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Una Narración Personal de Entrenamiento como Medium
En esta sección, me gustaría relatar cómo los Maestros me sacaron del mundo de los negocios, me entrenaron como Médium en lo esotérico y me regresaron al mundo de los negocios como un médium de lo esotérico. Miles están o experimentarán un despertar similar en los años por venir hasta que los representantes de la Gran Hermandad de la Luz estén firmemente en su lugar y listos para ayudar a liderar en la Nueva Era. Última Llamada Ser médium para la Gran Hermandad de la Luz es relativamente reciente, así que no puedo afirmar el poseer un don natural de clarividencia de la niñez. De hecho, las facultades de mi clarividencia y clariaudiencia solamente han sido abiertas de manera gradual en los pasados cinco años y continúan así bajo un sistemático programa de entrenamiento diseñado y adiestrado por ciertos adeptos descarnados de la Hermandad. Durante un punto particularmente bajo en mi vida, me tomé un tiempo libre de mis negocios en Asia para regresar a Honolulu, mi ciudad de residencia. Habían pasado treinta años desde que me había ido y no estaba realmente seguro por qué quería regresar allá. Desde mi perspectiva actual, ahora entiendo cuando los Maestros quieren que viaje a tal o tal lugar, imágenes de este destino danzan en mi mente hasta que en realidad llego ahí. Llegué en un estado desconcertante. Por fuera, parecía dichoso y exitoso para muchos de mis viejos amigos y parientes, pero internamente algo me estaba atormentando. Dos de mis novelas acababan de ser publicadas en Asia, pero después de la momentánea emoción de ser un autor publicado, regresó el sentimiento de insatisfacción. Quizá había sido precipitado por la ruptura con mi compañera y por la muerte de mi madre unos cuantos años antes. No obstante, después de la aflicción sobre estos dos eventos que habían pasado su curso, regresó el profundo sentimiento de satisfacción. Era claro que estos traumáticos eventos emocionales habían provocado dentro de mí un malestar general. Muy en lo profundo sabía que lo que estaba buscando no era de este mundo, sino de más allá, no obstante ninguna de las religiones tradicionales me interesaba en lo más remoto. Un día después de su muerte, mi madre me había hablado con una voz que hubiera sonado clara como una campana. Aunque un poco asustado, estaba contento de oírla. Esa experiencia había sido prueba suficiente para mí que la gente sigue viviendo después de la así llamada muerte. Compré cada libro que podía encontrar en Hong Kong sobre el asunto. Durante los muchos años que estuve en Asia gradualmente había llegado a esta conclusión: vi a un continente entero de personas que se llevaba bien en vida con sus vidas como budistas, taoístas o cualquiera de los cultos locales. No era en lo absoluto como los cristianos que habían hecho resonar en mi interior cuando era niño. "Todos estos paganos irán al infierno porque ahora han renacido a través de Jesús Cristo su Salvador". Abandono, sin culpa o recriminación, los conceptos equivocados que las iglesias cristianas han incrustado en mi psique. ¿Y saben qué? En verdad me sentí genial no adhiriéndome a ninguna religión. La libertad de las estrechas críticas impuestas por el cristianismo me permitió buscar otras vías. Comencé a consultar adivinos para que me hicieran lecturas. Muchos de mis amigos y socios consultaban adivinos continuamente y yo estaba fascinado con ellos incluso si alguno de ellos estuviera completamente equivocado. Entonces consulté a una famosa clarividente inglesa, que periódicamente iba a Hong Kong, y cuya exactitud era asombrosa. Muchas de las personas de habla inglesa notables de la ciudad la consultaban regularmente. Mis consultas con ella me enseñaron una cosa: definitivamente había algo allá afuera, algo más allá de lo obvio que podía ver y predecir el curso de mi vida. La médium inglesa confirmó esto cuando veía repetidamente a mi madre cerca de mí. Entonces para cuando regresé a Honolulu ya me había acostumbrado a consultar psíquicos. Entonces cuando divisaba un pequeño anuncio de lecturas psíquicas en un periódico de anuncios clasificados, anotaba el número telefónico. El malestar personal había continuado a pesar de todas las celebraciones y cenas familiares que me daban la bienvenida. Pasaron unos cuantos días antes de que finalmente llamara a la psíquica e hiciera una cita. Estaba buscando cualquier cosa que me ayudara a aliviar mi descontento profundamente atormentador. La psíquica, Kathy, comenzó invocando la verdad. "Deja que la verdad sea oída. Deja que la verdad sea vista. Deja que solamente la verdad salga". Encontré su invocación un poco extraña, ya que ninguna de las adivinas en Asia alguna vez hizo eso. Después se detuvo, puesto que estaba un poco sorprendida. Ella dijo, "Parece que el Maestro St. Germain está de pie en el fondo mientras otro Maestro que se parece a Sócrates está hablando. El Maestro St. Germain solamente se ha aparecido una vez en otra lectura reciente". Sacudí mi cabeza y pregunté, "¿Quién es St. Germain?" Kathy me explicó brevemente que él es un Maestro Ascendido y parte de la Jerarquía Espiritual conocida como la Gran Hermandad de la Luz que guiaba los asuntos terrestres desde otro plano. La miré inexpresivamente al no entender lo que estaba diciendo. "¿Qué tiene esto que ver con mi vida?" me pregunté. Estaba más interesado en el futuro de mis novelas y el viaje de promoción en el que estaba a punto de embarcarme. El guía parecido a Sócrates pacientemente contestó mis preguntas mundanas y concluyó, "Incluso si influencias un alma con tu novela, habrás logrado algo". Al final tuvo razón, las novelas no fueron un gran éxito aplastante, y recibí una carta de un lector que había sido tocado por mis palabras. Entonces Kathy habló de Helena P. Blavatsky y de la Sociedad Teosófica. Ella mencionó a otros maestros ascendidos como Lord Maitreya, El Morya, Kuthumi y Djwal Kul. "Estos son algunos de los Maestros de la Sabiduría", dijo de pasada. Todavía no entendía de lo que estaba hablando e hice una nota mental para encontrar algo de información sobre todas estas personas. Entonces cuando cerró la lectura, dijo, "El Maestro St. Germain se ha ofrecido. Vas a observar algunos "trucos" interesantes". Regresé a casa e investigué sobre St. Germain en Internet. Encontré que él había aparecido por un período de 200 años durante los Siglos 17 al 19 como "El Hombre Maravilloso" en las Cortes Reales de Europa, como el misterioso Conde de St. Germain. Extraordinariamente acaudalado y un maestro de la magia y la alquimia podía crear elixires y manifestaciones de diamantes y rubíes. También había sido la fuerza detrás de la formación de las sociedades secretas de los Masones y de los Rosacruces. ¡También era un consumado violinista! También leí mensajes canalizados de una multitud de mediums, algunos de los cuales incluso afirmaban que lo habían encontrado recientemente. LOS TRUCOS Una tarde después de una comida en un restaurante chino, me paré al baño. La puerta estaba cerrada así que esperé. Uno minutos más tarde, un extraño hombre corpulento asiático salió del baño y me miró intensamente. Era difícil de decir que tipo de asiático pero la cara era tan rara, era difícil de olvidar. Unos cuantos minutos más tarde estaba yo parado en la banqueta de afuera del restaurante platicando con mis compañeros, el mismo hombre caminó frente a mí viniendo del oeste y me miró fijamente, entonces continuó hacia el este de la calle. Minutos más tarde, nos subimos todos a mi carro y manejé hacia el norte dos cuadras aproximadamente. Me detuve en la intersección y de nuevo este mismo hombre caminando desde el oeste, cruzó frente al carro, y me miró fijamente a través del parabrisas. Durante el lapso desde la última que lo vi, habría sido imposible para él haber alcanzado esa intersección a pie, ¡menos caminando desde el oeste de nuevo! Me senté por un minuto completamente estupefacto detrás del volante, después un flashazo vino a mí. De repente recordé lo que Kathy había dicho acerca de los "trucos". Unos cuantos días más tarde, llené mi destilador de agua como estaba acostumbrado a hacerlo en la noche para que tuviera agua fresca destilada en la mañana. La mañana siguiente lo verifiqué y no había una sola gota de agua en todo el destilador. Busqué goteras bajo el destilador pero no había ninguna. El destilador todavía estaba un poco caliente así que había estado en operación. Unas cuantas extrañas cosas sucedieron pero en ese punto solamente levantaba la vista hacia el cielo y decía, "Ok, ¿de qué se trata todo esto? ¿Qué hago?" No fue hasta varios meses después que obtuve mi respuesta, pero mientras estallaron serios problemas con mi familia dejándome más o menos apartado de ella.
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