
Shamballa. Cada uno evoca al que actúa con menos o menor rapidez (si puedo
aplicar estos términos tan inapropiados) e invoca al superior -aplicando
también vocablos extremadamente engañosos;
en la realidad de nuestro universo no existen superior ni inferior, mayor o
menor. Sólo hay interpenetración de la sustancia, que es básicamente expresión
de la materia, y su vitalización y organización en forma de expresión de la Realidad
desconocida, Realidad esencial que denominamos espíritu o vida.
Como resultado de la interrelación de ambos la
humanidad aparece oportunamente en tiempo y espacio. La humanidad es el
resultado de todas las formas subhumanas de expresión y de experiencia y de la
actividad de Seres superhumanos. Estos seres superhumanos son el producto de
sistemas evolutivos anteriores y constituyen en sí la suma total del gran
Sacrificio Divino a medida se enfoca en nuestra vida planetaria. Debido a que
han pasado todas las fases anteriores de la existencia y perfeccionado el
aspecto conciencia en Sí Mismos, mediante la experiencia humana, trascendido
todo lo que el hombre puede saber y todos los estados de conciencia con los
cuales está familiarizado o lo estará e futuro; ahora están expresando una fase
de la divinidad de la cual el hombre nada puede saber. Ellos VIVEN. Son la
energía misma, y en Su totalidad forman el "lejano y brillante
centro".
3. Que evoque respuesta del lejano y brillante
centro.
A dicho centro damos el nombre de Shamballa. Las
letras que lo componen son, numéricamente las siguientes: S.H.A.M.B.A.L.L.A. o
1.8.1.4.2.1.3.3.1. La palabra es igual al número 24, que a su vez es igual a 6.
Llamaré la atención sobre el hecho de que la palabra contiene nueve letras y,
como saben, el nueve es el número de la iniciación. La meta de todo proceso
iniciático consiste en permitir al género humano comprender la voluntad o
propósito de la Deidad e identificarse con ella. El 6 es el número de la forma
o manifestación, siendo el agente o medio a través del cual llega dicha
comprensión, y por su intermedio se desenvuelve la conciencia a fin de llegar a
ser la base del proceso superior instituido en la tercera iniciación.
Iniciación que está estrechamente vinculada con el tercer centro mayor,
Shamballa. Es el tercero desde el ángulo de la percepción y comprensión del
hombre, pero el primero desde el ángulo de la Deidad Misma. Nuevamente, siendo
el 6 el número del sexto rayo, es, por lo tanto, el número del idealismo y de
esa fuerza impulsora que hace ir adelante a la humanidad en el sendero, la cual
respondiendo a la visión, se esfuerza por ascender hacia la luz. En realidad es
devoción a una meta invisible, que está perennemente adelante, y a un
indesviable reconocimiento del objetivo. Como toda cualidad divina, tiene
análogamente su contraparte material, por eso el 666 es considerado el número
de la Bestia o materialismo, el número que predomina en los tres mundos antes
del proceso de reorientación y expresión del idealismo y propósito
desarrollados. El tercer aspecto se expresa por medio de un extremo
materialismo, de allí los tres seis. Un antiguo libro sobre la ciencia de los
números describe al iniciado como "el que experimentó y expresó el 666 y
halló que era cero; descartó un 6 y se convirtió en 66 y así se encontró en el
CAMINO; luego descartó nuevamente un 6 y se convirtió en el 6 perfecto -la
forma, instrumento y expresión del espíritu".
El número 24 es muy interesante, pues expresa el 12
doble el zodíaco mayor y menor. Así como el número 6 manifiesta espacio,
el número 24 expresa tiempo, y es la clave del gran ciclo de la
manifestación. Clave de toda apariencia o encarnación cíclica. Sus dos cifras
definen el método de evolución; 2 es igual a la cualidad amor-sabiduría, actuando de acuerdo a la Ley de Atracción, y
conduce al hombre de un punto de realización a otro; mientras que el 4 indica
la técnica del conflicto y el logro de la armonía por medio de ese conflicto; el
4 es también el número de la Jerarquía humana "Y el dos es el número de la
Jerarquía espiritual. Técnicamente hablando, hasta la tercera iniciación, el
iniciado se "ocupa de la relación entre el 2 y el 4; cuando éstos están
colocados uno al lado de otro significa relación, y cuando están colocados uno
arriba del otro, el iniciado pasa del 4 al 2". Es innecesario decir que
mucho más podría explicarse acerca de estos guarismos, pero lo antedicho es
suficiente para demostrar la exactitud de la ciencia esotérica de los números
-no la ciencia de los números tal como se la entiende hoy.
Quisiera que observaran que la palabra
"Shamballa" está compuesta de sonidos que pertenecen a la línea de
voluntad, poder o energía de primer rayo de las nueve letras; seis pertenecen a
la línea de fuerza de primer rayo, 1.1.1.3.3.1. -espíritu y materia, voluntad e
inteligencia. El dos corresponde a la segunda línea de fuerza, 4 y 2. El número
8 inicia siempre un nuevo ciclo o continuación del número 7, número de la
perfección relativa. Es el número de la conciencia crística; así como el 7 es
el del hombre el 8 es el de la Jerarquía y el 9 el de la iniciación o de
Shamballa. Recuerden que, desde el ángulo de la Jerarquía, la tercera
iniciación es considerada como la primera gran iniciación.
Estas observaciones preliminares están destinadas a
impartir mucha información esotérica a quienes comprenden que los números dan
la clave de la forma Y del propósito de la vida, velado por la forma. En la
tercera iniciación mayor, la tercera planetaria (en realidad la primera iniciación
solar), el discípulo liberado por primera vez -solo y sin ayuda- invoca al
centro más elevado de nuestro planeta, Shamballa. Esto lo hace porque, por
primera vez, consciente v comprensivamente, registra el aspecto vida (que su alma puso en actividad por medio
de la forma) y vibra con la mónada. Dicho registro le permite hacer contacto
con el "lejano y luminoso
centro", fusionar su voluntad individual con la voluntad divina y
colaborar con el aspecto propósito de la manifestación. Ha aprendido a actuar
por medio de la forma; se ha dado cuenta, como alma, de la divina forma en sus
muchos aspectos y diferenciaciones; comienza así a recorrer el camino del
desarrollo superior, cuyo primer paso es el contacto con Shamballa, lo
involucra la fusión de la voluntad de su yo y la voluntad superior con la
Voluntad de Dios. .
En la tercera iniciación permanece ante el Único
Iniciador, el Señor del Mundo, y "ve brillar Su estrella", y oye el
sonido que -citando El Antiguo Comentario:
"...surge desde ese punto central de poder,
donde se unieron la sustancia y la vida externa, donde el espíritu lanzó
reciamente el grito que impelió a la forma a satisfacer la necesidad superior;
donde la energía surgió y se fusionó con la fuerza y (al fusionarse) por ese
medio tuvo su origen la música dentro de la esfera de fusión y creación.
El hombre sólo oye el sonido lejano, y no lo conoce
por lo que es. El discípulo oye el sonido y ve su forma Quien permanece por
tercera vez en la cima de la montaña oye una nota clara, sabe que es la suya,
la nuestra, la vuestra y, sin embargo es una nota que nadie ha emitido”.
4. Cuando la demanda y la respuesta se pierden
en un gran sonido, que salga del desierto, abandone los mares y sepa que Dios
es Fuego.
Esto tiene más significación que su evidente
significado. Superficialmente podría significar que al oír el sonido, el
iniciado deja atrás la vida del desierto de la encarnación física, la vida
emocional del plano astral, agitada e inestable como los mares y actúa en el
plano de la mente, cuyo símbolo es el fuego. Lo antedicho es el significado más
elemental y evidente. Debido a que este tomo del Tratado sobre los Siete
Rayos ha sido para quienes poseen comprensión iniciática, esta evidente
interpretación no les será satisfactoria. El significado debe ser más amplio y
profundo. Las palabras "salga del desierto", son aplicables a toda la
vida de la mónada encarnada en los tres mundos del esfuerzo y actividad
humanas. "Abandone los mares", se refiere a que el iniciado debe abstenerse
de toda experiencia sensual, porque, como he puntualizado, el estado de
conciencia o percepción es superado cuando se pasan las iniciaciones
superiores, siendo reemplazado por otro estado del ser, para el cual no tenemos
una palabra apropiada para designarlo, excepto la inadecuada identificación.
Este estado del ser es algo muy diferente del de la conciencia, tal como
ustedes lo conocen. Por lo tanto, la frase significa (si es justificable el
empleo de palabras tan engañosas) que el iniciado deja atrás la conciencia misma
y trasciende los cinco mundos de la expresión de la vida; en la tercera
iniciación el iniciado capta lo que significa cuando se dice que Aquel en Quien
vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser (observen esta expresión) es Fuego.
Desarrollé este tema en Tratado sobre Fuego Cósmico -libro que está
fuera de la comprensión de todos, excepto de quienes poseen conciencia
iniciática. El Fuego es la totalidad de aquello que destruye a la forma,
produce la total pureza de lo que no es él, y genera el calor y la vitalidad
misma detrás de todo crecimiento.
La comprensión iniciática se logra por la súbita
apreciación y captación del sonido, por el despertar del oído interno a la
significación de la Voz, así como el discípulo despertó en la primer etapa a la
significación de la visión. Por eso, en la tercera iniciación, el iniciado ve
la estrella y oye el sonido. En las primeras dos iniciaciones ve la luz y oye
la Palabra pero esto es algo distinto y constituye la analogía superior de la
experiencia anterior. Evidentemente no puedo explayarme más sobre este tópico.
Sin embargo, es esencial, que algún conocimiento
empiece a llegar al público sobre el centro espiritual más elevado al cual como
el Evangelio insinúa) el Cristo Mismo obedecía. Frecuentemente leemos en El
Nuevo Testamento que "el Padre le habló", que "oyó una
voz" y que el sello de la afirmación (como se lo denomina esotéricamente)
le fue conferido. Sólo el Padre, el Logos planetario el Señor del Mundo, emite
el sonido final de afirmación. Esto no se refiere -cuando ocurre- a las
primeras iniciaciones, sino a las últimas. Existen cinco evidentes crisis de
iniciación que conciernen al Maestro Jesús a medida que, paso a paso, repitió
las cinco iniciaciones. Detrás de esta evidente y práctica enseñanza, existe
una corriente o hilo oculto de la revelación superior. Concierne a las
realizaciones del Cristo influyente cuando captó la Voz que se oye en la
tercera, quinta, sexta y séptima iniciaciones. El Evangelio nos describe las
cinco iniciaciones del Maestro Jesús, comenzando por la primera y terminando
por la quinta. También nos da las iniciaciones de Cristo, comenzando por la
segunda y terminando por la séptima. Esta última ha quedado incompleta, pues no
se registró la Voz, debido a que en la Resurrección y en la Ascensión se dice
que no se oyó el sonido afirmativo, el cual se oirá cuando Cristo concluya Su
trabajo en Su segundo Advenimiento. Entonces la séptima gran iniciación,
iniciación dual (amor-sabiduría en plena manifestación, motivados por el poder
y la voluntad), culminará; Buda y Cristo unidos se presentarán ante el Señor
del Mundo, unidos verán la gloria del Señor y unidos prestarán un Servicio
superior cuya naturaleza y calidad nos son desconocidas.
A este respecto es conveniente recordar que hay tres
grandes energías enfocadas en Shamballa, el sitial del fuego:
1. La Energía Purificadora: El poder innato
en el universo manifestado que, gradual y constantemente, adapta el aspecto
sustancia a lo espiritual mediante un proceso que denominamos purificación, en
lo que concierne a la humanidad. Involucra la eliminación de todo lo que impide
la plena expresión de la naturaleza divina, y ello también se debe a la
capacidad inherente o latente. Para que se realice, es necesario abandonar
etapa tras etapa, ciclo tras ciclo, vida tras vida y un plano tras otro, todo
lo que en la naturaleza forma tiende a velar u ocultar la gloria de Dios.
Esencialmente es la energía que sustituye al mal por el bien. El pensamiento
humano ha degradado este concepto de tal manera, que relaciona la purificación
con los fenómenos físicos con la vida en el plano físico y con el idealismo
egoísta, basado en gran parte en la idea del cuidado higiénico de la sustancia.
El celibato obligatorio y el vegetarismo rígido son ejemplos conocidos, y estas
disciplinas físicas ocupan el lugar de la emoción amorosa, claridad mental,
iluminación intuitiva, y hacen que los pensamientos del aspirante se enfoquen
hacia abajo, en la materia y no externamente hacia arriba, en la luz.
2. La Energía Destructora: Destrucción que
elimina todas las formas que aprisionan la vida espiritual interna y ocultan la
interna luz del alma. Dicha energía, por lo tanto, constituye uno de los
principales aspectos de la naturaleza purificadora de la Vida divina, y por esta
razón mencioné la purificación antes que la destrucción. Es el aspecto
destructor de la vida misma, así como análogamente existe un agente destructor
de la materia misma. Dos cosas deben tenerse presentes en conexión con el
aspecto destructor de la Deidad y con los aspectos responsables de su
aparición:
a. La
actividad destructora es iniciada por la voluntad de Aquellos que constituyen
el Concilio de Shamballa, los agentes encargados de poner las formas de los
reinos subhumanos en línea con el propósito evolutivo. De acuerdo a la ley
cíclica, esta energía destructora entra en actividad y destruye las formas de
vida que impiden la divina expresión.
b.
También es puesta en actividad por determinación de la humanidad, que -de
acuerdo a la ley del Karma- convierte al hombre en amo de su propio destino,
llevándolo a iniciar las
causas que son responsables de los acontecimientos y consecuencias cíclicas, en
los asuntos humanos.
Lógicamente existe una estrecha relación entre el
primer Rayo de Voluntad o Poder, las energías concentradas en Shamballa y la
Ley del Karma, particularmente respecto a su potencia planetaria y en relación
con la humanidad avanzada. Es evidente por lo tanto, que cuanto más rápidamente
se acerca el aspirante individual a la tercera iniciación, tanto más rápida y
directamente se agotará el karma del individuo. Cuando se ha establecido la
relación monádica se libera el aspecto destructor de la energía básica,
destruyendo con premura todos los obstáculos, lo cual también atañe a toda la
humanidad. Dos factores han precipitado subjetiva y espiritualmente la actual
crisis mundial: El crecimiento y desarrollo de la familia humana y -como ya se
ha dicho- la afluencia de fuerza proveniente de Shamballa en esta época
particular, resultado de la ley kármica y de la planeada decisión del Gran
Concilio.
3. La Energía Organizadora: Energía que puso
en actividad a las Grandes Vidas de Rayo e inició el motivo y el impulso de
aquello que produjo la manifestación. Así vinieron a la expresión las siete
cualidades de rayo. La relación entre espíritu y materia produjo este proceso
ordenado que, a su vez, cíclicamente y de acuerdo a la ley, crea el mundo
manifestado, como campo de desarrollo del alma y zona donde se cumple el
propósito divino por medio del plan. Nuevamente llamaré la atención acerca de
la diferencia que existe entre propósito y plan. Este aspecto que emana de
Shamballa y es también inherente a la forma (como lo son los otros dos),
oportunamente relaciona la voluntad humana, por medio del correcto empleo de la
mente, con el planeamiento organizado de su vida independiente e individual en
los tres mundos, y eventualmente relaciona y reorienta esa voluntad con la
Voluntad de Dios.
Estas tres energías están simbolizadas tenuemente
en la vida de Cristo, cuando ejercían influencia sobre el Maestro Jesús, hace
dos mil años.
El aspecto purificador de la fuerza monádica está
indicado en el episodio del Bautismo; el aspecto destructor puede observarse
expresándose a sí mismo en el momento de la crucifixión, cuando rasgó de arriba
abajo el velo del Templo. El episodio que indica la energía organizadora y la
relación entre la voluntad espiritual del Cristo y el propósito y la voluntad
del Padre, aparece cuando exclamó en el huerto de Getsemaní: "Hágase Tu
Voluntad y no la mía". Este acto final tiene estrecha relación con la
voluntad expresada conscientemente por el Cristo-Niño, cuando estando en el
Templo comprendió que debía atender los asuntos de su Padre y que cumpliría la
voluntad y ejecutaría el propósito del Padre, la Mónada, y de Aquel de Quien la
Mónada es la expresión.
Dichas energías han precipitado la crisis mundial,
y es de valor reconocer la naturaleza real de las fuerzas de Shamballa a medida
que actúan sobre nuestra vida planetaria y desarrollan el destino humano. La
gran energía purificadora está regenerando a la humanidad, y el signo externo y
visible de ello lo tenemos en la difusión de incendios, característica de la
guerra actual (1914‑1945). Mucho mal se está consumiendo debido a la
revelación de la terrible naturaleza de ese mal, y por este intermedio se está
logrando la unidad. El género humano vio el mal en todos los países, y sabe que
los hombres lo han producido. Los hombres han
visto ese espectáculo que nunca olvidarán, y el horror así engendrado ayudará a
reforzar la voluntad humana hacia un mejoramiento. La energía destructora tiene
su parte bella cuando son captados los valores espirituales. Va desapareciendo
lo que tan groseramente aprisionó al espíritu; la pétrea tumba de la humanidad
se está resquebrajando y libera a los hombres para llevar una vida de
resurrección. Recuerden que en el intervalo entre la experiencia en la tumba y
Su aparición a Sus discípulos en forma viviente, el Maestro Jesús descendió al
infierno (hablando en forma figurada), liberando a quienes se hallaban allí
confinados. Se producirá un intervalo entre la oscuridad de la guerra, con la
maligna historia del pasado y la aparición de una viviente civilización y
cultura basadas sobre los valores espirituales, que desarrollará
inteligentemente el propósito divino. Para ello se está preparando ahora el
escenario.
La Crucifixión y la experiencia en la tumba llevan
con el tiempo a la resurrección y a la vida. La destrucción es espantosa, pero
en este ciclo particular, concierne sólo al aspecto forma de la manifestación,
y (un punto que encarezco no olvidar) es la destrucción de mucho mal
planetario, el cual ha estado enfocado durante eones en toda la humanidad y ha
sido traído a la superficie y precipitado a una violenta actividad por un grupo
de hombres malignos, cuyo destino era ése, resultado de su propia y deliberada
elección y también de prolongados ciclos de egoísmo estrictamente materialista.
Quisiera pedirles a los aspirantes y discípulos que
reflexionen sobre el destructivo propósito de Dios -propósito motivado por el
amor, guiado por un sensato juicio respecto a la forma que ama y fomenta la
vida, y por sus resultantes valores espirituales.
Existe en la materia misma una energía inherente
muy destructora y poderosa, con la cual actúan las Potencias del Eje. La
energía destructora que emana del "luminoso centro", Shamballa, es
algo muy distinto y quisiera que lo recordaran. El poder destructor del
espíritu no es el mismo que el de la materia. El ser humano destruye su propia
forma una y otra vez por medio de la práctica del alma y por el enfoque
materialista de sus deseos; es bien sabido que llevar una vida viciosa engendra
enfermedad.
El discípulo también puede destruir su naturaleza
forma por el servicio altruista y devoción a una causa. En ambos casos la forma
es destruida, pero el impulso motivador es distinto y la energía destructora
proviene de diferentes fuentes. La muerte de un Maestro Jesús o de un Padre
Damián, la muerte de un Hitler o de un asesino, no son el resultado de
las mismas energías esenciales.
Cuando el fragor de la batalla, el humo y el fuego
de los bombardeos y los crueles efectos producidos en los cuerpos humanos hayan
quedado en el pasado, le será evidente al aspirante comprensivo, que mucho mal
fue destruido en todos los campos de la actividad humana -también en los campos
de la teología religiosa, de la política y de la egoísta competencia comercial.
Entonces corresponderá a la humanidad precipitar y afianzar el emergente bien,
lo cual aprenderá a realizarlo empleando la tercer energía de Shamballa -la
energía organizadora. El nuevo mundo será construido sobre las ruinas del
antiguo. Surgirá la nueva estructura. Los hombres de buena voluntad de todas
partes, guiados por el nuevo grupo de servidores del mundo, se organizarán en
vitales batallones y su primera tarea consistirá en desarrollar las rectas
relaciones humanas mediante la educación de las masas. Ello significa que debe
haber un desarrollo paralelo de la opinión pública iluminada, que
(esotéricamente hablando) es la correcta respuesta al sonido impartido por la
voluntad de Dios a los oídos atentos. Entonces, en verdad, la humanidad saldrá
del desierto, abandonará los mares y sabrá que Dios es Fuego.
Nota:
1. Exteriorización de la Jerarquía
2. Ídem.
REGLA
CUATRO
Todos los años, durante el período del plenilunio
de junio, llega a su punto máximo de expresión el amor de Dios, esencia
espiritual del fuego solar, lográndose por medio de la Jerarquía, ese gran
grupo de almas que ha sido siempre el custodio del principio luz, el amor
iluminado, y que siempre -en el transcurso de las edades- cuando la influencia
espiritual se halla en la cúspide, enfoca su atención sobre la raza de los
hombres, por intermedio de uno de los Grandes Hijos de Dios. Durante la Luna
llena de junio de 1943 se pudo observar que esta afluencia de amor divino
alcanzó la máxima expresión de todos los tiempos, y en un nivel de realización
que constituye también para ese particular Hijo de Dios, su máxima expresión.
Tal es la Ley. Cuando un Cristo encarnado alcanza su meta de realización en
tiempo y espacio lo reconoce en el plenilunio de junio, porque en el signo de
Géminis se consuma y celebra la total victoria de la vida sobre la forma y del
espíritu sobre la materia.
El amor de Dios, enfocado en el Cristo, trata de
expresarse en algún acto de servicio especialmente útil para la humanidad.
Dicho servicio ha adoptado diferente forma en el transcurso de las edades, pero
se ha expresado siempre por medio de dos episodios: El primero de ellos revela
al Cristo en Su capacidad de Dios Salvador, sacrificándose a Sí Mismo por el
amor puro hacia Sus semejantes. Los anales de la Jerarquía contienen muchas
historias de sacrificio y servicio que datan desde la misma noche de los tiempos.
El principio salvador del Amor puro, se expresa en la hora de mayor necesidad
humana, a través del trabajo de un Salvador del Mundo, y "para la
Salvación de su pueblo, Él aparece". Satisface la necesidad y al mismo
tiempo refuerza el eslabón que une a la Jerarquía con la Humanidad. La tarea de
Cristo (como expresión en tiempo y espacio del segundo aspecto divino) consiste
en establecer relaciones. Cada Representante cíclico de la Deidad acerca
más la humanidad a la Jerarquía y sella ese servicio mediante algún acto final
que se convertirá en el núcleo histórico por el cual lo recordarán las
generaciones futuras.
Una vez logrado, permanece con Su pueblo como Guía
de la Jerarquía, hasta sobrevenir Su segunda oportunidad, cuando en función de
Representante de la Humanidad y de la Jerarquía, relaciona a ambas con
Shamballa, tratando de hacerlo por medio de un gran acto de evocación, para
lograr una relación más estrecha entre los tres grandes centros planetarios:
Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad. Puede hacerlo porque se lo permite el
desarrollo del aspecto Sabiduría de Su naturaleza. El principal agente
vinculador del universo es la energía de amor-sabiduría. El amor relaciona a la
Jerarquía con la Humanidad y la sabiduría relaciona a la Jerarquía con
Shamballa. Sólo cuando la Humanidad y la Jerarquía trabajen unidas en una
síntesis práctica, se le permitirá a la energía de Shamballa afluir plenamente
por intermedio de los otros dos centros.
Para ayudar en este gradual procedimiento de
perfección y oportuno logro del total alineamiento, se debe invocar y aceptar
el concurso de Buda. Cristo como Dios-Salvador puede llevar a cabo Su tarea
solo y sin ayuda. La tarea de Cristo como Dios Preservador necesita todavía del
trabajo conjunto de dos elevados Representantes del segundo aspecto divino,
mientras ambos están presentes en la Tierra, tal como sucede hoy respecto a
Buda y a Cristo. Éste es el primer ciclo de la historia humana en que ello ha
sucedido. Uno u otro han estado presentes en el transcurso de las épocas, pero
no los dos simultáneamente. La razón de esto reside en que ha llegado el
momento de poder establecer contacto con Shamballa y evocar su energía. A ello
se debe la actividad de Buda durante el plenilunio de mayo y la del Cristo
durante la siguiente Luna llena de junio. Su actividad unida sirve para
establecer un acercamiento más estrecho entre el Señor del Mundo y la
Jerarquía, por intermedio de Sus cuatro Representantes: El Buda, el Cristo, el
Manu y el Mahachoan -los cinco vórtices de energía que en la actualidad están
creando la estrella de cinco puntas de la Humanidad.
Una antigua regla, la cuarta, para aspirantes,
explica con perfecta fraseología la actual actividad de Cristo y la naturaleza
del anhelo que lo impulsa. Ha realizado Su tarea como Dios Salvador. La regla
cuatro, tal como se da a los aspirantes y discípulos en probación, describe Su
trabajo de la manera siguiente:
Que el discípulo se ocupe de evocar el fuego,
nutrir las vidas menores y mantener así girando la rueda.
Ha sido dada en esta forma concisa a todos los que
se acercan al sendero a fin de impartirles con la mayor brevedad y belleza la
naturaleza de la vida del Guía de la Jerarquía, el Iniciador con Quien deban
enfrentarse al recibir la primera y segunda iniciaciones e -individualmente
como aspirantes-, deben aprender a modelar sus vidas de acuerdo a Su actividad.
Sólo ahora es posible presentar dicho trabajo en términos que no acentúan la
parte desempeñada por el Cristo en la Salvación del hombre.
No obstante, es posible en la actualidad presentar
Su verdadera y amplia tarea, porque el sentido de proporción del hombre, su
reconocimiento de los demás, su creciente sentido de responsabilidad, su poder
de sufrir por lo bueno, lo bello y lo verdadero, su apropiación de la visión y
su etapa de evolución, justifican un cuadro más real que -si se capta
adecuadamente- permitirá al discípulo comprender los requisitos de la Regla
Cuatro, para discípulos e iniciados. Únicamente, a medida que captan la
naturaleza de la tarea de Cristo, después de Su acto final de servicio como
Dios-Salvador, podrán comprender la naturaleza del servicio grupal y comenzar a
moldear sus vidas y naturaleza, de modo de cumplir grupalmente requisitos
similares.
Esto es posible en virtud de la etapa alcanzada por
la Jerarquía en el proceso evolutivo. La actitud y posición de los miembros de
la Jerarquía no son estáticas. Todos siguen adelante. Cuando vino Cristo hace
dos mil años, encarnó en Sí mismo no sólo el principio del amor, en sentido
planetario (algo que Shri Krishna había logrado), sino el principio cósmico del
amor, hecho registrado por primera vez en la historia humana. Su realización
fue posible debido a que la familia humana había alcanzado la etapa en que
podía producir el Hombre perfecto, el Cristo, el "primogénito de una gran
familia de hermanos", un Hijo de Dios, el Verbo hecho carne. La
realización y actividad del Cristo ayuda también al futuro progreso de la
humanidad, porque Él permanece entre nosotros como Dios el Preservador.
Su tarea es hoy triple, y la regla expone con
lenguaje claro estos tres aspectos de Su actividad divina o fases de Su trabajo
y son:
1. Él "se ocupa de evocar el fuego".
Su tarea principal, como Guía de la Jerarquía, consiste en evocar el fuego
eléctrico de Shamballa, la energía de la Voluntad divina, haciéndolo en tal
forma que la Jerarquía podrá ser atraída más cerca a la fuente de Vida, y la
Humanidad se beneficiará en consecuencia per este acercamiento jerárquico y
conocerá con el tiempo el significado de las palabras "vida más
abundante". La invocación del fuego de la voluntad, por el Cristo, se
inició simbólicamente en el Huerto de Getsemaní. Dos veces en forma simbólica
respondió individualmente a la energía de Shamballa: una vez en el Templo de
Jerusalén cuando niño, y nuevamente en el Huerto como hombre maduro, al
finalizar Su carrera terrenal. Su tercera y última respuesta (con la que
culmina Su trabajo desde el ángulo humano) abarca nueve años, desde la Luna
llena de julio de 1936 a la Luna llena de junio de 1945. En realidad dicho
período constituye para Él un acontecimiento único, viviendo ya libre en Su
propio mundo, liberado de las limitaciones de tiempo y espacio. Habiendo
relacionado a la Humanidad con la Jerarquía (en el caso individual del hombre,
significa relacionar la personalidad con el alma), con la ayuda del Buda, trata
ahora de relacionar más íntimamente a la Jerarquía con Shamballa, al amor con
la voluntad, al fuego eléctrico con el fuego solar.
2. Él "nutre las vidas menores".
Se refiere a la tarea de Cristo que prosigue día tras día en su función de
"Dios Preservador", "cuidando a los pequeños". El trabajo
referido aquí, concierne a Su actividad como iniciador y Su responsabilidad
como Guía de la Jerarquía. Nutrir las pequeñas vidas, se refiere principalmente
a Su tarea como instructor mundial y a Su responsabilidad de guiar a la
humanidad hacia la luz, ayudado de todos los Maestros, trabajando cada uno por
medio de Su propio ashrama.
3. Él "mantiene las ruedas girando”. Se
relaciona específicamente con Su trabajo como Verbo de Dios que se manifiesta
como Verbo hecho carne. Refiérese especialmente a la gran Rueda de
Renacimiento, mediante la cual descienden las almas a la encarnación; luego las
asciende y retira de la prisión; mediante el girar de la rueda, los seres
humanos aprenden las lecciones necesarias; crean cíclicamente sus vehículos de
expresión (mecanismo de respuesta del alma en los tres mundos), así, guiados
por el alma, ayudados por la Jerarquía y sus escuelas de instrucción llegan a
la perfección. Todo el proceso es controlado por el Cristo, ayudado por el Manu
y el Señor de la Civilización. Estos tres grandes Señores representan los tres
aspectos divinos de la Jerarquía; Ellos, con los cuatro Señores del Karma,
forman los siete que controlan todo el proceso de la encarnación. El
tema es demasiado vasto y complejo para ser considerado aquí debidamente. Sin
embargo, esta verdad nos da la clave de por qué Cristo no hizo oralmente
ninguna referencia específica acerca de la encarnación, cuando se hallaba en la
tierra. Estaba, entonces, ocupado en desempeñar Su tarea como Salvador mundial.
En esa época aún no había comenzado Su trabajo de
Preservador y Guía de la Jerarquía, el cual dependía de Su experiencia en el
Huerto de Getsemaní y de la iniciación de la Resurrección. Algún día llegarán a
desenredarse los hilos de oro y plata del Evangelio y los hombres conocerán las
dos interpretaciones que pueden darse a los acontecimientos y episodios de la
vida de Jesús, el Cristo. Los verdaderos e inherentes acontecimientos
evidencian los grandes pasos y desarrollos del trabajo de Cristo a medida que
"cubría a la humanidad con el manto del amor, tomaba el cetro de la
iniciación en bien de Sus hermanos y, sin ayuda, sin temor y por propio derecho,
enfrentaba al Señor Mismo de la Vida". Los episodios se refieren a
acontecimientos en la vida de Jesús.
En la actualidad, en el punto inmediato de tensión,
Cristo ha agregado Sus dos constantes e inminentes tareas de apresurar el
advenimiento del Avatar que espera el perfecto trabajo de la Jerarquía enfocado
en el Cristo, y el poderoso trabajo de Shamballa enfocado en el Señor del
Mundo. Cuando llegue el momento exacto, el trabajo del Buda, representando a
Shamballa, y el del Cristo, representando a la Jerarquía, además de la sincera
demanda de la Humanidad, establecerán un arreglo o alineamiento que liberará un
Sonido evocador extraplanetario, y entonces vendrá el Avatar.
No me pregunte, hermano mío, el día ni la hora en
que lo hará, pues lo ignoro. Depende de la demanda -demanda inaudible- de todos
aquellos que permanecen con intención masiva; también del momento exacto del alineamiento y de ciertos
aspectos del trabajo que realizan actualmente los Miembros avanzados de la
Jerarquía, y de la firmeza de los discípulos e iniciados del mundo -activos en
los diversos ashramas. A todo esto se debe añadir lo que los cristianos
denominan la "inescrutable voluntad de Dios", el desconocido
propósito del Señor del Mundo que "conoce Su propia Mente e irradia la cualidad
más elevada del Amor y enfoca Su Voluntad en Su propio y elevado Lugar fuera de
la Cámara del Concilio de Shamballa".
Que el Avatar vendrá, es una predicción certera.
También es verdad que su precursor será el Cristo. Cristo aparecerá, y lo hará para
los entes avanzados de la familia humana; Lo reconocerán porque siempre ha
permanecido con nosotros, y aunque Su advenimiento evocará en las masas una
vibración en respuesta, no será reconocido directamente. En conexión con el
Avatar constituirá el proceso de reconocer jerárquicamente una Presencia
influyente dentro de Cuya aura el Logos planetario permanecerá como el
Representante planetario. Desde Shamballa descenderá una corriente de potencia
espiritual, cualificada por la voluntad al bien, que llegará hasta la atenta
Jerarquía. Los Miembros de este Grupo, por intermedio del Cristo, verterán luz
y energía curadora sobre la Tierra y particularmente en las conciencias de los
hombres. No soy capaz de expresar en términos más claros el efecto de esta afluencia
desde Shamballa. La Biblia dice que Cristo vendrá por el aire, y que en Sus
alas traerá "la curación de las naciones". Llamaré la atención sobre
esta idea y su aplicación en este día y generación. No hago profecías, sólo
indico posibilidades.
Cuando haya aparecido el Avatar, entonces
"Los hijos de los hombres que ahora son los
Hijos de Dios apartarán Su rostro
de la brillante luz e irradiarán esa luz sobre los hijos de los hombres que
aún no saben que son Hijos de Dios. Entonces aparecerá Aquel que viene; Sus
pasos serán acelerados, a través del valle de la sombra, por el Único Ser de
terrible poder que permanece en la cima de la montaña exhalando Amor eterno,
luz Suprema y silenciosa y pacífica Voluntad.
"Entonces los hijos de los hombres responderán.
Una luz renovada brillará dentro del cansado y lóbrego valle de la tierra.
Nueva vida circulará por las venas de los hombres, y entonces su visión
abarcará todos los caminos de lo que podrá ser.
"Así la paz vendrá nuevamente a la tierra,
pero una paz muy diferente a todas las conocidas hasta ahora. La voluntad al
bien florecerá como comprensión, y la comprensión fructificará como buena
voluntad entre los hombres".
Así reza un profético párrafo en los antiguos
Archivos de la Jerarquía, refiriéndose al angustioso ciclo actual (escrito en
junio de 1943). Los hombres deben prepararse para ese día. Ustedes sabrán en
qué momento el Avatar se vinculará con el Logos planetario, porque les daré la
última estrofa de la Gran Invocación (dada en abril de 1945). Su empleo servirá
para reconocer a Aquel que viene y le permitirá extraer de los recursos del
Avatar, en la tarea de reorganizar y regenerar al mundo. Nuevamente vendrá como
Salvador del Mundo, pero debido a la enorme tarea que tiene por delante, será
fortificado y apoyado por el "silente Avatar", el cual (hablando
esotéricamente) "fijará Sus ojos sobre Él, mantendrá Su mano debajo de Él,
y Su corazón palpitará al unísono con el Suyo".
La tónica de la misión de Cristo consistirá en
evocar respuesta de la humanidad a su influencia y en desarrollar en gran
escala la percepción intuitiva. Cuando vino anteriormente, evocó en la
humanidad la gradual respuesta a la verdad y a la comprensión mental. Por esta
razón al finalizar el ciclo que Él inauguró, tenemos la formulación de la
doctrina y el desarrollo de la mente.
El trabajo que ahora realizan Shamballa y la
Jerarquía en bien de la humanidad, tenderá también a desarrollar la conciencia
grupal y a formar numerosos grupos que serán organismos vivientes y no organizaciones,
hará posible la iniciación grupal y permitirá que ciertos aspectos de la
voluntad florezcan correctamente y sin peligro. La tendencia a pasar por alto
las diferencias entre grupos y organizaciones está muy arraigada; la venida de
Cristo arrojará mucha luz sobre este problema. El Estudio de la Regla Cuatro
para discípulos e iniciados aclarará también esta cuestión de manera que
ahora nos ocuparemos de ella.
Regla Cuatro
Que el grupo se ocupe de apagar los dieciocho
fuegos y de que las vidas menores retornen al depósito de la vida. Deben
realizarlo evocando la Voluntad. Las ruedas menores nunca deben girar en el
tiempo ni en el espacio. Sólo la Rueda mayor debe girar y avanzar.
Esta regla se relaciona peculiarmente con la cuarta
Jerarquía Creadora, personificando su meta a medida que la raza raíz aria pueda
sentirla y aproximarse a ella. Está también especialmente relacionada con el
cuaternario que denominamos "personalidad", compuesto de un cuerpo
vital o etérico, suma total de los estados emocionales, y de una mente, además
de ese algo integrado que llamamos hombre íntegro. Comprendida y seguida
debidamente esta regla revela la naturaleza del cuarto plano o cuarto estado de
conciencia, el de budi o plano de la razón pura, la intuición. Desde el ángulo
del iniciado superior esta regla se relaciona con la actividad de la mónada,
alma y cuerpo dentro de la Vida planetaria, abarcando un gran misterio y todo
un sistema de relaciones, de las cuales el hombre en los tres mundos es sólo
una tenue y borrosa sombra. Alguna clave del cuaternario superior, del cual se
ocupa esta regla, surgirá imperceptiblemente en sus conciencias (no es posible
que logren más) si tratan de comprender lo siguiente:
1. La mónada relaciona al iniciado con la Voluntad de
Dios, con el Concilio de Shamballa, con las fuerzas activas del planeta Plutón
y de otro planeta que debe permanecer innominado, y con el Sol Espiritual
Central.
2. El Alma relaciona al iniciado con el Amor de Dios,
con el aspecto conciencia de la Deidad, con la totalidad de la Jerarquía, en la
cual penetra por medio del ashrama del Maestro que lo ha ayudado a recibir la
iniciación, con los planetas Venus y Mercurio, con el Sol Sirio y con el
Corazón del Sol.
3. La Personalidad relaciona al iniciado con la Mente
de Dios con el principio inteligencia de la Vida planetaria, con la
totalidad de la humanidad, con Saturno y Marte y con el Sol físico, por medio
de su aspecto pránico.
4. El aspecto Vida del planeta, o ese gran océano de
fuerzas en donde los tres aspectos viven, se mueven y tienen su ser relaciona
al iniciado con esa Vida que actúa a través de Shamballa, de la Jerarquía y de
la Humanidad, formando así parte de la gran totalidad de la manifestación.
La Regla Cuatro se refiere a estos cuaternarios
mayores, y su relación sólo aparece a medida que el iniciado cumple las reglas.
Ahora nos ocuparemos de esta regla, frase por frase, a fin de llegar a alguna
comprensión de sus significados básicos.
1. Que el grupo se ocupe de apagar los dieciocho
fuegos y de que las vidas menores retornen al depósito de la vida.
Un análisis casual demostrará al estudiante que
esta regla contiene cuatro frases que se refieren a uno de los cuatro aspectos
que hemos considerado. Recuerden esto mientras estudiamos las significaciones e
interpretaciones y llevamos nuestros pensamientos al mundo de significados.
La lectura superficial de la regla hace presumir
que una de las más importantes insinuaciones concierne al efecto producido
sobre la vida grupal y a la irradiación sobre el individuo en el grupo.
"Que el grupo se ocupe de apagar los dieciocho fuegos y que las vidas
menores retornen al depósito de la vida". Estas palabras se refieren a la
personalidad grupal, compuesta por las personalidades de sus miembros. Debe
tenerse en cuenta que un grupo constituye en sí una entidad, teniendo forma,
sustancia alma y propósito u objetivo, y que ninguno de ellos es mejor o más
grande o está más desarrollado que el conglomerado de vida grupales que lo
componen. Aunque formen el grupo individuos de diversas etapas de evolución,
ninguno de ellos está en un nivel inferior al de discípulo en la escala
evolutiva. En el ashrama de un Maestro hay discípulos e iniciados de todos los
grados, pero ningún discípulo en probación. No se acepta los de grado inferior al
de discípulo -aceptado y consagrado. Ésta es una de las primeras reglas
presentadas al discípulo aceptado, cuando ingresa al ashrama y desde
este ángulo lo consideraremos.
Las tres reglas estudiadas anteriormente son de
carácter general y se refieren a ciertos amplios temas exigidos e hipótesis que
en el futuro deberán regir las conciencias de los discípulos. En esta regla
particular nos introducimos en el reino de lo específico y se nos presentan
ciertas actividades "intencionales" que rigen la vida del discípulo,
ahora que es parte integrante del ashrama. Lo enfrenta la disyuntiva de hacer
que la naturaleza de su vida acreciente el propósito grupal, aumente la fuerza
grupal y elimine todo aquello que pueda obstaculizar la utilidad grupal,
acercando el objetivo para el cual fue formado el grupo -llevar a cabo los
planes del Maestro. La respuesta innata, instintiva e individual del discípulo,
a este objetivo de rayo y su esfuerzo por subordinar la personalidad a la
dedicación del alma tenuemente percibida, indujo al Maestro, desde el
principio, a reconocerlo e incorporarlo a Su ashrama. En el instante que ello
sucede, el discípulo no sólo queda bajo un creciente impacto de fuerza e
intención impulsora egoicas (aplicando estas palabras en Su sentido oculto), sino
que la irradiación del grupo inicia sobre él su trabajo benéfico. El poder
magnético "atractivo" que hasta entonces lo había guiado adelante, es
reemplazado por una potencia irradiante estimuladora, efectuando grandes
cambios en él y produciendo resultados de eliminación y sustitución. El efecto
sobre la vida del ashrama en lo que concierne al grupo que lo compone,
independientemente de la propia potencia del Maestro, puede ser descripto de la
manera siguiente:
1.
La vida de la
personalidad se va debilitando constantemente, perdiendo definitivamente su
aferramiento al alma. En un sentido muy real el alma comienza a dominar.
2.
Disminuye
apreciablemente la necesidad de reencarnar y, finalmente, llega a ser
innecesaria la vida en los tres mundos de la manifestación humana. Todas las
lecciones han sido aprendidas y se ha alcanzado el objetivo del alma.
3.
La Voluntad de
la mónada comienza a sentirse; el aspecto voluntad se fusiona con el aspecto
amor, haciendo que el aspecto inteligencia sea fructífero y efectivo para
llevar a cabo el propósito divino, enfocado a través del ashrama para el
discípulo.
4.
Han sido
logrados los objetivos del factor tiempo y espacio, la extensión de los
acontecimientos, de la materia y de la conciencia y, con el tiempo, son
reemplazados por algo que aún no tenemos palabra para designarlo, ni tampoco un
concepto del mismo. Comienza a expresarse después de la tercera iniciación
cuando el aspecto Padre "aparece ante nuestra vista" -no sé cómo
expresarlo de otra manera.
5.
Se considera a
la totalidad de mayor importancia que la parte, y esto no es un sueño, visión,
teoría, ansioso deseo, hipótesis o anhelo. Es considerado como una necesidad
innata y algo inevitable. Significa muerte, pero muerte como belleza gozo,
espíritu en acción, o la consumación de todo lo bueno.
Los dieciocho fuegos se refieren a los dieciocho
estados de la materia que constituyen la personalidad, y son: siete estados
físicos de la materia, siete estados emocionales, que permiten al cuerpo astral
actuar en los siete subplanos del plano astral, y cuatro estados de la materia
para las cuatro condiciones de la mente concreta (7, 7, 4 = 18). Son los dieciocho
grados de la sustancia, dieciocho grupos vibratorios de átomos y dieciocho
conglomerados de vida que forman los cuerpos de los señores lunares (como se
los denomina en La Doctrina Secreta), que en su totalidad constituyen el
cuerpo del Señor lunar, la Personalidad. Lo antedicho es el abecé del ocultismo
y una verdad muy conocida por todos ustedes. Lo referido aquí nada tiene que
ver con los procesos de purificación, de control y de disciplina, los cuales
fueron tratados anteriormente y considerados como procesos necesarios
aplicables en el sendero de probación, y corresponden a una etapa previa a la
del discipulado aceptado, donde –en expresión rápida o lenta- se convierten en
acción automática segura e inevitable.
La primera frase de esta regla se refiere al
Desapego -el desapego del alma respecto al cuerpo, o la institución de esas
actividades que producen lo que en la Biblia se denomina "segunda
muerte". No es el desapego que practica el aspirante. Consiste en romper
científicamente con todos los vínculos y terminar (por el uso total de ellos)
con todos los contactos considerados ahora como militando contra la liberación.
En realidad es el proceso científico para dar fin al karma. El karma individual
y nacional hace que el hombre vuelva a un cuerpo físico y lo reviste con las
cualidades y aspectos de la sustancia. El karma debe llegar a su fin mientras
él es miembro del ashrama del Maestro y se prepara para el triunfo en la
cuarta iniciación. Lo logra cumpliendo su deber, automática, incesante e
indubitablemente, desde el ángulo del servicio reconocido.
Podría decirse que una inteligente comprensión de
la frase conducirá a iniciar esas actividades que "producirán la muerte,
la dispersión y final disolución de la personalidad, porque el karma ha
terminado". Debe recordarse que un Maestro carece de personalidad, que
todo lo que posee es Su naturaleza divina. La forma por cuyo intermedio actúa
(si trabaja a través de un cuerpo físico y vive en él) es una imagen creada,
producto de la voluntad enfocada y de la imaginación creadora, y no efecto del
deseo como en el ser humano. Ésta es una diferencia muy importante y merece una
detenida reflexión. Las vidas menores (regidas por la Luna) han sido
dispersadas. Ya no responde al arcaico llamado del alma reencarnante, que
reiteradamente atrajo hacia sí las vidas con que ha hecho contacto y matizó con
su cualidad en el pasado. En la cuarta iniciación ya no existen el alma ni el
cuerpo causal. Lo único que permanece es la mónada y el hilo, el antakarana,
que ella tejió en su vida y conciencia durante el transcurso de las edades, y
puede centrarlo a voluntad en el plano físico, y allí crear un cuerpo de
sustancia pura y radiante luz, para satisfacer los requisitos del Maestro. El
cuerpo será perfecto, adaptado totalmente a la necesidad, al plan y al
propósito del Maestro. Ninguna de las vidas menores (tal como entendemos el
término) forman parte de él, porque sólo pueden ser llamadas por el deseo. El
Maestro no tiene deseos, y esta idea se mantiene ante el discípulo cuando
comienza a comprender el significado de la, Regla Cuatro.
En ella tenemos dos ideas principales, ambas
vinculadas con el primer aspecto divino: el concepto acerca de la muerte y de
la naturaleza de la voluntad. En el próximo siglo se observará que la muerte y
la voluntad tendrán inevitablemente un nuevo significado para la humanidad y
desaparecerán la mayoría de las antiguas ideas. La muerte, para el hombre común
reflexivo, constituye un momento de catastrófica crisis. La cesación y
fin de todo lo amado, lo familiar y lo deseable, la irrupción en lo desconocido
e incierto, y la abrupta terminación de todos los planes y proyectos. No tiene
importancia cuánta fe pueda haber en los valores espirituales, ni cuán
esclarecido sea el razonamiento de la mente acerca de la inmortalidad, ni
tampoco cuán concluyente se evidencie la supervivencia y eternidad; siempre
existe una duda, el reconocimiento de la posibilidad de que todo termina y la
negación y fin de toda actividad, de todas las reacciones cardíacas, de todo
pensamiento, emoción, deseo, aspiración y de las intenciones enfocadas
alrededor del núcleo central del ser del hombre. El anhelo y la determinación
de sobrevivir y el sentido de continuidad, todavía dependen, aún para el
creyente más ferviente, de una probabilidad, de una base inestable y del
testimonio de otros, que en realidad nunca han vuelto para contar la verdad. El
énfasis de toda idea acerca de este tema concierne al Yo central o la
integridad de la Deidad.
Observarán que en esta regla el énfasis se
transfiere del yo a las partes componentes, que forman la vestidura del Yo,
algo que merece considerarse. Se le informa al discípulo que debe trabajar a
para desintegrar dicha vestidura y que las vidas menores retornen al depósito
general de sustancia viviente. En ninguna parte se hace referencia al océano
del Ser. Una cuidadosa reflexión demostrará que este ordenado proceso de
desapego, que la vida grupal hace efectivo en el caso del individuo, es uno de
los argumentos más contundentes a favor de la realidad de la continuidad y de
la identificable supervivencia individual. Observen estas palabras. El enfoque
de la actividad cambia del cuerpo activo a la entidad activa dentro de ese
cuerpo, el amo de todo lo circundante, el administrador de sus posesiones,
siendo él el aliento mismo que envía las vidas al depósito de la sustancia o
las reclama a voluntad, a fin de reasumir su relación con él.
Expuesto de esta manera, observarán que en realidad
al discípulo se le exhorta a reconocer (con la ayuda de su grupo) que él es
esencialmente el aspecto Padre, la causa original, la voluntad creadora y el
aliento de vida dentro de la forma. Ésta es una actitud algo nueva que se le
pide adoptar, porque hasta ahora su enfoque había sido el de considerarse como
alma, encarnando por la urgencia del deseo o retirándose cuando surge la
necesidad. Aquí es necesaria la totalidad de la vida grupal para posibilitar
este traslado de la comprensión de la forma y conciencia a la voluntad y
aspecto o principio vida. Cuando ello ha comenzado a tener lugar, el
discípulo-iniciado reconoce primeramente que la forma, su conciencia de la
forma y sus contactos (que denominamos conocimientos), han producido en sí
mismo una gran forma mental que resume todas sus relaciones con la forma, con la
existencia y experiencia en los tres mundos, con la materia, con el deseo y con
todo lo que la encarnación le ha otorgado. Ante su conciencia todo ello parece
excesivamente exagerado. Denomina muerte al acto de desligarse de esta antigua
forma mental -última forma que adopta el Morador en el Umbral. Sólo en la
cuarta iniciación llega a comprender que la muerte no es más que la rotura del
hilo que lo vincula al "círculo no se pasa" en el cual ha decidido
restringirse. Descubre que el "último enemigo que se debe destruir",
es aniquilado, finalmente, por el primer aspecto de sí mismo, el Padre o Mónada
(que originalmente se puso en actividad para crear esa forma), la Vida, el
Aliento, la energetizadora Voluntad directriz. En último análisis, la voluntad
orienta, enfoca, da énfasis, produce el mundo de la forma, y ante todo
(debido a su relación con el mundo de las causas) el mundo de
significados.
El hombre común vive y tiene su ser en el mundo de
significados; el iniciado y el Maestro tienen Sus enfoques en el mundo del Ser.
Son todo voluntad iluminada por el amor, la cual los vincula con el mundo de
significados, siendo capaces de desarrollar una actividad inteligente que los
relacione con el mundo de la forma, y ello indica vida. El deseo del iniciado
es ahora entrar en actividad y también expresar el amor. Estas cualidades son
parte integrante de su equipo y expresión, pero han quedado bajo el umbral de
la conciencia (analogía superior de las actividades automáticas del cuerpo
físico, que realizan su trabajo sin tener el hombre conciencia de ello). Dirige
sus esfuerzos hacia algo que significa muy poco para quienes leen estas
palabras; los dirige hacia el conocimiento del Ser, inconmovible, inmutable y
viviente, que sólo puede ser comprendido en el concepto que encierran los
términos "no es esto ni aquello". No es pensamiento o deseo, es la
nada. Tampoco lo expresan las palabras "yo soy" ni "yo no
soy", sino "Yo soy Ése Yo Soy". Habiendo explicado esto ¿saben
lo que quiero significar? La voluntad de ser se ha encontrado a si misma a
través de la voluntad al bien.
Por lo tanto, los dieciocho fuegos deben apagarse;
las vidas menores (personificando el principio forma, deseo y pensamiento, suma
total de la creatividad, basada en el amor magnético (retornan al depósito de
la vida y sólo debe permanecer aquello que las hizo venir a la existencia, la
voluntad central, conocida por los efectos de su radiación o aliento. Esta
dispersión, muerte o disolución, en realidad es el gran efecto producido por la
Causa central; en consecuencia el mandato es:
2. Deben realizarlo evocando la Voluntad
Este tipo de muerte siempre es producido por el
grupo, porque desde el primer momento constituye la inequívoca expresión de la
actividad del alma -conscientemente influida por la Mónada o Padre-, siendo una
actividad grupal que decide el retorno de las vidas menores al depósito
general, desde el primer momento que se evidencia que la experiencia en la
forma ha cumplido su propósito y la forma ha llegado a tal grado de elasticidad
y capacidad, que prácticamente ha alcanzado la perfección, la cual culmina
definitivamente en la cuarta iniciación. Al finalizar el gran ciclo de la vida
del alma, sobrevivido durante eones, se acerca el momento en que debe terminar
la apropiación de la forma y la experiencia en los tres mundos. El discípulo
halla su grupo en el ashrama del Maestro; entonces conscientemente y con plena
comprensión domina a la muerte -el tan temido enemigo de la existencia.
Descubre que la muerte es simplemente un efecto producido por la vida y por su
voluntad consciente, y el método para dirigir la sustancia y controlar la
materia. Esto llega a ser conscientemente posible por haber desarrollado la
percepción de dos aspectos divinos -actividad y amor creadores- y estando ahora
enfocado en el aspecto más elevado, sabe que él es la Voluntad, la Vida, el
Padre, la Mónada, el Uno.
Al finalizar el estudio de la Regla Cuatro debemos
considerar dos cosas:
El método de evocar el aspecto Voluntad.
El proceso para reconocer el aspecto Vida, la
Mónada, el Padre en los Cielos.
El resultado de ambos está descrito en las palabras
finales de esta regla:
3. Las ruedas menores nunca deben girar en el
tiempo ni en el espacio. Sólo la Rueda mayor debe girar y avanzar.
Aquí tenemos un punto que quisiera aclarar, porque
abre la puerta hacia nuevos conceptos, aunque todavía no sea posible definirlos
en forma tal que la masa pueda comprenderlos; incluso los discípulos que leen
estas palabras no lo lograrán plenamente. Sólo quienes hayan recibido la
tercera iniciación los interpretarán correctamente.
La literatura esotérica se refiere repetidas veces
a los factores tiempo y espacio como si existiera una diferencia básica entre
los mundos donde ambos rigen y libremente actúan los aspirantes e iniciados.
Constantemente se le recuerda al aspirante que el tiempo es de naturaleza y
manifestación cíclica y que el "espacio es una entidad".
Necesariamente debe haber alguna comprensión de estos términos si queremos que
aquello que la voluntad controla (cuando es evocada) penetre en la conciencia
conocedora del pensador.
Espacio y sustancia son términos sinónimos;
sustancia es el conjunto de vidas atómicas con las cuales están construidas
todas las formas. Este tema está encarado extensamente en Tratado sobre
Fuego Cósmico. Constituye una verdad científica y ocultista. Sin
embargo, sustancia es un concepto del alma y sólo es conocida realmente por el
alma. Por lo tanto, después de la cuarta iniciación, cuando se ha completado el
trabajo del alma y desaparece el cuerpo del alma, sólo queda lo que ha
impartido, en la sustancia, como contribución -individual, grupal o planetaria-
a la suma total de la manifestación. Lo único que permanece es un punto de luz,
consciente e inmutable, percibiendo dos extremos de la expresión divina: el
sentido de identidad individual y el sentido de universalidad. Ambos están
fusionados y mezclados en el UNO, del cual el divino Hermafrodita, es el
símbolo concreto -la unión, en uno de los pares de opuestos, positivo o
negativo, masculino o femenino. En el estado del ser que denominamos monádico,
no se percibe diferencia entre ambos (trataré de llevar estas ideas al nivel de
la inteligencia del aspirante), porque se sabe que no existe identidad separada
de la universalidad ni se puede apreciar lo universal, independientemente del
conocimiento individual, y esta comprensión de la identificación de la parte
con el todo, tiene su punto de tensión en la voluntad de ser, cualificada por
la voluntad al bien y desarrollada (desde el ángulo de la conciencia) por la
voluntad de saber. En realidad son tres aspectos de la divina voluntad que
existe en forma perfecta en el Logos solar y tiene su medio de expresión a
través del Logos planetario. Por lo tanto, dicha voluntad actúa de siete
maneras por intermedio de las cualidades vivientes de los siete Logos
planetarios, que se expresan por medio de los siete planetas sagrados; Ellos
dedican su esfuerzo en llevar todas las formas de vida dentro de la órbita de
Su influencia, en la medida en que han demostrado reconocimiento y comprobado
su existencia. En consecuencia, es evidente que en cada uno de los siete
planetas sagrados predominará un aspecto de la divina voluntad.
Éste es el significado de Espacio -campo donde los
estados del Ser son llevados a la etapa del reconocimiento. Cuando se ha
alcanzado esa etapa y el Conocedor, el alma, es plenamente consciente y posee
total percepción, entonces se introduce un nuevo factor que también afecta al
espacio -aunque en forma distinta- pero se relaciona con la Vida monádica. Ese
factor es el Tiempo. El tiempo está relacionado con el aspecto voluntad y
depende de la vida dinámica, autodirigida, que mediante la periódica o cíclica
aparición, produce y demuestra la persistencia del enfoque dinámico de la
intención.
Desde el ángulo de la Voluntad o el Padre, estas
apariciones en el tiempo y a través del espacio, son una parte tan
insignificante de la experiencia de la Entidad viviente que vive Su vida en
planos que no son el físico, emocional ni mental, que se los considera como
no-vida. Les recordaré que para entender esto se debe comprender a la totalidad
en la luz de la parte; al Macrocosmos en la luz del microcosmos. Es tarea
difícil y necesariamente muy limitada.
E discípulo sabe o está aprendiendo que él no es
esto o aquello, sino la Vida misma. No es el cuerpo físico o su naturaleza
emocional, ni en último análisis (frase muy esotérica), la mente o aquello
mediante lo cual él conoce. Está aprendiendo que eso también debe ser
trascendido y superado por el amor inteligente (lo cual sólo es posible después
de desarrollar la mente) y comienza a conocerse como alma. Posteriormente llega
el terrible "momento en el tiempo", cuando pendiente en el espacio
descubre que él no es el alma. Entonces ¿qué es? Un punto de la divina voluntad
dinámica enfocado en el alma, logrando la conciencia del Ser por el empleo de
la forma. Él es Voluntad, el regidor del tiempo y, con el tiempo, el
organizador del espacio. Esto lo hace teniendo siempre presente que tiempo y
espacio son "juguetes divinos" y pueden utilizarse o no a voluntad.
Podríamos exponer las dos últimas frases de esta
regla, de la manera siguiente: La evocación de la voluntad involucra la
identificación con el propósito mayor. Las pequeñas voluntades de las pequeñas
vidas deben fusionarse con la voluntad mayor del todo. El propósito individual
debe identificarse con el propósito grupal, que constituye la medida del
propósito del Todo o Vida Una, que las pequeñas vidas pueden captar en
cualquier momento dado, en tiempo y espacio. En este sentido,
esotéricamente comprendido, el tiempo es un acontecimiento -que la filosofía,
tanteando para llegar a una expresión de la conciencia iniciática, señala
ahora.
A la larga y literalmente, cuando sea hollado hasta
el fin el sendero de evolución y materializado el plan en tiempo y espacio,
quedará solo el propósito divino y la Vida omnienvolvente. Ello se debe a los
giros de la gran Rueda de la Vida que hace girar las ruedas menores, en tiempo
y espacio. Mientras tanto el ser humano es impulsado primeramente por el deseo,
después por la aspiración de alcanzar una meta visualizada, luego por la
voluntad egoísta que le revela la naturaleza de la voluntad: la persistente
dedicación a algún propósito considerado deseable, al cual dedica todos sus
esfuerzos. Habiendo agotado todas las metas tangibles, la vida interna obliga
al hombre a ir hacia lo intangible, y la cualidad de su voluntad comienza a
cambiar. Descubre una voluntad más grande que la suya, y lentamente empieza a
identificarse con ella; va, etapa tras etapa, de un propósito alcanzado a otro
superior; cada paso lo aleja de su pseudo voluntad y lo acerca a la comprensión
del significado de la voluntad divina o propósito.
Podría decirse, a fin de poner en claro el método
empleado para realizar lo antedicho, que llevando a cabo el plan, el discípulo
conoce la naturaleza del propósito; pero el propósito en sí, sólo puede
captarlo quien está desarrollando la conciencia monádica. No es la conciencia
monádica, como la conocen los seres humanos, sino ese estado de captación que
no es conciencia o conocimiento, según lo entiende el místico, ni
identificación como lo denomina el ocultista, sino algo que aparece cuando los
tres son reconocidos y registrados en el tiempo, dentro de la órbita del
espacio.
Habiendo dicho esto, les preguntaría si con ello
son más inteligentes y de qué
ha valido escribir estas palabras si no las entienden. Escribo por dos razones.
Primero, porque mis funciones y deberes (como Maestro de Sabiduría) consisten
en introducir ideas en la mente del hombre y hacer descender al reino de las
palabras cierto conceptos que están surgiendo, de modo de comenzar a
ejercer influencia en el nivel superior de los pensadores, los cuales son
responsables de precipitar profundamente las ideas en la conciencia humana.
Segundo, escribo para la generación que, al finalizar este siglo, vendrá a
expresar activamente el pensamiento, iniciará el armazón, la estructura y la
trama de la nueva era, la cual comenzará con ciertas premisas que hoy constituyen
el sueño de los más exaltados soñadores y que desarrollará la civilización de
la era acuariana. Esta era futura será predominante de interacción, idealismo y
conciencia grupales, así como la era pisceana fue de desarrollo y énfasis de la
personalidad, de enfoque y conciencia de la personalidad. El egoísmo, tal como
lo entendemos hoy, desaparecerá gradualmente, porque la voluntad del individuo
se fusionará voluntariamente en la voluntad grupal. Por lo tanto, es evidente,
que ello podría muy bien acarrear una situación aún más peligrosa, porque el
grupo constituiría una combinación de energías enfocadas y, a no ser que dichas
energía estén dirigidas hacia el desarrollo del Plan (que coordina y hace
factible el propósito divino), tendremos la consolidación gradual de las
fuerzas del mal o del materialismo sobre la tierra. No hablo por hablar; estoy
tratando de demostrar la necesidad de consagrarse indefectiblemente, a quienes
están espiritualmente orientados, a la tarea de desarrollar la voluntad al bien
en la tierra y también demostrar la absoluta importancia de fomentar la buena
voluntad entre las masas. Si esto no se hace al terminar la terrible depuración
global, llevada a cabo hasta ahora, la etapa final será peor que la primera. El
egoísmo individual será reemplazado por el egoísmo grupal, que en consecuencia
será más poderoso por su dedicación, enfoque y resultados malignos. Las
pequeñas ruedas pueden continuar girando en tiempo y espacio, obstaculizando el
girar de la Gran Rueda que -también en tiempo y espacio- es la rueda de la
humanidad. Tanto el Hombre celestial como el ser humano están desarrollando en
esa rueda las cualidades y atributos divinos.
El aspecto voluntad de la divinidad sólo puede
expresarse por medio de la humanidad, pues el cuarto reino de la naturaleza
está destinado a ser el agente de la voluntad para los tres reinos subhumanos.
Por lo tanto, fue esencial que la humanidad desarrollara el espíritu
incluyente, y la tendencia hacia la identificación espiritual, como paso preparatorio
para el desarrollo de la respuesta al propósito divino. Es muy esencial que los
discípulos del mundo desarrollen la voluntad al bien, para que el común de la
humanidad pueda expresarla. La voluntad al bien de los conocedores del mundo
es la simiente magnética del futuro. La voluntad al bien es el aspecto
Padre, mientras que la buena voluntad es el aspecto Madre, y por la relación de
ambos se podrá erigir la nueva civilización, basada en sólidas líneas
espirituales (aunque totalmente distintas). Recomiendo que guarden este
pensamiento en su conciencia porque significa que en el futuro inmediato se han
de nutrir dos aspectos del trabajo espiritual, pues de ellos dependen la
esperanza de una lejana felicidad y la paz mundiales. Deben llegar hasta el nuevo
grupo de servidores del mundo y desarrollar en él la voluntad al bien y también
simultáneamente hasta las masas, llevándoles el mensaje de buena voluntad. La
voluntad al bien es dinámica, poderosa y eficaz, está basada en el conocimiento
del plan y en la reacción al propósito, tal como lo sienten los iniciados en
contacto consciente con Shamballa, o los discípulos que similarmente forman
parte de la Jerarquía, pero que aún no pueden hacer contacto con el Propósito
central o Vida. No habiendo recibido la tercera iniciación, desconocen
mayormente la vibración monádica. Para ellos sería tan peligroso hacer contacto
con Shamballa (antes de la tercera iniciación, cuando todas las tendencias de
la personalidad aún no han sido eliminadas) como lo sería enseñar a las masas
las técnicas de la voluntad, lo cual haría más eficaz su egoísta voluntad. La
peor dificultad estriba en que el discípulo se destruiría a sí mismo y el
hombre común se perjudicaría.
La exégesis de la Regla Cuatro es necesariamente
breve, pues su significado es tan profundo que requiere ser estudiada
cuidadosamente frase por frase y, aún así, está mayormente fuera de la
comprensión de la mayoría de los lectores. Sin embargo, será de valor para los
discípulos, reflexionar sobre sus distintos significados (hay varios) e
implicaciones esotéricas.
REGLA CINCO
La regla que ahora consideramos es de gran interés
y practicabilidad. Les recordaré que una de las novedades que se verán en la
era futura de expansión espiritual será el comienzo de algo totalmente nuevo:
la Iniciación Grupal. Hasta ahora, uno por uno, los entes de la familia humana
se han abierto camino a través del Portal de la Iniciación. Si el actual
sistema debe sobrevivir y si consideramos el vasto número de almas encarnadas y
desencarnadas que eventualmente llegarán a la meta -dos terceras partes del
total, durante el actual ciclo mundial-, aún los ciclos mayores que incluyen
muchos ciclos mundiales resultarán extremadamente cortos. El programa
tiempo-espacio establecido por el Logos planetario, quedaría desvirtuado, pues
Él estableció dicho programa para el ciclo de Su actual encarnación. Hay un
término fijado para la aparición de Su cuerpo en la manifestación, nuestro
planeta, así como lo hay para el cuerpo humano. Por lo tanto, debe llevar a
cabo Sus planes dentro de cierto límite de tiempo, y este factor condiciona la
experiencia de todas las vidas que actúan dentro de Su radio de expresión,
incluyendo al reino humano.
Además debe recordarse que al evolucionar la
humanidad, las personas comienzan en creciente número a actuar como almas; la
naturaleza del alma (la relación) va produciendo efecto, los hombres
expanden su punto de vista y visión, desaparece el punto de vista del yo
separado y la relación y el interés grupales reemplazan esa relación personal,
interna e intensa, que ha hecho del hombre, en evolución, lo que es:
primeramente una personalidad integrada, y después un discípulo -aspirante a la
iniciación. Al aumentar el número de discípulos que van alcanzando la
comprensión grupal, se acrecienta la posibilidad de la Jerarquía, de aceptar
tales discípulos en formación grupal. Por esta razón es necesario restablecer
en la Tierra los antiguos Misterios. Dicha relación grupal debe ser demostrada
en los tres mundos y expresada por los discípulos en su vida grupal en el plano
físico. A ello se debe el nuevo experimento emprendido por la Jerarquía a fin
de exteriorizar Sus ashramas. Este experimento implica enormes
dificultades a causa del astralismo, las ambiciones y la creciente influencia
que ejerce la personalidad de la mayoría de las personas.
Conductores autoerigidos de numerosos grupos
reaccionarán ante este experimento y se proclamarán Maestros con ashramas
establecidos, destinados a dar entrenamiento para la iniciación. Ya hay indicios
de ello.
La Jerarquía ha tenido que enfrentar, a este
respecto, grandes dificultades, pues los Maestros se hallaron por un lado ante
el astralismo y la tendencia al espejismo de la mayoría de la gente, y por
otro, con el rápido progreso de la conciencia humana hacia el campo de
relación, vida, reacción y actividad grupales. Ello dio origen a que la
Jerarquía intentara entrenar esas mentes y corazones preparados, a fin de
atravesar en conjunto el Portal de Luz y entrar en el Camino Iluminado. Dicha
exteriorización aún no ha tenido lugar. Se están haciendo algunos ensayos con
algo de éxito y también con cierto desaliento.
Por lo tanto, los Maestros han decidido dos cosas
al enfrentar el futuro de la humanidad y al prepararse para dar los pasos necesarios
que satisfagan la aspiración progresista del hombre. He elegido
cuidadosamente estas dos palabras. Shamballa exigió los dos requisitos a la
Jerarquía, a fin de proteger los Misterios e impedir una precipitación
demasiado prematura de la vida jerárquica en la tierra. Ambos requisitos están
contenidos en esta regla.
Regla Cinco.
Que el grupo perciba al unísono el fulgor de la
Tríada, que atenúa la luz del alma y apaga la luz de la forma. El Todo
macrocósmico es lo único que existe. Que el grupo perciba el Todo y después no
piense más en "tu alma y mi alma".
En su primera demanda, Shamballa pide que los
grupos en preparación para la iniciación se formen con quienes están en proceso
de construir el antakarana, puente entre la Tríada y la personalidad, y en su
segunda demanda pide que quienes se están entrenando demuestren signos del
sentido de síntesis.
Por lo antedicho, se evidencian los factores que
han regido la presentación de la verdad que he tratado de exponer en el
transcurso de los años. La enseñanza sobre el antakarana (insinuada fugazmente
por H.P.B.) fue ampliada en el libro titulado La Educación en la Nueva Era
y también en la segunda parte de este tomo, y se impartió a un número de
aspirantes avanzados, en la esperanza de que se beneficiarán con ella; también
he destacado la necesidad de la síntesis, que tiene estrecha relación con el
aspecto voluntad, primer aspecto divino. Antiguamente, cuando los aspirantes
pasaban apropiadamente por el ciclo del misticismo, se les enseñaba a
"percibir la visión" -visión de la meta, de la belleza a descubrir,
del ser amado a conocer, de la liberación a obtener, de la satisfacción
espiritual y de la puerta abierta que conduce a mayores maravillas. En la ya
iniciada era ocultista se enseñará al neófito a ver la totalidad del cuadro, a
pensar en términos más amplios, a salir de la normal conciencia separatista y a
penetrar en la amplia esfera de percepción que no "ve diferencia
alguna". La meta, o más bien el resultado del método místico y ocultista,
es la fusión del camino vertical de la vida con el camino horizontal del
servicio, y Shamballa demanda que dicha fusión condicione la tentativa que
ahora se está llevando a cabo para entrenar a aquéllos que juntos
buscarán la iniciación, juntos atravesarán el Portal hacia el Camino, y
en conjunto serán presentados como una "unidad de Luz" al
Iniciador Uno. Este sentido de síntesis (que debe demostrarse acrecentadamente
cuando se reciben las iniciaciones en forma grupal) sólo pueden lograrlo
quienes han eliminado la brecha entre la mente concreta inferior y la mente
superior o -describiéndolo más técnicamente y en léxico de la ciencia ocultista
académica- entre la unidad mental y el átomo manásico permanente.
La Regla Cinco, que aparece en el libro Iniciación
Humana y Solar, expone clara y bellamente la meta del sendero de probación
y dice:
Que el aspirante procure que el Ángel solar atenúe
la luz de los ángeles lunares, y permanezca como única luminaria en el cielo
microcósmico.
El probacionista debe ver el alma como el sol de la
vida. La luz de la luminaria central debe apagar las luces menores y el fuego
solar extinguir los pequeños fuegos. El Ángel solar controla la vida y las
fuerzas de la personalidad. Es la meta del sendero de probación y de los
aspirantes al discipulado en la nueva era. Hasta ahora ha sido la meta de toda
la enseñanza impartida acerca del sendero del discipulado, pero el alto grado
de inteligencia que posee el aspirante moderno justifica un cambio, y a medida
que transcurre el tiempo, los actuales requisitos exigidos a los discípulos
hasta la segunda iniciación inclusive, constituirán los futuros requisitos para
entrar en el sendero de probación.
Para ello será necesaria una clara comprensión del
sendero del discipulado. La enseñanza principal en ese sendero será:
1. La construcción del arco iris, el antakarana.
2. La naturaleza de la intuición y su desarrollo, a
medida que reemplaza a los dos aspectos de la mente: concreta y abstracta,
inferior y superior.
3. La naturaleza de la vida según la expresa la
mónada.
Estos tres acercamientos a la verdad ocultan la
revelación; reemplazarán la enseñanza dada a los neófitos y discípulos del
mundo acerca del alma, y para ello se pondrá el énfasis sobre el aspecto vida y
no tanto sobre el aspecto amor. Su razón estriba en que serán más las personas
que vivirán como almas, por lo tanto expresarán el amor, y la naturaleza de la
vida y experiencia monádica constituirá para ellos la siguiente y normal
revelación -sólo es posible sin embargo para quienes intentan vivir como almas,
practicar el amor o sentido de no-separatividad y vivir por lo menos en la
periferia del mundo jerárquico. En consecuencia es inevitable -para los que así
viven o huellan el sendero del discipulado- que los factores que inspiran todos
los esfuerzos jerárquicos se irán evidenciando tenuemente y, paulatinamente,
dichos factores irán asumiendo para ellos los contornos de una meta indistinta
y lejana.
Las dos partes de esta regla expresan las nuevas
demandas para discípulos, no para aspirantes, lo cual se evidencia al estudiar
las dos reglas: una para aspirantes y otra para discípulos. La de aspirantes se
refiere al microcosmos; la de discípulos mantiene ante ellos la visión del
Macrocosmos.
Ambas demandas están expresadas en la Regla Cinco:
1. Que el grupo perciba al unísono el fulgor de
la Tríada, que atenúa la luz del alma y apaga la luz de la forma.
Esto es una exhortación a la construcción del
antakarana, que vincula la personalidad del discípulo con la Tríada.
2. El Todo macrocósmico es lo único que existe.
Que el grupo perciba el Todo y después no piense más en "tu alma y mi
alma".
Ésta es una demanda para adquirir un sentido de
síntesis, la cual es visión ocultista y no visión mística. Ambas demandas
constituirán los dos requisitos básicos en las nuevas escuelas de ocultismo.
En vista de toda la instrucción impartida
anteriormente en este tomo y de la claridad con que ha sido expuesta la
afirmación que antecede, no será necesario que me explaye extensamente respecto
a la primer demanda. Quizás sea conveniente explicar la palabra
"demanda" que hemos empleado. Al encarar el tema debe recordarse que
la meta mantenida ante los miembros de la Jerarquía es su aceptación en
Shamballa, y que al prestar servicio en la vida puedan expresar divinamente el
primer gran aspecto divino, la voluntad. Ellos también están evolucionando. Su
meta consiste en pasar "por el ojo de la aguja", en Su camino hacia
la evolución superior, el cual se extiende ante un Maestro de Sabiduría. La
aplicación de esta frase esotérica por Cristo, que aparece en El Nuevo
Testamento, nos da un indicio acerca de la naturaleza de la excelsa
conciencia que Él expresó. Al enfrentar al joven acaudalado, dueño de grandes
posesiones, le indicó que se preparara para dar un paso adelante en una gran
renunciación. Nunca ha sido captado su verdadero significado, debido a que la
frase "joven acaudalado" es en realidad un término técnico que se
aplica frecuentemente a un iniciado de tercer grado, así como las palabras
"los pequeños" o "pequeño niño", se aplican a un iniciado
de primero o segundo grados. Este joven acaudalado, lo era por su amplio campo
de percepción, por las dotes de su personalidad, por su aspiración y su
reconocimiento, por su milenaria experiencia y desarrollo evolutivo. Cristo le
dijo que debía prepararse para lo que en la Regla Cinco se denomina, "el
fulgor de la Tríada" y para desarrollar la conciencia monádica y la cuarta
iniciación. En esa iniciación, el cuerpo causal, en el cual el alma experimenta
y cosecha los frutos de la experiencia, debe ser destruido y lo será, y tendrá
lugar antes que el iniciado entre en la Cámara del Concilio del Altísimo y
exprese la voluntad al bien y la voluntad de Dios, al cumplir Sus propósitos.
La voluntad de este particular "joven acaudalado", aunque iniciado, no llenaba aún los requisitos, de
manera que se alejó entristecido; debía prepararse para la cuarta iniciación,
la Gran Renunciación, la Crucifixión, y capacitarse para pasar a través del ojo
de la aguja.
En El Antiguo Comentario hay una serie de
frases simbólicas que arrojan luz sobre las grandes oportunidades que surgen en
los momentos críticos, cuando la vida del alma pasa por la experiencia de la
encarnación y se enriquece con ello:
"Dentro de la matriz del tiempo, circunscrita
por el espacio y limitada por las tinieblas -aunque sustentada por el calor-,
la vida evoluciona. Desarrolla facultades. Llega a ser en miniatura lo que es.
Adquiere forma y conoce lo divino en la separación. Tal es la meta. Reflexiona.
El conocimiento llegará. "Más allá del portal existe mayor vida y luz. Se
conoce a sí misma como lo que es. No se basta a sí misma y sabe que es Ése -que
es parte del Todo, divinamente uno con los demás. Reflexiona. La unión vendrá.
“Delante del baluarte del lugar de Dios surge un
Hijo de Dios. Permanece ante el ojo de la aguja y trata de atravesar el muro
que se lo impide. No está circunscrito por el tiempo ni el espacio. Pero la luz
y la vida le pertenecen. Conoce la belleza y sabe que Ése existe. En vez de
tiempo y espacio y la poderosa atracción de la forma, sabe que es rico en amor;
conocimiento, sabiduría, percepción interna y en todos los trofeos de Dios
(hasta donde puede captarlo), excepto una sola cosa. Reflexiona. El Propósito
se revelará a sí mismo, el Todo quedará revelado, entonces el alma -colmada de
riquezas y frutos de largas jornadas- desaparecerá como las brumas y sólo
quedará Dios, el Ser viviente".
Existe además otra serie de frases dedicadas a
expresar ese estado por el cual deben pasar los ya perfectos Hijos de Dios,
cuando han dado fin a Su trabajo en la Tierra y se Les revela una mayor gloria.
Pero esto no lo transcribiré, sólo daré tres símbolos:
La matriz...individualización...separación.
Conduciendo
a la integración de la personalidad y a la autorrealización.
Culminando
en el sendero de iniciación ...el nacimiento del Cristo.
Produciendo
actividad inteligente.
Iniciación.
La puerta de dos hojas...iniciación...conciencia grupal.
Conduciendo
a la expresión del alma.
Culminando
en la tercera iniciación.
Produciendo
una vida amorosa.
La
tercera iniciación.
El ojo de la aguja...evolución superior...conciencia monádica.
Conduciendo
a la expresión de la vida.
Culminando
en la quinta iniciación.
Produciendo
vida plena de propósito.
Consumación.
Estos tres puntos permiten entrar en los tres
centros planetarios: Humanidad, Jerarquía y Shamballa.
En forma curiosa, la primera demanda constituye la
primera manifestación del reconocimiento (acordado directamente) de que las
Grandes Vidas en Shamballa se hallan en relación directa con la humanidad.
Hasta ahora el contacto no era directo, ni Ellas han estado en contacto con los
acontecimientos del momento. Todos los contactos e impulsos espirituales han
llegado a la humanidad por intermedio de la Jerarquía y viceversa. Esta demanda
concierne al rechazo, a la destrucción, absorción, extinción o síntesis, de las
luces menores por las mayores. He empleado estas palabras en el esfuerzo por
expresar la verdad, pero resultan totalmente inadecuadas.
El momento en que el iniciado o el discípulo ve,
aunque tenuemente, la luz de la Tríada espiritual que vela y oculta al sol
central espiritual, comprende que las otras luces -la del átomo de la materia,
la de la forma y la del alma misma- inevitablemente deben desaparecer ante la
maravillosa gloria y el resplandor que emana de Dios Mismo, que el iniciado o
discípulo presiente como si estuviera en proceso de revelársele. Es absorbido
-intelectual, intuitiva, espiritualmente y por último en forma real- en esa
luz. Quisiera recordarles que, así como la luz del alma reveló una nueva visión
al esforzado aspirante, le fijó nuevas metas, le amplió las cualidades
existentes en su equipo y le reveló el pasado, el presente y el futuro
individual; esta luz aún mayor revela al iniciado un horizonte muy vasto, que
hasta entonces estuvo fuera de su alcance y, aún así, puede visualizarlo apenas
un iniciado de tercer grado, otorgándole una percepción que no sabía que
existía -percepción que le permite penetrar acrecentadamente en el propósito
del Señor del Mundo y colaborar comprensivamente con dicho propósito.
Posteriormente lo capacitará para desarrollar el equipo -cualidades y dones de
naturaleza divina- que oportunamente le permitirá ocupar el lugar que le
corresponde en la Cámara del Concilio de Shamballa y trabajar en unanimidad con
los Señores del Karma.
Estas cualidades y dones conciernen a atributos
divinos y facultades para cuya explicación no tenemos palabras, pues están
fuera del alcance de la conciencia humana y aún son desconocidos totalmente por
los seres humanos avanzados. Sólo comienzan a manifestarse como tendencias en
el intervalo entre la segunda y la tercera iniciaciones, y tienen
similitud con los instintos del niño, que en realidad son los gérmenes de posteriores
aptitudes y actividades intelectuales. Por lo tanto es innecesario explayarme
sobre ellos; mis palabras nada les impartirán si no son iniciados de tercer
grado. La clave para ustedes reside en la comprensión de las palabras:
felicidad, gozo, bienaventuranza. Al hablar de bienaventuranza, ¿comprenden en
qué se diferencia la felicidad y gozo? Bienaventuranza está asociada a la
totalidad del Ser, concierne a la actitud interna del Todo.
A medida que el discípulo individual construye el
arco iris, el antakarana, y el grupo de discípulos, el antakarana grupal, es
posible obtener la "percepción triádica" mencionada. Cuando el
discípulo ha proyectado un hilo de luz viviente (por el poder del amor
magnético) a través del espacio que separa la Tríada de la personalidad,
descubre que forma parte del grupo. Este reconocimiento del grupo -al principio
en forma defectuosa y poco inteligente- es el factor que le permite entrar, por
medio del hilo proyectado, en el ashrama de un Maestro:
Según reza la antigua enseñanza, el ashrama del
Maestro y el enfoque de la Jerarquía, se hallaban en los niveles superiores del
plano mental, pero hoy no es así. Se hallan en los planos del amor espiritual,
de la intuición y de budi. La Jerarquía retrocede el centro superior de
Shamballa y al mismo tiempo avanza hacia el centro inferior, la Humanidad. El
hombre ha hecho posible ambas actividades; la creciente percepción intuitiva de
la humanidad, en los sectores superiores, le permite actuar en el sendero del
discipulado y en niveles más elevados que antes. La Jerarquía lo reconoce. La
creciente aspiración de la masa está acercando hoy como nunca los Maestros a la
humanidad. Éste es un ejemplo de la habilidad que posee la conciencia
iniciática para funcionar simultáneamente en los niveles iniciáticos y en los
tres mundos. La actividad dual de la mente es un símbolo; actúa como sentido
común y se ocupa de todos los asuntos relacionados con los tres mundos y, al
mismo tiempo, como mente espiritual, de las cuestiones relativas al alma en
forma esclarecida e iluminada.
La segunda demanda, de que el sentido de síntesis
debería ser la meta del entrenamiento de los aspirantes en la nueva era,
evidencia fehacientemente el nuevo contacto con Shamballa, porque la síntesis
es atributo de la divina voluntad y la cualidad descollante de la Deidad.
Inevitablemente la inteligencia y el amor deberán ser los objetivos evolutivos
del planeta y los dos primeros aspectos divinos a desarrollarse, pues son
cualidades de la voluntad; hacen posible la manifestación de la voluntad
divina; garantizan su inteligente aplicación y su poder magnético, a fin de
atraer hacia sí todo lo necesario para expresar o manifestar el propósito
divino visualizado, visualizado sintéticamente, y motivado, complementado, dirigido
y hecho factible, por el aspecto dinámico de la misma voluntad.
Es interesante observar que en el mundo existen
infinidad de constancias de que la energía de Shamballa está haciendo impacto
directamente sobre la conciencia humana y logrando resultados directos. El
aspecto destructor del primer Rayo de Voluntad o Poder, está produciendo
destrucción mundial, mediante el empleo del primer reino de la naturaleza, el
mineral. Lo que está construido de metal y de elementos químicos produce
catástrofes y destrucción en la tierra, principalmente en el reino humano.
Análogamente el segundo atributo de la voluntad, la síntesis, evoca una
respuesta igualmente amplia. Este sentido de síntesis ha producido un efecto
masivo antes que individual, y ello se debe a que es algo interesante y de
importancia, y debe observarse en la actualidad. Posteriormente, el dinamismo
inherente a la voluntad, manejado por el nuevo grupo de servidores del mundo y
los discípulos e iniciados del mundo, convertirán esa masiva respuesta instintiva
en verdadera experiencia y harán "aparecer" en la tierra la nueva y
desarrollada "cualidad" de la vida, que la nueva era trata de
demostrar. En el primer tomo de este tratado llamé la atención sobre tres
aspectos divinos: Vida, Cualidad y Apariencia, que están ahora en proceso de
aparecer en forma definitiva para este ciclo particular.
La síntesis dicta hoy la tendencia del proceso
evolutivo; todo tiende a la unión de los grandes grupos: unificación,
relaciones internacionales, planificación global, hermandad, fusión económica,
libre intercambio de productos, interdependencia, fraternidad de credos,
movimientos basados en el bienestar de toda la humanidad y conceptos
ideológicos que atañen a las totalidades y militan contra el fraccionamiento,
la separatividad y el aislamiento.
Aunque la gente no se dé cuenta, estos conceptos
son factores relativamente nuevos en la conciencia humana, y el hecho de que
sean el resultado de una nueva y directa relación entre quienes complementan la
voluntad de Dios y la humanidad, garantiza su inevitable expresión en el
futuro. Sólo en el intervalo inmediato -período de ciento cincuenta años-
parecerá que la demora constituye la regla. Sin embargo no es así. Las formas
a través de las cuales estas nuevas e inminentes ideas se configurarán y
manifestarán, deben crearse, y ello lleva tiempo, pues son creadas por el poder
del pensamiento y el adecuado proceso de educación de la conciencia humana,
hasta que dicha conciencia se trasforme en firme convicción y se manifieste como
inmutable opinión pública.
Las nuevas escuelas esotéricas desarrollarán en sus
estudiantes y neófitos el sentido de síntesis, pues las personas que en estas
escuelas reciban entrenamiento interno construirán el nuevo mundo y entrenarán
la futura opinión pública. Los títulos y nombres que a estas escuelas se les
adjudique no tienen importancia. Gran parte de ellas pregonarán su condición de
escuelas esotéricas, pero nada impartirán de carácter realmente esotérico. Sólo
atraerán a los incrédulos y tontos. Ya existen muchas que así se desempeñan.
Otras que impartirán entrenamiento esotérico y ocultista se abstendrán de
promulgar toda indicación al respecto, sin embargo, proporcionarán la enseñanza
necesaria. Tratarán de relacionar el Uno, la Mónada, con la personalidad, y
evocar en los estudiantes el verdadero sentido de síntesis.
Expresándolo con palabras sencillas, el sentido de
síntesis será la meta de todos los movimientos educativos cuando el idealismo
de la nueva era se haya establecido firmemente. La coordinación física, la
integridad personal (involucrando principalmente el control del cuerpo astral y
su posterior negación) y la integración de la personalidad, constituirán los
primeros pasos esenciales. Luego vendrán los procesos para fusionar la personalidad
con el alma, el yo inferior con el yo superior y a continuación la fusión de la
forma con el divino Morador en la forma. La fase verdaderamente esotérica del
proceso educativo se intentará desarrollar cuando los primeros pasos o etapas
hayan sido captados satisfactoriamente y existan indicios de que se ha obtenido
cierta medida de éxito. Para ese entonces, las personas reflexivas habrán
reconocido, en forma general, las escuelas de los Misterios y las Aulas
preparatorias para la iniciación, y la masa pondrá su fe en ellas.
Todo aquel que empiece a actuar como alma será
guiado, en las mencionadas escuelas, para dar el siguiente paso. La naturaleza
egoica desarrollada se demostrará por medio del amor inteligente y un sentido
de fraternidad grupal; ambas cualidades divinas constituirán la base o cimiento
sobre el cual se erigirá el siguiente desarrollo y una superestructura más
espiritual. La Ciencia de la Meditación y la construcción consciente del
antakarana serán las dos etapas preliminares del programa esotérico. La
verdadera enseñanza sobre la meditación y construcción del puente de luz entre
la Tríada y la personalidad, es la enseñanza más avanzada impartida hasta
ahora.
Sin embargo, la humanidad ya está preparada para un
desarrollo extremadamente rápido, y está preparación se irá demostrando
crecientemente en el período de posguerra, debiendo prepararse para ello los
discípulos del mundo. Los factores que lo harán factible son dos, siendo el
primero el tremendo estímulo que la guerra, sus exigencias y consecuencias, ha
proporcionado a la conciencia humana, y el segundo, la entrada de almas muy
avanzadas desde el año 1925, las cuales estarán preparadas para dar el
entrenamiento e instrucción necesarios cuando llegue el momento propicio;
poseen el conocimiento cuando vienen a la encarnación y saben, en forma normal
y lógica, lo que el moderno estudiante de esoterismo está luchando por captar y
comprender.
Un análisis de lo que he descrito como requisitos
básicos, demostrará que las escuelas esotéricas, sobre las que me referí en el
libro Cartas sobre Meditación Ocultista, pertenecen todavía a un futuro
remoto. Primeramente deben realizar su trabajo las escuelas preparatorias, y
continuará hasta el momento en que la tarea de los ashramas de los Maestros sea
reconocida como parte integrante de una actividad jerárquica externa, lo cual,
a su debido tiempo, conducirá a la recepción de la primera iniciación en forma
pública, como parte de una gran ceremonia ritual de la religión universal que
entonces prevalecerá.
La raza de los hombres -en sus esferas y grupos más
evolucionados, en todos los países- será normalmente clarividente y, por lo
tanto, cada uno por sí mismo verá la luz en los aspirantes y sabrá que la
primera iniciación les fue conferida justificadamente; también verá esa misma
luz en los miles de personas que en encarnaciones anteriores recibieron esa
iniciación.
Algo más agregaré a lo antedicho, para elucidar el
significado de la Regla Cinco. La clave del trabajo esotérico que Shamballa
demanda se halla en el desarrollo del Arte de la Visualización. Mediante la
visualización es posible lograr tres expresiones de la conciencia humana:
1.
Puede
construirse el antakarana y también percibirse definidamente el fulgor de la
Tríada. Esto constituirá la nueva visión -efecto del desarrollo del sentido
de la visión.
2.
Podrán
visualizarse grupos, grandes totalidades y síntesis mayores, lo cual conducirá
a una definida expansión de conciencia. Así se desarrollará el sentido de
síntesis.
Mediante este entrenamiento
se fomentará todo arte creador, y el nuevo arte del futuro, en todos los
sectores de la creatividad, se desarrollará rápidamente a medida que prosigue
el entrenamiento. El desenvolvimiento del sentido de visión y del de síntesis,
por medio de la visualización, conducirá al sentido de vivencia en la forma.
REGLA SEIS
Una lectura superficial de esta regla daría la
impresión de ser un simple enunciado respecto a la universalidad de la Vida, y
también de contener una afirmación del hecho fundamental del hilozoísmo.
Regla Seis.
Que el grupo sepa que la vida es una, y nada puede
tocar ni quitar esa vida. Que el grupo conozca la vívida, flamígera y saturante
Vida que anega al cuarto, cuando se conoce el quinto. El quinto se nutre del
cuarto. Que el grupo -fusionado en el quinto- sea nutrido entonces por el sexto
y el séptimo, y que comprenda que las reglas menores son reglas en tiempo y
espacio y no pueden retener al grupo. Éste sigue adelante.
Me resulta extremadamente difícil expresar la
significación de extremadamente difícil expresar el significado de esta regla y
hacerlo en tal forma que imparta algún sentido, y ello se debe a dos cosas:
Primero, porque prevalece en sumo grado la idea de la Vida Una, llegando a ser
una verdad tan trillada e incomprendida, que casi no tiene efecto cuando la
oímos. Segundo, la historia de la vida -su propósito, divina voluntad y
absoluta determinación- y los eternos proyectos del Señor del Mundo son tan
difíciles de comprender que ninguna nación posee un idioma capaz de
expresarlos.
Expondré ahora una serie de instrucciones para los
discípulos, que están en proceso de entrenamiento para la iniciación. No he
dicho de entrenamiento para iniciaciones superiores, pues esto se proporciona
en forma distinta, y la enseñanza se imparte en el ashrama interno. Debido a
que ustedes no han recibido la tercera iniciación, la comprensión monádica está
por lo tanto más allá de su entendimiento, y sólo mediante ese elevado estado
de comprensión se podrá captar con claridad la percepción de la fundamental
intención divina, subyacente en todos los fenómenos, desarrollo evolutivo y
desenvolvimiento del mundo, dentro del alcance de los cuatro reinos de la
naturaleza, y en todas las ampliaciones y expansiones de conciencia
preliminares.
En consecuencia, sólo puedo tocar la significación
interna de lo que es evidente, y tratar de expresar ciertas ideas que pondrán a
prueba la percepción mental, evocarán la intuición e iniciarán el proceso de
reconocimiento y captación, que oportunamente llevarán a la conciencia
iniciática.
La Regla Seis para discípulos es el polo opuesto de
esta misma regla para aspirantes. En esta última hallarán, si consultan mi
exégesis sobre la misma, en el libro Iniciación Humana y Solar, que su
propósito consistía en obtener la pureza física, acentuando la necesidad de
someterse a un régimen vegetariano durante determinada etapa del proceso
preparatorio. Las razones para someterse a esa disciplina eran dos:
purificación, y la necesidad de que el aspirante (en esa etapa) se abstenga de
compartir los beneficios derivados de "quitar la vida", según se
dice. Pero, ¿se puede quitar la vida? No lo creo. La Vida ES. Nada en el cielo
o la tierra puede tocarla o afectarla. Esto es algo que frecuentemente se
olvida. En consecuencia, la regla para los aspirantes concierne a su capacidad
de aceptar y adherirse a una disciplina autoimpuesta. Por medio de esa
disciplina el aspirante demuestra a sí mismo el control de las naturalezas
física y astral, y su efecto le revelará ciertas fallas inevitables y básicas,
como ser el control ejercido por la naturaleza animal, la poderosa imposición
del deseo, el sentido de superioridad, orgullo y separatividad. Su capacidad en
mantener la disciplina y su propia estimación por haberlo realizado, además de
su sentido de superioridad demostrado hacia quien no se disciplina, todo indica
fallas esenciales. Su fanatismo latente o expresado, emerge con claridad en su
conciencia, y -cuando es sincero- es consciente de haber logrado alguna medida
de pureza física, pero al mismo tiempo se da cuenta que quizás comenzó por lo
externo y evidente, cuando debió hacerlo por lo interno y por aquello que no es
tan fácil hacer contacto o expresar. Ésta es una grande y muy importante
lección.
Lo antedicho constituye también una interesante
ilustración de la técnica que emplean los Maestros, por la cual Ellos permiten
que una falla no sea corregida (pues fue originada por el discípulo y sólo él
debe eliminarla) y se use un lenguaje que imparte una impresión errónea. Con tal
método, el que emplea dicho lenguaje descubre oportunamente su erróneo
acercamiento a la verdad. En sentido espiritual, la vida no se puede quitar.
Este error o equívoco en el acercamiento a la verdad, lleva al hombre y mujer,
en el sendero de probación, a demostrar su anhelante y sincera aspiración
mediante la disciplina, usando como sustituto el producto "del
segundo" y absteniéndose de sostener la vida con el producto "del
tercero". Al sacrificar la vida del segundo reino de la naturaleza
(empleando la errónea afirmación del propio aspirante) y nutrir con él el
cuerpo físico, el discípulo en probación logra romper el aferramiento o
potencia de la naturaleza física, lo cual siempre ayuda. Aún no sabe que esta
cumpliendo reglas menores en tiempo y espacio y una vez que se
haya demostrado a sí mismo que puede cumplirlas y obedecerlas, queda liberado
de ellas y ya no las necesitará. El discípulo y el aspirante a la iniciación
sabe que la vida es una, aunque ella tome una forma en el segundo, tercero o
cuarto reinos, y también que la vida que en él reside es una con la vida del
primer reino, el mineral; aprende que la vida es indestructible y no puede
quitarse ni destruirse, sino que "pasa" de una forma a otra, de una
experiencia a otra, hasta que por medio de la vida se expresa la perfecta
voluntad de Dios.
El verdadero discípulo no necesita del vegetarismo
ni de disciplina física, por la razón de que ningún apetito de la carne lo
domina. Su problema reside en otra parte, constituyendo pérdida de tiempo y de
energía, dedicar la atención en "hacer las cosas físicamente
correctas", porque lo hace automáticamente y porque sus hábitos
espirituales contrarrestan las tendencias físicas inferiores; la adquisición de
dichos hábitos le permite vencer automáticamente el llamado de esos deseos que
dan por resultado la satisfacción del deseo inferior. Nadie es aceptado en el
círculo del ashrama (nombre técnico aplicado a la categoría correspondiente a
quienes están en vísperas de recibir la iniciación o son preparados para la
misma) si existe peligro de ser dominado por los apetitos físicos. Ésta es una
afirmación verídica. Atañe particular y específicamente a los que se preparan
para la primera iniciación. Quienes se preparan para la segunda iniciación
deben demostrar que se han liberado de la esclavitud de las ideas, de la
reacción fanática a cualquier verdad o dirigente espiritual, y del dominio
ejercido por su aspiración -que por su intensa dedicación, sacrificaría tiempo,
personas y la vida misma, al llamado del Iniciador- o, para ser más exacto, lo
que él cree que es Su llamado.
Puntualizaré que la tercera iniciación se encara
desde el valle de la experiencia y conciencia y no desde las cumbres de la
aspiración, del sacrificio fanático, o desde el ángulo de la devoción, que
obstaculiza el servicio del devoto y del Maestro, a quien trata de servir.
Sabe, como aspirante a la iniciación:
1. Que el grupo sepa que la vida es una, y nada
puede tocar ni quitar esa vida.
Adquiere un justo sentido de proporción respecto a
la forma. Mira adelante hacia el alma y no atrás hacia la forma. Numerosos
devotos sinceros y aspirantes promisorios se preocupan tanto por la forma y su
disciplina, que no tienen tiempo para dedicarse a la expansión del alma. Es tan
intenso el interés por sus reacciones a la disciplina autoimpuesta y su
capacidad para ajustarse o no a ella, que las verdades espirituales, que tratan
de penetrar en sus corazones, no pueden hacerlo. La moderación en todas las
cosas, el inteligente empleo de las formas sustentadoras y el olvido de sí
mismo, son las características del discípulo, pero no del principiante.
Actualmente existen numerosos discípulos que deberían estar actuando en el Aula
de la Sabiduría; están trabajando fanáticamente en el Aula del Conocimiento y
tan absorbidos por las disciplinas físicas que ignoran las del alma. Les pido
que reflexionen sobre esto. Los aspirantes deben aprender la significación de
las palabras contenidas en la Regla Seis para discípulos: "las reglas
menores lo son en tiempo y espacio y no pueden retener al grupo".
Me pregunto si pueden llegar a comprender la
calidad de conciencia que caracteriza a la Jerarquía, aunque sea
imaginativa y teóricamente. El grupo "sigue adelante en la vida".
Trabaja en el reino de la energía de la vida; la forma, para Ellos, es algo que
en definitiva han dejado atrás; ya no son conscientes de la atracción o rechazo
y aferramiento de la forma, quedando como recuerdo de un lejano campo de
batalla donde las victorias logradas fueron relegadas al olvido y las conquistas
obtenidas quedaron tan lejos, que se hallan bajo el umbral de la conciencia.
Hablando en forma amplia y general, los que trabajan en las filas de la
Jerarquía (no he dicho "con la Jerarquía") se clasifican en dos
grupos principales: los que se dedican a desarrollar la conciencia iniciática
de los discípulos del mundo, y los de grado más avanzado que se ocupan del
aspecto vida y de su expresión en la vida de los iniciados del mundo. Los
discípulos activos (que trabajan en colaboración con la Jerarquía) actúan
también en dos grupos mayores: los que se ocupan de los aspirantes y procuran
implantar las disciplinas físicas e impartir ciertos valores menores a fin de
que los principiantes puedan conocer la etapa alcanzada. Luego tenemos los que
tratan de sustituir las disciplinas físicas y los primeros e inevitables fines
egoístas por la comprensión y el servicio.
Reiteraré: las disciplinas físicas tienen su valor
en las primeras etapas e imparten un sentido de proporción y percepción de
defectos y limitaciones Tienen su lugar en tiempo y espacio, eso es todo. Una
vez que el discípulo ha penetrado en el mundo del alma, emplea todas las formas
con inteligencia, comprende su propósito, no comete excesos ni se preocupa ni
siente mayor interés por ellas. Aparta sus ojos de sí mismo y los dirige al
mundo de los verdaderos valores No guarda ningún sentimiento autointeresado,
porque la percepción grupal va reemplazando rápidamente su conciencia
individual. Las palabras:
2. Que el grupo conozca la vívida, flamígera y
saturante Vida que anega al cuarto, cuando se conoce el quinto, tienen suma
importancia para quienes quieren y pueden beneficiarse por lo que trato de
impartir, mediante la interpretación -hasta donde me es posible- de estas
reglas. El conocimiento del quinto reino de la naturaleza, por medio de la
conciencia del cuarto reino, el sacrificio del cuarto reino al quinto, el del
ser humano al alma y el de la humanidad al reino de Dios, constituyen el
paralelismo (en una vuelta más elevada de la espiral) del sacrificio del tercer
reino o animal, al cuarto o reino humano. Así sucesivamente en escala
descendente -eterno sacrificio de lo inferior a lo superior.
Por lo tanto, la decisión debe hacerla el discípulo
individual, aunque sea un neófito que está, en consecuencia, regido por las
"reglas en tiempo y espacio", o un aspirante a la iniciación, que
sabe que la vida es una y que la forma no tiene significado material, excepto
como campo de experiencia para el alma.
Llegamos ahora a la parte más importante de esta
regla particular, pues proporciona la clave de la meta inmediata para quienes
han obtenido cierta comprensión. Las palabras importantes son:
3. Que el grupo -fusionado en el quinto- sea
nutrido entonces por el sexto y el séptimo.
En otras palabras: "Que el grupo -identificado
con el alma- reciba su sustento y vitalidad por el descenso de la intuición y
voluntad espiritual, que emanan de la Tríada espiritual". Lógicamente hay
otros significados, pero éste es el más práctico para los discípulos. Un concepto
mayor, pero similar, reside en la comprensión de que la familia humana, el
cuarto reino de la naturaleza, es absorbida por el quinto reino o reino de Dios
y (cuando esto sucede) puede acrecentar su armonía con el sexto y séptimo
reinos. Estos últimos reinos aún no tienen nombre, y sólo ahora están
comenzando a penetrar levemente en las conciencias del discípulo y del
iniciado. El sexto reino pertenece a las "Tríadas" influyentes
-conjunto de vidas liberadas del cual forman parte los iniciados elevados de la
Jerarquía, siendo para ese grupo espiritual lo que el nuevo grupo de servidores
del mundo es para la humanidad. No sé en qué otra forma podría explicar esta
verdad.
El séptimo reino de la naturaleza es el de las
vidas que colaboran con plena capacidad comprensiva, con el Grupo de Seres que
constituyen el núcleo del Concilio en Shamballa. Este grupo gira alrededor del
Señor del Mundo; Su conciencia y estado de ser es apenas comprendido por los
más avanzados Miembros de la Jerarquía, y la relación de estas Vidas con el
Señor del Mundo es similar, aunque
fundamentalmente diferente, a la relación de los miembros de la Jerarquía con
los tres Grandes Señores -el Cristo, el Manu y el Mahachoan. A través de estos
Señores afluye la energía que emana desde Shamballa, trasmitiendo el propósito
y motivando el plan de Sanat Kumara -el Plan de Su Vida. Lo que ustedes
denominan "el Plan" es la respuesta de la Jerarquía a la afluyente
voluntad plena de propósito del Señor del Mundo. A través de Sanat Kumara, el Anciano
de los Días (así denominado en La Biblia), fluye la ignota energía cuya
expresión son los tres aspectos divinos. Él es el Custodio de la voluntad de la
Gran Logia Blanca en Sirio, y el peso de esta "intención cósmica" es
compartido por los Budas de Actividad y por esos Miembros del Gran Concilio
cuya conciencia y vibración son tan elevadas que sólo una vez al año (por medio
de su emisario, el Buda), pueden sin peligro hacer contacto con la Jerarquía.
Sólo trato de señalar un horizonte más amplio que
el registrado generalmente por los discípulos, y empleo estas amplias analogías
a fin de expandir el punto de vista de ustedes. Al hacerlo puedo impartir a la
persona iluminada un sentido de síntesis, de definido planeamiento y de
integridad planetaria. Esta gran estructura espiritual de Existencia, de Vida y
de Dirección, es algo que los discípulos e iniciados del mundo necesitan hoy,
en su esfuerzo por mantenerse firmes, ante la presión de los acontecimientos
mundiales, e inquebrantables en su determinación de colaborar en las
actividades y planes de los Directores Mundiales, "la Sociedad de Mentes
iluminadas y organizadas", conocida como la Jerarquía. En la actualidad,
lo que más agudamente se precisa, es iluminación y la consiguiente organización.
Por lo tanto, observarán el significado de la
enseñanza que se está impartiendo acerca de la construcción del antakarana.
Sólo por este puente o hilo, el discípulo puede ascender hasta ese peldaño, en
la escala de evolución, que lo llevará fuera de los tres mundos, pondrá a la
personalidad en armonía con la Tríada espiritual y, finalmente, conducirá a los
miembros de la Jerarquía (cuando haya terminado su ciclo de servicio) al
Sendero de Evolución Superior. El antakarana es construido por aspirantes,
discípulos e iniciados, que pertenecen a los siete tipos de rayo y es, por lo
tanto, un hilo séptuple, constituyendo la primera etapa del Sendero de
Evolución Superior. La experiencia sufrida por la Vida de Dios, en el reino
mineral, es para ese sendero lo que el cuarto reino o humano, es para esa misma
Vida, cuando ha llegado a ese reino. Observarán, por lo tanto, cuán
significativa es la futura Ciencia de Comparación; la ciencia del análisis
comparativo aún no ha sido aplicada al acercamiento a la verdad definidamente
reconocida. La Ley de Analogía es la llave que abre la comprensión.
Todos los discípulos conocen algo de la cualidad y
poder revelador de la intuición; constituye a veces (por su misma rareza) una
importante "exaltación espiritual". Produce efectos y estímulo;
indica una futura receptividad hacia verdades tenuemente presentidas y tiene
afinidad (si pudieran comprender) con el fenómeno de la previsión. Registrar
algún aspecto de captación intuitiva constituye un acontecimiento importante en
la vida del discípulo que comienza a hollar el sendero que conduce a la
Jerarquía. Es el testimonio, que él puede reconocer, de conocimientos,
sabiduría y significados desconocidos hasta ahora por los intelectuales;
garantiza la posibilidad de desarrollar su propia naturaleza superior, la
comprensión de sus conexiones divinas y la posibilidad de lograr su ultérrima y
más elevada realización espiritual; reemplaza constantemente al conocimiento
del alma y, la energía que afluye a su conciencia desde la Tríada espiritual -especialmente
la energía de la sexta y séptima esferas de actividad-, es la energía
específica y particular que finalmente causa la destrucción del cuerpo causal,
la aniquilación del Templo de Salomón y la liberación de la Vida.
Entonces lo que en tiempo y espacio fue denominado
alma "sigue adelante en la Vida". La evolución tal como la entendemos
ahora, cesa; sin embargo el desenvolvimiento evolutivo prosigue hacia
nuevas direcciones, basadas en el pasado, pero que producirán resultados muy
diferentes de los que el discípulo avanzado, en sus momentos más elevados, ha
presentido tenuemente. Aparece una nueva expresión de la vida que sigue
adelante, libre de la forma, pero aún sujeta a limitaciones "dentro del
círculo de influencia de la Vida mayor", aunque no limitada por la vida
residente en las numerosas formas que progresan circundadas por ese círculo,
"el divino círculo no se pasa". Aún tenemos el tan amplio como
confinado alcance del propósito e intención de la vida del Logos planetario, pero
dentro de esa periferia y esfera de actividad las Tríadas se mueven en perfecta
libertad. Su avance hacia estados más elevados del Ser es llevado a cabo de
acuerdo al impulso de la vida en Quien ellas viven, se mueven y tienen su ser.
Observarán que estas palabras en realidad abarcan o se refieren a los procesos
de la vida y no a la construcción de la forma o a la experiencia en ellas,
como se entiende comúnmente.
La consideración de estas verdades actualmente
inaccesibles, podrá servir para inspirar sus mentes, evocar la intuición y proporcionar
la visión y acrecentada percepción espiritual.
REGLA SIETE
El tema de esta regla que vamos a considerar, tiene
un profundo significado e interés esotérico; concierne a la vida de Shamballa y
al propósito del Gran Concilio. La regla posee además una rara belleza y
extraordinarias implicaciones, y tengo la oportunidad de explayarme sobre un
tema poco conocido o comprendido por los esoteristas, en los grupos esotéricos
comunes. La razón reside en que a medida que se acerca el nuevo ciclo -como
sucede hoy-, la enseñanza más nueva y completa, el horizonte más extenso y la
percepción enormemente ampliada del observador y trabajador espirituales, serán
posibles y evidentes. Mucha y profusa información acerca de los Maestros se ha
impartido duran los últimos cien años, y (al considerar el tema de la
iniciación, y la preparación para esa gran experiencia de transición) es
necesario comprender en parte la naturaleza de Aquellos con quienes el
discípulo deberá asociarse, y la índole del mundo y conciencia donde Ellos
viven, se mueven y tienen Su ser. Para muchos pensadores la realidad de la
Jerarquía es reconocida ampliamente; para otros hay un amplio reconocimiento de
la hipótesis de la existencia de una jerarquía. Información concerniente a sus
grados, métodos de trabajo y objetivos, son ya de conocimiento común, y mucho
ha sido aceptado y comprobado por los que admiten esta enseñanza.
Antes de proseguir la exposición de esta Regla
Siete quisiera dedicar unos segundos al estudio de algunos efectos resultantes
de este creciente cúmulo de conocimiento, poseído por un gran número de
personas y no sólo por el raro y discreto esoterista y el estudiante de
ocultismo; esta enseñanza se ha infiltrado en la conciencia de las multitudes,
despertando curiosidad, alivio y esperanza, o conjeturas y mofas cínicas; un
consciente esfuerzo espiritual o un constante ridículo -según el tipo de mente,
la sensibilidad hacia la verdad o la estúpida credulidad del receptor. Pero el
conocimiento, la creencia y la esperanza sobre la existencia de una Jerarquía
planetaria ha leudado la totalidad del pensamiento humano en forma mucho más
amplia y profunda, que ni el más optimista puede sospechar; aquí reside la
esperanza del mundo y también el fértil campo para el trabajo espiritual a
realizarse durante las próximas décadas. Todos los discípulos deben prepararse
para ello.
Las reglas para llegar hasta la Jerarquía son bien
conocidas por los aspirantes del mundo; deben ser análogamente conocidas por la
persona común; deben acentuarse los objetivos del trabajo jerárquico y desarrollarse
la naturaleza del Plan divino, a fin de presentar a la humanidad su propósito y
meta; debe lograrse la síntesis de la cadena de Existencias jerárquicas -desde
el más diminuto átomo de la materia en escala ascendente, hasta, e incluso, el
Señor de la Vida-, y debe comprobarse la interdependencia esencial y espiritual
de todas las cosas y la interrelación de cada entidad que posee vida divina.
Esto conducirá, con el tiempo, a realizar ese esfuerzo unido que se manifestará
en la fusión del cuarto y quinto reinos de la naturaleza y en el
establecimiento de la hermandad, lo cual constituirá el germen o simiente de la
venidera manifestación física de la Jerarquía, como el Corazón de Dios (relacionado
directamente con el Corazón del Sol). Lógicamente, ésta es una frase muy
ambigua, pero es la expresión más aproximada, en palabras, que he podido
encontrar, sobre el propósito jerárquico.
Todo el campo mundial -significando con esta frase
todos los reinos de la naturaleza en unida relación interna y externa- será el
medio para la reconocida experiencia espiritual y también campo de expresión de
ciertas cualidades y aspectos divinos que hasta ahora han permanecido en
actitud pasiva. Cuáles son estas cualidades, qué aspectos divinos esperan su
precipitación y qué propósitos divinos latentes se hallan a la expectativa en
ese campo, no puedo revelar ni siquiera insinuar. Los tiempos aún no están
maduros.
Un gran trastorno en todos los reinos de la naturaleza
ha caracterizado al actual día y generación; la enorme destrucción de todas las
formas de vida divina en cada reino, ha sido la nota más destacada de este
trastorno. Nuestra moderna civilización ha recibido un golpe mortal del cual
nunca se recuperará, pero algún día será reconocido como el "golpe de
liberación" y la señal para que aparezca lo nuevo, mejor y más apropiado
para el espíritu en evolución. Grandes y penetrantes energías y sus fuerzas
evocadas han entrado en conflicto y, figuradamente hablando, han elevado el
reino mineral a los cielos, haciendo descender el fuego desde las alturas.
Hablo de hechos reales y no simbólicos. Los cuerpos de hombres, mujeres y niños
y también de animales, han sido destruidos; las formas del reino vegetal y las
potencias del reino mineral, han sido desintegradas, diseminadas y devastadas.
La coherente vida de las formas planetarias ha sido llevada momentáneamente a
un estado de incoherencia. Una antigua profecía dice: "Ningún sonido unido
es emitido de una forma a otra, de una vida a otra. Sólo un grito de dolor, una
demanda de restitución y una invocación para aliviar la agonía, la
desesperación y los infructuosos esfuerzos, surge de aquí hasta allá".
El trastorno producido en el "suelo" del
mundo -espiritual, sicológico y físico-, la desintegración de las formas y de
los familiares contornos de nuestra vida planetaria, debieron
producirse, antes del surgimiento de la Jerarquía, en la conciencia humana;
todo ello debía realizar su trabajo sobre las almas de los hombres antes del
advenimiento de la nueva era, trayendo la Restauración de los Misterios y la
rehabilitación de los pueblos del mundo. Ambos hechos van unidos. Éste es uno
de los principales puntos que trato de inculcar. La disolución, desintegración
y las condiciones extremadamente caóticas que han existido en los reinos de la
naturaleza, durante los últimos quinientos años, se han abierto camino hasta
desarrollar condiciones físicas paralelas. Esto es bueno y deseable; marca el
preludio de una más hábil construcción de un mundo mejor, de la creación de
formas más adecuadas de vida y la adopción de actitudes humanas más correctas,
además de una orientación de mayor sensatez hacia la realidad. Todavía debe
llegar lo mejor.
Todo va surgiendo rápidamente a la superficie (lo
bueno y lo malo, lo deseable y lo indeseable, el pasado y el futuro -pues ambos
son uno-); el arado de Dios casi ha terminado su tarea; la espada del espíritu
ha separado el maligno pasado del radiante futuro, y el Ojo de Dios ve a ambos
como contribuyentes; se verá a nuestra civilización materialista cediendo
rápidamente su lugar a una cultura más espiritual; nuestras organizaciones
eclesiásticas, con sus limitadoras y confusas teologías, cederán en breve su
lugar a la Jerarquía, con sus enseñanzas emergentes -claras, actuales,
intuitivas y sin dogmas.
La Jerarquía ha sido invocada, y sus Miembros están
preparados para el gran "acto de evocación", de respuesta al sonido
invocador de la humanidad y para el definido (aunque relativamente temporario)
"acto de orientación". Ello obligará a la Jerarquía, por su propio
libre albedrío, a establecer un tipo de relación más nuevo e íntimo con la
humanidad. El período de orientación terminará cuando una poderosa Jerarquía
terrenal, externa y efectiva, rija realmente en la tierra y actúe en los reinos
de la naturaleza, trayendo en verdad la expresión del Plan divino. El Plan se
está desarrollando por intermedio de los miembros avanzados de la Jerarquía,
los cuales invocan las "Luces que desempeñan la Voluntad de Dios",
que a Su vez son invocados por los Portadores de Luz, los Maestros, que son
también invocados por los aspirantes y discípulos del mundo. De modo que la
cadena jerárquica es sólo un hilo de vida a lo largo del cual corren el amor y
la vida de Dios, de Él a nosotros, de nosotros a Él.
Este concepto dual sobre la relación existente
entre la humanidad y la Jerarquía y entre ésta y el centro elevado, Shamballa,
está tratado plenamente en la Regla Siete, en sus dos variantes -para
aspirantes y para discípulos e iniciados.
Regla Siete.
Para aspirantes: Que el discípulo dirija su
atención a la enunciación de esos sonidos que repercuten en el aula donde
deambula el Maestro. Que no emita las notas menores que inician la vibración
dentro de las aulas de maya.
Para discípulos e iniciados: Que la vida grupal
emita la Palabra de invocación y así evoque respuesta de los ashramas distantes
donde actúan los Choanes de la raza humana. Ya no son hombres como los
Maestros, sino que han pasado más allá de esa etapa menor y se han vinculado
con el Gran Concilio en el lugar Secreto más elevado. Que el grupo entone un
doble acorde; que resuene en las aulas donde actúan los Maestros; que en él
haya pausas y prolongaciones dentro de esas fulgurantes aulas donde actúan las
"Luces que cumplen la Voluntad de Dios".
Existen dos contrastes que, aunque relativamente
pequeños, son muy importantes. Emergen nítidamente al comparar las
instrucciones impartidas a los aspirantes al discipulado y a los iniciados. Al
aspirante (o discípulo joven) se le da un trato individual y se le dice que
emita "esos sonidos" que serán oídos por el Maestro en Su ashrama,
pues es el verdadero significado de las palabras. El iniciado actúa en un grupo
(siempre en un grupo) y ha desarrollado o está desarrollando rápidamente la
conciencia grupal; al unísono con su grupo y como parte consciente, integrante
del mismo, debe emitir la Palabra que no es una mezcla de sonidos sino una
clara palabra invocadora. Debe recordarse que el discípulo se ocupa de resolver
los numerosos sonidos en la Palabra; cuando lo ha logrado, su acercamiento
individual a la realidad llega a su fin y comienza a actuar con su grupo en lo
concerniente a todas sus actividades. Esto es muy importante y debe captarlo el
nuevo tipo de discípulo. Antiguamente se ponía el énfasis sobre lo que debía
hacer el iniciado individual a fin de prepararse para la iniciación y así
convertirse en un Maestro de Sabiduría y miembro de la Jerarquía planetaria. En
el venidero nuevo ciclo se pondrá el énfasis sobre el trabajo, la actividad, la
iniciación y el acercamiento grupales al Centro de Vida. El modo de vida
requerido y las necesarias eliminaciones y reajustes individuales son ahora tan
conocidos (por lo menos teóricamente), que habrán quedado bajo el umbral de la
conciencia y deben producir en consecuencia, efectos en forma automática.
También tiene que proporcionar el constante aliciente para la reflexión, lo
cual convertirá al iniciado en lo que debe ser, pues su conciencia mental
estará libre para actuar grupalmente. Continuamente se debe cultivar el
siguiente concepto: "Como un hombre piensa en su corazón, así es él".
La mente inferior debería ser el órgano para la expresión del corazón y ser
además tan inconsciente en su funcionamiento como lo es el ritmo del corazón,
el corazón físico. Para el iniciado, la mente superior está destinada a
convertirse en forma creciente en el campo de su esfuerzo, de allí su necesidad
de construir el antakarana.
Esta regla se ocupa, por lo tanto, del trabajo que
debe realizar el grupo de discípulos consagrados e iniciados; estudian juntos a
fin de acercarse a Shamballa (involucrando el elemento voluntad); es la meta de
la Jerarquía, como lo es para la humanidad avanzada su acercamiento a Ella.
Concierne a la interrelación de grandes centros de fuerza. Esto es algo que los
estudiantes deben tratar de captar, porque completa la cadena planetaria de la
Jerarquía y arroja luz sobre el Camino de Evolución Superior.
Grandes movimientos progresivos han tenido lugar en
el aspecto subjetivo de la vida; estas actividades subjetivas dificultaron la
captación de la verdad, por parte de los discípulos, y la obtención del
verdadero conocimiento acerca de la situación subjetiva existente entre la
Jerarquía y Shamballa. Las energías implicadas son tan sutiles y los Seres
involucrados tan avanzados y altamente desarrollados (incluso desde el ángulo
de un iniciado de tercer grado), que resulta casi imposible parafrasear la enseñanza
(que trato de impartir), de modo de hacerla comprensible. Sólo puedo exponer
ciertas afirmaciones que (desde el punto de vista de mis estudiantes) no
son verificables; han de aceptarse confiadamente y con la salvedad de que según
el tiempo y punto de vista del discípulo individual comprobarán o no su
veracidad posteriormente.
El objetivo de todo entrenamiento de un discípulo
consiste en trasladar su percepción consciente desde la etapa en que se
encuentra, a niveles más elevados que los de los tres mundos de la definida
evolución humana; el intento consiste en enseñarle a funcionar en esos planos
de contacto consciente, los cuales son aún tan subjetivos que sólo teóricamente
acepta su existencia. El iniciado entrenado sabe que deben convertirse en su
morada natural, y que con el tiempo debe relegar su experiencia humana, común y
normal, a los tres mundos de la expresión cotidiana, los cuales se convierten
oportunamente en los mundos que existen bajo el umbral de la conciencia,
quedando relegados al reino del subconsciente -conscientemente recuperables si
es necesario, para prestar un debido servicio a la humanidad, pero
sumergidos bajo el umbral de la conciencia en la misma medida en que lo están
las reacciones emocionales comunes del hombre término medio. Éstas son siempre recuperables (como
lo ha demostrado el moderno sicoanálisis), pudiendo expresarse y formularse en
conceptos condicionantes -poniendo así en actividad la percepción mental si se
lo considera suficientemente importante. No obstante, se ha de recordar que la
mayor parte de la vida emocional del discípulo debe ser cada vez más
subconsciente, en forma análoga a como la vida en el plano físico del normal
hombre sano es totalmente automática y por lo tanto subconsciente. Cuando el
discípulo se ha esforzado por expandir su conciencia y ha aprendido a
estabilizarla en la Tríada espiritual, entonces llega a formar parte de un
grande y constante esfuerzo jerárquico que lucha por ascender hasta el
"Lugar de la clara Luz eléctrica", siendo la clara y fría luz de la
razón la primera llave que abre la primera puerta
Hablando en forma figurada, Shamballa posee tres
puertas:
1. La puerta de la razón, de la percepción
pura de la verdad. Cristo dio la clave de esta enseñanza cuando dijo: "Yo
soy el Camino, la Verdad y la Vida". Mucho sabemos acerca de ese Camino,
porque en Él se ha impartido un gran cúmulo de enseñanza, que, si se aplica,
conduce al hombre a la Jerarquía. Entonces llega a formar parte efectiva de los
miembros de la Jerarquía. De esa Verdad sabemos (como aspirante)
relativamente poco. La Verdad -tal como la entendemos al dar los primeros pasos
en el sendero del discipulado- concierne a esas grandes verdades que sólo
constituyen (desde la percepción interna de los Seres Iluminados) el abecé de
la vida, y son:
La manifestación de la divinidad en el plano
físico.
La doctrina de los Avatares, revelada por la
historia religiosa.
La naturaleza de la conciencia, por el desarrollo
de la sicología.
La doctrina de la trinidad, cuando se expresa por
medio de los aspectos y atributos.
Como verán, estas cuatro expresiones de la verdad
imparten todo el conocimiento del que debe estar dotado el iniciado cuando
asciende al Monte de la Transfiguración, en la tercera iniciación,
proporcionándole una percepción espiritual del Plan.
De esa Vida, absolutamente nada sabemos. La
reflexión sobre su significado corresponde a quienes pueden actuar a voluntad
dentro de los "precintos del Señor de la Vida" -en Shamballa mismo.
Todo lo que podemos conocer es su peldaño inferior. Esto nos permite estudiar
el impulso o instinto que hace actuar a todas las formas de vida, el cual
corporifica en sí los principios de la respuesta a los contactos y al medio
ambiente, incorporándose al aliento de la vida, relacionándose con el aire y
también con el fuego, en forma misteriosa. Decir algo más sobre este tema
resultaría inútil.
2 Luego tenemos la puerta de la voluntad.
Ésta es una fuerza penetrante que relaciona el Plan con el Propósito,
conteniendo la facultad de persistencia coherente. La razón de esta
persistencia reside en que no depende del contenido de la forma -ya sea la de
un átomo, de un hombre o de un planeta- sino el propósito vital, dinámico e
inmutable, latente en la conciencia del Ser planetario, que "habiendo
compenetrado todo el universo con un fragmento" de Sí Mismo, PERMANECE
-grandioso, más inmutable y de "intención más firme" que cualquiera
de Sus creaciones, aun las más avanzadas y cercanas a Él. Únicamente los que no
pertenecen a nuestra humanidad terrestre poseen una clara percepción de Su propósito
divino; son esas Vidas que vinieron con Él a este planeta y permanecerán con Él
como "prisioneros de intención amorosa", hasta que el último
"cansado peregrino haya encontrado el camino de retorno al hogar".
La humanidad nada conoce sobre la voluntad
espiritual; se halla oculta y velada por la propia voluntad del individuo y la
voluntad grupal del alma. Por estas experiencias el ser humano avanza hasta que
su voluntad individual se desarrolla y arraiga, se centra y reorienta y también
desarrolla su voluntad grupal a fin de incluir y absorber la consagrada y
consciente voluntad individual. Cuando ha tenido lugar esta fusión (en la
tercera iniciación) se despliega una gran revelación, y el iniciado por primera
vez presiente la voluntad universal y hace contacto con ella; en ese momento el
iniciado exclama: "Padre, Tu voluntad sea hecha y no la mía". Una
ínfima porción de lo que esa voluntad incluye, surgirá a medida que estudiemos
esta regla y algunas de las siguientes.
3. La puerta de la esencial dualidad del sentido
monádico. La he denominado así a falta de términos apropiados, pues no
encuentro palabras para definir la naturaleza de esta tercer puerta. Cuerpo y
vida, alma y personalidad, Tríada espiritual y su expresión, el Cristo
encarnado -todas estas dualidades han desempeñado su parte. El hombre ha pasado
de una expansión de conciencia a otra. Llega ahora a la ultérrima dualidad de
espíritu y materia, antes de resolverse en ese algo para el cual los términos
"unidad aislada" y "síntesis universal" sólo proporcionan
tenues e inadecuados indicios. A fin de desarrollar este sistema de
identificación, el iniciado que posee el grado de Maestro de Sabiduría y
también el que posee (en una vuelta más alta de la espiral) el grado de Cristo,
enfocan todos Sus esfuerzos. Hasta la cuarta iniciación, el término
"sistema de expansión" parecería iluminador; después de esa gran
iniciación, el término "sistema de identificación" sería más
apropiado.
Cuando el iniciado ha cruzado las tres puertas,
hablando simbólicamente, entonces
enfrenta la totalidad de la vida, acontecimientos, predeterminaciones,
sabiduría, actividad, y todo lo que el futuro pueda depararle como servicio y
progreso, desde el ángulo de la razón para (infalible e inmutable), de la
verdadera voluntad espiritual (totalmente identificada con el propósito del
Logos planetario) y de la más elevada y enfocada relación posible. Se le revela
el misterio de la relación. Entonces se le aclara todo el esquema de la
evolución y la intención de Aquel en Quien vive se mueve y tiene su ser; nada
más tiene que aprender en este esquema planetario; su actitud hacia todas las
formas de vida se ha convertido en universal, identificándose también con la
"unidad aislada" de Sanat Kumara. Muy pocas de las Grandes Vidas que
forman el grupo interno de la Cámara del Concilio en Shamballa son más
avanzadas que él; el "Supremo Tres", el "Siete Radiante",
las "Vidas que personifican los cuarenta y nueve Fuegos", los Budas
de Actividad y ciertos "Espíritus Eternos", provenientes de centros
de vida dinámica espiritual, como Sirio o una constelación, que en cualquier
momento dado forma un triángulo con nuestro Sol, Sirio y un representante de
Venus, están más -mucho más- evolucionado que él. Siendo así, todos los
iniciados de sexto grado y algunos Maestros que han recibido un entrenamiento
especializado, porque pertenecen al primer Rayo de Voluntad o Poder (rayo que
condiciona a Shamballa mismo), forman parte del Gran Concilio. Sin embargo,
muchos Maestros y Chohanes, después de prestar servicio, desempeñando distintas
capacidades en el planeta y trabajando con la Ley de Evolución, se retiran
totalmente de nuestra vida planetaria.
La información dada respecto a las Vidas que están
mucho más evolucionadas que los discípulos del mundo, es de poco interés para
ustedes, excepto que cae dentro de un diseño diagramático de nuestra vida y
propósito planetario, por consiguiente les permite obtener una vislumbre de un
tema y propósito sintéticos al que deben y deberán ajustarse oportunamente
todas las vidas evolucionantes.
Debe recordarse siempre que el gran tema de la luz
subyace en la totalidad de nuestro propósito planetario. La plena expresión de
la luz perfecta, esotéricamente entendida, constituye el absorbente propósito
-de la vida de nuestro Logos planetario. Luz es la grande y obsesora empresa en
los tres mundos de la evolución humana; en todas partes el hombre considera que
la luz del sol es esencial para la vida saludable; podemos captar una idea del
anhelo humano por obtener luz si contemplamos el brillo de la luz engendrada
físicamente y en la cual vivimos al llegar la noche, y la comparamos con el
método de iluminar las calles y los hogares del mundo, antes del descubrimiento
del gas y posteriormente de la electricidad. La luz del conocimiento, como
recompensa del proceso educativo, es el incentivo que reside detrás de todas
las grandes escuelas de enseñanza en todo el mundo, siendo la meta de gran
parte de la organización mundial; la terminología de la luz controla hasta la
computación del tiempo. El misterio de la electricidad se está develando
gradualmente ante nuestros asombrados ojos; se está comprobando lentamente la
naturaleza eléctrica del hombre y posteriormente se demostrará que toda la
estructura y forma humana está compuesta principalmente de átomos de luz, y que
la luz de la cabeza (tan conocida por los esoteristas) no es el producto de una
ficción ansiosa ni de una mente alucinada, sino de la unión o fusión de la luz,
inherente a la sustancia misma, y la luz del alma.
Se descubrirá que ello podrá ser comprobado
científicamente. Se demostrará también que el alma misma es luz y que la total
Jerarquía es un gran centro de luz, siendo la causa de que la simbología de la
luz rija nuestras ideas y acercamiento a Dios, lo cual nos permitirá comprender
las palabras de Cristo "Yo soy la Luz del mundo". Dichas palabras
contienen un significado para todos los verdaderos discípulos, presentándoles
una meta análoga, la de descubrir la luz, apropiarse de la luz y convertirse en
portadores de luz. El tema de la luz subsiste en las Escrituras del mundo; la
idea de la iluminación condiciona todo entrenamiento dado a la juventud del
mundo (aunque la aplicación de esta idea esté muy limitada), y la idea de más
luz rige los incipientes anhelos del espíritu humano.
Aún no hemos llevado este concepto hasta el Centro
de Vida donde mora el Anciano de los Días, el Joven Eterno, el Señor del Mundo,
Sanat Kumara, Melquizedek - Dios. Sin embargo desde ese centro emana lo que ha
sido denominado la Luz de la Vida, la Luz Suprema. Estas palabras no tendrán
significado hasta saber, como iniciados entrenados, que la luz es un síntoma y
expresión de la Vida, y que esencial, esotérica y en forma muy misteriosa, los
términos Luz y Vida son intercambiables dentro de los límites del "círculo
no se pasa" planetario. Más allá de esos límites, ¿qué podemos saber? La
luz puede ser considerada como un síntoma, una reacción hacia la unión y
consiguiente fusión del espíritu y la materia.
Por lo tanto, cuando aparece en tiempo y espacio un
gran punto de fusión y crisis solar (pues eso es, aún cuando produce una crisis
planetaria), inmediatamente hace su aparición la luz, y es de tal intensidad,
que sólo quien conoce la luz del alma y es capaz de soportar la luz jerárquica,
puede ser entrenado para penetrar y formar parte de la luz de Shamballa y
deambular en esas "aulas radiantes donde actúan las Luces que llevan a
cabo la Voluntad de Dios".
Llevando el concepto más cerca de nosotros diré
que: sólo cuando la voluntad de la personalidad y la voluntad del alma se unen
-evocadas por el amor-, la luz del alma domina a la luz material de la
personalidad. Ésta es una afirmación importante. Sólo cuando la voluntad de la
mónada y la voluntad de la Jerarquía de almas se unen y mezclan en los "estratos
superiores" (si puedo utilizar un término moderno de negocios), la
radiante luz de la Vida domina las luces fusionadas de la Humanidad y de la
Jerarquía. Tenuemente podemos observar que tiene lugar esa fusión y unión
grupal.
El primer toque de la radiación proveniente de
Shamballa está revelando universalmente el mal, radiación que hoy produce la
inquietud mundial y el alineamiento del bien y del mal; este toque de radiación
es el factor condicionante que está detrás del denominado planeamiento de
posguerra y de las ideas de reestructuración y reconstrucción mundiales que
predominan en los mejores pensamientos humanos en la actualidad.
Debe tenerse muy en cuenta que el mal (el mal
cósmico o la fuente del mal planetario) está más próximo de Shamballa que de la
Humanidad. Las Grandes Vidas actúan libres de todo espejismo; Su visión es
extremadamente simple; únicamente se ocupan de la grande y sencilla dualidad de
espíritu y materia y no de las innumerables formas que la fusión de ambas trae
a la existencia. Lo que constituye el mal es el dominio del espíritu (y su
reflejo, el alma) por la materia, y ello es así aunque esta afirmación se
aplique al desarrollo del individuo o del grupo. Las "Luces que llevan a
cabo la voluntad de Dios" actúan libres de la fascinación del mal. La Luz
en que Ellos actúan lo protege, y Su propia, innata e inherente radiación,
rechaza al mal, pero "actúan junto al mal, al cual todas las formas
menores están propensas"; forman parte de un gran Grupo de observadores
que "van adelante en tiempo y espacio"; sus miembros observan cómo
prosigue en la tierra la gran guerra y conflicto entre las Fuerzas de la Luz y
las Fuerzas del Mal. Han liberado las Fuerzas de la Luz sobre la Tierra, en
tanto que las Fuerzas del Mal son inherentes a la sustancia misma -de la cual
están construidas las innumerables formas de vida;
En la actualidad, el Gran Concilio de Shamballa,
que había actuando a través de la Jerarquía trabaja con la vida dentro
de la forma; al trabajar deben proceder con mucha cautela, porque estas Luces
saben que el peligro de establecer prematuramente un contacto directo
con la humanidad y el consiguiente sobreestímulo, es muy grande. Una de las
causas de la actual hecatombe reside en el hecho de que la humanidad fue
considerada capaz de soportar y recibir un "toque de Shamballa", sin
que fuera necesario aminorarlo por medio de la Jerarquía, como se había hecho
habitualmente. La determinación de aplicar este toque (como un gran
experimento) surgió en 1825, cuando el Gran Concilio celebró su acostumbrada
reunión centenaria. Los resultados ya los conocen ustedes, pues están
desarrollándose ante sus propios ojos. Hace cien años el movimiento industrial
comenzó a adquirir forma y, debido a ese toque, recibió un gran impulso. El mal
existente en las naciones -la agresión, la codicia, la intolerancia y el odio-
se despertó como nunca y se desataron las dos grandes guerras mundiales, una de
las cuales aún se está librando (esto fue escrito en octubre de 1943).
Paralelamente a ello se produjo el levantamiento del bien, en respuesta al
"toque" divino, dando por resultado el acrecentamiento de la
comprensión, la difusión del idealismo, la purificación de nuestros sistemas
educativos y el establecimiento de reformas, en cada sector de la vida humana.
Todo ha sido acelerado, y no se ha visto antes de 1825 un progreso en tan
amplia escala. El conocimiento sobre la Jerarquía también se está difundiendo
por el mundo; los hechos acerca del discipulado y de la iniciación están siendo
de propiedad común; en consecuencia la humanidad ha avanzado hacia una mayor
medida de luz. El bien y el mal se destacan con toda claridad; la luz y la
oscuridad se hallan en una más brillante yuxtaposición; las cuestiones del bien
y del mal aparecen más claramente definidas, y toda la humanidad ve en escala
mundial los grandes problemas de la rectitud y el amor y del pecado y la
separatividad.
La era pasada y la futura, las antiguas corrientes
de pensamiento, los nuevos acercamientos a la verdad y las nuevas y mejores
normas de vida consiguientes, se presentan con toda claridad a las mentes de
los hombres. A pesar de muchas cosas indeseables, el hecho de que tantas
naciones se hayan puesto del lado del bien y sólo dos del lado del mal,
constituye la garantía de que triunfará el experimento iniciado hace más de un
siglo. El mal se halla ahora más concentrado, y por lo tanto temporariamente
poderoso en el plano físico; el bien está más diluido y su concentrada esencia
no es muy pura, pues se halla matizada por muchos aspectos indeseables; sin
embargo, el bien se va concentrando rápidamente y triunfará. Las "Luces
que llevan a cabo la voluntad de Dios" esperan dar otro toque, que
permitirá realizar el trabajo de reconstrucción en líneas correctas, pero
aguardan únicamente el llamado invocador de la humanidad y que se disipe el
conflicto y el humo de la batalla.
Las dos reglas siguientes revelarán las cosas con
mayor claridad, y cuando sean explicadas, ampliadas y mejor comprendidas,
describirán los procesos y métodos del trabajo jerárquico, llevado a cabo
conjuntamente con el Gran Concilio en Shamballa. A ello debemos agregar la
colaboración -hasta donde sea posible- de los hombres iluminados, regidos por
los Portadores de Luz, los Maestros, e inspirados por las Luces que cumplen la
voluntad de Dios.
Por lo antedicho he procurado darles una leve idea
de la relación existente entre la Jerarquía y Shamballa. Lo hice con la
finalidad de que capten algo de la síntesis subyacente en toda la vida
planetaria y también de que esta regla para iniciados sea interpretada, hasta
donde se pueda, por la conciencia iniciática, para la cual está destinada, y
por último, de que el concepto acerca de Shamballa y su inmensa reserva de
energía, denominada voluntad o vida de Dios, ocupe el lugar que le corresponde
en la presentación esotérica de la verdad. La voluntad y la vida de Dios son
esotéricamente términos sinónimos, y cuando el aspecto vida del individuo y su
voluntad espiritual altruista estén totalmente sincronizados, entonces tendremos
-en un ser humano -la plena expresión de la divinidad, o como se dice
esotéricamente: "En él se complementa Shamballa".
A su vez esto es lógicamente relativo, aunque la
expresión de esta relación puede elucidar parcialmente el problema, y el
aspirante o discípulo debe recordar que sólo por medio de las analogías del
Macrocosmos existentes en él microcosmos, se obtendrá la iluminación.
Preguntaré ¿cómo puede comprender la relación que existe entre los tres grandes
centros planetarios (Shamballa, la Jerarquía y la Humanidad), si apenas él se
conoce como un ser humano? ¿Cómo puede captar estas fundamentales y avanzadas
verdades cuando recién está aprendiendo la naturaleza de la cualidad jerárquica
del amor, y su voluntad espiritual (que lo vincula a Shamballa) está totalmente
dormida?, y digo, totalmente dormida. Pero se pueden captar los tenues
contornos del cuadro, y en cada década futura el aspirante y el discípulo
tendrán más capacidad para captarlas.
REGLA OCHO
Consideraremos ahora la Regla Ocho. El contenido de
las siete reglas anteriores ha sido amplio y general; en su mayoría son postulados
que acentúan la vida grupal, las relaciones planetarias y grupales y la
fundamental Ciencia de Invocación y Evocación, que subyace en todos los
procesos mundiales, energía inspiradora de todo desenvolvimiento evolutivo,
creadora del medio o canal de comunicación entre los grandes centros de nuestro
planeta, a través de los cuales afluye la vida de nuestro Logos y se lleva a
cabo Su propósito. Les recordaré que el proceso creador fue iniciado por el
Sonido y, con ese Sonido, el Logos invocó y evocó. Emitió el llamado, maquinó y
complementó la respuesta y así vino a la existencia la "Hueste de la
Voz" (como se la denomina en La Doctrina Secreta) .
La Cabeza (la idea), el corazón (el ideal) y la
garganta (agente creador del ídolo resultante, expresión temporaria y fugaz del
ideal, inspirada por la idea) vino a la existencia; los tres Grandes Centros
surgieron en tiempo y espacio y los denominamos -en esta etapa del ciclo
evolutivo- Shamballa, Jerarquía y Humanidad.
Las siete reglas anteriores se han ocupado de estos
factores fundamentales y traté de ayudarlos para que vieran parcialmente sus
significaciones, desde el ángulo de la conciencia iniciática.
Entraremos ahora a considerar esta regla, de la
cual podría decirse que inicia las reglas específicas para el entrenamiento de
los iniciados. Las siete restantes deben estudiarse cuidadosamente desde ese
ángulo. No son susceptibles de un análisis casual y superficial. Comprendo que
sólo quienes han recibido la iniciación estarán en situación de captar la
significación esotérica de las palabras empleadas y también de gran parte de lo
que diré, pero escribo para ellos; su número es hoy mayor del que se cree y sus
filas se acrecentarán en el período de posguerra, tanto por el arduo esfuerzo
de los discípulos en entrenamiento, a fin de lograr lo que se han propuesto,
como por los iniciados, de todos los grados, que vienen a la encarnación
-algunos de los cuales son hoy niños.
Regla Ocho.
Para
Aspirantes: Cuando el discípulo se acerca al Portal, los siete mayores deben
despertar y evocar, sobre el doble círculo, respuesta de los siete menores.
Para
discípulos e iniciados: Que el grupo evoque dentro de sí mismo respuesta a los
siete grupos mayores que, con amor y comprensión, llevan a cabo la voluntad
jerárquica. El grupo contiene a los siete, siendo el grupo perfecto. Los siete
menores, los siete mayores y los siete planetarios, forman un gran todo, y el
grupo debe conocerlos. Cuando esto se conozca y se entienda la Ley de los Siete
Complementarios, que el grupo comprenda a los tres y luego al UNO. Pueden
hacerlo por el aliento unido y el ritmo unificado.
Superficialmente, esta regla parece ser de
sorprendente complejidad y de extremada dificultad. Se ocupa de muchos grupos y
septenarios, y ello, aparentemente, complica en forma considerable la
comprensión. Sin embargo cada individuo tiene que ver con la multiplicidad de
unidades y combinaciones de fuerzas que componen toda su vida cotidiana, las
cuales crean el medio ambiente y las circunstancias de su vida. En realidad, la
vida sería muy sencilla si el hombre común sólo tuviera que preocuparse de
siete factores, adaptarse y trabajar con ellos y emplearlos. La progresión hacia
el mundo de los valores espirituales y el reino de la existencia triádica
(donde actúa el iniciado) es en definitiva la progresión hacia la simplicidad.
Es salir de la complicaciones de la tabla de multiplicar y su resultante
aritmética, y entrar en la simplicidad de las fórmulas simbólicas, utilizadas
en las matemáticas avanzadas; es pasar del mundo de figuras caleidoscópicas en
constante movimiento, al mundo de significados; es el proceso de ubicarse
detrás del mundo de los efectos y penetrar en el mundo de las causas,
comprendiendo que una simple causa o movimiento dirigido de energía pone en
movimiento miríadas de efectos. El camino del iniciado no es complicado, cuando
ha captado el hecho de que debe liberarse del mundo de lo visible y de la
ilusión y permanecer libre en el mundo de la luz, donde todo queda claramente
revelado. Luego puede recibir las lecciones y el entrenamiento que le
permitirán manejar energías y -habiéndose liberado del control ejercido por las
fuerzas- comenzar a dirigirlas de acuerdo con el gran Plan. La complejidad
reside en el pensamiento del neófito, en cambio no sucede lo mismo respecto al
iniciado.
Definiré primero, con toda claridad, los distintos
septenarios a que se refiere esta regla. Los clasificaré por orden de aparición
y los definiré. Luego me explayaré a fin de indicar dónde comienza el entrenamiento,
dónde se aplica la regla y cómo la regla incorporada adquiere categoría de Ley,
que el iniciado no puede evadir.
Les pediré que consideren de nuevo lo expuesto
anteriormente acerca de las reglas, leyes y órdenes, cuando se inició este
estudio particular.
1. Los siete grupos mayores... Los siete
grupos o ashramas dentro de la Jerarquía:
LA
JERARQUÍA
Llevan a cabo la voluntad jerárquica, el amor.
Trabajan por medio del amor y la comprensión.
Cada grupo denominado ashrama está regido por un Chohan y
un grupo.
Los ashramas mayores tienen numerosos ashramas afiliados,
presididos por un Maestro que pertenece al mismo rayo del Chohan, pudiendo ser
en cualquier momento absorbidos en el Ashrama principal.
La Jerarquía constituye el grupo perfecto y completo,
conteniendo los siete ashramas mayores y sus afiliados.
2. Los siete grupos planetarios... Los siete
rayos, el septenario central de energía.
SHAMBALLA
Contienen en sí la voluntad de Shamballa, el propósito
divino.
Trabajan con la energía de vida como cualidad, y produce la
apariencia.
Cada grupo está regido por los Siete Espíritus ante el
Trono por uno de los siete Señores de Rayo.
Cada uno de estos rayos tiene siete subrayos relacionados
con los demás rayos.
Cada uno de ellos también puede, de acuerdo al propósito
divino, ser reabsorbido en los Tres y después en el Uno.
3. Los siete menores... los siete tipos
humanos y las siete razas raíces.
LA
HUMANIDAD
Contienen en sí la inteligencia del Logos cuando se expresa
por medio de la creatividad.
Están aprendiendo a trabajar inteliigentemente con la
materia a fin de desarrollar el amor en respuesta al propósito divino -la
voluntad o vida.
Cada uno de los siete tipos responde a uno de los siete
rayos, estando condicionado o regido por su prototipo, el alma en su propio
plano.
Estos tipos mayores o razas humanas, tienen muchas subrazas
y tipos subsidiarios, desarrollados durante el proceso evolutivo; eventualmente
todas ellas manifestarán los siete tipos mayores. Cristo es el tipo perfecto,
el Hombre celestial, que expresa los tipos mayores y constituye el "canon
de las cosas tal cual son".
4. Los siete complementarios... Los siete
centros de energía del hombre individual.
LA
HUMANIDAD
En conjunto contiene en sí las fuerzas combinadas de la
vida planetaria, registrada por el individuo perfecto. Eventualmente permitirá
al hombre lograr la perfección.
Permite al individuo responder a las fuerzas materialistas,
a la energía del alma y a la vida espiritual, constituyendo un completo
mecanismo de respuesta hacia la vida, propósito, forma e intención planetarios.
Cada uno de los siete centros responde a uno de los siete
rayos y de sus cualidades, de acuerdo a la energía condicionante del rayo del
alma y de las fuerzas que emanan del medio ambiente. Dichos centros se
desarrollan progresivamente de acuerdo al impacto de las circunstancias y a la
Ley de los Siete Complementarios, pero, oportunamente, todos expresarán en
cierta medida los siete tipos de energía de rayo.
La Ley de los Siete Complementarios puede
parafrasearse de la manera siguiente:
"La Ley exige la entrada de lo que puede efectuar un
cambio.
La Ley exige que la correcta dirección debería guiar a las
fuerzas entrantes.
La Ley exige que los cambios así efectuados produzcan la
remoción de la forma, lleven la cualidad a la luz y pongan el énfasis sobre la
vida.
La Ley exige que el Uno lo lleve a cabo, actuando a través
de los Tres, energetizando a los Siete, trazando una línea recta que va de aquí
allá, terminando en el punto que ignora a los tres".
La regla sigue exponiendo que, cuando se comprende y aplica esto,
al grupo le suceden cuatro cosas. Debe:
1. Comprender la naturaleza de los tres.
2. Captar y comprender la naturaleza del Uno.
3. Actuar por intermedio del aliento unido.
4. Lograr un ritmo unificado.
Tenemos aquí un análisis relativamente simple (en apariencia, no
en la realidad) de una regla compleja, que el iniciado debe aplicar a sí mismo
una vez captado el significado de los siete postulados básicos. Las primeras
siete reglas proporcionan la estructura dentro de la cual tiene que realizar su
trabajo. Las últimas siete reglas conciernen a varias cuestiones significativas
que, paso a paso, le son reveladas al iniciado a medida que se expande su
conciencia. Se relacionan con:
1. El trabajo que el iniciado debe realizar dentro de
sí mismo.
2. La relación grupal del iniciado y la absoluta
necesidad de trabajar con su grupo como parte integrante y consciente.
3. El lugar que debe ocupar la invocación y la
evocación como instrumento de su consagrado e inteligente servicio.
4. La fusión de las cuatro lecciones que el aspirante
debe dominar y las que el iniciado debe completar, a fin de producir la total
fusión de la personalidad y la mónada.
5. La significación de la resurrección y ascensión,
particularmente esta última, porque muy poco se ha impartido acerca de la
ascensión.
Existen ciertas estructuras mayores (si puedo
continuar empleando esta frase) dentro de la cual el iniciado debe aprender a
trabajar conscientemente, reconociéndolas por lo que son; una vez que ha
aprendido a dominar lo que yace dentro de determinada estructura, descubrirá
que sólo es una parte, una pequeña fracción de un todo aún mayor, en el cual debe
también aprender a actuar y desempeñar su parte
El discípulo primeramente aprende a trabajar dentro
de la estructura de su fusionada alma-personalidad. Al principio esta
tarea es una especie de disciplina y construcción del carácter (mientras se
halla en el sendero de probación), una lucha por establecer un continuo
contacto con el alma y un esfuerzo por obtenerlo. Finalmente, lo conduce al
comienzo de la etapa de la fusión de la personalidad con el alma, y en este
punto entra, teóricamente entendido, en el sendero del discipulado. De ahí en
adelante su problema consiste en conocerse a sí mismo, tal como realmente es;
en dirigir energía a los centros necesitados, que esperan atención científica;
supervisar conscientemente su propia adaptación como personalidad; actuar como
instrumento del alma y, posteriormente, de la Jerarquía aprender a hacer
contacto con la energía y a manejarla y dirigirla. Esto significa la
comprensión de su propio mecanismo -los siete centros del cuerpo vital- a
través del cual la energía, con que ha hecho contacto, debe afluir dirigida por
el alma; significa también el perfeccionamiento del mecanismo de respuesta y
del mecanismo espiritual recientemente construido, que esotéricamente le
permitirá hacer contacto con el mundo externo y esotéricamente con el mundo de
las almas. Implica un proceso constante de perfeccionamiento interno, hasta que
nada queda por realizar dentro de esa estructura individual. La mayor parte de
este trabajo se lleva a cabo antes de recibir la cuarta iniciación y se
completa al recibir la quinta.
Todo ello insume mucho tiempo, pero cuando se ha
obtenido cierto éxito y la comprensión del iniciado se ilumina parcialmente,
aplicando inteligentemente la energía utilizada y su poder para dirigirla,
entonces puede comenzar a trabajar dentro de la estructura de los siete
grupos mayores, es decir, dentro de la Jerarquía. Primero lo hace en la
periferia del aura jerárquica y posteriormente como trabajador consciente,
aceptado y consagrado, en algún ashrama -el ashrama depende de su tipo
de rayo. Luego se halla en posición de descubrir el estrecho entrelazamiento
que existe entre los siete complementarios (sus propios siete centros) y los
siete grandes grupos dentro de la Jerarquía; se da cuenta que sólo cuando sus
centros están parcialmente despiertos y sintonizados, podrá actuar dentro de la
estructura mayor de la Jerarquía, y ello se debe a que la cualidad de los
grupos mayores y la expresión de la vida de los siete grupos planetarios, los
siete rayos los desarrolla lentamente, por la influencia de la supervisión
jerárquica, mediante sus propios siete centros -los siete complementarios.
De esta manera, desde un ángulo práctico y no
teórico, comienza a percibir que él es parte inalienable de la totalidad
grupal, y que ese hecho incontrovertible involucra responsabilidades y deberes.
Descubre que su mayor responsabilidad –espiritualmente hablando- reside en no
permitir que los siete complementarios impidan la libre afluencia del amor
desde los siete mayores y, posteriormente, la libre afluencia de vida
(inspirada por el propósito) desde los siete planetarios. Sabe ahora que todo
constituye un gran directivo entrelazado, por el cual se está llevando a cabo
la voluntad de Dios. Sabe que él es una parte infinitesimal de ese gran Todo
entrelazado, un átomo responsable y consciente dentro de su periferia. Luego
sigue adelante y aprende a someterse a la Ley de los Siete Complementarios y
descubre que, desde el ángulo de la vida y por propia dirección consciente,
gradualmente desarrollada, todos los poderes de la divinidad le pertenecen y
puede utilizarlos, una vez que se ha confiado en él como se confía en un
iniciado avanzado. Queda entonces libre para colaborar plenamente con el
propósito subyacente en el Plan. Ha salido del reino humano y entrado en la
Jerarquía; más tarde saldrá del grupo jerárquico y entrará en Shamballa, o se
retirará totalmente de la vida planetaria y comenzará a prestar un servicio más
amplio y mayor, en cualesquiera de ellos.
Volviendo al aspecto práctico de la cuestión
inmediata, el iniciado enfrenta el problema de trabajar dentro de la estructura
individual, pues aquí no me refiero a los requisitos necesarios para las
iniciaciones superiores o más allá de la tercera. El iniciado ha llegado a una
etapa donde capta el hecho significativo de que el camino hacia el Centro
más recóndito está muy bien resguardado; nadie puede seguir adelante ni dar
esos pasos más avanzados que lo conducen a mundos superiores del ser y de
potencia sin parangón, hasta haber demostrado, dentro de la estructura de su
propia vida, que tiene un control definido de la energía (esto también lo posee
el adepto negro), pureza de móvil (que también puede tener el adepto negro, si
por pureza de móvil significamos intención unilateral y centralizada); profundo
amor a la humanidad (que el adepto negro nunca posee); altruismo; disposición a
seguir la luz, donde quiera lo guíe; capacidad para comenzar a trabaja dentro
de la estructura mayor en el momento en que sea posible clara visión y percepción
espiritual, intuición desarrollada y un indesviable intención y gran fe en el
futuro. Cuando empiecen a manifestarse estas cualidades, entonces es posible
aceptar que el iniciado haga mayores progresos en el Camino.
Se considera que ya puede dar sin peligro algunos
pasos más hacia una mayor luz; luego -habiendo llegado a la siguiente etapa de
prueba- nuevamente debe demostrar la rectitud del trabajo realizado dentro de
la estructura individual, y su capacidad para trabajar en formación grupal
dentro de la estructura mayor. Además debe comprender que no puede entrar sin
peligro en el camino ascendente si no toma precauciones hasta adquirir mayor
conocimiento, que protegerá el Camino de los daños que él pudiera causar, y
aprender que el grupo lo protege, y únicamente puede avanzar sin riesgo con el
grupo; entonces empieza a darse cuenta que el grupo no sólo constituye una
protección, sino que es el campo elegido y destinado para prestar servicio.
Conjuntamente con su grupo aprende el significado del "aliento
unido", a que se refiere esta regla, y también a trabajar con "ritmo
unificado".
Así pasa de una empresa a otra. La Jerarquía lo
ayuda siempre en su desarrollo, y al mismo tiempo protege el Camino de los
daños que pudiera causar hasta el momento en que el espejismo ya no lo afecte.
Su seguridad individual sólo puede alcanzarla en el lapso transcurrido
entre la segunda y tercera iniciaciones. Previamente a ello se lo considera
inestable y un riesgo en potencia. Posteriormente puede ser afectado por la ilusión,
pero no existe temor de que retroceda permanentemente; tome el sendero de la
izquierda y quizás, en casos excepcionales, se abra camino hacia la Logia
Negra. El mayor riesgo del iniciado común es la pereza y la lentitud.
Reflexionen sobre esto.
Quisiera que captaran con toda claridad esta
descripción harto condensada que he dado. En parte ya la conocían, pero lo que
me interesa es que aprecien y se apropien de su presentación sintética. Nos
ocuparemos ahora del trabajo que el iniciado realizará dentro de la estructura
individual; procuraré ayudarlos a fin de que comprendan algo más claramente lo
que la conciencia iniciática leerá en la Ley de los Siete Complementarios.
Al comenzar a estudiar esta regla entramos a
considerar ciertos desarrollos mayores, algunos acontecimientos espirituales y
una serie de grandes despertamientos de la conciencia, lo cual involucra,
asimismo, algunas apreciaciones y reconocimientos, que en forma creciente
afectarán al iniciado y producirán su eventual realización. Estos factores
condicionan la fecha de su propia realización, no la construcción del carácter
ni el contacto con el alma tan necesarios en el sendero de probación y en el
del discipulado.
En esta etapa nos concierne principalmente la
interpretación de la Ley de los Siete Complementarios. Debe recordarse que las Leyes
de la Naturaleza son impuestas a toda la humanidad y no se pueden eludir.
Si estas leyes se quebrantan, infringen o eluden, acarrean por sí mismas el
consiguiente castigo, que tampoco puede eludirse Estas grandes leyes
protectoras están destinadas a proteger a la personalidad, por cuyo intermedio
encarna el alma y, con el tiempo, a estrechar y acrecentar las grandes y
posibles relaciones. El hombre pasa de la etapa de antagonismo (como individuo)
a la de control de estas naturales aunque divinas leyes, y reconoce su
inevitabilidad y sabiduría. Entonces es controlado automáticamente.
Cuando llega a ser total el control ejercido por
las leyes de la naturaleza, el hombre se convierte en un aspirante y comienza a
ser regido por los Leyes del Alma, las cuales conciernen principalmente
al establecimiento de la Gran Fraternidad Universal. Entre los esoteristas hay
mucha confusión acerca de estos puntos. Confunden la disciplina a que debe
someterse la personalidad, cuando el alma influye sobre ella, con las Leyes del
Alma, que nada tienen que ver con los insignificantes asuntos de la
personalidad -para el alma en su propio plano no tienen importancia y pasan
desapercibidas- sino con el creciente reconocimiento de las correctas
relaciones grupales, las cuales se basan en la acrecentada compresión del
método de trabajo de la Jerarquía y de las relaciones interjerárquicas. Por lo
tanto, las Leyes de la Naturaleza conciernen a las actividades del alma en la
forma y son obligatorias para la naturaleza-forma y aceptadas por ésta. Las
Leyes del Alma conciernen a la vida del alma en su propio plano, y a la
relación que el alma y la personalidad aprenden a establecer con otras almas y
con la Jerarquía. A dichas leyes se las obedece y acepta consciente y
voluntariamente y no simplemente porque son obligadas e impuestas al hombre por
la fuerza de las circunstancias, la experiencia y la evolución. Tienden a
producir una mayor relación entre la Jerarquía de Almas y toda la Humanidad,
entre el gran centro planetario custodio del principio amor, y el centro
planetario, la humanidad, que nutre y distribuye la energía de la mente.
La Ley de los Siete Complementarios es la grande y
sintética Ley de la Vida o del Espíritu, con que trabaja el iniciado y
la aplica. Después de acatar las leyes de la naturaleza y obedecer a las del
alma, entra en la fase positiva, donde comprende y maneja la Ley de la Vida.
Resulta extremadamente difícil explicar esta ley, debido a que rige a todos los
iniciados y porque sabemos que la energía vida o espíritu, no puede ser
comprendida hasta después de la tercera iniciación. Ustedes aún no poseen
conciencia iniciática. He tenido, por lo tanto, que exponerla en
términos de la forma, en cambio el iniciado la entiende desde el ángulo amorfo.
Dicha ley concierne al manejo de la energía en el
mundo de la 'Tríada espiritual y no a la distribución o transmisión de dicha
energía a los tres mundos, donde habitualmente mora la humanidad común. El
correcto manejo de esta ley (controlar la energía en el mundo iniciador de las
causas) produce automáticamente actividad movimiento, expresión de la fuerza y
la correcta distribución de las fuerzas de los tres mundos inferiores, las
cuales, de acuerdo a la ley evolutiva, son reflejos directos de los tres mundos
superiores de la luz y vida triádicas. La motivación, el empleo del ojo de la
visión (dirigido esta vez, por el iniciado activo en el mundo de las causas,
hacia los mundos del vivir humano) y la correcta dirección de la fuerza, en
colaboración con el Plan jerárquico, condicionan todas las actividades del
iniciado que trabaja con esta ley. No puedo ser más claro.
La Ley de los Siete Complementarios concierne a la
energía que afluye desde los siete centros planetarios a los siete grupos o
tipos de hombres, por conducto de los siete grupos dentro de la Jerarquía.
Durante el trabajo de transmisión son utilizados como agentes, los siete
centros del iniciado; por lo tanto, su trabajo no es la correcta transmisión
interrelacionada de energía dentro de la constitución septenaria del cuerpo
etérico del iniciado individual, complementando la expresión de su vida, sino
la tarea de responder a los siete tipos de energía planetaria que recibe en
estado puro. Luego son canalizados a través de los siete centros del vehículo
etérico del iniciado y externamente hacia el mundo de los hombres como fuerzas
regeneradoras y constructivas. Maneja estas vivientes energías espirituales
-trasmitidas por el iniciado individual desde los centros planetarios- regido
por un gran plan uniforme, medios por los cuales puede venir la salvación
(empleando una antigua y familiar palabra) en ayuda de la humanidad. Esta es la
"fuerza salvadora" en sus distintos aspectos, a la cual se refiere la
Gran Invocación: "Ha llegado la hora para que la Fuerza Salvadora
preste servicio" * Los altos Iniciados (más allá del Grado de
Maestro) trabajan con energías provenientes de los siete planetas del sistema
solar, activos actualmente, los cuales nutren o complementan los siete centros
planetarios. Pero la Ley de los Siete Complementarios es aplicada por los
iniciados de grado inferior al de Maestro y, en consecuencia, trabajan
únicamente con los siete centros dentro de la Forma de Aquel en Quien vivimos,
nos movemos y tenemos nuestro ser.
Una de las primeras tareas consiste en lograr la
libre afluencia de energía y su correcta relación con los tres centros mayores
de nuestro planeta, correspondientes a los centros coronario, cardíaco y laríngeo del hombre. Dichos centros mayores
se ocupan de la circulación de energía entre Shamballa, la Jerarquía y la
Humanidad. Esta circulación que, por primera vez en la historia planetaria,
incluye al centro más elevado, Shamballa, aún no ha sido establecida
totalmente. Shamballa, mediante el impacto, se ha puesto en contacto
varias veces, durante la historia de la raza, con el centro denominado
Humanidad, pero no ha habido acción recíproca ni libre afluencia. La humanidad
ha recibido el impacto de la energía que produjo cambios en la actividad del
centro, aunque no hubo "respuesta de retorno", como se dice
esotéricamente, por eso no se produjo la circulación. La fuerza de Shamballa
fue trasmitida hasta ahora por conducto de la Jerarquía. En este siglo y por
primera vez, ha habido impacto directo. El diagrama aclara esto.

Con el tiempo habrá una libre afluencia y se
establecerá un verdadero vórtice de fuerza entre los tres centros; se
acrecentará en tal forma su actividad radiatoria que -moviéndose en ambas
direcciones alrededor de los tres centros- oportunamente se hará contacto con
las radiaciones que emanan de los otros cuatro centros de la Vida planetaria,
completando la interacción e interrelación entre los siete. Los cuatro incluyen
los tres reinos inferiores de la naturaleza, y cierto centro básico
(correspondiente al centro que se halla en la base de la columna vertebral del
hombre) del cual nada se sabe ni se sabrá durante muchas épocas.
Por lo tanto, es evidente la importancia que tiene
el centro denominado Humanidad. En La Doctrina Secreta se enseña que el
género humano tiene la función especial de salvar y regenerar a la naturaleza.
La "fuerza salvadora" -combinación circulatoria de tres energías
mayores- es irradiada por la humanidad como impulso creador grupal que gradualmente
atrae a todas las formas de vida hacia el campo de su potencia magnética,
relacionándolas a todas ellas (o más bien, el alma de cada reino) con la
Jerarquía y Shamballa. Esto encierra un gran misterio estrechamente vinculado
-por poco que lo comprendan- con la doctrina de los Avatares o de los
Salvadores del Mundo.
A este respecto las palabras que expuse
anteriormente son apropiadas:
1.
"El grupo
debe comprender la naturaleza de los tres". Se observará que se refieren a
los tres centros mayores y a la naturaleza de su relación y no específicamente
a la Trinidad.
2.
"La
naturaleza del Uno debe ser captada y comprendida". Se refiere a la
realidad de que nuestra Vida planetaria es en sí un centro dentro de una Vida
aún mayor, siendo en la actualidad uno de los tres centros planetarios (aunque
todavía no es uno de los siete planetas sagrados) que custodian la fuerza, en
proceso de transmisión, y que para la Vida mayor, será lo que Shamballa, la
Jerarquía y la Humanidad, son para nuestro Logos planetario.
3.
"El grupo
debe actuar por medio del aliento unido". Concierne al proceso de la
circulación, puesto que el aliento es la vida y afluye a todos los centros.
4.
"El grupo
debe lograr un ritmo unificado". En realidad no se refiere al trabajo que
realiza un grupo de discípulos, sino a un grupo de centros de vida, tales como
los tres centros mayores o la totalidad del grupo formado por los siete
centros.
El estudio de estas ideas podrá traer iluminación,
pero nuevamente les recordaré que escribo para los iniciados que vivirán
posteriormente en este siglo y en el próximo.
Al considerar esta ley de los Siete
Complementarios, quisiera puntualizar que la palabra "Complementario"
tiene un gran significado. Introduce un factor de mucho interés desde el
ángulo de la iniciación. No debe olvidarse que cuando se construye y utiliza el
antakarana, se produce el consiguiente libre juego de la energía en línea
directa entre la Tríada y la personalidad, por ejemplo entre la mónada y su
"anclaje terrestre", ni tampoco que el cuerpo del alma, la forma en
los niveles superiores del plano mental que ha "amortajado" al alma,
con el tiempo desaparece. Como saben ello tiene lugar en la cuarta iniciación,
siendo uno de los hechos más conocidos en la enseñanza ocultista. La disolución
del cuerpo astral -segundo aspecto de la personalidad- constituye la
analogía de la desaparición de la forma del segundo aspecto divino, el alma,
en los tres mundos. La personalidad queda liberada de su control. Se ha
desarrollado perfectamente la sensibilidad y reacción al contacto en los tres
mundos, pero ya no lo aprisionan al discípulo.
Después, en una etapa posterior en el sendero de
iniciación, el cuerpo causal también desaparece y el iniciado queda liberado en
los tres mundos. El cuerpo astral y el causal o cuerpo del alma son -en
lenguaje esotérico- complementarios de la realidad. Durante el proceso
evolutivo poseen una realidad momentánea, pero (habiendo cumplido su cometido y
dotado al hombre de cierto necesario acerbo‑conciencia, sentimiento,
sensibilidad y la capacidad de establecer contacto y registrarlo) desaparecen
cuando el iniciado ejerce poder sobre la forma, y su conciencia se halla
plenamente despierta. Es un alma, y la fusión es total.
Lo que es verdad del individuo también lo es en el
Hombre celestial, el Logos planetario. En el extenso período de un ciclo mundial
llega el momento en que la misma Jerarquía, como grupo organizado y activo, ya
no es necesaria para complementar ciertos fines evolutivos. Se la considera
entonces "complementaria" y, de acuerdo a la Ley, su vida, su
potencia y la totalidad de su conciencia, son absorbidas en el centro
coronario planetario, Shamballa. Tiene lugar un gran proceso de abstracción o
retiro, que abarca lógicamente un extenso período de tiempo, culminando sólo
cuando la evolución (tal como la conocemos) llega a su fin, y la Vida planetaria
(tal como la conocemos) también. Este proceso de abstracción se lleva a cabo
constantemente. Los hombres se convierten en discípulos, luego en iniciados.
Algunos permanecen como trabajadores jerárquicos, prefiriendo trabajar con las
fuerzas planetarias de la evolución. Otros ingresan en la Gran Cámara del
Concilio del Señor del Mundo, y aún otros salen totalmente del "círculo no
se pasa" planetario.
De esta manera la Ley de los Siete Complementarios
siempre está vigente. Actúa en los procesos llevados a cabo en los siete centros
del hombre, acumulando la energía de un centro a otro, hasta estar todos
centrados en la cabeza y controlados y dirigidos desde allí. En la etapa
denominada "samadhi" por los hindúes, las energías vitales de
los centros se concentran en el centro más elevado del cuerpo etérico, en esa
zona que está justamente encima de la cabeza física. Así se completa la
analogía. Los procesos de abstracción, como podrán observar, están vinculados
con el aspecto vida; se ponen en movimiento por un acto de la voluntad
espiritual, constituyendo "el principio de resurrección, oculto en el
trabajo del Destructor", según lo expresa una antigua frase esotérica. La
manifestación inferior de este principio se observa en el proceso denominado
Muerte -que en realidad es el medio de abstraer de la forma, o de los cuerpos,
en los tres mundos, el principio vida animado por la conciencia.
Así emerge la gran síntesis y, la destrucción, la
muerte, la disolución, son en realidad sólo procesos de la vida. Abstracción
indica proceso, progreso y desarrollo.
Con este aspecto de la Ley de la Vida (o Ley de
Síntesis, denominada así, para expresar ciertos significados más amplios) se
ocupa específicamente el iniciado cuando aplica la Ley de los Siete
Complementarios. Podemos percibir el ángulo grupal de la cuestión si
recordamos que el iniciado individual, al aplicar esta Ley extrae la unida
energía de la voluntad, a medida que el grupo la expresa con "ritmo
unificado". El empleo del "aliento unido" por el grupo (en la
medida en que su voluntad individual puede asimilar, enfocar, emplear y
dirigir), aumenta su propia voluntad y fuerza dirigida. Como saben, el aliento
es vida; esta Ley es aplicada por el Cristo viviente o resucitado, en perfecta
armonía con la voluntad de Shamballa. Aquí reside uno de los misterios de la
iniciación de la resurrección, sobre la cual muy poco se ha dicho, siendo el
núcleo del misterio de la iniciación de la ascensión, en la cual el viviente
Cristo resucitado se retira o abstrae y penetra consciente y permanentemente
en el gran centro, Shamballa. La resurrección y la ascensión son el resultado
de la muerte o destrucción del cuerpo causal. Por lo tanto, podrán observar la
veraz similitud entre el relato evangélico y el propósito de Shamballa.
Ahora, en forma breve, interpretaremos o más bien
dilucidaremos las cuatro frases en las cuales he tratado de abarcar esta
ley o la pondré en palabras, hasta donde sea posible, a fin de iluminar a los
iniciados del futuro.
1. La Ley exige la entrada de lo que puede
efectuar un cambio.
Teniendo en cuenta lo expresado en otra parte, es
evidente que lo que debe entrar es la voluntad vital concentrada, que al
ponerse en movimiento en un individuo, en un grupo, en una nación, en un reino
de la naturaleza (un centro planetario) y en el planeta como un todo, por
ejemplo, producirá simultáneamente en todos los centros un estremecimiento, un
cambio de ritmo, un nuevo movimiento e impulso, una rebelión y la consiguiente
abstracción. Los cambios producidos en los centros cuando tiene lugar la muerte
del cuerpo físico, nunca han sido observados ni registrados, sin embargo están
definidamente presentes para el ojo del iniciado, siendo muy interesantes e
informativos. El iniciado sabe por la condición de los centros -durante el
proceso de curación- si es permitida o no la curación del cuerpo físico. Puede
ver si está activamente presente el principio voluntad de abstracción, al que
me he referido. El mismo proceso tiene lugar en las organizaciones y civilizaciones
cuando se va destruyendo el aspecto forma, a fin de poder abstraerse la vida y
posteriormente reconstruir para sí una forma más adecuada. Lo mismo sucede
durante los grandes procesos iniciáticos que, no sólo son procesos de
expansión de conciencia, sino que están enraizados en la muerte o proceso de
abstracción, que conduce a la resurrección y ascensión.
La descarga (palabra totalmente inadecuada)
de la voluntad dirigida y enfocada, efectúa un cambio, cuya cualidad muy magnética
atrae hacia sí la vida de los centros, produciendo la disolución de la forma y
la liberación de la vida. La muerte llega al individuo, en el sentido común del
término, cuando desaparece del cuerpo físico la voluntad de vivir y es
reemplazada por la voluntad de abstracción. A esto lo denominamos
muerte. En caso de guerra no es una cuestión de voluntad individual de
abstracción, sino de la participación obligada, en una gran abstracción grupal.
Desde su propio lugar, el alma del individuo reconoce que ha llegado a su fin
un ciclo de encarnación y llama a su vida, haciéndolo mediante una descarga de
energía‑voluntad suficientemente fuerte como para producir el cambio.
2. La Ley exige que la correcta dirección debe
guiar a las fuerzas entrantes.
Las fuerzas entrantes, actuando bajo esta ley, son
dirigidas primero al centro coronario, de allí al centro ajna y después a ese
centro que rigió y estuvo muy activo durante la encarnación del principio vida.
Ese centro varía de acuerdo a la etapa alcanzada en la escala de evolución y al
rayo de la personalidad; posteriormente el rayo del alma establecerá el
acondicionamiento y cambio. Durante el trabajo realizado por el iniciado que
aplica conscientemente la ley, el principio de abstracción (cuando penetra en
el cuerpo) se mantiene enfocado en la cabeza, y es de tal potencia magnética
que la energía de los restantes centros se recoge y retira rápidamente. Lo que
atañe al proceso individual de abstracción del principio vida, de acuerdo a la
Ley de los Siete Complementarios, atañe igualmente a los procesos que tienen
lugar en las formas o grupos de formas. Cristo se refirió a este trabajo de
abstracción, respecto al tercer gran centro planetario, la Humanidad cuando
dijo (y hablaba como Representante de la Jerarquía, segundo centro planetario,
adonde esotéricamente se "retiran" los seres humanos que han logrado
la iniciación): "Si Yo fuera ascendido, atraeré a todos los hombres hacia
mí". Al final de la era serán pronunciadas palabras distintas cuando el
Señor del Mundo hable desde Shamballa; Él abstraerá el principio vida de la
Jerarquía, y toda vida y conciencia se enfocará entonces en el centro
coronario planetario -la gran Cámara del Concilio en Shamballa.
3. La Ley exige que los cambios así efectuados
produzcan la remoción de la forma, lleven la cualidad a la luz y pongan el
énfasis sobre la vida.
Los tres grandes aspectos -forma, cualidad y vida-
se ponen en relación, y el propósito objetivo de la meta es percibido en su
verdadera luz -VIDA. Observen esta frase. Habiendo cumplido su propósito, la
forma o apariencia, desaparece. Tiene lugar la muerte de la forma. Debido a que
la cualidad, principal atributo divino, se está desarrollando en nuestro
planeta, llega a predominar y es "consciente de sí misma" -como lo
expresan escrituras muy antiguas. Tiene identidad y es individual, pero no
posee forma complementaria, excepto la del todo mayor en el cual ocupa el
lugar que le corresponde. En el nuevo estado del Ser, la forma y la cualidad
(cuerpo y conciencia) no tienen importancia, pero sólo el aspecto vida, el
espíritu en su propio plano, se trasforma en el factor predominante. Podrá
obtenerse una tenue e imperceptible luz sobre su significado si se tiene en
cuenta que nuestros siete planos son los siete subplanos del plano físico
cósmico. Los procesos de desarrollar la sensibilidad se han llevado a cabo en
esta séptuple evolución, a fin de que el iniciado pueda actuar en el plano
astral cósmico, cuando ha sido retirado o abstraído después de las
iniciaciones superiores. Abstraído totalmente de nuestra vida planetaria. El
único factor que podría impedirlo sería su consagrada resolución a prestar servicio
temporariamente dentro del "círculo no se pasa" planetario. Se dice
que los Miembros de la Jerarquía consagrados a realizar ese trabajo, poseen
conciencia búdica, cuyo linaje (entendido esotéricamente) desciende del Eterno
Peregrino, del Señor del Mundo del Buda y del Cristo. Debido a su libre
resolución se identifican con la "cualidad percibida dentro de la
luz" y durante el período en que han prestado servicios libremente,
trabajan con el aspecto conciencia, a fin de acentuar posteriormente el
aspecto vida.
4. La Ley exige que el Uno lo lleve a cabo,
actuando a través de los Tres, energetizando a los Siete, trazando una línea
recta que va de aquí allá, terminando en el punto que ignora a los tres.
Permítanme exponerlo en otras palabras, porque no
podemos hacer comentarios detallados, pues nos está vedado. La voluntad Una
dirigida (del individuo, de la humanidad, de la Jerarquía) y los grandes
Señores de Shamballa, actuando a través de los tres centros mayores
(coronario, cardíaco y laríngeo; Humanidad, Jerarquía y Shamballa),
energetizan a los siete centros (hasta alcanzar el punto de abstracción),
emplean la línea recta del antakarana de arriba abajo (desde el centro de
poder, el coronario o Shamballa) y son atraídos hacia arriba, hasta un punto
que no es ninguno de los Tres (Shamballa, Jerarquía, Humanidad), ignorándolos,
pues ya no deben limitar la vida Dicho punto está fuera de la manifestación.
La abstracción es total.
Por lo tanto reflexionen sobre la doctrina de la
abstracción. Abarca todos los procesos de la vida, y develará el dulce y eterno
enigma de la Muerte, la entrada en la vida.
REGLA NUEVE
A medida que proseguimos el estudio de las reglas
se acrecentará grandemente la dificultad de interpretarlas y explicarlas.
Llegamos a esa parte de las reglas en que se requiere poseer conciencia
iniciática para su correcta y verdadera comprensión; analizaremos ideas para
las cuales no tenemos un léxico adecuado. En forma breve hemos considerado
algunos aspectos inferiores de las Leyes de la Vida, tal como los
percibe el iniciado y los interpreta en la esfera de su conciencia normal, la
de la Tríada espiritual. He tenido que confinar la exposición dentro de esa
zona de conciencia que denominamos "percepción manásica", la de la
mente abstracta. En la medida en que ustedes hayan desarrollado la mente
abstracta y construido ligeramente el antakarana, así comprenderán mis palabras.
La dificultad se acrecienta más al estudiar la
Regla Nueve. Ya resultó difícil cuando expuse su forma inferior para
aspirantes. Como recordarán, la regla era:
Que el discípulo se fusione dentro del círculo de
los demás yoes. Que se fusionen en un solo color y aparezca su unidad. Sólo
cuando el grupo es conocido y presentido, la energía puede emanar sabiamente.
Esta regla sencilla contiene tres ideas
principales:
1. La identificación total con los demás yoes.
2. La uniformidad de su presentación espiritual ante
el mundo una vez que se ha establecido la unidad.
3. La fuerza grupal -resultado de las dos
realizaciones mencionadas- como energía real enfocada, puede entonces ser
utilizada.
El neófito habla ingenuamente de identificarse con
los demás y ansiosamente se esfuerza por cerciorarse de cuál es su grupo y
fusionarse con él; sin embargo, al hacerlo, el constante concepto de la
dualidad está siempre presente -él y los demás yoes, él y el grupo, él y la
energía grupal, que ya puede manejar. No obstante, en la realidad no es así.
Cuando se ha logrado la verdadera identificación no existe el sentido de esto o
aquello; cuando la fusión es total no se reconoce la actividad individual
dentro del grupo, porque la voluntad del alma fusionada es idéntica a la del
grupo y actúa automáticamente; cuando existe verdadera unidad el aspirante
individual se convierte en canal para la voluntad y actividad del grupo, y ello
no exige esfuerzo de su parte sino simplemente una reacción espontánea.
He puntualizado lo anterior porque en la regla para
discípulos e iniciados esto sucederá con mayor frecuencia y los resultados se
obtendrán por el empleo consciente de la voluntad, la divina síntesis en
acción; además el grupo a que se refiere no es el ashrama de determinado
Maestro, sino el de todos los ashramas que en su totalidad reflejan el
propósito de Shamballa y desarrollan el Plan dentro de la esfera activa de la
conciencia jerárquica.
En todos los niveles de conciencia en el triple
mundo de la Tríada espiritual, existen ashramas de Maestros. Algunos de Ellos
se ocupan exclusivamente del aspecto mente de todas las formas, por lo tanto,
sus ashramas están condicionados por la conciencia manásica; son los
ashramas de esos iniciados que han recibido la cuarta iniciación, pero que aún
no son Maestros. Son mayormente adeptos que pertenecen al tercero y quinto
rayos, trabajan con manas o mente, a medida que se va desarrollando en las
formas. Realizan un trabajo fundamental muy importante, pero son muy poco
comprendidos, en consecuencia llevan vidas de gran sacrificio, y el período de
su servicio sobre este aspecto particular es relativamente breve. Algunos
aspectos de su desarrollada conciencia se han mantenido pasivos y
temporariamente inexpresados, a fin de permitirles trabajar con la sustancia y
específicamente con la conciencia de los átomos que constituyen las formas de
los reinos subhumanos de la naturaleza. Trabajan muy poco con la humanidad,
excepto con determinados miembros avanzados que están en la línea científica;
atraen a sus ashramas únicamente a quienes pertenecen al tercero y quinto rayos
y pueden continuar el trabajo, entrenándolos sobre líneas especiales y
peculiares.
Los ashramas de los Maestros (existentes en todos
los rayos) que trabajan especialmente con la humanidad, se hallan en su mayor
parte en los niveles búdicos de la conciencia triádica. Predomina en ellos la
nota de "comprensión amorosa", pero aún estas palabras deben ser
interpretadas esotéricamente y no de acuerdo a su evidente y común significado.
No es una cuestión de "comprendo porque amo”, o que "esto" con
amor, comprende "aquello". Es algo más profundo, que involucra la
idea de identificación, participación y comprensión sintética -hermosas y
eufónicas palabras, pero de poco significado para los no iniciados.
En los niveles átmicos de la voluntad espiritual,
tenemos los ashramas de los Maestros que interpretan la voluntad de Shamballa, a
Quienes se les ha encomendado la tarea de trasmitir el propósito y organizar
los planes para cumplir dicho propósito. Análogamente a como sucede en los
niveles manásicos, la totalidad de los ashramas son presididos por el Maestro
R., el Señor de la Civilización; así también en los niveles búdicos los
ashramas son supervisados por el Maestro K.H., ayudado por mí (Maestro D.K.) y
tres discípulos iniciados avanzados; el objetivo consiste en desarrollar
la percepción grupal y la comprensión amorosa, a fin de que las formas,
preparadas y condicionadas bajo la supervisión del Maestro R., puedan ser
sensibilizadas y cada vez más conscientes de la realidad mediante el desarrollo
de un mecanismo interno de luz que, a su vez, condicionará y desarrollará el
mecanismo externo de contacto. Los ashramas en los niveles átmicos están
controlados por el Maestro M., que fomenta el aspecto voluntad dentro de las
formas evolucionadas y (como lo expresa El Antiguo Comentario)
"agrega oscuridad a la luz, a fin de que aparezcan las estrellas, pues en
la luz no fulguran las estrellas, pero en la oscuridad no existe luz difusa
sino puntos enfocados de radiación". El simbolismo será evidente para
ustedes, aunque no su plena significación
Abarcando, fusionando y unificando el esfuerzo de
todos estos grupos de ashramas, permanece el Cristo viviente, el Guía de todos
los ashramas, el Maestro de Maestros, el Mediador entre Shamballa y la
Jerarquía y entre la Jerarquía y la Humanidad. Podrán obtener una vislumbre de
las condiciones omnicompenetrantes si digo que Él perfeccionó y terminó Su
trabajo de Mediador entre la humanidad y la Jerarquía cuando estuvo la última
vez en la Tierra, y ahora está adquiriendo destreza para una mediación muy
elevada que establecerá una relación más estrecha entre la Jerarquía y
Shamballa. Este trabajo de mediación, basado en la fusión de la voluntad
espiritual (que Él ya ha desarrollado) y la voluntad universal (que Él está
desarrollando) Le señala la meta que culminará cuando haya recibido la novena
iniciación. Grandes misterios son éstos y sólo los expongo a fin de impartirles
el sentido de síntesis de la totalidad del esquema, y el reconocimiento del
anhelo al bien, que compenetra cada aspecto de la Vida planetaria, desde el más
insignificante átomo de sustancia, pasando por cada forma viviente intermedia,
hasta ascender al Logos planetario Mismo.
A menudo se considera a la voluntad como el poder
por cuyo intermedio se realizan las cosas, se inician actividades y se
desarrollan los planes. Esta definición general es formulada fácilmente
por los hombres, porque la comprenden en términos de su propia voluntad, la
voluntad para obtener el propio mejoramiento individual -egoísta y mal
comprendida al principio, pero con el tiempo tiende a ser altruista, a medida que
la evolución realiza su benéfica tarea. La voluntad será interpretada entonces
en términos del plan jerárquico; el hombre individual realizará el esfuerzo
para rechazar su propia voluntad, tratando de fusionarla con la del grupo que,
a su vez, constituye un aspecto del esfuerzo jerárquico siendo un gran paso
hacia la orientación, y conducirá oportunamente a un cambio de conciencia. Esta
última frase es muy importante.
La mayoría de los aspirantes se hallan en la
actualidad en esta etapa. Sin embargo, la voluntad es en realidad algo muy
distinto de las expresiones que existen en la conciencia humana, cuando los
hombres intentan interpretar la voluntad divina en términos de su actual etapa
de evolución. La clave para su comprensión (la más fácil para ustedes), la
tenemos en }as palabras "eliminación de todas las formas". Cuando ha
sido vencida la atracción de la sustancia y muere el deseo, entonces predomina
el poder de atracción del alma, y el énfasis puesto durante tanto tiempo sobre
la forma, la vida y la actividad individuales, es transferido a la forma y
propósito grupales. Luego el poder de atracción de la Jerarquía y de los
ashramas de los Maestros reemplaza a las atracciones inferiores y a los puntos
focales de menor interés. Cuando éstos, a su vez asumen el lugar que les
corresponde en la conciencia, puede sentirse el "tirón" dinámico de
Shamballa, que no tiene relación con la forma o formas, con un grupo o grupos.
Sólo se conoce el sentido grupal de "bienestar", esotéricamente
entendido, pues se lo comprende como voluntad al bien. Ninguna forma puede
aferrar a la conciencia, ni grupo alguno o ashrama confinará la conciencia del
iniciado, pues desaparece todo tipo de diferencia. He dado este preámbulo como
un esfuerzo para aclarar sus mentes antes de abocarnos al cuidadoso estudio de
la Regla Nueve y llegar hasta su significado esencial.
Regla Nueve.
Que el grupo sepa que no existen otros yoes. Que el
grupo sepa que no existe color sino luz, entonces que la
oscuridad ocupe el lugar de la luz, ocultando todas las diferencias, eliminando
todas las formas. Luego -en el lugar de tensión y en ese punto más oscuro- que
el grupo vea un punto de fuego claro y frío y que en ese fuego (exactamente en
su mismo corazón) aparezca el Iniciador Uno, Cuya estrella brilló cuando fue
traspuesto el primer Portal.
El mayor problema que enfrentan los aspirantes y
discípulos antes de la tercera iniciación, es comprender la naturaleza de la
identificación. Concierne (en el caso de los primeros) a la relación entre el
no‑yo y el yo y entre todos los yoes con el Yo omnincluyente. Involucra
el misterio de la dualidad, de la cual ellos se ocupan, y en el instante en que
la teoría acerca de la unidad esencial se convierte en conocimiento definido,
entonces se penetra en el reino de la síntesis. Para ese tipo de conocimiento
nuestro lenguaje actual no tiene palabras, por lo tanto resulta imposible
formular conceptos destinados a interpretar el consiguiente y resultante modo
de ser. La frase "identificación con" es la que más se acerca a la
idea original, y hasta que el hombre capte su idéntica unificación, aunque sea
con un sólo ser humano, no le será posible reflexionar sobre ello en forma
verdaderamente constructiva. La fusión total de los aspectos negativo y
positivo en el matrimonio, en el momento en que la vida es trasmitida y
transferida, constituye el único símbolo tangible inadecuado de este proceso de
compartir la vida, que tiene lugar cuando un individuo o grupo sabe, de hecho y
no por simple teoría, que "no existen otros yoes".
La identificación (única palabra disponible para
nuestro propósito) está vinculada con la vida dinámica, con la ampliación de
conciencia, con la culminación y con la participación creadora, además del
proceso de participación. Constituye el proceso de participación -consciente y
constructivamente emprendido- en las acciones y reacciones de Aquel en Quien
vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser; está relacionado con la red de
canales de vida que mantienen en función al aspecto forma del Logos planetario
como "Representación Divina". Observen estas palabras. Está vinculado
con la circulación de esa "vida más abundante" mencionada por Cristo,
cuando se refirió a la verdadera naturaleza de Su misión. Podría decirse
que al pronunciar esa frase se percató de la misión y realizó el esfuerzo
preliminar para servir a Shamballa en vez de a la Jerarquía, de la cual ya era
el Guía. Posteriormente enunció, lo mejor que pudo, la ampliación de esa
comprensión, en las palabras tan conocidas por los cristianos: "Yo y mi
Padre somos uno". Trató también de elucidarlo en el séptimo capítulo de
Evangelio, según San Juan. No existe otra frase en la literatura mundial que
posee exactamente la misma cualidad. Unicidad, unidad, síntesis e
identificación, son hoy palabras relacionada con la conciencia y como que
expresan algo inalcanzable para los hombres en la actualidad. Este manifiesto o
declaración de Cristo constituye la primer tentativa para impartir la reacción
al con tacto con Shamballa, y sólo pueden interpretarla correctamente los
iniciados de cierta categoría y experiencia. El concepto de unidad, conducente
a la cooperación, a la impersonalidad, al trabajo grupal y a la comprensión,
además de una creciente absorción en el Plan, son algunos de los términos que
pueden utilizarse para expresar la percepción del alma en relación con la
Jerarquía. Dichas reacciones a los ashramas unidos, que constituyen la
Jerarquía, se acrecientan constantemente y condicionan benéficamente la
conciencia de los miembros prominentes que van a la vanguardia de la ola humana
que en la actualidad está en proceso de evolucionar.
Más allá de este estado de conciencia existe otro
estado del ser, tan lejanamente apartado de la conciencia de los Miembros de la
Jerarquía, como ésta, a su vez, de la conciencia de los hombres. Esfuércense
por captar esto, aunque vuestro cerebro y facultad de formular conceptos
rechace. la posibilidad de esta excelsa vivencia No se desalienten ante la
incapacidad de comprender; recuerden que el mencionado estado del ser abarca la
meta que los Maestros se esfuerzan por alcanzar y que el Cristo Mismo está
alcanzando ahora.
Por eso el simbolismo de la luz y la oscuridad está
contenido en las palabras: Que el grupo sepa que no existe color sino luz
entonces que la oscuridad ocupe el lugar de la luz.
Así como el individuo debe pasar por la etapa donde
todo "color" desaparece de la vida cuando sale del espejismo
que condiciona al plano astral, análogamente los grupos que se preparan para la
iniciación deben pasar por el mismo proceso devastador. El espejismo desaparece
y por primera vez el grupo (lo mismo que el individuo) deambula en la luz. Las
unidades del grupo, al deambular así en forma unida, aprenden la lección
(claramente enunciada por la ciencia moderna) que la luz y la sustancia son
términos sinónimos; la verdadera naturaleza de la sustancia, como campo y medio
de actividad, aparece con toda claridad para los miembros iniciados del grupo.
H.P.B. se refirió a ello cuando dijo que el verdadero ocultista trabaja exclusivamente
en el campo de las fuerzas y energías.
El significado de las palabras "la oscuridad
es el espíritu puro", constituye la siguiente lección que el grupo en
conjunto debe captar. Este reconocimiento, conocimiento, captación, comprensión
(denomínenlo como quieran), es tan desconcertante y omniabarcante que
desaparecen todas las características y diferencias. El discípulo comprende que
sólo son el resultado de la actividad de la sustancia en su función de
constructora de formas, siendo en consecuencia ilusorias e inexistentes desde
el ángulo del espíritu, pasivo en su propio centro. El único conocimiento que
resta es el del Ser puro.
Este conocimiento llega al discípulo, lógicamente,
por medio de la revelación gradual en equilibrada secuencia; cada contacto con
el Iniciador, acerca al iniciado al centro de la oscuridad pura -oscuridad que
constituye la antítesis de la oscuridad como la comprenden los no‑iniciados
y los no‑iluminados. Es un centro a punto de tan intenso brillo que hace
desaparecer todo lo demás y, en el lugar de tensión y en ese punto más
oscuro, que el grupo vea un punto de fuego claro y frío.
La tensión y el punto de realización sólo son
alcanzables en formación grupal. Aún en las primeras iniciaciones, cuando el
iniciado ha adquirido el derecho de recibir la iniciación, el proceso sigue
siendo un procedimiento grupal, llevándose a cabo ante la presencia protectora
de los iniciados de la misma categoría y evolución. Su enfoque unido permite
que el aspirante a la iniciación vea el punto de clara y fría luz, y sus
voluntades unidas hacen que se yerga, sin temor, con ojo alerta, ante
Aquel que desde el principio le confirió los dones de la vida y de la luz y
Quien ahora, con el cetro en alto, rodeado por el fuego, le revela la
significación de la vida y el propósito de la luz". Las mentes de los
hombres nada saben sobre ello, ni aún el más elevado intelecto puede captarlo,
ni siquiera presentirlo.
Con las familiares palabras (familiares para los
esoteristas) frecuentemente pronunciadas o entonadas en los instantes de
elevada aspiración espiritual, el neófito se refiere a ese momento en que
"permanecemos donde el Único Iniciador es invocado, donde vemos el fulgor
de Su estrella", surgen dos ideas: la idea de invocación y la del resultado
de esa invocación, el repentino e inesperado fulgor de la Estrella, la cual es
simplemente un punto de vívida luz. Aunque la invocación se utiliza como
afirmación de un objetivo fijado por el aspirante a la iniciación, constituye,
no obstante, un mántram muy apropiado para la tercera iniciación. Su llamado
invocador sólo es eficaz cuando se emplea conjuntamente con la Palabra de
Poder. Cristo comunica la Palabra de Poder al aspirante (un iniciado de segundo
grado) a quien Él ya ha conferido las dos primeras iniciaciones, siendo ahora
necesaria Su aura protectora (conjuntamente con la del Maestro, del iniciado y
de otro Maestro o un adepto de cuarta iniciación) antes de que pueda brillar la
estrella -la luz enfocada del Iniciador Uno. Por primera vez la conciencia
expandida del iniciado puede hacer contacto con Shamballa y con Quien allí
rige, el Señor del Mundo. Y por primera vez, el propósito enfocado que trajo a
Sanat Kumara a la encarnación, hace impacto sobre el cerebro iluminado del
iniciado, dotando a su equipo, naturaleza y conciencia, con algo nuevo y
distinto. No sé en que otra forma podría expresar estas ideas. Es la ciega
convicción de una voluntad inalterable que arrasa con todo, totalmente
inconsciente de tiempo y espacio, consciente sólo de la intensidad de la
dirección, trayendo al iniciado dos cualificaciones mayores o reconocimientos
básicos: el sentido de un existir esencial que anula toda acción y reacción de
tiempo y espacio y la enfocada voluntad al bien, de efectos tan
dinámicos que el mal desaparece. Después de todo, el mal es sólo el impelente
sentido de diferencia, que conduce inevitablemente a la acción separatista.
Las dualidades se disuelven en la síntesis y,
también por primera vez, el iniciado comprende el significado de las antiguas palabras
"unidad aislada", tan inapropiadamente traducidas. En el futuro ya no
habrá para él luz ni oscuridad, bien ni mal, diferencia ni separación. La
estrella que brilló, ocultando al Señor del Mundo -El Anciano de los Días- que
permanece entre Éste y él, es vista como la entrada o portal, y el agente que
introduce algo mayor y superior en la simple vida planetaria. Durante las dos
primeras iniciaciones, el Ángel de la Presencia permaneció entre el discípulo‑aspirante
y la Presencia. En las iniciaciones posteriores, el Cristo Mismo es el Ángel de
la Presencia, uno con el alma del aspirante (el Ángel individual de la
Presencia). A través del corazón de Cristo pasa, como un haz de luz, el poder
dinámico del Iniciador Uno, aminorado o diluido por el Cristo, a fin de que el
aspirante pueda apropiarse de su potencia, sin riesgo ni peligro.
Después de la tercera iniciación el aspirante debe
enfrentar por sí solo al Iniciador Uno, sin que ningún personaje protector
permanezca entre él y la fuente eterna de omnipoder. El Cristo está presente,
atento y prestando apoyo. Permanece directamente detrás del iniciado, a fin de
detener y distribuir la potencia que atraviesa el cuerpo y los centros del
iniciado, y a cada lado de él permanece un Maestro. Sin embargo, enfrenta al
Iniciador, por sí solo y sin protección. Aún en esta iniciación muy posterior,
no puede "ver directamente", según se dice. Es consciente de un
minúsculo punto de luz que se acrecienta, hasta alcanzar un intenso brillo, y
se convierte ante él en una estrella de cinco puntas. Durante la cuarta
iniciación no brilla ante él la estrella sino un triángulo, y dentro del
triángulo percibirá un ojo que lo observa y, por primera vez, ve
"directamente" al Altísimo. Durante la quinta iniciación ningún símbolo
o sustancia luz, lo separa o protege, pero permanece cara a cara ante el
Iniciador y posee plena libertad dentro de la Ciudad de Dios. Aún no es miembro
del Gran Concilio, pero tiene el derecho de entrar en Shamballa y desde allí
avanza hacia una relación más íntima, si ése es el destino elegido. Quizás no
llegue a ser Miembro del Gran Concilio; esto está reservado a unos pocos y a
Quienes pueden recibir iniciaciones más elevadas dentro del "círculo no se
pasa" de nuestro planeta -tarea de enorme dificultad. Como ya he dicho,
existen otras e interesantes alternativas. El iniciado puede salir totalmente
de la vida planetaria por cualquiera de los distintos senderos, por cuyo medio
un Maestro comienza a recorrer el Sendero de la Evolución Superior, y para ello
Lo han preparado los acontecimientos de pasado. No importa qué Camino siga, el
Maestro siempre forma parte del propósito; conoce ya el enigma de la oscuridad
que trae luz, y la "inescrutable voluntad de Dios" ha dejado de ser
un misterio para Él. Comprende la idea divina y puede colaborar con ella; ha
alcanzado la etapa de conocimiento que le permite sondear lo que está detrás
del Plan, para el cual la Jerarquía ha trabajado durante eones.
Así como el discípulo penetra en el mundo de
significados interpreta los acontecimientos, también la Jerarquía actúa en el
mundo de la mediación, aplicando el Plan revelado por el mundo de
significados, de manera que el iniciado superior trabaja conscientemente en el
mundo del propósito que el Plan complementa, el mundo de significados
interpreta y el mundo de acontecimientos expresa, en orden correlativo y
de acuerdo a la Ley evolutiva.
El cuarto creciente de la Luna representa el portal
de la evolución; la Luna creciente y menguante representa el proceso evolutivo
-a medida que afecta la vida material y sustancial del hombre- símbolo del
crecimiento y muerte del deseo. La Luz es el símbolo del mundo de significados
-luz que ilumina los caminos de los hombres, interpreta acontecimientos y
otorga revelación. La Cruz giratoria es el símbolo del mundo de la
mediación; el símbolo del mundo del propósito es doble: la estrella de cinco
puntas y el radiante Sol central. Recuerden que al hablar y pensar en símbolos,
se antepone algo entre nosotros y la realidad -un algo protector, interpretativo
y significativo que, sin embargo vela y oculta. Después de la quinta iniciación
se rasgan todos los velos y nada se interpone entre el iniciado y el Ser
Esencial.
REGLA DIEZ
Hemos llegado a la más abstrusa y difícil regla
para iniciados, siendo al mismo tiempo la de aplicación más práctica y de mayor
utilidad. Concierne a los niveles etéricos de actividad. Observen que no he
dicho etéricos de conciencia, pues no existe tal conciencia en los planos
etéricos. Los cuatro planos que constituyen los niveles etéricos del plano
físico son las analogías inferiores de los cuatro planos donde la Mónada y la
Tríada espiritual están activas y -como he dicho frecuentemente- en esos
niveles nada existe que pudiéramos llamar conciencia, tal como la entendemos.
Sólo existe un estado del ser y de actividad, para el cual no tenemos palabras
adecuadas o ilustrativas. Los cuatro planos etéricos de nuestro sistema solar
son los cuatro planos etéricos cósmicos; una de las líneas de desenvolvimiento
(que enfrenta al iniciado) consiste en actuar adecuadamente en respuesta a la
vida del Logos planetario en esos planos. En último análisis constituye el
campo principal de desenvolvimiento y adquisición de sabiduría para los
iniciados que ya han recibido la tercera iniciación.
En el párrafo que antecede he dado un nuevo
concepto sobre la iniciación -concepto que siempre ha estado implícito en la
enseñanza, pero no ha sido abordado en ninguna polémica sobre el entrenamiento
iniciático.
La regla para aspirantes, advierte al discípulo que
en esos niveles debe trabajar de acuerdo con los métodos de la evolución
dévica o angélica, y es la siguiente:
La Hueste de la Voz, los devas, en sus graduadas
filas, trabajan incesantemente.
Que el discípulo se dedique a considerar sus métodos;
que aprenda las reglas por las cuales la Hueste trabaja dentro de los velos de
maya.
Estos devas particulares en "sus graduadas
filas" son los agentes directrices de la energía divina que complementa
los propósitos de la Deidad en el plano físico. Trabajan únicamente en niveles
esotéricos -ya sea en nuestro plano físico o en los niveles etérico cósmicos.
Por consiguiente, están activos tanto en el reino de maya, el plano etérico
como usualmente lo comprendemos, como en los planos de la Tríada espiritual. No
se hallan activos en los tres niveles físico densos, o en los planos astral o
mental, ni tampoco en el plano más elevado o logoico. Están implícitos o
latentes, pero no activos. Constituyen los grandes "factores
impulsores" de la manifestación, organizando la sustancia, dirigiendo la
multiplicidad de vidas y seres que constituyen las formas a través de las
cuales Dios expresa la divinidad. En un, sentido peculiar, personifican el
propósito divino en los planos de la Mónada y de la Tríada, análogamente o como
el conjunto de energías existentes en el cuerpo etérico del hombre es el
resultado de su dirección‑interna y la causa de su manifestación externa.
Para comprender más plenamente la función de las fuerzas dévicas, el hombre
debe conocer algo sobre las fuerzas existentes en su cuerpo etérico, que a su
vez son la consecuencia de su etapa de realización -realización
demostrada por su naturaleza actividad astrales (emocionales) y mentales. Ellas
indican su etapa de desarrollo.
Los devas constituyen los agentes de la voluntad
divina, porque son la consecuencia de la etapa de realización, alcanzada por
nuestro Logos planetario, que existe fuera de los siete planos de nuestra
esfera de existencia, el plano físico cósmico. Están condicionados por Sus vehículos
astral y mental cósmicos. En un sentido definido, constituyen los
agentes de la Mente Universal aunque no son mentales, tal como entendemos el
término. A veces se los considera como fuerzas ciegas, y ello se debe a que
la inspiración les llega desde los niveles de la percepción divina,
fuera del alcance de la conciencia humana, no importa cuán elevada sea o si se
la emplea en su más amplia acepción.
El Triángulo de energía que denominamos los
"Tres Budas de Actividad" constituye, en la manifestación, el Agente
que lo controla. Por lo tanto, están estrechamente vinculados con el tercer
aspecto de la divinidad. Esencialmente son "el ojo dentro del
Triángulo" -símbolo muy conocido por la mayoría. Expresan activamente la
función del "Ojo que todo lo ve", y por cuyo intermedio Dios ve, y
por medio de ellos y de la energía dirigida a través de ellos, Dios dirige el
proceso creador. Están regidos totalmente por los Budas de Actividad,
Prototipos Cósmicos de los Señores de los tres rayos mayores, pero no en el
sentido que entendemos comúnmente cuando se considera a los rayos en relación
con el hombre. Los Budas de Actividad son la analogía de esos tres rayos y los
responsables del universo manifestado, pero únicamente dentro de la órbita del
tercer aspecto, la expresión de la Mente Universal.
Provienen del plano mental cósmico, así como la
energía -característica del segundo aspecto -proviene del plano astral cósmico.
Dios es mente. Dios es actuación inteligente. Dios es actividad creadora. Éstas
son las cualidades de la evolución dévica. Dios es amor, Dios es relación,
Dios es conciencia, son las tres cualidades de la evolución crística, evolución
que se lleva a cabo dentro de la creada esfera de influencia del tercer
aspecto. Dios es vida, Dios es fuego, Dios es el ser puro, son las
cualidades del aspecto espíritu, aspecto omnipotente de la Deidad. Los tres
aspectos se enfocan y se expresan en los niveles de los planos etérico cósmicos
y en los niveles de los planos etéricos que la humanidad conoce en los tres mundos.
La Ley de Analogía es infalible cuando se la considera y aplica correctamente.
Si queremos comprender debidamente la regla para
discípulos e iniciados debemos también captar correctamente esta amplia y
general presentación.
Se ha enseñado que el iniciado debe vencer
la ilusión cuando se "evade" esotéricamente de los tres mundos,
mediante el plano mental *. Se dice que el espejismo es la característica del
plano astral y el discípulo debe disolverlo cuando se "evade"
místicamente y penetra en el Sendero de la Iniciación, análogamente a como el
iniciado (después de vencer la ilusión) penetra en el Sendero de Evolución
Superior. Maya es el factor que condiciona los niveles etéricos, y el discípulo
en probación debe eludir y vencer cuando se "evade" de la esclavitud
del plano físico. Así aprende a hollar el sendero del discipulado. Estas
características son, sin embargo, la reacción de la humanidad a las actividades
de la evolución dévica, la cual prosigue divina y correctamente la tarea de
complementar la voluntad divina. Cuando la esfera de su actividad entra en
contacto con la inteligencia humana, el efecto sobre la humanidad es impulsar
al hombre (antes de lograr dominarlos) a "divagar por los campos de maya,
a ahogarse en el mar del espejismo y a responder al llamado de la
ilusión".
En esta enseñanza he presentado en forma algo
distinta el antiguo problema de la dualidad que involucra, como lo hace, la
enorme potencia de la evolución dévica. Ésta afecta definidamente a la
humanidad, debido a que es una expresión del aspecto voluntad de Shamballa. A
medida que el hombre desarrolla el aspecto voluntad, aprende a desprenderse del
aura de la evolución dévica, y la principal tarea de la Jerarquía (en lo que
respecta a las esencialidades básicas) consiste en "proporcionar un
santuario" para quienes se han liberado del océano de las energías
dévicas, donde sus vehículos forzosamente se mueven, viven y tienen su ser,
pero con los cuales no tienen ningún otro punto de contacto una vez que se han
liberado de "los ángeles", por su propia voluntad y esfuerzo.
Proseguiremos con la regla siguiente:
* Espejismo: Un Problema Mundial.
Regla Diez.
Ya han conocido 'y aplicado las reglas para
trabajar dentro de los velos de maya. Que el grupo amplíe las raspaduras de esos
velos y permita así entrar la luz. Que la Hueste de la Voz no se haga oír y que
los hermanos sigan adelante dentro del Sonido. Que entonces conozcan
el significado del O.M. y oigan ese O.M. tal como lo emite Aquel que permanece
y espera en el centro mismo de la Cámara del Concilio del Señor.
Como recordarán estamos considerando el trabajo que
debe realizar el iniciado y no el esfuerzo hecho por el animoso aspirante
cuando enfrenta y maneja esas fuerzas que han logrado llegar a la expresión
física, las cuales esperan precipitarse al manifestado mundo
físico denso, desde los niveles de los cuarenta y ocho subplanos. El aspirante
debe trabajar siempre de afuera adentro y esforzarse por dirigir su vida de
arriba abajo, si quiere dominar dichas fuerzas y no ser controlado por ellas.
En cambio el iniciado trabaja “desde adentro del círculo”, o sea el campo o
círculo de maya. Por lo tanto debe desarrollar su actividad desde el propio
núcleo del misterio que encierran dichas fuerzas, y puede hacerlo porque está
en una posición donde sabe con qué tipo de energías debe habérselas,
comprende la naturaleza de las fuerzas con las cuales puede y debe manipular
las “energías de maya” y dominar así al plano etérico; también es consciente de
dónde termina un velo y comienza otro y, desde ese nivel puede, con todo éxito,
adaptar las arremolinadas y vivientes energías al canon divino.
Debe observarse también que
el iniciado proyecta las energías al mundo de maya, las dirige desde varios
centros existentes en su cuerpo y desde el punto central de energía
correspondiente a cada centro empleado. El iniciado actúa desde la “joya
central en el loto”, y estos siete centros focales, las denominadas siete
joyas, son la analogía de la joya en el loto egoico. Por consiguiente, esto significa
que el trabajo exitoso “dentro de los velos de maya” involucra siempre el
empleo del aspecto voluntad y el consiguiente uso de esa porción de fuerza
shambállica que el iniciado es capaz de apropiarse y usar, porque ya ha
comenzado a actuar como agente de enfoque para la Tríada espiritual, y no actúa
como alma o personalidad controlada por el alma. Esto es algo importante
para recordar.
La fuerza empleada debe
afluir a través del antakarana y, de acuerdo a la índole del trabajo a
realizar, así será el particular hilo o hebra del arco iris que el iniciado
empleará. Estos son los cuatro velos de maya, necesariamente construidos de
siete fuerzas, que producen el aspecto real y fenoménico (en tiempo y espacio)
de la Gran Ilusión en sus tres formas: ilusión, espejismo y maya.
Existen siete puntos de energía a través de los cuales afluyen los distintos
aspectos de la fuerza necesaria para producir los efectos deseados dentro de
los velos de maya, correspondientes a los siete tipos o cualidades de rayo. Pero
el tipo principal de energía con la cual trabaja el iniciado en el plano físico
es la séptima, el rayo o energía del ritual, del ceremonial, del orden y de la
ley. El trabajo que se lleva a cabo dentro de los velos de maya es de reajuste,
ordenamiento y coordinación de las fuerzas que existen como maya,
proporcionando en tiempo y espacio las formas por cuyo intermedio podrán
materializarse los planes de la Jerarquía; el alma de cada forma adquirirá la
experiencia necesaria y así progresará el cumplimiento de la voluntad de Dios.
Maya no es algo que debe ser destruido, disipado,
disuelto o rechazado. En realidad es un aspecto del tiempo, y constituye para
el iniciado el conjunto de fuerzas creadoras con las cuales debe trabajar;
éstas son impelidas a la generación y activación de las formas y en el actual
momento transitorio y efímero personifican la etapa fenoménica de evolución
alcanzada por la vida de Dios. El trabajo del iniciado, actuando bajo la
inspiración jerárquica, consiste en cambiar las formas actuales por otras más
adecuadas, que la vida descendente y su actividad dinámica demandan. Se
refieren, en consecuencia, al aspecto del divino proceso evolutivo, que se ha
precipitado. Concierne a la relación que existe entre la Hueste de la Voz y el
SONIDO que condiciona la evolución, y a la tarea de supervisión que ejerce la
Jerarquía al sustentar el trabajo del alma que mora en todas las formas
-construidas por la Hueste de la Voz y por los devas en sus graduadas filas.
El trabajo directriz y supervisor que realiza la
Jerarquía, llevado a cabo por los Maestros y Sus grupos y por los iniciados que
pertenecen a dichos grupos, rara vez se tiene en cuenta; sin embargo, es de
suma importancia y a él se refiere definidamente esta regla. La tarea
encomendada a la Jerarquía consiste, fundamentalmente, en permitir "que
entre la luz", pero esta vez no como revelación, visión o iluminación,
pues éstas son aspectos de la luz egoica; el trabajo del iniciado consiste en
ayudar a construir el cuerpo planetario de sustancia‑luz, que revelará
finalmente la naturaleza de la Deidad y la gloria del Señor, constituyendo la
analogía planetaria del cuerpo‑luz por cuyo intermedio se manifiestan
finalmente el Cristo y todos los Hijos de Dios que han alcanzado la perfección,
vehículo creado por la energía de la Voluntad, complementada y "sujeta a
la existencia" por la Voluntad. Exotéricamente se expresa a sí mismo
mediante la proyección de esa energía volitiva, por conducto del punto central
de cada uno de los siete chakras o lotos.
Al estudiar las reglas para iniciados debemos
recordar siempre que conciernen primordialmente al empleo de la voluntad o
primer aspecto. Es la energía de la mónada utilizada por medio de la Tríada
espiritual y relacionada con la personalidad a través del antakarana. Las
interpretaciones secundarias y las analogías terciarias son siempre posibles,
pero el principal significado de estas reglas se relaciona con el primer
aspecto divino. Por lo tanto, cuando reflexionan, piensan, estudian y
correlacionan, deben siempre tener presente:
1.
Los siete tipos de rayo.
2.
La mónada, la Tríada espiritual y la triple personalidad, las cuales
constituyen otro septenario.
3. Los siete grupos de Maestros.
4. Los siete centros y sus siete puntos centrales o
joyas.
5. Los cuatro velos de maya.
Podrán relacionarse otros septenarios pero no son
necesarios para el iniciado que ha desechado conscientemente todos los
septenarios inferiores y trabaja ya con las siete energías mayores, con
el séptuple campo de su actividad y el séptuple aspecto del instrumento
complementario, ya sea planetario o individual.
Cuando nos acercamos a la meta del espíritu,
prosigue rápidamente la simplificación. La voluntad se ocupa invariablemente de
las cosas esenciales y no de los detalles de la manifestación. El amor tiene
que ver con los fundamentos transitorios y evolutivos, en cambio la
inteligencia se ocupa de los detalles y su coordinación coherente en respuesta
al impulso y fuerza atractiva del amor divino y al impulso dinámico del espíritu.
Después de estas observaciones preliminares
tomaremos la décima regla, frase por frase, las cuales son cinco:
1. Ya han conocido y aplicado las reglas
para trabajar dentro los velos de maya.
No deben olvidar los estudiantes que el trabajo de
la Jerarquía está condicionado constantemente por la etapa evolutiva alcanzada
por la Jerarquía humana. En los albores de la historia humana prácticamente no
existía el progreso, por lo tanto el proceso de pensar, poco o nada afectaban a
las fuerzas y energías activas en los niveles etéricos. En ese periodo estaban
en un estado de relativa pasividad o eran arrastradas a la actividad por la
definida y planeada impronta de la
Jerarquía; cualquier efecto proveniente del reino humano se debía
exclusivamente al impulso o impresión masiva, que era exiguo, debido a la
carencia de relación coordinada entre entes y grupos de la familia humana.
Posteriormente, a medida que se agrupaban las unidades familiares formando
tribus y éstas se unían a otras, a fin de formar tribus mayores o naciones en
embrión, acrecentábase el efecto masivo, pero aún había poca actividad mental o
dirección vinculada al mismo, siendo en gran parte instintivo y -si puedo
expresarlo así -el plano etérico constituye en realidad una especie de matriz que
circundaba una valiosa creación, esencialmente protectora, separadora y
ligeramente energetizadora.
En los días atlantes, el plano donde la humanidad
recibía su principal orientación o desarrollo era de tal índole, que las
naturalezas emocional e impulsiva y el campo donde maduraban deseos, entraron
en actividad en forma predominante. Luego comenzó la verdadera dificultad en el
reino de maya. Hasta entonces sólo se habían sentido dos energías en el plano
etérico: primero, la energía de la vida misma, por intermedio del sutratma,
cuando atravesaba el plano etérico, a fin de producir vivencia exotérica en el
plano físico, y segundo, la energía de la Jerarquía, en conjunto, estableciendo
una organización lenta y amplia, aunque algo negativa, de las fuerzas prevalecientes.
Después comenzó a hacer impacto sobre las fuerzas etéricas una tercera y muy
poderosa fuerza engendrada por la humanidad. En ese primitivo período de la
historia humana el hombre comenzaba a desear, pero su deseo no era como lo fue
hasta entonces, de naturaleza puramente animal, emanado por lo tanto de la
sustancia físico densa (en consecuencia no estaba relacionada con ningún
principio), sino que personificaba un nuevo tipo de energía, siendo, en
realidad, la primera expresión, por parte del hombre, del más elevado aspecto
divino. El deseo constituye el reflejo inferior del aspecto voluntad en la
conciencia humana.
Esta potente vibración del deseo la evocaron los
hombres que aún no poseían visión espiritual de ninguna especie; sus reacciones
instintivas eran estrictamente materiales (lo cual era correcto en esa época
particular) y llamaron la atención de ciertas energías o Seres netamente
malignos. Dichos Seres aprovecharon la situación con la finalidad de satisfacer
sus deseos de poder -otra distorsión del aspecto voluntad o primer aspecto. Así
se fundó la Logia Negra. Se nutrió del deseo humano, asemejándose a un enorme
vampiro que está al acecho. Vició el vivir humano y aumentó el deseo, más allá
de lo que normalmente se esperaba, se proyectaba o planeaba jerárquicamente,
creando de esa manera falsas metas y normas. erigiendo una barrera entre el
centro planetario inferior, la Humanidad, y el centro o "punto
medio", la Jerarquía. Por lo tanto, es evidente que fueron liberadas dentro
del reino de maya, las energías siguientes:
1.
La fuerza
instintiva del deseo animal, que no era errónea en sí, y está sujeta al rechazo
en el transcurso del tiempo, es normalmente controlada.
2. La corriente de vida descendente, en dos aspectos:
a.
El aspecto
vida cuanto otorga el ser.
b.
El aspecto
vida cuando preserva a la forma.
3.
El constante
impacto del poder atractivo del alma, complementado por la Jerarquía,
acrecentando su potencia a medida que transcurre el tiempo.
4.
El poder
impulsor del deseo material, enfocado en la Logia Negra, que nutre el deseo
humano y extrae una forma de vida del deseo masivo de la humanidad.
5. El desarrollo humano por líneas astrales,
expresándose con ciertas y bien definidas corrientes de energías o fuerzas:
a.
El deseo
materialista por las posesiones.
b.
El deseo por
las cosas que pertenecen a otros, a lo cual se refiere el mandamiento "No
hurtarás".
c.
Los objetivos
y ambiciones de la personalidad, que constituyen una forma de deseo enfocado,
de naturaleza impulso y determinante de la vida.
d.
La aspiración
que conduce a la visión y al Camino místico.
e.
La
purificación, el manejo consciente del deseo en el sendero de probación.
f.
La iniciación.
Las dos primeras iniciaciones que se recibe como sabemos, en el plano astral,
trayendo la total liberación del plano del espejismo y del reino de maya.
Durante todo ese período se llevó a cabo la
organización del plano etérico, sometido al impacto de las energías y fuerzas
ya enumeradas, además de otras energías (latentes o en potencia) con cuales
nada tenemos que ver en forma inmediata. La gran Logia Blanca y su opositora,
la Logia Negra, acrecentaron constantemente su potencia. En forma gradual, las
fuerzas se organizaron y los cuatro "velos de maya" o las siete
energías separadoras, se definieron nítidamente. Cuando dicha diferenciación
quedó totalmente establecida, culminaron dos grandes acontecimientos
planetarios (si puedo denominarlos así):
1. Los siete centros del cuerpo humano (cinco a lo
largo de columna vertebral y dos en la cabeza), esotéricamente estaban ya
"en formación". Los siete lotos o chakras se hallaban activos, unos
poderosamente, otros sin despertar, visibles en la actualidad para la visión
clarividente.
2. Aparecieron los siete grupos. de ashramas de los
Maestros (condicionados por los siete rayos), motivados desde Shamballa,
organizados en esa época en los niveles superiores del plano mental, y su
personal fue extraído gradualmente de las filas de la humanidad misma, a medida
que uno a uno recibían la iniciación.
Paralelamente a esta actividad, y complementado,
nutrido y sustentado por la Logia Negra, apareció el espejismo en el plano
astral, y a este espejismo, cada vez más denso, la humanidad ha contribuido y
respondido constantemente. Luego, a medida que la evolución progresaba y el
intelecto humano comenzaba a hacerse sentir, "los cuatro velos de
maya" y el gran "telón del espejismo" condicionaron al plano
mental. Apareció la ilusión y las diferencias entre verdad y la falsedad, el
bien y el mal, y el sendero de la izquierda y el de la iniciación se hicieron
evidentes a la humanidad avanzada de esa época, La Jerarquía no ignoraba dichas
diferencias, pero los seres humanos se vieron enfrentados con ellas y las
reconocieron; la humanidad debió encarar la poderosa elección intelectual, y la
raza aria (apelativo aplicado correctamente a la inteligente humanidad moderna)
vino a la existencia.
En el transcurso de las edades, los hombres han
contribuido acrecentadamente al problema y solución de maya, del espejismo y de
la ilusión. Comenzó a hacerse sentir el poder del pensamiento humano; los
hombres en número creciente buscaron el Sendero de Liberación, y de esa manera
ingresaron en la Jerarquía, convirtiéndose en activos e instruidos opositores
de la Logia Negra, y en inteligentes manipuladores de energía, la cual puede
ser proyectada hacia abajo y utilizada para destruir los cuatro velos, disolver
el espejismo y disipar la ilusión. La humanidad respondió con mayor
sensibilidad a los impactos -subjetivos y objetivos- y su colaboración comenzó
a ser eficaz y útil para la Jerarquía, viéndose obligada a realizar
algunos cambios en las técnicas jerárquicas, liberando algunos trabajadores
jerárquicos a fin de que se dedicaran a otras y distintas actividades,
complicando grandemente el problema existente y amenazando también la seguridad
y estado de la Logia Negra.
Uno de los resultados del desarrollo mental
consistió en enviar grandes cantidades de discípulos al mundo de los hombres,
los cuales mantenían al mismo tiempo su vínculo consciente con el ashrama al
que estaban afiliados, y se podía confiar en que vivirían como hombres entre
los hombres y harían afluir su potencia de abajo arriba, sobre los problemas de
maya y del espejismo. El trabajo debían realizarlo los discípulos capaces de
resistir la presión, que a despecho de todas las dificultades vivieran con
nobleza y se prepararan y recibieran la iniciación, constituyendo para ellos el
paso siguiente. Varios cientos de años atrás, en muy pocos se podía depositar
tal confianza. Hoy (1944), en todos los países hay muchos de ellos, aunque muy
pocos en Alemania, debido a que en ese desdichado país se ha concentrado el
poder de la Logia Negra, y también al mal uso de la fuerza shambállica. Dicha
fuerza ha sido aislada, utilizándose su aspecto destructivo en Alemania, sin
equipararla con la actividad de la energía de amor de la Jerarquía. Este hecho
ha imposibilitado (desde 1933) la entrada de los discípulos que pertenecen a la
Logia Blanca. Sin embargo, en todas partes la concentración de discípulos
activos es mayor que en ningún otro momento de la historia humana.
He acentuado esto porque la segunda frase,
"que el grupo amplíe las rasgaduras en esos velos", se refiere a los
discípulos y grupos reunidos a su alrededor en todas partes. Esos grupos, en
gran número y de distintas potencias de rayo, guiarán al mundo hacia la nueva
era, en el período de posguerra. La presión que ejercen sobre el plano físico
ha precipitado la crisis entre la gran Logia Blanca y la Logia Negra. Su
trabajo consiste en permitir entrar la luz, y donde va la luz la Logia Negra
debe disolverse y desaparecer. Se nutre del espejismo y la ilusión y emplea los
velos de maya como protección. Los estudiantes no deberían nombrar ni
diferenciar los cuatro velos, los cuales en sí son transitorios y variables.
Difieren cuando reciben el impacto de los siete rayos. No es posible ni
práctico distinguir uno del otro, excepto desde el ángulo de la Jerarquía, y en
la actualidad su destrucción (anteriormente no fue así) debe producirse desde
el plano físico denso y el ataque deben realizarlo las personalidades e
individuos en cuerpos físicos. En cierto modo es un nuevo acercamiento, pues
hasta ahora muy pocos discípulos e iniciados han sido capaces de trabajar de
esta manera. Hoy trabajan centenares y millares de discípulos, aprendiendo así
a aplicar las antiguas reglas para el trabajo que debe realizarse dentro de los
velos de maya. A medida que pueda traducirlas, expondré algunas de las reglas o
fórmulas, tal como aparecen en el Libro de Reglas del Maestro. Algunas
de ellas son intraducibles:
1.
Enfocar la
fuerza en la punta de la joya y descubrir el velo que ella puede tocar.
2.
Llevar la
fuerza de una punta a otra y luego proyectarla.
3.
Descubrir la
energía de la forma detrás del velo que ha sido atacado. Existe una rasgadura
en el velo. Descúbranla y observen.
4.
Un sendero
atraviesa los velos, y da acceso a varios atrios. Caminar por ese sendero
sembrando destrucción y limpiando de residuos el atrio. El último atrio es el
de los cambistas de dinero.
5.
Enfrentar las
fuerzas descendentes y descubrir la corriente que les pertenece.
6.
Estar a la
expectativa de la corriente de fuerza maligna que trata de remendar las
rasgaduras. Proyectar sobre esa corriente la energía que ya conocen, la cual
los ha conducido desde el ashrama a los velos. Emplear y hacer retroceder el
mal hasta el plano astral.
7.
Trabajar con
el Sonido y conocerlo como fuente de poder. Emplear primero la Voz, luego el
O.M. y después el Sonido. Los tres serán suficientes.
Existen otras reglas, pero estas les proporcionarán
los datos necesarios para realizar este tipo de trabajo, reglas que el
audaz discípulo necesita conocer. Han sido ya aplicadas y la mente inferior no
debe interpretarlas sin la ayuda de la conciencia iniciática.
La segunda frase es la siguiente:
2. Que el grupo amplíe las rasgaduras de
esos velos y permita así entrar la luz.
Llegamos ahora a un definido mandato o instrucción
grupal. Se invoca la ayuda del grupo en forma tal que parece una orden. Lo
esencial del mandato formulado reside en que durante la nueva era y en el
intervalo entre el pasado (cuando prominentes discípulos trabajaron dentro de
los velos de maya) y la nueva era (donde la humanidad actuará conscientemente
en el plano etérico), será necesario el trabajo de los grupos esotéricos dirigidos
por el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, los cuales serán capaces de
diferenciar los distintos velos, constituyendo esto el imprescindible y
siguiente desarrollo. Los grupos deben enfocar la energía en el centro del ser
grupal; el grupo debe llevar la fuerza de un punto a otro y de un velo a otro;
proyectar la energía destructora y, en conjunto, llegar a percibir lo que
oculta cada velo; desempeñar actividades purificadoras (siete en total);
enfrentar, aceptar y distribuir, la descendente energía espiritual que
finalmente consumará el trabajo realizado. El grupo -mediante el empleo de esa
corriente descendente- hará retroceder las fuerzas del mal hasta el plano
astral, y trabajará unido con los tres aspectos del primer rayo, tipificado por
la Voz, el O.M. y el Sonido.
Lo antedicho contiene una magistral fórmula para la
actividad grupal y también un poderoso método (una vez que el grupo pueda
trabajar en forma unida) para la depuración y reorganización de las fuerzas que
están activas hoy en el mundo. En la actualidad dichas fuerzas predominan en
forma incontrolada; su efecto es casi tangible (en sustancia etérica) y están
real y visiblemente presente y controladas por la Logia Negra, que
utiliza las voces de la engañosa propaganda, la Palabra de la muerte (la
cual no impartiré porque el O.M., la palabra de la Vida, es suficiente) y el Sonido
del aspecto más denso de la manifestación -sonido poderoso del reino mineral.
Ello constituye una condición sin paralelo y crea una excepcional concentración
de las fuerzas del bien y del mal sobre el plano etérico. La tarea de los
grupos que trabajan dirigidos por los Maestros de Sabiduría, consiste en
permitir la entrada de la luz, utilizando las rasgaduras existentes en los
velos de maya.
Mencionaré tres grandes rasgaduras producidas en
los velos. La Biblia se refiere a ellas en forma simbólica, aunque no ha
sido observado ni comprendido su significado esencial.
La primera fue producida por el establecimiento de
la Ley de Dios, que El Antiguo Testamento describe simbólicamente en el
episodio de Moisés, cuando ascendió al Monte de Dios, y allí recibió los Diez
Mandamientos; expresión de la ley divina adaptada a la humanidad y necesaria
para proyectar las fuerzas que destruyen, purifican y reorganizan. Moisés, el Codificador,
penetró en una de las aulas dentro de los velos de maya y allí encontró la
gloria del Señor. Su resplandor era de tal magnitud que, según El Antiguo
Comentario:
"Aquel que fue de los primeros en penetrar
tras los velos, absorbió la luz, pero ignoró cómo trasmitirla a otros. Él y los
demás no estaban preparados, aunque la luz estaba allí y también los dos ojos
directrices, pero sólo se puede utilizar uno de ellos y proyectar y enviar la
luz a cumplir su misión. El otro debe ser cegado, y eso lo sabía el
Codificador. Por eso veló la luz, apropiándose, para ese fin, de un fragmento
de aquello que él había ayudado a destruir; luego descendió de la cima de la
montaña y regresó a la oscuridad de la tierra".
La segunda y muy importante rasgadura la produjo el
poder del segundo aspecto, cuando Cristo sometió al Maestro Jesús a la cuarta
iniciación, y su influencia conjunta triunfó sobre la muerte. Leemos que
el velo del Templo se rasgó de arriba abajo. El codificador estuvo presente al
producirse la primera rasgadura, como culminación de la tercera iniciación,
teniendo lugar un proceso similar de glorificación. Un acontecimiento análogo
se produjo en la Transfiguración de Cristo, ejerciendo influencia o, mejor
dicho, actuando a través del Maestro Jesús. Pero, durante el triunfo sobre la
muerte y debido al episodio de la Gran Renunciación o Crucifixión, se produjo
un grande e importante desgarramiento. Cuando se acata e interpreta
correctamente la Ley, se define la actitud del hombre en el plano mental y sirve
para producir una rasgadura en el velo etérico, separando de la forma físico
densa el vehículo etérico, en su cuádruple aspecto. El desgarramiento del
segundo velo, durante la Crucifixión, permitió la entrada de la luz en el
segundo nivel del plano etérico. y un nuevo tipo de iluminación se difundió
sobre la tierra. La Ley y el Amor pudieron entonces penetrar en la conciencia
de la humanidad en forma directa y nueva, pues con ello quedaba involucrado el
cerebro del hombre, por medio de la contraparte etérica de la sustancia del
cerebro físico; el instinto de autopreservación (uno de los aspectos inferiores
de la Ley) y la tendencia a la sensibilidad (sentimiento o emoción, una de las
formas inferiores del amor) podían ser expresados en forma más comprensible.
Otra rasgadura del velo, relativamente de menor
importancia, tuvo lugar cuando Saúl de Tarso contempló la gloria del Señor y se
trasformó en Pablo, el Apóstol. Su empuje y poderosa rectitud y sinceridad, su
apresuramiento en el "camino a Damasco", lo impelieron a atravesar
uno de los velos separadores. El Reino de los Cielos "sufrió la
violencia", y los violentos lo toman por la fuerza. Dicha fuerza, actuando
en Saúl, lo impelió a través del velo que impedía la visual, y la rasgadura producida
le trajo una nueva revelación. Se ha dicho que quedó ciego durante tres días, y
ello está corroborado en los registros esotéricos; la bien conocida analogía de
los tres días en el sepulcro, reconocida por los esoteristas, es análoga
también a la entrada en el tercer cielo, que posteriormente Pablo testimonió
durante su vida. Comprendió la naturaleza de la Ley, como lo demostraron sus
posteriores epístolas; el efecto del amor lo condujo hasta los pies del
Iniciador, aprovechando así las dos rasgaduras anteriores. Mientras se
esforzaba por alcanzar la luz escribió la Epístola a los Hebreos que ha
desatado tanta controversia. En ella los resultados del desgarramiento del
tercer velo proporcionan la nota clave y expresan el primero y más elevado
aspecto, así como las dos primeras rasgaduras condujeron a la revelación de la
tercera y segunda cualidades divinas. El primer aspecto puede ser considerado
una síntesis, la Comunión de los Santos, y relacionado con el Señor del Mundo,
Melkisedek. Lean la epístola a la luz de estas observaciones, y observen cómo
un gran iniciado se esforzó por revelar algunos hechos inherentes al aspecto
voluntad o poder. Sin embargo, estaban más allá de la comprensión de los
discípulos y aspirantes de esa época, pero hoy forman parte real del
conocimiento humano. La Ley, el Amor, la Unión o Síntesis, las grandes energías
que se han infiltrado en la conciencia humana, proporcionan hoy la estructura
sobre la cual se fundará la nueva civilización, se originará un nuevo
acercamiento a Dios y se desarrollarán nuevas relaciones humanas.
Por lo tanto, las tres grandes rasgaduras aún
existen, además muchas otras de menor importancia a las cuales no me referiré
ni es necesario que lo haga. En el momento de la iniciación tres grandes Hijos
de Dios aportaron sustancialmente a la conciencia humana, mediante su
determinada voluntad de acatar la ley, su voluntad de amar y su voluntad de
síntesis, ayudando así a la humanidad a avanzar con menor dificultad en el
"camino iluminado", pasar por las aulas de maya, con la ayuda de la
luz vertida a través de las rasgaduras que produjeron en los velos separadores
los perfectos Hombres divinos, en el momento de Su triunfo. Aún falta una
cuarta gran rasgadura resultante de las energías liberadas y del bien
adquirido, que posibilitaron las tres rasgaduras anteriores. Esta cuarta
rasgadura la hará la humanidad misma, con "intención masiva" enfocada
a través de los grupos que constituyen la exteriorización de los ashramas de
los Maestros. Por lo tanto, la rasgadura se producirá cuando nuevamente la
Jerarquía adquiera forma física en la tierra.
Tengan presente la naturaleza simbólica de esta
enseñanza; Los velos no existen en realidad, según el sentido usual del
término. Son energías y fuerzas opositoras que actúan sobre el aspirante como
factores inhibidores, cuando trata de progresar, y sobre toda la familia humana
cuando avanza en el Sendero de Evolución. Básicamente no tienen relación con la
conciencia, pues en la mayoría de los casos los velos "se hallan en el aspecto
terrenal del ser y no en el aspecto luz"; esencialmente constituyen
fuerzas físicas y, aunque resultan de los propios esfuerzos y actividades del
hombre en el transcurso de las épocas, son mayormente obstáculos, invisibles e
incomprendidos, a su progreso. Constituyen la concentración más inferior de
fuerzas precipitadas desde otros niveles de actividad superiores al físico, tal
como ustedes entienden la sustancia física. Podría decirse, por medio de una
frase verídica, aunque engañosa, que están colocadas entre el sutil hombre
interno, mental y astral, y su cerebro físico. Impiden que el cerebro
registre el mundo de causas y significados. Dicho mundo interno puede ser
emocional o mental en su enfoque y precipitación de su fuerza en el plano
etérico. También puede ser el resultado fusionado de la integración de la
personalidad y una combinación de energías, o estar bajo el dominio de los
efectos de la energía del alma. Si son evocadas, pueden esotéricamente
penetrar, expulsar o desintegrar, y atravesar los velos de fuerzas separadoras,
trayendo, con el tiempo, coordinación entre el alma y el cerebro.
Dichos velos parecen cortinas que cubren las
ventanas de la visión. Evitan conocer lo que está más allá del ámbito o zona de
la experiencia común o mediocre, e impiden que penetre la luz.
El mencionado trabajo realizado por los Hijos de
Dios nada tiene que ver con el desgarramiento de los velos de sus propias
fuerza y vida interna, que produce el contacto directo y claro con el alma o
con la iluminación adquirida por la experiencia en el plano físico. En el caso
especial de los tres Hijos de Dios, esto se efectuó hace mucho tiempo.
Prestaron servicio a la humanidad, produjeron las rasgaduras en los velos que
separaban al género humano de la experiencia espiritual superior e impedían
registrar la realidad de la existencia de la Jerarquía. Su servicio fue
universal, e hizo posible a la humanidad obtener más progreso, porque de no
permitirse una mayor entrada de luz, el hombre no hubiera podido ver ni
comprender la necesidad de destruir los obstáculos que la impedían. El
aspirante común no puede percibir los velos hasta filtrarse alguna luz a través
de las rasgaduras en "la cortina de obstáculos".
La gloria de Cristo y lo excepcional de Su
realización estriba en el hecho de haber sido el primero en rasgar los velos de
"arriba abajo". Pudo hacerlo porque actuó como Salvador del Mundo, en
forma separada e independientemente de la humanidad; se liberó del aura de la
familia humana y -citando nuevamente El Antiguo Comentario, hasta donde
puedo traducir las arcaicas palabras:
"Actuó desde arriba, y de lo más lejano surgió
la fuerza que, con impetuosa arremetida, se abrió camino hacia las fuerzas
separadoras, desbandándolas en tres direcciones, desde el más elevado punto y
hacia la derecha e izquierda, permitiendo la entrada de la emanante fuerza que
se resolvió en luz, amor y energía elevadora. Así actuó Aquel a Quien todos los
hombres deben esperar. Siendo como el hombre, no actúa como tal. Actúa como luz
divina, energía suprema y como Salvador del mundo de los hombres".
Permítanme citar otra vez la misma fuente y darles
los antiguos nombres de los velos:
"A continuación del plano terrenal se halla el
Velo de la Impulsión y luego el Aula de la Concentración, le sigue el Velo de
la Distorsión, relacionado con el mundo del espejismo, análogamente a como la
impulsión lo está con la fuerza. Más allá de ese velo tenemos el Aula de la
Elección. Luego descubrimos otro más, el Velo de la Separación, y más allá de
éste el Aula de los Hombres Ciegos -cegados por la luz, pero enfrentando el
último velo, el Velo de la Aspiración. Cuatro velos, tres aulas y muchos
hombres".
Dejaré que ustedes diluciden debidamente este
párrafo que contiene aseveradas verdades y conocimiento compendiados. Les
recordaré que para el aspirante la concentración es una cosa y otra muy
distinta para el iniciado, y la elección del iniciado no es igual a la del
aspirante. La fuerza cegadora mencionada abarca desde la profunda oscuridad
espiritual en la que actúa el hombre común, pasando por la ceguera de la cual
Saúl de Tarso fue el exponente, hasta esa condición que abruma al Iniciado más
elevado cuando espera su aceptación en la Cámara del Concilio del Señor.
La ceguera constituye el preludio de la iniciación
en cualquier grado que sea. Durante la última y más elevada iniciación llega a
su fin la "tendencia a la ceguera". La ceguera es natural, innata,
inevitable e impenetrable, en las primeras etapas de la evolución. Durante
edades el hombre camina en la oscuridad. Luego llega la etapa donde la ceguera
normal constituye una protección, pero también entra en una fase donde puede
vencerla. La ceguera a que me he referido, técnicamente hablando, es algo
diferente. En cuanto el ser humano obtiene la primera tenue vislumbre de ese
"otro algo", y se ve a sí mismo como yuxtapuesto a esa realidad
distante e imperceptiblemente sentida, la ceguera mencionada es algo impuesto por el alma
al apresurado aspirante, a fin de que las lecciones de la experiencia
consciente, del discipulado y posteriormente de la iniciación, puedan
asimilarse y expresarse correctamente; por su intermedio se protege el
apresurado buscador contra un rápido y superficial progreso. Lo que espera
descubrir el Instructor interno, y posteriormente el Maestro, es hondura y un
profundo "enraizamiento" (si puedo emplear tal palabra), y la
"ceguera oculta", su necesidad, su inteligente manejo y su ultérrima
eliminación, forman parte del programa impuesto al aspirante. La Fraternidad
Masónica reconoce esta verdad, pero no la interpreta correctamente. En una de
sus más importantes y elevadas iniciaciones, el candidato penetra con los ojos
abiertos, sin aplicársele una venda. Luego, a mitad de la ceremonia, es cegado,
y en esas condiciones pasa terribles pruebas que simbolizan cierta etapa
elevada del sendero.
La ceguera es por lo tanto, esotéricamente
hablando, el lugar del aprendizaje y está relacionada con la doctrina del ojo,
de la garganta y del corazón. No lo está con la tenue visión, la
percepción de verdades a medias y los balbuceos del aspirante cuando está
aprendiendo a conocerse a sí mismo o cuando visualiza la meta y trata de
recorrer el sendero, condición muy familiar a la cual están sujetos todos los
principiantes sin poder evitarla, pues es inherente a sus naturalezas. La
ceguera oculta es inducida espiritualmente y oscurece la gloria y la prometida
realización y recompensa. El discípulo debe depender de sí mismo. Sólo puede
ver su problema, su pequeño campo de experiencia y su -para él- débil y limitado
equipo. Cuando el profeta Elías habla de dar al aspirante "los tesoros de
la oscuridad" se refiere a esa etapa. La belleza de lo inmediato, la
gloria de la oportunidad presente y la necesidad de abocarse a la tarea y al
servicio, constituyen la recompensa para seguir adelante en la aparentemente
impenetrable oscuridad. Para el iniciado, la ceguera es más esotérica; para él
no existe en absoluto la luz -ninguna luz terrenal ni tampoco en los tres
mundos. Sólo existe oscuridad. El místico lo denomina "la oscura noche del
alma". La verdadera noche oscura (de la cual, paradójicamente hablando, la
oscura noche del místico es sólo un tenue reflejo) marca un excelso estado del
Ser y una etapa de desarrollo. Cristo penetró en la negrura y oscuridad cuando
ejerció influencia sobre uno de Sus Maestros, el Maestro Jesús en la Cruz. Para
la mayoría esto emitirá una nueva nota que sólo ahora puede ser revelada.
Concierne a la facilidad con que un Maestro participa de la experiencia,
subjetivamente llevada a cabo, del discípulo que Él ha preparado para la
iniciación. Se relaciona también con la identificación aún más elevada del
Cristo, con los iniciados que están recibiendo la cuarta y quinta iniciaciones,
como el Maestro Jesús en la
experiencia mencionada. Cristo ya no es el Iniciador sino que constituye para
el iniciado lo que el Maestro para el discípulo, siendo una curiosa fase de
"participación idéntica" que no evoca reacción del Maestro o del Maestro
de Maestros, el Cristo, excepto en la medida que permite al Participante Divino
enfrentar otra zona oscura que vela y oculta otra gloria aún más suprema. El
párrafo que antecede está más allá de la comprensión del estudiante común, pero
la comprenderán aquellos cuyos ojos están abiertos para ser cegados.
Los estudiantes deben recordar que los cuatro velos
del plano etérico son simbólicas analogías inferiores de determinadas grandes
zonas de la expresión divina y que siempre deberá alcanzarse la gloria a través
de la oscuridad. Tal es la Ley. Estos factores superiores de ocultamiento,
puedo mencionarlos y enumerarlos, pero no dar mayor información concerniente a
estos misterios y a esta oscuridad separatista que el iniciado enfrenta:
PRIMER VELO. Enfrenta al discípulo cuando lucha
contra el Morador en el Umbral y es consciente del Ángel de la Presencia,
aunque aún no lo ve.
SEGUNDO VELO. Enfrenta al iniciado durante la
cuarta iniciación que, en su ceguera, lo obliga a exclamar: "Dios mío,
porqué me has abandonado". Las palabras que pronunció Cristo en esa época
como Participador, han sido olvidadas por el ortodoxo, aunque preservadas por
el esoterista. A ellas se refiere H.P.B. en La Doctrina Secreta.
TERCER VELO. Misteriosa ceguera que agobia al
iniciado cuando -como Personificación de la totalidad de las fuerzas de la Tríada
espiritual- enfrenta a la mónada y es impulsado adelante por la
"devastadora voluntad" del primer aspecto. Sobre esto nada puedo
escribir. Concierne a la sexta y séptima iniciaciones.
CUARTO VELO. "Desconocido e impenetrable
Vacío, absoluta oscuridad de la negación" que deben enfrentar Quienes
pertenecen a la Cámara del Concilio del Señor del Mundo, enfocados en
Shamballa, cuando Les llega el momento en que deben enfrentar la total
"negación" de la expresión de nuestra vida y experiencia planetarias.
Deben abandonar los siete planos de la experiencia espiritual y humana, seguir
adelante y salir para penetrar en aspectos de la Vida y del Ser, para los
cuales no tenemos palabras explicativas ni concepto alguno. Salen a través del
cuarto velo de los niveles etérico-físico-cósmicos (en el plano más elevado de
nuestros siete planos) y entran en el plano astral cósmico. Allí niegan que
éste exista como plano, así como anteriormente negaron la existencia del plano
astral, ilusión tan familiar para todos
nosotros. El iniciado sigue adelante hacia el plano astral cósmico y encuentra:
¿Qué? ¿Quién lo sabe? Yo no.
De esta manera los velos cumplen su cometido; la
ceguera nutre y protege, siempre que sea innata y natural, impuesta por el alma
o espiritualmente engendrada. Si ha sido ansiosamente autoinducida, si
constituye una excusa por el conocimiento adquirido, si es asumida a fin de
evitar responsabilidad, entonces penetra el pecado y surgen las dificultades, y
todos ustedes deben protegerse de esto.
Paso a paso, los Hermanos de la Luz y otros que han
recorrido conscientemente el Camino Iluminado, se han apartado de la atracción
de la forma; la Hueste de la Voz ya no logra desviar Sus pasos, ni los velos de
la ilusión obstruyen Su visión y Su progreso. Han adquirido una libertad
relativa y el iniciado se ha liberado de gran parte de lo que hasta entonces
obstruía su progreso; el mundo de la forma, del espejismo y de la tentación ya
no lo seduce. Comprende el significado del mandato que encierra la tercera
frase de esta regla:
3. "Que la Hueste de la Voz no se haga oír
y que los hermanos sigan adelante dentro del Sonido".
Para explicar la idea en términos esotéricos la
frase podría exponerse de la manera siguiente: Las voces y la Voz desaparecen.
El O.M. reemplaza al A.U.M. y en el centro de ese O.M. permanece el hermano.
Ya no se perciben las numerosas voces terrenales de
la carne y del demonio; nada existe en la conciencia del iniciado que pueda
responder a ellas. Desaparece también la Voz del Silencio; tampoco puede oírse
la Palabra. Solo el SONIDO permanece. Sonido que reverbera en los mundos
amorfos; sonido al que responde la Tríada espiritual de la cual el iniciado es
parte integrante, porque el sonido que emite cuando sigue su camino creador,
forma parte del Sonido universal. Puntualizaré que, Quien permanece en el
centro mismo en la Cámara del Concilio en Shamballa, pronuncia las palabras, la
Palabra, y emite también el Sonido. Esto frecuentemente se olvida. Él es Quien
entona el A.U.M., Y todas las cosas vienen a la existencia; Él es Quien
pronuncia la Palabra, el O.M., y Dios encarnado en la humanidad aparece en la
tierra; Él es Quien emite el SONIDO, y sobre ese exhalado Aliento mantiene
vivas todas las cosas, y -en la ascendente y descendente cadencia- tenemos el
cíclico ritmo del proceso creador. Él es Quien abstraerá el Sonido y, centrando
la vibración en Sí Mismo, pondrá fin, algún día, a esta manifestación periódica
y llevará el Sonido a otros lugares en el espacio, manteniéndolo en pasividad
sobre el aliento retenido hasta que
alboree un posterior ciclo de expresión. Entonces será exhalado nuevamente y
enviado a proporcionar un nuevo campo de experiencia para las Vidas que en
cíclico ritmo tratan de manifestarse. Todo el proceso de la encarnación está
oculto en la comprensión del SONIDO y sus derivaciones, el O.M. y el A.U.M.
Cuando el iniciado puede identificar el Sonido y ya
no lo "conmueve" el O.M., entonces llega a ser un Cristo en expresión
y hace su aparición ya sea en forma física o en los planos que podríamos
denominar "zonas de no-aparición". Entonces podrá contener en sí y
utilizar las energías custodiadas por la Tríada espiritual, la expresión de la
voluntad y propósito de Dios. Aunque el iniciado no forme parte del gobierno
planetario, ni tampoco sea miembro del Concilio de Shamballa (pues muy pocos
iniciados lo son) tiene, no obstante, el derecho de actuar en idénticos niveles
y prepararse para llevar a cabo esos procesos evolutivos que le permitirán
entrar en el plano astral cósmico. Así podrá reconocer el "espejismo
cósmico" y "ver a través" de él, proporcionándole la clave del
mundo del sentimiento y de la sensibilidad, del cual nuestras respuestas
sensoria y sensibilidad emocional e intuitiva, son tenues y distorsionados
reflejos. Debemos recordar este factor bastante importante si queremos
desarrollar un exacto sentido de proporción. El iniciado, en la tierra, ha
aprendido que en realidad el plano astral no existe -por lo menos para los
iniciados de alto grado. Dicho conocimiento constituye el primer paso para
comprender el enigma de la negación, el verdadero conocimiento de los
fundamentos de los perennes pares de opuestos y el conocimiento que está detrás
de la significación de la negación. Probablemente la frase que antecede nada
signifique para ustedes, no obstante, encierra una verdad para la cual las
pruebas, las experiencias y las iniciaciones de la existencia planetaria
preparan al iniciado. Otorgan esas cualidades que le permitirán hacer contacto
con el mal cósmico; a pesar de ello permanecerá incólume y eventualmente
desempeñará su parte, que consiste en llevar a un fin ignominioso a la Logia y
Hermandad Negras. La Logia Negra tiene sus raíces en el plano astral cósmico,
así como la Logia Blanca y su Hermandad las tienen en el plano mental cósmico,
aunque esto es en realidad momentáneo, a fin de cerciorarse de la culminación y
perfeccionamiento de ciertas actividades organizadas, llevadas a cabo en la
estrella Sirio. Siempre he insinuado esto en mis escritos.
"El Camino de Evolución Superior" conduce
al plano astral cósmico, y la trascendental visión otorgada al hombre, en
algunas de las iniciaciones superiores, lo conducen allí; la facultad búdica
desarrollada constituye la cualidad que le permite actuar en la Gran Logia Blanca
como factor creador. Empleando una metáfora muy conocida, aunque poco comprendida, viaja "en alas del
Sonido" sólo cuando puede hacerlo.
4. "Que entonces conozcan el significado
del O.M. y oigan ese O.M. tal como lo emite Aquel que permanece y espera en el centro
mismo de la Cámara del Concilio del Señor".
Éstos son pensamientos profundos y solemnes, pero
de poca utilidad para el lector común. Sin embargo, es esencial que no albergue
la idea de que el logro de la iniciación más elevada en este planeta señala el
fin o la culminación de una grande y ultérrima etapa. Indica únicamente el
comienzo de la significación. Este enunciado tiene un valor esotérico. Así como
el logro del control físico libera al neófito del aprendizaje de lecciones más
avanzadas que lo prepararán para iniciaciones mayores, análogamente la
superación de las condiciones presentadas por los siete planos de nuestra vida
planetaria libera al iniciado (como el Buda y el Cristo) para circunstancias
condicionantes más elevadas e importantes. Están por comenzar el verdadero
trabajo, como Miembros de la Hermandad Blanca, y el real propósito de la
existencia de la Gran Logia Blanca alborea imperceptiblemente en Sus asombradas
y deslumbradas conciencias. Resultaría de gran valor esforzarse por captar la
continuidad de la revelación y el vasto futuro o panorama maravilloso que,
etapa tras etapa, grado tras grado y plano tras plano, se despliega ante la
conciencia iniciática.
Entraremos ahora a considerar la progresión de los
reinos, de los cuales la humanidad avanzada no tiene la menor idea; tocaremos
las metas y objetivos que enfrentan los Miembros avanzados de la Jerarquía; nos
ocuparemos de ideas y conceptos para los cuales no tenemos una terminología
adecuada, y que son de tal naturaleza que el mecanismo mental humano es incapaz
de registrarlos. Por ejemplo, las palabras o frases "el Propósito Divino,
Shamballa, el Señor del Mundo, estados de registro o de percepción, que no
tienen relación con la sensibilidad cuando se expresa por medio de la conciencia,
la Logia en Sirio" y conceptos similares, ¿imparten algo? Me aventuro a
sugerirles que en realidad nada representan, y es así, porque la meta de
quienes leen estas palabras consiste en establecer contacto con el alma,
reconocer a la Jerarquía y ser reconocidos por Ella, y la iniciación. Si les
digo que "el O.M., tal como es emitido por Aquel que permanece dentro de
los confines de Shamballa", significa la emisión del Sonido uno,
redondeado y pleno de la O., pero la omisión del sonido final, la M., ¿les
impartiría algo a su inteligencia? Nuevamente me aventuraré a decir que no. Por
lo tanto, carece de importancia que me explaye sobre esta fase de las reglas.
Sería de mayor utilidad dilucidar parcialmente el significado de las palabras
"la Cámara del Concilio del Señor". Tal vez se han forjado en sus
mentes tres conceptos respecto a Shamballa, si han procurado adoptar la
verdadera actitud esotérica:
1. Que la Humanidad existe en la sustancia de la Vida
planetaria, como un gran centro de inteligente energía.
2. Que el centro espiritual donde está enfocada la
energía atrayente, coherente y magnética, fluye desde allí en dos direcciones,
a. hacia los tres mundos y los cuatro reinos de la
naturaleza,
b. hacia Shamballa y los dos reinos superiores
manifestados, constituyendo lo que comúnmente denominamos Jerarquía, el reino
de Dios, el centro de amor y comprensión mediadora (observen estas dos últimas
palabras).
3. Que existe otro centro, ni espiritual ni humano,
pero caracterizado por la divinidad. La divinidad es la expresión de la
voluntad o propósito de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro
ser. Que Shamballa es el centro donde la voluntad de Dios está enfocada, y es
enviada dinámicamente a cumplir el propósito.
Ha llegado el momento de que los esoteristas
establezcan la diferencia entre las palabras "espiritual" y
"divino". No son lo mismo; tampoco tienen el mismo
significado. La cualidad de la espiritualidad es el Amor. La cualidad de la
divinidad es la Voluntad. Existe una diferencia muy definida entre ambas, y el
principio mediador (o lo que relaciona o une a ambas cualidades) es la
Sabiduría. Buda fue la expresión de esa sabiduría en tiempo y espacio,
lo cual significa que sólo había una relativa y limitada manifestación de ese
principio fusionador y vinculador. Su gran realización, incomprendida por
Él, fue el innato e inconsciente: (entonces, pero no ahora) reconocimiento de
la diferencia existente entre el amor y la voluntad y la capacidad de expresar
en Sí Mismo una energía fusionadora y unificadora, que pudo unir y unió, el
amor y la voluntad, el alma y la mónada. El Cristo expresó -para enseñar a la
humanidad- en esa misma época (y posteriormente lo hizo plenamente en
Palestina) la unificación del amor y la inteligencia, el alma y la personalidad.
Esto es algo muy importante que debe recordarse.
Por lo tanto, hay un grupo de Vidas o Seres
integrados y enfocados, que permanecen alrededor de Sanat Kumara, el Señor del
Mundo, y personifican la divinidad en un sentido y forma incomprensibles para
el discípulo, constituyendo la meta para los individuos tan evolucionados como
el Cristo.
Como ya he dicho, Sanat Kumara es para el Logos
planetario lo que la personalidad, más el alma, para el discípulo. Sanat Kumara
constituye la fuerza coherente dentro del planeta, que mantiene también dentro
de la forma planetaria, mediante su fuerza irradiante, todas las formas y
sustancias a fin de constituir un todo coherente, energetizado y activo. El
equivalente de esto, aunque en menor escala, puede observarse en la influencia
irradiante del Cristo cuando compenetra, energetiza y mantiene en coherente
expresión a la Iglesia cristiana y sus numerosos aspectos en el mundo; otra
analogía en escala aún menor puede observarse en la influencia ejercida por un
discípulo, cuando se halla al frente de un grupo y lo mantiene en coherente y
útil manifestación. Entre estos dos símbolos de la voluntad y el amor, unidos
en la manifestación (el Cristo y un discípulo), tenemos el trabajo de un
discípulo mundial, pues su influencia es más amplia y abarca mucho más que la
de un discípulo, sin embargo, no tan poderosa y abarcante como la del Cristo.
La coherencia que afecta a las vidas, formas y
sustancias, constituye la expresión de la voluntad y propósito, motivada por el
amor y complementada inteligentemente, a fin de llevar a cabo los planes
mediante los cuales trata de expresarse el Propósito. No obstante, cuando se
llega a comprender la potencia de un Ser como Sanat Kumara, se descubre que Su
potencial individual ha sido realizado y ampliado por la capacidad
fusionada de un grupo de Vidas mucho más avanzadas que los miembros más
evolucionados de la Jerarquía, aunque no tanto como Él, en el Sendero de
Evolución que se extiende ante el Logos planetario. Dichas Vidas constituyen el
círculo más recóndito de la Cámara del Concilio del Señor del Mundo. Sus
contactos normales son de carácter extraplanetario y, excepcionalmente,
planetario. Se hallan en relación directa con el Logos planetario en Su propio
plano, el plano mental cósmico; este grande y desconocido Ser utiliza a Sanat
Kumara en la misma forma en que el alma emplea a una personalidad transitoria
cuando ésta ha alcanzado una etapa avanzada de conciencia iniciática. Esto es
un mero paralelismo y una analogía, y no debe elaborarse indebidamente al
detallar la relación.
La Voluntad o Propósito es la característica
principal de esas Vidas. Personifican e inteligentemente valoran y
conscientemente saben cuál es la idea motivadora que el Logos planetario
-actuando conscientemente en Su propio nivel elevado- trata de desarrollar y
realizar por medio de un planeta, durante Su proyectada encarnación. Cuando se
halla en encarnación, actúa en el plano físico cósmico y personifica los siete
principios ya conocidos, los cuales se enfocan en la Individualidad de Sanat
Kumara y por medio de Ella, complementados y energetizados por los siete
centros planetarios. Los tres Budas de Actividad (Miembros también del Gran
Concilio) constituyen cada uno una contraparte, expresada en los niveles
cósmicos, de las energías latentes de los tres átomos permanentes, en
los tres mundos del esfuerzo humano. Esto también constituye un paralelismo
peligroso porque -como símbolo- carece de una verdadera analogía.
Los Siete Espíritus ante el Trono de Dios son
también miembros del Concilio, y cada uno está en estrecha relación y contacto
con cualquiera de los siete planetas sagrados de nuestro sistema solar,
pudiendo así extraer las energías que ellos personifican.
Se evidenciará, por inferencia, que muy pocos
Miembros de nuestra Jerarquía han alcanzado un estado o condición, que
justifique Su aceptación en el Gran Concilio, o les permita responder a
la letra O, emitida por Sanat Kumara en intervalos de cien años, sonido que
reúne, en el Concilio, a las Unidades que responden. El Concilio se celebra
cada cien años y, en lo que a nuestra humanidad moderna concierne, se ha
celebrado -según nuestras arbitrarias fechas- en 1725,1825 y 1925.
En dichos Concilios, Quienes son responsables del
desarrollo planetario de algunos aspectos predeterminados, exponen Sus
informes; se decide respecto a los nuevos desarrollos; se pone a Su disposición
ciertos tipos de energía cósmica y solar, a fin de llevar a cabo los Planes que
desarrollan el Propósito; dedicándose lógicamente mayor atención a la evolución
de la conciencia en los tres mundos.
Recuerden que lo antedicho no sólo se refiere al
reino humano y su desarrollo, sino también a los tres reinos subhumanos, que
-desde muchos puntos de vista- tienen la misma importancia que el humano.
Quizás éstas sean palabras duras y difíciles de ser aceptadas por la humanidad.
Estas grandes metas se introducen lentamente en la
conciencia del iniciado cuando avanza paso a paso en el sendero de iniciación.
Obligadamente deben considerárselas aquí, aunque se trate de asuntos
incomprensibles para el lector, pues de lo contrario podría considerarse que la
iniciación es la obtención de una condición relativamente estática y conduciría
al iniciado a un eterno punto muerto o callejón sin salida. En realidad, la
iniciación es el reconocimiento de las metas, condicionadas desde Shamballa. No
constituye un proceso por el cual el hombre llega a ser nada más que un Miembro
de la Jerarquía espiritual. La iniciación (como la entiende el aspirante) es
realmente incidental y preparatoria para el Sendero de Evolución Superior.
Poco más puedo decir respecto a esta regla. Como
verán, el tema es muy avanzado, incluso para el iniciado que dentro de pocas
décadas lea y estudie estas instrucciones. Abrigo la esperanza y el deseo de
que se expanda la visión de ustedes y se acreciente su poder de pensar y
reflexionar en forma abstracta.
REGLA ONCE
A esta altura de nuestra consideración de las
catorce reglas para iniciados, quisiera referirme al tema de la iniciación grupal;
los grupos que buscan al unísono la expansión de conciencia, deben aprender a
cumplir estas reglas. Por esa razón me he abstenido de entrar en detalle al
relacionarlas con los siete centros o, específicamente, con las siete grandes
iniciaciones solares. De estas siete, cinco conciernen a la humanidad común, y
las dos restantes, a quienes están dispuestos a cumplir ciertos requisitos
excepcionales y a realizar ese esfuerzo especial que los hará merecedores del
apelativo de "Triunfadores mediante la voluntad pura".
La iniciación grupal no es fácil de lograr, pues no
se ha experimentado prácticamente, y constituye en esencia un esfuerzo
precursor. La Jerarquía previó la inevitabilidad de ese desarrollo siempre que
el progreso evolutivo de la humanidad satisficiera en alguna medida. Sin
embargo, pasaron millones de años antes de aparecer esa posibilidad -como
esfuerzo hipotético-, y hasta ahora sólo se han hecho ensayos y experimentos.
El primer objetivo de estos experimentos (llevados a cabo silenciosamente en
varios lugares del mundo) consiste en comprobar si un grupo de discípulos es
capaz de trabajar en forma tal, que los Maestros observen que tiene lugar la
fusión interna. Los resultados no han sido alentadores hasta ahora. Ha sido
difícil hallar discípulos que estén aproximadamente en la misma etapa de
evolución, cuyos rayos "fulguren" adecuadamente, y evidencien alguna
cualidad o tema dominante (si puedo emplear tal frase), compartido al unísono,
que los mantenga unidos y con la fuerza suficiente para contrarrestar las
diferencias, preferencias y barreras de la personalidad. Esto no ha sido
posible hasta ahora. Distintos Maestros, en diversas partes del mundo, han
experimentado y puesto a prueba un grupo tras otro, y hasta hoy tales
tentativas han sido un fracaso. Cuando empleo esta palabra quiero significar el
fracaso desde el ángulo del objetivo planificado. Desde el punto de
vista del progreso individual de determinado discípulo no hubo
indefectiblemente fracaso; en lo que respecta al público inconsciente en
general, la publicación del libro El Discipulado en la Nueva Era
constituirá, en el transcurso de los años, un éxito épico.
Seria de valor considerar brevemente qué involucra
la iniciación grupal, haciéndolo en forma realista y no sentimental y aspiracional.
Uno de los problemas que la Jerarquía enfrentó en
conexión con esto, fue eliminar el sentimiento -esa curiosa reacción y relación emocional que vincula a los miembros
de un grupo con lazos de simpatía y antipatía. Cuando hay simpatía se establece
una relación demasiado fuerte de la personalidad, en lo que respecta al bien
del grupo, perturbando el equilibrio grupal. Cuando hay antipatía actúa
constantemente la facultad de rechazar, produciendo separaciones.
Hermanos míos, ¿no es acaso verdad que las relaciones entre ustedes están
frecuentemente sujetas al impacto de la aprobación o desaprobación? Cuando
existen tales actitudes no se pueden dar los primeros pasos para la fusión
grupal. Esto es lo que se quiere significar por sentimiento, reacción emocional,
que, como etapa preliminar, debe desaparecer. Esta vez no me refiero a la
impersonalidad. Para algunas personas, la impersonalidad es sencillamente un
mecanismo para evadir la responsabilidad, para otros significa supresión, y
para el discípulo involucra la ardua tarea de dedicar todo su tiempo a la
obtención de dicha impersonalidad, garantizando así su fracaso. Lo que tan
ardorosamente tratan de obtener y que asume una indebida proporción en la
mente, con el tiempo se convierte en una prisión, que debe ser destruida
posteriormente. Tal es la ley oculta. La impersonalidad sólo es posible para el
discípulo que ama verdaderamente y para quien ve la vida y su fantasmagoría
(incluyendo las personas con quienes está asociado), a la luz de la Tríada espiritual.
A ello se refiere principalmente esta regla, y no
podrán captar su significado mientras sus mentes no estén algo esclarecidas,
respecto a las verdaderas relaciones grupales, las cuales no se basan en
la personalidad o impersonalidad, la simpatía o antipatía, la crítica o no,
sino en la verdadera comprensión de la "divina indiferencia", el
desapego espiritual y un amor profundo, persistente e inmutable. La mayoría de
los aspirantes ansiosos, considerarán paradójica la yuxtaposición de estas
frases, pero la comprensión de las paradojas esotéricas trae realmente la
liberación. En la captación de estas actitudes básicas reside la primera
lección del que aspira participar en la iniciación grupal.
La segunda lección que debe aprender el grupo, que
así se esfuerza, es la necesidad de utilizar la fuerza destructora.
Un grupo se forma de acuerdo a la ley kármica, la
necesidad ashrámica y las directivas del alma, lo cual proporciona
inmediatamente a los Maestros observadores, la oportunidad de impartir, a los
dispuestos aspirantes, un entrenamiento definido, de verdadera dificultad.
En realidad, pocas cosas pueden ser de valor para
vincular a esas personas, excepto su inclinación, su aspiración conjunta y la
meta visualizada y sostenida al unísono. El egoísmo espiritual constituye la
característica más notable de dicho grupo. Quizás esta afirmación les cause
extrañeza, hasta no haber examinado con más conciencia su propio corazón, y me aventuro a
predecir que no es que el amor divino les haya permitido abrirse camino hacia
el grupo externo de algún ashrama, sino el deseo de evolucionar, realizar y
obtener la liberación. Por lo tanto, el primer paso consiste en reconocerlo, y
de ahí el mandato tan frecuentemente incomprendido: `'Matar el deseo". Esa
debe ser la primera actividad destructora del discípulo. Lo que el discípulo
busca, anhela o desea, no debe condicionarlo e impulsarlo hacia lo que
podríamos denominar "pasividad ashrámica", sino el móvil omnimpelente
de la necesidad del mundo. El discípulo comienza de esta manera a despojarse de
todo deseo, mediante la atrición. No lucha positivamente contra el deseo a fin
de eliminarlo, ni trata de trasmutarlo (como debe hacerlo el discípulo en
probación), sino que no lo reconoce; tampoco le proporciona la necesaria
atención estimulante, porque la energía sigue siempre al pensamiento; se
preocupa por la necesidad del mundo y del servicio que puede prestar, y
(en forma casi imperceptible, por así decirlo) el deseo muere por atrición.
Por lo tanto, se observará que el grupo tardará
mucho tiempo para destruir el deseo individual, y hasta no llevarse a cabo en
cierta medida este unido proceso liberador, el grupo no podrá avanzar como
unidad en el sendero de iniciación.
El siguiente paso consiste en destruir los lazos que
vinculan a las personalidades de los miembros del grupo. Los lazos deben
romperse y la relación entre los miembros del grupo estará fundada sobre la
actividad del alma, la consagración conjunta al Maestro del ashrama y el
servicio unido, prestado a la humanidad. En la relación grupal se presenta una
etapa de liberación que se demostrará en alguna actividad unida y definidamente
planificada, llevada a cabo en el mundo externo, pero que enriquecerá la vida
del ashrama. Hasta no haber alcanzado esta etapa, la actividad del grupo será
análoga a la del discípulo en probación y no a la del discípulo consagrado. El
surgimiento espontáneo del trabajo grupal, engendrado por la conciencia grupal,
que fusiona al grupo de discípulos en un punto de tensión al prestar servicio,
constituye la primera indicación de que ya está preparado para recibir mayor
enseñanza, intensificar su potencia grupal y relacionarse más estrechamente con
el Maestro. Esto lo logra el grupo independientemente de cualquier mandato del
Maestro, y como resultado de la unida vida egoica del grupo, que eficazmente
hace sentir su presencia. Ambos procesos, espiritualmente destructores -la
destrucción del deseo y el rompimiento de los lazos de la personalidad-, son
los primeros y esenciales resultados del verdadero trabajo grupal.
La tercera falla que debe ser totalmente
desarraigada y destruida, es toda reacción para obtener el reconocimiento,
provenga del mundo de los
hombres, de otros discípulos o del Maestro. La capacidad de trabajar sin ningún
reconocimiento compensador, de ver que los demás exigen recompensa por la
actividad emprendida, sin preocuparse de que otros se adjudiquen los resultados
obtenidos del bien que ha iniciado el discípulo individual o el grupo,
constituyen los blasones del trabajador jerárquico. A los Maestros, aunque
hayan iniciado el impulso original y proporcionado guía y dirección, no se Les
reconoce el trabajo de Sus discípulos; el discípulo lleva a cabo el Plan, se
hace cargo de la responsabilidad, paga el precio de lo bueno o malo de los
efectos kármicos, derivados de la actividad instituida, y es quien recibe el
reconocimiento del vulgo. Pero -mientras no deje de esperar
reconocimiento y piense en los resultados, y mientras sea inconsciente de la
reacción del mundo por el trabajo realizado, como discípulo individual- el
discípulo tendrá aún mucho que andar para recibir las iniciaciones superiores.
Se acrecienta la dificultad del problema cuando está involucrada la totalidad
de un grupo ashrámico, porque les parece que reclamar reconocimiento es pedir
muy poco al mundo al que se ha prestado servicio; no obstante, tal demanda y
expectativa demoran la total absorción del grupo en el ashrama interno.
Sin embargo, no son objetivos imposibles, pues de
lo contrario yo no perdería el tiempo de ustedes ni el mío, en exponerlos. El
grupo puede estar a la altura de la necesidad esotérica si sus componentes
reconocen mutuamente el alcance del esfuerzo, y luchan mancomunadamente para
absorberse en el servicio -absorción tan profunda que excluya todo
reconocimiento, particularmente de carácter personal. Por lo tanto, volvemos
nuevamente (como sucede siempre) a la realidad de que un grupo llega a un punto
apropiado de tensión unida, cuando desaparecen las reacciones no esenciales y
las cualidades indeseables son desechadas automáticamente.
Estos tres tipos de trabajo, en líneas
destructoras, merecen ser considerados cuidadosamente y -debido a que
corresponden al aspecto destructor- se evidenciará que el método aplicado
consiste en utilizar la Voluntad grupal, la cual, análogamente, sólo aparecerá
de acuerdo a la Ley de Continuidad Oculta, siempre y cuando el grupo actúe
inteligentemente y exprese el amor en forma adecuada.
Llegamos ahora al tercer factor involucrado en la
iniciación grupal, la diversidad en la unidad, utilizada y reconocida
conscientemente. No todos los discípulos de un grupo se preparan para recibir
la misma iniciación. Quizás a los miembros del grupo les cueste aceptar estas
duras palabras. Mi afirmación anterior de que un grupo está compuesto por
hombres y mujeres que han alcanzado la misma etapa de evolución, es una amplia
generalización, y significa simplemente que todos han llegado a la etapa donde
se han consagrado y comprometido irremediablemente a realizar el trabajo del
ashrama, guiados por determinado Maestro.
No obstante, el trabajo requiere una diversidad de
cualidades y poderes a fin de manifestarse eficazmente en el plano externo.
Necesita de quienes están en estrecho contacto con el Maestro y son iniciados
de cierta categoría, y también de quienes pueden fácilmente establecer relación
con el ashrama interno y son discípulos avanzados, aunque no
imprescindiblemente iniciados elevados; tampoco puede prescindir de quienes no
están muy avanzados en el sendero del discipulado, pues han establecido o
pueden establecer una estrecha relación con la humanidad común en la vida
cotidiana. Un grupo así constituye, en consecuencia, una jerarquía en
miniatura, y una jerarquía existe en diversos grados a fin de establecer un amplio
campo de relación efectiva. Reflexionen sobre este enunciado. Observarán
por qué es necesario eliminar las reacciones de la personalidad; sólo así los
grupos podrán actuar como unidades coordinadas, y sus miembros reconocer la
categoría de los otros sin sentir envidia y el resultante menosprecio; el
trabajo se basa en la inspiración, en la coordinación y en la aplicación
práctica. Los miembros avanzados del grupo y quienes poseen un grado muy
elevado (cualquiera sea), proporcionan el Plan como incentivo, a medida que lo
van recibiendo del Maestro; los discípulos más experimentados coordinan el Plan
dentro del grupo, relacionándolo con el ashrama, y señalan su presentación al
mundo de los hombres; los neófitos -consagrados y dedicados, pero inexpertos-
llevan a cabo el Plan en el plano físico. Implica, como observarán una
coordinación pareja y eficaz, debida atención al panorama general y dedicación
al detalle del trabajo, aplicándolo a la necesidad inmediata. Esta tarea
es muy ardua para un grupo de discípulos intensamente individualistas (todos
los son), que comienzan a dar los primeros pasos para adoptar las actitudes y
relaciones que caracterizan a la Jerarquía como un todo.
Guardar silencio constituye otro factor importante
en la preparación grupal para la iniciación. A veces nos preguntamos, al tratar
los asuntos del ashrama, cómo hacer entender a nuestros discípulos de que el
silencio no significa abstenerse de hablar. La mayoría de los discípulos lo
cree así, y también que deben aprender a no hablar, en la esperanza de recibir
la iniciación. Para algunos sería mejor hablar más de lo que acostumbran -sobre
correctas líneas. El silencio exigido en el ashrama es abstenerse de formular
ciertas corrientes de pensamiento, eliminar toda fantasía y evitar el empleo
malsano de la imaginación creadora. Por consiguiente, el habla se controla
desde su fuente de origen, porque es el resultado de ciertas fuentes internas
de ideas, pensamientos e imaginación; es la precipitación (al alcanzar un punto
determinado de saturación, si así puedo expresarlo) de los depósitos internos
que se desbordan en el plano físico. Cuando nos abstengamos de hablar y de
pronunciar palabras, porque estemos convencidos de que vamos a decir algo
erróneo, indeseable e insensato, o constituye un derroche de energía, puede
también producir una serie y desastrosa condición en el cuerpo astral del
discípulo, acrecentándose la acumulación interna que eventualmente conducirá a
una más violenta explosión verbal. Deben cultivar el silencio mental, hermanos
míos, pero no quiero significar que piensen silenciosamente, sino que ciertas
líneas de pensamientos deben rechazarse, suprimirse algunos hábitos mentales y
no establecerse determinados acercamientos a las ideas, lo cual se logra
aplicando el proceso de sustitución, no el de la violenta supresión. El
iniciado aprende a mantener su mecanismo mental en una condición eficiente. Sus
ideas no se entremezclan, están contenidas (si puedo expresarlo gráficamente)
en compartimentos separados, o cuidadosamente archivadas para una futura
referencia y uso. Existen determinadas capas de ideas (hablando también
simbólicamente) retenidas en el ashrama, a las cuales les está vedado penetrar
en la mente del discípulo o iniciado, si no trabaja conscientemente en el
ashrama; a otras que están relacionadas con el grupo y su trabajo, se les
concede el libre juego dentro del "círculo no se pasa" grupal; aún
otras son de índole más mundana, y rigen la vida diaria y las relaciones del
discípulo con las demás personalidades, con los asuntos de la vida civilizada y
los acontecimientos del plano físico. Éstas son meras insinuaciones de lo que
quiero significar, y bastarán para demostrar (si reflexionan debidamente) en
pequeña medida, lo que expresan las palabras: el silencio del iniciado. Dentro
de los niveles permitidos de contacto se puede hablar libremente y sin trabas;
fuera de esos niveles no se da indicaciones de que existen otras esferas de
actividad mental, con su condicionante lenguaje. Ése es el silencio del discípulo
iniciado.
Por lo tanto, hemos considerado en forma sumaria,
aunque sugestiva, las cuatro cualidades que debe desarrollar, considerar y
realizar conjuntamente el grupo que se prepara para la iniciación, y son:
1. El logro de una interrelación grupal no sentimental.
2. Cómo utilizar constructivamente las fuerzas
destructoras.
3. El logro del poder para actuar como una Jerarquía
en miniatura y como un grupo, a fin de ejemplificar la unidad en la diversidad.
4. El desarrollo del poder del silencio ocultista.
Después de estas observaciones preliminares,
consideraremos la siguiente regla.
Regla Once.
Que el grupo en conjunto traslade a la Tríada el
fuego que se halla dentro de la Joya en el Loto, y que luego descubra la
Palabra que llevará a cabo esa tarea. Que, mediante su Voluntad dinámica,
destruya lo que ha sido creado en el punto medio. Cuando los hermanos, en el
cuarto gran ciclo de realización hayan logrado el punto de tensión, entonces el
trabajo será realizado.
A primera vista resulta evidente que esta regla
concierne a la cuarta iniciación y a la consiguiente destrucción del cuerpo
causal -vehículo por cuyo intermedio la mónada creó ante todo a la
personalidad, y luego un instrumento para la expresión del segundo aspecto
divino. Por lo tanto se trata de una de las iniciaciones mayores. Quiero
traerles a la memoria que (desde el ángulo de la Jerarquía) ésta es la segunda
iniciación mayor y no la cuarta como es considerada desde el punto de vista
humano; la tercera iniciación está técnicamente conceptuada como la primera
iniciación mayor. Estas iniciaciones mayores sólo son posibles después de la
transfiguración de la personalidad.
Por consiguiente, ¿qué es lo que produce la
destrucción del cuerpo del alma? El segundo aspecto de la voluntad es el agente
destructor. El tercero, o aspecto inferior de la voluntad, actuando por medio
de la mente o principio manásico, fue el factor sustentador durante el extenso
ciclo de desarrollo de la personalidad; el principio de síntesis inteligente
mantuvo intacto e individualizado al principio vida durante la larga serie de
sucesivas encarnaciones. En el transcurso de ese ciclo la voluntad se manifestó
primero como el hombre inferior, enfocándose luego en el Hijo de la Mente, el
divino Agnishvatta, el alma, convirtiéndose progresivamente en un factor de
potencia. Posteriormente, a medida que el discípulo construye el antakarana,
estableciendo así un canal directo de comunicación entre la mónada y la
personalidad, la mente inferior se fusiona con la mente abstracta o superior (principio
manásico sublimado y purificado) y gradualmente el alma -empleando una frase
peculiar aunque expresiva- es dejada de lado. Ha cumplido su cometido.
El amor y la luz se expresan en la vida del plano físico. Ya no son necesarios
los vehículos de la personalidad y del alma como sucedía en pretéritas
condiciones. Ahora pueden ser reemplazados por la Tríada espiritual y la
mónada, y ser abstraída la vida esencial de ambos aspectos inferiores (de
naturaleza creadora, que expresan una amorosa intención, en lo que al propósito
respecta). La triplicidad, desde el ángulo de los tres vehículos periódicos
-mónada, alma y personalidad- se resuelve en dualidad, y la mónada (reflejada
en la Tríada) puede actuar en los planos inferiores por intermedio de una personalidad
o "punto de tensión" definidamente creada en los tres mundos. La regla alude a esto
cuando la analizamos en términos del iniciado individual, pero esa vida donde
el alma es "dejada de lado" y se destruye su "círculo no se
pasa", es de tan enorme dificultad, que se la denomina vida de crucifixión
o renunciación.
Sin embargo, nos ocuparemos de interpretar la regla
en lo que afecta al grupo que se está preparando para la iniciación conjunta de
sus miembros. Eventualmente llegarán a la comprensión, si se ajustan al arcaico
dictamen, de "como es en el Macrocosmos, así será en el microcosmos",
aplicando por lo tanto la Ley de Analogía. Lo único que puedo hacer es insinuar
las significaciones, pero ahora les resultará claro por qué me he ocupado de
las cuatro cualidades que el grupo debe desarrollar al unísono antes de la
iniciación. Sería de valor relacionar dichas cualidades con las distintas
frases o mandatos de esta regla. Las consideraremos por separado. Analicemos la
primera:
1. Que el grupo en conjunto traslade a la
Tríada el fuego que se halla dentro de la Joya en el Loto.
Primero les recordaré que el fuego siempre
representa el primer aspecto, que es, como bien saben, el aspecto vida.
Agregaré también la bien conocida verdad de que "Nuestro Dios es un fuego
consumidor", recordándoles que el primer aspecto es el destructor. Ustedes
han establecido inmediatamente una relación entre las dos primeras cualidades
ya tratadas, y el trabajo de la crucifixión como expresión simbólica de la
cuarta iniciación. La obtención de una interrelación grupal altruista e
impersonal fue el primer requisito, y las palabras "en conjunto" de
esta regla, se refieren al trabajo del grupo que -como unidad estrechamente
vinculada- puede ir adelante. La trasferencia de la vida o del fuego, debe ser
el resultado de la acción unida, emprendida por el grupo, cuando ha logrado la
plena unidad interna. Hasta no lograr dicha unidad no tendrá lugar esa
trasferencia, como tampoco el iniciado individual recibirá esta particular
iniciación si no ha logrado efectivamente la total fusión de los tres cuerpos
con el alma, y demostrado la divina indiferencia hacia las reacciones
inferiores de las partes que componen el instrumento fusionado e
interrelacionado. Lo mismo debe ser para el grupo.
La vida grupal debe ser expresada en el plano
físico en formación grupal. Debe poseer un sensible mecanismo sensorio,
igual al cuerpo astral, y una mente grupal bien organizada y rítmicamente
activa. Así entrará en actividad la "personalidad" del grupo, pero en
forma divinamente activa cuando haya alcanzado esta etapa particular. El alma
grupal florecerá también como expresión del ashrama interno, y en el mismo
corazón de la vida grupal, velado y oculto por su personalidad externamente
expresada y por su vibrante y amorosa alma, se descubrirá un punto de fuego
viviente o vida, que -a su debido tiempo y dadas las condiciones correctas-
debe ser transferido al ashrama interno que existe en los niveles triádicos.
Esto puede significar o no, la destrucción del cuerpo causal grupal, y el
establecimiento de una relación directa entre el ashrama propiamente dicho y un
grupo de discípulos. Indudablemente significará, durante las etapas
preliminares de esa deseable realización, un cambio de enfoque definido y el
gradual establecimiento de un punto de tensión, llevado a cabo hasta lograr la
total trasferencia en niveles superiores, que se van conociendo lentamente.
Durante todo el tiempo en que esto ocurre, el fuego
en el corazón del grupo se va vitalizando progresivamente y, en consecuencia,
llega a ser más destructivo espiritualmente. La segunda cualidad que ya
hemos considerado, o sea el planificado y constructivo empleo de las fuerzas
destructoras, puede ahora verse en actividad. Estas fuerzas son frecuentemente
responsables de los trastornos, rupturas, dispersiones y también de la
fatalidad, que caracterizan tan a menudo las primeras etapas de la vida grupal.
El fuego actúa estimulado por la Tríada espiritual, pero el grupo no lo
manipula conscientemente. El grupo se convierte esotéricamente en una
"tierra ardiente", y se ahorraría mucho tiempo y se eliminaría en
gran medida la angustia, el dolor y la penuria innecesarios, si los miembros
del grupo comprendieran lo que les está sucediendo y se mantuvieran
firmes hasta el momento de consumarse "la purificación por el fuego";
así el principio vida en el corazón del grupo podrá fulgurar brillante y
radiantemente. Esta cualidad de paciente firmeza es de apremiante necesidad
para los miembros del grupo en preparación para la iniciación. Sin embargo, una
vez captado el propósito subyacente en los penosos acontecimientos y en la
disgregación de los miembros, puede lograrse un rápido progreso -el cual
también se obtiene, practicando la divina indiferencia, que constituyó la cualidad
más destacada del Maestro en la Cruz, en el Calvario. Las siete palabras
pronunciadas sobre la Cruz, se referían a otros, a Su misión, a la necesidad
del mundo y a Su relación con el Padre o la Mónada Los discípulos y aspirantes
se preocupan muy intensamente de sí mismos, del efecto que producen en los
demás, de su firmeza y sufrimiento o de criticarse a sí mismos o a sus
hermanos. No se ha hecho resaltar debidamente en su conciencia la meta y el
principal objetivo. A menudo la personalidad grupal actúa poderosamente, pero
el amor fusionador del alma está ausente y no permite actuar plenamente a la
afluencia desintegradora de la vida que reside en el corazón de la Joya. Las
condiciones grupales bloquean e interceptan y, hasta que no exista en cierta medida
la voluntad unificada de tomar en conjunto lo necesario para trasladar la vida del grupo a niveles
superiores de percepción y el ashrama a niveles búdicos, el Maestro no
impartirá al grupo la técnica de trasferencia. Éste es el significado de la
siguiente frase de la regla:
2. Luego que descubra la Palabra que
llevará a cabo esa tarea.
¿En qué consiste esta técnica de trasferencia?
Consiste en tres etapas; cada una debe ser descubierta al unísono por el grupo.
La primera etapa estriba en lograr la tensión unificada, o un punto focal de
planeada y centralizada intención, de tal naturaleza, que el grupo será
indesviablemente orientado hacia la tarea inmediata a realizarse, y actuará
desde el ángulo del propósito, como un solo individuo. Quizás ésta constituya
la etapa más difícil, pero debe ser dominada antes de recibir ayuda del
Maestro en el ashrama interno; Él es para el grupo lo que la mónada para el
discípulo, que siempre trata de "renunciar" esotéricamente al
vehículo causal. Durante todo el proceso de trasferencia se debe mantener el
punto de tensión en una actividad de elevado grado vibratorio. Les recordaré
que el silencio absoluto constituyó, durante el periodo previo a la
crucifixión, la característica más descollante de Jesús de Nazaret, y es aquí
donde se observa la eficacia de la cuarta cualidad que he mencionado. Durante
esta etapa el grupo está tan embebido en la tarea que tiene por delante y es
tan consciente de la necesidad de mantener una tensión unida y uniforme, que
sobre él desciende "el silencio del lugar secreto", pudiendo entonces
proseguir aceleradamente el trabajo. Cuando se ha llegado a esta etapa, se
manifiesta la tercera cualidad, proporcionando el poder para actuar como una
jerarquía en miniatura, lo cual se hace cada vez más evidente.
Espontánea y automáticamente se obtiene el
resultado de las etapas preliminares. Quisiera puntualizar que el grupo no está
a la expectativa de que se dé una Palabra; no busca ni se esfuerza por
descubrir una Palabra; tampoco toma cualquier Palabra sugerida por algún
comedido discípulo, dedicándose luego a "infundirle poder". La
Palabra es el resultado del punto de tensión; surge del silencio, y su primera
expresión es simplemente el compás lento y ascendente del "sonido" o
nota grupal. Como bien saben, cada individuo y cada grupo de individuos, poseen
su propia nota o sonido peculiar, que constituye el agente creador de la vida
grupal concentrada.
Aquí nuevamente tocamos los lindes de la futura
Ciencia de Invocación. Este sonido grupal que se eleva, a medida que la tensión
se acrecienta y estabiliza, tiene efecto invocador y evoca oportunamente
respuesta del ashrama interno, debido a su relación con el grupo externo.
Cuando la conciencia grupal ha registrado la respuesta del Maestro y Su
potencia se agrega a la del grupo, cambia
la cualidad del sonido emitido por el grupo, se amplifica y
diversifica, se enriquece y precipita fuera del "círculo no se pasa"
de la vida grupal; dicha precipitación adquiere la forma de una Palabra
y, siendo ésta el resultado de la actividad, enfoque y tensión grupales, además
de la ayuda del Maestro, produce tres cosas:
1.
La fusión del
grupo externo con el ashrama interno.
2.
La
trasferencia de la vida grupal por medio del antakarana grupal, concentrándola
una vez por todas, en el ashrama del Maestro.
3.
Dos resultados
obtenidos por la trasferencia:
a.
El grupo
externo muere, hablando esotéricamente.
b. El alma del grupo, por estar fusionada con el
aspecto vida en niveles superiores a los del cuerpo causal ya no es de mucha
importancia; tiene lugar la Gran Renunciación y el cuerpo causal -habiendo
cumplido su propósito- muere y es destruido. De acuerdo a los enunciados
teológicos, así murió Cristo en la Cruz. Sin embargo no murió, aún vive, y por
Su vida todas las almas serán salvadas.
Los estudiantes esotéricos difícilmente podrán
comprender por qué las futuras Escuelas de Iluminación pondrán el énfasis sobre
el aspecto vida y no sobre el contacto con el alma. La meta es la trasferencia
y no la unión. En la actualidad los aspirantes y discípulos son el resultado
del antiguo orden educativo y la fructificación de los procesos a que ha sido
sometida la humanidad. Éste es un período de vital transición; figuradamente
hablando, los discípulos y aspirantes del mundo se hallan en la misma etapa del
grupo en consideración -etapa donde se transfiere la vida de la forma externa,
al ser interno. De ahí la dificultad que ustedes enfrentan y la ardua tarea que
significa llegar a comprender en forma realista lo que estoy tratando de
impartir. El problema del contacto con el alma es algo que pueden captar o
captan, por lo menos teóricamente. El problema de transferir la vida desde el
punto más elevado de realización alcanzado hoy, a un vago enfoque espiritual y
místico, no es tan fácil de comprender. Recuerden que no espero que me
comprendan, pues escribo para los que vendrán después y para quienes
serán la reencarnación de lo que hoy son ustedes.
Observarán, por lo tanto, que las cuatro cualidades
de las que ya me ocupé en la página 183 han permitido al grupo emitir la
Palabra. La Palabra ha surgido, emitida ahora en forma grupal, por inspiración
del Maestro (empleo deliberadamente la "inspiración"); ha sobrepasado
la esfera inmediata de la influencia grupal; ha hecho su primer impacto sobre
el alma del grupo y vitalizado hasta una nueva potencia al aspecto vida, la
joya en el loto del alma.
Llega ahora la posibilidad de cumplir con el tercer
gran mandato contenido en esta regla:
3. Que, mediante su Voluntad dinámica, destruya
lo que ha sido creado en el punto medio.
Cuando el grupo ha cumplido los requisitos aquí
estipulados, encara entonces la prueba principal del trabajo de trasferencia.
Los miembros del grupo han mantenido en forma unida el punto de tensión, creado
conjuntamente el antakarana e invocado solidariamente la atención del Maestro y
Su ashrama por medio del sonido grupal; unidamente ese sonido ha adquirido la
forma de una Palabra, que ha hecho impacto sobre el aspecto vida del grupo,
dentro de la forma del alma grupal, energetizándola de tal manera que ahora
corresponde destruir el cuerpo causal. El grupo tenderá a relajarse, lo cual es
normal; la Palabra irrevocable fue emitida, todo está bien y se ha realizado
sin peligro. Pero en verdad no es así. Mediante el poder de su amor unido, el
grupo ha superado las dificultades de sus miembros y desarrollado
mancomunadamente las cuatro cualidades; ha descubierto la Palabra que puede
afectar al alma -la Palabra está siempre relacionada con el segundo aspecto y
debido a ello puede llegar hasta el alma, que constituye en sí el segundo
aspecto, y energetizarla.
En las últimas etapas del importante trabajo de
trasferencia, el grupo debe alcanzar un nuevo punto de tensión y realización
unidos, emplear la voluntad dinámica, energía del primer aspecto, provocando
así la destrucción final del cuerpo causal. Se ha estimulado y
vitalizado la vida del cuerpo causal, que trata de evadirse de la forma que la
confina. El vehículo del alma se ve sometido a una presión desde lo interno,
pero -tanto en el caso de un iniciado individual como en el de un grupo
iniciado- el golpe final debe ser asestado desde lo externo, por un acto de
voluntad unida, esto corresponde a las palabras pronunciadas por Cristo en la
Cruz cuando exclamó: "consumado es". Se dice que al pronunciar dichas
palabras el velo del Templo se rasgó de arriba abajo y la vida del Cristo
ascendió al Padre. Reflexionen sobre la significación de estas frases: "Lo
que ha sido creado en el punto medio" ya no es necesario. No se necesita
ya el principio mediador o intermediario, entre el hombre y el Padre; la mónada
y la personalidad se han unificado totalmente y han establecido una perfecta
relación; la triplicidad ha cedido su lugar a la dualidad, y se abre ante el
iniciado el Camino hacia la Evolución Superior.
Evidentemente esta fase de la realización grupal,
por ahora sólo es una esperanza. Está mucho más allá de los actuales grupos,
como la cuarta iniciación lo está del aspirante o discípulo común. Los grupos,
al igual que los individuos, deben tener sus metas y lucha para alcanzar la
visión. Establezco aquí los cimientos para la fase que corresponde al vivir
grupal y al esfuerzo conjunto, aspecto que caracterizará a la era venidera.
Tres cosas más quiero tratar ahora.
Primero, se podría comprender mejor el logro de la
habilidad de emplear la voluntad grupal dinámicamente, si se dieran cuenta que
significa expandir el punto de tensión hacia esos reinos que abarcan la super
conciencia del discípulo, y que la liberación del aspecto vida de la prisión del
cuerpo causal produce un nuevo ciclo de invocación y actividad invocadora,
dando lugar a la afluencia del aspecto destructor de la Voluntad divina y en
consecuencia la total destrucción del vehículo causal.
Segundo, no debe inferirse que todos los miembros
del grupo deben ser discípulos que están en proceso de recibir la cuarta iniciación.
Un grupo puede estar formado por discípulos e iniciados de todos los grados,
pero entre ellos debe haber por lo menos uno que haya recibido la iniciación de
la crucifixión. Lo imprescindible de esto se halla simbolizado en la estrecha
relación existente entre Jesús, cuando recibió la iniciación, y el Cristo, que
la había recibido en una vida anterior. Cuanto más diversificado sea el grupo
más ricas serán su vida y posibilidades. No olviden esto. Podría dar una
indicación sobre este difícil tema. Cuando se han obtenido los resultados del
primer punto de tensión, antes de la emisión de la Palabra, los iniciados de
cuarto grado del ashrama prestan su ayuda y hacen lo posible para que el grupo
logre la meta.
Tercero, debe observarse que he dado mucho en forma
resumida y he agregado mayor y nueva información acerca de la cuarta
iniciación. Lo que he dicho es aplicable tanto al aspirante individual como al
grupo, en busca de la iniciación.
Lean con mucha atención todo lo que he dicho y
recuerden que aún no pueden distinguir entre lo simbólico y lo que puede ser
real. Así se protegen los secretos de la iniciación.
Siempre rige una regla muy sencilla para obtener el
conocimiento y la realización. La Gran Renunciación sólo es posible cuando la
práctica de las pequeñas renunciaciones rige la vida del discípulo y la del
grupo. La renunciación a la ambición, a las ataduras de la personalidad y a
todo lo que obstaculiza el progreso, a medida que se va revelando al ojo del
alma, establece un sólido cimiento para la grande y final trasferencia, basada
en la renunciación de todo aquello que durante eones ha significado belleza,
verdad y bondad, y fue considerado como la ultérrima meta de todo esfuerzo
aspiracional. La tentativa de ver lo que está por delante y más allá de la
aparente finalidad de la fusión del alma, enfrenta a los discípulos, y
actualmente algunos de ustedes se cuentan entre ellos; que todos penetren más
allá del velo del alma, que eventualmente vean el velo "rasgado de arriba
abajo" y estén capacitados para exclamar, a la par de quienes poseen el
mismo grado "consumado es", constituye mi más ferviente esperanza.
Entonces se abrirá para ustedes y para otros, el Camino de Evolución
Superior, y la gloria del Señor se verá en una nueva luz -luz que oscurecerá y
eclipsará todas las metas y visiones anteriores.
REGLA DOCE
La regla que vamos a considerar nos conduce a
reinos de energía extraplanetaria, a un mundo de más amplia conciencia, que
tratan de alcanzar los iniciados superiores y se relaciona en forma peculiar
con el pasado y el futuro. Podría decirse que esta regla es la fórmula que
controla el trabajo del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.
Las tres reglas restantes, para iniciados y
discípulos, conciernen al trabajo de la nueva era y de la futura revelación que
hará factible ese nuevo trabajo, siendo por lo tanto de suprema importancia
para nosotros. En las once reglas ya estudiadas, hemos visto, paso a paso, la
forma en que un iniciado o discípulo es llevado desde el estado de discípulo
aceptado, que permanece ante el Ángel de la Presencia, hasta esa etapa de
realización donde la voluntad espiritual es liberada al prestarse pleno
servicio y obtenerse la total comprensión en el momento de recibir la cuarta
iniciación; donde atma o espíritu puro controla; donde la Tríada espiritual
expresa la naturaleza de la mónada, y donde la identificación con el propósito
de la Deidad ha trascendido la iluminación de la mente y también la
colaboración con el Plan, por medio del amor puro. Con estas palabras se
intenta describir el sendero de progreso que -para la conciencia iniciática-
constituye la etapa preparatoria esencial para hollar el sendero de Evolución
Superior, análogamente a como el sendero de probación es la imprescindible
etapa preparatoria para ser aceptado en un ashrama. Resumiendo, podría
considerarse que las once reglas ya estudiadas, controlan la actividad
consciente del iniciado en las etapas y relaciones siguientes:
1.
La etapa de la
tierra ardiente y del establecimiento de la relación grupal iluminada, la cual
es revelada por la mente, actuando como un aspecto de la mente grupal.
2.
La etapa del
reconocimiento ashrámico y del establecimiento de un ritmo grupal progresivo;
actividades recíprocas que producen la necesaria tensión grupal.
3.
La etapa de la
entonación del sonido grupal y del establecimiento del poder para invocar a la
divinidad, seguida por la comprensión del grupo de que "Dios es
Fuego".
4.
La etapa donde
se apagan los fuegos menores mediante la comprensión mencionada anteriormente,
y el establecimiento de una definida reacción grupal hacia el propósito o
voluntad divina lo cual eventualmente dará por resultado la negación de las
Leyes del Karma y del Renacimiento, a medida que condicionan la vida en los
tres mundos.
5.
La etapa de la
percepción triádica y del contacto espiritual, negándose así la vida de la
forma y del alma. La dualidad ya no es reconocida.
6.
La etapa de
identificación con el aspecto vida y la obtención de una total integración
divina en el Todo mayor. El iniciado sigue entonces adelante en la vida, pero
no en la conciencia -concepto y verdad imposibles de ser comprendidos por
ustedes en la actualidad.
7.
La etapa donde
se pronuncia la Palabra en forma grupal y se establece la relación directa con
Shamballa, como parte integrante de la Jerarquía, significando la emisión de un
acorde dual.
8.
La etapa de
respuesta a los aspectos superiores de las siete Vidas de rayo y del contacto
con el Tres y el Uno. Esto se realiza de acuerdo a la Ley de los Siete
Complementarios.
9.
La etapa de la
negación espiritual, tal como se la denomina la cual establece una nueva
actitud afirmativa, trayendo el reconocimiento de la verdadera naturaleza del
Iniciador Uno.
10.
La etapa donde
se disipan todos los velos y se establece la facultad para trabajar con energía
de luz, obteniendo como recompensa una nueva habilidad aplicada, es decir, la
habilidad para trabajar con el aspecto conciencia de todas las formas.
11.
La etapa donde
los poderes del aspecto muerte del propósito divino pueden ser utilizados para
llevar a cabo ese propósito, además del establecimiento de una total
identificación (como grupo) con la voluntad divina. Esto señala el período de
la Gran Renunciación, siendo el prefacio de la completa transición fuera
de la cuarta Jerarquía Creadora, el reino humano.
Éste es un breve e inadecuado resumen de los
resultados: más generales y fácilmente comprendidos, obtenidos por la
obediencia a estas reglas. El iniciado queda liberado, convirtiéndose, en
consecuencia, en factor dinámico dentro de la activa Jerarquía. La Regla Doce
es ahora más clara para él, no sólo debido a la comprensión, inducida por su
mente iluminada, sino a las cualidades divinas superiores, relacionadas con la
expresión de la voluntad y el propósito del Logos planetario.
Por lógica será evidente que sólo quienes han
llegado a las etapas del trabajo descrito en las Reglas Diez y Once, podrán
comprender realmente lo que quiero significar. Nuevamente advierto que el obvio
significado de las reglas restantes no constituye, en realidad, el verdadero
significado espiritual, porque en ellas encaramos el trabajo planificado de la
Jerarquía durante el siguiente gran ciclo, el de la era acuariana; en
consecuencia, nos ocuparemos de esas actividades y planes que introducirán y
harán madurar las nuevas cultura y civilización, que lentamente vendrán a la
existencia cuando el mundo se haya enderezado después de los procesos de la
guerra mundial (1914-1945). Ésta es la Regla Doce.
Que el grupo sirva como indica Acuario; que
Mercurio apure al grupo en el Camino ascendente; que Tauro traiga la
iluminación y la obtención de la visión; que la marca del Salvador, a medida
que el grupo se afana en Piscis, sea vista por encima del aura del grupo,
Recordarán que la regla para aspirantes
destacaba:
1.
El empleo de
las manos para bendecir e invocar, al prestar servicio curativo.
2.
La marca del
Mensajero en los pies, se refiere al empleo de la intuición, regida por
Mercurio.
3.
El empleo del
"ojo", el cual, en realidad, no es el tercer ojo (que después de todo
es sólo una frase simbólica), sino la habilidad de emplear el poder
desarrollado del alma, esa potencia intermedia que existe entre el poder de la
mente y la dinámica energía eléctrica de la voluntad pura.
Esta regla contiene simplemente el mismo
mensaje para el iniciado, pero en escala infinitamente superior, y (si así
puedo expresarlo) la obediencia a esta regla atrae la energía acuariana, el
poder razonador de Mercurio y la iluminación de Tauro, a fin de llevar a cabo el trabajo
jerárquico en un planeta y en un ciclo planetario que fueron condicionados por
Piscis durante más de dos mil años.
Quisiera que reflexionen sobre lo antedicho, pues
mediante la compresión obtendrán la fórmula del trabajo de la Jerarquía, a
medida que reconstruye el mundo después de la destrucción producida desde el
año 1900 de nuestra era. Tenemos también un gran triángulo de energías,
actuando por intermedio de Mercurio, el razonable y razonador Mensajero de los
Dioses:

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Por lo tanto la Jerarquía está condicionada, en la
actualidad por tres grandes constelaciones:
1. Acuario - El Custodio de esa "vida más
abundante" de que habló Cristo y de la cual puede extraer en la actualidad
cuanto necesita, en forma nueva y dinámica, a fin de lograr la restauración.
Dicha energía es la "fuerza complementadora de la universalidad".
Concierne al futuro.
2. Tauro - El Revelador de la visión, el "ojo de los Dioses",
el dador de iluminación. Concierne al presente.
3. Piscis - La Inspiración del Salvador del Mundo y también el campo de
la salvación. El campo de la fuerza donde deben actuar las otras dos fuerzas.
Es el producto del pasado.
A medida que estas tres constelaciones
vierten sus energías sobre el Gran Ashrama de Sanat Kumara, la Jerarquía, son
concentradas y retenidas allí hasta quedar liberadas, por "el veloz diseño
de Mercurio", dentro del campo de la conciencia humana. El efecto de esta
liberación consiste en despertar la intuición (regida, como es sabido, por
Mercurio) y en iluminar a la humanidad evolucionada. Por medio de los seres
humanos intuitivos se imparte a la humanidad el conocimiento del Plan, y puede
llevarse a cabo el trabajo de restauración.
Actualmente, en forma peculiar, la conciencia
iniciática percibe que la Jerarquía está primordialmente energetizada por la
vida y la energía de Acuario, portador de un aspecto hasta ahora desconocido de
la energía de la vida de la Deidad. Lógicamente es difícil captar esto y sólo
será comprendido debidamente al finalizar la era de Acuario.
El iniciado percibe que el nuevo grupo de
servidores del mundo es llevado al poder iluminador de Tauro, y que el resto de
la humanidad está aún influida por Piscis. En consecuencia, tenemos a "la
influyente nube de cosas conocibles" cerniéndose sobre la humanidad, así
como la Jerarquía influye al nuevo grupo y análogamente a como el alma influye
a la personalidad del hombre; he aquí la necesaria iluminación y luz, para
resolver los futuros problemas que esperan precipitarse a través del nuevo
grupo de servidores del mundo, influidos por Tauro, el nutridor de la
iluminación, y al mismo tiempo tenemos a la humanidad condicionada y
sensibilizada por la energía de Piscis, durante los últimos dos mil años. Por
lo tanto es también una condición de gran promesa espiritual, pues en esta
combinación de energías están contenidas esas fuerzas que complementarán
las actividades de la Jerarquía condicionarán a Sus iniciados, afectarán a
todos los ashramas, arrojarán luz sobre la actual oscuridad y -como ya puede
observarse- incitarán a una nueva comprensión a la actual conciencia pisceana
del género humano.
En estos momentos de la historia humana, los
discípulos necesarios para los ashramas son entrenados en el nuevo grupo de
servidores del mundo. Esta es una nueva aventura jerárquica. También en dicho
grupo los discípulos aceptados aprenden a actuar como actúa la Jerarquía, la
cual trabaja en el campo del vivir humano; el nuevo grupo proporciona al nuevo
discípulo un campo similar. A veces también convergen hacia ese grupo,
iniciados de distintos ashramas, a fin de estudiar el calibre y calidad de los
discípulos empeñados en salvar al mundo, pues por medio de ellos la Jerarquía
lleva a cabo Sus planes. Los iniciados actúan principalmente en los niveles
mentales y tras la escena; por eso su poder es muy grande, siendo
particularmente así en lo que respecta a quienes han recibido la tercera
iniciación. Sin embargo, cierto porcentaje está activo en el mundo de la vida
cotidiana.
Nunca olviden que en la actualidad la técnica
principal de la Jerarquía es la de inspirar. Los Maestros no dan
conferencias ni enseñan abiertamente en las grandes ciudades, actúan exclusivamente
mediante Sus discípulos e iniciados, no obstante, podrán. en forma creciente,
aparecer entre los hombres y evocar reconocimiento, a medida que la influencia
de Acuario se establece más firmemente. Mientras tanto los Maestros deben
continuar actuando "dentro del silencio del Ashrama universal", como
se lo denomina, y desde allí inspirar a Sus trabajadores, que a su debido
tiempo y manera inspiran al nuevo grupo de servidores del mundo.
Observarán, en consecuencia, que el efecto de
Acuario sobre la Jerarquía (hasta donde pueden determinarlo ustedes en su
particular etapa de evolución) consiste en hacerle llegar energía de Shamballa
que, esencialmente, es la energía de la vida misma complementada por la
voluntad. Esto lógicamente ha producido (y producirá acrecentadamente)
importantes reajustes dentro de la Jerarquía misma. El principal tipo de
energía que hasta ahora ha empleado la Jerarquía es -como bien saben- la del
amor. Ahora debe agregársele la energía de la voluntad dadora de vida. Nuevos
métodos, nuevos acercamientos al problema humano y nuevos sistemas de trabajo,
deberán ser ensayados; imprescindiblemente estarán a la orden del día los
experimentos con las fuerzas entrantes, experimentos basados en vastos
conocimientos y complementados por la sabiduría y la comprensión. La reacción
del hombre moderno hacia las antiguas fuerzas, obliga a tomar precauciones.
Frecuentemente es imposible predecir lo que hará el género humano, debido al
factor del libre albedrío, lo cual reside detrás del entrenamiento dado a los
discípulos, y ya he impartido mucha instrucción sobre ello. La nueva técnica y
el nuevo acercamiento de la cultura individual al progreso grupal conjunto,
traerá numerosos tipos de desarrollo. Este distinto acercamiento a los mismos
problemas básicos, subyace en las nuevas facultades que están surgiendo entre
los discípulos; ello permitirá a los discípulos experimentados trabajar a alta
velocidad y con una potencia vital poco comunes. Quisiera que todos los
discípulos se entrenen a fin de responder a la energía acuariana, que está
ahora afluyendo a la Jerarquía. Algunos de ustedes pueden hacerlo en calidad de
discípulos aceptados y como miembros de mi ashrama. Por lo tanto, válganse de
la oportunidad de reenergetizarse, ofrecida a todo aquel que ha establecido
contacto con la Jerarquía por intermedio de su alma o es miembro de un ashrama,
o, como discípulo en probación, está en la periferia del Gran Ashrama de Sanat
Kumara, la Jerarquía. La influencia acuariana intensifica principalmente la
relación jerárquica con Shamballa, por eso afecta a todos los miembros de Su Ashrama,
descendiendo desde el Cristo hasta el discípulo recientemente aceptado.
Por medio de los discípulos, el nuevo grupo de
servidores del mundo es puesto bajo la aminorada influencia acuariana, lo cual
debe ser una cuestión individual que depende en gran parte de la etapa
evolutiva. Algunos miembros de dicho grupo no responderán en forma
alguna, porque no pueden hacerlo. Otros responderán tan plenamente como lo
permita su etapa espiritual. Esta afluencia de energía acuariana permitirá al
Cristo concluir su tarea como Salvador e Instructor del Mundo; también lo
facultará para recibir la iniciación inmediata que tiene por delante, para la
cual se ha preparado cerca de tres mil años, pues así es de excelsa y peculiar
esa iniciación. Dicha influencia también ha permitido al Maestro R. ponerse el
manto del Mahachohan y convertirse en el Señor de la Civilización -civilización
que estará condicionada por el ritmo del séptimo rayo.
La influencia acuariana ha proporcionado,
incidentalmente, a los adeptos de la Logia Negra, el poder de hacer descender
la muerte universal sobre todo el mundo. Estos seres malignos han respondido a
la energía volitiva de Shamballa y a la vitalidad dadora de vida, pero la han
aplicado de acuerdo a sus propias intenciones malignas y al poder conferido por
la etapa del mal, alcanzada en la escala cósmica. De ahí la guerra. Consigno
esto, como destacado ejemplo del hecho frecuentemente mal comprendido, de que
la misma energía e idéntica fuerza, obtendrá resultados tanto en la conciencia
de un Cristo como en la de un anti‑Cristo. La energía es la misma, pero
las formas sobre las que actúa difieren tan enormemente, que en un caso se
intensifica la voluntad al bien y en otro la voluntad al mal. La energía en sí
es totalmente impersonal.
Por lo tanto, el grupo que "sirve como indica
Acuario" es la Jerarquía; el grupo que Mercurio "apura en el Camino
ascendente" es el nuevo grupo de servidores del mundo, el cual está regido
por Tauro, y la divina energía de Tauro le otorga "iluminación y la obtención
de la visión". Dicho grupo es, hablando figuradamente "el toro
arremetiendo en línea recta, con su ojo fijo en la meta y en la fulgurante
luz". Pero ¿cuál es esa meta? No es la de la propia iluminación, pues ha
quedado muy atrás, sino proporcionar un centro de luz en el mundo de los
hombres y mantener elevada la visión para los hijos de los hombres. Esto nunca
deben olvidarlo, y el nuevo grupo de servidores del mundo debe
comprender su misión y reconocer las demandas que de él hace la humanidad.
¿Cuáles son estas demandas? Las enumeraré y pediré que simplemente las acepten
y actúen de acuerdo a ellas:
1. Que reciba y trasmita iluminación desde el reino de
las almas.
2. Que reciba inspiración de la Jerarquía y, en
consecuencia. se dedique a inspirar.
3. Que mantenga ante los ojos de los hombres la visión
del Plan, porque "donde no hay visión, los pueblos perecen".
4. Que actúe como grupo intermediario entre la
Jerarquía y la humanidad, recibiendo luz y poder, luego inspirado por el amor,
utilizar a ambos en la construcción del nuevo mundo futuro.
5. Que se afane en Piscis, iluminado por Tauro, y
responda de acuerdo al impulso acuariano proveniente de la Jerarquía.
Éstos no sólo son objetivos individuales,
sino la meta para todo el grupo. Los que responden a la fuerza dadora de vida
de Acuario y a la fuerza dadora de luz de Tauro, pueden trabajar y lo harán en
el nuevo grupo de servidores del mundo, aunque no lo conozcan esotéricamente ni
hayan oído hablar de quienes son sus compañeros de trabajo bajo ese nombre.
Recuerden esto.
La Jerarquía reconocerá el exitoso trabajo
realizado por el nuevo grupo de servidores del mundo, y el testimonio de ese
reconocimiento consistirá en la aparición de un símbolo en el aura del grupo
-de todo el grupo. Será un símbolo proyectado por la Jerarquía y muy
específicamente por el Cristo. No me corresponde decir cual será. Aún no lo han
merecido totalmente y desde los niveles donde actúan los Maestros, sólo pueden
percibirse tenuemente sus borrosos e indefinidos contornos, pero absolutamente
nada puede verse desde el nivel donde actúa el grupo. Es "la marca del
Salvador", y contendrá la señal o indicación (la signatura, como la
denominaban los ocultistas medievales) de un nuevo tipo de salvación o
salvamento. Hasta ahora la señal del Salvador ha sido la Cruz, y la cualidad de
la salvación ofrecida fue la liberación de la sustancia o de la
atracción de la materia y su aferramiento -liberación sólo obtenida a gran
costo. El futuro, dentro de su silencio, contiene otros métodos para salvar a
la humanidad. La copa del dolor y la agonía en la cruz, casi ha sido apurada.
La alegría y la fortaleza ocuparán el correspondiente lugar. En vez del dolor
tendremos el gozo que redundará en felicidad y eventualmente conducirá a la
bienaventuranza. Poseeremos la fortaleza con la cual sólo sabremos de victorias
y no de derrotas. La Logia Negra también conocía este cambio, efectuado en el
método de salvación y apresuradamente fundó sus grupos juveniles unidos por el
lema "la alegría por la fuerza y la fuerza por la alegría". El
reconocimiento por parte del mal parece constituir una ley para el desarrollo
grupal, previo al reconocimiento por parte del bien. Pero. "después del
llanto viene el gozo, y ese gozo llega por la mañana". Ahora nos hallamos
sólo en el despuntar del alba -el alba de la era acuariana. La plena oleada de
luz está inevitablemente en camino hacia nosotros.
En esta regla se dice que "el grupo se afana
en Piscis", lo cual significa simplemente que el campo donde actúa el
nuevo grupo de servidores del mundo es el género humano, que, durante los
últimos dos mil años, ha estado acondicionado y regido por la energía pisceana.
Como bien saben, esta energía es mediadora y desarrolla la sensibilidad en el
individuo. El trabajo llevado a cabo por medio de esta energía y a través de
ella, ha sido tan exitoso que ha producido un grupo de servidores mediadores,
actuando como intermediario entre la Jerarquía y la Humanidad, ha desarrollado
también en la humanidad respuesta sensible a los contactos a tal grado de
sensibilidad que la respuesta a acordarse a las actividades del nuevo grupo de
servidores del mundo es muy real y no puede ser negada.
Debe recordarse que la energía pisceana, con la
cual tiene que trabajar el grupo, está en oposición con las energías entrantes
de la Jerarquía y del nuevo grupo de servidores del mundo. Ello se debe a que
la energía de esta constelación está desapareciendo paralelamente a la energía
de sexto rayo, con la cual ha coincidido en forma peculiar, como se dice esotéricamente.
De ahí las actuales dificultades, cuyo origen debemos buscar en la condición
imperante debida a la saliente influencia de Piscis, al lento retiro de la
fuerza de sexto rayo y a la entrante energía acuariana por conducto de la
Jerarquía (afectando hoy, especialmente, a la Jerarquía y a los planos astral y
mental). En esta embrollada situación tenemos demostrado el significado de las
causas internas que producen efectos externos. Sin embargo, la Jerarquía está
comenzando lentamente a complementar la energía de Shamballa y la de Acuario;
los Maestros mismos deben aprender a utilizar las entrantes nuevas energías
para servir al Plan, así como el individuo tiene que aprender, en cualquier
encarnación, a trabajar con las fuerzas astrológicas disponibles y utilizarlas,
las cuales hacen impacto en alguno de sus cuerpos o sobre toda la personalidad;
como bien saben, tales energías pueden ser utilizadas para el bien o para el
mal. A los Maestros les resulta imposible dirigir la energía hacia fines
malignos, pero, lógicamente, deben dominar las nuevas técnicas y métodos de
trabajo que demandan las nuevas condiciones las cuales pueden afectar a la
propia Jerarquía o producir reacciones en el cuarto y en los demás reinos,
estableciendo rápidos cambios en la orientación y actitud.
Dichas fuerzas y energías -provenientes del zodíaco
o de algunos de los siete rayos- han afluido a nuestra vida planetaria y a
través de ella, durante incontables eones. Cada vez que las energías y fuerzas
aparecen cíclicamente, las formas y la sustancia de los tres mundos sobre las
cuales hacen impacto y las atraviesan, son diferentes en su respuesta evolutiva
y reacción sensoria al impacto. La respuesta y las reacciones de toda la
familia humana o del individuo como un todo, diferirán de las del ciclo
anterior; la Jerarquía debe bregar con estos factores, cambiar cíclicamente su
técnica y alterar sus métodos de trabajo, a fin de satisfacer la cambiante
necesidad. Tengan esto bien presente. Para los Maestros esto nunca fue tan
evidente como en la actualidad. La guerra podría ser considerada como la
rebeldía del aspecto forma de la naturaleza contra las antiguas condiciones y,
por parte de la Logia Negra, contra los nuevos y entrantes factores
condicionantes. Entre ambas fuerzas -una, sensitiva, progresista, dispuesta a
aceptar lo nuevo y mejor, y la otra reaccionaria, estática y empecinada en
aferrar mortalmente la vida dentro de la forma- la Jerarquía permanece en el
punto medio:
a. Arrojando todo su peso del lado de lo nuevo,
espiritual y deseable.
b. Adaptándose simultáneamente a las nuevas
condiciones y a los nuevos factores que emergen.
c. Permaneciendo como un muro de acero,
indestructible e inconmovible, entre la humanidad y las fuerzas del mal.
Ésta ha sido una época de crisis y constituye el
gran momento para el cual se ha preparado la Jerarquía, desde que fue fundada
en la Tierra. Durante el transcurso de las épocas, los hombres han sido
preparados y entrenados lentamente para la iniciación; se les ha enseñado a
desarrollar la conciencia iniciática; han ocupado su lugar en las filas de la
Jerarquía, pasando posteriormente al centro superior, Shamballa.
Paralelamente a este desenvolvimiento del individuo
ha habido también una grande, aunque lenta, expansión de la conciencia humana y
un progreso gradual y firme hacia la luz. Fue posible la creación del nuevo
grupo de servidores del mundo -formado por hombres y mujeres sensibles a la
nueva visión interna y a las fuerzas y energías entrantes. Por lo tanto, cada
grupo, ya sea la Jerarquía, el nuevo grupo de servidores del mundo o el género
humano mismo, tiene que lidiar con sus propios problemas internos de respuesta,
reconocimiento y responsabilidad; cada uno está activado por un movimiento que
se exterioriza en dos direcciones: hacia lo superior, que indica un futuro
mejor y más espiritual, con todo lo que ello implica, y también hacia lo que
está arraigado y relacionado con el pasado cristalizante, reaccionario, ciego
en su egoísmo y materialismo, y equipado para retener las cosas antiguas, lo
cual debería desaparecer, y luchar contra lo nuevo.
Como aspirantes individuales, ustedes no ignoran
que ésta es la condición que impera en el conflicto librado internamente y
manifestado externamente, entre el alma y la personalidad. Los mismos factores
condicionantes pueden observarse en actividad, en cada grupo, organización,
religión mundial y nación, así como también en todo el planeta. Millones de
años atrás la Jerarquía se dio cuenta de la inevitabilidad de tal época de
crisis y conflicto La manera más simple para manejarla hubiera sido el empleo
del método aplicado en el pasado a los conflictos menores -mediante la
intervención final. Shamballa y la Jerarquía hubieran podido dar fin a este
conflicto mundial, pero surgiría nuevamente y continuaría haciéndolo hasta que
la humanidad misma le diera fin de una vez por todas, en el plano físico.
La determinación de las naciones aliadas de lograr
la victoria y la capitulación de las naciones agresoras, agentes de la Logia
Negra, constituye el símbolo de esta situación y el síntoma del progreso del
espíritu humano. (Escrito en setiembre de 1944). La Jerarquía se ha abstenido
de toda acción externa; simplemente inspira y trasmite la energía necesaria,
dejando que el género humano se abra camino hacia la libertad, y, al salir de
Piscis, entre en el aura y campo de actividad de Acuario, guiado por quienes
responden a la iluminación que Tauro confiere.
¿No pueden ver acaso la belleza de este plan y su
sintetizadora y culminante utilidad? ¿Percibirán que la crisis actual sólo
indica el éxito de los ciclos evolutivos anteriores, donde la humanidad
aprendió ciertas lecciones? Todos los proyectos de posguerra, la difundida
reacción a los ideales (a pesar de los esfuerzos del mal y de las fuerzas
reaccionarias), las agitadas perturbaciones que alcanzan a todos los niveles de
la conciencia humana, más el acicate del desastre y el sufrimiento, están
abriendo explosivamente zonas hasta ahora selladas en las mentes de los
hombres, permitiendo que llegue la iluminación y arrase las malas y antiguas
condiciones. Tenemos su símbolo en la destrucción de viejas ciudades y en la
mezcla de razas, debido a los procesos de la guerra, lo cual también significa
progreso y preparación para grandes expansiones de conciencia. Estas grandes
expansiones de la comprensión humana alterarán completamente, durante los
próximos ciento cincuenta años, la forma de pensar de los hombres; cambiarán
las técnicas religiosas y harán factibles la captación y la fusión. Cuando se
haya realizado este trabajo tendremos una paz mundial que simbolizará el estado
del espíritu humano. Los hombres se dedicarán entonces a la gran tarea que nos
enfrenta a todos en la nueva era -la tarea de disipar el espejismo e iluminar
con más claridad el plano astral; del mismo modo se habrán establecido mejores
condiciones físicas en el plano físico. Todo está ya planificado y ordenado y
disponibles las energías y fuerzas correspondientes, pues la Jerarquía actúa
siempre de acuerdo a la Ley de Ciclos o de Compensación Cíclica. Los Maestros
saben con toda exactitud lo que debe hacerse mediante la correcta programación
y lo que es denominado "crisis de extensión espacial"; a esto lo
denominan la intercambiabilidad del tiempo y del espacio -frase que no tiene
significado para ustedes, pero que se está presintiendo tenuemente.
Las dos reglas que aún quedan por estudiar
conciernen al trabajo de la Jerarquía en la era acuariana. De allí que sean
específicamente para discípulos avanzados e iniciados. De distintas maneras
hemos podido observar que hoy la Jerarquía, debido a que constituye el Ashrama
de Sanat Kumara Mismo, en forma peculiar y en un nuevo sentido, va siendo
influida por Su naturaleza volitiva, lo cual significa que los Miembros de la
Jerarquía, por muy familiarizados que estén con el Plan, para el ciclo
inmediato, que Ellos y la humanidad están enfrentando, se van formando un nuevo
y más "apropiado" concepto del Propósito divino que está detrás del
Plan y lo motiva. Para Ellos, la Voluntad de Dios aparece más clara y adquiere
contornos más definidos. A medida que nuestro Logos planetario se acerca al
punto culminante de la iniciación que está por recibir, Su Ashrama, la
Jerarquía, debe sentir y siente (como parte del desarrollo normal) los efectos.
Desde el Cristo descendiendo hasta el discípulo más nuevo y recientemente
aceptado, cada uno, en su correspondiente lugar, responde acrecentadamente a la
"Voluntad de Dios". Esto no se produce ciega y pasivamente, sino con
comprensión y "fortitud". Esta actitud receptiva de la Jerarquía
traerá grandes, necesarios e inesperados cambios. Anteriormente insinué que
quizás ya tengan lugar algunos de esos cambios, y otros posteriormente. Las
ideas que expongo a continuación servirán para esclarecer el concepto en sus
mentes:
1. La técnica de entrenar discípulos para la
iniciación y de absorberlos en los distintos ashramas que forman el Gran
Ashrama del Señor del Mundo, ha sido alterada. Los Maestros ya no se ocupan del
individuo que se esfuerza aquí o allá por avanzar en el sendero, manifiesta
tener capacidad y aparentemente está preparado para lo que se ha denominado
"la evocación de la conciencia iniciática". A la Jerarquía le resulta
evidente que, con la llegada de la era acuariana, la preparación, iniciación y
aceptación grupales, deben reemplazar y reemplazarán los antiguos métodos, los
cuales, erigidos alrededor de la relación directa entre el Maestro y el
discípulo, tuvieron una mayor utilidad a principios de la era pisceana. Durante
dos mil años dichos métodos lograron tanto éxito, que la intensidad de la
respuesta humana alcanzó el punto donde centenares de personas ya están
preparadas "para la absorción". Esta preparación y éxito presenta
dificultades y constituye un problema para los Maestros, que se ven obligados a
reorganizar Sus planes y reajustar Sus técnicas.
2. No sólo fue reemplazado el acercamiento
individual a la Jerarquía, por el acercamiento grupal, sino que en la
actualidad es posible llevar a la objetividad y exteriorización cierta parte de
entrenamiento. De allí el establecimiento del nuevo grupo de servidores del
mundo, que, mientras actúa en el plano externo del vivir físico y cotidiano,
mantiene una estrecha integración ashrámica proporcionando así un campo de
servicio para los discípulos aceptados que tratan de expresar el servicio, y
también el lugar de reunión donde todos los empeñosos aspirantes pueden ser
probados y además comprobarse sus móviles y persistencia, previamente a su
aceptación directa. Esto es algo nuevo, porque la responsabilidad de preparar
al aspirante para el discipulado aceptado, es transferida al discípulo
aceptado, alejándolo de la atención inmediata del Maestro que lo acepta, el
cual queda libre para dedicarse a otro campo de servicio. Esto constituye en sí
una de las principales indicaciones del éxito del proceso evolutivo aplicado a
la humanidad. Cristo Mismo inició esta "transferencia"; muy a menudo
actuó por medio de otros hombres, llegando a la humanidad por intermedio de Sus
doce Apóstoles, considerando a Pablo como el sustituto de Judas Iscariote. El
mismo sistema trató de aplicarlo Buda, pero la relación de Su grupo era
principalmente con Él y no tanto con el mundo de los hombres. Cristo envió a
sus apóstoles por el mundo para buscar, guiar y alimentar las ovejas y que se
convirtieran en "pescadores de hombres". La relación de los
discípulos de Cristo era primero, con un mundo demandante y, segundo, con el
Maestro: dicha actitud todavía impera en la Jerarquía, pero con no menos
devoción al Cristo. Lo que Buda instituyó, embrionaria y simbólicamente, se
hizo real y existente por las demandas de la era pisceana.
3. El tercer gran cambio tuvo lugar respecto a la
relación de la Jerarquía con Shamballa, pero ustedes lógicamente poco pueden
saber y comprender de ello. Quizás pudiera exponer en forma simbólica el
significado subyacente. La energía que emana de Shamballa se divide en dos
corrientes directas y características. Una personifica el dinamismo del
propósito y está actualmente afluyendo a la Jerarquía y a Sus siete ashramas
mayores; la otra, que personifica la dinámica de la determinación o de la
iluminada y entusiasta voluntad, llega directamente a la humanidad por conducto
del nuevo grupo de servidores del mundo. Hasta ahora, una corriente fusionada
ha afluido desde Shamballa a la Jerarquía, y lo ha hecho sin diferenciar el
tipo y cualidad, a todos los grupos dentro de la Jerarquía. La cualidad de la
determinación o lo que la persona común entiende por la palabra voluntad,
está actualmente afluyendo al nuevo grupo de servidores del mundo, y la energía
del propósito dinámico, diferenciada en siete corrientes divergentes, se vierte
en cada uno de "los siete puntos de recepción", los ashramas
de los Maestros dentro del "círculo no se pasa" de la Jerarquía.
Estas distintas clases de propósitos personifican las siete energías que
reorganizarán y volverán a definir a las empresas jerárquicas, inaugurando así
la nueva era. Los siete propósitos podrían denominarse de la manera siguiente:
a. El desconocido, invisible e inaudible
propósito de Sanat Kumara. Es el secreto de la vida misma y conocido
únicamente por Él. En la fase inicial de esta nueva expresión actúa por
intermedio del Manu y del Maestro Morya; oculta el misterio central que todas
las escuelas esotéricas -si se ajustan al impulso inicial- eventualmente
revelarán. Qué puede ser, no lo sabemos, pero se insinúa en la Regla Trece.
b. El propósito que subyace en la revelación.
Esto puede ser algo nuevo para ustedes, porque tienden a considerar la
revelación como una meta en sí misma. Raras veces la conceptúan como un efecto
del propósito interno de Sanat Kumara. Hasta ahora se ha insistido sobre el
aspecto revelación, considerándolo como un efecto de lo que el discípulo ha
hecho de sí mismo y que, por su medio, está capacitado para ser el receptor de
la revelación. No obstante, detrás de las sucesivas revelaciones de la
divinidad en el transcurso de las épocas, descubrimos un propósito
significativo; todas son aspectos de la Gran Revelación y lo comprobarán por sí
mismos. Mediante los procesos revelatorios, la divinidad está surgiendo
lentamente en la conciencia humana. La revelación es séptuple; cada uno de los
siete reinos de la naturaleza revela un aspecto de la misma, y cada uno de
ellos obtiene la revelación por medio de siete o catorce revelaciones o fases
menores.
Reflexionen sobre esto y aprendan a distinguir
entre la visión (que constituye una revelación divina, hasta donde puede
captarla el discípulo en tiempo y espacio) y la revelación, síntesis del
expresivo propósito divino, que está relacionado con la voluntad al bien, y a
su vez constituye la total expresión de la naturaleza amor de la Deidad.
c. El propósito no reconocido (aún), que evocó
la actividad creadora de nuestro Logos planetario. Puso en actividad al tercer
aspecto de la Trinidad divina. Las frecuentes razones que expone la mente
finita del hombre para justificar lo que denominamos "manifestación",
explicar el dualismo de todo lo que existe y la relación espíritu-materia, de
ninguna manera constituyen explicaciones valederas acerca del propósito divino;
tienen su fundamento en la propia dualidad esencial del hombre; son la
explicación más elevada de la propia naturaleza divina, que el hombre puede
alcanzar en esta época. Esto no debe olvidarse. Constituyen la respuesta del
hombre al segundo Rayo de Atracción Mutua, como a veces se lo denomina al Rayo
de Amor-Sabiduría. No son la expresión de su respuesta a la Voluntad de Dios, e
indican sólo las limitaciones de su definición del propósito divino. Como
podrán observar, nada definen en realidad. Tampoco puedo ayudar para que
reconozcan este tercer aspecto y eterno propósito del Señor del Mundo. Así como
un alma trata de encarnar a fin de llevar a cabo un designio prefijado y
recibir una de las iniciaciones superiores, así Sanat Kumara encarnó por medio
de nuestro planeta para llevar adelante algún designio prefijado (conocido por
Él como Alma cósmica, en los niveles mentales cósmicos) y para recibir una de
las iniciaciones superiores, que señalan el Sendero de Iniciación para estas
grandes Vidas que animan a las esferas planetarias. Él podrá recibir esta
particular iniciación a través de la experiencia a adquirirse en un vehículo ya
constituido y expresivo, y en el especial estado de conciencia en que se halla
la totalidad de nuestra manifestación planetaria. Fue imprescindible un
instrumento donde las células y átomos de Su cuerpo (las vidas de todos los
reinos) y los organismos integrados dentro de ese cuerpo (los distintos reinos
de la naturaleza) hubieran alcanzado la etapa peculiar evolutiva a la que han
llegado ahora.
Sólo puedo darles este indicio y por eso mismo
advertirán que a fin de captar y llegar a comprender algo más de Su propósito
divino, ustedes deberán también prepararse para esa particular iniciación que constituye
-en el ínfimo nivel de percepción fija en que ustedes se encuentran- el
paralelo microcósmico de Su intención cósmica. Qué iniciación será, no puedo
divulgarlo. El único servicio que estas insinuaciones pueden prestar (respecto
al séptuple propósito divino y su consideración), es desarrollar en el
discípulo el poder de pensar en forma abstracta -capacidad muy necesaria antes
de comenzar a hollar el Sendero de Evolución Superior, para lo cual las cinco
iniciaciones abiertas a la humanidad (tal como está constituida hoy) preparan
al espiritu humano.
d. El misterioso propósito que hizo necesaria la
actividad del Principio Dolor. Sufrimiento y dolor son requisitos
esenciales para llevar a cabo dicho propósito. La capacidad de sufrir,
característica de la humanidad, constituye la descollante reacción consciente
del cuarto reino de la naturaleza, el humano, hacia el medio ambiente. Está
vincularla con el poder de pensar y de relacionar conscientemente la causa y el
efecto. Es un proceso encaminado hacia algo no soñado hasta hoy. Cuando digo
esto, hermano mío, quiero significar exactamente eso. Esta capacidad de
responder por el dolor no existe (en el sentido en que la comprende el ser
humano) en los reinos subhumanos ni en los superhumanos, como no existió en el
sistema solar anterior ni existirá en el siguiente. Tiene relación con un
aspecto de la inteligencia creadora, aspecto y característica peculiares de la
humanidad.
Este aspecto no subsistía en el sistema solar
anterior, en el cual funcionaban los aspectos de la inteligencia creadora. En
el actual sistema solar fue desarrollado y llevado de la latencia a la
potencia, en conexión con la sustancia de los cuerpos humanos, por cuyo
intermedio el alma humana adquiere experiencia. Contiene el secreto de la
manifestación de la belleza, y su primera expresión puede verse en la
perfección creadora de ciertas fases del arte, de las cuales el hombre, y sólo
él, es responsable. Ningún otro reino de la naturaleza, a excepción del humano,
es capaz de crear formas, producir colores y sonido, en armoniosa relación;
todo tipo de arte creador es el resultado del conflicto, dolor y sufrimiento,
padecidos durante eones. Los judíos, como producto de la humanidad del sistema
solar anterior, y residuo encarnado de ese sistema solar han recorrido toda la
gama del sufrimiento y se hallan en la actualidad a la vanguardia de las artes
creadoras, particularmente en lo que respecta a la producción grupal,
tal como ciertas grandes películas, y en el campo de los descubrimientos científicos.
Como podrán observar, existe una estrecha relación
entre el cuarto propósito de Sanat Kumara, el cuarto reino de la naturaleza, el
humano, y el cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. La relación
equilibrada de los tres, consumada en la cuarta iniciación, produce la gran
belleza del prefijado diseño creador del alma individual o -en un nivel
distinto del proceso iniciático- del diseño prefijado del alma universal, del
Señor del Mundo. La temporaria inactividad del cuarto rayo, que en la actualidad
está fuera de la encarnación, es la causa del intervalo en la producción de un
arte humano creador de orden muy elevado. El ciclo de sufrimiento está llegando
a su fin, y posteriormente veremos -cuando el cuarto rayo inicie nuevamente una
plena actividad subjetiva- el surgimiento de las artes, en una vuelta de la
espiral mucho más excelsa que cualquiera de las que hayamos visto hasta ahora.
e. El quinto gran secreto que subyace en el
propósito de Sanat Kumara está relacionado, en un sentido peculiar, con la
manifestación cíclica de todo lo que existe en los tres mundos de la evolución
humana. Concierne a aquello que lentamente se va manifestando por intermedio de
la mente concreta inferior, cuando controla al deseo, y hace que la sustancia y
la materia actúen en conformidad con el pensamiento divino, respecto a la línea
evolutiva. La totalidad de las ideas humanas, en sus fases más elevadas, en
todas las líneas de pensamiento, afecta materialmente a lo que aparece
en el plano físico en todos los reinos de la naturaleza y a todo aquello que
precipita las civilizaciones y culturas, y que expresa en ese momento,
la mejor respuesta de la sensibilidad humana a la impresión cósmica.
Esto es todo lo que puede decirse al tratar de
resumir el deseo prefijado, el designio o propósito de la actividad divina, en
el transcurso de las edades. Sabemos que la intención de expresar o dar forma a
la belleza de ese designio, o de crear de acuerdo al pensamiento de Dios, es
aun extremadamente insuficiente, pero edad tras edad, la capacidad reflexiva
del hombre y su imaginación creadora, han forjado el diseño que se va
desarrollando lentamente y seguirá desarrollándose; cada gran ciclo
mundial es testigo del surgimiento de una mayor belleza y de los sutiles
efectos que el pensamiento del hombre produce en los reinos subhumanos de la
naturaleza, develando constantemente lo incógnito, alterando la naturaleza de
la flora y la fauna del planeta, preparando así el camino para el maravilloso
momento cuando nuevamente la Jerarquía dirija exotéricamente el Plan en la
tierra, lo que ayudará al género humano a trabajar con una comprensión más
plena del designio divino.
En lo antedicho tenemos otra razón de los cambios
en los planes de la Jerarquía. Los Maestros deben prepararse para esta
prometida e inminente exteriorización. Enfrentan la obligatoriedad de cambiar
Sus técnicas de trabajo, a fin de cumplir adecuadamente con lo que se Les
exige. Es mucho más fácil para Ellos trabajar con la sustancia mental de Sus
discípulos, como Mentes iluminadas, que hacerlo en el plano físico, poniéndose
en relación con las mentes y cerebros de los seres humanos avanzados. La gente
tiende a olvidar que cada paso que avanza la humanidad, obliga a la Jerarquía a
hacer cambios, satisfacer nuevas necesidades, aplicar nuevas técnicas y emplear
métodos nuevos y experimentales. Llamo sobre esto la atención de los discípulos
e iniciados, debido a que escribo para ellos. Su trabajo de entrenar la mente
no termina una vez logradas determinadas metas espirituales e iniciáticas.
Por lo tanto, el quinto propósito está
estrechamente vinculado con todo el tema de "la vestidura de Dios" y
con la manifestación de Su "manto de belleza", a medida que va siendo
creado y traído a la existencia por la humanidad, la cual actúa como medio de
expresión de las ideas provenientes de los reinos superhumanos, influyendo
sobre los reinos subhumanos e induciéndolos a una cooperación creadora.
f. Me resulta difícil darles una idea del propósito
que nos concierne ahora, porque está expresado en la relación que existe en los
significados de Deseo, Voluntad, Plan y Propósito. Estas palabras son
símbolos que el hombre ha creado, en la intención de captar el propósito
logoico. Reconoce los impulsos del deseo y, en el transcurso del proceso
evolutivo, aprende a trasmutarlos en aspiración; luego sigue adelante en
forma vaga y a tientas, esforzándose por comprender y acatar "la Voluntad
de Dios", como él la denomina; no obstante, mientras el acercamiento
humano a esa voluntad permanezca negativo, sumiso y pasivo (como lo está,
debido a la influencia del acercamiento teológico y al método inculcado por la
iglesia), ninguna verdadera luz se percibirá respecto a la naturaleza de esa
Voluntad. Sólo cuando los seres humanos entren en relación con la Jerarquía,
sean absorbidos gradualmente en la vida jerárquica y comiencen a recibir las
iniciaciones superiores, podrán captar la real naturaleza de la Voluntad
divina, y el propósito de Sanat Kumara les será revelado cuando
valoricen el Plan y presten la consiguiente colaboración al mismo.
Todo se realizará mediante la transmutación del
deseo en aspiración y luego en una fija determinación. Sin embargo, cuando el
iniciado haya relacionado estas fases de la conciencia, en su propia
experiencia interna, y permitido que esos conocimientos internos afecten su
experiencia externa y vida cotidiana, entonces fulgurará el Propósito
subyacente y ya no actuará en la oscuridad.
Es evidente, hermano mío, que en estas complicadas
cuestiones sólo es posible indicar lo que puede hacerse individualmente, a fin
de capacitarse en captar el propósito divino y ver el diseño y el canon divinos
tal como son. Una vez que los pasos necesarios hayan sido dados y los
requisitos cumplidos, desaparecerá el enigma.
g. Resulta muy difícil dar indicaciones sobre la
fase final del Propósito divino y, al decir indicaciones, significo exactamente
eso, y nada definido y claro. Si les explico que el ritmo del ceremonial de la
vida cotidiana de Sanat Kumara, complementado por la música y el sonido
llevados en ondas de color que abaten las riberas de los tres mundos de la
evolución humana, desentraña -con las notas, tonos y matices más puros- la
incógnita de Su propósito ¿les significaría algo? Apenas si tendrá sentido para
ustedes y lo considerarán como un mero escrito simbólico, que he utilizado para
impartirles lo incomunicable. Sin embargo, no escribo simbólicamente,
sólo he dado una exacta versión de la realidad. Así como los más grandes
aspectos de la belleza irrumpen en la conciencia humana, el ritual de la vida
cotidiana de Sanat Kumara es impartido imperceptiblemente. Más no puedo decir.
Por lo tanto, tenemos aquí indicios acerca del
Propósito divino cada uno de los siete complementa y completa los otros seis.
Sólo cuando intentamos captar la totalidad de la síntesis interna llegamos a
obtener una leve insinuación de la naturaleza de esa excelsa conciencia que
trajo a la existencia a nuestro planeta y todo lo que está contenido en él y
sobre él.
REGLA TRECE
Descenderemos ahora a niveles de pensamiento más
prácticos y dentro del alcance de la comprensión. Consideraremos la regla trece
en forma bastante detallada:
Que el grupo esté dispuesto a revelar el misterio
oculto. Que el grupo demuestre el significado superior de las lecciones
aprendidas, aunque cuatro, es una sola. Que el grupo comprenda la Ley de
Síntesis, de unidad y de fusión; que el triple método para trabajar con lo
dinámico, lleve al grupo hacia los tres Superiores, donde reina la Voluntad de
Dios; que la Transfiguración siga a la Transformación y que desaparezca la
Transmutación. Que el O.M. sea oído en el centro mismo del grupo, proclamando
que Dios es Todo.
La clave de la significación y la llave del enigma
de esta regla las tenemos en la regla preparatoria para aspirantes, dada en el
libro Iniciación Humana y Solar, la cual va incluida aquí para ser
consultada a medida que estudien la correspondiente regla superior para
iniciados y discípulos avanzados.
Regla Trece para aspirantes. El discípulo debe
aprender y comprender cuatro cosas, antes de serle revelado el misterio más
recóndito; primero, las leyes que rigen aquello que irradia; segundo, los cinco
significados de la magnetización; tercero, la transmutación o el secreto
perdido de la alquimia y, por último, la primer letra de la Palabra impartida,
o el oculto nombre egoico.
En esta regla se dice al discípulo que antes de
llegar a los misterios que le serán revelados consecutivamente, al progresar en
el Sendero de la Iniciación, cuatro cosas debe "aprender y comprender",
y son:
1. Las leyes que rigen aquello que irradia.
Llamaré la atención sobre el hecho de que no se refieren a las Leyes de la
Irradiación. Aquello que irradia está regido por sus propias leyes, distintas
de las que produjeron la irradiación. Es muy necesario que los estudiantes lean
con suma atención, mientras progresan en el camino oculto que conduce al Camino
de Evolución Superior.
2. Los cinco significados de la magnetización.
Esto se refiere a los cinco métodos con que actúa la Ley de Magnetización, otro
nombre dado a la Ley de Atracción.
3. La transmutación y en qué consiste el
arte secreto de la alquimia (que se ha perdido, a la par de la Palabra
Perdida). Hablando esotéricamente, transmutación es el método para transmutar o
cambiar la fuerza en energía. Esto significa (en lo que al discípulo concierne)
la transmutación, cambio o aceleración de la fuerza de la personalidad, en
energía egoica.
4. El oculto nombre egoico, o la primera
letra de la Palabra impartida. Aquí deberían observar dos cosas. La
"Palabra" no se refiere a la Palabra Sagrada, sino al nombre del
Logos planetario, el oculto nombre de Sanat Kumara, que es el alma del mundo en
todas sus fases, el Ego manifestado del Logos en el plano mental cósmico. Sólo
a los iniciados que llegan a la cuarta iniciación, se les permite pronunciar la
primera letra del "nombre inefable". Observarán, por lo tanto, cuán
vasto es el campo que abarca esta regla.
Las cuatro analogías superiores de estos requisitos
son las siguientes:
1. Que el grupo comprenda la Ley de Síntesis. (Esta ley rige el pensamiento de esas
grandes Vidas que forman el Concilio de Sanat Kumara en Shamballa).
2. Que el triple método para trabajar con lo dinámico,
lleve al grupo hacia los tres Superiores, donde reina la Voluntad de Dios.
3. Que la Transfiguración siga a la Transformación y
que desapaezca la Transmutación.
4. Que el O.M. sea oído en el centro mismo del grupo,
proclamando que Dios es Todo.
Por lo antedicho deducirán el enorme campo de
verdades esotéricas abarcadas aquí, y cuán complicado resulta el tema para el
estudiante común de ocultismo. Nuevamente recordaré que sólo el iniciado
entrenado percibirá el verdadero significado y, lo que yo diga, será
lógicamente en forma velada y quizás nada signifique para el no iniciado,
aunque aparecerá con diáfana claridad para los que conocen. Reitero que esta
sección particular del Tratado sobre los Siete Rayos fue escrita
exclusivamente para iniciados; los aspirantes que no han recibido la iniciación
no podrán comprender o apreciar debidamente el significado interno de
estas catorce reglas. No hay aquí ninguna razón para el desaliento, ni tampoco
se sugiere que quien posee conciencia iniciática debe esforzarse por
explicarlo, aunque así lo deseara -por piedad o por el anhelo de estimular el
acercamiento a los Misterios. Ningún verdadero iniciado se sentirá tentado,
porque se dará cuenta de que no sólo es imposible, sino que el discípulo tiene
la imperiosa necesidad de llegar a los significados y significaciones por medio
de la experimentación en su propia vida, para obtener comprensión por la
experiencia directa. Luego no surgirán dudas, y serán reemplazadas por el
exacto conocimiento. Las conciencias de quienes forman la Jerarquía no albergan
duda alguna. La analítica mente concreta inferior que duda de esto o aquello,
que separa esto de lo otro, ha sido totalmente controlada y reemplazada, y
tiene lugar la respuesta a la actividad grupal designada. Los estudiantes deben
comprender, en forma más concreta, que la conciencia grupal, la percepción
universal y, en consecuencia, el esfuerzo, la comprensión y la actividad
sintéticas, sólo son posibles para un Maestro o un iniciado de los grados
superiores. Ello involucra la nota clave del actual sistema solar,
particularmente dentro de nuestro planeta Tierra; en el próximo sistema solar
será reemplazada por un tipo de actividad vital, que hasta ahora sólo es
conocida en Shamballa.
Quisiera hacer una breve pausa e intercalar algunas
observaciones.
Ciertas fases de la enseñanza y conocimientos que
he dado al mundo, son relativamente nuevos -nuevos para los modernos
esoteristas y estudiantes de ocultismo, aunque no para los discípulos e
iniciados. Sería de valor mencionar uno o dos de estos nuevos aspectos de la
Verdad fundamental que he dado al público. Si alguna de estas nuevas facetas de
la enseñanza fueron presentadas posteriormente al público por otros grupos
ocultistas, se debe a que la información la obtuvieron de los libros que A.A.B.
me escribió o porque están directa y conscientemente en contacto con mi
ashrama.
Un ejemplo de ello lo constituye el libro escrito
por C. W. Leadbeater sobre
"Los Maestros y el Sendero", publicado después de mi libro titulado Iniciación
Humana y Solar. Si se comparan las fechas en que fueron dadas determinadas
enseñanzas, con las expuestas por mí, se descubrirá que fueron posteriores a
las mías. No digo esto con el probable interés de iniciar una controversia
entre los grupos ocultistas o el público interesado, sino como mera afirmación
de la realidad y protección para este particular trabajo de la Jerarquía. Les
recordaré que las instrucciones que di, por ejemplo, en el libro Tratado
sobre Magia Blanca y en Tratado sobre los Siete Rayos, lo fueron en
forma consecutiva durante un extenso período de años, antedatando a la
publicación de los libros. El mismo factor tiempo ha prevalecido en la
publicación de mis primeros libros. Todos ellos se escribieron muchos años
antes de. publicarse. Toda información del mismo tipo, que aparece bajo otras
firmas, ha sido extraída de esos libros. Aunque sus escritores lo nieguen, lo
comprobará fehacientemente un cotejo cronológico de las fechas de publicación y
de las instrucciones dadas (por la Escuela Arcana en forma de cuadernos de
lectura y estudio) o de los libros publicados antes de establecerse en la
Escuela, en 1925, el Grado de Discípulos. Tengan en cuenta este factor
tiempo. A.A.B. recibe mi dictado a un promedio de siete a doce páginas escritas
a máquina (simple espacio), pero debido a las exigencia de mi trabajo no puedo
dictarle todos los días, aunque ella lo haría con todo agrado si así yo
quisiera; a veces transcurren semanas entre un dictado y otro. He escrito los
párrafos que anteceden para proteger el trabajo jerárquico en los años
venideros, pero no con el fin de proteger a A.A.B. o a mí mismo.
¿Cuáles son estas verdades más nuevas de que me he
responsabilizado como agente transmisor, ante el mundo, de los estudiantes de
ocultismo? Las expondré en forma abreviada y en el orden de su relativa
importancia:
1. La Enseñanza respecto a Shamballa. Muy poco se había divulgado sobre este tema. Sólo
el nombre era conocido. La enseñanza incluye:
a.
Información
concerniente a la naturaleza del aspecto voluntad.
b.
Indicaciones
respecto a los subyacentes propósitos de Sanat Kumara.
c.
Instrucciones
para la construcción del antakarana, primer paso para obtener la conciencia
monádica, el primero hacia el Camino de Evolución Superior.
2. La Enseñanza sobre el Nuevo Discipulado. Ha sido de carácter revolucionaria, en lo que
concierne a las otras y antiguas escuelas de ocultismo. Dicha enseñanza
incluye:
a.
Presentación
de la nueva actitud de los Maestros para con Sus discípulos, debido al rápido
desenvolvimiento del principio mente y al acrecentamiento del principio del
"libre albedrío" Este cambio de técnica niega las antiguas actitudes
aparecidas en la literatura teosófica; cuando H.P.B. reconoció las dificultades
inherentes a la corrección de la errónea impresión que había dado, se vio
obligada a manifestar, en una comunicación destinada a la Sección Esotérica, su
pesar por haber mencionado Sus nombres. Esa primera presentación fue de valor,
pero ya cumplió su propósito. A no ser que las escuelas basadas en los
antiguos métodos cambien sus técnicas y acercamiento a la verdad,
desaparecerán.
b.
Información
respecto a la constitución de la Jerarquía y de los distintos ashramas que la
componen. He presentado a la Jerarquía como el Ashrama de Sanat Kumara en Su
séptuple forma, vinculando así la voluntad con el amor.
c.
Presentación
de un nuevo tipo de meditaciones, con su insistencia sobre la visualización y
el empleo de la imaginación creadora; he ofrecido un sistema de meditación que
eliminó la atención puesta hasta ahora sobre los problemas personales y la
intensa concentración anterior, respecto a la relación entre el discípulo y el
Maestro. La fusión y el servicio grupales, subyacen como nota clave en la nueva
fórmula de meditación, y no el poderoso énfasis puesto sobre la relación
personal entre el discípulo y el Maestro y la realización del aspirante individual,
lo cual degeneraba en una especie de egoísmo y separatividad espirituales.
3. La Enseñanza respecto a los Siete Rayos. La realidad de los siete rayos era bien conocida
por los dirigentes de la Sociedad Teosófica, realidad mencionada en forma muy abstracta
y vaga en La Doctrina Secreta, y constituyó, en forma elemental, parte
de la enseñanza impartida en la Sección Esotérica; se proporcionó el nombre de
los rayos y alguna información acerca de sus cualidades, y también se dijo algo
sobre los Maestros que pertenecen a los distintos rayos, y nada más. Mucho he
impartido sobre el tema y me he esforzado por demostrar la importancia de esta
enseñanza desde el ángulo sicológico, porque la nueva sicología está en
formación. Si la enseñanza esotérica es eventualmente presentada al público, se
impartirá en líneas sicológicas, porque dicha enseñanza, en su sentido más
pleno y profundo, concierne al aspecto conciencia del hombre y de Dios.
4. La Enseñanza sobre la nueva Astrología. Fue asignada a un escaso centenar de estudiantes,
antes de publicarse. Hasta ahora ha sido ignorada por los astrólogos que
la leyeron y (a excepción de cuatro astrólogos, que la valorizaron
profundamente, aunque desearían
que hubiera sido más explícito) poco de valor ven en ella. Mucho he dado para
establecer la futura astrología sobre una base sólida, si lo comprendiera el
astrólogo de mente abierta; en el transcurso de los años será corroborada
cuando los astrólogos, al confeccionar los horóscopos de las personas
evolucionadas y de los discípulos, empleen los planetas esotéricos tal como yo
los he dado y no la forma ortodoxa generalmente empleada. La exactitud de sus
deducciones, cuando emprendan la confección de su horóscopo, dependerá,
lógicamente, de su propia etapa de desarrollo y también de su habilidad para
reconocer a una persona evolucionada, discípulo o iniciado. Si ellos mismos son
discípulos avanzados, quizás estén propensos a establecer una norma demasiado
rígida para quienes buscan la deducción astrológica, de manera que no podrán
reconocer a un discípulo; si no lo son, se inclinarán a considerar como
personas evolucionadas a quienes no llegan ni siquiera a ser verdaderos
aspirantes. En cada caso el horóscopo será inexacto. De nada vale utilizar los
planetas esotéricos en relación con el hombre común.
5. La información acerca del Nuevo Grupo de Servidores
del Mundo y su trabajo, incluye:
a.
El
reconocimiento de este grupo como intermediario entre la Jerarquía y la
Humanidad.
b.
La naturaleza
de su trabajo, a medida que influye al alma humana cuando, por mediación de los
hombres y mujeres de buena voluntad, trata de determinar el período en que
vivimos.
c.
El trabajo de
Triángulos, que personifica dos aspectos de su trabajo, es decir, formación de
una red de luz, como canal de comunicación entre la Jerarquía y la Humanidad y
el establecimiento simultáneo de una red de buena voluntad, expresión objetiva
de la influencia subjetiva de la luz. Reflexionen sobre este enunciado.
6. La tentativa de formar una rama exotérica de los
ashramas internos, evidenciada en
el trabajo que he realizado con un grupo especial de aspirantes y
discípulos aceptados, cuyas instrucciones emanadas de mi ashrama, han sido
publicadas en el libro El Discipulado en la Nueva Era, Tomos I y II.
7. La enseñanza sobre la nueva religión mundial, con su énfasis puesto sobre los tres principales
períodos de Luna llena (Aries. Tauro y Géminis, que por lo general caen en
abril, mayo y junio, respectivamente), y los nueve (ocasionalmente diez)
períodos menores de plenilunio de cada año, lo cual conduce a que se establezca
la consiguiente relación entre el trabajo del Cristo y del Buda, en las mentes
de las personas de tendencia espiritual, de todas partes, dando por resultado
una gran expansión de la aspiración humana. Este trabajo está aún en su aspecto
embrionario y debería recibir una acrecentada atención. Eventualmente
demostrará ser la principal unidad vinculadora de Oriente y Occidente,
especialmente si se presenta a Shri Krishna como una encarnación anterior del
Señor de Amor, el Cristo. De esta manera tres grandes religiones mundiales
-cristiana, hinduista y budista- se relacionarán íntimamente, mientras tanto se
descubrirá que la fe mahometana está vinculada a la cristiana, porque
personifica el trabajo hecho por Jesús, cuando influyó sobre uno de Sus
discípulos avanzados, un iniciado muy avanzado, Mahoma.
Un cuidadoso estudio de todo lo antedicho indicará
las líneas sobre las cuales quisiera ver expandirse el trabajo en los años
futuros. Les pido que analicen con esmero estas palabras, pues estimo que esto
es una instrucción importante que podría considerarse como el esbozo del
trabajo que deseo ver realizado. Implicará la intensificación del trabajo en la
sección avanzada de la Escuela Arcana, poner mayor énfasis sobre las reuniones
de plenilunio, organizar cuidadosamente el trabajo de Triángulos y de Buena
Voluntad, como un esfuerzo extra para ayudar en el trabajo del nuevo grupo de
servidores del mundo, además del reconocimiento de los miembros de dicho grupo,
donde y cuando entren en contacto con ellos. Esta tarea no será fácil, hermanos
míos, si esperan únicamente encontrar a quienes piensan y trabajan y reconocen
a la Jerarquía de igual manera que ustedes, o si excluyen a quienes trabajan en
la religión y en otros campos, en forma distinta de la de ustedes.
Recuerden, como ejemplo de ello, que el gran Movimiento Laborista del mundo fue
iniciado por uno de los Maestros, y en la actualidad está complementado por Su
ashrama.
Entramos ahora a analizar detalladamente la Regla
Trece. En las páginas que anteceden he definido algunos amplios principios y
delineado un nuevo aspecto del trabajo que emprendí para la humanidad -bajo
instrucciones de la Jerarquía. La enseñanza que impartí es muy abstrusa; poco
será de verdadero valor para la mayoría de los estudiantes, pero una idea
amplia y general podrá tomar forma y proporcionar el trasfondo inamovible para
la enseñanza posterior. Recuerden que la enseñanza dada por mí es de carácter
intermedio; así como la proporcionada por H.P.B., bajo mis instrucciones, fue
preparatoria. La enseñanza programada por la Jerarquía para que preceda y
condicione a la nueva era de Acuario, es de tres categorías:
1. Preparatoria, dada en 1875-1890 escrita por
H.P.B.
2. Intermedia, dada en 1919-1949 escrita
por A.A.B.
3.
Reveladora, surgirá después de 1975 será
dada en amplia
escala
a través de la radio.
A principios del próximo siglo aparecerá un
iniciado que continuará esta enseñanza. Enseñanza que provendrá de la misma
fuente de "Impresión", pues mi tarea no ha terminado, y esta serie de
tratados, vinculadores del conocimiento materialista del hombre y de la ciencia
de los iniciados, todavía debe recorrer otra fase. Lo que queda del siglo
actual, como ya he dicho en otra parte (El Destino de las Naciones),
debe dedicarse a la reedificación del santuario en que vive el hombre, a la
reconstrucción de la forma en que vive la humanidad, a la reconstrucción de la
nueva civilización sobre los cimientos de la antigua, y a la reorganización de
las estructuras del pensamiento y la política mundiales, más la redistribución
de los recursos del mundo de acuerdo al propósito divino. Sólo entonces será
posible ampliar la revelación.
Teniendo presente la secuencia mencionada comenzaré
el análisis de las frases de esta regla:
1. Que el grupo esté dispuesto a revelar el
misterio oculto.
La disposición a que aquí se refiere, nada tiene
que ver con la disposición personal o con la unidad grupal, sobre la cual he
insistido frecuentemente; tampoco con la pureza individual, consagración o
desarrollo mental, ni con las relaciones grupales cuando derivan en armonía y
comprensión. Concierne a algo muy distinto de estos factores, que son
considerados automáticos y necesariamente presentes. Me refiero al resultado de
todos ellos, así como ellos, a su vez, son el resultado del contacto con el
alma, es decir, a los efectos forjados en el grupo, debido al control monádico
existente y efectivo, que se está logrando en forma creciente. ¿Qué significa
esto? Significa que todos y cada uno de los miembros del grupo se hallan en el
sendero de la iniciación, en cualesquiera de sus etapas, y que el grupo, como
tal, está en proceso de recibir la iniciación, porque en esta etapa la iniciación
es un proceso y no un acontecimiento. Significa también que se está
construyendo el antakarana grupal y utilizándose conscientemente, por lo tanto,
es presentido (aunque muy imperceptiblemente) el propósito divino y se obedece
y se lleva a cabo el Plan. Significa además que los tres hilos del "arco iris"
son ahora fuertes y están firmemente anclados, y ello permite no sólo conectar
los dos aspectos del equipo mental (mente superior e inferior), sino atravesar
los tres niveles de la conciencia triádica, lo cual quiere decir que estos tres
hilos están también firmemente enraizados en lo que simbólicamente he
denominado la Cámara del Concilio en Shamballa.
La Cámara del Concilio no es una localidad o
lugar, sino un estado de conciencia dentro de la omniabarcante Vida. Los tres
puntos de introducción dentro de la esfera de la Conciencia planetaria, o (si les parece mejor, aunque deben
recordar que pensamos y hablamos en símbolos) del cerebro planetario, tienen
una leve analogía en los tres puntos sensibles que existen en la cabeza
del discípulo o del iniciado, es decir, en la región de la glándula pineal del
cuerpo pituitario y de la glándula carótida. Éstos, como bien saben, están
ubicados en las zonas denominadas centro coronario, centro ajna y centro alta
mayor. Aunque dichas analogías son muy reales y funcionan en minúscula escala,
el iniciado logra la deseada "perfección" cuando los tres puntos en
la cabeza se han relacionado, y el amor, la voluntad y la inteligencia, actúan
como síntesis. Aquí descubrimos una semejanza con la tríada espiritual y con
los tres puntos existentes en la Cámara del Concilio, presididos por los tres
Budas de Actividad, en cuyas excelsas conciencias se unen los tres hilos del
antakarana y entran en actividad. en forma incomprensible para ustedes.
Lógicamente, este gran antakarana sólo puede ser construido correctamente por
quienes análogamente están construyendo el antakarana individual.
Por lo tanto, habrán advertido la necesidad de
organizar eventualmente, en el mundo, un grupo que esté muy bien constituido,
meticulosamente seleccionado e internamente relacionado, cuyos miembros sean
iniciados, que hayan construido sus propios "arco iris", con
comprensión y exactitud, capaces de trabajar en tal completa unión, que el
antakarana grupal se convierta en un ininterrumpido canal directo de
comunicación desde Shamballa al grupo, porque cada miembro del grupo será un
miembro de la Jerarquía. De esta manera los tres centros planetarios entrarán
en la necesaria relación y otro gran triángulo emprenderá la verdadera
actividad funcionante. Cuando esto tenga lugar, una revelación, jamás soñada,
se manifestará en la Tierra; una nueva cualidad divina, de la cual no tenemos
la menor idea, hará sentir su presencia, y el trabajo del Buda y del Cristo y
el del venidero Avatar, será reemplazado por Aquel que Shamballa y la Jerarquía
esperan, Aquel de Quien la doctrina del Mesías y de los Avatares ha sido y es,
en la actualidad, un pálido y lejano símbolo. Ellos mantienen en la conciencia
de los hombres este concepto de la Gran Revelación, debido a la expectativa
evidenciada en la Jerarquía y a través del "trabajo
preparatorio" emprendido ahora en Shamballa.
Por lo tanto, esta instrucción no va dirigida al
primer grupo o grupos que reciban estos escritos; está destinada a un grupo que
se formará posteriormente y preparará el camino, y de él pueden formar parte
los aspirantes más avanzados si "caminan humildemente con su Dios".
Éste, hermano mío, es uno de los preceptos más avanzados de cualquier Escritura
del mundo, y está contenido en La Biblia. No se refiere en absoluto a la
humildad tal como generalmente
se la interpreta y entiende. Significa la habilidad de observar la vida con un
sentido de divina proporción, desde el ángulo de las matemáticas espirituales y
(por paradójico que parezca) sin ningún sentido de dualismo. El significado
común es incorrecto. El verdadero, implica aceptación y comprensión del
propósito, en tal forma que la personalidad consagrada -controlada por la
mónada, por intermedio del antakarana y en colaboración con el único Dios conocido-
camine por las sendas de la Tierra como un canal para las tres cualidades
divinas (amor, voluntad, inteligencia) y también como un canal para lo que las
tres cualidades le permitirán más adelante presentir, conocer y revelar.
Éstas son importantes y solemnes manifestaciones
que contienen en sí los elementos de la profecía, pero de una profecía que no
tiene, en sentido alguno, relación con la salvación de la humanidad. Se refiere
a una Aparición activa que, de acuerdo a la Ley de Síntesis, será Ése que los
tres grandes centros planetarios de la vida divina en forma mancomunada están
destinados a revelar. Subsiste algo, detrás de los tres aspectos divinos, de
tan magna importancia, belleza y potencia reveladora, que todos los
acontecimientos del tiempo pretérito hasta la actual y entrante era acuariana,
han sido sólo la preparación inicial e iniciática.
En esta regla están indicados dos pasos
preparatorios y cuatro actividades o, si prefieren, pueden denominarlas
demostraciones de aptitud para el trabajo a realizar. Las últimas corresponden
a las "cuatro cosas que el discípulo debe aprender a captar antes de
revelársele el misterio más recóndito", como lo expone la Regla
para Aspirantes. Existe una definida relación entre ambas reglas y la
observaremos a medida que prosigamos. Los dos preceptos preliminares resumen
simplemente los efectos que han tenido lugar en la vida del discípulo cuando ha
aprendido y aplicado la significación de las Reglas para Aspirantes, pero, en
la actualidad, los efectos se manifiestan en un grupo de discípulos que ha
recibido ciertas iniciaciones y actúa como un grupo unificado. La simplicidad
del tema es muy grande, no obstante, siempre se lo considera complejo. El
aspirante llega a ser consciente del alma y se convierte, por lo tanto, en
iniciado; nunca olviden que el alma en su propio plano es un iniciado de
todos los grados. En último análisis, la iniciación es la comprensión y el
reconocimiento, por la conciencia cerebral, de las distintas esferas y estados
de divina percepción, con la consiguiente demostración de esta realidad, eterna
realidad, en la vida. Debido a ello el hombre piensa únicamente en términos
grupales, y lo hace automática e inconscientemente: expresa la integridad
grupal como si fuera una mera parte de su naturaleza, en la misma forma que en
la etapa de la personalidad y durante los eones transcurridos, desde la
individualización, pensó exclusiva y naturalmente en términos del yo separado.
Mientras una persona realiza conscientes esfuerzos
para llegar a tener conciencia del grupo, y se entrena y disciplina a fin de
trabajar en forma grupal y como parte de un grupo, está aún centrada en la
personalidad. Esta expresión de la personalidad puede ser de orden muy elevado,
y el aspirante o discípulo poseer, como persona, un altruismo superior, pero
sin llevar una vida grupal. La etapa de transición es muy difícil y
frecuentemente desalentadora. La conciencia dualista posee sus propios
problemas, derivados del nuevo aspecto que se le ha presentado. El discípulo
reacciona a las condiciones y problemas grupales; sintoniza fácilmente la
conciencia de los que forman el grupo; es consciente de las reacciones y
aspiraciones del grupo, pero sigue siendo él; está aún atravesando por una
etapa de reajuste interno a fin de llegar a un estado del ser y percepción para
los cuales las relaciones del pasado no le proporcionaron un antecedente que
pueda servirle de guía. Cuando el grupo y sus miembros son capaces de adaptarse
(acatar y ajustarse a la Regla Trece para discípulos e iniciados),
llegan a fusionarse tan íntimamente en el alma (dentro de sí mismos y con los
demás yoes), que la situación se invierte, entonces dichos miembros deben
realizar un esfuerzo para pensar y reaccionar como personalidades. He
explicado el problema con estas palabras a fin de esclarecerlo, si ello es
posible.
Cuando se ha alcanzado esta etapa de
centralización, el grupo puede comenzar a develar el misterio oculto. Todo lo
que puedo decir sobre ese misterio es que concierne al propósito y razón por el
cual nuestro Logos planetario encarnó y se convirtió en la Vida animadora de
nuestro planeta Tierra; concierne a la inherente necesidad de Su propia
naturaleza, de llegar a una etapa en la escala cósmica de la evolución que lo
trasformará -como resultado- en la Vida animadora de Un planeta sagrado.
Recuerden que nuestro planeta no es aún sagrado, aunque está próxima esa gran
transformación. El enigma cósmico del proceso de transformación está siendo
desentrañado por Sanat Kumara, en la actualidad, y cuando Ése que
influye sobre Él, durante esta encarnación, haya establecido los cambios
necesarios por medio de un proceso de transformación y transmutación, entonces
tendrá lugar una gran Transfiguración y Él ocupará Su lugar entre quienes
tienen el poder de actuar por medio de un planeta sagrado.
Dicho proceso complementa el proceso evolutivo. La
evolución es un efecto de este trabajo oculto que emana de niveles cósmicos;
sólo cuando la evolución haya recorrido su trayectoria a través de la
multiplicidad de formas, ciclos, cadenas, esferas, rondas, razas y períodos
mundiales, sabremos algo de la verdadera naturaleza del misterio oculto, el cual es tenuemente presentido en la
Cámara del Concilio de Shamballa. Buda y Cristo expresan las cualidades que -al
ser demostradas más universalmente- indicarán su naturaleza, si así puedo
expresarlo. Juntos están movilizando el equipo existente en nuestro planeta,
que hará inevitable la revelación del misterio. Lo antedicho dará un indicio y
mucho material para reflexionar. Más no puedo decir, y lo dicho lo comprenderán
en forma imprecisa. Analicemos ahora el segundo paso preliminar.
2. Que el grupo demuestre el significado
superior de las lecciones aprendidas, aunque cuatro, es una sola.
Los aspirantes aprenden, al recorrer el sendero de
probación, a ver el significado de sus actividades en el plano físico, en
términos del mundo de deseos, el plano astral. Lo que ellos hacen tiene su
origen en ese plano y da significado a sus actos. Éste es el abecé del
ocultismo elemental y de la verdadera sicología. Posteriormente ingresan en un
mundo superior de significados y descubren que "como un hombre piensa en
su corazón, así es él". De esta manera es dominada lentamente la lección
que comparte el impulso kama-manásico y (durante el aprendizaje) el deseo,
impulsado por la mente, complementado por la personalidad, pierde su
aferramiento sobre el aspirante. Más tarde y a medida que el alma comienza a
dominar, aprende también el significado del amor, y paulatina y frecuentemente,
por medio de la subyugación del dolor, absorbe el significado o la
significación de la actividad, relación e iniciación grupales. Por lo tanto, en
esta etapa está preparado (como lo expone la regla) para aprender el
significado superior de las cuatro lecciones, procesos o etapas que, no
obstante constituyen en sí una sola lección. Las cuatro lecciones, aprendidas
hasta este punto, lo han preparado para las cuatro lecciones que -como
iniciado, cuya conciencia está centrada en la Triada espiritual- debe ahora dominar.
En resumen, constituyen las cuatro fases de una actividad que lo conducirá a un
punto de tensión el cual le indicará la siguiente y posible etapa iniciática.
Podrían emplearse cuatro palabras para expresar el proceso: Radiación
Magnetización, Transmutación, Comunicación. Permítanme explicar brevemente, a
quienes poseen conciencia iniciática, algunas de las significaciones
elementales de estas palabras:
1. Radiación. El iniciado es un centro que
irradia luz y amor. La radiación tiene dos efectos:
a. Ha convertido al
iniciado en un factor esencial y vital para obtener la unidad en el ashrama del
Maestro.
b. Ha permitido reunir
su propio grupo y así comienza a formar su propio ashrama.
Los miembros del grupo mundial que revelará el
misterio oculto serán todos
"centros radiantes", en mayor o menor medida, y por lo tanto
invocadores y evocadores. Esta reflexión contiene la clave de la Ley de
Síntesis, de unidad y de fusión, dada en la Regla Trece para iniciados.
2. Magnetización. El iniciado que irradia luz
y amor es a su vez magnetizado por el aspecto divino más elevado que se conoce
-la Vida, la cual se expresa por medio de la voluntad y del propósito, siendo
en consecuencia de carácter dinámico. El iniciado constantemente se carga de
vida, y en consecuencia puede trabajar con la impelente Ley de Evolución que
(como se dice en la regla que estamos considerando) "llevará al grupo
hacia los tres superiores". ¿Han podido observar cómo las diferentes
fases de la enseñanza conducen de una a otra etapa y proporcionan una gran
escala para acercarse a la realidad? Llamaré la atención de que en las Catorce
Reglas para Aspirantes y las Catorce Reglas para Discípulos e Iniciados,
tenemos los dos grandes cursos fundamentales de las futuras Escuelas de los
Misterios, sobre las que ya he informado al mundo, en el libro Cartas sobre
Meditación Ocultista.
3. Transmutación. Significa una realización
y no un proceso; el trabajo de trasmutar la naturaleza inferior en superior y
el deseo en amor, de trasformar el propósito de la personalidad en vivencia y
en existencia grupales, ha conducido a la total transfiguración, que hace
innecesario el proceso de transmutación. Pero -y esto debe destacarse- como
resultado de esa realización, el arte de la transmutación constituye ahora el
instrumento que el iniciado puede emplear para transmutar aquello que no es él,
y así, conscientemente y con un propósito bien definido, llevar adelante los
objetivos de la evolución. La transmutación "desaparece" de su propia
vida, pero las fuerzas que han sido trasmutadas en energía espiritual comienzan
ahora a producir un efecto dinámico transmutador en el mundo de las formas,
donde ha preferido trabajar y servir de acuerdo a su rayo e intención
ashrámica.
4. Comunicación, a la cual se refiere el Libro
de las Revelaciones de El Nuevo Testamento, donde dice que al iniciado
se le entregó una piedra blanca y que en ella había escrito "un nuevo
nombre", el "oculto nombre egoico". Aquí no encuentro palabras
para explicar su significado superior. Dicha comunicación marca la etapa
culminante en la obtención del punto de tensión, donde puede ser oído el Sonido
y no sólo la Palabra. Recuerden que O.M. es simplemente una palabra emitida
simbólicamente y destinada a introducir en las mentes de los que huellan el
sendero, esos dos grandes puntos de tensión donde
a. se le comunica al discípulo el "oculto nombre
egoico” siendo en lo que a él concierne, la Palabra del rayo de su alma, y
b. se oye el Sonido del cual el O.M. es el símbolo,
primera letra del séptuple Nombre del Logos planetario. Nada más puede
divulgarse sobre dicho tema, ni tampoco estoy en situación de hacerlo.
Estos dos preceptos preliminares
proporcionarán una idea de la complejidad de la enseñanza contenida en las
reglas para iniciados. La comprensión y la expresión de las cuatro reglas para
aspirantes, demostradas por el discípulo que se desempeña en un grupo, puede
resumirse en la palabra: Ser. Habiendo dicho esto ¿qué significado tiene para
ustedes? Ser, en sí, sólo pueden comprenderlo quienes han "revivido"
monádicamente y actúan en los tres mundos de la Tríada espiritual en forma más
positiva de que lo que pudiera actuar, en los tres mundos de la evolución
humana, una personalidad altamente evolucionada; también pueden comprenderlo
quienes han captado parcialmente el propósito para el cual vino a la existencia
Sanat Kumara, que está llevando a cabo Su intención por medio de la vivencia
dirigida.
Ahora abordaremos los cuatro mandatos principales
impartidos al discípulo iniciado cuando se prepara para trabajar, regido por
las Leyes del Espíritu, como alma consciente y (para propósitos de servicio)
mediante la personalidad. Existen muchos iniciados que actúan sin poseer el
cuerpo de contacto que proporciona la personalidad, pero no nos ocuparemos de ellos,
sino de los discípulos capaces de trabajar como grupo en el plano
físico, cumpliendo, por un lado, la intención ashrámica y, por otro,
preparándose para hollar el Camino de la Evolución Superior. El primer mandato
principal es:
3. Que el grupo comprenda la Ley de Síntesis, de
unidad y de fusión.
La Ley de Síntesis, como es bien sabido, es la ley
de la existencia espiritual y una de las tres leyes mayores de nuestro sistema
solar y también de nuestro planeta, ley básica cósmica, aplicada desde fuentes desconocidas,
como lo son las Leyes de Atracción y Economía. Me he ocupado algo extensamente
de estas tres leyes en Tratado sobre Fuego Cósmico, y sobre las otras
dos Leyes de Atracción y Economía he dicho e insinuado mucho. Poco puedo decir
acerca de la Ley de Síntesis, ley que rige las actividades de la Tríada
espiritual y que condiciona la vida monádica. No actúa mediante el empleo de la
energía del amor ni por la aplicación del principio de economía. El
cumplimiento de estas leyes es necesario y preliminar a la comprensión de la
Ley de Síntesis y, bajo la égida de esta Ley, se subyuga a los mundos de la
ilusión y del espejismo y se rechaza el control de maya; bajo la Ley de
Atracción es revelada la naturaleza del amor, ante todo por el deseo de vivir en la forma y luego por la atracción
hacia el alma y la consiguiente resolución de la dualidad alma y personalidad,
produciendo la unidad que, a su debido tiempo, sirve para revelar un mayor
dualismo potencial, el del alma y del espíritu; dualidad fundamental que
también debe ser resuelta, y permite que la esencial y universal dualidad
planetaria, espíritu-materia, esté presente en tiempo y espacio.
La Ley de Síntesis se refiere a esta relación y a
la veracidad de la colosal aseveración de Helena Blavatsky de que "materia
es espíritu en la etapa más inferior de la manifestación y espíritu es materia
en la etapa superior". El grupo debe aprender esta síntesis; también debe
comprender dicho relación, y a su debido tiempo conocer la diferencia (porque
existe diferencia) entre síntesis, unidad y fusión.
Quizás piensen que estas palabras significan lo
mismo, pero no es así; fusión se relaciona siempre con la unión
consciente del alma y la sustancia, hasta obtenerse un punto de equilibrio, en
el cual llega a ser posible la unidad y donde se perturba el punto de
equilibrio -mediante la obtención de un punto de tensión. Todo ello tiene lugar
en tres etapas bien definidas cuando la fusión de la personalidad y el alma se
produce por el esfuerzo autoiniciado del discípulo: primero, en el sendero de
probación, luego en el sendero del discipulado y, finalmente, durante la
tercera iniciación, en el sendero de iniciación. Es esencial recordar siempre
que la tercera iniciación, la Transfiguración, constituye la primera iniciación
desde el punto de vista de la Jerarquía, aunque es la tercera desde la limitada
visión del aspirante. El iniciado aprende el verdadero sentido de la unidad, lo
cual sólo es posible cuando se puede registrar conscientemente la influencia
monádica y el antakarana está en proceso de ser construido conscientemente.
Quiero destacar la palabra "conscientemente"; gran parte del trabajo
para obtener la fusión y la realización se hace inconscientemente, de acuerdo a
la fundamental Ley de Evolución, Ley shambállica que personifica la actuación
de la inescrutable voluntad de la Deidad. El trabajo que se realiza en las tres
etapas del sendero debe ser intencional y, por lo tanto, emprendido
conscientemente y planificado inteligentemente; ante todo debe estar respaldado
por la determinación luego por la voluntad espiritual y finalmente como aspecto
complementario del propósito.
Por lo tanto, la fusión podría considerarse como el
proceso individual de integración espiritual, relacionando -en plena conciencia
vigílica- los tres aspectos divinos del hombre. La unidad podría conceptuarse
como la adaptación consciente, del discípulo iniciado, a un todo mayor, su
absorción en el grupo por el acatamiento de las leyes del alma, como rigiendo
su actitud hacia aquello donde
vive, se mueve y tiene su ser. Esto continúa mientras él no hace distingos ni
establece diferencias y mientras sea inconsciente de cualquier reacción
separatista, porque en él ya no existe el instinto de separación. Esto se
refiere a su unicidad con el mundo de las energías donde actúa,
convirtiéndolo en un ininterrumpido canal para la energía y, por consiguiente,
en una parte integrante y dúctil de su medio ambiente y, ante todo, del grupo
al que ha sido atraído automáticamente, de acuerdo a la ley de su alma. Ha
aprendido todo lo que le fue posible, por medio de los procesos de
diferenciación, a los cuales estuvo sometido durante eones. El principio
inteligencia lo controla y el del amor lo motiva, logrando en consecuencia la
unidad. Pero, hermanos míos, es la unidad de su rayo, de su ashrama y del Plan;
la unidad de la Jerarquía existe para los propósitos del servicio y del trabajo
activo en sus siete grupos y tres sectores o secciones principales. En verdad
significa realización y liberación. Aún queda mucho por aprender si queremos
hollar el Camino de la Evolución Superior y elegir entre los siete Senderos
cósmicos -elección que, en forma curiosa, no depende del rayo, pues estos
Senderos están regidos por todos los rayos.
La elección sólo puede hacerse por medio de la
síntesis. La Ley de síntesis "actúa por intermedio de los Siete que sólo
son Uno; indica los siete caminos, no obstante, quienes se hallan en ellos son
uno; inicia lo universal en los muchos, pero mantiene su integridad; origina el
plan, pero conserva intacto el propósito; ve la multiplicidad necesaria de
acuerdo a la Ley de Sacrificio, pero subordina esa ley a la Ley de Síntesis;
exhala los innumerables Alientos, sin embargo, es la Vida Misma".
En esta tentativa de parafrasear una antigua definición
de la Ley de Síntesis, he expuesto todo lo que puedo decir sobre el tema. La
inspiración llegará sólo a medida que los discípulos construyan el antakarana y
actúen como la Tríada espiritual dentro de la Vida monádica, así como
aprendieron a establecer contacto con el alma y a actuar en la triple
personalidad dentro del alma; luego sobrevino la revelación. Nada se obtendrá
si continúo dilucidando el tema. Prosigan el trabajo de construcción del
antakarana, que la luz brillará sobre su camino y la revelación guiará sus
pasos.
El segundo mandato principal (la cuarta frase de la
regla) es la siguiente:
4. Que el triple método para trabajar con lo
dinámico, lleve al grupo hacia los Tres Superiores, donde reina la Voluntad de
Dios.
Este precepto contiene una información algo nueva
para el iniciado moderno que actúa en un cuerpo físico, siéndole algo difícil
captar una mínima parte de su significación. Para mí es inusitadamente difícil
dar el más leve indicio del mismo, en lo que concierne a discípulos como
ustedes. Lo único que puedo hacer es respaldarme en la Ley de Analogía, por
medio de la cual el microcosmos puede obtener un destello de comprensión sobre
los aspectos más evidentes del Macrocosmos.
Primero, me referiré a las palabras "los Tres
Superiores"; veré si puedo esclarecer parcialmente esta compleja idea. Las
palabras "Tres Superiores" se refieren a los tres Budas de Actividad
que aún colaboran activamente con el Señor del Mundo. Como se ha dicho, ambos
están íntimamente vinculados con Sanat Kumara. Lo acompañaron cuando decidió
encarnar por intermedio de nuestro planeta Tierra. Es muy difícil comprender
Sus misteriosas y peculiares funciones. No pertenecen en absoluto a este
sistema solar; han pasado por la etapa humana en ciclos mundiales tan lejanos y
remotos, que esa experiencia ya no constituye parte de Su conciencia; actúan
como asesores de Sanat Kumara, en lo que concierne a Su propósito inicial,
razón por la cual aparecen en esta regla las palabras, "reina la Voluntad
de Dios". Su tarea suprema consiste en procurar que, en la Cámara del
Concilio en Shamballa, ese propósito se mantenga firmemente dentro de la
"zona de preparación" (no sé como expresarlo de otra manera) de ese
Concilio. Actúan en forma especial como intermediarios vinculadores entre el
Logos de nuestro sistema solar y la Vida animadora de la constelación de Libra;
relacionan estos dos grandes centros de energía con nuestro Logos planetario.
En el último sistema solar Ellos constituyeron los
Logos planetarios de tres planetas, donde el principio mente alcanzó su etapa
más elevada de desarrollo; personifican en Sí Mismos, en forma peculiar, el
aspecto sabiduría del segundo rayo, cuando éste se expresa principalmente
mediante lo que el Bhagavad Gita denomina "habilidad en la acción".
De ahí proviene Su nombre: Budas de Actividad.
Debido a que los Budas de Actividad están
condicionados por un aspecto de la Ley del Sacrificio, Sanat Kumara ha dado un
paso más que Ellos. Sin embargo, dentro de la conciencia planetaria y entre
Quienes desarrollan los propósitos divinos, nadie ha alcanzado la etapa
evolutiva del Eterno Joven y la de los tres Budas. Estas cuatro grandes Vidas
desarrollan Sus planes por intermedio de los Señores de los Siete Rayos. De
acuerdo a la Ley de Analogía son para Sanat Kumara lo que los tres aspectos de
la mente en el plano mental, para el discípulo y el iniciado. Su acción
representa:
La mente concreta o mente inferior del Logos
planetario.
La energía que denominamos alma, y el discípulo
llama "el Hijo de la Mente".
La mente superior o abstracta,
pero todo ello considerado desde niveles e
implicaciones cósmicas. Su actividad produjo (después de una larga trayectoria
de la evolución) el acto de la individualización, trayendo el reino humano a la
existencia. Por lo tanto, podría decirse que, en forma misteriosa, los tres
Budas de Actividad son responsables de:
1. El acto de la Individualización. El Buda
que en esa época fue responsable de esa actividad mayor ha estado
temporariamente pasivo desde los días de Lemuria. Cuando está activo trabaja
por medio del séptimo rayo y extrae la energía necesaria de dos constelaciones:
Cáncer y Géminis.
2. El acto de la Iniciación. Llamaré la
atención sobre la palabra "acto"; no me refiero al proceso. El
correspondiente trabajo del Buda sólo empieza en la tercera iniciación, cuando
el Logos planetario es el Iniciador. En esa iniciación comienza a funcionar el
aspecto voluntad. El Buda implicado en el proceso iniciático se halla, en la
actualidad, extremadamente activo; actúa a través del Cristo y del Señor
del segundo rayo, extrayendo la energía necesaria de las constelaciones de
Capricornio y de Acuario.
3. El acto de la Identificación. Involucra
lo que se ha denominado el "momento de abrirse", durante el cual el
iniciado ve lo que reside en la intención cósmica y comienza a actuar no sólo
como unidad planetaria, sino como punto focal cósmico. El Buda de Actividad
responsable de este tipo de actividad planetaria, actúa con el Señor de primer
rayo, funcionando como vanguardia de la conciencia de la Vida que anima a Aries
y a Leo. Su trabajo recién ahora comienza a asumir importancia.
Comprendo que esta información poco significa para ustedes y que
está más allá de su entendimiento, pero gran parte de lo que impartí en Tratado
sobre Fuego Cósmico también lo estaba. El único valor que para ustedes
puede representar es la revelación de la vinculación e interrelación existentes
entre todas las partes de nuestro sistema solar, del universo y del zodíaco.
Existe una relación básica entre estos tres grandes Budas, establecida en eones
pretéritos y firmemente mantenida entre nuestro planeta, tres de los siete
planetas sagrados y seis de las constelaciones mayores -los tres y las seis
que, en forma muy excepcional, conciernen al cuarto reino de la naturaleza.
Otros planetas y constelaciones están también relacionados con la familia
humana, pero su relación está más agresivamente (si puedo emplear tal palabra)
vinculada con los tres reinos subhumanos. Pero no me ocuparé de ellos. En la
sección astrológica de Tratado
sobre los Siete Rayos, T. III, Astrología Esotérica, me ocupé de su
relación con el reino humano.
Observarán que he insinuado la existencia de cinco
triángulos:
1. El formado por la interacción de las energías de
los tres Budas de Actividad, creando un triángulo estrechamente relacionado con
el planeta Saturno.
2. El triángulo de los tres rayos a través de los
cuales actúan los tres Budas.
3. El que está formado por los tres planetas
vinculados a los Señores de cada uno de los tres rayos, por cuyo intermedio
Ellos expresan Su energía impulsora.
4. Dos triángulos entrelazados, creados por las seis
constelaciones de las cuales los tres Budas de Actividad extraen la energía
necesaria y están singularmente relacionados ‑con aquéllas por Su karma
individual. Ambos triángulos entrelazados forman la estrella de seis puntas,
tan común entre los símbolos ocultistas.
De acuerdo a la Ley de Analogía tenemos otro
triángulo sumamente importante en el cuerpo humano, y (esotéricamente
considerado) está vinculado al tema en consideración:
1. El centro ajna, que contiene la energía directriz de ese cuerpo de
actividad que denominamos personalidad.
2. El centro laringeo, se halla en la actualidad peculiarmente activo en todos
los seres humanos, atestiguando el éxito del trabajo creador de los Budas de
Actividad, que, a su vez, tiene un pequeño y simbólico triángulo propio sobre
el cual llamo la atención: la glándula tiroides y la paratiroides.
3. El centro en la base de la columna vertebral. En determinada etapa del proceso evolutivo es
energetizado, para entrar en actividad, por la energía que emana de los Budas
de Actividad, que no están muy activos en esta particular época. Dicha energía
afluye al cuarto reino, pero no va dirigida hacia determinado individuo.
Estas Grandes Vidas actúan a través de grupos mayores. Su potencia es tal que
de otra manera sería destructora.
El propósito de la Deidad se halla necesariamente
incorporado a una proposición mental y, por medio de ella, los tres Budas de
Actividad complementan Su trabajo. No puedo explicar esto con mayor claridad.
Llegará un momento en la experiencia de los iniciados donde -cada uno por sí
mismo- deberán imprescindiblemente formularse esa proposición mental y, por su
intermedio, cada iniciado incorporará su comprensión individual del propósito
divino, tal como el Plan le fue revelado.
Podrá hacerlo únicamente por la experiencia grupal,
en colaboración con su grupo, y cuando el grupo -como un todo- alcance un grado
similar de comprensión y llegue conjuntamente hasta los lindes de esta más
elevada revelación para la humanidad. Cuando lo logre por primera vez, el grupo
quedará sometido a la emanación directa de los Tres Superiores y también bajo
un aspecto, hasta ahora incomprendido y desconocido, de la Cámara del Concilio
en Shamballa. Ello significará una elevada etapa iniciática del grupo, estando
vinculada, en efecto, a la actividad interjerárquica. Está apareciendo en la
conciencia de los miembros del grupo como un acontecimiento que tuvo lugar en
el Ashrama de Sanat Kumara, la Jerarquía Misma, el cual acontece debido al
estímulo que reciben todos los ashramas durante determinada Luna llena, y
concierne a la relación de los ashramas, como un todo, con Shamballa y no con
la Humanidad.
¿Pueden captar algo de lo que con tan poco éxito
estoy tratando. de impartir? Hay una actividad ashrámica que permanecerá
desconocida para la conciencia cerebral del discípulo, hasta el momento de
recibir la tercera iniciación, y sus resultados se perciben tenuemente aunque acrecentadamente.
Está relacionada con la interacción entre Shamballa y la Jerarquía, pero no
entre la Jerarquía y la Humanidad. Concierne al propósito y al plan, pues éste
último es el instrumento del primero. El acto de la realización tiene lugar por
intermedio de la tríada formada por un Maestro y Sus dos discípulos avanzados,
o por los tres Maestros que pertenecen al mismo rayo, por ejemplo, el Maestro
K.H. y Su ashrama, yo y mi ashrama y otro ashrama afiliado.
Por esta razón, en todos los grupos exotéricos
vinculados a un ashrama, tienen un guía grupal más otros dos que son reflejo o
analogía de la Tríada superior, lo cual es parte de la exteriorización de la
Jerarquía, que en la actualidad procede con rapidez.
La importancia de comprender la función que
desempeñan los triángulos constituye una apremiante necesidad. Esto es una
insinuación para los estudiantes en el campo de la política, donde cada país,
bajo distintos nombres, tiene un gobernante elegido y el ministro responsable
de los asuntos locales (o de relaciones interiores) y un secretario del
exterior responsable de las relaciones exotéricas.
Quizás sería de interés decir algo más sobre los
Budas de Actividad. Cada uno de Ellos tiene una relación especial con las tres
razas que fueron y son estrictamente humanas: la tercera, la cuarta y la quinta
raza raíz, denominadas: Lemuria, Atlante y la actual raza Aria (no
empleo el término "Aria" en la acepción dada por la raza germana). En
un modo peculiar, Ellos representan en Shamballa
el alma de cada una de estas tres razas. Aquí quizás hay algo que puede
complicar esta cuestión, pero en realidad es muy simple. Las almas que encarnan
en cada raza son siempre las mismas, y el alma correspondiente queda a su vez
bajo la influencia del Buda respectivo, poseyendo los tres, distintas
cualidades. Como ya expresé, representan -en Su aspecto inferior- los tres
aspectos de la mente. Tenemos:
1. La naturaleza instintiva, a medida que se desarrolla en naturaleza mental, adquiere
un carácter automático y subconsciente y -al mismo tiempo- asume algunas de sus
cualidades superiores paralelas.
2. La mente concreta inferior, en su etapa más desarrollada, a medida que gradualmente
asume control y reemplaza al instinto en la conciencia del hombre. Los Budas de
Actividad presiden lo que podría denominarse (empleando un término técnico y
oculto) el principio ahamkara -la mente, cuando sirve los intereses egoístas
del hombre, y le permite obtener un sentido de proporción y estimar más
sutilmente los valores. Recuerden que el egoísmo es una etapa del
desenvolvimiento, necesaria para que la humanidad conozca el precio del propio
interés.
3. La mente de la personalidad, controla al hombre y lo conduce a la comprobación
de la naturaleza del poder y del éxito y -ante todo- de la integración. Esto
también es una fase imprescindible y precede a una etapa del despertar.
Estas tres grandes Vidas asociadas al Señor del
Mundo podrían considerarse como aspectos constituyentes de Su personalidad,
aunque ello no es técnicamente correcto. El apelativo Sanat Kumara no es Su
verdadero nombre, del cual sólo la primera letra es conocida por los Maestros,
la segunda es únicamente conocida por los Chohanes. La primera sílaba de Su
nombre es conocida en la Cámara del Concilio de Shamballa, pero el resto de Su
nombre permanece en el anonimato. Los tres Budas de Actividad son para el Logos
Planetario (ésta es otra definición) lo que la Tríada espiritual es para la
personalidad consagrada del discípulo iniciado, pues tal es la categoría
espiritual del Logos planetario; el Buda que ahora entra en actividad actúa por
medio de la voluntad espiritual.
Dentro del cuerpo del Logos planetario, la
humanidad construyendo lentamente lo que se denomina antakarana, siendo en
realidad, el hilo vinculador entre el centro coronario de Sanat Kumara y Su
centro cardíaco. Reflexionen sobre estas palabras. Involucran un misterio, y
poco puedo hacer para esclarecerlo. A medida que la humanidad construye o crea
los triángulos de luz y de buena voluntad, invoca realmente una actividad de
respuesta de dos Budas de Actividad -del que actúa por medio del aspecto
voluntad y del que lo hace por medio del aspecto amor existente en la
humanidad, aplicado inteligentemente. No olviden que estos tres grandes
Budas resumen, en un sentido peculiar, la esencia trasmutada de un sistema
solar anterior, donde la actividad inteligente constituyó la meta. Hoy, dicha
esencia subyace en toda actividad en el actual sistema solar, pero está
motivada por el amor, lo cual no sucedió en la manifestación anterior. Los
Budas Mismos forman un Triángulo profundamente esotérico.
Los dos tipos de triángulo que un escaso puñado de
personas están creando hoy, se relacionan con ese triángulo básico. Un tercer
tipo de triángulo será construido en fecha muy posterior, pero sólo cuando los
dos tipos anteriores hayan quedado bien establecidos en la conciencia humana.
Entonces estará involucrada y presente la actividad de los tres Budas y tendrá
lugar una importante integración planetaria. Su símbolo lo tenemos en el hombre
cuando sus tres centros en la cabeza (ajna, brahamarandra y alta mayor) están
activos e inquebrantablemente relacionados, constituyendo así un triángulo de
luz dentro de la cabeza.
Los Budas de Actividad extraerán de los triángulos
que se están creando, y los que se construirán posteriormente, esa esencial
cualidad (raras veces hallada hoy) que se utilizará para la construcción de
este aspecto concepto del antakarana planetario.
Los triángulos de luz y buena voluntad son
esencialmente invocadores. Constituyen el abecé de la futura Ciencia de
Invocación. Su fuerza depende, en un caso, de la profundidad del sentimiento, y
en el otro, de la fuerza de voluntad con que han sido creados. Doy aquí una
sugerencia nueva y útil a los discípulos que están emprendiendo este nuevo
proyecto tan cercano a mi corazón. Dicho trabajo debe ir adelante.
Debido a que el concepto es nuevo y tan diferente de todo lo proyectado hasta
ahora, parece imposible realizarlo; el proyecto de los triángulos tiene su
incentivo en fuentes esotéricas tan elevadas, que algunos discípulos lo
consideran extremadamente difícil, complicando, por su modo de pensar, su
esencial sencillez; otros consideran que es lo más simple del mundo y, por el
énfasis puesto sobre el ángulo exotérico y organizador, también obstaculizan la
creación del verdadero tipo de triángulo. Los discípulos deben ser conscientes
del verdadero plan propuesto y hallar los medios para poner en claro la
posición intermedia entre las dificultades presentadas y las simplicidades distorsionantes.
Quizás pueda esclarecer parcialmente las mentes
responsables de los pasos iniciales en esta empresa profundamente esotérica. No
es trabajo intelectual y práctico que se les pide realizar, y realizarán, los hombres y mujeres de buena
voluntad; tampoco es lo que algunas personas ansiosas consideran como trabajo
de buena voluntad o una fase del mismo. La formación de un triángulo de luz
concierne al depósito de energía en el aspecto interno y etérico de la vida, el
cual automáticamente y con pleno resultado circulatorio permitirá que progrese
el trabajo exotérico de los hombres y mujeres de buena voluntad. No es la buena
voluntad en sí, sino la creación de triángulos de energía, dentro del cuerpo
etérico del planeta, deliberadamente cualificados por la buena voluntad.
Las dos fases del trabajo son lógicamente complementarias entre sí, pero no
deben ser consideradas como una sola. Los triángulos de luz deben estar
cualificados por la buena voluntad o convertirse en agentes de ella, así los
dos grupos se interrelacionarán estrechamente. Las personas de buena voluntad
no necesitan saber algo sobre estos triángulos, salvo que se lo considere
conveniente y estén suficientemente avanzados, en forma individual, como para
reaccionar correctamente; pero su trabajo en el campo de la buena voluntad
tendrá éxito o no, de acuerdo (hablo desde el ángulo del futuro) a la
intensidad del propósito y a la profundidad del amor demostrado por los
miembros de los dos grupos de triángulos.
Los responsables del trabajo creador en el campo
externo, deben empezar el trabajo esotérico. Escribo para discípulos -algunos
de ellos son miembros de mi ashrama- y para el nuevo grupo de servidores del
mundo, responsables de llevar a cabo el trabajo, tal como ha sido planificado.
Los dos grupos de triángulos ya formados, están construyendo en realidad una
forma mental de este trabajo, que evocará respuesta de los verdaderos
constructores.
Por lo tanto, es evidente que este trabajo creador,
con sus propósitos inteligentes y prácticos, y su habilidad, aplicada
correctamente, de unir a los trabajadores exotéricos y esotéricos, en una sola
empresa espiritual, tiene su origen realmente en Shamballa misma y fue captado
-respecto a su intención y propósito- por los Maestros de primero y segundo
rayos, aunque fue comprendido más fácilmente por los discípulos y Maestros de
segundo rayo. En adelante, cuando se haya llevado a cabo un trabajo constante y
sistemático y el público esté familiarizado con la idea, tal actividad
constituirá una parte importante de la nueva religión mundial y será mejor
comprendida; tendrá su propio grupo interno, trabajará totalmente en forma
subjetiva, construirá los triángulos de luz y de buena voluntad y luego actuará
objetivamente, dirigiendo las actividades de quienes erigen el aspecto
organizador de los triángulos de buena voluntad práctica en la Tierra, con una
subsidiaria actividad efectiva.
Ese momento no ha llegado aún. Hoy tenemos la
creación de una forma mental general, o la germinación de la simiente de una idea. Posteriormente, cuando comience el
verdadero trabajo externo, su potencia se manifestará objetivamente, porque los
Budas de Actividad serán gradualmente conscientes de la existencia de la forma
mental, por la naturaleza de su luz y su cualidad de buena voluntad. Entonces,
a medida que surja la necesidad y la emergencia lo decrete, verterán Sus vidas
en ella. Paulatinamente "regirá la Voluntad de Dios", como lo expresa
el precepto. Paralelamente a esto, tendremos en todo el mundo el trabajo de los
hombres y mujeres de buena voluntad, pero será en sí totalmente objetivo
-mundial y asombrosamente útil.
Los discípulos deben aprender a pensar en términos
de síntesis grupal, lo cual implica que han de establecer relaciones más
profundamente subjetivas y desarrollar una creciente sensibilidad a la
impresión superior y a la inspiración interna. La vida vertical del espíritu y
la vida horizontal de las relaciones deben expresarse, en alguna medida, en
forma simultánea antes de que puedan ser captadas parcialmente las
significaciones de estas reglas.
Hemos estado considerando a Shamballa y he dado
alguna información (no impartida hasta ahora en palabras) respecto a la Cámara
del Concilio de Sanat Kumara y de Quienes constituyen sus miembros. Haré una
pausa a fin de recordarles dos cosas:
1. Shamballa es un estado de conciencia o una sensible
fase de percepción donde existe una aguda y dinámica respuesta al propósito
divino -respuesta posibilitada por la síntesis del propósito y la relación
espiritual entre Quienes están asociados a Sanat Kumara.
2. La hermandad, tal como esencialmente es, constituye
un gran enigma que está en proceso de develarse únicamente en los dos niveles
superiores del plano físico cósmico -niveles que denominamos logoico y
monádico.
Entiendo que ustedes comprenden la hermandad en términos del Padre
Uno y Sus hijos. Dicha comprensión es en sí tan limitada e inexacta que sirve
principalmente para distorsionar la verdad; no obstante, eso es todo lo que
pueden captar actualmente del contenido de este concepto. La descripción que
más se le aproxima podría decirse que es la siguiente: Hermandad es una
expresión de la relación entre el Logos planetario (en el plano mental cósmico)
y Su Personalidad, cuando se expresa a través del planeta y todas sus formas de
vida en el plano físico cósmico, relación que está enfocada por intermedio de
Sanat Kumara, la Mente individualizada de esa gran Vida. En otras palabras, el
Logos planetario en Su propio plano constituye para Sanat Kumara lo que el alma
para la personalidad humana, en los tres mundos del plano físico. La palabra
"hermandad" abarca inadecuadamente la totalidad de la relación y
relaciones establecidas. La palabra "fraternidad", tan frecuentemente
empleada, a fin de expresar una idea similar, es en realidad el modo por el
cual una hermandad tenuemente presentida trata de hacer sentir su presencia. La
frase "la fraternidad de Cristo" indica el surgimiento subjetivo de
este concepto en el plano mental, al cual seguirá, a medida que transcurre el tiempo,
la manifestación concreta en el plano físico. Esta idea subyace en las palabras
tan superficialmente aplicadas, "idea, ideal e ídolo", y es también
responsable del creciente sentido de responsabilidad que caracteriza a todo
progreso humano en el camino de la vida. Esta idea básica rige en la Cámara del
Concilio en Shamballa y constituye el impulso motivador detrás de la expresión
planetaria de la vivencia. Caracteriza también el ideal representado por la
Jerarquía, y que complementa el Plan; esta planificación espiritual da por
resultado el aumento de "formas de relación", que en la actualidad
parece adquirir contornos definidos en la concreción del proyecto divino:
Rectas Relaciones Humanas.
He escrito estas declaraciones preliminares porque
una elevada comprensión de la hermandad condiciona al propósito divino y
conduce a la planificación espiritual que proporcionará la clave para el tercer
precepto mayor, del cual nos ocuparemos ahora, expresado de la manera
siguiente:
5. Que la Transfiguración siga a la Transformación
y que desaparezca la Transmutación.
Les recordaré que en estas catorce reglas debemos
encarar el tema desde el ángulo de la conciencia iniciática y no del de la
conciencia fusionada, alma-personalidad. Las reglas se refieren al acercamiento
superior, problema del grupo iniciático, no del individuo dentro del grupo. De
allí la gran dificultad para exponer con palabras estas enseñanzas. Para quien
comúnmente aspira a ser un discípulo aceptado, las tres palabras que
caracterizan este tercer mandato (aunque simbólicamente constituye el quinto de
la regla) podrían definirse de la manera siguiente: Las ideas que imparten
corresponden al aspirante a los misterios cuando enfrenta la iniciación.
Tomaremos las palabras en el orden dado en la Regla Trece.
1. Transfiguración, etapa en el sendero de
la iniciación en que se recibe la tercera iniciación, donde la personalidad
está irradiada por la plena luz del alma y trasciende totalmente los tres
vehículos de la personalidad, convirtiéndose en meras formas, a través de las
cuales podrá afluir el amor espiritual externamente hacia el mundo de los
hombres en la tarea salvadora de la creación.
2. Transformación, el proceso evolutivo
llevado a cabo en el sendero del discipulado, donde el discípulo trasforma su triple
apariencia inferior, o personalidad, y comienza a desplegar la
"cualidad" divina. Su cuerpo físico obedece a los dictados de su
mente, la cual empieza a responder a la mente superior por intermedio del alma;
su naturaleza emocional se convierte en el receptáculo de budi o de la
intuición; luego, después de la tercera iniciación, desaparece por completo, y
el vehículo búdico se convierte en el principal instrumento sensorio. La mente,
a su debido tiempo, es trasformada en forma similar por la impresión
proveniente de la mente superior a medida que se esfuerza en complementar la
naturaleza voluntad de la mónada.
3. Transmutación, método por el cual lo
inferior es absorbido por lo superior, y de esta manera la fuerza es trasmutada
en energías y también la energía de los tres centros inferiores es elevada a
los tres centros superiores (coronario, cardíaco y laríngeo), permitiendo que
el iniciado centralice posteriormente todas las energías en los tres centros
directrices de la cabeza. Este proceso de transmutación se lleva a cabo
mediante la presión de la experiencia, en la vida cotidiana, bajo los efectos
magnéticos del contacto con el alma, y como resultado inevitable de la
evolución misma.
Estos tres procesos espiritualizantes son bien
conocidos, por lo menos en teoría, por todos los aspirantes espirituales; son
expresiones de la intención e interacción efectiva del alma-personalidad;
constituyen también una actividad paralela a la tarea de construir el
antakarana, desempeñando como medios de alineamiento, una parte muy importante
en dicho proceso de transmutación.
Sin embargo, dichas actitudes, procesos e
interpretaciones, no conciernen al iniciado, sino a las significaciones de
estos procesos cuando ha terminado la construcción del antakarana y desde el
"ángulo de la intención" de la mónada. En otras palabras: ¿Qué
significan transfiguración y transformación para los Miembros de la Jerarquía
cuando enfrentan el Camino de Evolución Superior? ¿Qué pueden implicar esas
palabras para Quienes el alma, principio mediador, ya no tiene una
significación real?
Consideremos por un instante que el iniciado, que
ha recibido la primera iniciación mayor (la Transfiguración) y las dos
iniciaciones en el umbral (el Nacimiento y el Bautismo de los Misterios
Cristianos), ya ha creado el antakarana a fin de establecer una relación
directa entre la mónada y la personalidad, entre el centro de percepción
universal o identificación, y la expresión de la forma en los tres mundos. La
construcción del antakarana constituye un canal activo de contacto. El alma que
durante edades ha dirigido las distintas y variadas personalidades ya no
existe; el cuerpo causal ha desaparecido, desintegrándose en el momento en que
el iniciado (en la cuarta iniciación) exclama: "Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado". El
Templo de Salomón, templo espiritual, "no hecho con las manos, eterno en
los Cielos" ya no es necesario, ha cumplido su antiguo propósito, y lo que
se consideró eterno debe desaparecer en la luz de ÉSE para Quien la eternidad
es sólo una fase de lo que más tarde será revelado. Sólo le resta al iniciado
dos puntos de propósito viviente que denominamos espíritu-materia o
vida-apariencia. La lección que tiene por delante el iniciado es comprender el
significado interno (no el significado evidente y fácilmente captado) de que
espíritu es materia en su punto más elevado y materia es espíritu en el más
bajo. Ello involucra la libre internación de la energía-vida, conscientemente
aplicada como resultado de procesos milenarios, y la fuerza-materia, por
conducto del antakarana. El "arco iris" se convierte en un canal para
el impacto de la energía monádica o vital, sobre la sustancia, a fin de que
ésta, al tomar forma, de acuerdo a la intención cíclica del Logos planetario,
pueda ser matizada o cualificada en forma creciente por la energía de la
universalidad. Por estas frases algo embrolladas, observarán lo inadecuado del
lenguaje para explicar la comprensión e intención de la Jerarquía.
Por lo tanto, las palabras transfiguración y transformación,
tienen para el iniciado un significado diferente del discípulo, en cambio, la
transmutación nada significa para el iniciado, pues nada existe en él, que
requiere transmutación. En consecuencia, podría decirse que:
1. Transmutación concierne a la expresión de
la fuerza de la vida en los tres planos inferiores de la vida y evolución
humanas.
2. Transformación concierne, en forma
peculiar, a los tres aspectos de la mente en el plano mental:
a. La mente inferior.
b. El Hijo de la mente,
el alma.
c. La mente superior.
3. Transfiguración concierne a la vida de la
Tríada espiritual en sus propios tres niveles de identificación.
Podríamos agregar a ello el hecho de que:
1. Los tres planos inferiores de la transmutación
son los subplanos líquidos, densos y gaseosos del plano físico cósmico.
2. El plano mental constituye un lugar excepcional
(o estado de conciencia), en el cual o dentro de él, los planos inferiores
están sujetos a la impresión proveniente de los tres superiores. Los tres
superiores y los tres inferiores están sujetos a un proceso definidamente
esotérico y misterioso; sólo en este plano se completa el trabajo de
transmutación -desde el ángulo del iniciado.
3. Los tres planos de la Tríada espiritual
constituyen esferas donde se lleva a cabo la transformación, la cual nada tiene
que ver con la transformación de la personalidad, pero está singularmente
relacionada con el trabajo interno de la Jerarquía y con el efecto que sobre
los Miembros de la Jerarquía produce dicha intensidad viviente en desarrollo.
Por lo tanto, se hallan involucrados cinco planos en estas dos fases del
trabajo divino.
4. Los dos planos superiores (el monádico y el
logoico) son los de la transfiguración, desde el punto de vista del iniciado
superior. Para entonces los procesos de transmutación han descendido
bajo el umbral de la conciencia y, aunque el iniciado (trabajando con las
formas en los tres mundos) posee su instrumento en el plano físico externo, su
propio trabajo y actividad jerárquicos son exclusivamente triádicos y
monádicos, respondiendo firme y crecientemente a la intención logoica.
Consideraremos ahora, hasta donde es posible en una
instrucción exotérica, las fases de la transfiguración y transformación,
"esperando que la transmutación desaparezca" en los discípulos, a
medida que transcurre el tiempo, y ello en forma acelerada -debido a la gran
necesidad actual de trabajadores jerárquicos.
Quizás se pregunten: ¿Cuál es el trabajo emprendido
por los Maestros en los tres planos de la Tríada espiritual? Los estudiantes
están bien enterados de que gran número de Maestros se ocupan de los procesos
evolutivos de los distintos reinos de la naturaleza en los tres mundos
inferiores, pero olvidan que la mayoría no lo hace. ¿Se han preguntado alguna
vez qué lo incita al Maestro a permanecer y trabajar en los tres mundos con Su
mente centralizada en los procesos evolutivos? ¿Han pensado alguna vez en la
posibilidad de qué alguna otra cosa pudo haber despertado y demandado Su
interés? El género humano con su actitud autocentrada, se inclina a creer que
la necesidad humana e incidentalmente la de los demás reinos de la
naturaleza, impelen a la Jerarquía a llevar a cabo su trabajo de salvación y
estimulación, lo cual sólo es una valuación parcial de lo que Ellos realizan.
Durante el proceso de llevar a cabo Su trabajo y debido a la naturaleza del
mismo en los tres mundos, la conciencia del Maestro se expande constantemente y
se va haciendo imprescindiblemente cada vez más incluyente. Tal es el efecto
que produce sobre Él cuando trabaja en bien de la humanidad o de los demás
reinos de la naturaleza. Existe un definido y evolutivo efecto. En los tres
niveles superiores de la Tríada espiritual, otro tipo de impulso evolutivo
dirige Sus actividades. He explicado en otra parte que la conciencia (tal como
la entendemos) va siendo trascendida y que un nuevo aspecto de sensibilidad
universal la va reemplazando. A este desarrollo le he dado el inadecuado nombre
de identificación, palabra que involucra a la conciencia, invoca la voluntad,
posee naturaleza dinámica, la cual es incluyente en su contacto. y también está
basada en la doctrina de la no separatividad.
No obstante, sólo es el principio de una fase
totalmente nueva de desarrollo; la conciencia queda eventualmente bajo el nivel
de percepción. Su impresión llega a ser automática y no se registra
análogamente a como sucede en el ser humano, respecto al instinto animal.
Actúa, pero el hombre no es consciente de ello. Es un mecanismo protector. El
aspecto voluntad de la mónada lo reemplaza, sin negar el amor (que a su vez se
ha hecho instintivo); asume una identificación autocentrada semejante a un
estoque, la cual ocupa el lugar de la inclusividad hasta entonces sentida y
practicada. Quizás aclare algo lo que quiero significar si puntualizo que el
círculo con el punto en su centro simboliza al hombre perfecto, cabal,
incluyente, tanto vertical (contacto con el alma) como horizontalmente
(relación humana), sin embargo permanece en el centro de su conciencia y en el
de su "círculo no se pasa" autoimpuesto. De allí jamás se mueve, pero
en todo momento es consciente de lo que acontece dentro de su esfera de
influencia. Tenemos así el símbolo del Maestro, desde un punto específico de
realización.
El Maestro mismo no es estático. Su campo de acción
está bien definido; Su reino de contacto -humano, subhumano y superhumano-
también lo está. Dentro del "círculo no se pasa", en el mundo
sensorio y en relación con el mundo de la comprensión amorosa, Él es el
Maestro.
En este preciso punto del tiempo y del espacio,
comienza para el Maestro el trabajo de transformación -transformación producida
por el desenvolvimiento y desarrollo que han sido posibles en los tres niveles
de la Tríada espiritual. A medida que la transformación va teniendo lugar,
sobreviene una nueva actividad que permite finalmente al Maestro irrumpir a
través del "círculo no se pasa" planetario, y de esa manera llegar al
portal de la Evolución Superior.
Lo que debo decir ahora resultará más claro si
empleo el símbolo siguiente: El Maestro ha entrado ya en otro nivel cósmico,
pero aún permanece dentro del aura de la Vida Una. Le es revelado el plano
astral cósmico. Ve la razón por la cual debió desarrollar primeramente la
sensibilidad; por qué debía ser luego empleada y dominada y, por último,
totalmente negada -negada en tal forma que descendió bajo el nivel de la
conciencia. No existe espejismo en el plano astral cósmico, y sólo quienes han
dominado la reacción sensoria en todos los niveles del plano físico cósmico y
se han liberado totalmente del mismo, pueden -por medio de la voluntad
iluminada y del poder de esa misteriosa cualidad (si así puedo denominar a una
expresión real) de identificación- dirigir el aspecto inferior del deseo
cósmico en el plano astral. Esto debe sintonizarse imprescindiblemente con lo
que ellos están irrevocablemente relacionados. Dicha identificación es, por lo
tanto, la expresión más elevada del propósito divino en el plano físico
cósmico, aunque constituye el aspecto inferior del deseo astral cósmico. En
consecuencia, hermanos míos, la transformación a que se refiere esta regla es
la de la conciencia en identificación. Nada más puedo decir. No hay palabras o
símbolos que expresen el verdadero significado.
En este método de acercamiento, por medio de la
identificación, el Maestro construye aquello de lo cual el antakarana
manásico constituye la analogía espiritual. El antakarana, que ahora está
surgiendo, es una proyección desde el ashrama de un Maestro; existen, por lo
tanto, siete caminos hacia el Camino de Evolución Superior. Los siete
corresponden a los siete ashramas pertenecientes a los rayos; están
relacionados con las siete iniciaciones, con los siete principios del hombre y
con los otros numerosos septenarios. Es la fuerza de la Voluntad, generada por
el Maestro durante el proceso de
1. obtener la quinta iniciación,
2. trabajar en los tres mundos de la salvación
creadora,
3. cumplir el propósito ashrámico y la consiguiente
actividad grupal,
4. manifestar la energía de rayo,
5. expresar la facultad conocida únicamente por los
iniciados que han ido más allá de la tercera iniciación.
Lo antedicho proporciona la intención centralizada,
que permite al Maestro lograr la denominada transformación, y proyectar,
posteriormente, el impulso dinámico de Su voluntad espiritual, en tal forma,
que logra horadar el "círculo no se pasa" planetario; entonces se le
otorga la liberación en el mundo y no la mera liberación en los mundos.
Evidentemente me refiero al tema de la sexta
iniciación, la cual, cuando se ha consumado, el Chohan trasciende los tres
mundos de la Tríada espiritual y se centraliza como "agente proyector de
la Voluntad Iluminada", cuando ésta se expresa en el plano monádico. Esta
etapa de desenvolvimiento constituye en realidad la Iniciación de la Ascensión,
cuyo verdadero significado será revelado por intermedio de la futura religión
mundial.
Luego, como resultado, le sigue la denominada
verdadera transfiguración, la cual permite al iniciado actuar en el plano
logoico o el plano físico cósmico más elevado. La fraseología cristiana lo
denomina "sentarse a la diestra de Dios en el Cielo". Allí, se
transfigura el hombre que ha alcanzado la séptima iniciación. El primer
contacto se establece por la línea que él ha proyectado como resultado de la transformación,
estableciéndose con ÉSE que siempre ha influido sobre Sanat Kumara. El
Chohan ha recibido la séptima iniciación.
6. Que el O.M. sea oído en el centro mismo del
grupo, proclamando que Dios es Todo.
No tengo la intención de interpretar esta última
frase de la regla. Su significado está fuera del alcance de la más preclara
comprensión que ustedes pudieran poseer. Concierne a la transmutación del O.M.
en el SONIDO originante, produciendo cierta transformación básica, dando por
resultado una transfiguración que abarca todo el planeta y tiene relación con
determinada iniciación planetaria mayor. Estas cuestiones no nos conciernen y
sólo se ocupan de ellas muy pocos de los Maestros más avanzados. Por lo tanto
esperaremos hasta que, por el análisis de las partes, hayamos resuelto nuestros
problemas espirituales, transmutado nuestras naturalezas inferiores,
experimentado los aspectos inferiores de ambas transformaciones y, en
consecuencia, estemos preparados para recibir la tercera iniciación, la de la
Transfiguración.
REGLA
CATORCE
Esta regla final para discípulos e iniciados
contiene un gran resumen. Señalaré nuevamente (como lo he hecho repetidas veces
en el pasado) que no nos ocuparemos del significado evidente -por muy elevado
que sea. La significación detrás del significado concierne siempre a la mente
iniciática. Los estudiantes harían bien en recordar la siguiente secuencia de
palabras, que contienen ideas: Símbolo, Significado, Significación, Luz,
considerando a ésta como energía creadora emanante -la organizadora del
símbolo, la reveladora del significado y la potencia de la significación.
Hemos estudiado las reglas y penetrado
profundamente en el mundo de las significaciones, sin embargo, la mayoría de
ustedes no ha ido más allá de la etapa de los tanteos, en el mundo de los significados.
La razón de ello estriba en que aún no han recibido la tercera iniciación.
Pediré también que tengan en cuenta que el mundo de los símbolos es el
de la vida personal, el del mundo fenoménico, pues esa frase abarca los tres
mundos de la evolución humana; el mundo del significado es donde vive el
alma y actúa con intención y comprensión; el mundo de las significaciones
es el de la Tríada espiritual, que sólo confiere plenamente la liberación en
dicho mundo, después de la tercera iniciación.
Las palabras de que se ocupa la regla son
aparentemente tan simples que pueden ser fácilmente entendidas. Trataré de
demostrarles que su verdadero significado es profundo y esotérico, hasta el
enésimo grado, como ustedes dicen.
Regla Catorce
Para Aspirantes: Escuchen. Toquen. Vean. Apliquen.
Conozcan.
Para Discípulos e Iniciados: Conozcan. Expresen.
Revelen. Destruyan Resuciten.
Deben observarse las siguientes relaciones, porque
la primera constituye la simiente de la obra.
ASPIRANTES INICIADOS
Escuchen ------------ Conozcan
Toquen ------------ Expresen
Vean ------------ Revelen
Apliquen ------------ Destruyan
Conozcan ------------ Resuciten
Se darán cuenta que el aspirante llega
oportunamente al conocimiento y comienza a saber; el discípulo o el iniciado
empieza sabiendo y, mediante su habilidad de expresar esotéricamente lo que
sabe, puede revelar la luz y por medio de ella, destruir la ilusión, el espejismo
y maya; produce la resurrección en el plano físico -resurrección de la muerte,
que inevitablemente confiere la vida en el plano físico.
Las cinco palabras dadas a los aspirantes, en
realidad son relativamente simples. La mayoría de ellos comprenden su
significado en cierta medida. Saben que el mencionado acto de escuchar nada
tiene que ver con el sentido físico del oído, y el de tocar, que debe ser
desarrollado, se refiere a la sensibilidad y no a la percepción sensoria del
vehículo físico. Igualmente saben que el acto de ver, el cual deben cultivar,
es el poder de ver la belleza subyacente en la forma, reconocer la divinidad
subjetiva y registrar también el amor impartido por medio de símbolos. La
aplicación de la energía del alma a los asuntos de la vida cotidiana y al
establecimiento de esas condiciones que permiten el conocimiento del alma,
constituyen las lecciones elementales del aspirante. De ellas no me ocuparé,
excepto en lo que puedan proporcionarnos la clave de las significaciones de las
cinco palabras dadas al discípulo iniciado.
Tomemos cada una y tratemos de cerciorarnos de sus
significaciones. Pero, ante todo, quisiera indicar que nos ocuparemos de las signaturas
monádicas, de lo que sintetiza a las significaciones y de lo que otorga una
significación vital a la vida iniciática. Mientras leen mis palabras, quisiera
que se retraigan internamente y traten de pensar, sentir y percibir, en el
nivel de conciencia más elevado posible. El esfuerzo que dediquen para
realizarlo dará mucho fruto y una rica recompensa. No captarán la plena
intención de estas palabras, pero el sentido de percepción comenzará a
reaccionar ante la impresión triádica. No encuentro otro forma para explicarlo,
limitado como estoy por la necesidad de emplear el lenguaje Quizás nada lleguen
a registrar conscientemente, porque el cerebro del discípulo común es todavía
insensible a la vibración monádica. Aunque el discípulo fuera capaz de
responder en cierta medida, no existen las imprescindibles palabras para
expresar la idea presentida o revestir el concepto. Por lo tanto, es imposible
dar a las ideas divinas una forma ideal y luego hacerlas descender al mundo de
significados y de allí al mundo de los símbolos. Lo que diré tendrá, sin
embargo, mayor significación al finalizar este siglo, cuando los hombres se
hayan recuperado del caos y la crueldad de la guerra, y cuando las nuevas y más
elevadas influencias espirituales se viertan externa y constantemente. Escribo,
hermanos míos, para el futuro.
1. Conozcan.
¿Qué diferencia existe entre el saber del aspirante
y el conocimiento del discípulo iniciado? Es la diferencia que hay entre dos
campos y zonas divergentes de percepción. Ante todo se dice al aspirante
"conócete a ti mismo"; luego que conozca la relación forma y alma; la
zona que abarca este conocimiento es la de los tres mundos, más el nivel del
plano mental, donde su alma está centralizada. El discípulo iniciado conoce la
relación de la periferia al centro, del Uno a los muchos y de la unidad a la
diversidad. El aspirante se ocupa de la triplicidad: él mismo como conocedor,
su campo de conocimiento y el agente del conocimiento, la mente. El discípulo
iniciado ya ha sobrepasado la triplicidad y se ocupa de la dualidad de la
manifestación, de la vida‑energía, cuando afecta o está relacionada con
la fuerza‑materia, del espíritu y la sustancia. El conocimiento del
iniciado nada tiene que ver con la conciencia, tal como la mente reconoce ese
factor durante el proceso evolutivo; su conocimiento está relacionado con el
don de la intuición y con esa divina percepción que ve todas las cosas como si
estuvieran dentro de sí mismo. Quizás la manera más simple para explicar
el conocimiento del iniciado consistiría en decir que es la percepción directa
de Dios, dicho en términos místicos. El conocimiento del aspirante está
relacionado con ese aspecto de la divinidad que denominamos el alma en la
forma. Exponiéndolo de otra manera, podría señalar que el aspirante se ocupa
del conocimiento del alma y de la materia, en vez el iniciado se ocupa del alma
y del espíritu.
Si les dijera, hermanos míos, que el conocimiento
del iniciado está relacionado con lo que es producido por el SONIDO, no por el
A.U.M. o el O.M., habré ligado estos comentarios con gran parte de lo que di
anteriormente al analizar estas catorce reglas. El acto de "escuchar"
del aspirante, se ha trasformado en un reconocimiento efectivo de lo que el
Sonido ha creado. No me refiero a la creación del mundo fenoménico, ni al mundo
de significados, el cual es esencialmente el Plan o canon, que subyace en el
mundo fenoménico, sino a la intención o al Propósito que motivó el Sonido
creador; aquí me refiero a la energía impulsora, que da significación a la
actividad, y a la fuerza-vida que el Sonido centraliza en Shamballa.
La humanidad no es culpable de que recién ahora
pueda surgir con mayor claridad la significación del Propósito divino en la
conciencia del discípulo iniciado. Es cuestión de tiempo y movimiento en el
espacio; concierne a la relación de la Jerarquía, activa en el Plan con
Shamballa, receptora (por medio del Sonido) de la energía creadora, y es
intención divina emplearla para producir una perfecta expresión de la Idea
divina. La primera palabra de esta regla se refiere al conocimiento de esta
relación y de sus efectos.
Cuando esta significación surgió en la conciencia
de Cristo -conciencia iluminada, purificada y divinamente centrada- Lo impelió
a exclamar: "Padre, no mi voluntad sino la Tuya sea hecha". Obtuvo la
visión de la emergente intención divina para la humanidad y (por medio de la
misma) para el planeta como un todo. Durante la etapa jerárquica del desarrollo
alcanzado por Cristo, convirtiéndoLo en Guía de la Jerarquía y en Maestro de
Maestros, Su conciencia se había unificado totalmente con el Plan; la aplicación
de éste en la tierra, su meta de establecer el reino de Dios y el surgimiento
del quinto reino de la Naturaleza, constituyeron para Él un simple cumplimiento
de la ley y toda Su vida estuvo y está engranada para cumplirla. Conoció y
comprendió plenamente el Plan, su meta, técnicas y métodos, sus leyes y
aplicaciones, sus efectos fenoménicos, los obstáculos a vencer, la energía (del
amor) a emplearse, la estrecha y creciente relación e interacción entre las
Jerarquía y la Humanidad, entre el centro cardíaco del Logos planetario y el
centro creador. En el punto más elevado de este consumado conocimiento y en el
momento de Su total entrega, al efectuar el necesario sacrificio de Su vida en
cumplimiento del Plan, se produjo súbitamente una gran expansión de conciencia.
La significación, la intención, el propósito de todo y la amplitud de la Idea
divina, tal como existía en la mente del Padre, surgieron en Su alma (no en Su
mente). Vio más profundamente la significación de la divinidad, como nunca se
creyó posible; desaparecieron los mundos del significado y el fenoménico y
-esotéricamente hablando- perdió Su Todo. Lógicamente estas palabras no tienen
sentido para ustedes. Momentáneamente quedó despojado de la energía de la mente
creadora y de la energía del amor. Tuvo a Su disposición un nuevo tipo de
energía -la energía de la vida misma, imbuida del propósito y activada por la
intención. Por primera vez se Le presentó con toda claridad la relación entre
la voluntad, que hasta entonces se había expresado en Su vida por medio del
amor, y el trabajo creador de inaugurar la nueva dispensación y establecer para
siempre el reino de Dios. En ese punto Él atravesó el Getsemaní de la
renunciación.
En lo antedicho tienen un indicio. El punto elevado
de realización del Cristo -tal como lo relata El Evangelio- fue logrado en
Getsemaní, y durante un fugaz momento se nos proporciona una vislumbre de un
aspecto o acontecimiento de la Sexta Iniciación. Este evento y crisis
espiritual durante la vida de Cristo (que ocurrió mientras influía a su
Discípulo Jesús) permitió que Jesús recibiera en Su propio nivel de desarrollo
espiritual, la cuarta iniciación, la Crucifixión o Gran Renunciación. Los
números cuatro y seis guardan una estrecha relación, y la renunciación menor
(considerada mayor, únicamente desde el punto de vista humano) constituye la
más elevada renunciación posible que podrá recibirse oportunamente, y
viceversa. A través del Evangelio encontramos, en muchas partes, dos relatos
paralelos: el mundo menor del discipulado beneficiándose por las realizaciones
de quienes reciben las iniciaciones superiores, demostrándose así la estrecha
unidad que eternamente existe dentro de la Jerarquía y -centralizada a través
de Cristo- la síntesis que está comenzando a formarse entre la Jerarquía y
Shamballa, lo cual tiene lugar por primera vez en la historia humana en esta
era. El reconocimiento de esta emergente síntesis entre la Voluntad y el Amor
tuvo un definido efecto sobre la conciencia de Cristo, llevándoLo a conocer
gran parte de lo que hasta entonces se Le había ocultado.
Estos son misterios muy profundos. Su valor para el
discípulo en entrenamiento reside en las relaciones reconocidas y consideradas.
Como bien saben, estas reglas controlan la vida
grupal; constituyen la clave para las leyes que rigen todo trabajo grupal
planetario. La vida jerárquica, a través de su aspecto mayor de amor, fue una
zona de conciencia, muy familiar y bien conocida por los Maestros y por el
Maestro de todos Ellos, el Cristo, pero este "perfecto Hijo de Dios"
tenía aún por delante otro "conocimiento" que adquirir; Le fue
revelada la naturaleza y la mente de ese gran Ser incorporado al Señor del
Mundo en Shamballa.
La viviente comprensión del Ser y de estar
identificado con el Logos planetario en el plano mental cósmico, constituyeron
el desenvolvimiento de la percepción del Cristo en el Camino de Evolución
Superior. Por lo tanto, experiencia, percepción y Ser, son las notas clave de:
1. El Sendero de la Evolución.
2. El método de desenvolvimiento en el Sendero.
3. El estado de divina centralización en el camino.
En otras palabras, tenemos los estados de
Individualización, Iniciación e Identificación.
La relación existente entre el acto de escuchar del
aspirante y el conocimiento del discípulo iniciado, está expresada en un
determinado y antiguo escrito, de la manera siguiente:
"Aquel que busca, oye tenuemente los imperceptibles
susurros de la vida de Dios; ve el aliento de ese susurro que perturba las
aguas de la vida espacial. El susurro penetra. Luego se convierte en el Sonido
de las innumerables aguas y en la Palabra de numerosas voces.
Grande es la confusión, pero el acto de escuchar debe
continuar. Escuchar es la simiente de la obediencia, ¡oh Chela en el Sendero!
La voz llega más audiblemente; se acallan súbitamente las
voces, y el acto de escuchar cede su lugar al conocimiento -el conocimiento
de lo que está detrás de la forma externa, la percepción de lo que debe
hacerse. El orden es visto. El diseño surge con claridad.
Conocimiento es la simiente de la actuación consciente, ¡oh
Chela en el Sendero!
El acto de escuchar y el conocimiento, también desaparecen,
entonces puede verse lo que ellos producen. Surge el Ser y la unión con el Uno.
Se conoce la identificación -no en este plano, sino en esa esfera superior
donde actúan y hablan los Grandes Hijos de la Vida. Sólo permanece el Ser. El
trabajo se ha realizado".
2. Expresen.
Hemos llegado a la segunda palabra de esta regla
para discípulos e iniciados -Expresen. Ésta no puede ser comprendida
correctamente si se la separa de la correspondiente palabra impartida a los
aspirantes -Toquen. Deberán observar que todas las palabras dadas al neófito se
refieren básicamente a algo que él debe realizar respecto a sí mismo, alguna
tarea que lo hará más apto para progresar, o algún proceso de captación, lo
cual le permitirá actuar en un instrumento mejor y más sensible. Podríamos
denominar esto como la "etapa introvertida" del entrenamiento, porque
lleva al discípulo en cierne, a un conocimiento más cabal de sí mismo; capta el
hecho de que él mismo, el microcosmos, constituye la clave del macrocosmos; es
la clave del futuro y contiene en sí mismo la revelación que debe preceder a la
acción esotérica. En contraposición a esto, las palabras dadas al discípulo y
al iniciado, marcan la obtención de una capacidad para trabajar desde un centro
esotérico muy profundo y en forma pronunciadamente oculta. Por lo antedicho
quiero significar que el iniciado, actuando como hemos visto, desde el punto de
vista del conocimiento, ya no está simultáneamente autocentrado, sino que se
ocupa de aquello en el cual vive, se mueve y tiene su ser. Se interesa por el
Todo y no por la parte; le interesa lo que afectará a su medio ambiente (un
aspecto del Todo viviente y vibrante) y no sólo de sí mismo; su tarea
jerárquica consiste en la salvación de los demás y no en la propia.
Si observan sus actuales actitudes y acciones,
descubrirán que están centradas principalmente (podría agregar, casi
necesariamente) alrededor de ustedes, su propio reconocimiento, su propia
captación de la verdad y su progreso en el sendero, pero -a medida que van
logrando un estado iniciático- declina el propio interés, hasta desaparecer y,
como dice una antigua frase. "sólo Dios permanece"; lo único que permanece
en la conciencia es ÉSE, el cual es belleza, bondad y verdad, no la forma sino
la cualidad, aquello que está detrás de la forma, e indica cuál es el destino,
el alma, el lugar y el estado. Reflexionen sobre estas palabras porque imparten
dónde (a medida que transcurre la evolución) pondrán el énfasis más tarde.
Al considerar la palabra expresen, creo que
podré aclararla algo más. Cuando el principiante en el sendero reflexiona sobre
la significación de la expresión, se está ocupando de su habilidad para
expresar la verdad que teóricamente reconoce, a la cual aún no puede dar forma.
Ello es de valor porque nutre su aspiración, centra su atención en sí mismo y
acrecienta su ingenuo autointerés, lo cual frecuentemente acarrea sus propios
problemas, tales como un sentido de fracaso, un indebido registro del éxito o
un sentido de proporción no desarrollado.
No obstante, cuando el iniciado introduce en su
conciencia el mandato expresen, no significa que él debe expresar sus
propios requisitos y necesidades, sino la necesidad que los demás tienen de
estas expresiones de la verdad, que los guiarán en el camino. Por lo tanto,
dicha palabra constituye para él el mandato de hacerse creador. El iniciado
crea fuera de sí mismo su contribución individual a la totalidad de las formas
creadoras, por cuyo intermedio la Jerarquía está tratando de crear "un
nuevo cielo y una nueva tierra". No se ocupa de lo que él mismo expresa
como alma dentro de una personalidad; ha desarrollado el hábito de la correcta
expresión egoica en los tres mundos, y su cualidad aparece (volviendo al empleo
de las palabras originales -vida, cualidad y apariencia) automáticamente sin
ninguna planificación de su parte. Sin embargo, se ocupa de la secuencia de las
actividades que enumeraré a continuación:
1.
El
mantenimiento del contacto jerárquico, del cual el contacto consciente con el
alma es incidental porque ahora constituye un hábito.
2.
La percepción
ininterrumpida y consistente de su lugar ashrámico; no me refiero a la
localidad sino a la categoría, algo muy diferente.
3.
La
concentración reflexiva sobre el Plan jerárquico, porque su ashrama particular
ha asumido la responsabilidad de una parte del mismo; responsabilidad que trata
de compartir inteligente y eficazmente.
4.
El
reconocimiento de la contribución inmediata de su ashrama y de la suya propia
como parte integrante de la misma, que hace desaparecer al místico visionario y
produce al ocultista práctico.
5.
El estudio de
los métodos creadores de su rayo particular y la visualización imaginativa de lo
que se expresará cuando el anhelado trabajo creador haya adquirido su debida
forma.
6.
La proyección
consciente de su contribución al plano físico externo. Un tangible proyecto
creador es emprendido y eventualmente logrado.
7.
Así desempeña
la parte que le corresponde llevar a la objetividad en la empresa creadora de
su ashrama.
Lo planificado por el ashrama para ser llevado a cabo en el
momento exacto de la necesidad expresada por la humanidad, exacto en lo que
respecta al tiempo y ubicación, constituye la simiente de este trabajo creador.
Quizás no sea lo que la humanidad cree necesitar, pero esencialmente constituye
lo que la Jerarquía reconoce como factor necesario, conducente al imperativo
progreso de la raza en cualquier momento específico. En la actualidad, la
humanidad cree, por ejemplo, que su mayor necesidad es la paz y el bienestar
material, y trabaja despreocupadamente para obtener ambos; la Jerarquía sabe
que la mayor urgencia de la humanidad es el reconocimiento de la insensatez de
la pasada separatividad, y que debe cultivar la buena voluntad. Quienes
trabajan en los ashramas dedican todo sus esfuerzos para esos fines. En
consecuencia, el trabajo creador de los discípulos e iniciados activos consiste
en producir esa presentación (apariencia) de las apremiantes verdades, en tal
forma, que el sensato reconocimiento por la humanidad, la
lleve a iniciar debidamente la correcta acción. Los trabajadores
jerárquicos deben expresar, por lo tanto, la verdadera necesidad, en
forma adecuada a la capacidad de registro, que la humanidad posee en estos
momentos.
El trabajo creador obtenido por la expresión, no
concierne en consecuencia al desarrollo y progreso personales del iniciado. El
discípulo ha sido aceptado en el ashrama debido a su desarrollo y su
capacidad para contribuir al proceso creador ashrámico. Lo que él
"tocó" como neófito, a fin de obtener espiritualmente lo que pudo (y
con un sólido motivo), se ha convertido ahora en lo que debe ser expresado en
el campo de servicio del iniciado, exigiendo de él todo lo que posee, sin
dejarle nada al yo separado.
En la asamblea jerárquica se está planificando
actualmente una gran actividad creadora, que involucra a todos los ashramas
(mayores y menores), y el trabajo de todos los discípulos, expectantes y atentos,
consiste en lograr el éxito de ese plan creador mediante su máxima expresión en
el plano físico. Deberán llevarlo a cabo por intermedio de sus actividades
agrupadas y fusionadas, lo cual incorporará la plena expresión de todo lo que
han realizado y adquirido en las etapas anteriores de su desenvolvimiento
individual. Observarán por lo antedicho que, desde Dios, el Creador de todo lo
que ES, descendiendo hasta el más humilde discípulo en el centro jerárquico,
predomina el tema de la creatividad, siendo la expresión (entendido también
esotéricamente) de la intención divina. Lo que los hombres denominan
actualmente trabajo creador, es, en realidad, una expresión de sí mismos y de
su apreciación de la belleza, tal como ellos la ven; de la verdad, como ellos
la captan; de la sicología, como ellos la interpretan y de la
naturaleza, como ellos la explican científicamente. De acuerdo a su
desarrollo espiritual y percepción inteligente, así será la cualidad y
naturaleza de su expresión -pero, será la de ellos.
Sin embargo, en el caso de los trabajadores
jerárquicos, la situación es distinta. Trabajan para expresar lo que el ashrama
trata de manifestar por medio de su grupo de trabajadores; intentan expresar
esa parte del Plan que pueden captar; se ocupan de expresar el alma, tal como
será conocida en la civilización y cultura que debe desarrollarse
inmediatamente. Pueden actuar libres de todo autointerés; no consideran como
propias sus creaciones sino una expresión de la actividad jerárquica; el
espíritu de identificación con lo expresado, está ausente, pero -habiendo
creado lo que su impulso ashrámico les indica- dan una nueva expresión del
dinámico y siempre activo propósito. No se ocupan de la forma sino de la vida,
del organismo más bien que de la organización, de las ideas más bien que de los
ideales y de la verdad esencial en lugar de teologías cuidadosamente
formuladas.
Cristo lo expresó en Sí Mismo y se abstuvo
de darle forma; Él era la verdad, no obstante (debido a su inherente vida), lo
expresado por Él inevitablemente adquirió forma, y en gran parte ha modificado
y matizado los pensamientos y la planificación humanos, y esto sucederá
acrecentadamente. A medida que se vaya expresando la esencia del cristianismo
(y con ello el predominio eclesiástico se destruirá), tendremos un destacado
ejemplo de la verdad que estoy tratando de acentuar. En la Iglesia cristiana,
los hombres no han expresado al Cristo, sino a sí mismos; han impuesto su
interpretación de la verdad sobre la verdad misma; en todos los países han
creado una organización masiva, pero carente de un organismo viviente. En la
nueva religión mundial, que está en camino, el cristianismo se expresará
mediante la actividad creadora del espíritu crístico por intermedio de los
discípulos e iniciados del mundo; entonces se verá la plena expresión de la
verdad jerárquica -de la cual Cristo hoy es el símbolo y el exponente.
Los neófitos y aspirantes han "tocado" lo
que representó Cristo y luego trataron de imponer al resto del mundo su
comprensión del contacto establecido. Los conocedores, discípulos e iniciados,
expresan lo que Él representó (amor-sabiduría), y lo hacen automáticamente y
por la fuerza del hábito, primero en sí mismos y finalmente en el mundo
externo, mediante una actividad creadora definidamente planificada.
Por lo tanto, hermanos míos, los verdaderos
aspirantes tienen ante sí una etapa intermedia de descentralización, una vida
automáticamente espiritual y la absorción en la Jerarquía por intermedio
de un ashrama; allí podrá aprenderse el Plan. Cuando ha sido cumplida esta fase
del desarrollo, el discípulo puede empezar a trabajar en forma creadora de
acuerdo con la actividad jerárquica.
Al considerar la siguiente palabra de la
enumeración, debemos tener presente lo ya expuesto acerca de las palabras:
Toquen y Expresen. Podría decirse que las palabras dadas a los aspirantes y
solicitantes constituyen la simiente o germen de los conceptos vertidos en las
palabras para iniciados y discípulos. Hasta que las anteriores significaciones
no sean dominadas en las primeras etapas del discipulado, no podrá prestarse el
servicio iluminado -basado en las palabras posteriores. En la nueva actitud del
iniciado, hacia la comprensión esotérica en desarrollo, está implícito el hecho
de la transición del interés individual, a un estado universal de conciencia,
que con el tiempo llega a convertirse en el agente directriz para el servicio
individualizado -como lo presta individualmente el discípulo en el plano
físico. La fusión de ambas actitudes -que incluye la comprensión y el servicio
especializado- hace que la tarea del discípulo sea particularmente difícil.
Simultáneamente debe mantener dos actitudes y, al mismo tiempo someterse al
entrenamiento requerido, que le permitirá dar el siguiente paso en el sendero.
Sólo cuando persiste esta situación, posee el iniciado el sentido de la
triplicidad. Esto es algo importante que debe observarse. Ténganlo presente
cuando analicemos las dos palabras que siguen: Vean y Revelen.
3. Revelen.
Durante el actual ciclo planetario, el objetivo de
la evolución estrictamente humana consiste en desarrollar la vista, culminando
en percepción espiritual, principal don que otorga el alma a Ia personalidad
cuando ha hecho contacto; imparte un sentido de amor atractivo, indica la naturaleza
de las cosas, revela el mundo del significado y otorga el gran don de la luz,
conocimiento y ultérrima iluminación. Éstas son las metas para el místico, el
aspirante y el discípulo juramentado. La vista constituye el más grande don
físico, ocurriendo lo mismo en una vuelta más elevada de la espiral en el mundo
del alma. Cuando el discípulo ha logrado alguna medida de visión y tiene a
la "vista" su meta, entonces puede ser aceptado en un
ashrama, donde se le hará conocer la naturaleza de la revelación. Los
hombres tienen tendencia a confundir la visión con la revelación, y quiero
aclarar algo esta cuestión en sus mentes, por lo tanto tiene mucha importancia
la frase precedente. Los aspirantes tienden a creer que la meta a alcanzar es
el contacto con el alma, teniendo como meta secundaria la posición jerárquica y
como tercera meta, el servicio. Sin embargo esto no es exacto.
La meta para el aspirante consiste en adquirir
conciencia de la no separatividad y el reconocimiento de la inclusividad
universal; la meta secundaria es el desarrollo de la capacidad de revelar la
naturaleza de esa realidad, la Unidad; la tercera meta es la capacidad de
adoptar en los tres mundos, los medios que facilitarán al género humano la
captación de tales fundamentos. Observarán cómo en esta última definición de la
meta desaparece total e inevitablemente el factor de autointerés. En
consecuencia, podrá decirse que la revelación concierne a la Unicidad nada más.
Sólo llega a conocerse la practicabilidad de esta verdad cuando el discípulo
trata de llevar a cabo dos cosas: comprender individualmente e introducir, en
las mentes y en las vidas de los hombres de todas partes, la naturaleza de la
unidad planetaria y de la no separatividad.
La tarea del aspirante es ver la luz, y
cuando ello llega a ser una realidad en su conciencia, comienza a captar la
revelación oculta que esa luz, con la cual hizo contacto y ha utilizado, le ha
descubierto. Ésta es otra frase clave para cavilar sobre ella.
No me ocuparé aquí del tema de la luz, de la visión
y de la iluminación. He tratado dichos tópicos extensamente en mis libros,
constituyendo además la ansiosa búsqueda de los místicos de todas las épocas;
las Escrituras y la literatura de todas las naciones contienen mucha
información al respecto. Lo que me interesa es el tema de la revelación y la
tarea reveladora del iniciado. El discípulo que representa al ashrama, debe
revelar a la humanidad la unidad esencial que subyace en todo lo creado. Debe
hacerlo, ante todo, actuando como un límpido cristal a través del cual todos
pueden ver la realidad de la Unicidad cuando se manifiesta en la
actividad práctica. Cuando por medio de su vida y palabras haya demostrado su
participación consciente en esta unidad básica, entonces pone en práctica los
métodos ashrámicos, para que esta verdad fundamental sea más evidente. Podrán
ver aquí por qué -como técnica jerárquica- llevamos a la atención del público
la realidad de la existencia del nuevo grupo de servidores del mundo, el cual
es la expresión práctica de una existente unidad, basada en la unicidad del
móvil, del reconocimiento, de la orientación (hacia el mundo espiritual y el
servicio a la humanidad), de los métodos y de las ideas, y todo ello, a pesar
de que, generalmente, no existen las relaciones en el plano físico y carece de
organización y reconocimiento externos. La unidad es subjetiva, y por esa razón
no la afecta ninguna sombra de separatividad.
La organización interna a la que hemos dado el
nombre de nuevo grupo de servidores del mundo, a fin de reconocerla e
identificarla, no puede ser disuelta o disminuida, porque ha sido erigida
alrededor de un gran principio de crecimiento evolutivo que -cuando se logra-
indica haberse registrado la conciencia de la unidad, algo que una vez captado
y conocido no puede perderse ni negarse. Una vez visto y comprendido llega a
ser, en la conciencia de quien lo posee, una realidad, como lo es el
reconocimiento y la utilización del cuerpo físico. Él sabe que ese organismo
complejo constituye una unidad que funciona por intermedio del principio vida,
lo cual es un hecho irrefutable para la comprensión del hombre inteligente.
Por lo tanto, cuando se ha desarrollado la vista y
surge la luz, la revelación de la unicidad de la vida es un acontecimiento
simple e inmediato; ante todo le llega al discípulo a través del destello de un
maravilloso conocimiento informativo e instintivo; luego, a medida que
progresa, se estabiliza en una constante captación y apreciación; con el tiempo
produce el motivo impulsor de toda acción.
¿Cuál es la revelación inmediata que los iniciados
y discípulos del mundo tratan de manifestar a la humanidad? ¿Cuál es el aspecto
de esta unidad esencial que ellos se esfuerzan por simplificar y hacer más
evidente? Una de las cosas más fáciles de decir es (como lo ha dicho, por
ejemplo, Krishnamurti) que la vida es una, y sólo existe la unidad, lo cual es
la gastada formulación de una antigua verdad, constituyendo hoy una trivialidad
oculta. La vida aún no es una en la conciencia, aunque de hecho sí lo es. La
razón estriba en que la vida es síntesis amorosa en acción, la cual muy
poco se manifiesta en la actualidad. Tenemos la vida activa, pero aún está
ausente el amor, basado en la conocida unidad que conduce a expresar la
síntesis. Muchos ya lo ven en el horizonte, porque en la actualidad gran número
de personas están desarrollando la vista y afluye la luz. La revelación vendrá
cuando los discípulos e iniciados del mundo hayan perfeccionado el arte de la
revelación.
La tarea por delante es muy sencilla. Actualmente,
la realidad del reino de Dios, y de la Jerarquía planetaria, constituye
el aspecto más importante de la unicidad básica que subyace en las formas, y
sobre él los trabajadores deben poner inmediatamente el énfasis. Los ciudadanos
de ese reino y los miembros de esa Jerarquía son extraídos de toda nación,
partido político, grupo social, culto, secta religiosa y organización -sin
tener en cuenta sus objetivos-, demostrándose la unidad subyacente en la
universalidad de los campos de donde surge esa gente. Cuando dicha unidad asuma
una adecuada proporción ante los ojos del género humano, sobrevendrá una
verdadera síntesis.
Por lo tanto, se ha hecho en la actualidad un
llamado para que los trabajadores jerárquicos revelen con mayor énfasis la realidad
de la Jerarquía, lo cual -si se lleva a cabo en gran escala y a través de una
adecuada organización- destruirá en forma vasta, y ya está destruyendo las
actuales estructuras mundiales en los campos religioso, económico y político.
Una mayor presión ejercida por quienes reconocen la naturaleza real del
subjetivo e interno reino de Dios, producirá asombrosos resultados. Dicho
reino, por medio de su principal poder (una cualidad de la síntesis, si sólo lo
comprendieran) está reuniendo hombres y mujeres extraídos de todas las naciones
y lugares de la Tierra. No son absorbidos por ser ortodoxos o
religiosos, en la acepción común del término, sino por su cualidad. A
medida que su número aumenta, va teniendo lugar simultáneamente un movimiento a
la inversa. Los hombres, como grupo, se dirigen externamente hacia el plano
físico, a fin de comprobar la naturaleza real del mundo de la unidad que han
logrado penetrar. Por lo tanto están demostrando la unicidad y síntesis, de un
modo tan sencillo, que pueden ser captadas por los hombres de todas partes. El
nuevo grupo de servidores del mundo constituye la vanguardia del reino de Dios,
la viviente prueba de la existencia del mundo de la Unicidad espiritual.
Se hace un llamado a todos los aspirantes para que
vean al Cristo como Él es, pues (como reza en El Nuevo Testamento)
"así como Él es, deberíamos ser nosotros en el mundo". Se llama a los
discípulos e iniciados para revelar al mundo la formación en grupos de todos
los trabajadores espirituales, la naturaleza de la conciencia crística, que no
sabe de separaciones, que reconoce como Hijos de Dios, en proceso de
expresarse, a los hombres de todas partes. Todo esto es muy deseable, debido a
la necesidad de poner énfasis sobre el omnincluyente acercamiento de la
divinidad a la humanidad. Estos discípulos e iniciados activos consideran que
la humanidad es una y que todos somos hermanos; repudian las teologías
presentadas por el hombre (ya sean religiosas, científicas, políticas y
económicas) y dicen a los hombres de todas partes: "Somos Hijos de Dios,
igualmente divinos; encaminados hacia la revelación de la divinidad en el plano
físico de la existencia; lo importante es lo que revelamos no lo que nos es
revelado, aunque ocupa su debido lugar en el proceso de entrenamiento y perfeccionamiento".
Existe un antiguo catecismo donde se le intenta
aclarar al neófito, en vísperas de su aceptación, la distinción y diferencia
entre visión y revelación: El catecismo mencionado va quedando en desuso,
porque hoy el aspirante comienza su trayectoria en una vuelta más elevada de la
espiral, como no sucedía en la época en que se confeccionó el "formulario
de interrogantes". No obstante, citaré algunas de las preguntas y
respuestas como instrucción para los aspirantes de hoy.
CATECISMO
¿Qué ves tú, oh discípulo, en el Sendero?
Sólo a mí mismo, oh Maestro de mi vida.
Un punto de luz que crece y decrece, haciendo más
oscuras las tinieblas.
Mira con
intenso deseo hacia las tinieblas y, cuando brille la luz, aprovecha la
oportunidad. ¿Qué aparece ahora?
Un espectáculo horrible, oh Maestro de mi vida. Me
desagrada. No es verdad. Yo no soy esto o aquello. Esta cosa maligna y egoísta
no soy yo. Yo no soy esto.
Con la voluntad, el poder y el ardiente
deseo, enciende la luz y, cuando brille, relata la visión que pueda aparecer.
¿Qué ves tú?
Más allá de las tinieblas, revelada por la luz, una
forma radiante haciendo ademanes para que me acerque. iQuién este Ser afable,
de pie en la oscuridad y en la luz? ¿Es y puede ser yo mismo?
¿Qué
alborea ante tu vista cuando permaneces en el Camino, oh exhausto y cansado
discípulo, aunque victorioso en la luz?
Una forma radiante y fulgurante que es mi Yo, mi
alma. Un lóbrego y sombrío personaje, sin embargo, anciano y sabio,
experimentado y triste. Este es mi yo, mi yo inferior, mi antigua apariencia,
experimentada en los caminos de la tierra. Ambos se enfrentan y, entre ellos,
la tierra ardiente... Se mueven y fusionan... el Sendero llega a su fin. El camino
se extiende adelante. Se desarrolla la vista y aparece la realidad de la luz.
¿Qué
puedes revelar ahora, oh Servidor en el Camino?
La revelación viene a través mío, oh Señor de la
vida. No la puedo ver.
¿Por qué
no puedes verla? ¿Qué impide su captación?
Nada lo impide. No busco la visión porque he visto.
Mi tarea es revelar. Sólo me busco a mí mismo.
¿Qué va
hacia ti para que lo reveles? ¿Qué tienes tú que revelar?
Sólo lo que durante eones ha existido y ha estado
aquí. La Unicidad de la Presencia, la zona de amor; el viviente,
amoroso, sabio e incluyente Uno, que abarca todo y es todo, sin dejar nada
afuera.
¿A quién
debe llegar esta revelación, oh Servidor del mundo de las cosas vivientes?
A todos los que están incluidos en la viviente y
amorosa Presencia; a aquellos que aún sin saberlo mantienen esa Presencia y
perdurarán eternamente -como perdura esa Presencia.
¿Quienes
son los que viven dentro de esa Presencia y no lo saben?
Somos yo y tú, no obstante soy yo mismo y todos
aquellos con quienes entro en contacto. Son los residentes en cada forma, que
quizás consideran que la forma es todo y, viviendo en tiempo y espacio, no ven
la luz o la vida dentro de la forma, se ocultan detrás y dentro de los velos
existentes entre los cuatro y el cinco (los cuatro reinos de la naturaleza y el
reino de Dios. A.A.B.), Y no ven nada más. A ellos debo revelarles la verdad.
¿Cómo desempeñarás esta tarea, la más ardua de
todas, oh triunfante discípulo?
Dejando ver que yo soy la verdad; viviendo como un
fragmento de esa presencia, y viendo las partes del todo. Así la revelación
llega a los cuatro por el quinto.
Esto es todo lo que puedo informarles sobre la
Palabra y el mandato dado al iniciado: Revelen. Señalaré que su tarea no
consiste en revelar el mundo de los símbolos, porque los cinco sentidos y el
principio mental son adecuados para ello. Tampoco consiste en revelar el mundo
del significado, pues el discípulo llega hasta él y lo interpreta a medida que
desarrolla la conciencia egoica. Su tarea es revelar el mundo de las
significaciones, de la realidad y de la verdad esencial. Esta tarea aumenta en
virtud del éxito del proceso evolutivo y, durante el próximo e inmediato
período, se necesitarán cada vez más iniciados reveladores. Recuerden que el
llamado invocador de las masas y la inteligente exposición de la demanda, de
parte de quienes están inteligentemente preparados para avanzar, traerá inevitablemente
la necesaria respuesta, y a los imprescindibles reveladores de la realidad.
Las siguientes palabras a considerar constituyen
para mí las más difíciles de explicar, y la razón de ello estriba en que
ustedes están imbuidos de ideas comunes acerca de esas familiares palabras,
resultándome casi imposible impartirles su significación desde el ángulo de la
conciencia iniciática. Identificados, como lo están, con el aspecto forma y la
vida en los tres mundos, será difícil que puedan comprender el estado mental y
el tipo de percepción que caracteriza a quienes están libres de estas fuerzas
omnicompulsoras en los tres mundos, que condicionan a todos los seres humanos,
produciendo de esta manera una errónea orientación, evitando la captación de lo
que realmente significa percepción espiritual. La actitud del hombre común y
hasta la del discípulo término medio, es la de quien observa de la periferia al
centro, se ocupa del cascarón de la vida y no es consciente de la Realidad,
como lo es un miembro de la Jerarquía.
Por lo tanto, cuando digo, refiriéndome a estas
palabras que he denominado Regla Catorce, que sus implicaciones son muy
distintas de las que ustedes están habituados, presento un problema muy
difícil. Me doy cuenta de la imposibilidad de que lleguen a la verdadera
comprensión, pero mucho lograrán mediante el esfuerzo de comprender. Lo
que ustedes quieren significar cuando hablan de la mente abstracta no se ajusta
a los hechos; el esfuerzo para pensar en forma abstracta es, en realidad,
pensar, en lo posible, como lo hace el iniciado que ha trascendido la mente
concreta y piensa o, más bien, es consciente, en términos de la vida y no de la
forma, del ser y no de lo que arraiga al ser en el plano físico -o también en
términos de conciencia, tal como ustedes la entienden. Recuerden lo que he
dicho, que la conciencia (tal como la capta la personalidad y el alma) tiene
poca relación con esa forma de viviente percepción, característica del iniciado
que esencialmente es una expresión de la mónada, por intermedio de los tres
aspectos de la Tríada espiritual. Ello es particularmente así en conexión con
las dos palabras que resta considerar: Destruyan y Resuciten.
4. Destruyan.
¿Cuál es la destrucción que se le pide llevar a
cabo (de acuerdo a las instrucciones de esta última regla) al discípulo y al
iniciado? ¿Qué se exige destruir? ¿Por qué se ordena tal destrucción?
Permítanme comenzar con una afirmación fundamental.
La destrucción o el poder y el deseo de destruir, característica del hombre no
evolucionado, del hombre común y del discípulo en probación, está basada en las
siguientes influencias impulsoras:
1. Carencia de autocontrol en algún aspecto.
2. Deseo de satisfacer los propios anhelos, arrasando
todos los obstáculos.
3. Violenta reacción emocional.
4. Venganza, odio, lucro y fallas similares, basadas
en la carencia de desenvolvimiento espiritual.
5. Esfuerzo por eliminar los impedimentos dentro de
uno mismo, como los insinuados en la regla para discípulos en probación: Mata
el deseo.
6. Deliberada destrucción de todo lo que impide el
contacto con el alma.
7. Destrucción de todos los vínculos que retienen en
los tres mundos al hombre espiritual.
Estos motivos para la destrucción están relacionados con el deseo,
con la emoción y también con la aspiración, complementados (hacia el fin del
ciclo que conducirá a hollar el sendero de probación) por la mente inferior
concreta. Abarcan un historial muy familiar y bien conocido por los aspirantes
sinceros, o ese historial donde el hombre, que paga el precio involucrado de
este tipo de destrucción, conoce los móviles por lo que son, en un nivel
inferior de la expresión de la vida. No es necesario que dé mayores
explicaciones a los estudiantes que leen este tratado, sobre este tipo de
destrucción que concierne principalmente a la vida de la forma en los tres
mundos, a la aspiración y empresa individual (desde el más incipiente deseo
físico hasta la aspiración por obtener una vida egoica consciente) y al
experimento y la experiencia en los tres planos del común vivir humano.
La palabra "destruyan", dada (como un
mandato expresado) a los miembros de la Jerarquía, o a quienes después de haber
mantenido una afiliación en la periferia de esa Jerarquía, pasan o están
pasando al centro de actividad y a un contacto más estrecho con algún ashrama,
tiene una significación muy diferente.
El tipo de destrucción a que se refiere, nunca es
el resultado del deseo; es un esfuerzo de la voluntad espiritual y,
esencialmente, una actividad de la Tríada espiritual; involucra la adopción de
esas medidas que impiden la obstrucción de la voluntad de Dios; consiste en
establecer esas condiciones que destruirán a quienes tratan de evitar la
materialización del propósito divino, como el Plan -del cual es responsable la
Jerarquía. Por lo tanto está conectada principalmente con la relación entre
Shamballa y la Jerarquía y no entre la Jerarquía y la Humanidad. Lo antedicho
constituye un colosal enunciado esotérico y sus implicaciones deben
considerarse muy cuidadosamente. Este tipo de destrucción sólo tiene una
relación secundaria en la destrucción de la vida en la forma, tal como ustedes
la conocen. Cuando se hayan dado los pasos necesarios para complementar el
propósito divino, el efecto resultante podrá ser la destrucción de las formas
en los tres mundos, pero es un efecto, y sólo una destrucción secundaria; algo
más ha sido destruido en un nivel superior y fuera de los tres mundos, que a su
debido tiempo podrá producir una reacción en la forma, que denominamos muerte.
El principal objetivo no era la muerte de la forma, y no fue considerado por
estar fuera del alcance de la percepción del destructor.
La destrucción superior que estamos considerando se
relaciona con determinadas formas de conciencia, que se expresan en
extensas zonas o en grandes formas mentales, que, a su vez, podrán haber
condicionado al pensamiento humano. Quizás el ejemplo más sencillo que pueda
dar de este tipo de destrucción es el de las grandes ideologías, que en el
transcurso de las épocas condicionaron y podrán condicionar a la
humanidad. Los efectos de estas ideologías son poderosos en los tres mundos.
Este tipo de destrucción afecta a esas civilizaciones que condicionan a la
familia humana durante extensos períodos; concierne a las condiciones
climáticas, que predisponen a las formas de los cuatro reinos a adquirir
determinadas características en tiempo y espacio, y a su vez producen efectos en
las grandes religiones y política mundiales y en todas las demás "formas
condicionantes del pensamiento". Lo acontedicho, ¿les imparte mucho o
poco, en conexión con los conceptos que estoy tratando de aclarar?
Por lo tanto, lo que se destruye son ciertos grupos
de formas, y ello en gran escala, lo cual requiere la aplicación de la voluntad
espiritual para llevarlo a cabo, y no exige simplemente el retiro de la
atención del alma, la decisión de abandonar la forma y el fracaso del deseo
básico de sobrevivir, pues eso es lo que insinuamos cuando hablamos de la
muerte en los tres mundos. La falta de voluntad de vivir como decimos
superficialmente, en realidad tiene poca relación con la voluntad misma; se
refiere únicamente a su tenue y distorsionado reflejo en los tres mundos,
estando más estrechamente vinculada con el deseo y la aspiración que con la
voluntad pura, espiritualmente entendida.
El Propósito de Dios (empleando una frase familiar)
complementa al Plan. Dicho propósito es la vida motivadora detrás de todo lo
que emana desde Shamballa, e impulsa las actividades de la Jerarquía, cuya
tarea consiste en formular el Plan para todas las formas de vida en los tres
mundos y en los cuatro reinos de la naturaleza. El Plan, en tiempo y espacio,
no se ocupa del hombre en forma individual o de la vida de cualquier entidad
microcósmica en los reinos de la naturaleza, sino de las totalidades, de los
ciclos de tiempo, de esos vastos planes de vivencias que el hombre denomina
historia, de las naciones y razas, de las religiones mundiales y de las grandes
ideologías políticas y organizaciones sociales que producen cambios permanentes
en los tipos, constituciones, zonas planetarias y manifestaciones cíclicas. Es
evidente, por lo tanto, que desde el punto de vista de la pequeña mente del
hombre, resulta imposible captar esos planes. El significado está claro
desde el punto de vista del iniciado que ha desarrollado o está desarrollando,
una captación más amplia y puede ver, pensar y tener visión (no importa la
palabra que empleen) en términos del Eterno Ahora; unas veces el iniciado crea
y luego afianza el germen de una vivencia; otras construye lo que puede
albergar su idea viviente, con sus cualidades condicionantes; aún en otras
ocasiones, cuando lo anterior ha cumplido su propósito, lo destruye definida y
deliberadamente. Esto siempre se refiere necesariamente a la forma; sin
embargo, para el iniciado constituye la "forma amorfa", que es
siempre el aspecto subjetivo del mundo tangible. Debe recordarse que desde el
punto de vista del esoterismo, las formas de los tres mundos son tangibles en
contraposición a las formas de los dos mundos superiores de la Tríada
espiritual.
La destrucción que estamos considerando es la de la
estructura amorfa, sobre la cual está erigida la estructura burda. Obtendrán
alguna comprensión si reflexionan sobre la relación que existe entre los cuatro
subplanos del plano físico, los cuatro niveles etéricos, y los tres subplanos
que denominamos planos físicos densos.
Constituyen los dos aspectos de nuestro plano físico, que sólo es un reflejo de
los tres planos de los tres mundos y los cuatro planos, desde el búdico hasta
el logoico, que forman el plano físico cósmico. La destrucción considerada por
el iniciado, está vinculada a los mundos subjetivos de los cuatro planos
superiores y a los tres mundos del vivir humano, y a otras formas de vida,
tales como los tres reinos subhumanos.
En la familia humana sobreviene la muerte cuando el
alma retira los hilos de la conciencia y de la vida; sin embargo este proceso
de la muerte es aplicado en su totalidad dentro de los tres mundos. El alma
tiene, como bien saben, su ubicación en los niveles superiores del plano
mental. En conexión con las formas de expresión a las que me he referido
-ciclos, civilizaciones, culturas, razas, reinos de la naturaleza, etc.-, su
destrucción se lleva a cabo desde fuentes más elevadas que los tres mundos
donde se manifiestan. La destrucción tiene lugar bajo la dirección de Shamballa
al evocar la voluntad de la Jerarquía, o de algún ashrama particular, o
de determinado miembro de la Jerarquía, a fin de obtener un predeterminado
resultado en los tres mundos, de acuerdo con el propósito de Dios. Podría
decirse (con cierta medida de exactitud esotérica) que la destrucción
producida, en obediencia a la cuarta palabra de la Regla Catorce, corresponde a
algún aspecto del plan, que ha estado operando en los tres mundos de acuerdo al
propósito e intención divinos.
Externamente la destrucción no es concluyente como
la muerte -en el plano físico- del hombre. Aunque ése no sea esencialmente el
proceso que se lleva a cabo con toda rapidez como comúnmente se cree. La forma
física puede morir y desaparecer, pero sobreviene un proceso interno donde
mueren los cuerpos sutiles, y el proceso de morir no es total hasta que los
cuerpos astral y mental no se hayan desintegrado y el hombre queda liberado en
su cuerpo causal o egoico. Lo mismo sucede, en escala más amplia, respecto a la
muerte o destrucción de las fases del Plan divino, manejadas por la Jerarquía
conforme al Propósito divino. Existe una superposición entre los procesos de
construcción y destrucción. Las civilizaciones moribundas están presentes en
sus formas finales, mientras van surgiendo las nuevas civilizaciones; los
ciclos aparecen y desaparecen, y al desaparecer se superponen; lo mismo ocurre
en el surgimiento y la desaparición de los rayos y las razas. La muerte, en
último análisis, y desde el punto de vista del ser humano común, es simplemente
la desaparición en el plano físico -el de las apariencias.
Sin embargo, la forma de destrucción que estamos
analizando se relaciona con la destrucción de la cualidad, más que de
las formas, aunque la
desaparición de la cualidad produzca la muerte de la forma externa. La vida que
se retira de una gran expresión del plan jerárquico absorbe las cualidades y,
posteriormente en tiempo y espacio, retorna con ellas como patrimonio, y se
manifiesta nuevamente por medio de formas de expresión más adecuadas. Sin
embargo, el alma mata las formas de los tres mundos; el aspecto vida (en este
más elevado y extenso tipo de destrucción) destruye la cualidad innata y, en
consecuencia, la forma de una civilización, el tipo de una ideología y el
carácter de una raza o nación, preservando lo esencial y descartando las
distorsiones.
Esta cuarta palabra está estrechamente ligada a la
cuarta iniciación, donde el cuerpo causal o vehículo del alma, es destruido en
su propio plano -esa Identidad hermosa, intangible y cualitativa que ha
motivado y complementado al hombre en los tres mundos. ¿El ejemplo dado ha
aclarado parcialmente la dificultad de este tema en que estamos abocados?
Reflexionen sobre él, como una ilustración de la destrucción, y traten de
obtener una mejor comprensión.
Esta forma superior de destrucción no se manifiesta
por la actuación o no, de la Ley de Atracción, como lo hace la muerte causada
por el alma, se produce definitivamente de acuerdo a la Ley de Síntesis, ley de
la esfera monádica de la vida, que difícilmente podrán ustedes comprender;
emana desde un punto fuera de los cinco mundos de la evolución humana y
superhumana análogamente a como la destrucción de la forma en los tres mundos,
emana del alma que actúa fuera de los tres mundos de la mente inferior
concreta, el mundo astral y el plano físico. Esta declaración puede también
ayudarlos a comprender.
Si es así, se evidenciará que sólo los iniciados
que han recibido la quinta iniciación y las superiores, pueden manejar en forma
eficaz este particular tipo de muerte -porque el poder monádico recién llega a
estar disponible después de la tercera iniciación, y la destrucción del cuerpo
causal del iniciado constituye su primer y exitoso empleo, cuya recompensa es
la Transfiguración.
En relación con el empleo por el iniciado, de lo
que podríamos denominar la voluntad pura, debe recordarse que ésta llega a la
manifestación por medio de uno de los tres aspectos de la Tríada espiritual. El
rayo mayor al cual pertenece el iniciado, desde el ángulo de su rayo monádico,
determina dicha actividad. Todo hombre espiritual pertenece a uno de los tres
rayos mayores, porque los cuatro rayos menores de atributo eventualmente son
absorbidos en el tercer Rayo de Inteligencia Activa.
Si el iniciado pertenece al primer rayo y, por lo
tanto, actúa en el Sector del Manu, utilizará y expresará el innato
aspecto voluntad por medio de
la naturaleza átmica o por el aspecto más elevado de la Tríada espiritual, al
cual damos el nombre inadecuado de "Voluntad divina". Los estudiantes
tienden a olvidar que la Tríada espiritual, relacionada como lo está con la
mónada, casi en la misma forma como la triple personalidad lo está con el alma,
expresa los tres aspectos mayores de la energía shambállica, los cuales son
expresiones de la Voluntad del Logos planetario y Su Propósito esencial. Si el
iniciado pertenece al segundo rayo y, por lo tanto, actúa en el Sector del
Cristo, empleará la voluntad por intermedio de budi, segundo aspecto de la
Tríada espiritual. Si pertenece al tercer rayo y al Sector del Mahachoan, el
Señor de la Civilización, actuará por medio de la mente superior, aspecto
inferior de la Tríada espiritual. No obstante, deben recordar que ninguno de
estos aspectos puede ser considerado como superior o inferior, pues todos son
igualmente divinos. La comprensión de estas ideas llegará cuando se den cuenta,
por ejemplo, que la expresión de budi, o de la intuición, en la conciencia del
hombre espiritual, conducirá al empleo de la voluntad al desarrollar los
propósitos de Shamballa en los campos de la religión, de la educación y de la
salvación o salvamento del aspecto vida de todas las formas en los tres mundos,
pero no tendrá relación alguna con el individúo y los problemas personales del
hombre. Si la expresión es la de la mente superior, la voluntad se empleará en
relación con las civilizaciones y culturas, de las cuales es responsable el
tercer sector, cumpliéndose en amplios y generales planes la voluntad de Dios.
Si es la voluntad la que se expresa a través del aspecto átmico de la Tríada,
actuará en relación con las razas, naciones y los reinos de la naturaleza y
además con los Grandes ordenamientos planetarios desconocidos por el hombre en
la actualidad. La síntesis de este panorama se hará evidente si lo analizan con
cuidado.
Deben tener presente al mismo tiempo, que el
aspecto destructor de esta voluntad pura, expresándose a través de la mónada,
complementa el propósito de Shamballa, siendo una de las manifestaciones
principales de la naturaleza amor, de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y
tenemos nuestro ser, constituyendo también la garantía de nuestra
ultérrima e inevitable realización, perfección, iluminación y divina
consumación.
La destrucción producida por el iniciado es
preliminar a su respuesta a la quinta palabra, recibida en la quinta
iniciación, a la cual damos el inadecuado nombre de: Resuciten.
Antes de considerarla, quisiera puntualizar que
estas cinco palabras se refieren con toda claridad a las cinco iniciaciones;
proporcionan al iniciado la nota clave para el trabajo que debe realizar en el
lapso entre los varios procesos iniciáticos. La tarea indicada nada tiene que ver con el
entrenamiento y la disciplina a los que (es inútil decir) someterá su
personalidad, en cambio se relaciona con lo que debe realizar y concierne a lo
que podría denominar ciertas realidades esenciales, vinculadas con el propósito
de Shamballa y con la habilidad de reaccionar o responder a la voluntad de la
mónada. Como saben, no llega a ser una realidad establecida ni una comprensión
activa, hasta después de la tercera iniciación; no obstante, la sensibilidad
preparatoria (si puedo emplear tal palabra al respecto) se desarrolla lenta y
paralelamente a las otras dos actividades -Destruyan y Resuciten-, a las que se
ha consagrado:
1. Disciplinar su naturaleza inferior a fin de que la conciencia
iniciática en desarrollo no tenga impedimentos ni obstáculos.
2. Servir al Plan; regido por la impresión jerárquica.
3. Desarrollar la sensibilidad monádica.
A esta altura sería interesante que, en vista de
este tercer desarrollo -respuesta a la voluntad pura- consideremos las cinco
palabras en relación con las cinco iniciaciones, con las cuales se han
familiarizado teóricamente.
La palabra Conozcan en relación con la
conciencia iniciática, concierne a la certeza y profunda convicción del
iniciado sobre la realidad de la existencia del Cristo en el corazón, lo cual
va simultáneamente acoplado a una reacción que emana de los pétalos de
sacrificio del loto egoico -pétalos compuestos por la cualidad de la voluntad
de la mónada, relacionando al alma con la mónada emanante. El primer tenue
estremecimiento producido por el impacto del "destino"
monádico (no sé de qué otro modo expresar este concepto) hace sentir su
presencia, pero únicamente lo registra el alma del iniciado en el nivel de la
conciencia del alma; nunca lo registra, en el plano físico, el hombre que está
en proceso de recibir la primera iniciación, pues su cerebro no puede responder
a esta elevada vibración. Teóricamente y como resultado de la enseñanza de la
Sabiduría Eterna, el hombre espiritual (encarnado) ha llegado a saber que él es
esencialmente el Cristo que mora internamente y su meta ha sido y será la
obtención de la conciencia crística; el conocimiento a que aquí se hace
referencia, concierne a algo aún más elevado -la identificación del yo por el
alma, en su propio plano, y el reconocimiento que relaciona ese yo con el todo
envolvente, la mónada. Expresándolo simbólicamente, diría que el alma, el
Cristo (después de la primera iniciación), sabe que ha comenzado en la
Tierra el inevitable proceso de expresión crística, y que la realización del
"pleno hombre en Cristo" no puede detenerse. Fue trasladado el
interés puesto en lograrlo, y el alma, en su propio plano (no en el
reflejo de su conciencia en
la Tierra), determina "ir al Padre" o demostrar el aspecto más
elevado de la divinidad, la Voluntad.
El Evangelio registra cuatro momentos en la vida de
Cristo donde comienza a demostrarse este proceso de desarrollo llevado a cabo
dentro de Su conciencia o centralización monádica (como aún no tenemos una
terminología de la mónada, el aspecto voluntad, no puedo expresarlo de otra
manera) podríamos observar este proceso en todo su definido desenvolvimiento.
En el pasado me he referido incidentalmente a estos cuatro puntos, pero
quisiera reunirlos para un mayor esclarecimiento.
1. En la manifestación dirigida a Sus padres en el
Templo, "¿no sabías que en los asuntos de mi Padre me es necesario
estar?" observarán que:
a. Tenía doce años en esa época y, por lo tanto, el
trabajo que realizó como alma, había terminado, pues doce es el número de la
tarea terminada. El simbolismo de sus doce años ha sido reemplazado por
el de los doce apóstoles.
b. Estaba en el Templo de Salomón, que constituye
siempre el símbolo del cuerpo causal o del alma y, por lo tanto, hablaba en los
niveles del alma y no como hombre espiritual en la Tierra.
c. Prestaba servicio como miembro de la Jerarquía,
pues sus padres lo encontraron instruyendo a los sacerdotes, a los Fariseos y a
los Saduceos.
d. Habló como una expresión del aspecto sustancia
(habló a Su madre) y también como alma (habló a Su padre), pero sin ser
controlado por ellos; actuaba como la mónada, por encima y más allá de ambos,
aunque los incluía.
2. En la declaración hecha a Sus discípulos:
"Debo ir a Jerusalén", leemos que "con decisión afirmó Su rostro
para ir allí", fue una insinuación de que tenía un nuevo objetivo. El
único lugar de completa "paz" (significado de la palabra Jerusalén)
es Shamballa; la Jerarquía no es un centro de paz, en el verdadero significado
del término, ni está relacionada con la emoción, sino con la cesación del tipo
de actividad con que estamos familiarizados en el mundo de la manifestación; la
Jerarquía es un vórtice de actividad y energías provenientes de Shamballa y de
la Humanidad. Desde el punto de vista del verdadero esoterismo, Shamballa es un
lugar de “serena determinación y una voluntad equilibrada y pasiva", como
lo expresa El Antiguo Comentario.
3. La exclamación del Cristo, "Padre no mi
voluntad sino la Tuya sea hecha" indicó Su comprendido "destino"
monádico. El significado de esas palabras no es como afirman frecuentemente los teólogos y pensadores cristianos;
una declaración de que aceptó el dolor y un destino desagradable. Fue una
exclamación evocada por el reconocimiento de la percepción monádica y por la
centralización del aspecto vida dentro del Todo. Con esa exclamación renuncia
al alma y reconoce final y definidamente a la mónada como punto de
centralización. Los estudiantes harían bien en recordar que Cristo no sufrió la
crucifixión en este episodio, sino el Maestro Jesús. Cristo había pasado
ya por la experiencia de la Crucifixión. El episodio de la renunciación fue un
punto elevado en la vida del Salvador del mundo, pero no constituyó para el
Maestro Jesús parte de su experiencia.
4. Las últimas palabras que Cristo dirigió a Sus
apóstoles, reunidos en la cámara alta (simbólicamente, la Jerarquía) fueron,
"He aquí que estaré con vosotros cada día hasta el fin de la era" o
ciclo. En esa ocasión habló como Guía de la Jerarquía, la cual constituye Su
Ashrama, y también como la Mónada; manifestó Su divina voluntad de permanecer o
animar continua y eternamente al mundo con Su influyente conciencia; expresó
universalidad e ininterrumpido contacto y continuidad, características de la
vida monádica -de la vida misma. Constituyó además una extraordinaria
afirmación, pronunciada con la energía de la voluntad, haciendo! que todas las
cosas fueran nuevas y posibles.
Si analizan cuidadosamente estas cuatro
afirmaciones, descubrirán a qué conocimiento se refiere el mandato Conozcan,
impartido en esta regla al iniciado, durante la primera iniciación, mandato que
ordena reorientar el alma hacia la mónada y no reorientar la personalidad hacia
el alma, como comúnmente se cree.
La palabra Expresen, en su significado más
profundo, y cuando se da en la segunda iniciación, no significa expresar la
naturaleza del alma, sino una orden (detrás de cualquier posible significado)
de expresar la naturaleza voluntad de la mónada y de buscar "a
tientas" e incorporar el Propósito que se halla detrás del Plan, como
resultado de la sensibilidad desarrollada. La obediencia al Plan trae la
revelación del Propósito oculto, frase que describe el gran objetivo que
impulsa a la Jerarquía misma. A medida que el iniciado aprende a colaborar con
el Plan y lo manifiesta en su vida de servicio, entonces dentro de sí mismo y
paralelamente a la actividad a que se ha dedicado como personalidad y alma, se
va despertando la comprensión del aspecto Padre, de la naturaleza de la
voluntad, de la existencia y real naturaleza de Shamballa, de la
universalidad y vivencia de lo que pueda significar la palabra "Ser".
Entonces conoce y está comenzando a expresar ese Ser puro, como voluntad pura
en actividad.
Cuando el iniciado recibe la tercera iniciación no
sólo es consciente de la
significación del mandato Conozcan, y de su habilidad innata para Expresar la
naturaleza voluntad de la mónada, al llevar a cabo el Propósito de Shamballa,
sino que (por medio de la fusión alma-personalidad) está en situación de
"revelar" a la Jerarquía que él se ha armonizado con la fuente
monádica de la cual originó. Entonces puede cumplir el mandato de Revelar,
porque la Transfiguración ha sido consumada. No revela únicamente el alma, sino
que los tres aspectos están ya unidos en él y puede revelar el aspecto vida
como voluntad y no sólo el aspecto alma como amor, o el aspecto materia como
inteligencia. Esto constituye, como bien saben, la primera iniciación mayor,
desde el ángulo de la Logia mayor en Sirio, porque es la primera en que se unen
los tres aspectos en el iniciado. Las dos primeras iniciaciones
-frecuentemente consideradas por la humanidad como mayores- son en realidad
menores, desde el punto de vista de Sirio, porque la relación del hombre que se
está "disciplinando y entrenando", es sólo una tendencia;
existe únicamente un desarrollo del reconocimiento del Padre y una respuesta a
la mónada, acrecentándose lentamente, y además un desenvolvimiento de la
sensibilidad al impacto del aspecto voluntad. Durante la tercera iniciación
estos desarrollos ya se han logrado en medida suficiente como para merecer la
frase "revelación de la gloria", teniendo lugar la Iniciación de la
Transfiguración.
Durante la cuarta iniciación, el aspecto destructor
de la voluntad puede comenzar a hacer sentir su presencia; el cuerpo del alma,
cuerpo causal, el Templo del Señor, es destruido por un acto de la voluntad,
porque hasta el alma es considerada como limitación por aquello que no es el
cuerpo ni el alma, sino algo más grande que ambos. La percepción del hombre
perfecto se centraliza en la percepción de la mónada. El camino a Jerusalén ha
sido recorrido. Ésta es una forma simbólica de expresar que el antakarana ha
sido construido y ha quedado abierto el Camino hacia la Evolución Superior
-que enfrenta a los iniciados superiores.
Los tres aspectos de la voluntad, tal como están
centralizados en la Tríada espiritual, se hallan en plena expresión; el
Propósito anima al iniciado, pero aún debe enfrentar un mayor desarrollo
evolutivo, del cual nada diré porque concierne a aspectos divinos desconocidos
y no registrados por el hombre. La razón de esta total ignorancia estriba en
que los vehículos de cualquier hombre que no ha recibido la tercera iniciación,
contienen demasiada "materia impura" para registrar el impacto de
estas cualidades divinas. Sólo el "cuerpo creado" (el mayavirupa) de
un iniciado de cuarta iniciación, puede comenzar a registrar los impactos
divinos; por lo tanto, sería perder tiempo ponernos a considerar, aunque sólo fuera,
la posibilidad de su existencia. Yo, un Maestro y, por consiguiente, un
iniciado de grado relativamente elevado, los presiento muy levemente, y ello en
virtud de que estoy aprendiendo a cumplir la quinta palabra que en forma breve,
muy breve, consideraremos ahora.
5. Resuciten.
La interpretación de la palabra
"resurrección", dada en el acercamiento cristiano, constituye una de
las distorsiones más extraordinarias y la más engañosa de las enseñanzas
teológicas. Esta resurrección ha sido aplicada, en la mayoría de los casos, al
cuerpo y también a la inmortalidad (anhelo egoístamente motivado); también a la
resurrección física de Cristo, después que supuestamente murió en la Cruz. La
resurrección enseña esencialmente la "ascensión" de la materia al
cielo; no enseña la eterna supervivencia del cuerpo físico del hombre, como
suponen muchos fundamentalistas hoy, esperando la reaparición del descartado
cuerpo físico; enseña la "vivencia de la vida" y el estado del
"Ser inalterable". Este inalterable Ser constituye la naturaleza de
la mónada, y esa condición de percepción la realizó Cristo cuando actuó como
Salvador del mundo, garantizando así, por la fuerza de Su realización como alma‑personalidad,
el mismo grado de realización para nosotros, porque igual y esencialmente,
somos hijos del Padre o expresiones de la Mónada, el Uno. Sin embargo,
no significa la resurrección de alguna personalidad en determinado vehículo,
utilizado en una encarnación particular.
El concepto de la resurrección contiene la nueva y
más importante revelación que le llegará a la humanidad, y sentará las bases
para la nueva religión mundial.
En el pasado inmediato, la nota clave del
cristianismo ha sido la muerte, simbolizada por la muerte del Cristo y muy
distorsionada por San Pablo en su esfuerzo por fusionar la nueva religión dada
por Cristo y la antigua religión de la sangre de los judíos. En el próximo
ciclo esta tergiversada enseñanza sobre la muerte, asumirá el lugar que le
corresponde y será conocida como el anhelo disciplinador de romper y terminar
con la muerte, el aferramiento de la materia sobre el alma; el gran objetivo de
toda enseñanza religiosa será la resurrección del espíritu en el hombre y
eventualmente en todas las formas de vida, desde la etapa más inferior de la evolución
hasta la experiencia monádica más elevada. En el futuro se pondrá el énfasis
sobre "la vivencia de la naturaleza crística" -cuya prueba será el
Cristo Resucitado- y sobre el empleo de la voluntad, invocando este
"despliegue divino". La gloria e irradiación de la iniciación de la
Transfiguración quedarán con el tiempo relegadas a su lugar destinado, y lo que
significa el "despliegue de la vida" será tenuemente presentido en su
inconcebible belleza.
La línea, el sendero o el camino de la
Resurrección, es el "Camino Radiante", al cual hemos dado el
engorroso nombre de antakarana; este Camino conduce recta y directamente de un
gran centro planetario a otro -desde la Humanidad a la Jerarquía y de la
Jerarquía a Shamballa. Es el Camino de la Resurrección. Es un Camino compuesto
por la luz de la sustancia inteligente, por la atrayente y radiante sustancia
del amor y por el camino kármico imbuido por la esencia de la inflexible
voluntad. Recuerden que el karma es, esencialmente, la voluntad condicionada
del Logos planetario, cuando ordena que todas las cosas avancen hacia la
ultérrima meta de la vida misma, mediante los procesos de vivencia, comprensión
amorosa y actividad inteligente.
Por lo tanto, el mandato de que resuciten, tal como
lo entiende el iniciado, concierne únicamente a la aplicación de la
naturaleza voluntad y del aspecto Shamballa para impulsar la atracción y
actividad jerárquicas. No concierne a la vida individual del aspirante o
discípulo que asciende progresivamente, sin tener en cuenta su graduación,
excepto incidentalmente, y porque los impulsos divinos macrocósmicos mayores
deben producir efectos microcósmicos menores. Estas maravillosas palabras que
hemos estado analizando se refieren a la colaboración del iniciado con la Voluntad
de Shamballa y, por lo tanto, hermanos míos, para ustedes son meras y vagas
insinuaciones.
OBSERVACIONES
PRELIMINARES
Llegamos ahora a la parte final del Tratado
sobre los Siete Rayos, y pienso exponer tres cosas que creo necesario ver
realizadas, lo cual hará que este tratado no sólo sea un libro de texto de la
nueva sicología, sino un factor más vital en la conciencia humana, debido a que
acentuará la realidad de la iniciación. Procuraré hacer tres cosas:
1.
Considerar el
tema de la Iniciación a fin de preparar al mundo de los hombres para el
restablecimiento de los Misterios.
2.
Dar alguna
enseñanza definida sobre los centros desde el ángulo planetario y también desde
el ángulo del aspirante individual.
3.
Vincular las
siete energías de rayo con las cinco y las siete iniciaciones, y con los tres y
los siete centros, en forma más nueva y destacada.
Este es un vasto programa difícil de cumplir,
porque mucho se ha dado ya sobre la iniciación, siendo un tópico peligrosamente
familiar. Quiero significar que existen en las mentes de los hombres ciertas
ideas preconcebidas y muchas de ellas no son veraces y necesitan ser
descartadas o, en el mejor de los casos, reinterpretadas. He tratado en forma
amplia y general el tema de la iniciación en uno de mis primeros libros, Iniciación
Humana y Solar; también en todos mis escritos he diseminado, durante años,
un cúmulo de información que debe ser recopilada y reunida como base para
instruir a los discípulos que se entrenan para una iniciación.
En el libro Discipulado en la Nueva Era,
Tomo I, he impartido más sobre este tema y también información de naturaleza
profundamente esotérica, respecto a los ashramas de los Maestros. La enseñanza
contenida en el Tomo II, además de incluir muchas cosas nuevas, servirá para
llevar el tema a la comprensión y alcance de la generalidad. Sin embargo, en
las instrucciones que daré ahora, procuraré abarcar un terreno aún no
considerado y encarar el tópico de la iniciación desde el ángulo de los siete
rayos, su efecto sobre los centros, planetario e individual, y desde el punto de vista del entrenamiento
esotérico del aspirante o discípulo aceptado. (Estas instrucciones comenzaron
en marzo de 1946 y terminaron en marzo de 1949).
Este último tomo del Tratado sobre los Siete
Rayos cambiará eventualmente la actitud de las mentes de los hombres hacia
los Misterios y hacia la actividad desarrollada en la transferencia espiritual,
uno de los nombres dados por los Maestros al misterio básico de la iniciación.
A su debido tiempo nuestros centros educativos, particularmente aquellos que se
ocupan de la educación adulta, tendrán en cuenta, normal y habitualmente, la
realidad de la futura iniciación en lo que concierne a sus estudiantes, y
analizarán a los egresados desde este ángulo, a fin de aconsejarlos y asesorarlos.
En dichas instituciones se enseñarán los elementos del verdadero esoterismo,
aunque no serán considerados como esotéricos.
Evidentemente este extenso tratado es una especie
de tesis preparatoria, que abarca un vasto campo o área de información. Los dos
primeros tomos trataron de la séptuple naturaleza del hombre y de la influencia
de las siete energías básicas o rayos, ejercida sobre su desenvolvimiento e
historia, así como también (en forma más breve) sobre el mundo en el cual vive
y el ambiente que lo ayuda y condiciona. En el tercer tomo se ha considerado la
influencia ejercida por las constelaciones y los planetas sobre el hombre y
nuestro planeta Tierra, y se le ha dedicado mucho tiempo a la consideración de
la astrología esotérica; los rayos, los signos, las constelaciones y los
planetas, están todos estrechamente interrelacionados y el ser humano es el
receptor de las energías y fuerza que éstos emanan o distribuyen, y hacen al
hombre lo que esencialmente es, en cualquier momento dado en la encarnación.
Después dilucidamos el tema de la curación en vista
de la necesidad de comprender las limitaciones -sicológicas y físicas- que
restringen la libre expresión de la divinidad en el hombre. Hemos tratado una
condición muy importante que debe enfrentar y comprender la humanidad si quiere
salir del sendero común de evolución y entrar en el sendero del discipulado y
de la iniciación. El hombre debe llegar a ser consciente de los efectos de los
rayos, del papel que desempeñan los centros en su progresivo desenvolvimiento,
y del juego de las energías y fuerzas que traen las dificultades y enfermedades
y al mismo tiempo su curación y la liberación del hombre.
Después de considerar las limitaciones, nos
introducimos en un tema y concepto totalmente nuevo, respecto a la educación
del hombre cuando ha alcanzado una etapa de desarrollo relativamente avanzada.
He dado la nueva enseñanza respecto al antakarana
o el modo y método por el cual el iniciado podría relacionar en una gran fusión
o unificación, no sólo el alma con la personalidad sino también con la mónada.
Esta enseñanza ha hecho dar otro paso a todo lo que fue impartido hasta ahora
en el transcurso de las edades y ha indicado la siguiente etapa de desarrollo
que tiene por delante el discípulo. Ha llegado el momento previsto por la
Jerarquía, para arrojar más luz sobre el interminable Camino.
La enseñanza acerca de las cinco iniciaciones que
enfrentan todos los aspirantes se dio durante mucho tiempo, convirtiéndose en
propiedad pública; para la mayoría de la gente ha significado muy poco, y
absolutamente nada para las masas; fue considerada por los intelectuales como
tontería vaga y visionaria; unos pocos admiten que estas iniciaciones son
posibles; otros dicen que constituyen simplemente modos simbólicos para indicar
alguna realización final que enfrente al género humano; aún otros las aceptaron
y llegaron a considerar las iniciaciones como meta; luego dieron los pasos
necesarios para demostrar la veracidad de sus creencias; la comprobaron; se
convirtieron en iniciados y alcanzaron el grado de Maestro de Sabiduría,
ocupando Su lugar en la Jerarquía. Por lo tanto, en cierta medida, estas metas
son familiares, y el servicio que puede implicar, más la consumación de las
posibilidades jerárquicas, indican en sí, que había llegado el momento de
esclarecer ciertas sutiles indicaciones de lo que subyace en los Misterios y lo
que tienen por delante quienes han recibido la iniciación, por eso
comencé a impartir tres fases de la información.
I. Impartí enseñanza sobre la forma de tender un
puente entre los tres mundos inferiores y el mundo de la Tríada espiritual. Al
hacerlo se puso en evidencia que hay tres agrupamientos o niveles de conciencia
que debían ser reconocidos:
a.
Los tres
mundos de la evolución humana: (a) plano mental, (b) plano astral, (c) plano
mental.
b.
Los tres
niveles del plano mental: (a) el nivel de la mente concreta o inferior, (b) el
nivel en el cual se encuentra el alma, (c) el nivel de la mente abstracta o
superior.
c.
Los tres
mundos de la evolución superhumana, los niveles de la Tríada espiritual: atma‑budi‑manas.
Entre los tres superiores y los tres inferiores y abarcando el plano
mental, existía una brecha definida, una interrupción en la continuidad del
contacto consciente, o una zona donde no había un canal para la afluencia de
energías superiores. Aquí eran necesarias las enseñanzas de la construcción
consciente del antakarana; de esta manera podía ser eliminada por el aspirante
mismo la brecha entre la unidad mental y el átomo manásico permanente, entre la
personalidad (donde mora el alma) y la Tríada espiritual.
II. He creído necesario además indicar la
naturaleza del Camino de Evolución Superior, que fue insinuado, pero sobre él
no se había dado ninguna información. Es el Camino que se extiende ante el
Maestro de Sabiduría, y conduce a estados de identificación y niveles de
conciencia totalmente fuera de nuestra esfera planetaria. Hollar este Camino
capacita al Maestro para "abstraerse" de los siete planos de nuestra
vida planetaria y despojarse de todo lo que se entiende por existencia
material. Recuerden que nuestros siete planos son sólo los siete subplanos del
plano físico cósmico.
III. Debido a ello he abordado el tema de la
posibilidad de las iniciaciones superiores que enfrentan los Miembros de la
Jerarquía. A este respecto es útil recordar que:
1.
La Cámara del
Concilio en Shamballa proporciona una meta para los Miembros de la Jerarquía,
pero no una morada.
2.
Se penetra por
los siete Senderos que se extienden ante un Maestro, al hollar el Camino de
Evolución Superior.
3.
La así llamada
tercera iniciación, la Transfiguración, es sólo la primera iniciación principal
desde el ángulo de la Jerarquía; señala el momento en tiempo y espacio en que
el iniciado ve realmente y por primera vez, el portal que se abre hacia ese
Camino superior. Entonces, sí elige el mismo sendero que eligió Cristo (no hay
razón para hacerlo), "volverá su rostro para dirigirse a Jerusalén".
Éstas son algunas de las cosas que he insinuado en escritos previos,
mencionadas vaga y misteriosamente por instructores anteriores y, en forma más
explícita, por mí; trataré aquí de ser más definido.
Si la enseñanza es verdadera, debe estar en línea
con el pasado y proporcionar un objetivo para el esfuerzo en el presente, y
también contener más iluminación para quienes han alcanzado o están alcanzando
las metas indicadas. Debe haber un futuro espiritual asignado. Eso es lo que se
necesita ahora, pues muchos están alcanzando las metas propuestas por la
Jerarquía y otros trabajando para su obtención. Recibir la iniciación es ahora
algo más común y frecuente que en cualquier otro momento en la historia de la
raza; para quienes la han obtenido debe ser claramente discernido el siguiente
paso y el nuevo señuelo espiritual. La evolución no es una cosa estática; la
muerte no puede ser la recompensa del esfuerzo de vivir. Permanecer estático,
haber obtenido todo lo que puede ser alcanzado y estar completamente detenido,
sería la muerte y, hermanos míos, la muerte no existe, existe solamente progreso
de gloria en gloria, avance de un punto a otro en el Camino divino y una
revelación tras otra, hacia esas etapas y
revelaciones que quizás son parte de la Meta de Dios Mismo. Ustedes desconocen
aún las metas del Camino Superior, pues no les es posible conocer o sentir las
cualidades y objetivos divinos que pueden serles revelados al Maestro o al
Cristo cuando huellan el Camino que los conduce fuera del plano físico cósmico,
y aunque pudieran conocerlos y sentirlos no comprenderían su significado. "El
ojo no ha visto ni el oído ha oído" las cosas que Dios revelará a quienes
aman y recorren el camino hacia el centro más recóndito. Este antiguo escrito
puede ser parafraseado así: Resulta imposible comprender el futuro maravilloso
que el Logos planetario desplegará ante quienes han desarrollado el segundo
aspecto divino, el Amor, y por lo tanto, son Miembros de la Jerarquía,
centro donde está radicada la energía del Amor.
Es interesante comprender que el desarrollo de la
naturaleza del amor abre la puerta que conduce al Camino de Evolución Superior
y que ninguna otra cosa puede abrirla. Este Camino lleva al Maestro fuera del
plano físico cósmico hacia el plano astral cósmico, a un nivel de percepción
cósmica, donde es generado ese impulso cósmico que llamamos Amor.
Debido a que este tratado no está escrito para
instruir a los Miembros de la Jerarquía, sino sólo para los aspirantes,
discípulos e iniciados de grado inferior a la tercera iniciación, se
evidenciará que gran parte de lo dicho será una especie de "pantalla"
o estará velado en símbolos; mucho de lo que podría decir (si existieran
palabras adecuadas) no lo diré. Los que tienen ojos para ver y oídos para oir,
leerán entre líneas e interpretarán correctamente mis símbolos, insinuaciones y
referencias. Para algunos, lo que digo será tan sin sentido como lo es Tratado
sobre Fuego Cósmico para el lector común, y como todo el tema de las
iniciaciones para el ignorante y el hombre no desarrollado. Si embargo,
gran parte de ello debiera ser de servicio práctico para el esforzado discípulo
y, en estas páginas finales, quisiera encender su fervor, profundizar su
comprensión, estimular su capacidad de amar e iluminar su mente. Esto es lo que
trato de hacer. Por su parte, que aborde este tema con profunda humildad, con
una actitud meditativa y reflexiva, y rehuse materializar los conceptos
presentados, cosa muy fácil de hacer. Que no haga descender la enseñanza al
nivel de su conciencia física. En estas palabras he hecho una insinuación
básica.
El amor y la luz son los grandes reveladores, y si
el estudiante trata verdaderamente de comprender y aprovechar lo que trato de
enseñar, amando a todos los hombres más profundamente y procurando que su luz
brille en un lugar oscuro, "en esa luz verá la Luz". La luz menor interna
revela la luz mayor; cuando la luz del
alma está combinada con la luz del hombre inferior, entonces esa luz fusionada
y mezclada capacitará al aspirante para ver el Portal que se abre sobre el
Camino de la Evolución Superior.
Al considerar este tema, me propongo, como de
costumbre clasificarlo de la manera siguiente:
El Aspirante y los Misterios de la Iniciación.
El paso a través de dos
Portales.
El ingreso en los
Ashramas.
La vida dual del proceso
iniciático.
La Ciencia del
Antakarana.
El Aspirante y las Iniciaciones Mayores.
La relación de los siete
Rayos con las iniciaciones.
La significación de las
iniciaciones.
El Aspirante y los siete Centros.
He dado aquí y en otros escritos míos todo lo que
en la actualidad es posible impartir sobre los centros planetarios y los rayos,
incluso los rayos de las naciones y de las razas. Hallarán una riqueza de
información oculta en mis libros si se emprende una definida búsqueda y se
recopila el material en un todo coherente. Sugeriría que estudien y comparen,
lean e investiguen por tópicos y extraigan todo lo que he dicho respecto
a las diversas naciones, las constelaciones que las gobiernan y sus regentes
planetarios. Esto facilitará la investigación de la relación que existe entre
los centros planetarios y los centros del sistema, los planetas sagrados y las
energías que afluyen a través de ellos, desde las constelaciones que, en
sentido esotérico, ellas rigen. Esta es de las paradojas del ocultismo,
pero el estudiante puede prenderla si recuerda que los centros de su cuerpo
etérico rigen hasta donde son receptivos o no, a las influencias que
emanan del planeta por conducto de los centros planetarios. Por mi parte no
sería aconsejable exponer la relación entre los centros planetarios y los
centros del ser humano; no existe suficiente amor para equilibrar tal
conocimiento y para contrarrestar cualquier posible abuso, con sus terribles
consecuencias. Lo he incluido en el delineamiento que antecede, por la razón de
demostrar la plenitud orgánica de nuestro tema, porque la vida del hombre
abarca lo abstracto y subjetivo y también los niveles físicos externos del
mundo manifestado.
Durante los últimos años, he hecho dos afirmaciones
respecto a la Jerarquía. Una, que como resultado de la purificación de la tierra
por medio de la guerra mundial (1914‑1945) y de los sufrimientos a que ha
sido sometida la humanidad (con su consiguiente efecto purificador que se
manifestará más tarde), será posible la Jerarquía exteriorizarse y actuar
abiertamente en el plano físico.
Esto indicará
un retorno a la situación que existió en la época atlante cuando (empleando el
simbolismo bíblico) Dios Mismo caminó entre los hombres -la divinidad estaba
presenté en forma física porque los Miembros de la Jerarquía guiaban y dirigían
los asuntos de la humanidad hasta donde lo permitía el innato libre albedrío.
En una vuelta más alta de la espiral, esto volverá a suceder. Los Maestros
caminarán abiertamente entre los hombres. La otra, que la Jerarquía
restablecerá entonces los antiguos misterios, los viejos jalones tan seriamente
conservados en la tradición Masónica, y también en el ritual masónico,
esperando el día de la resurrección.
Estos antiguos misterios fueron originalmente dados
a la humanidad por la Jerarquía y, a su vez, recibidos por la Jerarquía
de la Gran Logia Blanca de Sirio. Contienen la clave del proceso evolutivo,
oculta en números y palabras; velan el secreto del origen y destino del hombre,
representando, por medio del rito y del ritual, el largo y largo sendero que debe
recorrer. Proporcionan también, cuando están correctamente interpretados y
debidamente presentados, la enseñanza que necesita la humanidad para progresar
de la oscuridad a la Luz, de lo irreal a lo Real y de la muerte a la
Inmortalidad. Cualquier verdadero masón que comprenda, aunque sólo sea en
mínimo grado, las implicaciones de aquello en lo cual participa, reconocerá que
estas antiguas plegarias orientales contienen la clave para los tres grados de
la Logia Azul. Menciono aquí el propósito masónico porque se relaciona
estrechamente con el restablecimiento de los Misterios y se ha conservado la
clave -en el transcurso de las edades- para el restablecimiento, largamente
esperado, de los cimientos sobre los cuales podrá erigirse la enseñanza
restaurada y la estructura que exprese, por medio del poderoso ritual y los
detallados ritos organizados, la historia del progreso del hombre en el sendero
de retorno.
Los Misterios serán también restablecidos de otra
manera, pues contienen mucho más de lo que los Ritos Masónicos pueden revelar,
o los rituales y las ceremonias religiosas exponer; encierran en sus enseñanzas
y fórmulas la clave para la ciencia que abrirá el misterio de la electricidad
-misterio del cual habló H.P.B.-; aunque la ciencia haya hecho mucho progreso a
lo largo de esta línea, es aún de naturaleza embrionaria y sólo cuando la
Jerarquía esté presente visiblemente en la Tierra, y los Misterios, cuyos
custodios son los Maestros, sean dados abiertamente al hombre, se revelará el
verdadero secreto y naturaleza de los fenómenos eléctricos.
En realidad, los Misterios son la verdadera fuente
de la revelación, y sólo cuando la mente y la voluntad al bien estén estrechamente fusionadas y
condicionen la conducta humana, así, en es medida, se podrá captar la futura
revelación, pues sólo entonces podrán confiarse tales secretos a la humanidad.
Conciernen a esas facultades que permiten a los Miembros de la Jerarquía
trabajar conscientemente con las energías del planeta y del sistema solar y
controlar las fuerzas, dentro del planeta, que pondrán en su lugar a los
poderes síquicos comunes (hoy tan estúpidamente encarados y tan poco
comprendidos) y guiarán al hombre para ser utilizados útilmente.
Los Misterios restablecerán el color y la música
para el mundo, tal como esencialmente son, y lo harán de tal manera que el arte
creador actual será para este nuevo arte creador lo que los pequeños bloques de
madera con que juega el niño, son para una gran catedral como la de Durham o
Milán. Cuando sean restablecidos los Misterios, harán realidad -en forma
incomprensible ahora para ustedes- la naturaleza de la religión, el propósito
de la ciencia y la meta de la educación, los cuales no son lo que creen ustedes
hoy.
El terreno ya está siendo preparado para esta gran
restauración. Las Iglesias y la Masonería se hallan en el banquillo de los
acusados, ante la mente crítica de la humanidad, y el mensaje ha surgido de la
mente masiva, como que ambas han fracasado en sus tareas divinamente asignadas.
Se comprende en todas partes que la nueva vida debe afluir y que grandes
cambios deben efectuarse en el conocimiento y el entrenamiento de quienes
trabajan a través de estos dos medios de difusión de la verdad. Dichos cambios
no han sido aún realizados, pues es necesario una nueva visión y un nuevo
acercamiento a la experiencia de la vida, y sólo la generación venidera es
capaz de proporcionarlo; sólo ella podrá realizar las alteraciones y
revitalización necesarias, y eso puede ser hecho y se hará:
"Aquello que es un misterio ya no lo será y lo
que ha permanecido velado será ahora develado; aquello que ha sido abstraído
emergerá a la luz y todos los hombres lo verán y juntos se regocijarán. Llegará
el momento en que la desolación habrá realizado su trabajo benéfico, cuando
todas las cosas hayan sido destruidas, y los hombres, por medio del
sufrimiento, hayan tratado de ser impresionados por aquello que desecharon en
el vano perseguimiento de lo que tenían a mano y era fácil de alcanzar. Una vez
poseído, demostró ser agente de la muerte -sin embargo los hombres buscaban la
vida, no la muerte".
Así reza El Antiguo Comentario cuando se refiere al ciclo actual por
el que atraviesa el género humano.
Las pruebas para la primera iniciación, en lo que a
la humanidad (el discípulo mundial) concierne, casi han terminado, y la hora
del nacimiento del Cristo, como expresión del cuarto reino de la naturaleza, y
la consumación del trabajo de la Cuarta Jerarquía Creadora, se aproxima. Esto
no es una contradicción; la hora del nacimiento puede prolongarse y la forma
debe sufrir los dolores del parto durante mucho tiempo, pero Cristo nacerá y Su
naturaleza y conciencia crísticas compenetrarán y colorarán todos los asuntos
humanos. Esta condición -tan inminente y tan deseable y por mucho tiempo predicha
y anticipada- hará posible el retorno de la Jerarquía y el restablecimiento de
los Misterios.
Tales acontecimientos dependen, no sólo de la
aptitud de la humanidad para proporcionar el correcto escenario, y de la
inevitabilidad del desarrollo evolutivo mismo, sino de la reaparición de la
Jerarquía; lo que Sus miembros realizarán se relaciona también (y
primordialmente) con la vida interna y los impulsos espirituales dentro de la
Jerarquía misma, no teniendo relación alguna con el género humano. La Jerarquía
persigue Sus propias líneas de desarrollo espiritual como actividad paralela a
Su servicio en la Tierra, en conexión con la evolución planetaria. Los hombres
tienden a considerar sus propias vidas, su destino y el desarrollo de la
conciencia humana, como el único factor de importancia principal en la Tierra y
en los procesos evolutivos del planeta. Estas condiciones son de
importancia, pero no los únicos factores importantes. La humanidad no está sola
ni aislada, ocupa un punto medio entre los reinos subhumano y superhumano, y
cada uno de estos grupos de vidas en evolución, tiene su propio e importante
destino -importante para todos los que se hallan dentro del "círculo no se
pasa" grupal. Ellos tienen sus propios, elegidos y diferentes modos,
métodos y maneras de realización. Así como un hombre individual debe aprender
el arte o la ciencia de la relación con los demás hombres y con su medio
ambiente, así la humanidad, como un todo, debe conocer su relación con
lo que está por encima y más allá de ella y con lo que está abajo y ha quedado
atrás. Esto involucra un sentido de proporción que puede ser alcanzado sólo por
medio del principio mente en el hombre y por quienes están empezando a
polarizarse mentalmente. Este sentido de proporción revelará a los hombres su
lugar en la escala de la evolución y los conducirá al reconocimiento del
destino particular y metas excepcionales de otros reinos de la naturaleza,
incluyendo al quinto, el reino de Dios, la Jerarquía espiritual de nuestro
planeta.
La Jerarquía misma se halla también en un punto de
crisis espiritual. Sus iniciados permanecen ante el Portal que conduce al
Camino de Evolución Superior, y todo el personal de la Jerarquía espera avanzar
en conjunto, e ir -en Su propio nivel- paralelamente al progreso que la
humanidad está también destinada a realizar.
Pero, hermanos míos, aquí está lo interesante. De
acuerdo a la gran ley de expresión sintética (denominada por nosotros la Ley de
Síntesis, que rige al primer aspecto divino) la Jerarquía debe avanzar de tal
manera que el esfuerzo abarque el plano físico y también los planos superiores.
La actividad ideada debe abarcar los tres mundos de la evolución humana, así
como los tres mundos de la Tríada espiritual. Recuerden que la superposición de
estos dos mundos tiene lugar en el plano mental y justifica la bien conocida
frase "los cinco mundos de la evolución superhumana". De allí la
necesidad de la exteriorización de la Jerarquía y la demostración de Su
capacidad conjunta para trabajar desde el plano físico hasta el más elevado, a
fin de avanzar conjuntamente a través de este Portal y penetrar en el Camino.
Hablando simbólicamente, esta exteriorización es, para los Miembros de la
Jerarquía, un acto de sacrificado servicio, pero también un gesto simbólico. La
Jerarquía vuelve a encarnar sobre la tierra y por primera vez desde su última
encarnación en los días atlantes. Sin embargo la encarnación de los Miembros de
la Jerarquía es grupal, no individual; éste es probablemente para ustedes un
punto sutil demasiado difícil de comprender.
Por lo tanto, la exteriorización de la Jerarquía y
el restablecimiento de los Misterios no es algo hecho para la humanidad o
simplemente llevado a cabo porque los hombres han merecido un contacto más
estrecho, tienen el derecho de recibir alguna recompensa o son ahora tan
espirituales que la Jerarquía puede gozosa y útilmente ayudarlos. El
cuadro es completamente distinto. Lo que en realidad parece de tanta
importancia en la conciencia de los hombres es totalmente secundario en relación
con la crisis jerárquica que estamos considerando. Esta reaparición en el plano
físico y la consiguiente vida de servicio (que involucra factores de profundo
significado para los hombres) son una expresión del impulso espiritual
inherente que está impeliendo la acción jerárquica en dos direcciones, pero
involucra un movimiento unificado que abarca los cinco planos de la evolución
superhumana y necesita una recapitulación grupal en el proceso de la
encarnación.
La Jerarquía tiene Su propia vida, metas y
objetivos. Su propio ritmo evolutivo y Sus propias expansiones espirituales, no
siendo los mismos que los del reino humano. Estas metas y ritmos se harán más
familiares a los hombres reflexivos a medida que la Jerarquía se va acercando
al plano físico.
Esta actividad incluyente y planeada de la
Jerarquía está relacionada con los incentivos espirituales, que tienen sus
raíces en Shamballa. Allí el aspecto vida es casi violentamente estimulado por
la acción de los Señores de la Liberación, que se han lanzado a la actividad
planetaria debido al empleo de la segunda estrofa de la Gran Invocación,
utilizada potentemente por los Miembros de la Jerarquía. Repito, ésta no fue
empleada por Ellos únicamente en beneficio de la humanidad, o para la
liberación del género humano; tenía también implicaciones jerárquicas y era en
parte una demanda de la Jerarquía para permitírsele continuar por el Camino. La
liberación de la "fuerza salvadora", debido a que la hora de servir
había llegado, permitió (al mismo tiempo) la afluencia de un aspecto de la
energía que nunca había llegado a la humanidad ni estaba destinada a ser
utilizada exclusivamente por ella, sino que fue retenida por la Jerarquía para
vitalizar, hacia una renovada vivencia, los siete ashramas principales, permitiendo
al Ashrama de Cristo elevarse a un nivel espiritual superior y más cerca del
portal que conduce a la Vida.
Estos enunciados velan profundos misterios
jerárquicos y no están de manera alguna relacionados con los Misterios que
concernirán a la humanidad cuando la Jerarquía se exteriorice, y esos
misterios no serán revelados a los hombres. Sólo es permitido un enunciado
general de los efectos producidos sobre la Jerarquía, por ciertas actividades
misteriosas. Sirven para demostrar la firme pulsación del ritmo evolutivo que
compenetra cada átomo, forma, grupo y centro, sobre nuestro planeta,
produciendo efectos sobre las formas inferiores de existencia, ascendiendo
hasta las más elevadas. En todas partes no existe más que progresión y un firme
avance hacia una luz más clara y una vivencia mayor.
En estas instrucciones me ocuparé del tema de la
iniciación, desde un ángulo amplio y general, y de la definición; por lo tanto
no tengo la intención de repetir lo que se da en Discipulado en la Nueva Era,
Tomo II. El acercamiento será algo distinto en la última parte de este tratado;
me limitaré a los efectos de los rayos sobre el iniciado y a la relación
existente entre las energías de rayo y las diferentes iniciaciones ya
delineadas. En esta parte tampoco tengo la intención de considerar el despertar
científico de los centros o los tecnicismos para llevarlos al equilibrio y la
actividad deseados. He impartido ya lo necesario en mis distintos libros, donde
hay mucha cantidad de información diseminada. Por medio de esta difusión y
dispersión se protege la enseñanza y no constituye para el público, en general,
un peligro. En el futuro inmediato, los estudiantes tendrán que buscar la
enseñanza en los muchos y numerosos volúmenes y extraer más cuidadosamente los
detalles de la ciencia de los centros y la información respecto a su naturaleza
y procesos. El tema sobre los centros es peligroso si no es bien comprendido;
los centros constituyen una amenaza cuando se los despierta prematuramente o se
los energetiza indebidamente, y puede resultar muy peligroso para el hombre
impulsado por la curiosidad y para el experimentador ignorante. El tiempo no
está aún maduro para presentar este tema en forma plenamente coordinada; se
previene a los estudiantes que no deben publicar una tesis clara y
correlacionada sobre el tema, cómo resultado de sus investigaciones en mis
libros. No obstante, debe dársele al verdadero aspirante la información
necesaria.
Los Misterios son revelados, no principalmente por haber recibido información acerca
de ellos y sus procesos, sino por la acción de ciertos procesos, consumados
dentro del cuerpo etérico del discípulo, que le permiten conocer lo
que está oculto, lo ponen en posesión de un mecanismo de revelación y lo hacen
consciente de ciertos poderes o energías radiatorias y magnéticas, dentro de sí
mismo, que constituyen canales de actividad y métodos por los cuales puede
adquirir lo que el iniciado tiene el privilegio de poseer y utilizar.
En el sendero de probación, el discípulo, poseyendo
un equipo definido y un mecanismo creado, inicia la búsqueda del portal de la
iniciación y va en pos de aquello por lo cual entrará en contacto después de
haber franqueado el portal. En muchos ciclos de encarnaciones ha adquirido el
mecanismo y la aptitud de emplearlo. Una encarnación es un período definido
(desde el ángulo del alma) donde el experimento, la experiencia y
la expresión, constituyen la nota clave de cada encarnación. Cada
encarnación sucesiva continúa el experimento, profundiza la experiencia y relaciona
más estrechamente la expresión con la latente divinidad en desarrollo.
Las mismas palabras -en una interpretación más
amplia, acentuando una oportunidad mayor y plena- pueden ser empleadas para
describir el progreso del iniciado en las etapas finales del sendero; de esto
nos ocuparemos parcialmente en esta sección. Les pediría que recuerden estas
tres palabras cuando lean y mediten sobre lo expuesto. El discípulo o iniciado
encara la iniciación animado por el espíritu de experimentación divina de índole
científica, porque la iniciación constituye el momento culminante de
realización, y el éxito se obtiene mediante una serie graduada de experimentos
con la energía.
Habiendo cosechado el fruto del experimento
mencionado, llega cierto período donde se obtiene la experiencia para emplear
potencias relacionadas. Esto abarca el intervalo entre una iniciación y otra, y
también el período de muchas vidas, o uno
relativamente breve. Los resultados del experimento de la iniciación
y de la experiencia adquirida con las energías otorgadas, constituyen la
capacidad del iniciado para expresar la divinidad más plenamente que hasta
entonces, lo cual significa que puede actuar acrecentadamente como creador
divino en relación con el Plan jerárquico, como manipulador de las energías
atractivas del amor y como el que determina -bajo la impelente voluntad de
Shamballa- la fase o aspecto del propósito divino, del cual él mismo debe
ocuparse, en relación con la manifestación del Logos planetario. Observarán que
no digo en relación con la humanidad. El iniciado trabaja en muchos campos de
la creatividad divina, de la cual el campo del género humano es sólo uno.
Por lo tanto, estas tres palabras indicarán el
primer tipo de acercamiento a nuestro tema, y lo que tengo que decir deberán
recordarlo en cada caso.
Quisiera que consideren conmigo los diferentes
aspectos de esta parte del tema, desde el ángulo de los siete rayos. Con ello
quiero significar que los discípulos que pertenecen a distintos rayos, tendrán
todos la misma meta, harán los mismos experimentos, pasarán la misma
experiencia y llegarán igualmente a la expresión divina. Sin embargo sus
cualidades y métodos de acercamiento, sus reacciones y naturalezas
características, diferirán de acuerdo al tipo de rayo; esto constituye una fase
muy interesante y poco conocida de nuestro estudio de la iniciación. La
iniciación ha sido un acontecimiento encubierto y no se ha hecho ninguna
anotación sobre las implicaciones de rayo. Esto me propongo remediarlo.
Cada una de las siete iniciaciones principales,
pongamos por caso, es una ejemplificación o revelación de una de las cualidades
o tendencias de los siete rayos, que está siempre regida y condicionada por
cierto rayo, siendo esto uno de los factores que los discípulos deben aprender
y comprender mientras se preparan para una iniciación, porque involucra un
éxito en el manejo y la manipulación de ciertos tipos de energía divina.
Cada iniciación lleva a la plena actividad
funcionante a uno de los siete centros, no desde el ángulo del despertar o del
estímulo, sino desde el ángulo de una "rueda que gira sobre sí
misma". Esta es una expresión de El Antiguo Testamento, siendo
completamente inadecuada, pero no encuentro otra que la reemplace. La
paráfrasis es totalmente superficial e impropia y les resultará algo sin
significado, excepto para el iniciado que ha experimentado el girar de la
rueda. Como bien saben los astrólogos esotéricos, llega un ciclo de vida en el
cual el discípulo se invierte sobre la Rueda de la Vida (la rueda zodiacal) y
en lugar de girar en el
sentido de la aguja del reloj, alrededor del zodíaco, empieza ahora a girar en
sentido contrario; aprende que el aspecto sustancia de su naturaleza puede
estar aún condicionado por las fuerzas que fluyen a través de ella, en
secuencia y serie, y de acuerdo a su horóscopo y al método exotérico de la
revolución zodiacal; al mismo tiempo el discípulo recibe corrientes de energía
desde la rueda invertida, donde él se encuentra como alma, siendo en
consecuencia el receptor de dos corrientes de energía que van en dirección
contraria; de allí el creciente conflicto en su vida y circunstancias,
constituyendo la razón de las pruebas de la iniciación
En pequeña escala, esto atañe a los centros en el
cuerpo etérico del discípulo, evidenciando también la misma actividad dual, una
vez que se ha hollado el sendero del discipulado y se ha entrado en el sendero
de la iniciación. La rueda zodiacal es en sí, esencialmente, un centro cósmico;
es un loto de doce pétalos, pero un loto de doce pétalos dentro del loto de mil
pétalos de una Entidad cósmica desconocida, el Ser al que me he referido en mis
libros anteriores, como AQUEL DE QUIEN NADA PUEDE DECIRSE. La multiplicidad de
las influencias zodiacales tienen eventualmente un efecto dual: uno sobre
Shamballa (el centro coronario planetario) y el otro sobre la Jerarquía (el
centro cardíaco planetario); el efecto es también sentido en el centro
coronario y cardíaco de cada iniciado. Esta actividad dual final es registrada
por el iniciado de grados superiores, cuando recibe la octava y novena
iniciaciones; las otras siete iniciaciones están regidas por los siete rayos.
Por lo tanto, tenemos:
1ª. Iniciación. Nacimiento
Centro
sacro 7º rayo Plano
físico
Comienzos
Relación Magia Sexual
2ª. Iniciación. Bautismo
Centro
plexo solar 6º rayo Plano
astral
Dedicación
Espejismo Devoción
3ª. Iniciación. Transfiguración
Centro
ajna 5º rayo Plano
mental
Integración
Dirección Ciencia
4ª. Iniciación. Renunciación
Centro
cardíaco 4º rayo Plano
búdico
Crucifixión
Sacrificio Armonía
5ª. Iniciación. Revelación
Base de
la 1º rayo Plano
átmico
columna
vertebral
Surgimiento Voluntad Propósito
6ª. Iniciación. Decisión
Centro
laríngeo 3º rayo Plano
monádico
Fijación Cooperación Creatividad
inteligente
7ª. Iniciación. Resurrección
Centro
coronario 2º rayo Plano
logoico
El
eterno Peregrino Amor‑Sabiduría
Atracción
8ª. Iniciación. Transición
Jerarquía
Cuatro rayos
menores Planetario
Elección
Conciencia Sensibilidad
9ª. Iniciación. Negación
Shamballa
Tres rayos mayores Del
sistema
Siete
Senderos Ser Existencia
No es posible para ustedes comprender la síntesis
que rige a las cuatro iniciaciones finales, y para estas experiencias no
tenemos aún el lenguaje adecuado. Sólo es posible indicar ciertas corrientes y
tendencias espirituales y -como esta sección está escrita principalmente para
quienes han recibido o están preparándose para recibir alguna de las
iniciaciones- sólo espero que les llegue algún significado a las personas que
están preparadas.
Un cuidadoso estudio de la clasificación expuesta
les dará una idea diferente respecto al tema de la iniciación. El concepto de
la iniciación grupal debe reemplazar hoy al de la iniciación individual de un
aspirante. En el pasado, a fin de introducir la idea de la iniciación en la
mente del pueblo, la Jerarquía eligió el método (ahora en desuso) de presentar
la perspectiva de la iniciación ante el ansioso discípulo; acentúo
inmediatamente desde el comienzo su peculiaridad, su naturaleza recompensadora,
su ritual y ceremonial y su lugar en la escala de la evolución. Debido a que la
realidad de la iniciación ha sido captada por una mayoría y realizada por
algunos, es posible revelar ahora lo que estuvo siempre implicado, que la iniciación
es un acontecimiento grupal. Si el claro pensar hubiera reemplazado a la
egoísta aspiración individual, el hecho de la iniciación grupal habría sido
evidente, por las siguientes razones, inherentes o implicadas en toda la
situación:
1.
El alma -en su
propia naturaleza- es consciente del grupo y no tiene ambiciones o intereses
individuales ni está en forma alguna interesada en las metas de la
personalidad. El alma es el iniciado. La iniciación es un proceso por el cual
el hombre espiritual que mora en la personalidad, llega a ser consciente de sí
mismo como alma, con los poderes, relaciones y propósitos del alma. Cuando un
hombre comprende esto aún en pequeña medida, llega a ser consciente del grupo.
2.
Únicamente el
hombre, cuyo sentido de identificación comienza a expandirse y a ser
incluyente, puede "recibir la iniciación" (como se dice
erróneamente). Si la iniciación fuera una realización puramente personal,
arrojaría al hombre nuevamente a la conciencia separatista, que está tratando
de evadir. Ello no constituiría un progreso espiritual. Cada paso en el sendero
de iniciación acrecienta el reconocimiento grupal. La iniciación es
esencialmente una serie de reconocimientos incluyentes en expansión.
3.
La iniciación
admite al aspirante como miembro de la Jerarquía. Esto involucra, hablando
esotéricamente, el abandono de todas las reacciones separatistas de la
personalidad, en una serie de renunciamientos progresivos, que culminan en
la cuarta iniciación y nuevamente se destacan misteriosamente en la novena
iniciación.
Cuando el
iniciado pasa de una iniciación a otra, avanza en el sendero o penetra en el
corazón de los Misterios, conjuntamente con quienes son igual a él, hallándose
en la misma etapa de evolución y trabajando para alcanzar la misma meta;
entonces se da cuenta que no está solo y que se realiza un esfuerzo
mancomunado. En efecto, es la nota clave de un ashrama que condiciona su
formación, compuesto de discípulos e iniciados, en diferentes etapas de
desarrollo iniciático, que han llegado juntos a su etapa de conciencia
ashrámica y seguirán juntos hasta llegar a esa total liberación que se
alcanza cuando el plano físico cósmico desciende bajo el umbral de la
conciencia o de la percepción sensible, y ya no tiene ningún interés para el
iniciado.
Éste es uno de los nuevos factores en los métodos y
técnica jerárquicas, que tuve la responsabilidad de llevar a la atención de
público, corrigiendo de este modo la enseñanza errónea de quienes fueron
entrenados por las así denominadas escuelas ortodoxas de ocultismo. El Maestro
K.H., en uno de los pocos (muy pocos) párrafos del libro The Mahatmas Letters (Cartas
de los Mahatmas) las cuales son auténticas y no simplemente un trabajo de
H.P.B dio una indicación a los aspirantes de esa época, cuando dijo que muchos
de ellos eran "espiritualmente egoístas". El egoísmo espiritual ha
conducido al estudiante esotérico común a apropiarse de la iniciación y a
considerarla personal e individual. Sin embargo, uno de los primeros requisitos
para la iniciación es el reconocimiento claro y conciso del propio grupo, no
por el pensamiento ansioso sino por la cooperación y el trabajo efectivos en el
plano físico. He dicho grupo, hermano mío, y no organización, pues son
dos cosas muy diferentes.
Por lo tanto, tengan cuidadosamente presente la
realidad de la iniciación grupal y dejen de lado toda consideración y
pensamiento sobre la preparación para la iniciación. Algunos grupos están
siendo preparados para la iniciación, donde ejercen control los siguientes
factores -en lo que concierne al individuo:
1. Un grupo de hombres y mujeres. cuyas almas
pertenecen al mismo rayo, es reunido subjetivamente por un Maestro del mismo
rayo, para darles entrenamiento grupal.
2. A tales personas se les da la oportunidad de
establecer contacto, en el plano físico, con algunos de los que están así
vinculados subjetivamente e imparten mutuamente un sentido de solidaridad
grupal. La relación subjetiva está asegurada por un contacto objetivo. El
reconocimiento es, por lo tanto. una prueba preliminar a la iniciación, y esto
debe recordarse.
3. Las personas así entrenadas y relacionadas, desde
el ángulo de la iniciación a recibir, se hallan en la misma etapa de evolución.
Reciben la misma iniciación y están siendo sometidas a las mismas pruebas y
dificultades, debidas al rayo de la personalidad, que actúa para impedir el
contacto, desvirtuar el reconocimiento, retardar el progreso e interpretar mal
la información. Durante el tiempo que un discípulo en entrenamiento está
enfocado en su personalidad no le será posible obtener la iniciación grupal; el
reconocimiento de su compañeros aspirantes será fugaz y rápidamente perturbado
por la criticadora mente inferior, y se erigirá un muro de formas mentales,
creadas por la personalidad respecto a los miembros del grupo, que impedirá el
progreso conjunto a través del Portal de la Iniciación.
4. La iniciación grupal no puede ser realizada por un
grupo en entrenamiento mientras los miembros, como grupo, no hayan desempeñado
su "empresa espiritual" particular. Es ley del espíritu que el
discípulo debe comparecer ante el Iniciador con las manos vacías; pero, en
formación grupal, los miembros del grupo contribuyen conjuntamente con algo
para el enriquecimiento del ashrama. Esto puede tomar la forma de un proyecto,
considerado en línea con el Plan, por el cual testimonian su comprensión de ese
Plan y demuestran al grupo iniciático y a los discípulos avanzados con quienes
se les permitirá hacer contacto, que ya han probado su aptitud para ser
aceptados y lo han demostrado en el servicio prestado. Esto debe ser una empresa,
un servicio y una contribución grupales La contribución específica del
individuo no es tenida en cuenta.
Este concepto de iniciación grupal debe ser
recordado, pues colorará todo
lo que trataré de impartirles y acelerará el día de propia aceptación.
Nadie es admitido (por medio de los procesos de la
iniciación en el Ashrama de Cristo ( la Jerarquía), hasta el momento en que
comienza a pensar y a vivir en términos de relaciones y actividades grupales.
Algunos aspirantes bien intencionados interpretan idea grupal como un mandato
para esforzarse en formar grupos -su propio grupo o grupos. Esta no es la idea
presentada en la era acuariana, tan cercana hoy; fue el método de
acercamiento durante la era pisceana, ya pasada. Ahora el acercamiento es
totalmente diferente, no se espera que alguien permanezca en el centro de su
pequeño mundo y trabaje para convertirse en el punto focal de un grupo. La
tarea consiste en descubrir al grupo de aspirantes al cual debe afiliarse y con
el cual debe recorrer el sendero de iniciación -cosa muy diferente y mucho más
difícil. Necesita recordar el significado de las palabras siguientes, extraídas
de los Archivos de los Maestros, impartidas en forma de preguntas y respuestas.
Las preguntas son dirigidas al neófito que es obteniendo la primera vislumbre
de relación grupal que conduce la iniciación grupal:
"¿Oh Chela en la Luz, no ves tú el Portal?
Veo el Portal y oigo una voz que llama. Qué debo
hacer, Maestro de mi vida?
Atraviesa el Portal y no pierdas el tiempo en
mirar retrospectivamente el camino que terminas de hollar. Sigue adelante hacia
la luz.
El portal es demasiado angosto, oh Maestro de mi
vida, Temo que no podré pasar.
Acércate al Portal y toma la mano de otro peregrino en el camino de la
vida. Acércate al Portal y no trates de entrar solo.
Ahora que he tomado la mano del hermano de mi
derecha y del hermano de mi izquierda, no puedo ver el portal. Me pare estar
rodeado de peregrinos en el camino. Parecen iguales, su nota es una, se parecen
a mí y me circundan por todos lados, no puedo ver el portal.
Avanza en el sendero, oh peregrino en la luz, y permanece con ellos tomados
de la mano ante el Portal de la luz. ¿Que ves tú?
Nuevamente aparece la puerta, y ahora parece
amplia, no angosta como antes. ¿Qué vi antes? No era igual al portal que ahora
enfrenta a este grupo de hermanos que permanece unido en el sendero.
El portal que
viste antes, era una ficción de tu mente; una forma mental de tu creación
separatista, algo que te separaba de la verdad -demasiado estrecha para atravesarla, sin embargo colmada de
seducción errónea. Sólo el hombre que toma la mano de su hermano puede ver
realmente el Portal; sólo el hombre rodeado por los muchos que constituyen uno,
puede entrar por ese Portal que se cierra al hombre que trata de entrar
solo".
En los días lemurianos los iniciados entraban solos
uno por uno, y muy pocos lograban realizar la meta, y uno por vez eran
admitidos en los Misterios. En la época atlante, cuando el Portal de la Iniciación
estaba ampliamente abierto, los aspirantes a los Misterios eran admitidos en
grupos de siete, pero no habían hecho contacto en conciencia física con su
miembros compañeros de grupo; aún se ponía el énfasis (durante el período de
entrenamiento) sobre el logro y la realización individuales. Actualmente el
hombre está obteniendo un progreso espiritual tan rápido, que la Jerarquía
acepta grupos en todo momento, particularmente en relación con los rayos que
están actualmente en encarnación. Esto significa que en los tres rayos mayores
(que están siempre predominantemente activos, aunque tengan ciclos
variados de mayor o menor actividad) hay grandes grupos que están recibiendo el
entrenamiento preparatorio para determinada iniciación. Esta aceptación grupal
adquirirá un rápido desarrollo cuando el mundo se estabilice en un ciclo
pacífico de crecimiento y desenvolvimiento, después de la experiencia drástica
de la guerra mundial (1914‑1945); para ello debe estar a disposición la
información que intento dar.
Hay otro punto que quisiera aclarar. Como bien
saben, un ashrama contiene discípulos e iniciados en todas las etapas de
desarrollo evolutivo y en todos los rangos y grados; trabajan juntos al
unísono, y sin embargo -dentro de sus rangos diferenciados, pues cada
grado permanece aislado, aunque unido con los demás- han establecido una
armonía propia, codificado su intercambio telepático y comparten un secreto y
silencio ocultista que protegen los secretos y conocimientos para que no pasen
de un grado a otro ni lleguen a los que no están preparados. Similarmente,
cuando un aspirante procura descubrir en el plano físico a quienes compartirán
con él el misterio de su siguiente paso inmediato o expansión demostrada,
descubrirá a su propio grupo, hallando que está formado por los que no han
alcanzado su etapa particular de sabiduría y también los que lo dejaron muy
atrás. Simultáneamente será atraído a un vórtice de fuerza y a un campo de
servicio. Reflexionen sobre este enunciado. Por lo tanto, aprenderá las lecciones
requeridas, de quien debe trabajar en un ashrama, y sabrá comportarse con
quienes no pueden compartir con él los secretos que ya conoce, y con aquellos
que han penetrado más profundamente que él en los misterios.
SECCIÓN
PRIMERA
EL
ASPIRANTE
Y LOS MISTERIOS
DE LA INICIACIÓN
Ahora nos abocaremos al primer punto de esta
sección; veremos qué significan realmente las trilladas palabras "portal
de la iniciación", y qué diferencia existe entre el portal que enfrenta el
discípulo y el que enfrenta el Maestro.
LA ENTRADA
A TRAVÉS DE LOS DOS PORTALES
DE LA
INICIACIÓN
Lógicamente, será evidente, que el empleo de la
palabra "portal" es puramente simbólico; la interpretación que le da
el estudiante esotérico común y el teósofo ortodoxo, es la de un punto de entrada,
y para él significa la oportunidad que se le ofrece de pasar por una nueva
experiencia y revelación -gran parte de ello lo considera como debida
recompensa de la disciplina y la aspiración, y es mayormente una interpretación
de importancia secundaria basada en anhelantes deseos.
El Portal de la Iniciación.
El verdadero significado de la frase "portal
de la iniciación" es obstrucción, algo que cierra el camino que debe
abrirse, o se interpone entre el aspirante y oculta su objetivo. Esta significación
es una de las más exactas y el aspirante captará más fácilmente su
utilidad. Si nos imaginamos a un hombre avanzando en el sendero de evolución,
hasta que un día se encuentra repentinamente ante un portal abierto, por el
cual puede pasar gozosamente, estaremos muy lejos de la verdad; la idea de que
un hombre de buena disposición, que ha desarrollado en cierta medida su
carácter, como lo describe Annie Besant, en los libros El Atrio Abierto
y El Sendero del Discipulado, condiciona a los aspirantes teosóficos, es
excesivamente engañosa, pero estos libros, aunque resultarán muy útiles y
deberían ser cuidadosamente estudiados por el hombre en el sendero de
probación, no lo serán tanto para el discípulo, porque lo inducen a poner el
énfasis donde no debe y a enfocarse sobre lo que ya debería haber desarrollado.
Lógicamente debe haber un desarrollo del carácter, presumiéndose que es estable
en el equipo del hombre. Estas características tienen, sin embargo, poco que
ver con la iniciación y con el hecho de franquear el "portal" que
conduce al sendero. Indican la etapa alcanzada en el sendero de evolución, como
resultado del experimento, la experiencia y la continua expresión, y deberían
ser comunes para todos los aspirantes que han llegado a la etapa en que enfrentan
el discipulado; son desarrollos inevitables y significan simplemente la
reacción de la personalidad al tiempo y la experiencia. Es verdad indiscutible,
que nadie puede atravesar este portal si no ha desarrollado las
particularidades del carácter, y ello se debe a que el aspirante ha progresado
hasta cierta etapa de desarrollo y obtenido automáticamente alguna medida de
autocontrol, comprensión mental y pureza.
Quisiera señalar también que hasta el mago negro
posee estas cualidades, pues son el sine qua non de todo arte mágico,
tanto negro como blanco; el mago negro atraviesa por el portal de la iniciación
al abrirse dos veces en las dos primeras iniciaciones. Lo atraviesa por la
fuerza de su voluntad y las realizaciones de su carácter, porque el aspecto del
alma, que es consciente del grupo, está tan activo en él como en su hermano que
trata de afiliarse a la Gran Logia Blanca. Sin embargo, el mago negro carece
del aspecto amor. No olviden que todo es energía y nada más. La energía,
aspecto del alma, que denominamos atracción magnética (la cualidad que
construye al grupo), la comparte el mago negro con el aspirante espiritual.
Esencialmente es consciente del grupo y, aunque sus móviles sean separatistas,
sus métodos son los del grupo y sólo puede obtenerlos del alma.
Aquí tienen nuevamente otra razón por la cual la
Logia de Maestros no considera la primera y la segunda iniciaciones como
iniciaciones mayores, pero sí la tercera, porque en esa iniciación toda la vida
de la personalidad es inundada con energía procedente de la Tríada espiritual,
vía los "pétalos del sacrificio" del aspecto voluntad y propósito del
alma. A este tipo de energía no responde el mago negro. Puede responder y
responde al conocimiento -muy antiguo y duramente adquirido- acumulado en los
"pétalos del conocimiento" del alma; puede apropiarse y utilizar la
energía de atracción (erróneamente denominada de amor por algunos estudiantes)
acumulada en los "pétalos de amor" del alma, pero no puede responder
y emplear la energía de amor divino expresada en el Plan divino, el cual
controla todo conocimiento y lo trasforma en sabiduría, poniendo en acción y
aclarando el móvil que pone en actividad la atracción magnética amorosa,
que llamamos conciencia y cohesión grupales verdaderas. En este punto los dos
caminos -oscuridad y luz- divergen ampliamente. Hasta no recibir la tercera
iniciación, el espejismo puede condicionar la actitud de quienes tratan de
comprender la vida de un hombre en el sendero y aún confundir lo espúreo con lo
real. El mago negro lleva también una vida disciplinada, análoga al aspirante
espiritual; practica la pureza para su propia protección, no con el fin de ser
un canal para la energía de la luz; trabaja con poder (el poder de la atracción
magnética), en y con grupos, pero para sus propios fines egoístas y la
satisfacción de sus propios propósitos ambiciosos. Pero en la tercera
iniciación, al verdadero iniciado espiritual le llega la revelación recompensa
de la perseverancia y la pureza correctamente motivadas -la revelación del
propósito divino, tal como el alma lo registra en términos del plan jerárquico,
aunque no todavía en términos de la monada. A este propósito y a la
amorosa Voluntad de Dios (empleando una trivial frase cristiana) no puede
responder el hermano negro, porque sus metas son diferentes. He aquí el
verdadero significado de la frase a menudo empleada y mal interpretada,
"la separación de los caminos".
Pero ambos grupos de aspirantes (los negros y los
blancos) permanecen ante el portal de la iniciación y dan los pasos necesarios
para abrirlo en dos ocasiones similares. Ambos se sobreponen al espejismo
después de la segunda iniciación, y ven claramente el camino que tienen por
delante; pero sus metas surgen como ampliamente diferentes; uno, huella el
ancho camino que conduce cada vez más profundamente a la materia y al
materialismo, a la oscuridad y al "poder negro"; otro, lleva al
camino recto y estrecho, el sendero del filo de la navaja, que conduce a la luz
y la vida. Uno de los grupos jamás se ha liberado de los principios que regían
al primer sistema solar, principios totalmente relacionados con la materia y la
sustancia y fueron, en esa época y período (tan remoto que su antigüedad solo
puede ser establecida en números superastronómicos), los factores condicionantes
para la iniciación de entonces. Ciertas unidades de la humanidad, existentes en
esa época, estaban tan completamente condicionadas por estos principios
materiales y deliberadamente no se habían preparado para captar otra
serie de principios (más expresivos de la naturaleza divina), que su propósito
siguió siendo materialista, "fijo y egoísta", y debido a ello crearon
inteligentemente una planificada distorsión de la voluntad divina.
Tenemos aquí un indicio de la naturaleza del mal y la clave de una parte, sólo
una, del misterio encerrado en el enunciado de que el mal y el bien son
aspectos contrarios de una misma realidad, siendo el mal ese bien que
deberíamos haber superado, pasando a un bien mayor y más incluyente. Recuerden
que los magos negros de hoy fueron los iniciados en un sistema solar anterior.
Cuando el portal de la iniciación está preparado para abrirse por tercera vez,
entonces los caminos se separan. Algunos siguen la intención egoísta y fija
determinación de continuar esa condición separatista de la materia, en cambio
en otros, la voluntad divina está claramente plasmada, convirtiéndose en el
poder motivador de sus vidas. La Gran Logia Blanca en Sirio impartió
instrucciones para que el portal permaneciera cerrado por tercera vez a
los hermanos oscuros. El mal, tal como lo entendemos, no tiene absolutamente
cabida en Sirio.
Para el mago negro, en la tercera oportunidad, el
portal de la iniciación presenta una barrera y un obstáculo insuperables; para
el verdadero neófito espiritual el portal significa "superación". No
consideraremos más el acercamiento de los hermanos negros a ese portal, sólo
nos limitaremos a las iniciaciones de la Gran Logia Blanca.
Este portal de la iniciación está relacionado con
el gran problema de lo que H.P.B. llama "el misterio de la
electricidad", siendo el portal en sí esencialmente un fenómeno eléctrico.
Al decir esto, aunque no comprendan mi significado, existe sin embargo, la
posibilidad de captar, lo que (siendo de naturaleza eléctrica) puede
representar fácilmente una fuerza obstructora, una energía que rechaza el
acercamiento del aspirante; ésta es la forma correcta de considerarla. Sólo
cuando la energía eléctrica, de la cual está constituido el portal y con la
cual el hombre es construido en cualquier momento determinado, se sincroniza y
vibra al unísono, el aspirante puede penetrar en una luz mayor. Ésta es una
definición algo nueva y más bien abstrusa de la iniciación. Sin embargo, cuando
la ciencia llegue a comprender mejor al ser humano como una unidad eléctrica de
poder y de luz, como un triple mecanismo, creado de tres aspectos de la
electricidad, traerá como resultado una verdadera comprensión del significado
de la iniciación. Los tres fuegos, de los cuales todas las cosas están
construidas, son de naturaleza eléctrica y -hablando simbólicamente- sólo
cuando el "fuego por fricción" es dominado por el "fuego
solar" pueden recibirse las primeras cuatro iniciaciones culminando en la
quinta iniciación, donde ambos fuegos quedan subordinados al "fuego eléctrico"
que emana de la mónada y proporciona una nueva revelación. Este proceso
monádico empieza en la tercera iniciación. Podría agregarse que la tercera
iniciación (que culmina en la Transfiguración) es recibida en los tres niveles
superiores del plano mental; por lo tanto, en el cuarto nivel del plano mental
el aspirante permanece por primera vez ante el portal, esperando recibir la
iniciación. Esta unidad eléctrica o fenómeno de electricidad que
llamamos el cuarto reino de la naturaleza, en este cuarto subplano del plano
mental, "expulsa" esotéricamente la unidad de electricidad que está
preparada para ser absorbida por la forma superior de la electricidad. El fuego
por fricción desaparece y es reemplazado por el fuego solar, estableciéndose la
relación entre las dos formas superiores de la electricidad.
El fuego solar forma y protege el portal de la
iniciación para las primeras cuatro iniciaciones. El fuego eléctrico forma el
portal de la iniciación para esas iniciaciones que custodian el Camino de Evolución
Superior.
Cuatro tipos de fuego por fricción, al unísono con
el fuego solar, crean el "portal obstructor", el cual es
esencialmente creado por el fuego solar. Los cuatro fuegos son:
1. La energía eléctrica, compuesta de dos fuerzas
de la electricidad; la fuerza innata, inerte y latente de los átomos del plano
físico del vehículo físico denso y la fuerza que llamamos prana, aspecto de la
energía que compone el cuerpo etérico. Ambas se mezclan, combinan y forman el
"portal" que debe atravesar el hombre espiritual cuando recibe la
primera iniciación. Esta energía provocadora pone a prueba cada parte de su
equipo físico y -cuando pasa la prueba- el portal se abre, las energías
opositoras "mueren" simbólicamente, pudiendo pasar al sendero de la
iniciación, libre de ese tipo de obstrucción. El cuerpo físico ya no lo rige en
sus limitaciones y fallas, ni requiere las disciplinas físicas que hasta
entonces necesitó.
2. La energía eléctrica del cuerpo astral o
emocional lo enfrenta luego, cuando se prepara para la segunda iniciación.
Pueden denominar a esta energía, si lo prefieren, suma total de todos los
espejismos; un espejismo es esencialmente una forma de energía que confunde,
decepciona e ilusiona, trata de desviar e inducir a error al neófito y es atraída
por él, debido a antiguos hábitos y viejos dominios, siendo por lo tanto
responsable del impacto de esta energía. Este tipo de energía adquiere forma, y
el cúmulo de formas de dichos espejismos constituye el portal opositor, y se
opone a que el aspirante pase a la siguiente fase del sendero. De esta
energía eléctrica debe ocuparse antes de la segunda iniciación. Estas
particulares energías no son formas mentales, pues van a la deriva, siendo
indefinidas y excesivamente fluidas. El agua es el símbolo de este tipo de
energía, por esta razón la segunda iniciación es la del Bautismo, o la de
"entrada en la corriente".
3. La energía eléctrica de la mente crea así el
portal para la tercera iniciación, y las quimeras eléctricas de su propio
pensamiento brillan con luz propia (pues son de un orden y tipo muy elevados), constituyendo la obstrucción que
enfrenta el iniciado, porque velan la luz pura que brilla detrás de ellas.
Constituyen al suma total de la ilusión. Este "portal" está formado
por la conjunción de tres tipos de energía: fuego por fricción, fuego solar
(actuando con toda su fuerza en esta tercera iniciación) y fuego eléctrico
desde la Tríada espiritual, haciendo su primer impacto sobre los otros dos
fuegos, pues los tres están en plena actividad en esta crisis iniciática. Todos
están localizados y concentrados en ese símbolo del progreso, el "portal
de la iniciación". Debe ser cada vez más clara la razón por la cual al
iniciado siempre se lo representa como el que trabaja con fuerzas y energías
del planeta y del sistema, pues para él, no existe nada más.
4. El cuarto tipo de "fuego por
fricción", que enfrenta el iniciado, cuando está preparado para la
iniciación denominada la Gran Renunciación, es la energía eléctrica de toda la
personalidad integrada. El producto de cada encarnación -la personalidad
altamente desarrollada, poderosa y de "límpida visión" (como se la
denomina)- es el acontecimiento final que presenta la grande y última
obstrucción.
En la historia del Evangelio, dos episodios principales,
en la vida del Maestro Jesús, arrojan alguna luz sobre esta cuarta entrada a
través del portal de la iniciación: la Transfiguración y la Crucifixión. En
ambos están simbolizados los tres aspectos de la personalidad. En el primer
caso por los tres apóstoles, que azorados y con profunda humildad tomaron parte
en la tercera iniciación, la Transfiguración; en el segundo caso, los
tres fueron representados por las tres cruces -los dos ladrones y el Maestro en
el centro. La diferencia en la cuarta iniciación es muy definida, y reside en
el hecho de que se hallan involucrados los cuatro aspectos de la personalidad
(contando al cuerpo físico denso como un aspecto y al vehículo etérico como el
segundo aspecto del cuerpo físico), pues esta cuarta emanación del fuego por
fricción tiene un efecto potente y destructivo sobre el cuerpo físico denso. La
Gran Renunciación involucra el rechazo de la vida física a cualquier costo, lo
cual involucra frecuentemente su muerte física.
La Gran Renunciación o cuarta iniciación tiene, por
lo tanto, dos aspectos: la implicación externa o acontecimiento objetivo, a los
ojos del observador del plano físico, y el aspecto subjetivo, simbólicamente
representado por las tres Cruces y los que en ella estaban crucificados.
Las implicaciones emergentes de este simbolismo no
se ven fácilmente, aunque el significado superficial es evidente, debido a que
oculta y vela una realidad universal. El Maestro Jesús pasó por el portal de la
cuarta iniciación y venció los obstáculos finales presentados a su personalidad
perfecta. Murió sobre la Cruz. Los cuatro aspectos de Su personalidad
participaron en el evento y obstruyeron eléctricamente Su paso por ese portal,
hasta llegar al punto de su total destrucción -trayendo la liberación final.
También simboliza algo universal que nada tuvo que ver con el Iniciado Jesús.
Este simbolismo y su significado tiene relación con
las tres Cruces colocadas una al lado de la otra y con quienes fueron
crucificados en ella. Los tres personajes representan a la humanidad misma y
tienen además relación con la Jerarquía, y este "acontecimiento
pictórico" va paralelo al ya considerado, de la iniciación del Maestro
Jesús. En la Crucifixión, en este cuarto paso a través de la iniciación y en la
representación de este evento, están implicadas dos grandes y diferentes
individualidades -el Maestro Jesús y el Salvador del Mundo, el Cristo; están
implícitos dos sucesos principales, y la Iglesia Cristiana ha confundido
a ambos, relacionándolos sin discriminación con el Maestro Jesús. Sin embargo,
uno de los eventos fue un acontecimiento jerárquico y el otro una gran crisis
humana; uno, era la entrada de un iniciado en los Misterios de la muerte,
proceso que involucró los cuatro aspectos de Su naturaleza; el otro, fue la
representación dramática, para el género humano, de los tres grupos que residen
en la familia humana:
1.
El hombre no
regenerado, representa al ladrón que no se ha arrepentido.
2.
El aspirante
que lucha, avanzando conscientemente hacia la liberación, simbolizado para nosotros
en el ladrón arrepentido.
3.
La Jerarquía,
compuesta de quienes se han liberado mediante la experiencia humana, y para
nosotros representa la garantía de la realización.
Los estudiantes
harían bien en mantener con claridad definida en sus mentes esta cuádruple
representación y triple símbolo, pues están involucradas la realización
individual y las posibilidades grupales; sin embargo, cada una es distinta; en
un caso el Maestro Jesús es el participante, y en el otro, un evento más
esotérico es Quien ejerce influencia sobre Él, el Cristo. El Maestro Jesús
"murió" y bajó al sepulcro, culminando así Su larga serie de
encarnaciones y finalizando -por la destrucción- el aferramiento de la materia
sobre el espíritu; pasó a través del sepulcro a la Jerarquía y le fue confiado
el destino de la Iglesia Cristiana, destino que aún sigue en Sus manos. Pero la
historia del Evangelio indica que fue Cristo que apareció después de la
resurrección y no el Maestro Jesús, excepto en un sólo y breve episodio en que se
Le apareció a María, que lloraba en la puerta del sepulcro. Los otros episodios
son universales en sus implicaciones, tal como lo indica:
1.
El Cristo
caminando con los dos discípulos en el camino a Emaús -símbolo del dualismo
esencial de espíritu y materia, tal como están personificados en un Salvador
mundial.
2.
El Cristo que
aparecióse a los doce discípulos en la cámara superior, simbolizando al
zodíaco, pues Judas Iscariote estaba allí, representando el signo que regía en
ese momento; los otros once discípulos representaban los restantes signos por
los cuales debe transitar el sol.
3.
Pentecostés.
Este acontecimiento no significa el triunfo de la cristiandad ortodoxa
(como los teólogos creen y enseñan), sino la diseminación universal de la
conciencia crística, en el corazón de cada ser humano, durante todos los
tiempos; a esto dan testimonio las palabras y promesas: "He aquí, estoy
con vosotros todos los días, aún hasta el fin del mundo".
Debido al significado profundamente esotérico de la
Resurrección y la Ascensión, y principalmente, refiriéndose a la conciencia
crística, nada nos dice El Nuevo Testamento acerca de estas
iniciaciones, excepto las más vagas generalizaciones, en contradicción con el
lujo de detalles aportado sobre las otras iniciaciones. Cuatro de ellas están
relacionadas con "el portal de la iniciación", esotéricamente
comprendido, y con la interpretación tan familiar para nosotros; las cuatro
también se relacionan con el "fuego eléctrico por fricción" del cual
está construido ese portal, y que abarca y crea la tierra ardiente que debe
atravesar cuatro veces el iniciado a fin de "trasponer ese portal".
Las otras dos iniciaciones (vagamente llamadas
Resurrección y Ascensión) están relacionadas con el así denominado segundo
"portal", que no es una obstrucción en el mismo sentido que el
primero, el cual se abre dando entrada al Camino de Evolución Superior. El
primer portal admite simbólicamente al iniciado en el "corazón del
Sol", mientras que el segundo -en un sentido muy misterioso- indica la
ruta que debe seguir el iniciado liberado que trata de penetrar en el Sol
Central espiritual -al cual conducen eventualmente los siete senderos.
b. El Portal que da entrada al Camino de Evolución
Superior.
Escribo esto para los iniciados que han recibido la
tercera iniciación, cuya personalidad es regida por el alma y "caminan
siempre en la luz". Por lo tanto es evidente que, respecto al verdadero
significado, poco puedo decir que sea comprensible para quienes no han
alcanzado aún ese estado. La clave para su captación reside en el conocimiento
de que nuestros siete planos son sólo los siete subplanos del plano físico
cósmico y que todo lo que ahora transcurre en la vida del iniciado lo libera de
la experiencia física (técnicamente física, incluso en los planos átmico,
monádico y logoico), para poder penetrar en ese vórtice de fuerza, que
conocemos y entendemos como AMOR, o el plano astral cósmico. El amor -analogía
superior de la emoción, tal como es experimentado en el plano astral de la
manifestación planetaria o solar- es la nota, la cualidad y la influencia del
plano astral cósmico. Por lo tanto, debe comprenderse que la Jerarquía está
sometida definidamente al impacto de energías que emanan del plano astral,
mientras que Shamballa reacciona a las influencias provenientes del plano
mental cósmico. Como podrá verse, la corriente relacionada de energía proviene
de:
1. El plano astral cósmico.
2. El plano búdico solar, reflejado en nuestro
plano búdico planetario.
3. El plano astral, el plano del espejismo en los
tres mundos.
En relación con la mente tenemos:
1. El plano mental cósmico.
2. El plano átmico solar, reflejado en nuestro
plano átmico planetario.
3. El plano mental, el plano de la ilusión.
En conexión con las referencias hechas sobre el espejismo y la ilusión
(véase el libro Espejismo; Un Problema Mundial), debe recordarse que
el espejismo predomina y la ilusión actúa en los tres mundos debido a que los
hombres se identifican con el cerebro físico denso e interpretan la vida en
términos de experiencia en los tres mundos. No existe ningún plano astral
verdadero desde el ángulo de las identificaciones de la personalidad, sino sólo
lo que podrían considerarse ficciones de la imaginación; sin embargo,
fundamental y sustancialmente, lo que conocemos como plano astral, es el
reflejo del principio cósmico del amor. No obstante, siendo esencialmente un
reflejo, carece de la realidad básica desde el ángulo del verdadero
discípulo y debe ser ignorado como expresión de una verdad fundamental; al
mismo tiempo el plano astral existe desde el ángulo del Maestro, porque
es una expresión del amor cósmico en la densa sustancia físico cósmica. Su
potencia es tan grande que produce espejismo en quienes no han alcanzado la
liberación. Los estudiantes deben recordar que el poder enfocado produce
espejismo cuando existe una errónea identificación, pero sólo realidad y verdad
cuando el factor vida de la forma ya no aprisiona. En consecuencia,
temporariamente, no existe el plano astral para el discípulo que ya no se
identifica con él sino un campo de servicio para el Maestro que ya no tiene el
poder de identificar Su conciencia con nada que pertenezca a los tres mundos,
no obstante puede relacionar las fuentes cósmicas con expresiones de energía
planetaria y solares.
Al estudiar todo el tema de la iniciación y de las
iniciaciones avanzadas, será necesario recordar siempre la relación de nuestros
siete planos con los planos de la serie cósmica, y también tener presente un
hecho, a menudo olvidado, pero conocido y enseñado siempre desde que el
ocultismo moderno empezó a influenciar el pensamiento humano: los cuatro planos
constituidos por las influencias espirituales más elevadas, en lo que concierne
a la humanidad, constituyen -en último análisis- los cuatro subplanos etéricos
del plano físico cósmico. Estos planos más elevados de nuestra vida planetaria
son por consiguiente la fuente de toda energía y actividad originada en nuestra
expresión y experiencia planetarias. Como ya saben, los cuatro planos son:
1. El plano más elevado Plano logoico Voluntad
(de Adi)
Vida 1er.
aspecto
2. El plano monádico Universal Amor
3. El plano átmico 3er.
aspecto Inteligencia
4. El plano búdico Razón
pura Intuición
Este último es una fusión del 2 y el 3, el amor y la inteligencia;
produce comprensión y percepción intuitiva.
Por lo tanto, todas las influencias y energías que
prevalecen en nuestra existencia planetaria, crean los cuatro planos arriba
mencionados y fluyen a través de ellos, determinando así la naturaleza del
proceso evolutivo en un momento dado en los tres mundos. Desde el punto de
vista de un Maestro, los cuatro planos están compuestos de fuerzas que
básicamente responden a las energías manejadas por la Jerarquía y dirigidas por
Shamballa, y finalmente son condicionadas por dichas energías. En forma
singular y de acuerdo a la Ley de Correspondencia o Analogía, los tres planos
inferiores -mental, emocional y físico- constituyen los tres subplanos físico densos
del plano físico cósmico y no son, en consecuencia, considerados como
personificando principios. H.P.B., en relación con nuestro plano físico (el
subplano inferior del plano físico cósmico), dice que no es un principio y esto
atañe también al todo mayor. El plano físico denso es materia condicionada por
un sistema solar anterior, respondiendo casi automáticamente a las energías
etéricas, que constituyen los cuerpos etéricos de todas las formas creadas de
esta "sustancia sin principio", tal como se la denomina
esotéricamente.
Los tres planos inferiores de nuestros siete planos
son, desde el ángulo del esoterista, la sustancia cósmica densa, igualmente sin
principio; lo que señala o indica al verdadero iniciado es la trasferencia de
su vida y su punto de identificación, desde la sustancia sin principio y formas
sustanciales, a la sustancia "con principio" y formas etéricas. La
tendencia del estudiante ocultista a pensar siempre en términos de abstracción
espiritual puede militar (y a menudo sucede) contra la captación de la verdad, y
presentar una falsa imagen a la inteligencia; los hechos sobre los cuales acabo
de poner el énfasis tienen mucho que ver con la naturaleza de las iniciaciones
superiores. Les pediría que recuerden esto.
Por lo tanto, la tercera iniciación libera al
iniciado de los planos de sustancia sin principio (los subplanos inferiores del
plano físico cósmico), mientras que las dos iniciaciones siguientes le
posibilitan trabajar con inteligencia y amor sobre los dos niveles
inferiores del plano etérico cósmico -el búdico y el átmico, los planos del
amor espiritual y de la voluntad inteligente. El Camino de Evolución Superior
conduce a través de los planos monádico y logoico (los dos niveles más elevados
del plano físico cósmico); cuando los cuatro planos del plano etérico cósmico
han sido completamente dominados y están dirigidos esotéricamente, el iniciado
enfrenta los siete senderos y debe decidir cuál de ellos recorrerá. Su elección
depende lógicamente de la determinación del rayo y de las actividades
anteriores, no obstante tiene libertad de elección, porque toda limitación ha
sido retirada, toda identificación errónea con las formas físicas es ahora
imposible, y la única limitación impuesta al iniciado es la entrada en los
niveles cósmicos de percepción, con los cuales aún no está familiarizado. Por
consiguiente, recuerden continuamente que la realización espiritual más elevada
sobre y en los siete planos, de lo que conocemos como nuestra vida planetaria,
está totalmente condicionada por el hecho de que son los siete subplanos del
plano físico cósmico y están compuestos de los tres planos físico densos
(nuestros tres mundos de la evolución humana) y los cuatro planos etérico
cósmicos (los cuatro niveles del así llamado desarrollo espiritual), que a su
vez están condicionados por tres fuerzas y cuatro energías. He destacado esto
mediante la constante repetición, debido a la gran importancia que tendrá el
reconocimiento de dichos factores sobre cualquier comprensión que puedan tener
acerca del Camino de Evolución Superior.
Cuando el Maestro recibe la quinta iniciación -como
ya saben-, ha abarcado y
dominado el campo común de la evolución de la humanidad, lo cual significa que
los tres mundos de la experiencia humana común y los dos mundos del esfuerzo
superhumanos, constituyen los cinco campos de la actividad espiritual del
hombre. El amor y la inteligencia ya están perfectamente desarrollados en Él,
aunque su expresión y énfasis pueden variar de acuerdo a Sus rayos; es
consciente de la realidad de la Voluntad o primer aspecto divino, con sus dos
cualidades (que velan una tercera) de destrucción y propósito; entra en
actividad en el segundo plano de nuestra vida planetaria, el plano monádico, y
el gran centro de vida, Shamballa, produce un definido efecto vibratorio
sobre Él; también (y esto será incomprensible para ustedes) se va haciendo
sensible a una serie de energías e influencias que ahora puede registrar,
debido a Su creciente polarización monádica y contacto con Shamballa.
El plano astral cósmico se trasforma, para el Maestro,
en un objetivo definido; comienza a desarrollar una gran sensibilidad hacia ese
nivel de percepción, pero la conciencia de aquello que está dentro de la vida
planetaria -como Él la conoce- le impide registrar esta energía de amor cósmico
puro, aunque posteriormente lo hará. El sentido de limitación es la causa de
que reconozca el Portal que da entrada al Camino de Evolución Superior, pues al
recibir la quinta y sexta iniciaciones queda liberado para entrar en los
estados de percepción átmico y monádico; estas iniciaciones son para el
iniciado, en esta etapa de desarrollo, lo que la primera y segunda iniciaciones
para el discípulo, que trata de hollar las primeras etapas del sendero de la
iniciación. Por lo tanto, podrían ser consideradas como iniciaciones en el
umbral -una conduce al conocimiento de los niveles superiores del desarrollo
consciente que inaugura la tercera iniciación (la primera iniciación
principal), la otra, a esos futuros niveles de impresión, de contacto y
ascensión, séptuple meta ante el Maestro, cuando la sexta iniciación (la
verdadera Ascensión) ha sido consumada. Por tal razón esta iniciación
particular se denomina la Iniciación de la Decisión. El Maestro elige entonces
cuál de los siete caminos o senderos seguirá, porque Su experiencia de eones le
ha permitido elegir cualesquiera de ellos y saber que ha elegido
correctamente. Aunque estos siete senderos, por ser uno de los septenarios,
están necesariamente relacionados con los siete rayos, no son senderos
de rayo ni están regidos por los siete rayos. Cualesquiera de estos está
abierto para un Maestro de Sabiduría, y Su elección no dependerá del rayo a que
pertenezca, aunque tomará ese factor en consideración. Están más definidamente
relacionados con los siete planos cósmicos que con los siete rayos;
consideraremos esto con mayor
detalle cuando tratemos el factor de los siete ashramas, que son los campos de
"prueba" para todos los Maestros que enfrentan la Iniciación de la
Decisión.
Los discípulos empiezan a interesarse por los
ashramas desde el punto de vista de su propio desarrollo, pero olvidan que el
progreso y el propósito de la vida del Maestro determinan la cualidad del
ashrama, y Su propio desarrollo y eventuales decisiones están estrechamente
relacionados con el ashrama que Él controla. No es fácil para los estudiantes
apartar su atención de la relación que el ashrama tiene con toda la humanidad,
ni comprender que esta relación es secundaria para el Maestro, cuya principal
preocupación es el desarrollo de los propósitos de Sanat Kumara y el logro de
ese estado del Ser, característico de Shamballa. Los estudiantes deben tener en
cuenta que una fase de la preparación del trabajo futuro es la que vendrá
después de la Iniciación de la Decisión y que depende del tipo, de la cualidad
y del servicio prestados por el Maestro al condicionar y controlar Su ashrama.
Trataré de extenderme sobre esto en el siguiente acápite. Sin embargo es útil
para los aspirantes al discipulado -y sobre todo aquellos que se preparan para
la iniciación, y en consecuencia ya trabajan en un ashrama- adoptar este
diferente punto de vista y empezar a desarrollar dentro de sí mismos una nueva
sensibilidad a la impresión que viene desde fuentes superiores a la Jerarquía
misma. Esto involucra en ellos un nuevo y superior tipo de orientación, y
aunque todavía resulta imposible de alcanzar, hay un definido valor en
desarrollo al captar el concepto, en el esfuerzo que realiza la mente abstracta
y la percepción intuitiva para posesionarse de un concepto nuevo y totalmente extraño
y reflexionar sobre él. Este proceso reflexivo superior es para el discípulo
que está trabajando en un ashrama lo que la aspiración para el estudiante en el
sendero de probación y las primeras etapas en el sendero del
discipulado.
En el último caso, el cuerpo emocional del
aspirante responde al principio budi que le llega por los pétalos de amor del
loto egoico; en una situación más excelsa, el discípulo se hace consciente
(pues es eso) de la posibilidad de llegarle una impresión desde el plano
astral cósmico, vía los niveles monádicos de percepción. Observen que digo
simplemente posibilidad, pues en esta etapa no hay un reconocimiento seguro
de esta meta, esta impresión es para el discípulo que se entrena en una de las
iniciaciones, lo que una teoría esotérica para un aspirante en niveles muy
inferiores. La única forma de dar una remota idea de los alcances superiores de
la conciencia iniciática será, si me refiero a las capacidades inferiores captadas
y a la presentación de verdades indefinibles, en términos de lo que ya ha sido
definido y que (para esos estados superiores de percepción) constituyen
pensamientos simientes.
Una pequeña comprensión de la naturaleza de la
conciencia de Shamballa emergerá cuando estudiemos esa sección de nuestro
tratado, pues los niveles superiores del plano etérico cósmico están
compenetrados de energías que emanan de los planos astral y mental cósmicos;
estas energías que actúan a través de las grandes Vidas y están dirigidas por
Ellas, forman un núcleo permanente en la Cámara del Concilio en Shamballa, y
condicionan y son el poder impelente, motivador y relacionador, que está
detrás de todos los procesos evolutivos en los niveles inferiores.
Sin embargo, la vida y la conciencia de la
Jerarquía son muy diferentes de la vida y la conciencia de Quienes constituyen
el gran centro llamado Shamballa; la sensibilidad, en desarrollo, para alcanzar
una impresión acrecentadamente superior, resultado de cada etapa del proceso
iniciático final, es la única forma en que la diferenciación y la meta se hacen
evidentes, así como los que leen y estudian estas ideas encontrarán conceptos y
pensamientos que son totalmente incomprensibles e inexplicables, y a veces sin
sentido, para el hombre común de negocios; también existen campos de ideas y
eternos conceptos extraplanetarios, igualmente desconocidos y temporariamente
inexplicables, para el iniciado que trabaja en un ashrama bajo la guía de un
Maestro. Cuando el estudiante comprenda que la gran Unicidad universal, que él
asocia con la conciencia monádica, es sólo el registro de impresiones
localizadas (y por lo tanto limitadas) y definidas dentro de los niveles
etéricos del plano físico cósmico, quizás podrá captar las implicaciones de las
maravillas que le serán reveladas al iniciado que puede trascender la totalidad
del plano físico cósmico (nuestros siete planos de los mundos humano,
superhumano y divino) y funcionar en otro nivel cósmico. Esto es lo que el
Maestro puede hacer cuando huella eventualmente el Camino de Evolución Superior.
El hecho interesante que emerge de todo este
trabajo comparativo y método analógico de enseñanza, es que la palabra
"espiritual" no se refiere ni a asuntos religiosos (así llamados) ni
al sendero del discipulado ni al de las iniciaciones mayores o superiores, sino
a las relaciones sobre cada nivel del plano físico cósmico, desde el más
bajo al más elevado. La palabra "espiritual" se relaciona con
aptitudes y relaciones, con el avance de un nivel de conciencia (no importa su
inferioridad o densidad, desde el punto de vista de un nivel superior de
contacto) al siguiente; está relacionada con el poder de ver la visión, aún
cuando esta visión sea materialista, considerada desde el ángulo de la
posibilidad de un registro superior; la palabra "espiritual" se refiere
a todo efecto del proceso evolutivo cuando impulsa al hombre a un campo de
mayor sensibilidad y de respuesta a la impresión de otro; concierne a la
expansión de conciencia, de modo que el desarrollo de los órganos de percepción
sensoria, en el hombre primitivo o en el infante que va despertando, se produce
tanto por los acontecimientos espirituales como por la participación en un
proceso iniciático; el hecho de que el así llamado hombre no‑religioso
pueda convertirse en un hombre de negocios sensato y eficaz, con toda su
percepción y equipo necesarios para el éxito, constituye -en esa experiencia
individual- un desarrollo espiritual, como lo es para el discípulo recibir una
iniciación en un ashrama. La suposición de los eclesiásticos ortodoxos de que la
palabra "espiritual" significa tener un profundo y efectivo interés
en la religión ortodoxa, no está corroborado por las realidades de la
vida espiritual. El día en que el mundo esté acrecentadamente dirigido por sus
iniciados, ese falible convencimiento será desechado y llegará a comprenderse
que toda actividad que impele al ser humano adelante, hacia alguna forma de
desarrollo (físico, emocional, intuitivo, etc.) es esencialmente de naturaleza
espiritual e indica la vivencia de la entidad divina interna.
He creído necesario señalar esto porque a medida
que leamos y estudiemos esta parte del tratado, será evidente que el Maestro
-penetrando en zonas superiores de impresionabilidad- quizás no explique dicho
desarrollo, y frecuentemente sucede con los términos de lo que hoy considera
"espiritual" el devoto religioso y el hombre habituado a las palabras
y terminología de los eclesiásticos de todos los credos. Los descubrimientos de
la ciencia, hermano mío, o la realización de un gran trabajo literario o artístico,
evidencian un desarrollo "espiritual" igual al de las rapsodias del
místico, o al registro de un contacto con la Jerarquía por el denominado
ocultista.
Sin embargo quienes están obteniendo un
acercamiento espiritual de esta naturaleza en alguna línea especializada,
llegarán a un punto en su experiencia donde será evidente un lugar de
encuentro, donde la meta conjunta será mutuamente reconocida, donde la unidad
esencial, bajo la diversidad de formas, métodos y técnicas, será reconocida, y
donde los peregrinos de todos los métodos de acercamiento se reconocerán a sí
mismos como un grupo expositor de la divinidad.
Uno de esos lugares lo constituye la periferia de
la Jerarquía en la etapa inmediatamente anterior a la de aceptación en un
ashrama; es interesante observar que -en escala mundial- el discípulo mundial,
la Humanidad, se halla actualmente al borde de este importante despertar y
registro conjunto de una unidad hasta ahora no alcanzada; el acrecentamiento de
un espíritu internacionalista, la
inclusividad de la actitud científica y la extensión de un movimiento
humanitario de bienestar universal, todos indican ese lugar de encuentro.
Hablando simbólicamente, se registra y se llega a
otro lugar de encuentro cuando se recibe la tercera iniciación y otro más es
conocido en el periodo de la séptima iniciación. Todos señalan un desarrollo en
la percepción grupal, así como el reconocimiento individual del iniciado sobre
lo que está sucediendo en el aspecto conciencia de la humanidad.
El portal que conduce al Camino de Evolución
Superior permite sencillamente al iniciado sensible entrar en las "esferas
de la intimidad" (como se las denomina a veces), que en la actualidad
tienen implicaciones cósmicas y efectos planetarios y proporcionan al iniciado
lo que se denomina la "llave del Sol" -ya que condiciona al sistema
solar- así como el portal de la iniciación da al aspirante la "llave del
reino de Dios".
En las tres instrucciones anteriores hemos
considerado profundos temas y abordado tópicos demasiado elevados para la
comprensión del estudiante común o discípulo en probación; sin embargo,
posiblemente algunos de ustedes poseen vagos reconocimientos, basados en
aceptaciones anteriores. Entre otras cosas, hemos visto que el así llamado
"portal de la iniciación" presenta obstáculos cuyo propósito es
extraer la voluntad latente del aspirante e impedir la entrada. Iniciado es
aquél que logra penetrar hasta el otro lado del portal, donde le espera el
reconocimiento. Ahora nos ocuparemos del tema básico del ashrama.
LA ENTRADA EN EL ASHRAMA
Este tema lógicamente es de gran interés para todos
los aspirantes y probables discípulos, pero al comenzar no me ocuparé del tema
desde el ángulo de la humanidad y su esfuerzo por establecer contacto con el
ashrama. Primeramente quisiera referirme al ashrama como un todo, constituido
de muchos ashramas, creando una "zona invocadora" de relaciones para
el Guía supremo del Ashrama, Sanat Kumara, el Señor del Mundo. No voy a entrar
en explicaciones sobre esta destacada Vida de nuestro planeta, que constituye,
para un Ser aún más elevado, a Quien nos hemos referido en otra parte como
"Aquel de Quien Nada Puede Decirse", lo que el vehículo de un Maestro
en encarnación física es para Él y, en una base no tan exacta, lo que la
personalidad es para ustedes; una expresión del alma o de la mónada cuando un
discípulo ha alcanzado la conciencia iniciática. Todas las cualidades, el amor
y el propósito de una Entidad suprema, a la Cual se refiere El Nuevo
Testamento como al "Dios desconocido", están enfocados en Sanat
Kumara. Una parte del desarrollo que tiene ante sí la humanidad penetrará en su
conciencia humana cuando:
1. la realidad de la Jerarquía,
2. la naturaleza de su relación con Shamballa,
3. la naturaleza espiritual de Quienes obedecen con
toda reverencia el más mínimo deseo del Señor del Mundo,
tengan cabida entre las verdades aceptadas, por las cuales vive el hombre.
Esto sucederá después de la exteriorización de la Jerarquía.
El Señor del Mundo es el único depositario de la voluntad
y del propósito de Aquel de Quien es una expresión; quizás también esto lo
interpreten como evocando la misma relación con el "Dios
desconocido", así como la personalidad de ustedes -cuando expresa
adecuadamente al alma y posteriormente a la mónada- condiciona la percepción,
conocimiento, propósito y proyectos, y controla la cualidad de la vida y dirige
la energía que ustedes expresan.
El planeta con sus siete centros constituye el
vehículo de manifestación del Señor del Mundo y el estudiante ocultista sólo
reconoce tres: Shamballa, Su centro coronario; la Jerarquía, Su centro
cardíaco; la Humanidad, Su centro laríngeo. Los otros cuatro centros conciernen
a las evoluciones que están desarrolladas, controladas y relacionadas desde
cualquiera de estos tres centros mayores. El plexo solar está dominado por la
Jerarquía, el centro cardíaco de Sanat Kumara, y tiene estrecha relación con la
evolución dévica, que insinué en Tratado sobre Fuego Cósmico. La palabra
"insinuación", al referirme a lo escrito anteriormente sobre el tema,
los llevará a comprender la vastedad de tópico.
El centro denominado Shamballa controla ese centro
misterioso que es la analogía del llamado "centro en la base de la columna
vertebral", nombre inadecuado para el depósito del triple fuego, latente y
pasivo, que reside en la base de la columna vertebral humana, totalmente
inactivo, excepto en las personas que han recibido la tercera iniciación. El
centro planetario está relacionado con los tres fuegos (los fuegos: eléctrico,
solar y por fricción), siendo la fuente de la vida, del calor, de la humedad y
del crecimiento de todas las formas en nuestro planeta. Quizás les parezca
extraño e inexplicable, pero el centro de la creatividad está afectado, y casi
diría protegido, por el "centro que llamamos la raza de los hombres";
a este hecho se refieren los libros ocultistas serios, cuando describen a la
futura humanidad como el Salvador de todos los reinos subhumanos.
El centro ajna del Señor del Mundo recién empieza a
expresarse en forma reconocible por medio del nuevo grupo de servidores del
mundo. Este grupo intermedio -entre la Jerarquía y la Humanidad- es el portador
de la energía que hará posible el Plan (del cual la Jerarquía es el custodio).
Dicho Plan complementa el Propósito y, posteriormente, cuando el nuevo grupo de
servidores del mundo esté organizado y sea reconocido como un organismo
viviente, recibirá definida y directamente energía de Shamballa, por conducto
de la Jerarquía. Comprendo que esta información no tiene mucha importancia
inmediata para ustedes, pero -hacia el fin del siglo- descubrirán que explica
muchas cosas.
Aunque el Cristo es el Guía de la Jerarquía, no
obstante constituye en realidad el Ashrama de Sanat Kumara, el Anciano de los
Días; el Cristo (empleo uno de Sus nombres legales) es en efecto el Maestro de
Maestros y el Coordinador de toda la vida del gran Ashrama, conjuntamente con
otros dos funcionarios jerárquicos, el Manu y el Mahachohan. La información
sobre la constitución de la Jerarquía, en el libro Iniciación Humana y Solar,
fue dada sobre esta misma línea. La Jerarquía constituye el Ashrama de Sanat
Kumara, pero Él ha delegado Su autoridad, en el transcurso de las edades, a los
sucesivos y así llamados Salvadores del Mundo; la expresión de Su vida personifica,
en cada caso, la meta del período durante el cual desempeñaron Sus cargos.
En los primitivos días de la Jerarquía, hace
millones de años, ni los dirigentes oficiales de la Jerarquía ni los Maestros
poseían la talla actual. Si la hubieran poseído, estarían tan alejados de la
vida real del ciclo que no serían de utilidad alguna para el ciclo de vida
divina de entonces. El crecimiento de la humanidad y su etapa evolutiva
(comparados con los del hombre primordial primitivo) pueden observarse en la calidad
de la Jerarquía actual, extraída de la humanidad, la cual espera de Ella
guía y enseñanza. Esto es algo interesante que ofrezco a la consideración de
ustedes. Recuerden, hermanos míos, que como la humanidad ha proporcionado el
personal de la Jerarquía -incluyendo al Cristo, el primero de nuestra humanidad
que alcanzó la divinidad- tenemos en consecuencia la garantía y la seguridad
del éxito final de la humanidad.
Los tres Ejecutivos principales de la Jerarquía,
1.
el Cristo, que
representa al segundo Rayo de Amor‑Sabiduría,
2.
el Manu, que
representa al primer Rayo de Voluntad o Poder,
3.
el Mahachohan,
que representa al tercer Rayo de inteligencia Activa,
son responsables ante el Señor del Mundo, de los
procesos de la vida y el impulso que condiciona el proceso evolutivo. Hago este
enunciado sin agregar nada más, porque el tema es demasiado abstruso y exigiría
otro tratado como el de Fuego Cósmico para aclararlo, aunque sea un poco.
La humanidad sólo podrá ser el receptor de este
tipo de información, después de estar más activo el primer Rayo de Voluntad o
Poder; esto tendrá lugar cuando el trabajo del segundo Rayo de Amor‑Sabiduría
haya alcanzado el siguiente punto de crisis cíclica. Los puntos de crisis de un
rayo siempre indican éxito, y tienen en sí la cualidad de la alegría. La
humanidad, entonces, se habrá liberado mucho más del espíritu de separatividad,
y cierta medida de paz, unidad y colaboración, condicionarán las relaciones
humanas. Hay un constante cambio en el estado de la conciencia planetaria y,
aunque complementado desde Shamballa, es producido por la humanidad misma; esta
conciencia humana en desarrollo, conducirá oportunamente al género humano, del
cuarto reino de la naturaleza al quinto, la jerarquía de almas, y -al mismo
tiempo- elevará el nivel de conciencia de los tres reinos subhumanos. Esta
serie de eventos serán durante mucho tiempo inexplicables para el hombre,
aunque los resultados pueden verse ya en el efecto producido por la humanidad
en el reino animal, por medio de la domesticación; en el reino vegetal, por
medio de la especialización y de la ciencia, y en el reino mineral, por medio
de la hábil utilización de los metales y el amplio uso de los productos
minerales de la tierra.
Debe tenerse presente que la Cámara del Concilio
del Señor en Shamballa es una unidad, pero la Jerarquía es la diferenciación,
de esta unidad básica, en siete ashramas principales y cuarenta y nueve
ashramas que gradualmente se van formando. Sin embargo, la Jerarquía es una
unidad dentro de sí misma, pues toda la vida ashrámica está protegida por un
"círculo no se pasa", creado por su radiación; los siete y los
cuarenta y nueve ashramas se mantienen unidos por la interacción magnética del
todo. Esta radiación afecta, por su cualidad, a los aspirantes avanzados del
mundo y los pone gradualmente en relación consigo mismos, atrayéndolos
finalmente a su campo magnético. Ayudan a esto la claridad de percepción y la
intensificación de la vivencia del aspirante correctamente orientado. Prefiero
la palabra "vivencia" en vez de "vibración", tan
ampliamente empleada en el ocultismo moderno.
Por lo tanto, hay una doble afluencia al Ashrama de
Sanat Kumara, controlada y dirigida por los tres Directores jerárquicos:
1. Desde Shamballa misma. Esta afluencia de
vida energetizante o lo que podríamos llamar "iluminación sin
impedimentos", imprime, de manera incomprensible para ustedes, el
propósito o voluntad del Señor del Mundo sobre la Jerarquía unida; esa vida
crea también un impulso magnético dinámico que capacita a los iniciados
graduados, por intermedio de los ashramas, a organizar el Plan y ponerlo en
movimiento, para materializar gradualmente el Propósito sobre la Tierra. Debido
a que los iniciados avanzados, desde el Cristo descendiendo hasta los iniciados
del cuarto grado, son conscientes del Eterno Ahora en forma distinta (de
acuerdo al rayo), pueden trabajar libres del apremio del tiempo y ver más
completamente el Propósito plasmado, que los iniciados de menor grado y
desarrollo. Esta capacidad hace que respondan a Shamballa, donde la voluntad
viviente, que ya existe, del "Dios desconocido" (durante un ciclo de
vida) es vista en su plenitud. Sin embargo, la actividad de la Jerarquía está
obstaculizada por el sentido del tiempo y el enfoque materialista del
"centro que llamamos la raza de los hombres".
2. Desde la Humanidad. Hay una constante y
creciente afluencia de energía humana reorientada, que penetra dentro y más
allá de la periferia radiatoria. Esta penetrante energía, complementada
individualmente por el aspirante y el discípulo, es la actividad inteligente y
-por poco que lo comprendan- dicha constante afluencia ayuda a aplicar
inteligentemente el Plan a los asuntos humanos. La Ciencia de la Impresión, que
rige la técnica de Shamballa, funciona de tres maneras distintas, por
intermedio de tres centros diferentes:
a. Shamballa .
. . impresión dinámica,
b. La Jerarquía .
. . telepatía magnética,
c. La Humanidad .
. . sensibilidad radiatoria,
sin embargo, las tres sólo son manifestaciones de la Voluntad de Dios,
desarrolladas por las actividades de Sus tres centros principales.
Quisiera puntualizar que: la entrada de un miembro
de la familia humana en las filas de los iniciados y su participación en la
actividad de uno de los ashramas, produce el traslado de un Maestro desde la
Jerarquía al centro más elevado de todos, produciéndose únicamente después que
el iniciado ha recibido la tercera iniciación, pudiendo, por lo tanto,
desempeñar su parte en la vida jerárquica, como expresión monádica susceptible
de ser impresionada desde Shamballa. Cuando un Maestro surge de esta manera,
inmediatamente lo enfrenta la elección de uno de los siete senderos.
Consideraremos más adelante este desarrollo y decisión. Los siete senderos se
ocupan del propósito, así como también los siete ashramas, del Plan.
Como verán más adelante, existe una relación directa entre los siete senderos y
los siete ashramas. Aunque no trataremos aquí el tema, existe una analogía en
el tercer centro mayor, la Humanidad. Tenemos, en consecuencia, curiosamente
interrelacionados:
los
siete senderos,
los
siete rayos,
los
siete ashramas y
las
siete razas.
Los estudiantes harían bien en recordar que estas
relaciones son el resultado de la actividad involutiva de la expresión
de la vida del Señor del Mundo. La clave del misterio de la diferenciación la
descubre el Maestro cuando debe elegir entre los siete senderos. En ese punto
elevado de expresión de la voluntad, descubre el secreto de ese proceso
evolutivo que va desde la unidad a la diferenciación, y desde la diferenciación
nuevamente a la unidad. La individualización, la iniciación y la
identificación, son las tres etapas principales de la actividad evolutiva
de la vida de Dios y condiciona la cualidad de cada uno de los tres centros
divinos. Los cuatro septenarios relacionados, ya enumerados, producen
eventualmente una síntesis, que culminará en el plano mental cósmico. Esto
lógicamente está más allá de mi capacidad de enseñar o explicar, pues aún no
soy un Maestro liberado, aunque sí un ser humano liberado.
En el centro humano el hombre se identifica consigo
mismo; en la Jerarquía, se identifica con el grupo; en Shamballa, se identifica
con el TODO planetario. Cuando ello tiene lugar, Él es consciente, por primera
vez, de que existen otras identificaciones, más allá del "círculo no se
pasa" planetario; Su elección de uno de los senderos está condicionada por
la cualidad de Sus anteriores identificaciones, las cuales a su vez están
condicionadas por Su tipo de rayo.
Apartándonos de estas amplias generalizaciones que,
en realidad, están muy lejos de nuestra actual comprensión, pero tendrán su
utilidad futura, consideraremos ahora a la Jerarquía tal como existe (en la
conciencia de Sanat Kumara, como Su Ashrama), constituyendo "el noble
sendero medio" al cual se refiere Buda, y abarcando el lugar intermedio y
mediador entre Shamballa y la Humanidad. Esta posición de la Jerarquía
nunca debe ser olvidada.
Los siete Grupos de Ashramas dentro de la
Jerarquía.
Debido a que el primer Rayo de Voluntad o Poder, por intermedio de su Ashrama, está relacionado con Shamballa, el Maestro Morya es el Guía de las verdaderas escuelas esotéricas. Tanto en la empresa esotérica como en el trabajo realizado por los discípulos en las ashramas, la Voluntad se desarrollará de modo que el Propósito pueda eventualmente ser comprendido. Él relaciona los tres puntos del triángulo formado por la Jerarquía, el mundo de las almas en el plano mental y las almas humanas que (en todos los rayos) están preparadas para el contacto con la Jerarquía, todos los cuales han hecho contacto con sus almas y está registrado por Ella. El triángulo, por lo tanto, es el siguiente:

![]()

A medida que tiene lugar la exteriorización del
ashrama, las almas que están preparadas en el plano físico para la iluminación,
hallarán su camino hacia el nuevo grupo de servidores del mundo; este grupo
asumirá acrecentadamente una potente relación entre las unidades de vida dentro
de su periferia, el ashrama y la humanidad. Desde cierto punto de vista, el
nuevo grupo de servidores del mundo puede ser considerado no sólo como un grupo
de relación sino también como una gran estación transformadora. encargada más
tarde (aunque no muy observable en la actualidad) de dos funciones, en relación
con el ashrama:
1. Una consiste en permitir que "las unidades
perfeccionadas que se exteriorizan" (los iniciados avanzados y los
Maestros) aminoren Su potencia espiritual en tal medida, que sean capaces de
actuar en objetividad física en la Tierra, sin producir efectos indeseables
sobre la humanidad. Me refiero a los seres humanos comunes y no evolucionados.
Los estudiantes deben recordar que el establecer contacto con Quienes son
iniciados de alto grado y miembros de un ashrama, produce tres efectos
sobre la humanidad:
a. En
los hombres evolucionados, aspirantes, probacionistas y discípulos, el efecto
es estimulante y magnético.
b. En
los seres humanos comunes, que casi no responden, y sin embargo son
susceptibles al impacto y sensibles a la impresión, el efecto no es de utilidad
y a menudo destructivo, porque sus cuerpos etéricos no son aptos para contener
ni aplicar tan elevadas vibraciones.
c. En
la humanidad no desarrollada, el efecto ha sido denominado de
"condensación o concreción"; todas sus cualidades naturales (la
sustancia cualificada de sus tres cuerpos) están solidificadas; de esta manera
crean una barrera automática que evita la entrada de impulsos y vibraciones
demasiado elevados.
2. La segunda función consiste en capacitar a
quienes están estableciendo un contacto definido con el alma, reorientándose y
acercándose a la periferia del ashrama, para absorber con provecho la
radicación de la Jerarquía.
En este punto quisiera volver a referirme al
sentido del tiempo en relación con la Jerarquía y Su trabajo, ya mencionado.
Involucra la incapacidad del discípulo común para pensar en términos del
Ashrama -el Ashrama de Cristo que representa a Sanat Kumara. Cuando dirige sus
pensamientos hacia el Maestro y al grupo radiatorio y magnético que lo atrajo
hacia Sí; el discípulo casi inevitablemente piensa en términos de "mi
Maestro y Su ashrama". Sin embargo en cierto sentido no es verdad. Existe
un gran Ashrama, la Jerarquía, cuya irradiación (después de la debida absorción
de luz, comprensión y poder desde Shamballa, afluencia adecuada a la necesidad
jerárquica) trata de ayudar no sólo a la evolución humana sino también a las
demás evoluciones, de las cuales la humanidad, en muchos casos nada sabe. El
gran Ashrama es igualmente magnético en su efecto, y por medio de Su potencia magnética
(creado por una afluencia de poder de primer rayo) las "unidades de vida y
devoción" -seres humanos- son llevadas al ashrama como discípulos en
preparación para la iniciación. La gente tiende a considerar la potencia magnética
como la evidencia del amor, siendo, en realidad, la evidencia de la radiación
del amor cuando es acrecentado y fortalecido por la energía de primer rayo. La
mezcla (si puedo emplear un término tan peculiar) del amor y de la
voluntad, produce la radiación. El empleo consciente, por la Jerarquía, del
poder proveniente de Shamballa, da por resultado el impacto magnético y el
"tirón" espiritual que atraen al alma, encarnada en el cuerpo, hacia
el ashrama. Este tirón va dirigido al mundo de las almas que, por intermedio de
sus unidades manifestantes, están adquiriendo la experiencia en la escuela de
la vida, aunque influidas por el alma en su propio nivel. Esta alma influyente
absorbe y utiliza el poder magnético y lo transfiere, desde los niveles del
alma, a las almas de los hombres.
Quisiera abordar otro punto más. Debido a que la
Ley que rige a la Jerarquía, es la segunda del sistema solar, o sea la Ley de
Atracción, los estudiantes se inclinan a creer que el magnetismo es una
cualidad de segundo rayo. Están en lo cierto en lo referente al hecho de que
las leyes del sistema son expresiones de la vida de Dios, manifestadas
actualmente por intermedio del segundo rayo, que convierte a nuestro sistema
solar en un sistema de segundo rayo. Las demás leyes y cualidades (pues, desde
el ángulo divino, una ley es el agente motivador y cualificador de la voluntad
divina, tal como se la entiende en Shamballa) están relacionadas con el segundo
rayo al manifestarse por intermedio de nuestro Logos planetario. No obstante, la acción magnética está
más estrechamente aliada a la actuación del primer rayo que a la del segundo,
siendo un aspecto o cualidad de la Ley de Síntesis. Cristo se refirió a este
poder magnético de primer rayo cuando dijo: "Si yo fuera ascendido (la
Iniciación de la Ascensión A.A.B.), atraeré a todos los hombres hacia mí".
Enfrentaba entonces las iniciaciones cuyas cualidades lo trasformarían en lo
que esotéricamente se denomina "un receptor shambállico". En la
acción magnética existe mayormente el elemento voluntad y la expresión de un
propósito. Como explicación podría decirse que la radiación de la Jerarquía,
proyectada como radiación atractiva, cuya naturaleza es definidamente de
segundo rayo, está complementada por el aspecto magnético. Éste -como reza en El
Antiguo Comentario- es "un punto de fuego enfocado en el centro de la
joya. Hace surgir a la vida la cualidad del amor que compenetra el
Ashrama del Señor. Entonces puede penetrar la radiación en otros centros y
otras vidas, y así se sirve al Señor". Este punto de voluntad dinámica
enfocada en el mismo corazón de la Jerarquía, en realidad, complementa al Plan.
Para exponer el asunto lo más sencillamente posible
-demasiado sencillo para que sea exacto, sin embargo lo más cercano a la verdad
para ser esclarecedor y útil- esta potencia magnética, esta voluntad dinámica,
activa y energetizante, permite a la Jerarquía avanzar en el sendero eterno.
Sus funciones pueden ser enumeradas de la manera siguiente:
1. Es la energía vinculadora que proviene de
Shamballa y "anima" (literal y ocultamente comprendido) al Ashrama de
Sanat Kumara. En cierto sentido, es la analogía superior del prana que
"anima" al cuerpo físico denso del hombre.
2. Es el factor estimulante que produce cohesión
entre los distintos ashramas, y una de las fuentes de la unidad jerárquica.
Expresándolo en otras palabras, el servicio al Plan une a los siete ashramas,
con sus ashramas subsidiarios, coherentemente en un gran Ashrama. El Plan es la
expresión del Propósito o Voluntad de Dios.
3. Este magnetismo shambállico no sólo relaciona a
los ashramas entre sí, sino que es también la potencia que evoca la voluntad o
naturaleza de primer rayo inherente a cada hombre, pero que sólo se desarrolla
consciente y definidamente dentro de la periferia del gran Ashrama.
4. En sentido misterioso, es la vida de esa
simiente o germen que llegará a fructificar en el tercer sistema solar:
a. En
el "centro que llamamos la raza de los hombres", la potencia de la inteligencia
(desarrollada en un sistema solar anterior) llega a la fructificación y se
sienten los estremecimientos de la potencia del amor.
b. En
el "centro más cercano del Señor", se expresan las potencias de la
inteligencia y del amor y, en la tercera iniciación, es sentido el tirón
magnético de la potencia de la voluntad.
c. En
el "centro donde la voluntad de Dios es conocida", el inteligente y
amoroso Maestro que ahora responde a la energía de la voluntad, enfrenta los
siete senderos, en los cuales esa voluntad llega a la fructificación y las
"unidades de amor son transferidas porque también desean y conocen".
Entonces podrán formar parte del tercer sistema solar que estará definidamente
bajo las influencias provenientes del plano mental cósmico, así como en este
sistema solar, las energías provenientes del plano astral cósmico han
constituido la mayor influencia.
Todo esto en efecto expresa inadecuadamente una compleja verdad. El plano
astral cósmico no es una ilusión, como lo es el plano astral que todos
desgraciadamente conocemos. La razón de ello reside en que todos nuestros
planos constituyen el plano físico cósmico y, por lo tanto, son considerados
-en lo que se relaciona con los tres mundos de la evolución humana- una
ilusión, porque la sustancia física densa no es un principio. Esto se ha
dicho a menudo. El plano astral cósmico es el depósito de la energía del amor,
que afluye a dos de nuestros planos, formando parte del cuerpo etérico cósmico
-los planos monádico y búdico.
5. Es lo que compenetra la radiación proveniente de
la Jerarquía y a la cual la humanidad responde. Ningún discípulo o aspirante
puede ser atraído hacia la periferia de la Jerarquía y desde allí a un ashrama,
sin afectarle su aspecto voluntad. En esa etapa se manifestará con persistencia
y determinación. La persistencia es una cualidad de la vida y está relacionada
con la inmortalidad, mientras que la determinación es el aspecto inferior de la
voluntad. El desarrollo de ambas produce una reorientación que se convierte en
actitud permanente, y el discípulo entonces, no sólo responde a la "radiación
vitalizada" proveniente de la periferia de la Jerarquía, sino también, en
acrecentada medida, al "tirón magnético" que emana de la Jerarquía
misma y, en forma particular, del ashrama, hacia el cual debe eventualmente
hallar su camino.
Si estudian cuidadosamente la información
antedicha, quizás descubren cierta medida de iluminación. Siempre deben tenerse
presentes las grandes simplicidades: los tres grandes aspectos divinos, los
septenarios del proceso evolutivo, las cualidades o principios divinos, y la
relación entre energía y fuerza. Reteniendo esto con lucidez en la mente, los
detalles tienen poca importancia; la intuición
asimila y relaciona rápidamente los detalles, con el todo manifestado si fuera
necesario hacerlo.
Retomando nuestro tema, la expresión del gran
Ashrama por intermedio de los siete ashramas, descubrimos que la magnética
energía del primer aspecto se halla en el corazón de los siete ashramas,
energetizada e iluminada desde el depósito de energía de la voluntad existente
en el corazón del gran Ashrama. Este depósito es nutrido desde el "centro
donde la voluntad de Dios es conocida", y el agente directriz de esta
energía, dentro de la misma Jerarquía, es el Cristo y sus dos Asociados, el
Manu y el Mahachohan. Los cuarenta y nueve ashramas subsidiarios (aunque no
todos funcionan) son energetizados por la potencia de la voluntad desde el
depósito de energía que existe en el corazón de cada Ashrama mayor, siendo a su
vez nutridos desde el depósito central. La analogía de esto en los centros
humanos se denomina la "joya en el loto".
Estudiaremos ahora la formación del gran Ashrama,
luego (esto tendrá más significado para ustedes) la formación gradual de los
siete ashramas bajo la directa actividad de rayo. Este proceso subyace en el
pasado de la humanidad y sólo lo abordaré brevemente. Una vez formados, la
tarea de los siete ashramas consistió en establecer los cuarenta y dos
ashramas. Los siete ashramas expresan las cualidades de rayo y los cuarenta y
nueve expresan los cuarenta y nueve fuegos, a los cuales se hace referencia en La
Doctrina Secreta. Por medio de estos fuegos, el Dios del Fuego trata de
hacerSe conocer.
Al estudiar algunos de los detalles esotéricos
relacionados con la vida, la cualidad y posteriormente la aparición de los ashramas
de los Maestros, quisiera recordarles ciertos puntos que ya he indicado;
entonces las mentes estarán predispuestas a pensar e interpretar correctamente.
Ansío que encaren el tema en forma correcta. He dado numerosas definiciones de
un ashrama en las páginas anteriores y en mis otros libros, y quisiera
que las tuvieran en cuenta. El concepto de un grupo escolar, de un conjunto de
trabajadores o de cierto número de hombres y mujeres que trabajan supervisados
por un Maestro, frecuentemente matiza sus pensamientos. Algo muy diferente es
la total liberación de toda coerción o supervisión, en la actividad diaria, la
reacción instintiva (de todo lo que pertenece al ashrama) a la influencia de
rayo y al "aliento de la Voluntad prevaleciente", según se lo llama.
En lo que voy a impartir trataré de darles una impresión muy distinta. En la
siguiente sección, sobre la vida dual del proceso iniciático, quizás surjan con
mayor claridad conceptos más nuevos. Los puntos que quisiera tuvieran presentes
son:
1.
El gran Ashrama,
la Jerarquía, está compuesto de muchos ashramas, que crean para Sanat Kumara
una "zona invocadora" de relación.
2.
El Cristo,
ayudado por el Manu y el Mahachohan, es el Coordinador de toda la vida del gran
Ashrama.
3.
El personal
del gran Ashrama se extrae hoy de las filas de la humanidad. Esto no era así en
ciclos anteriores.
4.
El gran
Ashrama está formado de siete ashramas principales y cuarenta y dos ashramas
secundarios, que se van formando gradualmente.
5.
El ashrama es
una unidad, porque la vida ashrámica, en sus grupos diferenciados, está
protegida por un "círculo no se pasa".
6.
Este
"círculo no se pasa" es proporcionado por la radiación.
7.
Los cuarenta y
dos ashramas menores se mantienen unidos por la interacción magnética del todo.
8.
Los aspirantes
son atraídos para establecer relación con el ashrama, y por medio de su
radiación entrar finalmente en su campo magnético.
9.
Hay una doble
afluencia de energía o fuerza, hacia el gran Ashrama:
a.
De la vida
energetizante proveniente de Shamballa, o lo que se denomina "iluminación
sin impedimentos".
b.
De la energía
de la inteligencia activa proveniente de la Humanidad, permitiendo a los
Maestros formular el Plan.
10.
Los siete
ashramas se ocupan del Plan.
11.
El Maestro
Morya es el guía de todas las escuelas esotéricas, que preparan realmente a un
aspirante para el contacto y el trabajo ashrámicos. La razón de que un Maestro
de primer rayo sea el guía, se debe a que en el ashrama se desarrolla el
aspecto Voluntad.
12.
El servicio al
Plan une a los siete ashramas, y sus ashramas subsidiarios, con el único gran
Ashrama.
13.
La voluntad
del discípulo se desarrolla únicamente dentro del ashrama de su rayo.
14.
La energía
magnética dinámica del primer aspecto de la divinidad reside en el corazón de
cada uno de los siete ashramas, nutridos desde el depósito de energía de la
voluntad, existente en el corazón del gran Ashrama.
15.
Los cuarenta y
dos ashramas subsidiarios son energetizados por el depósito de energía de la
voluntad que existe en el corazón de cada uno de los ashramas principales.
16.
Los siete
ashramas expresan cada uno la cualidad de su rayo, uno de los siete tipos de
rayo.
Existió un tiempo (en la historia primitiva del
planeta) en que no había Jerarquía sino dos centros mayores en la expresión de
la vida del Señor del Mundo: Shamballa y Su centro laríngeo en embrión, la
Humanidad. Shamballa era el centro coronario. No había humanidad, tal como la
conocemos ahora, sino sólo algo tan primitivo que resulta casi imposible captar
su significación o expresión real. Pero la vida de Dios estaba presente, más un
"anhelo" inherente y un "tirón" dinámico. Ambos factores
contribuyeron a que la masa de hombres (si se los puede denominar así) llegara
a ser incipientemente invocadora, extrayendo, desde centros espirituales,
elevadas Vidas con cierto desarrollo y conocimiento que -en creciente número-
"caminaban entre los hombres", y los condujeron lenta, muy
lentamente, hacia una creciente luz. La primitiva historia de la Jerarquía se
dividió en dos épocas históricas durante el proceso de convertirse en un
"Centro mediador".
Primero, la época en que las analogías
relacionadoras, mediadoras e iluminadoras, de Quienes hoy denominamos Maestros,
los cuales no se habían apartado ni eran invisibles como ahora, hollaron la
Tierra con los hombres. Su tarea consistía en llevar la primitiva inteligencia
de la humanidad a una etapa donde se le pudiera presentar el Plan y esperar la
colaboración eventual. En lenguaje esotérico, Su trabajo consistía en
establecer una relación entre el segundo aspecto no revelado (al cual
respondían), y la Humanidad. Lo lograron, pero el aspecto materia y la cualidad
-de la inteligencia activa- eran tan fuertes que fue esencial la segunda fase histórica.
Segundo, la época en que se creó la Jerarquía tal
como la conocemos ahora; el centro cardíaco de Sanat Kumara entró entonces en
su propia vida, formó su propio campo magnético, poseyó su propio "círculo
no se pasa" y se convirtió en un centro dinámico mediador entre Shamballa
y la Humanidad.
Se ha dicho a menudo, en la literatura ocultista y
teosófica, que la Jerarquía se retiró como medida punitiva debido a la maldad
de la humanidad. Esto es verdad sólo superficialmente, y una muestra de la interpretación
del hombre, lo cual nos proporciona el primer ejemplo de la sicología del temor
y del castigo que -desde esa época- ha condicionado toda la enseñanza
religiosa. Los Maestros que se apartaron tuvieron a su vez un Pablo que
distorsionó la verdad, tal como lo tuvo Cristo, Su actual augusto Guía. La
verdad era muy distinta.
Llegó el momento en esos distantes eones en que
cierto porcentaje de seres humanos alcanzó, por su propio esfuerzo, la etapa
(exigida en esos momentos) de preparación para la iniciación. Esta obtención
trajo resultados sorprendentes:
a.
Para
determinados Maestros fue posible "volver al lugar de Su
procedencia".
b.
Fue necesario
proveer condiciones donde esos hombres, "aceptados para recibir sin
impedimentos la iluminación", pudieran obtener el entrenamiento necesario.
c.
El proceso
creador alcanzó la etapa evolutiva donde los centros del Señor del Mundo fueron
diferenciados; se estableció la función y la actividad radiatoria y esto
produjo un "tirón" más fuerte y colocó a la Jerarquía "en el
punto medio". Se formó una usina de luz y poder. Todo fue posible porque
la humanidad podía producir sus propios "seres iluminados".
Estos dos históricos períodos (no acontecimientos, excepto que todo TIEMPO
es una secuencia o canon de acontecimientos) abarcó vastos ciclos; eón tras eón
continuó el trabajo, hasta que hoy tenemos los tres centros principales en el
planeta, que demuestran estar muy activos, mucho más estrechamente relacionados
que nunca y preparados para entrar en un tercer período histórico. En el ciclo
venidero veremos las primeras etapas de la gran fusión espiritual hacia la cual
tiende toda evolución; tomará la forma de la exteriorización del Ashrama, de
manera que la Jerarquía (o el centro donde el amor de Dios es conocido y
el propósito de Sanat Kumara formulado en el Plan) y la Humanidad, se
encontrarán en el plano físico y esotéricamente se conocerán. Entonces, dos
centros serán "visibles en la luz" -la Jerarquía y la Humanidad.
Cuando ambos centros puedan trabajar con plena colaboración, entonces Shamballa
tomará forma y ya no existirá únicamente en sustancia etérica cósmica, como
sucede ahora.
Lo que esto significa, su realización e
implicaciones, serán revelados en un futuro tan remoto que no perderemos tiempo
en considerarlo. Estamos trabajando y viviendo en las etapas iniciales del
período en que se realiza la preparación para que la Jerarquía surja en el
mundo de los hombres, surgimiento que en la actualidad ha tenido lugar
exclusivamente en los niveles mentales, pero cuando la forma mental de
existencia esotérica sea creada por la humanidad y la demanda invocadora logre
suficiente intensidad, entonces el gran Ashrama irá apareciendo lentamente en
el plano físico.
En ese plano se mantendrá la diferencia
entre ambos centros, pero la relación interna y la fusión espiritual
continuarán firmemente, hasta:
Llegar
a ser una el alma y la personalidad.
Coordinar
el amor y la inteligencia.
Alcanzar
el Plan y la plenitud.
Todo esto será
llevado a cabo por medio del espíritu invocador del hombre, además del proceso
iniciático realizado en los ashramas del gran Ashrama. El cambio que este
futuro proceso traerá en la civilización, en la naturaleza humana y en la
expresión grupal del espíritu humano -religioso, social y político- no es
posible decirlo; mucho depende del libre albedrío humano y del momento
oportuno. Pero dentro y fuera del gran Ashrama está asegurado ese futuro de
colaboración e interacción espirituales, y para ello trabajan todos los
verdaderos discípulos. Por lo tanto la situación mundial actual es de
importancia. La humanidad, el discípulo mundial, está en proceso de recuperarse
de una gran prueba, antes de dar un gran paso hacia el acercamiento consciente
a una vida más espiritual; esto en realidad significa un acercamiento más
definido a la Jerarquía.
Mientras tanto la Jerarquía se está orientando para
establecer una relación más estrecha con la Humanidad, y obtener una
reorganización interna que permita admitir innumerables discípulos en el gran
Ashrama. Esto conducirá a la complementación de los ashramas menores y también
preparará para la transmisión de mayor energía de la Voluntad, por intermedio
del gran Ashrama, al centro laríngeo de Sanat Kumara, la Humanidad.
Los siete ashramas principales responden, cada uno,
a uno de los siete tipos de energía de rayo, y son puntos focales en la
Jerarquía de los siete rayos. El Ashrama central, el más avanzado y principal
es, en la actualidad, el custodio de la energía de segundo rayo, pues éste rige
al segundo sistema solar, y es el Ashrama de Amor‑Sabiduría -Ashrama en
que Buda y Cristo recibieron Sus iniciaciones, a través del cual Ellos
trabajan. Será evidente que, si el proceso de invocación y evocación rige la
interacción de los centros planetarios, hay en este hecho otra razón por la
cual la cualidad del Ashrama avanzado es de segundo rayo. La invocación está
relacionada con la radiación. La evocación con el magnetismo. Éstos son
dos puntos dignos de consideración.
Los otros seis ashramas principales vinieron
secuencialmente a la existencia a medida que la invocación del hombre primitivo
alcanzó tal punto de intensidad en su expresión, que evocó respuesta de
Shamballa, por medio de sus representantes de rayo, trabajando en los tres
mundos con energía dirigida. Se estableció un "punto de fuerza
radiatoria", primero, en relación con el ashrama de segundo rayo y luego,
con los demás ashramas. Uno a uno, a medida que los rayos entraban en actividad
cíclica en los tres mundos y eventualmente en el plano físico, se fueron fundando
los siete ashramas, desarrollando y expandiendo, hasta que llegó el momento
-hace varios eones- en que los siete ashramas estuvieron plenamente
organizados, y una constante corriente de seres humanos ha pasado a través de
ellos, y se han liberado de los tres mundos.
En los días primitivos la afluencia de discípulos
era excesivamente pequeña. Uno a uno, los aspirantes individuales salían de las
filas de la humanidad y penetraban en el círculo no se pasa de la Jerarquía. Al
principio se concedían sólo las dos primeras iniciaciones y únicamente mediante
el mecanismo del secundo rayo, oficiando en estas iniciaciones, el Instructor
del Mundo de esa época.
Cuando el séptimo Rayo de Orden Ceremonial (el rayo
que desempeña una parte tan potente y misteriosa en esa fase del discipulado
denominada iniciación) estuvo en actividad cíclica, apareció un número mucho
mayor de discípulos, preparados para la iniciación; el proceso iniciático era
entonces administrado en un ashrama de séptimo rayo, siendo el segundo que se
formó, debido a que el séptimo rayo es, en el aspecto forma, el factor
relacionante entre la vida y la materia. Nuevamente, según reza en los antiguos
archivos, se produjo una gran crisis en la evolución humana; fue necesario que
se produjera uno de los raros cambios cíclicos que han caracterizado la fluida
política de la Jerarquía. Los hombres comenzaron a responder a la Ley de
Integración, y la personalidad apareció, con toda su potencialidad, para
el bien y para el mal. El hombre se convirtió en unidad integrada en los tres
mundos. Entonces surgió una gran posibilidad; el hombre podría, por medio del
entrenamiento y el empleo de la mente, hacer contacto con el alma. Esto
no había sucedido hasta entonces, excepto en ínfima medida. En consecuencia
esta crisis condujo a la creación, o más bien a la aparición del proceso
iniciático, al cual hemos dado el nombre de tercera iniciación.
Por primera vez la Jerarquía se dio cuenta del
éxito total del vasto trabajo realizado en el centro humano durante millones de
años. El alma y la personalidad podían ser y fueron inteligentemente
fusionadas. Ésta es una de las razones por la cual la Jerarquía considera a la
tercera iniciación como la primera iniciación mayor, pues marcó un punto de
completa integración del alma y la personalidad. El alma estaba presente en las
iniciaciones primitivas, pero controlaba sólo ocasionalmente; era posible el
constante fracaso en los tres mundos, y la relación entre el hombre y su alma
en los tres mundos, era nebulosa y mayormente potencial. Comprenderán lo que
quiero significar cuando señalo que muchos miles de personas en el mundo actual
han recibido la primera iniciación, se encaminan hacia la vida espiritual y a
prestar servicio a sus semejantes; sin embargo sus vidas, frecuentemente dejan
mucho que desear y evidentemente el alma no ejerce constante control;
todavía están librando una gran batalla para lograr la purificación en los tres
niveles. Las vidas de estos iniciados no son del todo perfectas y su
inexperiencia es muy grande, y en este ciclo particular se está iniciando una
tentativa para alcanzar la fusión del alma. Cuando esto se logre, entonces
recibirán la tercera iniciación (la primera, hablando jerárquicamente). En la
actualidad, este triple proceso de preparación, purificación y fusión,
constituye la práctica común del discípulo, y el proceso ha prevalecido durante
incontables años; pero cuando esta fusión sucedió por primera vez, marcó un
gran acontecimiento jerárquico y fue una crisis de suprema importancia
espiritual.
Como bien saben, el primer ser humano de ese
"centro que llamamos la raza de los hombres" que alcanzó esta etapa,
fue Cristo; en esa primera gran demostración de Su etapa de realización (por
intermedio de lo que entonces era un nuevo tipo de iniciación) Buda acompañó a
Cristo. Buda había alcanzado la misma etapa antes de la creación de nuestra
vida planetaria, pero las condiciones para recibir la tercera iniciación no
estaban disponibles entonces, y Buda y Cristo recibieron juntos la iniciación.
Desde esa época e iniciación, todos los iniciados del mismo grado de
realización, han permanecido ante la Presencia del Iniciador Uno, el Señor del
Mundo, y no ante la Presencia del Iniciado y Guía de la Jerarquía de entonces.
Esta tercera iniciación fue conferida en un ashrama de cuarto rayo, el Rayo de
Armonía a través del Conflicto. Dicho ashrama formado anteriormente, había
emprendido una actividad funcionante. De acuerdo a la Ley de Analogía pueden
ver por qué esto fue así. El primer ser humano del cuarto reino de la
naturaleza que recibió esta iniciación lo hizo en un ashrama del cuarto rayo, y
luego, hablando esotéricamente, "el Camino quedó abierto hacia la
Cruz"; el iniciado hizo frente al proceso de ser puesto en la Cruz y,
desde ese punto de ventaja, podía observar los tres mundos. Entonces, llegó a
ser una posibilidad la cuarta iniciación; el discípulo de tercer grado
enfrentaba la crucifixión con la promesa de obtener una total liberación y
resurrección final.
Como podrán ver, la crisis de relación entre la
humanidad y la Jerarquía fue tremenda -de tal importancia que involucró a
Shamballa, y el Mismo Señor del Mundo permitió y aceptó que el iniciado
estableciera contactos superiores. Entre ese momento y la crucifixión del
Maestro Jesús, los ashramas de sexto, quinto y tercer rayos, se formaron
alrededor del núcleo de luz, iniciado mucho antes por los Señores de rayo. El
punto de luz y la energía de la voluntad han existido en el centro de cada
ashrama durante incontables milenios, pero los ashramas fueron formados sólo lentamente alrededor del núcleo, cuando los diferentes
tipos de energía vinieron a la manifestación y trajeron consigo tipos humanos
que respondían a la energía de rayo.
Cuando el Maestro Jesús recibió la iniciación de la
crucifixión, surgió otra crisis de importancia igualmente grande, si no mayor.
La crisis se produjo porque simultáneamente con la crucifixión del Maestro, el
Guía de la Jerarquía, el Cristo, recibió dos iniciaciones en una: la Iniciación
de la Resurrección y la de la Ascensión. Éstas son las iniciaciones quinta y
sexta, de acuerdo con la terminología cristiana. Ello fue posible porque
el ashrama de primer rayo estaba ya activo, posibilitando la entrada en la
Cámara del Concilio de Shamballa. Cuando Cristo realizó esto, fue considerado
digno de personificar en Sí Mismo un nuevo principio en evolución y de revelar
al mundo la naturaleza del aspecto de segundo rayo -el principio divino del
amor (tal como lo denomina la humanidad) o de la razón pura (como lo llama la
Jerarquía).
Desde entonces, los siete ashramas mayores fueron
plenamente organizados y su actividad radiatoria aumenta constantemente. Habrán
observado que el orden de su aparición -bajo la actividad de rayo- fue 2, 7, 4,
6, 5, 3, 1. Al impartir este dato informativo ashrámico, estoy haciendo más
insinuaciones de las que podrán captar inmediatamente.
Cada ashrama expresa, como es sabido, la cualidad
de rayo en su forma más pura y esencial. Durante el proceso de creación de los
siete ashramas, éstos han trasladado su enfoque o ubicación, desde el nivel más
inferior de los tres del plano mental abstracto en cada crisis mayor, hasta que
hoy los ashramas existen en el plano búdico y no en el plano mental. Esto marca
el triunfo del trabajo jerárquico, porque la razón pura -por intermedio del
segundo rayo- es la cualidad dominante en todos los ashramas. Recuerden
respecto a esto que todos los rayos son subrayos del segundo Rayo de Amor‑Sabiduría,
pero que en los primeros días de la actividad jerárquica se expresaba primero
la cualidad particular del rayo que dominaba un ashrama y no la cualidad del
rayo mayor del cual todos formaban parte.
Actualmente todo cambia, aunque el proceso no es
aún perfecto, y la razón pura o amor verdadero, comienza a manifestarse
mediante la cualidad de todos los rayos que funcionan a través de sus
respectivos ashramas. La cualidad secundaria del rayo no desaparecerá y de
ninguna manera disminuirá, sino que cada cualidad de rayo servirá para
complementar la expresión del amor puro, que es en la actualidad, la cualidad
esencial y principal del Señor del Mundo, Sanat Kumara.
En el transcurso de los siglos y a medida que se ha
acrecentado la potencia de los rayos en la Tierra, la humanidad se ha hecho
progresivamente más invocadora; esto ha obligado a que se expanda la
Jerarquía misma, y cada ashrama se ha trasformado en el creador de otros seis
ashramas (pocos de ellos están completos y otros totalmente en embrión), de
manera que los cuarenta y nueve ashramas están de hecho en formación. El
segundo rayo, por ejemplo, tiene cinco ashramas afiliados, y sólo existe el
núcleo de uno; todos trabajan regidos bajo su inspiración, y por efecto del
fuego central de segundo rayo. Todos tienen en su centro un discípulo de
segundo rayo. El tercer rayo tiene ya dos ashramas subsidiarios, el sexto tiene
cuatro, y así sucesivamente. El primer rayo en este momento es el único sin
ningún ashrama subsidiario en pleno funcionamiento, y ello porque el aspecto
voluntad es aún muy poco comprendido y pocos iniciados pueden satisfacer las
exigencias de la iniciación de primer rayo. Ésta no es una alusión a la
humanidad. Es cuestión de tiempo y de programación y de conveniencia divina, y
Shamballa no tiene todavía la debida preparación para una afluencia de
iniciados de primer rayo Pasarán eras antes de que el aspecto Voluntad alcance
la etapa de desenvolvimiento y expresión en el plano físico por intermedio de
la humanidad, que garantizará la fusión de los seis fuegos del primer rayo -los
fuegos más puros que existen.
Si a lo que ustedes conocen sobre el trabajo
ashrámico actual le agregan como antecedente la información impartida, tendrán
una imagen más completa de la realidad evocadora y espiritual. Saben bastante
(pues he dado mucho) respecto a los ashramas activos actualmente y a los
requisitos para la aceptación. Es esencial que se tenga por sentado la singularidad
del proceso iniciático. En el transcurso de las épocas los hombres lo han
realizado, lo están realizando y lo realizarán. La única diferencia es que -a
medida que se desarrolla el intelecto- los requisitos para la iniciación son
más drásticos y exigentes y el iniciado, por lo tanto, adquiere un orden más
elevado. El Maestro actual es infinitamente más inteligente, posee más amor y
es "ocultamente más razonable" que lo que fue el Maestro en la era
Atlante. Esto en sí constituye un hecho razonable. ¿No es así hermanos míos?
Al considerar el trabajo llevado a cabo en el
ashrama, en lo que afecta a los mismos Maestros, surgen automáticamente dos
ideas:
1. Los Maestros también están sujetos a
limitaciones. La idea común de todos los aspirantes es que Ellos representan a
aquellos que obtuvieron la liberación, se emanciparon y, por lo tanto, no están
sujetos a circunstancias limitadoras. Esto no es verdad, aunque -hablando
relativamente o en lo que a la humanidad concierne- es un hecho que ya no Los
restringen las limitaciones como seres humanos. Pero una vez lograda una
liberación, simplemente se abre la puerta para otra y más amplia, y el
"círculo no se pasa" de nuestra Vida planetaria constituye en sí una
poderosa limitación. Hablando simbólicamente, en algún lugar de este gran muro
divisorio de nuestra circunferencia planetaria, el Maestro debe encontrar una
salida y descubrir la puerta que le permitirá entrar en el Camino de Evolución
Superior, en sus etapas más cósmicas, lo cual Lo conduce, mediante la
percepción, la conciencia y la experiencia, a esa "vida más
abundante" de la que habló Cristo; el origen y la fuente de esta vida más
abundante residen en niveles cósmicos y no en los niveles del plano físico
cósmico, donde han estado confinados hasta ahora la humanidad y los Maestros.
2. Trato aquí los estados de percepción, las
experiencias y empresas espirituales que están fuera de mi comprensión
personal. Pero a pesar de esta verdad, así como ustedes en la etapa de
aspirantes y discípulos saben mucho sobre la Jerarquía, su vida, metas y reglas
condicionantes, así yo, Maestro de quinto grado, conozco mucho respecto a lo
que tengo por delante, por lo tanto puedo esforzarme para que una pequeña parte
de estas verdades esenciales les sean más claras a quienes pueden beneficiarse
con ellas. Tales personas serán lógicamente discípulos iniciados.
Hace años, en 1922, cuando en el libro Iniciación
Humana y Solar di los nombres de los siete senderos que debe recorrer un
Maestro, Aquellos con quienes trabajaba, consideraban que la humanidad no
estaba preparada para recibir la información que me propongo dar ahora.
Quisiera recordarles aquí lo que siempre he dicho: que ni siquiera la Jerarquía
sabe exactamente cómo reaccionará la humanidad o qué progreso realizará en un
tiempo dado. Desde que di la información exotérica anterior, tuvo lugar la
guerra mundial, las fuerzas del mal oculto surgieron durante un breve
período y luego fueron derrotadas, y la humanidad despertó a los valores más
verdaderos y a la percepción espiritual, en una medida totalmente inesperada.
Los hombres han despertado en tal forma por la agonía pasada, que nunca
volverán a dormirse; quizás avancen lentamente, pero están, por primera vez en
vasta escala, pensando y visualizando realmente. Por esta razón, es posible dar
esa enseñanza que fue hasta ahora considerada demasiado avanzada. Hoy están
vivos quienes la comprenderán; otros, que ya han sentado sus pies en el Camino
Superior, vendrán a la encarnación en los próximos cincuenta años, y para ellos
escribo.
Sería útil exponer aquí ciertos enunciados
preliminares, si se quiere tener una efectiva y real comprensión y un claro
pensar. Su significación surgirá a medida que estudiemos los Siete Senderos y
las Nueve Iniciaciones, las que sólo enunciaré, pero ustedes deberán
considerarlas como básicas:
1. Nuestros siete planos -que nuestra idealizada
meta espiritual consiste en dominar- son después de todo, sólo el plano cósmico
inferior, en el plano físico cósmico. Desde el ángulo cósmico los Maestros son
únicamente principiantes, y aún nuestras iniciaciones profundamente anheladas
(desde la primera a la sexta) son simplemente preparatorias de aquellas que se
recibirán posteriormente en el camino de Evolución Superior.
2. Este Camino Superior es séptuple. Los siete
senderos constituyen sus siete métodos de acercamiento al Camino uno y juntos
lo crean. Los siete senderos no están condicionados por los rayos. Con esto
quiero significar que entrar en uno de ellos no depende, de ninguna manera, del
rayo que condicionó al Maestro anteriormente. Los Maestros y aún los iniciados
superiores, como el Cristo, pueden elegir cualquier sendero y esta elección
debe ser hecha en tal forma que la conciencia del iniciado registre la rectitud
de su elección, entonces sabe que no puede seguir otro camino.
3. En la sexta iniciación, llamada de la Decisión,
el iniciado hace su elección final respecto al camino a seguir, y una vez hecha
no puede retroceder.
4. Tres cosas matizarán lógicamente cualquier
decisión que el iniciado tome: su rayo, que sigue determinándolo, sus
actividades pasadas, en lo que éstas pueden capacitarlo para un trabajo
especializado, más una sensación de libertad hasta ahora incomprendida. La
decisión podría ser considerada como el primer gesto del Maestro que avanza
hacia la liberación de todas las limitaciones de rayo. Al avanzar en el Camino
Superior, descubrirá que, como resultado del nuevo entrenamiento y campo de
experiencia, puede trabajar en cualquier rayo.
5. La quinta iniciación es comúnmente llamada de la
Resurrección, por el cristiano ortodoxo, pero no es su verdadero nombre; en
realidad es la Iniciación de la Revelación, porque el iniciado obtiene la primera
visión del Portal que debe atravesar para llegar a los siete senderos. Lo
vislumbra y nada más, pero entre esa iniciación y la siguiente, en la cual debe
por fuerza tomar su decisión, llega a comprender la naturaleza de la energía
que cada sendero expresa, y eventualmente evocará en Él una actividad decisiva.
6. Al pasar por el segundo gran Portal de la
Iniciación, el iniciado empieza
a aprender el significado y la potencia atractiva del Sol Central Espiritual,
al cual conducen eventualmente todos los senderos.
7. Las iniciaciones quinta y sexta son para el
Maestro lo que la primera y la segunda para el discípulo -simplemente
iniciaciones en el umbral y no verdaderas iniciaciones desde el ángulo cósmico.
La primera verdadera iniciación en el Camino Superior, se denomina la
Iniciación de la Resurrección, y no tiene ninguna relación con la quinta.
8. La decisión tomada por el Maestro le permite
recibir el entrenamiento requerido para entrar en el sendero elegido, y este
entrenamiento lo recibe totalmente en niveles etérico cósmico -los cuatro
subplanos más elevados del plano físico cósmico- los planos búdico, átmico,
monádico y logoico.
9. En estos planos se desarrollan y emplean la
voluntad espiritual y la divina, aspectos de ese propósito indefinible que
llamamos simplemente la Voluntad de Dios. La inteligencia y el amor se han
desarrollado plenamente en el Maestro, pero la voluntad sigue siendo
embrionaria, desde el punto de vista de Quienes son responsables del
entrenamiento del Maestro y del Iniciado superior. Sólo por medio de la
voluntad divina el Maestro empieza a liberarse de las limitaciones de rayo.
10. Quisiera recordar un enunciado anterior de que
la Jerarquía reacciona o responde a las energías e influencias que vienen desde
el plano astral cósmico; desde ese nivel de la vida espiritual afluye a ella el
verdadero amor divino. Shamballa reacciona al plano mental cósmico y, por lo
tanto, a la naturaleza y los propósitos de la Mente de Dios; la expresión de
ÉSE que influye a Sanat Kumara es similar al alma que influye al hombre
espiritual encarnado.
Si tienen presente estos hechos, despuntará alguna
luz y, en todo caso, cuando el estudiante o discípulo vuelva a la encarnación,
el conocimiento impartido (almacenado en el contenido del alma) estará entonces
útilmente disponible.
Quisiera extenderme algo más sobre una observación
anterior. He enunciado que los "siete ashramas son los campos de prueba
para todos los Maestros que encaran la sexta Iniciación de la Decisión".
Esto constituye parte del problema que enfrentan
los Maestros que deben progresar de esta manera, siendo particularmente crucial
para Quienes han elegido el primer sendero, al Sendero del Servicio en la
Tierra, y para quienes se están preparando para la sexta iniciación. Este proceso
de cambio para una decisión final condicionante -en línea, conscientemente
realizada, con el Propósito divino e implicando respuesta a Shamballa- es una
empresa importante; se relaciona con el desarrollo de la comprensión de la
voluntad y concierne al aspecto espíritu o vida; involucra una creciente
revelación del propósito y la "intención fija" del Logos planetario,
pero (y aún más que eso) tiene relación con fuentes y energías extraplanetarias
y esas condiciones cósmicas que son responsables de la Presencia de Sanat
Kumara en la Tierra. La voluntad Lo trajo aquí; el desenvolvimiento de la
naturaleza de la voluntad de los Maestros y de los Iniciados aún más elevados,
les permite asistir a Sus deliberaciones internas, mediante el tipo más elevado
de relación o impresión telepática que existe en nuestro planeta. Sin
embargo, esta impresión es posible por el desarrollo de la intuición y no tiene
relación con la naturaleza de la mente.
Este entrenamiento para la decisión es impartido
obligando al Maestro, dentro de Su ashrama, a tomar decisiones básicas, que
afectan al trabajo mundial e involucran a quienes están en el ashrama. Se
imparte cuando es admitido en el cónclave de los Maestros, que se reúne cada
siete años. En dicho cónclave se toman las decisiones que conciernen a todas
las formas de vida existentes en los reinos de los tres mundos y su progreso
evolutivo, siendo puesto a prueba en forma grupal cuando toda la Jerarquía se
reúne en Su conferencia centenaria y -en ese momento- decide el tipo de crisis,
el nivel de conciencia y el grupo de vidas que involucrará, proyectará y
presentará a la humanidad, aunque necesariamente se verán implicados los demás
reinos de la naturaleza. La razón de esto es que la reunión para planificar
esta crisis acelerará ciertas realizaciones. No olviden que la humanidad
progresa enfrentando momentos de crisis, basados sobre el karma pasado,
condicionados por la etapa de evolución ya alcanzada y la presencia en los tres
mundos de ciertas fuerzas de rayo apropiadas, siendo llevados al punto de
precipitación por decisión conjunta del cónclave de Maestros.
Esta decisiones no afectan el libre albedrío del
hombre, porque la Jerarquía no hace nada para condicionar el acercamiento del
hombre a la crisis y, hablando esotéricamente, Su "actitud es
deliberadamente orientada hacia otras cosas", durante el período en que el
hombre toma su decisión, así la potencia de Sus pensamientos no afecta a la
mente humana. Una vez que la precipitación de la crisis haya terminado y la humanidad
empiece a actuar de algún modo, entonces la atención de los Maestros, actuando
por medio de Sus ashramas, estará dedicada a ayudar plenamente a todos los que
tratan de guiar a la humanidad en líneas correctas -relativamente pocos entre
los incontables millones de ignorantes.
A medida que estos cónclaves centenarios se
celebran al finalizar los primeros veinticinco años de cada siglo, el Señor del
Mundo, con los Miembros de Su Concilio, vigilan el proceso de decisión, a fin
de ver hasta qué punto la voluntad de la Jerarquía está de
acuerdo con ese aspecto de la voluntad divina que deberá expresarse en los tres
mundos, como resultado de Su decisión. Vigilan también a determinados Maestros
que en breve plazo han de estar preparados para la sexta iniciación, a fin de
comprobar en qué medida Ellos registran esa divina voluntad y la forma de
emplearla. Por esta comprobación el Concilio de Shamballa puede determinar con
gran exactitud, cuál de los siete senderos elegirá un iniciado. De este modo
saben cuántos discípulos avanzados necesitarán para hacerse cargo de la guía de
un ashrama, admitiendo en consecuencia a muchos discípulos para la
correspondiente e inmediata iniciación. Al mismo tiempo, a los aspirantes que
se hallan en la periferia de un ashrama se les permite avanzar en plena
participación ashrámica.
Esto debería darles una idea de la síntesis
expresada por intermedio de los tres centros planetarios: Shamballa, la
Jerarquía y la Humanidad, responsables del condicionamiento de los demás
centros planetarios y de la consiguiente manifestación de la intención divina.
El propósito fundamental de Sanat Kumara consiste en establecer rectas
relaciones en cada campo de Su vida manifestada. Actualmente el factor
alentador lo constituye la actividad de la humanidad, pues por primera vez se
interesa por las rectas relaciones humanas y su establecimiento. Quisiera que
reflexionen sobre esto, porque significa que también por primera vez, la
humanidad responde conscientemente a la voluntad e intención de Shamballa,
aunque no entienda las implicaciones esotéricas. Esto tiene mayor importancia
de lo que pueden imaginarse, porque constituye una nueva relación de naturaleza
espiritual y resultados profundamente espirituales.
La preparación de los Maestros para esta sexta
iniciación es excesivamente ardua. Les resulta difícil alcanzar Su meta como lo
es para el discípulo común cuando está a la expectativa de la iniciación
inmediata que lo enfrenta. Tienen que dominar la técnica de manipular los
factores más poderosos en el mundo, la energía y la influencia de la
inteligencia. Deben penetrar en el misterio de la electricidad y complementar
su expresión en los procesos creadores dirigidos por Shamballa; aprender a
trabajar con el fuego eléctrico, así como lo hicieron mucho antes cuando
trabajaban con el fuego por fricción, como personalidades, y con el fuego
solar, como discípulos e iniciados menores. De esta manera se familiarizaron
con el significado de las palabras "Sol Central Espiritual", así como
se familiarizaron con la aparición del sol físico como miembros de la familia
humana, y con el "corazón del Sol" como Miembros de la Jerarquía.
Repito, aquí también podemos observar que se desarrolla la misma síntesis
-síntesis originada en ese punto focal de energía dinámica atractiva, conocido
por nosotros como el Sol y sus planetas.
El Maestro en Su ashrama aprende así
"ocultamente a decidir" y a condicionar el centro creador del cual es
responsable. Debe hacerlo con el ashrama, rodeado de todos aquellos que están
en entrenamiento y son los agentes de Su voluntad. Debe actuar por intermedio
de ellos, los cuales limitan necesariamente la visión a la que Él responde, y
disminuyen el grado de vibración y la cualidad de energía de la cual Él es el
punto focal. Esta energía constituye la vida animadora del ashrama y también la
fuerza que los discípulos e iniciados deben emplear cuando trabajan en el
mundo, esto naturalmente en colaboración con la energía que cada discípulo
"ocultamente genera" dentro de sí mismo y de la cual él -en menor grado-
es responsable.
Daremos más enseñanza respecto a este tema cuando
se estudien específicamente las nuevas iniciaciones en las cuales aparecerá
otra síntesis entrelazada con la síntesis de la Voluntad.
Los siete Senderos que enfrenta el Maestro.
Como es evidente, dos crisis enfrenta ahora el
Maestro:
1.La voluntad, que se manifiesta como decisión
inalterable.
2.El nuevo paso que probablemente "lo lanzará a
la deriva, hacia la ribera de alguna esfera lejana, donde Su voluntad será
expresada en amor". Estas palabras ambiguas de El Antiguo Comentario
significan que Su decisión Lo apartará (con una excepción) de todo lo
que conoció hasta entonces.
La mayoría de los Maestros penetran en zonas donde se los necesita
"para impartir, fortalecer e iluminar aquello que ya está fusionado, es
fuerte y está pleno de luz, pero que necesita lo que Él trae, a fin de expresar
al todo omniabarcante".
Les dejo estas palabras como elemento de reflexión,
pues no es mucho lo que puedo decir sobre este tópico. En cualquier caso y en
lo que respecta a todos los grupos de Maestros que deben tomar decisiones,
el trabajo con la Jerarquía ha terminado, excepto para esos pocos que eligen el
Primer Sendero. Parte del error que cometió Buda estaba relacionado con el tema
de la decisión. Amó tanto a la humanidad que no pudo elegir y no eligió, el
sendero que en realidad le habían ordenado seguir; en cambio eligió el Sendero
del Servicio en la Tierra, que no era el que Le correspondía. Él lo sabe y, a
su debido tiempo, pasará al sendero correspondiente. Este pequeño incidente les
demostrará la completa libertad de elección que caracteriza a la sexta
iniciación.
Si han leído el libro Iniciación Humana y Solar,
sabrán que los siete senderos son:
1. El Sendero del Servicio en la Tierra.
2. El Sendero del Trabajo Magnético.
3. El Sendero de Entrenamiento para los Logos
planetarios.
4. El Sendero a Sirio.
5. El Sendero de Rayo.
6. El Sendero en el que se halla nuestro Logos.
7. El Sendero de la Filiación Absoluta.
En ese primer libro, que escribí para el mundo, di una simple definición de
la significación exotérica de estos senderos -tan simple que casi no indica
nada, y lo hice para el público en general. Ahora me esforzaré por impartir
significados más profundos, escribiendo, como lo hago, para discípulos
avanzados y para iniciados que -al leer entre líneas y comprender el simbolismo
involucrado- comprenderán de acuerdo a su etapa de evolución.
Al abordar el tema de los siete senderos, quisiera
señalar que el único punto básico que puedo presentarles es el de la relación.
Estos siete senderos conducen a algún objetivo, con el cual nuestra vida
planetaria es puesta en contacto. Los objetivos de cada sendero -con la vida y
las condiciones que representan- proporcionan al Maestro una visión de la
posibilidad. Esta visión es adecuada para que Él abandone el Ashrama
jerárquico, excepto cuando es necesario llenar vacantes en Shamballa. La
experiencia progresiva de las Vidas mayores que trabajan en la Cámara del
Concilio de Sanat Kumara no forma parte de nuestros estudios. Muchos de estos
Trabajadores supremos, como lo habrán leído en Tratado sobre Fuego Cósmico,
hallaron Su camino a nuestro planeta desde otro planeta hermano, Venus,
estableciendo a su vez relaciones entre sí. Recuerden también que los siete
rayos son los subrayos del gran Rayo de Amor‑Sabiduría cósmico,
que expresa siempre relación, complementada por la Ley de Atracción; esa forma
de atracción esotérica que aleja al Maestro de Su ashrama, condiciona Su
decisión y Lo lleva eventualmente a atravesar el portal que conduce a otras
esferas y planos de actividad.
Consideremos ahora -en forma breve y necesariamente
inadecuada- estos siete senderos, tratándolos uno por uno:
1. El Sendero del Servicio en la Tierra.
Es el único Sendero que el Señor del Mundo
considera dentro del campo de Sus atribuciones espirituales. Se reserva el
derecho de retener, a fin de que sirvan a la Jerarquía y en consecuencia a la
Humanidad y las evoluciones subsidiarias, a esos Maestros que considera en
determinado momento, esenciales para el trabajo a realizar. Con ese objeto Les
pide que declaren Su decisión al recibir la sexta iniciación, y que posterguen
la entrada en uno u otro de los senderos hasta que Él lo autorice. Esta
autorización fue dada últimamente en el caso de Buda, que ha expiado Su muy
comprensible error y entrará -a su debido tiempo- en el sendero que Lo
conducirá a su campo de expresión correspondiente. También a su debido tiempo,
aunque no muy pronto, Cristo irá "al lugar que Lo reclama" y
el Maestro K.H. asumirá el papel de Instructor del Mundo. Todo este progreso
acarrea sus propios problemas; produce vacantes en las filas de la Jerarquía
que deben ser llenadas; conducen a la afluencia constante de nuevas y poderosas
energías, pues debe reconocerse que estas energías llegan por senderos, que
tanto conducen a nuestro planeta como se alejan de él. La nota invocadora unida
de nuestra evolución, es emitida en momentos y ciclos designados, y llega hasta
quienes esperan la oportunidad y el servicio espirituales. Entonces siguen el
sendero que conduce a nuestro planeta. Surgen desde otras esferas y planos de
acuerdo a su destino e intención; entonces se los denomina Avatares, Grandes
Iluminadores, Salvadores Planetarios o Regentes Espirituales; actúan así, a
pedido de Sanat Kumara, en los niveles cósmicos superiores.
No obstante, es un enunciado verídico de que, a su
debido tiempo, aún a Aquellos que eligen el Sendero del Servicio en la Tierra y
continúan realizando el trabajo jerárquico, se Les otorga oportunamente el
derecho de seguir Su decisión y pasar a prestar servicio extraplanetario. La
Jerarquía, como hemos visto, imparte el entrenamiento necesario para ese
servicio más amplio, y el tema de lo que podría denominarse el proceso
educativo, al cual se someten los Maestros, es el desarrollo de la conciencia
de las relaciones que se hallan más allá del aura de nuestro planeta; ésta es,
en realidad, una rama superior y más compleja de la Ciencia de Impresión que
deben dominar los discípulos, en su nivel inferior. Sin embargo, este aspecto
de la impresión se relaciona con los mundos amorfos, mientras que todas las
impresiones a las que el discípulo debe aprender a reaccionar, emanan desde el
plano físico cósmico de la cual son parte integrante nuestros siete planos;
nuestro mundo espiritual más elevado es una parte del mundo sustancial. Los
Maestros trabajan para desarrollar una consciente receptividad o sensibilidad
al plano astral cósmico, fuente del espíritu o energía del amor. Hay una
conexión fundamental entre la Jerarquía (la fuente de expresión del amor en la
Tierra) y el plano astral cósmico, y hacia este objetivo trabajan los Maestros
que eligen el Sendero del Servicio en la Tierra. El rayo principal de
nuestro sistema solar es el de amor‑sabiduría, y no hay otro campo mejor
que la tierra para dominar las etapas preliminares de ese desenvolvimiento
divino y recibir el desarrollo y la educación necesarios.
En la Tierra, los Maestros han vencido el espejismo
y la ilusión y para Ellos ya no existe el plano astral. Ante Ellos, y debido a
que Se han liberado de estas "distracciones", tendrán la oportunidad
de entrar en el Corazón de Dios, el centro del amor puro, y desde ese centro
hollar el camino del amor. Los siete senderos conducen a los planos astral o
mental cósmicos, de acuerdo a la decisión tomada en la sexta iniciación. En el
plano astral cósmico no hay espejismos, sino un gran vórtice de energía -la
energía del amor puro- regido por la Ley de Atracción. Podría decirse que:
El Primer Sendero El
Sendero del Servicio en la Tierra conduce al plano astral cósmico.
El Segundo Sendero El
Sendero del Trabajo Magnético conduce al plano astral cósmico.
El Tercer Sendero. El
Sendero de Entrenamiento para los Logos planetarios conduce a los niveles
superiores del plano mental cósmico.
El Cuarto Sendero. El
Sendero a Sirio conduce al plano astral cósmico.
El Quinto Sendero. El
Sendero de Rayo conduce al plano mental cósmico.
El Sexto Sendero. El
Sendero en el que se halla el Logos Mismo conduce al plano búdico cósmico.
El
Séptimo Sendero. El Sendero de la
Filiación Absoluta conduce al plano mental cósmico.
Por lo tanto, tres senderos conducen al reino de la energía atractiva
amorosa; otro sendero conduce a su analogía superior, el nivel cósmico de la
razón pura; tres conducen al reino de la Mente divina. Cuatro de los senderos
relacionan al Maestro que evoluciona, con el Corazón de la Gran Vida que actúa
por intermedio de nuestro sistema solar, y tres con Su naturaleza mental. Todos
conducen eventualmente al iniciado al Sol Central Espiritual. Quienes
trabajan en Shamballa encuentran Su camino a este centro supremo por los tres
caminos más arduos, mientras que los restantes alcanzan la misma meta, vía el
camino del amor.
El desarrollo de la voluntad tiene mucho que ver
con Su decisión. No debe pensarse que los Maestros que
están en el primero, tercero y quinto rayos, por ejemplo, siguen numéricamente
el mismo sendero. No es así; tampoco quienes están predominantemente en la
segunda línea de energía tienen el plano astral cósmico como meta. Tampoco esto
es así. Su respuesta y decisión están basadas en la comprensión de la necesidad
cósmica -necesidad de la cual ustedes nada saben, como tampoco les es posible
comprender la naturaleza del mal cósmico.
Respecto al detalle del trabajo de Quienes eligen
-hasta alcanzar la liberación- permanecer en la Tierra y trabajar en la
Jerarquía o con Ella, ¿qué más puedo decirles? Ya conocen bastante sobre este
tema porque he impartido mucho -mucho más de lo que se ha dado anteriormente.
No he considerado el trabajo de la Jerarquía en relación con las evoluciones,
excepto la humana, por dos razones:
El desarrollo de ustedes es de tal naturaleza que
no incluye ni puede registrar la conciencia o naturaleza de los reinos subhumanos.
El trabajo que realiza la Jerarquía en esos reinos
es mayormente llevado a cabo por intermedio de la humanidad y el desarrollo
científico moderno.
Numerosos Maestros no trabajan con el reino humano;
están plenamente ocupados en llevar a cabo la voluntad divina en otros reinos.
Con este trabajo nada tenemos que ver por ahora. Cuando alguien recibe la sexta
iniciación y decide seguir el Sendero del Servicio en la Tierra (ya sea
temporariamente a pedido de Sanat Kumara, o hasta el fin del ciclo mundial),
enfrentará una decisión secundaria respecto a cuál de los cuatro reinos le
proporcionará el debido campo de servicio y sacrificio. Ahora consideraremos:
2. El Sendero del Trabajo Magnético
Al referirme a este sendero he dicho que Quienes
encuentran Su camino hacia este sendero trabajan con fohat o con la energía
esencial de nuestro sistema solar, diferenciada en siete tipos esenciales de
energías. Nuestro planeta, con su Señor regente, es parte integrante de la
expresión de vida de una Entidad aún mayor, el Logos solar, y el Maestro debe
trabajar con la energía astral incidental a Su naturaleza cósmica. Aprende a
dirigir las corrientes de esta energía esencial y, debido a Su antigua relación
con la Tierra, es parte de la agencia que dirige la energía astral dentro del
"círculo no se pasa" planetario. Dije también que muchos Maestros que
han alcanzado la liberación en el quinto rayo, encuentran Su camino hacia este
sendero, corroborando la afirmación de que el rayo no determina la decisión.
Estos Maestros de quinto rayo (entre muchos otros, lógicamente), trabajarán en
un gran vórtice de energía de segundo rayo.
Debe señalarse que, en su estado original, esta
energía astral pura, que de acuerdo a la ley va dirigida hacia nuestra vida
planetaria, se halla libre de todo lo que en la actualidad se asocia con el
plano astral: el espejismo y la ilusión, la bruma emocional y los ponzoñosos y
decepcionantes fenómenos. Estos bien conocidos aspectos del plano astral son la
creación de la humanidad en el transcurso de las edades, y presentan por lo
tanto un problema crecientemente difícil para todos los aspirantes. El desorden
y el caos atormentadores del plano astral se deben mayormente a tres factores:
La fuerza que genera el espejismo, en constante
desarrollo, creado por los seres humanos autocentrados y no desarrollados.
La fuerza de esos aspirantes y discípulos que
tratan de combatirlo en sus propias vidas y en las vidas de los demás.
La afluencia, de acuerdo a la ley cíclica, de la
energía astral solar pura, dirigida por el Maestro que trabaja en el segundo
sendero.
Estos tres factores crean una gran dificultad; durante la crisis de la
pasada guerra mundial 1914‑45, alcanzó muy serias proporciones, e
involucró a la crisis jerárquica a la cual me he referido con anterioridad,
muchos Maestros de diferentes ashramas tomaron la decisión de trabajar en este
segundo sendero a fin de poner orden en el caos, vertiendo sobre el plano
astral planetario energía astral pura, reveladora del amor puro, sin estar
contaminada por el espejismo. Dichos Maestros eran expertos en la regulación
del tiempo y en la manipulación de la energía.
Como observarán, tres tipos de energía astral están
en consecuencia relacionados:
La fuerza astral de nuestro planeta, característica
del plano astral planetario en los tres mundos de la empresa humana.
La fuerza astral del Logos solar, el verdadero Dios
del Amor.
La energía astral del plano astral cósmico.
Estas fuerzas aparecen simbolizadas por un triángulo, ante el Maestro que
las manipula. El Antiguo Comentario dice:
"El Maestro se arroja -de acuerdo a la
liberadora Ley del Sacrificio- al vórtice de la vida astral de Aquel con quien
nuestro Señor se relaciona con gozosa humildad. A medida que el Maestro
trabaja, se forma ante Sus ojos un triángulo de fuerza de variados matices de
color rosa. Por su poder magnético, concentra la energía requerida. Luego por medio de este triángulo de
fuerza, como a través de una puerta abierta, envía la potencia del amor a
nuestro planeta y debe trabajar de esta manera hasta que Su ciclo
termina".
Ésta es una burda traducción de algunas frases muy
antiguas, quizás menos simbólica de lo que puedan aparecer. El trabajo de
Triángulos que inicié está vinculado con este sendero. En realidad la función
de estos triángulos consiste en facilitar el trabajo de distribución dentro de
la Jerarquía y la Humanidad, de la entrante energía del amor puro (expresándose
como luz y buena voluntad). Este propósito profundamente esotérico de
Triángulos, no será comprendido por el publico en general, pero algunos
lectores apreciarán la oportunidad que se presenta para servir conscientemente
de esta manera.
El Sendero del Trabajo Magnético conduce al
Maestro, ante todo, al Corazón del Sol, y de allí al plano mental cósmico,
pasando a través del plano astral cósmico, haciendo allí una pausa momentánea.
En realidad el enunciado que antecede no se refiere al progreso de un punto a
otro ni en ordenada secuencia. Se refiere a los estados elevados de percepción
y a un tipo de contacto cósmico que registra el Maestro desde el punto en que
se encuentra en el segundo sendero, pues todos los planos se interpenetran.
Esto es algo fácil de comprender en conexión con nuestros siete planos, ya que
las sustancias más sutiles podrían ser visualizadas como interpenetrando las
más densas. Sin embargo, no es tan fácil comprender cuando salimos del plano
físico cósmico (en nuestra imaginación, inútil es decirlo), y entramos en esos
planos de los cuales nada sabemos y de cuya composición y sustancia (si son sustanciales,
tal como entendemos el término) somos totalmente ignorantes; aparte de esto, no
estamos en situación de comprobar la verdad.
El método de trabajo del Maestro en este Sendero es
también difícilmente comprensible. Puede ser resumido en las siguientes
palabras, y traer alguna luz por su significado conjunto (cada frase contribuye
a una idea), si se le dedica la debida reflexión:
Unidad aislada Ia
posición del Maestro.
Foco positivo la
actitud mental.
Sonido, de acuerdo a la Ley de Atracción los medios
empleados.
Precipitación la
intención visualizada.
Pasaje a través del Triángulo la
proyección resultante.
Trabajo directriz, de acuerdo a la ley de
Distribución la
orientación hacia la meta.
Estas frases pueden dar una vaga idea de un proceso basado en "la
recepción", luego en la dirección, que produce rechazo e impacto, allí
donde lo dispuso el agente rechazante.
Otro aspecto del trabajo realizado por el Maestro
en el segundo sendero, es la abstracción de esas fases del espejismo que ya no tienen
el poder de engañar al género humano. No se permite su acumulación o
permanencia en el plano astral. Por lo tanto, por el poder magnético del
Maestro, son abstraídas y "ocultamente absorbidas" por Él; la
sustancia del espejismo, purificada y liberada de todo aquello que la
condicionaba en el plano astral planetario, y reteniendo solamente la esencia
pura, pone en movimiento la ley que atrae hacia el plano astral cósmico este
remanente purificado.
Por lo tanto, continúa constantemente este gran
proceso circulatorio que demuestra nuevamente la síntesis esencial que subyace
en toda vida -humana, planetaria, del sistema y cósmica; revela también que la
Ley de Atracción, la Ley del Trabajo Magnético y la Ley Cósmica de Síntesis,
son tres aspectos de una misma Ley, para la cual aún no tenemos nombre.
Podría decirse que los Maestros que están en el
segundo sendero trabajan en relación y contacto con ciertas grandes Vidas que
actúan en la periferia de la constelación de Libra, la Balanza. Ello se debe a
que los Maestros capaces de trabajar con energías magnéticas y con las tres
leyes citadas, han alcanzado un punto de equilibrio que posibilita Su trabajo;
involucra también una atención equilibrada y un poder directriz que permite la
afluencia de energías desde Libra, que de otra manera no podrían penetrar en
nuestra vida planetaria. Estas energías de Libra penetran en nuestro sistema
solar vía el Corazón del Sol, y son peculiarmente susceptibles a la atracción y
distribución magnéticas.
Todos estos senderos vinieron gradualmente a la
existencia cuando nuestro Logos planetario creó la Tierra y empezó el proceso involutivo
de la creación, que condujo, a su debido tiempo, pero mucho más tarde, a la
evolución. Por lo tanto, todos son Senderos de Retorno. El segundo sendero fue
uno de los primeros empleado, y (nuevamente citando El Antiguo Comentario)
"el portal que antes se abría hacia adentro ahora se abre hacia afuera,
permitiendo la salida de los que tienen la llave, porque entraron por ese
portal en eones transcurridos hace tiempo."
Todos los Maestros (y no sólo los de quinto rayo)
reciben un cuidadoso entrenamiento en la manipulación de energías, de allí el
enunciado del Maestro K.H. a Sus discípulos, de que el ocultista tiene que
aprender a dominar y controlar las fuerzas y energías dentro de sí mismo; el
discípulo y el iniciado trabajan con energías jerárquicas y con las fuerzas de
los reinos de la naturaleza en los tres mundos; el Maestro recibe instrucción
en la manipulación de las energías extraplanetarias, pero dentro del
"círculo no se pasa" solar. A los Maestros que han decidido hollar el
segundo sendero se les enseña a controlar y dirigir las energías del sistema y
ciertas energías que emanan de Libra y de una de las estrellas de la constelación
de la Osa Mayor. En las etapas más avanzadas de Su trabajo, y cuando el Maestro
ha avanzado más de lo que la palabra indica, trabaja conscientemente en el
plano mental cósmico; su actividad tendrá que ver con la relación de energías
de la Osa Mayor, y con las Pléyades y su relación dual (la analogía superior de
atma-budi) con el sistema solar, y sólo incidentalmente con nuestra Tierra. ¡El
entrelazamiento, la interdependencia y la interpretación, son muy grandes!
3. El Sendero del Entrenamiento para los Logos
Planetarios.
Evidentemente no es posible decir mucho acerca de
este sendero. Los Maestros que lo huellan encuentran Su camino hacia las
diferentes escuelas para el entrenamiento de los Logos planetarios de algunos
esquemas planetarios mayores, según se dice en el libro Iniciación Humana y
Solar. Son necesariamente pocos y un pequeño grupo de ellos permanece a fin
de estudiar, en nuestra particular empresa planetaria, bajo la guía de Sanat
Kumara. Lo hacen después de haber tomado Su decisión y de haber pasado por el
portal a la periferia de nuestro "círculo no se pasa" planetario.
Entonces -fuera de la encarnación y trabajando por medio de la telepatía
superior- reciben instrucciones, incomprensibles para nosotros, de los Miembros
de la Cámara del Concilio de Shamballa y, principalmente, de dos de los Budas
de Actividad. Habiendo aprendido la técnica y pasado ciertas pruebas, pasan a
la vida planetaria de Venus, el Alter-Ego de nuestra Tierra, donde completan Su
entrenamiento, hasta donde nuestro sistema solar puede proporcionarlo,
encontrando Su camino eventualmente hacia el plano mental cósmico.
Dos cosas deben tenerse presentes en conexión con
este complejo tema:
Primero: Dichos Maestros trabajan primordialmente
con la psiquis o el aspecto alma, dentro del sistema solar. Se ocupan de
las expresiones más sutiles de la conciencia, de la impresionabilidad esotérica
y de esa sensibilidad aguda que produce el registro instantáneo y exacto de
todas las reacciones del alma, dentro de cualquier vida planetaria. Estos
reinos no son necesariamente idénticos a los de la Tierra, pero en todos los
casos son vastos grupos de formas vivientes, manifestaciones o expresiones de
la naturaleza de determinado Logos planetario. Los Maestros que reciben este
entrenamiento no se ocupan de los estados individuales de conciencia de ningún
grupo. Lo que ocupa Su atención es la conciencia del todo y su respuesta
a los impactos cósmicos. No están (si puedo expresarlo así) interesados en
ningún tipo de unidad individual o en sus reacciones, respuesta o
susceptibilidad individuales, a la impresión. Sólo se preocupan de esos
procesos superiores de identificación que indican un estado avanzado de
desarrollo evolutivo. Su trabajo consiste en acrecentar el desarrollo
progresivo de la identificación. Empiezan con la identificación de la mónada,
dentro de nuestra esfera planetaria, con el Propósito y la Voluntad del Señor
del Mundo, y prosiguen (a medida que su entrenamiento proporciona las
facultades deseadas) con identificaciones superiores dentro del sistema solar.
Es innecesario dilucidar más esto.
Todo su entrenamiento concierne a la construcción
del antakarana planetario, el del sistema y el cósmico, pues por intermedio del
antakarana actúa el espíritu, son controlados los procesos de la vida y
funcionan todos los aspectos de la voluntad, en desarrollo, de la Deidad.
Recuerden que el antakarana planetario vincula nuestro planeta con Venus, de
allí pasa al Corazón del Sol y luego al plano mental cósmico. Existen
"puentes" que llevan, a las séptuples energías de los siete rayos, de
un planeta a otro, de un sistema a otro y de un plano a otro, en niveles
cósmicos. A través de estos puentes es proyectada la voluntad de las Entidades
espirituales que están relacionadas, produciendo ese esfuerzo sintético que
caracteriza la vida colaboradora del sistema. En nuestro planeta, el trabajo de
los Maestros en entrenamiento es, entre otras cosas, desarrollar dentro
de Sí Mismos no sólo la sensibilidad al propósito del sistema, sino la
capacidad para trasmitir ese propósito a la Cámara del Concilio de Shamballa.
En sentido extraplanetario, tiene una analogía y una relación definidas con el
grupo de Nirmanakayas de nuestro planeta, que trabajan con el antakarana en
actividad contemplativa, lo cual vincula a la Jerarquía con Shamballa y a la
Humanidad con la Jerarquía.
En su función de Logos planetarios, cuando les
llega el turno, estos Maestros se ocuparán de registrar el Propósito y la
Voluntad expresada por algún Logos solar. Entonces, por medio del antakarana
planetario y el del sistema, supervisarán la comunicación gradual y evolutiva
de esa Voluntad (que ahora es la de Ellos) a todas las formas, a través de las
cuales Ellos funcionan en cualquier planeta dado, y por lo cual han asumido las
responsabilidad. Esto involucra trabajar definidamente con el aspecto alma y
con el desarrollo de la respuesta consciente y la reacción sensible a todas las
impresiones superiores.
Segundo: Estos Maestros son los constructores,
directores y los eventualmente Creadores, de todas las formas planetarias de
vida -formas que personifican cualidades e intenciones aún no soñadas por nosotros. Han
desarrollado en Sí Mismos una síntesis perfeccionada de las dos energías de
atma-budi, o voluntad y amor espirituales, completamente unificadas y
energéticamente activas, en forma abarcante, rara vez alcanzada por algún otro
grupo de Maestros en entrenamiento.
Debe comprenderse que los Budas de Actividad, de
los Cuales hay sólo tres en nuestro planeta, están similarmente activos. Son
amor-sabiduría activa o una síntesis completa de inteligencia activa, amor
activo y voluntad activa. Los Maestros en el tercer sendero, completarán por lo
tanto algún día Su entrenamiento para llegar a ser Logos planetarios,
obteniendo el grado de Budas de Actividad, y durante un período prestarán
servicio, en esa capacidad, en algún esquema planetario, antes de asumir el
control y la guía de Su propio cuerpo de manifestación.
El entrenamiento de estos Maestros del tercer
sendero puede ser descrito como un estudio intensivo de una parte muy excelsa
de la Ciencia de Impresión. La tarea suprema de un Logos planetario es
impresionar a Su séptuple cuerpo de manifestación, por intermedio de sus siete
estados de conciencia y los siete centros, con su voluntad e intención; éstas
son progresivamente impartidas a medida que el cuerpo etérico es llevado a un
estado acrecentado de receptividad por medio del despertar de los siete centros
planetarios, principalmente los tres centros mayores. De esta manera los
Maestros en entrenamiento, adquieren experiencia sobre los métodos utilizados
por los Logos planetarios de los siete planetas sagrados, siendo por lo tanto
el entrenamiento excesivamente prolongado. Sin embargo, debe recordarse que el
hombre espiritual -excepto en la encarnación físico densa y por lo tanto
condicionado por el cerebro y sus limitaciones especiales- no es consciente del
tiempo, una vez separado del cuerpo físico. El tiempo es el registro
secuencial, por el cerebro, de estados de percepción y de contactos progresivos
con los fenómenos. En los planos internos no existe tal cosa como tiempo, según
lo entiende la humanidad. Hay solamente ciclos de actividad y de no‑actividad;
esta no‑actividad para los Maestros en el tercer sendero, toma la forma
de períodos cíclicos de contemplación y de actividad mental, seguidos por
períodos activos de dirección de energía para plasmar la voluntad de ciertos
Logos planetarios y Sus agentes en la Cámara del Concilio de nuestro planeta en
especial, y en otros planetas a medida que perfeccionan Su entrenamiento.
El incentivo impulsor de estos Maestros tiende el
puente entre la mónada, en el plano monádico, y los tres mundos de la expresión
densa, en el plano físico cósmico; en este proceso se ayuda y finalmente se
construye el antakarana, entre el hombre espiritual en encarnación y la Tríada
espiritual, pero ello sólo es incidental al trabajo mayor que relaciona a
Shamballa con los reinos de la naturaleza y los demás planetas.
Como ya he dicho, muy pocos Maestros eligen este sendero;
el entrenamiento es particularmente arduo, y cuando se les ofrece la
oportunidad de actuar como Logos planetarios, sigue un acto de sacrificio que
Los confina indefinidamente a las limitaciones del "círculo no se
pasa" de Su cuerpo de manifestación, un planeta. Por esta razón Sanat
Kumara ha sido siempre denominado "El Gran Sacrificio".
Antes de proseguir con el análisis de los siete
senderos cósmicos, quisiera detenerme aquí A.A.B., y aclarar tu mente y
responder a ciertas preguntas que has formulado.
Hace algunos años, en 1925, di al mundo, por tu
intermedio, Tratado sobre Fuego Cósmico. En él elaboré la elemental
información dada sobre este tema en el libro Iniciación Humana y Solar,
publicado en 1922. En ambas obras he abordado los senderos cósmicos. He dado
(en términos muy abstrusos) cierta información; los términos son tan complejos
que pocas personas pueden comprender su significado. La verdadera significación
sólo la comprenderán los iniciados avanzados, de los cuales yo no soy uno
ellos, de acuerdo con su punto de vista, aunque pueda serlo desde el tuyo. En Iniciación
Humana y Solar se dijo muy poco, porque fue escrito para el público en
general y se expusieron pocas ideas a fin de dar una orientación. Ahora, en Tratado
sobre los Siete Rayos, he agregado algo más, sin embargo, está destinado a
un mayor número de personas que las que leen y pretenden, erróneamente,
comprender Tratado sobre Fuego Cósmico. En lo que tengo que decir, la
enseñanza está cuidadosamente protegida. Pero debo señalar dos cosas a fin de
evitar confusiones:
1. La intención de la Jerarquía no fue dar mayor
información sobre estos senderos; se creyó que había dicho bastante sobre este
tema, lógicamente incomprensible. Sin embargo, debido a los cambios
fundamentales en los planes jerárquicos, esta decisión fue modificada. Se me
permitió añadir algo a lo ya dado, debido a dos causas:
a. El
enorme desarrollo de la conciencia humana, durante los últimos veinticinco
años, justifica que se dé mayor información; un sinnúmero de aspirantes fueron
admitidos, en el sendero del discipulado y hallaron su camino a los ashramas,
obligando a muchos iniciados a pasar al Camino de Evolución Superior. Esto
en sí es un evento muy feliz, pero necesitó muchos reajustes ashrámicos.
b.
Debido a este progreso, a la acrecentada sensibilidad del mecanismo humano y a
las decisiones que está por tomar la humanidad (como resultado del terrible
período de prueba de la guerra 1914-1945) la Jerarquía -mucho antes de lo que
se había esperado o anticipado- se preparó para Su manifestación en el plano
físico, o lo que Ella denomina “el proceso de exteriorización".
Lógicamente, esto ha traído problemas y, entre
ellos, el problema estrictamente jerárquico de trasladar a un iniciado del
sexto rayo a los senderos cósmicos. Si estudian detenidamente las tres
presentaciones de la enseñanza (en los libros Iniciación Humana y Solar,
Tratado sobre Fuego Cósmico y Tratado sobre los Siete Rayos)
quizás parezcan contradictorias o diferentes. En realidad no es así, aunque lo
sea para el lector casual, pues las diferencias son más aparentes que reales.
Ello se debe a dos razones:
a. La decisión de otorgar al Maestro ya preparado,
iniciaciones superiores a la quinta y familiarizar sobre éstas al mundo de
aspirantes. Más allá de la quinta iniciación poco se ha dicho. Muchos iniciados
están por convertirse en Maestros y muchos discípulos reciben la primera
iniciación, y este hecho presenta un problema definido a los tres grandes
Señores que rigen a la Jerarquía.
b. La conversión de la sexta iniciación en la
Iniciación de la Decisión, en vez de la quinta. Aquí tenemos un problema
jerárquico; el empleo del aspecto voluntad en el desenvolvimiento del iniciado.
Debe recordarse que este aspecto de primer rayo es:
Una energía definida y muy poderosa, la más
poderosa en la vida planetaria, controlada estrictamente por Quienes están en
posición de manipularla.
El medio por el cual se revela finalmente el propósito
de la creación.
La fuerza que permite a la Jerarquía presentar el
Plan en los tres mundos.
La dinámica necesaria por la cual el Maestro
"que así lo ha decidido", entra en el Camino de Evolución Superior.
Debido al éxito de la influencia ejercida por esta
energía de Shamballa, cuando se hizo el experimento de probar su impacto sobre
la humanidad, sin aminorarlo, por intermedio de la Jerarquía, todo el curso de
la historia espiritual del hombre fue definidamente alterado. No lo anticiparon
porque -como a menudo he dicho- los Maestros
no saben qué camino seguirá el género humano, ni pueden interferir en su
decisión, mediante la acción o el pensamiento. Por consiguiente fue necesario
controlar más definidamente la entrada de los iniciados en los siete Senderos;
sólo es necesario un determinado número para cumplir la intención cósmica, en
consecuencia, se decidió que las reglas de ingreso fueran más difíciles y
rígidas.
Recuerde, hermano mío, que no es la primera vez que
esto ha sucedido. En la época atlante fue cerrada la puerta que permitía al
reino animal y al hombre animal, entrar en el reino humano. Desde entonces no
se admitieron más unidades del tercer reino al cuarto, excepto en pocos casos y
por razones específicas. Pero ahora tenemos una situación inversa. Debido a la
constitución de la Jerarquía en esa época, y al hecho de que relativamente muy
pocos de la humanidad de nuestra Tierra eran sus miembros, no podía ejercer
influencia directamente sobre los seres humanos más desarrollados ni entrar más
aspirantes, por lo tanto cerró la puerta. Esa condición particular ya no existe
y los Directores supremos de los siete Senderos cósmicos se hallan hoy en la
misma situación de la Jerarquía de aquel entonces; la palabra ha sido emitida a
nuestros tres Grandes Señores -el Manu, el Cristo y el Mahachohan- por
intermedio de los tres Budas de Actividad, para actuar de modo que esos
requisitos sean más estrictos, que la iniciación decisiva sea la sexta y no la
quinta, y presentar, a quienes pertenecen a los siete rayos, un campo
más amplio y una mayor diversidad de elección. De esta manera los Maestros
enfrentarán nueve elecciones cuando tengan que tomar Su decisión; ya no será
necesario, para Quienes están en ciertos rayos, pasar a determinados senderos,
pero podrán avanzar por propia inspiración y con mayor libertad. No les será
vedado el plano mental cósmico como ha sucedido hasta ahora.
Todos estos cambios se deben a la respuesta exitosa
de nuestra vida planetaria, expresada ahora por intermedio del reino humano, a
los procesos de la evolución y a la afluencia (desde 1825) de la energía de la
voluntad de Shamballa, provocada a su vez por el progreso de la propia vida de
Sanat Kumara, identificada en el Sendero cósmico, y surgiendo del plano mental
cósmico. Todo aquello con lo que hacemos contacto y sabemos que es
interdependiente, y el desarrollo de la Vida en la Cual vivimos, nos movemos y
tenemos nuestro ser, afecta todo aspecto y sector de Su manifestación, así como
el desarrollo espiritual exitoso de un ser humano, y su capacidad de entrar en
contacto con su alma, produce cambios increíbles en la personalidad y afecta a
todo aspecto y órgano de su pequeña manifestación en el plano físico.
2. La inteligencia de la humanidad es ahora de tal
naturaleza que ciertas iniciaciones anteriores fueron anuladas y la humanidad
misma ha demostrado poseer las potencialidades que capacitarán a sus unidades
individuales para hollar todos los senderos cósmicos, no sólo uno o dos, hasta
ahora abiertos para ellos, si se les proporciona el correcto entrenamiento. El
prematuro descubrimiento de la liberación de la energía atómica ha demostrado
esto a la Jerarquía.
Estos factores han obligado a reorganizar los planes de Shamballa y a
celebrar una conferencia extraordinaria en esa grandiosa Cámara del Concilio
que preside nuestro Logos solar, ofreciendo por lo tanto una mayor oportunidad
a los Miembros de nuestra Jerarquía planetaria. Insisto sobre este punto: la
oportunidad no le fue ofrecida o presentada al cuarto reino de la naturaleza,
sino al quinto reino.
Todos estos hechos han producido las aparentes
discrepancias y limitaciones en lo que he impartido, comparado con lo di
en los tomos anteriores de este tratado, pero no lo son en realidad. Un Maestro
que ha recibido la quinta iniciación, aunque en ese momento no tome ninguna
decisión, enfrenta inteligentemente y con cierta comprensión, la elección que
debe hacer, la sexta iniciación y sus decisiones. Inicia un entrenamiento
especial, aplicando la enseñanza dada en el Tratado sobre Fuego Cósmico.
Se le ofrece la nueva oportunidad, los métodos de decisión y las limitaciones
que ya no están en vigor. Quisiera señalar que estos cambios causan profunda
alegría a la Jerarquía y a las Grandes Vidas de la Cámara del Concilio en
Shamballa, porque indican la fuerza y potencia del éxito de Sanat Kumara y el
increíble progreso realizado en la conciencia de la humanidad como
consecuencia; esto conducirá también a futuras y paralelas decisiones en el
plano físico de los asuntos humanos; tal éxito, profundamente espiritual y
misterioso (misterioso porque la mente humana nada sabe de ello), constituyó
además la razón de que las Fuerzas del Mal intentaran violentamente obtener el
control y su resultante fracaso.
4. El Sendero a Sirio
He insinuado a menudo en mis diferentes libros que
el sol Sirio está estrechamente relacionado con nuestra vida planetaria; la
Jerarquía sabe mucho sobre dicho vínculo y la relación especial que tiene este
cuarto sendero con la humanidad, el cuarto reino de la naturaleza, pero poco
puede informarse al público. Sin embargo diré ciertas cosas para que sus
imaginativas divagaciones (si puedo emplear una frase tan extraña) les sean
creadoramente provechosas.
Este gran Sol, que para nuestro Logos solar es lo
que la mónada para el hombre espiritual, desempeña una parte particular en lo
que a nuestra Tierra concierne. Quienes poseen un sólido sentido de proporción
esotérica, quizás consideren que nuestro pequeño planeta y su Logos planetario
(uno de los "Dioses imperfectos" de La Doctrina Secreta) sería
demasiado pequeño para penetrar, en lo más mínimo, en la conciencia de esa
Suprema Entidad Iluminada, aún más grande que nuestro Logos solar. No obstante
es así. Hay una relación de muy antigua data entre nuestro Señor del Mundo,
Sanat Kumara, y el Señor de Sirio, la cual existe a pesar del hecho de que
nuestro planeta no es sagrado. Podría agregarse que nuestro planeta en el ciclo
inmediato, debido a los factores que últimamente he considerado con ustedes,
está dejando rápidamente de pertenecer a esa categoría y es, en los planos
internos y subjetivamente considerado, un planeta sagrado; los efectos de esta
transición de no sagrado a sagrado no se han demostrado objetivamente. El
misterio de esta relación es revelado parcialmente en una de las iniciaciones
superiores y los iniciados comprenden que hay una buena y adecuada razón para
dicha relación y que los siguientes acontecimientos, relaciones y eventos
esotéricos, son simplemente consecuencias:
1. La mayoría de la humanidad liberada y, por lo
tanto, un gran número de iniciados que deben tomar una decisión, eligen este
camino al centro cósmico.
2. La relación existe entre la Jerarquía y Sirio, y
no entre Shamballa y ese estupendo Sol. La energía evocada en respuesta a esta
relación penetra en la Jerarquía por el Corazón del Sol, creando, en
consecuencia, un triángulo de energía espiritual de enorme potencia. Por lo
tanto tenemos:

3. Durante el período de progreso, a medida que se
reciben las iniciaciones superiores, se le hacen evidentes al iniciado dos
corrientes principales de energías que penetran en nuestra vida planetaria:
a.
Una corriente de energía, que es para Sanat Kumara lo que el loto egoico, el
alma, para el hombre espiritual; contiene el principio vida de nuestro planeta
y se centraliza en Shamballa. Desde allí se distribuye en todas las formas
existentes en nuestro planeta, y es lo que denominamos VIDA. Debe recordarse
que este principio vida personifica o está impregnado con la voluntad y el propósito de ése que
influye a Sanat Kumara, así como el alma influye a la personalidad.
b.
Una corriente de energía proveniente del sol Sirio, penetra directamente en la
Jerarquía y contiene en sí el principio budi, el amor cósmico, el cual
constituye, en forma misteriosa, el principio dentro de cada átomo del corazón.
El principio vida sigue la línea 1, 3, 5, 7,
mientras que la afluencia búdica sigue la línea 2, 4, 6. De esta manera, atma‑budi
se transforma en la realidad fusionada que se desarrollará plenamente en el
transcurso de la evolución. La energía de Sirio deja de lado a Shamballa y se
enfoca en la Jerarquía. Su efecto no se siente hasta después de la tercera
iniciación, aunque los Maestros emplean esta energía mientras entrenan a los
discípulos para la segunda, la cuarta y la sexta iniciaciones.
4. Todo el trabajo de la Gran Logia Blanca es
controlado desde Sirio; los ashramas son sometidos a su afluencia cíclica; las
iniciaciones superiores son recibidas bajo su estímulo, pues el principio budi,
de amor puro (amor-sabiduría), debe estar activo en el corazón de todo
iniciado, previamente a la iniciación de la gran decisión; por lo tanto, sólo
los iniciados de las iniciaciones quinta, sexta y más elevadas, pueden trabajar
conscientemente con la potente vivencia búdica que compenetra a todos
los ashramas, aunque no la reconozca el discípulo común.
5. Esta influencia de Sirio no fue reconocida, y
una pequeña parte estaba definidamente enfocada en la Jerarquía, hasta que vino
Cristo y reveló el amor de Dios a la humanidad. Él es la expresión, por
excelencia, de una iniciación de Sirio, y a ese Lugar elevado Él irá
eventualmente -no importa a dónde puedan llevarLo mientras tanto sus deberes y
obligaciones jerárquicos. Buda tenía que haber elegido originalmente el cuarto
sendero, pero otros planes Lo enfrentan hoy, y probablemente tendrá que tomar
la decisión que Le corresponde.
6. Sanat Kumara no está en la línea de Sirio, pero
-hablando simbólicamente aunque no en forma muy oculta- Lucifer, Hijo de la
Mañana, está estrechamente relacionado con dicha línea, de allí que un
gran número de seres humanos se convertirán en discípulos de la Logia de Sirio.
Ésta es la verdadera "Logia Azul", y para ser aspirante de esa
Logia, el iniciado de tercer grado debe convertirse en un humilde aspirante, al
que le esperan las verdaderas y plenas iniciaciones "dentro de la luz
solar del Sol mayor".
7. Ninguno de los hechos citados indica divergencia
de criterio entre Shamballa y la Jerarquía, tampoco separación o diferencia de
metas y objetivos. Toda la cuestión se refleja sobre la Tierra en las
relaciones menores, como las que existen entre:
1. La Tríada espiritual y la Personalidad.
2. La unidad mental y el átomo manásico permanente.
3. Atma‑Budi.
4. El Cristo y el Buda.
Los datos informativos y algo deshilvanados que anteceden, darán una idea
general de la significativa conexión entre nuestro poco importante y pequeño
planeta y esa vasta expresión de la divinidad, la Vida que se manifiesta por
medio de Sirio, expresión organizada y vital que está más allá de lo que el
hombre pueda imaginar y tiene completa e ilimitada libertad, análogamente más
allá de la comprensión del hombre. El principio de la libertad es una energía
leudora que puede compenetrar a la sustancia en forma excepcional; este
principio divino representa un aspecto de la influencia que ejerce Sirio sobre
nuestro sistema solar y particularmente sobre nuestro planeta. Dicho principio
de liberación es uno de los atributos de la Deidad (como la voluntad, el amor y
la mente) del que la humanidad muy poco sabe todavía. La liberación por la cual
luchan los hombres es uno de los aspectos inferiores de esta, liberación
cósmica, relacionada con ciertos grandes desarrollos evolutivos que permiten al
aspecto vida o espíritu, liberarse del impacto, del contacto y de la influencia
de la sustancia.
Este mismo principio de liberación permite a Sanat
Kumara morar en la Tierra y, sin embargo, permanecer libre de todo contacto,
excepto con Quienes han hollado el Sendero de la Liberación y permanecen ahora
libres en el plano físico cósmico; es lo que permite al iniciado realizar un
estado de "unidad aislada"; es lo que subyace en el Espíritu de la
Muerte y constituye el poder motivador de ese gran Agente liberador; es lo que
proporciona una "senda de poder" entre nuestra Jerarquía y el
distante sol Sirio, y constituye el incentivo del "cultivo de la
liberación" o libertad, que motiva el trabajo de los Maestros de
Sabiduría; es lo que produjo el fermento y el vórtice del conflicto en épocas
muy remotas y ha sido reconocido actualmente por los resultados de la Ley de
Evolución en cada reino de la naturaleza, la cual "sustenta" o
subyace, o está detrás de todo progreso -esta "influencia ejercida"
misteriosamente, este "tirón hacia afuera" de la forma (como podría
denominárselo simplemente) emana de Sirio, y no existe un término para
describirlo; es una ley, de la cual las tres leyes cósmicas -de Síntesis, de
Atracción y de Economía- sólo son aspectos. Ninguna de estas tres leyes
subsidiarias impone reglas o limitación alguna al Señor del Mundo. Sin embargo,
la Ley de Liberación impone ciertas restricciones, si puede emplearse una frase
tan paradójica. Es la
responsable de ser Él conocido como el "Gran Sacrificio", porque
(bajo el control de esta ley) creó nuestra vida planetaria y todo lo que hay
dentro y sobre ella, a fin de aprender a manejar esta ley con total
conocimiento y con plena conciencia, aunque al mismo .tiempo liberar las
incontables formas de Su creación.
La Ley de Economía afecta ahora a la humanidad en
conjunto, en todas las fases de su vida; la Ley de Atracción está empezando a
ejercer algún control, particularmente en el trabajo que emprende la Jerarquía,
y muchos iniciados y discípulos avanzados van siendo conscientes del
significado de la ley de Síntesis y reaccionan a su impacto. Posteriormente,
cuando pasen a uno de los siete senderos, el Maestro trabajará con la Ley de
Liberación. Éste no es su verdadero nombre, como bien pueden suponer, porque en
último análisis, la libertad y la liberación son efectos de su actividad. Esta
ley única y misteriosa rige la Vida y las Vidas sobre Sirio, y es para esa
desconocida "esfera de actividad funcionante e inteligente" lo que la
Ley de Economía para nuestro planeta -la más inferior de las leyes que
controlan la existencia en la forma planetaria.
Esta Ley de Economía incluye, como saben, por mis
escritos anteriores, muchas leyes menores o subsidiarias; por lo tanto, puede
enunciarse que esta Ley de Liberación hace lo mismo. Hasta no saber que
existen más atributos divinos y se los reconozca como aspectos, no es posible
dar el nombre que personifique a la Ley de Liberación, porque no existe en
nuestro idioma una palabra adecuada. Sin embargo, la información que antecede
unirá en sus mentes a Sirio y a nuestro pequeño planeta Tierra.
La masonería, tal como fue instituida
originalmente, en la remota época de la noche del tiempo y mucho antes de la
dispensación judía, fue organizada bajo la influencia directa de Sirio, y en lo
posible modelada sobre ciertas instituciones de Sirio, teniendo también un
ligero parecido con nuestra vida jerárquica -tal como se la ve a la luz del
Eterno Ahora. Su "Logia Azul", y sus tres grados, está relacionada
con los tres grupos principales de Vidas de Sirio, pues allí no hay reinos de
la naturaleza, tales como nosotros poseemos; estos grupos reciben a Quienes
eligen el cuarto sendero y Los entrenan acerca de la existencia y el tipo de
vivencia que rige en Sirio. Esto pondrá en claro que las Vidas menos
desarrolladas de Sirio son -desde nuestro punto de vista- iniciados de muy alto
grado. Por lo tanto, la masonería está vinculada de modo particular con el
cuarto sendero. La tradición masónica ha sido conservada a través de las
edades, cambiando su nomenclatura de tiempo en tiempo, reinterpretando su
Palabra de Poder y, por lo tanto, alejándose cada vez más de su belleza e
intención originales.
De acuerdo a la ley cíclica y en preparación para
la nueva era, ha llegado el momento de que los masones, con comprensión
espiritual, efectúen ciertos cambios. La actual coloración judía de la
Masonería está completamente fuera de moda y se mantuvo demasiado tiempo, pues
actualmente es tanto judía como cristiana, y no debería ser ni una ni otra. Los
grados de la Logia Azul son enteramente judíos en sus frases y palabras y
deberían ser cambiados. Los grados superiores son predominantemente cristianos,
aunque compenetrados de nombres y palabras judías. Esto también debe terminar.
El matiz judío es actualmente uno de los mayores obstáculos para la plena
expresión de la intención masónica y debe ser alterado, aunque preservando
intactos los hechos, detalles y estructura, del simbolismo masónico. Cualquiera
sea la forma que tome la nueva nomenclatura (y este cambio vendrá
inevitablemente), también desaparecerá después de haber prestado el debido
servicio. De esta manera proseguirá la transformación cíclica, hasta el momento
en que la masa humana, que está en el cuarto Sendero, pase a Sirio por medio
del proceso iniciático, de lo cual nuestro grado E... A... es un débil reflejo
5. El Sendero de Rayo
La historia de la evolución en la Tierra, desde el
ángulo de la humanidad, ha sido de progreso, de enfáticas decisiones
revolucionarias y de culminantes crisis. Sin una historia así, no
comprenderíamos el progreso realizado y el crecimiento firme, aunque gradual,
de la respuesta sensible al medio ambiente, al contacto y a las impresiones
-mentales y espirituales. La historia de la evolución es, en realidad, y desde
el punto de vista esotérico, la historia de la liberación del espíritu, por el
método del firme desarrollo de las formas, el cual -en desarrollo ordenado y
por demanda del espíritu- satisface sus exigencias en cualquier ciclo
particular y en cada etapa de crecimiento, y deriva de la respuesta de la
sustancia al impacto e impresión espirituales.
El impacto y la impresión tienen que ver con la
unión de la sustancia y el espíritu, de la forma y la materia, y tiene una
estrecha relación con la aparición cíclica de los rayos, con sus variadas
influencias, cualidades e intenciones de rayo, pues todo contribuye al
proceso evolutivo, al entrar y salir cíclicamente de la manifestación. Debe
saberse que cada Señor de rayo, mientras sigue Su propio sendero de
desenvolvimiento, tiene que expresar ciertas cualidades y también desarrollar y
manifestar determinados aspectos de la vida. El efecto de estas intenciones de
los Señores o Vidas de rayo, sobre nuestro planeta, es netamente incidental
desde Su ángulo, y se lleva a cabo sin haberlo planificado, debido a las
actividades cíclicas, circulatorias y cósmicas, en las que están eternamente
empeñados. Por lo tanto, Su intención y propósito no están en manera alguna
relacionados con la humanidad -hecho que los hombres tienden a olvidar.
Sin embargo, el iniciado de sexto grado se ocupa de
realizar estas intenciones de rayo cuando pasa al quinto sendero o sendero de
rayo. Debe ocuparse primeramente de Su decisión y de la intención del Señor de
rayo y, eventualmente, de la intención conjunta de todos Ellos, que están
curiosa y extrañamente vinculados. El Maestro en este Sendero trabaja para
comprender la intención y el propósito de la vida de los Señores de rayo.
Muchas almas de primer rayo encuentran su camino hacia este sendero, pues hay
una estrecha relación entre la decisión en la sexta iniciación, y el quinto
sendero, y esto es de esperarse, por dos razones: una, que cada Maestro está en
uno de los tres rayos principales; la otra, que cada Maestro debe desarrollar
una comprensión del mundo del Propósito cósmico. Dicha relación está basada en
el empleo de la voluntad: la voluntad de poder, la voluntad de amar y la
voluntad de conocer, más los cuatro aspectos de la voluntad 1 que
forman la base elemental del entrenamiento dado en el quinto sendero.
Almas de otros rayos alcanzan la misma meta y, ocasionalmente, eligen este
sendero pero no constituye para Ellos la línea de menor resistencia, corno lo
es a menudo para los Maestros de primer rayo.
Los Maestros de primero y segundo rayos lo recorren
a menudo y cada uno de ellos tiene distinto método de acercamiento, de técnica
y tipo de realización:
1. Las almas de primer rayo deben rechazar su
"unidad aislada" y estudiar la belleza y el valor de la
diferenciación. Este período de entrenamiento es seguido de un misterioso
proceso llamado "identificación múltiple". Observen aquí que el
adjetivo da idea de cantidad y de pluralidad, mientras que el sustantivo da el
concepto de unidad y de singularidad. Ambas palabras, aparentemente
contradictorias, aunque esotéricamente significativas, personifican un aspecto
de la iniciación, a experimentarse en este sendero de rayo.
2. El Maestro de segundo rayo, que decide seguir
este camino, debe rechazar sus tendencias atractivas magnéticas y aprender el
significado de la "intención aislada con multiplicidad de metas".
No sé cómo
traducir de otra manera la frase arcaica que describe el objetivo del
entrenamiento del Maestro en este sendero. Lo excluyente debe convertirse en lo
incluyente, en un mundo de conocimiento recientemente captado, mientras
que lo incluyente tiene que dominar la técnica de lo excluyente y llegar a ser
excluyente en un nuevo reino de conocimiento; constituye una exclusión que no
contiene el más mínimo elemento de la gran herejía de separatividad.
Aquí ni siquiera puedo insinuar el tipo o la
cualidad de la intención de los Señores de rayo que el Maestro de la sexta
iniciación tiene que aprender a captar. El entrenamiento a proporcionárseLe
concluye con otra tremenda decisión que Lo ubicará en un grupo de Vidas, en
algún planeta sagrado o sistema solar, que será una analogía de Shamballa en
nuestro pequeño planeta. Shamballa personifica la voluntad o propósito de
nuestro Logos planetario. La meta que estos iniciados (entrenados en el sendero
de rayo) alcanzan eventualmente, consiste en llegar a una esfera de actividad
donde se cumplen los sublimes propósitos e intenciones divinas.
6. El Sendero en el que se halla el Logos Mismo.
Al abordar este tema particularmente abstruso, debe
recordarse que el Logos solar está tan alejado (en el sentido evolutivo) de nuestro
Logos planetario, como Éste último, de la etapa de realización de un discípulo
aceptado. Sin embargo, ambos están vinculados por una subjetiva unidad y
similitud de objetivo. En ciertas etapas, en el Camino de Evolución Superior,
Sus dos líneas de energía se encuentran y fusionan. Nuestro Logos solar
desempeña también una parte peculiarmente interesante en el desarrollo de toda
nuestra vida planetaria. En aras de la claridad, pero al mismo tiempo hablando
simbólicamente, Sanat Kumara podría ser considerado como un discípulo personal
del Logos solar, con todo lo que ello indica de responsabilidad cósmica.
Hemos tenido mucha dificultad en considerar
comprensivamente el sendero hollado por esos Maestros que han decidido recorrer
el sendero de entrenamiento para los Logos planetarios. En consecuencia,
resulta mucho más difícil y prácticamente imposible decir algo acerca de este
sendero hollado por esos grandes Seres que se entrenan para ser Logos solares.
Uno de Ellos es Sanat Kumara. No todos los Logos planetarios huellan el
sendero de los Logos solares, porque en otros lugares del Universo Les esperan
estados tan excelsos como ésos. Los Maestros que recorren este sendero, como ya
he dicho en Tratado sobre Fuego Cósmico, son muy escasos y, hasta ahora,
han tenido que entrar en él por intermedio de la evolución angélica o dévica, y
por su trasferencia al quinto sendero, o sendero de rayo. Sin embargo se han
hecho cambios, y ahora un Maestro puede pasar directamente al sexto sendero sin
entrar en la evolución dévica.
En el sexto sendero, los Maestros en entrenamiento
deben trabajar con los devas, que frecuentemente son los agentes móviles del
proceso creador, en la creación solar. Los Maestros que entran eventualmente en
este sendero, como parte de Su entrenamiento, son admitidos en la Cámara del
Concilio de alguno de los planetas sagrados, antes de ser transferidos al grupo
que guía a nuestro Logos solar, fase temporaria, aunque en ambos el tiempo
abarcado puede cubrir vastos períodos, desde el punto de vista de la humanidad.
Trabajan con principios desconocidos para nosotros en la Tierra, aunque dos de
estos principios serán revelados más tarde; muchos de ellos son factores
controladores en esferas y esquemas planetarios más avanzados que el nuestro;
el Maestro en entrenamiento actúa entonces como el custodio de estos
"principios energéticos" o como agente distribuidor; de esta manera
Venus fue el custodio de lo que llamamos el principio Mente y lo trajo como un
don puro a la humanidad en embrión.
7. El Sendero de la Filiación Absoluta.
Como he señalado anteriormente, no se puede
impartir mucho sobre este misterioso sendero, que conduce a un triángulo (si
puedo expresarlo así) formado por tres líneas de diferente energía y de
eficacia vibratoria muy variada. Este triángulo es similar a una puerta abierta
que ofrece una única oportunidad sin precedentes, a Quienes descubren este
sendero. Así como uno de los siete senderos produjo finalmente la relación con
la Pléyades, así este sendero relaciona a nuestro sistema solar con la
constelación de la Osa Mayor. Por lo tanto, tenemos el siguiente triángulo
compuesto de una corriente de energía que emana de la Osa Mayor, otra
corriente de energía que sale del Corazón del Sol, o de nuestro Logos solar, y
la línea de la base constituida por las siete corrientes de energía que vienen
de nuestro siete planetas sagrados. La potencia y efectividad de este triángulo
es, por lo tanto, única y evidente; produce la relación entre nuestro sistema,
nuestro planeta y el universo. Este triángulo "abierto" ofrece la
oportunidad a esas Vidas que, desde el lado del triángulo, opuesto a nuestro
sistema solar y su contenido, tratan de ayudarlo y llevan a los planetas no
sagrados a la etapa de liberación, que es su meta particular. Por esta puerta
triangular todos los grandes Avatares entran en nuestro sistema y
"encuentran el Punto donde Ellos pueden servir".


![]()
La afluencia de energía extrasolar produce los
siete senderos cósmicos. No existe una agrupación tal como los siete senderos
solares. En la mayoría de los casos, los senderos se apartan de nuestro sistema
solar.
Si estudiaran la enseñanza más compleja (más velada
y simbólica que ésta) encontrarían ciertos enunciados que -para el esoterista-
arrojan mucha luz sobre la presentación más simple dada en este Tratado
sobre los Siete Rayos, más simple porque sólo son presentados los puntos
que contienen en sí el germen de una posible iluminación para el público. Tratado
sobre Fuego Cósmico no se ha escrito para el público en general; es estrictamente
una presentación de la verdad para el discípulo iniciado. Su línea es
netamente una presentación del primero y tercer rayos, mientras que la de este
tratado es estrictamente un acercamiento de segundo rayo. Este enunciado
merece una cuidadosa reflexión y hasta ahora no ha sido reconocido.
Entre los cambios que deben efectuarse, por el
desarrollo anormalmente rápido de la humanidad, con su consiguiente elevación
de las cualidades de los discípulos, tenemos el hecho de que el Maestro
-enfrentado en la sexta iniciación con una trascendental decisión- ya no entra
como antes totalmente a ciegas en el sendero indicado. Ahora le es revelada la
verdadera meta unificada de los siete senderos y también se le proporciona una
visión de sus variadas metas individuales intermedias. De allí el nombre de la
quinta iniciación, la "iniciación de la revelación". Así puede tomar
Su decisión con los ojos abiertos y no cegados por la gloria.
Aquí es necesario aclarar un punto. La calidad del
equipo mental de los discípulos que ingresan es mucho más elevada que antes,
debido al desarrollo mental o intuitivo del hombre, que ha obligado a hacer los
correspondientes cambios dentro de la misma Jerarquía. Los Maestros que están
pasando ahora al Sendero de Evolución Superior son análogamente de un
desarrollo mucho mayor; el aspecto voluntad está presente en gran medida (por
poco que lo comprendan), siendo un nuevo y muy condicionante factor. El amor y
la inteligencia caracterizaban a los Maestros hasta hace trescientos años. El
amor, la inteligencia y la voluntad, los caracterizarán hoy. Ésta es otra razón
de los comprensibles cambios realizados y es interesante observar que el
conjunto de cambios se debe a que los hombres responden al trabajo jerárquico.
La humanidad ha forzado estos acontecimientos de gran alcance; también ha
obligado a hacerle revelaciones al género humano, que no se creía poder dar a
los hombres hasta dentro de mil años o hasta que la sexta raza raíz viniera a
la existencia. Un ejemplo de la expansión de la información dada, puede
observarse en relación con el segundo sendero. En mi anterior presentación de
los Siete Senderos, expuesta en Iniciación Humana y Solar, nada se
menciona sobre una constelación condicionante. En Tratado sobre Fuego
Cósmico digo que la energía penetra en nuestro sistema desde una fuente
desconocida, vía Géminis. En esta última contribución al tema, menciono que
está involucrada Libra, la Balanza. Así tenemos en este Sendero del Trabajo
Magnético dos influencias fusionadas, las de Géminis y Libra, y son, por lo
tanto:

La energía dual de Géminis es llevada a un punto de equilibrio por medio de
la influencia de Libra, y esta energía equilibrada y dual es entonces liberada
en nuestro sistema solar. Tal corriente entrante de energías equilibradas forma
el segundo sendero. En lo dicho he dado mucha información.
He pedido a A.A.B. que incorpore al final de esta
instrucción el compendio de un párrafo del Tratado sobre Fuego Cósmico,
porque la enseñanza sobre los siete senderos es un comentario culminante. No me
explayaré sobre él, pero pueden captar mucho quienes tienen capacidad
espiritual imaginativa y especulativa. He pedido también a A.A.B. agregar a
esta instrucción las siete clasificaciones anteriormente dadas, a fin de
completar y redondear esta triple presentación. No los insto a estudiar o
dedicar mucho tiempo a la consideración de los siete senderos. Para ustedes
está muy lejos aún y sería una pérdida de tiempo hollar uno de estos senderos.
Sin embargo, quisiera recordarles que todos esfuerzo para vivir bella, correcta
y útilmente, controlar la mente y alcanzar la comprensión amorosa,
proporcionará la base para una correcta decisión en la sexta iniciación; algún
día ustedes también se hallarán en este punto de excepcional elección y lo que
hoy hagan aquí y ahora, determinará el camino a seguir.
Párrafos Extraídos de Tratado sobre Fuego Cósmico (págs. 971, 972, 974, 978).
Los siete senderos, en cierta etapa que no puede
definirse, se convierten en los cuatro senderos, debido a que nuestro sistema
solar es de cuarto orden. Esta fusión se efectúa de la manera siguiente:
Los iniciados del primer sendero "abren su
camino luchando" hacia el sexto sendero.
Los iniciados del segundo sendero "se
alquimizan a sí mismos" para llegar al séptimo sendero.
Los iniciados del tercer sendero se encuentran
"rasgando el velo" en el quinto sendero.
Nos queda ahora el cuarto sendero. Por éste pasan
todos aquellos que, en conjunta devoción y actividad, alcanzan la meta, pero
todavía no han desarrollado plenamente el principio manásico. Siendo el actual
sistema, de amor‑sabiduría, o de desarrollo astral-búdico, el cuarto
sendero incluye al mayor número de los hijos de los hombres. En la Jerarquía de
nuestro planeta los "Señores de Compasión" son más numerosos que los
"Maestros de Sabiduría". Por lo tanto los anteriores deben pasar
todos al sol Sirio para ser sometidos a un tremendo estímulo manásico, pues
Sirio es la fuente de donde surge manas. Allí deben ir los místicos y
convertirse en lo que se llama "una chispa de electricidad mahática".
Estos siete senderos no se ocupan de la naturaleza
ni del equilibrio de los pares de opuestos, sino únicamente de la unidad,
aquello que utiliza los pares de opuestos como factores productores de LUZ.
1er. SENDERO. SERVICIO EN LA TIERRA
Atributos Sabia
Compasión.
Origen Constelación
del Dragón, por conducto de Libra.
Jerarquía Sexta.
Método Doce
Identificaciones cósmicas.
Símbolo
Un
dragón verde surgiendo del centro de un sol flamígero. Detrás y sobresaliendo
del Sol pueden verse dos pilares a ambos lados de una puerta cerrada.
Cualidad adquirida Luminosidad.
2do. SENDERO. EL SENDERO DEL TRABAJO MAGNÉTICO
Atributos Respuesta
al calor y conocimiento del ritmo.
Origen Una
constelación desconocida, por conducto de Géminis.
Jerarquías La
tercera y la cuarta.
Método La
entrada en la tierra ardiente.
Símbolo
Una pira
funeraria, cuatro antorchas y una estrella de cinco puntas ascendiendo hacia el
sol.
Cualidad adquirida Velocidad
eléctrica.
3er. SENDERO. EL SENDERO DE ENTRENAMIENTO PARA LOS
LOGOS PLANETARIOS
Atributos Visión
cósmica, oído dévico y correlación síquica.
Origen Betelgeuse,
por conducto del signo Sagitario.
Jerarquía La
quinta.
Método Identificación
prismática.
Símbolo
Una cruz
matizada, con una estrella en el centro, respaldada por un sol llameante
coronado con una palabra en el idioma senzar.
Cualidad adquirida Visión
etérica cósmica o clarividencia septenaria.
4to. SENDERO. EL SENDERO DE SIRIO
Atributos Arrobamiento
cósmico y bienaventuranza rítmica.
Origen Sirio
por conducto del Sol vela un signo zodiacal.
Jerarquía Velada
por los números 14 y 17.
Método Movimiento giratorio dual y danza rítmica sobre el cuadrado.
Símbolo
Dos
ruedas de fuego eléctrico, girando alrededor de una cruz anaranjada con una
esmeralda en el centro.
Cualidad adquirida No
revelada.
5to. SENDERO. EL SENDERO DE RAYO
Atributos El
sentido de dirección cósmica.
Origen La
Estrella Polar por conducto de Acuario.
Jerarquías La
primera y la segunda.
Método
El
proceso de aislación eléctrica y de reclusión del magnetismo polar.
Símbolo
Cinco
bolas de fuego encerradas en una esfera. La esfera está formada por una
serpiente que tiene inscripto un mántram aislador.
Cualidad adquirida Estabilidad
cósmica y equilibrio magnético.
6to. SENDERO. EL SENDERO DEL LOGOS SOLAR
No ha sido revelado No ha sido revelado.
7mo. SENDERO. EL SENDERO DE LA FILIACIÓN ABSOLUTA
No ha sido revelado No ha sido revelado.
Análisis de la Tensión Mundial
La actual tensión del mundo 2
particularmente de la Jerarquía, es de tal naturaleza que producirá otra y
quizás final crisis mundial,
o sino una aceleración de la vida espiritual del planeta que apresurará
extraordinariamente el tan esperado establecimiento de las condiciones de la
nueva era. Quisiera que consideren cuidadosamente lo que digo, recordando lo
que ya he dicho en el pasado, sobre los puntos de tensión. La tensión actual
constituye un gran problema para el discípulo en entrenamiento y, por lo tanto,
el particular tema de esta instrucción es especialmente apropiado.
Existe hoy mucho espejismo en el mundo y gran parte
de él está concentrado en Rusia, debido a la juventud y la básica inexperiencia
política de ese pueblo. Los Estados Unidos de América es también un país joven
e inexperto, pero no en la misma medida que el pueblo ruso. Los rusos sufren
hoy del espejismo del poder, de la planificación y de lo que ellos consideran
el gran ideal (y eso es) del prestigio y el inevitable -pero efímero- espejismo
del totalitarismo, y este totalitarismo constituye también su punto más débil,
porque conduce inexorablemente a la rebeldía del espíritu humano; tal espíritu
humano existe en Rusia en la misma medida que en cualquier otro país del mundo.
La libertad es un atributo esencialmente espiritual
que subyace en todo el proceso evolutivo; esto debe ser recordado siempre, como
realidad fortalecedora y condicionante, por los hombres de todas partes. Ha
sobrevivido eones, oponiéndose al principio del egoísmo esclavizante, que en la
actualidad es ampliamente responsable de la lucha en que todos participamos.
Hoy el país menos egoísta es Gran Bretaña; tiene
experiencia, años y, por lo tanto, madurez en su modo de pensar; ha aprendido
mucho en un tiempo relativamente breve y su razonamiento es sólido. En la
actualidad Francia es el país más egoísta del mundo, Estados Unidos le
sigue muy de cerca (aunque por líneas totalmente diferentes) -ambas son
materialmente egoístas y están absorbidas por el capitalismo. Rusia también es
egoísta, pero es el egoísmo de un ideal fanatizado, sustentado por un pueblo
inmaduro y demasiado joven. El egoísmo de Estados Unidos se debe también a su
juventud, pero eventualmente cederá su lugar a la experiencia y al sufrimiento;
a Estados Unidos le espera -afortunadamente para el alma de este gran pueblo-
mucho sufrimiento. El egoísmo de Francia es algo más imperdonable; tiene mucha
edad y vasta experiencia; repetidas veces ha sido víctima de la fuerzas armadas
de Alemania y lo proclama al mundo ruidosamente, olvidando que ella
frecuentemente, durante la Edad Media, avasalló a Europa Central y que las
conquistas napoleónicas pertenecen a la historia relativamente moderna. Su
maligno destino (como ella lo considera) le ofrece, sin embargo, la oportunidad
de cambiar su burda y materialista (aunque brillante) vida intelectual, por una
vida y actitud más espirituales. Aún no ha aprendido ni manifiesta mucha
inclinación por aprender la lección. La tensión, las privaciones económicas y
la ansiedad, podrán enseñarle la lección, dando por resultado la estabilidad.
Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia y también
Francia, tienen en sus manos el destino del discípulo mundial, la Humanidad, la
cual ha pasado por las pruebas preparatorias de la primera iniciación; pruebas
muy duras y crueles que aún no han terminado. Los cuatro Señores del Karma
actúan hoy por intermedio de estas cuatro Grandes Potencias. Éste, como todo
karma, es liberador. Probablemente la humanidad obtenga en la crisis venidera
una verdadera visión, una nueva liberación y un horizonte espiritual más
amplio. Si es encarada correctamente dicha crisis quizás no se llegue esta vez
a otra horrorosa culminación.
La zona actual de dificultad -como bien saben- es
el Cercano Oriente y Palestina. Los judíos, por sus actividades ilegales y
terroristas, han sentado bases de grandes dificultades para quienes tratan de
promover la paz mundial. Como lo señaló un miembro judío de mi ashrama (y lo
felicito por su visión egoica), los judíos han abierto parcialmente la puerta
a las Fuerzas del Mal que actuaron originalmente por intermedio de Hitler y
sus secuaces. No han logrado "sellar" exitosamente esa puerta y sería
inteligente que lo descubrieran a tiempo. Estas Fuerzas del Mal actúan por
intermedio de un triángulo maligno, un vórtice se encuentra en el Movimiento
Sionista, en los Estados Unidos, otro en Europa Central y el tercero en
Palestina, que ya no es la Tierra Santa ni debería ser considerada así.
Quisiera que tuvieran en cuenta esto mientras
investigan el cuadro mundial, el cual está tomando forma y merece ser
reconocido. Involucra a los judíos (que no son una nación sino un grupo
religioso), al Cercano Oriente y a Rusia. En los mapas que figuran en los
Archivos de la Jerarquía espiritual, toda la zona del Cercano Oriente y Europa
-Grecia, Yugoslavia, Turquía, Palestina, los Estados Arabes, Egipto y Rusia-
está bajo una densa e influyente nube. ¿El correcto pensar y la planificación
de Gran Bretaña, Estados Unidos y la mayoría de las naciones aliadas, podrán
disipar esa nube, o se precipitará desastrosamente sobre el mundo? ¿Constituirá
una tarea demasiado ardua para ser manejada correctamente por el inexperto
discípulo -la Humanidad?
Aquí -en lo que acabo de decir- tienen el cuadro de
la actual situación; la verdadera situación que encuentra a Gran Bretaña
temporariamente debilitada e ineficaz (excepto en el claro pensar de su pueblo
y su madurez política); a Estados Unidos, aún no acostumbrada al poder, algo
arrogante, con un fuerte complejo de superioridad, inexperta y, sin embargo, al
mismo tiempo excesivamente bien intencionada y fundamentalmente sana. La masa
del pueblo es sana en su modo de pensar, no así sus representantes en el
Congreso.
No me corresponde decir lo que sucederá, aunque la
Jerarquía lo sabe. A la humanidad (como a todos los discípulos) debe dejársela
totalmente libre para fijar su propio destino. La humanidad no ha aprendido aún
la difícil lección que deben dominar todos los discípulos, la de la vida dual
del hombre cuya alma está activa y cuyo cerebro físico es constantemente
consciente de esa realidad.
La vida dual del proceso iniciático.
En los numerosos libros que he escrito, he dicho
relativamente poco sobre el cerebro y su relación con la personalidad y el
alma. No puedo aquí extenderme mucho sobre este tema, pero haré ciertos
enunciados, sin los cuales sería difícil explicar todo el proceso de la vida
dual. En tres enunciados básicos resumiré lo que tengo que decir:
1.
El cerebro es
un delicado mecanismo de recepción y transmisión.
a.
Responde a la
información que, desde el plano emocional y el de la mente, le llega por
intermedio de los sentidos.
b.
Por su
intermedio el yo personal inferior adquiere conciencia de su medio ambiente, de
la naturaleza de sus deseos y de sus peculiaridades mentales, así como de los
estados emocionales y de los pensamientos de las personas con quienes establece
contacto en el medio ambiente.
2.
El cerebro
está ampliamente condicionado por el sistema endocrino, y esto mucho más de los
que admiten los endocrinólogos:
a.
Está poderosamente
condicionado por tres glándulas principales, que se hallan en estrecha relación
con la sustancia cerebral, y son: el cuerpo pituitario, la glándula pineal y la
glándula carótida.
b.
Ellas forman
un triángulo, prácticamente sin relación en el hombre primitivo, en relación
ocasional en el hombre común, y en estrecha relación en el hombre espiritual.
c.
Estas
glándulas son analogías objetivas de los tres centros de energía por medio de
los cuales el alma, o el hombre espiritual que mora internamente, controla su
vehículo físico.
d.
Donde existe
una estrecha relación entre las tres glándulas -como sucede acrecentadamente en
el caso de los discípulos- se establece siempre un triángulo de energías
circulantes.
e. Este triángulo, por intermedio de la glándula carótida,
en la médula oblongada, se relaciona con las otras glándulas y centros.
3. El cerebro, como transmisor, se convierte en un
poderoso agente directriz:
a.
Como receptor
y transmisor de energía pura o vida, emplea la glándula carótida controlada
por el centro alta mayor, y establece estrecha relación con el corazón y el
centro cardíaco.
b.
Como receptor
de energía mental o energía del alma, el centro ajna se convierte en agente
directriz; este centro controla al cuerpo pituitario.
c.
Estas energías
son recibidas vía el centro coronario, que controla a la glándula pineal. La
energía emocional penetra en el sistema de la personalidad vía el centro plexo
solar, donde ejerce control o es trasmutada y elevada.
Este triple mecanismo en la cabeza -objetivo y
subjetivo- emplea al cerebro físico como agente receptor o transmisor, el cual
es llevado a la actividad creadora, y así es controlado por el discípulo en
entrenamiento o en preparación para la iniciación. Hasta ahora no he acentuado
esto, ni deseo hacerlo, pues no es deseable para el discípulo o aspirante,
ocuparse consciente y deliberadamente del mecanismo de la cabeza. Debe aprender
a controlar, a emplear conscientemente la mente y entrenarla para recibir
comunicaciones desde tres fuentes:
Los tres mundos de la vida común, permitiendo a la mente
actuar como "sentido común".
El alma, y así convertirse conscientemente en discípulo, en
trabajador en un ashrama, iluminado por la sabiduría del alma y reemplazando
gradualmente el conocimiento obtenido en los tres mundos. Ese conocimiento,
correctamente aplicado, se transforma en sabiduría.
La Tríada espiritual, que actúa como intermediaria entre el
cerebro de la personalidad y la mónada. Esto puede tener lugar eventualmente,
porque el alma y la personalidad están fusionadas y mezcladas en una
unidad funcionante, reemplazando nuevamente a lo que queremos significar cuando
empleamos la frase errónea "el alma". La dualidad toma
entonces el lugar de la triplicidad original.
Fue necesario hacer estas observaciones algo elementales
y aclarar estos puntos, si queremos tener una verdadera comprensión de lo que constituye la vida dual del
discípulo o del Maestro y en qué difieren.
Hay una prueba del proceso iniciático, hasta ahora
totalmente inesperada. Las pruebas que se esperan y para las cuales se realiza
una preparación, no son las verdaderas, en el sentido real de la palabra,
esotéricamente entendido. Es una prueba -impuesta con creciente rigidez a
medida que se recibe una iniciación tras otra- para ver simplemente hasta qué punto
el iniciado es capaz de retener o conservar en su conciencia cerebral los
hechos registrados de distintos mundos o planos de conciencia; es decir, los
tres mundos del esfuerzo humano y el mundo de la conciencia egoica, o ambos y
el mundo del ashrama; o también éstos y la actividad de la Jerarquía,
considerándolos como un todo completo; o sino todos ellos y el mundo de la
experiencia triádica, hasta llegar a la etapa donde se puede registrar y
mantener una ininterrumpida continuidad de conciencia, directamente desde la
Cámara del Concilio del Señor del Mundo hasta los Maestros que actúan en un
cuerpo físico y, por lo tanto, emplean un cerebro físico. En cada caso la
prueba (a fin de ser pasada correctamente) debe involucrar a la
conciencia cerebral; los hechos registrados en los planos más sutiles, deben
ser correctamente registrados, reconocidos e interpretados simultáneamente en
el plano físico.
Por sí mismos podrán ver que ésta es una indicación
esencial y necesaria respecto a una percepción en desarrollo; un Maestro debe
ser consciente, a voluntad, en todo momento y en cualquier plano. También
podrán ver que esto es una percepción progresiva y creciente para la cual las
etapas intermedias, entre iniciaciones, preparan al iniciado. Gradualmente, cada
uno de los cinco sentidos, más el sentido común (la mente), demostrará la
efectividad de su analogía superior y también la de un mecanismo sutil
en desarrollo. Por medio de este mecanismo, el iniciado se pone en contacto con
zonas, en expansión, del divino "estado de la mente" o con la
conciencia planetaria, hasta que la mente del iniciado se convierte realmente
en "la mente que está en Cristo", con todo el significado y
significación esotéricos que esas palabras implican. Conciencia, Sensibilidad,
Percepción, Relación Planetaria, Conciencia Universal -palabras que debemos
considerar y desarrollar secuencialmente y en su verdadero sentido esotérico.
Tienen aquí un cuadro amplio y general que
involucra la meta, el medio o método, el punto de prueba y el cerebro físico,
cuatro factores que han merecido poca o ninguna atención, cuando se ha
considerado la iniciación en los escritos ocultistas. Sin embargo tienen mucha
importancia. Me ocupo de ellos debido a la etapa de desarrollo alcanzado hoy
por la mente humana, a su creciente y estrecha relación con el cerebro físico y
a que hay tantos aspirantes preparados para hollar el sendero del discipulado,
el sendero del entrenamiento iniciático. Están en posición de trabajar
conscientemente en la tarea de establecer un proceso dual y constante de
reconocimientos espirituales y físicos.
La Vida Dual del Discípulo.
He dividido este tema en dos partes, debido a que
el dualismo desplegado por un Maestro y el demostrado por un discípulo no son
idénticos ni la misma cosa, en los puntos de diferencia más avanzados. Cuando
el tema es encarado por primera vez, parece de relativa simplicidad, pero una
estrecha consideración del mismo presentará grandes e inesperadas
desigualdades.
Respecto a la vida dual del discípulo, los factores
involucrados son: la triple personalidad (con una incipiente u
observadora conciencia centrada o enfocada en el cerebro), el alma, que
al principio parece ser la meta final de la realización, pero que más tarde es
considerada un mero sistema o cúmulo de atributos espirituales, que se están
fusionando, y el aspecto inferior de la Tríada espiritual, la mente
abstracta. El discípulo cree que si puede lograr inmediatamente la fusión
de estas tres conciencias, habrá alcanzado la realización; comprende
también que ello involucra la construcción del antakarana. Todos estos
factores, para quien ha sido aceptado en el sendero del discipulado y recién
encuentra su lugar en un ashrama, parecen una empresa difícil que absorbe todo
el poder que posee.
Esto es verdad momentáneamente, y dichos objetivos
-hasta la tercera iniciación-, su fusión consciente, más un reconocimiento de
los divinos planos de la percepción, que permiten ingresar al discípulo, le
indican la tarea a realizar y lo mantienen plenamente ocupado. A los
reconocimientos implicados él debe agregar una creciente capacidad para
trabajar en los niveles de conciencia involucrados, recordando siempre que un
plano y un estado de consciencia son términos sinónimos, y que su progreso se
hace consciente, construye el antakarana, se entrena como trabajador jerárquico
dentro de un ashrama, se familiariza con los nuevos ambientes espirituales que
se van abriendo, amplía su horizonte, se estabiliza en el sendero y vive en el
plano físico la vida de un hombre inteligente en el mundo de los hombres. No
manifiesta ninguna peculiaridad extravagante, sino que representa un hombre de
buena voluntad, de inteligencia benevolente, de bondad inalterable y de
propósito espiritual austero e inmutable. ¿Es esta meta suficiente para un
discípulo? ¿Les parece imposible de alcanzar? ¿Pueden aceptar tal proposición y
cumplir con su empresa?
Con toda seguridad pueden, porque aquí entra el
factor tiempo y el discípulo tiene libertad para someterse a su
condicionamiento, particularmente en las primeras etapas del discipulado Esto
generalmente lo hace al principio sabiendo que no puede hacer otra cosa, pero
la velocidad o la naturaleza sátvica o rítmica de la vida espiritual cambia con
el tiempo esta actitud; entonces trabaja sin tener verdadera conciencia del
tiempo, excepto en lo que afecta a otras personas y sus asociados en el plano
físico.
Al principio registra lentamente lo que siente o ve
en los planos más sutiles o del alma; los contactos y el conocimiento obtenidos
tardan en penetrar, desde los niveles superiores, en su cerebro físico. Este
hecho (cuando lo descubre) tiende a desequilibrar su conciencia del
tiempo; por lo tanto el primer paso se da en el sendero donde no existe el
tiempo, hablando simbólicamente. Obtiene también la capacidad para trabajar con
mayor rapidez y coordinación mental que el hombre inteligente común; de este
modo, sabe que las limitaciones del tiempo son una condición del cerebro,
aprende a contrarrestarlas y a trabajar de tal manera que puede ejecutar más
cosas, dentro de un lapso determinado, que lo que podría realizar el hombre
común por mucho que se esfuerce. La anulación del tiempo y la manifiesta
rapidez espiritual, indican que la vida dual del discipulado reemplaza a la
vida integrada de la personalidad, aunque conduce, a su vez, a una síntesis
mayor y a una integración superior.
La vida dual que llevan los discípulos logra una
rápida interpretación mental, esencial para registrar sensatamente la vida
fenoménica de los variados planos y estados de conciencia superiores. Recuerden
que nuestros planos son subplanos del plano físico cósmico, por lo tanto son de
naturaleza fenoménica. Cuando se establece contacto con ellos y se registra y
trasmite el conocimiento al cerebro físico, por intermedio de la mente, debe ir
acompañado siempre de una verdadera interpretación y un correcto reconocimiento
de las "cosas tal como son". Es aquí donde los síquicos y quienes no
son discípulos se desvían, porque su interpretación es casi siempre
fundamentalmente errónea, y toma tiempo (lo cual cabe dentro del ciclo de
limitación) interpretar con inteligencia y registrar con veracidad aquello con
lo que la conciencia perceptora ha hecho contacto. Cuando el factor tiempo ya
no rige, las interpretaciones registradas por el cerebro son infaliblemente
correctas. He dado aquí una información muy importante.
Por lo tanto, verán que en el proceso iniciático
anterior, el factor tiempo es observado por el iniciado y también por los
Maestros que lo presentan. Un ejemplo de la lenta penetración en el cerebro
físico, de la información que proviene del plano de la iniciación, puede
observarse en que muy pocos aspirantes y discípulos registran el hecho
de haber recibido la primera iniciación, el nacimiento del Cristo en la caverna
del corazón. Se evidencia que ha sido recibida porque recorren deliberadamente
el Camino, por su amor a Cristo -no importa con qué nombre lo denominen- y por
su esfuerzo en servir y ayudar a sus semejantes; sin embargo, se sorprenden
cuando se les dice que han dejado atrás la primera iniciación. Esto se debe
totalmente al factor tiempo, que los incapacita para "traer con exactitud
a la memoria", los acontecimientos pasados, debido a esa falsa humildad
(inculcada por la iglesia cristiana, que trata de mantener subyugada a la
gente mediante la idea del pecado) y a la conciencia premonitoria intensamente
futurista, del aspirante común. Cuando ha obtenido una verdadera perspectiva y
un punto de vista equilibrado, y alguna percepción del Eterno Ahora, empieza a
penetrar en su comprensión; entonces el pasado, el presente y el futuro se
perderán de vista en la conciencia de la inclusividad del momento que
ES; así terminarán las limitaciones del tiempo, y la Ley del Karma, hoy muy
estrechamente relacionada con el pasado y el futuro, será negada. La vida dual
del discípulo llegará a su fin, cediendo su lugar al dualismo cósmico del
Maestro. El Maestro está libre de las limitaciones del tiempo, aunque no del
espacio, porque el espacio es una Entidad eterna.
Por lo tanto, en esta etapa del entrenamiento del
aspirante común, verán la gran urgencia de poner un constante énfasis sobre la
necesidad del alineamiento, o la creación de un canal de relación
directa desde el cerebro al punto de contacto deseado. A este alineamiento entrenado
debe añadirse eventualmente la construcción del antakarana y su empleo
consiguiente en un creciente sistema de alineamientos. El antakarana debe estar
concluido y establecido el contacto directo con la Tríada espiritual en el
momento de recibir la tercera iniciación. Luego sigue la cuarta iniciación, con
su destrucción del cuerpo egoico, causal o del alma, debido a la completa
fusión del alma y la personalidad. Así termina la vida dual del discípulo.
La Existencia Dual del Maestro.
Quisiera que observen aquí la diferencia entre el
encabezamiento anterior y éste. En uno me refiero a la vida dual del discípulo
y en el otro a la existencia dual del Maestro. La diferencia es
deliberada e intencional. El discípulo vive en los tres mundos y, hasta la tercera
iniciación, demuestra su vivencia estrictamente en relación con el alma y la
personalidad y, por lo tanto, con el mundo fenoménico y los diversos niveles
del plano denso físico cósmico.
El Maestro funciona en el plano del SER,
demostrando el hecho que el Él eternamente ES, que existe como un
aspecto divino en los niveles amorfos de los planos etérico cósmicos; esto es
algo muy distinto de la vida del discípulo, a la cual se le ha prestado muy
poca atención. Existencia, Ser, Vida Esencial, Energía Dinámica, Fuego
Eléctrico, son todas características de las iniciaciones superiores; producen
diferencias básicas entre su constitución y modo de expresión de la vida y la
de aquellos que viven, están en proceso de llegar a ser, expresan cualidad y
fusionan y mezclan el fuego solar y el fuego por fricción. Ser y Existencia no
son lo mismo que llegar a ser, o sea apariencia cualificada. Es mayormente una
cuestión de énfasis. Un Maestro ha sintetizado en Sí Mismo todo lo que el
discípulo que progresa, anhela expresar, todo lo que es posible como expansión,
más el énfasis sobre el aspecto dinámico de la vida, y además la capacidad de
permanecer inmutable en el Ser puro. Nuevamente me resulta difícil describir
aquello para lo cual no existen palabras.
Todos los aspectos divinos del Maestro pueden
expresarse en concordancia con la época actual, en esta ronda y cadena
particulares (aplicando el antiguo simbolismo de La Doctrina Secreta) y
mediante determinada expresión racial. Estas características divinas -consideradas
desde el ángulo de tiempo y espacio- se manifiestan en forma definidamente
relativa; en posteriores ciclos y períodos de tiempo se demostrarán estos
aspectos en forma aún más perfecta. Pero la relatividad de estos asuntos
realmente no nos conciernen y la perfección es -desde el ángulo del discípulo
humano actual- exactamente lo que entendemos por perfección. Sin embargo, los
Maestros saben que potencialmente es posible una manifestación superior, más
profunda e intensa, de la divinidad, pero no les preocupa ni les produce
tensión, ansiedad o ardiente aspiración; conocen, como no puede hacerlo ningún
discípulo, las actuaciones de la Ley de la Inevitabilidad. Esta Ley libera a
los Maestros (de acuerdo a la Ley del Servicio) en la sexta iniciación, a fin de
entrar en un campo más amplio de experiencia, con todo el acerbo divino y
cualidades desarrolladas en tal medida que saben que Su equipo es adecuado para
la empresa, y que sin vacilación ni preocupación pueden dar los siguientes
pasos requeridos.
Le resulta difícil al discípulo -que lucha contra
el espejismo y la ilusión- comprender que las iniciaciones superiores están
libres de toda preocupación y reacciones emocionales o autocentradas, hacia el
trabajo que tienen por delante o hacia el aspecto forma de la manifestación; es
casi imposible para el neófito visualizar el momento en que se verá libre de
todas las reacciones engendradas por la vida en los densos pianos físico
cósmicos y de todas las limitaciones de la vida en los tres mundos. La
aspiración actualmente provee una fuente constante de ansiosos interrogantes,
penosas deliberaciones y ambiciones espirituales de elevado voltaje, con sus consiguientes limitaciones y
momentos en que se presiente el fracaso y la carencia de realización. El
Maestro ha dejado atrás todo esto, sabiendo que incluso la denominada
"responsividad espiritual" es una especie de actitud autocentrada.
Eventualmente -y esta afirmación debe proporcionar valor y esperanza a los
discípulos- esta dolorosa reacción causada por el anhelo espiritual quedará
atrás. El Maestro conoce la ley y ya no considera más la ecuación tiempo en lo
que a Él concierne, sino únicamente en lo que puede afectar la actuación del
Plan en los tres mundos.
La existencia dual del Maestro involucra lo que
podríamos llamar los dos polos: el de la conciencia monádica, cualquiera sea, y
el de la forma autocreada que pueda emplear, como miembro de la Jerarquía y
trabajador en los tres mundos de la empresa humana. Quisiera recordar que
existen muchos grupos y tipos de Maestros y la mayoría son completamente
desconocidos para los estudiantes esotéricos, ya sea por Su trabajo, por los
rumores propalados o por el conocimiento de los muchos procesos evolutivos de
los cuales el humano es solamente uno. No todos los Maestros trabajan en
los tres mundos, tampoco necesitan ni poseen cuerpo físico, ni han
"dirigido Su rostro hacia el reino de la oscura luz, pero muchos de Ellos,
durante eones, enfrentan la clara y fría luz de la existencia espiritual";
no todos los Maestros hacen, o se les pide que hagan sacrificios, que impliquen
trabajar para el cuarto reino de la naturaleza. Tampoco todas las almas
liberadas o limitadas constituyen el reino de Dios en el sentido que imparte
esta frase; ese término está limitado al alma que anima las unidades de la
familia humana; no todos los Maestros trabajan regidos por el gran Buda de
Actividad, responsable ante Sanat Kumara del Plan que se desarrolla en relación
con la humanidad. Este gran Buda de Actividad, actúa por intermedio de los tres
Grandes Señores del Eterno Ashrama de Sanat Kumara, pero Sus dos Hermanos
tienen que realizar un trabajo igualmente importante y son responsables -como
lo es Él- ante la Cámara del Concilio. Cada uno también actúa por medio de un
triángulo de energías con fuerzas subsidiarias agrupadas que trabajan en siete
sectores, las cuales están también diferenciadas en cuarenta y nueve sectores
menores, como lo está el Ashrama que denominamos la Jerarquía. Recuerden que
hay muchas Jerarquías y la jerarquía humana es sólo una de ellas.
Todo este tema es de gran complejidad y sin embargo
al mismo tiempo tan sencillo que, cuando la simplicidad de la constitución
planetaria sea verdaderamente captada y se superen las discusiones analíticas
de la mente concreta, el Maestro liberado entrará en un mundo de esfuerzo
espiritual, libre de formas y símbolos, o velos que ocultan la verdad básica y
el misterio subyacente.
El Ser es simple, libre, ilimitado, sin
restricciones, y en ese mundo el Maestro se mueve y actúa. "Llegar a ser"
es muy complejo, aprisionador, limitador, y está sujeto a impedimentos, y en
ese mundo el discípulo y los iniciados menores viven, se mueven y tienen su
ser. El Maestro actúa simultáneamente en dos mundos o estados de percepción, es
decir, el que está relacionado con la existencia pura, con la vida sin trabas
de los planos controlados por la mónada y además por la Jerarquía. Nada, sino
el Plan, absorbe allí Su atención. Se ocupa sin peligro de "la simplicidad
que es Shamballa" y su esfera o aura de influencia y "del
campo de relaciones nutridas desde el Ashrama del Cristo". Estoy citando
palabras de un Maestro que se esforzaba por explicar a un discípulo la
sencillez de la vida que expresa un Maestro.
1.Tratado sobre los Siete Rayos, T. III (Astrología Esotérica) págs. 405‑407
2.Escrito en 1947.
LA CIENCIA
DEL ANTAKARANA
Al entrar a considerar "la vida dual del
proceso iniciático", quisiera llamar la atención sobre las palabras
empleadas y particularmente acerca de su significado en relación con el proceso
iniciático. Como veremos, no se refiere al esfuerzo del discípulo por vivir
simultáneamente la vida del mundo espiritual y la vida práctica de servicio en
el plano físico, sino exclusivamente a la preparación del discípulo para la
iniciación y, por lo tanto, a su vida y actitud mental.
Podría considerarse que esta afirmación concierne
principalmente a dos aspectos principales de su vida mental y no a la vida de
relación entre alma y personalidad. En consecuencia es conveniente ver
paralelamente la dualidad existente en la conciencia del discípulo y sus dos
aspectos:
1. La vida de percepción en la cual expresa la
actitud del alma, la percepción y la conciencia del alma por intermedio de la
personalidad en el plano físico. Aprende a registrarlo y expresarlo conscientemente.
2. La vida definidamente privada y puramente
subjetiva en la que él -la personalidad fusionada con el alma-, orientado en el
plano mental, pone en creciente relación a:
a. La
mente concreta inferior y la mente abstracta superior.
b. Él
y el Maestro de su grupo de rayo, desarrollando así la conciencia ashrámica.
c. Él
y la Jerarquía como un todo, llegando a ser acrecentadamente consciente de la
síntesis espiritual que subyace en la unidad de los ashramas. De esta manera,
se acerca consciente y firmemente al Centro radiante de este Ashrama solar, el
Cristo Mismo, el primer Iniciador.
Esta vida interna, con sus tres objetivos
lentamente revelados, concierne esencialmente a la vida de preparación para la
iniciación.
No hay iniciación para el discípulo hasta no haber
comenzado a construir conscientemente el antakarana, poniendo en estrecha
relación la Tríada espiritual y la mente, con el aspecto superior en el plano
físico, demostrando nuevamente de este modo un claro alineamiento y un canal
directo que va desde la Tríada espiritual al cerebro, por conducto del
antakarana, el cual ha vinculado la mente superior con la inferior.
Ello implica excesivo trabajo, gran capacidad
interpretativa y mucho poder de visualización. Selecciono mis palabras
cuidadosamente. Esta visualización no tiene necesariamente que ver con la forma
ni con las presentaciones mentales concretas; concierne a la sensibilidad
pictórica y simbólica que expresa e interpreta la comprensión espiritual,
impartida por la intuición incipiente -el agente de la Tríada espiritual. El
significado de esto se va esclareciendo a medida que prosigue el trabajo. Es
difícil, para quien comienza a construir el antakarana, captar el significado
de la visualización cuando se la considera que está relacionada con una
creciente respuesta a lo que le imparte el grupo ashrámico, a su visión
emergente del Plan divino, tal como existe en realidad, y a aquello que se le
ha confiado como efecto o resultado de cada sucesiva iniciación.
Prefiero la palabra "efecto" a la palabra "resultado",
porque acrecentadamente el iniciado trabaja conscientemente con la Ley de Causa
y Efecto, en planos que no son el físico. Empleamos la palabra
"resultado" para expresar las consecuencias de esa gran Ley cósmica
cuando se manifiestan en los tres mundos de la evolución humana.
En conexión con este esfuerzo descubre el valor,
empleo y propósito de la imaginación creadora, la cual es todo lo que
eventualmente le queda de la vida astral activa e intensamente poderosa que ha
vivido durante muchas vidas; a medida que prosigue la evolución, su cuerpo
astral se convierte en un mecanismo de transformación; el deseo es trasformado
en aspiración, y la aspiración en una creciente y expresiva facultad
intuitiva. La realidad de este proceso se demuestra en el surgimiento de esa
cualidad básica que ha estado siempre inherente en el deseo mismo: la cualidad
imaginativa del alma, complementando el deseo y convirtiéndose constantemente,
a medida que el deseo se traslada a estados cada vez más elevados, en una
facultad creadora superior que conduce a conocimientos siempre más elevados.
Eventualmente esta facultad invoca las energías de la mente, y la mente, más la
imaginación, se trasforma con el tiempo en un gran agente invocador y creador.
De esta manera la Tríada espiritual es puesta en relación con la triple
personalidad.
En escritos anteriores he dicho que, básicamente,
el plano astral no existe como parte del Plan divino; es fundamentalmente
producto del espejismo, de kama‑manas -espejismo que la misma humanidad
ha creado y en el cual total y prácticamente ha vivido enteramente desde los
primeros días atlantes. El efecto de un creciente contacto con el alma no ha
sido simplemente disipar las nieblas del espejismo, sino que ha servido para
consolidar y emplear por lo tanto efectivamente la imaginación con su poderosa
y abrumadora facultad creadora. Esta energía creadora, complementada por una
mente iluminada (con su capacidad de crear formas mentales), es entonces
manejada por el discípulo, a fin de establecer contactos más elevados que los
del alma, y convertir en un símbolo aquello de lo cual es consciente por medio
de una línea de energía -el antakarana-, que va construyendo firme y
científicamente.
Podría decirse (igualmente en forma simbólica) que
cada iniciación pone a prueba el puente vinculador y descubre gradualmente la
solidez de aquello que ha sido creado bajo la inspiración de la Tríada
espiritual y con la ayuda de los tres aspectos de su mente (la mente abstracta,
el alma o el Hijo de la Mente y la mente concreta inferior), combinados con la
colaboración inteligente de su personalidad fusionada con el alma. En las
primeras etapas de su trabajo invocador, el instrumento que emplea es la
imaginación creadora, lo cual le permite desde el comienzo, actuar como si
fuera capaz de crear así; después, cuando la conciencia imaginativa de como
si, ya no le es útil, se hace conscientemente conocedor de aquello
que él -con esperanza y expectativa espiritual- trató de crear; descubre que es
una realidad existente y sabe, más allá de toda controversia, que "fe es
la sustancia de las cosas esperadas, la evidencia de cosas no vistas."
Aquí no nos ocuparemos de la enseñanza preliminar
de la ciencia del antakarana, pues el estudiante la encontrará en el libro
titulado Educación en la Nueva Era. Esa preliminar presentación debe ser
estudiada antes de emprender la etapa más avanzada que comienza aquí. Por lo
tanto, consideraremos paso a paso esta ciencia que está demostrando ser fuente
útil para la experimentación y la prueba.
El alma humana (en contraposición con al alma,
cuando actúa en su propio reino, libre de las limitaciones de la vida humana) está aprisionada y sujeta al control
de las tres energías inferiores, durante la mayor parte de su experiencia.
Luego, en el sendero de probación, la energía dual del alma empieza a
acrecentar su actividad, y el hombre trata de emplear su mente en forma
consciente y expresar amor‑sabiduría en el plano físico. Éste es un
simple enunciado de la meta a alcanzar por todo aspirante. Cuando las cinco
energías empiezan a emplearse consciente y sabiamente en el servicio, se
establece un ritmo entre la personalidad y el alma. Es como si se estableciera
un campo magnético, y ambas unidades o energías agrupadas, vibrantes y
magnéticas, se lanzan cada una al campo de influencia de la otra. Esto sucede
sólo ocasionalmente, aunque raras veces en las primeras etapas; luego acontece
más frecuentemente, estableciéndose así un sendero de contacto que, en su
oportunidad, se convierte en la línea de menor resistencia, "el camino de
acercamiento familiar", como a veces ha sido denominado. De esta manera se
construye el primer tramo del "puente" o antakarana. Cuando se ha
recibido la tercera iniciación, el Camino se completa, y el iniciado puede
"pasar a voluntad a mundos más elevados, dejando los mundos inferiores muy
atrás, retornar y penetrar en el camino que conduce de la oscuridad a la luz,
de la luz a la oscuridad, y de los mundos inferiores a los reinos de la
luz".
De esta manera ambos se convierten en uno,
completándose la primera gran unión en el sendero de retorno. Una segunda etapa
del Camino debe por lo tanto ser hollada, la cual conducirá a una segunda unión
de mayor importancia, pues conduce a liberarse totalmente de los tres mundos.
No debe olvidarse que el alma, a su vez, es la unión de tres energías, de las
cuales las tres energías inferiores son su reflejo. Constituye una síntesis de
la energía de la Vida misma (demostrada
como el principio vida en el mundo de las formas), de la energía de la
intuición, amor‑sabiduría o comprensión espiritual (que se demuestra como
sensibilidad y sensación en el cuerpo astral), y de la mente espiritual, cuyo
reflejo en la naturaleza inferior es la mente o el principio inteligencia en el
mundo de la forma. En estos tres tenemos atma‑budi‑manas de la
literatura teosófica -esa triplicidad superior reflejada en los tres inferiores
y enfocada, por intermedio del cuerpo del alma, en los niveles superiores del
plano mental, antes de precipitarse a la encarnación, según la denominación
esotérica.
Modernizando el concepto, podemos decir que las
energías que animan al cuerpo físico y a la vida inteligente del átomo, los
sensibles estados emocionales y la mente inteligente, deben oportunamente ser
fusionados y trasmutados en energías que animan al alma. Éstas son la mente
espiritual, que imparte iluminación; la naturaleza intuitiva, que confiere
percepción espiritual, y la vivencia divina.
Después de la tercera iniciación se recorre el
"Camino" con gran rapidez, y se termina de construir el
"puente" que une perfectamente la Tríada superior y el reflejo
material inferior. Los tres mundos del alma y los tres de la personalidad se
convierten en un solo mundo; donde el iniciado trabaja y actúa, sin observar
ninguna diferencia, considerando que un mundo es el de la inspiración y el otro
el campo del servicio, considerados ambos sin embargo como un solo mundo de
actividad. De estos mundos, el cuerpo subjetivo etérico (o cuerpo de
inspiración vital) y el cuerpo físico denso, son los símbolos en el plano
externo.
¿En qué forma se construye el antakarana? ¿Cuáles
son los pasos que el discípulo debe seguir? No me refiero aquí al sendero de
probación, en el cual los defectos principales deben ser eliminados y las
virtudes mayores desarrolladas. Gran parte de la instrucción dada en el pasado
ha establecido las reglas para el cultivo de las virtudes y cualidades del
discipulado y también la necesidad de autocontrol, tolerancia y altruismo,
siendo etapas elementales que el estudiante debe darlas por trascendidas. Los
estudiantes tienen que ocuparse no sólo de establecer el aspecto carácter del
discipulado, sino de los requisitos más abstrusos y difíciles para aquellos cuya
meta eventual es la iniciación.
Lo que nos concierne es el trabajo que realizan los
"constructores del puente". Primero, puedo asegurar que la
verdadera construcción del antakarana sólo tiene lugar cuando el discípulo
comienza a enfocarse definidamente en niveles mentales, y por tanto, cuando
su mente actúa inteligente y conscientemente. En esta etapa, debe empezar a
tener una idea más exacta que hasta ahora, respecto a la diferencia que existe
entre el pensador, el mecanismo pensante y el pensamiento, empezando por su
función esotérica dual, que es:
1. El reconocimiento y la receptividad de las
IDEAS.
2. La facultad creadora para construir
conscientemente forma mentales.
Esto implica necesariamente una fuerte actitud
mental y la reorientación de la mente hacia la realidad. Cuando el discípulo
comienza a enfocarse en el plano mental (intención primordial de trabajo de
meditación), empieza a trabajar en materia mental se entrena en los poderes y
usos del pensamiento. Logra cierta medida de control mental, y puede dirigir el
faro de la mente en dos direcciones, hacia el mundo del esfuerzo humano y el
mundo de la actividad del alma. Así como el alma se abre camino proyectándose
en un hilo o corriente de energía en los tres mundos, así el discípulo se
proyecta conscientemente hacia los mundos superiores. Su energía va, por medio
de la mente controlada y dirigida, al mundo
de la mente espiritual superior y al reino de la intuición. De esta manera se
establece una actividad recíproca. De esta respuesta entre la mente superior y
la inferior se habla simbólicamente en términos de luz, y el "camino
iluminado" viene a la existencia entre la personalidad y la Tríada
espiritual, por intermedio del cuerpo del alma, así como el alma se puso en
contacto definido con el cerebro por medio de la mente. Este "camino
iluminado" constituye el puente iluminado. Es construido por medio de
la meditación, por el esfuerzo constante para atraer la intuición, por la
subordinación y obediencia al Plan (que empieza a ser reconocido tan pronto
como la intuición y la mente están en estrecha relación) y por la consciente
incorporación al grupo para servir con el propósito de ser asimilado en el
todo. Estas cualidades y actividades sientan su base sobre los cimientos del
buen carácter y las cualidades desarrolladas en el sendero de probación.
El esfuerzo para atraer la intuición exige
meditación esotérica dirigida, que no debe basarse en la aspiración. Además
exige una inteligencia entrenada, de modo que la línea de demarcación entre la
comprensión intuitiva y las formas de psiquismo superior, puedan verse con
claridad. Requiere una constante disciplina de la mente, a fin de
"mantenerse firme en la luz", y el desarrollo de la correcta y
cultivada interpretación, para que el conocimiento intuitivo logrado, pueda
revestirse de las correctas formas mentales.
Puede decirse también que la construcción del
puente, mediante el cual le es posible a la conciencia funcionar con facilidad
en los mundos superior e inferior, se lleva principalmente a cabo por una
tendencia definidamente dirigida en la vida, que conduce firmemente al
hombre al mundo de las realidades espirituales, además de ciertos movimientos
de reorientación o enfoque dirigidos, planificados y cuidadosamente
programados. En este último proceso se valora lo adquirido durante los
últimos meses o años, y el efecto de lo adquirido en la vida diaria y en
el mecanismo corpóreo es cuidadosamente analizado; la voluntad de vivir,
como ser espiritual, aparece en la conciencia con nitidez y determinación,
trayendo un progreso inmediato.
La construcción del antakarana se lleva a cabo
definidamente en el caso de todo estudiante consagrado. Cuando el trabajo se
realiza inteligentemente y con plena percepción del propósito deseado, y cuando
el aspirante no sólo es consciente del proceso sino que está alerta y activo en
su cumplimiento, prosigue el trabajo rápidamente y el puente se va
construyendo.
Sería inteligente aceptar el hecho de que la
humanidad está ahora en posición de iniciar el proceso definido de construcción
del vínculo o puente, entre los distintos aspectos de la naturaleza del hombre,
de manera que en vez de diferenciación habrá unidad y en lugar de una atención
fluida y movediza, dirigida aquí y allá, en el campo de la vida material y de las
relaciones emocionales, habremos aprendido a controlar la mente, a eliminar las
divisiones, y la atención inferior podrá así ser dirigida a voluntad en
cualquier dirección deseada. Entonces los aspectos natural y espiritual del
hombre podrán ser enfocados donde sea necesario.
Este trabajo de construcción del puente ha sido
realizado en parte. La humanidad toda, ha eliminado la brecha entre la
naturaleza emocional‑astral y el hombre físico. Debería observarse aquí
que la construcción del puente debe ser hecha en el aspecto conciencia, y
concierne a la continuidad de percepción que tiene el hombre de la vida, en
todos sus variados aspectos. La energía utilizada para conectar, en la
conciencia, al hombre físico y al cuerpo astral, está enfocada en el plexo solar.
En la actualidad, hablando en términos simbólicos, muchas personas están
llevando a cabo la construcción del puente y vinculando la mente con los dos
aspectos ya conectados. Este hilo de energía emana de la cabeza o está anclado
allí. Algunas personas, lógicamente muy pocas, están vinculando firmemente el
alma con la mente, la cual a su vez se vincula con los otros dos aspectos. La
energía del alma, cuando está vinculada con los demás hilos, tiene su anclaje
en el corazón. Muy pocas personas, los iniciados del mundo, habiendo logrado
las síntesis inferiores, tratan ahora de obtener una unión aún superior, con
esa triple realidad que utiliza el alma como medio de expresión, así como el
alma a su vez se esfuerza por utilizar su sombra, el triple hombre inferior.
Estas diferenciaciones y unificaciones son formulismos, palabras, símbolos, que
se utilizan para expresar acontecimientos y sucesos en el mundo de las energías
y fuerzas, con las cuales el hombre está definidamente implicado. A estas
unificaciones nos referimos cuando consideramos el tema de la iniciación.
Sería de utilidad si repito algunas afirmaciones ya
hechas en otro libro:
Los estudiantes deberían aprender a distinguir
entre sutratma y antakarana, entre el hilo de la vida y el de la conciencia.
El primero constituye la base de la inmortalidad, el segundo de la continuidad.
He aquí una sutil diferencia para el investigador. Un hilo (el sutratma)
vincula y vivifica todas las formas en un todo actuante, e incorpora en sí la
voluntad y el propósito de la entidad que se expresa, ya sea un hombre, un Dios
o un cristal; el otro (el antakarana) incorpora la respuesta de la conciencia
dentro de la forma, hasta llegar a una serie de contactos, cada vez más
extensos, dentro del todo ambiental. Uno es la corriente directa de vida
inmutable e ininterrumpida, que puede ser considerada simbólicamente como una
corriente directa de energía viviente que afluye desde el centro a la
periferia, desde la fuente de origen a la expresión externa o apariencia fenoménica.
Es la vida. Ésta determina el proceso individual y el desarrollo
evolutivo de todas las formas.
Por lo tanto, el sendero de la vida se extiende de
la monada a la: personalidad, por conducto del alma y es el hilo del alma,
siendo uno e indivisible. Imparte la energía de la vida y se ancla finalmente
en el centro del corazón humano y en algún punto focal central en todas las
formas de expresión divina. Nada existe y nada permanece, sino la vida. El hilo
de la conciencia (antakarana; es el resultado de la unión de la vida y la
sustancia o de las energías básicas que constituyen la primera diferenciación
en tiempo y espacio, lo cual produce algo diferente que sólo emerge corno una
tercera manifestación divina, después de haber tenido lugar la unión de las dualidades
básicas.
El hilo de la vida, el cordón plateado a sutratma
es, en lo que al hombre concierne, de naturaleza dual. El hilo de la vida,
propiamente dicho, es uno de los dos hilos que constituyen el sutratma y está
anclado en el corazón, mientras que el otro, encarnando el principio de la
conciencia, está anclado en la cabeza. Esto lo saben, pero creo que es
necesario repetirlo constantemente. Sin embargo, en el trabajo del ciclo
evolutivo, el hombre tiene que repetir lo que Dios ya ha realizado. Debe crear
en los mundos de la vida y de la conciencia. Al igual que la araña, el hombre
teje los hilos de conexión y establece así puentes y contactos con su medio
ambiente, adquiriendo de esa manera experiencia y sustento. El símbolo de la
araña es empleado frecuentemente en los antiguos libros esotéricos y en las
escrituras de la India, cuando se hace referencia a esa actividad del ser
humano. Los hilos que el hombre crea son tres, y con los dos hilos básicos
creados por el alma, constituyen los cinco tipos de energía que hacen del
hombre un ser humano consciente.
Los tres hilos creados por el hombre están
afianzados en el plexo solar, en la cabeza y en el corazón. Cuando el cuerpo
astral y la naturaleza mental empiezan a funcionar como una unidad y el alma
está también conscientemente conectada (recuerden que siempre está unida
inconscientemente), una extensión de este quíntuple hilo -los dos básicos y los
tres humanos- es llevada hacia el centro laríngeo; cuando esto ocurre, el
hombre puede convertirse en un creador consciente en el plano físico. Desde
estas líneas mayores de energía, pueden ser irradiadas, a voluntad, líneas
menores. Sobre este conocimiento deberá estar basado todo el inteligente
desenvolvimiento psíquico del futuro.
En el párrafo anterior y en sus implicaciones,
tienen una breve e inadecuada descripción de la Ciencia del Antakarana. He
tratado de expresarlo en términos simbólicos, que proporcionarán a sus mentes
una idea general. Pueden aprender mucho si emplean la imaginación visual y pictórica.
La construcción del puente debe efectuarse:
1. Entre el cuerpo físico y el cuerpo vital o etérico.
Esto es realmente una extensión del hilo de la vida entre el corazón y el
brazo.
2. Entre los cuerpos físico y vital, considerados como
una unidad, y el vehículo astral o emocional. Este hilo está anclado en el
plexo solar o emana de él, y la aspiración lo eleva hasta anclarse en los
pétalos de amor del Loto egoico.
3. Entre los vehículos físico y astral y el cuerpo
mental. Un extremo está anclado en la cabeza, el otro en los pétalos de
conocimiento del Loto egoico, llevándose a cabo por un acto de la voluntad.
La humanidad avanzada está en proceso de unir los tres aspectos inferiores, que denominamos personalidad, con el alma misma, por medio de la meditación, la disciplina, el servicio y la atención dirigida. Cuando esto se ha realizado, se establece una definida relación entre los pétalos del sacrificio o voluntad, del Loto egoico, y los centros coronario y cardíaco; así se produce una síntesis entre la conciencia, el alma y el principio vida. El proceso de establecer esta interconexión o interrelación y el fortalecimiento del puente así construido, prosigue hasta la tercera iniciación. Las líneas de fuerza se hallan entonces tan interrelacionadas, que el alma y su mecanismo de expresión constituyen una sola unidad. Entonces puede tener lugar una mezcla o fusión superior.
La naturaleza de este proceso podría ser descrita
de la manera siguiente: He dicho aquí y en otra parte, que el alma está anclada
en el cuerpo, en dos puntos:
1. Existe un hilo de energía que denominamos aspecto
vida o espíritu, afianzado en el corazón. Como bien se sabe, emplea la
corriente sanguínea, como agente distribuidor, y por medio de la sangre la
energía vital es llevada a todas las partes del mecanismo. Esta energía vital
conduce el poder regenerador y la energía coordinadora a todo el organismo
físico y mantiene “sano" el cuerpo.
2. Existe un hilo de energía denominado aspecto
conciencia, o la facultad de conocer al alma, anclado en la parte central de la
cabeza. Controla el mecanismo de respuesta que llamamos cerebro y, por su
intermedio, dirige la actividad y permite al cuerpo tener conciencia por medio
del sistema nervioso.
Estos dos factores de energía, que los seres
humanos reconocen como vida y conocimiento, energía vital e inteligencia,
constituyen los dos polos de su ser. La tarea que tienen por delante es
desarrollar conscientemente el aspecto medio o equilibrador, que es el amor o
la relación grupal. (Véase el libro Educación en la Nueva Era,
págs. 36‑37; 41‑42; 91).
Una de las dificultades de este estudio es que el
trabajo realizado hasta ahora sobre el antakarana se ha hecho en forma
totalmente inconsciente. La concepción de este trabajo creador y la
construcción del puente al principio, tiene poca respuesta en la naturaleza
mental. Para expresar estas ideas tenemos además que crear prácticamente una
nueva terminología, pues no se dispone de palabras apropiadas que definan lo
que se quiere significar. Así como las ciencias modernas han elaborado su
propia terminología, totalmente nueva, en el transcurso de los últimos cuarenta
años, así esta ciencia deberá elaborar su nomenclatura particular. Mientras
tanto, serán empleadas lo mejor posible las palabras de que disponemos.
Mi segundo propósito es advertir, a quienes
estudian estos tópicos, que con el tiempo llegarán a comprenderlos, pero en la
actualidad todo lo que pueden hacer es depender de la invariable tendencia del
subconsciente a penetrar en la superficie de la conciencia, en forma de
actividad refleja, para establecer continuidad de conciencia. Esta actividad
refleja de la naturaleza inferior, corresponde al desarrollo de la continuidad
entre la superconciencia y la conciencia que se desarrolla en el sendero del
discipulado. Todo ello forma parte del proceso de integración, en tres etapas,
probándole al discípulo que toda vida, en términos de conciencia, es revelación.
Reflexionen sobre esto.
Otra de las dificultades del estudio de las ciencias
esotéricas, respecto a lo que se denomina "desarrollo consciente de los
reconocimientos divinos" (o verdadera percepción`), es el antiguo hábito
de la humanidad de materializar cualquier conocimiento. Todo cuanto ha
aprendido el hombre en el transcurso de los siglos ha sido aplicado al mundo de
los fenómenos y procesos naturales y no al reconocimiento del Yo, del
Conocedor, del Testigo, del Observador. Pero cuando el hombre entra en el
sendero debe autoeducarse en el proceso de utilizar el conocimiento respecto a
la Identidad consciente y autoconsciente, o al Individuo autocontenido y
autoiniciado. Cuando llega a realizarlo, trasmuta el conocimiento en sabiduría.
Anteriormente hablé de "conocimiento‑sabiduría",
término sinónimo de "fuerza‑energía". El conocimiento
aplicado es fuerza que se expresa a sí misma; la sabiduría aplicada es energía
en acción. Estas palabras expresan una gran ley espiritual que harían bien
en considerar cuidadosamente. La fuerza‑conocimiento concierne a la
personalidad y al mundo de los valores materiales; la energia‑sabiduría
se expresa por medio del hilo de la conciencia y del hilo creador, pues
constituyen dos hilos trenzados en un solo cordón. En el discípulo representan
la fusión del pasado (el hilo de la conciencia) y del presente (el hilo
creador), constituyendo en conjunto aquello que en el sendero de retorno se
denomina generalmente antakarana, lo cual no es totalmente exacto. El hilo de
energía‑sabiduría es el hilo de la vida o sutratma, pues éste
(cuando se ha fusionado con el hilo de la conciencia) se lo denomina también
antakarana. Quizás aclararía la dificultad si indicara que estos hilos, aunque
existen eternamente en tiempo y espacio, aparecen distintos y separados, hasta
que el hombre deviene un discípulo probacionista y, en consecuencia, está
llegando a ser consciente de sí mismo y no únicamente del no‑yo. Existe
el hilo de la vida o sutratma, y el hilo de la conciencia; el primero está
anclado en el corazón y el segundo en la cabeza. El hilo creador, en uno de sus
tres aspectos, en pasados siglos, ha sido lentamente tejido por el hombre. Este
hecho lo comprueba la actividad creadora del hombre, durante los dos últimos
siglos, de manera que hoy el hilo creador es, en términos generales, una unidad
en lo que respecta al conjunto humano y especialmente al discípulo individual,
formando un fuerte hilo compactamente urdido en el plano mental.
Estos tres hilos principales, que son en realidad
seis, si el hilo creador es dividido en sus partes componentes, forman el antakarana.
Incorporan la experiencia del pasado y del presente, y el aspirante así lo
reconoce. Unicamente en el sendero, la frase "la construcción del
antakarana" es exacta y apropiada. Referente a esto puede haber confusión
en la mente del estudiante, pues olvida que es una diferencia puramente
arbitraria de la mente analítica inferior, denominar sutratma a esta corriente
de energía, a la otra, hilo de la conciencia y a la tercera, hilo creador.
Esencialmente estos tres hilos son, en conjunto, el antakarana en proceso de
formación. Es también arbitrario denominar antakarana al puente que construye
el discípulo desde el plano mental inferior -vía el vórtice egoico central de
fuerza. Pero para facilitar una mejor comprensión del estudio y de la
experiencia práctica, definiremos al antakarana como la extensión del triple
hilo (inconscientemente tejido hasta ahora a través de la experiencia de la
vida y de la respuesta al medio ambiente) mediante el proceso de proyectar
conscientemente las triples energías fusionadas de la personalidad, cuando son
impulsadas por el alma, para eliminar la brecha que ha existido hasta ahora en
la conciencia. Entonces pueden tener lugar dos acontecimientos:
1. La respuesta magnética de la Tríada espiritual
(atma‑budimanas), expresión de la mónada. Una triple corriente de energía
espiritual es lentamente proyectada hacia el loto egoico y el hombre inferior.
2. La personalidad entonces comienza a eliminar la
brecha que existe, por su parte, entre el átomo permanente manásico y la unidad
mental, entre la mente abstracta superior y la mente inferior.
En el sendero del discipulado, al puente tendido entre los tres aspectos de
la personalidad y los tres de la mónada, se lo denomina técnicamente
antakarana.
El antakarana es el resultado del esfuerzo conjunto
del alma y de la personalidad, trabajando conscientemente al unísono
para crear dicho puente. Una vez construido se establece una perfecta relación
entre la mónada y su expresión en el plano físico, el iniciado en el mundo
externo. La tercera iniciación marca la consumación de este proceso, y existe
entonces una línea directa de relación entre la mónada y el yo personal
inferior. La cuarta iniciación indica que el iniciado comprende totalmente esta
relación, permitiéndosele decir: "Yo y mi Padre somos Uno". Por esta
razón tiene lugar la Crucifixión o la Gran Renunciación. Sin embargo, recuerden
que el alma es la crucificada, Cristo es el que "muere". No es el
hombre; no es Jesús. El cuerpo causal desaparece y el hombres es monádicamente
consciente. El cuerpo‑alma ya no sirve a ningún propósito útil, pues no
es necesario. Nada queda, excepto el sutratma cualificado por la conciencia
-una conciencia que mantiene su identidad, aunque esté fusionada en el todo.
Otra cualificación es la creatividad; de este modo la conciencia puede ser
enfocada a voluntad en el plano físico, en un cuerpo externo o forma. Este
cuerpo es creado por la voluntad del Maestro.
Para cumplir esta tarea de desenvolvimiento, de
evolución y de desarrollo, la mente del hombre debe comprender, analizar,
formular y discernir, pues las diferenciaciones temporarias son de vital y
profunda importancia. Podríamos llegar a la conclusión de que la tarea del
discípulo consiste en:
1. Llegar a ser consciente (si puede expresarse así) de las
siguientes situaciones:
a. El proceso combinado con la fuerza.
b. La etapa en el sendero, o el reconocimiento
de los agentes disponibles o energías cualificadoras.
c. La fusión o integración del hilo de la
conciencia con el hilo creador y el hilo de la vida.
d. La
actividad creadora. Esta es esencial, porque mediante el desarrollo de la
capacidad creadora en los tres mundos, no sólo se crea el punto focal
necesario, sino que también conduce a la construcción del antakarana, es decir
a su "creación".
2. La construcción del antakarana entre la Tríada
espiritual y la personalidad -con la colaboración del alma. Estos tres
puntos de energía divina pueden ser simbolizados así:

En este sencillo símbolo tienen una imagen de la
tarea que el discípulo debe realizar en el sendero. Este otro diagrama puede
ayudar a clarificarlo:

![]()

Aquí tenemos "el nueve de la iniciación", o la transmutación de
nueve fuerzas en energías divinas:
El Puente entre los Tres Aspectos de la Mente.
Quisiera aclarar un punto si es posible, porque hay
algo en él, que necesariamente confunde a los aspirantes.
Consideremos por un momento dónde se encuentra el
aspirante, cuando comienza conscientemente a construir el antakarana. Tras él
queda una larga serie de existencias, cuya experiencia lo ha conducido a un
punto en que es capaz de evaluar conscientemente su situación y llegar a cierta
comprensión de su etapa evolutiva. Consecuentemente, puede emprender -con la
ayuda de su conciencia que despierta y se centraliza constantemente- el
siguiente paso a dar, el del discipulado aceptado. En la actualidad está
orientado hacia el alma; por medio de la meditación y la experiencia mística
obtiene ocasionalmente contacto con el alma, lo cual sucede con creciente
frecuencia, y llega a ser en el plano físico acrecentadamente creador en sus
pensamientos y acciones. Muy raras veces tiene una verdadera y genuina
experiencia intuitiva, que le sirve para anclar "el primer tenue hilo, que
el tejedor fabrica en su empresa fohática", tal como lo expone El
Antiguo Comentario. Éste es el primer cable, proyectado desde la Tríada
espiritual, en respuesta a la emanación de la personalidad, resultado de la
creciente potencia magnética de ambos aspectos de la mónada en manifestación.
Será evidente que cuando la personalidad se
magnetiza adecuadamente desde el ángulo espiritual, su nota o sonido surgirá y
evocará respuesta desde el alma en su propio plano. Más adelante, las notas de
la personalidad y del alma, al unísono, producirán un efecto definidamente
atractivo sobre la Tríada espiritual, la cual, a su vez, ha estado ejerciendo
un creciente efecto magnético sobre la personalidad. Esto empieza en el momento
en que se establece el primer contacto consciente con el alma. La
respuesta de la Tríada es necesariamente trasmitida en esta etapa inicial por
intermedio del sutratma, produciendo inevitablemente el despertar del centro
coronario; he aquí por qué la doctrina del corazón empieza a reemplazar a la
doctrina del ojo. La doctrina del corazón rige el desarrollo esotérico; la
doctrina del ojo -de la visión- rige la experiencia mística. La doctrina del
corazón está basada sobre la naturaleza universal del alma, condicionada por la
Mónada, el UNO, e implica realidad. La doctrina del ojo se basa en la relación dual
entre el alma y la personalidad. Involucra las relaciones espirituales, pero
también se halla implícita la actitud del dualismo o el reconocimiento de los
polos opuestos. Éstos son importantes puntos que deben ser recordados a medida
que esta nueva ciencia sea conocida más ampliamente.
El aspirante llega finalmente al punto donde el
hilo de la vida, el hilo de la conciencia y el hilo creador, son centralizados,
reconocidos como corriente de energía y utilizados deliberadamente, por el
discípulo aspirante, en el plano mental inferior. Allí -hablando
esotéricamente- "permanece, y mirando hacia arriba ve la tierra prometida,
de amor, belleza y visión futura".
Pero existe una discontinuidad de conciencia,
aunque no de hecho. Un hilo de energía sutrátmica elimina la brecha y
tenuemente se relacionan la mónada, el alma y la personalidad. Sin embargo, el
hilo de la conciencia se extiende del alma a la personalidad únicamente en
sentido involutivo. En sentido evolutivo (empleando una frase paradójica),
desde el punto de vista de la personalidad en el arco evolutivo del sendero de
retorno, hay muy poca percepción consciente entre el alma y la
personalidad. El hombre debe dedicar todos sus esfuerzos para llegar a ser
consciente del alma y trasmutar su conciencia en la del alma, sin perder la
conciencia de la personalidad. A medida que se refuerza la fusión del alma y la
personalidad, el hilo creador acrecienta su actividad, y así los tres hilos
firmemente se fusionan, mezclan y llegan a predominar, entonces el aspirante
está preparado para eliminar la brecha y unir la Tríada espiritual con la
personalidad, por intermedio del alma. Ello implica un esfuerzo directo en
favor del trabajo creador divino. La clave de la comprensión del proceso
subyace quizás en la idea de que hasta aquí la relación entre el alma y la
personalidad fue llevada a cabo constante y principalmente por el alma, la cual
ha estimulado a la personalidad en sus esfuerzos, visión y expansión. Ahora, en
la actual etapa, la personalidad integrada y en proceso de rápido desarrollo,
llega a ser conscientemente activa y -al unísono con el alma- emprende la
construcción del antakarana -la fusión de los tres hilos y su proyección dentro
de "las más vastas y elevadas regiones" del plano mental, hasta que
la mente abstracta y la mente concreta inferior se relacionen mediante el
triple hilo.
Nuestros estudios se refieren a este proceso; la
experiencia anterior, en relación con los tres hilos, se considera que ha
ocurrido lógicamente en forma normal. El hombre mantiene ya su mente firme en
la luz; posee algún conocimiento de meditación, una gran devoción y reconoce
también el siguiente paso a dar. Gradualmente se esclarece el conocimiento del
proceso, se establece un creciente contacto con el alma y, a veces, ocurren
ocasionales destellos de percepción intuitiva, provenientes de la Tríada. Estos
reconocimientos no se producen en todos los discípulos, en unos sí y en otros
no, Estoy tratando de dar un cuadro general. La aplicación individual y la
comprensión futura deben ser elaboradas por el discípulo en el crisol de la
experiencia.
La meta hacia la cual se esforzó el discípulo común
en el pasado, fue establecer contacto con el alma, que lo condujo eventualmente
a lo que se ha denominado "inclusión jerárquica". La recompensa del
esfuerzo del discípulo fue la aceptación en el ashrama de algún Maestro, la
acrecentada oportunidad para servir en el mundo y la recepción de ciertas
iniciaciones. La meta que los discípulos avanzados tratan de alcanzar, no sólo
involucra el contacto con el alma, como primordial objetivo (pues ya fue
logrado en cierta medida), sino la construcción del puente desde la
personalidad hasta la Tríada espiritual, con la consiguiente comprensión
monádica y la apertura, para el iniciado del Camino hacia la evolución
superior, con sus distintas ramas, metas y objetivos. La distinción (no he
dicho "diferencia" y quisiera que tomen nota al respecto) entre los
dos caminos, puede observarse en las comparaciones enumeradas a continuación:
Deseo‑Aspiración Mente‑Proyección
La 1ra. y la 2da. Iniciaciones La 3ra. y la 4ta.
Iniciaciones
Amor e Intuición Universales Voluntad y Mente Universales
El Sendero de Luz El
Camino de Evolución Superior
El Punto de Contacto El Antakarana o Puente
El Plan El
Propósito
Las Tres Hileras de Pétalos Egoicos La Tríada Espiritual
La Jerarquía Shamballa
El Ashrama del Maestro La Cámara del Concilio
Los Siete Senderos Los
Siete Senderos
En realidad tenemos aquí dos acercamientos
principales a Dios o al Todo Divino, fusionándose en el momento en que
transcurre la quinta iniciación en el Camino Uno, que combina en sí todos los
Caminos. Recuerden la afirmación hecha repetidas veces, de que los cuatro rayos
menores deben fusionarse, con el tiempo, en el tercer rayo, y luego los cinco
deben finalmente fusionarse en el segundo y primer rayo; tengan presente
también que todos estos rayos o modos del Ser son aspectos o subrayos del
segundo rayo cósmico de Amor y de Fuego.
Quisiera señalar además otras relaciones. Saben may
bien que en el plano mental se hallan los tres aspectos de la mente, o los tres
puntos focales de la percepción y actividad mentales:
1. La mente concreta inferior, se expresa
casi totalmente por medio del quinto rayo de ciencia concreta, reflejando la
fase inferior del aspecto voluntad de la divinidad, resumiendo en sí todo el
conocimiento y la memoria egoica. Dicha mente concreta inferior está
relacionada con los pétalos del conocimiento del loto egoico, pudiendo obtener
una pronunciada iluminación del alma y demostrar eventualmente que es el faro
del alma. Puede ser controlada mediante el proceso de concentración. Es
transitoria en tiempo y espacio. Por medio del trabajo consciente y creador
puede relacionarse con el átomo manásico permanente o con la mente abstracta.
2. El Hijo de la Mente, es el alma misma,
regida por el segundo aspecto de cada uno de los siete rayos -algo que les pido
recordar seriamente. Refleja la fase inferior del aspecto amor de la divinidad
y resume en sí los resultados de todo el conocimiento acumulado, que es la
sabiduría iluminada por la luz de la intuición. Otra manera de expresarlo sería
describiendo al hijo de la mente como amor que se vale de la experiencia y del
conocimiento, y manifestándose muy plenamente por medio de los pétalos de amor
de su ser innato. Mediante el dedicado y consagrado servicio pone en actividad
el Plan divino en los tres mundos de la realización humana. Por lo tanto, está
relacionado con el segundo aspecto de la Tríada espiritual y entra en actividad
funcionante por medio de la meditación. Entonces controla y utiliza la
personalidad concentrada, para sus propios fines espirituales, por intermedio
de la ya mencionada mente iluminada. Es eterno en tiempo y espacio.
3. La Mente Abstracta, se revela totalmente
por la influencia del primer Rayo de Voluntad o Poder, reflejando el aspecto
superior de la voluntad de la divinidad o del principio átmico; resume en sí,
cuando se ha desarrollado plenamente, el propósito de la Deidad, llegando de
este modo a ser responsable del surgimiento del Plan. Energetiza los pétalos de
la voluntad, hasta el momento en que la vida eterna del alma es absorbida por
aquello que no es ni transitorio ni eterno, sino interminable, ilimitado y
desconocido. Es puesto en funcionamiento consciente mediante la construcción
del antakarana. Este "radiante puente o arco iris" une la
personalidad iluminada, enfocada en el cuerpo mental, motivada por el Amor del
alma, con la Mónada o la Vida Una, lo cual permite al divino Hijo de Dios, en manifestación,
expresar el significado de las palabras: Dios es amor y Dios es Fuego
consumidor. Este fuego energetizado por el amor ha consumido todas las
cualidades de la personalidad, dejando únicamente un instrumento purificado,
matizado por el rayo del alma, no necesitando ya el cuerpo del alma. Para
entonces la personalidad ya habrá absorbido completamente al alma o, más
exactamente, el alma y la personalidad se habrán fusionado y unificado en un
sólo instrumento para ser empleado por la Vida Una.
Esto es sólo el empleo de palabras simbólicas y
pictóricas, a fin de expresar la meta unificadora de la evolución material y
espiritual, tal como se lleva a cabo hasta su terminación -para este ciclo
mundial- mediante el desarrollo de los tres aspectos de la mente en el plano
mental. No dejarán de ver las implicaciones cósmicas, pero no tiene valor
extendernos sobre ellas. Cuando este proceso se lleva a cabo, tres grandes
aspectos de la manifestación divina harán su aparición en el escenario de la
vida mundial y en el plano físico, y éstos son: la Humanidad, la Jerarquía y
Shamballa.
La humanidad constituye ya el predominante reino de
la naturaleza; ciento de miles de personas en la actualidad están llegando a
conocer la realidad de la Jerarquía y su inminente aparición física. El
reconocimiento de Su aparición preparará posteriormente el escenario para las
necesarias fases preparatorias, que finalmente conducirán al gobierno exotérico
del Señor del Mundo, emergiendo de su reclusión eónica en Shamballa y surgiendo
a la expresión externa al final de este ciclo mundial.
Tenemos aquí un vasto y necesario panorama,
presentado con la finalidad de dar razón y fuerza a la siguiente etapa de la
evolución humana.
Quisiera remarcar un punto: sólo cuando el
aspirante se sitúa definidamente en el plano mental y mantiene allí firme su
"foco de percepción", podrá realizar verdaderos progresos en el
divino trabajo de construcción del puente, en el trabajo de invocación y en el
establecimiento de un consciente contacto entre la Tríada, el alma y la
personalidad. El período comprendido por la consciente construcción del
antakarana se extiende desde las etapas finales del sendero de probación hasta
la tercera iniciación.
Al considerar este proceso es necesario reconocer,
en las primeras etapas, los tres aspectos de la mente, tal como se expresan en
el plano mental y producen los distintos estados de conciencia en dicho plano.
Resulta interesante observar que habiendo alcanzado la etapa humana avanzada
(integración, aspiración, orientación y devoción), el hombre se mantiene firme
en los niveles inferiores del plano mental; entonces debe enfrentar los siete
subplanos de ese plano con sus correspondientes estados de conciencia. Por lo
tanto, está entrando en un nuevo ciclo en que -equipado esta vez con plena
autoconciencia- debe desarrollar siete estados de percepción mental,
todos inherentes a él o innatos en él, y todos (una vez dominados) conducen a
una de las siete iniciaciones mayores. Estos siete estados de conciencia,
empezando desde el primero o inferior, son:
Plano Mental
1. Percepción mental inferior. El desarrollo de la
verdadera percepción mental.
2. Conciencia del alma o percepción del alma. No es
que la personalidad perciba al alma, sino que registra lo que el alma percibe
por sí misma. Más adelante lo registrará la mente inferior. La percepción del
alma es, por consiguiente, la actitud contraria y habitual de la mente.
3. Percepción superior abstracta. El desarrollo de la
intuición y el reconocimiento del proceso intuitivo por la mente inferior.
Plano Búdico
4. Percepción espiritual, constante y consciente. Es
la plena conciencia del nivel intuitivo o búdico. Es la conciencia perceptiva,
característica prominente de la Jerarquía. El foco de la vida del hombre se
traslada al plano búdico. Es el cuarto o estado intermedio de conciencia.
Plano Átmico
5. Conciencia de la voluntad espiritual, tal como se
expresa y experimenta en los niveles átmicos o en el tercer plano de la
manifestación divina. Poco puedo decir sobre este estado de percepción. Este
estado de percepción nirvánica significa poco para el discípulo común.
Plano Monádico
6. Percepción incluyente de la mónada en su propio
plano, el segundo plano de nuestra vida planetaria y solar.
Plano Logoico
7. Conciencia divina. Es la percepción del todo dentro
de los planos más elevados de nuestra manifestación planetaria, y también un
aspecto de la percepción solar del mismo plano.
A medida que nos esforzamos por alcanzar alguna
vaga comprensión de la naturaleza del trabajo que se debe realizar al construir
el antakarana, sería inteligente, como paso preliminar, considerar la
naturaleza de la sustancia con la cual el aspirante consciente debe
construir el "puente en materia mental luminosa". El término oriental
que define esta "materia mental" es "chitta"; existe
en tres tipos de sustancia, todos básicamente idénticos, pero diferentemente
cualificados o condicionados. Es ley fundamental de este sistema solar y, por
lo tanto, de nuestra vida de experiencia planetaria, que esa sustancia, por
medio de la cual la divinidad se expresa (en tiempo y espacio), está
condicionada kármicamente e impregnada por esa cualidad y aspectos, resultantes
de manifestaciones anteriores de ese SER en Quien vivimos, nos movemos y
tenemos nuestro ser. Tal es el hecho básico que subyace tras la expresión de
esa Trinidad o Tríada de Aspectos, con la cual todas las regiones mundiales nos
han familiarizado, y es la siguiente:
1. El Aspecto
Padre El
Plan subyacente de Dios.
El
Aspecto Voluntad. La
Causa esencial del Ser.
Propósito. El
propósito de la vida, motivador
de
la evolución.
La
nota del sonido sintético.
Utiliza el Sutratma
2. El Aspecto
Hijo La
cualidad de la sensibilidad.
El
Aspecto Amor. La
naturaleza de las relaciones.
Sabiduría.
Comprensión. El
método de la evolución.
Conciencia.
Alma La
nota del sonido atractivo.
Utiliza el Hilo de la Conciencia
3. El Aspecto
Madre La
inteligencia de la sustancia.
El
Aspecto Inteligencia. La
naturaleza de la forma.
El
Espíritu Santo. La
respuesta a la evolución.
La
nota de la Naturaleza.
Desarrolla el Hilo Creador
El plano mental es similar a una gran corriente de
conciencia o sustancia consciente, y debe ser construido el antakarana para
poder cruzarla. Este es el concepto que subyace detrás de esta enseñanza y del
simbolismo del sendero. Antes de que un hombre pueda hollar el sendero debe
convertirse en el Sendero mismo. Con la sustancia de su propia vida debe
construir este "arco iris" o Camino Iluminado. Lo teje y ancla, así
como la araña teje el hilo por el cual se desplaza. Cada uno de sus tres
aspectos divinos contribuye a la construcción de ese puente, y el momento de
construirlo es indicado cuando su naturaleza inferior:
1.
Se ha
orientado, regulado y también es creadora.
2.
Reconoce y
reacciona al contacto y control del alma.
3.
Es sensible a
las primeras impresiones de la mónada. Esta sensibilidad se evidencia cuando
existe:
a. Sumisión a la
"voluntad de Dios", o del gran Todo.
b. Desarrollo de la
voluntad espiritual interna, trascendiendo todos los obstáculos.
c. Colaboración con el propósito de la Jerarquía
-la interpretadora voluntad de Dios, expresada en amor.
He enumerado
estas tres respuestas, porque todos los aspectos divinos están relacionados con
el antakarana y deben ser definidos y condicionados en el plano mental. Están
allí expresándose en la sustancia:
1. La mente
concreta inferior.
El
sentido común receptivo.
El
aspecto superior de la naturaleza forma.
El
reflejo de atma, la voluntad espiritual.
El
centro laríngeo.
Conocimiento.
2. La mente
individualizada.
El alma
o ego espiritual.
El
principio medio. Budi‑manas.
El
reflejo de la mónada en la sustancia mental.
Amor‑sabiduría
espiritual.
El
centro cardíaco.
Amor.
3. La mente
abstracta superior.
La
transmisora de budi.
El
reflejo de la naturaleza divina.
El amor
intuitivo, la comprensión, la inclusividad.
El
centro coronario.
Sacrificio.
Existen
lógicamente otros ordenamientos de estos aspectos en manifestación, pero los
mencionados servirán para indicar la relación de mónada‑alma‑personalidad,
tal como se expresan a través de ciertos agentes o puntos de poder enfocados en
el plano mental.
Sin embargo, la humanidad, en el actual grado de
evolución, ha de captar principalmente, que debe relacionar -consciente y efectivamente-
la Tríada espiritual, el alma en su propio plano y la personalidad en su triple
naturaleza. Esto se realiza por medio del trabajo creador de la
personalidad, el poder magnético de la Tríada y la consciente actividad del
alma, utilizando el triple hilo.
Se darán cuenta por qué insisten tanto los
esoteristas acerca de la fusión, de la unión o de la mezcla, pues sólo cuando
ello es inteligentemente comprendido, el discípulo puede comenzar a tejer los
hilos para construir el puente de luz que oportunamente se convertirá en el
"Camino Iluminado", que lo conducirá a los mundos superiores del ser.
Así se liberará de los tres mundos. En este actual ciclo mundial constituye
preeminentemente una cuestión de fusión y expresión (en plena conciencia vigílica)
de los tres principales estados de conciencia.
1. La
Conciencia Shambállica.
Percepción
de la unidad y del propósito de la VIDA.
Reconocimiento
y colaboración con el Plan.
Voluntad.
Dirección. Unicidad.
Influencia
de la Tríada.
2. La
Conciencia Jerárquica.
Percepción
del yo, el alma.
Reconocimiento
y colaboración con la divinidad.
Amor.
Atracción. Relación.
Influencia
del alma.
3. La
Conciencia Humana.
Percepción
del alma dentro de la forma.
Reconocimiento
y colaboración con el alma.
Inteligencia.
Acción. Expresión.
Influencia
de la personalidad consagrada.
El hombre que finalmente construye el antakarana a través del plano mental,
conecta o relaciona estos tres aspectos divinos, de manera que progresivamente,
en cada iniciación, se fusionan más estrechamente en una expresión divina, en
plena y radiante manifestación. En otras palabras, el discípulo recorre el
sendero de retorno, construye el antakarana, atraviesa el Camino Iluminado y
logra la libertad que otorga el sendero de la vida.
Uno de los puntos esenciales que deben aprender los
estudiantes es el hecho profundamente esotérico de que este antakarana es
construido por el consciente esfuerzo realizado en la conciencia misma y no
sólo tratando de ser bueno, demostrar buena voluntad o cualidades altruistas, y
aspiración elevada. Muchos esoteristas creen que hollar el sendero es un
esfuerzo consciente para vencer a la naturaleza inferior y expresar la vida en
términos de recta conducta, buenos pensamientos y amorosa e inteligente
comprensión. Es todo esto, pero aún algo más. El buen carácter y una
excelente aspiración espiritual son esencialidades básicas, y el Maestro
considera que el discípulo en entrenamiento ya las posee: su establecimiento,
reconocimiento y desarrollo son los objetivos del sendero de probación.
Pero la construcción del antakarana implica
relacionar los tres aspectos divinos. Esto involucra una intensa actividad
mental; se necesita poseer el poder de la imaginación y visualización, más la
dramática tentativa de construir el Camino Iluminado con sustancia mental. Esta
sustancia mental posee, como hemos visto, tres cualidades o naturalezas, y el
puente de luz viviente es una creación combinada que contiene en sí:
1. Fuerza, enfocada y proyectada desde las fuerzas
fusionadas y mezcladas de la personalidad.
2. Energía, extraída del cuerpo egoico por medio de un
esfuerzo consciente.
3. Energía, abstraída de la Tríada espiritual.
Sin embargo, es esencialmente una actividad de la
personalidad integrada y consagrada. Los esoteristas no deben adoptar la
posición de que lo único que deben hacer es esperar pasivamente alguna
actividad del alma, que se producirá automáticamente después de haber alcanzado
contacto con ella en cierta medida y que, en consecuencia y con el tiempo, esta
actividad evocará respuesta de la personalidad y de la Tríada. Esto no
es así. El trabajo de construcción del antakarana es principalmente una
actividad de la personalidad, ayudada por el alma, lo cual oportunamente evoca
una reacción de la Tríada. En la actualidad los aspirantes están demasiado
dominados por la inercia.
Podría analizar esta cuestión desde otro ángulo.
Cuando la personalidad comienza a trasmutar el conocimiento en sabiduría, el
foco de la vida de la personalidad se traslada al plano mental, pues la
transmutación (con sus etapas de comprensión, análisis, reconocimiento y
aplicación) es fundamentalmente un proceso mental. La personalidad comienza
también a comprender el significado del amor y a interpretarlo en términos del
bienestar del grupo y no en términos del yo personal, deseo, ni tampoco
aspiración. El amor verdadero es comprendido correctamente sólo por el
individuo de tipo mental, espiritualmente orientado. La personalidad está
llegando también a comprender que en realidad no hay tal cosa como sacrificio.
El sacrificio es, comúnmente, el deseo frustrado de la naturaleza inferior,
voluntariamente soportado por el aspirante, pero -en esta fase- constituye una
mala interpretación y limitación. Sacrificio es, en realidad, completa sumisión
a la voluntad de Dios, pues la voluntad espiritual del hombre y la voluntad
divina (tal como él la reconoce en el Plan) son su propia voluntad. Hay una
creciente identificación con el propósito. Por lo tanto, la propia voluntad, el
deseo y esas actividades inteligentes que tienen doble móvil, son vistos y
reconocidos como meras expresiones inferiores de los tres aspectos divinos, y
el esfuerzo consiste en expresar en términos del alma y no, como hasta ahora,
en términos de la personalidad consagrada y rectamente orientada. Ello sólo es
posible en su verdadero sentido cuando el foco de la vida se sitúa en el
vehículo mental y cuando la cabeza y el corazón entran en actividad. En este
proceso las etapas de la formación del carácter son consideradas esenciales y
efectivas y emprendidas consciente y voluntariamente. Pero -cuando las bases
del buen carácter y la actividad inteligente están firmemente establecidas-
algo todavía más elevado y sutil debe ser erigido sobre la subestructura.
Conocimiento-sabiduría, debe ser reemplazado por la comprensión intuitiva,
siendo en realidad, la participación incluyente en la actividad creadora de la
divinidad. La idea divina debe convertirse en un ideal factible, y este ideal
debe desarrollarse y manifestarse en la sustancia del plano físico. El hilo
creador, más o menos preparado, debe ser puesto en función activa y consciente.
Amor‑deseo, debe ser interpretado en términos de divina atracción,
implicando el correcto o incorrecto empleo de las energías y fuerzas. Este
proceso pone al discípulo en contacto con la divinidad como si fuera un TODO
progresivamente revelado. La parte, por medio del desarrollo magnético de su
propia naturaleza, establece paulatinamente contacto con todo cuanto Es. El
discípulo llega a ser consciente de esta totalidad, mediante una creciente y
vívida expansión de conciencia que conduce a la iniciación, realización e
identificación. Éstas son las tres etapas de la iniciación.
El hilo de la conciencia, en colaboración con los
hilos creador y de vida; despierta a un proceso plenamente consciente de
participación dentro del Plan creador divino, Plan motivado por el amor e
inteligentemente ejecutado.
Voluntad‑dirección (término que describe la orientación producida por la
comprensión de los dos procesos, conocimiento‑sabiduría y deseo‑amor),
debe producirse la orientación final de la personalidad y el alma, fusionadas,
mezcladas y unificadas, hacia la liberación de la Tríada espiritual; entonces
la tentativa consciente de utilizar estas tres energías culmina en la creación
del antakarana en el plano mental. Observarán que en esta primera etapa del
proceso hago hincapié en las palabras "orientación y tentativa".
Señalan simplemente que el iniciado controla finalmente la sustancia.
El hecho de que el hombre pase del reino de la
aspiración y de la devoción, al mundo de la voluntad enfocada, indica
que ya no está en el sendero de probación. Otro indicio de ello es que comienza
a interpretar la vida en términos de energías y fuerzas y no en términos de cualidad
y deseo. Esto señala un definido paso adelante. Actualmente, en la vida del
discípulo, se emplea muy poco la voluntad espiritual, como resultado de la
correcta orientación.
En el futuro, la Ciencia del Antakarana y su
analogía inferior, la Ciencia de la Evolución Social (el antakarana o la
totalidad de los seres humanos), serán conocidas como la Ciencia de Invocación
y Evocación. En realidad es la Ciencia de la Relación Magnética, donde se
establecen rectas relaciones mediante la mutua invocación, efectuándose un
proceso de respuesta, la evocación. Esta ciencia subyace detrás del despertar
consciente de los centros y su interrelación, en la relación entre un hombre y
otro, un grupo y otro y, eventualmente, entre una nación y otra. Esta
invocación y la consiguiente evocación, oportunamente relaciona al alma y la
personalidad y al alma y la mónada. Constituye el principal objetivo de la
demanda humana a Dios, a la Jerarquía y a los Poderes espirituales del cosmos,
no importa cómo se los designe. El clamor se eleva. La invocación de la
humanidad puede evocar y evocará, respuesta de la Jerarquía espiritual y dará
la primera demostración, en vasta escala, de esta nueva ciencia esotérica
-esotérica porque está basada en el sonido. De allí el empleo del OM. No puedo
entrar a detallar esta ciencia, pues debemos limitar nuestra atención al tema
de la Ciencia del Antakarana.
El Puente como Agente de Alineamiento.
La palabra "alineamiento" se emplea mucho
en el entrenamiento esotérico moderno. Quisiera señalar que, al hacerlo, el
aspirante establece solamente la primera etapa del proceso de comprensión,
estableciendo en su propia conciencia la realidad del dualismo esencial.
Quisiera indicar que se llega al aspecto crítico de este proceso sólo cuando la
diferencia entre la poderosa personalidad integrada y el alma, es agudamente
definida y reconocida. Es una verdad ocultista enunciar que el aspirante
debe ser reconocido por o triplicidad;
el discípulo por o dualidad, y el iniciado por o unidad. Quisiera que
observen que el símbolo de la dualidad para la humanidad no desarrollada es
donde se describe la separación entre la naturaleza superior y la inferior; en
el caso del discípulo es representa el "sendero que atraviesa" o el
estrecho sendero del filo de la navaja entre los pares de opuestos,
formando más tarde el antakarana. Estos símbolos, simples como son, encierran e
imparten vastas verdades para la mente iluminada.
Hablando en forma relativa y en términos de
conciencia mental, la comprensión de la dualidad sólo se adquiere en los tres
mundos y en el plano mental. Al recibir la tercera iniciación, el poder de los
pares de opuestos inferiores ya no se siente ni existe, comprende y expresa una
conciencia liberada y una percepción sin restricción -sin restricción respecto
al iniciado que actúa dentro de la órbita del Logos planetario (aunque no sin
restricción referente a la Vida mayor que actúa dentro de otros límites mayores
y definidos). Dentro del "circulo no se pasa" planetario, el iniciado
actúa libremente y no conoce limitación en la conciencia. Por esta razón se
denominan amorfos a los niveles superiores de nuestros planos planetarios y del
sistema. El verdadero símbolo del alineamiento es O pues implica al mismo
tiempo no sólo el sentido de dualidad sino el camino que atraviesa lo que
denominamos "muros de la limitación".
Los estudiantes harían bien en considerar la
construcción del antakarana como una extensión en la conciencia. Esta
extensión constituye el primer y definido esfuerzo efectuado en el sendero para
atraer la influencia monádica con plena conciencia y, finalmente, en forma
directa. Este proceso constituye el paralelo individual de la actual afluencia
de fuerza proveniente de Shamballa, sobre el que he hablado anteriormente. Ese
elevado centro de energía está produciendo ahora en nuestro planeta un efecto
definido sobre el Centro denominado Humanidad, y se lleva a cabo por
alineamiento directo y no vía la Jerarquía, como ha sucedido hasta ahora.
Cuando se ha tenido éxito en iniciar el antakarana individual y hay un tenue
hilo de energía viviente que conecta la triple personalidad y la Tríada
espiritual, entonces es posible la afluencia de energía volitiva. Esto puede
ser muy peligroso en las primeras etapas, cuando no está contrarrestado por la energía
del amor del alma. Sólo un hilo del triple antakarana pasa a través del loto
egoico. Los otros dos se relacionan directamente con la Tríada, de allí
eventualmente con la mónada, la fuente de la vida "triadal". Esto es
verdad tanto para el individuo como para toda la humanidad, y los efectos de
este alineamiento pueden actualmente verse manifestándose en el mundo.
Esta inesperada respuesta activa ha necesitado una
acrecentada actuación por parte de la Jerarquía, a fin de contrarrestar las
consecuencias de cualquier afluencia prematura de la fuerza volitiva. Después
de la tercera iniciación, cuando el cuerpo del alma, el causal, comienza a
disiparse, la línea de relación o conexión puede ser y es directa. Entonces el
iniciado "permanece en el océano de amor, afluyendo ese amor a través de
él; su voluntad es amor y puede trabajar sin peligro, pues el amor divino
matizará toda su voluntad y podrá prestar servicio inteligentemente".
Entonces el amor y la inteligencia se convierten en servidores de la voluntad.
La energía del alma y la fuerza de la personalidad contribuyen a la experiencia
que adquiere la mónada en los tres mundos, donde vive una vida de servicio y
donde finalmente culmina la tan prolongada tarea del hombre espiritual
encarnado. Entonces está preparado para el Nirvana, que sólo es el Camino a
nuevos campos de experiencia espiritual y desarrollo divino -incomprensible
hasta para el iniciado de tercer grado. Este Camino es revelado sólo cuando el
antakarana está construido y terminado y el hombre se enfoca en la Tríada tan
conscientemente como lo está ahora en la triple naturaleza inferior.
Sólo entonces es evidente el verdadero dualismo
de la naturaleza divina y desaparece la dualidad ilusoria. Así tenemos Espíritu‑materia, Vida‑forma. Para ello la triple
experiencia de la conciencia en desarrollo es sólo preparatoria. Por el
desarrollo de la conciencia, el iniciado conoce el significado de la vida y el
empleo de la forma, pero no está completamente identificado con ninguna de las
dos, aunque fusiona en sí mismo, en consciente síntesis, estas dualidades. La
tentativa de explicar este estado mental con palabras que limitan y confunden,
conduce a contradicciones aparentes, siendo una de las paradojas peculiares de
la ciencia ocultista. Los hechos mencionados ¿le imparten algún sentido?
¿Significan algo para su mente? No lo creo, puesto que no posee todavía el
equipo necesario por el cual puede actuar el tipo de percepción
implicada o la comprensión de esa autoconciencia que produciría de su parte una
reacción comprensiva. Hago simplemente esa afirmación esotérica, pues más
adelante le llegará esa comprensión de la verdad y la consiguiente
energetización producida cuando cualquier verdad abstracta es verdaderamente
valorada y asimilada. El momento no ha llegado todavía para comprender esta
información. Los discípulos y aspirantes progresan porque han tenido una visión
-inalcanzable aún, siendo definidamente una ampliación de lo conocido y
previamente captado. Tal es el método de la evolución, pues constituye siempre
un progreso hacia lo presentido.
Actualmente, por medio del esfuerzo humano y
jerárquico, tiene lugar un gran alineamiento y vinculación, y mónada‑alma‑personalidad
están más directamente relacionadas que nunca. Una de las razones consiste en
que hay cada vez más iniciados de tercer grado en encarnación en el planeta, y
también muchos más discípulos que se están preparando para recibir la tercera
iniciación; en esta tercera raza aria, estrictamente humana (empleando el
término en su sentido genérico y no en la tergiversada acepción alemana), los
tres aspectos de la personalidad son ahora tan poderosos que su influencia
magnética y su efecto creador hacen que la construcción del antakarana sea una
realización notable, vinculando y alineando así los tres aspectos del hombre.
Lo mismo puede decirse de los tres centros divinos: Shamballa, la Jerarquía y
la Humanidad, que en el planeta representan esas cualidades divinas y están
ahora estrechamente alineados, produciendo una fusión de energías que trae una
gran afluencia de la voluntad espiritual, así como también la manifestación del
aspecto Destructor.
He dado aquí muchas cosas de interés, he señalado
una meta e indicado un Camino. He relacionado (en conciencia) a la Jerarquía y
a Shamballa, lo cual representa un grande y crítico momento en los asuntos
humanos y una oportunidad hasta ahora sin parangón en la historia. La necesidad
de valorar esto debidamente será evidente, debiendo incitar a los lectores a un
renovado empeño y esfuerzo. Los estudiantes deben tratar de enfrentar
todos los cambios y oportunidades planetarias con sus correspondientes cambios
en sus propias vidas. Deben buscar esas nuevas actitudes y nuevos acercamientos
creadores, que no sólo darán por resultado la construcción del antakarana
individual sino también la fusión de los innumerables "hilos
radiantes" que producirán esos "cables de conexión ", hablando
simbólicamente, que relacionarán los centros planetarios y proporcionarán el
medio por el cual podrá pasar la ígnea voluntad y el propósito predeterminado
de la Deidad. Esto dará lugar a la reconstrucción de los mundos manifestados y
en esta tarea todos y cada uno pueden desempeñar su parte.
Consideraré ahora el segundo punto de esta sección
e indicaré la técnica para la construcción del antakarana. Ella constituirá una
enseñanza intensamente práctica, y todo lo dado hasta ahora debe demostrar que
constituye una sólida base.
Tengo la intención de ser muy práctico. La
construcción del antakarana (conscientemente emprendida en el sendero del
discipulado) es un proceso que se sigue de acuerdo a antiguas y comprobadas
reglas. Cuando son correctamente seguidas, la secuencia de los sucesos y la
aparición de los resultados deseados son inevitables e ineludibles. Gran parte
de lo que podría decir, relacionado con las realidades subjetivas, tendrá poco
valor para el estudiante común, pues -siendo hechos existentes y ocultos en un
proceso natural- son todavía irrealizables. Mi problema consiste en presentar
el proceso de tal manera que -al fin de este siglo- lleve a los educadores a
pensar, hablar y enseñar en términos de construcción del puente,
acercándose así a los enunciados básicos que tienen una influencia definida
sobre el punto que estamos considerando. Quisiera recapitular aquí muy
sucintamente algunos de ellos, para su atención:
1.
Fuerza‑Conocimiento,
se expresa por medio del hilo de la conciencia y del hilo creador.
2.
Estos dos
hilos son, para el discípulo, una fusión de conocimientos anteriores (el
hilo de la conciencia) y actuales (el hilo creador).
3.
El hilo de
vida, o mejor dicho el sutratma, está estrechamente fusionado con ambos.
Tenemos entonces atma‑budi‑manas (el último es el agente creador),
funcionando hasta cierto grado, conscientemente, en el aspirante.
4.
La fusión de
la personalidad y el alma está en proceso, pero cuando ha alcanzado cierto
punto, es evidente que se necesita de la creatividad o actividad creadora de la
voluntad, para tender el puente entre la Tríada espiritual y la personalidad,
vía el alma.
5.
El puente que
debe ser construido se denomina, técnicamente, antakarana.
6.
Este puente
debe ser construido por el aspirante centrado en el plano mental, puesto que
debe emplearse sustancia mental (en tres grados), y los tres aspectos de la mente
-el átomo manásico permanente, el Hijo de la Mente o Ego, y la unidad mental-
se hallan involucrados en el proceso.
Los estudiantes harían bien en aprender que el
proceso de la construcción del antakarana es uno de los medios por los cuales
el hombre, la trinidad, se convierte en dualidad. Cuando la tarea se ha
completado y el antakarana está definidamente construido -produciéndose así el
perfecto alineamiento entre la mónada y su expresión en el plano físico- el
cuerpo del alma (el causal) es completa y finalmente destruido por el fuego de
la mónada que desciende por el antakarana. Entonces hay una completa
reciprocidad entre la mónada y el alma plenamente consciente en el plano
físico. El "intermediario divino" ya no es necesario. El
"Hijo de Dios, que es el Hijo de la Mente", muere; el "velo del
templo es rasgado en dos, de arriba abajo"; se recibe la cuarta
iniciación, llegando entonces la revelación del Padre. Éste es el final y
amplio resultado obtenido por la construcción del puente que, en realidad, es
el establecimiento de una línea de luz entre la mónada y la personalidad, como
expresión plena del alma -entre espíritu y materia, entre Padre y Madre. Pone
en evidencia que el "espíritu ha ascendido a los hombros de la
materia", a ese elevado lugar del cual originó, más la experiencia
adquirida y el pleno conocimiento, y todo lo que pudo proporcionar la vida, en
la forma material, y conferir la experiencia consciente. El Hijo ha hecho Su
trabajo. La tarea del Salvador o Mediador ha sido consumada. Se sabe que la
unidad de todas las cosas es una realidad en la conciencia y el espíritu humano
puede decir con intención y comprensión: "Yo y mi Padre somos uno".
Lo que antecede es un enunciado breve y
probablemente sin sentido, excepto teóricamente, pero resume la tarea y el
trabajo que tiene por delante el discípulo que está en proceso de construir el
antakarana. Hay una estrecha relación entre la cuarta iniciación, el
cuaternario en su condición evolucionada -cuerpo vital, vehículo emocional,
mente y alma- y la cuarta etapa técnica de construcción consciente del
"arco iris". Tenemos por lo tanto:
5. El cuaternario, factor creador en la tierra.
6. La cuarta iniciación, la de la crucifixión.
7. La cuarta etapa técnica para la construcción del
antakarana:
d. El sutratma, el hilo de vida.
e. El hilo de la conciencia.
f.
El hilo
creador, el hilo triple.
g. El antakarana técnico, puente entre la triple
personalidad y la Tríada espiritual.
8. Las cuatro etapas en el sendero de retorno:
a. La etapa de la evolución misma.
b. La etapa del sendero de probación.
c. La etapa del sendero del discipulado.
d. La etapa del sendero de la iniciación.
Sin embargo, es una y la misma entidad que participa de todos los aspectos,
pasos y etapas diferenciados y es responsable de ellos -experimentación, experiencia
y expresión consciente, en cada una de estas etapas o modos de vida, hasta la
cuarta iniciación. Luego la conciencia misma cede su lugar a la vida y, sin
embargo, permanece. A lo antedicho agréguesele que el cuarto reino de la
naturaleza sufre los efectos indicados anteriormente y está condicionado por
los cuatro aspectos del sutratma uno. Cuando se llega a comprender esto, la
belleza del simbolismo y las relaciones numéricas emergen significativamente.
La Construcción del Antakarana... Pasado.
Referente a esto no es necesario extenderme, pues
se evidencia que sólo el hombre, producto de una larga y fructífera experiencia
pasada, está equipado para emprender la tarea de la construcción del puente. El
proceso involucra científicamente mucha experiencia en el arte de vivir, y sólo
el investigador humano altamente entrenado, puede, en forma sólida y sin
peligro, construir el puente entre lo superior y lo inferior. Cada una de las
principales razas humanas ha sido responsable de la expresión y empleo de los
hilos que, en conjunto, forman el antakarana:
1. En la antigua Lemuria, el hilo de vida,
el sutratma en sí, el factor dominante en la expresión de la vida; el cuerpo
físico, la naturaleza de la forma animal y el factor denso externo, constituía
el enfoque de la vida -exuberante, productiva y vital.
2. En la antigua Atlántida, el hilo de la
conciencia comenzó a actuar en forma desconocida para la época Lemuria. La
sensibilidad, la percepción y -como resultado- el deseo y la reacción, fueron
las notas clave. Una sensibilidad activa, como preludio de la plena conciencia,
caracterizó al ser humano. El vehículo astral fue un factor controlador. La
mente era relativamente pasiva, excepto en lo que se refiere a los más
destacados miembros de la raza humana. Sin embargo, toda la humanidad de ese
ciclo mundial fue extremadamente síquica y mediumnímica y también
"sensitiva", empleando la moderna acepción del término. El estado de
percepción era astral, y los seres humanos -como raza- clarividentes y clariaudientes,
aunque no podían de ninguna manera interpretar aquello con lo que entraban en
contacto; tampoco podían distinguir entre los fenómenos astrales y la vida
física común (particularmente en el período intermedio de su historia racial),
y la mente interpretadora nada les revelaba. Simplemente vivían y
sentían. Tal era la historia de su vida. Dos hilos funcionaban y el otro no. El
puente no fue construido.
3. En nuestra moderna raza Aria -moderna en lo que
se refiere a la historia racial- el tercer hilo, el creador, viene a la
manifestación y es utilizado activamente. Quisiera recordar que estos hilos
existen desde el comienzo de la existencia humana y que estas tres corrientes
de energía han estado indisolublemente presentes desde el principio de la
conciencia humana. Pero durante la mayor parte de la historia humana, hasta la
actualidad, el hombre no fue consciente de ellas y las ha empleado y emplea,
casi inconscientemente. El proceso para reconocer la capacidad creadora y la
oportunidad, se divide en dos fases o etapas:
a. La etapa
en que se desarrolla y desenvuelve el principio mente y el hombre se convierte
en una criatura mental. Esto produce la plena actividad de la unidad mental, la
integración de los tres aspectos de la personalidad y la consiguiente
percepción del Hijo de la mente o alma.
b. La etapa de actividad creadora en que el hilo
creador se emplea en máximo grado. El empleo del hilo, por parte de la
personalidad -distinto del empleo racial-, es característico de la raza Aria.
Durante los últimos cinco mil años ha llegado a ser gradualmente la cualidad
sobresaliente de la humanidad. En las otras dos razas y en las primitivas
etapas de la raza Aria, aunque se crearon grandes monumentos en todas partes
del planeta, no fueron el producto de las mentes de los hombres de la época,
sino la imposición de la voluntad creadora de la Jerarquía planetaria, sobre
quienes eran sensibles a la impresión superior. La respuesta sensible a la
impresión creadora fue la cualidad sobresaliente de la conciencia Atlante
posterior y la del primitivo período Ario. Actualmente, está cediendo su lugar
a la creatividad individual y, en consecuencia, a la creación consciente del
antakarana, resultado del triple hilo fusionado y mezclado.
Este breve resumen del proceso pasado, tiene
simplemente por objeto dar un trasfondo sintético a todo el trabajo que debe
realizarse ahora, e impartir un concepto casi visual del método por el cual el hombre ha alcanzado la etapa
de vida consciente, de plena autopercepción y de expresión creadora. Todas
fueron expresiones de la energía divina al afluir a su mecanismo, vía el hilo
plateado de la potencia divina. Podría ser considerado como la triple
demostración de la vida vertical que se trasforma en vida horizontal por medio
de la expresión creadora. En efecto, el hombre se convierte en la cruz. Sin
embargo, cuando llega a construir el arco iris (que sólo puede ser hecho cuando
el hombre está en la Cruz Fija), entonces la cruz cede finalmente su lugar a la
línea. Esto tiene lugar después de la cuarta iniciación -la de la crucifixión.
Entonces resta sólo la línea vertical, "que va del Cielo al
Infierno": La meta del iniciado (entre la cuarta y la séptima
iniciaciones) consiste en resolver la línea en el circulo y cumplir la ley, y así
"redondear" el proceso evolutivo.
Otro resumen del proceso puede hallarse en las
estrofas de las Estanzas para Discípulos publicadas hace algún tiempo,
junio 1930, y también transcritas en otra parte de este tomo.
"En
la Cruz se oculta la Luz. Lo vertical y lo horizontal crean mediante la mutua
fricción; una Cruz vibrante parpadea, originándose el movimiento. Cuando lo
vertical asume lo horizontal, sobreviene el pralaya. La evolución es el
movimiento de lo horizontal hacia lo vertical positivo. En el secreto de la
orientación se halla oculta la sabiduría; en la doctrina de la absorción reside
la facultad curadora; el punto que se trasforma en la línea y la línea que se
convierte en la cruz, es evolución. La cruz que se traslada hacia la horizontal
encierra la salvación y la paz praláyica."
Puede decirse que pocas, muy pocas personas están
ahora en la etapa lemuriana de conciencia, donde el hilo de vida, con
sus implicaciones físicas, es el factor dominante. Numerosas e incontables
personas se halla en la etapa atlante, que corresponde al desarrollo de la
"sensibilidad aúrica". Muy pocas personas, en comparación con las
grandes masas de seres humanos, emplean los resultados de la triple
construcción de energía, dentro de su propia aura de percepción y zona de
influencia, a fin de construir y utilizar el puente que une los diversos
aspectos del plano mental. Estos tres aspectos, deben emplearse
simultáneamente y reemplazarse más tarde, de tal manera que la personalidad y
el ego desaparecerán y sólo permanecerá la mónada y su forma en el plano
físico.
A este respecto mi anterior enunciado sobre la
naturaleza de la forma podría ser de utilidad y conducir a una mayor percepción
interna y comprensión:
El plano físico es un reflejo completo del mental;
los tres subplanos inferiores
son el reflejo de los subplanos abstractos y los cuatro subplanos etéricos, de
los cuatro planos mentales concretos. La manifestación del ego (o cuerpo
causal) en el plano mental, no es el resultado de la energía emanada de los
átomos permanentes como núcleo de fuerza, sino el resultado de diferentes
fuerzas y principalmente de la fuerza grupal. Lo señala predominantemente el
acto realizado por una fuerza externa, que se pierde en la incógnita del karma
planetario. Esto también es verdad respecto a las manifestaciones inferiores
del hombre, siendo el resultado de una acción refleja; se fundamenta en la
fuerza del grupo, compuesto de centros etéricos mediante los cuales el hombre
(como un conjunto de vidas) funciona. La actividad de dichos centros inicia una
vibración en respuesta a los tres subplanos inferiores del plano físico, y su
interacción permite adherirse al cuerpo o reunir a su alrededor partículas de
lo que erróneamente denominamos "sustancia densa". Este tipo de
sustancia energetizada es arrastrada hacia un vórtice -del cual no puede
escapar- de corrientes de fuerza que emanan de los centros. Por lo tanto,
dichas unidades se van apilando de acuerdo a la dirección que lleva la energía
alrededor y dentro del cuerpo etérico, hasta cubrirlo y ocultarlo, aunque es
interpenetrante. Esto es producido por una ley inexorable, la ley de la
materia misma, y sólo quienes son "Señores de la Yoga" pueden
sustraerse al efecto de la vitalidad de sus propios centros, y también -por la
voluntad consciente de su propio ser- a la fuerza compulsiva de la Ley de
Atracción que actúa en el subplano físico cósmico inferior. (Tratado sobre
Fuego Cósmico, pág. 630‑31).
He dicho anteriormente que el cuerpo astral es una
ilusión. El hombre que ha obtenido la conciencia iniciática descubre
oportunamente que dicho cuerpo no existe. Cuando budi rige, la naturaleza
síquica inferior desaparece. Cuando el antakarana está construido y cuando la
unidad mental es reemplazada por el átomo manásico permanente y el cuerpo
causal desaparece, entonces el adepto sabe que la mente inferior, el cuerpo
mental, es también una ilusión y para él no existe. Hay pues -en lo que a su
conciencia individual se refiere- únicamente tres puntos focales o arraigos
(ambos términos son inadecuados para expresar su pleno significado):
1. La Humanidad, en la cual él puede
enfocarse a voluntad por medio de lo que técnicamente se denomina
"mayavirupa" -una forma corpórea creada por él para cumplir el
propósito monádico.
Entonces expresa plenamente todas las energías de
la Cruz mutable. (1)
2. La Jerarquía. Aquí, como unidad enfocada
de la omnincluyente percepción búdica, encuentra su lugar y métodos de servicio,
condicionados por su rayo monádico.
Entonces expresa los valores de la Cruz Fija. (2)
3. Shamballa. Éste es su punto más elevado
de enfoque, meta del esfuerzo de todos los iniciados de grados superiores y
fuente del sutratma, por medio del cual (y a través de sus diferenciaciones) ya
puede trabajar conscientemente.
Aquí todavía se encuentra crucificado, pero en la
Cruz Cardinal.*
La tarea que el ser humano ha estado realizando en
todas sus etapas de desenvolvimiento, consiste, puede decirse, en tender
el puente sobre la brecha existente entre:
1. La Cruz Mutable y la Cruz Fija.
2. La Humanidad y la Jerarquía.
3. La triplicidad inferior, la personalidad, y la
Tríada espiritual.
4. La Mónada en su propio plano y el mundo objetivo
externo.
Esto lo hace por medio de la Intención, Visualización, Proyección,
Invocación y Evocación, Estabilización y Resurrección. De estas diferentes
etapas nos ocuparemos ahora.
Quisiera hacer un alto aquí y algunas observaciones
respecto a este proceso relativamente nuevo de construcción del antakarana. Ha
sido conocido y seguido por quienes fueron entrenados para asociarse a la
Jerarquía, pero no se dio anteriormente al público. Es esencial que el
estudiante observe dos cosas: Una, que si no tenemos presente que estamos
trabajando con energía, la cual debe ser científicamente empleada, toda
la enseñanza resultará inútil. Otra, que estamos considerando una técnica y un
proceso que dependen del empleo de la imaginación creadora. Reunidos
estos dos factores (consciente y deliberadamente) -el factor sustancia‑energía
y el impulso planificado- se inicia un proceso creador que traerá mayores
resultados. El ser humano vive en un mundo de variadas energías, que a veces se
expresan como energías dinámicas, positivas, receptivas y negativas, o como
fuerzas magnéticas y atractivas. Una comprensión de esta afirmación corroborará
la de H.P.B. de que "materia es espíritu en su punto inferior" y lo opuesto es igualmente verdad. Todo el
proceso consiste en establecer relaciones constructivas entre las energías
negativas y positivas y la consiguiente producción de fuerza magnética. Tal
es el proceso creador. Esto es verdad respecto a la actividad de un Logos
solar, de un Logos planetario y de un ser humano -únicos creadores conscientes
en el universo. Esto debe ser así en lo que respecta al discípulo que trata de
poner en relación constructiva a la mónada con la expresión humana, en los tres
mundos de la evolución humana.
Se ha puesto mucho énfasis sobre la vida del alma y
su expresión en el plano físico; esto fue necesario y parte del desarrollo
evolutivo de la conciencia humana. El reino de las almas debe eventualmente dar
lugar al dominio del espíritu; la energía de la Jerarquía debe llegar a ser una
fuerza receptiva a la energía de Shamballa, así como la fuerza de la humanidad
debe hacerse receptiva a la energía del reino de las almas. Hoy estos tres
procesos tienen lugar simultáneamente, aunque la receptividad de la Jerarquía
al segundo aspecto de la energía de Shamballa sólo ahora está siendo
reconocible. Durante largo tiempo la Jerarquía ha sido receptiva al tercer
aspecto o aspecto creador de la energía de Shamballa, y -dentro de un período
muy distante- responderá al primer aspecto de esa misma energía. La triple
naturaleza de la manifestación divina también debe expresarse como dualidad.
Esto puede ser vagamente comprendido cuando el discípulo capte (después de la
tercera iniciación) que él también debe aprender a funcionar como dualidad
-mónada (espíritu) y forma (materia)- en relación directa con el aspecto
conciencia, el alma mediadora, que es absorbida por ambos aspectos de la
expresión divina, aunque no actúe como factor intermedio. Cuando se haya
realizado esto, se comprenderá la verdadera naturaleza del Nirvana, el comienzo
del interminable Camino que conduce al Uno; donde la dualidad se resuelve en
unidad, y es el Camino que los Miembros de la Jerarquía tratan de hollar y para
el cual se están preparando.
El paso inicial para alcanzar este dualismo es la
construcción del antakarana, y ello se emprende conscientemente sólo
cuando el discípulo se prepara para la segunda iniciación. Como ya he dicho,
existen literalmente millares de personas que se están preparando,
porque se presume que todos los aspirantes y discípulos sensatos trabajan, sin
desviarse, para el adelanto espiritual (con móvil puro) y están
indesviablemente orientados hacia el alma, han recibido la primera iniciación,
la cual significa simplemente el nacimiento del Cristo‑niño dentro del
corazón, hablando simbólicamente. Por lo tanto, habrá muchos que se están
preparando para iniciar esta tarea de construcción del arco iris y que, bajo la
influencia de la Sabiduría Eterna, captan la necesidad e importancia de la
revelación que este proceso imparte. Lo que escribo aquí, tiene por lo tanto un
propósito definido y útil. Durante mucho tiempo mi tarea fue impartir
información en forma de libros, respecto a la siguiente etapa de reconocimiento
inteligente y espiritual, para la humanidad. Por consiguiente, repito, es
esencial la comprensión del método para la construcción del antakarana si la
humanidad debe avanzar como está planificado y, en este avance, los discípulos
y aspirantes deben constituir y constituyen la vanguardia. Toda la humanidad
irá despertando constantemente al impulso espiritual venidero y se originará un
irresistible impulso hacia la luz espiritual y hacia una mayor orientación. Así
como el discípulo individual debe revertirse en la rueda de la vida y hollar el
Camino en el sentido contrario de las agujas del reloj, así debe hacerlo y lo
hará la humanidad. Las dos terceras partes que realizan la meta de la evolución
en este ciclo mundial, han comenzado a hacerlo.
Sin embargo, en este proceso entra en actividad el
tercer aspecto divino -el del Actor Creador. Lo mismo sucedió en el proceso
creador en que estaba involucrado el universo tangible. Lo será también cuando
el discípulo individual llegue a ser el agente creador. Durante eones ha
construido y empleado sus vehículos de manifestación en los tres mundos. Luego
llegó un momento en que las personas avanzadas empezaron a crear en el plano
mental; soñaron, tuvieron visiones, hicieron contacto con la belleza
intangible, entraron en contacto con la Mente de Dios y retornaron a la tierra
con alguna idea. A esta idea le dieron forma y llegaron a ser creadores en el
plano mental; se trasformaron en artistas, en algún aspecto del esfuerzo
creador. En la tarea de construcción del antakarana el discípulo tiene
que trabajar también en niveles mentales, y lo que allí construya será de
sustancia tan sutil que no deberá ni podrá aparecer en niveles físicos.
Respecto a esta firme orientación, lo que él construya "ascenderá al
centro de la vida" y no "descenderá al centro de la conciencia o a lo
que tiene apariencia de luz".
Aquí reside la dificultad para el principiante.
Debe trabajar, por así decir, en la oscuridad, y no está en situación de
verificar la existencia de lo que trata de construir. Su cerebro físico es
incapaz de registrar su creación como un hecho consumado. Tiene que depender
totalmente de la técnica probada en el trabajo delineado y actuar con fe. La
única evidencia del éxito puede llegar con lentitud, pues está involucrada la
sensibilidad del cerebro y frecuentemente, cuando hay un éxito muy real, las
células del cerebro no tienen el calibre suficiente para registrarlo. La
posible evidencia de esta etapa puede ser un destello de la intuición
espiritual o la repentina comprensión de la voluntad al bien, en forma dinámica
y grupal; puede ser también sólo la capacidad para comprender y hacer comprender
a los demás ciertos fundamentos espirituales y ocultistas; puede ser la
"facilidad de revelar", tanto en forma receptiva como condicionadora
o distribuidora, y mundialmente efectiva.
Estoy tratando de aclarar un tema muy abstruso, y
las palabras demuestran ser inadecuadas. Sólo puedo delinear el proceso y el
método y alentar la consiguiente esperanza para el futuro; por su parte ustedes
sólo pueden experimentar, obedecer, tener confianza en la experiencia de
quienes enseñan, y luego esperar pacientemente los resultados.
Seis Etapas del Proceso de Construcción.
He empleado seis palabras para expresar este
proceso y su condición resultante. Será útil estudiarlas desde el ángulo de su
significación oculta -significación que por lo general no es aparente, excepto
para el discípulo entrenado, a quien se le ha enseñado a penetrar en el mundo
de significados y a interpretar aquello que no es evidente para el neófito. Quizás,
para cuando hayamos investigado estas palabras, el método de construcción y el
medio por el cual el antakarana se construye, aparecerán con mayor claridad.
Estas palabras definen una técnica de construcción
o proceso de manipulación de energía, que trae a la existencia una relación
entre la mónada y el ser humano que aspira alcanzar la plena liberación y
huella el sendero del discipulado y de la iniciación, y puede crear un canal de
luz y vida entre los aspectos divinos superior e inferior y construir un puente
entre el mundo de la vida espiritual y el de la vida diaria en el plano físico.
Constituye una técnica para producir el tipo más elevado de dualismo y para
eliminar la triple expresión de la divinidad, intensificando por este medio la
expresión divina y acercando al hombre a su meta final. Los discípulos deben
recordar siempre que la conciencia egoica es una etapa intermedia. Es también
un proceso por el cual -desde el ángulo de los reinos subhumanos de la
naturaleza- la humanidad misma se convierte en intermediario divino y en
transmisor de energía espiritual para esas vidas cuyas etapas de conciencia
están por debajo de la autoconciencia. La humanidad llega a ser para esas vidas
-en su totalidad- lo que la Jerarquía para la humanidad. Este servicio será
únicamente posible cuando la raza humana en número suficiente, se caracterice por
el conocimiento de la dualidad superior y sea cada vez más consciente del alma
y no sólo del yo. Entonces podrá ser trasmitida dicha energía por medio del
antakarana.
Por lo tanto, consideraremos los seis aspectos de
una técnica básica de construcción y nos esforzaremos por llegar a su
significado esotérico y creador.
1. Intención. Esta palabra no significa
decisión, deseo o determinación mental. La idea, en forma más literal, es el
enfoque de la energía en el plano mental, en el punto de máxima tensión
posible. Significa la creación de una condición en la conciencia del discípulo,
análoga a la del Logos cuando -en Su escala mucha más vasta- concentró dentro
de su "círculo no se pasa" (definiendo Su esfera de influencia
deseada) la sustancia -energía necesaria para llevar a cabo Su propósito de
manifestación. Esto debe hacerlo también el discípulo, reuniendo sus fuerzas
(empleando una expresión común) en el punto más elevado de su conciencia
mental, manteniéndolas allí en un estado de tensión absoluta. Pueden ver el
propósito subyacente en algunos de los procesos y técnicas de meditación, tal
como está representado en las palabras, muy a menudo empleadas en los
delineamientos de meditación: "elevar la conciencia al centro de la
cabeza", "mantener la conciencia en el, punto más elevado
posible", "esforzarse por mantener la mente firme en la luz" y
muchas otras expresiones similares. Todas conciernen a la tarea de llevar al
discípulo a la etapa en que pueda lograr el punto deseado de tensión y enfoque
de energía. Esto le permitirá iniciar conscientemente la tarea de construcción
del antakarana. Tal es el pensamiento que en realidad subyace, sin que se lo
reconozca, en la palabra "intención", tan a menudo empleada por los
Católicos Romanos y Anglo Católicos cuando preparan aspirantes para la
comunión. Sin embargo, ellos señalan una dirección diferente, porque su
orientación no se dirige hacia la mónada o espíritu, sino hacia el alma, en un
esfuerzo para que la personalidad adquiera un mejor carácter y se intensifique
el acercamiento místico.
Cuando se trata de la "intención" del
discípulo que está conscientemente construyendo el arco iris, los primeros
pasos necesarios son:
a. El
logro de la correcta orientación, debiendo efectuarse en dos etapas: primero,
hacia el alma como aspecto de la energía constructora; segundo, hacia la
Tríada.
b. La
compresión mental de la tarea que debe realizarse. Esto involucra el empleo de
la mente, de dos maneras: respuesta a la impresión búdica o intuitiva, y
actuación de la imaginación creadora.
c. El
proceso de reunir energía o de absorber fuerza, a fin de que las energías
necesarias sean confinadas dentro de un "círculo no se pasa" mental,
previamente al posterior proceso de visualización y proyección.
d. Un
período en que se debe pensar con claridad acerca del proceso y la intención,
para que el consagrado constructor del puente pueda percibir con claridad lo
que se está realizando.
e.
Mantener constantemente la tensión sin ejercer indebida presión física sobre
las células del cerebro.
Cuando esto se haya logrado se producirá un punto focal de energía mental
que anteriormente no existía; la mente se mantendrá firme en la luz y se
establecerá también el alineamiento de una personalidad receptiva y atenta y un
alma orientada hacia la personalidad en un estado de constante percepción
dirigida. Quisiera recordarles que el alma (como vive su vida en su propio
nivel de percepción) no siempre es consciente de su sombra, la personalidad, en
los tres mundos. Cuando el antakarana está en construcción, la percepción debe
acompañar a la intención de la personalidad.
2. Visualización. Hasta aquí la actividad ha
sido de naturaleza mental. La imaginación creadora ha permanecido relativamente
pasiva; la actividad del discípulo ha sido dentro de su mente y en los niveles
mentales, sin mirar "arriba ni abajo". Pero ha alcanzado el punto
correcto de tensión; la reserva o el necesario depósito de energía estuvo
restringido dentro de un cuidadosamente delimitado "círculo no se pasa",
y el constructor del puente está preparado para dar el paso siguiente. En este
punto crea, por lo tanto, el anteproyecto del trabajo que debe realizar,
extrayéndolo de su imaginación y facultades, tal como se encuentra en el nivel
más elevado de su vehículo astral o sensible. Esto no tiene relación con las
emociones. Como bien saben, la imaginación es el aspecto inferior de la
intuición, y este hecho debe ser recordado en todo momento. La sensibilidad,
como expresión del cuerpo astral, es el polo opuesto de la sensibilidad búdica.
El discípulo ha purificado y refinado sus facultades imaginativas de manera que
ahora responden a la impresión del principio búdico o de la percepción
intuitiva -percepción independiente de la vista o cualquier visión que pudiera
registrarse. De acuerdo a la respuesta del vehículo astral a la impresión
búdica, así será la exactitud de los "planes" proyectados para la
construcción del antakarana y la visualización del puente de luz en toda su
belleza y plenitud.
La imaginación creadora debe acelerar su naturaleza
vibratoria para poder afectar la "reserva de energía" o la
sustancia-energía acopiada para la construcción del puente. La actividad
creadora de la imaginación es la primera influencia organizadora que actúa
sobre y dentro del círculo no se pasa de las energías acumuladas, mantenidas en
estado de tensión por la "intención" del discípulo. Reflexionen sobre
esta afirmación esotérica y significativa.
La naturaleza de la imaginación creadora constituye
una energía activa puesta en relación con el punto de tensión; entonces produce
efectos en la sustancia mental. Así acrecienta la tensión, y cuanto más potente
y claro es el proceso de visualización, tanto más bello y fuerte será el
puente. La visualización es el proceso por medio de cual la imaginación
creadora se activa, responde al punto de tensión en el plano mental y es
atraída por éste.
En esta etapa, el discípulo se ocupa de dos
energías: una pasiva, mantenida dentro del "círculo no se pasa", pero
en un punto de extrema tensión; la otra activa, que forma imágenes, se
exterioriza y responde a la mente del constructor del puente. A este respecto,
debe recordarse que el segundo aspecto de la Trinidad divina es el aspecto
constructor de la forma y, de esa manera, de acuerdo a la Ley de Analogía, el
segundo aspecto de la personalidad y el de la Tríada espiritual están llegando
a ser activos en forma creadora. El discípulo sigue ahora con la segunda etapa
de su trabajo de construcción, y el significado numérico será evidente para
ustedes. En esta etapa debe trabajar lentamente, imaginar lo que desea hacer,
por qué debe hacerlo, cuáles son las etapas de su trabajo, cuáles serán los
efectos resultantes de su actividad planificada y con qué materiales debe
trabajar. Se esfuerza por visualizar todo el proceso, y por este medio
establece una relación definida (si tiene éxito) entre la intuición búdica y la
imaginación creadora del cuerpo astral. En consecuencia, en este punto
tendremos:
La actividad de impresión búdica.
La tensión del vehículo mental, al mantener la
sustancia‑energía necesaria en el punto de proyección.
Los procesos imaginativos del cuerpo astral.
Cuando el
discípulo se ha entrenado para ser conscientemente conocedor de la
simultaneidad de este triple trabajo, avanza triunfal y casi automáticamente.
Lo hace por medio del poder de la visualización. Se establece una corriente de
fuerza entre estos pares de opuestos (astral‑búdico) y -como pasa a
través de la reserva de fuerza del plano mental- produce una actividad interna
y una organización de la sustancia presente. Entonces sobreviene un aumento
constante de la potencia, hasta llegar a la tercera etapa, y el trabajo pasa de
la faz subjetiva a la realidad objetiva -objetiva desde el punto de vista del
hombre espiritual.
3. Proyección. La tarea del discípulo ha
llegado ahora a un punto muy crítico. Muchos aspirantes alcanzan esta
particular etapa y -por haber desarrollado una verdadera capacidad de
visualización y también construido por su intermedio la forma deseada y
organizado la sustancia que debe ser empleada en esta última fase del proceso
de construcción- son incapaces de continuarla. ¿Cuál es la razón de ello?
Principalmente, la incapacidad para emplear la Voluntad en el proceso de
proyección. Este proceso es la combinación de la voluntad, la visualización
acrecentada y continua y el empleo de la Palabra de Poder que corresponde al
rayo. Hasta la actual etapa del proceso, el método para cada uno de los siete
rayos es idéntico, pero en este punto se produce un cambio. Cada discípulo, habiendo
organizado exitosamente la sustancia del puente, puesto en actividad el aspecto
voluntad y siendo conscientemente consciente del proceso de ejecución, impele
ahora hacia adelante la sustancia organizada, de modo que, desde el centro de
fuerza que ha conseguido acumular, aparece una línea de proyección o sustancia‑luz,
siendo enviada por una Palabra de Poder, como en el proceso creador
logoico. En realidad es lo opuesto al proceso de la mónada, cuando ésta envió
el hilo de vida que finalmente se arraigó en el alma. El alma vino a la
existencia por medio de este arraigamiento; posteriormente tuvo lugar el
proceso en que el alma, a su vez, envió un hilo dual que finalmente se
introdujo en la cabeza y en el corazón del triple hombre inferior, la personalidad.
El discípulo se enfoca en el centro que él ha construido en el plano mental y
extrae todos sus recursos (los de la triple personalidad y del alma combinados)
y los pone en actividad, proyectando ahora un hilo hacia la mónada.
A lo largo de este hilo tiene lugar la extracción
final de fuerzas, las fuerzas que -en el camino descendente o sendero
involutivo- se enfocaron en la personalidad y en el alma. El antakarana en sí,
terminado mediante el puente que el discípulo ha construido, es el medio final
de abstracción o gran extracción. El iniciado se ocupa definidamente del
antakarana, en la cuarta iniciación, llamada a veces la Gran Renunciación -la
renunciación a abstraerse de la vida de la forma, tanto personal como egoica.
Después de esta iniciación, ninguno de esos aspectos puede retener a la mónada.
El "velo del Templo" es rasgado en dos, de arriba abajo -ese velo que
separa al Atrio externo (la vida de la personalidad) del Lugar Sagrado (el
alma) y del Sanctum Sanctorum (la mónada) en el Templo de Jerusalén. Las
implicaciones y analogías aparecerán lógicamente con claridad.
A fin de realizar la proyección necesaria de las
energías acumuladas, organizadas por la imaginación creadora y llevadas a un punto de excesiva tensión por el
enfoque del impulso mental (un aspecto de la voluntad), el discípulo acude por
lo tanto a los recursos de su alma, almacenados en lo que se llama técnicamente
"la Joya en el loto", donde está arraigada la mónada -algo que no
debe olvidarse. Los aspectos del alma que llamamos conocimiento, amor y
sacrificio, expresiones del cuerpo causal, son sólo efectos de esta irradiación
monádica.
Por consiguiente, antes de que el puente pueda ser
verdaderamente construido y "proyectado en el camino ascendente,
proporcionando un paso seguro para los cansados pies del peregrino" (como
dice El Antiguo Comentario), el discípulo debe empezar a reaccionar en
respuesta al capullo cerrado del loto o joya, que se halla en el centro del
loto abierto. Esto lo hace cuando los pétalos de sacrificio del loto egoico
asumen el control de su vida, cuando su conocimiento es trasmutado en
sabiduría, cuando se acrecienta su amor para el todo y suma a ello el
"poder del renunciamiento". Estas tres cualidades egoicas -cuando
funcionan con cierta potencia- producen una actividad acrecentada en el mismo
centro de la vida del alma, el corazón del loto. Debe recordarse que las
correspondencias o analogías del loto egoico con los tres centros planetarios
son las siguientes:
Shamballa: La joya en el loto.
Jerarquía: Los tres grupos de pétalos.
Humanidad: Los tres átomos permanentes dentro del
aura del loto.
Los estudiantes deben además recordar que es
necesario desechar la idea común de que el sacrificio es un proceso de abandono
o renunciamiento a todo lo que en la vida sea digno de vivirse. Sacrificio es,
hablando técnicamente, la realización de un estado de bienaventuranza y
éxtasis, porque es el conocimiento de otro aspecto divino, oculto hasta
entonces, tanto por el alma como por la personalidad. Es la comprensión y el
reconocimiento de la voluntad al bien que hizo posible e inevitable la
creación, verdadera causa de la manifestación. Mediten sobre esto, pues es muy
diferente, en su significado, de los conceptos usuales respecto al sacrificio.
Cuando el discípulo ha obtenido el fruto de la
experiencia, el conocimiento, y aprende a trasmutarlo en sabiduría; cuando su
objetivo es vivir verdadera y realmente, y cuando la voluntad al bien es la
meta que corona su vida diaria, entonces puede empezar a evocar la Voluntad.
Esto hará que el vínculo entre la mente superior y la inferior, el espíritu y
la materia, la mónada y la personalidad, sea un hecho definido. Entonces de la
dualidad sobreviene la triplicidad; luego la potencia del núcleo central
en el vehículo egoico destruye -en la cuarta iniciación- las tres expresiones
circundantes, las cuales desaparecen, efectuándose la así llamada destrucción
del cuerpo causal. Ésta es la verdadera "segunda muerte" -muerte
total de la forma.
Prácticamente en todo lo que puedo decir respecto
al proceso de proyección, es un proceso viviente que deriva de la experiencia
diaria consciente y depende, hasta donde es posible, de la expresión de los
aspectos divinos en la vida del plano físico. Cuando hay una tentativa de
acercar la vida de la personalidad a las demandas del alma y el empleo del
intelecto en bien de la humanidad, el amor comienza a controlar; entonces el
significado del “sacrificio divino" es acrecentadamente comprendido y se
convierte en la expresión espontánea natural de la intención individual.
Entonces es posible la proyección del puente. Se establece la vibración en los
niveles inferiores de la manifestación divina, y llega a ser suficientemente
fuerte como para obtener respuesta de lo superior. Más tarde, cuando la Palabra
de Poder es conocida y correctamente empleada, se construye rápidamente el
puente.
Los estudiantes no deben sentirse desalentados por
esta descripción. En los planos internos pueden tener lugar numerosos
acontecimientos cuando la intención es correcta y esotérica (propósito y
tensión combinados) y el puente alcanza las etapas de delineamiento y
estructuración definidas, mucho antes de que el discípulo se dé cuenta de ello.
4. Invocación y Evocación. Las tres etapas
que anteceden señalan, en realidad, el trabajo de la personalidad. Las tres
restantes son expresiones de la respuesta de los niveles superiores de la vida
espiritual, y fuera de mencionarlas brevemente, muy poco más puedo decir. La
tarea de la invocación, basada en la Intención, Visualización y Proyección, ha
sido cuidadosamente emprendida por el discípulo que tiene por lo menos cierta
medida de clara percepción, respecto al trabajo que ha realizado, empleando los
medios duales del vivir espiritual y del científico y técnico trabajo ocultista.
Por lo tanto él es invocador. Su efecto en la vida se registra en los niveles
superiores de la conciencia, siendo reconocido como "punto de tensión
invocadora". Esta tensión y depósito de energía viviente, que es el mismo
discípulo, es puesto en actividad por medio del pensamiento proyectado, el uso
de la voluntad y la pronunciación de una Frase o Palabra de Poder.
Como resultado, su desarrollada potencia y radio de
influencia son ahora suficientemente fuertes como para evocar respuesta de la
Tríada espiritual. Entonces tenemos una progresión del aspecto antakarana,
construido por el discípulo, a través del cual pueden fluir la vida del alma y
del cuerpo. El Padre (la Mónada) actuando por medio del hilo, sale ahora para
encontrar al Hijo (el alma, enriquecida por la experiencia de la vida de la
personalidad en los tres mundos), y desde los niveles superiores se proyecta
una línea de energía o respuesta que hará eventualmente contacto con la
proyección inferior. Así se construye el antakarana. La tensión de lo
inferior evoca la atención de lo superior.
Este es el proceso técnico de invocación y
evocación. Hay un acercamiento gradual de los dos aspectos divinos. Poco a
poco, la vibración de ambos se hace recíprocamente más fuerte. Llega entonces
un momento en que se establece, en la meditación, contacto entre las dos
proyecciones. Este contacto no es entre el alma y la personalidad (la meta del
aspirante común), sino entre las energías del alma y de la personalidad
fusionadas y la energía de la mónada, actuando por intermedio de la Tríada
espiritual. Ello no constituye un momento de crisis, sino una Llama de Luz, una
comprensión de la liberación y un reconocimiento del hecho esotérico de que el
hombre es él mismo el Camino. Ya no existe el sentimiento de personalidad y
alma, o ego y forma, sino simplemente el Uno, funcionando en todos los planos
como un punto de energía especial y llegando a la esfera de la actividad
planeada por medio del Sendero de Luz. Las palabras son completamente
inadecuadas para describir este proceso. Como es una etapa muy avanzada,
ninguna de las formas atrae a la mónada hacia la manifestación externa. De
ningún modo la demanda de la materia o de la forma podrá evocar respuesta de la
mónada. Sólo queda el gran "tirón", de la conciencia de toda
la humanidad, al que se puede responder por medio del antakarana ya construido.
Descendiendo, o más bien atravesando este puente, el descenso puede
hacerse a voluntad a fin de servir a la humanidad y llevar a cabo la voluntad
de Shamballa.
Ésta es una afirmación de la consumación final,
pero antes de que tenga lugar en su total perfección, debe pasar un largo
período de acercamiento gradual de los dos aspectos del puente -el superior,
que emana de la "Tríada" espiritual, en respuesta al impulso monádico,
y el inferior, que emana de la personalidad, ayudada por el alma- a través del
abismo de la mente separatista. Aquello que la mónada proyecta y lo que el
discípulo está proyectando, establecen finalmente contacto, siguiendo después
la quinta y la sexta etapas.
5 y 6. Estabilización y Resurrección. El
puente está construido. Al principio sus hilos pueden ser finos y tenues, pero
el tiempo y la comprensión aplicada tejerán el puente lentamente hilo tras hilo
hasta quedar concluido, estable, sólido y apto para ser utilizado. Forzosamente
debe ser empleado, pues no hay otro medio de intercomunicación entre el
iniciado y el Uno que ahora sabe que es él mismo. Asciende plenamente
consciente a la esfera de la vida monádica; ha resucitado de la caverna oscura
de la vida personal a la brillante luz de la divinidad; no sólo es parte de la
humanidad y Miembro de la Jerarquía, pertenece al gran grupo de Aquellos que
poseen una voluntad conscientemente divina y son Custodios del Plan. Responde a
la impresión de Shamballa y está dirigido por los Guías de la Jerarquía.
Así goza de la "libertad que otorgan los tres
Centros"; puede expresar a voluntad la triple energía de la humanidad, la
energía dual de la Jerarquía y la energía Una de Shamballa.
Ésta es, hermanos míos, la meta del discípulo
cuando comienza a trabajar en la construcción del antakarana. Reflexionen sobre
estas cuestiones y continúen con el trabajo.
(En algunas charlas dadas a los discípulos
el Tibetano hace las siguientes observaciones que son aplicables aquí con
peculiar fuerza. A.A.B.)
"Lo que ustedes más necesitan es intensificar
la aspiración espiritual interna. Deben trabajar más definidamente, desde
lo que podría llamarse un punto de tensión. Estudiar lo expuesto sobre tensión
e intensidad. La intensidad del propósito los hará cambiar de un aspirante
anhelante y bastante satisfactorio, en un discípulo de corazón y mente
ardiente. Sin embargo, quizás prefieren avanzar constantemente sin ningún
esfuerzo grupal, haciendo del trabajo que realizan para mí y el grupo, una
parte ordenada de su vida diaria, adaptándola a voluntad, y donde la vida del
espíritu tenga una razonable participación, donde no se descuide el aspecto
servicio y la presentación de su vida esté bien equilibrada y la lleven casi sin
tensión. Si esto sucede, podrá ser tanto elección de la personalidad como
decisión del alma para una vida específica, pero significa que usted no
es el discípulo que ha subordinado todo a la vida del discipulado.
"Quisiera señalar aquí dos cosas. Primero: si
usted puede cambiar la tensión en forma tal, de verse impulsado por la vida del
espíritu, implicará un enérgico trastorno para la vida interna. ¿Está usted
preparado para ello? Segundo, no le producirá ningún cambio externo en sus
relaciones ambientales. Debe seguir cumpliendo sus obligaciones e intereses
externos, aunque me refiero a orientaciones internas, decisiones dinámicas
internas y a organización interna para el servicio y el sacrificio. ¿Quizás
prefiere el método más lento y fácil? Si es así es cuestión suya, y aún está en
el camino. Sigue siendo igualmente una persona constructiva y útil. Aquí estoy
simplemente enfrentándolo con una de las crisis que aparecen en la vida de
todos los discípulos, en la cual se han de hacer elecciones determinantes
durante un ciclo, pero sólo para un ciclo. Es preeminentemente cuestión
de velocidad y organización para la rapidez. Significa la eliminación de lo no
esencial y la concentración sobre lo esencial -las esencialidades internas
conciernen al alma y su relación con la personalidad, y las externas conciernen
a usted y a su medio ambiente.
"Le daré tres pensamientos clave para una
profunda reflexión durante los próximos seis meses; durante los primeros
tres meses tome uno cada mes, y reflexione sobre ellos en la cabeza; en los
segundos tres meses, medite sobre ellos en el corazón. Estos pensamientos clave
son:
1. La necesidad de adquirir velocidad.
2. La reorganización de las normas de pensar y
vivir.
3. La expresión de: Sinceridad. Sacrificio.
Simplicidad".(3)
En los numerosos hilos de luz, tejidos por los
aspirantes, discípulos e iniciados del mundo, pueden ver cómo aparece
gradualmente el antakarana grupal -ese puente por medio del cual toda la
humanidad podrá ser abstraída de la materia y de la forma. La construcción del
antakarana es el grande y final servicio que pueden prestar todos los
verdaderos aspirantes.
Lo que voy a decir ahora es de alcance general.
Quisiera indicar, en lo posible pidiéndoles recordar que toda generalización es
fundamentalmente correcta, pero resulta errónea en el detalle), la etapa en que
se encuentra la humanidad respecto al antakarana. Podría decirse que la meta de
la evolución normal es llevar a la humanidad a la etapa en que se establece una
línea directa de contacto entre la personalidad y la Tríada espiritual a través
del alma, o mejor dicho, el empleo de la conciencia del alma para alcanzar tal
percepción, siendo consumado en el momento de la tercera iniciación. Ahora
consideraremos brevemente a la mónada.
Les recordaré que hay una analogía en la relación
que existe entre la personalidad y el alma y entre la Tríada y la mónada. Una
analogía esencialmente total desde el punto de vista de la conciencia, pero no
de la forma. Lo que finalmente tiene lugar en la etapa más avanzada de
desarrollo es la completa fusión de la personalidad y el alma y la mónada y la
Tríada espiritual unificadas. Sólo cuando esto se ha alcanzado realmente,
las Vidas que animan a nuestro sistema solar se liberan totalmente del control
de la forma. Téngase esto cuidadosamente presente, comprendiendo la significación de la palabra servicio,
tan frecuentemente empleada en la ciencia esotérica, y también que para los
aspirantes y discípulos la tarea inmediata consiste en:
1. La unificación de alma y cuerpo, por intermedio del
alineamiento.
2. Construcción del antakarana, empleando los seis
métodos o medios que delineé anteriormente, y así evocar respuesta de la
Tríada. El concepto alineamiento‑invocación‑evocación, constituye
las tres ideas principales que deben recordar a medida que continúan en este
estudio.
La razón de divulgar lo que anteriormente era
considerado como trabajo preparatorio para la tercera iniciación, se debe a que
la raza está ahora en la etapa de desarrollo que justifica el cambio completo
en el acercamiento a la divinidad, tal como lo enseña la Jerarquía. Esto no
significa que la enseñanza pasada queda relegada, sino que es trasladada
nuevamente a las primitivas etapas del sendero del discipulado, mientras que la
enseñanza dada en esas etapas constituirá ahora el trabajo realizado por los
aspirantes en el sendero de probación. El énfasis ha sido puesto sobre la
purificación, la necesidad de desarrollar la vida crística, la visión mística y
la filosofía. A la raza se le dieron las verdades esotéricas que evocaron mucho
interés, crítica y discusión, atrajeron a todos los tipos de mente y fueron
distorsionadas y mal aplicadas. Sin embargo, a los aspirantes avanzados les
sirvieron de instrumento de ayuda para ir adelante en el sendero del
discipulado, realizando un progreso paralelo los discípulos aceptados. Una vez
firmemente establecidos en el sendero, las verdades se les hacen autoevidentes
y las pueden aplicar y verificar individualmente, y conducen al discípulo, en
forma inevitable, al Portal de la Iniciación.
La raza en su totalidad -como bien se sabe-
se halla ahora en la entrada del sendero del discipulado. Dirige su mirada
hacia el futuro, ya sea hacia la visión del alma, un mejor modo de vivir, una
situación económica desahogada o hacia mejores relaciones interraciales.
Lamentablemente esta visión es a menudo distorsionada, materialmente orientada
o sólo parcialmente percibida, pero, en una forma u otra, las masas tienen hoy
una apreciable comprensión de lo “nuevo y deseable" -algo hasta ahora
desconocido. En el pasado, los intelectuales o la élite, tenían el privilegio
de poseer visión, pero hoy la tiene la masa humana. Por lo tanto, la humanidad
está preparada para realizar un proceso general de alineamiento, y ésa es la
razón espiritual subyacente detrás de la guerra mundial. La
"afilada tijera del dolor debe separar lo real de lo irreal; el látigo del
dolor debe despertar a la vida refinada, el alma dormida; el sufrimiento
producido por la extirpación de las raíces de la vida en el terreno del deseo
egoísta, debe ser soportado, y entonces el hombre quedará liberado". Así
reza El Antiguo Comentario en una de sus estrofas más místicas. Así es
señalado proféticamente el fin de la raza aria -no un fin en el sentido de culminación,
sino la finalización de un ciclo de perfeccionamiento mental, preparatorio para
otro en que la mente será aplicada correctamente como instrumento de
alineamiento y después como faro del alma y controladora de la personalidad.
En el lento proceso de la evolución, el siguiente
paso de las masas consiste en lograr el alineamiento del alma y la forma, para
establecer una fusión en la conciencia, después de una apreciación mental del
principio crístico y su profunda expresión en la vida de la raza. Esto es algo
que se ve surgir claramente, si tienen ojos para ver. Lo evidencia el interés
universal por la buena voluntad, que conduce oportunamente a la paz; este deseo
de paz podrá estar basado en el egoísmo individual o nacional, o bien en el
verdadero deseo por un mundo más feliz, donde el hombre pueda llevar una vida
espiritual más plena y basar sus esfuerzos en valores más reales; además es
observable en todos los proyectos que se llevan a cabo para lograr un nuevo
orden mundial, basado en la libertad humana y en la creencia en las rectas
relaciones y los derechos humanos; se manifiesta también en el trabajo de los
grandes movimientos humanistas, en las organizaciones de beneficencia y en la
amplia evocación de la mente humana, mediante la red de instituciones
educativas de todo el mundo. El espíritu crístico está expresivamente
presente y el fracaso en reconocer este hecho se debe en gran parte al
prevaleciente esfuerzo humano por explicar e interpretar esa frase únicamente
en términos de religión, siendo la interpretación religiosa una de las formas
de comprender la Realidad. Existen otras de igual importancia. Las grandes
avenidas de acercamiento a la Realidad son de naturaleza espiritual e
interpretan el propósito divino, y aunque la religión cristiana hable del reino
de Dios, o el humanista ponga el énfasis sobre la hermandad del hombre, o los
líderes que luchan contra el mal dirijan la batalla para obtener el nuevo orden
mundial, las Cuatro Libertades o la Carta del Atlántico, todos expresan el surgimiento
del amor de Dios en la forma de espíritu crístico.
En consecuencia, la masa humana ha llegado a un
punto en que emerge de la oscuridad; ha evocado la reacción de los poderes del
mal, de allí el intento de detener el progreso del espíritu humano y la marcha
progresiva de lo bueno, lo verdadero y lo bello.
Los aspirantes y discípulos en probación, están
ocupados con el proceso definido de centralizar sus conciencias en el alma.
Este proceso está compuesto de dos partes:
La intensificación de la vida de la personalidad,
para ser desarrollados al máximo, sus poderes individualistas.
El avance hacia la luz y el contacto consciente con
el alma.
Involucra la primer etapa del proceso de
alineamiento, el esfuerzo concentrado y enfocado, de acuerdo al rayo y
propósito de la vida del alma. Ello puede adoptar la forma de intensa
dedicación a un esfuerzo científico, o de profunda concentración en el trabajo
espiritual del mundo, o de consagración total al esfuerzo humanitario, no
importa cual sea. Llamo la atención sobre lo que acabo de decir. En cada caso
el poder motivador debe ser el mejoramiento, llevado a cabo por medio de
un máximo esfuerzo, pero -dados el recto móvil y el esfuerzo para desarrollar
simultáneamente un buen carácter y un propósito estable- el aspirante a
discípulo en probación hallará oportunamente que ha podido establecer una
definida relación con el alma; habrá descubierto que el sendero de
contacto entre alma y cerebro, vía la mente, se ha abierto y que él ha dominado
la primer etapa en el necesario proceso de alineamiento.
Logrado esto, el hombre pasa al sendero del
discipulado, y puede emprender el trabajo que estoy delineando en este tratado.
Como podrán ver, toda la familia humana ha alcanzado un punto centra y muy
importante en el sendero evolutivo. El paso inmediato para todos -cada cual en
su propio lugar- es permanecer correctamente orientados, sin amedrentarse por
las circunstancias, y luego avanzar intrépidamente hacia adelante.
He dado seis métodos para la construcción del antakarana,
y cuando consideremos el tercer punto, me referiré a ellos en frecuentes
intervalos. Los métodos de rayo que consideraremos, son los excepcionalmente
posibles de utilizarse en las siete líneas principales de energía emanante,
cuyos diferentes tipos de rayo ejercerán presión en las seis etapas del proceso
de construcción. Los discípulos, que pertenecen a cualquiera de estos siete
rayos, emplean la misma técnica de construcción: Intención, Visualización,
Proyección, Invocación y Evocación, Estabilización y Resurrección. De éstas,
las dos primeras constituyen una técnica uniforme para todos los rayos, pero
cuando se llega a la etapa de Proyección las técnicas de rayo empiezan a
diferir; ahora trataremos de estas técnicas de rayo o métodos de trabajo, conjuntamente
con las siete Palabras de Poder.
Los Siete Métodos de Rayo Empleados en el proceso
de Construcción.
Hasta no alcanzar la etapa de proyección, los
métodos que emplean los discípulos de cada rayo son idénticos. Su intención es
una, y todos deben lograr la misma medida de tensión y preparación para la
construcción del puente, reuniendo la necesaria energía desde dos fuentes -la
personalidad y el alma. Por medio de este enfoque y su tensión resultante, y
por la evocación de la Tríada espiritual y el principio del proceso dual de
construcción desde ambos extremos del puente (si es posible y permitido emplear
esta frase), el trabajo avanza uniformemente. Entonces se emplea la imaginación
creadora, que constituye la segunda etapa, presentando gran dificultad a
los aspirantes de primero y séptimo rayos. Ninguno de ellos puede organizar con
facilidad la energía material, orientar las corrientes de energía y ver su
objetivo, clara y pictóricamente, con el ojo de la mente, siendo un proceso
sumamente difícil. Sin embargo deben hacerlo de alguna manera, porque el empleo
de la imaginación visual es un factor esencial en el proceso de construcción y
uno de los principales medios de enfoque, previo a la proyección.
Este proceso de proyección comprende tres actividades
principales:
1. Después del debido enfoque y de una cuidadosa,
secuencial y sistemática visualización del "arco iris", el discípulo
-mediante un esfuerzo definido e independiente- evoca el aspecto voluntad de su
naturaleza, hasta donde le es posible en esta encarnación. En relación con esto
surgen los diferentes métodos de rayo, y su diferencia la determina la cualidad
de la vida de rayo.
2. El discípulo debe mantener constantemente la
triple conciencia, no solo en teoría, sino de hecho, para que emplee
simultáneamente las tres líneas paralelas de pensamiento, o las tres corrientes
de energía activa:
a. Es
consciente que, como personalidad y alma, está abocado al proceso de la
construcción del puente, sin perder en ningún momento su sentido de
identificación consciente.
b. Es
consciente del centralizado punto de tensión alcanzado y que han contribuido a
ello tres corrientes de energía -la energía enfocada de la personalidad,
ubicada en la mente concreta inferior, la afluyente energía magnética del alma,
surgiendo de los doce pétalos de las tres hileras, además de la hilera del loto
egoico, y la energía de la "joya en el loto", afluyendo todas al centro de tensión, en los
niveles mentales de la mente inferior.
c. Es
consciente de la proporción de conciencia de la energía de su rayo que puede
penetrar en su percepción, siendo ésta la energía de su rayo egoico y no la
fuerza de la personalidad. Se esfuerza por considerarse como un punto de
determinada energía matizada por la vida de su rayo, y tiene
cuidadosamente presente que la energía de su rayo egoico es la principal
energía por la cual la mónada trata de expresarse, y también que su triple
vehículo egoico es un reflejo de los tres aspectos de la Tríada espiritual,
estando estrechamente relacionado con ellos. Esta relación y su interacción y
efecto conscientes, son evocados por la construcción del antakarana, que
eventualmente (cuando son suficientemente poderosos) activan la irradiación de
la "joya en el loto".
3. Cuando estas tres etapas de realización se han
completado hasta donde el discípulo se siente capaz de desarrollarlas, sólo
entonces se prepara para emplear específicamente su método de rayo, en
preparación para el "sonido proyector" o Palabra de Poder.
Como se verá, todo lo que antecede constituye un
proceso definidamente planificado, de naturaleza básicamente científica, que
debe ser cuidadosamente seguido como el procedimiento de cualquier
investigación científica, a fin de obtener alguna forma química avanzada. La
única diferencia, hablando científicamente, es que todo el proceso es llevado a
cabo en niveles subjetivos y en el reino de la conciencia, lo cual requiere
conciencia y concentración, innecesarias cuando se trabaja en forma más
tangible en el plano externo de la percepción. Al principio parece complicado
cuando el discípulo trata de dominar las diferentes etapas del proceso, pero
llega a ser totalmente automático una vez dominado. He aquí un resumen del
proceso, hasta el punto de proyección definida:
I. Intención, que trae enfoque y tensión.
II. Visualización, producida por:
1. La actividad búdica
de la "impresión".
2. La tensión del cuerpo
mental.
3. El proceso
imaginativo del cuerpo astral.
III. Proyección:
1. La evocación del aspecto Voluntad.
2. El mantenimiento de un triple estado de
percepción:
a. Para que el discípulo sea constantemente
consciente de su propia identidad.
b. De un punto fijo de tensión.
c. Del rayo o energía de su alma, en forma activa.
3. El empleo correcto al comenzar esa específica
energía de rayo.
4. El empleo de la Palabra de Poder el agente de
su Voluntad, cuando ha llevado a cabo todo lo que antecede.
Esta breve clasificación lo ayudará durante este
proceso, donde puede ver surgir una etapa tras otra, y una vez familiarizado
con ello también podrá llevarse a cabo rápidamente el trabajo preliminar.
Sin embargo, cuando los característicos métodos de
la energía de rayo del discípulo llegan a emplearse definidamente, no son tan
simples como parecen. El éxito en el proceso de construcción depende de la
habilidad del discípulo para lograr tres cosas:
1. Mantener la mente firme en la luz, es decir
mantener el punto de tensión lo más elevado posible, en cualquier momento dado
de la actividad constructiva y del desarrollo del discípulo.
2. Tener conciencia del contacto con el alma,
creando así una creciente fusión entre el alma y la personalidad, a fin de
lograr acrecentadamente una completa unificación. Técnicamente significa que la
energía de los rayos del alma y de la personalidad se fusionan, dominando
siempre el rayo del alma.
3. Mantener en la mente, en forma específica y
detallada, el método a emplear en la construcción del puente, de acuerdo con la
particular técnica de rayo y teniendo como objetivo relacionar (en forma nueva
y significativa, prácticamente, no sólo teóricamente) la Tríada espiritual con
la personalidad.
En consecuencia podrán ver que el alma, como
entidad separada, se va esfumando lentamente del cuadro, a medida que está
siendo absorbida por la personalidad y en ella, y ha ido trasformándose cada
vez más en el alma encarnada. Con el tiempo se establece la relación
espíritu (mónada) y personalidad (forma o materia), teniendo un minúsculo punto
de conciencia eternamente presente, que es consciente de ambos factores y sin
embargo mantiene inviolable su propia identidad. Esta última realización es el
resultado del trabajo de eones, llevado a cabo por el alma. Paradójicamente
decimos que el alma se desvanece o desaparece, sin embargo, en último análisis,
permanece, porque en este sistema solar existe únicamente esta conciencia de ser.
Quisiera tocar aquí un punto antes de considerar
los siete métodos de rayo para el trabajo de proyección. El puente a construir
se denomina con frecuencia "arco iris", porque está formado por los
colores de los siete rayos. Hablando específicamente y desde el ángulo del
discípulo, el puente que él construye, entre la personalidad y la Tríada
espiritual, está compuesto de siete hilos de energía o corrientes de fuerza;
utiliza los siete rayos por haber adquirido la facilidad de hacerlo, pues su
personalidad ha pertenecido (en el largo ciclo de encarnaciones) a los siete
rayos infinidad de veces. Pero el rayo de su alma oportunamente predomina, y en
el arco iris "se oye vibrar el color de Sus rayos, y es vista la nota de
su rayo". El puente que la humanidad en conjunto ha construido está
compuesto por la multiplicidad de puentes individuales, erigidos por los
innumerables discípulos. Por lo tanto está formado eventualmente de siete hilos
o corrientes de energía provenientes de los siete grupos egoicos (un grupo para
cada tipo de rayo). El trabajo creador de todos los seres humanos que llegan a
la etapa en que establecen contacto con el alma, contribuye a la erección de
este puente. Sus predominantes hilos de luz se fusionan en un todo, y sus hilos
menores se pierden de vista en la radiante luz del séptuple puente que la humanidad
completará oportunamente.
Aunque se haya terminado de construir este puente
-al finalizar el ciclo mundial- predominará la luz y el color de un rayo,
teniendo como subsidiarios el segundo y el cuarto rayos. Al cuarto rayo podría
denominárselo simbólicamente "el cable principal" para la humanidad,
porque es la nota dominante de la Cuarta Jerarquía Creadora. Consideraremos ahora
uno por uno los siete métodos de rayo.
Al considerar las técnicas de los siete rayos con sus correspondientes Palabras de Poder, se debe tener muy presente que nos ocupamos totalmente del aspecto Voluntad, lo cual requiere la aplicación de un proceso superior de alineamiento y la evocación de un aspecto divino, hasta ahora relativamente pasivo, excepto en la medida que la voluntad se refleja en la actividad de los pétalos de sacrificio del loto egoico, más su sombra distorsionada en la naturaleza mental. Esto supone, en consecuencia, una etapa de desarrollo espiritual bastante elevada por parte del constructor del antakarana; significa que hay señales de ello (por lo menos) entre la mente, los pétalos de sacrificio y el principio átmico. Puede ser simplemente el hilo más tenue imaginable, mil veces más fino que la gasa más sutil, pero debe estar inevitablemente presente. Cuando, desde el ángulo del esoterista, esto llegue a ser un hecho tangible, se tendrá entonces el contacto directo siguiente:

Cuando este contacto es total, significa que se ha logrado una etapa de
trabajo espiritual, si puedo expresarlo así, llevando al hombre al total
alineamiento en el plano físico; esta unificación es consumada en el momento de
la cuarta iniciación, la Gran Renunciación, cuando el primer aspecto empieza a
dominar los otros dos.
Luego, la vida del alma -tal como fue comprendida
hasta entonces- se desvanece y el cuerpo causal desaparece. La suma total de
los recuerdos, las cualidades y las adquisiciones, son absorbidas en la mónada.
Las palabras "Yo y mi Padre somos uno" llegan a ser verdad. El cuerpo
astral también se desvanece en el mismo gran proceso de renunciación, y el
cuerpo físico (como agente automático del cuerpo vital) ya no es necesario,
aunque persiste y sirve un propósito, cuando la mónada así lo requiere. En vez
del aspecto forma tenemos, en el plano físico, la mónada, la esfera de la
Tríada espiritual y el cuerpo etérico. Quisiera recordar aquí que los niveles
de existencia consciente que consideramos amorfos, lo son relativamente, porque
nuestros siete planos constituyen los siete subplanos del plano físico cósmico.
Cuando se ha alcanzado este punto de realización, el centro de la conciencia se
halla en la naturaleza voluntad y no en la naturaleza amor. La actividad y el
amor están presentes en plena medida, pero el foco de atención del iniciado
está centrado en el aspecto Voluntad de la Divinidad.
En un antiguo libro, perteneciente a los Archivos
de los Maestros, se dice que:
"La tarea del iniciado de primer rayo es la
conservación de los valores; la meta del iniciado de segundo rayo es el logro
del positivismo. Aquel que trabaja con el tercer rayo debe alcanzar el sendero
que va desde acá hasta allá.
El iniciado de cuarto rayo llega al aspecto
voluntad cuando el conflicto ocupa su correcto lugar, y no produce indebida
preocupación. Estas cuatro realizaciones señalan la meta para el hombre,
llevándolo al punto inferior de conciencia. El rayo que corresponde a la visión
y dedicación señala el camino directo, evoca la voluntad de continuar y fusiona
el amor de Dios, el amor del hombre y cuanto alienta en el propósito subyacente
en todo, y, para ese propósito y su consumación terrena, el séptimo rayo dedica
todo lo que posee".
No ha sido fácil poner en términos y palabras modernas estas ideas
abstrusas, expresadas en el lenguaje y simbolismo más arcaico. Sólo he
expresado la idea general -la colaboración de los siete rayos en los procesos
de construcción, empleados por la Deidad, y su interacción planificada, en pequeña
escala, infinitesimal en comparación con el gran Todo. El hombre
responde dentro del círculo de la humanidad, encerrada dentro del círculo mayor
de la Jerarquía, y se hace consciente de esta fusión, y emplea las potencias de
ambos grupos de vidas, por intermedio del antakarana. En el momento en que el
discípulo se acerca a ese punto en la conciencia y el antakarana está
firmemente arraigado (aunque todavía sea una tenue estructura), llega a ser
consciente de la realidad del círculo mayor que incluye a los otros dos
-Shamballa, el lugar Secreto donde la voluntad de Dios es formulada para el
inmediato presente y el lejano futuro.
Con esta visión y el preámbulo sugerido,
consideraremos ahora las siete técnicas a utilizarse en la etapa de proyección
del proceso de construcción.
Primer Rayo... Voluntad o Poder
Para comprender la técnica de primer rayo, debe ser
primeramente comprendida su cualidad básica. Como bien saben, es dinámica. El
primer rayo de poder constituye el punto en el centro; su técnica consiste en
no moverse nunca del centro, sino trabajar dinámicamente desde allí. Quizás la
palabra que expresaría mejor su modo de actuar es Inspiración. El Padre inspira
respuesta del aspecto material o de la Madre, si prefieren este simbolismo,
pero lo realiza permaneciendo inamovible. Desde el punto en que se encuentra
actúa el Constructor (humano o divino), no por la Ley de Atracción como lo hace
el segundo rayo, sino por la Ley de Síntesis, por el hágase de la voluntad,
basado sobre un propósito y programa claramente formulado. Por lo tanto, verán
que la personalidad de primer rayo debe reconocer (como efectivamente lo hacen
todos los discípulos) qué aspecto de sí mismo pertenece a determinado rayo.
Para el discípulo que no ha recibido la tercera iniciación, le es imposible
descubrir su rayo monádico, pero cualquier discípulo que está construyendo el
antakarana y ha alcanzado la etapa de proyección, debe conocer su rayo del
alma y su rayo de la personalidad y recordar que la potencia de ambos,
fusionada o mezclada, tiene que llevar a cabo el acto de proyección. Puede
ser evocada la energía de la mónada y como resultado descenderá hacia el agente
activo, no constituyendo en sí un acto de proyección, que es trabajo de la
"sombra y el reflejo". El Antiguo Comentario, cuando se
refiere a la Palabra de Poder de cada rayo, dice que:
"Cuando no hay sombra, porque el Sol no
alumbra, y no hay reflejo, porque el agua no existe, entonces sólo queda aquel
que con los ojos dirige la vida y la forma. La triple sombra se convierte en
una. Los tres del yo no existen. Los tres superiores descienden y los nueve son
uno. Aguarden el momento".
Por lo tanto, cuando el rayo del alma domina al rayo de la personalidad, el
ego se convierte en agente activo, ayudado por el rayo del yo inferior. Los
rayos de los tres vehículos yo no están activos, permanece la dualidad básica
de alma y personalidad, sin ninguna diferenciación menor.
Al considerar los siete rayos, procuro hacer tres
cosas en cada caso:
1. Dar la técnica de proyección. La técnica se
divide en cuatro etapas:
a. La etapa preparatoria donde la conciencia se
enfoca en el rayo del alma.
b. El
intervalo donde el agente proyector comprende intensamente la existencia del
"punto de tensión" y el producto terminado del proceso de
visualización.
c. La actividad de la voluntad enfocada, de
acuerdo al rayo, en la cual una línea de luz o sustancia viviente, es enviada o
proyectada imaginativa y creadoramente lo más lejos posible, desde la unidad
mental hacia la Tríada espiritual, empleando constantemente la imaginación
creadora.
d.
Esta línea de luz (hilo o puente) es luego imaginada matizada por las dos
cualidades de rayo y que se mantiene firmemente alineada en la luz de la Tríada
espiritual -no en la luz del alma. Esto corresponde a una etapa muy anterior de
desarrollo, donde la mente era mantenida firme en la luz. La mente aún es
mantenida así; pero como agente del alma y de la personalidad, ya no está
pasiva, sino que se convierte en agente activo de retención.
2. Indicar verdaderamente el efecto que produce la
palabra de poder. Adquirida una adecuada estabilidad, el discípulo pronuncia
una Palabra de Poder que sirve para llevar la luz hacia adelante y arriba.
Cuando es pronunciada correctamente esta Palabra, produce tres efectos:
a.
Mantiene el canal libre de todo impedimento para el descenso de luz de la
Tríada espiritual.
b.
Alcanza (por medio de su actividad vibratoria) el centro de poder denominado
Tríada espiritual, que temporariamente se enfoca en el átomo manásico permanente
y evoca respuesta en forma de hilo de luz triadal descendente.
c.
Produce una vibración por todo el antakarana, que a su vez evoca respuesta del
arco iris, construido por los demás discípulos. De esta manera continúa
construyéndose el antakarana racial.
Hablando en forma simbólica, trato de impartir dos
cosas. Como bien se sabe, no existe literalmente arriba ni abajo, superior ni
inferior; tampoco acciones separatistas, tal como las define la ciencia
esotérica; sin embargo, la verdad debe ser presentada así, debido a la
conciencia mental del discípulo. He estado dando también en términos humanos,
el delineamiento de un proceso que, si es adecuadamente seguido, permitirá
hacer un real progreso en la comprensión preparatoria, requerida por
todo aquel que espera algún día recibir la iniciación.
3. Esto nos lleva al tercer punto, la naturaleza de
la iniciación. La iniciación se divide realmente en tres expansiones
principales de conciencia:
a. La
expansión de conciencia, de la personalidad consagrada, hacia la conciencia del
alma, culmina en la tercera iniciación.
b. La
expansión de esta conciencia, fusionada y mezclada, hacia la conciencia
de la Tríada espiritual, culmina en la quinta iniciación.
c. La
expansión de conciencia, para la cual trabajan los Maestros, culmina en la
séptima iniciación.
En la actualidad los estudiantes han hecho gran
progreso para lograr el control de la personalidad, y la cantidad de discípulos
en el mundo es tan numerosa, que el énfasis jerárquico se ha puesto sobre los
estados de conciencia que seguirán después de la tercera iniciación, por eso se
da al público la enseñanza sobre el antakarana.
Clasificaré la enseñanza sobre las seis etapas y
los siete métodos de rayo para tener una imagen visual del proceso propuesto.
La realización del proceso es, lógicamente, otro asunto, y su éxito depende de
algo más que de una comprensión teórica del mismo. Depende de la capacidad de vivir más definidamente que hasta
ahora en el mundo del significado, del conocimiento que se tenga respecto a los
rayos del alma y de la personalidad, de la capacidad de centrarse en la
conciencia fusionada, y desde ese punto -manteniendo la mente firme en la luz-
pronunciar la Palabra de Poder que llevará el hilo de luz creado, hacia la
Tríada espiritual.
DELINEAMIENTO
DE LA CONTEMPLACIÓN REFLEXIVA
PARA LA
CONSTRUCCIÓN DEL ANTAKARANA
I. Puntos a recordar.
Este trabajo de construcción concierne al manejo de
la energía. Los estudiantes harían bien en reflexionar acerca de la diferencia
que existe entre energía y fuerza.
Depende del uso de la imaginación creadora. Los
estudiantes deberían también reflexionar sobre la relación que existe entre la
imaginación y la intuición y entre ambas y la mente.
La construcción del antakarana debe llevarse a cabo
con la máxima comprensión consciente.
II. Los seis pasos o métodos en la construcción del antakarana.
1. Intención.
a.
La obtención
de una correcta orientación: hacia el alma, hacia la Tríada espiritual.
b.
La necesidad
de una comprensión mental del trabajo a realizar.
c.
La creación de
un "círculo no se pasa" formado de energías conscientemente reunidas
y mantenidas en estado de tensión.
d.
Un período de
claro pensar sobre el proceso de la Intención debe ser ensayado.
e.
Luego el
mantenimiento de un punto de tensión.
2. Visualización.
a. El empleo de la imaginación creadora o facultad de
crear imágenes.
b. La respuesta a la impresión intuitiva o búdica.
c. La dedicación a dos energías:
La energía mantenida en un punto de tensión dentro
del "círculo no se pasa", creado previamente.
La energía activa creadora de imágenes, puesta en
actividad por la mente del constructor.
3. Proyección.
a. La evocación de la voluntad por medio del método
adecuado al royo egoico del discípulo.
b. La simultánea preservación de tres cosas en la
mente:
Conciencia de la fusión de la personalidad con el
alma.
Conciencia del punto de tensión enfocada.
Conciencia de la energía de rayo en su aspecto
voluntad.
c. La aplicación de cualquier método de proyección de
los siete rayos, de acuerdo con el rayo del discípulo.
d. El empleo de una Palabra de Poder.
4. Invocación y Evocación.
a. El alma y la personalidad fusionadas son ahora
invocadoras y su mutua intención se expresa en las tres etapas previas.
b. La respuesta que llega luego de la Tríada
espiritual evocada por esa intención e impulsada por un acto de la voluntad
desde el punto de tensión.
5. Estabilización.
Se obtiene mediante la
prolongada y paciente aplicación de los cuatro procesos anteriores,
seguida del uso consciente del antakarana.
6. Resurrección y Ascensión.
La elevación de la
conciencia, fuera de las limitaciones del alma y de la personalidad (desde el
ángulo de la mónada), y su entrada en la conciencia de la Tríada espiritual.
Quisiera abordar aquí un punto importante,
relacionado con las Palabras de Poder. Podría dar estas palabras en su antiguo
idioma senzar, pero me resultaría imposible enseñar por medio de la escritura,
su pronunciación antigua y peculiar, o la nota en la cual deberían ser
emitidas. Esto antes era considerado como de suprema importancia. Actualmente
se le enseña al discípulo a trabajar mucho más en los planos internos del
significado, y no a depender, como hasta ahora, de la actividad externa del
sonido. Debe recordarse que no está creando en el plano externo. Por lo tanto
el sonido o sonidos físicos, es relativamente de poca importancia. Lo que
importa es la capacidad para sentir el significado de la Palabra de
Poder cuando la emite silenciosamente. La cualidad de su idea es la que
producirá el efecto correcto, y no el modo en que produce un sonido con la
ayuda de las cuerdas vocales y la boca.
Se ha señalado que el A.U.M. emitido inaudiblemente
y oído, tiene mayor potencia que cuando es emitido audiblemente. Esto fue
preliminar a la pronunciación de estas Palabras de Poder. Va aprendiendo el
significado del O.M., aunque no se ha dado cuenta. Todo se hace en preparación
para emplear las Palabras de Rayo. Lo importante es el pensamiento detrás de la
forma, la sensación registrada respecto a las palabras y la comprensión de su significación;
lo interesante es la habilidad para pensar, sentir y enviar silenciosamente el
llamado de la cualidad a la cualidad, del significado al significado, de la
naturaleza a la naturaleza, de la forma al espíritu, recordando siempre que lo
que existe en el plano físico no es un principio. El sonido físico no
conducirá a la exitosa construcción del antakarana. Es la cualidad de un tipo
particular de naturaleza subjetiva (el rayo del alma cuando domina al rayo de
la personalidad) lo que atrae a aquello que es aún más subjetivo, siendo en
verdad lo que efectúa el trabajo. Debería tenerse presente que, desde el ángulo
de la Tríada espiritual, la naturaleza del alma es definidamente objetiva. Esto
es la enunciación de una realidad oculta que será mejor comprendida cuando la
verdadera naturaleza del hombre (tal como se enseña en las ciencias esotéricas)
sea aceptada por los pensadores, científicos y sicólogos.
Quiero puntualizar aquí que no daré determinada
palabra, pues sería inútil. El O.M. no tiene ninguna utilidad para la mayoría
de las personas, aunque como estudiantes entrenados puedan beneficiarse con su
empleo. Esta inutilidad general se debe a que la gente no la emplea
correctamente y cuando lo hace, no mantiene firmemente su significación en la
conciencia. Lo mismo sucede con una Palabra de Poder. De qué serviría dar la
Palabra de Poder de primer rayo que (transcrita en forma simbólica) se asemeja
a UKRTA-PKLTI. Ciertos sonidos de esta palabra‑forma han sido omitidos
porque no hay manera de describirlos, pues no son vocales ni consonantes.
Correctamente emitida la palabra mencionada, constituyen tres palabras. Pero
puedo dar en lo posible, el significado equivalente en castellano y
quisiera que lo tengan presente al pronunciar mentalmente el sonido o la
Palabra de Poder, tratando de visualizarla para realizar el milagro esotérico
de construir el puente.
Por lo tanto, el discípulo de primer rayo tendrá
que satisfacer los requisitos lo mejor que pueda y seguir las cuatro etapas de
la técnica de proyección, como se da en la página 419. Cuando ha seguido
fielmente la rutina delineada, la fusión de la personalidad con el alma debe
ser conscientemente emprendida y hasta cierto punto realizada, entonces estos
factores fusionados deben mantenerse firmes en la luz triadal. Así se produce
otro punto de enfocada intención, dando como resultado una nueva y más dinámica
tensión. En el completo silencio resultante se lleva a cabo el acto de
proyectar el antakarana, efectuándose por el impulso de una Palabra de
Poder. El simbolismo vinculado a ello reside en el empleo que hace la masonería
de las palabras "Así sea", pronunciadas con la mano derecha
extendida, significando la voluntad personificada por la Logia, que en sí mismo
es un símbolo de la Voluntad y el Propósito del Altísimo.
El significado de la Palabra de Poder, a emplear en
este punto de proyección, podría ser resumido en las palabras: "YO AFIRMO
LA REALIDAD". Ésta es la traducción aproximada que puedo darles de la
palabra‑forma mencionada anteriormente. Una reflexión profunda sobre
estas palabras demostrará que si se las enuncia comprendiendo su significado,
son de enorme potencia. El discípulo que las pronuncia acepta y luego afirma
que:
1.
La Tríada
espiritual es una realidad.
2.
La relación
entre el alma y la personalidad fusionada y combinada es una realidad.
3.
El antakarana
es también una realidad.
4.
La expresión
dual de la dualidad básica de la manifestación -personalidad o forma y Mónada o
Espíritu- es una realidad.
5.
La voluntad de
la Mónada es el factor a evocar.
6.
Se puede
depender del Uno como conocedor, pleno de propósito, para entrar en contacto
con el instrumento de su voluntad en el plano físico.
7.
El trabajo se
ha realizado. Esta aceptación efectiva no es fe sino conocimiento y convicción,
y sobre tal convicción, el discípulo se apoya, actúa y depende, trasformándose
en una actitud inalterable e inmutable. El significado del séptuple enunciado
que antecede es más claro si el discípulo medita sobre la diferencia entre fe y
convicción. Esta divina afirmación mantiene al universo en existencia; es el
resumen personificado de todo conocimiento y amor, y el discípulo de primer
rayo debe comenzar a emplear esta técnica, apoyándose en la divina prerrogativa
de afirmación. Reflexiónese sobre este enunciado. Es la técnica que
emplea Shamballa, y el derecho, la prerrogativa y el privilegio establecido, de
todas las almas de primer rayo.
Nuevamente las dos etapas de Intención y
Visualización han sido cuidadosamente seguidas y las cuatro etapas de
Proyección llevadas a un nivel más elevado. La vívida luz del alma de segundo
rayo (la más vívida de este sistema solar de segundo rayo) domina a la luz de
la forma e irradia externamente hacia la luz triádica: Entonces se produce un
momento de intensa concentración y se pronuncia la peculiar Palabra de Poder de
segundo rayo. De esta Palabra, el símbolo dual SXPRULXS toma forma en la mente
del discípulo y significa la afirmación: "VEO LA MÁXIMA LUZ". Este
enunciado tiene relación con el Sol Central espiritual y no con el Corazón del
Sol; implica, si se me permite expresarlo así, el esfuerzo más intenso para ver
en la luz la relación del todo, siendo ésta una de las más poderosas
experiencias a la cual pueda ser sometido el discípulo. No es visión ni siquiera
aspiración por ver la visión. Es la visión total, de la cual el símbolo
masónico del "Ojo de Dios", "el Ojo que todo lo ve", es la
expresión. Significa conocer la luz del rostro divino, de la cual la luz del
alma es el pálido reflejo. El discípulo ha aprendido la significación de las
luces solar y lunar (luces del alma y de la forma), pero es algo distinto. Es
la gran luz de la realidad misma oscureciendo a las demás luces, revelando la
realidad del Camino superior iluminado que conduce al Nirvana, de la cual el
antakarana proyectado es la primera etapa conscientemente realizada por el
discípulo.
En consecuencia podrá verse la dificultad que
enfrento para aclarar estas Palabras de Poder, porque esencialmente la Palabra
hecha carne, o el alma en encarnación, registra el poder en este punto;
es el símbolo (el aspecto forma) y el poder (el aspecto espíritu) que actúa
como gran agente creador y atraviesa todas las barreras y todos los estados de
conciencia separatistas, estableciendo así la completa unidad.
He indicado las vocales y consonantes más
apropiadas para aclarar estas Palabras y lo he hecho en los casos de primero y
segundo rayos. No daré otras pues serían completamente inútiles. Impartiré
solamente las significaciones, los conceptos implicados y el sentido que estas
arcaicas palabras‑formas (que he tratado de describir con letras)
encierra. A medida que la raza va penetrando cada vez más en el mundo del
significado, estas palabras‑formas son cada vez menos importantes y sólo
concentrando el pensamiento, basado en el entendimiento comprensivo, pueden
obtenerse resultados. En este tipo de trabajo relativamente nuevo somos
precursores.
Tercer Rayo... Inteligencia Activa.
Fueron seguidos los procesos de Intención y
Visualización y también concluidas las cuatro etapas de la técnica de
Proyección. En el punto más elevado de tensión, el discípulo pronuncia la
Palabra de Poder de tercer rayo. No es fácil para el discípulo de este rayo
obtener el necesario y concentrado silencio, porque su gran fluidez le hace
pronunciar innumerables palabras y desempeñar una gran actividad mental, debido
frecuentemente al impulso del espejismo.
Esto disminuye la potencia de lo que él trata de realizar. Pero
cuando ha obtenido el "silencio mental" y se ha convertido simplemente
en un punto de concentración inteligente, entonces puede emplear la Palabra de
Poder con gran eficacia. La dificultad reside en vencer la tendencia a
emplearla con la idea de obtener resultados físicos en su conciencia. Actúa
siempre desde el ángulo de esa cualidad divina que caracteriza a la materia,
así como el discípulo de segundo rayo trabaja siempre desde el ángulo de la
cualidad, y el discípulo de primer rayo desde la positividad del espíritu. Pero
una vez que abarca intuitivamente y comprende realmente el concepto de que
espíritu y materia son una sola realidad y ha logrado dentro de sí mismo
sublimar la materia, recién puede desligarse de todo lo que el ser humano
comprende referente a la forma. Entonces puede enunciar la Palabra de Poder que
hará posible su completa identificación con el espíritu, vía el antakarana. Tal
palabra significa: "YO SOY EL
PROPÓSITO MISMO”.
Respecto a las restantes Palabras de Poder,
relacionadas con los cuatro Rayos de atributo, sólo las enumeraré, pues poco
puedo decir sobre ellas. Pueden ser comprendidas a la luz de lo que he dicho
respecto a las tres Palabras de Poder empleadas en los Rayos de Aspecto, y son:
Cuarto Rayo ... Armonía a través del Conflicto.
“DOS
SE FUSIONAN EN UNO”
Quinto Rayo ... Conocimiento Concreto o Ciencia.
“TRES
MENTES SE UNEN”
(Esto afirma la realidad de que la Mente Universal,
la mente superior y la mente inferior concreta, se fusionan por medio del
antakarana ya proyectado)
Sexto Rayo ... Devoción
o Idealismo.
"LO
SUPERIOR CONTROLA"
Séptimo Rayo ... Ley u Orden Ceremonial.
“LO
SUPERIOR Y LO INFERIOR SE UNEN”
Se observará que en todas estas Palabras de Poder
emergen dos pensamientos evidentes; primero, que la meta de toda actividad es
la total fusión de los tres aspectos y, segundo, que se obtiene conciencia de
esto mediante la construcción y el empleo del puente entre la Tríada espiritual
y la Personalidad. Como verán, éstas son afirmaciones definidas, basadas en el
conocimiento que conduce a la convicción. Las diferentes escuelas que hoy
postulan tal afirmación en el mundo, no son más que esfuerzos distorsionados de
la humanidad para adoptar la posición afirmativa que necesariamente asumen el alma y la personalidad fusionadas,
demostrando una especie de reacción instintiva hacia una nueva comprensión que
está penetrando en la conciencia de la humanidad, mediante sus discípulos e
iniciados.
Hemos concluido prácticamente el estudio del
antakarana; sin embargo, quiero explayarme algo más sobre las tres etapas
finales del proceso de construcción tal como fue considerado y delineado
anteriormente. Estas tres etapas fueron consideradas muy brevemente debido a su
naturaleza abstracta, no obstante forman parte de los seis métodos de
construcción. Los primeros tres fueron considerados más detalladamente
que los tres últimos y he creído que podría servir un propósito útil si diera
mayor enseñanza sobre la invocación y evocación en particular, porque eso
condicionará -consciente y exotéricamente- la nueva religión mundial, tal como
lo ha hecho hasta ahora esotérica e inconscientemente.
Invocación y Evocación (Continuación de las páginas 406-7).
Estos dos palabras describen ese algo misterioso
-emanación, demanda silenciosa, impulso innato hacia la luz- innato en todas
las formas, que produce interacción y relación, siendo la causa de la
penetración en la luz y de todo progreso o avance, en el sendero de la
conciencia en expansión. Lo mismo sucede en la planta que se abre camino de la
oscuridad del suelo a la luz del sol; en el niño que se desprende por impulso
de la vida, de la matriz de la madre; en el ser humano que se esfuerza por ir
hacia los reinos de mayor conocimiento y hacia una vida física efectiva; en el
aspirante que pasa del Aula del Aprendizaje al Aula de la Sabiduría; en el discípulo
que penetra en el reino de la luz y vida del alma; en el iniciado que pasa de
un grado a otro en la Jerarquía de la Liberación; en el Cristo que pasa a la
Cámara del Concilio de Shamballa, y en el Señor del Mundo que emprende esos
procesos que Lo conducirán a los reinos de la vida divina -sobre la cual el
iniciado más elevado de nuestro planeta no tiene el menor concepto. Todo se
produce como parte de un gran sistema de invocación y evocación, de demanda y
respuesta, y todos son característicos del "método de vida" que rige
a la graduada Jerarquía del Ser en nuestro planeta.
Este evolutivo impulso hacia adelante, en el Camino
Iluminado, de la oscuridad a la luz, de lo irreal a lo real y de la muerte a la
inmortalidad, es un anhelo innato en todas las formas. Constituye una de las
más sutiles y menos comprendidas leyes del universo, relacionada con el
principio Vida, del cual nada sabemos todavía; subyace en la Ley de la
Evolución, al igual que en la Ley del Karma, siendo en realidad la Ley
del Propósito de la Vida del Logos planetario; es una expresión de Su intención
dinámica, pues obliga a toda sustancia, en manifestación en tiempo y espacio, a
accionar y reaccionar de acuerdo a Su voluntad; de esta manera permite que Su
forma -el planeta, compuesto por los siete reinos de la naturaleza- exprese la
intención logoica mientras dura el "Gran Aliento", del cual tiempo y
espacio son dos aspectos. Afecta al átomo más pequeño y al más excelso Ser,
dentro de la esfera de Su conciencia y del alcance de Su vivencia; afecta a los
reinos subhumanos sin que ellos se den cuenta y (en lo que les concierne) es lo
que a veces se ha denominado "la Ley de la Vida del Sol". Después de
haber alcanzado la etapa de integración de la personalidad, la familia humana
reacciona al propósito divino con acrecentada conciencia. Una vez construido el
antakarana y recibidas las iniciaciones superiores, el iniciado colabora en ese
propósito con plena comprensión e intención. Ya no reacciona simplemente a sus
propios anhelos internos que lo obligan a invocar siempre el aspecto superior
de la vida y de la conciencia, que presiente tener por delante. Ahora conoce;
ve; participa en el Plan; se relaciona con la Intención divina por medio de la
comprensión de la Doctrina o Ciencia de Tensión; se apropia de la Intención
divina hasta donde puede captarla. Esta interacción recíproca produce la.
mutabilidad de la forma y la inmutabilidad de la naturaleza divina,
características de esas conciencias que se han liberado de la prisión de la
forma.
En otra parte[1]
he dicho que: "La definición de la religión, que en el futuro demostrará
mayor exactitud que cualquier de las formuladas hasta ahora por los teólogos,
podría ser expresada de la manera siguiente:
Religión es el nombre asignado al llamado invocador
de la humanidad y la respuesta, a esa demanda, evocada por esa Vida más grande.
En realidad significa que la parte reconoce su
relación con el Todo, además de la constante demanda para aumentar la
percepción de dicha relación, lo cual produce el reconocimiento, por parte del
Todo, de la demanda formulada. Es el impacto producido sobre esa Vida, por la
vibración de la humanidad -orientada específicamente hacia esa Gran Vida de la
cual se siente parte- y el impacto, en respuesta de ese “amor omniabarcante”,
sobre esa vibración menor. Recién ahora el impacto producido por la vibración
humana puede ser sentido tenuemente en Shamballa; hasta hoy su más poderosa
actividad alcanzó solamente a la Jerarquía. Religión, la ciencia de invocación
y evocación, en lo que concierne a la humanidad, constituye el Acercamiento (en
la futura nueva era) de una humanidad polarizada mentalmente. En el pasado la
religión ha tenido un atractivo totalmente emocional. Se ocupaba de la relación
del individuo con el mundo de la realidad y de buscar aquellos que aspiraban a
la divinidad. Su técnica consistió en capacitar al hombre para revelar esa
divinidad, lograr una perfección que justifique esa revelación y desarrollar la
sensibilidad y la respuesta amorosa al Hombre ideal, resumida en el Cristo para
la humanidad actual. Cristo vino para poner fin a este ciclo de acercamiento
emocional, existente desde los días atlantes. Demostró en Sí Mismo la
perfección visualizada y dio a la humanidad un pleno ejemplo de todas las
posibilidades latentes en el hombre, hasta esa época. Entonces el logro
de la perfección de la conciencia crística se convirtió en el objetivo
principal de la humanidad."
La actividad de los anteriores Instructores y los
Hijos de Dios manifestados, fue únicamente la presentación de los distintos
aspectos de la perfección divina que el Cristo sintetizó en Sí Mismo. Pero Él
hizo mucho más que eso. Si hubiera sido sólo esto lo que Él realizó, habría
presentado a la humanidad el cuadro de una realización estática, o sea la
culminación de la perfección, tal como lo exigía en esa época el estado
evolutivo del hombre; en realidad nos hubiera presentado un gran Personaje y al
mismo tiempo su evolución detenida. Esto era lógicamente imposible; pero la
religión que Él fundó nunca reconoció este hecho ni consideró lo que subyace
más allá del Cristo, cuál era la naturaleza de Su trasfondo subjetivo y
Su punto de realización, y si Él tenía aún otras posibilidades. Esta omisión
quizás resultó inevitable, debido a que la idea de la evolución fue conocida
relativamente tarde por la conciencia humana. La religión ortodoxa se ha
preocupado del acercamiento, mediante la emoción y la aspiración, a este
Personaje Perfecto, pero no ha visto más allá del Personaje, hasta la Realidad
que Él representa. Cristo Mismo lo previó como una posibilidad y trató de
soslayar, cuando señaló a Sus discípulos que podrían "hacer cosas más
grandes que las que Él había hecho", porque Él "iba al Padre".
En estas palabras señaló más allá de Sí Mismo al ser que era responsable de Su
Ser y el Camino de Evolución Superior -tema que la iglesia nunca ha tratado
satisfactoriamente. En las palabras que anteceden, Él señaló un estado del ser
que nunca demostró en la tierra, debido a la falta de preparación del hombre, y
a que Él Mismo también estaba "en Camino".
El Camino de Evolución Superior tiene también dos
fases como las tiene el Camino Iluminado. En las primeras etapas del desarrollo
de la conciencia crística y en la obtención de la tercera iniciación, la
Transfiguración, el aspirante y el discípulo iniciado atraviesan la primera
parte del sendero del discipulado. Al hollar el Camino de Evolución Superior
(aún empleamos, este término tan engorroso) el discípulo iniciado recorre el
camino del antakarana y el Camino de las Iniciaciones superiores. Al hacer este
enunciado, les recordaré nuevamente que la tercera iniciación es considerada
por la Jerarquía como la primera iniciación mayor, mientras que las dos
iniciaciones anteriores son consideradas sólo de naturaleza preparatoria. El
entrenamiento dado, en preparación para éstas y las consiguientes expansiones
de conciencia, revela al iniciado la naturaleza del alma, el alcance (amplio y
universal) de la conciencia‑divina y su relación con el Padre, la Mónada,
que le permite convertirse en alma en manifestación, en tal medida, que su
percepción se trasforma definitiva e inalterablemente en la del alma; en
la cuarta iniciación, el cuerpo-alma, el vehículo causal, ya no es necesario;
luego desaparece, se disipa y destruye totalmente, dejando así al iniciado,
libre para hollar el Camino de Evolución Superior y seguir los pasos de Cristo.
Él fue el primero de nuestra humanidad planetaria que abrió la senda (¿y no es
ésta una frase muy común?) hacia las esferas superiores de la revelación.
Quisiera también recordar aquí que durante esta
etapa de la evolución humana, estas variadas fases existen simultáneamente;
esto explica ampliamente la diferencia y las relativas dificultades que
caracterizan a todas las religiones del mundo y a todas las relaciones. La
demanda emocional por parte de las masas es necesaria, y su meta -algo alejada-
es la conciencia del alma y el control por el alma. Constituye el camino
místico de las primeras etapas preparatorias de la Ciencia de Invocación y
Evocación. Es el método que debe seguir en la actualidad la humanidad común,
ampliamente atlante en su acercamiento y naturaleza; ella debe aprender a
hollar el Sendero convirtiéndose en el Sendero Mismo, y así desarrollar el
mecanismo y las capacidades que le son inherentes a la Mente divina, que
"hila el hilo de conexión de la luz y relaciona a todos los seres dentro
del círculo no se pasa planetario.
Al convertirse en el Sendero, hablando
simbólicamente, y por un proceso de reorientación, el aspirante que trata de
hollar el Camino Iluminado de la purificación y del discipulado, alcanza un
punto en que esa luz y ese sendero le han llevado a una meta específica.
Entonces, la luz que ha generado dentro de sí mismo y que está aprendiendo
rápidamente a emplear, le revela el Camino de Evolución Superior, la realidad
de una meta aún mayor y más grande que Cristo denominó "el Hogar del
Padre".
En la cuarta iniciación, por primera vez en su
experiencia, llega a ser consciente de que existe un vacío o brecha, que lo
separa de su meta distante. Esto constituyó la parte principal de la agonía en
la Cruz. Hubo una fusión de agonías en ese momento supremo, si puedo describir
así lo ocurrido. El Maestro Jesús, crucificado allí, sintió la agonía de
la necesidad humana y renunció a Su propia vida; dio todo de sí (hablando
también simbólicamente) para satisfacer esa necesidad. En ese momento Cristo
influyó sobre Su gran discípulo y también pasó simultáneamente por una gran
experiencia iniciática. Su agonía, en la ansiedad por recibir la revelación y
una acrecentada iluminación (a fin de ampliar sus facultades como Salvador del
mundo), le reveló las nuevas posibilidades, por las cuales -cuando las enfrentó
confusamente en el Huerto de Getsemaní y más tarde en la Cruz- toda Su
naturaleza se cohibió.
Éste es un gran misterio, y comprenderlo es tan
imposible como saber de lo que estoy hablando; es conveniente establecer el
hecho en la conciencia, que en la iniciación de la Crucifixión, el Maestro
Jesús recibió la cuarta iniciación y el Cristo la sexta iniciación. El Maestro
Jesús alcanzó la experiencia culminante del Camino Iluminado, mientras que
Cristo hizo ese esfuerzo final que Le permitió completar y atravesar "el
arco iris" y, por lo tanto, "ir al Padre" (como Él dijo a Sus
discípulos), avanzando hacia la primera etapa del Camino de Evolución Superior.
El punto práctico que los aspirantes y discípulos
deben recordar es que la Ciencia de Invocación y Evocación entró en una nueva
fase cuando Cristo vino y Se presentó ante la humanidad; entonces impartió la
enseñanza que resumía todo el pasado e indicó los nuevos aspectos de la futura
enseñanza. Abrió la puerta al Camino de Evolución Superior, hasta entonces
cerrada, así como Buda resumió en Sí Mismo la realización del Camino Iluminado
y la adquisición de todo conocimiento y sabiduría. Al abrir Cristo esta
"puerta mayor, que está más allá de la puerta menor", introdujo -si
puedo expresarlo tan inadecuadamente- la Voluntad de Dios en la tierra,
particularmente en relación con la conciencia de los hombres. Elevó toda la
Ciencia de Invocación y Evocación al plano mental e hizo posible un nuevo
acercamiento a la divinidad. Resulta difícil presentar un símbolo que aclare
esto en la mente, pero el que se da en la página siguiente puede traer alguna
iluminación.
Debe recordarse que la inteligencia y el amor
estaban presentes en la Tierra, la primera en mayor grado que el segundo, y que
la tarea de todos los Salvadores del mundo (surgiendo del Lugar Secreto, desde
el ilimitado pasado hasta la actualidad) ha sido introducir, organizar y
complementar estos aspectos, energías

y atributos divinos, para continuar su desarrollo
en el cuerpo del Logos planetario. De vez en cuando, en la época de Su
Aparición, Ellos demostraron a la humanidad el grado de desarrollo alcanzado.
Estos Representantes de la Deidad han pertenecido a todas las categorías,
grados y distintas etapas de desarrollo espiritual; fueron elegidos por Su
aptitud para responder a la invocación y manifestar ciertas cualidades divinas,
atraer a Su alrededor a quienes poseían latentes las mismas cualidades divinas
y, por lo tanto, simplificar la enseñanza que el Salvador del Mundo vino a
impartir, traduciendo en el equivalente humano todo lo que era posible de la
inspiración divina. Muchos de Ellos han sido olvidados, aunque Su trabajo tuvo
éxito; otros se han convertido en un mito, debido a la facultad del hombre de
crear formas mentales, pero Su trabajo ha sido recordado y los monumentos y las
tradiciones dan constante testimonio; los grandes Hijos de Dios poseían un gran
poder y amor a la humanidad, y aún después de muchos siglos evocan la atención
del género humano y condicionan todavía las reacciones de millones de personas.
Vyasa -el Vyasa original, la gran Individualidad
evocada por la invocación de los primitivos hombres‑animales- sigue
siendo algo más que un nombre, aunque ha salido de nuestro esquema planetario
hace millones de años. Respondió a las invocadoras especies superiores del
reino animal, abriéndoles una puerta hacia el reino humano, y Su trabajo dio
lugar al proceso conocido como individualización. En el transcurso de las
épocas han venido estos Hijos de Dios, evocados por la invocación humana;
invocaron a su vez ciertos aspectos de la naturaleza divina, profundamente
ocultos en la humanidad -todos relacionados hasta entonces con la conciencia y
la respuesta de la parte al Todo. Eventualmente, vino Hércules y abrió
la puerta al sendero del discipulado, y Su trabajo está conservado para
nosotros en los Doce Trabajos de Hércules, los cuales resumen las diferentes
pruebas a que son sometidos todos los discípulos, previamente a las distintas
iniciaciones. Vino Shri Krishna y abrió la puerta por la cual el género humano
pudo pasar a la segunda Iniciación. Buda, un Personaje aún mayor,
conocido como "El Iluminado", vino y demostró a la humanidad la
naturaleza del Camino Iluminado, sus revelaciones y efectos en la conciencia.
Representó para nosotros la suprema realización del camino místico. Luego vino
Cristo y realizó un triple trabajo:
1. Abrió la puerta para la tercera iniciación.
2. Introdujo en la Tierra "la voluntad de Dios en
la matriz del amor" (como esotéricamente se lo denomina).
3. Señaló el camino que atraviesa "el ojo de la
aguja" y permite entrar en la Pirámide a través del pasillo (el símbolo de
la Tríada espiritual. A.A.B.) que conduce externamente al Camino que finaliza
en Shamballa.
Su trabajo fue de naturaleza
culminante; demostró en Sí Mismo dos aspectos divinos, dando de este modo
"forma y sustancia al amor"; esto ha sido secuencialmente fomentado
por varios Salvadores del mundo de menor categoría, que vinieron anteriormente,
de los cuales Shri Krishna fue el más grande.
Cristo
completó el trabajo de Buda, manifestando en su plenitud, la naturaleza del
amor, permitiendo, como bien saben, la plena expresión del amor‑sabiduría
en su aspecto dual -un aspecto demostrado por Buda y otro por Cristo. Pero en
el mundo del pensamiento y de la religión aún no se ha hecho hincapié sobre Su
principal trabajo -la revelación del Camino de Evolución Superior. Esto implica
atraer la prístina voluntad divina y relacionar la Jerarquía espiritual con el
Gran Concilio en Shamballa. Por lo tanto, será evidente que fue el primero en
llevar a cabo, etapa tras etapa, la total revelación de la humanidad a la
Jerarquía y de la Jerarquía a Shamballa. Pudo realizar esto en virtud de haber
construido y terminado el antakarana, facilitando así el trabajo de todos
los futuros aspirantes y discípulos. Hizo posible que su progreso, respecto a
la iniciación de cada etapa del antakarana planetario, no sufriera
interrupciones. Presentó el "primer hilo de sustancia viviente, irradiado
por el amor, inteligentemente tejido y energetizado por la voluntad, que ningún
ser humano de nuestra humanidad terrestre ha podido entretejer con el
antakarana planetario. He aquí el secreto de la sexta iniciación -la ascensión-
no observado todavía por el ocultista.
Ahora diré algo muy importante. Todo el esquema
evolutivo está basado en una serie de ascensiones, las cuales son el
resultado de un procedimiento, una técnica, un método (empleen el término que
quieran) de invocación, aplicado por el individuo, grupo o reino inferior, y la
consiguiente evocación de lo mayor, más incluyente e iluminado. Esto es verdad
respecto al solitario aspirante en el Camino, o a todo un reino de la
naturaleza. Los grandes Hijos de Dios encarnados son necesariamente Aquellos
pueden incluir en Su conciencia reinos enteros o estados divinos del Ser. Aquí
tenemos la clave de cómo la invocación de un grupo "con intención
masiva" puede atraer, y lo ha hecho tantas veces en nuestra historia
planetaria, a un Ser que satisfaga la necesidad, expresada por la invocación,
como "camino de salida", y personificar en Sí Mismo la visión o meta
requeridas.
Como se habrá observado he llevado la enseñanza
(dada anteriormente sobre el tema) a la totalidad de los reinos. En una
instrucción anterior, he considerado el proceso tal como es aplicado al
discípulo que invoca a su alma; luego llevé el concepto más allá y consideré al
discípulo que invoca a su Padre en los Cielos, la Mónada. Me he ocupado ahora
brevemente de toda la humanidad, la cual se halla en un gran punto de
invocación, donde está todo el reino humano involucrado. Tenemos así las seis
grandes etapas finales en el proceso que estamos considerando: la Invocación
que conduce a la Evocación, a la Resurrección en la Quinta Iniciación y a la
Ascensión en la Sexta.
Resumiendo, he llevado el estudio de los aspectos
esotéricos del desarrollo mental, a un punto en que el hombre espiritual es
elevado a los reinos -que no son los del alma ni de la personalidad- que lo
convierten en parte integrante de la experiencia monádica. Por lo tanto me
ocupé definidamente de la experiencia iniciática. He puesto el debido énfasis
sobre el hecho de que la personalidad sigue siendo un instrumento o vehículo de
expresión para el alma universal y sus muchos aspectos en el plano físico; he
aclarado también que para la conciencia, el alma en sí, se ha perdido en el mar
de la comprensión universal; he detallado además el estado del ser que el
iniciado ha alcanzado como resultado de las seis etapas de construcción
consciente del antakarana, pero he señalado a este respecto que lo transcurrido
está más allá de lo que llamamos conciencia, siendo por consiguiente
indefinible para el intelecto humano. Hemos tratado además ciertas etapas de
desarrollo que permanecen indescifrables para cualquier comprensión humana,
excepto para Quienes pueden actuar en los atrios de Shamballa. Cuando estas
etapas se hayan superado habrá sido alcanzada la meta de los procesos
evolutivos, en lo que a la humanidad se refiere. Tales conceptos abarcan la
presentación de la verdad y de nuestro tema, hasta el momento actual. No
podemos seguir más allá, porque no sería de utilidad, y tampoco la constitución
humana adecuada, para la tarea impuesta.
En previas secciones he llevado nuestro tema al
punto culminante de todo lo dado hasta ahora respecto a la mente humana y su
capacidad. He indicado el método por el cual la mente, entrenada en la
meditación y por lo tanto consciente del alma, puede -por medio de la
construcción del antakarana- alcanzar alturas y etapas de inclusividad que la
introducirán en ciertos aspectos de la así llamada mente universal, la Mente de
Dios, tal como se la denomina familiarmente. Lo que en verdad he hecho, es
considerar muy brevemente el modo por el cual el discípulo o el iniciado
pueden, con acrecentado poder, sintonizarse con la mente del Logos planetario,
Sanat Kumara. Así como el discípulo puede, cuando es consciente del
alma, sintonizarse con la mente de Su Maestro, del mismo modo el iniciado, en
una vuelta más alta de la espiral, también puede registrar los pensamientos del
Ser divino en el Que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.
Por el desarrollo del antakarana y su consciente
uso científico, el iniciado se hace consciente de lo que transcurre en la
Cámara del Concilio de Shamballa; entonces puede empezar a trabajar
eficientemente como un exponente del aspecto Voluntad de la divinidad. Sin
embargo, durante todo este tiempo nos hemos limitado totalmente a la
consideración del aspecto mente, en sus tres fases en el plano mental,
haciéndolo extensivo a los estados del ser, desconocidos por todos, excepto
para los discípulos entrenados e iniciados. Mi intención ha sido darles una
visión interna teórica, no práctica, sobre los métodos de actividad y los
posibles estados del ser, a los cuales podrán algún día aspirar y eventualmente
alcanzar.
SIGNIFICADO
DEL PROCESO INICIÁTICO
Antes de proseguir con el siguiente punto, respecto
a la fusión de la conciencia del Maestro con la de Su discípulo, quisiera
referirme al significado de las palabras que acentué anteriormente, “el proceso
iniciático". He considerado extensamente el tema de la iniciación en
muchos de mis libros, y me he esforzado por presentarlo en forma tal, de
evidenciar que encaja en el proceso evolutivo como un procedimiento normal e
inevitable. La iniciación ha sido frecuentemente presentada como una ceremonia,
y he creído necesario contrarrestar fervientemente ese significado erróneo. Sin
embargo, si quieren captar lo que tengo que decir, tendrán que recurrir a la
compresión iluminada que posean.
La iniciación es considerada una ceremonia cuando
llega a un punto culminante en el proceso iniciático donde la conciencia del
discípulo es dramáticamente consciente de los miembros de la Jerarquía y de su
propia posición, en relación con la misma. El discípulo hace de esta
comprensión un símbolo -sucesivamente y en creciente gran escala- como si fuera
una gran ceremonia rítmica de revelación progresiva, en la cual él, como
candidato, es el centro del escenario jerárquico. Esto definidamente es así
(desde el ángulo ceremonial) en las primeras dos iniciaciones y en relación con
el Cristo como Iniciador. Después de la tercera iniciación, el ángulo del
ceremonial va desapareciendo en su conciencia, porque las iniciaciones superiores no son registradas por la
mente (con su capacidad para reducir el conocimiento a una forma simbólica) y
trasmitidas al cerebro, sino que llegan al cerebro y allí son registradas por
medio del antakarana; los resultados de la experiencia de expansión son de
naturaleza tan definida que no pueden ser reducidos a símbolos o a
acontecimientos simbólicos; son amorfos y permanecen en la conciencia superior.
No quiero significar que las enseñanzas dadas en el
pasado por los distintos grupos ocultistas, o en mi libro Iniciación Humana
y Solar, son incorrectas y no relatan con exactitud lo que el candidato cree
que tuvo lugar. Trato de explicar que el aspecto ceremonial se debe a la
capacidad del discípulo para construir formas mentales, y (lo que es de mayor
importancia), constituye su contribución a la futura exteriorización de las
primeras etapas del proceso iniciático. Cuando un adecuado número de discípulos
consiga relacionar la Tríada espiritual con la personalidad fusionada con el
alma y ocultamente "precipite" las energías de la mónada por
intermedio del antakarana, entonces la primera y segunda iniciaciones pueden
ser "ceremoniosamente" efectuadas en la Tierra.
Las iniciaciones superiores no pueden ser
presentadas así, lo serán en el plano mental por medio de símbolos y no por
detallados acontecimientos ceremoniales. Tal presentación simbólica tendrá
validez para la tercera, cuarta y quinta iniciaciones. Cuando hayan tenido
lugar estas cinco grandes expansiones, las iniciaciones ya no serán registradas
como ceremoniales efectivos en la Tierra o como visualizaciones simbólicas en
el plano mental. Resulta difícil encontrar una palabra o frase que pueda
expresar lo que ocurre; lo que más se acerca a la verdad es la "existencia
de la iluminación por medio de la revelación". A este respecto, observarán
que a la quinta iniciación se le da el nombre de Revelación. Por lo tanto,
tenemos una secuencia de las consecuencias o resultados de la realización
espiritual y es:
1. Ceremonial efectivo, basado en la
exteriorización.
Primera
iniciación - El Nacimiento.
Segunda
iniciación - El Bautismo.
2 Representación simbólica, basada en la
visualización espiritual.
Tercera
iniciación - La Transfiguración.
Cuarta
iniciación - La Renunciación.
Quinta
iniciación - La Revelación.
3. Iluminación por medio de la Revelación,
basada en la Luz viviente.
Sexta iniciación
- La Decisión.
Séptima
iniciación - La Resurrección.
Octava
iniciación- La Transición.
Novena
iniciación- La Negación.
Será evidente que estas tres tentativas de definir el proceso de la
iniciación presentan sólo el aspecto externo de la forma; cada iniciación tiene
tres aspectos, como lo tiene todo lo que existe en la naturaleza, pues la
iniciación es un proceso natural. Tenemos ante todo su aspecto forma; luego su
aspecto alma o conciencia, y finalmente su aspecto vida.
En el aspecto forma culmina la experiencia y se
presenta a la comprensión del discípulo el proceso iniciático; el aspecto
conciencia indica en forma misteriosa el grado de expansión cuando el discípulo
ha pasado por el proceso; el aspecto vida permite el contacto extraplanetario,
indicando así un posible futuro y los eventuales procesos de identificación.
Podría agregarse que el ceremonial efectivo admite al discípulo en pleno
compañerismo con la Jerarquía; la representación simbólica indica al
discípulo el Camino a Shamballa, y la revelación iluminada presenta al
iniciado el puente entre nuestro plano físico cósmico y los mundos internos
subjetivos y cósmicos; esta entrada en el puente (hablo en símbolos) revela la
existencia del Antakarana cósmico, creado por el Señor del Mundo y Su Grupo de
Ejecutivos.
Esta información relativa al proceso iniciático es
de naturaleza coordinadora y sólo de utilidad para ustedes a este respecto. La
síntesis solar subyacente demuestra ser la plataforma fundamental dada en Tratado
sobre Fuego Cósmico. Fuera de esa implicación, la información no tendrá
ninguna utilidad. Sin embargo, permitirá comenzar a desarrollar el sentido
esotérico de síntesis.
Estos tres grados de apreciación o comprensión del
proceso iniciático están insinuados en el trabajo masónico. El aspecto
ceremonial puede relacionarse con el grado de Aprendiz Aceptado, el grado de
Compañero, más ciertos grados poco practicados, como por ejemplo el grado de
Masón de la Marca y uno o dos más, siendo expansiones de la enseñanza implicada.
Las iniciaciones comprendidas por el término representación simbólica,
encuentran su primera insinuación en el sublime tercer grado, el del Maestro
Masón, en la Santa Arca Real y en uno o dos grados sucesivos; los grados
superiores del Rito Escocés constituyen una tentativa vaga y nebulosa por
mantener ante los masones del mundo esas expansiones de conciencia y
crecimiento en la luz, experimentadas en las restantes iniciaciones superiores
-las sometidas al proceso llamado de iluminación por medio de la revelación.
El trabajo masónico es una tentativa antigua y
laudable de conservar, en forma germinal, la verdad espiritual respecto a la
iniciación. A pesar de la distorsión, de la pérdida de algunos antiguos jalones
y de la deplorable cristalización, la verdad está ahí, y en fecha posterior (en
la primera parte del próximo siglo) un grupo de masones iluminados reordenará
los rituales y adaptará las actuales formas y fórmulas de tal manera, que las
posibilidades espirituales, simbólicamente señaladas, emergerán con mayor
claridad y más profunda potencia espiritual; la forma venidera de la masonería
en la nueva era descansará necesariamente sobre la base de una cristiandad
recientemente interpretada e iluminada, sin tener relación alguna con la
teología, y será de naturaleza universal. Su forma actual, que se apoya
sobre una base judía, que data de casi cinco mil años, debe desaparecer. Esto
tendrá lugar, no por ser judía, sino porque es antigua y reaccionaria y no ha
seguido el paso evolutivo del sol por el zodíaco. Este paso debe simbolizar, y
en efecto simboliza, la evolución humana, y así como la vuelta al pecado de los
hijos de Israel en el desierto, constituyó su retorno a una dispensación y un
ritual religioso caduco y desaparecido (la religión de los pueblos en la era de
Tauro, el Toro, simbolizada por su caída y adoración al becerro de oro),
también la masonería moderna está actualmente en camino de hacer lo mismo y las
antiguas costumbres y formas, consistentes y correctas en la dispensación
judía, han caducado y deben ser abrogadas. Lo mismo puede decirse de la raza
judía que, al rechazar al Cristo como el Mesías, ha permanecido, metafórica y
prácticamente, en el signo de Aries, el Carnero o la Víctima Propiciatoria;
ahora debe entrar en el signo (hablando también simbólicamente) de Piscis, los
Peces, y reconocer a su Mesías cuando vuelva en el signo de Acuario. De lo
contrario, repetirán el antiguo pecado de no responder al proceso evolutivo.
Consideremos ahora lo que significa el proceso
iniciático para el discípulo, cuando trata de llevar la vida dual que ello
exige. Observarán que lo denomino proceso, en contradicción con la definición
teosófica que lo considera como la ceremonia culminante de un período de
entrenamiento.
El proceso iniciático es en realidad el resultado
de la actividad de tres energías:
1. La energía generada por el discípulo, cuando trata
de servir a la humanidad.
2. La energía puesta a disposición del discípulo,
cuando logra construir el antakarana.
3. La energía del Ashrama jerárquico en el cual está
siendo "absorbido" o integrado.
Estas tres energías, cada una con su propio modo de
expresión y produciendo sus propios resultados específicos, que complementan o
dirigen el proceso iniciático, son evocadas por el mismo discípulo, y su creciente
fortaleza y capacidad reveladora dependen ampliamente de su determinación, de
su propósito y de su voluntad; de su persistencia y de su integridad
espiritual. Por la comprensión de la palabra "proceso" el discípulo
descubre el verdadero significado del enunciado oculto: "antes de que el
hombre pueda hollar el sendero, debe convertirse en el Sendero mismo". El
discípulo descubre cada vez más lo que significa llegar a ser un agente
creador, empleando la facultad creadora de la mente y adaptándose acrecentadamente
(a medida que crea) al Plan del Creador, el Señor del Mundo.
Las primeras tres iniciaciones en el ser humano
están en forma definida y muy misteriosa, relacionadas con el trabajo creador y
con la expresión espiritual del tercer aspecto de la divinidad, la actividad
inteligente. La cuarta, quinta y sexta iniciaciones se relacionan definidamente
con el segundo aspecto de amor‑sabiduría, cuando se expresa por
intermedio de las formas creadas; las séptima, octava y novena iniciaciones
están ocultamente "inspiradas" por el primer aspecto divino, la
Voluntad. Por lo tanto, sólo en la novena iniciación el ser humano es la plena
y verdadera expresión de la divinidad; entonces comprende que en él se unen
todos los aspectos divinos. Por intermedio de ellos, está consciente, creativa
y constructivamente en armonía con la conciencia del Uno, en Quien vivimos, nos
movemos y tenemos nuestro ser. Todo esto es el resultado de un proceso y
el efecto de una vivencia inherente que se encuentra en todas las formas
de vida, desde el diminuto átomo hasta esas grandes Vidas que constituyen algo
más que nombres para el discípulo.
Este proceso iniciático rige la vida dual del
discípulo, de tres maneras:
1. Se expresa en los resultados obtenidos en los
tres mundos y en la prueba tangible y creciente que proporciona zonas de
realización definitivamente definidas.
2. Se demuestra como efectos en su conciencia, en
la forma de creciente fusión del alma y de la personalidad, así como también en
creciente poder para invocar la afluencia de la luz superior, por intermedio
del antakarana.
3. Se revela tanto por la Tríada espiritual como
por la personalidad fusionada con el alma, cuando comprueban conjuntamente la vivencia
de la divina Naturaleza‑Amor. Cuando esta revelación se aterra a la
conciencia del discípulo y condiciona su expresiva forma de servicio, lo inicia
en esa misteriosa zona de la conciencia divina que llamamos el "corazón de
Dios"; ésta es nuestra analogía planetaria para el "Corazón del
Sol". El Corazón de Dios, es decir, de nuestro Logos planetario, y el
corazón del Sol, es decir, del Logos solar, están misteriosamente relacionados,
y por medio de esta sostenida relación les es posible a los seres humanos
ingresar en la Jerarquía. Recuerden que la Jerarquía es la expresión de la
energía del amor. La relación también les permite eventualmente pasar desde el
plano físico cósmico al plano astral cósmico.
Cada aspecto divino tiene tres aspectos
subsidiarios y, en nuestro planeta y en el plano físico cósmico, es revelado el
aspecto inferior del amor (lo que denominamos la voluntad al bien). Para la
humanidad, que lucha en este plano físico cósmico, subdividimos
inconscientemente esta voluntad al bien en tres aspectos; actualmente, recién
estamos empezando a comprenderlas como posibilidades existentes. Llamamos buena
voluntad al aspecto inferior, comprendiendo muy poco la actitud que podría
establecerse para obtener la meta universal; al segundo aspecto llamamos
vagamente amor, y esperamos demostrar que efectivamente manifestamos
amor por medio de nuestra afiliación con la Jerarquía; al aspecto más elevado
lo denominamos voluntad al bien y no lo definimos porque no es posible,
aún para iniciados de la quinta iniciación, comprender verdaderamente la
naturaleza y el propósito de la voluntad al bien que condiciona a la actividad
divina.
En la enseñanza anterior, el énfasis fue puesto
sobre el carácter como factor determinante para decidir si un hombre
podía "recibir la iniciación" (como se la denominaba), y ha sido otra
de las presentaciones que han desviado grandemente a los aspirantes. El
carácter es de principal importancia -de importancia tan reconocida que
resulta innecesario explayarme sobre él. Permite al hombre convertirse en
discípulo con el objeto de entrar eventualmente en el ashrama de un Maestro y
pasar entonces por los procesos de la iniciación. El carácter es, correctamente
considerado, el primer requisito, cuando un hombre pasa del sendero de
probación al sendero del discipulado. No obstante, sigue estando muy lejos de
su meta y también de ser aceptado como discípulo de un Maestro. La verdad
podría ser expresada de esta manera: Cuando los ojos del discípulo se apartan
de sí mismo y su actuación en los tres mundos es controlada espiritualmente (o
está en proceso de serlo), entonces enfrenta la necesidad de convertirse en un
ser verdaderamente mental, con el enfoque de su vida en el nivel mental, donde
está sujeto al control del alma, que a su vez se convierte en agente directriz
del hombre en el plano físico, y ello no significa que el hombre se ocupe de
que su mente inferior concreta, dirija y esté activa e iluminada, lo cual tiene
lugar gradual y automáticamente debido a la presión de las influencias
superiores que afluyen a él y a través de él. Se ocupará en cambio de la tarea
de llegar a ser consciente de las actividades de su mente superior o abstracta,
y de la razón pura que controla y anima al plano búdico, que es susceptible a
la impresión desde la mónada. Ese lugar debe convertirse en el plano hacia el
cual mira y enfoca su atención la conciencia mental. Debe polarizarse allí, en
el mismo sentido que la conciencia de la humanidad común está hoy polarizada en
el plano de las emociones y de la actividad astral, aunque se está trasladando
rápidamente al plano mental.
Esto involucra una actividad dual; la mente
inferior se convierte en potente factor para dirigir las actividades de
servicio del discípulo. Tales actividades se trasforman en la potencia
motivadora principal de su vida, siendo consecuencia de la creciente fusión del
alma con la personalidad, desarrollando y desenvolviendo así su sentido de
inclusividad. La inclusividad es la clave suprema para la comprensión de la
conciencia. La mente superior impresiona simultáneamente a la mente inferior y
la atrae a una fusión superior consigo misma.
Este proceso de desenvolvimiento crea ciertos
puntos principales de sucesivas fusiones, con los consiguientes puntos de
tensión; cuando estos puntos (conscientemente obtenidos) se
convierten en energía actuante, permite al discípulo "permanecer en la luz
y en esa luz ver la Luz mayor, y dentro de la Luz mayor conocer y ver, captar y
absorber aquello que hasta entonces ha sido confuso, secreto e ignoto".
Esto es iniciación.
Períodos de investigación, de sufrimiento, de desapego,
de revelación, que producen puntos de fusión, de tensión y de proyección de
energía, tal es la historia del sendero de la iniciación.
La iniciación es en verdad el nombre dado a la
revelación o nueva visión que impele siempre al discípulo adelante, hacia una
luz mayor; no es algo que se le confiere o se le da. Es un proceso de
reconocimiento de la luz y la utilización de esa luz a fin de
entrar en una luz siempre más clara. El progreso efectuado desde una zona
débilmente iluminada, en la manifestación divina, a otra de gloria suprema, es
la historia del sendero de evolución.
En los Archivos de los Maestros hay algunas Reglas
para Discípulos de origen muy antiguo. Entre esas hay una tan antigua y tan
abstrusa que sólo ahora es posible llevarla a la atención de la humanidad,
debido a la acrecentada percepción mental y espiritual del aspirante moderno.
Podría ser inadecuadamente traducida así:
"La luz es vista como un punto diminuto de luz
penetrante. Esta luz es cálida y roja. Se va acercando a medida que revela las
cosas que existen y las cosas que pueden existir. Horada el tercer centro y
remueve todo espejismo y deseo.”
“Una luz es vista por medio de la luz inferior -luz de
calor y calidez. Horada el corazón, y en esa luz todas las formas son vistas
como compenetradas por una fulgurante luz. El mundo de las formas iluminadas,
unidas entre sí por la luz, es ahora percibido. Esta luz es azul, y su
naturaleza flamígera. Entre la luz cálida y rojiza y esta clara luz, arde un
fulgor de llama -llama que debe ser penetrada, antes de ser utilizada y
penetrar en la luz azul.”
"Entonces se percibe otra luz, la luz clara y fría que
no es luz sino oscuridad en su más prístina pureza -la Luz de Dios Mismo.
Oscurece todo lo que está alrededor de Sí Misma; todas las formas desaparecen,
y sin embargo la totalidad de la vida está allí. No es luz, tal como la
conocemos. Es la pura y esencial esencia de esa Luz que Se revela a Sí Misma
por medio de la luz".
Buda y Cristo se refirieron a la segunda luz cuando exclamaron: "Yo
soy la luz del mundo". Ésa es la Luz de Dios Mismo, el Señor de los
Mundos, en la cual las Vidas de la Cámara del Concilio de Shamballa viven, se
mueven y tienen Su Ser.
El reconocimiento de las diversas "luces"
en el Camino Iluminado significa estar preparado para la iniciación. El
iniciado entra en la luz en un sentido peculiar, y ésta compenetra su
naturaleza, de acuerdo a su desarrollo, en cualquier etapa en tiempo y espacio,
permitiéndole hacer contacto y ver lo que hasta entonces era invisible y,
basado en el conocimiento recién adquirido, dirigir sus pasos adelante.
Aquí no estoy hablando en símbolos. Cada iniciación
oscurece la luz ya adquirida y empleada, y sumerge entonces al iniciado en una
luz más elevada. Cada iniciación capacita al discípulo para percibir una zona
de la conciencia divina hasta entonces desconocida, pero cuando el discípulo se
ha familiarizado con ella y sus fenómenos, su cualidad vibratoria e
interralaciones excepcionales, se convierten para él en un campo normal de experiencia
y actividad. De esta manera (si puedo expresarlo así) "los mundos de las
formas vivientes y de las vidas amorfas le pertenecen". Nuevamente la
dualidad penetra en su percepción mental, porque ya es consciente de la zona
iluminada, por la cual llega a un punto de tensión o de iniciación; mediante el
proceso iniciático descubre una zona nueva y más brillantemente iluminada en la
cual puede ahora penetrar. Esto no significa que debe abandonar el campo de
actividad anterior en el que ha trabajado y vivido, sino que simplemente
enfrenta nuevos campos de responsabilidad y oportunidad, pues -por su propio
esfuerzo- puede ver más luz, caminar en una luz mayor y aplicar sus facultades
más adecuadamente que hasta ahora, dentro de la zona, grandemente
ampliada, de las posibilidades.
La iniciación es, por lo tanto, una constante
fusión de las luces, a las cuales se penetra progresivamente, permitiendo al
iniciado ver más lejos, con mayor profundidad y más incluyentemente. Como ha
dicho uno de los Maestros: "La Luz debe penetrar verticalmente y ser
difundida o irradiada horizontalmente". Esto crea la cruz del servicio, de
la cual pende el discípulo, hasta que le es revelada la Cruz de Sanat Kumara;
sabe entonces por qué este planeta es -por razones sabias y adecuadas- el de la
aflicción, del desapasionamiento y del desapego. Cuando lo sabe, conoce todo lo
que nuestra vida planetaria puede decirle y revelarle. Ha trasmutado el
conocimiento en sabiduría.
En el centro de esta cruz de servicio tenemos los
puntos de fusión y tensión. El punto de fusión se crea en el plano mental por
el enfoque dinámico del poder del discípulo, sus objetivos y deseos; el punto
de tensión se crea cuando el poder invocador de este punto focal puede evocar
respuesta de aquello que es invocado. Para el aspirante común y el discípulo,
esto constituye el alma o la Tríada espiritual. El encuentro de las dos
energías enfocadas produce un punto de tensión. Los discípulos no deben enfocar
su atención sobre la tarea de producir un punto de tensión. Deben recordar la
vida de la actividad dual, es decir, en la que se encuentran en un momento dado
del esfuerzo y con la cual pueden fusionar y mezclar la suma total del
desarrollo alcanzado. La potencia de su pensamiento en estas líneas duales
producirá automáticamente el punto de tensión, mediante la fusión de las
dualidades apropiadas. Por medio de la actividad de la mente inferior se
produce la fusión con el alma, y los sucesivos e intensificados puntos de
tensión; por medio de la actividad establecida entre las mentes superior e
inferior es posible lograr la fusión con la Tríada espiritual, con puntos de
tensión que surgen de muchas etapas a lo largo del puente, el antakarana; por
medio de la actividad de la razón pura es posible la fusión con la Jerarquía y
aquello que produce esos puntos de tensión que denominamos iniciaciones.
Hay necesariamente otros puntos más elevados de tensión, pero ahora nos
ocuparemos de lo que llamamos iniciaciones.
A este respecto, la luz entrará en su mentes si
recuerdan con frecuencia la dualidad esencial de la manifestación misma, los
polos negativo y positivo presentes dentro de la conciencia de cada forma. El
punto de fusión alcanzado (el resultado del trabajo y esfuerzo activos y
positivos) se hace negativo para lo que se está invocando y, por este medio,
puede ser realizado otro punto de tensión positivo. La iniciación -un dramático
y principal punto de tensión- significa esencialmente la fusión de los aspectos
negativo y positivo. Debido a ello, en todos los procesos iniciáticos, la
voluntad del discípulo está activa y produce, ante todo, una fusión y, como
consecuencia, la aparición de un punto de tensión.
Permítanme ilustrarlo. Durante la creación del
antakarana, el discípulo, ante todo y hasta donde le es posible, por medio del
trabajo mental positivo, se enfoca en el plano mental. Tenemos entonces la
fusión del alma y de la personalidad, siendo el resultado de una actividad
positiva. La cualidad y la naturaleza vibratoria de ese punto focal positivo,
se hacen entonces negativas a esa vibración o contacto superior invocado por la
potencia y radiación existentes. La respuesta del polo opuesto (si el
discípulo sólo se diera cuenta) determina de inmediato, y en la mayor medida
posible, el punto de realización del discípulo.
Esta actividad invocadora-evocadora produce un
punto de tensión, pero todavía no un punto de fusión con el polo positivo.
Desde ese punto de tensión el discípulo trabaja en la creación del antakarana,
que creará oportunamente la fusión deseada entre la personalidad fusionada con
el alma y la Tríada espiritual. El mismo proceso general dictamina todas las
fusiones deseadas y produce esos puntos de tensión, secreto de todo
crecimiento. El discípulo conscientemente se esfuerza por crear estos
puntos de fusión y tensión.
Éstas son las líneas amplias y generales que rigen
el proceso iniciático; el trabajo indicado aquí es seguido por los
discípulos-iniciados de todos los grados y hasta por el Mismo Señor del Mundo.
Él, en Su Lugar elevado, mantiene el mundo manifestado de energías en un estado
de fusión; sucesivamente ocurren puntos de tensión como consecuencia de una
creciente realización divina dentro de estas formas de actividad inteligente,
de amor‑sabiduría y de voluntad al bien. Tales puntos de tensión varían
de acuerdo al propósito divino y al problema iniciático individual de Sanat
Kumara Mismo, cuando Se somete a un proceso iniciático cósmico. Dicho punto de
tensión, de estupenda magnitud, está presente en el mundo actual; la intención
detrás de esta fusión y tensión conocidas, consiste en permitir a la humanidad
(como parte integrante del cuerpo de manifestación divina) avanzar hacia una
luz mayor y más cercana al "corazón de amor", que es la Jerarquía.
Cuando esto tiene lugar -y ya lo está teniendo- la
Jerarquía Misma se va acercando más a una fusión consciente con la Humanidad.
El punto de tensión alcanzado por este medio, producirá el reino de Dios en la
Tierra, que aún no ha aparecido en forma exotérica.
Consideraremos ahora una de las fusiones menores,
aunque esencial, que debe lograr el discípulo, produciendo en consecuencia,
durante su vida, un punto o puntos de tensión.
Anteriormente enuncié que la vida privada del
discípulo se clasifica automáticamente (una vez que ha sido aceptado por el
Maestro) en tres etapas:
a. La
etapa donde la mente concreta inferior y la mente superior se relacionan de tal
manera, que la inferior no sólo está iluminada por el alma, sino también sujeta
a la impresión de la Tríada espiritual.
b. La
siguiente, y a veces paralela etapa, es su relación con el Maestro e involucra
la unión de la conciencia del Maestro con la suya, lo cual debe ser
desarrollado con lentitud y captado conscientemente, y con muy interesantes
consecuencias.
c.
Posteriormente llega la etapa en que la conciencia del discípulo puede ser
puesta gradualmente en armonía con la totalidad de la Jerarquía. Podría
mencionarse, a fin de aclarar parcialmente esta afirmación algo vaga, que el
discípulo es absorbido en la Jerarquía y -al mismo tiempo- asimila, en
forma nueva y misteriosa, ciertas impresiones jerárquicas conjuntas.
El discípulo ha hecho su acercamiento al ashrama,
ha demostrado su capacidad para servir y utilizar cualquier energía ashrámica,
con la que podrá entrar en contacto e incluirla ocultamente. En forma lenta va
dándose cuenta de tres impresiones vibratorias que son ligeramente diferentes,
aunque están matizadas por el rayo que expresan. Ante todo, es consciente de la
vibración de su propia alma; luego registra la vibración del ashrama, que en
etapas anteriores se enfocaron para él, por intermedio de algún discípulo más
avanzado, y finalmente se hace consciente de la vibración del Maestro. Poco a
poco aprende a distinguirlas y conocerlas como constituyendo tres canales
diferentes por medio de los cuales le llega la energía, estableciendo contacto
con su conciencia en el plano mental; después descubre que el contacto es más
fácil cuando puede registrarlas conscientemente en el plano apropiado y por
medio del centro apropiado, pero naturalmente toma tiempo desarrollar tal
facilidad y (hasta no recibir la tercera iniciación, donde se producen cambios
mayores) se espera de él la "retención de la impresión" en el plano
mental.
Este desarrollo de la sensibilidad al contacto y el
registro de "aquello que es algo más que el yo y, sin embargo, es el yo
mismo", forman parte de la gran Ciencia de Impresión. Dicho desarrollo -en
las primeras etapas de la evolución humana- se lleva a cabo por medio de los
cinco sentidos, produciéndose también en el reino animal. No trataré de este
desarrollo tan conocido y estudiado, excepto para decir que estos cinco
sentidos (en realidad siete) constituyen avenidas de acercamiento
espiritual a los diversos aspectos de la manifestación divina en los tres o
cinco mundos de la evolución humana. Puede señalarse aquí que (en forma
misteriosa) los siete centros en el cuerpo etérico, son analogías de los siete
sentidos, pues responden a vibraciones que llegan del alma mundial o alma
humana, del ashrama y del Maestro, así como también registran eventualmente las
energías de los siete rayos que afluyen al discípulo dentro y a través de él,
como parte del gran sistema circulatorio de la séptuple energía divina, base de
la manifestación. Sobre estos sentidos y las energías circulantes, me he
ocupado con más detalles en Tratado sobre Fuego Cósmico.
En otros escritos y en la enseñanza sobre el
antakarana me he extendido adecuadamente sobre el tema de la fusión del alma y
la personalidad. Aquí me limitaré a la fusión de la conciencia del Maestro (condicionada
para el reino humano) con la del discípulo. No existe fusión posible o
comprensible, entre la conciencia superior o conciencia shambállica de un
Maestro y la de un discípulo que no ha recibido la cuarta iniciación. La total
fusión a la cual me refiero, no es posible en las primeras etapas del
desarrollo del discípulo; aquí también la enseñanza presentada hasta ahora por
grupos esotéricos, respecto a la relación de un Maestro con Su discípulo, ha
sido errónea y el resultado de un ansioso pensamiento.
Al discípulo sólo se le permite hacer contacto con
la mente del Maestro cuando su propia vida espiritual ha llegado a ser normal
para él y cuando puede, a voluntad, inundar su personalidad con la energía del
alma. Quienes establecen ocasionales y raros contactos con el alma (y muchos lo
hacen) durante la meditación, no tienen ese privilegio. El discípulo que ha
establecido un provechoso contacto con su alma, del cual podrá disponer en
cualquier momento que lo desee, puede empezar a registrar impresiones que le
llegan directamente del Maestro.
Los aspirantes no deben confundir la enseñanza
impartida por el Maestro en el ashrama, con esta última fusión de la
conciencia. Los discípulos a veces se reúnen en forma grupal para recibir
instrucción en momentos determinados, y están así protegidos, dentro del aura
grupal, de la enorme potencia de la presencia del Maestro. Resulta difícil para
el aspirante común comprender esta necesidad, ya que los mismos discípulos, y
en las primeras etapas de su admisión en el ashrama y de su entrenamiento,
tienen un potente efecto sobre aquellos con quienes pueden entrar en contacto.
El efecto no se produce intencionalmente, es causado por la cualidad superior
de la vibración o irradiación del discípulo sobre la persona o grupo con quien
entra en contacto. Su impresión estimula -es un estímulo para la persona,
frecuentemente difícil de manejar, evocando no sólo efectos buenos sino también
malos.
La aplicación de esta energía radiante es una forma
definida de servicio y actividad espirituales, pero hasta que el discípulo no
posea más conocimiento y pueda controlar su radiación (permitiendo que de él
surjan únicamente esas corrientes de energía adecuadas a la necesidad), por el
sólo hecho de pasar cerca, puede producir grandes dificultades tanto al
individuo como al grupo.
Por lo tanto, es evidente que la presencia de un
Maestro tendrá un poderoso efecto en lo que concierne a un discípulo
individual. He empleado este término separatista “discípulo individual",
porque indica la causa de la posible dificultad y hasta el peligro. Tal
dificultad es siempre posible mientras exista en el discípulo cualquier
instinto separatista o autocentrado; se necesita mucho tiempo para que un
discípulo alcance ese desinterés y espíritu incluyente que le permita
permanecer ante la presencia del Maestro sin anteponer barreras al contacto
directo con la mente del Maestro. El contacto, que conduce a la fusión deseada,
se divide en ciertas etapas claramente definidas:
1. Ocasionalmente en las horas de meditación del
discípulo, en un momento de gran tensión o en una crisis (relacionada con sus
actividades de servicio), puede tener lugar un fusión momentánea de las mentes
del discípulo y del Maestro. Esto sucede sólo cuando el enfoque mental
es tan constante y la intención tan firmemente dirigida, que las reacciones
emocionales o la intromisión de los asuntos de la personalidad son eliminadas.
2. Luego durante el entrenamiento, el Maestro podrá
tratar de impresionar su mente inesperadamente, y así entrenarlo para reconocer
lo que podríamos considerar un llamado directo desde el Centro del Ashrama.
3. Cuando el discípulo prueba su valor y demuestra
que no desea nada para el yo separado, la interrelación entre las dos mentes
-la del Maestro del ashrama y la del discípulo- no encuentra impedimentos; por
lo tanto, no hay riesgo de sobrestímulo, autosatisfacción o la aparición de
defectos que podrían perturbar el ritmo del ashrama. Puede tener lugar entonces
(si lo decide el Maestro) una corriente de pensamiento entre ambos. Al
principio la impresión es efectuada enteramente por el Maestro, y el discípulo
es simplemente un agente que puede ser impresionado por ideas e instruido en
alguna línea particular, que podría ser de servicio para la humanidad; sin
embargo, quizás no afluya ninguna corriente de pensamiento hacia el Maestro.
Más tarde, cuando un discípulo avanza hacia la luz y es simultáneamente un
servidor, por su propia reacción a la impresión, se le permitirá llegar hasta
el Maestro.
4. Luego llega la etapa final en la cual se puede
confiar en que el discípulo sea el agente que inicia la impresión y el
contacto, permitiéndosele evocar la atención del Maestro y penetrar en el
centro del ashrama. Los estudiantes harían bien en relacionar estas cuatro
etapas con las Seis Etapas del Discipulado, tratadas en la última parte de Discipulado
en la Nueva Era, Tomo I, correspondiendo a las cuatro últimas consideradas
en ese libro.