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Una narración personal de entrenamiento como médium

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Experiencias astrales y fenómenos

Sin saber qué hacer con la información transmitida a mí hasta entonces, regresé a Asia a reactivar mi negocio de mercadeo y establecí una nueva compañía de Internet. Mientras organizaba los elementos legales y administrativos para establecer la nueva compañía, me preguntaba en voz alta por qué estaba haciendo eso y el pensamiento de abandonar la idea atravesó mi mente varias veces. Resultó que, cuando la Hermandad me invitó a establecer este sitio web, me di cuenta de que la compañía de Internet había servido como un entrenamiento para este actual sitio web.

Uno de mis guías (lo presentaré más tarde porque él es uno de los seres más intrigantes que jamás he conocido) dijo esto, "Quizá pienses que eres un hombre de negocios ordinario en Asia pero sobresales de entre ellos". No sabía a qué se refería ya que al inicio ciertamente era una operación pequeña, modesta, comparado con el fervor de Internet en Hong Kong. Nuestras operaciones estaban lejos de ser una gran obra. No obstante mi socio y yo seguimos adelante y logramos un cierto éxito en esto.

Mientras el negocio estaba en proceso, todavía estaba desconcertado acerca del camino que debería tomar. Sabía en lo más profundo que el negocio de Internet era temporal. Utilizaba las mañanas para seguir mi búsqueda interna. Parecía que estaba muy lejos de ser el Amanuense del gran y santo Maestro. Pedí el consejo de clarividentes asiáticos para ver si ellos podían ver mi conexión con Sanctus Germanus, pero sin éxito. De hecho, ninguno de los videntes, monjes o astrólogos que contacté había oído alguna vez hablar de él.

Pedí el conjunto completo de libros de la Fundación Saint Germain que documentaba el encuentro de Guy Ballard con el Maestro, el resultante movimiento YO SOY, sus viajes astrales y sus lecturas. Estos libros me proporcionaron una perspectiva dentro del misterioso movimiento ocultista del YO SOY, sus debilidades y flaquezas, y un poco más acerca de la naturaleza del Maestro. Pero la molesta pregunta era esta, si el gran y santo Maestro Saint Germain ciertamente era el creciente jerarca de la Nueva Era, ¿por qué había tanto énfasis en América como el país "elegido" entre tantos otros? ¿No pertenecía todo el mundo a la Nueva Era?

Busqué formas de iniciar contacto con el Maestro. Con amigos, jugamos a hacer lecturas con cartas de tarot y la mesa giratoria (toda la mesa se eleva y flota en el aire). Durante las sesiones con la mesa giratoria, un espíritu que se llamaba a sí mismo Saint Germain se apoderaba de mi cuerpo causando que me "sacudiera y rodara" en mi asiento mientras hablaba. Era muy parecido a las sesiones de espiritismo que uno ve en las películas y tenía curiosidad y estaba emocionado con este fenómeno "espiritual" ya que desafiaba todo mi pensamiento intelectual concreto. Mientras pasaba el tiempo, el ser me decía cosas, algunas equivocadas, algunas correctas. También haría predicciones para las personas que estaban sentadas alrededor de la mesa.

Además de las sesiones con la mesa giratoria, trataba de canalizar a muchos seres que aparentaban ser Saint Germain, El Morya, Lord Maitreya, Lady Nada y otros, muchos de los cuales conocí en las series de Ballard. Estos mensajes fueron publicados en un sitio web y cubrían varios temas.

Durante este tiempo comencé a caer al piso sin razón aparente. Andaba caminando por la calle cuando, sin razón aparente, mis rodillas se doblaban y caía sobre mi cara. Cada vez sentía como si alguien me hubiera jalado o empujado deliberadamente. Me llegó un mensaje de que estaba tropezando y cayendo a causa de la mesa giratoria y de los juegos "astrales" que hacía. Al comienzo me fue difícil de aceptarlo. Esto significaba apartarme de los únicos medios que conocía para contactar al gran y santo Maestro.

Después de un tiempo comencé a analizar las canalizaciones que estaba teniendo de varios seres. Tenía que admitir que eran repetitivas y a veces indiscutiblemente equivocadas. A veces los mensajes eran bastante acertados. Pero se hizo más y más obvio para mí que no solamente estaba enfrentándome con el engaño, sino invitándolo a través de la mesa giratoria y cosas por el estilo. Cuando esta comprensión finalmente había sido absorbida, paré de hacer semejantes actividades y cerré el sitio web de mensajes espirituales. Estaba confundido. No sabía qué dirección tomar. Si estos métodos para iniciar una conexión con el más allá no funcionaban, entonces ¿cómo podía cumplir con mi papel? Estaba perdido.

Comenzaba a impacientarme. Siendo un hombre de negocios y acostumbrado a controlar los elementos para iniciar e implementar proyectos de negocios, no era mi naturaleza esperar pacientemente las señales o que las cosas se desarrollaran. Resulta que, todo mi entrenamiento en lo oculto es uno de aprendizaje de la paciencia.

Fue solamente después de que los Maestros de la Sabiduría me hicieron seguir un entrenamiento sistemático para abrir mis facultades de clariaudiencia y de clarividencia para usarlas correctamente, que pude ver estas pasadas experiencias e identificarlas como "astrales", por naturaleza emocionales, inestables, con frecuencia engañosas, a veces correctas y a veces no. Sería como si detuviera a cualquiera en la calle para preguntarle su opinión.

La mudanza repentina

Después de menos de un año en Asia recibí un impulso muy fuerte para empacar todo y mudarme a Canadá. Mi impaciencia quería acción. Volé a través del Pacífico hacia Canadá al principio del invierno para examinar la situación y escuchar mis sentimientos. Estaba principalmente preocupado por adaptarme al frío.

Cuando llegué a Canadá, instantáneamente supe que era el movimiento correcto. No recuerdo haber tenido una relación tan intensa con Canadá durante mis muchos viajes anteriores allá. Semejantes sentimientos positivos salían del alma. Incluso sabía exactamente en qué edificio quería vivir.

Todo apuntaba hacia mis obligaciones de negocios en Asia. No podía simplemente empacar e irme por un capricho, así que al volver a Asia, puse en un cajón la idea de mudarme a Canadá para un futuro distante, sin fecha específica.

Unos cuantos meses después de ese viaje, comencé a tener fuertes impulsos para mudarme a Canadá. ¡Empaqué todo, disolví el negocio y me mudé! Era tiempo de volar a Hawai para otra consulta con el médium en trance.

"Sí, ciertamente, una mudanza a Canadá está en un plan cuidadosamente elaborado", él dijo. "La mudanza tendrá lugar relativamente pronto, dentro de un año como máximo".

De nuevo apareció Sir Arthur Conan Doyle y me dio algunos consejos importantes sobre la meditación. Esa era la forma de conectarme con los maestros. Él reiteró su creencia de que las oraciones cristianas tenían poco que contribuir a mi futuro avance espiritual. En cambio, el sugirió que profundizara en técnicas enseñadas en el raja yoga, el rey de los yogas, y me dio algunas técnicas de respiración para que practicara.

Sabía muy poco acerca de la meditación, no obstante, eventualmente aprendí que la meditación profunda y sistemática es la clave para conectarse con el mundo espiritual. Fue a partir de este punto que comencé a progresar.

Después de la lectura, regresé a Asia. Practiqué diariamente las técnicas que Sir Arthur me enseñó. Después comenzaron a llegar más mensajes. "¡Adelanta tu fecha de salida! Múdate a Canadá". Esta vez los impulsos venían del corazón y eran tan fuertes que tuve que escucharlos.

Los contratos de arrendamiento por un año para el departamento y la oficina estaban a punto de vencer. Finalmente, no los renové y en una semana todo estaba empacado en un contenedor marítimo para Canadá. La mudanza en mi mente era tan correcta que no tenía duda de lo que estaba haciendo.

Unas cuantas semanas después de haber llegado a Canadá, adquirí un departamento en el mismo edificio que había decidido durante mi viaje de exploración. Cómo ese departamento estuvo repentinamente disponible es otra historia.

Contacté con la representante de la Fundación Saint Germain establecida por Guy Ballard en los años 1930. Quedé profundamente decepcionado ya que ella inmediatamente puso obstáculos. Dijo que yo no podía tomar parte en las actividades a menos que tuviera más entrenamiento. Ella era la única autorizada  para enseñar en el área, pero no tenía tiempo de enseñarme hasta varios meses después.

Encaminado en mi nueva vida, todo parecía estar bien materialmente hablando, pero sentía que no estaba haciendo mucho progreso en el plano espiritual y cuando pensaba bien, ¿por qué estaba yo en Canadá? Serpenteaba por librerías y tiendas de la Nueva Era, no obstante no encontraba nada sustancioso que en verdad me satisficiera. Era tiempo de que consultara al médium nuevamente.

El papel clave del médium en trance profundo

Mi entrenamiento formal en las ciencias físicas y sociales me había condicionado para verificar mis sentimientos, intuiciones y mensajes. A veces me detendría y me preguntaría si no estaba convirtiéndome en un loco que alucinaba, soñando mensajes y errando en la oscuridad. Para continuar en el camino de lo oculto en donde las cosas no necesariamente son observables y cuantificables como prueba, me apoyé en la colaboración del médium en trance profundo, en este caso, la integridad del médium en trance siendo una parte neutral incuestionable. El hecho de que el médium en trance no recordara nada de lo que había dicho cuando estaba en trance, daba a sus sesiones aun más credibilidad, ya que sus prejuicios u opiniones no estaban involucrados.
 
Antes de aceptar ser médium de los Maestros de la Sabiduría, el médium dijo que solamente aceptaría semejante asignación, si él puede ser un médium de trance profundo. De esa forma, la gente escucharía una versión inalterada del mensaje sin considerar la historia, educación o prejuicios del médium. Otra advertencia impuesta por el médium fue que cualquier mensaje que llegara a través de su cuerpo no podía insultar la inteligencia del que escuchaba. Y puedo decir sin reserva que lo que sea que haya sido transmitido a través de su trance solamente me ha servido para cambiar. A veces el mensaje está tan encriptado y magistralmente construido que toma meses descifrar su significado. Cuando el gran y santo Maestro Sanctus Germanus se comunicó conmigo a través del médium en trance fue en poéticos parámetros o versos. La extrañeza y la forma compleja del mensaje sólo refuerzan su credibilidad.

 

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